Hola. Saludos a todos quienes les agrade la historia. Como he dicho antes he sufrido un estancamiento largo, pese a que creo estar saliendo de este atasco literario (como yo le llamo) lo cierto es que me he tardado mucho en continuar esta historia y no los culpo si ya perdieron el interés (yo ya la habría dejado de seguir), pero lo cierto es que no seré ni el primero ni el último al que le cueste continuar una historia una vez la inspiración se va. Espero que si queda algún lector por allí interesado me lo haga saber. Después de todo leer los comentarios me alienta a seguir escribiendo (jejeje).
Antes me comprometía con fechas, aunque no sirvo para ello. Por lo que no daré fechas establecidas simplemente subiré los capítulos conforme los vaya finalizando y editando un poco. Sin más que agregar saludos.
Capitulo VII: Problemas en la clase de pociones (parte dos).
Pasadas algunas horas un desafortunado Griffindor estaba paseando por los pasillos del castillo en dirección hacia su dormitorio. Hoy no era un día normal, pese a que los días normales se habían vuelto escasos, por no decir inexistentes con la llegada de la nueva celebridad a la escuela que responde al nombre de Harry Potter, así es su mejor amigo y compañero de dormitorio; a quien se vio en la obligación de involucrar en su eminente y peligroso problema. Que consiste en recuperar de alguna forma el libro perdido de quidditch que Snape le arrebato en su clase. Mientras camina a su dormitorio se dedica a reflexionar sobre las posibilidades que tiene de recuperar su libro.
—¿Cómo demonios puedo ayudar a los chicos?
El remordimiento de no poder hacer nada le frustra y solo le queda depositar toda su confianza en las habilidades de Harry y Hermione, a pesar de que no tenía idea de cómo se iba solucionar nada. Sin que el pequeño Griffindor se percate, dos individuos de igual estatura y color de cabello se cuelan detrás de su espalda sin ser notados le dicen.
—¿Cómo va todo Ronnie?
Al notar la presencia de ambos, el niño que estaba inmerso en sus propios dilemas es tomado por sorpresa y da un grito que se puede escuchar varios metros a la redonda.
—¡Aaaahhhhh!
Exclama el pequeño niño asustado de la broma de los otros dos estudiantes. Los bromistas solo sonríen y comentan los resultados de su obra.
—Mira el pequeño Ronnie se asustó.
—Si no esperaba nuestra repentina visita.
Ron al volver en sí mismo paso de un estado anímico de pánico a uno de ira en un segundo. Su cara se estaba volviendo roja y con furia le grita al dúo.
—¡Era necesario asustarme par de idiotas! — reclamo Ron.
Los dos jóvenes se miraron y comenzaron a dar sus respuestas a los reclamos del niño.
—Mira el pequeño cobarde nos levantó la voz, Fred.
—Ahora está mostrando un poco de agallas, pero aun ¿No sé cómo quedo en nuestra casa George?
Le pregunta Fred a su acompañante George ignorando por completo a Ron.
—Bueno con las serpientes no podría estar.
—Pero, ¿Qué dices? La astucia de Ron es algo que no se puede dudar — se burla George con sarcasmo.
—Y de la ambición ni hablar — añade Fred.
Soltaron a coro. Mientras que Ron que escucha todas las bromas no espero para manifestar su punto de vista.
—¡Qué diablos están tratando de insinuar Fred, George! — les increpa a ambos.
Fred y George seguían con su espectáculo sin considerar los gritos de Ron.
—Pero, no tiene la sutileza — puntualmente acota George limpiándose una lágrima falsa.
—Y no te olvides de la inteligencia — agrega Fred.
—Al menos si hubiese sacado algo de nuestro ingenio… estaría con la casa de la Dama Gris — fingiendo decepción comenta George.
Ron se abalanza contra los dos intentando golpear a los bromistas que están haciendo mofa de él.
—Oh, pero mira ha demostrado algo de valor — menciona Fred con asombro.
—Tal vez, muestre un poco de valentía, no obstante, eso no te hace un Gryffindor — acota George.
—¿Y si acaso es un tejón? — señala con duda Fred.
George frena todos los intentos de Ron para asestar un golpe sin lograr nada significativo. Comenta.
—No, nuestro Ronnie no es muy trabajador ni muy paciente. Es más creo que ha sacado lo peor de la familia es iracundo, impaciente y explosivo… todo un Weasley — asegura George.
Ron que con mucho esfuerzo se quita del agarre de su George se echa hacia atrás y declara.
—Solo vienen a molestarme como de costumbre, pero esta vez me las pagarán.
Tras aquella aclaración Ron arremete contra su antiguo captor. Sin embargo, George lo desarma sin mucho esfuerzo dada la diferencia física evidente entre ambos.
—Bueno… Fred como de costumbre nuestro pequeñín ha comido polvo. Tienes alguna sugerencia antes de que lo suelte — le insinúa George a Fred.
—Sí, mi querido hermano… Quisiera preguntarle a Ronnie ¿Si conoce la razón de porque Snape tenía nuestro libro de "Quidditch a través de los tiempos"? — pregunta Fred de forma críptica.
Al escuchar la pregunta en cuestión Ron se puso pálido y lo primero que vino a su cabeza fue: ¿Cómo era posible que sus hermanos se hallan enterado tan rápido? Un aire helado paso por la espalda de Ron que comenzó a sudar rápidamente y todo el valor Gryffindor que demostró tiempo atrás, se esfumo tan velozmente como apareció. Sin poder articular una respuesta inteligente frente a la angustia del castigo que le aguarda por su mala jugada dijo.
—¿Cómo se enteraron?
Una sonrisa aparece en la cara de Fred y George, pero esta vez la sonrisa no estaba allí por el motivo de una alegre broma, sino más bien, por un aura siniestra que emanaba de ambos.
—Nosotros, también tenemos clases de pociones con el alegre profesor de cabello grasiento. Y no fue difícil identificar que en su mesa tenía nuestro libro, ya que no hizo ningún esfuerzo por ocultarlo — responde George con una sonrisa socarrona en su cara.
Al finalizar la aclaración George aplica un poco más de fuerza produciendo más dolor al incapacitado Ron. Por otro lado, Fred se acerca con una actitud seria y le habla a Ron.
—Entiendes que tienes que recuperar el libro ¿Verdad, Ron? — Ron asiente con dificultad —.¿A quién le pediste ayuda para hacerlo?
Ron se intenta resistir al agarre firme de George que está sentado sobre su espalda y sujetando sus brazos impidiendo cualquier movimiento de su parte. Ron sin muchas posibilidades responde.
—Le pedí ayuda a Harry.
Ambos chicos se quedaron mirando unos segundos y sin decir nada soltaron a Ron. Este sin perder la oportunidad se escabulle y les pregunta algo desconfiado.
—¿Por qué me soltaron, de repente? — consulta Ron en medio de la incertidumbre del momento.
Fred toma la palabra.
—Para ser tú hiciste algo inteligente, Ronnie.
—Además Harry siempre nos sorprende con ideas interesantes para sus bromas.
Al escuchar las respuestas de sus hermanos la quijada de Ron se abre de par en par. Era cierto que la jugada de ir en búsqueda de la ayuda de Harry fue bien pensada incluso si fue motivada por la absoluta desesperación de Ron. Mas encima, los gemelos están admitiendo abiertamente que Harry es un buen bromista lo que es muy raro viniendo de ellos. Por alguna razón una oleada de envidia vino hacia Ron en aquel momento. Mientras sus hermanos se despiden de él.
—Adiós, Ronnie,
—Nos vemos.
Ron sin saber que decir solo se mantiene mirando a los gemelos como se marchan del lugar. Solo una cosa podía decir de todo esto. Sus hermanos confiaban más en Harry que en él. Pero a quien engaña si incluso el mismo tiene más fe en Harry, que en sí mismo.
Ya habían pasado dos días del evento y Harry seguía sin grandes ideas para llevar adelante su plan. El día anterior, se juntó con Ron y Hermione para ponerse de acuerdo con la organización del plan y tras un peloteo de ideas no muy fructíferas se acordó que Hermione y Ron tendrían la misión de infiltrarse en el despacho de Snape y Harry crearía una situación para llamar la atención de Snape, y así dar tiempo a sus dos compañeros para poder sacar adelante el plan. Dado que ese fin de semana todos los profesores se alinearon para asignarles trabajos escritos e informes ni Harry ni Hermione discutieron mucho sobre el asunto dejando a Ron echo un manojo de nervios.
Posterior a la reunión siguió su entrenamiento de quidditch y dado que en las practicas anteriores la falta de resistencia en el partido fue uno de los puntos flacos frente al partido de Slytherin. Wood organizo un duro régimen de entrenamiento que acabo con todos los involucrados, incluso el mismo. Ese día ni si quiera tocaron una escoba, puesto a que todo el entrenamiento se concentró en ejercicios de brazos, cintura y hombros. Después del entrenamiento en las duchas Harry podía sentir cada musculo de su espalda y brazos palpitar del dolor como no lo hacía en mucho tiempo. Para cuando se fue a sentar se topó con uno de los gemelos Weasley, Fred.
—Vaya, Harry traes una cara horrible — le dice el pelirrojo a Harry.
Harry se detuvo un momento a ver al joven pelirrojo, ya que el comentario por primera vez en mucho tiempo fue acertado. El exceso de tareas y las constantes detenciones no permiten que el joven de primer año descanse lo suficiente. Agregando a eso se ha dado el trabajo de vigilar la rutina de Snape para saber cuál es su rutina y así poder fabricar una trampa para el profesor de pociones, pese no ha sido nada fácil debido a la paranoia excesiva del jefe de la casa de las serpientes.
—Solo he tenido muchos trabajos y eso sumado a las detenciones nocturnas me han dejado poco tiempo para descansar. Además nuestro capitán espartano no nos da tregua, de hecho, las prácticas son más desgastantes que los partidos mismos.
Fred solo sonríe con complicidad ante el comentario oportuno de Harry, puesto a que es correcto.
—Debes relajarte un poco Harry… así suenas como el viejo Arthur Weasley — menciona Fred sonriendo.
Harry al comprender la indirecta de Fred le contesta.
—¿Qué insinúas Fred? Crees acaso que estoy cansado por insistirle a tu madre acerca de los beneficios de instalar luz eléctrica en la Madriguera — imitando el tono del señor Weasley.
Fred al escuchar la imitación de Harry se largó a reír, al igual que George que también escucho la versión de la voz del señor Weasley. George que sin querer quedarse atrás pregunta.
—¿Cómo sabes que nuestro padre siempre ha querido instalar luz eléctrica en la Madriguera, Harry? — pregunta George entre risas.
A lo que Harry responde.
—Ron me contó.
Al escuchar el nombre de Ron los gemelos se dieron una mirada rápida y dijeron.
—Harry, por si Ron no te lo ha mencionado ya conocemos el hecho de que Snape tiene nuestro libro — menciona Fred con liviandad.
Al oír aquellas palabras Harry solo pudo sentir un poco de lastima por su amigo. No obstante, esta vez George también quería hablar.
—Ron nos dijo que tú lo ayudarías.
Harry asiente de forma positiva a la afirmación de Fred. Entre tanto, Fred y George se regalan unas sonrisas enigmáticas que Harry no entiende a que vienen. Luego, Fred le habla a Harry.
—Harry, hay algo que George y yo tenemos una sorpresa que tal vez te pueda ser de utilidad — revelo George como si se tratase de un viejo comerciante tentando a un cliente.
—Eso suena muy interesante.
Fred que se levantó de la banca de donde estaba sentado le dijo a Harry.
—Nos reuniremos en la torre de astronomía, después de la cena.
Harry asiente y así queda pactada una reunión de un toque muy interesante para Harry que no puede imaginarse de que trata la sorpresa que los gemelos tienen para él.
Harry tuvo que organizar su tiempo sabiamente para no colapsar su apretada agenda, ya que desde el punto de vista de los demás no es fácil estar a las expectativas de los demás; más aún si a eso se le agrega que eres el "niño que vivió" creando así la imagen de un estudiante modelo que debía ser sobresaliente en todo aspecto, ya sea en el ámbito teórico o practico de la magia. Adicionalmente, tener que estar preparado para enfrentar al mago más capacitado y versado en las artes oscuras del último siglo no es una tarea fácil de realizar. Cuando por fin llegó el tiempo de la cena, Harry solo se topó con Ron, debido a que según su compañero Hermione estaba estudiando en la biblioteca. Harry tuvo que lidiar con la ansiedad de Ron que estaba muy nervioso con la llegada de la fecha límite que se cumple día siguiente, es decir, un día antes de la navidad. No fue fácil aplacar el ánimo de Ron, pero Harry tubo la necesidad de mentirle acerca de que tenía su parte del plan lista.
Un par de horas después Harry llega a la torre de astronomía y tras buscar algunos minutos se topa con los hermanos Weasley que están dentro de una sala que tiene una variedad inusual de material escolar malogrado o desechado, es decir, un auténtico basurero. En el lugar había varitas rotas, calderos, maceteros, mesas, sillas, entre otros artilugios. Sin embargo, en un lugar apartado de la habitación los hermanos Weasley ordenaron un espacio libre de chatarra que en su centro tenía una caldera reparada por todos lados, un mechero prendido con agua hirviendo y una especie de metal que según parecía servía para revolver la solución que se encuentra en su interior. El olor que se expele del interior de la caldera es putrefacto, de hecho, se requiere una gran fuerza de voluntad para permanecer allí. Cuando Harry ingreso a la habitación instintivamente aguanto la respiración y pregunto.
—¿Qué es ese endemoniado olor? — les pregunto a los hermanos Weasley.
Fred rápidamente interviene ante la pregunta de Harry.
—Este es un pequeño experimento fallido que queríamos compartir contigo, Harry.
Harry no sabía si le están tomando el pelo o es en serio lo que están haciendo, pero él sabía que un bromista en contadas ocasiones exhibe sus trucos, aun cuando sean meros fracasos. Incluso Sirius que le encantaba enseñarle cosas a su sobrino tenía ciertas cartas que jamás ha revelado a Harry. Lo que contribuyó a aumentar la curiosidad de Harry y les hablo.
—Supongo que esta es la aromática sorpresa — dijo indicando hacia la caldera.
Fred y George se mirando unos segundos y se asienten el uno al otro. A lo que George toma la palabra.
—Lo has captado rápido Harry — comenta George.
—Eso es bueno, porque estas apunto de presenciar un acontecimiento muy significativo para nosotros — agrega Fred —.Harry te sugiero que te pongas un poco más atrás.
Harry al ver que la caldera estaba comenzando a tambalearse sigue el consejo de Fred y unos segundos más tarde una enorme explosión seguida de una lluvia del contenido se esparce por la habitación, pero los chicos se alcanzan a cubrir, puesto que los gemelos estaban preparados. No obstante, uno de los gemelos saca un pedazo de carne y lo arrojo al piso. El pedazo de carne fue roseado por la lluvia que cae a causa de la explosión. Lentamente, el agua cae por completo y solo queda el hedor impregnado por toda la habitación. Sin embargo, el hecho más curioso fue que el color del pedazo de carne cambio su color a un purpura muy intenso. Harry mira a los gemelos y les dice.
—Ustedes sabían que pasaría esto — comenta Harry con cierta expectativa.
A lo que los gemelos asintieron con una enorme sonrisa.
—Por quien nos tomas, Harry. Ya sabes somos unos profesionales — comentan ambos al unísono.
Harry solo pudo sonreír ante la demostración de los bromistas. La idea de probar este "error" le resulta al pequeño Gryffindor una idea muy interesante.
—¿Les importaría si uso su experimento para una ocasión especial? — les comenta Harry ganándose la atención de sus interlocutores.
—No sabemos a qué te refieres con esa ocasión especial, pero me interesa escuchar su propuesta paisano — dice Fred.
Al oír la respuesta de Fred, Harry les comenta de la loca idea que se le vino a la cabeza a los gemelos Weasley. Estos muy entusiasmados están de acuerdo con Harry y deciden ayudarle en su plan para jugar una pequeña broma al apático profesor de pociones. Luego, de discutir con los gemelos los detalles de su reciente plan. Parte con dirección a su dormitorio antes del toque de queda.
Unos minutos más tarde Harry llego a la torre de Gryffindor y en la sala común de los alumnos de primer año. Le esperan dos personas familiares para Harry, pero que no tenía contemplado hallar en ese instante y esas personas son sus compañeros Ron y Hermione, ambos están parados en la entrada que da a la escalera que separa las habitaciones de niños y niñas. Harry al notarlos les saluda.
—Hermione, Ron… ¿Qué hacen tan tarde despiertos? — pregunta Harry con inocencia fingida.
A diferencia de Ron, Hermione tiene en su cara una expresión un poco agria, pese a que Harry no podía detectar cual es la verdadera razón detrás. Sin embargo, Hermione no se ve de buen humor y no tardo en expresar su descontento verbalmente.
—Es Ronald, que no ha parado de insistirme con el asunto de su libro de quidditch y creo que es hora de cerrar este tema enseguida — sentencia Hermione con su tono mandón.
Harry escucho con atención la queja de Hermione y comprende su indignación, ya que él sabe cuan desesperante puede ser Ron cuando algo se le mete en la cabeza. Adicionalmente Ron ha sido muy exasperante al mantener una actitud impaciente e irritante, dada la mala administración de su carácter. No obstante, Hermione también tenía su personalidad; aunque tenía mayor autocontrol que su compañero. Harry alentándose a sí mismo trato de alentar a Hermione a ser más paciente con Ron.
—Créeme que también tuve mi cuota de Ron del día de hoy y no me es difícil adivinar lo que debiste haber vivido. Ahora que tal ¿Si vamos al problema de fondo? — sugiere Harry como mediador del lugar.
Hermione asiente con la cabeza en señal de aprobación y Ron con una expresión algo extraña se acerca a donde está Harry. El niño-que-vivió tiene claro el diseño de su plan para crear una distracción para el apático profesor de pociones, mientras que Ron y Hermione guardan silencio.
—Bien. Mi idea es ir a la mazmorra de la clase de pociones a la hora del almuerzo y dejar una sorpresa a Snape — esa última parte Harry la pronuncio con una sonrisa socarrona. Para luego continuar —.Estoy casi seguro que puedo distraerlo por unos cinco a diez minutos como mucho. El resto depende de ustedes.
Ron al escuchar la cantidad de tiempo se puso un poco pálido y pronuncio.
—¿Solo cinco minutos? — pensó en voz alta.
—Si Ronald solo cinco minutos — le confirmo Hermione con una voz seria.
Ron solo puso una mala cara ante la fiera actitud de Hermione que se cayó unos segundos y se dirigió a Harry.
—¿Qué te hace pensar que Snape dejará su despacho por cinco minutos Harry? — le interroga Hermione solemne.
Harry no presta mucha importancia a la aspereza de tacto de Hermione que es poco habitual en su trato hacia él. Harry sin querer dar muchos detalles temiendo los regaños de Hermione si le da a conocer los por menores de su "sorpresa" se pasa a relatar solo lo indispensable de su plan.
—Como sabes el despacho de Snape se ubica a unos pocos minutos de la mazmorra donde están los equipos de la clase de pociones. Suponiendo que Snape se diese cuenta inmediatamente de como contrarrestar mi "sorpresa" eso dejaría un margen no mayor a cinco minutos y en caso de que no se encuentre en su despacho, creo que a lo sumo el tiempo que les quede a ti y a Ron será de diez minutos — señala Harry con confianza.
Hermione dio una mirada escéptica sobre Harry por unos largos segundos hasta que se motivó a hablar.
—¿Qué te hace estar tan seguro de ello Harry? ¿Acaso conoces la rutina de Snape? — consulto Hermione curiosa.
Harry le levanta el pulgar con una sonrisa. Hermione al ver su respuesta solo puede esbozar un largo suspiro, ya que se pudo imaginar a Harry siguiendo a Snape como su sombra para estudiar lo que hacía durante todo el día. Sin dejar de mencionar que Hermione sospecha que el ayudar a Ron es el único incentivo de Harry para hacer esto, sino más bien su intuición le dice que detrás de eso su deseo de jugarle una broma al profesor de pociones lo impulsa a seguir con esto. Sin embargo, Harry actuó con indiferencia ante el comportamiento de Hermione que siempre se ha mostrada reacia hacia su faceta de bromista, cosa que a Harry no le importa demasiado.
—Ten confianza en mí Hermione, ya lo verás. Snape ni siquiera podrá prever lo que le espera — anucia Harry con una actitud ganadora.
Ron que no había hablado casi nada se contagia un poco con el comportamiento de Harry y intentando sonar un poco más optimista añade.
—Hay que creer en Harry, Hermione.
Hermione observa a sus compañeros y no sabía muy bien si estar de acuerdo con aquellas palabras o preocuparse por lo que está por venir. Ella echa un último vistazo a Ron y Harry y les dice.
—Algo me dice que todo esto no va a terminar bien.
Ese fue el presentimiento de la pequeña Gryffindor antes de marcharse del lugar en dirección su habitación.
Esa mañana Harry se levantó con mucho ánimo al saber que ese día le propinaría a Snape una jugosa broma. Esa oportunidad la había estado esperando con ansias, pero el joven Gryffindor sabe muy bien que una buena broma no se fabrica a ella misma, sino más bien nace fruto de las circunstancias del momento y que mejor manera de empezar la navidad con una broma al amargado profesor de cabello grasiento.
A pesar de que Harry partió su día con un buen desayuno y con un nervioso Ron que no podía tranquilizarse a causa de lo que se avecinaba, pero Harry opto por no prestar atención a Ron. La clase que les sigue a continuación es la clase de Historia de la Magia con el profesor Binns, un fantasma aburrido que impartía esa clase y de lo único que estaba preocupado es de recitar los apuntes que traía con la esperanza de que los alumnos los copiaran. Cosa que jamás ocurría, puesto que todos se quedan dormidos con la hechizante voz aflautada del fantasma. La clase paso como una larga siesta, salvo por los codazos de Hermione que impedían que Harry pudiese continuar. Curiosamente Hermione es la única alumna que podía evitar quedar dormida por la voz de Binns, pero Harry no cuenta con esa habilidad.
Con el resto de la mañana libre Harry planeo su broma con detención, de forma que todo salga según se planeó. Los gemelos ya estaban listos y con la ayuda de Lee Jordan consiguieron suficiente poción para llenar tres calderas completas que Harry usaría para su broma. Cuando la hora se acercaba y la última clase acabo en la mazmorra de pociones, Harry se introdujo minutos después de que Snape abandonase la sala. El joven entró en la sala abriendo la puerta de la mazmorra dispuso de los calderos que traía consigo, vertió la poción en cada una de ellos y los comenzó a calentar. Con cuidado Harry ordeno las cosas dejando todo en su lugar como si nadie hubiese entrado y se marchó cerrando la puerta con el seguro. Lo siguiente fue contactar a Ron y Hermione, quienes no fueron difíciles de hallar; el primero estaba en el gran salón finalizando una partida de ajedrez y Hermione estaba en la biblioteca. Luego, los reunió y les dijo que estaba todo listo. Un hedor comenzó a propagarse por los pasillos de las mazmorras y esa fue la señal que Harry les había dado a Hermione y a Ron para introducirse en el despacho de Snape. En ese momento, Ron con su agudo olfato se percata del maloliente hedor y dice.
—¿Qué diablos es este olor? — Ron gruñe.
Hermione le dirige una mirada y le riñe.
—Cállate, tonto. Si no nos descubrirán. Esa es la señal de la que Harry nos hablo antes. Ahora deja de reclamar y muévete — le ordena Hermione.
Ron de mala gana hace caso a la reprimenda y sigue a Hermione que se desplaza a lo largo de los pasillos de las mazmorras hasta llegar al dicho lugar. La entrada es una puerta de madera roída por la humedad y con la pintura muy desgastada. La puerta tiene un enorme cerrojo que mide una pulgada y media. Hermione sin desperdiciar tiempo comienza a probar algunos hechizos simples sin efecto alguno. Tras un par de minutos Hermione parece encontrar el camino, pero Ron no ayuda a su concentración emitiendo comentarios inoportunos.
—Vamos, Hermione apresúrate. Snape puede llegar en cualquier momento.
Hermione intenta no hacer caso, pero el chico pelirrojo sigue insistiendo.
—Todavía no.
Hermione se da vuelta y le gruñe.
—Calla de una vez, Ronald. No me ayudas con esa clase de comentarios — le advierte Hermione.
Tras ese impase, Hermione pudo abrir la puerta con un encanto de Alohomora. Por fin la puerta se abrió y el lugar en cuestión es un sitio de un interior oscuro y lúgubre que es iluminado tenuemente por la luz del exterior que pasa por una pequeña ventana. En medio del lugar hay una mesa con un pergamino encima, una tinta y una pluma; detrás de la mesa hay una silla de cuero negro y junto a la pared hay un mueble lleno de gavetas. Hermione le da una señal para que Ron entre y este le sigue. Tras buscar por los rincones no pueden hallar ningún libro, lo que acaba por impacientar a Ron que con desesperación le pide a Hermione que busque su preciada posesión. La chica algo malhumorada le recrimina.
—No me molestes más.
Eso fue suficiente para que Ron se callará. Hermione le da la instrucción de vigilar el pasillo en caso de cualquier eventualidad. Tras unos segundos Hermione descubre que el libro está escondido en una de las gavetas que están encantadas para no abrirse. Sin embargo, Hermione ya estaba preparada y con facilidad logra abrir cada una de las gavetas y toma consigo el libro. Cierra todas las gavetas dejándolas como las encontró y se dirigió a Ron.
—Tengo el libro vámonos de aquí.
Ron con un enorme alivio espero a que Hermione cerrar el despacho para poder marcharse. Cuando esto fue logrado un sonido extraño se escuchó a lo lejos, aquel ruido provenía de la mazmorra y sonó como sí algo se golpease violentamente contra el piso o un muro. Nuevamente el sonido se volvió a escuchar una par de veces y el olor desagradable se incrementó, pero sin motivación para permanecer allí más tiempo, Ron y Hermione salieron de las mazmorras en dirección a la torre de Gryffindor y para cuando llegaron Harry los estaba esperando. El más emocionado fue Ron y de inmediato le hizo saber que la misión estaba cumplida.
—¡Harry lo logramos, aquí tengo el libro! — exclamo Ron mostrando su ansiado tesoro.
Harry le sonríe de vuelta. En el mismo instante, Ron le da un abrazo cosa que tomo por sorpresa a Harry que no considerar esa imprevista acción de Ron. Harry un poco perplejo le pregunta.
—Ron, ¿Estas bien? — le consulta a su amigo.
Ron le da un vistazo a Harry con una expresión aliviada le agradece a su compañero.
—Oh, Harry no sabes la tranquilidad que tengo en este momento. Gracias a tu ayuda — en ese momento es interrumpido por la chica que entra en la conversación.
—Y la mía, Ronald — aclara Hermione con su tono mandón.
—Sí, gracias a ti también, Hermione.
Contesta Ron sin dar mucho valor al comentario de Hermione. Para la chica esto no pasa desapercibido y con prontitud su rostro expresa su disgusto. Harry que observa todo lo acontecido solo emite un largo suspiro, a causa de la fricción constante con la que debe lidiar con sus amigos más cercanos. Harry para romper con el ambiente actual acota.
—Hermione, yo fui quien le pidió a Ron que solicite tu ayuda.
Hermione aun un poco molesta añade.
—Eso es obvio, no esperaría eso de un desagradecido como Ronald.
Harry solo sonríe nerviosamente ante la intervención poca oportuna de Hermione. Por otra parte, el rostro de Ron poco a poco iba adquiriendo un color más rojo. Harry decide actuar antes de que las cosas se salgan de control.
—Ambos han hecho un buen trabajo. Y Hermione, tu participación fue fundamental para que el plan funcione ¿No es verdad? Ron — Harry le lanza una mirada a Ron, que da a entender que no puede refutar aquella afirmación.
Ron captando el mensaje queda boquiabierto, mientras que Hermione se sonroja ante la alabanza de Harry. El locutor mira a Ron confiando en que su reacción sea favorable y reconozca la valiosa asistencia de su compañera. Harry perdiendo un poco la paciencia.
—Ron — gruñe Harry.
—Ya se, ya se. Si, Hermione… tú apoyo fue increíble.
Hermione esboza una sonrisa tímida aun un poco sonrojada y habla.
—Aprecio lo que haces Harry, pero si Ronald no sabe cuándo reconocer lo que hice por él es solo porque es un tonto — argumenta Hermione un tanto ofendida.
Luego tuvo lugar una discusión entre Ron y Hermione en la cual Harry no se involucró. Poco después Harry le sugirió a Ron que escoda su libro fuera del colegio, ya que algo le decía que la torpeza de Ron cobraría su peaje para cuando Snape reclame por la falta del libro. No obstante, la noticia de la falta del libro y la broma hecha a Snape no tardó en propagarse. El profesor en cuestión estaba purpura, es decir, su piel había adoptado este color cuando entro en la mazmorra de pociones y deshizo la solución que estaba dentro de los tres calderos hirvientes que Harry, con ayuda de los gemelos Weasley dejaron allí. Y como es de esperar la citación a los implicados, no tardó en llegar y al tiempo después son llamados el profesor Snape (el afectado), el director, la subdirectora, los gemelos Fred y George y Harry. La tensión se podía palpar al entrar en la habitación la mirada de odio que ofreció Snape a los tres Gryffindor reflejaba lo ofendido que se sentía después de ser víctima de esa broma. Los gemelos tuvieron que aguantarse las ganas de reír, aunque sus esfuerzos eran bastante deficientes. La profesora McGonagall tenía una expresión iracunda en su cara. Entre tanto, el profesor de pociones fue el primero en hablar.
—Por fin han llegado, los hermanos Weasley y el señor Potter — pronunciando el último apellido con saña—.Veo que ahora se han asociado para hacer una pequeña broma a mi persona. Seguramente, pensarán que transformar el color de piel de una persona a un tono purpura es muy divertido. Pero les puedo asegurar que están equivocados, si creen que me quedare de brazos cruzados frente este atropello. Es más me encargaré "personalmente" de la detención de cada uno de los tres chiflados, aquí presentes, comenzando con el señor Potter.
La mirada de Snape se clava sobre el alumno de primer año. En los ojos del profesor se encendía un odio que irradia con fuerza sobre su pupilo. Harry solo ve al profesor que se acerca aún más y continua con su monologo.
—Tal vez piense que por ser de primer año seré más flexible con usted, no obstante, le aviso está completamente equivocado. Además puedo discernir con claridad la pobre educación que Black le impartió a nuestro "salvador" que por lo visto no es tan listo como intenta darnos a creer — espeto Snape de forma venenosa a Harry.
Al escuchar que Snape ha empezado a emitir juicios infundados hacia Sirius. La sangre de Harry comenzó a hervir rápidamente, ya que una de sus debilidades del joven de primer año es que es excesivamente temperamental cuando hablan mal de una persona que aprecia o tiene en alta estima. Dado que el objetivo de Snape, es sacar a Harry de sus casillas y nota enseguida que su táctica funciona bastante bien, se decide a continuar. Pese a ello, el director Dumbledore no parece estar de acuerdo con esa lógica de llevar adelante las cosas.
—Severus, le pido que en mí presencia se abstenga de emitir esos juicios hacía un niño como el señor Potter. Si bien, es cierto que la travesura de los señores Weasley y Potter ha sido excesivo y merece una sanción. No deja de ser verdad que los tres son alumnos muy jóvenes que tienen que aprender de sus errores.
La defensa del director en favor de sus alumnos tuvo un efecto en el hombre de cabello oscuro que solo hizo una mueca de manifiesto disgusto y siguió hablando.
—Ha sido una tonta acción de su parte jugar esta broma de mal gusto. Y haré todo lo que este a mi alcance para que estos tres… estudiantes aprendan muy bien costo que conlleva estas malas prácticas. Además les advierto que descontaré setenta puntos a Gryffindor a cada uno, por menoscabar mi imagen por motivo de su diversión.
Ese fue un duro golpe para los tres Gryffindor que de inmediato captaron el duro escenario que se avecina. Sus compañeros de casa estarán muy enfadados con ellos por perder semejante cantidad de puntos, que los deja con pocas chances para ganar la copa de la casa que se disputa cada año. La profesora Dumbledore se dirige ahora hacia Fred, George y Harry mirando a los tres que tienen expresión de culpa.
—Quiero decirle lo decepcionada que estoy de los tres en nombre de todos en la casa de Gryffindor. Los tres han quebrantado, por lo menos, una docena de reglas con su aventura de hoy; y les advierto que este caso será evaluado en el consejo de profesores donde será considerado la posibilidad de la expulsión de los señores Weasley — esta advertencia dejo pálidos a los gemelos bromistas. Luego, continúo mirando hacia Harry —. En cuanto al señor Potter se discutirá su castigo y le será informado al señor Black sobre su reciente mal comportamiento, que en caso de reincidir terminará en una próxima expulsión.
Las palabras de McGonagall fueron lapidarías y los tres bromistas sabían que hablaban en serio. Los tres se miraron tratando de darse ánimos, pero la situación no les era muy favorable. En ese intertanto, Dumbledore tomo la palabra.
—Sepan ustedes que su comportamiento de hoy ha sido grave y requiere que nosotros tomemos las medidas correspondientes del caso, el atentar contra la integridad física del profesor de pociones es una falta grave, sin dejar de mencionar que mal utilizaron el material que la escuela les facilita, claro está que para otros fines. Su comportamiento de hoy, dista mucho de los valores que nosotros como institución educativa intentamos plasmar en ustedes, los futuros magos de este país. Es por esto que los invito a reflexionar sobre sus acciones y espero que mejoren su conducta de hoy en adelante. Ahora es hora de que se marchen a su dormitorio.
De esta forma, los tres Gryffindor se fueron del despacho del director que les observa atentamente mientras salen por la puerta. A la salida de los estudiantes solo quedan los tres profesores que están en completo silencio. El director observando al afectado le dice.
—Bien, Severus. Dejo a su criterio el castigo que aplicará a los jóvenes Weasley y Potter. Sin embargo, te recordaré que aun cuando el señor Potter se asemeje en muchas formas a su difunto padre, no son la misma persona.
Snape al escuchar la afirmación de su superior no tuvo más opción que asentir por obligación a la solicitud de Dumbledore. Pese a aquello Snape en su interior deseaba poder torturar de múltiples y dolorosas formas, al hijo y ahijado de sus archienemigos James y Sirius; aun si sus sentimientos no fueron los más favorables hacia su alumno. Su cargo le impedía tomar las represalias que él deseaba ejecutar al bromista de once años. Después de escuchar a Dumbledore, Snape se despide de forma fría.
—Si eso es todo lo que tiene para decirme, me retiro.
La profesora de transfiguración junto al director se dan una mirada de complicidad, ya que la mujer sabía lo difícil que es para Albus tratar con Snape cuando se el tema en cuestión tiene apellido Potter. Además que el profesor de pociones no hace mucho esfuerzo en ocultar su desagrado por su alumno, lo que dista bastante de la conducta de un profesional de la educación como debería ser. El director solo da un largo suspiro, tomándose la barba reflexionando sobre los sucesos recientes. En cambio, la profesora McGonagall se vuelve sobre el director y le comenta.
—Albus, quisiera hablar de la situación actual de Harry Potter.
Al escuchar la petición de la profesora, Albus Dumbledore repasaba sus anteriores decisiones sobre el destino del niño-que-vivió. Por un lado, tiene en cuenta el hecho de haber cedido la custodia a Sirius Black, quien se desempeña como un sobresaliente Auror en el ministerio de Magia. Que le ha heredado a Harry su gusto por hacer bromas a los demás, cosa que principalmente no le molesta; salvo en esta ocasión que esta pequeña jugarreta se les escapo de las manos. También, Sirius es un ex miembro de la Orden del Fénix, una organización que el mismo creo para combatir la amenaza que Voldemort trajo consigo en la anterior guerra. Las cualidades de Sirius como mago no podían discutirse, ya que por sus venas corre sangre de la familia Black que son una familia distinguida entre la alta sociedad del país, pese a que goza de mala fama por seguir las sendas más oscuras de la magia, aunque él no comparte esta misma característica. Lo que realmente preocupa al director de Hogwarts, es el hecho de que Harry sabe muy bien su papel dentro de la historia y que en un futuro cercano vuelva a aparecer Voldemort para buscar venganza. Razón por la cual el mismo le instruyo tanto a Sirius como a Lupin educar a Harry, para que sea capaz de afrontar su destino que es enfrentar a Vodemort como está escrito en la antigua profecía que Snape le revelo hace ya once años. Cuando Dumbledore sale de sus pensamientos le responde a la mujer.
—¿Qué es lo que deseas hablar de Harry, Minerva? —pregunta Albus.
Minerva McGonagall es una mujer muy estricta en cuanto a que los alumnos sigan al pie de la letra las reglas de la escuela, pero eso no quiere decir que ella no tenga empatía por la situación de Harry. Ya que con anterioridad ella conocía a sus padres (a quienes les enseño en la misma escuela) y que les tenía singular aprecio, en especial, a James Potter uno de sus alumnos más destacados en su asignatura y así como también uno de los más revoltosos.
—Me preocupa la situación de hoy, Albus. Harry es uno de los alumnos más prometedores de su año y está comprometiendo su brillante futuro al realizar actos de este tipo.
El director tenía un ligero presentimiento sobre los motivos que llevaron a Harry a actuar y eso lo confirmo cuando vio sus ojos esta noche. La mirada que traía el joven Potter era la de un leal amigo que hizo lo posible por socorrer a un amigo en problemas. Eso le trajo al viejo mago rememorar gratos recuerdos de su adolescencia cuando el también cometía travesuras y eso le traía un sinnúmero de problemas. Luego, el director se ríe de buena gana y le responde a su extrañada colega.
—Minerva, sé que las razones por las que te preocupas por Harry son muy nobles, pero recuerda que él es solo un niño de once años y todos a esa edad hacemos travesuras. Bueno, conociéndote sé que estarías más tranquila si Harry fuese como la señorita Gragner, pero por lo visto Harry es la viva imagen de su padre, James. Además tengo la corazonada que el joven Harry tuvo buenas razones para jugar esta broma a Severus, aunque espero que no estar equivocado — comento el director con la voz de un abuelo que disfruta de las travesuras de su nieto.
En ese instante, McGonagall supo enseguida que Harry Potter había ganado otro leal seguidor de sus bromas, ya que el director admiraba el ingenio y la creatividad que Harry empleaba en cada una de sus singulares novatadas.
