Hola a todos, agradezco de todo corazón que apoyen esta historia, solo me gustaría decir que por favor, sé que algunos quieren capítulos seguidos pero hasta yo no puedo estar todo el día en el computador y estoy trabajando en mis propios proyectos. Así que por favor, paciencia y más porque en estos días he tenido una fiebre que no me deja en paz, así que tardaré más en publicar mis trabajos. Sorry, soy humana. Y bueno, he aquí el tercer capítulo. Gracias a todos por su tiempo y agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie. Y sin nada más qué decir… COMENZAMOS!
….
Capítulo 3
Admiradora
Cleo llegó al hotel con su amigo Sabino donde saludó a su madre la alcaldesa con un beso en la mejilla.
-¿Y cómo te fue hoy querido?- preguntó a la par que revisaba unos papeles de entre sus manos.
-Pues bien, supongo...- dijo dejando la duda en el aire por lo que su madre le miró.
-¿Pasó algo?
-Solo un descuido mío. Quería inscribirme para un campamento este fin de semana para las calificaciones de deportes y no hacer créditos extra, pero entre tantas cosas se me olvidó apuntarme.
-Que yo sepa tus notas han mejorado, ¿es necesario ese campamento?
-Sí, y bueno, puedo hacer créditos extra pero creo que podría involucrarme más con mis compañeros y socializar más…
-No se diga más, hablaré a tu escuela para que te den oportunidad.
-Me gustaría pedírselo primero al profesor, si pasa algo te aviso.
-Oh, entiendo. ¿Vas a cenar?
-Si tú cenas conmigo, madre.- su madre rió ante el encanto de su hijo.
-De acuerdo. Te veo en una hora.- la alcaldesa se fue y Sabino que había mantenido la distancia se acercó a Cleo.
-¿Por qué no le pediste que interviniera directamente si quieres ir?
-Lo hará si es necesario, pero por ahora quiero intentar arreglarlo por mi cuenta.- Sabino arqueó la ceja.
-Como digas, ¿crees que aguantaras un fin de semana en la naturaleza?
-Sé que podré. Con las herramientas necesarias obviamente.- Sabino asintió.
-Lamento no poder acompañarte.
-Lo sé, lo sé. Disfruta tu reunión familiar Sabino. Por ahora voy a descansar, te veré mañana.- dijo restándole importancia.
-¿No quieres ayuda con la tarea?
-Estaré bien, ve y descansa, ¿que no es el día libre de tu madre?- Sabino abrió los ojos sorprendido de que recordara aquello.
-Pues sí...
-Entonces no pierdas tiempo, anda vete ya.- Sabino sonríe y asiente.
-Hasta mañana Cleo.
-Hasta mañana.- Cleo se fue al ascensor para subir a su habitación, Sabino se quedó en el mismo lugar un momento, solo quien le conociera bien podría ver que Cleo había cambiado desde hacía unos meses atrás, y debía admitir que el cambio era favorable, solo esperaba que siguiera así, aunque desconocía la razón de ese cambio.
Al llegar a su habitación Cleo suspiró y furioso arrojó su maleta a la cama.
-¡Ese estúpido de Leo quien se cree!
-¡Auch!- se quejó una vocecita y del bolso sale una abeja grande y cabezona.- ¡O sea! Más cuidado que los kwamis no somos de goma.
-Perdón Pollen, pero ese imbécil me saca de quicio.- dijo molesto y se sentó frente a su computador. La kwami se acercó a su portador.
-Uuuy, tenemos a alguien sensible hoy.
-No estoy de humor Pollen.- la kwami se rió y voló alrededor del cuarto para poder estirarse después de pasar el rato en el bolso.
-Oh el amor, lo que puede hacer el amor.- Cleo chasqueó los dientes.
-No estoy enamorado.- Pollen se pone frente a él.
-Chico, espabila, es obvio. Si no ¿por qué ahora muestras que te gusta la chica tomate?
-Porque es una belleza oculta, tengo pensado hacerme su novio un mes o dos y cuando ya no sea novedad la dejo.
-Oh, sí, la novedad.- dijo con sarcasmo.- O sea que no estas celoso porque esa chica que tanto molestabas ha mostrado a todos que es una reina de la belleza de melena de fuego y ahora con aquella súper atención extra del sexo masculino todos los hombres van como babosos tras ella, ¿me ha faltado algo? ¿O lo explico con bolitas y palitos?- Cleo tenía un tic en el ojo izquierdo.
-No estoy celoso, y como dices, le molesto, fuera de su belleza recién descubierta no tengo ningún otro interés en ella.
-Ajá, te voy a decir algo que la mayoría de los hombres ignoran y es que cuando son niños molestan a la niña que les gusta, está por completo tatuado en el cromosoma Y.
-No soy un niño.
-Pero no has madurado.- Cleo gruñó algo a lo bajo.- ¿Y cuál es plan?
-Tengo tres y si hoy no resulta el primero tendré que recurrir al plan B y C.
-¿Y cuál es el plan A?
-Sin justificante no hay paseo.
-O sea no capto.
-Ya lo veras después de cenar.
Nathalie sacaba de su armario lo que llevaría para el campamento, no tenía muchas ganas de hacerlo pero era la única forma de estar lejos un par de días. Al llegar a su casa parecía una florería, su padre le había echado un discurso de una hora de porque no podía tener novio ahora y cuidarse de los muchachos hormonales, incluso le dio un paralizador, a esto se había reducido todo, gas pimienta y paralizador eléctrico. Suspiró y después de sacar unas zapatillas deportivas vio que tenía todo listo.
-Creo que es todo.- bostezó cansada y se quitó la chaqueta dejándola sobre la silla de su escritorio para después levantar su camiseta revelando su sostén de encaje morado y escuchó un ruido en la ventana que le hizo volver a cubrirse, se asomó un poco por la ventana pero al no ver nada se calmó.- Seguro una avecilla perdió su rumbo, estoy exhausta...- se puso su pijama, una camiseta negra con la imagen estampada de la Noche estrellada de Van Gogh dos tallas más grande y un diminuto short color morado. Bostezó nuevamente y sin hacer más apagó las luces. Fuera de la habitación cierto héroe estaba colgando de la ventana, tenía su mano sobre su rostro intentando bajar el incontrolable sonrojo que tenía.
-Maldición... la muy tonta.- maldijo King Bee entre dientes este, aunque la verdad es, qué iba a saber ella de que alguien pudiese estar trepado en la ventana del segundo piso de su casa viendo cada movimiento como un vulgar voyerista.
Esperó un poco y al fin al verificar que era seguro, entró a la habitación de la ahora durmiente chica. King Bee buscó la mochila y la encontró encima de la silla frente al tocador, sonrió y la tomó para abrirla con cuidado. Rebuscó entre los tantos papeles pero nada. Frunció los labios, apenas y había suficiente luz del exterior que iluminaba la habitación para no caerse de bruces por culpa de los muebles. Deseó tanto la visión nocturna de Chat Noir. Comenzó a buscar en los cajones de su tocador.
-Ah, vaya...- dijo tomando una botellita de crema aroma a rosas.- Así que tienes un lado femenino.- dijo con una sonrisa de lado olvidándose por el momento del permiso. Abrió con cuidado los cajones del tocador. En uno había una caja llena de joyas, o accesorios baratos o de fantasía según su criterio; se sorprendió de encontrar diademas y cosas para el cabello, broches y listones que nunca le había visto; maquillaje, mas cremas corporales con aroma a rosas o cerezas, jabones cuyos aromas reconoció como violetas y lavandas, ambos relajantes; y una pequeña caja con llave, no pudo evitar torcer la boca.- ¿Que escondes?
-Mmmm...- se paralizó al escucharla, se volteó a verla pero Nathalie solo se movió para encogerse más en las cobijas, respiró tranquilo.
-Debo tener cuidado...- susurró y dejó todo en su lugar, pero en vez de seguir buscando el dichoso permiso fue hacia su ropero, al abrirlo vio a la izquierda tenia prendas colgadas y la derecha cajones, casi soltó una exclamación al ver lo pequeño que era, ese espacio y apenas lo usarían sus prendas de verano, y solo las camisas. Estaba colgado un abrigo para invierno, un par de chaquetas, unas blusas sencillas y un par de vestidos. Notó que eran muy sencillos, uno era verde de manga larga, seguro lo usaba en invierno y el otro era de color beige sin mangas, un tanto entallado.- Vaya, ya me gustaría verte usando este.- abrió el primer cajón y sintió de repente mucho calor. Allí, perfectamente acomodados había juegos de ropa interior, rojo, negro, azules, una gama de colores pero hubo unos que llamó su atención, un conjunto de encaje rosa con encaje morado y lacitos, no ganchos, que tentaría a cualquier hombre de desear jalar esos listones para desenvolver su regalo. Casi quiso gritar cuando escuchó fuertes y pesados pasos acercarse. Salió de rápidamente del cuarto y el padre de la chica asoma la cabeza y vuelve a cerrar la puerta al verificar que todo estaba bien. Se asomó con cuidado de que ya no hubiera peligro y volvió a entrar avergonzado de tener entre sus manos esa prenda interior, confirmado, regresando a la normalidad Pollen le recordaría lo pervertido que era. Iba a devolver la prenda íntima cuando algo duro le golpea la cabeza.
-¡Pervertido! ¡Maldito! ¡Cerdo!- la chica encendió las luces dispuesta de seguir apaleando al pervertido que estaba en su cuarto y al ver al intruso se sorprende de ver quien era.
-¿K-King Bee?
-Maldición... ¿con que me pegaste?- se quejó el héroe y entonces ve un caballete de madera en manos de la chica.- ¡Estás loca! ¡Pudiste haber matado a alguien!
-¡L-Lo siento! P-Pensé que...
-Ya no importa.- gruñó a lo bajo.
-¿Q-Que haces aquí?- rayos, Bee le miró un momento en silencio y se aclaró la garganta.
-Estaba patrullando pero... necesitaba un descanso y decidí pasar para poder descansar unos minutos.
-Oh cielos, lo siento tanto.- dijo sumamente apenada.-P-Puedo ofrecerte algo.
-Si tienes algo de beber te lo agradecería, y unas aspirinas.
-C-Claro, no tardo.- la chica salió corriendo. Bee se frotó la cabeza y notó que aún tenía la dichosa pequeña prenda en manos, quiso golpearse, por suerte ella no notó ese detalle. Iba a regresar la prueba de su vergüenza cuando escucha los rápidos pasos de la chica que entra con un vaso de agua y una lata en mano.- Perdón la demora.- le tendió una lata de té helado y una pastilla.- Lo siento, es todo lo que tenemos.
-No importa, gracias por dejarme descansar.
-No creo merecerlas después de casi matarte.
-No pasa nada. Somos muy resistentes. Una vez nos lanzaron a diez calles de distancia.
-Auch.
-Está bien, nos recuperamos rápido.- dijo tomando la aspirina con el agua.
-Aun así ha de ser muy difícil ser un héroe. Yo no podría hacerlo. Por eso les admiro tanto.
-¿Ah, sí?- puso su atención en la chica que mordía su labio inferior.
-Sí, Lordbug es genial pero me gusta mucho cuando pelea en conjunto con Chat Noir, son increíbles. Y Rouge también es genial, me gusta mucho ver ese lado salvaje y astuto con sus ilusiones. Y-Y tu también, tu trompo es espectacular y a veces parece casi como si bailaras, demasiado elegante, fuerte...- la chica se sonrojó al ver una sonrisa de Bee.
-Vaya, estoy halagado.
-Pues e-es lo que pienso. Todos ustedes son geniales.
-Gracias linda. Recordare tus palabras de ánimo en la próxima pelea.- le gustaba eso, ese sonrojo de su cara era diferente de otros.- Por cierto, no sé tu nombre.
-Me-Me llamo Nathalie.
-Recordare tu nombre, es muy bonito.- ya con la luz encendida la habitación era diferente, las paredes estaban pintadas de un color melocotón tenue, aparte del armario y del pequeño tocador había una mesa de dibujo y en las paredes estaban pegados posters de obras de arte. Era interesante lo que una habitación podía decir de su dueño. King Bee observó atento cada poste de su cuarto.
-Veo que eres una artista nata.
-Bu-Bueno, la verdad es que me encanta el arte. Dibujo y pinto.
-¿Aerosol también?- dijo al ver unas latas en una esquina del cuarto y sonrió de lado burlonamente.- ¿Acaso te gusta vandalizar la ciudad con tu arte?
-¡Claro que no!- dijo muerta de la pena aunque la verdad era que había hecho un par de obras por ahí pero no se arriesgaría a ir a la cárcel a manos de uno de los héroes de Paris.- A veces los uso cuando estoy dando el efecto de aerografía.
-Oh... ¿y esto?- el héroe se levantó y Nathalie sintió que le daba un infarto al ver que miraba con atención unos cuadros que tenía acomodados en la pared.
-¡No por favor!- vio un paisaje, un retrato de Lordbug y Chat Nor, Rouge y por ultimo un retrato donde solo aparecía él, espera, no uno, ¡TRES! King Bee sonrió ampliamente sintiendo su ego hincharse al ver que todos tenían entre uno o dos mientras él tenía tres, o cielos, con ganas de restregarlo en cara del zorro.
-Oh, vaya, parece ser que has captado mi verdadera esencia. Tengo un perfil digno de admirar ¿a qué si?- Nathalie estaba roja de la vergüenza y deseaba por todos los medios desaparecer, su cuerpo entero se estremeció al sentir la mano de King Bee sobre su cabeza y alzar la vista se topó con una sonrisa digna de una portada de revista.- Me siento en verdad halagado.
-¿E-En serio?
-¡Por supuesto!- se volvió a sentar en el suelo frente a Nathalie viendo el cuadro donde se veía lanzar su trompo.
-Es increíble. Tienes un gran talento.- Nathalie casi iba a sonreír pero los nervios le ganaron al ver que la miraba de nuevo.- ¿Necesitas modelo?
-D-Disculpa ¿qué?
-Con gusto puedo venir a posar para ti, para lo que sea o venir a ver tus pinturas.
-¡C-Claro! Digo, sería un honor.
-Muy bien. Es hora de irme. El deber llama y no debo seguir interrumpiendo tus horas de sueño.- se puso de pie y fue a la ventana terminando el té helado, no sin antes girar y hacer una reverencia.- Buenas ma belle rose.- y se fue rápidamente, Nathalie se asomó pero el héroe había desaparecido como fantasma en la noche. Suspiró con una sonrisa.
-Buenas noches…
Al llegar al balcón del cuarto, Cleo quitó su transformación y con una amplia sonrisa se recostó en la cama mientras Polen le miraba inquisitiva con los bracitos cruzados.
-Es mi admiradora. ¿Puedes creerlo?
-¿Y qué tiene de bueno?
-¡Todo! Así que mientras King Bee se hace de la sensación del momento, el apuesto Cleo Bourgeois, o sea moi, se serenará y podrá pasar de ella para no dañar mi imagen, pero obviamente intentando sabotear a los demás. Así llegando el momento de la ruptura estaré en paz y ella será otra de mis tantas admiradoras, una con mucha suerte que tuvo el privilegio de estar conmigo. ¡Es un plan perfecto!
-¿Por qué cuando me tocan hombres son tan cabeza dura? O sea que llegado el momento tú te pasearas de rositas mientras ella se lamenta por no ser la novia de un héroe. Cien millones de espermatozoides ¿y tú fuiste el mas rápido?
-¡Oye!
-Te saldrás de ese supuesto y grandioso plan tuyo en menos de lo que digas miraculous.
-¿Y eso por qué?
-Estas mucho más que interesado de lo que quieres admitir y si la dejas, ¿quién no dice que ella correrá en brazos de los TAAAAANTOS chicos que ahora mueren por ella? Podría ser ese amigo el que viste de negro, o Leo Rossi, cualquiera y ella se olvidaría de ti como un borrón y cuenta nueva. Y pasarías como un cero a la izquierda en sus vida.-Cleo se imaginaba los escenarios, ella abrazada de Julien, una cita romántica en un restaurante elegante con Leo, o pasear de la mano con Marin le hacía rabiar a niveles insospechados.
-¡Eso ni en sueños!
-Veamos... Nathalie Couffin, Nathalie Rossi, Nathalie Dupain, ¿cuál crees que le quede mejor a la futura novia?
-¡Pollen!- intentó atraparla pero la kwami era más ágil.
-Atrapado. Estas celoso solo de pensarlo.
-¡No estoy celoso! ¡Solo me enfurece que me pongas al mismo nivel que esos fracasados!- Pollen rodó los ojos.
-Sabes qué, solito abrirás los ojos. Por ahora eres imposible.- voló alejándose pero se detuvo.- Oh, casi se me olvida. Cuando vayas a darle uso a esa ropa interior avísame para salir. No me gustaría estar en la misma área que tú cuando se te alborote la hormona.- la cara y sonrojo de Cleo hicieron reír a la kwami que se fue. Cleo saco la prenda y estuvo a punto de tirarla pero se detuvo al ver ese rosa con encaje morado y lacitos y casi quiso llorar. De solo imaginarla con esa prenda, un brazo cubriendo sus senos y esa expresión tímida que siempre tenía... con paso rápido se encerró en su cuarto de baño escuchándose la regadera, necesitaba urgente un baño de agua fría. Y esa prenda la ocultó de los ojos del mundo entero.
Cleo llegó a la escuela con clara molestia. Pollen tenía razón en que si King Bee terminara con Nathalie, tendría a decenas de chicos dispuestos a consolar a la joven artista y mandarlo al olvido. Frunció los labios, conocía a esa molestia de tomate desde hacía tiempo, desde que eran niños y siempre le había molestado el como prefería aislarse de todos con esa libreta de dibujo que siempre tenía. ¡Incluso lo ignoraba a él! Y nadie podía ignorarlo. Quería quedar como una huella indeleble en su vida para siempre, y que cada vez que lo viera lo recordase. Suspiró sabiendo que empezaba a amargarse solo y al llegar al edificio entró no viendo rastro de la cabeza de tomate.
-¿En dónde está?- fue hacia el salón de clases y al fijarse en el lugar de la chica solo encontró su mochila sobre la mesa, arqueó la ceja y se sentó en su lugar junto a Sabino que ya había llegado.
-¿Pasa algo?
-No, nada.- contestó mirando de reojo el lugar de la chica y Sabino supo reconocer el gesto.
-Si buscas a nuestra belleza estudiantil está bajo la mesa.
-¿Qué?- miró a su amigo incrédulo.
-Ha estado allí desde que llegó. Varios chicos de cursos diferentes han venido a preguntar por ella para invitarla a salir. Supongo que así se esconde de ellos.- Cleo tuvo un tic en el ojo, se levantó y caminó directo hasta el lugar de la chica ante la mirada atenta de Sabino. Al llegar hizo a un lado la silla y abajo de la mesa la chica se detuvo de dibujar y alzó la mirada viendo como Cleo parecía a punto de fulminarla con la mirada.
-Sal de ahí tomate de granja.
-M-Me gusta estar aquí. Es cómodo.- mala respuesta. Sin importarle Cleo metió el brazo bajo la mesa y los gritos de Nathalie llamaron la atención de todos los presentes hasta que salió de allí con un mechón que cruzaba su rostro y su mano cubriendo su mejilla izquierda.- ¡Me pellizcaste!
-Eres una cobarde. Si tanto te molesta que te busquen ponle punto final a esto.
-Y-Yo...
-Tú que...
-Es imposible...
-¿Como que imposible idiota?- quiso fulminarla con la mirada.- ¿No será porque no quieres hacerlo? Ahora que tienes toda la atención no me sorprende. ¿Quién lo viera de ti? Aunque supongo que debía ser obvio, después de ser invisible todo el tiempo…- esas palabras le dolieron a la chica, eran injustas, demasiado, y Nathalie le miró intentando no rechinar sus dientes.
-¿Quieres saber porque no puedo decirle a todos que no? ¡Porque son demasiados y no sé quiénes son la mayoría, tú, idiota beligerante!- Cleo instintivamente retrocedió un paso.- ¿Crees que es fácil para mí?- ella daba un paso y Cleo retrocedía ahora, en ese momento Adrianne y Nina entraban al salón.- Yo solo quería seguir pasando desapercibida ¡PERO NO! Ahora tengo que aguantar constantes acosos, cartas y arreglos de flores que dejan mi casa oliendo a flores todo el día. ¡No todos queremos ser el maldito centro de atención como tú!- Cleo se topó con el escritorio del maestro.- Así que déjame en paz porque si no la próxima vez dejare mi mano estampada en tu cara.- nadie supo de donde vino ese atisbo de valentía, ni ella misma, tal vez porque estaba harta de todo y la visita de King Bee le había hecho tan feliz para que su felicidad menguara por los lobos alrededor y Cleo que la tachaba como si ella buscara toda esa atención. Estaba harta. Se dio la vuelta, tomó su mochila y salió de allí disculpándose tímidamente con Marin al topárselo casi de frente cuando iba a entrar.
-Cleo, ¿estás bien?- pero no contestó.
Cleo Bourgeois supo dos cosas en ese momento, que Nathalie Kurtzberg podía volverse una fierecilla cuando se lo proponía y que tal vez, solo TAL VEZ su kwami tenía razón que podría gustar de ella... solo tal vez.
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Y… espero que les haya gustado el capítulo! Gracias a todos por su apoyo, lamento no poder dar respuestas hoy pero intentaré a la próxima hacerlo. Y el próximo capítulo los alumnos irán al campamento, ¿qué pasará? Ya lo leerán luego. Dejen review, nada de tomatazos, y sin nada más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
