¡Muchísimas gracias por leer! Un saludo especial para Alexandria Kousukemil gracias por el comentario y espero que este capítulo te guste, que tengas una excelente noche, respondí a tus preguntas en un mensaje nos estamos leyendo.

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Spotligth.

"La cena"

Sus vibrantes ojos azules se cerraron por completo, su cuerpo dejo de tensarse y se relajó, al fin había caído victima del encanto de Atem, de su primer gran amor, deseaba sentir nuevamente sus labios añoraba con todas sus fuerzas fundirlos contra los suyos en un largo beso, su corazón se aceleraba mientras la distancia entre ambos se acortaba, pero el sonido de la puerta que conducía al lago de la mansión le detuvo, rápidamente y acalorado dio un par de pasos hacia atrás en retroceso, alejándose un poco del monarca que apretó los puños mientras dejaba salir un sonido de molestia de su garganta, había estado muy cerca de tocar la gloria y ahora regresaba al mundo terrenal de golpe.

-Ahora me crees cuando te dije que no revise las invitaciones. - Afirmo la voz de Seto que estaba de pie frente a la puerta caminando con paso firme hacia su novio acompañado de un par de sus elementos de seguridad, nada pasaba en esa mansión sin que el se diera cuenta de ello.

- S-seto….- Fue lo único que pudo decir Ryou mientras se alejaba de Atem apenado, eso había sido un acto estúpido de su parte, ¿besar al antiguo Faraón de Egipto? ¿Qué diablos había pensado? Iba a comprometerse esa noche, cosas así no podían pasar por impulso, la realidad se hacía presente en su ser como un balde de agua helada rompiendo la fantasía que se había formado en su cabeza al ver nuevamente al espíritu del rompecabezas. Mientras caminaba podía ver el rostro molesto de su amado con mayor claridad, seguramente le reprendería por ello, y tenía razón suspiro pesadamente bajando el rostro.

- Y-yo estaba... - Pronuncio Ryou pero las palabras ya no salían de su boca, estaba nervioso y sentía pánico quería darle una explicación convincente del porque había estado a punto de besar a Atem pero ¿Qué diablos iba a decirle? podía sentir la mirada atenta de Atem a sus espaldas y se sentía terriblemente mal por su comportamiento frente a ambos, sentía pena por sus actos, agacho aún más el rostro y trato de pasar de largo a su prometido, no quería verle en ese instante, sería mejor regresar a la fiesta donde podría fingir serenidad frente a los demás y donde Seto no podía reclamarle hasta que el evento estuviera finalizado.

- Espera. - El castaño le cerró el paso al albino para colocarse frente a él sorprendiéndole un poco, Seto tomo a Ryou por la estrecha cintura para el mismo obligar al menor a entregar uno de sus besos, el esbelto cuerpo de Ryou era fácilmente manipulado por el mayor que profundizo en el beso, haciendo evidente que ese chico le pertenecía, hacia bastante tiempo que Seto no le besaba de esa forma, tan salvaje y pasional, solo le entristecía que lo hiciera por las razones incorrectas y no porque le deseara realmente.

Por su parte Atem no pudo evitar mirarlos con enojo, pero sonrió aun molesto, sabía lo que el CEO quería demostrar, pero eso no le haría desistir sobre su idea con Ryou, pudo ver amor en esos ojos azules, aun había algo de ese amor que se albergaba en su corazón y por el que lucharía sin descanso hasta obtenerlo de nuevo.

- Por…favor….S-seto. - Suplico Ryou tratando de separarse de su prometido que ahora vagaba por su cuello sujetándolo con mucha fuerza levantándolo del suelo un par de centímetros, hasta que finalmente le libero.

- Roland, lleva a Ryou adentro, creo que ya tomo suficiente aire fresco, los alcanzare en un minuto. - Le dijo no sin antes acariciar la mejilla del pequeño para retomar su paso hacia Atem, ambos tenían una charla pendiente y no permitiría que el ex campeón de duelos se aproximara a lo que era suyo.

- ¡No! Seto por favor ven conmigo. - Insistió Ryou tratando de tomar el brazo del ojiazul, pero Roland le alejo evitando ser brusco con él, lastimar al albino estaba completamente prohibido.

- Llévatelo. - Continuo el CEO que no le dirigió la mirada, seguía decidido a dejarle en claro a Atem cuál era su lugar, y no era junto a Ryou.

- Si señor, acompáñeme joven Ryou es por aquí. - Insistió con rapidez el hombre tomando nuevamente al joven en brazos para conducirlo adentro de la mansión, su opinión no importaba en ese instante, pero sentía pena por el albino, sabía que estaba en problemas, el carácter duro de Seto Kaiba era bien conocido por todos sus empleados y socios, y algunas veces la bondad y dulzura de Ryou les hacía pensar que era más bien un prisionero en esa relación.

- Seto por favor. - Repitió el jovencito que trato de alejarse del fuerte agarre de Roland, pero no podría hacerlo, las órdenes habían sido dadas y sabía que ese hombre las haría cumplir al pie de la letra.

- Nos veremos enseguida. - Esas palabras fueron tan heladas como la gélida mirada que le dirigió su amado antes de cruzar la puerta de regreso a la mansión.

Ahora el único sonido que podía apreciarse era el del agua corriendo en ese pequeño lago artificial y el ahogado sonido de la música que tocaba adentro de las paredes de la enorme casa, la tensión entre ambos era evidente, y la molestia del millonario también.

- Tan inoportuno como siempre Kaiba. - Le dijo con aspereza el joven médico al CEO mientras adoptaba una posición más relajada, sabía que una pelea no sería iniciada por Seto, y menos en un lugar así repleto de personas a su alrededor y de periodistas hambrientos por una nota.

- Yo podría decir lo mismo respecto a ti. - Respondió el más alto fulminándolo con la mirada. - ¿América no era lo suficientemente buena para ti? ¿Por qué regresaste? -

- Eso no es de tu incumbencia. -

- Lo es si se trata de Ryou. -

- ¿Por qué? ¿A que le temes? ¿A caso su relación no es tan buena como la pinta internet? - Con rapidez la mano de Seto se posó en el hombro derecho de Atem con rudeza, podía sentir ese fuerte apretón bajo esos afilados dedos pero no iba a dejar que ninguna muestra de dolor se reflejara en su rostro, mucho menos frente a ese tipo que había tomado de él lo más preciado.

- Porque no te quedas a averiguarlo, disfruta de la velada, sería una pena que te fueras antes de tomarnos la fotografía con el cheque de la donación de este año. - Sonrió el CEO, examinando con rapidez al que tenía enfrente, siempre había odiado a ese tipo, odiaba la forma en la que se conducía siempre metiendo sus narices en asuntos ajenos, complicando la vida de los demás, envenenando la mente de quien lo rodeara con esos cuentos estúpidos de grandeza que se rehusaba a creer, no comprendía como era que alguien como Ryou se había podido fijar en tan poca cosa, pero el pasado siempre estaría mejor lejos del presente.

-No pienso marcharme a ninguna parte, muchas gracias. -

- Me agrada esa actitud optimista, ojala y continúe así por el resto de la noche. - Continuo el ojiazul que examino su reloj de pulsera para acercarse un poco más a Atem que permaneció firme, no iba a ser intimidado esa noche por Seto, a pesar de que le sacara un par de centímetros de altura no sentía ninguna especie de temor hacia él.

-También me alegra volver a verte Kaiba. - Contesto con falsa cordialidad el ex faraón.

- Una cosa más, mantente alejado de Ryou por tu bien, los accidentes pasan todo el tiempo y no queremos que uno de ellos te alcance a ti también cierto. - Dijo palmando la mejilla izquierda de Atem que lo miro con recelo.

- ¿Estas amenazándome? -

- Por supuesto, considérate advertido. - Respondió con una flamante sonrisa alejándose del sol de Egipto para emprender su camino de regreso no sin antes darse la vuelta para continuar hablando mientras acomodaba sus mancuernillas con las iniciales de SK en diseños plateados con incrustaciones de zafiros en ellas. - Oh casi lo olvido tu corbata está mal anudada arréglala cuanto antes, te ves ridículo.-

Una vez que Seto entro a la mansión Atem regreso su atención al lago, golpeando molesto el borde del barandal de piedra que le separaba del jardín.

- ¡CARAJO! Como odio a ese tipo. - Pronuncio molesto apretando los dientes, eso había salido terriblemente mal, pero no iba a desanimarse, por años había visto en las portadas de las revistas la imagen del bello Ryou al lado del CEO, vacaciones juntos, cenas juntos, asistiendo a partidos de Tenis, de polo, inclusive a los del baloncesto, ellos eran una pareja, y él había permitido que Ryou se alejara lo suficiente como para perderlo, pero no podía dejarse vencer por eso, el amor que sentía por él nunca se había ido y ahora fluía con más intensidad, no podía dejarlo ir, no ahora ni nunca.

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Dentro de la mansión, lejos del público se encontraba el preocupado Ryou caminando de un lado para otro asustado, eso había sido completamente su culpa, debía serenarse, las cosas nunca habían salido mal en eventos así y este había sido un completo desastre, sentía terror de ver lo mal que Seto se pondría con él.

- Amo Ryou, ¿quiere un calmante? ¿Le ofrezco otro Martini? - La angustia de Ryou contagio a Roland que lo miro preocupado caminar a lo largo del pasillo del ala este, agradecía infinitamente por no estar en sus zapatos en ese instante.

- Calmantes y vodka esta vez por favor. - Roland saco el pequeño frasco con los calmantes que antiguamente el menor había rechazado pero ahora tragaba como caramelos.

- Solo dos joven Ryou, solo dos. - Insistió el otro quitándole el frasco con rapidez para volver a guardarlos dentro de su chaqueta del traje sastre que era su uniforme.

-Lo siento, lo siento mucho….- Sus manos temblaban frenéticamente esperaba que ese medicamento calmara verdaderamente sus nervios, se sentía a desfallecer, todo eso había sido un error, el Dios Ra se reía de el en ese momento, ¿Por qué tenía que toparse con Atem precisamente hoy? Era tal vez una señal divina para que no continuara con ese matrimonio forzado, o tal vez era hora de abandonar el pasado para siempre y continuar su vida como lo había hecho durante todos esos años lejos del Faraón.

Al fin el poseedor del dragón blanco se hizo presente abordando al albino con paso veloz y firme, "va a golpearme" pensó rápidamente Ryou cerrando momentáneamente los ojos, pero nada de eso ocurrió, en cambio los brazos de Seto le rodearon de inmediato abrazándolo con cariño, como lo hacía antes de partir por días enteros en viajes de negocios donde no podía acompañarlo.

- Déjanos solos Roland. - Ordeno el millonario.

- Seto perdóname por favor, no volveré a verlo lo siento mucho. - Dijo el menor temblando de miedo, o de frio tal vez, sus manos heladas trataban de acariciar el cabello de Seto, pero la altura de este lo hacía imposible.

- No te preocupes, el muy cobarde me dijo que fuiste tú quien intentó besarlo.-

- ¿Qué? ¿E-eso no es verdad yo…?-

- Te creo, él siempre ha sido un mentiroso. - Seto se separó lo suficiente para poder apreciar mejor el rostro de Ryou, ese bello y angelical rostro, su mirada dulce y preocupada le hacían pensar en lo infeliz que sería si llegara a perderlo, no dejaría que algo así sucediera, no podía darse el lujo de seguir siendo un idiota con Ryou y menos si Atem había regresado a Japón.

- Perdóname, no sé qué estaba pensando todo fue muy rápido lo siento muchísimo, volvamos a la fiesta ¿quieres? - Pidió el dueño del anillo tomando las manos del CEO para besarlas con ternura esperando que este no se las arrebatara.

- Quiero hacerte una pregunta. - Interrumpió el castaño para sujetar a Ryou por los delicados hombros sonriendo al sentir lo pequeños y estrechos que eran, quería besarlos sin lugar a duda.

- No, no lo amo Seto, fue….una tontería yo te amo a ti y solo a ti….-

- Esa no era mi pregunta, pero me alegra escucharlo. - Continuo el mayor llevándose una mano al bolsillo sacando una pequeña caja de color obscuro que había guardado desde hacía meses esperando el momento oportuno y ese era el momento que había esperado.

- Creí que….El protocolo dice que debíamos estar en la fiesta, con la prensa. - Ryou inmediatamente comprendió de que se trataba, pero estaba confundido, a Seto siempre le había gustado hacer las cosas de manera muy pública, pero ahora estaban completamente solos.

- Sin fiesta, sin prensa, sin protocolo, es aquí y ahora. - Continúo arrodillándose con rapidez tomando la mano de su amado que le miro con incertidumbre. - Ryou Bakura, hemos estado juntos desde la universidad, hemos compartido alegrías y tristezas, altibajos como todas las parejas, no todo en nuestra vida ha sido perfecto, pero para mí estos años contigo han sido el tesoro más preciado que la vida me ha podido dar, así que… - Ese breve discurso no era acorde a lo que Seto habría dicho frente a la prensa, eso había sido espontaneo, como todo eso, ahora Ryou lo miraba con emoción mientras esa pequeña caja negra se abría frente a él, revelando la sortija que brillaba con la luz del lugar - ¿Quieres cásate conmigo?

Esas lagrimas que comenzaron a salir de sus ojos azules eran de verdadera emoción, de sentimientos encontrados, por una parte se sentía tremendamente abrumado por la sorpresiva propuesta, aunque ya estaba enterado de que Seto iba a proponerle matrimonio el que lo hiciera fuera del plan trazado con anterioridad le daba ese aire verdadero que era lo que el dueño del anillo había querido desde un inicio, por otra parte el recuerdo de Atem seguía presente en sus memorias, debía conseguir la forma de olvidarlo, enterrar su recuerdo era lo mejor que podía hacer en esos momentos, después de todo iba a iniciar una vida con Kaiba.

- ¡S-sí, digo que sí, sí quiero casarme contigo! - Con delicadeza ese hermoso anillo de compromiso se deslizo entre sus blancos dedos, esa hermosa pieza de oro blanco brillaba como los ojos de Ryou en ese instante, y su hermosa sonrisa era genuina, con rapidez el más alto se puso de pie para besar a su ahora prometido con la misma pasión de hacia instantes, elevándolo varios centímetros del suelo, haciéndolo suyo con un solo beso, ambos estarían a solas muy pronto y podría castigar de la mejor forma a Ryou que se portaría sumamente complaciente con él esa noche por su furtivo encuentro con su antiguo novio.

-Te amo. - Fueron las palabras que salieron de los labios de Ryou antes de continuar con la lluvia de besos que proporciono a Seto, despeinándolo un poco, debía olvidarse de Atem, de todo a su alrededor, Seto era la única persona real que había estado con él en todo momento y que pese a su horrible carácter podía portarse muy dócil cuando ambos estaban solos.

- Yo también te amo y mucho. - Continuo el mayor sosteniendo al chico en brazos para atesorarlo lo mejor que podía, mirando con alegría ese bello rostro y percibiendo el dulce perfume que emanaba de la piel de Ryou.

Al cabo de unos minutos de salir a la luz del salón la prensa les rodeo, el anillo de compromiso no paso desapercibido por los fotógrafos que ahora habían obtenido una jugosa historia que sería noticia el día siguiente, la pareja por fin había dado el siguiente paso, un hermoso anillo relucía en la mano del joven albino, ¿Las incrustaciones eran diamantes azules o zafiros? ¿Cuándo seria el gran día? ¿Qué tipo de prenupcial firmarían? Todo eso y más especulación alimentarían a la voraz prensa que se daría un festín con la gran novedad.

La velada continuo de la misma forma aunque ahora era aún más incómoda para Ryou, Atem caminaba cerca de la pareja de vez en cuando, levantando su copa al igual que los demás en el brindis por la próxima boda; La triunfal sonrisa de Seto no tenía precio la estaba pasando en grande, tanto que inclusive se había dado el lujo de mostrar el anillo del jovencito a Atem y a su jefe que les felicito de inmediato tomándose de una vez la incómoda fotografía donde aparecieron los cuatro, Seto al lado de su bello prometido Ryou, Atem y su anciano jefe con una bella sonrisa recibiendo el gigantesco cheque proveniente de la compañía Kaiba para el hospital central de la ciudad de Domino.

- Esto no pudo salir mejor. - Continúo Seto tomando un par de copas de champagne para ofrecerle una a Ryou.

- Si, veo que te diviertes. - Sonrió sin muchas ganas el albino que miraba furtivamente el teléfono celular de Seto que no había parado de sonar en toda la noche, mensajes y llamadas de una persona en particular, alguien a quien odiaba y que podía reconocer por el sonido del teléfono de Seto, personalizar los tonos del celular era el peor error que el CEO había podido cometer.

- Dame un minuto, necesito hacer una llamada. - Le pidió atento el que alguna vez en su pasado fue sacerdote de Atem, alejándose un poco del bullicio de la multitud para responder aquella "llamada importante".

- Claro. - Respondió sin muchos ánimos Ryou molesto, tomando un par de copas de los meseros que se aproximaban a él, bebiéndolas de un solo trago tratando de ser discreto, era un milagro que se mantuviera todavía en pie con el estómago vacío, lleno de calmantes y alcohol y verse así de radiante.

Por su parte Atem había decidido hacer lo mismo, embriagarse era algo que necesitaba en ese instante, odiaba ver como Seto alejaba aún más a Ryou de su persona, había sido un tonto al abandonarlo, al dejar Tokio para poder reencontrar su camino, y extrañamente ese camino le había traído de vuelta a Japón, a la casa que alguna vez abandono sin despedirse de nadie.

- Roland prepara el auto de Ryou y llévalo directamente a su casa. - Ordeno Seto frente a un confundido albino que lo miro extrañado.

- ¿Qué ocurre? -

- Debo irme, es algo urgente. - Mintió el castaño, su pálido rostro se veía tenso y molesto, algo no marchaba del todo bien pero le asustaba preguntar y no obtener respuesta si no otra mentira.

- ¿Te espero esta noche? - Pregunto con interés el menor un tanto decepcionado de la situación, era la noche de su compromiso, quería pasarla con Seto, reafirmar sus sentimientos hacia el convencerse a si mismo de que lo que hacía no era una locura y que el amor que sentía por el CEO era verdadero todavía.

- No amor…..No me esperes te veré mañana para almorzar juntos. -

- ¿Puedo cenar entonces? -

- Claro, cena algo ligero por favor. -

- Roland trae una botella de vodka. - Ordeno el albino saliendo entre la multitud con una hermosa sonrisa despidiéndose atento de sus "nuevas amistades" acompañado de Seto, se vería mal si Ryou se marchaba y Seto permanecía ahí, debían salir juntos aunque abordaran autos separados.

Seto trato de besar los labios de Ryou pero este se giró de inmediato para dar media vuelta seguido de su guardia personal, en dirección a su auto, no tenía humor para continuar con farsas, el mono amaestrado había bajado el telón esa noche.

Una vez dentro del auto se quitó la corbata con rapidez dejándola del lado, soltando su largo cabello blanco que cayó con libertad tras su esbelta espalda llegándole a la cintura, desabotono un poco su camisa llevándose las manos a los oídos de donde retiro esos diminutos aretes azules que llevaba puestos ese día, el glamour se había acabado por hoy.

Tomo la botella de licor dándole un largo trago, sacando uno más de esos cigarrillos blancos que guardaba en su bolsillo, deseaba olvidarse de todo esa noche.

- ¿A donde me dirijo amo Ryou? -

- A casa, no tengo hambre. - Respondió limpiándose las lágrimas que amenazaban con salir de sus hermosos ojos.

- ¿Desea algo de música señor? -

- No, solo quiero ir a casa…..-

El viaje de regreso a su hogar fue largo, o así se sintió, como una eternidad, solo deseaba que todo eso terminara y poder dormir por muchas horas a solas en su habitación, añorando encontrarse nuevamente con Seto, pero rápidamente esa idea fue aplastada por un breve recuerdo de su encontró con Atem, en verdad lucia apuesto con ese smoking, y su varonil voz le hacía pensar en cómo habrían sido las cosas si el antiguo faraón no se hubiera marchado de su vida, ¿seguirían juntos?

- Señor, un auto negro nos ha estado siguiendo dese hace un par de cuadras sospecho que conoce al conductor pero ¿desea que lo pierda? -

- ¿Auto? - Interrogo el albino girándose para poder contemplar por sí mismo lo que sucedía, topándose con ese vehículo que reconoció en un instante, era el auto de Atem que venía muy cerca del suyo, se llevó una mano al rostro escondiendo su sonrisa de Roland que "ignoro" el acto, a decir verdad él era el único de los guardias que era permisivo con Ryou y que le daba un poco de libertad dentro de su turno.

- Solo continua no le des importancia…..-

Por fin el auto se detuvo y la puerta se abrió con rapidez, Ryou bajo de inmediato y le ordeno a su guardia que se fuera, esperando hasta que su orden fuera completada y verle perderse en la distancia, mirando de reojo como ese otro automóvil negro avanzaba con las luces apagadas mientras bajaba la ventanilla del asiento del copiloto.

- Sabes, estaba pasando una noche increíble hasta que un idiota con cabeza de hongo me arruino la velada ¿Qué tal estuvo tu noche? - Esa sonora carcajada que soltó Ryou le hizo estremecer dentó de su asiento, era tan melódica y única que jamás la había olvidado, extrañaba verle reír de esa forma.

- Qué curioso, ese tipo también arruino la mia. - Respondió el más joven de ambos que se acercó un poco más al auto, quería escuchar con mayor claridad la canción que sonaba dentro, una canción pegajosa y vieja que solían escuchar cuando eran todavía una pareja.

- ¿Te gustaría cenar conmigo? - Interrogo Atem con una hermosa sonrisa mirando al chico desde su lugar, deseaba hundir sus dedos en ese sedoso cabello blanco que se movía con el viento frio de la madrugada.

- Creo que...Me encantaría. - Respondió Ryou, con todo ese alcohol en su sistema su moral por fin se había distraído y su juicio se había nublado.

- Anda sube. - Pidió el lobo vestido de oveja.

CONTINUARA…..