El Amanecer en la Oscuridad
Capítulo 5: "Llegaste"
-Sakura chan, a partir de ahora Shikamaru y yo nos encargaremos del resto, te llamaré a tu casa en cuanto tenga respuesta de los Kages.
-Naruto, muchas gracias por escucharme y... gracias por traer a Sasuke de vuelta- decía sonrojada la pelirrosa.
-Nuestra prioridad es mantener la aldea segura, las habilidades de Sasuke serán requeridas- Expresaba serio el de barba.
-Espero que no pase nada malo, pero, si es así, lo resolveremos.
-Así es Sakura chan como siempre lo hemos hecho, ahora ve a descansar, te hace falta.
La ojiverde se dirigió a su casa, no daban ni las 12 aún, su pequeña no saldría de la escuela hasta dentro de unas horas. Llegó y se preparó algo de comer, estaba hambrienta, de paso prepararía la comida para su niña. ¿Qué sería? tal vez la preferida de su hija, sopa de miso y unos deliciosos cortes de carne que había comprado en el camino para acompañar. Cuando terminó la deliciosa comida se fue a dar un baño, un baño relajante con pétalos de rosa y sales de mar que con cuidado puso en la pequeña tina.
Se miró en el pequeño espejo arriba del lavamanos, su rostro estaba pálido y ojeroso, soy un desastre, dijo para sí. Acto seguido se desnudó y se sumergió en la tina, poco a poco el color llegó a sus mejillas producto del vapor de la tina, después de mucho tiempo pudo abandonar sus pensamientos, por fin se estaba relajando, cerró sus ojos y por un momento no pensó en nada, sentía como el agua acariciaba su cuerpo, pasó sus manos por su rostro y su cabello, mojándolo sutilmente con el agua, luego las fue bajando poco a poco, dejando una de sus manos acariciando sus labios mientras la otra recorría uno de sus senos, con la yema de sus dedos acariciaba su pezón erecto, en voz baja, tímida, pronunció un nombre: Sasuke.
De pronto abrió los ojos y apenada miró el sol por la pequeña ventana que tenía a la derecha, tantos años de entrenamiento le habían dado un conocimiento preciso para saber la hora del día sin siquiera mirar el reloj. Sarada no tardará en salir, pensó, iré a preparar la mesa, estoy segura que mi pequeña se sentirá muy contenta de verme. Sonrió para sí misma y salió de la tina, enrolló una toalla corta que dejaba ver sus formadas piernas y se dirigió a su habitación, apresurada se puso ropa limpia y cómoda que consistía en un vestido rojo suelto abajo de la rodilla y por encima su clásico delantal blanco con flores de cerezo.
La pelirrosa fue por unas flores al jardín, pues veía la mesa incompleta, cortó unos lindos tulipanes rojos y blancos que con cuidado puso en un florero.
-Vaya, si Ino viera este arreglo probablemente me daría un regaño, bueno, al menos voy mejorando- Dijo para sí la pelirrosa mientras colocaba el arreglo en la mesa.
De pronto recordó que desde hace día y medio no sé había presentado a trabajar, se sintió culpable pues probablemente había dejado preocupadas a su mejor amiga y a Shizune, decidió llamar al hospital para disculparse.
-¿Sí? ¿Quién habla? Podría comunicarme con la señora Ino Yamanaka, habla Sakura.
-Ho...hola Sakura Sama, buenas tardes, habla Daichi, en seguida te comunico con ella.
-Daichi, hola, deja las formalidades a un lado, dime sólo Sakura.
-¡Oh!... sí, lo siento, Sakura Sama, bueno, Sakura, perdón, uhmmm... soy un tonto, bueno... enseguida le, bueno, te paso a la señora Ino.
-Trae acá ese teléfono Daichi te habla tu tía Shizune, dice que necesita tu ayuda.- Sakura podía escuchar los gritos de la hermosa rubia de fondo.
¿Eh? ¿Son parientes? Bueno, ahora que lo pienso, se parece mucho al que fue el gran amor de Tsunade Sama, Dan Kato, sólo que este lleva el cabello recogido en una cola de caballo. ¿Será que por eso decidió entrenarlo? Pensó la pelirrosa.
-¡Sakura! ¿Cómo estás? Espero que todo esté bien- Expresó preocupada la hermosa rubia.
-Respecto a mí, no pasa nada, es la aldea la que me preocupa, necesitamos hablar.
-Claro que sí. ¿Cuándo vienes?
-Mañana estaré laborando de nuevo con ustedes, pero, no quiero hablar en el hospital. Hablemos en Ichiraku's como en los viejos tiempos. ¿Sí?
-¡Ichiraku's! Hace tanto tiempo que no visitamos ese lugar, por supuesto Sakura, así será. Pero dime, ¿De verdad no ocurre nada? Sabes que puedes confiar en mí.
-Lo sé Ino, lo sé, pero esto es largo y quisiera hablarlo en privado. ¿De acuerdo?
-Claro que sí amiga, entonces te veo mañana, saludos a la pequeña Sarada.
-Le daré tus saludos, salúdame a Shizune y a Daichi por favor. Nos vemos mañana.
En cuanto Sakura colgó el teléfono Sarada iba entrando a la casa, abrió los ojos como platos al ver a su madre en casa.
-¿Mamá? ¿Qué haces aquí?- Preguntaba sorprendida la pequeña Uchiha.
-Me sentía un poco cansada y como tenemos nuevo asistente en el hospital, un chico muy amable llamado Daichi me regresé temprano a la casa.
-¡Oh! Bueno, me alegra mucho que estés aquí- Dijo sonriente la pelinegro.
-A mí me alegra que te pongas de tan buen humor al verme, anda, siéntate, ya he preparado la comida, espero te guste, hice tus favoritos, sopa de miso y filetes de carne con salsa de soya.
Las dos bellezas se sentaron a comer en la mesa, todo iba muy bien, hasta que Sarada miró con tristeza el lugar vacío que correspondía a su padre.
-Mamá. ¿Cuándo regresará papá?
Por un momento la pelirrosa pensó en decirle que su padre regresaría muy pronto, sin embargo, ya había ocurrido en anteriores ocasiones que parecía que Sasuke regresaba y por una u otra razón no lo hacía, no quería decepcionarla de nuevo. Así que omitió la junta con el séptimo.
-Yo espero que pronto, sabes que con tu padre nunca se sabe amor mío.
-Desde hace días quiero preguntarte algo, pero… temo que me molestes.
-Adelante Sarada, sé, que no soy la mejor madre, también sé que mi carácter es horrible, pero te amo muchísimo, puedes preguntarme lo que sea, además, no quiero que vuelvas a escapar- Dijo muy risueña la de los ojos verdes con una risita pícara entre sus labios.
-No, no mamá, no digas eso, tú simplemente eres genial. Uhmm… mi duda… es la siguiente- Miró a la mesa con un poco de pena la pequeña.
-Vamos, dime. ¿Qué es?
-Hoy fueron por Chocho a la escuela, sus papás siempre se andan peleando por todo, especialmente porque el señor Choji no cuida su alimentación y está todo gordito, a la señora Karui le importa mucho la salud de su esposo y este no hace caso, argumentando que su clan necesita muchas calorías, en fin, eso no era lo importante. Hoy los vi besarse con mucho cariño mientras llegaban a un acuerdo, al parecer, el señor Choji sólo comerá las papas bajas en sal de ahora en adelante.
-Bueno, me alegro mucho por él, pero yo estoy muy bien de salud, es muy raro que coma papas fritas- La interrumpió la pelirrosa.
La ojinegro bajó aún más la mirada.
-No es eso mamá…
-¿Entonces?
-¿Por qué mi papá y tú nunca se besan? Durante el poco tiempo que papá estuvo con nosotras nunca lo vi hacerlo. Al principio pensé que era porque a papá no le gustaban las muestras públicas de afecto, pero la verdad es que en la casa tampoco lo vi hacerlo y lo sé porque cuando estuvo aquí me la pasé observándolo.
Esas palabras fueron la gota que derramó el vaso en el alma afligida de Sakura, de repente se vio caer así misma en introspectiva. Probablemente Sarada no tenía idea del daño que le había hecho a su madre con esa pregunta, la pelirrosa se contuvo con un temple estoico para no llorar y salir corriendo de ahí. Después de un suspiro y una sonrisa fingida decidió responderle a su hija.
-Bueno amor, ninguna persona ama igual que otra. Tu padre tiene sus maneras de demostrarme su afecto. Lo importante es que él está con nosotras, puede que no físicamente pero no porque él quiera, su labor en Konoha es de suma importancia para todos y lo sabes, sin embargo, y como él te dijo, está seguro de su lazo conmigo.
De repente Sarada se sintió segura y aliviada por las palabras de su madre. Continuaron comiendo como sin nada y aunque la pelirrosa ya no tenía mucho apetito se terminó todo para no levantar sospechas. La pequeña Uchiha se ofreció a lavar los platos mientras su madre ordenaba la cocina. Posteriormente la pelinegro se retiró a su recamara a terminar su tarea pues era una niña muy cumplida, después le pidió permiso a su madre para ir a visitar a Chocho.
-De acuerdo, pero no olvides llevarte un suéter, no llegues muy tarde.
-No mamá, estaré bien, no te preocupes- La niña se despidió de su madre con un cálido abrazo y salió como alma que lleva el diablo, estaba deseosa por ver a su inseparable amiga.
En algún rincón inhóspito del mundo un ninja solitario recibía con mucha curiosidad a una de las águilas de la hoja. Con cuidado ésta se posó en su único brazo y el ojinegro sacó y leyó el pergamino que llevaba consigo. Ningún pergamino lo había conflictuado tanto en su vida, por un lado se sentía feliz de poder regresar a casa y por el otro se preguntaba que era tan grave para que tuviera que suspender su misión. Estaba agotado, ese día en especial había viajado entre varias dimensiones y por si fuera poco se había enfrentado a unos maleantes que querían robar e incendiar una pequeña aldea habitada sólo por ancianos.
Cuando pudo recuperar sus poderes oculares ya había anochecido, de todas formas, inquieto decidió regresar con el poder del rinnegan a la aldea de la hoja. Intrigado, el primer lugar al que llegó fue a la oficina de su amigo Naruto, pero no había nadie. Así que decidió ir a la casa del ojiazul, justo cuando iba a tocar la puerta escuchó las risas de su amigo, así que se asomó por la ventana y vio a la familia Uzumaki disfrutando de una cálida cena. Si Naruto está aquí, supongo que no es tan grave entonces, pensó, acto seguido nuestro ninja solitario se dirigió a su hogar.
La pequeña Uchiha había llegado cansada y hambrienta a su casa, al parecer anduvieron visitando las nuevas plazas comerciales con Chocho y las demás niñas de la clase, su madre ya tenía la cena preparada y se disponían a cenar cuando alguien llamó a la puerta. La niña se ofreció a abrir y no podía creer lo que vio.
-¡Papá! ¡Eres tú! No lo puedo creer- La pelinegro se lanzó a los brazos de su padre.
Sorprendido y sintiendo una calidez en su pecho, el Uchiha entró a su casa, Sarada le decía mil y un cosas de las cuales casi no puso atención, estaba perdido en la mirada jade de su esposa y en las finas facciones de la misma, impresionado sólo atinó a decir:
-Sakura…
.
.
.
Continuará
Espero les guste este capítulo queridos lectores, quiero agradecerles a todos ustedes por el gran recibimiento que ha tenido mi historia, no saben lo que me hacen sentir. De verdad mil gracias a todos, en especial a: Son-AbyGC, melgamonster y a Ran! Tu apreciación es correcta este fic se ubica después del gaiden y antes de los eventos de Momoshinki y Kinshinki y no te preocupes de ninguna manera abandonaré este fic!
Muchísimas gracias también a andreafenix26 por seguir este proyecto.
Aura117 gracias por seguir esta historia desde el primer día! Les tengo muchas sorpresas, no dejen de leer, tendremos más de un giro en la historia y mucha acción!
