Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.


En problemas. (Parte I)

-Un paso en falso licántropo inmundo y la mandó al otro mundo- Dijo el sujeto, mientras apretaba el arma contra la sien de la chica inconsciente.- No te muevas, si ella muere ¿Cuánto crees que tarde el bastardo de Izo en reanudar la cacería de los tuyos…? -Sonrió con burla, claramente nada.

De lo más profundo de la garganta de Shura emergió un gruñido por demás bestial. Maldita sea Geist y sus malditos hábitos de salir a trotar cuando tiene insomnio.

Sala de práctica, Club de Esgrima, 48 Horas antes.

-¿Qué hay de malo con correr?

-No hay nada de malo -Replicó la otra, justo cuando Shura entraba… A pesar que hace unos cuantos minutos que venía escuchando la conversación- La cosa es que salgas a correr a la madrugada.

-Me desvelo y algo tengo que hacer… No voy a morirme por salir a correr un poco antes que todo el mundo.

-Es peligroso, en la calle anda cada bestia suelta -Le replicó la otra, tratando de lograr algo que nadie podía hacer: razonar con Geist.


-Señorita Wolves -Geist le miro, le llamó la atención que le hablara, normalmente se quedaba callado la boca cuando entrenaba o directamente le decía que estaba haciendo mal desde su perspectiva.- Necesito hacerle una consulta.

-¿Ahora que hice? -La chica apoyó la punta del florete en el piso y apoyó sus manos en la empuñadura.

-Nada, solo quería solicitarle que se abstenga a correr en plena madrugada. Es un elemento importante en el equipo de esgrima. -La chica le miró de reojo, bien había notado a dos de sus compañeras interceptar al docente en el descanso.

-¿Eso es todo?

-Sí.

-Profesor, perdone que le diga esto… Pero lo que haga o deje de hacer en mis horarios libres… No tienen que ver con lo que pase en el equipo de esgrima.

-Tiene que ver, cuando usted aún está en el tercer lugar… -La chica frunció el entrecejo- ganar un torneo… no le deja fuera de la zona de riesgo. Lastimarse fuera de las prácticas, no es beneficioso para usted. Ya debería saberlo.

-Lo tengo muy presente. -Replicó la joven apretando los dientes.

Fuera del gimnasio.

Shura escucho el ruido que hace una cámara al ser apretado el obturador, pero no presto mucha atención. Su más problemática "aprendiz", como llamaba internamente a sus estudiantes, acaba de retirarse.

De haber prestado atención al hecho que no era la primera vez que oía ese ruido en la semana, muchas cosas se hubieran evitado en las siguientes horas.

Habitación de Geist, Dormitorio de Mujeres, Campus universitario.

La chica entro al cuarto y encendió las luces, al hacerlo y observar su habitación cerró la puerta con extremo sigilo. No sabía decir qué, pero algo no cuadraba con su habitual orden casi militar. Todo parecía estar en su lugar, pero al mismo tiempo parecía ser que algo no estaba en su lugar.

Reviso con suma cautela todo el cuarto, todo estaba en donde lo había dejado. Pero seguía sintiendo que algo no estaba en su lugar, que algo no cuadraba en ese orden. Observo todo lo que había nuevamente, ahora desde la cómoda posición de su cama. Arrugó el entrecejo y se sentó cruzando las piernas en posición de loto. El boceto humorístico de su profesor de esgrima… Ese que había hecho en un momento de aburrimiento, algo raro había en él.

-Está inclinado hacia la derecha, yo lo deje a la izquierda, para que no cubriera la lista de exámenes. -La chica se levantó y puso el papel en su anterior posición- se habrá movido por su propio peso.

Unas horas después.

Se despertó en plena madrugada por quinto día consecutivo. Otra vez tenía esos sueños, otra vez volvía a sentirse perseguida en sueños. No le había contado a nadie de sus pesadillas y de esa sensación de que la seguían que se le presentaba cada vez que salía de algún lugar. No quería alterar a las paranoicas que tenía como amigas.

Aunque los últimos días ese delirio injustificado se hacía más intenso y le estaba sacando el sueño. Salió de la cama y busco ropa, esta vez no se puso la típica ropa para correr. Ir a desayunar a algún local de comida rápida de 24 horas no era mala idea… Aunque fueran las 4:20 de la mañana.

-Aunque a mi paso seguro que llego para las 5 -dijo, mientras se colocaba uno de sus jean de rodillas desgarradas. Lo que menos parecía en ese momento era una futura licenciada en biología. Más bien parecía una chica cualquiera sin intenciones de hacer algo productivo con su vida.

Calle.

Zapatillas comunes, un jean roto, una musculosa blanca y una camisa a cuadros roja y azul… A todo esto había que sumarle la chaqueta negra que llevaba pendiendo del brazo y la mochila en su espalda para completar su apariencia matutina. Leería un poco sobre las clases previas mientras desayunaba lejos de la universidad. Un motor acercándose le puso alerta, comenzó a caminar a un paso rápido. Pero evitando delatar su nerviosismo creciente ante cada vehículo que pasaba cerca de ella cuando se hallaba sola.

-Vamos, Geist, no seas paranoica como Saori… No todos los autos son manejados por potenciales locos… -Se dijo para sí, mientras seguía caminando y comienza a buscar el MP4 en su mochila. Un hombre venía caminando junto a una mujer en dirección contraria a la suya, no les prestó atención a ninguno de los dos. Estos se separaron para dejarle pasar en medio de ellos.

Sintió una punzada en su espalda, justo debajo del omóplato izquierdo. En el espacio dejado por la ausencia de su mochila inclinada hacia la derecha para poder sacar el dispositivo de música de esta.

Solo dio unos pasos antes de caer mareada al suelo, con sus ojos obteniendo a cada segundo una visión que perdía su línea… Cada cosa que entraba en su campo visual lentamente se volvió borrosa hasta el punto de perder su aspecto. Sintió como la tomaban por las axilas y la arrastraban a algún lugar a la corta distancia.

Alguna tela fue puesta sobre sus ojos antes de terminar completamente inconsciente.

Si ese día hubiera escuchado completamente la orden del insufrible (y apuesto) instructor de esgrima.

Comedor, Universidad.

-¿Y Geist? -Hilda se sentó frente al resto de sus amigas- No apareció en las clases hoy ¿Acaso tiene torneo? -las otras negaron con la cabeza.

-Es raro que no aparezca- Seika observó las puertas- normalmente siempre aparece para la hora del almuerzo, para ella es sagrado -Dejaron salir pequeñas risas ante el comentario, pero aun así seguían preocupadas por la joven de cabellera oscura.

-No responde al celular, le mande mensajes toda la mañana -Informó Hilda, mientras se cruzaba de brazos- casi me quedo sin crédito por tratar de localizarla.

-Ah de estar bien -Miho sonrió para calmarles a todas- puede que haya ido al médico y la veamos de vuelta para la tarde.


-¿Geist no es la hija de Izo?

-¿Y? -Milo le miró con expresión aburrida a Mu, claramente que se le distrajera de su vital observación de Shaina le molestaba.

-¿No deberíamos avisar a los mayores?- Pregunto el peli lila.

-Solo se perdió unas clases- Puntualiza Aioria, dado que por la distancia escuchaban todo lo que hablaban las mujeres- todo el mundo falta cada tanto a alguna clase.

-De seguro anda por ahí -Replicó Camus, sin quitar la vista de su libro- no hagas drama Mu en donde no lo hay, aparte de todas ellas… Se me hace que es la que mejor se cuida sola.

En algún lugar de la ciudad.

Geist intentaba por todos los medios liberar sus muñecas de las esposas. Estas estaban por demás ajustadas, no eran solo sus muñecas el problema. También sus tobillos pasaban por la misma molesta situación. Llevaba horas, o eso creía ella, en ese estado. Completamente paralizada por el miedo, pero a la vez intentando resistir por su deseo de ser libre. Su padre adoptivo le había enseñado cómo abrir esposas cuando era pequeña y su madre adoptiva otros tantos trucos "de magia" que ella se preguntaba para qué cuerno les servirá en la vida.

No sabía qué pasaba o porque motivo le habían raptado, lo único que sabía era que se sentía el ser más vulnerable del mundo.

-¿Ya estas despierta preciosa? -Sintió cómo le quitaban parte de su larga cabellera del cuello- no es hora de estar despierta, es hora de dormir. -Dijo mientras insertaba la aguja en su cuello y luego como la retiraba lentamente, acariciando su piel con la punta metálica- veamos cuánto tarda papi en ponerse a nuestras órdenes -le escuchó susurrar, pero ella no entendía a qué venían esas palabras, sus padres adoptivos estaban muertos y el biológico brillaba por su ausencia desde que la dejó en el orfanato, enviarle costosos regalos no taparían jamás el tiempo de dolor que le generó ese acto...

Prontamente término en los brazos de Morfeo una vez más, sintiendo el frío del último collar regalado por su padre biológico en el cuello.

Esa misma tarde, en la biblioteca.

-Gracias a dios que eres un ratón de biblioteca- Camus alzó la mirada tras esas palabras.

-Hilda ¿Te recuerdo lo que te mencione la otra vez?

-Es importante, Geist no aparece por ningún lado… -El francés arqueo una ceja- No responde el teléfono, no la han visto en los dormitorios y en ninguna clase.

-¿Y eso me importa por…?

-Porque si no me ayudas, me mudo contigo para hacerte la vida imposible todos los días, las 24 horas.

-Sin duda serás una reina de temer. -Informó Camus, rogando para sus adentros jamás tener que tolerar dicha convivencia- con amenazas como estas tendrás tranquilos a todos los clanes. -La chica le miró con un tic en el ojo, Camus sacaba lo peor de ella siempre- Bien dicen siempre que hay que temerle a las hembras… -Dejó salir un suspiro, mientras la joven contenía el insulto por la calificación de "hembras"...- ¿De qué manera te puedo ayudar? -Pregunta en tono cordial mientras cierra el libro y lo deja a un costado.

-Pues… esperaba que…

-Ni sueñes que haga de sabueso. -Hizo una mueca ofendido- Yo no voy a seguir ningún rastro.

-...que le preguntaras a Shura si tiene idea de donde se pudo haber metido. -Concluye la oración que había sido interrumpida.

-¿Y por qué diablos Shura sabría algo como eso?

-Por que casi la besa el otro día tras la práctica, también porque le dio una cerveza a Geist ese mismo día y estuvieron platicando sobre el siguiente torneo.

-¿Shura hizo qué? -Pregunto sorprendido Camus- Pero Shura no… -Hizo una mueca sorprendido.- ¿En serio? ¿Shura?

-Si, Geist nos lo contó. Bueno, se lo contó a Seika, pero Shaina le agarro el celular y leyó la conversación. -Dijo con algo de pena- y bueno, Shaina nos lo contó a todas.

-Definitivamente, las mujeres son un peligro- El chico metió las cosas en su mochila- Le diré a Kanon, si yo voy a preguntarle personalmente a Shura más que seguro me meta la dentellada de mi vida.

-Gracias Camus…

-No agradezcas -Solo lo hago porque no quiero que te mudes conmigo, piensa para sus adentros.

Departamento de Shura, al mismo tiempo.

-Pero Shura…

-Te dije que buscaran departamento y se fueran a vivir juntos -les atravesó con la mirada mientras terminaba de poner en manos de Mu las maletas con sus pertenencias.

-Sí, pero…

-Te dije que lo hicieras, porque té dejaría en la calle. -Comenzó a empujar a la parejita a la puerta- Ahora arreglárselas como el futuro matrimonio que serán. -La puerta se cerró tras ellos, Shura les había dado el ultimátum.

-¿Dónde vives?

-Con Marín.

-¿La pelirroja que sabe el secreto?

-Sí, ella.

-¿Crees que le moleste que duerma en el sillón por una noche?

Casa de Marín.

-¿Que si Mu puede quedarse una noche? -Marín miró a Saori, esta le observó con suma desconfianza y negó con la cabeza. -Sí, si duerme en la sala -Cortó la llamada.

-¿Qué crees que haces trayendo un desconocido a tu casa?

-Es el novio de Miho.

-Es un desconocido, Miho comenzó a actuar raro desde que conoció a ese chico.

-Solo está enamorada -De un licántropo, Marín quiere llorar por los celos y la rabia que le dejó Aioria al rechazar su amor.- ¿Y Geist? -Pregunta al fin, para evitar una discusión que cree innecesaria.

Despacho, Editorial.

Es un trabajo más saludable.

Es un trabajo más saludable.

Lo haces porque es más saludable.

Lo soportas porque es más saludable.

¡SALUDABLE ES MATAR A ESTE LICÁNTROPO INFELIZ!

Tethys fregaba con rabia la zona donde el idiota que tenía como jefe había volcado su batido de fresa. Esa zona era exactamente su escritorio a centímetros de su teclado.

-Oficina del licenciado Yeminis -La voz de Camus no tardó en dejarse oír al otro lado- ¿Que si se donde está Geist? No, he estado en el trabajo desde que salí de cursar -Hizo una pausa donde el licántropo le pregunto algo- ¿Porque iría a interesarle a él…? -Le sacaron el teléfono de la mano.

-Ahora charlamos en la oficina. -Pasó la llamada a su despacho y luego miró a la chica- Cuando Camus llama, pásalo inmediatamente conmigo.

-Sí, señor. -Dice apretando los dientes, mientras el hombre ingresa de nuevo a su despacho.- Me pregunto que estará haciendo la pelirroja, ese empleo era más emocionante que este.

Mansión. Al mismo tiempo.

Milo movía enloquecidamente su pata trasera mientras su tía le rascaba la panza. Ya que estaban solos en la mansión, podrían hacer ese tipo de idioteces a su antojo.

-¿Quien es mi lindo sobrino? -Milo dejó salir un gruñido alegre, adoraba que le rascaran la barriga- ¿Quien es el principito de la tía? - Decía la mujer en un tono como si le hablara a un bebé- ¿Mi lindo sobrino quiere que lo cepille? -El lobezno de pelaje dorado le hizo "la carita". La mujer tomó un cepillo y se sentó en la butaca que normalmente ocupaba Saga. La gran bestia se sentó delante de ella, dándole la espalda, esperando a que el cepillo pasara por su pelaje.

El rabo de Milo se movía incesantemente de un lado para el otro, mientras el suave cepillo para pelo pasaba por su lomo. Si alguno de los otros se llegaba a enterar de esa actividad privada entre su tía y él.

No le dejarían vivir en paz jamás, a su tía no le dirían nada (solo un idiota se metería con ella) pero a él… Eso era otra cosa.

Editorial.

-De seguro está en una elegante reunión con diplomáticos de todo el mundo, comiendo de los más exquisitos bocadillos hechos por más selecto chef- Miró el manchón- Y yo acá fregando el escritorio. -Gruño- Hilda será una reina, Miho la segunda al mando de un clan… y yo la asistente de este tarado- Apretó los dientes- si me hubiera aguantado el maldito teléfono, tal vez hubiera encontrado a un licántropo de buena posición como ellas. -Rezongaba, sabiendo muy bien que su jefe la escuchaba- Por más que fue accidental, no les fue tan mal… Eso es tener suerte.

Estacionamiento, Universidad.

-¿Camus?

-Esos dos de ahí… -Indico con la mirada a dos hombres que aguardaban junto a la puerta de un coche negro, a la chica no le había pasado por alto el temblor del chico y el casi paro cardiaco que le sucedió- son dos de los custodios de mis padres.

-¿Tus… padres? -Hilda en ese preciso instante deseo que se la tragara la tierra.

Salón de Esgrima. Esa misma noche.

-Izo… -Shura estaba paralizado, mientras cerraba la puerta con cuidado.

-¿Dónde está?

-¿Quien?

-¡MI HIJA!

-¿Geist? -Pregunto confundido- ¿Y yo por qué diablos lo sabría…?

-Porque la última vez que se la vio -Puso el dedo en el gatillo- Estaba a solas contigo, la última vez que la vieron. - Seguido de eso coloco el dedo en el gatillo, a posterior se escuchó un estruendo… el sonido generado por la bala al salir de la recamara.

Continuará.