Capítulo 8: "Memorias"
El amanecer estaba tocando los cerros de Konohagakure, los rayos del sol estaban besando sutilmente las montañas y los techos de las casas, la paleta de colores era magnífica; naranjas, amarillos, morados, rojos, rosas y azules engalanaban el cielo. Sin duda alguna, era uno de los amaneceres más magníficos que se habían presenciado en la Hoja. Era un día muy especial, ese día partirían Sakura y Sasuke en una misión que cambiaría sus vidas para siempre.
-Cuídate mucho Sakura San, espero que todo salga de maravilla- Exclamó la hermosa Hinata Uzumaki, dándole un pequeño frasco con una especie de pomada, receta especial del clan Hyuga para las heridas superficiales.
-Te lo agradezco mucho Hinata- Le dio un abrazo a su gran amiga, para luego dirigirse a su esposo.
-Naruto cuida muy bien de tu esposa, ahora que está embarazada necesita muchos cuidados y cariños, las misiones pueden esperar, o sí no... Ya verás- Mirando de manera amenazadora al rubio, le asesto un pequeño y fraternal golpe en el hombro.
-Claro que sí Sakura chan, ustedes también cuídense mucho. Trata de ser paciente con Sasuke, recuerda que es un poco extraño… pero si te llegas a sentir incómoda, no dudes en regresar- Dijo rascándose la cabeza.
-No seas tonto Naruto, ella estará bien, se muere por ir, pasó la noche en vela la tonta jajajajajaja.
-¡Cállate Inopuerca!- Gritó sonrojada la pelirrosa.
-Frente de marquesina, aunque intentes ocultarlo no puedes, estás que te mueres.
Ambas kunoichis se abrazaron con una entrañable fraternidad, el lazo entre ellas dos era inquebrantable, primero amigas, después rivales pasando a ser compañeras de guerra y finalmente, después de tantos años se consideraban hermanas.
-Te deseo suerte en tu viaje fea- Atinó a decir Sai, que aún no era muy bueno con las palabras y las confundía de significado a menudo. Una gota de sudor escurría por la cabeza de Sakura de forma muy cómica.
Cuando por fin pudo despedirse de todos, Naruto y Kakashi se dispusieron a acompañarla a la salida de la aldea, el Sexto le iba explicando acerca de toda la información que tenía que recopilar con Sasuke durante la misión, ella ponía cuidadosa atención a todas las indicaciones del Hokage. Naruto por otro lado bromeaba con ella sobre lo incómodo que sería estar a solas con el ninja solitario, además la inundaba con preguntas sobre el embarazo, los bebés y el parto.
-Tranquilo Naruto, estaré aquí antes de que eso pase, te lo prometo.
-¿Cómo estás tan segura?
-No me perdería por nada del mundo el nacimiento de mi amado sobrino- Ante semejante declaración, el ojiazul se conmovió tanto que por un momento pensó que se le saldrían las lágrimas, pero justo en ese instante vio la figura de Sasuke Uchiha, así que se contuvo.
-Cuídate mucho Sakura chan- la abrazó muy fuerte por unos segundos, luego la dejó ir al lado del amor de su vida.
-Sasuke. ¿Alguna duda?- Expresó Kakashi.
-Ninguna- Respondió serio.
-Muy bien, les deseo suerte.
-Sasuke, más te vale cuidar a Sakura chan- Dijo risueño el rubio.
-Ja! Te veo luego Naruto- Con una sonrisa torcida y orgullosa, Sasuke a su manera se despedía de su mejor amigo y de su querido maestro.
La pelirrosa y el azabache se marcharon a toda velocidad pues tenían que investigar muchas cosas en la brevedad de tiempo posible, aún quedaban bastantes cabos sueltos sin resolver. Uno de ellos eran las conexiones que Kido Tsumiki tenía con una organización encargada de realizar experimentos terribles en seres humanos, tal vez, más terribles que los que alguna vez pudo perpetuar el mismísimo Orochimaru. Kido, un ninja de élite y además poseedor de una mente brillante aunado a sus grandes conocimientos médicos y genetistas representaba una amenaza para el mundo entero, recientemente se habían descubierto documentos muy importantes respecto a una organización que financiaba sus experimentos, hasta el momento sólo se sabía el nombre de la empresa "AKAI HINODE", así como la dirección de un viejo laboratorio en las afueras de la aldea de la Nube.
Saltando de árbol en árbol, atravesando incontables bosques y surcando numerosos peligros que consistían en viejas trampas realizadas en tiempos de la más reciente guerra ninja, nuestros protagonistas acamparían en una bella planicie. En todo el trayecto Sasuke no dijo ni una sola palabra, ni siquiera había mirado a su compañera con detenimiento, tan sólo se concentraba en la misión y en protegerla de las pequeñas trampas que se encontraban en el camino, por suerte, no había sido necesaria su ayuda pues Sakura era más que autosuficiente.
-Creo que este es un buen lugar para pasar la noche, Sasuke kun.
-Sí, me parece buena idea- Respondió serio el azabache- Monta las tiendas en lo que yo aseguro la zona.
-Está bien, lo haré, aquí te espero.
El ninja solitario cambió su ojo ónix por un bello Sharingan y se dispuso a inspeccionar el lugar.
-Me pregunto si Sasuke kun tendrá hambre, estoy segura que sí- Pensó.
Después de montar el campamento se dirigió con cuidado al pequeño río que estaba cuesta abajo, con suerte, pudo atrapar varios peces y cortar algunas setas comestibles que estaban debajo de un gran haya. De regreso al campamento sacó los instrumentos que llevaba en su maleta e improvisó algunos más para preparar una cena decente.
También sacó de su maleta unas especias que Hinata Uzumaki le había regalado unos días antes de su partida. Mientras cocinaba al calor de una fogata, las enseñanzas de la ojiperla vinieron a su memoria.
…
"Recuérdenlo muy bien, la clave para cocinar algo delicioso es el amor"
Meses antes de que Sasuke llegara a la aldea, Ino y yo nos encontrábamos practicando nuestras habilidades culinarias. Dios mío, ambas éramos un desastre, no dábamos una y ya nadie quería probar nuestra comida. El pobre de Choji ya ni siquiera quería saludarnos cuando nos veía pasar, estaba cansado de ser nuestro conejillo de indias. Ino se encontraba muy triste, ya casi se cumplía un año desde que se había hecho novia de Sai y quería darle algo muy especial, algo que le diera a entender lo mucho que lo amaba y lo mucho que significaba para ella, quería prepararle la cena más deliciosa que jamás haya comido en su vida. Por mucho que intenté ayudarla fue en vano, mis habilidades eran tan precarias como las de ella, éramos un completo fracaso. Pero un día una luz iluminó nuestras vidas.
Naruto y Hinata se encontraban dando un paseo por la aldea cuando divisaron una pequeña explosión en la casa de los Yamanaka.
¡BOOM!
Ino y yo lo volvimos a hacer… y está vez grave, sin querer habíamos explotado la cocina entera, no tengo idea de cómo pasó, intentábamos hacer albóndigas de pulpo en salsa de curry, justo en el momento en el que íbamos a ponerlas a freír algo salió mal y salimos volando del lugar, por suerte, nadie salió herido, pero nuestros cabellos quemados y nuestra cara hecha un poema lo decía todo. Alarmado el matrimonio Uzumaki se acercó a ver qué ocurría.
-¡Sakura chan, Ino! ¿Se encuentran bien?- preguntó el rubio.
-¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- se soltó a llorar la Yamanaka.
-Nunca...nunca…lo lograremos Ino chan. ¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- me solté a llorar.
-¿Pero, de qué hablan?- preguntó intrigada la ojiperla mientras Naruto las miraba confundido.
-Jamás seré… una buena esposa- sollozaba Ino.
-No digas cosas tan terribles. ¿Por qué lo dices Ino San?
-Ino y yo, hemos pasado semanas esforzándonos en aprender a cocinar, pero es inútil, el agua se nos quema y las albóndigas… explotan. ¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!.
-Je je, Sakura chan, no es para tanto, estoy seguro que no lo hacen tan mal- De entre toda la explosión habían caído a los pies del rubio las peligrosas albóndigas, sin pensarlo dos veces y para hacer sentir mejor a su mejor amiga se metió una a la boca, pero gran error, después de ponerse azul debido al horrible sabor, nuestro héroe cayó al suelo desmayado.
-¡Naruto Kun!- gritó la hermosa Uzumaki.
-¡Lo hemos matado! ¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- Gritaron alarmadas ambas chicas.
Después de unos minutos Naruto había vuelto en sí y ambas kunoichis lloraban sin consuelo alguno.
-Sakura San, Ino San, tranquilas, Naruto kun está sano y salvo, no le ha sucedido nada malo- De repente los ojos de Hinata se iluminaron- ¡Ya sé! Yo les enseñaré a cocinar.
-¿Estás segura Hinata?- preguntaron las chicas.
-Por supuesto. Sin sus consejos yo no hubiera sido capaz de estar ahora con Naruto kun- sonriendo de manera apacible, la hermosa Uzumaki ahora se convertía en un faro de esperanza para las desesperadas kunoichis.
Al principio Hinata era una muy dulce maestra, pero no estaba dando resultado, pareciera que en lugar de avanzar estábamos retrocediendo aún más, tanto que estuvimos a punto de renunciar y justo en el momento en el que íbamos a tirar la toalla, Hinata nos amenazó con su byakugan, con los pelos de punta nos regresamos a la cocina y nos esforzamos más que nunca para alcanzar nuestra meta. Jamás había visto a mi dulce amiga así, ella siempre tan apacible y calmada se había convertido en toda una comandante dispuesta a castigarnos si fracasábamos en nuestra misión, hasta Naruto se vio afectado, Hinata lo amenazaba con su poderoso byakugan si se atrevía a rechazar nuestra comida. Fueron días muy graciosos y entrañables, aprendí tanto de ella, de mi hermosa amiga de los ojos perla, que hizo hasta lo imposible para que nosotras pudiéramos llevar la alegría de un delicioso platillo a la mesa
...
Pasó alrededor de una hora, la cena estaba lista, Sakura estaba orgullosa de ella misma, los consejos de Hinata habían dado resultado, todo olía y sabía magnífico, sólo era cuestión de minutos para que el ninja solitario regresara y pudieran empezar a cenar.
-Sasuke no debe tardar en llegar, espero que le guste lo que he preparado- Pensó, su corazón estaba muy acelerado, por fin, después de tres años estaban juntos, pero más importante que eso, estaban solos y tal vez en la cena podrían charlar y conocerse mejor. Sin darse cuenta, comenzó a dar de vueltas de un lado al otro.
-Listo, el perímetro está asegurado- dijo Sasuke sacándole un buen susto a la pelirrosa.
-¡Me has asustado Sakuke kun! Eres muy sigiloso.
-Ja! Deberías estar más alerta, si hubiese sido otro...
-Si hubiese sido otro lo hubiera aniquilado- Interrumpió la ojiverde mirándolo a los ojos.
Era la primera vez desde que habían partido de la Hoja que se miraban a los ojos, ambos sintieron una descarga eléctrica que recorría su cuerpo. Sakura tenía tantas de decirle lo que mucho que lo había echado de menos, lo mucho que lo amaba; moría por darle un fuerte abrazo, un beso, una caricia, pero no quería incomodarlo, así que sólo se limitó a observar su impresionante mirada. Por otro lado, el último de los Uchihas estaba embelesado con la belleza de la pelirrosa, su rostro estaba más delineado y sus labios eran más rosas y carnosos que nunca, su cabello era ligeramente más largo y lacio, muy parecido al corte de Hinata Uzumaki, sólo que el fleco lo llevaba hacia un lado acentuando aún más sus bellas y delicadas facciones, también su traje era diferente, top rojo y falda muy corta que delineaban su tan formado buen cuerpo, por debajo se divisaba una malla negra que la hacía lucir muy sexy.
Estaba perdido en ella y ella en él, en ese momento él pudo haberla tomado y haberla hecho suya de haber querido, pero siempre, preso de la culpa y del temor a sentirse humano, buscó una excusa para salir del momento.
-Necesitamos descansar- expresó serio.
-Sí, pero antes debemos comer algo, necesitamos reponer energías y estamos muy lejos de cualquier pueblo, ya he preparado la cena- respondió con madurez.
Ambos ninjas se sentaron a comer al lado de la fogata en silencio uno enfrente del otro, Sakura permanecía a la expectativa pues quería ver como reaccionaba su amado a la comida, así que disimulada se quedó mirando a Sasuke probar el primer bocado, cómo era de esperarse nuestro ninja solitario no dijo palabra alguna, sin embargo, de manera educada, con clase, como suele comer alguien de su altura, devoró todo lo que la pelirrosa le había preparado, Sakura moría de felicidad, su inner festejaba como de costumbre, con escándalo y malas palabras. Sasuke por otro lado mientras comía se sentía en las nubes, habían pasado muchísimos años desde la última vez que probó alimentos tan suculentos.
-Sasuke kun. ¿Quieres que prepare más?
-No, iré a dormir, deberías hacer lo mismo- respondió seco el Uchiha, un muy sutil rubor cubría su rostro, que por fortuna para él se perdía entre el reflejo de las llamas, estaba apenado de que la pelirrosa lo vio comer tan entusiasmado.
-Sí, en un momento me iré a dormir- expresó un poco decepcionada la ojiverde.
-Sakura... gracias- Expresó con trabajo y timidez el azabache.
Después de recoger todas las cosas y guardar algunos utensilios con los que viajaban, se metió a su tienda e intentó conciliar el sueño, pero fue en vano, así que salió sigilosa y se alejó un poco del campamento, quería observar las estrellas, quería verlas y decirles a ellas todo lo que su corazón callaba.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Sasuke sorprendido.
-Creí que estabas dormido, no... no pensé encontrarte aquí, sólo vine a mirar las estrellas, no podía dormir- respondió asombrada la ojiverde- ¿Y tú, qué haces aquí?
-Tampoco podía conciliar el sueño.
-¿Acaso te incomodo?- preguntó preocupada Sakura.
-No, no es eso.
-Me alegro que no te incomode. Después de todo somos compañeros en esta misión- respondió fingiendo que no le daba importancia- Me quedaré a mirar las estrellas contigo.
-Cómo quieras- exclamó el azabache, fingiendo también que no le importaba su presencia.
De inmediato se sentaron a contemplar el cielo, estando a escasos centímetros del otro pudieron sentir su energía en sincronía. Sakura se sentía morir, decir que estaba en el paraíso era poco, su palpitar entre el silencio de la noche fácil pudo haberse escuchado hasta el otro lado del páramo, tal vez, otro ninja la hubiera abrazado en ese momento, quizás hasta la hubiera besado, pero Sasuke no lo haría, él no era esa clase de persona, ella estaba muy consciente de ello y no le importaba, tan sólo su cercanía bastaba. Después de todo, era su camino ninja.
El Uchiha por otro lado, se sentía de la misma manera, sólo que su mente no viajaba tanto como la de la pelirrosa, él desde pequeño aprendió que soñar despierto no servía de nada y de alguna forma u otra sabía que el estar con Sakura siendo él un ninja de tan terrible reputación y con un pasado tan deshonroso era eso, soñar. No podía evitar sentirse dichoso de tenerla a su lado, pero una vida llena de desgracias le había enseñado a esconder siempre sus emociones, más las que ella le producía, con Naruto era diferente, él solo era su amigo y nada más. Sakura era la luz que en tiempos amargos lo iluminaba lo sabía ahora más que nunca, pues en los tres años que estuvo ausente aclaró sus emociones y pensamientos, al principio pensó que tal vez podría estar confundido y que en realidad la quería como una hermana al igual que Naruto a ella, pero no, la amaba y carnalmente pese a su timidez, la deseaba, esos sentimientos le pesaban, aún en su interior vivía una batalla entre lo que fue y lo que quería ser, así que decidió omitir todo el tema de sus sentimientos y trató de pensar en ella como su compañera de misión, sin embargo, su mente lo traicionaba, con sus ojos poderosos siempre estaba pendiente de ella.
-Deberíamos ir a dormir, estás comenzando a temblar de frío.
-Sasuke kun- le respondió sonrojada- gracias por preocuparte por mí, pero creo que estoy bien.
-Volvamos- ordenó levantándose de su lugar.
-Está bien, vayamos.
El regreso al campamento fue muy callado, pero no por eso incómodo, después de tanto tiempo el ninja solitario se sentía vivo.
-Ve a dormir, yo me quedaré aquí a fuera.
-¿Por qué Sasuke kun?
Sin responderle nada, el azabache se sentó a observar las llamas de la fogata.
-Ya veo... bueno pues, me quedaré contigo.
-No necesitas hacerlo.
-No, pero yo quiero hacerlo, traeré mi bolsa de dormir y me quedaré aquí a fuera, además si algo sucede, estaría aquí contigo.
-Eres una molestia…
Sakura durmió justo enfrente de él, el azabache por otro lado no dejaba de cuidar su sueño, desde que eran gennins le gustaba verla dormir, haciendo de este hábito su gusto culposo, por mucho que la considerara una molestia, era su molestia y no quería por nada del mundo que alguien perturbara el descanso de su amada.
-Sakura, descansa...- susurró inaudible.
La mañana siguiente levantaron el campamento y siguieron su camino, la ojiverde se ofreció a preparar el desayuno, pero el azabache aunque quería seguir probando más platillos deliciosos no quiso perder más tiempo. Además quería evitar a toda costa tener más momentos íntimos con Sakura pues con ello estaría rompiendo su regla más preciada, la de jamás construir castillos en las nubes, él en ese momento deseaba más que nunca terminar la misión y regresar a Sakura sana y salva a la aldea. Desde el amanecer hasta el anochecer viajaron sin descanso alguno hasta que encontraron un pueblo donde pasar la noche.
Llegaron al pequeño poblado de ASASHI un lugar con un aura muy misteriosa, al llegar ahí lo primero que notaron fue la gran cantidad de anuncios de mujeres desaparecidas. El pueblo parecía fantasma, casas, tiendas y posadas cerradas, aunque, conforme iban caminando algunas luces de las casas se iban encendiendo debido a la gran curiosidad que despertaban entre los pobladores. De repente tres niños salieron corriendo tras ellos.
-¡Por favor no se vayan!- gritó un pequeño de aproximadamente unos 8 años de edad, ambos ninjas se detuvieron.
-No molestes, sólo venimos de paso- respondió seco el Uchiha.
-¡Tienen que ayudarnos! Por favor- suplicaban.
Sasuke iba a darse la vuelta y seguir su camino cuando Sakura lo detuvo.
-Espera Sasuke. ¿Qué ocurre pequeños, qué necesitan?
-¿Ustedes son ninjas de la Hoja no es así?
-Es correcto pequeñito, mi nombre es Sakura Haruno y él es Sasuke Uchiha.
-¡WOOOW! ¡No puede ser! Dos de los nuevos sannin legendarios que ayudaron a terminar con la cuarta guerra ninja.
-Oh... no sabía que fuéramos tan famosos- expresó ruborizada- ¿Cómo te llamas pequeño?
-Yo me llamo Airen y ellos dos son mis hermanos Takeshi y Yukiko. Por favor, ayuden a nuestra madre.
-Claro que sí, iremos- un molesto Sasuke Uchiha miraba de soslayo a la pelirrosa, estaba a punto de dejarla ir sola, pero pensó que tal vez pudiera ser una trampa, así que la acompañó. Cuando por fin entraron a una pequeña pero acogedora casita pudieron darse cuenta que en efecto los niños no estaban mintiendo, una señora regordeta de alrededor de unos 40 años se encontraba en un muy mal estado de salud tirada en una cama.
-¡Mamá! Hemos traído a estos ninjas de la Hoja, ellos nos ayudarán a curarte.
-Airen... mi amor...- la señora estaba ardiendo en fiebre, confundida por el dolor.
-Señora mi nombre es Sakura Haruno, soy un ninja médico de la Hoja, si usted me lo permite podría ayudarla.
-Mi nombre es... Harumi, no tengo con que pagarles, por favor...- la Interrumpió la pelirrosa.
-No necesita pagarnos, yo haré todo lo que pueda para salvarla.
Antes de que Sakura se pusiera a inspeccionar el cuerpo de Harumi le ordenó a Sasuke que saliera a jugar con los niños, este no pronunció ni una palabra en contra, sólo se limitó a salir con ellos al jardín, aunque el azabache fingió molestia ante tal instrucción frente a los niños, la verdad es que estaba más que conmovido, ver a su amada cuidar así a una perfecta desconocida sólo le hizo tenerle más respecto y admiración a su bella flor de cerezo, también, ver a la madre de esos niños así, le recordó su lúgubre infancia y lo que hubiera dado él por haber salvado a la suya. Los niños estaban tan felices, jugaban y gritaban sin descanso, su rostro reflejaba esperanza y aunque la cara de Sasuke reflejaba fastidio en el fondo se sentía igual de contento por la alegría que emanaban los pequeños, sólo de vez en cuando se asomaba por la ventana a ver a Sakura trabajar, era sorprendente el ritmo con el que ella lo hacía.
Pasadas unas 2 horas y media la pelirrosa llamó a todos adentro.
-Niños, su madre se encuentra fuera de peligro, ahora está descansando, les pido que no hagan ruido.
-Señorita Sakura muchas gracias- expresó con los ojos húmedos Airen, dándole un fuerte abrazo.
-Será mejor que se vayan a dormir, nosotros seguiremos nuestro camino.
-De ninguna manera, por favor, quédense con nosotros, allá afuera es peligroso y a esta hora la neblina es muy densa- Mucitó Airen.
-Está bien, aquí nos quedaremos con ustedes- los niños abrazaron a Sakura tan fuerte que casi la partían en dos, la guiaron a su habitación y Sasuke no tuvo más remedio que seguirla.
-Señorita Sakura, está será su habitación, era de mi abuelita pero ahora ella no se encuentra con nosotros, espero se sientan cómodos.
Era una habitación muy linda y acogedora, con todo lo necesario para pasar una noche cómoda. El gran problema es que sólo tenía una cama, nuestro ninja solitario no pudo evitar notar el rubor que desprendía el rostro de Sakura.
-Yo no dormiré, este lugar no me da buena espina- dijo el azabache.
-Ayer tampoco dormiste, si te pongo tan incómodo puedo dormir con los pequeños, no hay ningún problema.
-No es necesario, creo que ese sillón de la esquina es lo bastante cómodo para mí- Fingiendo desinterés.
-Llevas una noche sin dormir bien, tú ocupa la cama, yo soy más pequeña, el sillón está bien para mí.
-Cómo quieras...- respondió fastidiado el Uchiha, al parecer sus intentos de caballerosidad no estaban dando resultado- No estaríamos pasando este dilema si no hubieras ayudado a esa mujer.
-¿Cómo puedes decir eso?- respondió molesta la ojiverde.
-Las kunoichis son muy sentimentales, miles de personas mueren a diario en las aldeas ninja, es parte de ser lo que somos. No puedes evitar el dolor.
-No, pero puedo intentarlo, quiero ver a esos niños sonreír.
- Ja... ¿Por qué te interesan tanto?
-Por la misma razón por la que puse la clínica.
-Estás siendo redundante- expresó molesto.
-No quieres saberlo- respondió seca.
-¿Acaso me subestimas? No me hagas reír.
-Créeme, ni tú estás listo para oír la respuesta ni yo para decirla.
-No somos igual de sentimentales, dímela- Dijo expresando superioridad.
Después de una corta pausa, Sakura se atrevió a responder.
-La puse... la puse por ti- expresó trémula.
-¿A qué te refieres?- preguntó intrigado el azabache.
-No todos los niños son como Naruto, no todos los niños pueden superar estoicamente las desgracias que ocurren en sus vidas, no todos los niños responden con tanta nobleza ante los golpes que les da la vida. Algunos de ellos toman otros caminos... algunos niños necesitan más amor y comprensión que otros para sanar sus heridas. Ese es mi sueño Sasuke, sanar el corazón de todos ellos en la medida que pueda.
El corazón del Uchiha se detuvo por un momento, no podía creer las palabras que decía Sakura, fue demasiado para él, para su frío corazón, el sólo pensar que su amada hizo un acto tan solidario inspirada en lo que él vivió de pequeño le removió todas las tinieblas que envolvían su alma. De repente, todas sus emociones humanas afloraron de golpe, jamás se hubiera imaginado que la niña caprichosa de aquellos días de su infancia se convertiría en la gran mujer que era ahora, jamás pensó que ella lo tuviera tan presente en su mente y de esa manera tan hermosa. Por un momento pensó en huir, pero algo lo detuvo.
-Gracias... Sakura- Le dijo pausado mirando al piso.
-No tienes nada que agradecer- temiendo que su amado huyera incómodo por sus palabras, decidió cortar el tema- Será mejor que vayamos a dormir Sasuke kun.
Hombre y mujer se acomodaron en sus respectivos lugares. Sasuke esta vez sí pudo conciliar el sueño, se sentía tan amado en ese momento, tan amado de verdad por todo lo que él era y no por la imagen que proyectaba. Sakura por otro lado también pudo dormir muy bien, el sillón era muy cómodo y su alma había liberado un poco el peso que guardaba, un secreto a la vez, pensó. Todo iba muy, la ojiverde estaba soñando que su amado por fin le confesaba sus verdaderos sentimientos cuando unos ruidos la despertaron. Nuestro ninja solitario al parecer estaba teniendo una pesadilla.
-Sasuke kun, despierta, es una pesadilla- la pelirrosa trataba de calmar un poco los movimientos bruscos del pelinegro.
Sasuke reaccionó cuando se dio cuenta que sin querer había golpeado en la mejilla a Sakura, gracias a la destreza de esta no pasó de un ligero rasguño.
-¡Sakura! ¿Estás bien?- preguntó preocupado.
-Sí, no es nada, sólo quería asegurarme que estuvieras bien, al parecer tenías una pesadilla.
-No fue una pesadilla- respondió con los ojos ligeramente humedecidos- Más bien... fue un recuerdo, es todo, estaré bien, me pasa a menudo.
-¿Pensabas en tu mamá no es así, Sasuke kun?
-Ja!- Refunfuñó el azabache, sorprendido de la habilidad que tenía Sakura para leer sus pensamientos con tan solo mirarlo- Volvamos a dormir- ordenó.
Sakura sabía que había dado en el blanco y sintió tanta pena, tanta desdicha por su amado. De vuelta en el sillón y sintiéndose tan conmovida por la difícil infancia del pelinegro sin su madre, hizo algo que jamás en condiciones normales se hubiera atrevido a hacer, se levantó de su asiento y se acostó a un lado de Sasuke, este de inmediato notó su presencia.
-¿Qué ocurre?- preguntó sorprendido.
-Nada... sólo no quiero dejarte sólo.
Tímida lo rodeó con su brazo, por un instante se llenó de temor. ¿Cómo iba a reaccionar Sasuke Uchiha ante semejante muestra de afecto? Pero ese miedo que muchas veces está ahí para protegernos, no pudo con todo el amor y la empatía que la flor de cerezo sentía en ese momento, así que continuo hasta pegarse delicadamente a su cuerpo, para su sorpresa él correspondió a su abrazo. Los hilos se habían roto, con su único brazo la tomó de la cintura y la pegó a su cuerpo acurrucándola bajo su cabeza.
-Te amo, Sakura- Expresó nervioso, por primera vez en su vida no tuvo temor de sus sentimientos y el calor que ella le emanaba hizo más fácil su confesión.
La pelirrosa no lo podía creer. Su corazón estaba punto de salir de su cuerpo. ¿Había escuchado bien, de verdad le dijo que la amaba? ¿Acaso todo esto era un sueño? Pero luego sintió su fuerte abrazo, olió su único y varonil aroma, sintiendo toda su energía viril en ella, así que no, no lo era, esto era real y no quería que esta terminara.
-Te amo, Sasuke kun, siempre te he amado- respondió trémula y con los ojos humedecidos, él solo besó su cabeza y no cruzaron palabra alguna, no era necesario. Sólo así, juntos, pudieron conciliar el sueño.
...
Yo desperté ese día mucho antes que tú, sí para ti todo esto era como un sueño, para mí era una epifanía. Te amo Sakura Haruno, te amo tanto que no quiero ni deseo permanecer un segundo más alejado de ti, aunque para ser sincero, siento en el fondo de mi alma que lo nuestro es demasiado bueno para ser verdad. ¿Qué he hecho para merecerte? La verdad es que nada, sino todo lo contrario vida mía, no me alcanzaría esta vida para pedirte perdón por todo lo que te hecho segado por la ira. Te amo amor mío, no sabes cuánto. Te amaré hasta que me muera y aun cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.
...
-Sakura, despierta, tenemos que irnos.
-¿Tan pronto?- respondió un poco apenada y soñolienta.
-Sí, debimos de salir hace horas pero no quería despertarte.
-¿Acaso no pudiste dormir otra vez?
-No es eso, dormí, lo hice muy bien, es sólo que aunque quiera, siempre despierto temprano, es todo.
-Está bien, Sasuke kun, gracias por dejarme permanecer a tu lado- dijo mirándolo a los ojos, perdiéndose en esa mirada mística y poderosa.
-No tienes nada que agradecer, yo por el contrario, tengo una vida para hacerlo, pero por ahora, debemos irnos- la pelirrosa iba a besarlo pero eso hubiera sido demasiado para el Uchiha, un paso a la vez, se decía así mismo. Después de darle un poke en la frente, ambos ninjas se alistaron para salir.
-Bajen, está el desayuno listo- tocó Airen emocionado la puerta de los jóvenes.
-Será mejor que vayamos Sasuke kun.
-Es mejor no intimar demasiado con las personas, ya los ayudamos, es hora de irnos.
-Sólo unos minutos más, además, quiero saber cómo sigue mi paciente, es mi deber como ninja médico.
A regañadientes ambos ninjas bajaron al comedor, una muy sorprendida Sakura miraba a la señora Harumi como si nada le hubiera pasado, muy sonriente ponía más alimentos sobre la mesa.
-Señorita Sakura, ¡míreme! Es usted la mejor, me siento como nueva, pensar que ayer me creía al borde de la muerte y hoy me siento tan renovada, tan llena de vida- una lágrimas escurrían por sus mejillas- nunca se lo terminaré de pagar.
-No tiene por qué pagarme nada, ni está en deuda conmigo, nosotros los ninjas médicos salvamos vidas por amor a la vida misma, no por otros beneficios.
Sasuke aunque serio, por dentro estaba lleno de orgullo y los niños por otro lado miraban enternecidos con lágrimas en sus ojitos a la pelirrosa.
-Señorita Sakura, por favor siéntense con su esposo- el Uchiha hizo una cara de pocos amigos, mientras que a la ojiverde le escurría una gota de sudor en la frente.
-No es mi esposo, es mi compañero de misión, Sasuke Uchiha el último de los Uchihas y leyenda viviente.
-No tiene que decírmelo, ya sabía quién era él, uno de los tres Sannin y héroes del mundo ninja, Airen me platicó toda la mañana sobre él, lo admira, es sólo que pensaba que eran marido y mujer, se ven muy bien juntos- dijo sonriendo con una calidez impresionante, transmitía mucha paz.
Todos se sentaron a desayunar, la comida era deliciosa; ramen, huevos cocidos y algunos mariscos en una perfecta combinación al paladar, tenía tiempo que no disfrutaban de una comida tan completa. Sakura se dedicaba a realizarle preguntas de rutina a su ya mejorada paciente.
-Yo sé, que es su intimidad, pero para poderle recetar un mejor tratamiento necesito saber, que fue lo que pasó, por favor, intuyo que no quiera decirnos, pero es por su bien.
-Niños, necesito que vayan afuera. Vayan al pozo por agua fresca que ya se no está terminando.
-Claro que sí mamá- exclamaron los tres niños al unísono.
-Todo comenzó hace poco más de tres años- tomó un sorbo de agua y prosiguió- en ese tiempo mi esposo aún se encontraba con nosotros. Esta pequeña aldea alguna tuvo la esperanza de llegar a ser una ciudad próspera, la guerra había terminado y las oportunidades parecían abrirse de par en par, un día una empresa que no era de este mundo.
-¿A qué se refiere con que no era de este mundo?- preguntó alarmado el Uchiha.
-Sí, no era del mundo ninja pues, venían del exterior, de esos países que ni siquiera figuran en nuestros mapas, llegaron y nos dijeron que estaban interesados en mejorar la salud de su gente y que para ello, si nosotros lo permitíamos nos harían pruebas genéticas, a cambio obviamente de una buena remuneración. Sin chistar el pueblo entero aceptó, por un tiempo las cosas iban marchando bastante bien, hasta qué- de nuevo tragaba saliva, un nudo se atoraba en su garganta, guardó sus sentimientos y prosiguió- Hasta que empezamos a notar que pobladores entraban a los laboratorios pero ya no lograban salir, muy pronto varias familias fueron a ver qué estaba pasando, pero las respuestas eran muy vagas, entonces y por estúpido que parezca, nosotros nos creíamos esas respuestas, es decir, esas personas no eran ninjas, ¿Por qué nos mentirían? ¿Por qué arriesgarse a ser asesinados por nosotros? No tenía caso, o eso ingenuamente pensábamos, mientras tanto el dinero seguía llegando a la aldea y nadie decía nada. Pronto las desapariciones comenzaron a ser más comunes, hasta el grado en que ya no solo desaparecían ninjas que iban voluntariamente a los laboratorios, sino ninjas que de ninguna manera habían aceptado someterse a tales pruebas. Un día, el laboratorio desapareció y por un momento pensamos que el horror había pasado. Pero, estábamos muy equivocados, todas esas fotografías que vieron pegadas por todo el pueblo de mujeres desaparecidas, desaparecieron por culpa de esa maldita empresa- comenzó a llorar desconsoladamente.
-¿Cómo se llamaba la empresa?- preguntó intrigado Sasuke, algo le sonaba muy similar.
-La… la empresa, se llamaba "AKAI HINODE".
Ambos ninjas enmudecieron.
CONTINUARÁ
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Nota de la autora: Espero les guste este capítulo, entre la tragedia Sasuke se puso a recordar todo lo que pasaron él y su esposa en el viaje. Me basé en el arte de Sekibeing para describir el vestuario de Sakura, espero sea de su agrado este capítulo en donde traté de plasmar un acercamiento más realista por parte de ambos. No dejen de leer, esto se pondrá cada vez más interesante. No olviden dejar sus comentarios, los quiero mucho.
