Capítulo 3
-Maurice, Bella ha estado buscándote – murmuro Lefou entrando a la habitación que se había convertido del viejo hombre – ¿Por qué esa cosa esta aquí? – pregunto con horror al ver al dichoso conejo muerto.
-Conocimiento – dijo el hombre – no quieres saber por qué siguen moviéndose y atacando a todos.
-No – dijo Lefou con desagrado – debe deshacerse de ella.
-Tranquilo Lefou la correa lo mantiene en su lugar.
-Si claro – rodo los ojos Lefou pero acercándose con curiosidad – ¿cómo es que puede moverse? – pregunto finalmente curioso.
-Aun no lo sé – murmuro el hombre quitándose las gafas que traía – pero mira esto a trampa golpeo todo si interior, órganos vitales destrozados – dijo señalando donde su estómago estaba totalmente destrozado – pero aun así sus patas traseras y delanteras funcionan.
-Entonces puede correr y – su voz se fue apagando pero Maurice comprendió totalmente lo que quería decir.
-Y buscar alimento – termino el hombre por el – ven te mostrare algo – dijo el viejo hombre quitando su atención del conejo y enseñándole un libro viejo sobre un escritorio.
-Lo siento pero no sé leer – se excusó avergonzado, solo el en medio de lo que bien podría ser el final del mundo civilizado se sentía avergonzado por no saber algo tan poco importante como leer.
-Está bien te lo explicare, esto de aquí es un modelo del cuerpo humano – señalo el diagrama en el viejo libro - muy bueno por cierto, estaba en la biblioteca de la bestia y déjame decirte que es la mejor biblioteca en la que estado – empezó a divagar el hombre.
-Maurice – Lefou resoplo dándose cuenta que de nuevo este sujeto empezaba a perderse en sus pensamientos.
-Cierto, esto es el cuerpo humano, Gastón dijo algo sobre dispararle a la cabeza para definitivamente matarlos, pero si no mal recuerdo Stanley golpeo a uno aquí – señalo algo en sus libro – la nuca inmovilizando al hombre, por lo que creo que lo que sea que los traía de vuelta está aquí.
-En ramas dentro de nuestra espalda- hizo una mueca al ver el complicado diagrama de ramificaciones de lo que él no entendía era nuestro sistema nervioso.
-No esto es nuestro sistema nervioso central- explico - estas ramas, son pequeñas ramificaciones y si las cortamos de tajo no puede moverse el cuerpo y no hay resucitación – dijo como gran descubrimiento.
-Maurice no entendí nada – suspiro el hombre – pero a supongo… ¿Dónde está el conejo? – murmuro puesto que su vista viajo hasta donde el animal debía estar amarrado.
-Ahí donde lo dejamos – murmuro el hombre levantando la vista solo para ver que efectivamente no había nada en la mesa solo una correa mordida rota.
Lefou resoplo y solo pudo pensar joder, Gastón va a matarme, si esta cosa no lo hace antes.
-Han regresado – dijo una de las trillizas – Bella Gastón ha regresado – de inmediato llamo la atención a la joven a la ventana, bella no perdió el tiempo de correr a revisar que ambos regresaran.
-Y traen comida – dijo emocionada a otra – sabía que nos salvaría.
-Gracias a dios son ambos – sonrió Bella acercándose a los dos que entraban, la bestia traía en su espalda un enorme venado muerto por un solo tiro del experto cazador y Gastón llevaba varias liebres a su costado, ninguna presa sería muy pequeña, no durante esos momentos.
-Bienvenidos de vuelta, amo – dijo la tetera feliz de verlo – y usted también Gastón – lo saludo lo que dejo confundido al cazador que no se esperaba eso – rápido a la chimenea deben estar cansados.
-Yo jamás estoy cansado – gruño Gastón pero Bella solo rodo los ojos – te dije que todo estaría bien Bella – sonrió – ahora ¿dónde está Lefou? – pregunto intrigado.
Entonces un grito irrumpió en el castillo, Gastón lo reconoció, ese era Lefou, dejando caer las presas al suelo salió corriendo en dirección al ruido, un disparo se unió entonces y luego otro y cuando Gastón llego ahí intentando abrir la puerta cerrada, la bestia la arranco de un tajo, Gastón solo entro para encontrarse con una destrozada habitación, ahí en medio de todo el caos Maurice temblaba de miedo, entre los papeles destrozados Lefou sostenía su arma apuntando desde el suelo y más allá de él, la figura ensangrentad del conejo rabioso finalmente desparramada.
-Gastón – dijo Lefou reconociendo a su amigo bajando el arma – has vuelto – sonrió al verle.
-Lefou - murmuro Gastón había estado tan asustado pensando lo peor.
-¿Qué rayos paso aquí? - pregunto la Bestia todos entrando a la habitación entonces.
-Lo siento Bella – dijo Maurice mientras Gastón ayudaba a levantar a Lefou.
-¿padre? – dijo esta ayudando a su padre.
-Solo quería saber que pasaba – dijo nuevamente y cada una de las piezas encajaron para los demás- no creí que mordiera las cuerdas para liberarse no lucia muy inteligente, cuando nos dimos cuenta nos atacó pero Mesier Lefou logro acabarle.
-Está infectado – el grito de Paulette los dejo helado, Lefou se levantó entonces con ayuda de Gastón, su mano dejo de agarrar su costado y la sangre no tarde en brotar.
-Dime que el viejo te disparo – suplico Gastón al ver la sangre pero Lefou negó con la cabeza retrocediendo un poco.
-Lo siento – dijo cabizbajo – no fui lo suficientemente rápido - y todos los colores del rostro de Gastón le abandonaron, la buena fortuna que habían tenido en la cacería les abandono entonces.
-Un paso atrás – dijo Tom levantando su arma en dirección a Lefou.
-¿Qué rayos haces Tom? – gruño Gastón levantándose delante del hombre armado, Lefou solo agacho la cabeza listo para lo peor.
-Tenemos que hacerlo – Stanley también levanto su arma pero el parecía mucho menos ansioso por querer disparar.
-Tú lo dijiste Gastón esta contagiado - respondió Tom sin dejar de apuntarle.
-Si alguien se atreve a tocarlo le matare – más Gastón se paró con firmeza negándose a abandonar el lado de Lefou, nadie iba a tocarle, no estando el presente.
-Está bien Gastón – sonrió Lefou tomando su arma y poniéndola en la mano de su amigo – aquí, solo dispara – le pidió porque si alguien iba a matarlo quería que fuera el, quería morir a manos de Gastón al menos seria menos horrible para él se dijo.
-No voy a hacer eso – replico Gastón sorprendiéndole una vez más – no voy a matarte – gruño apartando el arma.
-¡Estas poniendo a todos en peligro! – grito Lefou sorprendiéndole pues el hombre bajito temblaba de miedo, asustado mientras suplicaba por su muerte – solo hazlo – empujo a Gastón para llamar su atención más este no se movió – bien – frunció su nariz – Tom dispárame – pidió.
-¡No! – gritó empujando a Lefou y alejándose de inmediato al ver la mueca de dolor en su rostro – nadie va a hacerlo.
Y ambos hombres se miraron y durante esos segundos nada más importo, hasta que el clic de un arma le trajo de vuelta, Tom apuntaba listo para destrozar la cabeza de Lefou, más la Bestia levantando su garra quito el arma del hombre y negó con la cabeza, algo debió ver, ser el único en comprender la silenciosa conversación de aquellos hombres pues solo empujo a todos afuera.
-Tienes cinco minutos –dijo a la habitación sin referirse a uno en específico, solo les dejo ahí aterrados por lo que pasaría.
-Gastón – dijo finalmente Lefou pues el silencio era demasiado pesado y el tiempo estaba por agotarse, Gastón solo se negaba a mirarle luchando con el propio mar de emoción en su interior solo agravando su culpa.
-Te engañe, la deje morir – empezó murmurar – dios Lefou lo siento pero pude salvarla.
-¿De qué hablas? – pregunto confuso creyendo que su amigo finalmente sucumbió a la locura, el estrés de la situación.
-Tu madre, cuando llegaron los moros te dije que ya estaba muerta no fue así – Gastón se negó a mirarle – ella estaba viva y puede advertirle pero en su lugar corrí a buscarte, tú eras en todo lo que tenía que pensar – confeso finalmente dándole la espalda - era lo único que me importaba que estuviera a salvo.
-Gastón – Lefou miro a su mejor amigo, a su hermano de armas a aquel a quien mas amaba en todo el mundo y como siempre había hecho quiso consolarle, aquí estaba el a punto de morir y era Gastón quien estaba aterrorizado, quiso reír ante lo absurdo de la situación pero la espalda tensa del hombre le dijo que no era buen momento y aunque también quería abrazarle se resisto, apretó sus manos a sus costados para no interrumpir aquel momento.
-En la guerra deje a un batallón entero a merced de ellos, joder el enemigo los diezmo por que el capitán no estaba ahí para dar las ordenes pero tenía que regresar a buscarte – aquello si lo sorprendió, recuerda el momento exacto, hubo muchos si pero en aquel se separo de todo el batallón estúpidamente y si no fuera porque su mejor amigo había regresado estaría muerto, a merced de los invasores lo único que lo salvo fue Gastón, el no supo lo que sucedió con los hombres solo que al final del día muchos de ellos estaban muertos, ahora entendía el por qué - eres lo más importante, no lo mejor que eh tenido en la vida Lefou – apretó los ojos- lo único bueno que eh hecho ha sido concerté – termino en un susurro sus hombros entonces descansaron, agradecidos de poder liberar aquella pesada carga emocional.
-Gastón – Lefou estaba sin palabras, durante años había soñado con esto, con ser importante para Gastón tal vez no de la forma que él lo miraba, no esperaba verlo cantarle sonetos o proclamar su amor, no solo quería algo así, reconocimiento, saber que era importante, realmente importante en la vida de su amigo y ahora cuando finalmente su deseo se concedía sonó tan parecido a una despedida que lo odio.
-Hacerte sentir orgulloso es la única maldita razón por la que sigo peleando – se giró entonces para mirarle con miedo - escucha Lefou no vas a morir – se acercó a él para tomar su rostro con fuerza, para mostrarle lo serio que era en su promesa - oíste, así que por favor no cambies – pidió en un suplica - Lefou has eso por mí por favor – volvió a pedir apretando el rostro del hombre más bajo, mirándole con tanta intensidad, con anhelo listo para terminar su confesión con broche de oro - por favor mon… a… ami – mas no pudo, Gastón incluso en ese momento tan cerca de perderle no pudo hacerlo y estuvo bien Lefou no esperaba más nunca lo hizo y lo abrazo con más fuerza, lo acuno contra su cuerpo besando su frente como hacia cuando eran niños, como Lefou solía hacer durante la guerra, como aquella vez en la que estabas seguros que morirían, lo abrazo porque incluso en un momento así Gastón no sabía nada mejor que hacer.
Afuera en el salón del castillo el ambiente era aún más tenso, todos esperando el momento en que el disparo se escuchara, todos esperando lo peor.
El trueno del disparo corto el silencio helado con facilidad, Bestia acuno a Bella quien resistió el impulso de llorar abrazando al enorme animal, las gemelas se miraron consternadas, Stanley bajo la cabeza impotente por la situación y los demás solo miraron a otro lado, incluso los sirvientes en el castillo supieron de alguna forma que pasaban por una enorme crisis.
-Gastón – dijo finalmente Paulette levantándose de su lugar al ver la puerta abrirse – ¿estás bien?
-No voy a hacerlo – suspiro dejando caer su arma, Bella sintió alegrarse y los demás parecían confundidos pero igualmente asustados ante la negativa de Gastón.
-Bien lo hare yo – dijo Tom con determinación pero realmente no queriendo hacerlo.
-No – dijo Gastón deteniéndole – no lo entiendes, nadie va a tocarle – sentencio mirando amenazadoramente a su viejo amigo de copas.
-Pero él está infectado – empezó Maurice, intentando ser la voz de la razón.
-¡Tú otra vez! – gruño con renovada ira empujando a Tom y abriéndose paso al viejo – tú causaste esto – dijo levantado al hombre por sus costados sacudiéndole con violencia.
-Gastón basta fue un accidente – dijo Bella intentado arrebatarle a su padre.
-Tu padre volvió a causar esto – gruño – su incompetencia mato a Magnifique – acuso recordando a su buen amigo – y ahora puso a todos en peligro – lo lanzo contra el piso pues la Bestia gruño amenazante - Si Lefou muere voy a abrirle su estómago y dejarlo a vérselas con esas cosas- termino con verdadero odio.
-Gastón – llamo Bella para intentar calmarle tomándole del brazo, más Gastón la tomo a ella para quitársela de encima.
-Si el muere te matare igualmente – escupió la amenaza ignorando por completo a la bestia que gruñía para entrar nuevamente a la habitación tras dejar en claro que nadie mataría a Lefou, no en su presencia al menos.
Stanley se levantó decidido, él tampoco estaba feliz por eso pero sabía que alguien tenía que hacer dio un par de pasos al frente cuando la Bestia le detuvo, negando con la cabeza le impidió seguir y aun que Bella trato de hacerle entender lo grave de la situación el habita tomado una decisión.
No es que le agradara el hombre, dado que su primer encuentro no fue nada bueno, pero sentía un gran respeto por aquel que arriesgaba su vida para mantener a salvo a toda esas personas, pues incluso si era solo por ser el héroe, algo que ya no creía en absoluto su vida era un costo muy grande por esa frivolidad, supo que Gastón realmente se preocupaba por ellos, que realmente quería mantenerlos seguros cuando durante su viaje de cacería en el bosque, en aquellas horas en un frío silencio Gastón cansado de la situación comenzó a quejarse en voz baja, odio cada momento de ello, detesto más que nada su maldición cuando de hecho podía escuchar cada palabra claramente, y Gastón inconsciente hablo, murmuro sobre lo ingratos que eran en el pueblo, sobre lo alabado que sería nuevamente pero sobre todo cada que atrapada una nueva presa, una liebre lo que fuera él sonreía y decía "esto gustara a Lefou" tal vez el cazador no lo entendiera, se lo estuviera negando pero si cada palabra si es que el escucho bien lo único que tenía seguro Gastón en la vida era Lefou, ni familia ni realmente amigos, Gastón solo tenía a Lefou y la Bestia solo le tomo unas pocas horas para descubrirlo.
Que tan ciego debía estar el cazador para no notar que la misma admiración venia en ambos sentidos y todo mundo saben que solo hay un paso más después de eso, el amor.
Pero no sería el quien lo dijera.
La Bestia entro a la habitación donde Lefou estaba herido, después de argumentar que no sería molestado porque él era el amo del castillo y no lo permitiría, le daría unas ultimas horas a Gastón con el hombre lo que fuera necesario se dijo, así que al entrar se dio cuenta que de hecho Gastón estaba intentando limpiar la herida de Lefou, este seguía negando sobre que no importaba, que nada serviría pero la mirada de determinación de Gastón era tan genuina, tan llena de miedo por perder a su única familia que no pudo más que ayudar.
Sus sirvientes eran objetos inanimados y nunca más estuvo agradecido de eso como ahora por lo que estos podían cuidar de Lefou sin ninguna infección y aun que la hemorragia se detuvo y Lumier explico que no podían hacer más salvo esperar Gastón no estaba dispuesto, ¿esperar que, la muerte de su único amigo?, no se repitió el saldría a buscar ayuda y traerla, así tuviera que ir caminado hasta París el no dejaría morir a Lefou no iba a permitirse perder a otra persona más, no a lo único que tenía.
-Gastón – llamo Lefou notando aquella mirada en su rostro – por favor quédate un poco – suplico – solo un minuto – dijo con voz quebradiza, "solo hasta que muera" pensó, estaba tan asustado que no quería quedarse solo.
Y Gastón entendió su miedo, comprendió lo que pedía mas no podía, no quedarse ahí y verlo morir, el gran y poderoso capitán Gastón estaba tan asustado que se negó a seguir mirando a su único amigo morir, él se levantó y salió de la habitación cerrándola con llave.
-Si alguien abre esta puerta – dijo al darse cuenta que todos seguían ahí listos, dispuestos a dispararle a Lefou – si alguno de ustedes entra ahí antes de que yo regrese, lo matare – sentencio y la habitación quedo en profundo silencio.
-No puedes irte – finalmente Bella trato de hacerlo entrar en razón.
-Lefou necesita un médico – gruño - no importa lo que una tetera y un candelabro digan.
-Candelero – replicó Lumier pero Gastón volvió a mirarle con enojo.
-Aquí toma – entrego su arma a Bella tras revisarla por completo – está cargada si esa Bestia intenta algo apunta a su cabeza.
-Llévala tú la necesitaras – dijo en su lugar ella, sabiendo bien que no lograría hacerle cambiar de opinión sabiendo que quizás sería el último momento que lo vería.
-La Bestia – le recordó a lo que la chica solo suspiro rodando los ojos.
-Él no va a matarnos Gastón – dijo totalmente convencida.
-Bien – dijo no muy convencido lanzando miraditas acusadoras a la Bestia pero con la bodega llena de carne tal vez realmente no era un gran peligro - Pero si algo pasa colgare su cabeza en su propio castillo.
-¿Por qué siempre tienes que amenazarle? – dijo ya cansada por la situación - podrías confiar en él una vez.
-Es una jodida Bestia – levanto los brazos con dramatismo - literalmente.
-Me sorprende que sepas que signifique literal – se burló ella.
-Estoy tan harto de ti bella, siempre creyéndote mejor que todos nosotros – finalmente había logrado, todo el amor y deseo que había sentido Gastón por la chica se evaporo en un instante, sabía que debía quererla, tenía que hacerla su esposa, era su destino pero su actitud era tan desesperante que simplemente exploto.
-Mira si lo dice el capitán que no dejó de vivir en sus años de gloria – respondió con sarcasmo.
-Yo defendí tu vida y la de Francia en una guerra Bella – escupió cada palabra -soy lo que pregono pero tú siempre detrás de un libro sintiéndote mejor que todos, eres tan culta, que bien pero no dejas de restregarlo a aquellos que no lo son – señalo entonces a los demás presentes que desviaron las miradas avergonzados, puesto que también se habían sentido intimidados por la actitud de la chica.
-Si ellos quisieran podrían – empezó defenderse pero Gastón nuevamente la interrumpió.
-¿Podrían qué Bella? - gruño - ¿Que sabes tú de la vida?, ¿de tener que abandonar la escuela para trabajar en casa? – señalo lo obvio algo que ella no se esperaba.
-Eso no es excusa - dijo algo tentativa.
-¿A no? Tienes idea de lo que es que tu mejor amigo deje su educación para trabajar en el molino y pasar toda tu vida intentando convencerle que no es mejor que los demás sin que creas que le mientes – gruño con ira, ya no sabía ni lo que estaba confesando pero ya que, Lefou estaba a punto de morir en este punto ya nada le importaba a Gastón.
-Gastón no – intento al darse cuenta de lo que pasaba.
-No, no sabes por qué tu padre te permitió hacerlo – lo señalo acusatoriamente - él te dio libertad pero ninguno de nosotros la tiene Bella, tuviste eso, pero ni yo, o alguna de las otras chicas pudo – Bella las miro y ellas solo jugaron con el dobladillo de sus vestidos asintiendo, porque no ninguno de ellos tuvo la oportunidad, desde pequeños se les fue dado un papel, un lugar y tuvieron que seguirlo al pie de la letra, Gastón más que nadie sabía eso, es el mejor, siempre, no solo fue algo que sus padres le empujaron, fue un pueblo entero.
-Lo siento – murmuro ella avergonzada.
-Solo cállate y ve a ver a tu bestia – gruño listo para irse.
-Él no es una Bestia, es mucho más humano que tu – y aquello hizo que Gastón volviera a mirarle con enojo, toda la ira de vuelta y bueno una nueva discusión empezaba, quizás solo necesitaba sacar algo de esa frustración y Bella le estaba dando el pretexto adecuado.
-¿Humano? – bufo – tan humano que iba a echarnos a primer momento, tan humano que quiere matar a Lefou, tan humano que fue transformado en eso – lo señalo confundiendo a la joven, al Bestia solo se encogió ante la acusación.
-¿Qué quieres decir? – dijo confundida.
-Creí que eras inteligente bella – rodo los ojos – ¿no te has preguntado que hace un castillo como este en medio del bosque, un bosque encantado por cierto, con sirvientes hechizados? – Bella solo negó con la cabeza – enserio no lo has pensado, tu amada bestia esta maldito – gruño – todo este lugar lo está – agito las manos – y algo así no se logra por ser "humano" – termino con sarcasmo haciendo comillas en los aires.
-Él tiene razón Bella – suspiro la bestia decaída – no soy quien crees que soy – dijo – no soy bueno.
-No digas eso – dijo la joven – no importa – sonrió – no importa lo que fuiste antes, lo que hiciste en el pasado, lo que importante es el ahora, quien eres en este momento y ahora eres un ser maravilloso.
-Hay por favor – rodo los ojos Gastón al ver tan conmovedora escena, tanto amor le hizo retorcer el estómago sabiendo que eso sería algo que nunca tendría.
-Sé que no lo entiendes Gastón – bella se giró a verle tomando la mano de la Bestia – y me da pena por ti, pero el amor no debe ser limitado por la sociedad o estúpidos Tabúes – volvió a mirar a la Bestia – te amo y eso es todo lo que importa ahora.
Gastón observo lo sucedió sorprendido tanto como lo hacía la bestia, no solo fue el gesto de ella, si no sus palabras, tal vez tenía razón, quizás él podría también… todo pensamiento fue borrado de inmediato pues una intensa luz broto de donde Bella besaba a la Bestia y la luz brillante lo cubrió todo para finalmente dejar tras de sí a un hombre y uno a uno de los sirvientes que había conocido fueron tomando forma humana, incluso Agatha había sido sorprendida cuando la rosa en los aposentos prohibidos del príncipe empezaron a brillar, aun le quedaba un pétalo y ella había temido que jamás se rompiera y véanlo ahí la maldición rota gracias a la intervención de Gastón.
La maldición se había roto, y no pudo ser en peor momento.
Con la maldición rota todo era diez veces más problemático, todos los sirvientes que estaban a salvo morir y regresar como esas cosas ahora eran posibles víctimas, muchos de ellos quienes habían visto el conejo estaban muy asustados, eran vulnerables nuevamente y aun que varios estaban aliviados por ser humanos la mayoría deseaba regresar a ser un simple artefacto, cualquier cosa era mejor que morir devorado.
Así que con este nuevo problema la ayuda definitivamente sería necesaria, la comida escasearía pronto y aun que en su cacería no habían encontrado ningún caminante eso podría terminar y quedar rodeados y de alguna manera morir ahí, por lo que Gastón hizo ver su punto sobre tener que salir al mundo buscar ayuda, armas lo que fuera para ponerse a salvo, aun cuando su objetivo siempre fue ayudar a Lefou tampoco pensaba dejar a los demás ahí solos.
-Iré contigo entonces – dijo el príncipe recién convertido en hombre al comprender el punto del cazador.
-No – le detuvo Gastón – tienes que quedarte – insistió molestándole.
-Seré un príncipe Gastón – gruño el joven molesto si habían todos recordado a su majestad el príncipe egoísta pero de nuevo había cosas más importantes que enojarse con el idiota que empobrecía la región – pero no voy a quedarme atrás mientras – más Gastón lo interrumpió cada vez gruñón, él estaba a punto de una jaqueca nivel dios.
-¿un príncipe? – bufo Gastón – eso no es importante ahora – rodo los ojos – te estoy confiando la seguridad de lo más importante para mí – gruño amenazante – quédate y protégeles – suspiro decidiendo no empezar una nueva discusión la última le trajo el problema de los nuevos humanos, no quería saber que pasaría después – volveré en tres días, si no regreso – las trillizas jadearon ante eso – no vengan a buscarme – sentencio.
Y salió de ahí resistiendo el impulso de mirar atrás una vez más.
En la habitación que origino aquel nuevo predicamento, rodeado de libros, mapas y coas que no comprendía Lefou cerró los ojos, estaba cada vez más cansado, herido y solitario se había cansado de llorar, bueno eso sería todo y en contra de sus deseos terminaría como muchos esperaban de él, total y completamente solo, solo esperaba no hacerle daño a nadie, con un último suspiro y un pensamiento más a la seguridad de Gastón, Lefou dejó de respirar.
Gastón salió sigiloso por el bosque, sabiendo bien la dirección a la que se dirigía, se dio cuenta que había sido algo estúpido la noche pronto caería, pero con la emoción de la cacería, de Lefou, la Bestia volviéndose príncipe, joder Lefou, no tenía tiempo para pensar en tonterías debía encontrar ayuda pronto llegar al siguiente poblado y si no había ayuda a París y tenía que hacerlo ya, lo más agradecido y extraño de todo fue que no había ningún animal cerca, al menos con la maldición rota ya no estaba nevando.
El paraje desértico frente a él no le gustó nada, no iba caminando eso sería estúpido, intentaba llegar rápidamente por lo que había tomado a Maltes para una última aventura, el caballo aún estaba triste, acongojado por la muerte de Magnifique, ellos siempre fueron muy unidos por lo que lo comprendía, sin embargo tras pedirle ayuda en lo que sería la última vez para salvar a Lefou, el caballo no había dudado y se había dejado montar con rapidez, lo agradecía, no quería admitirlo pero ir a ese lugar solo lo aterraba, incluso tanto como ver a Lefou morir por lo que la compañía de tener a Maltes era agradecida, lo único bueno del bosque era que había suficientes arbustos para esconderse, lo malo del bosque es que había suficientes arbustos para que algo se escondiera y atacarles pero llegar al paraje desolado del camino no fue mejor, no tendrían donde ocultarse no habría a donde correr si los emboscaban esos caminantes.
Pero tenía que hacerlo, por Lefou lo haría, con gran cuidado ambos jinete y bestia caminaron esos caminos desérticos, atentos a cualquier peligro casi lo lograron en total calma, hasta que la noche empezó a hundir más las tinieblas y Gastón tuvo agitar el paso, llegaron al pueblo a su velocidad y con el miedo ni sintieron el camino, todo estaba oscuro ni una luz, ni una alma parecía habitarlo, como si este fuera un lugar fantasma, con miedo Gastón guio el caballo hasta una pequeña cabaña se veía abandonada y con una enorme puerta, entro con el arma por delante listo para defenderse, afortunadamente estaba vacía, sin perder tiempo hizo pasar a Maltes y ahí, juntos durmieron intentando no morir de hipotermia, el no quiso que una hoguera los hiciera blanco de los muertos.
Era ya casi al crepúsculo del amanecer un ruido afuera alerto sus sentidos, asustado y desorientado Gastón no comprendía lo cansado que estaba hasta que se quedó dormido, se levantó para mirar lo que sucedía, pudo verlo entonces cuerpos vacilantes caminando por la ciudad entera, eran muchísimos no entiende cómo es que no les atacaron al llegar, pero el mar de estos estaba pasando por toda la calle, el caballo relincho a su lado y de inmediato corrió a calmarle suplicando por no ser escuchado, algo golpeo la puerta con insistencia, una vez, dos veces más y el levanto su arma listo para disparar a lo que fuera que pasara por esta, incluso Maltes aguanto la respiración pro un segundo entonces el caminante aburrido se alejó.
El alivio fue total, Gastón cerro lo ojos y dio gracias por eso luego intento convencer al caballo de que se callara y buscando otra salida subió al tejado para analizar la situación, los muertos, cambiantes parecían salir del pueblo, tal vez en busca de alimento, tal vez en busca de cualquier otro lugar que infectar, maldijo internamente cuando muchos de estos anduvieron en dirección al castillo esperando que no pudieron llegar a él suplico a un Dios que no creía, Gastón salto de tejado en tejado en busca de algo, cualquier cosa, lo necesario para ayudar a Lefou, tal vez no podía encontrar un médico pero si algunas medicinas, aun cuando su razón le dijo que sería inútil la ignoro, se negó a sentarse y verlo morir, se negó a no hacer algo, finalmente dio con el boticario del pueblo, tal vez fue algo divino pero lo encontró, tras asegurarse que no había nadie entro y empezó a rebuscar entre los viajes y extraños artefacto en busca de algo que le sirviera, sin saber que tomar exactamente tomo todo lo que pudo, entonces un ruido lo alerto.
Un hombre totalmente desfigurado gruño en su dirección enseñando sus enormes dientes jadeantes de muerte, Gastón pensó en dispararle pero no queriendo atraer más por el ruido intento golpearle y arrancarle la cabeza, lo logro pero detrás venia otro y otro y uno mas no podría con eso, no si quería llevar las medicinas intactas así que opto por retirarse, empujo la vieja mesa de madera en dirección de los cambiantes y abriendo la venta salto por esta, afuera un grupo de otros muertos lo vieron y giraron hacia el por lo que Gastón salió corriendo con rapidez, el sol ya estaba levantados por lo que era más fácil ver por donde pasaba pero eso no impidió que casi tropezara con una enorme rama contrariado se dio cuenta que provenía de una gran hoguera preparada en medio de la plaza del pueblo justo frente a la iglesia.
Confundido porque eso estuviera ahí decidió ignorarlo dado que lo perseguían y sin más entro a la iglesia cerrando la puerta con fuerza, esta era mucho más grande que la de su pueblo y aliviado por un segundo dio gracias al señor, entonces escucho un ruido provenir entre el altar y se maldijo por ser tan estúpido, genial se había atrapado ahí dentro con alguna de esas cosas, negándose a ser la comida matutina de algún muerto apestoso Gastón levanto su arma listo para disparar, estaba de mal humor, era de mañana y hace días que no desayunaba sus huevos así que si estaba molesto.
Listo para derribar a la bestia jalo el mantel del altar y apunto con su arma, lo que vio lo dejo sin palabras, ahí abrazando sus piernas escondido y temblando era un niño, uno completamente vivo, con los ojos más azules que jamás vio y pequeños rizos rubios de mejillas sonrojadas, un pequeño niño vivo.
Un sobreviviente.
Habían rogado por un milagro, los padres de aquel niño suplicaron a su dios un pequeño milagro que su único hijo no estuviera muerto, que aquélla alma bondadosa no les fuera arrebatada, fue un accidente, un tonto accidente eso habían dicho los chicos del pueblo, lo vieron subir a un árbol para mostrar su valentía, una rama cayo y el pequeño niño se partió el cuello, lo que aquellos nunca supieron fue que eso no tuvo nada de accidente que esos niños le obligaron a subir ahí que lo tiraron desde el árbol para su diversión y cuando lo vieron muerto asustados mintieron, lo que nadie sabía era que habían creado un espíritu vengativo.
Ellos pobres y amables campesinos criaron a su pequeño niño con la misma amabilidad de sus corazones y aun que trataron de hacerlo bien uno simplemente no puede cambiar la naturaleza de uno mismo, su pequeño no era un criatura dulce inocente, pero estaba bien no cruzaba la línea, tal vez nunca lo hubiera hecho, tanto odio acumulado por ese tiempo era una bomba de tiempo y sin embargo aquel pequeño pudo controlarse, vivir una vida larga y pacifica siempre en control, hasta que murió y una buena mujer a quien ayudo en vida se revelo como un hada bondadosa que pago su generosas acciones equivocadamente con la vida de nuevo, el regreso pero ya no era el mismo.
Sus padres lo ocultaron muchos le habían visto morir y aun que planearon mudarse a otro lugar y empezar de nuevo su pobreza extrema se los dificultaba por el momento y el pequeño niño fue ocultado dentro de su pequeña casa, hasta que una noche uno de los sus asesinos fue hallado con el cuello roto en la misma posición en el que murió, y la siguiente otro más y otro más.
El pánico inundo el pueblo las muertes inexplicables alteraron a los feligreses que rezaban por la vida de sus pequeños y sin el hada presente en el pueblo nadie puedo dar una explicación, nadie pudo predecir lo que pasaría, más un secreto tan grande como ese no se mantiene por siempre, culparon a los padres del niño por asesinas a los otros tres en venganza y cuando descubrieron al niño en su casa los acusaron de brujería.
"Quemad a los brujos" grito la multitud, "quemad el mal que entro a nuestro pueblo" grito el padre en la plaza y sus padres fueron injustamente asesinados frente a sus ojos, la clave con las bombas y cualquier artefacto volátil es el detonante, esa acción fue la de él, el pequeño niño grito desesperado, la ira, dolor, ansioso de venganza se levantó, y toda bondad que alguna vez le fue enseñada murió con sus padres, el cura fue el primero en caer, creyéndole poseído por un demonio al ver sus enormes ojos rojos carente de humanidad trato de exorcizarlo y el chico no perdió tiempo en arrancar un enorme pedazo de su mano hasta hacerlo sangrar, un disparo intento detenerlo y cuando no pudieron matarle el solo rio atacando.
Muchos lograron huir esa tarde, varios de ellos ya mordidos, otros en compañía de infectados a las 5 de la tarde del día siguiente a la misma hora en la que aquel niño murió los muertos se levantaron y el caos se desato.
-¿Quién eres tú? - pregunto por enésima vez pero el niño solo negó le miraba con miedo aferrándose a una vieja hoz manchada en sangre, aquello que tal vez lo había mantenido con vida, Gastón no tenía tiempo para eso, el niño no hablaba y esas cosas golpeaban cada vez más fuerte la puerta desesperándole necesitaba una salida – bien no me digas yo me largo de aquí – le gruño dando con la puerta al pequeño campanario de la iglesia sonrió victorioso desde arriba podría saltar al siguiente tejado o escapar de alguna forma dio un par de pasos cuando la conciencia le dicto que no era muy honorable dejar a un niño indefenso ahí atrapado pero bueno se las había arreglado solo hasta ahora cierto podría hacerlo otra vez, una voz muy parecida a Lefou murmuro algo sobre no ser nada heroico y a regañadientes regreso para llevar al mocoso pero en cuanto se acercó para tomarlo el niño blandió la hoz en su dirección – bien – gruño el notando el corte en su chaqueta era su favorita – puedes quedarte y ser su almuerzo si quieres – escupió las palabras y entonces corrió por las escales.
Finalmente el niño lo siguió y cuando estuvieron al borde del tejado este volvió a temblar de miedo Gastón le arrebato la hoz y brinco al otro lado luego extendió los brazos listo para recibirle más el niño no parecía muy seguro de eso, cuando los muertos pasaron por el campanario el niño no tuvo opción y salto apenas si siendo atrapado por el cazador, pero las alabanzas estarían para después, Gastón empujo al niño y corrieron para salir de ahí.
-Gil – murmuro bajito tras encontrarse en la cabaña con Maltes, no fue fácil llegar ahí y ahora solo esperaban el momento perfecto una abertura entre esas cosas para salir de ahí y de vuelta al castillo – mi nombre es Gil – repitió.
-¿Dónde están tus padres? – pregunto sin mirarle pues estaba vigilante.
-Muertos – susurro abrazado sus piernas desde su esquina en el suelo a su lado la hoz descansaba haciéndole sentir seguro – todos están muertos – y empezó a llorar ante el recuerdo tan estremecedor.
-Silencio niño – gruño Gastón corriendo a cubrir su boca dado que empezaba a ser algo ruidoso – escucha deja de llorar o esas cosas vendrán entiendes y no vine hasta aquí para ser devorado por tu culpa – el niño asintió aun asustado con la cabeza hipeando miro a Gastón y sus ojos parecían volver a querer llorar en un momento a otro – supongo que vendrás conmigo entonces – suspiro levantando al niño y subiéndolo al lomo de Maltes.
Esto era una locura no fue ahí a recuperar sobrevivientes, la rutina héroe ya había pasado ahora solo debía importarle Lefou y sin embargo ahí estaba ayudando a ese niño tras lanzar otra mirada a la calle ver al niño que se aferraba al caballo como le indico resistiendo el impulso de llorar Gastón miro a su caballo y silbo, la puerta se abrió entonces y el brinco al caballo para guiarlo entre aquellos que querían devorarlo, solo esperaba regresar a tiempo.
Se despertó al minuto instante, en un segundo todo se desvanecido y de pronto otra vez, ahí estaba Lefou se levantó ahogado por la extraña sustancia en su boca giro de inmediato para vomitar sobre un costado, bilis negra con aroma a muerte, vomito tanto que sintió que sus entrañas eran expulsadas por su boca, vomito hasta quedar completamente dolido, hasta que el color en su piel mejoro y la fiebre bajo.
Lefou limpio su boca miro el horrendo tiradero y suspiro estaba cansado sí, pero ya no tenía fiebre, al menos no tanta como antes, la herida en su costado aun dolía, no era muy grande, el conejo solo lo había mordido un poco pero había sangrado muchísimo y supuso debido a la infección o lo que fuera que Maurice dijera que levantaba a sol muertos esta había dolido horrendamente, aun dolía si pero era muchísimo más soportable que antes, el regordete hombre se sintió un poco mejor en dolor y suspirando cerro sus ojos en un intento de seguir durmiendo, esperar un tal vez milagro.
La próxima vez que despertó la puerta se agitaba violentamente asustándole porque finalmente alguien había decidido que era momento de ponerle fin a su vida, cerró los ojos esperando su destino, era peligroso lo sabía por lo que no le guardaría rencor a ninguno de ellos por asesinarle, no por evitar que se convirtiera en una de esas cosas.
-Lefou – escucho la voz de Gastón y al abrir los ojos nuevamente ahí estaba en su gran esplendor, su Gastón su pecho agitado le hizo entender que había corrido hasta aquí - gracias al cielo Lefou – murmuro Gastón y corrió a revisar cada centímetro del rostro de su amigo para finalmente abrazarlo con fuerza, escucho jadeos de sorpresa pero nada de eso importo, Gastón estaba aquí no iba a morir solo.
Bella había visto a Gastón llegar apresuradamente escucho los cascos de Maltes dese la lejanía y Adam anteriormente la bestia desde su puesto observándolo todo dio la noticia que se trataba de Gastón, lo sorprendente no fue que el cazador viniera como si dependiera su vida dándolo todo no, si no que al bajar empujo un niño de tal vez doce años más grande que Chip y murmuro un "no infectado cuídale" a sus brazos para de inmediato preguntar por Lefou, por suerte la señora Potts tomo al niño que parecía dormido tal vez muy cansado de huir y la dejo seguir a Gastón, en la puerta de la habitación una discusión se llevaba a cabo, por un lado Gastón necio quería abrirla y por el otro Tom y Stanley intentaban impedírselo.
Ella sabía muy bien la razón, detrás de esa puerta Lefou estaba ahí o lo que quedaba de el para esas alturas seria uno de ellos, un no muerto y atacaría a lo primero que la atravesara, después de que Gastón se fue pensaron mucho en la situación, Tom y las ahora gemelas votaron por eliminar la infección pero Adam se negó manteniendo la puerta cerrada de todas formas el solo no podría derribarlas así que dejaron que esas habitación se convirtiera en el sepulcro permanente de Lefou, entonces Gastón quería abrirla y enfrentarse a su amigo convertido en esa cosa ella solo quería protegerlo por lo que le arrebato la llave.
Gastón molesto miro a la chica que juro amor eterno y la odio como nunca tomo su escopeta y de un disparo abrió la puerta, de inmediato todos esperaban ver salir a una bestia sedienta de carne pero en su lugar ahí estaba Lefou con los ojos cerrados, como esperando una señal, entonces Gastón dijo su nombre y el levanto la mirada y sus ojos eran completamente normales todo en él lo era.
Los jadeos de sorpresa no se hicieron esperar.
Tras un largo y tedioso momento de discusión se aclararon algunos puntos, primero Lefou no había cambiado de alguna forma que no se explicaban el regordete hombre era inmune o al menos eso parecido, no es como si Lefou saldría y se dejaría morder otra vez para verificarlo muchas gracias, aun cuando Maurice parecía querer decir algo sobre ciencia fue callado incluso por su hija que solo negó cualquier idea que tuviera, el segundo punto pero más importante era que estaban rodeados completamente rodeados por esas cosas, el pueblo vecino donde pensaban escapar la primera vez estaba completamente infectado y Gil su único sobreviviente no tenía idea de lo que paso, no supo de donde venía la infección pero definitivamente debió venir de algún lado lo único que les quedaba era buscar la forma de salir de ahí a parís, esperaban realmente que no estuviera infectado o que al menos tendrían ayuda, los reyes no podían dejar sin protección una ciudad tan importante como parís por lo que huir ahí era su mejor opción.
Intentaron idear un nuevo plan para salir de ahí pero con la nueva adición de gente seria muy difícil, parís estaba a tres días en carruaje algo que no tenían al menos no uno donde todos cupieran por lo que ir caminando era un suicidio y definitivamente no dejarían a nadie atrás, Gastón volvió a sugerir por enésima vez que el iría a buscar ayuda lo que le fue negado por Bella alegando que era muy peligroso y posiblemente seria negado venir hasta aquí directo al problema incluso Adam acepto que era muy posible que no mandaran a nadie, no cuando tenían que defender las ciudades.
La discusión se prolongó durante horas hasta muy tarde al amanecer y para el tercer día seguían sin acordar nada entonces la comida volvió a escasear y supieron que tenían el tiempo encima.
Lefou había abandonado la discusión desde hace tiempo, ahora solo era la Bestia perdón el príncipe Adam, Bella y Gastón quienes discutían su futuro inmediato, al principio nadie se le acercaba pero al darse cuenta que realmente no estaba infectado todos volvieron tratarle con la misma naturalidad de antes, feliz por este milagro Lefou decidió apreciar esta segunda oportunidad, iba a hacerlo se lo prometió a sí mismo y lo primero era aclarar su relación con Gastón, no quería ser presumido pero había visto al hombre durante su situación, vio el miedo al creerlo perdió, al esperanza decidido ayudarlo y alivio al verlo bien y eso debía significar algo ¿cierto?, Lefou no entendía en qué posición estaban ahora, si eran amigos, los mejores amigos pero por un momento creyó que Gastón lo bestia en ese momento cuando le descubrió con vida si no fuera por la interrupción de los presentes.
Si su vida estaba en peligro y podían morir en cualquier momento por lo que había cosas más importantes que preocuparse que pensar en su enamoramiento ridículo pero discúlpenlo pero como menciono su vida estuvo a punto de acabar y ahora que supo cómo se sentía y sabía que tal vez en cualquier momento podía morir no quería tener arrepentimientos por lo que declararse a Gastón y al menos besarlo era algo que esperaba en un momento inmediato muchas gracias, pero de nuevo ante la discusión sobre qué hacer, todo el problema de sobrevivir Lefou espero pacientemente a tener algunos minutos para poder hablar las cosas a solas con Gastón mientras tanto paso su tiempo conociendo a ese pobre niño Gil, el único sobreviviente de su aldea.
Gil era algo torpe incluso Chip era mucho más zagas que él y era solo un pequeño, de aspecto amable y dulce el pequeño muchacho no tardo en ganarse a todos los presentes y pronto se sintió incluido por lo que no tenía que preocuparse de ser abandonado, lo único malo de Gil es que parecía tener una pequeña obsesión hacia Gastón, si el tipo lo salvo y todo pero su admiración solo le recordaba a una persona, el mismo y de alguna forma Lefou se vio siendo patéticamente celoso de un niño de 13 años de edad, dios era tan patético.
Claudette no podía dejar de pensar en lo que escucho a Gil decir, en como contaba lo horrendo que fue sobrevivir en su aldea, como sus amigos fueron devorados en las calles por sus propios padres o ver a personas amables convertirse en bestias sedientas de sangre, ninguno de los del castillo comprendía la gravedad de la situación ellos habían visto al conejo sí, pero nada de eso era parecido a lo que ellos vivieron, Claudette entendía por qué Gil parecía tan exasperado al tratar de explicar lo difícil que era tener que matar un vecino que saludabas todos los días para sobrevivir, no era sencillo y la verdad las palabras de consuelo que le daban no ayudaban nada, con su propio dolor que cargar ella se alejó a una ventana cercana, afuera el patio parecía calmado más allá el bosque lucia muerto, desértico y la desesperación la invadió de pronto.
Ella iba a morir, todos iban a morir ahí, no había comida suficiente o al salir serian atacados y devorados, las personas a las que seguían estaban tan o más asustadas que ellos y simplemente todo era desesperante, ella moriría ahí, joven, bella, inmaculada, era una mierda, ojala hubiera aceptado la propuesta de Monsieur Lorey para al menos saber que no llegar virgen a la muerte, estúpidos pensamientos de una joven soñadora eran los suyos, pues en esos momento no hubo nada que lamentara más que eso, tal vez aun podía lograr algo pensó tentativa, pero ¿Quién?, los sirvientes del castillo jamás los consideraba idiotas insensibles para pedirles algo así, Stanley no era demasiado extraño muy sensible al parecer, Gastón oh si Gastón debía ser el indicado había soñado con eso toda la vida, pero ahora estaba encerrado en esa habitación decidiendo como van a morir todos si quedarse ahí y morir de hambre o ser devorados allá afuera, fantástico.
Solo quedaba una cosa, Lefou, el viejo y confiable Lefou, no era un apuesto príncipe como Adam ni un valiente cazador como Gastón pero Lefou estaba bien, era cortes dulce y bueno el sería perfecto, la trataría bien y ella no tendría por qué sentirse tan sola, en su desesperación infantil aquella chica cometió su ultimo error.
-Lefou – dijo la joven doncella lanzándose a los brazos del hombre tras engañarle para seguirle a esa habitación y así besarle.
-Claudette basta – dijo el hombre empujándole - ¿Qué estás haciendo? – le pregunto confuso, pues la chica había usado su lengua hasta meterla en su garganta.
-Estoy asustada, y todos vamos a morir – se estremeció en sus brazos, realmente estaba asustado y mucho solo quería un momento la paz de no tener preocupaciones.
-Tranquilízate nadie va a morir- suspiro alejándole más y sonriendo tranquilizadoramente – todo va a estar bien.
-Tu no lo entiendes no quiero morir virgen – sollozo la joven – por favor tú serás amable lo sé – le suplico ella volviendo a lanzarse contra su pecho.
-No – la empujo al verla nuevamente su intento de besarle – Claudette eres hermosa muy hermosa pero n puedo hacer esto.
-¿Por qué Lefou? – pregunto angustiada – estoy ofreciéndolo solo quiero – dijo ella empezando a deshacer las cintas de su vestido que cubrían sus pechos.
-Lo siento pero no puedo – retrocedió Lefou bajando la cabeza.
-¿Qué? – dijo ella confundida no entendía como un hombre podría negarse a algo así.
-Soy un sodomita – confeso pues no sabía que más hacer para que la mujer le dejara en paz
-¿Tú eres? – se tapó la boca con sorpresa – oh por dios, ¿Gastón sabe esto? – y sus ojos se abrieron más ante la revelación – ¿Tu? Es por eso que miras así a Gastón – y todo su asombro cambio de inmediato a una cara de asco – eres repugnante Lefou – frunció la nariz retrocediendo dos pasos – seguramente espías a Gastón todo el tiempo, tu sucio sodomita – y lanzo entonces una bofetada al rostro de Lefou.
Gastón había estado discutiendo por horas cuando noto que Lefou no había regresado de los que sea que hubiera ido hacer, llevaba ya un par de horas o tal vez fue más, el tiempo mientras discutía con un odioso príncipe y una terca mujer pasaba muy rápido, por lo que tras gruñir por última vez y no llegar a ningún acuerdo salió en busca de su amigo, no lo encontró por ningún lado, ni siquiera la ahora no tetera supo de su paradero y tras ignorar a Gil quien empezó a seguirlo con ojos maravillado escucho una discusión en una de las habitaciones cercanas, entonces una cachetada y supo que debía intervenir.
-¿Qué está pasando aquí? – la voz de Gastón se elevó en la habitación, la chica cambio su actitud entonces a la de una víctima, su cabello alborotado, su blusa abierta no era difícil parecer otra cosa.
-Gastón – dijo ella entre llanto – Lefou el trato de – y empezó a llorar lista para correr al lado del hombre más este la ignoro de inmediato.
-¿estás bien Lefou? – dijo Gastón en su lugar mirando la marca roja en su mejilla.
-¿Cómo puedes estar preocupado por él? - dijo indignada – cuando el trato de abusar de mi – mintió.
-Oh mi querida Claudette – dijo con falso cariño – debes ser realmente estúpida si de verdad crees que Lefou sería capaz de algo así – dijo con fastidio – y tu Lefou te he dicho que no te apartes de mí vista – y sin decir más salió de ahí.
Gastón bufo ante la actitud de la chica quería aventarla por la torre o por las rejas por su osadía de culpar a su quería Lefou de algo tan ruin pero el hombre a su lado solo negó tal vez leyendo sus pensamientos y decidió dejarlo para después primero atender esa horrible marca en su rostro.
-Te he dicho que no es nada – dijo Lefou tras sentí como Gastón limpiaba con un pañuelo húmedo su mejilla magullada – estaré bien.
-Ella no debió hacerlo – gruño – y si no la lanzo por la ventana es porque – apretó los dientes no encontrando una buena excusa.
-Porque eres una buena persona – completo por el – y un héroe los héroes no lanzan doncellas por las ventanas – bromeo tomando la mano que limpiaba su mejilla.
-No más héroe amigo mío – suspiro Gastón – es agotador, ya no me interesa – bajo la mirada alejándose del toque de Lefou.
-Lamento lo de Bella – murmuro tras un largo silencio por parte de ambos – aun me sorprende lo de la Bes.. príncipe – Gastón resoplo ante eso.
-Esa cosa solo se transformó en el peor momento – gruño apretando el paño en su mano – con su fuerza y los sirvientes convertidos en objetos podríamos haber resistido más tiempo pero ahora – suspiro – tenemos que hacer algo o sentarnos a morir.
-Lo resolveremos – Lefou volvió a apoyarle incondicionalmente- sé que lo harás encontraras una solución – Gastón levanto la vista entonces miro a su amigo, al único hombre que siempre le seguía ciegamente, que nunca dejo de creer en él y se preguntó que hubiera sucedido en otras condiciones.
Si el brote nunca hubiera empezado, si los muertos no se hubiesen levantado y atacado donde estarían ahora, si nunca hubiera estado tan cerca de perderlo tal vez jamás hubiera dado se cuenta de lo importante que era para él, que siempre lo fue.
Tal vez habría convencido a Bella de ser su esposa y Lefou su fiel y preciosa Lefou estaría a su lado sonriendo mientras despojaba a una mujer que jamás amo, ahora lo entendía, finalmente lo comprendió.
-Lefou – murmuro Gastón acercándose a su amigo, tomando su rostro con tanta suavidad que Lefou pensó imaginarlo, se miraron nuevamente en silencio en una conversación que no necesito palabras, solo ellos dos, solo la necesidad de sentir ahí el uno con el otro, Gastón se rompió entonces, si iba a morir ahí tenia al menos que besarle, más antes de que lograra hacerlo la puerta se abrió con un fuerte golpe.
-Gastón, Lefou – Stanley azoto la puerta – los eh estado buscado – dijo al instante vio como Gastón era empujado por Lefou con fuerza quien se resbalo y cayó en un sonoro golpe - ¿Qué esta? – negó con la cabeza- eso no importa el príncipe Adam encontró como sacarnos de aquí – sonrió el hombre – estaremos en parís en segundos.
-Lo olvidaste – dijo con incredulidad Gastón frotándose las cienes – tenías una forma de sacarnos de aquí y simplemente lo olvidaste – repitió con ahora furia golpeando la mesa fina de la habitación.
Y tras la muy molesta interrupción de Stanley ambos hombres salieron para seguirle no antes de que Gastón detuviera a Lefou y murmurara un "esta conversación aún no termina" en su oído, habían sido llevados a la biblioteca donde el príncipe y Bella miraban un enorme y polvoriento libro con decepción, tras preguntar que rayos hacían el príncipe explicó que cuando estaba maldito el libro fue un regalo, que él podía ir prácticamente a donde fuera con sus páginas pero al ser una bestia no tenía otro lugar al que escapar que de vuelta al castillo por lo que estaba atrapado ahí para siempre, "un truco cruel nada más, un castigo más" lo llamo un recordatorio de la libertad que nunca tendría.
Ahora Gastón estaba molesto de saber que su única salida fue perdida por culpa del inepto del príncipe.
-Si – se excusó el príncipe – yo solo – murmuro inseguro si decirle la verdad o no.
-¿Tu solo qué? – gruño – estabas feliz de mantenernos cautivos, en lugar de darnos una salida – lo acuso.
-Gastón es suficiente – Bella se enfrentó a la ira de Gastón mientras los demás devastados miraban el viejo mapa en el libro, adiós libertad.
-No Bella – gruño el furioso – tu príncipe aquí prefería mantenernos como sus compañeros de juego en lugar de ayudarnos a escapar – volvió a golpear el puño contra la mesa.
-Estoy segura que no fue si intención – trato de apoyarle.
-Él tiene razón bella – suspiro el hombre – lo siento, pero hace tanto que no tenía compañía que no – admitió derrotado - no quería que se fueran tan pronto.
-Oh Adam – dijo la mujer abrazando a su ahora novio.
-Vez – golpeo furioso la mesa – todos vamos a morir aquí, Lefou va a morir y todo porque este idiota no quería estar solo.
-Lamento que romper mi maldición también cancelara la magia del libro – dijo con sarcasmo.
-Deberías – amenazo empujando su pecho – porque gracias a ti todos estamos muertos, disfruta tus últimas horas como hombre, por que dudo mucho que salgamos vivos de aquí – gruño.
-Gastón no digas eso – Bella dijo molesta ya cansada de la negatividad del hombre.
-Es la verdad y si Lefou muere a causa de esto – señalo al hombre – también serás culpable – termino saliendo de ahí hecho una fiera.
-Lo siento – se disculpó Lefou en su nombre – el solo ha estado bajo mucha presión – termino n una sonrisa.
-¡Lefou! – grito Gastón desde el corredor y Lefou solo volvió a despedirse yendo tras él.
Gastón estaba tan furioso en ese instante que incluso su conversación de antes tendría que esperar.
Claudette por su parte estaba herida, había sido recada por alguien como Lefou y lo peor de todo es que Gastón también la había ignorado, no comprendía lo que sucedía, no entendía lo que pasaba , ¿acaso ya no era hermosa?, no, negó con la cabeza, vio pasar a uno de los sirvientes a la vieja bodega de vinos y sonrió, ella no era el problema, claro que no, lo era ese idiota de Lefou y Gastón por estar de su lado, arreglando su vestido en especial sus pechos fue en busca de aquel hombre, ella no iba a morir virgen.
Chip había tenido que ir por la bola nuevamente, con los adultos peleando por todo ellos decidieron divertirse un rato jugando, Gil estaba y por primera vez logro darle a la bola lo malo esta rompió un jarrón y salió disparada en dirección a la bodega y ahora debía bajar por la pelota dado que fue el quien no la atrapo, había estado tan feliz de que su madre les dejara jugar adentro, era más seguro que afuera había dicho y ninguno de ellos lo discutió, pero ahora entendía por qué no debían de jugar dentro del castillo, resignado bajo los escalones uno a uno hasta que un ruido le detuvo.
-¿Hola? – llamo el mirando a la oscuridad la pequeña pelota apenas si se miraba al final de los escalones – ¿hola? – volvió decir al dar otro paso y escuchar nuevamente un ruido - ¿Hola? – pregunto otra vez negándose a bajar fue entonces cuando vio a alguien caminar hasta la pelota reconociéndole – Felipe – dijo aliado – me asusto - sonrió - podría alcanzarme la pelota por favor – pidió más el hombre solo se tambaleo un poco y levanto su pierna listo para subir las escaleras – está olvidando mi pelota - frunció su nariz estando a un momento de dar otro paso el hombre levanto su rostro y con gran horror chip vio que su garganta había sido arrancada totalmente, grito más su grito fue opacado por mas gritos dentro del castillo.
La infección les había alcanzado.
Horas antes Claudette se encontraba perdiendo su dichosa virginidad contra la reserva de vino del amo del castillo, Felipe quien era el nombre de dicho sirviente encontraba encantador los jadeos que una virgen daba mientras la embestía sin pudor alguno, en su agitada activada tiraron tal vez una o dos botellas al suelo quebrándolas pero lo ignoraron en pos de seguir disfrutando del momento, hasta que la chica contra el dejo de hacer cualquier sonido lo que le pareció extraño, más nuevamente la excitación era tanta que continuo con su labor, cuando sintió las paredes internas contraerse con fuerza sobre su virilidad y los dedos de ella hundiéndose contra sus hombros la excitación fue tanta que termino por correrse de inmediato, satisfecho miro a la joven para con horror descubrir que esta lucia complétame diferente a como la vio hace unos minutos, sus dientes babeaban hambrientos, sus ojos estaban vacíos y el gruñido en su garganta no era natural, intento zafarse pero estaba atrapado por sus fuertes brazos y cuando iba a gritar ella le arranco la garganta, la chica siguió mordiéndole arrancando trozo de carne hasta que simplemente murió, entonces despertó y el hambre era feroz.
-¿hola? – escucho una pequeña voz, una presa lista para alimentarlo, el simplemente fue por ella.
Caludette había estado alimentándose del hombre con quien perdió su virginidad cuando un ruido la alerto entonces subió por las escaleras y llego hasta otra mujer de espaldas atacándola solo para escuchar a otra más correr, ella fue tras su presa.
Los sirvientes de catillo no se habían enfrentado a esto, la infección era nueva para ellos, si escucharon la historia, tanto Paulette, Stanley y Gil les contaron lo horrendo que fue pero no lo creían ahora al ver a una chica, una de las gemelas que llego ahí devorar a otra amiga no supieron cómo reaccionar, ellos corrieron incluso los que habían sido arañados o mordidos solo un poco, corrieron a esconderse a alertar a los demás, cuando Adam supo lo que pasaba ya era muy tarde.
Un fuerte y viril pecho lo empujaba contra la pared, labios gruesos y demandantes devoraban su boca, su cuello llenándole de marcas, dejándole en claro a quien pertenecía, sus piernas apenas si podían mantenerlo en pie, pero su compañero le ayudo a levantaras y engancharlas en sus caderas, Lefou estaba en un remolino de ensueño, sus dedos deshicieron el lazo que sujetaba el cabello negro de Gastón y por fin cumplió su sueño paso sus dedos contra el cuero cabelludo deleitándose con la textura, dios era tan sedoso como imaginaba, soltó un jadeo sin poder evitarlo, Gastón empujo contra él y santa mierda pudo sentir lo duro que estaba su ¿amigo? ¿Pareja? ¿Amante? Joder no importaba esto parecía un sueño, un bello y enorme sueño y extrañamente se preguntaba cómo llegaron a esto.
Luego de salir furioso de la biblioteca Gastón se encontró con Gil el niño lo siguió durante todo su mal humor sin dejar de alabarle y haciendo a Lefou solo un poquitín celoso, pero agradeció en el fondo puesto que Gastón recupero su buen humor casi de inmediato, entonces Gastón descubrió sus celos algo que encontró adorable y mando al niño a jugar con los otros mocosos del castillo, Gil resoplo un poco pero asintió dejándoles solos, ellos intentaron empezar una conversación adecuada, Lefou esperaba poder dejar en claro sus sentimientos sobre Gastón y hacerle saber que no esperaba nada a cambio que era feliz solo a su lado incluso como un amigo solo espera que este no lo repudiara por tal cosa, más antes de hablar Gastón decidió buscar otro lugar donde discutir a solas, aceptó solo porque no quería derramar su corazón en medio donde cualquier podría entrar y burlarse pero nada más se cerraron las puertas Gastón lo empujo contra una pared y bueno ahí estaban besándose como si su vida dependiera de ello.
Gastón murmuro algunas cosas en el cuello de Lefou que este esperaba fuerana halagos pues no podía darlos el, su mente no parecía conectar con su boca más que para jadear, cuando las manos de Gastón se colaron entre sus ropas tocando su estómago intento liberarse pero nuevamente Gastón empujo su erección contra sus muslos y bueno adiós conciencia, esto estaba pasando, casi podía sentir desmayarse por esto, Gastón se alejó de pronto asustado Lefou que se negó a mirarlo, tal vez se había arrepentido, tal vez esto no era lo que quería, tal vez.
-Deja de pensar Lefou – gruño el cazador dándole un rápido beso a lo que Lefou levanto la mirada y vio como Gastón luchaba por abrir sus pantalones casi parecía cómico lo ansioso que estaba y joder eso le recordó que estaba punto de hacer lo que fuera eso con Gastón.
Entonces un grito les helo la sangre, pues a este le siguieron aún más y fue como estar de vuelta en la aldea.
En menos de cuatro horas la mitad del catillo estaba muerta y caminando en busca de devorar, la otra mitad huía descontroladamente la mayoría ya infectados sin saberlo Gastón salió de la habitación temiendo lo peor sus ropas desarregladas poco le importaron maldiciendo no haber tomado su rifle se abrió paso empujando a los idiotas que corrían sin sentido y a todo aquel caminante que los amenazaban, así fue como llego a la biblioteca donde los demás se encontraban.
-¿Qué rayos paso? – gruño con Lefou siempre detrás de él.
-No tenemos idea – dijo Adam – escuche a las criadas gritar y luego.
-Todos se estaban matando – dijo Gil – está pasando otra vez – dijo con desesperación corriendo abruzar a Gastón, Chip se aferraba a su madre, Stanley consolaba a Paulette y Lumier junto a Cogsworth lucia tan confundido, Bella solo murmura junto a su padre y Lefou suspiro derrotado.
-Vamos a morir – murmuro Paulette – ¡vamos a morir! – grito aterrada.
-¡Cállate! – a reprendió Gastón – nadie va a morir – hablo con su voz de capitán – ¿hay alguna otra salida? - le pregunto al príncipe.
-Por la cocina – murmuro – saldríamos al patio este y a una puerta oculta para salir del muro – respondió, Gastón asintió entonces y miro a la habitación ideando un plan.
-Tomen todo lo que puedan usar de armas – volvió a ordenar – tenemos que llegar a la cocina y escapar de aquí – empujo a Gil que empezaba a gimotear en sus pies – escucha – lo sacudió – necesito que seas valiente todos ustedes – miro de reojo a los presentes – saldremos ahí y no puedo cuidar a todos ustedes – gruño – así que estén alerta iré por el frente y ustedes me seguirán – todos asintieron de inmediato y Stanley lanzo un arma a Gastón – gracias Stanley – suspiro aliviado de ver que el hombre no había abandonado las escopetas en ningún momento.
-De nada capitán – asintió gustoso y todos se prepararon.
-Esto es una mala idea – murmuro Lefou pero Gastón solo sonrió guiñándole un ojo.
-No te asustes Lefou – le respondió – tienes al gran y poderoso Gastón protegiéndote – y aquello no lo alivio tanto como espero.
Entonces salieron y en definitiva había sido una pésima idea.
Perdieron a Lumier primero el vio a Babette de espaldas saliendo tras ella seguido por Cogsworth mientras gritaba su nombre, la mucama se giró entonces y rasgo la garganta del mayordomo mientras al regordete hombre lo acorralaron dos más de los hombros, ellos solo siguieron avanzando murmurando disculpas, Bella tuvo que jalar a Adam que estaba a punto de ir a ayudarles, el siguiente fue el padre de Bella, Maurice salvo a Paulette golpeando a un sirviente que iba a tacarla pero no noto al segundo y fue derribado opera después ser atacado en masa por más de ellos, Bella grito llamando más la atención y Adam usando toda su fuerza la cargo a la chica para finalmente cerrar la puerta del comedor mientras esta golpeaba desesperada por salir y ayudar a su padre, los ruidos solo atrajeron más la atención y pronto la puerta se vio siendo golpeada por todos ellos.
-Déjame salir Adam – dijo ella con desesperación – mi padre – pidió – por favor- suplico pero el hombre solo negó con la cabeza.
-¡Lefou! – Grito Gastón empujando al regordete hombre solo para que al instante un sirviente saliera de entre las sombras y morder el hombro del cazador, de inmediato Stanley disparo a la cabeza de ser pero era muy tarde Gastón había sido mordido.
-Gastón idiota – dijo Lefou mirando su herida - sabes que no me pasaría nada – recrimino viendo la herida sangrar - ¿Por qué diablos lo hiciste?
-Estupidez supongo – sonrió débilmente sintiéndose entonces un poco mareado, algo extraño la infección nunca lo transformaba tan rápido - era hora del héroe mon amour.
-Está cambiando - dijo Stanley soltando su mano la que ayudo a sentarlo en una silla.
-¿Cómo tan pronto? – murmuro confundida Bella.
-De la misma manera que llego al castillo – todos notaron entonces a Agatha, la vieja pordiosera que creyeron perdida salió de la nada – lo dejamos quedarse y el infecto a todos – explico pero nadie entendía nada.
-Pero matamos al conejo – insistió Paulette.
-Yo misma lo incinere – dijo la Señora Potts indignada abrazando a su niño.
-Pero no a mí – murmuro Lefou comprendiendo todo – yo cause esto – dijo entendiendo todo.
-¿Cómo? – dijo Stanley completamente confundido.
-Es portador – dijo Adam finalmente mirando al hombre – no cambiaste pero estabas enfermo, lo tienes en ti y de alguna forma lo transmitiste – todos dieron un paso lejos de Lefou entonces y el solo miro sorprendió Gastón.
-Gastón – murmuro comprendiendo si había interactuado con todos pero ni Bella, o Gil quienes estuvieron más cerca estaban enfermos solo Gastón y lo único diferente fue que lo beso y, o rayos también beso a Clauidette y no la había visto desde entonces, demonios el causo eso, era su jodida culpa - yo…
-Ssshhh – Gastón le callo con suavidad – eso no importa ya- sacudió la cabeza – todos deben seguir con el plan – gruño levantándose de la silla pero notando que era inútil – será mejor que los pongas a salvo su majestad – dijo con sarcasmo pero el príncipe solo asintió - aquí – dijo entonces entregando su arma a Lefou - no dejes que me convierta en eso, no quiero ser un monstruo – dijo con tristeza.
-Tu jamás lo serás Gastón – negó Lefou - no veo la forma en que te convertirías en uno – se aferró a su mano – no puedo hacerlo – murmuro y Gastón asintió sabiendo que era verdad.
-Sonríe para mí entonces – dijo en su lugar soltando el arma igualmente y acariciando su mejilla – ¿tal vez una última canción? - pidió con una débil sonrisa.
-No hay nadie que cause tal adoración, Y siempre te admirarán – empezó cantar con suavidad, con los sonidos de las uñas de aquellos muertos rasgando la puerta - Inspiración, eres tú el campeón, Como tú, yo lo sé nadie hay - sonrió cuando Bella apretó su hombro sentándose a su lado y tomando la otra mano de Gastón - Nadie es ágil como él, Nadie es rudo como él, Nadie tiene un cuello como el de Gastón – y ella rio ante eso, sonrió mientras Gastón le dedicaba una sonrisa igual para nuevamente mirar a Lefou - No hay hombre en el pueblo tan macho – la voz de Lefou se quebró entonces pues Gastón dejo caer la cabeza, su mano fue laxa donde estaba tomando la suya y finalmente dejo de respirar, Gastón Legume había muerto – solo Gastón – murmuro ahogando un lamento mientras las lágrimas ya caían en su rostro, y uno a uno los presentes vieron morir a ese hombre, a aquel que les había protegido todo este tiempo y quien sería su héroe, Gil soltó unas lágrimas aferrándose al vestido de bella quien simplemente lo abrazo con fuerza.
-¿Lefou? – dijo finalmente Adam tras darle unos minutos con el cuerpo de Gastón - tenemos que irnos – le indico pues el hombre no se alejaba de ahí, no soltaba la mano de su amor.
-Cuide de ellos príncipe – respondió en su lugar.
-Lefou – dijo tentativo - vas a venir con nosotros no voy a dejarte aquí – dijo pero este hombre solo negó con la cabeza.
-Ven con nosotros – insistió Bella pero Lefou solo sonrió con tristeza.
-Lo escuchaste bien – se levantó dejando con sumo cuidado la mano de Gastón en su regazo - soy contagioso, no voy a arriesgarlos – señalo – además alguien tiene que cuidar que esas cosas no pasen por esta puerta – miro en dirección donde la puerta se escuchaba cada vez más a punto de romperse - váyanse.
-Lefou – dijo Bella con suplica.
-Vamos Bella – y el príncipe la empujo simplemente para salir de ahí, asintiendo al regordete hombre dándose cuenta que tenía razón, alguien debía al menos detener los infectados en el castillo.
Y salieron de ahí en direcciona la cocina esperando que no hubiera más sorpresas ahí, por su lado Lefou se levantó miro la puerta como esta crujía contra el peso añadido y se dio cuenta que no podía detenerlo solo tenía un arma, un pequeño mosquete con un tiro, palmeo los bolsillos de Gastón y encontró algo de pólvora miro entonces las enormes cortinas, los manteles en la gaveta y las sillas del enorme comedor y negó con la cabeza, sería una locura pero era lo mejor que tenía.
La incendiaria el castillo.
Mientras las llamas empezaban a levantarse consumiéndole todo a su paso Lefou llevo a Gastón a la cocina todos ya habían salido y encontrando más cosas para quemar hizo una nueva hoguera, quemaría lo suficiente luego empujo a Gastón a la puerta cerrada y se sentó junto a él.
Nadie vence a Gastón
Qué valiente es Gastón
Nadie muerde en las luchas como el gran Gastón.
Lefou empezó a cantar apoyado en el pecho de Gastón mientras las llamas lo consumían todo.
Nadie pega como él
Nadie es listo como él
Nadie escupe tan lejos como el gran Gastón
Sonrió ante eso negando con la cabeza, joder Gastón hubiera amado esa canción, es una lástima que jamás la escuchara.
Es cordial
¡Es Gastón!
Es genial
¡Es Gastón!
Nadie puede hacer lo que puede Gastón
El pecho contra el que estaba recargado empezó moverse, inundándole de terror mientras levantaba la vista poco a poco.
Otro no hay
Es un hombre sin par
Él es fenomenal
Especial
Colosal
Dijo con una gran sonrisa viendo como los ojos de Gastón se abrían, el bello azul grisáceo reemplazando con rojo sangre y sus dientes se abrían con hedor a muerte.
Tú pregúntale bien a sus fans
Sólo hay uno con convicción y pasión
Él es G - A - S - T
No pudo terminar la canción puesto que Gastón se abalanzo contra el arrancándole la garganta, y mientras la sangre brotaba de su boca, mientras el hombre que amaba le sostenía no dejarle escapar Lefou cerró los ojos levanto el arma y disparo directo debajo de la barbilla de su atacante volándole los sesos, Gastón cayó sobre el inmóvil, muerto finalmente y el con un último empujón se dejó caer al frente acomodándose sobre él, el amor de su vida sintiendo como la vida finalmente se desvanecía, muriendo desangrado en aquella habitación, las llamas pronto los envolvieron limpiando su última morada.
-Oh Tabitha ¿Qué has hecho? – pregunto la hechicera mirando a la pobre mujer, aquella que fue en busca de su pecado y al llegar ahí reconoció la magia de su hermana.
-Solo quería ayudar – jadeo ella desde su lugar en el suelo llorando, su cabello era un desastre harapos cubrían su piel, una pordiosera en toda su extensión – eran personas buenas y gentiles - lloraba con verdadero arrepentimiento – quise recompensarles, pero todo salió tan mal – y soltó un grito de dolor mientras la hechicera se acercaba a ella para intentar consolarle – un chico tan gentil y amoroso – murmuro ella entre lágrimas – la muerte lo regreso con algo oscuro.
-No Tabitha – suspiro cansada – la muerte no puede hacer algo así – murmuro ella acariciando la cabeza despeinada de la mujer - solo revelo su verdadera naturaleza – y la mujer volvió a soltar un gemido lastimero, la culpa manchando cada lagrima en sus mejillas – sabes que ahora debemos parar esto ¿cierto? – dijo levantado su rostro y limpiándolo con cuidado.
-Hazlo – dijo ella suplicante – detén esta masacre no puedo vivir sabiéndome la causa de toda esta muerte – se abrazó a si misma volviendo a caer en lágrimas – destruye la fuente de esta atrocidad.
-Ojala hubiera otra forma Tabitha – suspiro Agatha mirando a la mujer – ojala no hubieras dado una parte de tu alma para traerlo – y la mujer arrepentida volvió a llorar ante esto, pequeños gemidos de dolor ante el recuerdo de aquella buena pareja que sollozante pidió ayuda, suplicante llegaron a su morada por la vida de su único hijo, ella, en su infinita bondad se creyó un buen juez de carácter, viendo al joven en el poblado, vio su bueno corazón, su sonrisa sonriente y amabilidad para aquellos que tenían tan poco, ella jamás vio aquellas miradas, los cuerpos de animales destrozados en el bosque, la esquela de depravación con la que el chico poco a poco había manchado su alma en un intento de sentir algo y jamás comprendió que traerlo de vuelta a la vida despertaría por completo a oscuridad en su corazón, que el vacío en su interior lo intentaría llenar con algo más que simples presas pequeñas.
-Solo corrige este desastre – murmuro la mujer bajando la cabeza sabiendo bien lo que esperaba, Agatha busco entonces entre sus ropas y saco un enorme puñal levantándolo en el aire sobre la pobre mujer que seguía llorando con arrepentimiento.
-Tu muerte traerá el fin de aquella vida y con eso la de esta enfermedad – sentencio la hechicera lista para apuñalar a la mujer cuando un rugido se escuchó derribándola, Tabitha levanto la vista y con horror fue espectadora nuevamente de aquella muerte atroz.
-Por favor – suplico ella – por favor mátame – suplico al joven que se levantaba del cuerpo inerte de la antigua hechicera, en su mano el corazón aun latiendo fue levantado para ser devorado – por favor – pidió, pero el chico solo sonrió limpio la sangre en su barbilla para acercarse a la mujer quien jadeo con anticipación a su muerte - lamento en lo que te eh convertido – dijo ella esperando que su garganta fuera igualmente destrozada, más el solo acaricio su mejilla y sonrió para dejarla ahí sollozando, condenándola a vivir en aquel mundo que ella ayudo a destruir.
Y la mujer volvió a soltar en llanto entendió que su tormento no tendría fin alguno.
-Gil – dijo con alivio Bella abrazando al joven justo antes de salir vio como Agatha salía corriendo para ser seguida por Gil a otra habitación, había temido lo peor pero aquí estaba sano y salvo – querido estaba tan preocupada – reviso su rostro con dulzura – gracias a dios estas bien – volvió abrazarle con amor - ¿Dónde está Agatha? – pregunto levantando la vista en dirección donde el chico venia.
-Lo siento – murmuro el bajando la cabeza – intente – trago saliva sus ojos se llenaron de lágrimas – pero era muy tarde – y empezó llorar por lo que Bella solo lo abrazo con más fuerza.
-Ssshhh – trato de tranquilizarlo – está bien querido – acaricio su cabeza – está bien cariño tenemos que irnos – levanto su cabeza para hablarle con firmeza – escucha tenemos que irnos en cuanto salgamos por esa puerta vas a correr – instruyo – corre sin mirar atrás.
-No voy a dejarte – dijo el niño abrazándose de la mujer – no me dejes – suplico y bella solo le abrazo más.
-Tenemos que irnos – Adam apareció entonces en su mano uno de los rifles cargado listo para defenderlos – ¿Bella? – llamo al ver tan angustiado al joven.
-Ya vamos Adam – sonrió ella – vamos Gil tú y Chip irán junto a la señora Potts – y tras decir eso los guió hasta la puerta.
En cuanto aquellas puertas se abrieron empezaron a correr, Stanley al frente con su rifle despejando el camino, la señora Potts cargando a su pequeño hijo a un lado de Paulette se aferraba a una hacha tomada de las viejas armaduras del castillo firmemente como su arma lista ante las amenazas, Bella y Gil venían después y al final Adam listo para protegerle.
El crujir de un par de ramas los puso alerta, todos detuvieron su andar, Adam levanto su arma apuntando a los arbustos, Paulette levanto su hacha, Stanley igualmente alerta listo para lo que fuera, Chip ahogo un jadeo con sus manos cuando de la nada un hombre apareció detrás de la señora Potts mordiendo su cuello, ella grito entonces y el sonido de un par de armas dispararon retumbaron en el silencio del bosque, tres criaturas nuevas aprecian de igual manera para terminar el trabajo de su compañero cuya cabeza fue destrozada, la ama de llaves siguió llorando la sangre ya brotando de su boca mientras era devorada viva.
Adam intento ayudarla pero de los arbustos donde antes vigilaba finalmente apareció otra de esas criaturas, el bello uniforme de plumas le hizo reconocer a Plumette, la morena se arrojó sobre su antiguo príncipe la sangre en su destrozado cráneo revelando su cerebro, aquea que resbalaba por la cuenca de su ojo faltante aun olía fresca, le disparo con sus manos temblantes a aquella que por mucho tiempo le sirvió y llego a querer como una amiga, más su dolor y pánico tenía que esperar pues nuevamente escucho otro grito nuevos caminantes aparecieron desde donde Plumette venia, muchos de ellos sirvientes del castillo, Adam levanto su arma y disparo nuevamente.
Paulette quien había tomado a Chip mientras su madre era asesinada luchaba contra el niño que llorando trataba de ayudarle, ella reamente trato de detenerlo más el niño se retorció para ser liberado, los disparos de Staney así como la nueva amenaza que se avecinaba por el otro lado ella tuvo que soltarle para levantar su hacha y defenderse de aquellas cosas, Bella no logro alcanzarle sus dedos rozaron la camisa del niño que corriendo golpeo a la criatura que devoraba a su madre, el muerto lo miro entonces tomo del hombro y encajo sus dientes, aquel niño solo tuvo el mismo horrendo final.
Y pronto los disparos dejaron de escucharse, ambos hombre miraron sus armas vacías con terror, Paulette se aferró a su arma pero retrocedió hasta quedar espalda con espalda a Bella que solo abrazaba al chico que se aferraba asustado a su cuerpo, y Stanley giro su arma usándola como un bate para golpear cabezas de los caminantes, Adam lo imito más estando rodeados fueron cerrando filas hasta quedar inevitablemente atrapados, los caminantes con retorcida calma se fueron acercando lentamente a su presa, sus bocas jadeantes hambrientas dejaron que ellos vivieran el horror de saberse pronto morir.
En aquella habitación del castillo, donde Agatha intento terminar aquella maldición Tabitha seguía llorando las voces de todos los muertos retumbante en su mente, el dolor causado, la agonía de sus muertes todo recayendo en ella como única causante, ella gimió grito al cielo su dolor arrancando su cabello con desesperación, la culpa era demasiada, carcomía cada parte de sus entrañas, pero lo había intentado, ninguno de esos caminantes ni siquiera la miraba, ella la fuente de la magia que los mantenía de pie para seguir alimentándose era respetada, tal vez al final cuando el mundo entero muriese solo entonces ella seria cazada y entonces todo terminaría.
"No" se dijo con firmeza no podía permitirlo, no podía esperar que la vida se extinguiera para poder finalmente acabarse la maldición, Tabitha miro a su alrededor el cuerpo inerte ensangrentado de Agatha le hizo jadear nuevamente, porque fue su culpa, su creación quien destruyo a aquella que terminaría con la maldición, arrastrándose en su miseria encontró la daga que momentos antes sellaría su destino y con las manos temblorosas llorando de miedo y arrepentimientos Tabitha finalmente concluyo aquella maldición, la brillante cuchilla de plata no tardo en llenarse de sangre atravesando su corazón, la mujer cayo entonces exhalando su último suspiro, una plegaria de perdón para el mismo dios.
En el bosque a merced de aquellos caminantes Stanley decidido a no morir golpeaba con fuerza a estos, más uno de ellos le hizo caer, Bella grito su nombre, mientras el hombre se arrastraba por el suelo tratando de alejarse de aquellos que querían devorar sus entrañas y cuando finalmente parecía todo perdido uno a uno de los muertos cayeron inertes al suelo, Stanley se alejó rápidamente siendo ayudado para levantarse para que al igual que los demás mirar extrañado lo sucedido.
Los muertos regresaron nuevamente al infierno, ellos estaban a salvo.
Tras asegurarse de que definitivamente estaban muertos y aun que no entendían que sucedía todos siguieron adelante, ninguno de ellos quiso volver al castillo, ninguno quiso mirar atrás caminaron durante horas totalmente por instinto cansados y hambrientos no se detuvieron, solo querían sobrevivir, finalmente una brigada de soldados los descubrió, los únicos cinco sobrevivientes de la región escucharon a los soldados decir, sucios y sedientes apenas si hablaron, uno a uno fueron preguntados sus nombres, Adam reconocido como el príncipe perdido de hace años, uno a uno fue ayudado, cuando llego el turno de Gil, cuando el paradero de su familia fue preguntado él se llamó a si mismo Gil Legume, hijo de Gastón Legume excapitán del ejército francés.
La valentía de un antiguo héroe de guerra no fue olvidada entonces, aquel que mantuvo a salvo a tantos como pudo, aquel que sacrifico la vida salvando a su príncipe, y aun que merecía ser recordado en los libros de historia eso no sucedió así, las ordenes llegaron cada poblado, toda regio fue barrida y los muertos amontonados para ser incinerados, para ser sepultados en una fosa común, la plaga lo habían llamado ellos, la muerte negra, la pandemia de muerte más mortífera y devastadora de la historia de la humanidad quedo grabada en su lugar.
-Paulette ¿está todo listo? – pregunto Bella guardando su última prenda en la maleta.
-Mis disculpas mi señora pero el joven Gil no quería vestirse – sonrió la mucama presentando al chico que incomodo jalaba el cuello de su traje.
-Es Bella Paulette no sé cuántas veces debo decírtelo – sonrió ella acercándose a Gil – somos amigos, todos nosotros – pokeo la nariz del niño – más como una familia.
-Debemos guardas las apariencias – suspiro ella – al menos hasta llegar a América – se acercó entonces para tomar a maleta de su ahora señora – vamos Stanley está esperando por nosotros en el carruaje.
Y los tres salieron finalmente de aquella casa para no volver jamás, después de la guerra y entre los escombros del castillo tras ser quemado aun quedaron algunos tesoros, Adam aun sin su título no quedo a la deriva y pudo quedarse en Francia y llevar una vida prospera con su amada ahora esposa, pero Bella tenia tantos malos recuerdos, tanta muerte en aquellos parajes que simplemente no era feliz, finalmente se decidieron entonces ir a América, al norte de esta donde podrían comprar unas tierras, empezar una nueva vida, claro que Paulette y Stanley se quedaron con ellos y Gil a quien amaba como un hijo, los cinco se embarcaron a un nuevo viaje uno que esperaba trajera consigo mucha felicidad, el poder abandonar las pesadillas que no les dejaban dormir por las noches y simplemente paz.
-Mira ahí Gil – dijo Stanley mirando desde la borda del barco señalando al horizonte donde una nueva tierra les daba la bienvenida.
-Espero que la nueva casa tenga un mejor cuarto para mí – suspiro Paulette a su lado – el anterior era demasiado pequeño.
-Incuso tiene una bañera propia Paulette – Adam apareció entonces sorprendiéndola acusándole avergonzarse por sus palabras, más el hombre solo sonrió – los mejores cuartos de la casa para nosotros – palmeo el hombro de Stanley – y sirvientes no tendrán que hacer todo tu sola Paulette.
-No era tan difícil – dijo Bella uniéndose a la conversación mirando su nuevo hogar abrazando a Gil por la espalda – finalmente todo estará bien – y su esposo la abrazo asintiendo ante la promesa de un nuevo futuro.
Gil miro fijamente frente a si, a aquel nuevo mundo, todo un nuevo continente y sonrió, sus ojos se volvieron rojo sangre y sus dientes se abrieron con hambre, un nuevo mundo si, aun no entendía por que no murió junto a los demás, tal vez fue la sangre de la otra hechicera, tal vez un error, lo que fuera Gil estaba vivo, era fuerte y ahí frente a sus ojos un nuevo continente, un nuevo lugar para infectar.
Aquel regalo transformado en maldición estaba lejos de terminar.
Fin.
Notas:
Y el final señoras y señores, Gastón finalmente acepto lo que sentía y bueno murió como un héroe, Lefou por su parte amo a Gastón hasta el final de sus días.
Así que tal vez hay muchas incongruencias históricas en este fic como que la peste negra afectó a Europa en el siglo XIV mientras que la Bella y Bestia se ambientada a mitad del siglo XVIII, pero a quien le importa lo dejaremos pasar.
La peste negra acabó con un tercio de la población de Europa y se repitió en sucesivas oleadas hasta 1490, llegando finalmente a matar a unos 25 millones de personas, lo que ocasionó una gran pérdida laboral, ante la escases de mano de obra los campesinos pudieron pedir mejores salarios y condiciones de trabajo lo que trajo el fin de la Edad Media, algunas personas creen que lo que necesita el mundo actual es una gran pandemia para equilibrar la población humana, creo que eso tiene sentido de alguna forma, durante la peste negra no solo murieron gente pobre mucha gente de la realeza también por lo que si tiene sentido para mí.
Vesalio publicó en 1543 en Basilea su gran obra De humani corporis fábrica ("Sobre la estructura del cuerpo humano"), en siete volúmenes. Era una innovadora obra de anatomía humana, que tenía muchos dibujos muy detallados con algunas representaciones inclusive en posturas alegóricas. A él se le conoce como el padre de la anatomía moderna, de él es el libro que lee Maurice.
Una galleta?
Un chocolate?
Un Lefou para Gastón?
Y bueno voy a hacerle publicidad a mi nuevo fic Gafou, eh aquí la trama.
Atrapándote (Gafou)
Resumen: Gastón héroe de Villeneuve, pináculo de la virilidad y el hombre más codiciado de toda la aldea se encontraba perdidamente enamorado de otro hombre y no cualquiera, el bajito y regordete Lefou, ¿el problema? Lefou aborrecía esta clase de atención él no era un sodomita, pero Gastón no iba a darse por vencido, nadie le dice que no a Gastón.
Bella solo suspiro resistiendo el impulso de golpear a su amigo de la infancia por ser un completo idiota, casi sentía pena por Gastón… casi.
Au donde Gastón es Gay pero Lefou no y Bella es la mejor amiga de Gastón.
