Perdonen la demora.

Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.


Real compromiso

-¿Entonces... A futuro serás un jefe de Clan?

-Así es... Pero a futuro -Mu estaba medio sonrojado, dado que mantenían cierta proximidad para hablar tranquilos- Camus... A futuro... También tiene un gran peso esperándolo.

-¿Cuál?

-Gobernar toda Europa

-¿Cómo? ¿Acaso piensan derrocar a los gobiernos europeos? -Mu dejo salir una risa, sin duda se había expresado mal.

-No, Camus es un príncipe... Su padre es el rey de todos los clanes europeos... Su familia gobierna sobre las otras.

-Ah... ¿Lo mismo se aplica para los de Asia?

-Sí, Aunque en Asia hay cuatro reyes... -Se encogió de hombros- Mi clan está dentro del "reino" de Libris... Y el rey de llama Dohko.

-Nunca escuche de ese reino.

-Es una división entre Licántropos, no existe realmente como tal

-Ya veo...

Biblioteca.

Camus se fue, dejando a Hilda con la palabra en la boca y llena de furia. Ese "combate" había terminado con una victoria de Camus... Iba ir a increparlo, pero noto la hora.

-Luego de cursar, cuando termine el día me va a escuchar... No voy a dejarle responderme con rodeos.

Salón de esgrima.

Geist miro a Shura, no le iba a decir nada a este... Capaz que ni idea tenía el hombre con que pasaba con Miho y ese chico... El juguetón parecía siempre esquivar al maestro de esgrima, así que suponía que buen trato no había. La chica se enfocó en la esgrima y dejo de divagar al respecto, se acercaba un torneo y tenía que mantener o aumentar su estatus en el equipo.

El licántropo cada tanto miraba de reojo a la joven, agradecido en parte que esta fuera discreta en el sentido de la vida ajena.

Oficina

Tethys lo odiaba.

Eso Kanon lo tenía muy presente, pero nada hacía para mejorar la situación con su asistente

La chica sonrió y tomo nota, de nuevo, de las nuevas modificaciones en el horario de su jefe... Si, le debía el aun conservar el empleo. Aunque eso no justificaba que fuera un caprichoso narcisista, en opinión de Tethys.

Universidad.

-¿Si?

-No entiendo unos problemas -Aioria dejo salir un ligero gruñido- Bueno, si estas ocupado seguro puedo ir con tu hermano y...

-Ahora tengo que entrar a cursar, cuando terminen las clases diurnas te explico el tema. -Aioria maldecía el día en que esa chica supo su jobi secreto, jobi que compartía con sus amigos.

Biblioteca, esa misma noche.

-Escucha... -Camus levanto la vista del libro que leía, se había quedado hasta tarde para poder estudiar tranquilo en la universidad. -Quiero que me digas que pasa con Miho y tu amigo ¡AHORA!

-Son novios. -Hilda se quedó dura, no esperaba esa sencilla respuesta de dos palabras. Camus cerro el libro, lo metió en la mochila y comenzó a irse como si nada.

-¡NADIE SE PONE DE NOVIO ASÍ COMO ASÍ!

-Está bien... están en la etapa de "nos estamos conociendo, pero es seguro que terminamos siendo novios" -Dijo de lo más tranquilo, dado que era claro que esos dos terminarían casados... Por lo menos intentaban llevarse bien y conocerse mutuamente.

-No he terminado de hablar. -La chica le tomo bruscamente del brazo y le hizo darse vuelta.- Conozco a Miho de varios años... y ella no es así.

-Las personas cambian. -Dijo el francés como si nada.

-¿Por qué Miho sale con tu amigo?

-Bueno... te diré la verdad. -El chico se cruzó de brazos- Mu, mi amigo, es un licántropo yo también. Tu amiga vio a Mu en su forma animal y para preservar nuestro secreto, le convencieron de que intentara entablar una relación amorosa con Mu ¿Satisfecha?

-Tu historia, es muy pobre. -Informo la chica- ¿Es mucho esfuerzo inventar algo más verídico?

-Te responderé... -Camus le miro de reojo- Si tú me respondes si ganas algo metiéndote de esta forma en las vidas ajenas y molestando a terceros. -La chica cerro los puños- Eres la clase mujer con la que nadie querría compartir su vida, seguro por eso eres soltera y morirás como tal-Hilda le asesto una bofetada al francés impertinente.

-¿Quien... te crees?- Bramo la chica hecha una furia. Un gruñido provino desde la garganta baja de Camus, al mirar a la chica sus pupilas se habían expandido y un aire animal se presentó en estos. -Ca...ca...Camus... -La chica retrocedió, espantada, cuando comenzó a notar la variación física que comenzó a padecer el chico. -¡Auxilio! -Comenzó a correr alocadamente por la biblioteca hasta la salida más próxima.

En algún lugar del edificio.

-¿Pasa algo? -Marin noto que Aioria de golpe se puso tenso.- Oye...

-No importa que escuches, no salgas de aquí. -Ordeno el castaño, mientras dejaba a la chica con las ecuaciones de química. -¿Quién diablos perdió el control? -Marin no tardo en seguirlo, aunque el chico prontamente varias decenas de metros de distancia.

Pasillo cercano a la biblioteca.

Maldecía en ese momento a todo el mundo, desde a Miho por no hablar hasta el idiota que derramo algún liquido en el suelo... Comenzó a retroceder, tratando de ponerse en pie, el inmenso animal de pelaje castaño rojizo no tardo en estar encima de ella abriendo la quijada. Un grito escapo de sus labios, sintiendo la baba cálida cayendo en su rostro.

-¡CAMUS! -lo siguiente que sintió fue como el calor que emanaba de las fauces abiertas desaparecía, al abrir los ojos se encontró con un segundo hombre lobo, manteniendo a raya a Camus.

-¡Hilda!- Marin llego a su lado, pero se quedó congelada al ver a los dos lobos.- Esos... esos...

-¡Vayámonos!- Hilda se paró y agarro a su amiga del brazo, solo dieron unos pasos cuando se toparon con el profesor de esgrima.

-Ustedes dos no van a ningún lado. -Informo en un tono helado, para luego sacar el celular ante la aterrada mirada de las jóvenes-Aioros, trae algo de ropa para Aioria y Camus... -Miro a las aterradas chicas, detrás de estas Aioria ya había calmado a Camus y este volvía en si-Tenemos dos testigos, reúne al clan.

-No diremos nada-chillo Hilda.

-De eso no tengo la menor duda-Miro a los lobeznos- Vamos a la biblioteca, ahí es menos probable que los vean. -Miro a las chicas-Ustedes también van, no se preocupen no está en los planes de nadie matar civiles.

-Estaban en los de él. -Espeto la temerosa Hilda, Marin estaba petrificada por completo.

-Camus aún no controla su fase híbrida, le pedirá disculpas cuando tome forma humana. -Informo el mayor en tono helado- Su alteza, este incidente debe ser informado a su padre. -Las dos jóvenes vieron como el de pelaje castaño rojizo bajaba sus orejas.

30 minutos después.

-Supongo, que van a re ubicar -Soltó Camus, mientras aparecía abrochándose la camisa dejando parcialmente a la vista su muy trabajado abdomen.

-Opino igual que él, Aioros... -Miro a su hermano- Yo solo intervine para salvar la vida de ella y le pedí a Marin que aguardara en el salón, solo que no me escucho-Dijo el chico mientras se calzaba.

-Eso lo decidirá Saga, para algo es el jefe del clan-Miro a Hilda- Aunque es más que seguro que a ella la re ubiquen en otro lugar, bien lejos de Camus.

-Dado a su estatus, no podemos aplicar las mismas reglas para el que con los demás. -Apunto Shura, opinaba igual que los otros tres.

-¿Que son ustedes?-Pregunto al fin Marin, saliendo de su embotamiento.

-Bueno... -Aioria dejo salir un suspiro- Somos hombres lobos, licántropos... Veras...

-Enserio- Marin le miro maravillada- ¿Entonces si existen? -Los cuatro hombres asintieron.

Claro, como no es a ella a la que casi devoran. Pensó Hilda con fastidio, ahora comenzaba a creer en lo que había dicho Camus con respecto a Miho.

-Esperen un momento... -Hilda miro a Camus- ¿Esto quiere que yo tengo que ser tu pareja?

-No. -Dijeron los cuatro.

Mansión, escondrijo de licántropos.

-Sí.

-Pero... Saga.

-Camus es un príncipe-Comenzó Aioros, Mu y Miho estaban callados a un costado- No puedes aplicar la misma regla con el... que con el resto.

-Le vio cambiando de forma, la quiso matar y su deber ahora es hacerse cargo de sus errores- Saga observo a Hilda y luego a Marin. Al costado del cómodo sillón, en que estaba sentado, se hallaba Milo en su forma animal aprovechando el calor de la chimenea durmiendo cuidadosamente acurrucado y usando su rabo de almohada.

-No puedes obligarme a aceptarla como esposa. -Hilda miro a Camus, no entendiendo de que hablaba.

-Hasta donde se... -Shura miro a Camus- Tiene una prometida en España.

-El acuerdo nupcial jamás se formalizo, así que es invalido-Kanon miro a su aprendiz, que parecía dispuesto a matarlo en ese instante.

-Si no me equivoco-Saga miro al chico- Te negabas a dicho acuerdo nupcial, si estuviera vigente pensaría tu situación y me inclinaría hacia la opción de enviar la señorita Polaris a otro país con vigilancia permanente. -Informo sereno, mientras cerraba los ojos-Hasta incluso yo mismo la subiría al avión.

-¿Disculpe?-Hilda le miro, la estaban tratando como un paquete.

-Entonces llamo a mi padre y le pido que me arregle el matrimonio con la española.

-Ya es tarde, Camus... -Kanon le miro- Tendrás que aprender a convivir con tu error.

-Oiga... -Hilda le miro- ¿Alguno me explica que pasa?

-Hilda...-Miho le miro- Te tienes que casar con Camus, más adelante, y ser su princesa...

-¿Casar? ¿Ser princesa?-La chica le miro confundida.

-Camus es de la realeza, su familia gobierna sobre todos los clanes europeos. -Informo con fastidio Shura- En otras palabras, a futuro serás nuestra reina.

-Oh... -Miro al muchacho de reojo- Ya veo, porque tan arrogante... Así que eres un príncipe. -Dijo cuándo se paraba delante de él.

- Y por tu descuido tengo que atar mi vida a la tuya. Sin duda eres un imbécil.

-Saga...

-Ya es hora que convivas con las consecuencias de tus errores.-Hilda le miro de reojo, sabía muy bien que se referían a ella...

-¿Entonces Hilda y él tienen que casarse? -pregunto Marin, para luego mirar la contenida furia en los ojos de Camus... Luego miro al híbrido de lobo de pelaje de un tono dorado dormido profundamente cerca de la chimenea.

-Sí. Exactamente eso -Miro a Aioria- Déjame pensar que haré contigo.

-Sí, Saga. -En eso notaron un movimiento con la cabeza por parte de Milo. Este levanto la cabeza y miro a todos los presentes, dejo salir un bostezo (dejando a la vista sus puntiagudos dientes) y luego dejo salir un gruñido medio dormido.

-¡Nada Milo! -dijeron todos los hombres al unísono. El animal se volvió acomodar y siguió en el mundo de los sueños.

-Retírense. -Ordeno Saga, para luego mirar a Kanon- Tu no hermano, necesito debatir el asunto de Aioria contigo.

Sala.

-Mantén la maldita boca cerrada -Espeto Camus, apenas Hilda separo los labios- Por culpa de tu bofetada estamos en este lio...

-¿Tú crees que a mí me agrada la idea de casarme a futuro contigo? -En eso miro a Miho- ¿Eso pasa no? Te obligan a casarte con él... -Mu miro a la chica, Miho le tomo de la mano y se fue con el lobezno.- ¿Que le pico?

-Eso no es lo grabe -Shura miro a Camus y luego a Aioria- Nosotros cuatro vigilábamos a Milo porque era seguro que él metería la pata... Pero resultaron ser ustedes tres los errados.

-¿Por qué dices tres si Mu no está aquí? -Pregunto Marin, algo dudosa.

-Tenemos un oído muy fino, Marin, por eso -Le explico sereno Aioria, la chica le miro sorprendida. Ahora Aioria le caía de maravilla, si no había entendido mal...

-Aioria -Saga salió de la recamara en la que estaba con Kanon- Debido que la situación a meritaba que cambiaras de forma -miro a Kanon- Hemos decido que no te haremos cumplir con la reglas.

-Entonces... no tengo que pasar por "eso"...

-No, quedas libre de castigo.

-¡GRACIAS DIOSES! -Aioria un poco más y se pone a bailar, Aioros se sintió aliviado de que su hermano no se viera involucrado en un matrimonio forzado.

-Shhh -Saga le chito- Milo sigue durmiendo. -Aioria hizo gesto de cerrarse la boca con una cremallera.

-¿Milo es el de ojos turquesa? -Pregunto Marin.

-¿Qué hacemos con ella? -Inquirió Shura- No me llevaría mucho tiempo conseguirle un pasaporte y un pasaje a donde quiera.

-Supongo que sabrá guardar nuestro secreto... -Saga le miro atentamente- Si no lo hace su vida corre peligro, dado que el clan no va a protegerla de los otros clanes.

-No se preocupen, no dire nada de que hay hombres lobos rondando por la ciudad. -Informo Marin, que se sentía parte de una novela juvenil.

-Créeme, que haya hombres lobos es tu menor problema querida -Informo fríamente Kanon- No somos lo peor de este mundo.

-¿Existe algo peor que hombres lobos fuera de control? -Pregunto mordaz Hilda antes de mirar de reojo a Camus.

-Sí. -Saga miro a Shura- Lleva a las señoritas a su casas, Mu puede llevar luego a la señorita Miho.

Continuara.