Saint seiya y Saint Seiya The lost canvas no me pertenecen.
PERDONEN LA DEMORA ESTABA OCUPADA.
Dulces.
-Estas encimas y bacterias presentes, naturalmente en la boca del ser humano, degradan el azúcar que se allá en el objeto de análisis -Más de una no prestaba atención a lo que explicaba el profesor, que se había hecho un excelente presentación por power point solo para explicar las función de las enzimas presentes en la cavidad bucal humana. Saori no sacaba la vista del profesor, pero su mano no se movía ni tomaba apuntes. Sus ojos iban muy seguido a los labios del hombre, quienes movían de aquí para allá el cabito de la golosina.
La hora de cursada termino y la joven miro la hoja, no había tomado un solo apunte. Luego de alzar la mirada, noto que el profesor, de biología, ya no estaba en su lugar. Se había ido y tendría que esperar a la siguiente clase para saber que tenía que hacer, dado que sus compañeros de cursada no eran del todo amigables.
Jardines. Dos horas después.
-Milo...-Mu alcanzo al joven que caminaba con toda la pachorra del mundo.- Escucha...
-No tengo que escuchar nada-Milo se dio vuelta y le dedico su sonrisa más depredadora al joven.- Que cosas la tuya, mira que todos te usan de ejemplo siempre -Mu paso saliva- no eres un ejemplo a seguir, estas tan podrido como yo...-Se alejó con una burlona sonrisa en los labios.
-Estoy muerto.-Observo hacia una galería, Aioros le miraba con cara de pocos amigos. Paso saliva lentamente, se había olvidado de ese "tutor". Quiso hacerse el que no le vio, pero el mayor le hizo gesto de que se acercara.- Hola... Aioros.
-Vienes ya mismo, conmigo, a mi oficina.-Mu estaba mortalmente pálido y comenzó a caminar tras Aioros. En el trayecto se cruzaron con Saga, quien reprendía a Aioria por alguna cosa menor.- Saga, ven por favor. -Aioria observo sorprendido a Mu, quien con la mirada le pidió ayuda. El castaño salio a gran velocidad con camino opuesto.
Pasillo.
El celular de Milo comenzó a sonar, por lo tanto este le saco de su bolsillo.
Cupido:
VEN YA A MI OFICINA.
-Ahora que hice...-El chico se dio vuelta y comenzó a caminar en dirección opuesto.
-He Milo...-Camus y Aioria le alcanzaron- ¿Tienes idea porque Aioros y Saga se llevaron a Mu?-pregunto Camus, algo preocupado. Al escuchar esas palabras, Milo se quedó helado. Aunque él no había hecho nada malo... El que estaba fogoso era Mu, no él.
-Me acaban de llamar Aioros a su oficina-El chico les miro aparentando que nada pasaba- supongo que me enterare...
-¿Qué hiciste ahora?-Aioria le miro de reojo- no creo que te llamen por que sí.
-Luego les digo que paso y esta vez no hice nada.-Notifico algo receloso por la acusación hacía su persona.
Oficina de Aioros.
-¿Necesitas algo Aioros?-Mu estaba sentado frente a Aioros, quien se hallaba con Saga y Shura.- Este... saben que siempre que los veo a todos es malas noticias para mí...
-Te escuche hablando con Mu-Aioros le atravesó con la mirada- ¿Por qué le dijiste que esta tan "podrido" como vos?
-Estaba bromeando...-sonrió tratando de espantar la idea del terror que le causaban Saga y Shura. Una cosa era Aioros solo, otra muy diferente Aioros, Shura y Saga... Tenía que llamarse agradecido que Kanon no estuviera también.- Es... que... vi a Mu mirándole la falda a unas compañeras-Dijo si decía la verdad, Mu y él tendrían serios problemas. Mu por descontrolado y él por no decir nada antes.
-¿Enserio?-Saga se le aproximo, Milo temía que el otro idiota no hubiera borrado la foto. -La verdad, Milo o te va a pesar un castigo peor que él que le daremos a Mu.-Observo que Milo aun tenía el celular en la mano y se lo quito. -Veamos...-Mu no levantaba la vista del suelo, sabía que de esta no saldría entero. Saga inspecciono el celular de Milo. -qué extraño-miro al muchacho- no hay nada de rastros de mensajes o llamadas.-Milo sonrió ligeramente- Pero Mu tenia esto en su celular-Le mostró el mensaje con la foto.
-Mu eres un imbécil...-gruño Milo por lo bajo.- No pensaba acusarlo, por algo borre la foto.
-Milo-Shura le miró fijamente- apenas te enteraste, en vez de mandarle la foto a Mu-le atravesó con la mirada- debiste haber venido con alguno de nosotros cuatro. -Mu estaba mortalmente pálido en su asiento.
-Retírate, hablare contigo luego-Milo no tardo en obedecer la orden de Saga, importándole poco en dejar su celular en poder del líder de la manada. -En cuanto a ti...-Mu parecía querer desaparecer- ¿Acaso no estabas pensando en el peligro que te estabas exponiendo?-Saga arrojo el celular en la mesa.- Mírame cuando te hablo Mu. -El chico alzo la mirada- Ninguno de los cuatro puede controlarse ¿Te pusiste a pensar lo que pasaría si perdías el control?-Mu no replico nada- Shura. -El hombre le observo- Es tu pupilo, es tu deber castigarle-El hombre asintió- Escucha Mu.-El joven alzo la mirada- otra estupidez como esa-cerro los ojos- y deberé desterrarte. -El joven abrió los ojos aterrado- ¿Comprendido?
-Sí, señor.-Replico este en un tono apenas audible.
-Milo, estoy seguro que andas relativamente cerca... Así que más te vale andarte derecho-hizo una pausa- lo mismo para ustedes dos, Camus y Aioria.
Escaleras cercanas.
Los tres jóvenes pasaron saliva, normalmente a los desterrados los mataban siguiendo las antiguas leyes de los clanes. Un desterrado, era un ser infame cuya vida debía ser extinguida. Aioria miro a los otros y movió sus labios... "Vamos".
Biblioteca. Dos horas después.
-Miho.-la chica se dio vuelta y observo el rostro entristecido del peli lila.- Necesito hablar contigo.
-¿Pasa algo?-la joven le miro preocupada.
-Sí, tengo... que alejarme de ti-la sorpresa apareció en el rostro de la muchacha- hablando... con un pariente, me recordaron que solo...-miro hacia otro lado- debo estar con personas de mi misma etnia. Que las relaciones con "otras culturas" están prohibidas... -se dio vuelta y comenzó a caminar- realmente, deseaba ser aunque sea tu amigo...-Miho se quedó estupefacta, no sabiendo que hacer al respecto.
¿Por qué el mundo tenía que ser cruel? El primer chico que le gustaba, no podía estar con él por causas culturales. ¿Acaso no podían hacer como Romeo y Julieta? ¿Quiénes se amaron a pesar de la prohibición de sus familias?
-¡MU!-La chica fue corriendo tras este y le atrapo del brazo- ¿Solo porque tu cultura dice que no?-La chica le miro con ojos llorosos.- Pensé... que... sentías... algo... por... mi...-El chico le tomo del rostro y le beso los labios, un beso sumamente tierno, que tuvo que interrumpir cuando sintió algo... La presencia de otra persona en ese lugar. Se separó de la joven y se puso absolutamente atento. La luz del atardecer entraba por la ventana, Miho noto la tensión del joven.- ¿Que sucede?-Este la tomo bruscamente de la cintura y la corrió, poniéndose a resguardo. Al mismo tiempo que una bala impactaba contra un grueso volumen que reposaba en la biblioteca más cercana.
-Vete de aquí...-Ordeno el chico, mientras miraba hacia todos lados con desconfianza- Vete Miho. Yo me encargo...-La chica miro aterrada al joven.- ¡Miho largo!-La empujo, con bastante fuerza, hacia un pasillo que le dejaría a corta distancia de la puerta.
Miho hazlo la vista, estaba como a unos 20 metros de la posición del chico. Quien tenía los ojos cerrados y pareciera controlarse por algo. La chica miro la puerta y luego al lugar donde antes había estado Mu. ¿Cómo había hecho para arrojarla a más de 20 metros de la posición que tenían antes? Se levantó y se apresuró a salir corriendo del lugar, tenía que pedir ayuda.
-Sal lobito...-Mu se había ocultado- no intentes esconderte... ¿Acaso pensabas deducir a la muchacha, acostarte con ella y luego devorarla? Maldita cosa sanguinaria.
Mu desde su escondite trataba de dominar al ser colmilludo que se escondía tras su apacible apariencia... Se había quitado el bolso, en donde tenía los libros y el celular, dado que no necesitaba hacer el menor ruido. Escucho pasos acercarse y a su olfato llego el aroma del perfume de Miho.
-No... Miho... no vuelvas...-Gruño para sí, al mismo tiempo que el gatillo era apretad una vez más y la bala se incrustaba en su brazo. Eso fue lo que libero a la fiera que aguardaba y aullaba pidiendo libertad. La ropa del chico se rasgó, al mismo tiempo que su pelaje de un color marrón oscuro se hacía presente. Su cabellera lila, fue remplazada por una terrible melena del mismo marrón intenso que cubría el resto de su cuerpo.
La fiera se dio vuelta e hizo frente al cazador que tenía delante, parte de su cuerpo aún estaba cubierto por jirones de las prendas que antaño llevaba. El hombre levanto el arma, dispuesto a ejecutar un tercer disparo...
-Mu...-La chica caminaba por todos lados, evitando hacer ruido. Había escuchado otros dos disparos y un grito desgarrador de dolor. - ¡MU!-La chica corrió hacia el charco de sangre que se dejaba ver a través de un pasillo dejado entre las bibliotecas. Del rastro de sangre, surgía un rastro que indicaba que algo o alguien habían sido arrastrado desde ese lugar.
Al llegar al final del rastro, encontró lo que quedaba de un hombre de unos 40 años, la chica se tapó la boca para evitar dejar salir el grito. Escucho un ruido seco tras ella, como si algo hubiese caído desde la parte más alta de los inmensos libreros, y se dio vuelta... El grito de terror salio de sus labios.
Una inmensa criatura de pelaje marrón la miraba con unos intensos ojos verdes llenos de ira y furia. La chica estaba paralizada, no era amante de las películas de terror, mucho menos de los libros, pero sabía reconocer lo que era un hombre lobo. Temblaba de pies a cabeza, mientras la criatura la inspeccionaba atentamente, le vio alzar una de sus grandes manos terminadas en garras que parecían, en su aterrada mente, cuchillas.
-Mi... ho...-La chica alzo la mano, al mismo tiempo que la criatura bajaba la zarpa, con la que claramente había estado a punto de atacarla. -Vete. -La chica observo nuevamente los ojos de la criatura, ahora estaban despejados de cualquier furia o ira, seguían de ese tono verde intenso.- Vete.-repitió la criatura en un tono gutural y ronco. La chica presto atención a los jirones de ropa que aun tenía la criatura.
-¿Mu?-los ojos de la chica se pusieron en blanco, su mente se oscureció y al suelo secamente cayo. Mu se puso en cuatro y roso levemente con su hocico la mejilla de la chica. La criatura cerró los ojos y lentamente fue volviendo a su aspecto humano.
-Saga se va a enojar por esto...-Susurro al ver los restos del hombre, que en su arranque de ira había asesinado y a la chica desmayada.- Aunque no sé qué le enojara más...
Mansión, en las afueras de la ciudad.
Miho abrió los ojos y se encontró acostada en un sillón cubierta por el abrigo de alguien. Cubierta por el abrigo comenzó a caminar por el lugar, lo último que recordaba era a Mu diciéndole que no podían estar juntos y lo siguiente... bueno lo siguiente lo consideraba un brote psicótico.
Sala.
-Mu...-Solo escuchaba las voces- ¿Te das cuenta en el peligro que pusiste a la manada y a ti mismo?
-Ven... luego me dicen que yo soy el que pone en peligro a la manada, pero resulta ser que el más descuidado de todos es Mu.
-Cállate Milo.-Escucho siete voces a coro.
-¿Que quieren que hiciera?-Escucho la voz de Mu- No pienso hacer las cosas que se hacían en la era ortodoxa...
-Si matabas a la chica, por haberte visto...-Escucho la helada voz, que le hizo contener el aliento- Yo mismo te asesinaba. Hiciste bien en no matarla, pero cometiste una estupidez al traerla a nuestro escondite principal.
-¿Y qué quieres que hiciera?-escuchaba la voz de Mu- No iba a dejarla ahí tirada o llevarla a algún otro lugar... Podría pasar algo si la dejaba en cualquier lado...
-No, lo que hiciste fue traerla aquí en donde inevitablemente tendremos que aceptarla en nuestro circulo.-Escucho una voz que se le hizo terriblemente conocida- Sé que estas escuchando, es una falta de respeto hacerlo.-La chica entro con paso aterrado y se encontró con los ocho hombres esparcidos por la habitación.
-Ustedes...-La chica estaba blanca.
-Haznos el favor de no desmayarte de nuevo- Gruño Camus, sentado en una butaca de terciopelo bordo y fino roble.
-Sí, ya muy caro nos salio su primer desmayo.
-Milo cierra el maldito hocico-Le gruño Mu, recargado contra una pared, con los ojos cerrados- Perdona, Miho, por traerte aquí... Pero no encontré otra salida.
-¿Que...?
-Nada le va a pasar señorita-Informo una sutil voz, cuando miro se encontró con uno de los gemelos tendiéndole un chupetín rojo- Tiene azúcar, le hará bien. -La chica miro la golosina y luego al sujeto- No muerdo... Puede tomarla tranquila-Informo con una amable sonrisa, la chica tomo la golosina con cuidado.
-Si te dio una golosina, supongo que ahora tenemos que confiar en ella.-Informo Aioros, que caminaba delante de la inmensa chimenea. La chica le miro, eran los profesores de la universidad y sus "compañeros"- Bueno... La cosa es así, por si no te diste cuenta sola.
-Son hombres lobo o solo lo es Mu.
-Preferimos la palabra licántropos...-Informo Mu, mientras los otros les atravesaban con la mirada- Hombre Lobo... no es la expresión que todos aprueben...
-Creo que ninguna manada o clan acepta esa terminación-Informo Saga en tono sereno- Escuche bien, señorita...
-Pueden decirme Miho...-Informo la joven, mientras algo nerviosa intentaba liberar la golosina de su envoltorio.
-Bueno, Miho, es claro que has entendido que somos distintos a las otras personas- la joven lentamente asintió- Y los cuatro más jóvenes del clan, son impulsivos y no logran dominar aun su otra parte.-La chica miro a los que sin duda serían los más jóvenes.
-¿Ustedes le dijeron a Mu que se alejara?-la chica miro a los ojos a Saga- Le dijeron que lo hiciera, para que no me lastimara si perdía el control...
-Exacto -Saga le sostuvo con cuidado la mirada, antes de sacar otro chupetín rojo de su bolsillo y sacarle el envoltorio- Disculpe, si Mu le hirió de alguna forma al decirle que debía alejarse...-Se metió la golosina en la boca.
-Sera mejor que se lo digas ahora-Gruño Shura, recargado en una de las paredes con ventanales.- Dado que también incluye a Mu.
-¿De qué están hablando?-Mu y Miho se miraron como no entendiendo, lo mismo pasaba en los semblantes de los otros tres jóvenes.
-Que le sirva de ejemplo a ustedes dos y su alteza -Kanon comenzó a caminar, tomando la palabra por su hermano- Dado que eres ajena a los clanes... Tendrás que casarte con Mu, como señal de que guardaras nuestro secreto.
-¿QUE?-A la chica se le cayó la golosina y Mu dejo el lugar donde estaba mientras miraba alarmado al gemelo.
-¿Es una broma?-pregunto Camus, mientras se levantaba de su lugar y miraba sorprendido a su tutor- Dime que es una broma.
-No su alteza, no es una broma. -Informo Saga, mientras su hermano le sacaba un par de ratoncitos de goma a Milo. Quien casi deja salir un gruñido de advertencia, no quería compartir sus golosinas.- Milo, no gruñas a tus mayores.
-Pero me saco sin permiso...-se quejó el otro.
-Kanon, no seas infantil y pide permiso- replico Saga- y tu comparte, que a fin de cuentas yo te doy tu mesada.-Miho miro a los licántropos algo perdida.- No tienen que casarse ya, dado que apenas se conocen...-La chica miro algo perdida a Saga, la noticia no sabía cómo tomarla.- Pero tengan presente que tendrán que hacerlo, tarde o temprano.
-Un matrimonio forzado...-Mu soltó un ligero gruñido.
-No será forzado si terminan enamorados -Comento Aioros con una amable sonrisa- Dudo que la señorita sea de las que dan besos a la ligera -Miho se sonrojo terriblemente. -Disculpe por imponer la situación y que mis camaradas no hayan tenido el tacto para explicarle la situación...
-¿Qué pasa si no nos casamos?
-Ambos terminaran muertos -Sentencio Shura, con total frialdad, provocando una expresión de terror en el rostro de la chica- Es un chiste, Mu será exiliado de la manada hasta que usted fallezca y tendrá que vigilar que hasta el último día de vida, usted no revele nada de lo que descubrió hace unas horas.
-No me gusta ninguna de las opciones.- Informo la muchacha.
-Tranquila, pequeña- Saga coloco una mano en el hombro de la joven con actitud paternal- Como líder del clan, me asegurare que no se llegue a ese extremo. -Informo sereno, relajando un poco la tensión de Miho- Pero usted debe guardar el secreto...
-No se preocupen, lo haré. -No tengo idea hasta qué punto ustedes son amigables, pensó para si la chica.
-¿Sucede algo Camus?-Saga miro al chico, que no quitaba sus fríos ojos de la joven.
-Las amigas. Puede irse de lengua con ellas. -Espeto el chico. -Aunque más que seguro la tomen por loca... El problema sería: ¿Qué pasaría si Izo se entera? A fin de cuentas, una de ellas es su hija.
-Tranquilo su alteza, la señorita mantendrá la boca cerrada- Shura le atravesó con la mirada.- ¿No es así?
-Sí.- Se apresuró a decir Miho, Saga le miro con pena. Camus y Shura no eran los que más de acuerdo estaban con el descuido de Mu.
-Dejen de asustarla. -Pidió Mu, mientras se acercaba a la joven y miraba a Saga pidiendo apoyo.
-¿Por qué le llaman su alteza?-La chica miro de reojo al francés, mientras susurraba esas palabras para Saga.
-Tenemos un buen oído- Informo Milo mientras dejaba caer un ratoncito rojo en su boca- ni te molestes en susurrar, que te escuchamos de maravilla. -El chico se sentó bien y la miro- Por cierto, soy Milo.
-Lo siento... -Susurro la chica.
-Es hijo del señor de los clanes...-Informo Saga en tono sereno- El rey de los licántropos, Camus es un príncipe en nuestra raza. -La chica miro fijamente al joven.
-Pues si se me permite el comentario-la joven le miró fijamente- fue una absoluta descortesía, de su alteza, no dejar que Hilda fotocopiara el libro. -El otro sonrió con burla.
-Miho...-Saga le miro de nuevo.- Mejor te presento a los demás... Así Mu te puede llevar a tu hogar, de seguro debe de haber alguien preocupado por ti...-La chica le miro y asintió lentamente, entendía que el jefe de la manada no quería problemas.
-A mí me conoces -Aioros sonrió- Soy Aioros... Digamos que sería el médico de la manada.-dejo salir una ligera risita y le dedico una sonrisa bonachona.
-Yo soy Kanon -El otro gemelo le miró fijamente- Segundo líder del clan. -Informo en un tono serio.
-Yo soy Shura, soy el guardián del clan. -El hombre se cruzó de brazos- mi deber es asegurar que todos estén a salvo, ahora debo incluirla a usted en la lista.
-No es necesario... -la chica sonrió suavemente- No tiene que preocuparse...
-Ellos... -Saga le dedico una amable mirada- Son Camus -índico al francés- y Aioria- Señalo con la mirada al chico que en ese momento le peleaba las golosinas a Milo. - Camus, Aioria, Milo y Mu son lobeznos... Así que cuando estés con ellos, procura que no se irriten.
-¿Qué pasa cuando se irritan? -Por fin hacia la vital pregunta.
-Pasa lo que paso con Mu-Informo sereno Camus- eso sucede. Ninguno de nosotros va hacerte daño, todo lo contrario, vamos a cuidarte. Ahora eres parte de nuestro clan. -La chica miro a los hombres- Perdona por ser descortés, al principio, pero muchas cosas son nuevas para mí y no soy muy sociable...
-No importa... -La chica miro a Mu- ¿Puedes llevarme a casa?
-Por supuesto... -Miro a Shura- ¿te molesta que me lleve tu auto? -el hombre negó con la cabeza. -Gracias. -tomo la mano de la chica con cuidado- Vamos Miho. -Hubo varios minutos de silencio, hasta que estuvieron seguros que Mu ya se había partido.
-Claro, como es Mu, no le dicen gran cosa...-Los cuatro mayores miraron a Milo- Pero si soy yo, todavía irían con la primera parte del sermón.
-Escuchen ustedes tres- Saga prefirió ignorar lo dicho por Milo- Lo de Mu fue un accidente, dado que nadie sospechaba que había un cazador asechando y mucho menos que este lo atacaría con una testigo.
-Eso es lo que me preocupa- Shura le miró fijamente- Que atacaran a Mu habiendo testigos... y que le hayan localizado...
-Deben ser otros cazadores. -Saga miro a los más jóvenes del clan- Izo jamás pondría en riesgo la vida de terceros...
-Puede que el rumor sea cierto- Milo se sentó en posición de loto sobre el diván en que estaba- Que haya cazadores que solo hacían ver muerta a nuestra especie, no importa si matan a terceros en el proceso. -Miro preocupado a Saga- ¿Que pasara con Mu? Si saben dónde estudia, si vuelve a la universidad se expondrá a otro ataque.
-Aún no he tomado una decisión al respecto- Saga miro a Shura y a los otros dos adultos del clan- Vengan, decidiremos qué hacer con Mu... Ustedes aprovechen que hay bosque en los alrededores y practiquen su metamorfosis. -los tres jóvenes asintieron y se retiraron en juntos.
A tres calles de la casa de Marín (y Miho).
-¿Por qué te detienes? -Miho miro a Mu, este podía oler a la chica y sentir los nervios que ahora producían otro aroma salir de su piel.
-Perdóname, por meterte en esto-El chico recargo la cabeza en el volante- No quería que las cosas fueran así... Perdóname, mi musa de la luna, por mi descuido te he condenado... Debí haber notado al cazador...
-Mu, no es tu culpa- la chica apoyo su mano en la cabeza de él.- Tú no tienes la culpa...
-Debí huir... y seguir con la mentira que culturalmente no podías estar conmigo...-le miro de reojo- algo me dice que no te la creíste.
-No, no la creí del todo. -La chica sonrió con vergüenza- No eres bueno mintiendo...
-Solo cuando no deseo, realmente mentir, no soy bueno-El chico encendió el auto una vez más.- Pienso tenerle fe a lo que dijo Aioros...
-¿A lo de que...-La chica se sonrojo terriblemente- podríamos casarnos por amor...?
-Exacto -el chico sonrió con timidez y comenzó a conducir las últimas calles.
Casa de Marín.
-¡NENA! -Marín la tomo de los brazos. - ¿DEL AUTO DE QUIEN BAJAS A ESTAS HORAS DE LA NOCHE?
-Marín... Ni siquiera son las doce... -dijo la chica luego de consultar el reloj de la sala
-Para ti, esta hora es equivalente a las 5:00 am-Informo la joven, mientras se sentaba en el sillón y la miraba expectante- ¿Y? ¿Me vas a decir quién es el Romeo?
-Marín... Mañana hablamos- Informo la joven con una leve sonrisa- quiero descansar, fue un día muy largo. -Se apresuró a subir corriendo las escaleras, lo único que le faltaba era que la otra la tomara prisionera y no la soltara hasta que contara todo.
Habitación de Miho.
El celular de la chica comenzó a vibrar, Miho lo tomo y se tumbó en la cama ya vestida con el pijama que según Marín era de abuela.
Mensaje nuevo.
Mu:
No deseo que llegue la mañana, tampoco despertar.
Mientras duermo, te tengo a mi lado.
La luna y los sueños me dejan abrazarte como tanto he anhelado.
El amanecer cruelmente te aparta de mi lado y solo me deja lo que he soñado.
Aunque ese hermoso sueño, me consuele.
Como refrescante agua, que sacia mi sed, deseo verte al amanecer.
Miho dejo salir un suspiro lentamente, mientras abrazaba el celular contra su pecho.
Habitación de Mu, departamento de Shura.
El chico suspiro lentamente, comenzó a sentirse avergonzado por enviar ese mensaje.
-¿Y si a ella le parece ridículo? Y si no es de las que disfruta los mensajes antes de dormir...-Mu se tapó con las frazadas hasta la cabeza- ¿Y si le parezco un patético...? -El celular comenzó a vibrar y el chico lo tomo apresurado.
Mensaje nuevo.
Miho:
Solo tengo un deseo, que le pido a la estrella.
Que la noche termine.
Para estar juntos de vuelta.
Mu dejo salir un ligero suspiro, mientras miraba la pantalla del celular. Recostó la cabeza en la almohada y cerró los ojos pensando en ella.
Continuara.
