Disclaimer: Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen 7w7 pero si la historia :D es de mi propia autoría, escrita por mi cerebruto, a través de mi propia manito para llegar a mi laptop :3 ... en serio, si no pregúntenle al angelito en mi hombro derecho y al diablito en mi hombro izquierdo... Si es que los ven... :p

Gracias a todas las que leyeron este fic... Las amo!... También a los(as) que agregaron esta historias a sus favoritos y alertas...me hacen muy feliz :3... también gracias a aquellos(as) lectores(as) silenciosos(as)... niños y niñas, ¡no muerdo! Dejen un review y así sabré si les gustó! :3

¡Lamento la tardanza! Pero esto de entrar a la universidad no es como lo pintan -o sea, todo amigos, sonrisas y nuevos profes-, y me tuve que acostumbrar :'(, espero me disculpen, traté de alagar el capítulo y salieron 6 hojas de word... Nuevo record -para mí, ya que nunca escribo tanto-.

Espero que les guste c:

Ahora...

¡A leer!


Save me


Capítulo 5

Ya era de noche y el gran edificio iluminaba toda la cuadra.

Mientras todos se encontraban en el cuartel, aprovechaban para ocuparse de sí mismos, como Kagome que se recuperaba en la enfermería de la paliza que le habían dado, Koga entrenaba en el gimnasio, e Inuyasha y Miroku pues...

– Así que ella es de la familia de…

– Sí, de Kikyo.

– Pero no sabes cuánto había investigado y no encontré nada, su familia cerró por completo las vías de información sobre ella, al menos para cualquiera que se apellide o tenga rasgos parecidos a los de los Taisho – murmuró serio

– Bueno, sabes que soy muy persuasivo cuando quiero, por lo que tuve que hacer muchas preguntas e ir de un lugar a otro – hizo una pausa dramática – Al parecer, tu amada tenía una hermana, su nombre era Midoriko Higurashi, ella era la hermana mayor de la familia, por lo tanto, la habían mandado a Inglaterra a estudiar en un colegio para señoritas debido a su comportamiento rebelde. Al regresar, la familia Higurashi ya estaba de luto y creían que Kikyo había decidido suicidarse por no dejarla casarse contigo… así que…

Alguien tocó la puerta del laboratorio que -a propósito- ambos habían echado llave.

– Continua…

– Pues… ellos al no saber nada de tí, comenzaron a tenerte miedo y los rumores de que tu la mataste circularon por todo el pueblo, por lo que a Midoriko la mandaron lejos de nuevoa Inglaterra, ahí continuó estudiando por un corto tiempo más y luego…

– ¿Hay alguien ahí? – ambos se quedaron callados y quietos para no delatarse – Vamos… sé que están ahí, no me engañan a mi, ni a mis agudos sentidos.

– Maldita sea como odio que tenga un super oído – dijo Miroku en un tono bajo.

– ¡Ya te oí Miroku! e ¡Inuyasha, si todos aquí fueran vampiros hubieran olido tu preocupación a kilómetros! – gritó Sango – O salen o voy a romper…

– Ya… ya Sango, ya salimos

Miroku guardó todo aquello que tenía que ver con su investigación privada, la cual, ahora no era tan privada. Estaba seguro de que Sango había escuchado todo…

¡Esperen!... ¡SANGO!

Apartó a Inuyasha de la salida y se tiró encima de la castaña que, con sus impresionantes reflejos le dio un puñetazo en la cara tirándolo al piso inconsciente.

– ¡Sango, mira lo que acabas de hacer! – gritó el peli plateado dándole cachetadas a el golpeado joven.

– El sabe que no me gusta que se me tire encima.

– ¡¿Quién te entiende Sango?!, no te gusta que se tire encima y no te gusta que se le tire encima a otras mujeres.

– ¡Eso es diferente!

"Inuyasha Taisho, Miroku Ishida, Koga Asato, por favor presentarse a la sala de prácticas B"

– Vamos Inuyasha – respondió Miroku mientras se levantaba con rapidez.

– ¿Tu-tu no estabas mal? – preguntó Inuyasha desconcertado. Desde hace años que conocía a Miroku y jamás había visto -o probado- la resistencia que tenía a los golpes.

– Inuyasha, estoy tan acostumbrado a los golpes de Sango que ya soy inmune – dice serio, luego voltea a ver a la nombrada y la señala – Tú y yo vamos a hablar más tarde en MI oficina.

Ambos estupefactos ante aquella orden se quedan paralizados.

¿Que Miroku dijo que?

Sango salió de ahí murmurando palabras inentendibles e Inuyasha reacciona y corre hacia donde lo habían llamado por el altavoz.

-.-

– Ahora que pasa Hoyo, no me digas que uno de tus… – se quiso burlar Koga, pero el castaño lo miró con molestia.

– Lo que les quiero decir es importante y clasificado – suspira – Naraku hizo contacto con nosotros a través de una nota, aquí está, mírenla – se la entrega a Miroku, pero Inuyasha se la iba a quitar, cuando – ¡No la toques Inuyasha! Hay agua bendita rociada en el papel.

– Bien, Bien – levantó las manos Inuyasha apartándose – Léela Miroku.

– Aquí dice que… – la leyó, todos notaron el cambio en la actitud del joven. – Inuyasha, tienes que decirle a Kagome sobre su origen.

– Te dije que si, lo voya hacer.

– Pero tiene que ser ahora, ya, escucha:

Ya sé que tienen a una Higurashi entre ustedes, y la verdad, me encantaría probar el sabor de una de ellas, otra vez.

¿Nos creían vulnerables que porque asesinó a uno de mis hombres?

¿Verdad que querían engañarme?

Hemos decidido entre todos lo que haremos con ustedes.

NARAKU

Posdata: Yo sé, Inuyasha, que tu descubrirás el mensaje.

– ¿Mensaje? – preguntó Koga, confundido.

– Lo mismo me pregunté yo – dijo Hoyo.

– Es fácil. Miren las tre primeras letras de cada oración, excepto la primera, es YA-NOS-VER-EMOS. claro que en hemos le quitamos la h para darle coherencia. – explicó

Todos se quedaron callados analizando el mensaje.

– Está afirmándose, ¿No es cierto? – preguntó Hoyo – Dijo " Ya nos veremos", no colocó un muy pronto o un tal vez.

Todos asintieron.

– No piensen mucho en eso, Naraku quiere que nos concentremos en esto mientras él se dedica a… hacer cosas a nuestras espaldas. – murmuró Inuyasha.

Los tres muchachos lo observan preocupados.

– Ahora tenemos que protegerla más – dice Miroku.

– ¿Por qué? – preguntó Hoyo confuso

– Nuestras sospechas fueron confirmadas...la señorita Kagome si es una Higurashi.

– Nadie me había dicho nada – se molestó el castaño.

– Él lo iba a hacer – señaló Miroku a Koga.

– Ehh, no, según yo, lo iba a hacer Inuyasha.

– A mi ni me digas, yo estuve ocupado con ella por lo que no le pude decir nada.

– Ahora entiendo el tipo de amigos que tengo – volvió a murmurar Hoyo, bajando la cabeza en un gesto triste.

Inuyasha lo observó y roló los ojos – Ya, despierta – le dió un manotazo en la cabeza – Tenemos que lidiar con Naraku no con tu facilidad de ponerse deprimido, imbécil.

– ¿Quién está deprimido?

Todos se asustaron y voltearon a ver la puerta, ¿Por qué diablos estaba Kagome parada allí?

– ¿Ka-Kagome?... ¿Qué haces aquí? – preguntó Inuyasha.

– Escuché que los llamaban a todos y me extrañé de que no me llamaran a mí…

Todos miraron a Inuyasha, buscando respuesta a la pregunta de Kagome – Es que… es que...

– Es que vamos a… a celebrar una fiesta… sorpresa… para... ¡Sango! – respondió Miroku nervioso.

– ¿Se acerca su cumpleaños?

– Fíjate que es en dos meses – dijo Hoyo – Pero… pero nosotros preferimos planear con anticipación, ya sabes que... a veces hay contratiempos y… y… oye Kagome , ¿Te gustan los pasteles de chocolate?

– Ehh… si.

– A mí también, buenometengoqueiradiós – respondió Hoyo con rapidez, quitándole la hoja de las manos a Miroku y guardandola en una maleta y saliendo de allí .

– Yo… yo también – murmuró Koga siguiéndolo.

– Bueno jovenes, tengo que buscar a mi querida Sango, adiós – los secunda Miroku.

Inuyasha y Kagome se habían quedado solos y habían mirado la salida con curiosidad.

– ¿Qué pasó aquí antes de que yo llegara? – preguntó Kagome.

– ¡Feh! – respondió el ojidorado– Nada de lo que te tenga que interesar, tonta.

– ¡Pues tu expresión me dice todo lo contrario, tonto! – le gritó.

– ¡Esta expresión siempre está en mi cara!

– ¡Pues eres un amargado!

Ambos se miraban con molestia. El chocolate y ámbar fundidos se derretían a cada segundo que pasaba.

– ¡Deja de mirarme!

– ¡Tú me miraste primero!

– Ya… ya, niños los dos son bonitos – habló Sango mientras pasaba de largo por fuera de la habitación – pero, ¿Adivinen qué?... Los que se odian siempre se gustan…

Ambos se miraron confundidos… Que Sango… había dicho ¿Qué?

Sin darse cuenta se observaban sonrojados… al mismo tiempo, sus mentes fabricaban preguntas tales como: ¿Sera cierto? ¿Me gustará? ¿Acaso le gusto?, y, como si hubieran sido hipnotizados ambos empezaron a acercarse lentamente hasta que pudieran sentir el cálido aliento del otro en sus rostros, y seguían acercándose… poco a poco… hasta que… la alarma de uno de los radares de práctica empezó a sonar, provocando que se separaran al instante.

Inuyasha fue a por este, escribiendo coordenadas en una computadora que emitía señales a los que tuvieran otros radares del edificio a su disposición.

– Es Naraku… va por Jakotsu Strauss – en este momento se dirige a la puerta y sale corriendo, dejando a Kagome sola, quién, estupefacta, contemplaba la puerta con mirada perdida…

"Inuyasha y yo… ibamos a… a…"

-.-

Dos minutos antes en la oficina de Sango...

– ¿Qué quieres Miroku? – pregunta Sango sin levantar la mirada de los papeles que leía.

– Hablar contigo, te lo dije hace un rato, ven a mi oficina…

– Tú no tienes una oficina. – se burló – Por eso no fui, además... ¿Crees que te haría caso Miroku?

– Entonces, con toda la caballerosidad del mundo, te pediría que no te entrometas en mis relaciones. – murmuró serio.

– ¿Relaciones? – continuó burló – TÚ no tienes relaciones, tú usas a las mujeres un día, a veces dos o tres, y en ocasiones hasta cuatro o cinco, pero hasta ahora, no he visto que una sola de tus chicas dure contigo.

– ¿Por qué crees que sea Sango? ¿Nunca te lo has preguntado? – volvió a caminar hacia ella y posó sus manos en el escritorio, atrayendo su atención. – Acaso… ¿No recuerdas la fiesta de navidad del 2012?

– Miroku… Basta – se levantó y golpeó la mesa, desafiandolo con la mirada.

– Bueno… eso no era lo que me… – Antes de que terminara la oración, Sango le propinó una sonora bofetada.

– Esa fue una experiencia que no me gustaría volver a repetir, ahora, si me disculpas, tengo que entregarle estas copias del nuevo prototipo de celular holográfico a mi superior, el señor Daigi – dicho esto caminó hasta la salida y cerró la puerta con fuerza, dejando a Miroku con la cabeza ladeada.

"Cada vez que le hago recordar lo de navidad la cago… ¿Cuándo dejaré de ser tan estúpido?"

-.-

– ¡Hoyo! Pedazo de imbécil, Naraku acercándose a su próxima víctima y tú aquí comiendo pastel de chocolate – gritó Inuyasha, a la vez que abría las grandes puertas de la cafetería medio llena de gente.

– ¿Qué?... Ahí voy… lo siento, pero tenía que escaparme del tenso ambiente de la sala de prácticas… – se pasó la mano por la frente secándose el inexistente sudor – Tú y Kagome tienen mucha química, ¿Eh, Inuyasha?

– ¿De-de qué hablar? – gritó con las mejillas a punto de estallar – Haz algo productivo y ve a avisar a los demás… ¡No tenemos tiempo!

– Ya Inuyasha… relájate un poco ¿No? – murmuró al levantarse de su asiento – No sé cómo Kagome te ha aguantado durante el entrenamiento.

– ¡CÁLLATE Y VE!

– Uy ya… mejor cásate… con Kagome… – dicho lo último salió corriendo, pero Inuyasha no tenía ganas de ir tras él, se sentía cansado, tanto física como mentalmente.

Desde la pelea que tuvo Kagome -y desde que la había visto con aquel uniforme de enfermera que le sentaba tan bien- no se la podía sacar de la cabeza.

Tampoco lo dicho por Miroku… En realidad Kagome, ¿Podría ser pariente de Kikyo?

Su propia apariencia lo confirma, y la historia que Miroku le contó sonó convincente.

Pero estaba ese "algo" que no lo convencía del todo, como la razón por la que ella acabó en manos de Mukotsu.


Las amo muuuuuchooooo y también a los lectores fantasma que leen y no comentan.. ¡Gracias por leer!

Gracias por soportarme :D... y por esperarme :D

¡Dejen reviews!

By: V-a-l-e-a-o-m-e :3