Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Sospechas.
-Es mi sensación... -Comenzó Saori- o ellas están actuando algo raro... -Geist saco la vista del libro que leía, por que otra opción no tenía más que estudiar para el examen, y le miro.- ¿No las notan distintas?
-No tengo idea... -Tethys dejo sus deberes y la miro.- Pregúntales...
-Te quiero ver preguntándole algo a la señorita histeria. -Soltó tranquila Geist, en opinión de ella sus amigas habían perdido un tornillo- Ella sabrá que hacer y si viene a consultarnos... -Le sonrió burlona- seguro que la salvadora de la humanidad querrá ayudarle.
-Geist. -Seika le miro- ¿Por qué siempre tienes que se tan sarcástica?
-Habla de Saori, Seika... -Dijo la joven antes de guardar el libro en su mochila- creo que me iré a estudiar a mi dormitorio.
-Ven -Shaina incido con la cabeza a la chica que se alejaba- normalmente dicen que yo soy la reina del sarcasmo... pero ella sin duda es la emperatriz absoluta.
-¿Quién es la emperatriz absoluta? -pregunto Hilda, que de pronto sintió que hablaban de ella. Recién llegaba de una de sus clases y se integraba al grupo..
-Que Geist es la emperatriz del sarcasmo. -Informo Shaina, mientras jugaba con sus bolígrafos.
-Ah... -Falsa alarma, pensó la chica. - Chicas... no me lo van a creer... -En eso noto a Camus ingresar con Milo a la biblioteca.- Camus me invito a salir.
-¿Quién es Camus?-Pregunto perdida Shaina, mientras que las otras tres se preguntaban lo mismo.
-El que está allá. -Las chicas se dieron vuelta y observaron al chico con semblante sufrido, mientras que su amigo se partía en una risa silenciosa.
-¿No era que no te agradaba...? -Pregunto algo perdida Tethys.
-Como me encantaría que estuviera Geist aquí... -Soltó de pronto Shaina- De seguro recuerda todo lo que dijiste de él.
-No te preocupes, yo recuerdo que lo llamo histérico. -Informo Tethys.
-También ególatra. -Comento Saori.
-Amargado- le secundo Seika.
-Arrogante presumido. -Continuo Shaina.
-Ya... pero cambie de opinión -Sonrió complacida- Creo que es el hombre con el que compartiré el resto de mi vida. -Como te haré la vida imposible idiota, pensó para sus adentros.
-¿Y a donde te invito? -Pregunto Seika, haciendo todo el asunto de las anteriores opiniones de lado.
-Sabes que no se... -Puso cara pensativa, mientras observaba de reojo como el otro trataba de mantener tranquilo a su futuro (forzado) esposo.- Supongo que a comer algo, para conocernos mejor.
-Me muero si te lleva a un local de comidas rápida, con lo que la odias. -Comento Saori distraída- O peor... que te lleve a ese restaurant de comida vegana que está en el centro.
-Hay por favor... no exageren -Cállense, pensó Hilda, no le den ideas.- Ni que no me gustara ir a esos lugares.
-¿Que no te gusta? -Shaina le miro de reojo- Odias esos lugares ¿Se puede saber qué te pasa?
-Nada, chicas, nada... -Hilda sonrió- no me pasa nada. -En eso noto la sonrisa en los labios de Camus, carajo escucho.
-Creo que lo peor que te puede pasar, es que te lleve a... -La cara de Hilda lo decía todo.- Si, definitivamente Geist tendría que estar aquí. -Soltó Tethys, al notar la mirada que le dedicaba su amiga.
-Hilda, hay una posibilidad de 1 en 1.000 de que te lleve al restaurant donde trabaja Sigfrid. -Comento en tono tranquilo Seika, para calmar a su amiga.- Para no decir otra posibilidad...
-Hazme el favor de no volverlo a mencionar.
-¿El restaurant o a Sigfrid? -Inquirió aburrida Tethys, Hilda parecía dispuesta a matar a Seika. -Hilda, hay una posibilidad microbiana de que te lleve a Asgart a comer. -Hilda en ese instante deseo estrangular a la rubia con el coqueto pañuelo que llevaba en el cuello.
En otra parte.
-Milo.
-Me parece algo cruel de tu parte.- Soltó Milo interpretando las ideas de su amigo, mientras miraba atentamente a las jóvenes- Por algo no se quiere cruzar con él.
-Cruel, es que me obliguen a casar con ella.
-¿Acaso quieres que sea peor de lo que ya es? -Pregunto el de ojos turquesa- No cuentes conmigo si lo que planeas termina haciendo llorar a una chica. -Tomo sus cosas y las guardo- No cuentes conmigo Camus. -Fue lo último que dijo antes de salir.
Editorial, al día siguiente.
-¿Y esto?
-Es día de la secretaria, aunque eres mi asistente, me pareció que te debía el detalle. -Tethys miro las flores, bonitas sin duda... Le sorprendía ese detalle de parte de su torturante jefe. Tal vez no era tan malo después de todo.- Me retirare antes -Tethys contuvo como pudo la mirada desconfiada, dado que sospechaba que ahí venia la mala noticia- Puedes retirarte temprano si lo deseas, y si terminaste tu trabajo, claro está.
-Gracias. -Fue lo único que atino a decir, creyendo que su jefe le daría suficiente trabajo para que eso no pasara.
Extrañamente, el hombre estuvo todo el tiempo en su oficina hablando por teléfono. Cuando Tethys entro a dejarle unos papeles le escucho hablando en francés, fuera cual fuera el tema de discusión no parecía tener nada bueno para su jefe. Dado que se le notaba preocupado ante cada palabra escuchada y aflojando el agarre de la corbata de forma nerviosa.
-Matar a Camus es poco -Escucho que murmuraba, entre dientes, mientras miraba por el ventanal- Menudos líos nos generó por no controlarse, tengo que llamarme agradecido que Degel no quiera mi cabeza.
-Ejem. -El hombre se dio vuelta y se encontró con la joven-Le traigo unos reportes de la sección de contabilidad. -Al parecer su jefe no estaba de buenas.- Si va a matar a alguien... en las afueras de la ciudad hay un bosque y a la policía le tomara días en encontrar un cadáver. -El hombre embozo una media sonrisa- Puede que hasta incluso jamás lo encuentren...
-Tendré en cuenta la sugerencia, si para cuando llegue a casa aún estoy furioso. -Informo de lo más calmado.
-Si así es cuando está furioso, no me quiero imaginar cómo será cuando está tranquilo. -Comento la chica antes de salir. Pensando que Camus era el nombre del chico con él que se supone saldría Hilda.
Aunque si lo pensaba bien, era de ese Camus del que su jefe hablaba... ¿Qué relación podría haber entre su jefe y él? Por las palabras dichas, al parecer un tal "Degel" estaba muy enojado por causa de algo hecho por Camus y dicho acto involucraba a su jefe.
-¿Sera gay? -Se preguntó para sí, mientras tomaba asiento tras su escritorio. Tenía sus diversas hipótesis sobre el asunto. Su jefe vivía con el muchacho, así que tranquilamente podria ser que Camus y este fueran pareja.- Si llega a ser así, Hilda se matara. -Soltó una pequeña risa ante la idea.- Mi jefe pareja de ese chico... Me muero si resulta ser que ambos soy gays.
Despacho.
-Ahora si... mato a Camus. -Soltó Kanon, mientras partía el lápiz que tenia en su mano. En esos momentos lamentaba tener un oído tan fino.
Pasillos, universidad.
-Ahí viene el juguetón -Comento distraída Geist, para luego comenzar alejarse del grupo- Ya inicia mi clase.
-Milo -Hilda saludo con una sonrisa a Milo, quien inmediatamente borro la suya.
-Deja de presionarlo. -Soltó escuetamente el joven, ante la dudosa mirada de Seika y Saori- Si lo presionas, Camus no será un príncipe contigo... Créeme, dale su espacio y veras que no es mal tipo. -Al terminar de decir esas palabras siguió su camino por el pasillo repleto de estudiantes.
-¿Y ahora que paso? -Saori la miro confundida- ¿Algo que no nos dijiste Hilda?
-Sí, le estuve preguntando sobre a donde iríamos... Veo que lo presione un poco -¿Por qué de golpe ese trato? Contuvo la mueca, los ojos de Milo habían dicho más que sus palabras.
-Aioria... -Marín se acercó al muchacho que miraba un cartel sobre un curso extra curricular.- ¿Puedo hacerte una pregunta?
-Depende del contenido que esa pregunta y que desee de respuesta. -Fue la respuesta del chico, que deseaba que la chica lo dejara tranquilo. Había escapado del matrimonio solo porque Saga se apiado de él y por qué había entendido que fue por el bien de una vida inocente.
-Tiene que ver con una duda que cargo.
-¿Cuál? -El chico la miro confundido- ¿Que duda?
-Yo te vi... con tu otra apariencia -La chica miro hacia todos lados, para asegurarse que no había nadie cerca para escuchar- ¿Eso quiere decir que me tengo que casar contigo?
-No.
-¿No? -La chica le miro por demás dudosa, había estado pensando las últimas horas de cómo sería su vida junto al licántropo- Entonces ¿por qué Hilda... se tiene que casar con tu amigo? -Inquirió con muchas dudas en la cabeza.
-Porque ella vio a Camus y por qué este casi la devora.
-Pero yo te vi a ti.
-Accidentalmente, cuando estaba salvando a tu amiga. -Replico el chico- Son dos causas distintas, por eso yo no estoy obligado a compartir el resto de mi vida contigo.
-¿Qué quieres decir con eso? -Marín sintió que sus sueños y planes de las últimas horas desaparecían en miles de pedazos.
-Que en mis planes de vida... -Cerró los ojos, iba a ser cruel y no quería ver el resultado de sus palabras- no está el casarme contigo, ni ahora ni nunca. Así que te agradeceré que mantengas tu distancia. -Fue lo último que dijo antes de alejarse.
Habitación de Geist, Residencia de Estudiantes.
-Tranquila, Marín... -Seika acariciaba el cabello de su amiga.- Ya...
-Por favor, Marín, ni que fuera la primera vez que un chico te rebota -Soltó Geist, mientras distraídamente se armaba una nueva lista de música para su IPad.- Es un cretino... deja de hacer melodrama.
-Geist -Marín le miro- ¡ERES LA PEOR AMIGA DEL MUNDO!
-Sí, lo sé. -La chica se colocó el IPad en el brazo, sujeto por un accesorio- Si me disculpan tengo que salir a correr, pasado mañana tengo un torneo y tiempo para dramas ajenos no tengo. -Les dejo una llave en el escritorio y se colgó otra en el cuello- Si se van antes que llegue, cierren la puerta.
-¿Acaso no ve que estoy sufriendo? -Estaba la joven, mientras Seika la continuaba consolando.
¿Y que esperaba? Es Geist, el día que ella muestre interés en los problemas ajenos se acabara el mundo.
Pista de carreras, Campo de deportes.
-Milo...
-¡NO! -Parecía ser que el joven no daría el brazo a torcer- Escucha, Camus, te guste o no estas con ella. Así que compórtate como la persona educada que eres -Geist se detuvo y presto atención a lo que hablaban esos dos a solo unos metros.- Estas con Hilda, así que tienes que respetarla como algo mínimo para tener una buena relación.
-¡ES INSUFRIBLE!
-Tú eres insufrible ahora. -Le replico el de ojos turquesas- Madura, Camus, además... ¿Quién tendrá una vida longeva?
-Yo.
-¿Entonces?
-Poniéndolo así, solo serán los peores años de mi vida... -Gruño el otro- Milo, es insufrible... Ya la escuchaste, yo todavía no termino de digerir la situación y ella les dice a las amigas que la invite a salir, cuando nunca lo hice.
-Reconozco que ahí se fue un poco de los limites, pero aun así... Tienes que aprender a vivir con esto. -El de ojos turquesas se comenzó a alejar- se amable con ella, puede que baje un poco los niveles de agresión hacia ti.
-Lo haré si ella lo hace también -Gruño Camus- no pienso tolerarle que me falte el respeto. -Comento mientras seguía los pasos de su amigo.
-¿Pero qué diablos pasa aquí? -Se preguntó la chica, una vez quedo sola en la pista de carreras. -Hay Hilda... en que te metiste ahora. -Se puso los auriculares.- Bueno, ni que me interesaran los líos románticos ajenos. -Aunque si me tendría que preocupar porque es mi amiga.
-¡GEIST! -El grito de Saori hizo que la chica para con su carrera.
-No que sea que te haya dicho Marín, pero es mentira.
-¿Marín? -La de cabellera violeta le miro perdida- Yo venía a hablar sobre Hilda. -La otra le miro aburrida- Geist, es tu amiga...
-Sí, lo sé... Pero... ¿Entienden que no soy dada a ser una buena consejera en problemas de otros?
-Sí, lo tenemos presente. -Informo mientras se cruzaba de brazos- ¿Me escuchas?
-Claro. -Apago la música, Saori tenía muy mal temperamento cuando se cruzaba de brazos y ella no era tan estúpida para enojar a la chica. Aunque si era rápida para correr, Saori no estaba en forma como ella.
-Hilda, está actuando raro.
-¿Cuándo Hilda se comporta como una persona normal? -Soltó la otra con una sonrisa burlona.
-Geist... -Dijo entre dientes.- Miho también.
-Y ahora saldrás con que Marín también actúa raro porque el castaño no le presto ni cinco de atención.
-¿Que castaño?
-El amigo del chico con que sale Miho. -Soltó la de cabellera oscura, aunque aparentaba jamás escuchar a sus amigas siempre lo hacía.- ¿No te enteraste?
-No.
-Ahora lo sabes... ¿Continuas con tu semblanza?
-Las chicas están actuando raro. -Soltó al fin Saori, la otra se encogió de hombros- Geist, hablo en serio... Algo pasa y no quieren hablar.
-Saori, preocúpate cuando Seika se comporte extraño. -Dijo la chica mientras estiraba los músculos- Miho solo tiene un flechazo con su "príncipe azul" e Hilda un terrible caso de inseguridad con su... -hizo una mueca- no sé cómo llamarlo. Ni idea que son.
-Geist, tómalo enserio...
-Me lo tomo en serio. -Dejo salir un suspiro- Esta bien, no me pongas esa cara. -Miro a su amiga que le hacía "esa cara"- Espera a que pase el torneo y te ayudo, busca a Tethys y Shaina ellas tienen más tiempo que yo.
-¿Porque esas dos?
-Porque Seika no se mete en vida ajenas y Marín esta con su problema existencial de corazón roto.
-Supongo que hablare con Marín -Cuando la de pelo naranja pasaba por esas situaciones, era imposible hacerla entrar en razón. -¿Dónde está?
-En mi pieza, ahí está. -Llorando como magdalena, agrega para sus adentros.
-¿La dejaste sola con tu refrigerador? -La chica lo pensó un poco.- Se te beberá toda la...
-¡EL HELADO! -Geist puso una cara aterrada antes de salir corriendo hacia las residencias de estudiantes.
Habitación de Geist.
Marín enterró nuevamente la cuchara en el tarro de helado que había encontrado en el fondo de la heladera pequeña que su amiga tenía en su habitación.
Mientras Seika iba a comprar helado, ella había encontrado un tarro virgen de la delicia fría escondido cuidadosamente tras la cerveza.
Primero había pensado en la cerveza, pero había notado el tarro y bueno...
-¿Por qué no le intereso? -Estaba la chica, a lágrima suelta mientras engullía otra cucharada de considerable proporción.
Continuara.
