Disclaimer: Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen 7w7 pero si la historia :D es de mi propia autoría, escrita por mi cerebruto, a través de mi propia manito para llegar a mi laptop :3 ... en serio, si no pregúntenle al angelito en mi hombro derecho y al diablito en mi hombro izquierdo... Si es que los ven... :p
Gracias a todas las que leyeron este fic... Las amo!... También a los(as) que agregaron esta historias a sus favoritos y alertas...me hacen muy feliz :3... también gracias a aquellos(as) lectores(as) silenciosos(as)... niños y niñas, ¡no muerdo! Dejen un review y así sabré si les gustó! :3
¡Lamento la tardanza! Estuve un poco mal de salud y también un poco corta de inspiración. Digo un poco porque últimamente tuve sueños extraños que ufffffff... bueno, no les quiero contar todo porque creo que convertiré mi sueño en un fic xD.
Espero que les guste C:
Ahora...
¡A leer!
Save me
Capítulo 6
Inuyasha corría a gran velocidad en medio de la noche.
Miroku, Koga y Kagome iban en una Ram 1500 a toda velocidad.
Esta vez… la carnada sería él mismo, pero, debido a su "incapacidad" para matar vampiros, recurriría a la ayuda de Koga, mientras Miroku le explica a Kagome las tácticas que usan para matar al vampiro.
El próximo objetivo era Jakotsu Strauss, un extravagante vendedor de una tienda de zapatos para hombre.
Luego de que Hoyo llegara a la sala de prácticas, pudo ver con claridad que el siguiente punto al que Naraku probablemente podría atacar, sería Jakotsu, ya que este se encontraba a una considerada corta distancia, casi tanto como de Kyokotsu Lorens, pero se decidiría a ir por el primero, ya que al ser 40 años menos, poseía menos experiencia que el segundo y probablemente no se daría cuenta de lo que tramaba.
– Y… eso es todo, ¿Simple no? – explicó Miroku mientras se detenía.
Koga se bajó del transporte y se quedó parado en aquel lugar desprovisto de gente por la hora nocturna en la que se encontraban, leyendo la información extra que llegaba a su celular.
– Me lo podrías repetir todo ¿Por favor?, me perdí desde el inicio. –
– Ah Señorita Kagome, se lo resumiré. – se sacudió usted y yo somos el apoyo, estaremos ayudando a Inuyasha desde lejos, mientras él logra distraerlo para que Koga lo pueda atacar, si surge algún problema entramos nosotros ¿Entendió? – se detuvo frente a una tienda de dos pisos color blanco con puertas y ventanales de cristal. Constaba de dos pisos, el cual, sólo tenía las luces del primer piso prendidas. – Póngase esta peluca – sacó dicho objeto en color marrón claro – Usted y yo estaremos en el restaurante que está aquí al frente, mientras Koga se lleva el auto a dar un "paseo", si Inuyasha lo llama, ahí entrará en acción.
– Ahora entiendo por qué querías que me pusiera este vestido naranja. – murmuró riendo, ya que con el vestido se sentía como una muñeca.
Tenía un bonito escote de barco y mangas tres cuartos. Le llegaba hasta la rodilla y no era tan entallado en la cintura, más bien, se sentía cómoda, a excepción de la peluca rubia y lacia, esta le molestaba un poquito.
– No, de hecho, la idea del vestido fue de Hoyo,
Kagome se le quedó mirando y volvió a soltar una risa, ganándose el ceño fruncido de Miroku.
-.-
– Monje, es la hora y el objetivo está pocos metros moviéndose de un lado a otro – murmura Inuyasha a través del comunicador.
– Está bien, le diré a Koga que dentro de cinco minutos…
– No, no cinco, dentro de tres. – murmuró en voz baja. – Entré por la azotea, parece que los polvos que Sango me dio fueron de utilidad, ya que Jakotsu no ha podido darse cuenta de qe estoy prácticamente detrás de él.
– ¡Ve al punto chucho! – gritó Koga
– No soy…
– ¡Continúa perro! – gritó Kagome, quién aún se encontraba en la camioneta con Miroku, ambos listos para salir y entrar al restaurante.
– Bien. – se escuchó un leve suspiro – Jakotsu está a punto de irse de este lugar… Al parecer, en las tropas de Naraku hay un opositor que está ayudando a que los condenados a ser la comida de los nuevos se salven. Escuché el momento exacto en que este rarito contestaba una llamada de una extraña voz que le decía que Naraku lo buscaba a él y que se fuera de aquí inmediatamente, así tomaría una mejor decisión: La de matar a Renkotsu, quien, ya estaba avisado.
– O sea que aquí tenemos un motín a punto de salir a flote. – dijo Miroku, saliendo del auto y mirando a través del vidrio a Jakotsu que se movía de un lado a otro. – Pero me pregunto, ¿Quién lo comandará?
– Quien quiera que sea hace que nuestro trabajo se dificulte, porque si estos locos se mudan a otros lugares, tendremos que hacer una investigación exhaustiva y…
– ¿De qué te quejas perro?, Ese es trabajo de Hoyo. – se burla Koga, pasando por tercera vez en frente de la tienda.
– Los escuché ingratos…– habla con voz lastimera – En fin… Naraku se está acercando a toda velocidad, y ustedes siguen hablando del afeminado Jakotsu, Inuyasha mátalo de una buena vez…
– Bien, Bien… Koga, ya pasaron 3 minutos, trae tu maldito trasero hasta aquí , yo lo voy a distraer para que hagas un golpe limpio. – Y el intercomunicador de Inuyasha hizo un leve pip que indicaba que lo había apagado.
– El es el maldito… – murmura apagando también el intercomunicador.
Koga se estaciona y baja rápidamente para abrir la puerta con fuerza, a su propio estilo.
– Bien Jakotsu, llegó tu… ¿Hora? – miró atónito la escena frente a él – ¿Cómo lo hiciste si ni siquiera puedes llegar a atravesar el espacio personal de otro de los tuyos?
– Yo… no… lo hice… sólo… – se sentó en un silloncito cuadrado color granate – Él estaba cargando una caja y bajaba por las escaleras, yo sólo me acerqué y murmuré en su oído que estaba acabado, este torpe se tropieza y lanza las cajas al aire y de ella salieron varias pelucas y botones y… y dos pares de tijeras… Él cayó de espaldas y una de las tijeras cayó de punta en su corazón y… murió. – miró a Koga estupefacto – Pero… lo más raro es que Jakotsu sólo me miró y me sonrió antes de dejarse caer, como si su deseo fuera el de morir, por ello no detuve las tijeras.
– Dices que… ¿Quería morir?
– Si… yo… sólo lo vi en sus ojos… el deseo de al fin morir, no para descansar en paz, sabes que eso es imposible para nosotros pero… simplemente él quería dejar de existir...
– Me parece algo extraño, incluyendo la llamada del conspirador. – el cuerpo inerte de Jakotsu se desvaneció ante sus ojos, dejando la tijera en el suelo. – ¿Tu comunicador está apagado?
– Sí, ¿Por qué?
– Aquí entre nos, ¿Qué es lo que sucede una vez que se evaporan?
– ¿Me lo preguntas a mí? – lo mira burlón. – Nadie lo sabe, pero algunos rumorean que vas al purgatorio… y luego esperas hasta que todos tus crímenes sean absueltos… pero te repito, sólo son rumores.
– Y a todo esto… ¿Por qué no le has dicho nada a Kagome de que eres…?
– Por que primero debo decirle de su origen, y no estoy cien porciento seguro de que sea...
– ¿Qué más pruebas quieres? – preguntó en voz baja acercándose a él furioso – Miroku hizo toda la investigación, el problema sería identificar el ADN… No sabemos hasta ahora donde Kenta Higurashi pudo morir, pero una de sus muestras de sangre siguen congeladas y podríamos sacar una prueba de compatibilidad genética así se te irán las dudas.
– Koga, ella podría estar en peligro al saberse que es una Higurashi.
– Ella sabe defenderse, ya lo demostró, ella podría ser la luz de nosotros los cazadores y podría exterminar a Naraku, ¿Qué no lo entiendes? – el oji dorado desvió la mirada al suelo y se alejó hasta llegar a uno de los aparadores.
Claro que lo entendía, lo vío cada día que ella entrenaba en su casa, los mismos ojos llameantes y sedientos de venganza que su padre Kenta.
Kenta Higurashi fue un sacerdote a punto de ser convertido en vampiro. Después la experiencia tan aterradora que le tocó vivir, decidió retirarse del sacerdocio y continuar una nueva vida como cazador, claro que la fe en Dios no la perdió nunca, ni siquiera cuando se casó.
Uno de los días en que se internaba en el bosque para buscar un par de vampiros que le dijeran la localización de Naraku -aquel que lo había mandado a atacar por intervenir en un robo, ayudando a escapar a las víctimas- cuando encontró una pequeña cabaña.
Al entrar, se encontró con una sangrienta escena: Hombre y mujer, ambos con un hueco en el estómago del tamaño de un puño humano, las paredes con mensajes en una extraña lengua escritas con la sangre desparramada alrededor de ellos , mientras que en una esquina, casi escondida, había un cuerpo menudo y delgado, que a juzgar por la leve elevación de su pecho en cortos intervalos de tiempo se había salvado de toda esa masacre, cubierto por una gran tela celeste manchada de sangre y polvo. Al parecer, la persona -o personas- que les había atacado, pensó que ya estaba muerta, pero no, aquella jovencita de cabello azulado, delgada y de diez años menor que él estaba viva…
Optó por llevársela al pueblo en donde él residía y dejarla en una iglesia u orfanato en donde la pudieran acoger con calidez, claro que ella se había rehusado arduamente… "¿Por qué?", se preguntaba él, y pudo darse cuenta de que ella portaba un par de agujeros casi imperceptibles entre la unión del cuello y su hombro…
– ¡Inuyasha! – apareció la voz de Koga anulando sus recuerdos. – ¡Hey! Te estuve llamando y parecías completamente ido…
– Disculpa…
– ¿Disculpa? – uso su tono sarcástico para burlarse. – ¿El perro sarnoso disculpándose?, definitivamente algo malo te sucede.
– Sólo estaba recordando a Ken…
– Oh…
Inuyasha asintió levemente con la mirada caída. En efecto, Kenta Higurashi fue un gran amigo cuando lo conoció -después de convertirse en vampiros- con el nombre de Ken Itoshi. El cazador alto y de pelo oscuro como la noche al escuchar su nombre no le podía creer que él era Inuyasha Taisho, la leyenda dentro de toda la comunidad de cazadores, sobre todo cuando su apariencia había cambiado, pero con el tiempo terminó aceptando su verdadera forma.
– Voy a encender mi comunicador. – murmuró alejándose de Inuyasha.
Vio la lástima en sus ojos antes de voltearse, ¡Maldita sea! ¡Cuánto odiaba que le tuvieran lástima!
Cada vez que una persona escuchaba que él había sido un cazador convertido en vampiro lo miraban de esa forma.
Sólo una persona no lo había mirado de esa forma: Kenta. Él al escuchar su relato se comenzó a reír y luego intentó asesinarlo, alegando que ni aunque tratara de traicionar a los suyos -los vampiros- no iba a poder salvarse. Al recordar aquello curvó su boca en una sonrisa.
¿Cómo reaccionaría Kagome si le dijera que él es un vampiro?... ¿Le atacaría? ¿Lo aceptaría tal y como era?
– ¡¿Qué?!
Inuyasha levantó la mirada hacia Koga que gritaba a través de su comunicador, por lo que decidió prender el suyo.
– … Y luego aparecieron estos sujetos que intentaron llevársela a la fuerza... inmediatamente arranqué y ellos cayeron a la pista, sin embargo, ella se golpeó la cabeza con la parte superior del carro… Vienen tras nosotros… – habló Miroku con voz agitada.
– Dime por favor que los persiguen desde un auto. – dijo Koga.
– ¡No! ¡Deja de hablar estupideces! Estamos en un momento crítico... estos tipos son malditamente rápidos. – Y la comunicación se cortó.
Ambos se miraron el uno al otro asustados y salieron a toda prisa del lugar.
– ¿Qué te dijo Miroku? ¿Quienes los persiguen? ¿Dónde están?
– Están tomando la carretera en dirección a las montañas, Miroku planea escapar de unos vampiros que no se sabe si Naraku envió… Al parecer ellos SÍ estaban enterados de quién era Kagome, en realidad, Miroku los escuchó decir que "Derramarían la sangre de la impura sobre aquél que se vanagloriaba de poder".
– ¿Saben de su mezcla de sangres?
– Dan a entender que sí.
– Entonces tenemos que ir por ellos. – Dicho esto él desapareció dejando al oji-azul sólo en la desolada pista.
– ¡Pero no me dejes aquí zoquete! – bufó y tomó su celular. – Hoyo, mandame un…
– Ya está en camino, Miroku me llamó a mí porque tu comunicador y el de Inuyasha estaban apagados, ya debería de llegar tu transporte.
– ¿Tan rápido? ¿Desde que hora te estaban llamando?
– No te gustaría saberlo.
-.-
A través de la Parkview* Miroku podía apreciar a los dos sujetos que los perseguían. También se sentía cansado después de casi haber salido corriendo del restaurante hacia donde Koga había dejado aparcado el auto.
Estaba seguro de que ambos vampiros eran iniciados que se escaparon de Naraku y que querían la sangre de Kagome para vengarse de él...
Los postes de luz iban escaseando a medida que se metía más en terrenos de la montaña, por lo que la oscuridad se cernía sobre ellos poco a poco.
– Kagome… ¡Despierta! – con una de las manos movió su hombro y luego la tomó de los cachetes. – ¡Despierta!
No le quedaba de otra más que usar la sustancia de emergencia. La mismísima Sango lo había usado con él en una misión hace un año y funcionaba de maravilla.
Presionó el botón de encender la radio e inmediatamente este se transformó en una pequeña cajita de la que salía vapor. La abrió y sacó la jeringa para inyectarsela directamente en el cuello… No había momento para ser delicado.
La chica se sacudió y gritó de dolor… miró a través de la Parkview otra vez. Ambos vampiros se quedaron parados y sonrieron sádicamente alejándose de allí
Volvió a mirar a Kagome y empezó a murmurar palabras incoherentes… Eso no le había sucedido a él cuando Sango hizo lo mismo… ¿Qué le sucedía?
Arriesgándose, giró el auto en un ángulo de ciento ochenta grados y volvió por el mismo camino en dirección a la agencia. Inuyasha y Sango tenían que ver eso.
– Hoyo, voy para allá, los vampiros dejaron de perseguirme… Necesito una camilla en la cochera ¡Pronto!
*Parkview es la una cámara en la parte trasera que varios carros poseen, sólo que ellos le hicieron sus pequeños ajustes.
Las amo muuuuuchooooo y también a los lectores fantasma que leen y no comentan.. ¡Gracias por leer!
Gracias por soportarme :D... y por esperarme :D
¡Dejen reviews!
By: V-a-l-e-a-o-m-e :3
