Disclaimer: Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen 7w7 pero si la historia :D es de mi propia autoría, escrita por mi cerebruto, a través de mi propia manito para llegar a mi laptop :3 ... en serio, si no pregúntenle al angelito en mi hombro derecho y al diablito en mi hombro izquierdo... Si es que los ven... :p

Hola a todos... disculpen la demora... estuve muy ocupada con los estudios :( Los exámenes son brutales... Espero que disfruten de este capítulo.

Ahora...

¡A leer!


Save me


Capítulo 8

Era de noche.

La lluvia caía con fuerza y los árboles del bosque cercano a la destartalada casucha lograban hacer espeluznantes figuras.

El joven peliplata estaba abrigado con una vieja manta que encontró por ahí.

Pensaba en Kikyo y en su inevitable muerte.

Pensaba en el maldito de Naraku… ¡Ja!... El maldito ahora era él.

Se acurrucó aún más y apretó la manta con fuerza…

¡Debió saber que eso iba a pasar!... ¡Debió saber que después de haber matado tantos vampiros, era lógico que el jefe de ellos fuera a por él!

Todo el brío se había esfumado y sólo dejó atrás a un asustado Inuyasha que no dejaba de culparse por todo lo que había pasado.

No se había atrevido a ir al pueblo, porque sabía que ahí lo tratarían como lo que era, un monstruo, estuvo vagabundeando por días hasta que logró esconderse de la repentina llovizna que cayó en la tarde hasta la noche.

Su dientes le dolían porque trataban de adaptarse a los crecidos colmillos, y sus labios tenían heridas porque estos no se podían quedar mucho tiempo dentro de su boca, ya que le fastidiaba.

Su nariz le picaba mucho, le molestaba porque podía sentir el olor de la lluvia con todo detalle, y, el ruido de las ramas crujiendo lo escuchaba con claridad, tanta, que parecía que alguien las pisaba, que caminaban a través de ellas para llegar hasta él y… ¡No!... De repente, escuchó como alguien pisaba un charco de agua muy cerca a donde él se guarecía.

Su instinto le decía que saliera a averiguar, mas el miedo que poseía en ese momento de que fuera un cazador y lo matara en el acto fue mayor. Nadie lo reconocería. Sus ojos marrón habían cambiado a dorados y su cabello, antes negro y hasta el cuello, ahora había crecido unos centímetros más y se había vuelto plateado… estaba sólo y nadie lo podría ayudar… en estos momentos volvió a recordar su pobre infancia, viviendo de lo que los demás le regalaban por pena.

La puerta de madera se abrió con fuerza y una gran figura masculina se asomó, dejando ver un par de ojos marrones que brillaban en la oscuridad… Un cazador.

– ¡Hey tú!, no intentes ocultar tu horrible existencia con esa sucia manta. – a pesar del sonido de la lluvia, su voz grave se pudo escuchar en todo el lugar, incluso alguien sin sus desarrollados oídos hubiera podido escucharlo

– Cálmate, lo vas a asustar. – murmuró la voz de una mujer.

– No me calmaré sólo porque es alguien de los tuyos Naomi.

La mujer se iba acercando poco a poco, hasta que logró tenerlo frente a frente y le quitó la manta, pudiendo observar sus ojos dorados.

– ¿Cómo te llamas? – preguntó la mujer de cabello azulado, Inuyasha sólo la miró en silencio, por lo que ella volvió a preguntar – ¿Te acaban de convertir? – él negó – ¿Fue hace un tiempo? – él asintió.

– ¿Importa cuánto tiempo haya sido convertido?, es un maldito vampiro.

– ¡Ah!, Entonces YO también soy una maldita vampira – gritó molesta.

– No tu…

– ¡Si quieres te vas y yo me quedo aquí a protegerlo!

El cazador sólo la miró y salió de la cabaña, mientras la mujer llamada Naomi se sentó a su lado y se abrazó así misma, cerrando los ojos para descansar.

-.-

– ¿Dónde está el idiota de Inuyasha? – se escuchó una voz grave. Los que se encontraban cerca pudieron hallar el parentesco con el mencionado por el cabello plateado y los ojos ámbar.

– Gusto en verte Sesshomaru – saludó Koga luego de aparecer de uno de los pasillos. – Que alegría tenerte por aquí, nos tenías abandonados.

– Ahórrate tus comentarios, tengo que ver a Inuyasha. – siguió caminando siguiendo el detestable olor de su medio hermano, más Koga no lo deja caminar sólo.

– ¿La ganas de ver a tu "hermanito querido" tienen que ver con la maleta negra que traes? – preguntó el ojiazul con burla.

– Te estás tomando demasiadas confianzas conmigo. – musitó molesto.

– ¡Wow, wow! Llegó el hermano vampiro a poner en su lugar al tonto.

– Se supone que crezcas Koga, no que vuelvas a ser un niño.

– Ouch… Eso me dolió tanto que estoy a punto de echar a llorar. – su sarcasmo molestó más al oji dorado, quien detuvo su caminar, a punto de decirle unas cuantas verdades al moreno, más la voz de una mujer lo hizo detenerse.

Anteriormente, Koga pertenecía a la base en la que Sesshomaru trabaja actualmente como protector de los menores huérfanos de familias de vampiros aliados o cazadores y algunos híbridos, pero Koga fue reasignado debido a problemas que tuvo con uno de sus compañeros de trabajo.

– ¡SESSH! – El hombre se tocó el puente de la nariz con el dedo pulgar e índice y suspiró – Sesshomaru, no te atrevas a pegarle. – La mujer que había llegado hasta ellos era hermosa. Su cabello lacio y negro caía en degradé hasta su espalda, sus ojos marrones oscuros mostraban preocupación y molestia, una atrayente combinación. Sus facciones eran delicadas, y su piel blanca a simple vista parecía suave y tersa.

– Rin, te dije que te quedaras en…

– Sentí tu enojo, así que burlé a la recepcionista y vine directo hacia aquí, es mejor acompañarte para que no te metas en problemas. – lo tomó del brazo y lo jaló por el pasillo alejándose de Koga, quien se reía ante la debilidad que tenía el duro, callado y frío Sesshomaru ante su esposa.

– No tenías que acompañarme.

– Sí… Sí tenía que hacerlo. – Murmuró.– ¿En dónde está tu hermano?

– Cuarto piso, en el laborarorio de prácticas 3M con una mujer de olor extraño… Está entre aromas frutales y sangre. –

– ¡Amo tu olfato! – gritó Rin. Para la buena suerte de Sesshomaru, sólo se encontraban ellos en el pasillo. – ¿Crees que su caso es parecido al de Shippo?

Ambos se detuvieron frente al ascensor.

– No… Ella es más… especial.

– ¿Especial?

– Verás… – Entraron al ascensor, y el vampiro esperó a que la puerta se cierre para poder hablar con tranquilidad. – Shippo es un híbrido, nacido de una humana común y corriente, y un vampiro común, en cambio, esa… Bueno… Ella… Es hija de un cazador y de la hija del jefe de los vampiros, ella tiene más habilidades que cualquier otro cazador o vampiro juntos. Su sangre es más poderosa, sin embargo, también es más dañina.

– ¿Dañina?

– Lo que pasa es que ningún vampiro puede beber de su sangre, es mortífera para aquellos de raza pura que osen beberla.

– O… sea que… otro híbrido si podría alimentarse de ella.

Sesshomaru miró disimuladamente hacia el piso y por un momento, Rin creyó que su esposo no le respondería, hasta que, antes de que las puertas del ascensor se abrieran, él dijo– No lo sé... ella es única en su especie.

Ambos, en silencio, llegaron a la sala 3M y Rin abrió la puerta para encontrarse a una muchacha de cabellos negros azabaches, muy pálida, con ojeras y manchas de lágrimas en las mejillas, sus labios tenían heridas cicatrizando, mientras que el relleno de la camilla se salía por donde ella había rasguñado, pero eso no le importaba al chico de cabello plateado quien estaba sentado en una silla, pero con medio cuerpo acostado al lado de la chica. Ambos tenían las manos entrelazadas.

Sesshomaru se acerca a su hermano y le da un golpe en la cabeza. – Despierta idiota durmiente. Me llamaste con urgencia y no sé qué haces aquí echado.

– Sesshomaru idi… – se fija en la mujer al lado y saluda – ¡Ah! Hola Rin…

– Tenemos que hablar con Toutosai, tal vez él nos pueda ayudar. – Habla el peli plateado mayor.

Inuyasha se levanta de su sitio y se estira un poco antes de responder – El viejo Toutosai no está aquí, lo mandaron junto a la momia Mioga a una investigación en Suiza sobre otro caso especial. – tronó sus dedos y bosteza – No sobre más híbridos, ehh, algo relacionado con sangre puras huérfanos.

– Todo este tema se está agravando. Naraku está aprovechando para matar grandes cantidades de los vampiros puros que no están en ningún bando, así poder quedarse con los niños y convertirlos en uno más de su grupo, y, mientras hay más de ellos los cazadores disminuyen. Muchos dan de baja para estar con sus familias… Saben que ahora están en peligro si los mandan a una misión con uno de los grupos de Naraku. – abrió su maleta y de ella sacó un par de hojas con muchas palabras.

– ¿Qué es esto?

– Léelo por ti mismo.

Así lo hizo Inuyasha. Se tomó su tiempo en lo que Rin se sentaba en la silla junto a Kagome admirandola. No se imaginaba sentir aquel dolor de la transformación a pesar de que lo había visto varias veces en el niño del orfanato que ella dirigía.

– ¿Crees que sea posible que Kagome se recupere de esta manera?

– Por eso quería hablar primero con Mioga, tal vez él en una de sus investigaciones haya podido llegar a la misma conclusión que yo.

– Pero si esto es así… entonces yo… ¿Podría salvarla?

– Tenemos que asegurarnos. – Caminó hasta una de las paredes y se recostó en ella. – Puede haber daños colaterales… Mioga tal vez lo sepa y…

– Puedo decirle a Hoyo que lo contacte, tal vez se llevó su comunicador.

– Bien, Rin, quédate aquí y cuida de la muchacha. – dijo Sesshomaru antes de salir por la puerta con su hermano menor.

-.-

Kagome caminaba a través del aire como si hubiera un camino invisible.

Todo a su alrededor estaba oscuro, a excepción de por donde ella pasaba.

– ¿Hola? – su voz hizo eco y el miedo que ella experimentaba se hacía más y más grande. – ¿Hay… alguien aquí?... – se detuvo.

Sentía que algo oprimía su pecho, por lo que no podía respirar bien, y sus manos empezaban a sudar.

– ¿Kag-ome?

– ¿Quién está ahí? – preguntó con dificultad, al escuchar la voz de un hombre.

– Kagome… eres tú…

– ¿Dónde estás? ¿Quién eres? – miraba a su alrededor y no veía a nadie, todo seguía siendo negro.

– Soy… tu padre, Kagome… soy yo…

– ¿Mukotsu?

– Él fue un gran amigo cuando estuve vivo Kagome… Soy Kenta… tu padre…

– No sé quién es Kenta…

– Kagome… aprende a usar tus poderes… no tienes mucho tiempo… – la preocupación de aquella voz era muy notoria.

– ¿Qué?

– Necesito que aprendas a usar tus poderes para que mandes a Naraku a este lugar y poder yo terminar el trabajo de eliminarlo para siempre.

– ¿Qué es este lugar?

– La verdad es que sólo estás soñando con este lugar, pero yo estoy en el verdadero Purgatorio… pagando una condena que… no importa…

– No, ¡Sí importa! – grita Kagome – No sé en verdad si eres mi padre… Al único que conocí fue Mukotsu…

– Él me hizo el favor de cuidarte cuando fallecí…

– ¿Qué?

– Aprende Kagome… yo confío en tí…

– ¡No! ¡Espera! – gritó al sentir como la voz no volvía.

-.-

– ¡Despierta Kagome! – gritaba Rin asustada. Solamente se había apoyado en ella para poder descansar un poco del viaje, y repentinamente la chica comenzó a hablar sola, gritar y arañar el colchón, apretando fuertemente sus ojos, de los cuales salían lágrimas. – Vamos, ¡Despierta!

Inmediatamente Kagome se sentó, respirando forzadamente y con su corazón latiendo a toda velocidad.

Sus manos repentinamente empezaron a hormiguear, su cabeza le dolía, y tuvo la sensación de que se quedaba con la boca seca, como si necesitara de mucha agua para apaciguar su sed.

– A-agua… por… favor – pudo murmurar con dificultad.

Inmediatamente Rin, llenó el vaso con la jarra de agua que se encontraba en el buró y se lo da sin decir palabra alguna.

Kagome solo atina a tomarse el agua de un sólo golpe. – Más por favor.

Rin vuelve a llenar el vaso observando a la chica.

– Aquí tienes – le ofreció el vaso el cual desapareció de sus manos rápidamente, acto por el cual decidió salir y avisar a su cuñado de que la joven se encontraba despierta.

– ¿Quién eres… tú?... – preguntó Kagome antes de que ella pudiese siquiera tocar el pomo de la puerta. – ¿Por qué estás aquí?, No eres una de las ayudantes de Sango.

Rin, con una dulce sonrisa, volteó lentamente, entendiendo cierto dejo de reproche en sus palabras. – Soy la esposa del hermano de Inuyasha.

– ¿Por qué estás aquí?

Rin caminó hacia ella y se sentó en la silla en la que hacía poco ella había ocupado.

– Kagome, en estos momentos tu parte vampira y humana están pelando dentro de ti, esa es la razón de la que estés aquí. – Viendo que iba a replicar, levantó una mano, callandola al instante. – Inuyasha al verte no sabía que hacer, por lo que llamó a su -pienso yo- último recurso, su hermano, claro que yo no lo iba a dejar solo con el carácter que Sesshomaru tiene, así que vine con él.

– No sabía que Inuyasha tuviera un hermano. – en ese momento Kagome se dio cuenta de que en realidad no sabía mucho de Inuyasha, solo que le gustaba vivir al aire libre fuera de ruidos molestos, que es cazador, su comida favorita y su color favorito, que por cierto sería una anécdota que siempre recordaría, ya que jamás pensó que él fuera tan adicto al rojo como para tener más de una docena de calzoncillos de ese color.

– Pues sí, pero no se llevan muy bien que digamos ya que Sesshomaru es más arisco que Inuyasha, pero una vez que llegas a conocer a los hermanos te vas dando cuenta de que son un amor, sobre todo cuando pelean, son tan graciosos. – suspira.

– Gra...ciosos

– Lo que pasa es que Inuyasha es muy terco, y cuando le grita a mi esposo, este simplemente lo ignora lo que lo enfurece más.

– Se te ve muy enamorado de tu marido. – comenta Kagome, quien hasta ese momento sólo había pronunciado unas cuantas palabras.

– Pue sí, así me siento, y tú debes sentirte feliz al ser novia de Inuyasha, digo…

– ¿NOVIA?, ¿De dónde sacas eso?

– Pues, por la forma en que tu aura cambia al escucharme hablar de él, y se te nota en tus ojitos brillantes lo que sientes por él, además, – hizo una pausa dramática y continuó – Se nota que él está enamorado de ti, por la forma en que te mira y se preocupa de ti, créeme que él no hubiera llamado a Sesshomaru si no fueras realmente importante para él.

– Yo no… – trató de negarlo mirando a Rin a los ojos, pero sinceramente no pudo, lo cual es increíble ya que hasta ese momento ella misma se convencía de que Inuyasha y ella no podían tener algo, en cambio, llega Rin y logra hacerla admitir sus sentimientos con una mirada. – Pues… tal vez… yo… si… es que…

– Tranquila… yo sé que estos hermanos tienen algo especial a parte de ser… – inmediatamente dejó de hablar al escuchar un par de toques en la puerta. – Pase.

La puerta se abrió y la cabeza de Inuyasha asomó por ella.

– Ka gome… ya… despertaste… – murmuró un poco sonrojado. La mencionada asintió sin mirarlo.

– Bueno, yo me voy, tengo que buscar a mi esposo. – se levantó Rin de la silla.

– Está en…

– Ya sé dónde está, gracias. – se adelantó y salió dejándolos solos.

Estuvo debatiendo consigo mismo sobre si debía entrar o debía salir, si debía dejarla sola para que pudiera asimilar lo que estaba ocurriendo, pero una parte de él no podía dejarla sola, sabía cómo era el dolor de convertirse, cuando tus uñas empiezan a fortalecerse y a aumentar apenas medio centímetro, o cuando tus colmillos al salir intentan acomodarse a la dentadura.

– Inu… yasha

Él escuchó atento su murmullo.

– ¿Por qué no pasas?

Con esas palabras él entró y sin mirarla se sentó en la desocupada silla.

– Bueno… quisiera decirte que… ¡Mírame! – le gritó– ¿Por qué tanto te costó decirme que Mukotsu no era mi padre? – él, evidentemente culpable, continuó evitando su mirada – Dime cuales son mis poderes, ¿Por qué soy así?... quiero que empieces por mis verdaderos padres, por favor.

– ¿Cómo supiste lo de Mukotsu?

– Respondeme tu primero, ¿No crees que por lo menos me debes una explicación?

– Lo que pasa es que es una historia muy larga… yo… preferiría contarla en otras condiciones, no en este momento…

– ¡¿Por qué?!

– Porque no estás bien…

– ¡Sí lo estoy!

– Kagome, si te relato parte de tu vida, tal vez tu condición se ponga peor, tu…

– ¿Y por qué no me lo dijiste antes?

– ¡Porque me preocupas!... ¡Estás feliz con eso!

Ambos se sumieron en el más incómodo de los silencios.

– Tuve un sueño… Mi padre me hablaba… No era Mukotsu, era otra voz…

– Kenta… ¿Te habló?

– Si… Me dijo que… Aprendiera a usar mis poderes y…

– Kagome, tu padre era uno de los mejores cazadores de la historia, un buen hombre, valiente, pero juzgaba a las personas por sus apariencias, por ejemplo, él me hubiera matado con sólo verme. – La contempló por un momento y volvió a hablar, esta vez, con una gran sonrisa – Fue un hombre tozudo y fuerte.

– Él… ¿Cómo él… conoció a mi madre?

– No fue un encuentro agradable… Hubo mucha sangre y tu padre tardó un tiempo en aceptarla por su naturaleza.

Ella lo miró confundida.

– Kagome, tu madre fue vampira, y no cualquier chupa sangre que le gusta matar gente, ella fue muy amable con todos, valiente, un tanto ingenua y odiaba las mentiras. La verdad… Tú posees su misma mirada decidida, retadora y cariñosa a la vez.

Ella atinó a quedarse callada, lo suficiente como para poder vislumbrar en él, pequeñas gotas de lágrimas que se acumulaban en sus ojos.

– ¿Cómo pudiste investigar tanto sobre ellos?

– ¿Investigar?

– Sí… ¿Cómo supiste todo eso?

Él suspiró y cubrió su cara con ambas manos.

Decidió que no podía esconderle por más tiempo el hecho de que él era un vampiro, y era mejor enterarse por él mismo que por terceros, al fin y al cabo, No le afectaría en nada ya que él no significaba nada para ella… O… ¿Sí?

– Yo… Yo la conocí…

Ella sólo atinó a quedarse muda.

¿Qué decir ante ello?

– Por eso hablabas de mi padre como si…

– Los conocí a ambos hace muchos años, cuando aún ella lucía como una niña y él como un hombre hecho y derecho, claro que lo era de todas maneras… Kagome, tu madre fue una persona muy especial para mí, ambos lo fueron…

– Cuéntame más por favor.

– Bien, empezaré desde que ellos me encontraron.


Les confesaré que este capítulo ya lo tenía escrito desde hace un tiempo, pero no encontraba un hueco en mi horario para publicarlo... :( casi no uso redes sociales :(

Les agradezco mucho por leer este fanfic, y gracias a nemesisprime03 por tu review, prometo hacer lo que pueda por actualizar, pero en definitiva terminaré este y mis otros fanfics :)

Gracias por soportarme :D... y por esperarme :D

¡Dejen reviews!

By: V-a-l-e-a-o-m-e :3