HOLA, AQUÍ DE NUEVO. SE QUE HABÍA DICHO QUE LOS SUBIA EL DÍA VIERNES, PERO YA SABEN COMO SOY. ESPERO QUE LES GUSTE, ASÍ COMO TAMBIÉN ESPERO COMENTARIOS, PARA DARME UNA IDEA


Capítulo 5

-Hola extraña, ¿Qué tal tu día? – dijo mi amigo alegremente.

-Hola… pues que te puedo decir, todo tranquilo – hasta hace un momento que tenía a Edward a escasos centímetros.

-Bella quiero invitarte a cenar, y no voy aceptar un no como respuesta, tenemos que hablar y espero que hayas pensando lo que platicamos ayer –

-Jake yo… - voltea a ver a Edward que me veía fijamente, era claro que estaba escuchando lo que decía Jake.

-Oh vamos no empieces con tus excusas, Bella se es joven una sola vez, necesitas divertirte, vivir, no siempre puedes estar metida en ese departamento, desde que Alice se fue sales menos – estaba claro que Ed estaba muy molesto por la interrupción, mas con el percance del día anterior.

-Sí, pero… mira Jake estoy ocupada –

-Sí, seguramente con tus tareas, pero te hablaba para que me hicieras un espacio, en verdad Bella quiero que platiquemos, yo quiero que entiendas que no tuve nada que ver con los rumores, lamento mucho eso, pero por favor dame una oportunidad, quiero algo en serio contigo – el bufido que salió de Edward me confirmo que en verdad estaba escuchando perfectamente; él se alejó y empezó a ver el paisaje que teníamos al frente.

- Te parece que te hable en un rato, en verdad estoy en algo… importante – necesitaba finalizar esta llamada y terminar de aclarar que era lo que pasaba con Edward, porque empezaba a ver señales, pero señales que no quería que más adelante me decepcionaran.

-Bien, espero tu llamada, por favor no lo olvides todo lo que he dicho –

-Claro que no, te marco más tarde, adiós – sin más, no espere a que dijera nada, porque de ser así nunca terminaría esta llamada.

-¿Jacob te pidió que fueras su novia? – su pregunta hizo que me sonrojara.

-Bueno… no, pero él… - sentía que mis mejillas ardían hasta más no poder, no sabía cómo explicar todo lo que él me había dicho la noche anterior.

-¿vas a salir con él? Aun después de lo que invento – Nuevamente tenia al Edward enfurecido.

-Él no tuvo nada que ver con ese rumor, fueron sus amigos y no entiendo por qué te pones así – dije molesta por su reacción, como si yo no tuviera derecho a tener una relación.

-¡porque no soporto que este cerca de ti! – el arranque de Edward me sorprendió, más cuando me dejo nuevamente encerrada entre el auto y su cuerpo; él estaba agachado para poder tener nuestros rostros a la misma altura – hace un momento te decía que yo era un gran idiota, lo soy porque… después de tanto tiempo, después de todo lo que ha pasado contigo, no he tenido el valor para decirte que… me gustas – parpadee varias veces, ¿acaso dijo que yo le gusto? Se me hacía increíble lo que me estaba diciendo - me arrepiento de no haberlo hecho desde el primer momento que me di cuenta, que eso fue meses atrás, he sido un idiota contigo y ahora que veo a todos estos tipos… buscándote, no puedo quedarme callado –

-pero… - mi cuerpo en esta ocasión no solo hormigueaba por su cercanía, sino también por sus palabras, ¿había escuchado yo bien? ¿No era uno de esos sueños que solía tener? -¿meses atrás? – fue lo único que puede decir, quería enterarme de todo, quería saber que era lo que él pensaba de mí y a donde quería que llegáramos con esta conversación.

-Desde verano – Edward acaricio mi brazo, llevando el hormigueo de mi cuerpo al máximo – cuando estuvimos en casa, en esa fiesta que organizo el amigo de Jass –

-¿Qué? ¿Desde verano? –después de superar su caricia, registre la información.

-Si, Bells he sido un idiota, porque… tuve que ver como otro chico te buscaba para darme cuenta lo importante que eres para mí – yo recordaba que en la fiesta había estado con Marco, un amigo de Jass, pero nada que importara, simplemente bailamos un poco y él se la paso hablando de sus cosas, de hecho el chico era muy ególatra – y ahora, odio que me haya pasado esto, que no haya sido yo… quien te buscara antes de Jacob, mas con el antecedente de aquella fiesta –

-no puedo creer esto – yo procesaba la información, pero tener a Edward pegado a mí no ayudaba mucho, él impedía que me concentrara, más cuando pasaba el dorso de su mano una y otra vez sobre mi brazo, con un toque sutil y placentero.

-Bella yo sé que… hay algo entre nosotros, lo siento, sé que no te… soy indiferente, pero mis dudas siempre surgen cuando tú estás con alguien más, cuando tú te refieres a mi como amigo o incluso como hermano, no sé muy bien si me estoy dando a entender – yo siempre me había dado cuenta de lo perceptivo e intuitivo que era Edward y ese era mi temor, que se diera cuenta de lo que sentía por él y me rechazara.

-pero ¿Por qué no dijiste nada antes? – aun no me explicaba esto, primero todo el extraño y absurdo problema de James, después todo los comentarios estúpidos que Edward había escuchado sobre Jacob y yo, agregándole que él habló tan solo ayer para pedirme algo más que ser amigos y luego el extraño comportamiento de Edward, para rematar con esto que era, algo como de un sueño, algo que nunca creí posible.

-Tenía miedo, no quiero que te alejes de mí – él tomo una bocanada grande de aire – creí que si salía con otras chicas dejaría de pensar en ti de esa manera, no quería aceptar esto porque nos conocemos de años y me rehusaba a que cambiaran las cosas, pero me he dado cuenta que no puedo seguir así, ya no quiero tu amistad, yo ya te veo con otros ojos, ya no somos más aquellos niños que se molestaban mutuamente cuando ibas hacer la tarea con Alice o que jugaban con las bicicletas por las tardes de verano, no, ahora tu eres una mujer hermosa e interesante a la que quiero mucho –

No sabía en qué momento había empezado a respirar con dificulta, sentía mi garganta con un nudo, mi reacción estaba siendo absurda y a la vez descontrolada, por lo que simplemente me estire y me colgué de su cuello para plantar mis labios sobre los suyos, experimentar lo que tantas veces me imagine, de una y mil formas, sentir los labios de Edward Cullen sobre los míos.

Deje de pensar, sólo me enfoque a la sensación, que no se quedó sólo en mis labios, al contrario, al tener el contacto con él, fue que mi cuerpo sintió las tan mencionadas mariposas en el estómago, ese aleteo de plenitud y satisfacción, sensación que no había tenido con nadie más, dejándome claro que Edward siempre había sido diferente en todos los sentidos, que él era lo que yo siempre había deseado.

Él me envolvió en un fuerte abrazo, apretando aún más nuestras bocas, mordisqueando mí labio inferior pidiendo acceso para su lengua, el cual de inmediato obtuvo. Fue un beso tierno, a pesar de que mi reacción en un principio fue algo… excedida, pero el roce de nuestras bocas fue tomando su tiempo, disfrutando cada movimiento y tratando de intuir lo que haría el otro. Era perfecto.

Sentir como me envolvía con sus brazos, de una manera protectora, tierna y a la vez posesiva; sentir sus tersos labios con movimientos certeros y audaces, hacía que todo se potencializara en mí, que las mariposas viajaran no solo por mi estómago, sino por el resto de mi cuerpo.

-Oh Bella – dijo en cuanto rompimos el beso, abrazándome, que digo abrazándome, prácticamente levantándome entre sus brazos para enterrar su rostro en mi cuello, no sabía cuánto tiempo había pasado desde el momento que decidí responderle con un beso – creo que ese beso dice mucho más – murmuro sobre mi cuello, logrando estremecerme.

-creo que… si – dije entre risas por la situación, pero al mismo tiempo de nervios, porque no tenía la menor idea que decir, que agregar a mi demostrativa confesión de que yo también ya no lo veo como amigo.

-Espero me perdones por ser un imbécil – dijo mientras besaba mi mejilla – de verdad debí haber hablado contigo antes, no debí dejar que mis celos fueran creciendo, bien dicen que hablando se entiende la gente –

-¿celos? – aun no me la creía que él estuviera celoso, bueno si me había dado cuenta de sus ojos furiosos con Jacob, incluso con Mike, pero yo pensaba que era algo más de amistad, de protección, como lo era con Alice.

-Pues claro pequeña, de verdad que tú me hiciste ver mi suerte, sabía que era una persona celosa, pero tu… más bien esos chicos a tu alrededor hicieron que me diera cuenta que soy extremadamente celoso –

-Pero que me dices de todas esas chicas – si estábamos en esas, era momento de hablarlo, pero eso no me impedía tocar sus brazos que me tenían agarrada por la cintura – no sabes cómo me fastidia Tania – la risa que emitió fue como música para mis oídos.

-Quiero que se sepas que… solo tú me interesas – Edward empezó a dar pequeños besos a mis labios entre cada palabra – no quiero estar lejos de ti en ningún momento, me gustas mucho – definitivamente Edward sabía muy bien lo que hacía, porque ahora me estaba hablando al oído, provocando que temblara por la sensación, agarrándome con fuerza a sus brazos.

-Tú también… me gustas – medio arme la frase, me sentía toda una novata en esto, como si nunca hubiera besado a un chico o nunca hubiera tenido un hombre tan cerca, nunca me imaginé que él fuera tan… romántico, me había percatado que era tierno y cariñoso, en cuestión de amistad, pero nunca lo había visto tratando alguna chica como lo estaba haciendo conmigo.

-Hemos sido unos tontos, por no hablar antes – me susurro – bueno pero tu… ¿Por qué no me habías dicho nada? Si tú estabas interesada en mí de la misma manera que yo de ti –

Abrí mucho mis ojos, sin saber muy bien que contestar, sintiendo que mis mejillas se coloreaban más – es que, yo te veía que salías con muchas chicas, yo pensé que tu solo me veías como amiga y la verdad nunca intente nada porque me daba miedo fracturar nuestra amistad por decirte lo que sentía –

-algo muy similar a lo que yo pensaba, pero lo bueno es que hemos hablado – Edward iba besando mi mentón hasta llegar a mi mejilla y finalizar en mis labios, que lo recibieron con gusto.

Nos pasamos gran parte de la tarde en el mirador, platicando, analizando y riendo por lo absurdo que era todo, por ser unos inseguros; pero tuvimos que regresar a la ciudad cuando el estómago de Edward hizo demasiado ruido, exigiendo alimento y debo admitir que yo también estaba algo famélica.

Hable con Jacob cuando estábamos en el departamento de Edward, él simplemente me miraba atentamente mientras calentaba algo de comida y yo trataba de explicarle a Jacob que no me era posible salir con él, que lamentaba mucho todo, pero que le explicaría posteriormente que era lo que pasaba, me sentía muy incómoda con la situación de explicar que acababa de empezar una relación con Edward, una relación que había surgido de la nada prácticamente, así que no le di muchos detalles a pesar de que él insistió mucho para saber mi negativa a salir a cenar.

-¿Por qué no le dijiste que nunca más podrás salir con él? – dijo Edward al pasarme un plato con abundante comida.

-¿Qué? Pero él es mi amigo, claro que saldré con él – Edward me lanzo una mirada de miedo – claro simplemente como amigos – él gruño y negó con la cabeza.

-pues no estoy muy de acuerdo con eso, porque definitivamente él no te ve como amiga –

-pero es algo que le voy aclarar, ya dependerá de él – empecé a comer - ¿Dónde está Emmet?

-no me cambies el tema Isabella – levante la vista hacia él, contadas eran las veces que me llamaba por mi nombre completo – debiste decirle que ahora tienes novio – él continuo con su plato – un novio muy celoso – murmuro.

-Es obvio que le voy a decir, pero creo que hay cosas que no se pueden decir por teléfono, más si estoy cancelando una invitación para aclarar una proposición que me hizo apenas ayer que no tenía novio –

-¿tienes muchas cosas que hacer hoy? – su tono de voz cambio totalmente, evitando seguir discutiendo.

-No, solo es leer unas páginas para debatir en clase – me encogí de hombros -¿Por qué?-

-Porque podemos ver una película o si quieres podemos ir algún lugar a tomar café o caminar-

-Mmm me gusta más la idea de la película, sabes que son mi debilidad –

-El cine y los libros, son tus debilidades – la sonrisa que me regalo Edward no tenían precio, tanto que estuve a punto de decirle que él era otra de mis debilidades – vamos entonces, tengo un par de películas que desde cuando quería verlas –

-Voy a mi departamento por palomitas, ¿te parece? – respondí mientras levantaba mi plato y cubiertos.

-Deja eso, lo haré más tarde y las palomitas no son necesarias, aquí tenemos provisiones –

Y así fue nuestra primera tarde como pareja, viendo películas, solo que en esta ocasión, Edward me abrazo, pegándome lo más posible a su cuerpo, dejando que mi brazo se enroscara sobre su cintura y en vez de comentar la película hasta desmembrarla al final como siempre lo hacíamos, nos dedicamos a besarnos hasta que escuchamos que la puerta se abría.

-hola chicos, ¿Qué hacen? – Jasper se veía muy cansado, al grado que no noto que estábamos muy pegados y que dimos un respingo cuando entro.

-Terminando de ver una peli – contesto Ed despreocupado, totalmente diferente al Edward de días pasados.

-¿Qué tienes? Te vez…-

-Cansado, tuve un presentación hoy y ayer… bueno no dormí mucho – nuestro amigo empezaba atacar el refrigerador.

-Sigue hablando con Alice tan tarde, así llegaras lejos – Edward río.

-No molestes… - Jass se nos quedó viendo fijamente mientras comía algo de queso- ¿Dónde están Rose y Emmet? ¿Por qué están tan solos? –

-Ni idea donde anda ese par y la verdad no quiero saber – murmuro al final Edward.

-Rose tenía un examen hoy y mañana iba a empezar no sé qué rayos, me dijo que el fin de semana iba estar ocupada, se veía agobiada –

- Seguramente esta con Emmet abajo, ese oso no la deja ni a sol ni sombra – comento Ed.

-¿y ustedes han estado solos toda la tarde? – Jasper trataba de indagar qué era lo que pasaba entre nosotros, pero eso no le impidió sonreír, como si fuera parte de alguna broma o como si se dijera a si mismo sabía que esto pasaría.

-sip, viendo pelis y Bella comió aquí conmigo –

-Muy bien, afortunados ustedes que no tienen actividades de la escuela –

-Claro que sí, solo que sabemos acomodar nuestros tiempos, así que por el momento me retiro, tengo una lectura pendiente – dije mientras recogía el bol de palomitas.

-¿estas segura que quiere ir allá abaja? – dijo Edward.

-Mejor verifica que Emmet no este con Rose, sabes muy bien como son ese par – Sugirió Jass con una sonrisa pícara.

-Ah por Dios, no pongan imágenes en mi cabeza – negué y reí al mismo tiempo – suficiente tengo con… - preferí no seguir hablando.

-¿Los has visto? – los ojos de Jass y Edward estaban exageradamente abiertos.

-¡No! Bueno… - sentí como los colores se me subían a las mejillas – solo me tope un día con Emmet… -

-Oh Dios, no sigas – alego Edward, mientras que Jass solo empezó a carcajearse.

-¿estaba desnudo? – dijo Jass

-No preguntes Jasper – le regaño Edward.

-Bueno me voy, mañana tengo clase y quede con Alice que mañana al salir de clases la veía en Skype –

-te acompaño, si quieres verificamos que no este Emmet ahí antes de entrar – Edward tomaba mis cosas que estaban en el sillón - ¿le vas a contar a Alice? –

-por supuesto, o… ¿quieres decirle tú? -

-No, lo mejor es que tú lo hagas –

-decir qué – Jass seguía comiendo.

-que Bella es mi novia – en ese momento Ed me jalo hacia él y me abrazo. Yo sentí como mis mejillas nuevamente se enrojecieron.

-Vaya, ya era hora – Jass sonrío sinceramente.

-¿Cómo que ya era hora? – dijimos al mismo tiempo.

-Pues…- dudo nuestro amigo – que ya tuvieran una relación estable ambos, alguien al que llamar novio o novia –

Ambos nos vimos, meditando sus palabras, a la vez que intentábamos convencernos de que decía la verdad.


N/A: A VECES ME PREGUNTO SI DE VERDAD SOMOS TAN CIEGOS, JIJIJI PERO CREO LAS INSEGURIDADES SON LAS QUE PROVOCAN ESAS SITUACIONES DE NO VER QUE PODEMOS TENER A LA PERSONA INDICADA FRETE A NUESTRA NARIZ. SALUDOS Y EN SESPERA DE SUS COMENTARIOS.