Los personajes de Seiya no me pertenecen. Perdonen la demora.
Lío.
Marín estaba terminando de ordenar su modesta mochila, cuando escucho el ruido de una motocicleta. Al poco tiempo escucho ruidos en la escalera y la puerta de entrada. Muerta de curiosidad corrió a la ventana más cercana y solo vio la espalda de Miho desaparecer a la distancia.
-No puede ser -dijo por demás sorprendida, a pesar que se hallaba sola en la casa- ¿Desde cuándo esta chica sale con alguien?
Comedor común, Universidad. Al medio día.
-Dale... ya dinos -Estaba Shaina, mientras se encontraban en la fila para pagar su almuerzo. -No te hagas la misteriosa y cuenta de una vez...
-Dejen de insistir -pidió Miho con las mejillas sonrojadas. En eso noto a Mu casi al principio de la fila con cierto trio de jóvenes. Milo miro hacia donde estaban ellas y le sonrió con una expresión infantil. Le dio su almuerzo a Mu y se dirigió hacia donde estaban ellas.
Que no lo haga, que no lo haga... Comenzó a suplicar para sus adentros.
Noto que Aioria y Camus sostenían a Mu disimuladamente (claramente para evitar que este interfiriera en el maquiavélico plan de Milo), ya se imaginaba cuales eran las intenciones del chico.
-¿Gustas almorzar con nosotros Miho? -La chica se sonrojo por completo, antes que Milo reclamara la bandeja y le sonriera amablemente- Si me dices que no pondré cara de cachorro triste hasta que digas que si... -Miho, por el simple hecho de retrasar las preguntas de sus amigas, por el momento paralizadas, acepto presurosa con la cabeza y se fue con el guapo joven. Aunque para sus adentros, se pregunto como se vería la cara de cachorro triste de Milo.
-Alguna, por favor, clavadme el estoque -Pidió Geist, que no salía de su estupor.- Porque esto no me lo termino de creer.
-¿Dónde quieres que te lo clave? -pregunto Tethys, con una mueca burlona.
-Si te respondo, más que seguro sea con una grosería. -A lo lejos, los cuatro jóvenes estallaban en risas.
Miho estaba roja con un tomate, por el hecho de estar por sentarse en la misma mesa que los licántropos, y sopesaba la posibilidad de mudarse de ciudad y cambiarse el nombre a Fulana Pérez. Dado que apenas se alejara de estos, tendría un interrogatorio muy severo.
Mesa de los chicos.
-Tengan presente, que apenas tengamos practica -Mu les fulmino con la mirada, lo de traer a Miho sin duda era un golpe bajo- Les meteré unas buenas dentelladas a cada uno...
-¿Practica de qué? -los cuatro jóvenes sonrieron de forma misteriosa- Creo que cambie de opinión, mejor sería que no lo supiera...
-Si vas a tener cachorritos con Mu, sería bueno que lo supieras. -Comento Milo con su mejor cara de niño bueno, poniendo completamente rojos a ambos integrantes de la pareja forzada. Aioria se ahogó con su bebida y Camus se tapó disimuladamente la boca para reprimir la suya.- ¿Si tienen cachorros los puedo cuidar? Prometo ser un buen tío... -El tipo de tío que siempre consciente y malcría, se dice para sus adentros.
-Ya... Milo... para -ordeno Mu, completamente rojo y con el apetito completamente anulado.
-Y yo que temía por mis amigas... por lo que ellas podrían llegar a decir -susurro Miho, igual de roja e imposibilitada para escapar dado que estaba entre Mu y Camus.- Esto no puede estar pasándome.
-No te preocupes... Mientras tengas a los cuatro mosqueteros cerca, ninguna dirá nada -Comento sonriente Aioria, pero en eso recordó una cosa- a no espera... vives con una de ellas. -Hizo una mueca, aunque por dentro se partía de risa.
-¿Los cuatro mosqueteros o cuatro lobeznos sumamente sexys? -pregunto Milo ligeramente muerto de risa.
-Debí haberlo notado apenas descubrí que Mu escribía poemas -Los chicos le miraron- Ustedes cuatro... -Camus le tapo veloz la boca, por lo cual le miro sorprendida. Con la mirada le indico algo, al notarlo asintió y el chico le saco la mano de la boca- ¿Hacen cosas relacionadas con el arte, para apaciguar su otra cara? -Los jóvenes contuvieron la necesidad de dejar salir suspiros (sería muy sospechoso si suspiraban)
-Aioria canta. Camus toca la flauta y Milo dibuja -Informo Mu- es una forma de liberar tensiones... Imagínate, que en la etapa que estamos tenemos que buscar puntos de fuga para nuestro estrés.
- No somos como los mayores que tienen mucho tiempo, décadas, de experiencia. -Miho miro con disimulo a Saga y Aioros, quienes bebían café con otros profesores a unos 15 metros de distancia. Camus dejo salir un suspiro, por suerte la chica había entendido el gesto con los ojos y no había dicho nada de la radio vía web.
-¿Ellos escuchan lo que decimos? -pregunto Miho, mientras miraba con disimulo la espalda de Aioros.
-Sí. -Informaron los cuatro al mismo tiempo.
-Entonces si le pido a Aioros que atrase el parcial de hoy una semana... -Noto que el castaño negaba con la cabeza disimuladamente- Pensé que era el más flexible de todos los adultos del clan...
-Solo cuando le conviene. -Comento Milo, burlón- Ya es hora de cursar. Nos vemos a la salida...
-No le tengo muchas esperanzas al examen de física I... -Comento Miho, mientras caminaba junto a Camus y Mu.
-Cuando tengas ese tipo de problemas. -Camus le miro -ven a hablar con nosotros, eres parte de la familia ahora.
-Sabes... Esa línea me recordó a una película de la mafia. -Informo la chica algo sonrojada.
Pasillos, dos horas después.
-Profesor- Saga se dio vuelta y se señaló, la chica no tardo en ponerse a su lado- Disculpe que lo moleste en horario fuera de clase. -El hombre le hizo gesto de que prosiguiera, como pudo, dado que tenía las manos ocupadas y una paleta en la boca.- Es mucha molestia pedirle que me mande la presentación de diapositivas de la clase pasada -Saga arqueo una ceja, la joven de cabellera lila le dedicaba una mirada suplicante.
Asintió y como pudo saco una tarjeta de su bolsillo. El hombre se alejó con los brazos llenos de papeles, de exámenes a corregir, por el pasillo.
Biblioteca.
-¿Por qué cuerno te dio una tarjeta? -Shaina daba vuelta la tarjeta- Tiene olor a colonia de hombre... -Informo con una expresión.
-Por qué a bajo esta el e-mail académico -Informo Saori, como si nada- supongo que tiene su lado bueno... que me diera la tarjeta.
-¿Por qué lo dices? -en eso noto lo otro- OH... tienes también su celular. -La chica sonrió con burla- que picara que eres. -Le guiño pícaramente.
Habitación de Saga, Casa de Saga y Kanon.
Saga estaba echado en su cama, mirando la computadora con aire aburrido, hasta que noto el mensaje de la alumna pedigüeña. Dejo salir un suspiro, solo lo hacía por ser buen maestro. No porque la joven se lo mereciera, dado que sabía que no había estado prestando realmente atención a la clase.
Escucho ruidos en el pasillo y dejo la computadora en su mesa de noche.
Pasillo.
-Milo. ¿Qué haces ahora? -Observo que Milo y Camus parecían trenzados en un combate- Camus. -Les miro con reproche.
-Me quiere sacar mis dulces... -Saga les quito las golosinas y se volvió a encerrar en su cuarto.- Mira lo que hiciste, me saco los dulces.
-Te pasa por no convidar. -Gruño Camus, con mirada molesta- Además me mordiste.
-¡MILO NO MUERDAS! -le llego el grito de Kanon desde la planta baja.
-¡Camus me rasguño bajo el ojo! -Gruño Milo, mientras la marca del rasguño se borraba de su rostro.
-Camus ¡No rasguñes! -Le llego el reto de Saga, desde la habitación. -Si los sigo escuchando pelear, se las verán conmigo.
Habitación de Saga.
Saori Kido.
Gracias Profe. :D!
Saga dejo salir un suspiro, no esperaba que respondiera tan pronto.
Habitación de Miho, Casa de Miho.
-Miho, no es necesario que te escondas -Escucho que golpeaba su amiga- No te podrás esconder todo el tiempo...
Miho escucho que le golpeaban la ventana, al mirar se encontró con un travieso Milo. Se acercó a la ventana y la abrió.
-¿Qué haces aquí? -Pregunto en un susurro.
-Va a ver reunión, dado que eres la pareja de Mu, tienes que venir. -La chica se puso completamente roja.
-¿Te mandaron? -pregunto algo cohibida.
-Oye... los otros ya se están yendo -Miro por encima del hombro, vieron a Camus subir a su moto y los dos mayores a las suyas.-Yo no me quiero tardar tanto...
-Ahí voy...
-Ponte una chaqueta abrigada, no voy a agarrar el auto para ti. -Dijo con una sonrisa burlona, mientras esperaba que la chica se pusiera su abrigo más grueso. -Comenzaras a vivir nuestra vida... Nuestro estilo de vida. -Miro a la chica- La puerta no. -La joven se alejó de la puerta y se acercó a la ventana- Como eres una de las nuestras, tienes que ser como nosotros.
-Pero...
-No te preocupes, yo te agarro -Le guiño el ojo, antes de comenzar a caminar por el alero. La chica se salió por la ventana y miro con cierto pánico el alero de tejas.
Pasillo.
-¿Con quién cuerno habla? -Marín estaba con un vaso de vidrio pegado en la puerta. Escucho un ruido seco, supuso que era la ventana. -No... No se me habrá escapado por la ventana.
Comedor.
Desde la ventana del comedor, veía a Miho subirse a una motocicleta con el travieso vecino. No siendo capaz de controlarse, levanto el celular y saco una foto. A los pocos segundos esta estaba en el grupo de ellas.
Miho llego muy entrada la noche, agradeciendo que el día siguiente fuera feriado nacional y no hubiera clases. Solo dio unos pasos, aun con la puerta abierta, cuando la luz del comedor se encendió y se encontró con todas sus amigas.
-Hay no...
-Nena: ¿COMO ES POSIBLE QUE TE FUERAS EN LA MOTO DE ESE BOMBÓN?-no sabiendo porque, Miho salió por donde había venido.
Vereda de enfrente.
Casi aterrada, comenzó a tocar el timbre de la casa de los lobos. Apenas se le fue abierta la puerta, sin decir nada, entro a la apurada. Ganándose una mirada de duda de todas sus amigas, que la observaban desde el lindel de la puerta de la casa de Marín.
Casa de Saga.
Roja como un tomate y con respiración agitada, la chica trataba de calmarse ante la mirada perdida de Kanon.
-¿Qué demonios fue eso? -pregunto el hombre, con un sándwich de costilla de cerdo en una mano.
-Si me empezaban a preguntar, no hubiera sabido que decirles... -Se excusó la chica.
-Eso se llama instinto de fuga -Comento Camus, que en cierta forma le divertía la situación. -Con Milo vimos la corrida que te pegaste.
-Cierto. -Comento el otro sentado en la barandilla del rellano del primer piso. Mientras Saga les miraba de reojo desde el umbral del pasillo.- Si te causan problemas, avisa, nosotros nos encargamos.
-¡NO LES HAGAN DAÑO! -Chillo la chica.
-Idiotas. -Gruño Kanon- No les vamos a hacer nada- Comento, antes de darle una mordida a su emparedado. Le tendió su bocadillo nocturno y la chica negó con la cabeza.
-Soy vegetariana.
-Eres como Mu... -Milo sonrió de medio lado.- Bueno... él intenta ser vegetariano, pero la carne tira... -comento con una sonrisa burlesca. -El timbre sonó y todos miraron a la chica. La cual les hizo una señal de súplica con las manos.
-Una mujer, en la casa de cuatro hombres... -Saga hizo una pequeña mueca, lo que la joven le dedico una mirada suplicante.
-Les diré su secreto. -Amenazo Miho, poniendo una expresión poco amigable.
-Yo me encargo. -Comento Camus, antes de saltar desde la barandilla del primer piso. -Vete a la cocina. -Pidió antes de abrir la puerta, Miho desapareció con Kanon.- No la devores Kanon. -Comento antes de abrir la puerta. -¿Si?
-Disculpa ¿Puedes decirle a Miho que queremos hablar con ella?-Pregunto Hilda en un tono helado.
-mmm...No. -Se recargo en el marco de la entrada- y si no se dieron cuenta, no es hora para que vengan a molestar a los vecinos.
-¿Y ella si puede? -le replico la otra molesta-
-Es amiga de la casa. -Replico como si nada Camus, mientras Milo se partía en risas silenciosas en el primer piso.
-Dile que queremos hablar con ella.
-¿Acaso me viste cara de heraldo?
-¿Disculpa?
-Perdón, me olvide que no todos son personas cultas. -Hilda le atravesó con la mirada.
-¡MIHO! -bramo la chica.
Cocina.
-Tú eres de las tranquilas del grupo ¿No?
-Eh... si... Se podría decir que sí.
-Hazte respetar -Kanon le miro de reojo- No tienes que andar haciendo lo que te digan tus amigas.
-No importa que diga, no me creerán. -Miro los mensajes en el grupo- Están creídas que salgo con Milo.
-Que Mu no se entere -El gemelo le miro- Ni de broma, se te ocurra decir algo así frente a él.
-¿Por qué?
-La raza de Mu, suele ser muy celosa cuando se habla de su pareja. -Comento como si nada- Mu lo puede tomar a mal... -la chica paso lentamente saliva.
-Creo que mejor me voy a un motel... -comento serena.
-Hazlo cuando Camus se deshaga de la histérica de tu amiga.
Supermercado, Mañana siguiente.
Saga caminaba por los pasillos del supermercado buscando algo que fuera bueno y no les diera un golpe letal a su bolsillo (Aun no había cobrado su primer sueldo como profesor y dependían de las cuentas de ahorro). A su olfato llego la fragancia de cierta joven y dejo salir un ligero bufido. Al poco tiempo, Saori apareció en su campo visual con una canasta de compras pendiendo del brazo.
-Hola profesor. -Saludo la joven en un tono neutral. El hombre le saludo con una ligera inclinación de la cabeza y prosiguió mirando las estanterías con los productos- ¿Sabe dónde está Miho?
-No -En realidad Si- Se tomó un taxi y se fue de la casa, al parecer, hay quienes no conocen el derecho a la privacidad ajena. -Saori le miro con algo de cólera contenida, ella había ido, pero no había tenido nada que ver con el desplante de Hilda (quien se llevaba horrible con los vecinos de Marín)
Cafetería.
-Hay dios... -Miho observo la cantidad de llamadas perdidas que tenía y luego a quienes le acompañaban.- No me dejaran vivir... No sé si llaman porque están preocupadas o porque quieren saber qué pasa. -Shura le miro arqueando una ceja, mientras Mu trataba de comprender todo el lio generado.
-¿Por qué las mujeres tienen que ser tan complicadas? -Mu miro a la joven, como si esta fuera a darle la respuesta a la incógnita universal como si nada.
-Vas a tener que mudarte -Gruño Shura, antes de llevarse la taza de café a los labios.
-¿A dónde? ¿Y por qué?
-A cualquier lado y para mantener nuestro secreto. -Informo el lobo mayor sereno.- Si quieres puedes quedarte en el cuartel hasta que consigas departamento.
-¿Cómo esperan que lo pague? No tengo tiempo para trabajar... estoy saturada con la facultad tendría que dejarla para poder buscar trabajo y poder tener un departamento modesto...
-Miho -Shura dejo la taza y le miro como si las razones de la chica fueran las más estúpidas que había oído.- ¿Cómo crees que hicimos para comprar los dos departamentos y la casa de Saga?
-Pues...
-Tenemos dinero Miho, eso no es problema -Informo sereno Mu.
-De paso tú también te vas y se comienzan a habituar a la idea de vivir juntos.-Los dos jóvenes miraron boquiabiertos al mayor. Ya estoy cansado que dejes tirada la toalla mojada en cualquier lado, gruño para sus adentros Shura.
-Eh... Shura...
-Saga, Kanon y Aioros están de acuerdo -Saco de su mochila un diario y se lo tiro en la mesa- A buscar casa. -Se levantó y se alejó de los chicos.
Casa de Saori.
-Yo se los digo, algo extraño pasa con Miho y esos están metidos.
-Saori... -Seika le miro serena- ¿Ninguna se puso a pensar que tal vez Miho quiere algo de privacidad en su relación?
-Hay por favor Seika... -Shaina le miro como si la castaña estuviera diciendo una estupidez tras otra- Miho no actuaria porque si así, ellos la están manipulando... -Marín les miraba de reojo, no había podido ponerse en contacto con Aioria, siempre le saltaba que el teléfono estaba fuera del área del servicio. El chico tendría que decirle que pasaba con su amiga.
-Pues yo voy a averiguar qué pasa con Miho y esos tipos -Hilda les miro atentamente- me importa poco como lo haga. Y ya se con quien comenzar...
Al día siguiente.
Camus estaba pasando descuidadamente la mano por el lomo de los libros, quería buscar algo para leer. No pudo evitar soltar un pequeño gruñido cuando sintió la fragancia de cierta joven.
- Cher Bon, si vous voulez essayer ma patience. -Dejo salir un gruñido.- Vous venez à moi parfait pour la pratique. *
La joven apareció en el pasillo y le miro de reojo, Camus tomo un libro cualquiera y comenzo a alejarse por el lado opuesto.
-Oye. Cretino. -Le atrapo del brazo y le hizo voltearse- ¿Donde esta mi amiga? ¿Que le hicieron?
Continuara.
*Esta bien querida, si quieres probar mi paciencia. Me vienes perfecta para la práctica.
