Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
En problemas. Parte II.
El arma se disparó al caer contra el suelo de forma violenta.
-Quítate de encima loba inmunda. -El gruñido, por demás feroz, fue señal de que el comentario no había sido bienvenido.
-Eh… ¿Milena? -La inmensa loba de pelaje rojizo apenas ladeo la cabeza. Tethys, junto a Kanon, estaba que temblaba del miedo. Creía que la mujer se lo comería al sujeto.- Con quitarle el arma era suficiente, no tienes que transformarte. -Informó el gemelo.
-Mi hija desapareció. -Gruño el hombre- Quítate, Milena. -Un gruñido por demás amenazante volvió a dejarse oír- Quiero a mi hija… -Dijo cuando la inmensa loba se salió de encima, daba un par de pasos y se transformaba en la mujer. Tethys se quedó sorprendida, dado que según Hilda se quedaban completamente desnudos. Pero Milena estaba vestida elegantemente, si se sacaba el hecho que estaba descalza.
-¿Acaso crees que Shura sería tan tonto como para meterse con tu hija? -La mujer miró fijamente al hombre que parecía temblar de miedo- No se arriesgaría, no luego de haber presenciado como soy enojada.
-¿Entonces dónde está? -Bramó el hombre furioso, Kanon tomo el arma aunque algo le decía que tenía otra guardada en algún lugar bajo su ropas.
-¿Acaso nos has visto cara de adivinos? -Gruñe la mujer- Milo dame los zapatos. -El chico se los arrojo y esta se dispuso a ponérselos- Que Shura averigüe, así compruebas de que él no hizo nada… -Le atravesó con la mirada- No somos sus únicos rivales, Izo… Recuerda eso -Los tacones comenzaron a sonar en la madera lustrosa- Vámonos Milo, tenemos una reserva en el restaurante francés, Kanon quedas a cargo.
-Desde cuando sales con cachorros… -Soltó un gruñido el hombre.- No te hacia asaltante de cunas...
-Es mi sobrino humano idiota. -Le replicó esta antes de tomar su cartera y salir de ahí con paso altivo.
-Kanon… -Shura miró al hombre, cuya secretaría usaba de escudo humano. Se notaba a leguas que Tethys temblaba de miedo.
-Trata de hacer memoria… Viste u oíste algo fuera de lugar… -Izo se puso de pie y se acomodo la gabardina, en realidad palpaba el arma que llevaba oculta bajo esta.
-No estoy seguro, pero ayer o anteayer recuerdo haber escuchado el obturador de una cámara…
-¿Cuando? -Pregunto Izo en tono helado.
-Cuanto Geist salía…
-Este… -Tethys miro a los tres hombres- ¿Qué relación tiene él con Geist?
-No escuchaste acaso -Gruño el cazador- es mi hija, yo soy el líder de los cazadores…
-Ah… -¿Geist es hija de un asesino de hombres lobos?- Con razón el carácter, son igualitos. -El hombre le lanzó una mirada que distaba mucho de ser amigable, un celular comenzó a sonar. Se miraron entre todos, no era el celular de ninguno de ellos.
-¿De quién es el teléfono? -Pregunto Kanon, el suyo tenía un ring toné similar y no era el que sonaba.
-Creo... que es el de Geist. -Informó Tethys, pero la chica no estaba en la sala… Por lo cual que el celular sonara le estaba poniendo los pelos de punta.
Todos lanzaron su mirada hacia un basurero a solo unos centímetros de la puerta que guiaba hacia los vestuarios. Shura retira la tapa de vaivén y saco el celular entre varios envoltorios de golosinas.
-Son mensajes. -Notifica mientras los abría, aunque Izo se lo quitó de la mano. Entre los mensajes de sus amigas y compañeras, había uno de un celular desconocido.
Rompe la tregua con los lobos
O romperemos el cuello de tu hija.
A continuación de esas oraciones se hallaba una foto de Geist con una cinta sobre los labios, un vendaje sobre los ojos y maniatada con las manos en la espalda.
-Fueron ellos… -Susurro.
-¿Quienes? -Pregunto Tethys, asomándose apenas detrás de la espalda de Kanon. Quien de no ser que se hallaba en una situación tan tensa, se hubiera reído ante la cobardía de su asistente.
-Cazadores corruptos. -Informó Izo, antes de tenderle el celular a Shura.- Los que les da igual si su víctima tiene 50 años o 5 meses… Matan por el simple placer de tomar una vida. -Notificó el hombre.- Ellos tienen a mi hija, de ellos quería esconderla cuando la deje en el orfanato.
-¿Orfanato? -Tethys le miró, Geist jamás había contado el hecho de estar en un orfanato, solo decía que era adoptada.- ¿A dónde vas?
-A quitarme la ropa, no voy a cambiarme frente a ella… Si quiero cambiar de forma, primero quiero desvestirme. -Informó Shura.
-Pero Milena… -Comenzó Izo algo confundido- ¿Porque tú tienes que…?
-Milena es una antigua y los antiguos pueden darse el lujo de comprar ropa creada por la biotecnología… -Gruño antes de desaparecer tras la puerta.
-¿Eso qué quiere decir? -Pregunto Tethys, ella estaba estudiando biotecnología.
-Digamos que a los "antiguos" les molesta un poquito quedar como vinieron al mundo en público, así que invirtieron increíbles sumas de dinero en la creación de ropas capaces de cambiar con ellos. -Informó Kanon socarrón- Milena, mi padre, mi tío y la madre de Aioros son accionistas de la empresa que las hace, así que supongo que ella la debe conseguir gratis la ropa.
-Ah… -Un inmenso lobo negro no tardó en aparecer tras la puerta de los vestuarios, llevando en su hocico una mochila deportiva oscura, la cual dejó a los pies de Kanon. Este último se deleitó ante el terror manifestado en férreos agarres en sus brazos, por parte de Tethys. En cierta forma, le encantaba saber que la mujer buscaba seguridad en él.
-No estarás esperando que te acompañe… ¿Cierto? -El gruñido fue muy claro, incluso para Tethys- Procura que nadie te vea… -Dijo mientras se colgaba la mochila en el hombro.
-¿Seguirán el rastro de Geist?
-El de ella no -Informó Izo en tono helado- el de la persona que dejó el celular ahí…
-Mejor que te vayas a casa -Informó Kanon en tono sereno antes de agregar burlón- esto supera tus funciones de asistente…
-No pensaba ir…
Restaurante Francés, unos minutos después.
-Camus tiembla como una hoja.
-Y ella parece una muñeca de porcelana, pálida y dura.
-¿Cómo sabías que vendrían?
-Yo les sugerí ese restaurante a los reyes… -Informó la mujer, mientras desde el otro lado de la calle observaba a los monarcas, a su hijo y su nuera cenando.
-Me muero saber cómo reaccionara Camus luego…
En algún lugar de la ciudad. Dos horas después.
Le raspaba la mano, cada movimiento era una nueva pequeña porción de carne que quedaba expuesta. Su muñeca término de pasar por la ajustada esposa, se llevó la mano a los labios y se quitó la mordaza. Lo siguiente fue el pañuelo que cubría sus ojos. Observo el lugar en que estaba, era una habitación oscura con ventanas selladas con ladrillo y cemento. Al alzar la vista vio la cámara de seguridad, por mero instinto levantó la mano izquierda, la que había liberado, y mostró el dedo del medio.
En algún momento, alguno de sus captores había decidido que las esposas en sus tobillos eran innecesarias. Si se le presentaba la oportunidad se aseguraría que los responsables pagarán por la osadía, a fin de cuentas… Esgrima solo era una de las artes de combate que manejaba. Se sentó en posición de loto sobre las mantas, mirando atentamente la puerta que conducía hacia la libertad y lo que fuera que hubiera del otro lado.
Al otro lado.
-Chica lista… -Soltó uno mientras se llevaba un cigarrillo a la boca, el cual prendió al instante.
-Deberíamos de haberle aplicado otra dosis.
-Ninguno le hace capaz de sacarse las esposas. -Comento el otro, mientras miraba a la chica intentando quitarse la otra.
-Lo hizo.
-Habrá que avisarle al jefe, que él nos diga cómo proceder.
-No creo que sea necesario -El hombre sacó una jeringa de una caja- Vengan, habrá que sujetar a la chica… Algo me dice que es una fiera.
-Perra inmunda… -El hombre se sentó en una de las sillas.
-Menos mal que no fui yo… -Dijo otro burlón- Te paso las bolas para el otro lado… Menuda patada.
-Cállate.
-Iré a caminar -Y a reírme un rato del arañazo que te metió bajo el ojo, agrega para sus adentros- veré si puedo llamar al jefe.
Fuera del edificio.
-Aaa…. -El hombre estaba aterrado, no podía moverse con el inmenso lobo negro encima.
-¿Donde está la chica? -pregunto Kanon, mientras Shura le mostraba sus peligrosas fauces al hombre.
-Aaa...adentro...
-Shura. Deshazte de él. Su bromita casi nos cuesta la tregua. -Kanon sonrió de forma despiadada- Y esa broma a usted le costara la vida.
Interior del edificio.
-¿Escucharon el grito? -Uno de los hombres tomó el arma y se perfiló hacia la habitación donde tenían a la chica.
-Mejor que se vayan… Si es Izo o alguno de esos lobos de mierda será mejor que se vayan… -Hizo una pausa - Yo me encargo de la maldita perra, muerta desatara la guerra.
Exteriores.
-Ay maldita sea… -Kanon se quitó la camisa y la guardó dentro de la mochila- Yo no quería ser soldado… quería ser diplomático, pero mi padre insistió en que aprendiera todas estas cosas. -Shura le miraba con expresión aburrida, para luego dejar libre un bostezo.- Encárgate del que quiere matar a esa chica, yo me encargo del resto -El lobo negro asintió y dejo salir un gruñido- ¡PUES CLARO QUE QUIERO QUE TE VAYAS PARA CAMBIARME! Aunque estoy muy orgulloso de él, no pienso mostrártelo.
Idiota.
Fue lo único que pensó Shura antes de ingresar al lugar.
Habitación. Unos minutos después.
-Un paso en falso licántropo inmundo y la mandó al otro mundo- Dijo el sujeto, mientras apretaba el arma contra la sien de la chica inconsciente.- No te muevas, si ella muere ¿Cuánto crees que tarde el bastardo de Izo en reanudar la cacería de los tuyos…? -Sonrió con burla, claramente nada.
De lo más profundo de la garganta de Shura emergió un gruñido por demás bestial. Maldita sea Geist y sus malditos hábitos de salir a trotar cuando tiene insomnio.
-¿Que pasa lobito? -Pregunta el hombre burlón- No piensas moverte… ¿No serás el bonito caballero dorado que llega a caballo y salva a la chica? -Otra vez el gruñido, sus orejas se movieron pero el joven no le prestó atención. Si hubiera sido alguien más experimentado hubiera sabido que ese movimiento no era más que la señal de que el licántropo estaba escuchando algo.
Una sonrisa se presentó en la inmensa quijada del lobo, el aroma corporal y el ruido de los pasos le dijo quién era la persona que se aproximaba a la puerta. Esta apareció de golpe y jalo el gatillo, el joven cayó muerto con un agujero en la cabeza. Shura se adelantó a tiempo y con su cuerpo amortiguo la caída de la mujer.
-No me gusta deberle favores a los tuyos -Gruño Izo, mientras agarraba a su hija entre sus brazos- Pero me encantaría que me hicieras el favor de ayudar a tu amigo en la cacería de esos infelices… Hoy fue mi hija, mañana puede ser cualquier otro inocente.
Habitaciones de Mujeres, Campus, unas horas después.
La alarma sonó y Geist extendió la mano hacia ella, la apago.
-¿Qué hora es? -Se movió y tanteo el reloj con alarma- ¿Donde estoy? -Se sentó y observó su habitación- Qué diablos…-Se levantó y se acercó a un espejo de cuerpo entero. Tenía un minúsculo moretón en el cuello por donde bruscamente había pasado la hoja. Se quitó la remera y observo su espalda, tenía otro moretón debajo del omóplato izquierdo.
¿Qué diablos paso? ¿Por qué estoy en mi cuarto?
-Dios… ¿Qué diablos pasó?
Casa de Saori.
-Donde se habrá metido Geist -La chica daba vueltas por su cuarto, había ido con la policía para erradicar una denuncia por el paradero de la joven. Pero algo le decia que estos ni le habían prestado atención a sus dudas y miedos.- Espero que esta vez si atienda -Tomo el celular de la mesa y busco el contacto de su amiga.
-¿Hola?
-Geist -Saori dejo salir un suspiro de alivio.- Se puede saber... ¿DONDE ESTUVISTE? ESTÁBAMOS TODAS PREOCUPADAS.
-Si supiera, te lo diría.
-¿Que quieres decir con eso?
-Deja, yo me entiendo...
Continuará.
