Capitulo II: Anden 9 y tres cuartos y el sombrero seleccionador.

Han pasado algunos días desde que Harry junto a Lupin, fueron al callejón Diagon. Y unos pocos días después Lupin debió marcharse por asuntos de trabajo, por lo que, Harry ahora esta solamente con Sirius que parece más ocupado de lo usual por sus extraños trabajos ocasionales como Auror. Sirius ha tenido problemas para mantener un trabajo estable, pero al ser bastante bueno se le pasa por alto su conducta que no es "intachable". Harry por su parte está embalando sus maletas con magia tal como Sirius le desafío. Esto se debe a que Harry es un mago muy hábil para su edad y ha adquirido una gran cantidad de conocimiento teórico por parte de Lupin estos últimos meses y se le ha estado enseñando desde una edad temprana a familiarizarse con la magia.

Harry sin grandes dificultades ordena cada una de sus cosas, aunque el desafío está en que todo debe ser ejercido con la varita nueva y no puede ser ayudado por nadie. Pese a que eso tampoco es posible, ya que Kreacher es reacio a proporcionarle cualquier facilidad de todos modos. Después de todo es la única ayuda que puede recibir si se tiene, en consideración que los únicos habitantes de la residencia Black son Sirius, el elfo doméstico y Harry. Otros personajes como Lupin son solo visitantes ocasionales.

Harry con gran destreza distribuyo todas sus pertenencias en una gran maleta, una un poco más pequeña y la jaula de Falco que esta lista desde hacía buen tiempo. En el último tiempo, Lupin le enseño a Harry un encantamiento Diminuendo o el hechizo Reducio (contrahechizo Engorgio) que le permite al ejecutante reducir el tamaño de los objetos a su voluntad. Una habilidad bastante útil para este tipo de situaciones. Este junto al encanto Wingardium Leviosa (hace que los objetos vuelen o leviten), Bauleo (hechizo para ordenar y meter las cosas de un mago en un baúl o maleta) y Fema (hechizo: que cierra distintos objetos como ventanas, libros, etc). Por primera vez las lecciones de Lupin dan resultados rápidos, normalmente le toma un poco más de tiempo cumplir las tareas. Harry que está muy satisfecho por los resultados obtenidos agita su varita y conjura:

Baúl… — fue interrumpido por Sirius que le toco el hombro.

Harry miro de reojo a Sirius en silencio y este le hizo un gesto de negación con la cabeza. Al principio Harry que no comprendía el accionar de Sirius espero por la respuesta. La expresión del "adulto" fue seria y no da posibilidad a escuchar alguna protesta. Sirius le dijo:

Cachorro, relájate un poco. Se viene un largo día por delante y si sigues gastando tu magia.

No podrías llegar ni siquiera al andén — señalo Sirius.

Harry tras la explicación se avergonzó un tanto. Lo medito un poco y lo que menciono Sirius es cierto. No ha pasado mucho tiempo desde que ha comenzado a ejecutar la magia con varita de forma práctica y no tiene el dominio, ni tampoco la experiencia. Es mejor detenerse y pedir ayuda. Sirius trono los dedos y con magia no verbal bajo todo el equipaje que viaja por la habitación saliendo hasta la escalera y quedándose en la sala de centro del primer piso. Sirius le hizo una seña para bajar. Harry le siguió calladamente y murmuro un hechizo, pero Sirius se dio cuenta y lo esquiva con elegancia. Luego de eso mira a Harry con una sonrisa socarrona y le dice:

Eso fue un golpe bajo, Cachorro… — murmuro Sirius.

Sirius al instante contesta haciendo un hechizo contra Harry y este con esfuerzo se las arregla para eludir el ataque de Sirius. Este le quedo mirando con asombro y le felicito desordenando el pelo de su cabeza. Cuando termino junto con magia las cosas de Harry y le pidió a su ahijado que le sujete de su abrigo. Harry le hace caso y en cuestión de instantes aparecen en la estación. El viaje fue muy desagradable y Harry aun cuando no es la primera vez que lo experimenta se quedó un tanto mareado. Sirius al ver la expresión en la cara de Harry solo rio. Harry le devolvió la sonrisa y pensó una manera de desquitarse la próxima vez. Sirius llamo la atención de Harry entre el tumulto de personas que circulan por el lugar:

Cachorro, sígueme — dijo de forma silenciosa.

Sirius tomo el carro de Harry con sus cosas y este le siguió desde atrás. Harry al ver la espalda de Sirius no pudo evitar comparar aquella imagen con la que su mente idealiza tratando de imaginar la de su padre. Un enorme sentimiento de vacío le azoto de golpe, el sentimiento de orfandad vino a él. Pero, saco de su mente ese pensamiento y atravesó de golpe la realidad siguiendo a Sirius. La multitud que pasa de un sitio a otro a toda velocidad, no se molestó ni siquiera para ver al lugar donde Sirius y Harry se dirigen. Al llegar a la intersección de los andenes 9 y 10 Sirius se detuvo. Harry con curiosidad miro a Sirius y este se acercó a el:

Cachorro este es tu andén y tu boleto de abordo. Si observas a esas personas notaras que ellas están tomando el camino para el andén 9 y tres cuartos. Cuando llegues a allí toma tu carro y atraviesa a toda velocidad la pared. Al traspasarla veras el expreso a Hogwarts. Lamento no poder quedarme, pero estoy un poco retrasado y necesito llegar al Ministerio lo antes posible… Cuídate y suerte — le dijo dándole un abrazo viril.

Harry al principio sonrió y pensó: "Esta es mi oportunidad". Harry antes de que Sirius pudiese decir cualquier cosa le espeto:

Te estas volviendo un viejo senil…. Sirius — lanzo Harry con una sonrisa de victoria.

Sirius le dio a Harry una sonrisa amarga. Sirius siempre ha sido muy seguro de su imagen por tener fama de hombre apuesto, pero últimamente ciertas situaciones han gatillado en que le cueste asumir su edad. Después de todo, ya tenía treinta y no quería asumir su condición de cambio de folio. El acerco su cara a Harry y le dijo:

Bien jugado, Cachorro. Lo recordaré — le susurro Sirius destacando su lado más infantil.

Harry sabía cómo sacarle partido al lado más inmaduro de Sirius. Harry olvidándose de Sirius tomo el carro y lo mueve con dirección al lugar donde están aquellas personas. Todos compartían el rasgo distintivo de tener el cabello rojizo y la cara pecosa. Habían tres chicos un poco mayores que Harry. Dos de ellos conversan alegremente, mientras que uno más serio paso a través de la pared desapareciendo en el proceso. Hay supo a lo que se refería Sirius. Luego paso a la señora regordeta que esta junto a una niña. Algo le dio curiosidad a Harry sentía haber visto a esa señora en algún lado, pero ¿Dónde? El callejón Diagon, pensó. En efecto, hay se le topo cuando le pregunto por la dirección de Olivanders. Harry sin perder tiempo se apresuró a preguntar a la familia presente:

Disculpe, ¿Este es el andén nueve y tres cuartos? — consulto Harry con un poco de inquietud.

Todos los presentes se voltearon y le observaron por unos instantes. La mujer que enseguida lo reconoció le hablo amablemente:

Tú eres el lindo jovencito del otro día. Si mal no recuerdo tú me preguntaste por la dirección de Olivander… — menciona la señora.

Harry confirmo sus sospechas al ver su sonrisa y el timbre de su voz que le fue inconfundible. El responde:

Si me ayudó mucho… ¿Señora?… — dijo la última parte algo dubitativo.

La señora que comprendió que no se había presentado se introdujo velozmente:

Yo soy Molly Weasley y ellos son mis queridos hijos… los gemelos son Fred y George, Ronald que está en el mismo año que tú y mi pequeña hija, Ginny — presento a cada uno.

Harry saludo a cada uno de los presentes con una sonrisa y cuando observo de soslayo a la más joven de los Weasley pudo notar un leve sonrojo. No le tomo mucha importancia y paso a presentarse el mismo:

Bueno, yo soy Harry Potter — dijo Harry con una sonrisa.

Los presentes quedaron mudos de la impresión y Harry rio divertido al ver la reacción de todos. Él les comenta que es verdad y les muestra la cicatriz como si fuese un acto muy natural. Sirius y Lupin ya le comentaron al respecto que él es una celebridad y aun cuando le cuesta admitir este hecho hizo el esfuerzo por actuar con la mayor naturalidad posible. Algo le decía que complicarse por el asunto no ayudaría en nada. Después de unos segundos todos volvieron a la realidad y los chicos le empezaron a bombardear con preguntas, pero su madre les detuvo:

¡Fred, George, Ronald compórtense! Están asustando al pobre de Harry. ¡Apresúrense será mejor! Ya tendrán tiempo de charlar todo lo que quieran — les regaño su madre.

Molly les ordeno a George y Fred que se muevan. La pareja de hermanos hacía bromas a su madre molestándole con que era una vieja amargada y aguafiestas lo que no ayudo a mejorar la situación. Ella se acercó a Harry y le dijo cariñosamente:

Harry, tienes que atravesar esa pared al igual que Fred y George. Te sugiero que corras, ya que siempre da miedo el primer intento; pero no te preocupes. Ron deja que Harry vaya primero — señalo su Molly.

Harry le dio las gracias por su consejo y lo siguió al pie de la letra. Sin demora cruza la pared y el escenario ahora es completamente diferente. Un enorme tren a vapor de color escarlata está en medio de la estación y a la distancia pudo ver muchos jóvenes subiendo a los vagones, otros cargan sus equipajes u otros observan a través de las ventanillas. Harry prefirió buscar rápidamente un lugar vacío. No tardo mucho tiempo y subió su equipaje con un poco de esfuerzo. Acomodo sus cosas y las traslado hasta el interior del vagón donde había un instructivo que indica paso a paso qué hacer y donde dejar el equipaje. Harry una vez estuvo listo se trajo consigo a Falco que deseaba salir de su jaula. El halcón fue enseñado para situarse en el brazo izquierdo de Harry, aunque el desobediente tenía una predilección por su hombro. Por este motivo Harry siempre se venda en esa zona, ya que las garras de Falco siempre están bien afiladas y las primeras veces le hacía mucho daño. Harry saco de su bolsillo un poco de alimento para su mascota que picotea gustoso la comida de su mano.

Pasaron algunos minutos de silencio hasta que una voz aguda pregunta desde la puerta:

¿Puedo pasar? Veo que está desocupado y… ¿Harry? — pregunto la voz.

Harry observo al chico de cabello rojizo y capto enseguida la cara de asombro que adorno su rostro al ver a Falco. Olvidándose por completo de la situación el chico siguió:

¡Guau! … tienes un halcón eso es genial… ¿Pero, es legal traerlo a la escuela? — acoto Ron.

Harry que escucho la pregunta formulada por Ron solo suspiro para sus adentros. Él sabía que la carta del colegio admitía como mascotas sapos, gatos o lechuzas, pero no halcones. Harry se lo dijo a Sirius, pero este le rogo que lo llevase consigo. Kreacher le amenazo con asar al pájaro (lo curioso es que Sirius es el amo de la casa o al menos así debía ser…) si lo dejaba en casa y dado que, ya se encariño con el ave no iba a devolverlo. Sirius siempre metía a Harry en problemas, pero honestamente le agrada mucho más el halcón que una lechuza. Harry con lentitud contesto:

Bueno, mi padrino me lo regalo por mi ingreso a Hogwarts y bueno… ese elfo domestico que hay en casa no está dispuesto a compartir la casa con Falco. Después de todo, Falco se divertía robando parte de los alimentos de la bodega. Por eso me vi en la obligación de traerlo conmigo, sino se iba a transformar en la cena de mañana — argumento Harry.

Ron al principio pensó que Harry le estaba tomando el pelo y se rio de buena gana, pero Harry le miro sin entender porque se reía. Luego, Ron paro y le dijo: "¿Es enserio?" y este le confirmo con naturalidad. Ron a la respuesta de Harry se desplomo en el asiento y le pregunto:

¿En qué tipo de mundo vives? — pregunto Ron con desconcierto.

Harry que le está dando de comer a Falco le responde:

En uno en donde los elfos domésticos no hacen caso a los magos — refiriéndose a Kreacher.

Esto dejo sin habla a Ron. Harry le explico las circunstancias a Ron de la casa Black y de cómo Kreacher, jamás hizo caso a Sirius o a él por ser fiel a Voldemort. Y dado que Sirius y Harry no compartían su afición ni lealtad por los ideales de la sangre-pura el elfo domestico se había revelado contra ellos. Claro que Harry no le confeso la verdadera razón de porque no pueden deshacerse del dichoso elfo doméstico, pero invento una excusa bastante convincente para salir del paso. No podía revelarle que Kreacher conocía mucho de los secretos de la Orden del Fénix. El tiempo pasó de forma rápida después de que Harry y Ron comenzaron a charlar amenamente. Ron le comenta a Harry sobre su familia partiendo porque son siete hermanos y él era el sexto de la familia y como debía lidiar con el fantasma de los logros de sus hermanos mayores. Bill quien es el mayor es descrito por Ron como el modelo de hijo perfecto excelente desempeño académico, conducta, además de que había conseguido ser prefecto y premio anual, y que trabaja en Egipto para Gringotts, quien le seguía fue su hermano Charlie que fue prefecto y capitán del equipo de Quidditch como buscador y trabaja ahora, en Rumania estudiando dragones, luego le seguía Percy que está en quinto año de Hogwarts y actualmente es prefecto. Después venían los gemelos que eran los bromistas, pero aun así sus notas son bastante buenas lo que es una presión adicional para Ron. Tras esto Ron le comento sobre el trabajo de su padre en el ministerio y su afición por la tecnología muggle.

Harry tiempo después compro mucho de los dulces que vendían en un carrito de golosinas que paso. Para diversión de Harry descubrió que las golosinas eran muy interesantes, ya que contenían imágenes de viejos magos como Albus Dumbledore, Morgana Le Fay, Merlín, Paracelso o el Rey Salomón, entre muchos otros. Una vez que Harry y Ron comieron dulces hasta más no poder. Una voz aguda salió de la puerta. Era una chica delgada que esta vestida con el uniforme de la escuela lleva su pelo suelto castaño que es muy espeso y se nota algo enmarañado, ojos de color castaño oscuro, un timbre de voz mandón, su tez es blanca y tiene unos grandes dientes delanteros que la hacían ver como una ardilla. Esa al menos fue la primera impresión de Harry. La chica hablo:

Disculpen, ¿No han visto una rana? La perdió un niño llamado Neville — consulto la chica de voz mandona.

Ron que empezó a jugar con la varita tratando de emular un hechizo le responde:

No hemos visto ninguna rana — dijo Ron.

La chica se queda mirando a Ron esperando ver la ejecución de Ron y Harry se quedó en silencio mirando cómo transcurre todo. La intención de Ron era simple y consistía en convertir a Scabbers su rata de pelaje oscuro en una que tuviese el pelaje rubio. Sin embargo, cuando termino de recitar el conjuro no ocurrió nada. La chica después de ver su fracaso le cuestiono:

¿Estás seguro que eso fue un hechizo? Yo ya he intentado varios y todos han funcionado — afirmo con aire de suficiencia.

Harry se le ocurren algunas ideas de porque el hechizo de Ron no funciono. Tuvo que admitir que es un poco desagradable para su primer encuentro, ya que para opinión de Harry, el comentario de la chica no es ni oportuno ni prudente, es simplemente excesivo. Harry que le desagrada ese tipo de comportamiento la interrumpe:

No creo que sea ese el problema. Bueno no puedo negar la falta experiencia de parte de Ron… pero debo decir en su defensa que su varita no es la óptima. Con esto me refiero a que su varita le pertenecía a otra persona y las varitas no siempre tienen buena afinidad con otro mago que no sea su dueño. En consecuencia, aun cuando Ron pudiese hacer el conjuro de forma correcta, el resultado podría ser no ser el esperado. La afinidad entre la varita y su mago es muy importante, casi tanto como saber emplear bien un hechizo — se

explayo Harry.

Harry al terminar vio como Hermione y Ron lo miran con curiosidad, pero al mismo tiempo con incredulidad. Por un momento se le olvido que está hablando solo con un par de niños de once años. Harry estaba acostumbrado a discutir con Lupin, un falso erudito con vocación de profesor frustrada por su condición de hombre lobo. Hermione comenzó a hacerle una gran cantidad de preguntas: ¿Cómo lo sabía? o ¿Quién le había enseñado? Preguntas bastantes factibles, pero que no tenía deseos de responder y el asedio constante de la chica solo termino por agotar la paciencia de Harry que la detuvo en seco:

Tranquilízate un poco… Es un poco molesto si eres tan insistente. Lo primero, bueno digamos que es solo por interés propio he estudiado un poco y en cuanto a lo segundo. Si hay una persona que me ha ayudado de vez en cuando. Aunque, no te parece que bombardear con preguntas a un desconocido no es la mejor manera de empezar una conversación — se manifestó Harry masajeándose la cien.

La chica ante la respuesta de Harry se puso un poco colorada, por la vergüenza y se quedó mirando el suelo. Tomo un poco de aire y contesto:

Lo siento, me deje llevar. Soy Hermione Gargner — se presentó.

Harry aun impactado por la forma rápida en la que habla Hermione y recuperándose de su acoso. Responde:

Soy Harry Potter y el chico con cara de bobo es Ron Weasley — acoto Harry.

Ron que inmediatamente al escuchar la presentación de parte de Harry se quejó:

¿Quién tiene cara de bobo…? — menciono Ron muy molesto.

La cara de Ron pasó de ser una expresión de creciente ira tornándose de su rostro del mismo tono de su pelo a una cara pálida al atragantarse con un trozo de chocolate. Harry para socorrer a Ron le da una fuerte palmada en la espalda. Lo que curiosamente ayudo a Ron que se quejó por la fuerza del golpe y Harry menciono:

Es un caso perdido — dijo Harry suspirando de forma divertida.

Hermoine al ver al cómico dúo no pudo dejar de reír por unos breves momentos. Las caras de Ron eran muy graciosas y eso acompañado de la actitud displicente de Harry da como resultado una muy mala comedía con un pésimo guion y que solo llega al objetivo de hacer reír, por lo mala que es la rutina. Hermione luego se va y deja a Harry solo con Ron que seguía molesto por el insulto de Harry hace un rato.

Ambos pasaron algún tiempo sin hablarse hasta que aparece Falco con una rana entre sus garras. Tanto a Harry como Ron les tomo esto por sorpresa, Falco había encontrado la rana de ese niño llamado Neville. Pero el sapo no tenía muy buen aspecto y Ron no tardó en hacer un comentario al respecto:

¿Ese… sapo no el que esta…? — murmuro el chico.

Harry se acercó a Falco para ver el estado de su desafortunada víctima y se dio cuenta que la mascota de ese chico está muerta. Harry trato de corroborar esto dándole al sapo unos cuantos golpecitos que no tuvieron efecto alguno. La hora de defunción del animal había llegado. Harry que vio la cara de Ron bastante asustado le dijo con cobardía:

¿Qué haremos, Harry? — señalando al moribundo animal.

Harry sabía que no tenía muchas alternativas, ya que si comenta abiertamente que Falco hallo al sapo todos pensaran que el halcón lo mato. Lo que era lo más evidente. Y parte de él no quería que su amigo fuese declarado como un peligro… después de todo lo que le esperaba al ave no era el mejor destino posible. Harry sabía que hacer solo que había que actuar rápido:

Ron… si alguien te pregunta nunca viste lo que paso aquí — señalo con un aspecto sombrío.

El rostro de Ron se crispo a causa del miedo. La situación es bastante crítica y algo le decía que Harry iba a cometer un acto algo maquiavélico. Harry sin pensarlo dos veces arrojo el sapo por la ventana que salió disparado hacia el verde follaje que pasaba a gran velocidad y el sapo se perdió de la vista en cuestión de segundos. La cara de Ron se puso azul e instintivamente tomo a Scabers y se alejó de Harry:

Ron no puedo creer lo patético que te vez en este momento… — dijo Harry a su traumatizado compañero.

El resto del viaje fue bastante silencioso hasta que aparecen los hermanos de Ron, Fred y George. Al ver a Harry con su hermano le preguntan porque están tan callados, puesto que sabían que Ron no es muy tímido, más bien le gustaba hablar. Harry les conto lo ocurrido con Falco y el sapo de Neville sin omitir la parte en la que arrojo al moribundo e infortunado sapo por la ventana. Los hermanos de Ron miraron con sorpresa a Harry hasta que Ron les corroboro la historia y estos se largaron a reír y le dijeron a Harry:

Harry, tu sin duda te has ganado nuestro respeto… Ron ni siquiera se habría atrevido a hacerlo — espeto George.

Fred que no perdió oportunidad para avergonzar a su pequeño hermano:

Ron, siempre ha sido una marica. Pero, tu Harry eres un hombre… Bienvenido a Hogwarts, compañero — dijo estrechándole la mano.

Ron se quejó ante las burlas de sus hermanos y estos rieron junto con Harry. El resto del viaje se las paso conversando con Fred y George, y posteriormente, con Ron que se le había pasado la tensión del momento. Una vez que Fred recordó que uno de sus amigos tenía una enorme tarántula abordo se marcharon. Después descubrió que toda la familia de Ron hasta el momento está en Griffindor. En los últimos minutos se escuchó una voz que decía: "Llegaremos dentro de cinco minutos". Tras este aviso Harry y Ron se cambiaron sus ropas al uniforme de Hogwarts y después salieron.

Cuando llegaron a su destino, ya había anochecido. En la pequeña estación toda la gente se presiona para salir de los vagones. El frio es espantoso y la brisa no ayuda para nada a mejorar la situación y la oscuridad del lugar no permitía ver más allá de medio metro por delante. Harry conocía un hechizo para iluminar su camino, pero recordó las palabras de Sirius de no usar magia de ser posible, después de todo había que guardar energía para una buena broma. Harry dejo a Falco en su jaula y rezo para que no lo reprendieran por su mascota .Salió junto con Ron cuando oyó una voz grave:

¡Por favor los de primer año júntense aquí! — exclamo.

Aquella voz pertenecía a un tipo gigante que llevaba en su mano una enorme lámpara que ilumina a su alrededor. Tanto Harry como Ron quedaron muy asombrados de ver el porte de aquel gigante. Su figura es imponente, lleva un enorme abrigo, sus manos son enormes, su cara casi no se distingue por la larga melena que le cae hasta la cintura, acompañada de una larga barba y pobladas cejas solo permitían distinguir dos orbes pequeños negros y brillantes. El los guio por un largo sendero muy estrecho hasta llegar a un enorme lago donde se puede vislumbrar un enorme y colosal castillo que concuerda, perfectamente con la descripción que tenía Harry de los libros que había leído. La primera imagen del castillo era algo que jamás iba a olvidar. Durante todo el trayecto se mantuvieron callados sin hablar ni comentar una sola impresión de la experiencia.

Luego, tomaron unos botes hasta llegar al castillo luego pasaron por un enorme túnel que cruza hasta el interior del castillo donde hay un muelle subterráneo donde desembarcaron. Allí había un húmedo césped y al final subieron unos escalones de piedra hasta llegar a una gran puerta de roble. Allí había una alta mujer vestida de una túnica verde esmeralda le espera con una expresión sobria y rostro algo demacrado por la edad, es una vieja, fue la primera impresión de Harry. El chico hacia una reflexión personal del asunto: "Ella debe ser McGonagal, Sirius me advirtió que yo iba a pasar largas veladas nocturnas acompañando a este recuerdo del cretácico a pasar mis horas de detención escolar. Después de todas las almas libres que ansían el disfrute, goce y la sutileza del arte de las bromas; por lo que, somos cazados incansablemente, por espíritus octogenarios, amargados y corrompidos por la búsqueda equivocada de la moral y las buenas costumbres. Es por esa razón que no puedo fallar en esta noble cruzada que significa la búsqueda de la diversión…" Pensamientos de Harry Potter recordando un largo discurso de Sirius Black…

El gigante del abrigo responde al nombre de Hagrid y habla con McGonagall dejándonos a su cuidado. Ella nos condujo al interior del castillo el vestíbulo es de un tamaño inmenso, las paredes blancas son enormes, el techo está iluminado por enormes antorchas. Al avanzar hay una enorme escalera de mármol que subieron siguiendo a la profesora, al aproximarse más al interior del castillo una multitud de voces se podían oír cada vez más fuerte. Al lado derecho, había un portal donde la profesora los detuvo y les dijo unas palabras:

Bienvenidos a Hogwarts… antes de entrar a la sala del banquete. Tendrán que pasar por el sombrero seleccionador que les designara a la casa a las que ustedes pertenecerán. En base a sus cualidades… Las cuatro casas son Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff. Su casa será como su familia y compartirán clase con los del resto de su casa, cada casa tiene sus dormitorios, una sala común donde pasaran su tiempo libre. Ustedes representarán a cada una de sus casas y sus destrezas les darán puntos a su casa, pero su detención le restará puntos para ganar la copa de la casa que se celebra cada año — finalizo.

Posteriormente, les dio a los alumnos algunos concejos y se marchó por unos instantes. Luego los vino a buscar para hacerlos pasar al gran comedor. Había cuatro grandes mesas en las que están sentados los alumnos que representan a cada casa. Al fondo están sentados los profesores y en el centro había una silla de oro donde está el director Albus Dumbledore, quien destaca por vestir de manera bastante extravagante. McGonagall los hizo avanzar por el pasillo del centro. Al final muy cerca de la mesa de los profesores se halla un taburete y sobre él había un viejo, arrugado y polvoriento sombrero. El polvoriento sombrero se empezó a mover de manera extraña como si las enormes arrugas que tenían le dan forma de una cara con ojos y boca claramente discernibles. El sombrero canto una canción bastante sarcástica y exigente. McGonagall abrió un enorme pergamino y dijo:

Cuando los llame deberán ponerse el sombrero y sentarse en el taburete para ser seleccionados — señalo.

Mcgonagall llamo a cada uno de los de primer año y el sombrero tiraba el nombre de alguna de las casas en base a las cualidades de cada persona. Todo indica que el sombrero podía leer tu mente. En ocasiones el sombrero designa de forma veloz a los estudiantes a su casa respectiva o en otra demora un poco más. Y los estudiantes de la mesas aplaudían en caso de que alguno de los estudiantes fueran a alguna de ellas. La primera en salir de sus personas conocidas fue Hermione. Mcgonagall la llamo:

¡Hermione Gragner! — exclamo la anciana.

Hermione corrió hasta el taburete algo nerviosa y se calzo el sombre que le tapo hasta los ojos. Y el sombrero grito:

¡Griffindor! — para el estallido de aplausos de la mesa de esa casa.

Entre tanto, Harry medita sobre qué casa le gustaría entrar. No le molesta la casa de los chicos listos (Ravenclaw), pero las sesiones de estudio en grupo no eran lo "quería" para su vida escolar, por otro lado, el trabajo pesado tampoco fue de su total agrado (Hufflepuff), y en cuanto a Slytherin los considera muy estirados con sus principios de sangre-pura cosa que no compartía para nada. La única casa que le queda era Griffindor. Mientras Ron fue llamado:

¡Ronald Weasley! — exclamo McGonagall.

Ron se veía un poco pálido y camino lentamente hasta el taburete. Al colocarse el singular sombrero en la cabeza este balbuceo:

¡Bah… otro Weasley… ¿Qué haré contigo?... Ya sé… Grifindor! — lanzo el sombrero con brío.

Ron se veía muy satisfecho y feliz, y corrió hasta la mesa de Griffindor. Pasaron unos cuantos nombres hasta que el nombre de Harry fue sorteado. McGonagall dijo:

¡Harry Potter! — exclamo la bruja.

Una gran expectación se sintió en la sala y eso alarmo a Harry no le gusta para nada ser el centro de atención activando inconscientemente el uso su habilidad de Oclumancia para enfocarse en su objetivo. El director le observo con detenimiento. Harry a diferencia de los demás chicos permaneció sereno y con gracia, pero manteniendo cierta informalidad llego hasta el sombrero seleccionador. Este se colocó el roñoso objeto parlante y lo primero que manifestó el sombrero dejo a más de alguno boquiabierto:

Podrías bajar tus escudos de Oclumancia, de otra forma, no podré seleccionarte en ninguna casa — balbuceo el sombrero algo mosqueado.

Muchos murmullos se escucharon por el salón y algunos profesores miraron con asombro al misterioso "Harry Potter". Harry con esfuerzo bajo sus niveles de Oclumancia para dejar al sombrero hacer su trabajo:

Uh… ya veo… por eso aprendiste eso… interesante… puedo ver… que tienes mucho valor… también una sed para demostrar que eres digno… veo mucho talento… no hay duda de ello… y una mente brillante… tienes mucho coraje… ¿Qué haré contigo?... Esto es realmente difícil — hablo el sombrero.

Harry le menciono que prefería estar en Griffindor. Al indagar en las razones el sombrero bufo una enorme sonrisa:

¡Eres muy interesante Potter!… ¿Estás seguro? Creo que, te vendría mejor Slytherin. Llegarías a hacer cosas grandiosas y te impulsaría a alcanzar la gloria y el reconocimiento que buscas… — Harry sin tomar a cuenta las palabras del sombrero insistía en su idea de ir a Griffindor —. Si estás seguro entonces… ¡Griffindor!.

El sombrero dio el anuncio con un dejo de incertidumbre en la voz. Pero eso paso a segundo plano cuando espeto su veredicto. Un gran estruendo de voces vitoreando se escuchó por todo el salón. Y Harry podía sentirse más tranquilo y se fue a reunir con sus compañeros de casa. De esta forma, iba a comenzar la dinámica y vertiginosa aventura de Harry Potter en el Colegio de Hogwarts de Magia y Hechicería.