Harry, sentado en el suelo del salón de la casa de los Dursley, miraba hacia el infinito, recordando la muerte de Dumbledore y preguntándose quién, o más bien quienes, serían las siguientes víctimas de aquella guerra. En su mano sostenía un pedazo del espejo que Sirius les había dado en quinto, para ponerse en contacto con él si algo ocurría. Le devolvió la mirada un ojo azul enmarcado por una espesa ceja de color gris con grandes trazos blancos como la nieve. Harry pegó un respingo ante el parecido que guardaba con los ojos de Dumbledore. Parpadeó, y ya no estaba, desapareciendo tan rápido como había venido.
''Me lo habré imaginado...'' pensó el joven Potter, no del todo convencido.
Hedwig ululó y Harry miró a su lechuza blanca. Parecía estar triste. Seguramente echaba de menos a su compañera Atenea, la lechuza parda de Bella, que estaba al cuidado de Luna desde que había dejado Hogwarts en quinto por su propia protección.
Harry se levantó y guardó el pedazo de espejo dentro de su mochila. Acto seguido recogió el diario que estaba utilizando para documentar la búsqueda de los horrocruxes, cuya última entrada hacia referencia a R.A.B. Dentro del falso horrocrux por el que Dumbledore había caído, habían encontrado una nota firmada por un misterioso R.A.B. en la que explicaba haber reemplazado el verdadero horrocrux por aquel falso y haberlo guardado a buen recaudo a la espera del momento propicio para destruirlo. Sin embargo, el cuarteto dorado desconocía si ese tal R.A.B. había logrado su objetivo o no, y eso les traía de cabeza.
Harry dirigió la mirada hacia el ejemplar de El Profeta en el que Elphias Doge había escrito un enorme artículo titulado 'Recordando a Dumbledore'. Lo recogió también, empujándolo al fondo de su vieja mochila de tela. Acto seguido, cogió la jaula de Hedwig y bajó por las escaleras.
Se detuvo un momento y abrió por última vez la puerta de la alacena en la que había vivido sus once primeros años de vida con su hermana
Bella. Encendió la luz y observó los tarros vacíos y los soldaditos de plomo, los únicos juguetes que había tenido. Tomó uno entre sus manos y le dio vueltas, pensando en cómo habían cambiado las cosas hacía casi 7 años. A veces, se preguntaba si no hubiera sido mejor que la magia no existiese. Sí, él y Bella habrían sufrido a los Dursley hasta los 18 años, pero Voldemort jamás habría existido. ¿Quién sabía lo que Tom Ryddle podría haber sido de no haber existido la magia?
Dejó el soldadito al oír un golpe sordo en la puerta y se dirigió a ella para abrirla, varita en mano. Una sonrisa se le extendió de lado a lado de la cara al ver quién había llamado.
-Hola Harry -saludó un Hagrid ufano. Detrás del semigigante apareció un pelirrojo que se lanzó a abrazarlo.
Ron apretó con fuerza a Harry antes de que este se soltase y Hermione ocupase su lugar.
-Hola -dijo Harry sin aliento, abrazando a su amiga.
-Te veo en forma -observó Hagrid.
Harry le dirigió una sonrisa deslumbrante, antes de que Ojoloco entrase en la casa arrastrando un gran saco oscuro y abriéndose paso con su báculo.
-Sí, todo un hombrecito -estuvo de acuerdo el ex-auror. Luego, gruñó.- ¿Qué tal si le ponemos a salvo antes de que alguien lo mate?
-Buenas tardes -saludó Harry, sin borrar su sonrisa, pues, pese a su fiera apariencia, sabía que su viejo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras actuaba así cuando se preocupaba.
Le siguió junto a los demás al salón. Acompañando a sus dos mejores amigos, Hagrid y Ojoloco venían el señor Weasley, que observó la distribución del salón y la cocina maravillado; Kingsley Shacklebolt; Bill Weasley y Fleur Delacour; Remus Lupin y Tonks; los gemelos Weasley; Cedric Diggory acompañado de Devon Selway, el joven Hufflepuff que Bella había conocido cuando había llevado a los Cullen a la Madriguera por primera vez y que pese a sus 16 años formaba parte de la Orden del Fénix tras haberse convertido en el protegido de Cedric y Ginny Weasley; y por último Mundungus Fletcher.
-Kingsley, creía que estabas escoltando al primer ministro -observó Harry.
Kingsley le señaló con el dedo al pecho.
-Tú eres más importante -contestó el mago. Harry le dio las gracias con la mirada.
Bill Weasley se acercó a Harry y le palmeó el hombro.
-Hola Harry, ¿cómo va eso? -inquirió. Fleur se adelantó para darle a Harry un rápido abrazo.
-Bien ¿y tú qu...? -su voz se desvaneció al observar las marcas de zarpazos que cubrían el lado izquierdo de su rostro. ¿Qué demonios le había ocurrido?
-Nunca ha estado tan guapo -se burló Fred con un resoplido al ver la cara de estupefacción de Harry.
-Feo del culo -añadió George, dedicándole una mueca.
Bill sonrió, tomándoselo con humor.
-Se lo debo a un hombre lobo, de nombre Greyback -Harry apretó los dientes; ya había hecho daño a 2 personas que le importaban: a Bella y a un Weasley. Como si le estuviese leyendo el pensamiento, Bill sonrió tétricamente. -Espero devolverle el favor algún día.
-A mi me sigues paguesiendo guapo, Iam -dijo Fleur con su voz suave, dándole un beso en las cicatrices.
-Pero recuerda Fleur que Bill ahora se toma los filetes poco hechos -dijo la voz de Remus.
Bill le propinó un puñetazo cariñoso en el brazo y Tonks se rio, abrazándose a Lupin por la cintura.
-Mi marido el gracioso. Por cierto... -Tonks dirigió una mirada a Harry y se posó la mano en el vientre.- Tenemos noticias. Remus y yo...
-Está bien, está bien -exclamó Ojoloco, llamando al orden. -Ya tendremos tiempo para charlas luego. Ahora hay que salir de aquí, y pronto. -Dirigió su ojo azul eléctrico hacia Harry y luego salió disparado en todas las direcciones, incluyendo el interior del cráneo de Ojoloco. -Potter, al ser menor de edad aún tienes activado el detector.
-¿Qué hace el detector? -preguntó Harry, confuso.
-Si estornudas el Ministerio sabrá quién te suena la nariz -contestó el profesor. -Debemos utilizar medios de transporte que el detector no pueda captar. Escobas, thestrals. Iremos de dos en dos.
-Un momento -interrumpió Harry, entrando en pánico.- ¿Y Bella? Estáis todos aquí. ¿Qué va a hacer ella?
-Tiene al vampirito ¿no? -murmuró Cedric, frunciendo el ceño.
Harry se volvió como un resorte hacia el mago de ojos grises.
-¿Cómo puedes decir eso y quedarte tan tranquilo? -gruñó Harry, encarándose con Cedric.- ¡Bella es tu mejor amiga!.
Cedric rodó los ojos.
-Lo sé, pero eso no quita que lo que he dicho no sea verdad ¿no? No creo que nos necesite. Esas sang... esos Cullen pueden repeler casi cualquier hechizo, son escudos andantes.
Harry entrecerró los ojos. Algo no andaba bien.
-¿Desde cuando eres tan egoísta? -Ron tosió para enmascarar una risa y Hermione le dio un codazo en las costillas. Harry les miró. -¿Qué?
-Oh vamos ¿no es obvio? -le dijo George alzando las cejas.
-Queremos decir que... Bueno, mirad a Cedric, se está poniendo verde -observó Fred.
-Creo que los celos le van a comer vivo -añadió George.
La cara de Cedric se tornó de un tono escarlata tan oscuro como las túnicas de los Gryffindor, y todos se echaron a reír, menos Devon, que le miraba con comprensión.
-Vamos, vamos -reclamó su atención Ojoloco. Todos callaron. -Potter, tu hermana está bajo la protección de Charlie Evans. Es cosa suya. No
ha querido refuerzos, salvo a Sirius o Lupin. Lo echaron a suertes -añadió mirando a Remus, que asintió con la cabeza, serio.- Y si te soy sincero, lo prefiero así. Quien-Tú-Sabes no será capaz de estar en dos sitios a la vez -le miró elecuentemente y Harry asintió, comprendiendo.- Como decía, iremos de dos en dos. Así, si alguien nos espera, y estoy seguro de que es así, no sabrán que hermanos Potter son los auténticos.
-¿Qué...? -susurró Harry, sin comprender. -¿Los auténticos?
Ojoloco sacó dos petacas y las abrió con un movimiento de pulgares.
-Este brebaje te resultará familiar -se limitó a contestar.
-No -se negó Harry. -En absoluto, no.
Hermione suspiró.
-Te dije que no le haría gracia.
-Si crees que permitiré que arriesguen la vida por mi... -comenzó Harry, pero Ron le interrumpió.
-Como si fuera la primera vez.
-No, no -negó Harry.- Esto es distinto. A todo esto ¿Bella os ha dado permiso? -Hermione miró hacia otro lado.
-Conseguimos un pelo suyo gracias a Charlie -contestó con la boca pequeña, enrojeciendo un poco.
-¿Cómo podéis...? -Harry apretó los puños.- No podéis tomaros eso y convertiros en mi o en Bella. No.
-Oye, a ninguno nos gusta amigo -le advirtió Fred.
-Sí, imagina que sale mal y se nos queda esa cara de bobos... PARA SIEMPRE -completó George, poniendo una voz cavernosa en la última parte.
-Lo único bueno es que Cedric estará contento con tantas Bellas por aquí rondando -añadió Devon antes de que el puño de Cedric impactara en su barbilla. El joven Hufflepuff se frotó el mentón, con aire dolorido. -Jesús, qué carácter...
-Todos aquí son adultos Potter -replicó Ojoloco a Harry, haciendo caso omiso a las bromas.- Han aceptado correr el riesgo.
Mundungus carraspeó.
-Técnicamente yo he sido coaccionado -intervino. Luego miró a Harry y le dedicó una sonrisa. -Mundungus Fletcher, señor Potter. Siempre le he admirado.
-SILENCIO MUNDUNGUS -le silenció Ojoloco. Luego miró a Hermione.- Adelante, Granger, según lo acordado.
Antes de que Harry tuviese tiempo para reaccionar, el puño de Hermione se cerró en torno a su nuca y arrancó un puñado de pelos.
-Hermione ¿pero qué...?
-Directamente aquí, por favor -pidió Ojoloco. Hermione se acercó y echó los pelos de Harry en una de las petacas; luego sacó un sobre en el que se encontraban los de Bella y los depositó en la otra. Se acercó a George y le tendió una de las petacas. -Para aquellos que no hayan tomado antes la poción multijugos, una advertencia: Sabe a pis de duende.
-En eso tienes experiencia ¿verdad Ojoloco? -inquirió George con tono jocoso. Todas las cabezas se giraron hacia él y Moody se dedicó a mirarlo fijamente. George tragó saliva ruidosamente. -Era para liberar tensiones -aclaró antes de pegar un trago y pasársela a su hermano.
Uno por uno, los elegidos para ese trabajo bebieron de las petacas: Fred, George, Mundungus, Fleur, Ron, Hermione y Devon. Su apariencia cambió por completo en apenas unos segundos.
-Guau -exclamaron Fred y George, mirándose.- Somos idénticos.
-No del todo -replicó Ojoloco, dejando caer el contenido del saco al suelo: 4 conjuntos de chico y 3 de chica de vaqueros, camiseta y sudadera idénticos, junto a 3 pares de gafas, ya que Harry no necesitaba, pues tenía las suyas.
-NO ES JUSTO -exclamaba Devon mientras se cambiaba, mirando sus piernas delgadas y su larga cabellera color castaño rojizo. -¿POR QUÉ ME HA TOCADO BELLA?
-Supongo que después de todo el que quería tema con Cedric eras tú, ¿verdad Devon? -inquirió Ron subiéndose los vaqueros. Devon le dirigió una mirada envenenada.
-¿No hay algo menos hortera? -preguntó George, mientras tomaba la sudadera del suelo.
-A mi no me gusta este color -añadió Fred metiéndose una camiseta por la cabeza.
-Pues te aguantas, tú no eres tú -contestó Ojoloco de forma ruda. Empujó a Mudungus hacia delante y le tiró unos vaqueros. -Y tú calla y quítate la ropa.
-Está bien, está bien -contestó Fletcher, resollando.
-Bill, no migues -pidió Fleur a su prometido, mientras la sangre corría a sus mejillas. -No quiego que la pgimega vez que me veas así sea con el cuegpo de tu hegmana pequeña -Bill asintió, con la mirada clavada en el suelo.
-Sabía que era mentira lo del nuevo tatuaje -añadió Cedric mirando la espalda de Hermione, que era la de Bella, justo entre los omoplatos.- Las cosas que se inventa la gente.
-Harry, no ves tres en un burro -soltó Ron, corriendo a colocarse las gafas.
-Muy bien, formemos las parejas -comenzó Ojoloco. -Cada Potter tendrá un protector -luego clavó el ojo al que debía su mote en Mundungus. -Tú vienes conmigo. No te quitaré el ojo de encima. Y en cuanto a Harry...
-¿Sí? -preguntaron cinco voces a la vez, Devon incluido, pues no asimilaba que le hubiese tocado a él el papel de 'Bella'.
-El verdadero... ¿dónde diablos estás? -gruñó Ojoloco.
-Aquí -dijo la voz de Harry detrás de todos los falsos Potters.
-Tú irás con Hagrid -le informó Moody, haciendo un gesto con su báculo hacia el semigigante. Harry se volvió hacia él.
-Os traje aquí hace 16 años -le indicó Hagrid. -Parece lógico que sea yo quien te saque de aquí ahora. También tendría que sacar a Bella pero... -se encogió de hombros- cosas que pasan.
-Muy conmovedor -murmuró Ojoloco. Luego rompió a andar. -EN MARCHA.
Harry salió de casa de los Dursley con Hedwig en el brazo, y la dejó volar. Luego, se acercó a Hagrid y se subió al sidecar de la moto voladora que había pertenecido a Sirius.
Hermione iba con Kingsley y Fleur con Bill en thestral; Ron con Tonks, Fred con su padre, George con Remus, Devon con Cedric y Mundungus con Ojoloco en escoba.
Ojoloco se colocó al frente de todos, y levantó su báculo.
-Rumbo a la Madriguera -indicó en voz alta. -Nos reuniremos allí -dijo mirando a todos, uno por uno. -A LA DE TRES.
-Agárrate bien, Harry -indicó Hagrid al joven Potter antes de arrancar la moto.
-UNO -gritó Ojoloco.
-Allá vamos -murmuró Fred, agarrándose fuertemente a la escoba.
-DOS.
-Por ella -se dijo Cedric, con mirada decidida.
-TRES -culminó Ojoloco.
Los Potters despegaron, perdiéndose en el cielo estrellado, mientras unas figuras oscuras esperaban el momento oportuno de atacar, acechando entre las sombras...
Hola gente:) Estoy muy orgullosa de este capítulo. No sabía como iba a salirme, porque considero que esta es una de las escenas más difíciles de representar de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte; sin embargo, creo que ha salido bastante pasable ¿no? Espero que os haya gustado. Si no recordáis a Devon, le presenté como personaje en el capítulo 34 del primer libro de esta saga; y evidentemente es de mi invención.
Estoy MUY FELIZ con todos los reviews recibidos 3 Muchísimas gracias a todos.
A los que habéis comentado sin cuenta, os respondo por aquí:
Liz: Estoy muy feliz de alegrar tus días, al igual que vosotras me alegráis a mi con vuestros reviews!:)
Taikara100: Vas por buen camino, sí. Pero ya se verá (8) Gracias por tu review!
Majo98: Muchas gracias!
JossiCullen: muchísimas gracias! Estoy muy contenta de que te haya gustado el primer libro de esta saga, bienvenida a esta graaaan familia que somos los potterheads-twilighters! :)
Y al anónimo: Procuro actualizar semanalmente! :) Gracias por tu review.
Si alguien NO quiere que le responda los reviews, que me lo diga ¿sí? Yo lo hago para agradeceros, pero soy consciente de que quizá a algunos les moleste o les parezca pesada:) Así que si es así, decidlo, que no pasa nada, en serio! ^^
Lo dicho, gracias a todos mis lectores. Y gracias a todos los que leen pero que no dejan review, así como a los favs y las alertas :) GRACIAS.
¿Merezco un review? :)
Un saludo,
Ceci.
