Quiero dejar en claro que el mundo y los personajes de Harry Potter pertenecen a su autora J.K. Rowling.
Bueno, ¿Qué tal? ¿Como les va gente? Espero que les haya ido muy bien y les deseo un excelente año nuevo. Quiero agradecerles los comentarios que me van dejando pues me alientan a seguir escribiendo. Lamento haber dejado la historia a la deriva tanto tiempo, pero la verdad es que tuve una especie de "atasco literario" y con ello quiero decir algo así como una larga temporada donde por más que quisiera escribir las ideas no me venían a la cabeza, mi teoría es que mi creatividad y mi imaginación se largaron de vacaciones, aunque pienso que todavía pueden estarlo. Pero lo cierto es que al menos pude sacar adelante este pequeño capitulo que es un avance y espero que sea el primero de varios.
Sin más preámbulos les dejo aquí este presente.
Capitulo VII: Problemas en la clase de pociones. (parte 1)
Transcurridos unos días posteriores al partido de quidditch, todo siguió sin ninguna anormalidad. Las clases avanzaban conjuntamente con el aumento progresivo de ensayos, trabajos y tareas que los estudiantes debían completar. De forma paralela, el tiempo sigue su curso inexorable sin detenerse para alumnos que dejan todo para el final como es el caso de la mayoría de los compañeros de Harry, quienes no están muy preocupados por sus evaluaciones parciales hasta que se dan cuenta que no tienen como afrontar el desafío que se les plantea. Ese es el caso del día de hoy, puesto que el amigo más cercano de Harry, Ron no ha tenido un buen desempeño en la clase de Pociones se asignó la tarea de hacer un informe completo sobre la poción de Olvido. El reporte debe incluir un breve resumen sobre su creador, fecha de elaboración, usos, ingredientes, receta, entre otros requerimientos. El punto es que el reporte debe ser muy detallado y preciso. Y Ron no ha hecho ningún progreso en el reporte y un par de horas antes le pidió ayuda a Harry para realizarlo. Esta dinámica entre Harry y Ron se ha vuelto casi rutinaria desde que Harry demostró más conocimientos que su par, aunque ello no es muy difícil. Han pasado dos horas desde que comenzaron y el progreso ha sido notable. No obstante ambos dieron un punto muerto cuando a Harry lo venció el sueño.
—Bien, Ron… Creo que… te preste toda la ayuda que pude… el resto corre por tu cuenta… — afirmo Harry con somnolencia.
Ron que no tenía idea de cómo acabo y siquiera empezar el informe no tardo en manifestarse.
—Vamos Harry… No puedes hacerme esto… No tengo idea de cómo acabar con este reporte — dijo Ron con desesperación.
Harry que solo asintió de forma automática ante la desesperación de Ron contestó.
—Ron… deja de quejarte… solo tienes que estructurar la información en este orden — le mostró un bosquejo que tenía de un trabajo anterior —. El resto de la información ya la posees. Si necesitas que alguien lo revise. Pídele el favor a Hermione…
Después de la indicación Harry entro en un profundo estado de sueño del que no podía ser despertado. Ron lo sabía muy bien y no tuvo más que resignarse. Además, él es consciente de que la única alternativa que tiene para sobrevivir a una evaluación de Snape de su reporte, es pidiendo la asistencia de Hermione; pero su orgullo se lo impedía. Y fue así como Ron pasó la mayor parte de su tiempo combatiendo contra sus emociones.
Harry se despertó un con un poco de letargo tras la incómoda posición que adopto para dormir, ya que estuvo sentado en un banco con un duro respaldo y se apoyó sobre sus brazos para dejar su cabeza sobre la mesa de la sala común de Gryffindor. Miro a su alrededor y no había señales de Ron, quien debía haber ido con Hermione si deseaba hacer un reporte decente. Harry se recompuso a los pocos segundos y se fue a lavar la cara. Tras esto tomo algunos útiles para la clase de Pociones y se dirigió a tomar desayuno al Gran Comedor. El lugar está abarrotado de sus compañeros que están desayunando a última hora. Conseguir un puesto no fue nada fácil, pero con un poco de suerte Harry se hizo de un lugar libre. Producto de lo atrasado que estaba no tuvo más opción que tragarse toda la comida y salir rápidamente a la clase de su maestro favorito "Snape".
Unos minutos más tarde Harry llego a la mazmorra donde Snape impartía su clase. Como es de esperarse hay un silencio sepulcral que reina en el ambiente, ya que Snape fue uno de los pocos profesores que tiene la cualidad de hacer quedar en silencio a sus alumnos sin decir tan solo una palabra. Bueno eso fue así hasta que Harry entro a la mazmorra. Snape le dirigió una mirada fría y penetrante a Harry que solo esbozo una sonrisa. Con brusquedad Snape se paró de su asiento y se acercó a Harry alzando la voz un poco.
—Potter… tienes la osadía de interrumpir mi clase. Al llegar tarde— término su frase con énfasis en la última palabra y su mirada se volvió más intensa sobre Harry —. Supongo que piensas que al demostrar un poco más de aptitud que el resto de los ineptos, a los que tengo desgracia de enseñar te da el privilegio de aparecerte cuando a ti se te place.
Snape estaba esperando la reacción de Harry, pero el joven Gryffindor después de los continuos enfrentamientos entre ambos ha aprendido que es mejor no protestar. Ante la inexistente respuesta de Harry, Snape solo mantuvo aquella expresión de fastidio que es común en su rostro y de pasó dijo.
—Diez puntos menos para Gryffindor, Potter… Espero que esto te ayude a recordar lo que les sucede a aquellos que tienen el descaro de llegar tarde a mi clase — remata Snape dándose la vuelta a su escritorio —.Bien, en que estaba… A sí… Weasley, entrégueme el reporte que le pedí.
Ron que está junto con algunos compañeros de su casa. Se levantó lentamente de su silla y aclarándose la garganta se dispuso a ir donde Snape. La actitud de Ron es la de una criatura asustadiza que se deja intimidar por el profesor de Pociones. Cuando Ron por fin pudo entregar su tarea, Harry ya se había acomodado en un puesto vació. Entre toda la conmoción causada por el profesor hay ciertas risas silenciosas que salen de la boca de algunos Slytherin como Draco Malfoy, Crabbe y Goyle que disfrutan con la tortura impartida por el jefe de su casa a los Gryffindor. En cambio, hay otros que solo observan en completo silencio. Snape le arranco el papel de las manos de Ron y comenzó a leer su contenido. Enfocado en el escrito, Snape revisa acuciosamente el manuscrito y una mirada fría se posó sobre Harry. Acto seguido, el profesor fulminó con la mirada a cada uno de sus alumnos buscando capturar su atención.
—Weasley si le parece que va pasar su evaluación leyendo un libro de quidditch, le aviso que eso no va a ocurrir en mi clase… — Snape movió sus labios sin emitir sonido y el libro se materializó en su mano derecha —.Además tengo cosas que comentar sobre "su reporte".
La última parte fue pronunciada con ironía y al presenciar la destreza de Snape con su magia para arrebatar el libro la expresión de Ron fue de sorpresa, aunque en su rostro se manifestó el horror casi de forma simultánea, Snape no perdió tiempo y le ordena ir a su taburete. Ron no tuvo más remedio que acatar la instrucción. El profesor de pociones no soportó más intervenciones en su clase e ignoró cualquier palabra o gesto hecho por algún alumno. El resto de la clase la lección Snape explicó las propiedades de algunos insumos básicos para la elaboración de un antídoto para distintas clases de venenos.
Cuando la clase acabo, Harry salió del salón algo cansado por la tensión constante que implica asistir a la clase del profesor más repudiado de la escuela. Más tarde, Ron fue a buscar a Harry, debido a que no pudo idear un plan para recuperar el libro que Snape confiscó. Harry estaba conversando con algunos Gryffindor sobre el próximo partido de quidditch hasta que Ron hizo acto de presencia.
—¡Harry, que bueno que te encuentro! — exclama Ron.
Todo el grupo miró a Ron y uno de los integrantes le pregunta a Ron.
—¿Qué pasa, Weasley? Te ves bastante agitado — comenta un chico.
Ron les explica que necesita hablar con Harry y este le sigue el juego a Ron. Ambos se apartaron del grupo y una vez se distanciaron una cantidad considerable de metros Harry le pregunta a Ron.
—¿A qué se debe todo ese alboroto? — consulto Harry con curiosidad.
Ron sin demora contesta.
—Necesito tu ayuda. Fred y George me asesinaran si no les entrego el libro de quidditch y Snape no lo quiere entregar… eres el único que sé que podría ayudarme — dijo Ron bastante desesperado.
Harry observa detenidamente a su compañero de clase, Ron. Este sumergido en un enorme atolladero recurre a la única persona que cree que le puede ayudar. No obstante, las alternativas que ambos tenían para recuperar el libro no son demasiadas y ninguna aseguraba traer consigo devuelta el libro, a menos que, se introdujeran en el despacho de Snape y lo robaran sin que nadie los detecte. Las posibilidades están en su contra y el tiempo es una variable que no está tampoco a su favor. Harry suelta un largo suspiro y responde.
—Ron, ¿Eres consciente de lo que me estás pidiendo? — le pregunta Harry sin mucha seguridad.
Ron sin pensar demasiado contesta.
—Sé que te estoy pidiendo demasiado, Harry. Pero eres la única persona que sé que puede hacer algo para ayudarme — dice Ron.
La desesperación en la cara de Ron lo decía todo y Harry sabía que su padrino Sirius le diría que no puede ignorar a un amigo en problemas, siempre y cuando esa persona sea tu amigo. Harry con un poco de remordimiento le habla a Ron.
—Sabes, Ron creo que tú has tenido ideas malas. Pero la de hoy ha sido de las peores — le recrimina a su compañero caído en desgracia, pero continua —.La única forma de recuperar tu libro es asaltar el despacho de Snape.
La cara de Ron solo demuestra el pánico que le genera oír la solución que Harry le propone, aunque en el fondo el joven Weasley sabía que no habían más opciones. Ron con un poco de incertidumbre le dice a Harry.
—Entonces me ayudarás Harry — cuando dice esto su rostro se ilumina.
Harry asiste afirmativamente con la cabeza a lo que Ron le agradece con un abrazo. Harry le devuelve el gesto, pero después de unos segundos se saca su compañero de encima. Este último se aleja un poco de su compañero para darle un poco de espacio. Harry sin perder más tiempo le pregunta a Ron.
—Ron, necesito hacerte algunas preguntas para poder idear un plan… Y me temo que tendremos que pedir ayuda con esto — declara Harry.
Ron sin comprender a que se refiere Harry con lo último le pregunta.
—¿Quién podría ayudarnos con esto? — le consulta Ron a Harry con escepticismo.
Harry se acerca a Ron y le anuncia.
—Las únicas personas capaces de apoyarnos son tus hermanos o Hermione — le aclara Harry.
Ron se sorprende ante la revelación de Harry y le pregunta inquieto.
—¿Hermione? Estás loco ella jamás accederá a ayudarme con esto… ¿Acaso estás demente, Harry? — lo cuestiona el afectado.
Harry un poco cansado de la actitud infantil de Ron le dice.
—Hermione es la única persona capaz de ayudarnos y la razón es sencilla, ella es inteligente y conoce muchos hechizos que nos serían muy útiles que te servirán para infiltrarnos en la oficina de Snape o acaso se te ocurre alguien mejor — le lanza Harry.
Ron al escuchar la respuesta se molesta y Harry le mira en señal de desaprobación. Tras esto Ron solo se tuvo que resignar a reconocer que necesitaba conseguir el apoyo de su compañera de Gryffindor aun cuando su relación distaba de ser buena. Ron se quedó pensando sobre lo que le dijo Harry unos segundos antes y se largó a decir.
—Harry, podrías pedirle tú que me haga ese favor — anuncio Ron.
Harry al escuchar la propuesta de Ron se enfadó con su amigo por su falta de vergüenza.
—¡Eres un caradura! Es lo mínimo que tienes que hacer si quieres recuperar ese libro de quidditch — se quejó Harry en voz alta.
Ron que se dio cuenta enseguida de su enorme error intenta enmendar su mala jugada.
—Vamos, Harry. Ambos sabemos que si tú se lo pides es la única manera de que acceda a apoyarnos — aclara Ron apelando a la cercanía que compartían con la chica de cabello tupido.
—Lo siento, Ron. Pero con todo lo que tengo encima no tengo tiempo para hacer favores adicionales y ya con estar pendiente además del paranoico de Snape ya me debes una bastante gorda. Ahora, ve y asegúrate de conseguir la ayuda de Hermione id… — se contuvo de decir la última parte de la frase.
—Me querías llamar idiota — se expresa Ron molesto.
—Créeme que no podría describir tu comportamiento en este momento de mejor manera de lo que tú mismo lo has hecho, Ron — aludió Harry cansado.
Ron no dijo nada más y se marchó del lugar. Harry se aisló a sí mismo dentro de sus pensamientos, meditando acerca de cómo administrar su tiempo de aquí en adelante, ya que gracias a la gran genialidad de Ron para crear situaciones inesperadas su agenda exploto con el número de cosas por hacer y lograr que el paranoico profesor de pociones no sé de cuenta de su trampa requerirá de mucha habilidad de su persona. Los entrenamientos de quidditch absorben gran parte de su tiempo que no es mucho y este nuevo desafío le asegura ser todo un reto al pequeño bromista. Cuando su cabeza se volvió una tormenta de pensamientos inconexos se dio un poco de ánimo.
—Arriba el ánimo, Harry. Será una buena ocasión para darle una cucharada de su propia medicina al amargado profesor de pociones — pensó en su mente el pequeño hombrecillo de cabello negro.
Aquel frío día de invierno pasó con rapidez para el pequeño Harry, que se preocupaba de emplear bien su valioso tiempo, a sabiendas de que este recurso era escaso, más aún cuando tenía tantas actividades diarias que hacer o que se buscaba el mismo. Ya entrada la tarde todos los estudiantes de Howarts se disponían a ir al gran comedor y los profesores no eran la excepción, puesto que reunirse todos a la hora de la cena era un rito muy importante dentro del colegio. Harry de momento esta distraído entre sus pensamientos tratando de descubrir que era lo que ese perro gigante estaba custodiando. El joven de Gryffindor se sentó en su mesa, en el lugar acostumbrado y a su lado se puso Ron, a quien no veía desde hace algunas horas. Luego, diviso a Hermione que tomo asiento en frente de Ron. Todos comieron a gusto y la hora de cena transcurrió rápidamente. Para cuando todo acabo la cena, la primera en iniciar la conversación fue Hermione, que le habla a Ron sin perder tiempo en formalidades.
—Bueno, Ronald ¿Qué querías hablar conmigo? — pregunta intrigada su compañera.
Ron que enseguida capto el mensaje detrás de las palabras de Hermione no demoro en replicar.
—Oye, tranquila. No es necesario que me llames por mi nombre como lo hace mi madre...suena raro — contesta Ron algo incómodo.
Harry tarda solo un par de minutos en comprender que Ron todavía no hablado con Hermione para pedir su ayuda para recuperar el libro que Snape confisco. Harry sabía de antemano que las cosas iban a demorar sino intervenía y dado que ya había tenido un largo día por delante prefirió tomar la ruta más corta y pedirle el favor el mismo a Hermione. Harry se introdujo en la conversación.
—Bueno, Hermione la verdad es que Ron quería pedir tú ayuda con un asunto urgente — puntualizo Harry apresurando el rumbo de la conversación.
Hermione al percatarse de que Harry también tenía que ver con este tema cambio su actitud a una más tranquila y casi amigable.
—¿A qué te refieres Harry? — le consulta con suavidad a su compañero.
—Creo que Ron puede explicar eso por mí — desvió el foco de atención de él.
La mirada de Hermione al pasar de Harry a Ron se agravo de forma brusca y Ron le observaba de forma muy similar. Ron se disponía a abrir la boca, pero Harry le dio un codazo y le susurró al oído su mejor amigo.
—Conozco esa mirada Ron y sé que ibas a hacer algo estúpido Ron, pero te lo advierto sin la ayuda de Hermione no tienes oportunidad de hacer que las cosas funciones — le advirtió Harry.
—¿Qué están tramando ustedes dos? — pregunta Hermione un poco desconfiada de la situación.
—Hermione — dice Ron captando la atención de su compañera—. Necesito que me ayudes a entrar al despacho de Snape.
Hermione al escuchar la petición de Ron no puede contener su sorpresa y exclama.
—¡¿Qué?! ¡Quieres entrar al despa…! — antes que finalizara su frase Harry le tapa la boca.
—Hermione. Podrías bajar la voz sabemos que lo que estamos pidiendo es estúpido, pero tenemos nuestros motivos — aclara Harry en voz baja mirándole directamente a los ojos.
Hermione al ser tomada por sorpresa por Harry se queda muda y de forma lenta sus mejillas comienzan a sonrojarse. En eso Harry mira a Ron como si le dijese: "Continua" y Ron prosigue con su relato.
—Lo que sucede es que Snape confisco un libro de quidditch que es de mis hermanos y quiero recuperarlo, puesto que este es muy importante — asegura Ron exponiendo sus razones detrás de esta loca idea.
—Es por esto que necesitamos tu ayuda, ¿Podemos contar contigo, Hermione? — le pregunta Harry con una sonrisa.
—Si — asiente Hermione tímidamente.
—Muchas gracias. Por ayudarnos, Hermione — le agradece Harry sacando su mano de la boca de la chica.
—Gracias — le agradece Ron.
Una vez logrado el cometido Ron y Harry se levantan de la mesa despidiéndose de Hermione con entusiasmo. Hermione les devuelve el gesto levantando su mano casi de manera inconsciente. Ella no sé encontraba preocupada por los asuntos de Ron, de hecho, la única razón que ella necesitaba para ofrecer su ayuda era Harry. Quien era el único varón a excepción de su padre que la trata con respeto y a quien ella admira en secreto desde que la salvo del troll. Pese a que Ron, también estuvo allí presente Hermione en ese incidente Ron la había tratado muy mal anteriormente, por lo que, Hermione intento a darle una segunda oportunidad. Sin embargo, Hermione siempre accedía a ayudar a Ron indirectamente porque era el mejor amigo de Harry y este ocupaba un lugar especial en su corazón. Cuando Hermione se repuso del trance en el que había entrado, recién en ese momento dimensiono el atolladero en el que se estaba metiendo y eso no le gustaba, es más no estaba acostumbrada a meterse en los ella era una chica tranquila. Bueno o al menos así era hasta que conoció a sus dos mejores amigos Harry y Ron. En su mente la pequeña bruja se recrimina.
—¡Hermione Gragner! Tienes que aprender a decir que no a todo lo que Harry te diga — se auto convence Hermione.
Aun cuando Hermione se intenta convencer racionalmente de que su decisión estaba errada. Su corazón le decía lo contrario.
