Disclaimer: Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen 7w7 pero si la historia :D es de mi propia autoría, escrita por mi cerebruto, a través de mi propia manito para llegar a mi laptop :3 ... en serio, si no pregúntenle al angelito en mi hombro derecho y al diablito en mi hombro izquierdo :p
Aquí estáaa el cuarto capítulo :D, espero que les guste mucho :3
Gracias a todas las que leyeron este fic... Las amo!... También a los(as) que agregaron esta historias a sus favoritos y alertas...me hacen muy feliz :3... también gracias a aquellos(as) lectores(as) silenciosos(as)... niños y niñas, ¡no muerdo! Dejen un review y así sabré si les gustó! :3
Lamento haberme demorado tanto... échenle la culpa a mis exámenes, prácticas, proyectos, y a mi trabajo, que me tienen durmiendo a penas cuatro horas :'( ... en fin... ya volví con el capi y no saben lo que me costó encontrar un tiempito para escribir... pero todo por continuar el fic... no me gusta dejar las cosas a medias (y sí... los fics que están en mi bio los voy a terminar :'( sólo tenganme paciencia... ¡Be patient please! :D
-.-
vvvv: presente
vvvv: solo en este capítulo, esto representa lo que los chicos le dicen a Kag por el intercomunicador :D
"vvv": pensamientos
Ahora...
¡A leer!
Save me
Capítulo 4
– ¡Pase! - Kagome entró un poco asustada al escuchar la voz de la mujer molesta. - ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
– Yo… Yo soy Kagome To…
– ¿Kagome?... No puede ser que seas tú…- Se paró de su asiento y se acercó a ella con rapidez, abrazándola con fuerza - Por fin te vuelvo a ver.
El rostro de Kagome no podría cambiar más ante el efusivo abrazo. Estaba sorprendida y asustada a la vez. Jamás la había visto, ni siquiera recordaba a alguien como ella, y de conocerla no se olvidaría de ella, estaba segura… Porque su abrazo le transmitía un fuerte sentimiento de protección y ternura, como si fuese la hermana que nunca tuvo -ya que Yura no era, para nada, un amor de hermana.-
– Lo siento haberte incomodado - Se separó de ella, haciendo que Kagome pudiera apreciar mejor su cabello castaño, lacio y reluciente, y sus ojos marrones claros - Soy Sango Taijiya… Sé que no me conoces pero yo a tí sí, soy una… Amiga de tu padre.
– ¿De Mukotsu?
– ¿Qué? ¡No!… Inuyasha no te dijo que…- Sango se quedó callada mirándome a los ojos, buscando algo en mi, como si pensara que le estoy mintiendo.- Lo voy a matar, juro que lo voy a matar por no haberte dicho nada, es un completo idiota…
La castaña salió de la oficina destilando furia por los poros, mientras que Kagome le seguía un tanto preocupada, ¿Por qué dos personas le decían que Inuyasha le tenía que decir algo importante?
Sango y Kagome subieron al ascensor, y mientras que una de ella se perdía en sus pensamientos, la otra lanzaba miles de improperios al aire.
Subieron hasta el último piso y cuando las puertas se abrieron, la pelinegra pudo vislumbrar el gran y espacioso lugar. Todo el piso estaba cubierto por una colchoneta color azul, en una esquina, había varias máquinas para hacer ejercicio, en otra esquina, estaban todos los implementos para practicar boxeo, en otra y habían varios tipos de arma blanca, como dagas de diferentes tamaños, todo muy ordenado y limpio.
En el centro de la habitación estaban Koga e Inuyasha, quienes no paraban de darse golpes y patadas, mientras que Miroku se mantenía como un espectador.
– ¡Inuyasha! Gran idiota, pelea conmigo que te voy a sacar todo lo baboso que tiene tu pequeño cerebro… - gritó Sango, empujando a Koga y tomando su lugar.
– Sango, ya basta – habló Miroku - Tú no eres así de violenta…– la aprisionó por la cintura y no la dejaba libre por más que ella se esforzaba.
– Y ¿Qué quieres que haga?, que esté feliz de que Inuyasha no le haya dicho nada a Kagome de su origen?
– ¿Mi origen?
– ¡Cállate Sango!, no creo que sea apropiado decirlo ahora, pero arruinaste mis planes.
– ¡Hey!, ¿Pueden dejar de hablar de mí como si no estuviera aquí? – Sango la miró, pero parecía que instantáneamente el enojo se le había desaparecido.
– Kagome… Lo que pasa es que…
– ¡Inuyasha! – apareció Hoyo – Vieron a Naraku… dicen que se dirige a la casa de Bankotsu, va acompañado de su hermana Kagura y un grupo de humanos, van a iniciarlos como vampiros.
El mencionado salió corriendo hacia un cuarto en donde varios hombres estaban concentrados en un montón de monitores que señalaban la posición del enemigo en un radar, otros mostraban coordenadas y habían tres que dejaban ver las imágenes de los vampiros.
– Sí… él… él fué…– susurra Kagome con la vista fija en el ser de ojos rojos – Él mató a Mu-Mukotsu…
Todos se quedaron callados y los ruidos venían solo de las máquinas.
– Y ¿Todos ustedes que están mirando?
Inmediatamente todos continuaron con sus quehaceres y dejaron de fijarse en la afligida chica.
– Kagome, sígueme, necesitas alistarte y que tu arco y tus flechas se escondan bien bajo tu ropa, no queremos que las personas se asusten al ver a una chica armada caminando por la calle.
– Bien.. bien...pero deja mi codo.
Él se fijó en la presión que ejercía su mano y la soltó.
Ni siquiera se había dado cuenta de que la había estado sujetando durante el camino al vestidor.
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– Objetivo A: 10 metros – habló Koga por el intercomunicador – Enfermera, acércate con cuidado.
– Copiado – respondió Kagome, mientras caminaba hacia la puerta de la primera "víctima"... Bankotsu Kanson, con la mirada más inocente que podía poner.
Luego de llegar al acuerdo de que Kagome vestiría como enfermera para pasar desapercibida ante el boticario, le colocaron su mejorado arco -que poseía plata en ambas esquinas y ahora se podía plegar- en su muslo derecho y varias flechas en el muslo izquierdo, también, en en el folder que llevaba en la mano le colocaron una daga plateada que también se podía plegar.
Después hablaron sobre los nombres clave: Koga era Lobo, Inuyasha era Perro, Miroku era "Monje" y Kagome era "Enfermera", también, sobre lo cobarde que fue Hoyo para abogar por su seguridad al ser un "guardia de campo novato, pero experto en vigilancia desde la base" y quedarse en el centro para avisarles sobre los movimientos de Naraku... según Inuyasha, su seguridad se basaba en la cobardía y el miedo que sentía a que lo mataran.
– Enfermera, recuerda la misión... No te acobardes ante él... – habló Inuyasha – Bankotsu es débil ante las mujeres y sus ojos azules son hipnotizantes, ten cuidado mirarlos por mucho tiempo. ¿Entendido?
– Copiado – Respondió y suspiró profundo al llegar a la puerta. Dio dos leves golpes, pero nadie apareció. Al cabo de dos minutos, volvió a dar otros dos golpes y la puerta se abrió de golpe.
– ¿Quién...? – Un hombre con una camisa blanca corta, jeans negros y zapatos del mismo color. Tenía un gran y hermoso cabello negro atado a una larga trenza... Ahora se daba cuenta de que ese "hombre", efectivamente podría atraer a sus víctimas con sus ojos... tan... hermosos... de... color... azul...
– Enfermera, concéntrate – habló Miroku, mirando a su amigo Inuyasha, que se encontraba cerca, sentado en un restaurante al otro lado de la calle y disimulando que estaba leyendo un periódico, y arrugando el papel con la presión que ejercían sus manos.
Los tres estaban ubicados en tres puntos estratégicos: Mientras Inuyasha estaba dentro del restaurante fingiendo ser un comensal, Miroku se había disfrazado de abuelito y estaba sentado en un pequeño parque que se encontraba al lado derecho del restaurante, dándole de comer a las palomas... y Koga... bueno, él se había vestido de señora y estaba en el tejado de un edificio departamental que estaba al lado izquierdo del restaurante.
– Disculpe, pero, ¿Usted es el señor Kanson? – preguntó ella mirando su folder, como si quisiera verificar el nombre.
– Sí, soy yo – respondió él.
– Oh, bueno... Me mandan del hospital general para preguntar si aún tiene Aminoetil benceno* para abastecernos...
– ¿Quién te manda?
– Dile que te manda el doctor Kyokotsu Lorens – dijo Koga.
– Me manda el doctor Lorens... Kyokotsu Lorens.
– Muy bien... pasa – dijo con voz severa.
-.-.-.-.-.-.-
Kagome entró a lo que parecía ser un espacioso consultorio de doctor en color marrón, con su respectivo escritorio y dos sillas¡, con varios cuadros en la pared de dizque honor a su trabajo, pero ninguna fotografía y un archivador muy grande con un letrero: "INVENTARIO DE MEDICINAS Y MÁS", también habían dos puertas más, uno debía ser el baño, y el otro... tendría que averiguarlo luego con los chicos.
Bankotsu caminó hasta su sillón de cuero y no se sentó.
– Dime Para qué has venido...
– ¿Disculpe? – preguntó ella parada al centro del lugar.
– No te hagas la tonta – respondió Bankotsu – No hueles a los químicos del hospital, y Kyokotsu no enviaría a otra persona por encargos, menos por cosas insignificantes como dopamina – se burló él – o... bueno... aminoetil benceno... ¿A quién quieres confundir?
En ese momento, ella saca su arco y una flecha y se lo lanza, pero este lo esquiva al instante.
Ella sacó dos flechas más y trató de dar en blanco pero Bankotsu era muy rápido.
En diez disparos sus flechas se habían acabado, y lamayoría se rompía o se quedaban incrustadas en distintos objetos e incluso en la pared.
– ¿En serio?... ¿Monje tenías que ponerme sólo diez flechas?... – preguntó ella sacando la daga y acercándose al vampiro para tratar de clavarle el arma en el corazón.
– Lo lamento enfermera, pero pensé que con tus genes solo necesitarías tres flechas para matarlo.
– ¿Ge-genes? – el vampiro de ojos azules era muy escurridizo, pero por lo menos logró hacerle un corte de gravedad en su hombro derecho.
– Monje imbécil... – murmuró Inuyasha – Sabes que recién hace cuatro meses empezó su entrenamiento, debiste ponerle veinticinco como te dije.
– ¿Alguien quisiera explicarme de que genes habló el monje? – siguió ella, mientras lograba hacerle otro corte, esta vez en el brazo izquierdo, pero era inútil, ambos no me prestaban atención...
Seguía tratando de asestarle la daga cuando este desapareció misteriosamente...
– Oigan, dejen de hablar y ayúdenme... Bankotsu se volvió invisible...
– ¿Acaso no te enseñé que se debe hacer cuando un vampiro se vuelve...?
– No perro, no me lo dijiste... ¡Ah!... – gritó cuando recibió un golpe en la espalda que la mandó hasta la pared e hizo que soltara su arco – ¡Perro idiota! ¡Baboso! ¡Estúpido!
– ¿Ya terminaste con tu pequeña lista de insultos? – Inuyasha no escuchó su respuesta y se impacientó – ¿Enfermera?... ¡Maldita sea enfermera!¿Me escuchas?
– Me revientas el tímpano tarado... Claro que te escucho – respondió nivelando su respiración – No sé a donde se fue... ¿Me podrías decir cómo puedo...?
– ¿Matarlo?... Haber... Concéntrate y acuérdate en uno de los entrenamientos, lo que hiciste con el pajarito encima del árbol...
– No perro, no me voy a acordar de como maté al indefenso pajarillo... ¡Ahhhh!
– Enfermera, cierra los ojos y pon a prueba tus otros sentidos... – Koga se adelantó a Inuyasha y lo dijo en su lugar.
Ella cerró los ojos pero dos golpes, uno en su estómago y otro en su espalda, la dejaron en el piso y con sangre cayendo de su nariz.
– Enfermera, ¿Estás bien?... – preguntó Miroku.
– No Monje... ¿Te parece que me siento bien después de todas las golpizas de este tipo?
– Enfermera, no les hagas caso y concéntrate... con el sentido del oído puedes escucharlo y con el olfato puedes oler su aroma... vamos ...inténtalo – la alentó Koga.
– Bien... lo intentaré...
Cerró sus ojos e inmediatamente sintió un golpe en su estómago que la obligó a botar sangre por la boca y luego toser.
Volvió a cerrar sus ojos y se imaginó la habitación en la que se encontraba y empezó a escuchar unos pasos que se acercaban a ella y el ligero olor a formol* que Bankotsu desprendía. Inmediatamente dirigió la daga a la izquierda dándole a duras penas en la mano con la que intentaba golpearla. Dio una voltereta con los ojos cerrados, calculando mal y golpeándose en su pierna izquierda de casualidad con una de las sillas.
Continuó en su propia oscuridad, hasta que escuchó el leve chirrido de una de las puertas.
– De esta no te salvas señorita cazadora – murmuró el vampiro y Kagome pudo escuchar claramente donde se encontraba. Corrió hacia él y, como había practicado con Inuyasha, con agilidad y al más puro estilo de Jackie Chan, esquivó uno de sus golpes al estómago agachándose y estirando el pie derecho haciéndole caer, y e inmediatamente abrió los ojos y le clavó la daga en el corazón.
– Enfermera... ¡Kagome!... ¿Qué pasó?... Juro que si no me contestas voy a entrar y...
– Perro, cállate – dio un cansado suspiro y continuó hablando – por fin lo maté... ahora si pueden entrar y verificar lo que hay dentro de una de las puertas de aquí... se ve sospechoso.
– Bien, ahí vamos – dijo Koga sacándose la peluca y el mandil que llevaba puesto.
– Chicos, háganlo rápido, Naraku aparece en el radar a unos quinientos mil kilómetros de ustedes – anunció Hoyo.
– A la hora que hablas cobarde
– Inuyasha, déjalo tranquilo... No le digas su verdad al pobre, luego se va a deprimir – se burló Koga
– ¡Ya basta los dos! – gritó Kagome – Vengan ahora mismo e investiguen... necesito volver a mi departamento a tomar una ducha y ¡No Inuyasha! No voy a volver a tu casa, necesito mi propio espacio.
– ¿Qué? – gritó Koga.
– ¿Acaso este coqueto ya invadió su espacio Señorita enfermera? – insinuó Miroku con una leve risa, mientras esperaba con Inuyasha a que "el lobo" bajara.
– ¡Me refería a que necesito estar rodeada de mis cosas pervertido!
– Ya ven, por eso Miroku merecía como nombre clave "pervertido" y no "monje"
– Oigan, Naraku a cuatrocientos ochenta y dos mil setecientos veintitres kilometros de ustedes y se acerca a gran velocidad, parece que ya se dio cuenta de que Bankotsu está muerto así que apúrense – Hoyo sonó desesperado... más de lo normal, por lo que decidieron tomar en cuenta su advertencia.
– Ya Hojo – Murmuraron los tres chicos
Thanks for the reviews! I love... no, esperen... Las amo muuuuuchooooo y también a los lectores fantasma que leen y no comentan.. ¡Gracias por leer!
¿Qué habrá querido decir Miroku con que "está en sus genes"?
¿Kagome lo matará por ser un pervertido?
¿Cuán cobarde es Hojo? ¿Le seguirán haciendo bullying?
Esto y mucho más, aquí en el fic: "Save me" :3
Dejen reviews!
Bye :3 (Algo más?... emmm... dejen reviews!... ah, no, eso ya lo dije :p), ahora sí... Bye :)
By: V-a-l-e-a-o-m-e :3
