El Amanecer en la Oscuridad
Capítulo 4: "Espera"
-Te necesito a mi lado Sasuke, te necesito como quien necesita el aire que respira. ¿Qué estarás haciendo en este momento? ¿Te encontrarás bien? Deseo con toda mi alma que a donde quiera que vayas nunca te falte el abrigo, que las estrellas del cielo, fieles seguidoras tuyas, nunca pierdan su brillo y te alumbren el camino a casa- Sakura intentaba calmarse a sí misma, pidiendo al cielo un milagro para que su amado estuviera de vuelta.
Observando el cielo en una noche despejada se encontraba cierto ninja solitario, contemplaba el hermoso paisaje que tenía ante sus ojos, sólo, en la punta de una colina, perdido en sus pensamientos, susurró un nombre hasta quedarse dormido: Sakura.
Había sido una noche muy larga, demasiado, tal como lo había predicho Kabuto. Sakura terminó de analizar todos los documentos, había logrado en muy pocas horas tener un compilado de todas las variables nuevas a analizar. Sin embargo, algo la inquietaba, ambos sellos estaban relacionados, de eso no había duda, pero al comparar las gráficas de uno de los Shin con las de Sumire, ciertas cosas no encajaban, en definitiva, el caso de Shin era mil veces más grave. Tenía que avisar al Séptimo y de paso, a los demás Kages, no había tiempo que perder. La pelirrosa estaba hecha un desastre, pero el alba la estaba alcanzado y tenía que reunirse con Kabuto, sólo alcanzo a lavarse los dientes y de nueva cuenta a despedirse en silencio de su hija, no sin antes dejarle una pequeña nota en su buró:
¨Amor mío, amé la cena que me dejaste en mi habitación, el trabajo en el hospital ha aumentado considerablemente, estamos recibiendo a personas de diferentes aldeas. Espero llegues a comprenderlo, yo sé que lo harás pues eres la mejor hija que alguien podría tener. Te ama Mamá. ¨
Sakura salió a toda prisa de su hogar, tenía que encontrarse con Kabuto lo antes posible, tenían demasiado de que hablar. Atravesó la ciudad en cuestión de minutos y distrajo a los guardias que vigilaban la salida de la aldea, no quería levantar sospechas, se supone que a esa hora apenas estaría rumbo al hospital. Justo cuando había terminado el amanecer llegó con éxito al orfanato. Exhausta tocó la puerta.
-Pase, me dijo nuestro hermano Kabuto que lo esperara, no debe de tardar- Dijo uno de los Shin.
-Sí, gracias- Sakura atravesó el jardín y tomo asiento en un sillón del recibidor. Escuchar a ese Shin llamarle a Kabuto hermano sin duda había llenado de alegría su corazón, significaba que el ninja médico estaba haciendo más que bien su trabajo.
-Sakura, lamento la espera, justo terminé de revisar los documentos. Antes de platicarte mis conclusiones quisiera saber que investigaste.
-Claro- La pelirrosa inhaló profundo- Se trata de algo terrible Kabuto, ambos sellos están relacionados de eso estoy segura, sin embargo, el de Shin es diferente. Es más poderoso y no sólo eso, dudo que su procedencia sea de este planeta, comparándolo con otros éste contiene no una sino más de cinco enzimas no reconocidas en el planeta, a reserva de lo que nos vuelva a arrojar la computadora. El sello de Sumire por otro lado, es producto de una investigación exhaustiva, sin duda alguna y pese a su maldad, su padre era un científico brillante y al parecer… sabía más que nosotros. Temo qué, nuestros temores eran ciertos, pero, hay algo más, basado en las comparaciones hechas entre ambos individuos, el sello de Shin es o pretende ser, un portal.
-En efecto, lo mismo pensaba y por eso, mandé a uno de los Shin con el señor feudal de la zona norte, Ryu Tatsuya es uno de los personajes más viejos del mundo ninja, su hijo es un empresario exitoso, ahora con la apertura de Konoha al mundo exterior amasar una gran fortuna se les hizo sencillo, pero eso no es lo importante. Lo importante es que poseen una de las bibliotecas más ricas del mundo, necesito que Shin consiga un codex muy valioso y antiguo, no debe de tardar en llegar, sugiero que lo esperemos.
-Comprendo. ¿Qué información valiosa tiene ese codex?
-Habla sobre el origen del hombre, además de eso tiene varias leyendas sobre seres del espacio. Nunca lo he podido ver en persona, sólo sé que existe y que Ryu Tatsuya lo posee.
-Ya veo, espero el codex nos pueda proporcionar más información. Pero antes de que continuemos quisiera ver al Shin infectado.
-¿Estás preocupada por él Sakura?
-Sí, es sólo un niño- Decía la pelirrosa con la mirada baja.
-No te preocupes, lo mantengo dormido, no tiene dolor alguno, espero esté soñando con algo agradable, aunque no creo que sea capaz, prácticamente es un vegetal- Resignado Kabuto ajustaba sus anteojos.
-A todo esto, creo que no te he preguntado. ¿Cómo obtuvo el sello? ¿Acaso salió de aquí? ¿Vió a alguien o a algo? No recuerdo que hayas mencionada nada de ello- Con mirada filosa la pelirrosa le preguntaba a Kabuto mientras se recogía el cabello.
-Es que no tengo idea, por eso no lo mencioné, yo me encontraba en mi oficina y los Shin estaban en el jardín, algunos jugando, otros leyendo y unos más entrenando. Cuando de repente uno de ellos empezó a aullar del dolor, lo que vi no tiene explicación; de la cabeza a los pies una línea tribal empezó a aparecer en su cuerpo, esa línea brillaba en tonos morados, parecía una especie de fuego que marcaba su cuerpo. Después, se desmayó. Tan pronto como lo revise marqué al hospital, lo demás ya lo sabes.
-Ya veo, muy similar a lo que yo vi en los exámenes chunnin cuando Sasuke reaccionó a la marca de Orochimaru.
-No, en principio puede que sea similar pero si tú hubieras visto lo que yo, sabrías que fue algo muy diferente, su cuerpo desprendía mucha luz, aún estoy sorprendido por el resplandor.
Justo cuando Kabuto terminó de hablar uno de los Shin venía entrando con lo que parecía un pergamino muy grande y pesado.
-Puedes retirarte hermano, gracias por tu ayuda.
Ambos médicos abrieron el amplio pergamino, era el famoso codex que mencionaba Kabuto, dicho codex tenía varios dibujos antiguos que formaban una historia, al parecer era la historia de la llegada de unos seres a la tierra y de la hibridación de los mismos con seres humanos, casi al final del pergamino un ser que parecía un Dios miraba con recelo a un hombre, ese hombre dejó estupefacto al de los lentes.
-¡No puede ser! Observa esas líneas Sakura, son las mismas que presentaba Shin, justo a la mitad de su cuerpo, atravesando su ojo. ¡Así eran las líneas!
-¡Imposible! ¿Qué querrá decir todo esto?
-No tengo idea, necesitamos que el Séptimo venga en cuanto antes.
-Vamos, estoy segura que a mí no me negará una reunión.
-No puedo, no me atrevo a dejar a los Shin solos por más tiempo, te lo encargo Sakura, por favor, necesito que venga con carácter de urgente.
-Así será Kabuto, traeré al séptimo.
Sakura se dirigió a toda velocidad a la oficina del hokage, por su cabeza atravesaban numerosos recuerdos dolorosos, todo este caso, ese nombre en especial: Mao Tse Ren, la tenían más que preocupada, se odió así misma por ser tan débil. ¿Cómo puedo proteger a mi familia si soy un manojo de nervios? Se preguntaba una y otra vez lo mismo. ¿Debería llamar a Sasuke y decirle que el fantasma de Mao Tse Ren volvió a resurgir como una mala broma del destino? Sólo le pido al cielo que me de la fuerza necesaria para soportar todo esto.
Perdida en sus pensamientos, paró en seco cuando se dio cuenta que ya estaba ahí, en la entrada de la oficina del hokage, abrió la puerta y cierto héroe la recibió con una enorme sonrisa.
-¡Sakura chan! Que agradable sorpresa, siéntate por favor. ¿Cómo va todo el hospital, necesitan más recursos?
-Naruto, no, para nada, allá todo va muy bien, agradezco tu amabilidad querido amigo. Vengo a hablarte de algo mucho más serio, algo que podría afectarnos demasiado- La pelirrosa permaneció de pie, con el semblante frío y preocupado le transmitió al rubio con una mirada toda la angustia que cargaba en ese momento.
-Adelante- con las manos bajo su barbilla y mirada seria, Naruto se disponía a escucharlo todo.
Sakura le contó todo lo sucedido sin omitir detalle alguno, ni siquiera la falsificación de Sai para extraer los documentos, Naruto era su amigo de toda la vida y además una persona muy comprensiva, en el transcurso de la plática el rubio llamó a su amigo Shikamaru, el ninja más inteligente de la hoja, pues era demasiada información para procesarla él solo. Ambos ninjas estaban anonadados ante las palabras de Sakura, por un momento Shikamaru bajó su semblante, en sus adentros pensaba: tal vez sea el principio del fin.
-Shikamaru. ¿Crees que existan más seres como Kaguya?- Expresaba confundido el rubio.
-Creo que la pregunta no es esa, la pregunta que yo formulo y temo respuesta es: ¿Será posible que lleguen a la tierra?- Expresaba preocupado el de la barba.
-Después de Toneri, todo es posible, los demás Kages deben saber esto- Dijo Sakura muy desesperanzada.
-Tranquilos, todo saldrá bien. Convocaré una junta con los otros Kages y estoy seguro que nos apoyaran, nosotros siempre hemos resuelto calamidades como esta juntos, somos una familia, ahora como Hokage no dejaré que nada le pase a ninguno de ustedes es mi deber protegerlos. Pero antes de llamarlos necesito mandarle un águila a Sasuke- Expresaba sonriente y con confianza el rubio mientras escribía un mensaje en un pequeño pergamino.
-¿Qué le dirás?- Preguntaba sonrojada la pelirrosa.
-Tanto tiempo buscando rastros de Kaguya en las afueras de la aldea y mira, aquí surgió la pista más grande que hemos tenido de ella hasta el momento, pareciera una burla. Necesito que Sasuke regrese, esta vez, para siempre- Expresó seguro de sí mismo el rubio.
Sakura se paralizó por un momento, no podía creer lo que escuchaba, su amado por fin estaría en casa y esta vez para siempre, después de 12 largos años, su esposo jamás las volvería a dejar, pensó para sí misma: Esta será la espera más larga de todas Sasuke kun.
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Continuará.
