-¡RÁPIDO! -exclamó Lupin con voz jadeante. Harry fue el que reaccionó antes, corriendo hacia ellos y haciendo que George se apoyase en él por el otro lado. -¡ENTREMOS EN LA CASA!

Conforme caminaban hacia la casa, el pelo de George comenzó a cambiar hacia su rojo brillante natural y recuperó sus rasgos, ante las miradas asombradas de las tres vampiras.

Bella se estremeció de nuevo, con otra arcada en la garganta. Sin embargo, solo consiguió hacerse daño en la garganta. Ya no había nada en su estómago que pudiese echar fuera.

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La señora Weasley se apresuró a correr hacia la casa, quitando con un movimiento de varita todo lo que había sobre el sofá.

-Hijo mío... -dijo la señora Weasley con voz rota cuando entre Harry y Lupin consiguieron entrarle al salón. Ambos le dejaron sobre el sofá, y Molly se lanzó sobre su hijo, acariciando su pelirrojo cabello.

De repente, Lupin se revolvió contra Harry, empujándole con fuerza contra la pared y apuntándole con su varita, que temblaba en sus manos manchadas de la sangre de George.

-¡LUPIN! -exclamó Hagrid al tiempo que Ginny le gritaba: DÉJELO.

Lupin les acalló soltando un siseo, sin soltar el cuello de Harry.

-¿Qué criatura había en el rincón la primera vez que Harry y Bella Potter vinieron a verme a mi despacho en Hogwarts? -preguntó Lupin, con voz extremadamente tensa.

-¿¡SE HA VUELTO LOCO!? -Lupin le estampó de nuevo contra la pared, apretando más su agarre.

-¿¡QUÉ CRIATURA!? -rugió el hombre lobo, preparándose para lanzar un hechizo, la maldición imperdonable de ser necesario.

-UN GRINDYLOW.

Lupin miró a Harry a los ojos, y, finalmente, le soltó. Luego miró hacia fuera.

-Nos han traicionado -murmuró, con voz herida.- Voldemort sabía que te íbamos a trasladar esta noche. Tenía que asegurarme de que no eras un impostor... -su mirada no abandonaba, a través de la ventana, el pequeño bulto que era el cuerpo de Bella en la oscuridad. ¿Y si era ella...?

-No solo a él, profesor -interrumpió Hagrid. El licántropo volvió la cabeza hacia él un instante.- Bella también ha sido perseguida.

Lupin asintió. Entonces, otro trueno resonó en la noche y Lupin se precipitó hacia fuera con Harry, Hagrid y Ginny tras él.

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Mientras tanto, fuera, Bella se encontraba temblando terriblemente entre los brazos de Esme.

-Shhh, Bella... -murmuraba la vampira, acariciando con cuidado la espalda de la joven bruja. Bella se inclinó de nuevo hacia delante y, con otra arcada, su cuerpo se estremeció. -Mi dulce niña...

Bella elevó sus ojos llorosos hacia Esme y sonrió débilmente.

-Estoy b... -no llegó a terminar la frase cuando Jasper apareció de la nada con un sonido similar al de la una explosión, tal y como habían hecho el resto antes que él. Sus ropas se encontraban completamente destrozadas, repletas de mugre y sangre. Tenía los ojos negros, con tan solo un pequeño círculo rojo sangre rodeando su pupila. Hilillos de sangre le bajaban hasta la barbilla. Su rostro estaba notablemente preocupado, y no despegaba la mirada de Bella, tratando de mantenerse sereno.

-¿Jasper? -preguntó Bella con voz entre cortada. -¿Qué ha pasado...? -comenzó a avanzar hacia él, paso por paso, lenta pero deliberadamente.

Jasper dio un paso hacia atrás a su vez.

-Bella, no te acerques... -la previno Alice. La mano de Esme la cogió de la muñeca, pero Bella no se detuvo.

-¿Qué. ha. pasado? -preguntó de nuevo, separando las palabras.

No pudo responder porque tras Jasper resonó de nuevo aquel característico trueno, apareciendo Edward y Carlisle, en una situación similar a Jasper, salvo que el círculo que rodeaba sus ojos era dorado y no rojo, llevando un cuerpo en volandas. Acto seguido aparecieron Sirius, cuyo pelo era una maraña oscura manchada de barro y sangre, y Emmett, que tenía un gesto de dolor extremo en su rostro siempre jovial y que llevaba algo en su mano derecha. Con otro acceso de arcadas, Bella se dio cuenta de que se trataba de su otra mano.

Antes de que nadie pudiese reaccionar, un brazo rodeó el cuello de Bella, aventándola contra el suelo.

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-¿Tío Remus...? -preguntó Bella, con la incredulidad filtrándose en su tono de voz, mirando al licántropo que la apresaba contra el pantanoso suelo y la apuntaba con la varita directamente a la garganta.

-¿QUÉ SIGNIFICA EL FÉNIX QUE BELLA POTTER LLEVA TATUADO MÁGICAMENTE EN EL ANTEBRAZO IZQUIERDO?

-¿¡HAS PERDIDO EL JUICIO!? -gritó Bella de vuelta.

-DILO -gruñó Remus. Un coro de siseos salió de entre los labios de los vampiros. -Si os acercáis, disparo la maldición cruciatus -susurró Lupin con voz peligrosamente suave.

-Significa que soy leal al Ejército de Dumbledore -replicó Bella, respirando hondo para calmarse.- Y no lo tengo en el brazo izquierdo, sino en el derecho. Lo hice como una especie de rebelión por la cicatriz que Pettigrew nos dejó con el cuchillo para obtener nuestra sangre en el cementerio. Tenía forma de la Marca Tenebrosa y no quería que algo así estuviese marcado en mi piel -los ojos de Lupin se mostraron culpables cuando se levantó y le tendió la mano para levantarla.

-Lo siento -susurró Lupin, depositando un beso en su frente. Todo esto había ocurrido en apenas un minuto. Los ojos de Lupin se dirigieron hacia el cuerpo que portaban Carlisle y Edward y abrió unos ojos como platos. -¡HOMBRE HERIDO! -gritó antes de permitir que los vampiros llevasen a Charlie hacia la casa.

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Los vampiros se dirigieron hacia la casa, pero Bella se quedó fuera, con Harry. La señora Weasley abrió unos ojos como platos al ver el estado de Charlie Evans.

-Dios mío... -susurró con voz ahogada, llevándose una mano al corazón.

-AQUÍ -indicó Remus tirando todo lo que había sobre la mesa con un movimiento de brazo. Carlisle y Edward depositaron el cuerpo de Charlie sobre la mesa. Éste se encontraba mal herido. Tenía una fea herida en la cabeza y una gran quemadura que le recorría desde el pómulo hasta el pecho, pasando por la mandíbula y el cuello.

Esme y Alice estaban tomando cuidado de Jasper, quien parecía sentirse terriblemente culpable al haber sucumbido al sabor de la sangre humana. Entre la furia que sentía contra los mortífagos por ir a la caza de alguien de su familia y su dificultad para mantenerse fiel a la 'dieta Cullen', si a eso le sumabas la sangre que había cubierto casi todo... El resultado era algo escalofriante.

Rosalie, por su parte, estaba consolando a su marido, que ahora se lo estaba tomando con humor.

-Mira, Rosie -dijo tratando de mostrarle su irresistible sonrisa, elevando el miembro amputado.- Entre la mano y lo de ser vampiros, parecemos la familia Addams.

Rosalie gruñó en respuesta, sin dejar de pasar sus largos y níveos dedos por los oscuros rizos de su marido. Estaba dividida entre la preocupación y la furia. Era culpa de aquella bruja que su marido hubiese acabado herido. Aquella estúpida e insufrible casi humana...

-No ha sido culpa suya, Rose... -reconvino Emmett en un susurro, con voz de repente suave, aunque parecía cansado. Rosalie se sobresaltó. Hacía semanas que no pensaba en Bella de aquella manera. Se removió, incómoda. Ciertamente, había llegado a querer a Bella como a una hermana, y había sido ella la primera en decir que la seguirían allí a donde fuese y lucharían con ella... pero solo ahora se daba cuenta delverdadero peligro que suponía. Sacudió la cabeza, intentando despejarse.

Sobre la mesa, Carlisle estaba estabilizando a Charlie, o al menos tratando de hacerlo, sujetando su cabeza con sumo cuidado. Se sentía desalentado, y estaba entrando en pánico. Si no hacía nada, Charlie estaría muerto. Apenas tenía pulso. No respiraba. Hipóxico. No tenía suficiente oxígeno en la sangre ni el cerebro a causa de los fallos del corazón, provocados por un fuerte traumatismo. Carlisle levantó una vez más el párpado del ojo de Charlie para observar sus pupilas. Eran negras e infinitas. Tenía sangre en los oídos. Todas malas señales.

-¿Qué ha ocurrido? -preguntó Remus. Edward arrancó la camisa de Charlie, tirándola al suelo de cualquier manera mientras comenzaba a echar desinfectante en las quemaduras.

-Se interpuso entre el mortífago que atacó a Emmett y un hechizo llamado incendio -contestó Edward con voz monocorde. Lupin lanzó un siseo.

-¿Y la herida en la cabeza?

-Expulso -contestó Carlisle sin siquiera mirarlo. Colocó algo bajo la cabeza de Charlie para evitar que se ahogase con su propia lengua. Frunció el ceño.- Se golpeó contra una roca y se quedó inconsciente.

-¿Creeis que puede m...? -la voz de Remus se perdió cuando, tanto vampiros como licántropo, dejaron de oír el corazón de Charlie. Carlisle se movió como el rayo para colocarse sobre él. Comenzó a mover las manos sobre su pecho, concienzudamente, y a Remus se le atoró la respiración en la garganta.

-Vamos Charlie -gruñó Edward.

Esto no podía estar pasado...

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Fuera se oyó otro estallido y apareció Kingsley, seguida por Hermione, que tenía tan solo un par de arañazos en el rostro.

Bella y Harry se dirigieron hacia él de inmediato pero Sirius sacó su varita y les detuvo con un movimiento del brazo.

-ESPERAD -acto seguido apuntó con su varita al mago de piel oscura, que también tenía la varita en su mano, apuntando en la dirección de Black.

-Las últimas palabras que nos dijo Albus Dumbledore a los tres -dijo Kingsley, en referencia a Remus, Sirius y él mismo.

Una pequeña sonrisa asomó a los labios de Canuto.

-Harry y Bella son nuestra única esperanza -contestó con la voz cargada de orgullo por sus ahijados, pues, al igual que Remus consideraba así a ambos, y no solo a Bella, él se consideraba el padrino de ambos, no solo de Harry.- Confiad en ellos.

Finalmente, Kingsley bajó la varita y dirigió su mirada a Harry.

-¿Qué te ha delatado?

-Hedwig, creo -fue la respuesta de Harry, con ojos apenados. -Intentaba protegerme.

Bella sintió otro nudo en la garganta. Hedwig, la lechuza blanca de Harry que le había regalado el propio Hagrid, que era la compañera de juegos de su pequeña Atenea, había muerto por salvar a su hermano.

Pero no había tiempo para lamentarse. Otro estallido adelantó la llegada, a lomos de un thestral, de Bill y Fleur. Por el lado contrario aparecieron Tonks y Ron.

Hermione miró a Harry y Bella, debatiéndose entre ir hacia ellos o hacia Ron. Parecía pedirles permiso con la mirada. Bella asintió, tratando de influirle valor. Adelante parecía querer decirle.

Hermione se precipitó a los brazos de Ron, que la recibió con un abrazo torpe, mezcla de sorpresa y cariño. Sus ojos esmeralda, el único rasgo que le quedaba de su transformación en Harry, volvieron a ser azules.

-Gracias -susurró a Hermione cuando la joven bruja le permitió respirar de nuevo. Ambos se miraron a los ojos, parecía que solo existían ellos en el mundo, pero no era momento para aquello, como bien les recordó la voz de Tonks al devolverles a la realidad.

-Se lo merece -confirmó yendo hacia Sirius, que la abrazó con una sonrisa al tiempo que susurraba un 'Remus está bien' en su oído.- Ha sido un valiente. No estaría aquí sin él.

-¿En serio? -preguntó Hermione, sin terminar de creerse que Ron hubiese vuelto sano y salva. Ron malinterpretó la pregunta y resopló.

-Siempre ese tono de sorpresa -dijo con voz burlona, a lo que se llevó un empellón de Hermione en el hombro. Sin aguantar más, los hermanos Potter corrieron a su encuentro y los cuatro se fundieron en un gran abrazo.

No hubo tiempo para preguntas, ya que un fuerte impacto hizo que Bella elevase la mirada, que se iluminó, antes de salir corriendo hacia el cobertizo de los Weasley. Allí, agarrados por los hombros, habían llegado un Cedric Diggory sonriente y un Devon que hacía lo posible por mantener la dignidad vestido con ropa de chica. Nada más ver a Bella, soltó a su amigo tan rápido que le hizo perder el equilibrio y caer de culo.

Tomó a Bella de la cintura en el mismo momento que ella le rodeó el cuello con los brazos y comenzó a dar vueltas con ella, llevándola en volandas. Cuando la dejó en el suelo, ambos se sonreían, sin dejar de mirarse a los ojos.

-Estás bien -murmuró Bella. Le pasó una mano por el pelo castaño cobrizo, ahora apelmazado por la mugre, tratando de confirmar que era real.- Estás bien.

-Siempre lo estoy cuando estoy contigo, Belly-Bells -contestó Cedric con ojos dulces.

El momento se vio interrumpido cuando se oyó un último estallido. Arthur y Fred Weasley aparecieron ante ellos, los únicos que quedaban por llegar aparte de Ojoloco y Mundungus, sonriéndose por el trabajo bien hecho.

-¿Somos los últimos? -preguntó el señor Weasley, mirando a todos. Sus rostros se habían quedado mortalmente serios, alternando entre la pena, el dolor y la compasión. -¿Dónde está George? -preguntó sin dejar de sonreír.

La verdad de sus palabras golpeó a padre e hijo ante el silencio que se mantuvo a su alrededor.

Sin mediar palabra, Fred Weasley echó a correr hacia la casa, en busca de su hermano.

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Lupin se quedó un momento estático. No sabía que hacer. No podía reaccionar. Aquello carecía de sentido. Charlie Evans era un superviviente nato. Por amor de Dios, no podía acabar así.

Las manos de Carlisle trabajaban sin descanso, tratando de insuflar vida al cadáver que había en aquella mesa. Apenas había pasado un intervalo de 10 segundos desde que el corazón de Charlie había dejado de latir, pero para él, su hijo y Remus Lupin parecían haber sido años. Al fin, Remus reaccionó.

-Hazte a un lado -le pidió a Carlisle, señalando el corazón de Charlie con la varita.

-Ventriculum.

Maldición. El silencio seguía existente. El corazón seguía en fibrilación ventricular y temblaba como un flan de gelatina.

-¡Ventriculum! -repitió, pero, de nuevo, no hubo suerte. Lupin se mordió el labio tan fuerte que sintió el sabor de su propia sangre en la lengua. Él nunca se rendía. Jamás era demasiado tarde. No podía rendirse, ni quería hacerlo. Aquel era Charlie Evans, su inseparable amigo, el hermano de la encantadora Lily Evans, el tío de Harry y Bella.

Así pues, sin dejar de repetirse lo importante que era que su amigo siguiese vivo, apuntó al corazón de Charlie con la varita e hizo un último

intento.

-¡VENTRICULUM! -el cuerpo de Charlie se elevó con una sacudida sobre la mesa, y Lupin esperó un segundo en silencio, esperando una respuesta.

Era su última oportunidad. Si con aquello no lograba que el corazón funcionase de nuevo y recuperara su ritmo normal, se habría terminado.


*LUMOS*

*Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas*

Bueeeenas, gente. ¿Os ha gustado el capítulo? Hay de todo, intriga, amor, acción, drama... tensión por un tubo, vamos. Sé que más de una quiere matarme ahora mismo 8D

Pues bueno, en vuestras manos está el saber si Charlie vive o muere, o si George vive o muere... ahí lo dejo. *indirecta, indirecta, guiño, guiño, codazo, codazo, patada en la espinilla*

Respuestas a los reviews sin cuenta:

Majo98: Me alegra que te esté gustando tanto la historia! :) Muchas gracias por tu abrazo marca Emmett, te lo devuelvo marca Charlie Weasley :)) Y gracias otra vez!

Espero reviews :)

Un saludo,

Ceci.

*Travesura realizada*

*NOX*