Hola, bienvenidos al último capítulo de estar larga serie de drabbles. No siempre fueron perfectos y como siempre, mis habilidades nulas para actualizar a tiempo nublaron un poco la idea. Disfruté mucho hacer esto ya que me permitió explorar algunas cosas y puedo asegurarles que cada palabra vino directamente de mi corazón al igual que el agradecimiento que tengo hacia todos ustedes que siguieron esto hasta el final.
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Ch. 15 Bebé
Habían pasado muchos años, habían pasado muchas cosas. Finalmente sucedió.
Katniss se había maldecido muchas veces al haber cedido ante la idea de tener un hijo, durante todo su embarazado se había sentido fatal por razones físicas y psicológicas. Las pesadillas se volvieron insoportables y todo parecía ir de mal en peor.
Después del parto se había sentido renuente a ver al bebé, Sae le había dicho que era algo normal que pasaba con algunas mujeres. Peeta parecía preocupado pero fue comprensivo, sabía que una parte de él se preguntaba frecuentemente si no había hecho mal convenciendo a Katniss de intentarlo, pero él no tenía la culpa. La culpa había sido de Katniss misma, que había cedido por amor en algo que consideró por mucho tiempo imposible.
Se encontraba postrada en la cama, deprimida, incapaz de hacer nada con un vacío que no parecía dejarla vivir. Ensimismada en su pena, algo la despertó.
Un sonido.
Se levantó y lo siguió, pudo distinguir de donde provenía. Era la risa de Peeta y otro ruido más desvanecido. La imagen que vio no era algo que esperaba, Peeta se encontraba a lo lejos con el bebé en sus brazos, hablándole como si pudiera responderle.
Nunca había visto a Peeta tan feliz, el momento fue interrumpido por el golpeteo llamando a la puerta, dejó al bebé en la cuna y lo vio bajar por las escaleras. La curiosidad fue inevitable.
Katniss se acercó a la cuna cerca de la ventana, el calor del sol pegó en su piel y lo miró. El pequeño bebé movía las piernas enérgicamente, miró a Katniss y sonrío, aquello la paralizó.
¿Acaso sabía quién era? ¿Qué era su irresponsable madre? Ella no podía con esto, no podía..
El bebé volvió a sonreírle, Katniss tomó al bebé torpemente entre sus brazos intentado mantener la calma. Lo percibió pequeño y delicado, su cuerpo caliente contra el suyo, inhaló y apreció su olor.
De repente, ahí estaba lo que faltaba, una paz desconocida llenó su cuerpo y sintió ganas de llorar. Contuvo el aliento, su bebé, su hijo…
-¿Katniss? -La voz de Peeta la hizo voltear, se veía sorprendido y se acercó a ella.
-Quería ver a mi bebé.
Una sonrisa de oreja a oreja se plantó en la cara de Peeta, la luz del sol inundó la habitación nuevamente e hizo al pequeño entrecerrar los ojos. Katniss no pudo evitar reír, sintió la mano de Peeta en su hombro, un beso en el cuello.
-Es nuestro hijo Katniss, es hermoso –pausó Peeta –nadie va a amarte tanto como nosotros dos. Todo estará bien.
Ella sonrió aliviada y lágrimas empaparon su rostro. Le creía. Acarició las mejillas del pequeño y éste estornudó. Era precioso, podía ver los rasgos de Peeta y los suyos; un punto en donde ambos eran uno mismo de verdad. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que no quería cambiar nada en su vida, que todo era perfecto a pesar del dolor.
Que todo había valido la pena.
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Muchas gracias si tienes algún comentario por favor no lo dudes, todos me animan a seguir. Hasta la próxima.
L. A.
