Disclaimer: Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen 7w7 pero si la historia :D es de mi propia autoría, escrita por mi propia manito a través de mi laptop :3

Aquí estáaa el tercer capítulo :D, espero que les guste mucho :3

Gracias a todas las que leyeron este fic... Las amo!... También a los(as) que agregaron esta historias a sus favoritos y alertas...me hacen muy feliz :3... también gracias a aquellos(as) lectores(as) silenciosos(as)... niños y niñas, ¡no muerdo! Dejen un review y así sabré si les gustó! :3

Lo lamento por no actualizar durante toda una semana, pero tuve problemas que involucran un hospital, además está que entre mi trabajo y los estudios no tengo suficiente tiempo para escribir, pero voy a continuar el fic de todas maneras... y los capítulos se extenderán ligeramente, ahora serán uno contando el epílogo :D

Las respuestas de los reviews al final :3

vvvv: presente

vvvv: recuerdos

"vvv": pensamientos

Ahora...

¡A leer!


Save me


Capítulo 3

¿Qué carajos le sucedía?

Luego de practicar con el arco y flecha la había estado probando con la espada y dándole más consejos para que su manejo sea más fácil.

Así empezaban a pasar los días, en la mañana practicaban el tiro con arco y por la tarde la espada, para ello le había dado una de las habitaciones para que ella durmiera a gusto, pero pasado una semana, en el momento en que ya casi estaba anocheciendo…

– ¡Así no!... – había gritado él a sus espaldas – Maldición Kagome, hazlo como te dije… es muy fácil, solo rueda una vez en el piso, te paras rápidamente y de pones a la espalda del vampiro y le das la estocada en donde está su corazón, y punto – había hecho la demostración.

– ¡Tranquilo! Me estoy esforzando…

– Es obvio que no lo suficiente – dijo mientras se mantenía ignorante al enojo que estaba provocando en ella.

– ¿Por qué no me dejas de joder? – se acercó y lo miró furiosa.

– Porque es muy divertido verte enojada – murmuró bajando su rostro hasta tenerlo a una distancia considerada del de ella, obteniendo un sonrojo por parte de Kagome

"Pero, ¿Por qué carajos dije eso?" pensó Inuyasha frunciendo las cejas sin poder dejar de observarla…

Ella estaba sonrojada y tampoco dejaba de mirarlo – ¿Por-Por qué mejor no dejamos esto por hoy y vamos a dormir? – tartamudeó.

– Si… mejor – dijo él cortante alejándose de ella.

A partir de ese día no la hablaba mucho, y si ella le preguntaba algo, él le respondía con monosílabos.

Dos semanas después, ella había amanecido, se duchó, se cepilló los dientes y el cabello, se había puesto un vestido con flores de color rojo, anaranjado y amarillo -que misteriosamente Inuyasha le había dado- y luego fue a preparar el desayuno, y dado el hecho de que ella odiaba cocinar, era un progreso –y también el hecho de que el único que cocinara sería Inuyasha–.

Ella quería empezar el día dándole un buen desayuno, a modo de agradecimiento por ayudarla -a su manera, pero la ayudaba-, y entrenarla… había muchas cosas que no sabía en cuanto a peleas de cuerpo a cuerpo y pequeños secretos en cuanto a los puntos débiles de los vampiros… a veces sentía que estaba obteniendo información más de la necesaria, pero también de que necesitaba saber más… no de los demás vampiros… pero si de Inuyasha… no hablaba nada acerca de él mismo, más bien, él le preguntaba acerca de la familia Toguchi, como si Mukotsu no fuera su padre y ella perteneciera a otra familia.

Había servido un par de huevos para ella y un par para él y había exprimido con sus propias manos unas cinco naranjas que encontró guardadas en una gaveta y que -a juzgar por su aspecto- se veían muy ricas, por lo que decidió hacer un rico jugo de naranja para ambos.

Esperó a que él bajara a tomar desayuno, y cuando lo hizo lo primero que pudo observar en él fue lo rápido que cambiaba de humor…

Él había aparecido con unos shorts rojos y sin camisa, y al ver lo que Kagome había preparado se asombró, luego se puso a pensar y recordó cuando él era hijo de los sirvientes y se despertaba tarde para empezar con sus obligaciones en la casa de los Higurashi, siempre le echaban la bronca, pero luego cuando lo mandaban a la cocina, se daba con la sorpresa de que Kikyo lo esperaba allí -aunque no tenía que estar ahí realmente por ser hija de los señores- con el mismo tipo de desayuno que Kagome le había preparado en ese mismo momento… con huevos y jugo de naranja recién exprimido en la mesa… con la misma sonrisa, esos mismo ojos marrones… entonces se había puesto furioso y se acercó a ella con los ojos ardiendo de furia.

– ¿Se puede saber qué hiciste?

– El desayuno – respondió ella molesta – ¿O acaso no tienes ojos para ver?

– Y se puede saber ¿Quién te dijo que lo hicieras?

– Yo sólo quería…

– No tienes que hacer nada de esto aquí, es mi casa – dijo volteándose para no verla – si quieres hacer el desayuno me tienes que avisar… para hacer algo aquí me tienes que decir y…

– Y ¿Qué?, ¿Acaso para ir al baño también te tengo que preguntar?... ¡Esto sólo era una manera de agradecerte! ¡Tonto! – gritó Kagome, para retirarse del lugar y salir de la casa.

Inuyasha solo suspiró y trató de calmarse… debía de disculparse con ella… Kagome ni siquiera sabía lo que él había vivido con Kikyo y aun así se molestó con ella.

Salió de la casa pero no la encontró, por lo que le dio una vuelta a su patio -sí seguía solo con los shorts- y se la encontró dándole golpes con sus puños a un árbol.

– Es un tonto… ¿Yo que culpa tenía si sólo hice el desayuno? – lanzó otro puñetazo.

Se quedó mirándola y… admirándola… veía como con fuerza golpeaba el árbol y al parecer no sentía dolor, más bien, lo hacía por furia.

No quería aceptar todo aquello que ella empezaba a despertar en él… Algo fuerte e intenso que jamás… JAMÁS… quería volver a sentir, y que con sus poderes parecía hacerse más fuerte cada momento… con tan sólo mirarla se la imaginaba a ella en una cama con él encima y… ¡Joder!... ¿Acaso estaba loco? ¿O es que los años de celibato lo querían volver un adicto al sexo?... Obviamente no era homosexual para admitir que la presencia de la chica lo afectaba, pero no lo diría en voz alta… por eso se había distanciado de ella… desde esa vez en que le había dicho que era divertido verla enojada se sentía raro con Kagome… y ni siquiera le iba a decir eso… le iba a decir que era hermosa cuando se enojaba… Pero felizmente su cabeza reaccionó a tiempo y cambió sus palabras.

Ella repentinamente se dio cuenta de su presencia y se volteó y lo miró.

Ella tampoco era lesbiana y admitía que convivir con él se hacía una maldita tortura y se preguntaba, ¿Por qué carajos era tan sexi?, Tenía un cuerpo de infarto, y ella solo había tenido un novio en toda su puta vida por la culpa de Yura que le hacía bullying en el colegio, por ello, cuando su hermana salió de la secundaria, ella se sintió libre y recién pudo tener por novio a Houyo, un chico guapo, pero flaco, motivo por el cuál, las burlas de Yura no cesaban ni cuando ella cumplió dieciocho años… pero Inuyasha era fuerte y fornido, con músculos pero no tantos… con hombros anchos, caderas estrechas y un buen… BUEN… y sin exagerar… redondeado culo… simplemente perfecto… físicamente hablando claro.

De repente el sonido de un automóvil acabó con el incómodo silencio que se cernía entre ambos, interrumpiendo sus pensamientos.

Inuyasha rodeó la casa al escuchar el sonido de los caballos de fuerza del Ferrari de su mejor amigo.

Kagome observó como el ojidorado se había ido caminando rápidamente hasta el frente de la casa y decidió seguirlo.

– ¡Inuyasha!... Tengo noticias para ti y ¡Wow! ¿Quién es esa hermosa señorita? – lo ignoró y fue a por la chica, la tomó de las manos, se las besó y dijo la frase que le había dicho a muchas otras mujeres – Buenos días hermosa dama, ¿No le gustaría tener un hijo conmigo?

Ella titubeó.

– ¡Miroku!, dime que información vienes a traer pedazo de idiota o te golpeo – dijo con una falsa serenidad.

Miroku, el joven de cabello negro atado en una pequeña cola baja, con ojos celestes, un par de pantalones negros, zapatos del mismo color, camisa color azul y una bata blanca de laboratorio encima, miró a su amigo y suspiró… Nunca le dejaba coquetear con las chicas.

Fue corriendo hasta su auto y sacó un montón de papeles.

– Debemos hablar sobre lo que me mandaste a investigar – murmuró serio – Pero antes, amigo, por favor, vete a poner un par de pantalones que la chica se va a convertir en un hermoso tomate maduro con la vista que le estás dando.

Kagome, al verse descubierta mirándolo desde que Miroku se había acercado a ella, se ruborizó más y se fue caminando rápidamente hasta la casa.

– ¡Eres un…!

– Inuyasha… – dijo frunciendo las cejas – ¿Ella es la joven?

– Sí.

– ¡Wow!, Entonces tus sospechas eran ciertas, te voy a explicar la mitad aquí y el resto adentro, ¿Sí?

– ¡Dilo ahora Miroku!

– Ven – le susurró, Inuyasha se acercó más a Miroku y este le dijo en voz baja – Ella si es… una Higurashi.

-.-

Uy… sentía tanta vergüenza en ese momento que había decidido quedarse en la habitación hasta el fin del mundo.

¡No!... ¡Claro que no!... ella saldría y enfrentaría ese bochornoso momento.

Salió del lugar con dirección al baño para refrescarse un poco la cara, pero para ello tenía que pasar por el barandal del segundo piso hasta el otro lado.

Iba pensando en el amigo de Inuyasha… era bastante guapo pero lamentablemente no era de su tipo.

Y eso es todo, la lista de los desgraciados y todo lo demás está en estos papeles – escuchó Kagome cuando iba a cruzar y se quedó parada, se asomó un poquito y vio a Miroku entregándole el grupo de hojas que había sacado antes de su Ferrari.

– ¿Sólo eso? – preguntó Inuyasha, sin saber que alguien estaba escuchando su conversación.

– Es todo lo que pude recopilar, lo demás aún sigue en análisis – vio como el pelinegro frunció el ceño y preguntó – ¿Ella ya sabe que tú eres…?

– No, y no tiene por qué saber más de lo que le voy a decir… Apúrate con los resultados del ADN, quiero estar cien por ciento seguro de que ella es… – dejó de hablar del peli plateado, ella observó como él había movido levemente su nariz y miró en su dirección – ¿Kagome?

Ella salió de su escondite y preguntó – ¿Me llamabas Inuyasha?

– Eh… Sí… ¿Desde hace cuánto estás ahí?

– De hecho iba a bajar, acabo de salir de mi habitación… Joven Miroku, ¿Desea algo de beber?

– De hecho no señorita Kagome, la dejo para que Inuyasha hable con usted – dijo y se retiró rápidamente.

– ¿De qué me tienes que hablar Inuyasha?

– De tu primera misión…

– Voy por Nara…

– No, Naraku no… si queremos atraer su mirada primero debemos de empezar desde abajo, este… – le dio uno de los papeles con la imagen de un hombre alto, sin cabello y con un buen porte – es Renkotsu Patson, tiene su propia tienda en la que arregla electrodomésticos en la ciudad, según sus expedientes, él tiene veintiocho años, pero en realidad tiene cien años, es parte de un grupo considerado como la mano derecha de Naraku en el que se involucran todos estos hombres.

Ella observó a las demás imágenes… Bankotsu Kanson…Hakudoshi Leandon… Jakotsu Strauss… Ginkotsu Pryton… Kyokotsu Lorens… Todos ellos aparentando ser un boticario, vendedor de carne, incluso uno de ellos sacerdote, eran unos vampiros de sangre fría que no dudaban en matar a los cazadores que se le pongan en frente,

– Tenemos que ir a la central ahora – la tomó de la mano, omitiendo la electricidad que le causó su tacto, y la llevó hasta la cochera donde su carro los aguardaba – Debes alistarte, te mandaremos vestida como ama de casa y tendrás armas escondidas, pero como Miroku piensa que las mías son anticuadas, él te dará de las que él fabrica.

– ¿La central? – preguntó abriendo la puerta y sentándose en el cómodo asiento del copiloto.

– La base de los cazadores – murmuró, abriendo la puerta de la cochera con un control y avanzando hasta quedar afuera para, con el mismo control, cerrar la cochera – Con el tiempo, la tecnología cambió ese lugar convirtiéndolo a ojos de los demás en un "Centro de Experimentos Tecnológicos", donde se hacían las pruebas para celulares, computadoras, laptops del futuro, incluso las pruebas para poner en el mercado a todo Apple fueron allí, pero solo los que conocemos la verdadera existencia de los cazadores ahí dentro somos los que trabajamos ahí…

– Ah, ahora entiendo lo de tu Audi y el Ferrari de Miroku – dijo despreocupadamente reclinándose en el asiento, observando por la ventana como la casa de Inuyasha se hacía pequeña cada vez que se alejaban por la autopista.

– ¿Qué pensabas de mi Audi?

– Pues… Que te lo habías robado – se empezó a reír levemente – Es que como solo conozco esta casa y nunca mencionabas en donde trabajas, entonces… – lo volteó a mirar y se sonrojó al sentir su insistente mirada – Lo siento…

– ¿Por qué? – preguntó volviendo su mirada al camino.

– Por… juzgarte antes de conocerte, ya que cuando te vi por primera vez eras muy lindo, pero me dabas un poquito de miedo porque pensaba que… – ella se sonrojó y se tapó la boca tratando de no mirar a Inuyasha, ¡Joder! Siempre se ponía a hablar rápido de cosas que ella no quería hablar pero inconscientemente lo hacía.

– Pensabas que… – insistió él con una gran sonrisa. "Piensa que soy lindo… Espera, ¿Por qué sonrío como tarado? Pensó él.

– Nada… no… No pensaba na-nada – Respondió.

Y no volvieron a hablar en todo el camino.

-.-

– Hola, soy Koga, amigo de este jodido tipo, y ¿Tú eres?...

– Kagome… Kagome Toguchi.

Koga se quedó helado.

Inuyasha y Kagome habían llegado al gran edificio que ocupaba toda una cuadra entera. Toda la construcción se veía extraña, las paredes parecían espejos en los que parecían ser el primer y segundo piso y luego los dos pisos que le seguían eran de un cristal que se veía grueso y resistente, siguiendo el mismo patrón hasta el techo, en donde unos paneles solares ocupaban la mitad del espacio derecho, dejando el lado izquierdo libre, la entrada era conformada por un par de puertas de cristal que se abrieron cuando Inuyasha pasó una tarjeta negra por una ranura secreta, y por fuera, encima de las puertas había una pantalla por donde pasaban anuncios de objetos tecnológicos, información que todo público debe saber y sus usos.

Por dentro, los pisos del recibidor parecían hechos con baldosas blancas y las paredes con una interesante textura de piedras negras. Había una fuente color negra en el centro y las ventanillas por donde un par de mujeres atendían llamadas también eran negras.

Pero ahí no pasaba mucha gente.

Uno que otro hombre con bata blanca, pero después nada… Y ella que pensaba que solo vería personas con saco y corbata, pero no.

Pasaron al ascensor y subieron al quinto piso en donde todas las personas parecían reunidas allí… Se sentía incómoda con todos esos ojos que la miraban e inspeccionaban… hasta que un joven de cabello negro amarrado en una coleta alta y de ojos azules se le acercó… pero al decirle quién era ella se alejó.

– ¡Miroku! – gritó Koga molesto.

Inuyasha la condujo al círculo de personas y la presentó, observando como Miroku y Koga discutían en voz baja y el oji-celeste señalaba a Inuyasha constantemente.

– Ella es Kagome… Toguchi – los demás empezaron a hablar al oír decir su apellido – Ahora trabajará como una de nosotros, por lo que, todo lo que saben de los objetivos se lo deben decir a ella… su misión la cumplirá esta tarde y necesito que le digan todos sus puntos débiles y posibles momentos en los que pueda a atacar… Hoyo, Miroku, Koga y yo la acompañaremos, será su primera misión y NO QUIERO… que se sienta desprotegida… ¿Entendieron?

Todos asintieron y la reunión se acabó.

– Pensé que solo iríamos los dos… – dijo en voz baja.

– No se puede… Por lo menos en las dos primeras misiones te tienen que acompañar tres cazadores…

– Solo espero que me dejen matarlo a MÍ… y no se entrometan, porque en el poco tiempo que te llevo conociendo, Inuyasha, serías capaz de entrar a matar al vampiro con tus propias manos…

"Si tan sólo pudiera matarlos…" pensó él, suspirando, le iba a responder, pero Miroku y Koga lo llamaron hasta donde estaban.

– Kagome, ven – la llevó a una de las oficinas y le dijo – toca esa puerta, ahí está Sango Andrews, ella te apoyará en tu disfraz y todo lo que necesites, no te preocupes por tus flechas y tu espada con hoja de plata, ya están aquí, se los di a Miroku antes de que se fuera, incluso antes de que aparecieras en nuestra conversación, ahora vuelvo – dijo rápidamente y se fue hasta donde sus amigos se veían molestos con él… Parece que se llevaría una gran… GRAN… reprimenda.


Que quede claro que no tengo nada en contra de los homosexuales o lesbianas, pienso que son personas super buena onda :D y me caen muy bien :D

Ahora con los reviews!

ley1030: Gracias :D Claro que ya empezará el romance :p Chao!

Francis: Espero que te siga pareciendo interesante, ¡Gracias por leer!, y por esperar pacientemente :3

mariposita-chan: Uyyy, bueno aquí está la continuación y Sí, el entrenamiento ya empezó... y se acabó :p muy rapidín en un sólo capítulo :D Espero que también te guste este capitulo.

JainaTaisho: Yo también, la verdad, lloré mucho cuando mataron a su prometida T_T , Jajaja, las respuestas a las interrogantes se responderán a medida que pasen los capítulos. Nos leemos :D

Ahora...

¿Qué pasará en la primera misión de Kagome

Otra vez... ¿Por qué Kagome no se apellida Higurashi?

¿Inuyasha estará dispuesto a contarle sobre sus experiencias pasadas?

¿Debió Kagome confiar ciegamente en Inuyasha?

¿Qué le dirán Miroku y Koga a Inuyasha?

¿A Sango le caerá bien Kagome?

Y... ¿Qué pasará con Naraku?... ¿Sabrá sobre los planes de los cazadores?

Esto y mucho más, aquí en el fic: "Save me" :3

Dejen reviews!

Bye :3 (Algo más?... emmm... dejen reviews!... ah, no, eso ya lo dije :p), ahora sí... Bye :)

By: v-a-l-e-a-o-m-e