-¡No...! -exclamó Jasper sin aliento, los ojos abiertos como platos, sin poder creerse lo que escuchaba.
Emmett negó con la cabeza, tratando de negar la evidencia.
-Es... es imposible -murmuró Rosalie, las cejas fruncidas con confusión. Lo que escuchaba no tenía sentido.
El rostro de Sirius estaba mortalmente serio.
-Pues sí, Cullens... -meneó la cabeza de rizos oscuros de un lado a otro, haciendo que estos rebotaran, antes de tomar un largo trago del whisky de fuego que sostenía en su mano derecha.- Es totalmente cierto.
-¡NO PUEDO CREER QUE BELLA DEJASE A ESOS CHICOS EN CALZONCILLOS! -se carcajeó Emmett, pegando un puñetazo en la mesa. Jasper no tardó en unirse a sus risas; la cara de Rosalie se llenó de un orgullo feroz por su herm... la novia de Edward, se contradijo a sí misma.
Remus, apoyado en el marco de la puerta, observaba divertido la escena. Sirius se dio la vuelta en la silla y levantó el vaso en su dirección, sonriendo con socarronería.
-¡LUNÁTICO! -exclamó abriendo los brazos y moviéndolos imperiosamente hacia ellos.- ¡Ven con nosotros, viejo amigo! ¡Vamos, no muerden, tranquilo! -Remus se rio entre dientes, acercándose con las manos en los bolsillos de sus viejos y remendados pantalones. Cogió la silla más cercana y la dio la vuelta, dejándose caer en ella con los brazos sobre el respaldo, tal y como hacía en los viejos tiempos en Hogwarts.
-Cualquiera que os hubiera visto, o incluso oído... -Remus negó con la cabeza, sin poder borrar la diversión en su rostro lobuno.- Habría pensado lo peor.
-¡OH VAMOS! -exclamó Sirius, dando a su viejo amigo una palmada en la espalda, quizá un poco demasiado fuerte.- ¡NO SABEN NADA DE BELLA, REMUS! ¿Te lo puedes creer? ¡EN TODO EL TIEMPO QUE PASÓ ALLÍ, NO GASTÓ NI UNA BROMA!
Charlie Evans soltó una potente carcajada al pasar por la puerta y escuchar esto último.
-Más bien ellos no se dieron cuenta...
El rostro de los tres vampiros se quedó en blanco.
-¿Perdón...? -preguntó Rosalie, claramente confundida.
-¿Recuerdas cuando la bomba de agua del Mercedes de Carlisle se estropeó? ¿Y que al abrir el capó y tratar de arreglarlo viste que habían echado jabón y en lugar de aire salían burbujas? -Rosalie asintió boquiabierta, con los ojos abriéndosele por segundos al darse cuenta de lo ocurrido. Jasper miraba divertido, mientras que Emmett estaba que echaba humo. Remus y Sirius se reían a carcajadas, dando golpes sobre la mesa y el suelo. Charlie se encogió de hombros.- Bueno... pues... digamos que tuvo un toque 'Potter'.
Emmett se puso de pie como un resorte.
-¡TE DIJE QUE NO HABÍA SIDO YO! -tronó el gran vampiro. Ante la mirada incrédula de su esposa, pegó una patada contra el suelo. Sirius, dejando de reír, comentó con tono serio:
-Guau, pensaba que solo las niñatas de las series americanas pegaban patadas en el suelo cuando se cabreaban -las carcajadas no se hicieron esperar y Emmett parecía como si quisiera que el suelo se lo tragase. Suspiró, frustrado.
-No puedo creer que Bella sea así -dijo, aunque una lenta sonrisa traviesa comenzaba a extenderse por su rostro, haciendo resaltar sus hoyuelos.
-Puede parecer dulce, vampirín, pero no te fíes de su apariencia externa -le dijo Remus, tomando un trago 'prestado' del vaso de Sirius, que le fulminó con la mirada.- ¡Es malvada, creedme!
-En otra ocasión, Montague, un chico del equipo de quidditch de Slytherin, tiró a Cedric de su escoba en un partido contra Hufflepuff. Bella coqueteó con él más tarde y le dio a Montague una poción amorosa... -comenzó Sirius con una sonrisa.
-…camuflada en unos muffins de chocolate que hizo que confesara su amor a... -continuó Remus. Ambos se callaron, los ojos brillantes llenos de lágrimas y las barbillas temblándoles mientras trataban de controlar sus risas.
-¿A...? -les alentó Jasper.
-¡LA PROFESORA MCGONAGALL! -bramaron Canuto y Lunático a un tiempo, el primero dando puñetazos en la mesa y el segundo agarrándose el estómago, que le dolía de tanto reír.
-¡NO...! -exclamó Rosalie sin aliento.
-¡SÍ! -corearon ambos merodeadores, y los vampiros se unieron a sus risas. Charlie se unió también, sin poder contenerse. Sirius se pasó una mano por sus rizos, resoplando.
-Dios, Charlie, debiste ver la cara de Minnie -aulló Canuto, sin poder, ni querer, refrenarse. ¡SE SENTÍA COMO UNA ETERNIDAD DESDE LA ÚLTIMA VEZ QUE SE HABÍA REÍDO DE ESA FORMA!. Remus asintió, completamente de acuerdo.
-¡FUE PARA ENMARCAR!
-¿Qué es todo ese escándalo? -preguntó entonces una voz algo chillona, que a los vampiros les recordó a Alice. Remus se dio la vuelta y sonrió, de forma verdadera por primera vez en meses, a Tonks, observando su barriga creciente sin pizca de la angustia que le había perseguido durante tanto tiempo.
Hizo amago de levantarse de la silla, pero su esposa negó con la cabeza acercándosele rápidamente y sentándose en su regazo. La joven auror puso los brazos alrededor del cuello de Lunático, sonriendo cuando sintió las manos de Remus alrededor de su cintura. El hombre lobo, en un arranque de pasión, y demasiado eufórico como para pensar en nada más, besó a su esposa, primero en los labios, haciendo que Sirius coreara con entusiasmo, y luego en su voluminoso estómago.
Tonks no pudo evitar echarse a reír.
-Parece que estar en familia te sienta bien -sonrió la joven bruja, y el resto de ellos se miró entre sí: sorprendidos primero, esperanzados después.
Porque sí, después de todo, y gracias a Bella y al destino, ahora eran eso...
Familia.
Y se sentía tan natural como respirar.
o.O.o.O.o.O.o.O.o
Seamus Finnigan se mordió el labio con fuerza, tratando de contener las lágrimas, cuando a Neville Longbottom se le ocurrió preguntarle acerca de Dean Thomas.
-Oh... ¿se me olvidó mencionarlo? -comentó Seamus; su voz baja y ronca.- No va a volver.
Neville quiso darse de tortas a sí mismo.
Claro idiota, es hijo de muggles... ¿Cómo va a volver?
-Seamus... ¿Sabes que cuentas con nosotros, verdad? -inquirió Ginny dándole un suave apretón a uno de los hombros del chico, quien se limitó a asentir por toda respuesta antes de levantarse y comenzar a caminar en dirección a la puerta.
-Oye, Seamus...
-Venga colega, Neville no quería...
-Ha sido un descuido...
-¿¡UN DESCUIDO!? -tronó el chico Finnigan, respirando con rapidez, su rostro poniéndose más y más rojo conforme hablaba.
-Vamos Seamus... -trató de mediar Devon, claramente incómodo. Era de los más nuevos del ED, pero ya uno de los más activos, bajo el amparo de Neville, Ginny y Cedric. Eso era bueno en algunos aspectos, pero malo en otros, pues tenía que tomar las riendas a veces, y eso incluía situaciones desagradables... como aquella.- Entendemos como te sientes, per...
-¿¡QUÉ ENTENDÉIS COMO ME SIENTO!? -les espetó Seamus, su voz cargada de furia contenida.- ¡MALDITA SEA, VOSOTROS NO SABÉIS LO QUE ES ESTO! ¡OH, POBRECITOS, EN HOGWARTS, A SALVO, MIENTRAS MI MEJOR AMIGO ESTÁ... POR AHÍ...! ¡QUIEN SABE SI VIVO O...!
-Rey del drama... -aunque había sido poco más que un susurro, la voz de Zacharias Smith se oyó en el silencio que súbitamente se había generado tras el arranque de rabia de Seamus.
Antes de que alguien pudiese deternerlo, el puño del chico Gryffindor se había estrellado contra la nariz del Ravenclaw. Smith gritó de dolor y Seamus aprovechó el momento de desconcierto para estamparle contra la pared, agarrándole de la pechera de la túnica.
Sacó la varita y le apuntó a la garganta, pero antes de que pudiese hacer algo, ésta saltó de su mano y una mano fuerte, poderosa, se cerró sobre su nuca, apartándole de un empujón y haciéndole trastabillar, y casi caer, hacia atrás.
Los ojos grises de Cedric eran inescrutables.
-No es momento de pelear entre nosotros. Hay que mantenerse unidos -el Hufflepuff dirigió una mirada de desprecio a Smith.- Y tú... más te valdría cerrar la boca. O la próxima vez, no solo no te lo quitaré de encima, sino que le ayudaré con gusto.
Sin querer mirar el rostro de nadie, Seamus corrió hacia la puerta, pero, una vez más, algo le retuvo.
-¡Eh! -escuchó que le llamaba Cedric. Se dio la vuelta y se encontró con su mirada, bastante más suave. Diggory le puso una mano en el hombro.- No eres el único que echa de menos a su mejor amigo -le recordó Cedric; las cejas fruncidas en un gesto de preocupación.- Tenlo en cuenta.
o.O.o.O.o.O.o.O.o
Los tres amigos se quedaron de una pieza. El primer impulso de Harry fue coger a su hermana bajo el brazo como un balón de fútbol, agarrar a Hermione de la capucha y echar a correr. El segundo, al ver el atuendo sobrecargado de la mujer y su viejo rostro de sapo, fue vomitar. Como era de esperar, se contuvo.
Los pequeños y brillantes ojos de Umbridge pasaron por todos ellos hasta detenerse finalmente en Hermione.
-¡Mafalda! -exclamó con su voz chillona, una falsamente dulce sonrisita saliendo de entre sus labios.- Te envía Travers, ¿verdad? ¡Estupendo! Bajemos directamente -pasó al ascensor y se quedó mirando a Harry, que estaba estático.- ¿Albert? -inquirió la despótica bruja.- ¿No te ibas?
Sin responder, Harry avanzó mecánicamente hacia el exterior. Entonces, el ascensor se cerró con un chasquido y escuchó como su hermana y mejor amiga desaparecían junto a Umbridge.
Harry deambuló por la que, se suponía, era la planta que le conduciría a su despacho. Al abrir su supuesta sala de trabajo, abrió unos ojos como platos: decenas, sino un par de cientos, de magos y brujas estaban sentados tras escritorios, realizando panfletos mediante movimientos sincronizados y mecánicos. Al leerlos, a Harry se le cayó el alma a los pies.
Los Sangre Sucia y el peligro que suponen a una sociedad pura.
Meneando la cabeza con disgusto, salió de nuevo al pasillo. No pasó mucho tiempo hasta que llegó a una enorme puerta de roble, oscura e imponente. Harry sintió que la rabia se erguía en su interior como una serpiente. En el sitio donde debería haber estado una mirilla, en caso de que hubiese sido una puerta de muggles, destacaba un ojo redondo, de iris azul intenso, incrustado en la madera; un ojo que le hubiera resultado asombrosamente familiar a cualquiera que hubiese conocido a Alastor 'Ojoloco' Moody.
Sobre y bajo él había dos placas chapadas en oro. En la primera ponía:
Dolores Umbridge
Subsecretaria del Ministro
Mientras que la que estaba situada bajo el ojo, rezaba:
Directora de la Comisión de Registro de Hijos de Muggles
En silencio, Harry dio las gracias a quien fuera que existiese allá arriba de que su hermana no hubiera visto aquello. Él podía notar que algo no andaba bien aquellos últimos días... Bueno, ¿para qué engañarse? No había ido bien desde que la había visto desaparecer con Cedric en la boda de Fleur y Bill. Punto. Había algo en todo aquello que no le cuadraba, una pieza perdida, algo que sabía que tenía en frente de sus narices, pero de lo que no se había percatado...
Meneando la cabeza, se centró en su misión, diciéndose que cuanto antes terminaran antes Bella volvería a ser la que era. Echó una mirada a los empleados y decidió que debía distraerles para poder acceder al despacho de Umbridge. Extrajo de un bolsillo un extraño cuerpecito con piernas delgadas y finas que se agitaban sin parar; suspiró en silencio y dejó caer el detonador trampa al suelo.
Éste echó a correr de inmediato y se fue dividiendo en otros pequeños detonadores, que se dividieron en más detonadores, que se dividieron en más detonadores, y así sucesivamente. Pronto había decenas correteando entre las piernas de los empleados. Y de pronto ¡PUM!. Comenzó a salir una gran cantidad de humo acre, de color verde vómito, y todos se pusieron en pie de un brinco, algunos gritando incoherencias, otros asustados.
Harry decidió aprovechar el momento: abrió la puerta y entró al despacho, cerrándola tras él. Éste era todo... rosa. Tapetes de encaje, pañitos de adorno y flores secas en todos los muebles.
Levantó la varita y susurró: ¡Accio guardapelo!
No pasó nada, pero tampoco es que Harry hubiese tenido muchas esperanzas de que fuera a ser tan fácil. Avanzó con cautela y se situó frente al escritorio de Umbridge. Comenzó a abrir los cajones: encontró plumas, libretas, celo mágico; cajitas forradas de encaje, muy recargadas, llenas de lazos y horquillas... Encontró libros que le hicieron estremecerse.
Cómo encontrar a un Sangre Sucia.
Cuando los muggles atacan.
Meneando la cabeza, disgustado, cerró el cajón conteniendo la furia que sentía.
Y entonces abrió el último cajón, donde había un archivador. Con una carpeta con el nombre del señor Weasley, en la que se le acusaba de tener inaceptables tendencias pro-muggles. Su foto y la de su familia estaban en portada.
Pasó a otra carpeta y se quedó de piedra. Ojoloco, apoyado en su bastón, le miraba a los ojos. La foto estaba tachada, indicando que había fallecido.
Hermione Grander: 'Se busca; muy alto riesgo' Sangre Sucia.
Sirius Black: foto tachada. Aún sabiendo que Sirius estaba vivo, sintió algo removerse dentro de él.
Dumbledore: foto tachada.
Charlie Evans, Remus Lupin, Luna Lovegood, Neville Longbottom...
Y entonces se quedó estático.
Carlisle Cullen: Vampiro. Vegetariano. Padre adoptivo de la Indeseable nº1. Casado con Esme Cullen-Platt, madre adoptiva de la Indeseable nº1. Seis hijos adoptivos: Rosalie Cullen-Hale, Jasper Cullen-Hale, Alice Cullen, Emmett Cullen, Edward Cullen.
Pasó la hoja y ahí estaban, fotos de la familia al completo, incluyendo Bella. Bajo una foto de Edward y Bella, aparecía rotulado: Pareja de la Indeseable nº1. Alta prioridad.
Sintió la furia bullir a través de él... Tenía que encontrar a Bella. Debía saber esto. Era necesario.
Volvió a pasear la mirada por las hojas y se dio cuenta de algo.
-¿Por qué Cedric no aparece...? -inquirió en un susurro, frunciendo el ceño.- Toda la comunidad mágica sabe que está vivo... Ha vuelto a Hogwarts... ¿Qué demonios está ocur...?
Antes de que pudiese llegar a buen puerto, escuchó como fuera el estruendo cesaba mientras alguien trataba de imponer la calma. Dejando los papeles como estaban, salió sin hacer ruido.
-¡Vamos, vamos! ¡Haya calma! -pedía un mago vestido con túnica de trabajo; el pelo, escaso, era de color oscuro y estaba de buen año, lo que dejaba a las claras que no su estatus de sangre no estaba en entredicho. Cuando se dio la vuelta y vio a Harry, sin embargo, se quedó sin aliento.- Runcorn... y-yo... nosotros... -ignorándole, y tratando de aparentar superioridad, Harry dio media vuelta sobre sus talones y continuó su camino hacia el ascensor.
Las puertas se cerraron con un chirrido, pero apenas tardaron unos segundos en volver a abrirse, dejando pasar a un Ron completamente empapado.
-Buenas -gruñó Ron, que claramente no estaba de humor.
Harry no pudo evitar rodar los ojos.
-Ron, soy yo.
-¡HARRY! -jadeó Ron, aliviado.- Caray, no me acordaba de tu aspecto. ¿Dónde está Hermione...? ¿Y Bella? -añadió rápidamente, sonrojándose ligeramente al darse cuenta de que se había olvidado por un momento de su mejor amiga.
-Ha bajado a los Tribunales, con Umbridge.
El ascensor volvió a detenerse y la suerte quiso que fuera el señor Weasley quien subiese, acompañado de una bruja anciana y con cabello oscuro.
-Te entiendo, Wakanda, pero no pienso tomar partido en eso... -Arthur se interrumpió al ver a Harry, a quien le resultó muy doloroso que el padre de su mejor amigo le mirase con tanto odio. El ascensor volvió a funcionar.
-Hola, Reg... -saludó el señor Weasley al que, sin saberlo él, era su hijo menor.- Creo que Mary viene hoy para el interrogatorio. Intenta tener fe -puso una mano sobre el hombro de Ron, y este se envaró ligeramente, pero el señor Weasley no dio marcha atrás.- Si hay algo que Molly y yo podamos hacer para ayudar... -Arthur observó la manga de su abrigo, empapada tras tocar el hombro del hombre, y la bruja a su lado suspiró pesadamente.
-No me lo digas. Vuelve a llover en el despacho de Yaxley.
El rostro del señor Weasley se contorsionó en una mueca al oír el nombre del mortífago.
-Dile que use un paraguas -escupió como si fuera un insulto, y la bruja a su lado soltó una risita, negando con la cabeza, aunque sus ojos se quedaron serios.
Cuando pararon de nuevo, la bruja salió. Arthur fue a seguirla, pero Harry le puso una mano en el hombro, que retiró con rapidez al ver la mirada en el rostro del padre de Ron.
-Arthur... -Harry dudó, bajando la voz.- Sabes que te están vigilando, ¿verdad?
El rostro del señor Weasley se quedó lívido. Apretó los dientes.
-¿Es eso una amenaza, Runcorn?
Harry negó profusamente, tratando de hacerle entrar aquello en la cabeza.
-¡No, es un hecho! Controlan todos tus movimientos -los ojos de Harry encontraron los suyos por un momento, y Arthur se quedó confundido. Terminó de salir del ascensor y se le quedó mirando. Mientras se cerraban las puertas, oyó a Harry susurrar con la voz grave de Runcorn-: Tengan cuidado, señor Weasley... Usted y el doctor Cullen. -El padre de Ron pegó un respingo ante la mención de Carlisle, mirándole ya completamente incapaz de articular palabra.- Tengan cuidado.
*LUMOS*
*Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas*
¡NO ME MATÉIS! Sé que he tardado, pero exámenes y esas cosas... SOLO QUEDA UNA SEMANA Y PODRÉ VOLVER A ESCRIBIR Y A LEER. (I Want to break freeeeeeeeee ;_;)
Y ahora, como siempre, contestaré a los que comentan sin cuenta:
Wendy Querales: Muchas gracias portus amables palabras, casi me haces sonrojar! Espero que disfrutes de estos libros tanto como yo escribiendo :) Gracias por tu review!
Tengo buenas noticias también (según para quien, claro) ESTOY ESCRIBIENDO UN MULTI X-OVER :'D Cazadores de Sombras, Harry Potter, Twilight, Sobrenatural (este último apariciones esporádicas solo e.e), Percy Jackson, Vampire Diaries. EN UNO. HELL YEAH! ¿Os imagináis? Jace, Harry, Eddie, Sam y Dean, Percy y Jason, Damon... en uno. *baba* En fin xd que se me va la olla. Pues eso. Eso sí, hasta que no termine esta saga no lo publicaré... pero quería poneros los dientes largos xD
Antes de irme... ¿review? *carita de cachorrito made in Alice*
Un saludo,
Ceci.
*Travesura realizada*
*NOX*
