El ascensor se abrió con un chasquido, dejándolos salir a la planta principal del Ministerio de Magia, lo que suponía un grave problema teniendo en cuenta sus apariencias: para entonces, Harry era Harry, Hermione segundo a segundo también volvía a ser ella, y Ron... bueno, él estaba ocupado tratando de mantener calmada a su 'esposa', ante lo que Hermione rodó los ojos.
Harry, Hermione y Bella habían caminado hasta la puerta, mirando al suelo, cuando se dieron cuenta de que su amigo pelirrojo se había quedado atrás.
-Mary... vete a casa -le indicó Ron en voz baja, calmante. Podía poner fácilmente a su madre en el lugar de aquella mujer, motivo por el que no podía evitar tenerle simpatía.- Recoge a los niños. Nos veremos allí, tenemos que salir del país, ¿entiendes? -La señora Cattermole empezó a llorar, con gruesas lágrimas derramándose de sus ojos oscuros. Ante la mirada exasperada de sus dos amigas, Ron la cogió por los hombros.- Mary, haz lo que te digo. -Y entonces Ron se vio interrumpido: Mary Cattermole estrelló sus labios contra los del chico Weasley, dándole un apasionado beso. Bella abrió unos ojos como platos, igual que Harry, y la expresión de Hermione era de no poder creer lo que veía. Por su parte, Ron estaba completamente en estado de shock, tan conmocionado que no movió ni un solo músculo mientras los boca de la mujer se movía concienzudamente contra la suya.
El beso duró tanto que los restos de la poción multijugos se acabaron y Ron volvió a su apariencia real, incluido el ser una buena cabeza más bajo que Reginald Cattermole, ya que él era alto, pero aún no un adulto. El traje del mago le colgaba por todas partes, unas dos o tres tallas más grande.
Mary se separó lentamente al notar que pasaba de estar de puntillas para besar a su marido a tenerle frente a frente. Abrió los ojos y la expresión de su cara cambió a una de sorpresa. Se tambaleó un par de pasos hacia atrás mientras Ron tomaba aire a bocanadas.
La situación no pudo volver más irreal cuando el verdadero Reginald apareció por la misma puerta por la que el Cuarteto Dorado pretendía salir, vestido con una camiseta interior de tirantes y unos bóxer.
-¿Mary? -exclamó, mirándola con una expresión de asombro.- ¿Quién es ese?
Mary le miró de vuelta; parecía que se fuera a desmayar. Ron le dedicó una media sonrisita nerviosa.
-Es una larga historia. Encantada de conocerla -comentó con prisa antes de salir corriendo hacia sus amigos.
Pero su suerte había durado demasiado.
-¡ES HARRY POTTER! -voceó un mago entre la multitud de funcionarios mágicos.- ¡ES HARRY! ¡HARRY POTTER!
-¡Ahí están! ¡Cogedles!
Una tromba de policías mágicos junto a un grupo de carroñeros se lanzó hacia ellos y los haces de luz empezaron a volar de un lado a otro.
-¡DESMAIUS!
-¡REDUCTO!
-¡EXPELLIARMUS!
-¡BOMBARDA!
Mientras los amigos huían, lanzando conjuros sobre sus hombros, apenas fueron conscientes de la llegada de Travers. Una explosión sonó sobre sus cabezas al pasar junto a la gran estatua allí situada y uno de los escombros cayó sobre el hombro de Bella. La chica Potter profirió un gemido de dolor.
-MIERDA -gruñó cuando retiró la mano de su hombro y observó la sangre manchando su pálida piel.
Harry se dio la vuelta y tronó: ¡GLACIUS! en dirección a Travers, el cual se defendió pero no lo suficientemente rápido como para que no le llegase a las piernas, que se cubrieron rápidamente de escarcha y hielo.
El pelinegro tomó a su hermana de la mano y tiró de ella hacia donde Hermione y Ron les esperaban, mientras Travers reemprendía su carrera tras ellos.
Los carteles de 'El Indeseable nº1' con la cara de Harry y 'La Indeseable nº1' con la de Bella estaban por todas partes. Bella se quedó sin aliento.
-Oh Dios mío... -murmuró Bella, sus ojos momentáneamente distraídos del dolor en su hombro.
-Sí -confirmó Hermione entre jadeos, sin dejar de correr.- Esto es muy malo, Bella.
-¡OH DIOS MÍO!
-No te preocupes, Bells -replicó Hermione, tomando su lugar junto a ella. Ambas se dieron la vuelta y lanzaron un hechizo 'Deprimo' doble al suelo, que se hundió y dejó caer al agujero a una gran cantidad de carroñeros.- Lo arreglaremos.
Bella le dirigió una gran sonrisa llena de dientes, sus ojos brillantes.
-¿NO LO VES, MIONE? ESTO ES TAN GUAY -exclamó Bella con una expresión similar a la que tenía tras gastar una broma con Fred y George.- ¡TENGO MI PROPIO CARTEL DE FUGITIVA!
-Bella...
-¡GRED Y FEORGE VAN A TENER MUCHÍSISISISIMA ENVIDIA!
-¡BELLA! -tronó Harry, agarrándola por los hombros sin dejar de correr, lo que hizo que ambos casi tropezasen y acabaran en el suelo.- ¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS TE PASA? NO ES EL MOMENTO.
Hermione hizo una mueca, no queriendo meterse en la regañina entre los hermanos, pero sabiendo que probablemente el comportamiento de Bella en aquel momento se debía a un episodio de histeria transitoria por el shock y el golpe en el hombro. En cuanto al resto... no tenía ni idea de por qué Bella estaba actuando como lo estaba haciendo.
Las chimeneas que hacían las veces de salida estaban cada vez más cerca, pero Travers no se había dado por vencido y ahora Yaxley, que parecía haberse recuperado de la lucha en los Tribunales y querer venganza, también iba tras ellos. Un hechizo rozó a Hermione la oscura y rizada cabellera y Ron reaccionó por instinto.
-¡Expelliarmus! -y las varitas de Travers y Yaxley saltaron de sus manos con un chasquido.
Con un grito de rabia, el Mortífago corrió tras ellos con todas su fuerzas, el doble de rápido.
Harry paró, sin soltar a Bella, teniéndola bien cogida de la cintura. La chica Potter se sintió desfallecer y su apariencia volvió a ser la suya y soltó una maldición. Hermione la tomó del brazo y tomó a Ron de la mano, girando sobre sí mismos.
Bella sintió que se asfixiaba, porque no podía respirar ni ver, y lo único solido que sentía era la mano de Hermione, que se estaba resbalando de su brazo.
Un recuerdo la asaltó la mente, el sueño que había tenido el año anterior antes de la batalla contra los neófitos, antes de que los Cullen supiesen su secreto, cuando había visto los ojos de Edward volverse rojos. La voz de Edward, contorsionada tal y como había sonado en aquel momento, llegó a sus oídos.
"No querrás perder a tus vampiritos ¿verdad? Burlaste a la muerte una vez... No quiere decir que lo vuelvas a hacer".
Y de pronto, Bella vio la puerta del número 12 de Grimmauld Place, con su alambrada en forma de serpiente; antes de que pudiera tomar aire, oyó un grito y vislumbró un destello de luz morada. Entonces la mano de Harry se apretó sobre su cintura con una fuerza inusual y todo volvió a quedar a oscuras.
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-¡Mierda! -exclamó Devon Selway cuando Justin Finch-Fletchley hizo estallar por accidente uno de las artilugios que Fred y George les habían enviado para crear el caos entre los Slytherin, con tan mala fortuna que uno de los trozos de metal le hizo un corte en el antebrazo.
-Ve a limpiarte -intervino Cedric, frunciendo el ceño ante su herida. Hizo un gesto hacia el final de la parte izquierda de la Sala Común de Hufflepuff, que estaba completamente desierta. Por no haber, no había siquiera las figuras de los cuadros.- Allí hay una puerta que conduce a un baño.
Devon rodó los ojos.
-Puede que tú no reparases en mi cuando estaba en 3º, Cedric, pero el que se ha tirado tres años sin estar en el colegio has sido tú, no yo ¿recuerdas? -Cedric se dedicó a mirarle inexpresivamente, hasta que el pelinegro suspiró y se levantó en dirección al baño, sin dejar de hablar.- ¿Lo pasaste bien hoy en Hogsmeade?
-Sí -se limitó a contestar Cedric.
-¿Qué tenías que hacer? Te fuiste antes de levantarnos y has vuelto hace... ¿cuánto? ¿Algo menos de una hora? -Cedric se encogió de hombros y Devon suspiró, entrando al baño y decidiendo que si su amigo no quería hablar no había nada que hacer.
Una vez allí, metió el brazo bajo el flujo de agua fría y echó jabón para desinfectarlo, lo que le hizo jurar en voz alta. Se quedó mirando la sangre correr hasta el sumidero.
No podía recordar cómo había conocido a Ginny Weasley, solo que se habían hecho amigos fácilmente y que pronto ella le había hablado acerca del E.D. Tampoco era fácil tener un enamoramiento en una de sus fundadoras, aunque era más como un amor platónico. Bella Potter era realmente difícil de resistir, sobre todo cuando Cedric te contaba maravillas sobre ella a todas horas.
Pero otros no cantaban tanto sus alabanzas, desde los Slytherin hasta algunos de su propia casa, como Justin. Cuando él y Ginny estaban en su primer año, había corrido el rumor de que Justin Finch-Fletchey había sido atacado por una serpiente enviada por Bella Potter cuando su hermano estaba luchando en un duelo contra Draco Malfoy. Luego, se había demostrado que Bella había intentado ayudar y que los gemelos Potter no eran los herederos de Slytherin, pero aún así... Justin nunca había confiado plenamente en ella de nuevo.
Se preguntó como Cedric podía estar aún tan enamorado de esa chica, ya que obviamente no tenía ningún interés en él que no fuese simple y llana amistad. Ella estaba completamente colgada del perfecto caballero vampiro de otro tiempo.
Se estaba envolviendo concienzudamente una venda alrededor del brazo mientras volvía a la Sala Común cuando se dio cuenta de que algo no marchaba como debería. Estaba vacía. ¿Y Cedric y Justin?
El artilugio que los gemelos Weasley les habían enviado no estaba por ninguna parte y sintió encogerse su estómago. ¿Les habían pillado los Carrow? ¿Iban a pagar las consecuencias de una maldición cruciatus?
-¡Cedric! -gritó, mirando confundido a su alrededor.- ¡Justin! ¿Dónde estáis?
La voz de Cedric le contestó desde un recodo, donde se encontraba la chimenea, que incluso desde allí podía escuchar.
-Devon, aquí.
-No tiene gracia, Cedric -gruñó mientras se anudaba la venda utilizando los dientes.- Por un momento pensé que Snape o los Carr...
Se le cayó el alma a los pies. Allí, de pie, Cedric miraba impertérrito al fuego. Un par de metros más allá, el cuerpo de Justin yacía en ángulo extraño, bocabajo, con un charco de sangre formándose bajo su pecho. Parecía que aún respiraba, pero costosamente.
-¿¡QUÉ DEMONIOS...!? ¡CEDRIC! ¿QUIÉN HA SIDO, QUÉ...?
-Devon... -Cedric hizo girar la varita en sus manos, sin mirarle. La voz del chico Diggory era suave, amable, casi encantadora.- Me has fallado, Devon. Y realmente siento esto.
-Cedric, estás actuando como un lunático. Para. Hay que pedir ayuda para Justin.
-Pensé que podía confiar en ti -la voz le tembló y Devon dio un paso hacia atrás.
-Ced, yo...
-Pensé -volvió a decir, interrumpiéndole- que tú me entendías con el tema de Bella. Que eras como yo.
Entonces, hubo un destello de luz roja y plateada, y el mundo de Devon se volvió negro.
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Harry abrió los ojos y lo deslumbró un resplandor verde y dorado. Estaba tumbado sobre un frío suelo húmedo que olía a tierra y hojas secas. Giró la cabeza y vio a su hermana a su lado, inconsciente.
-¿Bella...? -susurró preocupado, moviéndola por el hombro. La castaño-pelirroja soltó un quejido inteligible y Harry vio la sangre en sus dedos, queriéndose dar de patadas a sí mismo por tocar justo donde estaba herida.
Comenzó a levantarse, costosamente, arrastrándose hasta un árbol cercano. En un primer momento pensó que era el Bosque Prohibido, sin caer en que sería estúpido y peligroso. Sin embargo, en el tiempo que tardó en ponerse de pie y escuchar el gruñido de Ron, se dio cuenta de que no se trataba del bosque del colegio: los árboles estaban más separados, y eran más jóvenes.
-Oh Dios... -escuchó decir a Ron, y todas las preocupaciones se borraron de la mente de Harry al verle. El chico Weasley tenía todo el costado izquierdo manchado de sangre y la cara, pálida y grisácea, destacaba sobre la hojarasca del suelo.
-Shh, shh... -le acalló Hermione, pero ella misma temblaba, así como su voz.- ¡HARRY, RÁPIDO, EN MI BOLSO!
Harry corrió y tomó la bolsa de tela entre sus manos, mientras escuchaba a su amiga darle instrucciones.
-Hay una botellita que pone 'Esencia de díctamo', tráemela.
El joven Potter metió la mano dentro del bolso. Al instante desfilaron bajo sus dedos unos objetos tras otros: libros, lana de lo que suposo eran jerséis, algo que parecía ser una naranja...
-¡DATE PRISA! -rugió Hermione, a punto de llorar.
-¡Accio díctamo!
-¡QUÍTALE EL TAPÓN!
Harry se quedó sin aliento. El brazo de Ron estaba al descubierto y le faltaba un gran trozo de carne, como si se lo hubieran rebanado limpiamente con un cuchillo.
-Her-Hermione... su br-brazo -tartamudeó Harry, sus ojos verdes como platos. Miró por encima del hombro hacia su hermana, pero salvando el estar inconsciente, no parecía nada grave. Sintió algo de alivio, y luego se sintió asqueado por no pensar en Ron en primer lugar. Su amigo le necesitaba.
-LO SÉ -exclamó la chica, llorando. Las manos de Hermione estaban manchadas de sangre. Tomó la botellita de las manos de Harry.- Te va a escocer un poco -indicó a su 'amigo' pelirrojo y las gotitas de poción comenzaron a caer sobre la herida abierta.
-Hermione, ¿qué ha pasado? -preguntó Harry, su propia voz tiñéndose de histeria.- Pensé que íbamos a volver a Grimmauld Place.
-Íbamos -replicó Hermione. Ron se seguía retorciendo bajo ellos y Hermione estaba ya llorando a mares.- Sh, shh... tranquilo, una más. Solo otra -la herida de Ron comenzó a cerrarse, dejando de sangrar.- Estábamos allí, Harry. Pero... Yaxley me agarró... y yo, yo sabía que una vez que viera donde estábamos, no podríamos quedarnos. -Hermione comenzó a sollozar, su cuerpo temblando terriblemente.- Por eso nos traje aquí, pero Ron ha sufrido una despartición.
Para aquellos momentos la herida de Ron parecía tener varios días y una fina capa de piel cubría lo que momentos antes era carne viva.
-Lo siento -lloró Hermione, dándole un beso en la mejilla a Ron.- Lo siento mucho.
Hermione se levantó, tomó su varita y miró a Harry.
-Coge a Bella -le pidió, preocupada por su amiga. Harry se levantó y avanzó hacia su hermana, deslizando con agilidad un brazo bajo sus rodillas y otro bajo su espalda. No se tambaleó bajo su peso al levantarla, tal y como debería haber ocurrido. Frunció el ceño al notar que había adelgazado unos bueno kilos desde que habían dejado la Madriguera algunas semanas atrás. ¿No la había descuidado tanto, no? Se había asegurado de que comiera como debía, ¿verdad?- Trata de quitarle la ropa para curarle eso -Hermione cogió aire, inspirando profundamente, tratando de calmarse.- Yo voy a poner hechizos de protección para que podamos acampar. Empieza a montar la tienda.
-¿Acampar? -inquirió Harry, alzando ambas cejas sorprendido.- ¿Hechizos de protección?
Hermione se limitó a asentir.
-No me apetece recibir una visita como la de la cafetería de la otra noche, ¿y a ti? -y con eso se dio la vuelta, varita en ristre.- Va a ser una larga noche.
*LUMOS*
*Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas*
Yo de vuelta; siento el retraso, primero estuve de exámenes, y ahora he estado yo enferma (me encontraba bastante jodida, la verdad... aún no estoy del todo bien)
Majo98: A muchas os da miedo DarkBella, por lo visto xd Respecto a lo del hombre... quizá se vea más adelante, quizá no. No sé. No es muy relevante, al menos de momento. Gracias por tu review!
A Nuria13C y ChocolateFrogs98: SUS ECHO DE MENOS (sep, he puesto 'sus' en lugar de 'os' because YOLO) PERO YA NO ME ACUERDO DE EN QUÉ JODIDO PUNTO DEJAMOS LA CONVER ANTERIOR T.T así que os respondo a este review y vida nueva u.u
Y ahora... ¿Qué os pareció Cedric? ¿Me queréis matar? ¿Creéis que hay algo más, o ahora todas queréis matarle? e.e A ninguna le gusta Devon, por lo visto. Salvo a mi. Será mío, como los gemelos. Que ya lo son, by the way *corazón corazón*
Nos vemos en el siguiente cap, pero antes una cosa... ¿review?
Un abrazo,
Ceci.
*Travesura realizada*
*NOX*
