Hola a todos! Lamento mucho el retraso pero ya me siento mucho mejor y pude terminar este capítulo como Dios manda TwT Me tendré que vitaminar para evitar más recaídas. Pero bueno, fuera de eso gracias a todos por su paciencia y agradezcamos a Thomas Astruc por tan genial serie que cada vez se pone mejor XD. Y sin nada más que decir… COMENZAMOS!

Capítulo 4

Un poco de confianza.

Nathalie revisó su mochila por décima vez para verificar que tenía todo lo que necesitaba, el cambio de ropa que les pidieron a todos, su ropa de deportes, un repelente para mosquitos, su pijama, un ligero almuerzo para el camino, su permiso y como un extra su libreta de dibujo y algunos lápices. La chica suspiró mentalizándose ese tiempo fuera de la ciudad que necesitaba con urgencia y tomó su mochila yéndose a la escuela donde el bus les estaría esperando, apenas amanecía y sonrió al ver los tonos naranjas que se abrían paso dejando al azul y tonos púrpura fuera. Cruzó el parque y estaba a punto de cruzar la calle cuando la puerta de la panadería se abrió de golpe.

-¡Voy tarde! ¡Ah!

-¡Ah!- Marin chocó con Nathalie, la pobre quedó con el pecho tierra y apenas y había puesto sus manos para evitar un golpe en su cara. Esta se pudo apoyar cuando el peso de Marin dejó de estar sobre ella.

-¡Nathalie! Lo siento, no sabes cuánto lo siento.

-N-No importa Marin, i-i-iba distraída.

-No digas eso.- se levantó y tomó sus manos para ayudarla a levantarse, la chica se sonrojó de forma instantánea ante el roce de sus manos.- Yo fui el culpable, se hacía tarde y yo te atropellé y...- como si hubiese recordado algo este se paralizó unos segundos antes de reaccionar.- ¡Se hace tarde! ¡Corre!- el que Marin la tomase de la mano fue como un sueño, su mano era grande, fuerte y bien sentía que podía morir feliz en esos momentos. Al cruzar la calle los pocos alumnos que habían llegado vieron a la pareja tomados de la mano.- Disculpen la demora pero...- el maestro que por primera vez vestía ropa deportiva alzó una ceja al verlos.

-En realidad no han llegado con retardo, el autobús sale en media hora.

-¿Qué? Pero… - entonces Marin recordó que Tikki le había sugerido adelantar unos minutos su reloj para despertarse más temprano. Marin suspiró sintiéndose un completo idiota.- Creo que puedo regresar a por el desayuno. No tardo, Nathalie te traeré algo también como disculpa.- esta vez soltó la mano de Nathalie pero la chica apenas y reaccionaba, suspiró viendo su mano como si fuese lo más interesante del mundo y Adrianne parecía sisear como un gato, hasta Nina que estaba a su lado pensó que su cabello se había erizado.

-Chica, calma, no saques las garras.- Adrianne respondió con un gruñido que le recordó al de un gato enojado.

Nathalie estaba tan ensimismada que solo reaccionó cuando alguien la tocó, al girar ve a Julien que miraba su codo.

-¿Julien?

-Tienes un pequeño raspón.

-¿En serio? No lo había notado. Ni siquiera me duele.- Julien suspiró a lo bajo, con cuidado la llevó a las escaleras del colegio donde de su mochila sacó una pomada, Nathalie vio a Julien concentrado en ponerle la pomada.

-No te muevas.

-Está fría. Pero gracias Julien, eres un buen amigo.- el chico gótico alzó la mirada y le sonrió de regreso.

-Gracias a ti por ser tú.- Nathalie sintió algo en su pecho, Julien era muy guapo, bueno, era su amigo desde hace ya un tiempo, pero ¿desde cuándo era terriblemente atractivo?

-¡Ajum!- al alzar la vista Cleo Bourgeois los miraba como si los quisiera fulminar en el acto. Nathalie se sintió intimidada mientras que Julien le miraba con su usual estoicismo.

-¿Se te perdió algo Cleo?

-Oh no Couffaine, a mí no se me ha perdido nada, pero mira tú, que amable eres con tu amiga tomate.

-Eso se le llama ser amigos, que tu no lo entiendas es diferente.

-Tengo amigos. Y mejor calla porque tú no sabes nada.

-Deberías seguir tu propio consejo.- Nathalie sintió la tensión entre ambos chicos, casi se sintió como un ratoncillo asustado. Pero todo cambió cuando de repente alguien la toma de la mano levantándola de su lugar y con cierta delicadeza para pegarla a un cuerpo atlético.

-Buenos días mi rosa, esta mañana estás radiante, ¿te gustaría sentarte en el viaje conmigo?- preguntó Leo y Cleo y Julien ahora dirigen su rabia contra el piel canela, la pobre podía sentir toda esa furia rodearla.

-¡Nathalie!- la alegre voz de Ron la hizo reaccionar y corrió a resguardarse en brazos de su amigo a punto de llorar.

-¡Me siento contigo! ¿Verdad? ¿Verdad? ¿Verdad?- Ron miró sorprendido a su amiga pero al voltear a ver a los tres varones comprendió todo y la abrazó apartándola de aquel trio del infierno, ¿eran llamas lo que veía en sus ojos? ¡Hasta Julien! Y no pudo evitar sentir miedo.

Cuando el autobús empezó a cargarse Marin llegó con una bolsa lleno de deliciosos panes que comenzó a dar a sus compañeros. Nina fue de las más agradecidas.

-¡Gracias Marin! Eres un encanto.

-De nada Nina, y Ali me dijo que se disculpaba por no haber venido.

-¿Ali? ¿Quién es Ali?- Marin suspiró y Adrianne tomó un panecillo con chocolate encima.

-Gracias Marin, eres siempre muy amable.- el pobre chico se sonrojó de inmediato.

-E-Espero que te guste, Adrianne, es tan dulce como tú, digo, es muy dulce, el chocolate yo… olvídalo.- Nathalie observaba la escena desde su lugar y bajó los hombros suspirando derrotada, su ánimo decayó al ver los nervios de Marin con Adrianne, ¿pero qué esperaba? Si las comparaban a ambas Nathalie daba pena.

-Nathalie, tienes un raspón en el codo.- dijo Ron un poco alarmado.

-Ah-Ah, sí. Es que al venir me tropecé con Marin que iba saliendo de su casa y pues...

-¿Te tropezaste con Marin?- preguntó sin saber que Cleo escuchaba atento desde el asiento de al lado.

-Fue un accidente. Por favor no le digas nada.- Cleo se giró lo más disimuladamente posible y lo vio, la delicada y pálida piel de su codo estaba de color rosado, era algo pequeño pero eso le hizo encender como una mecha en su interior contra el hijo de panaderos. Y no tardó mucho en reaccionar cuando Marin iba hacia ella, y como decenas de veces su pie hizo un gran trabajo en aquella zancadilla que hizo que cayera sobre la bolsa de pan y su pulcra y blanca camiseta terminase lleno de chocolate y mermelada.

-Cuidado donde vas Dupain-Cheng, o podrías provocar un accidente.- espetó el rubio. Marin se levantó con deseos de golpearle pero una delicada mano se posó en su espalda. Nathalie le miraba preocupada.

-¿Estas bien?

-Sí, lo siento, el pan quedó...

-No importa. Me alegra que no te lastimaras. Pero tu camiseta...

-Tengo una de repuesto. Ya me la cambio.- dijo para pasar a la parte de atrás y buscar en su mochila mientras Nathalie miró de forma acusatoria a Cleo.

-¿Qué?

-Lo hiciste a propósito.

-¿Tienes pruebas? Fue un accidente que el torpe de Marin no viese mi pie. Así contigo ¿verdad?- la chica apretó los labios pero un movimiento de parte de Marin que captó por el rabillo del ojo la hizo voltear y volverla un tomate de forma instantánea. Marin se había quitado la camiseta y vaya que estaba en forma, mucho mejor que cualquiera del salón. Adrianne, que había volteado cuando este cayó, tragó duro al ver sus abdominales, su amiga Nina creyó que iba a comenzar a babear en cualquier momento y pronto las chicas son privadas de esa exquisita vista cuando Marin se pone la camiseta.

-Nathalie, reacciona, reacciona.- le suplicó Ron al volverla a sentar pero la chica parecía estar en una especie de sueño idílico deseando poder dibujar a tal adonis. Cosa que hizo rabiar a Cleo ya que Leo ni Julien se dieron cuenta de tal descaro del peliazul, después de eso Marin se sintió incómodo en aquel viaje por alguna razón que desconocía.

El viaje fue ameno para algunos, para otros fue incomodo, pero las bromas, el paisaje, ayudaban a hacer un poco agradable el ambiente. Pero Adrianne pensaba en cierto diseñador que estaba sentado varios lugares tras de ella y es que desde hacía tiempo había comenzado a ver diferente, era un joven atractivo, amable, tan talentoso que su madre le dio un halago. Suspiró, ahora pensaba que su enamoramiento por Lordbug era algo infantil e inmaduro, lo quería, pero ya no sabía si de la misma forma. A veces pensaba que Lordbug era como un ser etéreo e irreal, en cambio Marin era un chico normal y real que había dado su apoyo incontables veces. Rayos, ¿acaso se podía estar enamorada de dos personas a la vez? Tal vez de haber conocido primero a Marin mejor antes que a Lordbug hubiese terminado completamente enamorada del futuro y prometedor diseñador. De repente tuvo que cortar sus pensamientos al escuchar un bufido de su amiga.

-¿Ocurre algo Nina?

-No, nada, solo que me alegro alejarme un poco de la ciudad.

-¿Aun estas enojada con Ali por no venir?

-No solo eso. Ya van varias veces que cuando estamos en una cita sale corriendo cada vez que hay un akuma, una vez me dejó con los labios en espera de un beso, otra vez prometió ir a verme a un programa pero ¡sorpresa! Un akuma aterrorizaba la ciudad.

-Ali sueña con ser reportero, es muy bueno en lo que hace y le apasiona.

-No digo que no haga lo que le guste pero agradecería un mensaje, un detalle, algo donde no me haga sentir que me deja tirada.- Adrianne se sintió mal por su amiga.

-Deberías hablar con él. No me gusta verte así.- Nina suspiró cansada.

-Tienes razón. Solo espero que me escuche.

-Esa es una de sus virtudes, Ali escucha, a veces de más.- la morena se rió y se sintió mejor al instante.

-Gracias chica.- Nina sabía que tenía suerte en tener una amiga como Adrianne y la ayudaría en lo que fuera, incluso con cierto chico diseñador.

Al llegar al campamento, todos salieron del autobús y se estiraron. La profesora de educación física saludó al maestro Bustier y sonó un molesto silbato que hizo que todos se cubrieran los oídos.

-¡Muy bien! Primero vamos a ubicarlos en sus cabañas. Las chicas y los chicos estarán separados y ni se les ocurra hacer algo porque se les estará vigilando. Las reglas son simples, nada de salir de sus cabañas ya entrada la noche o molestar a los de las otras cabañas, y si me entero que hay chicos y chicas juntos a altas horas de la noche no me tentaré el castigarlos. Dicho esto tienen media hora para prepararse y después les veré para realizar una caminata...

-No puede ser tan malo.- murmuró Nina.

-¡De diez kilómetros!- todos pusieron su mejor cara de angustia.- Las chicas vengan conmigo. Los chicos con su profesor.- dicho eso pasó detrás del maestro que dio un respingo ante un disimulado pellizco en cierta parte de su anatomía que ningún alumno pudo ver.

-Chi-Chicos, vengan conmigo.- pidió el profesor, todos le siguieron y llegaron a la cabaña donde al entrar todos posaron su atención en las camas.- Prepárense chicos, tienen media hora.- algunos suspiraron y Ron fue el primero en hablar.

-Debí mejor buscar los créditos extra.- todos comenzaron a dejar sus mochilas en alguna cama.

-Tranquilo Ron, no será tan malo.- intentó calmarlo Marin y Alexis saca sus cosas.

-Claro que no es malo, serán diez kilómetros de caminata, algo de escalada y al regresar la pista de obstáculos. ¡Es genial!- Ron puso su mejor cara de espanto y Marin se golpeó la frente.

-Gracias por el dato Alexis.- Cleo dejó su mochila en una cama intentando no prestar atención a nadie pero Leo sonrió con cierta malicia.

-¿Y cómo es que pudiste venir Cleo? ¿Una llamada a la querida alcaldesa?

-A diferencia de ti Leo, solo hablé con el maestro y me dio oportunidad. Y si hablamos de influencias no te quedas tan atrás como yo.- y decía la verdad. Para el maestro fue una sorpresa que su alumno, usualmente arrogante y siempre con el respaldo de su madre como carta de la victoria le haya pedido ir sin amenaza de por medio. Y como Leo había usado el título de diplomacia de su madre, el maestro asintió y le dio el justificante sin problema.

-A diferencia tuya yo no las uso para hacer mi voluntad en la escuela.

-Tienes razón, solo cuando te conviene.- Marin suspiró, como delegado se sintió con la responsabilidad de detenerlos.

-Chicos, por favor. No peleen aquí.

-¡Tú no te metas Dupain! Has perdido mucho sin darte cuenta.- espetó Leo.

-¡No eres nadie para decirnos qué hacer! Y menos cuando eres el peor de todos.- dijo Cleo y Marin se quedó con la boca abierta para cerrarla. No entendía que rayos se referían pero prefirió dejarlo.

-Sigan con lo suyo.- dijo dejándolos y ambos chicos parecían gruñir como perros. En cambio Julien miraba muy atento a esos dos.

Cuando la caminata comenzó parecía fácil pero después de treinta minutos ya algunos empezaban a quejarse.

-¿Podemos descansar?- preguntó Nina a la maestra que no le afectaban por las constantes quejas.

-Nos falta diez minutos para llegar al primer punto de descanso, y si no se apuran serán quince. Adrianne iba a lado de su amiga para darle ánimos y no podía evitar a voltear atrás donde Marin animaba a los más rezagados. Eso la hizo sonreír hasta que ve que uno de los rezagados era Nathalie. Su Chat Noir interna quiso salir.

-¿Te sientes bien Nathalie?

-S-Sí, gracias Marin.

-Si gustas yo podría ayudarte con la mochila.

-¡N-No! No pesa.

-Insisto. No quiero que sea pesado para ti.

-¡Grrr!- el gruñido de Adrianne no pasó desapercibido para nadie. La rubia sintió las miradas de sus compañeros.

-¿Estas bien Adrianne?- preguntó la maestra y Adrianne boqueó como pez antes de contestar.

-Ah... ¡Auch! Lo siento, un calambre en la pierna...

-Entiendo. ¡Dupain!- el joven avanzó como un relámpago ante ese grito.- Ayude a su compañera hasta que se recupere. Los demás sigamos.- Marin se sonrojó hasta las orejas y miro a Adrianne.

-T-Te ayudare a relajar el musculo. Si pudieras se-sentarte.

-Claro. Lo siento.

-No es tu culpa.- al pasar a lado de Marin, Nathalie suspiró. Cuando siente que alguien toma su mochila de forma tosca y se la arrebata, al voltear ve a Cleo tras de ella.

-Avanza o nos rezagaras a todos.

-Yo puedo llevarla.

-Tal como se ve y escuché no lo parece así que camina tomate.- ella hizo un mohín que Cleo tuvo que admitir era adorable, luego ella giró y se encaminó nuevamente, mirando de reojo a Cleo, siempre lo había tenido por un debilucho quejica pero tal parecía que Cleo si tenía buen físico para poder subir una ladera con ambas mochilas. Pero... ¿cómo supo lo que habló con Marin? Y estaba segura que iba delante de ellos.

Marin tragó duro y miró a Adrianne que tenía flexionada la pierna, este sonrió como pudo.

-V-Voy a tocarte ¡Pero no me malinterpretes! Solo calentaré el músculo con un masaje.

-Está bien…- vio al chico tomar aire y comenzar a darle un masaje en la pierna, se sentía un poco mal por haber mentido pero estaba con él así que no debía de arrepentirse tanto.

-¿Te sigue doliendo?

-Un poquito. Eres un chico muy atento, vi como ayudabas a los demás.

-Soy el delegado, mi debes es cuidar de todos.

-Y eso te hace único, eres una persona muy amable.- Marin se sonrojó y desvió la mirada.

-G-Gracias, digo, ¿puedes correr? No, ¿seguir? ¡No! ¿Caminar?

-Sí puedo, gracias.- se levantó con ayuda de Marin, sus manos unidas les hacía sentir un calor especial, y curiosamente para Marin eso ya lo había sentido últimamente con cierta gata, pero alejó ese pensamiento y soltaron sus manos.

-Debemos alcanzar a los demás. Vamos.- dijo este adelantándose un poco y Adrianne sonrió antes de seguirle.

El primer punto de descanso era un terreno llano sin árboles y con algunas mesas que los turistas usaban para picnic.

-¡Veinte minutos chicos! ¡Aprovéchenlos!- Nina gruñó a lo bajo.

-¿Siempre tiene que gritar?- Adrianne se rió. Cada uno comenzó a almorzar. Nathalie tenía rollos de jamón rellenos de col en especias, patatas, sandia y zumo mientras sus amigos tenían emparedados.

-Nathalie, cámbiame uno de tus rollos por un emparedado.- rogó Ron y la chica asintió.

-Claro Ron, no hay problema.- el rubio picó uno pero alguien logra quitárselo y morder.- ¡Oye!

-Delicioso.- dijo Leo para dar otra mordida.- ¿Esto lo hiciste tú?

-Eh, pu-pues sí. Lo hice yo. Es una receta de familia…

-Sorprendente, además de bella y talentosa artista, una gran cocinera. ¿Me darías de tu almuerzo y yo te doy del mío?

-Ah, bueno, es que no creo que haya suficiente...

-Tiene razón.- se escuchó la voz de Cleo detrás.- ¿Por qué no vas con Marin? Ese tiene para alimentar un ejército.

-¡Te escuche Cleo!- se quejó Marin aunque no podía negar que tal vez se había pasado un poco con el almuerzo pero...

-¡Esto esta buenísimo! ¡Eres un excelente cocinero!- exclamaba Adrianne al comer algo más que su pobre almuerzo de modelo.

-¿En serio?- Marin estaba en la estratosfera, con una sonrisa de bobo al verla comer, o como Nina diría, casi tragar la comida. Leo solo resopló.

-Me apetece otra cosa. ¡Hey!- Leo se vio ignorado por el Bourgeois que se sentó frente a la chica.

-No me gusta mucho lo que me pusieron, ¿les apetece cambiar algo?- los tres amigos se miraron, había dicho en plural. Los tres se miraron hasta que Ron ve el rico almuerzo de su compañero.

-¿Esos son mini souffles?

-Sí. Pero no me gustan mucho los de zanahoria y espinaca. ¿Cambias?

-Tengo un emparedado de jamón y dos tipo chevre chaud.

-Acepto el chevre chaud.

-Yo tengo un emparedado de pollo y algo de quiche de jamón.

-Acepto lo segundo.- Nathalie notó la mirada del rubio sobre ella, tenía unos penetrantes ojos azules que la ponían nerviosa.

-Puedes tomar lo que te apetezca. No tengo preferencia.

-Hecho.- Leo estaba apretando los puños y Cleo le sonrió aguantando las ganas de burlarse.- Adelante Leo. Que no te dé pena compartir.- Leo sin poder responder se sentó con su almuerzo.

-Traje Ensalada Nicoise ¿quién gusta?- Julien levantó la mano y Nathalie también. Pero en ese momento la balanza se había inclinado a favor de Cleo Bourgeois, y Leo podía verlo al ver a la pelirroja más relajada y mirando con gusto el cuadro que hacían todos. Cleo se guardó esa satisfacción para sí mismo... por ahora. Ya se regodearía después en cara de Leo a solas.

Después de terminar el trayecto, gracias al cielo, hicieron un calentamiento y vieron la famosa pista de obstáculos. Por un momento se sintieron en el ejército. La maestra sonó su silbato y todos se cubrieron las orejas.

-¡Escuchen bien! Deberán pasar por los neumáticos, luego subir la red y bajar hasta ir pecho tierra por esas vallas, después subirán por esa cuerda y saltaran ese muro para correr a la meta. ¿Han entendido?- varios tragaron duro al ver la pista y otros lo vieron como algo sencillo, Cleo estaba en ese grupo pero se veía fastidiado.- ¡Acomódense y cuando les diga corren en parejas! ¿Listos?- todos se acomodaron en parejas, para desagrado de Cleo y Leo, Julien quedó como compañero de su amiga, incluso le estaba ayudando a apretar las agujetas de sus zapatos para que no se cayera.

-Muchas gracias Julien.

-De nada. Solo ve con cuidado.- la primera pareja era entre Kimberly y Alexis, una competencia muy reñida.

-¡Alcánzame si puedes piojo!

-¡Ya verás jirafa!- al subir la red el siguiente silbatazo sacó a Marin y Ron, el pobre rubio estaba que apenas y podía subir la temblorosa red.

-¡Me he enredado!

-Ron solo debes soltar tu mano del nudo...

-¡Siguientes!- sonó el silbato la maestra al ver lo lento que iban Ron y Marin. Nina y Adrianne pasaron a los chicos cuando ya habían terminado de subir la red. Y por unos instantes los ojos de Marin y Adrianne se encontraron. Provocando que el chico se quedara atontado un momento antes de seguir. El silbato sonó y ahora era turno de Cleo y Leo, aquello era una competencia entre ellos. Kimberly y Alexis que habían finalizado miraron sorprendidos la competitividad de esos dos. Alexis silbó.

-¿Quien diría que esos dos pudieran correr así?- justo detrás salieron Nathalie y Julien. Nathalie miró igual que todos, la competitividad entre ambos aunque le sorprendía más ver a Cleo Bourgeois ser bueno en deportes. El rubio siempre buscaba evitar la hora de deportes porque detestaba sudar y ensuciarse. Y ahora parecía casi tan bueno como Alexis.

-Es impresionante...- dijo Nathalie en voz alta.

En poco Cleo y Leo quedaron rezagados ante el muro, solo había dos cuerdas y Marin y Ron las estaban usando, ambos chicos parecían molestos por esperar hasta que completaran esa etapa sus compañeros, Julien y Nathalie estaban por llegar. De inmediato tomaron las cuerdas y comenzaron a escalar a la par el muro. Incluso ni siquiera notaron a la pelirroja. Pero no fue hasta que al caer al suelo y correr, Cleo notó a la chica escalar el muro viendo que tomaba más impulso del necesario en la cima.

El grito de Nathalie llamó la atención de los presentes y la chica cayó al suelo, pero el suelo no le pareció tan duro como pensaba.

-Vaya forma de caer...- se quejó el rubio y Nathalie se dio cuenta que este la tenía abrazada. La chica se sonrojó en serio haciendo honor a su apodo. Pero no reaccionó hasta que la maestra se acercó.

-¿Están bien?- Nathalie asintió pero Cleo se quejó.

-Me duele el pie...- Nathalie se retiró de sobre Cleo y la maestra con cuidado tomó su tobillo derecho.

-Vamos a tratar eso. Couffaine, ayude a su compañero a llevarlo a su cabaña.

-Yo puedo solo.- se quejó de inmediato Cleo.

-No replique. No queremos que eso se inflame. Vamos.- Cleo gruñó ante esa humillación, ahora estaba a cuestas sobre la espalda del chico gótico que no dijo una sola palabra. En cambio Nathalie se sentía terrible. Aunque otros además de preocupados parecían sorprendidos.

-¿Pasó lo que creo que pasó?- preguntó Nina a su amiga que asintió.

-Definitivamente sí.- dijo con una sonrisa al ver a Cleo molesto de andar a espalda de Julien.

Dentro de la cabaña de los chicos la maestra terminó de ponerle un vendaje a Cleo.

-Bien con esto será suficiente. Nada de esforzar demasiado este pie. Estarás bien en unos días.

-¿Y qué voy a hacer mientras tanto?

-Ya encontrara la forma de entretenerse. Por ahora descanse.- el rubio se enfurruñó en la cama y hasta que la maestra se fue no se dio cuenta que Julien seguía allí.- ¿Qué quieres Julien?

-Lo que hiciste, ¿lo hiciste como un reflejo? ¿O solo para quedar bien con Nathalie?

-No tengo que contestarte.

-Bien. Como quieras.- Julien se dio la vuelta y salió, Cleo había esperado una amenaza pero no apareció. El chico suspiró y entonces la puerta de la cabaña se abre de nuevo mostrando una cabeza roja.

-Ho-Hola... q-quería saber cómo estás.

-Me duele el tobillo y no puedo salir por un rato.

-Lo siento...

-No importa. ¿Y tú?

-¿Eh?

-Pregunto que si te lastimaste.

-Ah, no. No me pasó nada. Pero quería pedirte perdón...

-¡Que ya no importa!- contestó fastidiado. Se hizo un extraño silencio entre ambos.

-T-Todos van a ir al pequeño lago. ¿Quieres venir?

-¿Y cómo voy a ir?

-B-Bueno… T-Te puedo ayudar.

-¿Qué?

Para todos fue una sorpresa ver a Cleo en compañía de Nathalie, siendo esta que servía como una muleta al joven que cada tanto hacia una mueca de dolor. Pero al final se sentaron en el pequeño muelle del lago y Cleo al quitarse la venda suspiró aliviado al sentir el agua fresca en su tobillo.

-¿Te sientes mejor?- preguntó Nathalie mirándole fijamente.

-Sí. Pero hubiese sido más fácil traer una bolsa de agua fría ¿no?

-El agua dejaría de estar fría después. Esto es mejor.

-Mmm, bueno, es verdad pero...

-¡Bola de cañón!- Alexis corrió y se lanzó al agua muy cerca de ellos mojándolos un poco.

-¡Maldita sea! ¡Eres un grandísimo idiota!- gritó Cleo furioso.

-¡No seas aburrido! A eso se viene a un lago, no a mojarse los pies.

-¡Juro que te voy a...!

-¡No!- Nathalie le detuvo al ver que iba a ponerse de pie.- Debes descansar tu tobillo.

Cleo se quedó quieto y volvió a hundir el pie en el agua. Vio con gusto como Kimberly le dio un tremendo golpe a Kubdel y también vio con satisfacción como Leo que estaba cerca de Adrianne lo fulminaba con la mirada, pareciera que el italiano no perdía tiempo si no estaba la pelirroja cerca. Un suspiro llama su atención y ve a la chica cerrar los ojos del gusto mientras mojaba sus pies, rayos siempre le habían gustado las chicas de tobillos gráciles y pequeños, y miró atento que la chica tenia las uñas de los pies pintadas de un color azul brillante, un aspecto que le pareció muy femenino.

-¿Y por qué no nadas como los otros?

-No tengo ánimos. Y me gusta más estar así.- Cleo casi podía imaginársela en bañador, pero desechó la idea alegrándose de que no fuese así.- Y… no me gusta.- murmuró esta pero Cleo alzó la ceja.

-¿Qué dijiste?

-No me gusta nadar y ponerme un bañador, es molesto.- dijo un poco más alto.

Cleo no insistió, le darían ganas de romperle la cara al primero que la viese en traje de baño. No era porque estaba celoso, sino que no quería que mostrara sus atributos y tener más competencia.

El día pasó más rápido de lo esperado, la maestra había dado el grito en el cielo al verlo fuera de la cabaña pero al explicar que estaba solo y el agua le ayudaba a no sentir tanto dolor, la maestra a regañadientes lo dejó pasar. Y aunque después se quedó sentado en una silla fuera de la cabaña pudo ver como Nathalie no se alejaba tanto de él, sino que guardaba una distancia prudencial como si estuviese en una órbita continua. Y cada vez que Leo notaba aquello, sonreía con petulancia al ver que el italiano estaba más que furioso. Todos jugaron, cenaron y ahora estaban cerca de una fogata asando salchichas o malvaviscos con chocolate mientras jugaban verdad o desafío con una botella. Kimberly dejó de estar de cabeza cuando sintió los malvaviscos querer regresar por su garganta.

-No puedo… ugh.

-¡He ganado la apuesta!- exclamó con júbilo Alexis y la chica le miró con claro reproche.

-Eres un enano trampo... ugh. Necesito recostarme.- Alexis se rió de verla a apunto de vomitar y Marin que regresaba a su sitio con una salchicha asada miró con malos ojos a su amigo.

-Alexis...

-No seas aguafiestas Marin. Aquí se vale de todo.

-¡Me toca!- gritó Nina y la botella dio justo a su amiga, sabía que practicar con Ali la botella daría resultados.

-Muy bien amiga, verdad o reto.

-Reto.- Nina amplió su sonrisa.

-Muy bien, te reto a que beses al chico frente a ti.

Varios lanzaron silbidos ya que Marin era quien estaba justo en frente. Cleo fulminó a la morena con la mirada, ¿dejar que su Adrianne besara al hijo de panaderos? ¡Ni loco! Iba a dar el grito en el cielo pero no pudo, su mirada captó a una figura con la cabeza abajo y recibiendo a lo bajo palabras de consuelo de su rubio amigo. Adrianne y Marin se sonrojaron pero aquello era un juego, ¿no? Pero ya le darían las gracias después a Nina. Adrianne se acercó a un Marin que por dentro estaba gritando del júbilo, la escena era digna de fotografiar, Adrianne se acercaba lentamente a un paralizado Marin, pero cada centímetro significaba para la pelirroja una dolorosa punzada en el pecho. Y cuando los labios de ambos se encontraron su corazón se rompió a la vez que vítores, sonidos parecidos a aullidos, aplausos y alguna que otra broma se hicieron presentes. Leo gruñó a lo bajo al ver a la chica besar a Marin lanzándole una mirada envenenada, pero, por extraño que pareciera, Cleo no tenía fija su vista en su amiga Adrianne sino en una tomate que luchaba por no llorar. Cuando el beso terminó ambos jóvenes se miraron apenados, Nathalie se levantó y fue a su cabaña con el corazón despedazado intentando no llorar en el camino ignorando las voces de sus amigos. Visión que hizo doler al rubio más que aquel beso.

Cleo no podía dormir y odiaba no poder dormir. Eso le pasaría factura y no quería arrugas en su atractivo rostro. Soltó un bufido y se levantó dando de saltitos a la puerta.

-¿A dónde vas?- preguntó Leo que al parecer se había despertado por el sonido de sus saltos.

-Al baño, ¿me quieres acompañar?- Leo le lanzó un improperio a lo bajo antes de darle la espalda y taparse. Cleo salió y al no haber peligro apoyó su pie "malo" en el suelo. Con una sonrisa se alejó de su cabaña cuando al girar su cabeza tras escuchar un ruido se topó con Pollen que le miraba de bracitos en la cadera.

-Lo sabía. Todo ese teatrito era falso.

-¿Que rayos haces fuera de la mochila?

-¡Ah! ¿Qué te creías? ¿Que estaría dentro de esa mochila todo el tiempo?- preguntó indignada.

-¿Y si alguien te ve?

-Sé mimetizarme con la naturaleza.

-Claro como buen insecto.- Pollen ahogó un grito llevándose su mano en el pecho ofendida.- Ya vale, lo siento Pollen.

-Disculpas aceptadas… a medias. Y ahora dime ¿por qué toda esa charada del discapacitado?- Cleo sonrió ante la pregunta.

-Es obvio. Para que la chica tomate se acercara a mí. Se ha de sentir tan culpable la pobre por mi accidente.

-Gusano.

-¿Que dijiste?

-Dije gustazo te debiste dar cuando la chica te cayó encima. ¿O no?

-Más bien ella fue la del gusto.

-Tienes el ego del tamaño del mundo.

-Mira quién habla.- de repente un sonido obliga a la kwami esconderse tras su portador. Aquello parecía una especie de... ¿sollozo? Cleo avanzó y logró divisar una figura casi escondida tras un árbol mirando hacia el lago, no, dibujando el lago.- ¿Qué rayos haces aquí tomate?- la chica dio un respingo y vio al rubio en aquel fino pijama de seda azul.

-¿Y-Yo?- el chico rodó los ojos.

-No, se lo preguntaba al tomatito a lado tuyo.- la chica frunció el ceño y volvió a su libreta, hasta ese momento Cleo se daba cuenta que la luz de la luna y las estrellas le daban luz suficiente para dibujar todo alrededor.- ¿Por qué lloras?

-No estoy llorando.

-Claro que estás llorando. ¿Lloras por el idiota de Marin?- el lápiz de su mano se detuvo.

-No-estoy-llorando.- repitió con más firmeza y este se sentó a su lado mirando de reojo el dibujo que hacía.

-Si lo hicieras serias una tonta.

-¿Puedes dejarme en paz por favor?

-Me gusta estar aquí.

-¿Y tu tobillo lastimado?- mierda, se había olvidado.

-Mucho mejor. No era la gran cosa.- ella ni le miró, sino que siguió dibujando, aquello lo frustraba, detestaba ese aspecto de ella de no fijarse en las personas alrededor.

-¡Oye!- Nathalie le reclamó cuando le quitó la libreta.

-Estás conmigo tomate, no me ignores.

-¡Devuélveme mi libreta!

-Aprende modales, porque es obvio que no te enseñaron a poner atención a las personas cuando te hablan.

-¡No me interesa poner atención a las personas!

-¡Solo a Marin! ¿Verdad?

-¡Y a ti qué!- se sonrojó de inmediato.

-Por favor, es un perdedor.- espetó de forma despreciativa.

-¡No lo es! Es un chico guapo, amable, dulce, cándido y talentoso.

-Te falto torpe y patoso querida.- sonrió con malicia y Nathalie no pudo más, su paciencia se extinguió. En un grito de guerra se le fue encima a Cleo.

-¡Auch! ¡Suéltame tomate!

-¡Retráctate y regrésame mi libreta!

-¡Jamás! ¡Eres una ilusa idiota!- gritó intentado tomar sus manos.

-¡Y tu un mocoso narcisista petulante!

-¡Tomate!

-¡Diva!- mientras peleaban Pollen que se había retirado antes de empezar la pelea sonrió divertida al ver como se revolcaban en el pasto olvidando la libreta de dibujo que quedó cerca de ellos.

-Me hace falta las palomitas. ¡Esto es digno de contar a los nietos!- después de un rato y algunos golpes al fin Cleo la sujeto de las muñecas y la tenía debajo de él.

-¡Estás loca! ¿Cómo puedes defender al idiota que te hizo llorar?

-¡Como si tú no me hubieses hecho llorar antes!- espetó con rabia, aquello descolocó un poco a Cleo pero enseguida recobró la compostura cada vez más enojado.

-No deberías llorar por ese torpe.

-¿Y por qué? ¿Porque tú lo dices, oh, gran magnánimo ególatra?

-¡NO! ¡Porque las chicas guapas como tú no deberían llorar por idiotas como él!- aquello la hizo sonrojar desvaneciendo su ira y Cleo se sonrojó igual.- Eh... bueno, quiero decir...- pero los dos pegan un respingo cuando escuchan voces cerca de ellos.

-Vamos mi Napoleón. Que tu Marie-Louis quiere jugar.- no lo podían creer, ¡¿la maestra de deportes?!

-¿Esta noche soy Napoleón? Creo que prefiero Tarzan.

-El profesor Bustier...-Cleo le cubre la boca y ambos se esconden entre los arbustos. La mano de Cleo vuelve a aparecer para tomar la libreta antes de que aparecieran los maestros en su campo de visión. Los dos miraron entre los arbustos a su profesor con la maestra de deportes riendo y jugueteando entre ellos, uno debería ser tonto para no ver que tenían pensado nadar y quizás algo más.

-Vámonos de aquí. No pienso traumatizarme viendo que hacen.- Nathalie asintió avergonzada y se escabulleron sin ser vistos. Cleo tuvo que fingir otra leve cojera al llegar al camino entre las cabañas.- Buenas noches.

-Cleo...- Nathalie le llamó antes de que se diese vuelta.- Gracias. Lo que dijiste...

-No hay de qué tomate. Y toma.- le devolvió la libreta de dibujo y ella la tomó rozando sus dedos, ambos sintieron una leve corriente ante ese roce.

-Gracias, ¿q-quieres que te ayude?

-No. Puedo solo.

-Vale. Hasta mañana y mejórate.

-Como sea...- la vio irse abrazando su libreta en el pecho. Este suspiró y al voltear ve a Pollen que tenía una amplia sonrisa.- ¿Qué?

-Naaaada, tú sabes.- Cleo gruñó y reanudó su vuelta a la cabaña.

-¡Tarzaaan!

-¡Yo Tarzan, tú Jane!- el joven se tapó los oídos horrorizado.

-Esto será un trauma...

Al otro día ya todos estaban en el autobús de regreso. Adrianne y Marin estaban más que apenados el uno con el otro, pero con una sonrisa en sus rostros, Nathalie miraba de reojo a Cleo que estaba cabeceando al no poder dormir bien por soñar que era Tarzan y Nathalie su Jane. En ese momento su cerebro estaba demasiado cansado para pensar sobre lo que de verdad pensaba sobre la chica tomate pero cierta kwami no. Pollen esperaba que su portador reaccionara y se diese cuenta de sus sentimientos no importando lo bestia que podría ser a veces. Por ahora disfrutaría del espectáculo de como ese tal Leo y Alexis le pintaban la cara a un ya dormido y babeante Cleo. Debería tener la cámara del celular lista para tomar muy buenas fotos para cuando despertara, sería un buen fondo de pantalla.

Y… espero les haya gustado, gracias a todos por leer y bueno, espero les siga gustando los capítulos, solo para avisar, vamos a la mitad XD Por favor dejen review, nada de tomatazos y sin nada más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!

Respuestas:

Tsubasa23: Gracias, eres un sol. Y espero no volver a enfermarme porque detesto no poder escribir…

ChaosGodInfinity: Tranquilo Aaron, digo, Ariana, tu papel será pequeño pero nada vergonzoso, lo prometo. Y gracias por el apoyo.

JeBin1203: Jajaja, gracias y sí, yo tambien adoro a Pollen. XD

Exxen: Hola, no sé si te gustó o no pero igual gracias y bueno, veremos que el plan de la abeja no será tan pegado a la letra como cree.

Clyen: … You touch my heart. Thank you TwT

X29: En este universe o en otro Chloe tiene el ego del tamaño del mundo, así de simple. XD

Danna: Gracias, saludos. XD

SirenitaElsa: Para mí fue corto XD