Hola a todos! He aquí un nuevo capítulo, gracias de todo corazón a quienes me han apoyado pero nada de esto se llevaría a cabo sin los geniales dibujos de marceline23marshall que ha sido mi inspiración en aventurarme en este género, y chica, si está leyendo esto no me harías el favor de hacer un genderbender de Félix y Bridgette? Seria genial. Y bueno, ya sin quitarles más el tiempo y espero les guste… COMENZAMOS!

Capítulo 5.

Sentimientos encontrados.

Cleo era un niño bonito, no faltaba nunca alguien que le dijese lo bonito que era o algún nuevo cumplido. El siempre había gustado de ser el centro de atención hasta en su clase demostrando lo inteligente y bien educado que era. Pero había algo que no le gustaba, y era esa niña que siempre estaba coloreando. Ella no lo miraba, no le decía ningún cumplido, era como si fuese invisible para ella. Esa niña... ¡Esa niña cabeza de tomate!

-¡Mírame!- gritó el niño.

Y Cleo despertó.

Se removió incómodo y miró su reloj, las 5:30 a.m. Gruñó y se levantó para buscar en sus cajones algo.

-¿Por qué tanto ruido?- preguntó en un bostezo Pollen desde su cojín de seda.

-Regresa a dormir.- le dijo sin mirarle.

-Como si pudiera con semejante ruido.- Cleo se detiene y saca un libro.- ¿Qué es eso?

-Un anuario.- al verlo hojear el libro Breezy miró atenta las fotos sobre el hombro de Cleo y exclamó al ver a una niña de cabellos rojos.

-O sea, no lo puedo creer. ¿La conocías desde pequeños?

-Desde el jardín de niños. Hubo años en donde no coincidimos pero igual la veía. Y no ha cambiado nada. Sigue siendo la misma cabeza de tomate.

-¿Y para que quieres que cambie? Así te gusta.- Pollen ve una foto de Cleo.- Awww, ¿quién diría que antes eras tan mono? Lástima de ahora…

-¡Oye!- pero luego parece recapacitar.- Tienes razón. Ya no soy mono, devastadoramente atractivo.- Pollen rueda los ojos, pero fija su vista en una foto del anuario donde aparecía Cleo y Nathalie con un listón azul cada uno y encima de ellos un dibujo muy colorido.

-¿Y esto?

-Ah, fue en un concurso de dibujo, fuimos pareja de arte y nuestro dibujo había sido el mejor. Creo que mi madre nos llevó a los jardines de Marte.

-¿Es eso lo que creo que es?

-¿Qué cosa?

-El dibujo. ¡Dibujaron un beso!

-Nos dijeron que dibujáramos lo que viéramos, es normal ver a la gente besándose, después de todo Paris es conocida como la ciudad del amor.

-¿Y a ti no se te ocurrió también darle un besito?

-He recordado que tenemos patrulla. Pollen Transfórmame.- antes de poder replicar la kwami fue absorbida por la peineta que había convertido en una especie de collar como amuleto. Era la única forma de tenerlo consigo siempre y ni loco usaría una cosa así en su cabello. Aunque no lo pareciera o gustaba, Cleo tenía cierta mano con algunas manualidades... bueno, con ayuda de Sabino, y Pollen no replicó ante eso. Era imposible dormir ya pero aprovecharía para despejarse.

King Bee salió del hotel corriendo y saltando en saltos variados por sobre los tejados de Paris. Amaba eso, la agilidad, el control y la fuerza para poder hacer lo que quisiera y eso sin contar estar codo a codo con Lordbug y Chat Noir en luchas contra los akumas. Cayó sobre un tejado y suspiró sintiéndose tan ligero y tranquilo en aquella noche donde la luna estaba en un cuarto menguante preparándose para cuando el amanecer llegara. De repente algo capta su atención. Una figura con una campera grande color verde con la gorra puesta no dejando ver el rostro del individuo, jeans y una mochila negra. Este vio pasar una patrulla y se escondió tras unos autos estacionados hasta que pasara la patrulla y seguir su camino. Esa persona se adentró a un callejón y salir por el otro lado donde otra persona de vestimenta similar se le unió poco después. King Bee los siguió desde los tejados muy atento. Hubo un momento en el que el de chaqueta verde se detuvo y miró atrás, como si sintiera que les estaban siguiendo pero siguiendo su camino. Pronto llegaron a una zona cercana al Trocadero, estaban al costado de un local de gran pared blanca en donde había una placa que decía "No Pinta". Pronto otras dos personas se unieron con las mismas pintas y enseguida el de chaqueta verde sacó de su mochila un cubre boca blanco que tenía pintada una boca de gato y una lata de aerosol que usó sobre la placa volviéndola tan blanca como la pared. Dos chicos colocaron cintas negras para dividir la pared y el suelo, los cuatro individuos se miraron y todos sacaron de sus bolsos latas de pintura en aerosol listos para comenzar.

-El aviso decía no pintar.- los cuatro se giraron y vieron encima del edificio detrás suyo a King Bee con una sonrisa arrogante.- No se quieren meter en problemas mayores, ¿verdad?

-¡Corran!- gritó un chico y todos corrieron por su lado. King Bee en un ágil movimiento lanzó su trompo hacia unos botes de basura que hicieron tropezar a dos chicos que cayeron sobre los botes algo adoloridos. Buscó a otro de los dos pero solo vio a uno y fue tras él tomándole de la mochila escuchando la voz de una chica.

-¡Por favor!

-Lo siento señorita pero no puedo dejarla ir. Tranquila, creo que lo más que les pueden castigar seria limpiar paredes por varias semanas...

Pero antes de decir algo más apareció el primer chico que vio de chaqueta verde con una lata en mano y apuntó a King Bee ensuciando el brazo y costado de este de color verde. King soltó a la chica y esta huyó despavorida. King molesto por la mancha, más por la elección de color, tomó de la mano al de chaqueta verde con fuerza, este se quejó y su otra mano sacó otra lata pero el héroe le sujetó también de la muñeca obligándole a soltar la lata.

-Esto te costara más caro que la tintorería.

Este quiso escapar pero en un brusco movimiento su capucha cae y King Bee abre grande los ojos al reconocer esa cabellera roja y la suelta de una mano para quitarle el cubre boca, la chica le mira atemorizada y a lo lejos se escuchan los silbatos de la policía. Los otros dos escaparon al ver a los lejos a los oficiales y King Bee miró de forma severa a Nathalie que parecía a punto de llorar.

-Tu vienes conmigo.- la tomó en brazos y de un salto subieron a las azoteas de Paris. Ya al fin alejados a cierta distancia del lugar King la baja sin mucho cuidado y se cruza de brazos. Nathalie podía ver que estaba realmente molesto.- Muy bien, comencemos con lo más simple. ¿Qué rayos pensabas? ¿En serio? ¿Daño a propiedad pública?

-N-No es lo que crees.

-¿A no? Pues explícame, porque esta noche deja mucho que desear de mi opinión sobre ti.- Nathalie sintió un dolor en su corazón bajando la mirada. Lo había decepcionado grandemente.

-Bu-Bueno... verás...

-¿Qué? Vamos que no tengo toda la noche.- Nathalie estaba segura que lloraría en cualquier momento pero aguantó lo más que pudo intentando no llorar.

-E-Ese espacio era de todos. Solo lo queríamos de vuelta por esta noche.

-Explícate rápido.- dijo de forma seca y Nathalie se mordió el labio inferior antes de responder.

-Hace unos meses el dueño del local permitía que artistas como yo usáramos su espacio para pintar, claro que algo hermoso y significativo. Y cada mes el dueño nos dejaba cambiar el mural. Pero cuando este enfermó su hijo pintó la pared de blanco y nos prohibió hacer más. Incluso varios de los nuestros fueron puestos a servicio comunitario por intentar volver a pintar en ese espacio.

-Y buscan desobedecer la ley para alimentar su ego artístico.

-¡No! ¡Te equivocas!- exclamó viéndolo fijamente con lágrimas en sus ojos.- El dueño anterior está muy triste, dice que extraña los colores y lo que hacíamos en la pared de su local, está muy mal y… queríamos darle la sorpresa, eso es todo. No lo hicimos con afán de r-romper la ley o...- King se sintió mal al ver lágrimas caer de su rostro. La había tratado tan duramente que ya se imaginaba otras cosas. Suspiró y puso su mano sobre su cabeza en suaves caricias para tranquilizarla.

-Lo siento tanto. Por favor no llores.

-P-Perdón... n-no puedo evitarlo...- logró decir hipando y King Bee la abrazó intentando que se calmara. La sentía tan pequeña y frágil.

-Vale, no llores, pareces un tomate que están regando.- una risa salió de ella.

-Curioso... ese es mi apodo. Tomate...

-Es tierno.

-Lo odio. Me lo dicen solo para burlarse de mí. ¿Qué culpa tengo yo de tener el cabello de este color? No soy una verdura.

-Los tomates no son verduras, son frutas y me encantan los tomates.- ella suelta un bufido.- Hablo en serio. Y de ahora en adelante cada vez que vea un rojo tomate me acordaré de ti.

-¿Incluso cuando te los comes?

-Más aun...- la toma de la barbilla.- Y mientras más jugosos mejor...

-... ¿Eh?- el héroe se rió al ver su rostro y después pasó sus pulgares por sus mejillas.

-Ya no llores linda. Te llevaré a casa pero me tienes que prometer que no volverás a hacer algo tan estúpido.

-Pero es que el mural...

-Ya encontraras otra forma. Eres muy creativa, encontrarás la forma.- Nathalie termina por asentir.- Buena chica. Así que vamos, los tomates deben descansar.- la tomó entre sus brazos y la llevó a su casa, la chica estaba por completo embelesada al verlo saltar con facilidad los tejados con una sonrisa en su rostro. Parecía un ser etéreo, casi místico, y su corazón no paraba de latir como loco al estar así de cerca, entre sus brazos tan segura.- Pero tendrás que pagarme por pintarme de verde.

-¿Eh?

En la escuela todo seguía su curso, bueno, casi... Ali y Nina parecían más unidos que nunca y si un akuma aparecía el moreno antes de salir corriendo a por la noticia, y secretamente combatir el mal, le daba un beso a su novia y le decía cuanto la quería. Adrianne y Marin parecían pasar por una etapa extraña en que con esfuerzo podían hablar de forma normal intentando esclarecer sus sentimientos. Y Nathalie... La joven abrió su casillero y un montón de cartas cayeron, no eran tantas como la última vez pero empezaba a cansarse y sentir que sus fuerzas comenzaban a menguar. Ron y Julien vieron a su amiga exhausta.

-Nath deberías hablar con estos chicos.

-He hablado con la mayoria, los arreglos han desaparecido gracias al cielo pero las cartas parecen no tener fin. ¡Me están volviendo loca!- dijo cubriendo su rostro con sus manos. Julien pone su mano sobre su cabeza.

-Ya hallaremos la forma.

-¿En serio?

-Por supuesto que sí. ¡Y sé quién puede ayudarte!- exclamó Ron con entusiasmo haciendo parpadear a la vez a sus amigos.

Unos minutos después Adrianne miraba confundida al trio.

-Que quieren que hagan qué.- Ron intervino.

-Ayudarle con sus admiradores. Sabemos que recibes multitud de cartas y regalos de admiradores día con día. Pero tu casillero siempre está limpio y los chicos no te acosan.- Julien asintió a las palabras de su amigo.

-Ella necesita tu ayuda.

-Bueno...- Adrianne tenía sus dudas de si ayudar a su supuesta rival de amor o no, casi podía escuchar a Plagg que la dejara a su suerte y que se las arreglará sola pero ella no era así.- Con gusto te ayudaré. Solo debemos encontrar una forma de convencer a todo el mundo de dejarte en paz.

-Podemos llamarlos a todos en un salón de clases y que ella hable con ellos.- todos giraron para ver a Cleo recién llegando al salón con Sabino.

-¿Ha-Hablar frente a todos?- la pobre pelirroja parecía entrar en pánico. Julien la tomó de los hombros al verla tambalearse.

-¿No es mejor responder las cartas?

-Si quieres que la mano artística de la chica quede echa un polvo adelante

-Es una excelente idea Cleo.- le felicitó Adrianne y Cleo sonrió de lado, pero esa felicitación de su amiga de la niñez no le emocionó tanto como otras veces en el pasado.

-Por supuesto que lo es. Es mía después de todo.- Adrianne ignoró el ego de Cleo crecer.

-Pues eso haremos. Es una excelente idea y así podrás aclarar las cosas con esos chicos y que te dejen en paz.

-¿Solo así?- preguntó Nathalie apenas llevando aire a sus pulmones y Ron gritó haciéndola saltar del susto.

-¡Es una idea grandiosa! Yo puedo encargarme de eso. Aunque podría necesitar una mano.

-Sabino puede ayudar.- dijo Cleo que miró a su amigo.- Es muy bueno con esta clase de cosas. ¿Verdad?- Sabino sonrió de lado.

-Puedo tener el nombre de tus acosadores y admiradores antes de terminar el día.

-¡Manos a la obra obra entonces! Vamos compañero.- Ron se llevó a un Sabino algo incómodo por su exagerado entusiasmo. Y Adrianne miró a Nathalie y Julien.

-Mejor ve a calmarla. Necesitamos prepararla para lo que vendrá.- Julien asintió y se llevó a una aterrada Nathalie que estaba tan tiesa como una tabla. Ya a solas Adrianne miró a Cleo con una sonrisa.- Eso fue muy amable.

-Alguien tiene que hacer algo. Da hasta pena verla así.

-Ya, Cleo, ¿desde cuándo nos conocemos?

-Desde que éramos casi bebes, ¿por qué?

-Porque hay cosas que no puedes ocultarme. Soy tu amiga y si necesitas ayuda con mucho gusto te apoyaré en lo que sea.

-No sé a qué te refieres pero gracias.- Adrianne baja los hombros.

-Bien, voy a ir a ayudarle a saber qué decir. Y como quiera...- le da un leve golpe en el brazo.- Buena suerte.

-Auch, deja de tomar costumbres de Nina.- Adrianne solo se ríe al irse de allí. Al estar solo en el salón Cleo suspira.- Ojala se solucione todo...

-Nada mal Bourgeois.- Cleo puso su peor cara de fastidio al voltear y ver a Leo.- Me gustó tu idea de deshacerte de la competencia. Así solo seriamos tú y yo. Ya que Julien, ese no cuenta para nada.

-Yo no me confiaría Leo. Puede pasar de todo.

-Lo dudo mucho. Pro gracias igual por facilitar todo para mí.

-No lo hice por ti. También tengo mis intereses.

-Ya veo... ¿qué te parece si hacemos esto más interesante?

-Habla.

-Apostemos quien será el primero en conquistar a Nathalie.

-¿Y cuál es el premio?- Leo sonrió de lado.

-El perdedor será el esclavo del otro por una semana. ¿Trato?- extendió la mano.

-Trato.- dijo uniendo sus manos en un apretón del cual no tardaría en arrepentirse de por vida...

Nathalie pasó su pincel por el lienzo tal y como lo había hecho las últimas noches hasta que siente un ligero peso en sus hombros y cabeza, curiosamente eso le hizo sonreír.

-Esto no será trabajo de una noche.- le dijo al héroe que estaba un poco sobre de ella. Este chasqueó la lengua.

-Lo sé. Pero ya quiero que esté listo para presumirlo.

-¿Presumirlo?

-A los demás. Lordbug y Chat Noir tienen una estatua. Por eso quiero presumirles mi genial retrato.- una pequeña risa sale de Nathalie.

-Me doy cuenta que eres un poco vanidoso.

-La vanidad es lo que tienen las mujeres, los hombres usamos el término egolatría.

-Supongo que tienes razón. Nunca he escuchado decir a un hombre que es vanidoso. Sería raro.- decía sin apartar la vista de la pintura.

Tras los acontecimientos del fallido intento de "vandalismo", King le propuso un trato, la chica le pintaría un retrato a cambio de no decir nada. Era de más decir que aceptó el trato enseguida y después comenzó a visitarla por las noches. Formándose de una actitud llena de cordialidad y admiración a una cómoda amistad. Y Nathalie, que aunque a veces se portaba como una gran admiradora, se sentía cómoda y las visitas eran agradables.

-¿Ha pasado algo bueno hoy?

-Pues unos amigos y compañeros me van a ayudar con un problema que tengo.

-Déjame adivinar, es sobre tus locos admiradores.

-E-Eh, sí.- la joven se sonrojó y dejó el pincel un momento antes de poder seguir.- Simplemente la situación me supera.

-Entiendo, entiendo. Nosotros tenemos suerte de que la gente no sepa quiénes somos o mandarían miles de cartas y regalos al día, sería agobiante responder a mis fans.- dijo haciendo hacia atrás su cabello y acostándose en la cama de la chica. Nathalie no le dirigió la mirada pero él sabía que ella estaba en la conversación.

-No puedo decir nada porque probablemente yo sería una de ellas.- King se rió y puso sus brazos tras su cabeza.

-¿Y cómo se llaman los héroes que te ayudaran en tu predicamento?

-Pues son mis amigos Ron y Julien, y unos compañeros de la clase.- el héroe arqueó la ceja, esperaba que dijese su nombre.

-¿Y cómo se llaman?

-Bueno... Adrianne Agreste es una de ellas, la debes de conocer.

-La súper modelo, claro que la conozco. Hermosa, inteligente, la hemos salvado varias veces, pero ¿ella no es tu amiga?

-Nunca hemos hablado. Ella me...- pensó un momento sus palabras.- Hace sentir cohibida. No lo sé, todos piensan que es perfecta, y yo a su lado me siento inferior. Se oye mal pero así me siento, por eso creo que nunca podríamos ser amigas.- King Bee se mordió la lengua, y es que era verdad que Adrianne era perfecta, aunque esa perfección solo era por su madre, y solo él conocía la verdad tras esa imagen de perfección artificial.

-Ya veo. ¿Y alguien más que ha escuchado tu llamado de auxilio?

-Oh, pues Cleo Bourgeois.

-¡Vaya! ¿El hijo del alcalde?

-Ese mismo.

-¿Y qué piensas de él?

-¿Perdón?

-¿Qué piensas del hijo del alcalde?

-Te diría que es la persona más narcisista, egoísta e insufrible que he conocido.- contestó sin ver la expresión dolida del héroe.- Pero...- por primera dejó de pintar y vio a King Bee.- Eso era antes. Ahora pienso diferente.

-¿Qué quieres decir?- preguntó sentándose y mirarla interesado.

-Bueno... Cleo es extraño.

-¿Extraño?

-Sí. A veces puede comportarse como un petulante hijo de mami y otras veces saca a relucir un lado fuerte e independiente.- King no sabía si sentirse ofendido o halagado.- Y mientras otras veces puede llegar a ser la persona más mezquina del mundo, aunque sea de forma tosca es amable, y pone atención a todo mundo. Él en sí es una contradicción y no sé qué pensar de Cleo, lo conozco desde el jardín de infancia y mis opiniones sobre él siempre van cambiando a lo largo del tiempo.- King quiso preguntar más, ¿a qué se refería? ¿Qué tipo de opiniones había tenido sobre él? Pero de entre todas las preguntas una era la que resonaba más en su cabeza.

-¿Lo odias?- Nathalie le pareció ver tanta seriedad en su expresión que tardó en responder.

-No. Creo que... odiar a alguien es un sentimiento doloroso que no vale la pena tener.

-Por su culpa te akumatizaron... me lo dijo Chat Noir.- agregó de inmediato.

-Ah, creo que me enoja más que nada. Y Cleo ha sido el responsable de akumatizar a casi todo mi salón, incluyéndose a sí mismo.- King se sonrojó de la pena que, aunque no lo recordaba, había sido Antibug.- Pero no creo que sea malo, arrogante sí pero no malo, creo que solo no sabe cómo acercarse a la gente y que lo escuchen, ha estado tan acostumbrado a que se haga su voluntad que no creo que sepa decir las cosas a otras personas que no sean sus sirvientes.- de repente Nathalie bosteza y mira el cuadro.- Ya me falta poco. Espero terminarlo en las siguientes dos noches.- Nathalie se levantó y se dejó caer en su cama suspirando gustosa por la suavidad de su cama cerrando los ojos. Esa era la señal del héroe para irse pero no lo hizo, sino que quedó mirándola no sabiendo que sentir, si ofendido por la forma en que se había dirigido a él o feliz porque ella notaba sus sutiles cambios y dijese que no le odiaba. Se levantó y la contempló observando su largo cabello regarse por toda la cama y su expresión tranquila, debía admitir que se veía hermosa. Tragó duro antes de hablar.

-Descansa tomate.- dijo para en un impulso darle un beso en la mejilla que la espabiló y lo vio salir por la ventana. Nathalie llevó su mano en su mejilla y casi chilla de la emoción abrazando su almohada esa noche.

Al otro dia Nathalie se había levantado temprano para adelantar un poco la pintura, aunque solo hubiese dormido unas cuantas horas el recuerdo del beso la ponía de muy buen humor. Casi se lamentaba tener que ir a la escuela. Así que se cambió de ropa, desayunó sus cereales favoritos y al salir llevó su mochila a su pecho asustada al ver a Sabino.

-¿S-Sabino?

-Buenos días.

-¿Qué haces aquí?

-Cleo me dijo que te acompañara a la escuela por protección. Al parecer se enteró que algunos chicos intentan algún encuentro contigo en el camino.- la chica lo miró incrédula por tres cosas, la primera por lo exacto de la información, que ni a Julien ni a Ron les había contado, solo recordaba habérselo contado a King Bee pero no de forma directa; en segunda por la preocupación de Cleo a su persona, sintiendo algo agradable en su pecho; y tercera... ¿Sabino la protegería?

-Ah, ¿protegerme?- la mirada del chico se afiló tras sus gafas y ella dio un respingo.- Lo siento, no quise decirlo con ese tono es que es algo... sorpresivo que tú...

-Mi madre es capitán de policía y ella misma me ha entrenado en defensa personal aunque no lo creas. Así que andando o se nos hará tarde.

-S-Sí, mu-muchas gracias.

-De nada.

El viaje a la escuela estuvo lleno de sorpresas, Sabino era muy buen conversador y podía hacerle una llave a un chico más grande que él. Por primera vez no tenía que mirar en las esquinas antes de seguir. Al llegar vio a Cleo hablar con Adrianne, la perfecta modelo. Al principio se preguntó por qué ella no sufría tampoco con las cartas o detalles de sus admiradores y recordó a su guardaespaldas y el asistente de su madre, en verdad daban miedo.

-Hola Nathalie, me alegra que llegaras.- le saludó Adrianne como si fuesen amigas de toda la vida.

-Buenos días...- Cleo miró a Nathalie y luego a Sabino.

-Qué bueno que llegaras tomate. ¿Paso algo Sabino?

-Nada importante.- dijo ocultando un poco su orgullo y una sonrisa frente a su amigo.

-Bien, a lo importante. Se ha arreglado juntar a los chicos que te acosan en un salón de clases. Adrianne con gusto te ayudará a hacerlos entender en sus cabezas de chorlito dejarte en paz.

-¿E-En serio? ¿Hablas en serio'

-¿Me ves riendo? Después de esto podrás estar tranquila.- Adrianne da un paso al frente y posa su mano en el hombro de Nathalie que casi da un respingo.

-No te preocupes. Todo se va a solucionar.

-G-Gracias... no sé qué decir...

-Para eso estamos las amigas.- dijo la rubia con una radiante sonrisa, Nathalie se sintió mal al haber creído que ellas nunca podrían ser amigas.

-Yo...

Cleo miró la indecisión de Nathalie y recordó sus palabras para con Adrianne. No pudo evitar compararlas y ocultó lo mejor posible su sonrisa.

-Tus amigos te están esperando dentro.

-Ah...

-Vamos Nathalie. Te acompaño.- le dijo Adrianne guiándola por los hombros y mirando de reojo a Cleo viendo tras esa mascara de hostilidad e indiferencia verdadera preocupación por Nathalie. Al verlas desaparecer Cleo se cruzó de brazos y notó la mirada de Sabino, su amigo aunque lo ocultara sabía que tenía una expresión burlona en su cara.

-Di lo que quieras decir Sabino. Te conozco.

-Me impresiona que quieras ayudar a Nathalie. Pero no sé si es por el deseo de ayudarla, para alguno de tus intereses o ambos.

-Me conoces bien y sabes que no hago nada si no es por mis intereses. Bien sabes que ella es solo una novedad, le sacare encima a esos perdedores y después cuando salga con ella la dejaré para volver a enfocarme en Adrianne.

-Y es porque te conozco que puedo deducir que también es porque te interesa.- Cleo rodó los ojos.

-Te imaginas cosas. Pero a ver, lanza tu impresionante teoría del porque me preocupo por la chica tomate.- la sonrisa que le dio Sabino fue amplia y con una pizca de diversión.

-Seria porque desde el jardín de niños y tras esos besos infantiles has sentido algo por ella.- la cara de su amigo fue un poema, su boca se había abierto en una mueca extraña, sus ojos tan abiertos como platos y un carmín empezaba a aparecer replegándose por sus mejillas hasta las orejas. Y no fue hasta que su cuerpo tembló pudo contestar.

-¡No! ¡Mientes! ¡Eso no tiene nada que ver! Y... Y... ¡Éramos niños! ¡La inocencia!

-Cleo...

-Sabino, eres mi amigo y te pido que no pienses cosas raras. Esas cosas pasaron hace años y de verdad no estoy interesado en algo mas con la chica tomate.- Sabino suspiró a lo bajo.

-Muy bien. No diré nada más.

-Gracias... debo ir al casillero a dejar algo. Ya te alcanzo en el salón.

-Claro. Nos vemos, Cleo.- el susodicho gruñó y Sabino negó con la cabeza, divertido por las reacciones de su amigo. Cleo llegó a os casilleros que ya estaban vacíos y de su mochila no tardó en aparecer Pollen.

-No me lo puedo creer.- remarcó cada palabra al hablar.- ¿Tú y ella? ¡Ay mi miraculous! ¡Lo sabía! Hay que planear la boda pero a la de ya. Crees que las guirnaldas deban ser de ¿lirios o rosas?

-Baja tu entusiasmo, Pollen. No es lo que piensas.

-Pues tal y como escuché ya eras un mocoso precoz desde niño, déjame adivinar, fue por lo del premio de arte ¿no es así? No pudiste evitar imitar a los adultos pequeño granuja. Un momento... ¡paren las prensas! ¿Fue con ella tu primer beso?

-Pollen…

-¡Por mi miraculous! Olvídate de la boda, también debo planear el baby shower, será el primer baby shower con tema de tomates. ¡Y me encargare que sea hermoso!

-Basta por favor. Lo de los besos fue cosa de niños. Te lo explicaré más tarde o me dará una migraña y debo ir a clases.- dicho aquello fue a clases evitando gritar antes las risas que aun escuchaba de la kwami.

El nerviosismo de Nathalie era algo que no pasaba por alto, a veces movía su pierna, otras veces se mordía el pulgar para evitar morder sus amados lápices o hacia trazos al azar en alguna hoja libre. Una parte de ella esperaba que no sonara la campana del receso, mientras que otra parte de ella, una que intentaba sobresalir de la otra, decía que ya era hora de arreglar aquel problema. Cuando la campana sonó Nathalie casi se cae de su silla de no ser por Leo que la sostiene como puede.

-Tranquila linda, parece que te dará un ataque. ¿Nathalie?- estaba tiesa, muy bien, hasta él se preocupó de verla así.- Wow, ¿qué pasa? ¿Te llamaron a con la directora o viste la cara de Cleo?

-Jaja, que gracioso.- dijo Cleo que se había acercado. Frunció el ceño al ver las manos de Leo sosteniéndola.- Nathalie es hora.

-N-No sé si pueda yo...- Cleo hizo una mueca y con un chasquido de sus dedos Ron y Sabino la sujetaban de cada brazo.

-Vamos Nathalie no hay que retrasarnos.- le animó Ron y la pobre chica no pudo articular palabra antes de que la sacaran del salón, solo quienes estaban al tanto de la situación. Y cuando Cleo se disponía a salir Leo le tomó del brazo.

-¿Piensas seguir con esto Bourgeois? Solo mírala, no podrá.

-Ya verás lo que puede hacer. Por ahora disfruta del espectáculo.- dijo zafando su brazo del agarre y salir. Fue hacia otro salón, desde donde estaba podía escuchar las voces de los chicos. El cómo hicieron Ron y Sabino para convencerlos de ir al salón ya lo preguntaría después. Pero afuera del salón Adrianne y Julien intentaban calmar a Nathalie.

-Tranquila Nathalie, solo dilo como lo ensayamos.

-Respira poco a poco...- la puerta del salón se abre y ven despeinados a Ron y Sabino que respiraban agitados cerrando la puerta tras de ellos.

-N-No creo que puedan esperar más.- dijo con claro temblor en las rodillas Ron y Sabino suspiraba y acomodaba sus gafas.

-Están algo impacientes...- Nathalie en verdad sintió miedo, era como la caperucita roja pero rodeada de muchos lobos.

-N-No puedo... no puedo... no puedo entrar allí.- estaba dispuesta a correr pero dos fuertes manos la tomaron con firmeza de los hombros y la giraron para encontrare con dos zafiros que la miraban con intensidad.

-Escúchame bien. Vas a hacerlo y poner punto final a esto. Y TODOS vamos a estar allí dentro contigo.- Nathalie y apenas parpadeó digiriendo lo que Cleo estaba diciendo.

-¿Qué?- y fue que se dio cuenta que sus compañeros de clase, todos estaban detrás de ella a no menos de tres metros.

-Ya ves. Es nuestra culpa que ahora estés hecha un manojo de nervios. Nosotros te elegimos y luego te dejamos a tu suerte. Aunque la mayoría no tenía ni idea de lo que estabas pasando.- Marin dio un paso al frente.

-Lo sentimos mucho Nathalie. De haber sabido que la estabas pasando tan mal...- Kimberly también habló seguida de Maxine.

-Debiste habernos dicho, para dejarles claro que te dejen tranquila.

-El sexo masculino en esta etapa de la vida no llega a comprender a veces sus acciones a base de, en la forma más común para decirlo, la hormona alborotada.

-También somos tus amigos.- dijo Milo y todos asintieron. Nathalie se sintió de repente mejor, mucho mejor. Cleo le dio la vuelta y la encaminó a la puerta.

-Tal como en el concurso saca un poco de esa confianza y diles lo que sientes.- Sabino abre la puerta y Adrianne y Nina se ponen a lado de la chica para que no entre sola, Cleo se inclina un poco para susurrar a su oído.- Adelante tomate.- su ronco tono la dejó un poco descolocada pero asintió sin percatarse del sonrojo de sus mejillas. Asintió y entró al aula de clases. Todos aguardaron afuera, aunque querían entrar pero Sabino les cerró la puerta. Como pudieron aguantaron las ganas de pegar sus oídos en la puerta, nerviosos y listos para intervenir en caso que pasara algo. Apenas y escuchaban la voz de su compañera tras la puerta y eso los ponía nerviosos...

Nathalie sintió las piernas como gelatina mientras sentía como esos lobos la devoraban con la mirada. De no ser por las manos de Adrianne y Nina tras de ella seguro se hubiese desmayado. Apenas y había hablado para llamar su atención y ya la tenía. Ahora debía terminar aquello.

-Muchas gracias por estar aquí.

-¡Lo que sea por ti preciosa!- muchos rieron y silbaron, Adrianne y Nina los quisieron fulminar con la mirada.

-Que-Quería hablar con todos ustedes por favor...- pero los chicos hacían demasiado ruido, algunos solo por llamar la atención otros jugando pero esa actitud hartó a las chicas.

-¡Silencio!- gritó Nina y se controlaron poco a poco al ver a la morena tan molesta, afuera Ali estaba orgulloso de su novia.- Prosigue.

-Gracias, Nina. Yo... quería hablar con ustedes de algo importante.- la chica tomó aire antes de proseguir.- L-Les agradezco mucho sus atenciones, también las muestras de afecto y consideración hacia mi.- dijo intentando decir lo más parecido posible el discurso que había ensayado con Adrianne.- Pero tienen que parar.- los chicos parecían desconcertados.- Me es incómodo y raro tantas atenciones. Las cartas, los arreglos florales y las invitaciones pero...- quiso seguir pero se mordió el labio un poco antes de seguir.- ¿No creen que eso deberían hacerlo con una chica que de verdad les guste?- Adrianne miró a la chica, eso no estaba en lo que prepararon, a decir verdad el discurso era tajante y breve.- Yo no los conozco y ustedes no me conocen tampoco. Solo conocen mi exterior pero eso no basta para decir que te gusta alguien. Me gustaría decir que me siento halagada pero en realidad me dan pavor. Yo solo soy una chica aburrida que puede estar sentada dibujando por horas. No soy como ustedes me describen en sus cartas, algunas muy dulces y otras un tanto... bueno…- Nathalie no podía decir exactamente el contenido de algunas cartas.- Por eso por favor... ¿podrían dejarme en paz?- por un momento hubo silencio, algunos parecían avergonzados, otros confundidos y también otros enojados. Los reclamos y preguntas no se hicieron esperar, todo a la vez. Como si ella les debiera una explicación por el tiempo invertido en ella.

La puerta se abrió de golpe entrando el grupo de Nathalie estando a la cabeza Cleo y Marin. Ambos chicos demasiados serios aunque Cleo parecía contener su ira.

-¡Basta! ¿Quiénes son ustedes para reclamar algo?- exigió Marin.- Ustedes fueron quienes empezaron a abarrotarla de cartas e invitaciones. Ella no buscaba eso al competir en el concurso. La asustan.- aunque algunos se callaron otros siguieron sus reclamos y esta vez Cleo fue quien intervino.

-¡Ya está bien! ¡Ella no tiene que responder o hacerse responsable de sus supuestos estúpidos sentimientos! ¡Solamente se fijaron en ella en el concurso cuando siempre está por los alrededores de la escuela!- Cleo comenzó a enumerar con los dedos.- En las escaleras, en la biblioteca, en el gimnasio, o en la banca de la entrada. Si antes nunca la notaron ahora no vengan a lloriquear por algo de su atención cuando NUNCA le prestaron atención.- esta vez los chicos se callaron. Aquellas palabras hicieron que todo el grupo viera a Cleo, incluso Marin lo veía de forma diferente, sorprendido entendiendo que allí había más de lo que parecía; y Adrianne sonrió al ver que no estaba tan equivocada como creía. Marin se aclaró la garganta para poder hablar.

-A partir de hoy dejaran a Nathalie en paz. Se los pedimos por favor ya que de no ser así está la clase completa para ella y tampoco queremos que esto llegue a oídos de la directora. Eso es todo.- aquella amenaza pareció ser suficiente y algunos chicos salieron a regañadientes con todos los demás. Marin y Cleo voltearon a ver a Nathalie pero solo uno captó su mayor atención y ese no era el chico del que estaba enamorada, sino en el chico que llevaba llamándola tomate desde pequeños.

-Ya estás bien Nathalie.- habló Julien llamando su atención, ella observó a cada uno de sus compañeros presentes y sus ojos se anegaron en lágrimas.

-Gracias... Muchas gracias...- todos le dieron palabras de aliento rodeándola, algunos le abrazaban y otros le regañaban por no decirles que tanto la molestaban. Cleo al ver esa escena sonrió un poco hasta que siente que alguien lo toma del brazo y lo saca del salón. Cleo ve con desagrado a Leo que lo suelta igualmente con una expresión de desagrado.

-Bravo Cleo. No te conocía esa faceta de héroe hipócrita. Pero no te la voy a dejar tan sencillo.- Cleo sonrió burlón.

-No tiene nada de malo admitir desde ahora la derrota Rossi. Puedo ser contigo benevolente mi futuro sirviente.

-Sigue soñando pero nada está dicho aun. Ahora sin esos zánganos alrededor de ella bien puedo demostrarle el buen partido que soy. Al menos durante un mes o dos.- Cleo sintió que se le revolvió el estómago, eran casi las mismas palabras que le había dicho a Pollen.

Tengo pensado hacerme su novio un mes o dos y cuando ya no sea novedad la dejo.

De solo saber que pensaba igual que Leo estaba furioso y asqueado de sí mismo.

-Tal como dijiste nada está dicho.- en ese momento sus compañeros salieron del salón. Adrianne fue la primera en notar a Cleo y como este se fue a paso rápido de allí. La joven se disculpó con Nina y fue tras Cleo sin notar que Julien miraba a donde se fue el rubio y luego a Leo que se acercó a Nathalie ofreciendo su apoyo ante cualquier cosa.

Cleo salió, necesitaba aire y poco le importaba si le reñían por salir de la escuela. Pero también necesitaba sacar lo que tenía dentro. Pollen sintió de inmediato el cambio en su portador y se asomó para verle.

-¿Cleo?

-No hables. En serio, no hables Pollen.- dijo apretando los dientes y la kwami obedeció y se escondió al ver a alguien acercarse.

-¡Cleo!- el chico se detuvo en automático ante la voz de Adrianne. Ella le dio alcance y se puso frente de él.- Cleo ¿qué pasa?

-Nada. No me pasa nada.

-Cleo te conozco desde niños. Puedes confiar en mí.

-Es complicado y en serio Adrianne, déjame, no quiero decir algo de lo que después me pueda arrepentir.

-Ven vamos a sentarnos, necesitas respirar.

Lo tomó con delicadeza del brazo y lo guió a una banca del parque, ni siquiera se había dado cuenta que había llegado allí. Se sentó pero estaba tenso y sus manos lo demostraban, temblaban y parecían tan tiesas y forzadas intentando cerrarse por completo que temió que golpearía a alguien. Nunca lo había visto así, hasta podía escuchar su respiración fuerte y clara.

-No voy a hablar. Solo respira y cálmate.- Cleo asintió, en verdad agradeció aquello.

-Gracias.

-De nada. Para eso estamos los amigos.

El receso estaba a punto de terminar y mientras Nathalie mordía un emparedado Leo se había ofrecido a hacerle compañía y a contarle algunas anécdotas envolviendo también a Ron y tal vez a Julien, aunque este permanecía con su usual expresión.

-¿En serio conoces al maestro Deluc?- preguntó Nathalie con expresión anhelante.

-Claro. Le hizo un cuadro a mis padres.

-No me lo creo, adoro sus trabajos. Son tan... hermosos y reveladores.

-Sabes, podría ver si puede conocerte. Es un buen amigo de mi padre y quizás si se lo pido...

-¿En serio lo harías? ¡Sería un sueño!- cubrió su boca con ambas manos para ahogar un poco la exclamación. Ron asintió.

-Creo que le daría un ataque antes de siquiera decir algo.- Nathalie hace un mohín y entonces alguien se aclara la garganta detrás de ellos, allí estaba un chico de cabello negro y piel morena de grado inferior con un cuaderno en manos.

-Hola Nicholas. ¿Pasa algo?

-Ho-Hola Nathalie yo... quería hablar contigo si es posible.

-Claro.- Nathalie fue donde el chico caminando hasta las escaleras. Leo entrecerró los ojos en clara desconfianza.

-¿Y ese quién es?

-Es un chico del taller de arte. Nathalie le está ayudando a hacer algunas ilustraciones para unos cuentos.- Leo frunció el ceño y se levantó.

-Voy al baño. Ya vuelvo.

Nathalie tragó con fuerza mientras frente a ella el chico temblaba como una hoja con las mejillas rojas y la vista al suelo.

-¡Me gustas mucho! P-por eso por favor sal conmigo.

-P-Pero Nicholas, soy un año mayor que tú.

-No importa, mamá es tres años mayor que papá y no es tan grande la diferencia por eso por favor. En verdad me gustas mucho, incluso antes de ese concurso. Por eso no me declaré antes porque sabía que te molestaba las cosas que hacían esos chicos.

-Oh Nicholas... Yo...- el chico se puso tenso, y Nathalie se vio a sí misma en él sintiendo pena por él y por ella misma. Así que tomando un poco de valor se acercó y abrazó al chico para calmarlo.- Lo siento mucho, pero no puedo salir contigo. No te veo así. Pero pienso que eres increíble.- le soltó para verle cara a cara.- Tus cuentos son geniales y me alegra mucho ver el entusiasmo que pones a lo que te gusta, algo así como yo. Nicholas, te quiero como un amigo, casi como un hermano. Y ya encontraras a alguien que te quiera como mereces. Siento en serio no ser yo.- hasta ella se impresionó de sus palabras pero era la clase de rechazo que a ella le gustaría recibir. Nicholas bajó la mirada triste.

-Supongo que ya no me vas a ayudar con las ilustraciones.

-Te seguiré ayudando si quieres. Como dije adoro tus cuentos.- el chico se volvió a sonrojar.

-Gracias Nathalie...

-No hay de qué. Gracias a ti y perdóname por no corresponderte.- el chico negó con una sonrisa.

-Está bien. Voy a estar bien.

-Te veré en el taller más tarde. Nos vemos.- Nathalie soltó el aire retenido y se marchó con una sonrisa al no haber quedado mal con el chico. Nicholas la vio irse, estaba dolido pero no tanto como debería, sonriendo porque al menos el rechazo no fue tan duro como esperaba.

-Vaya...- Nicholas giró para ver que Leo le miraba de forma burlona.- Eso fue patético.

-¿Q-Que quieres?

-Nada. Solo pasaba por aquí. Y me topé con esta escena. ¿De verdad creíste que ella te correspondería?

-¿Y tú qué sabes?

-Sé mucho más que tu enano y sé que alguien como ella no estaría interesada en alguien tan patético como tu habiendo mejores partidos. Fue un lindo rechazo, debo decir. Perfecto para un perdedor como tú.- se rió a lo bajo.- Pero me da igual. Sigue con tus cuentos que es la única forma de tener una princesa.- pasó a su lado golpeando su hombro y haciéndole trastabillar. Nicholas cerró sus puños sintiendo el dolor que no había sentido antes, rechazo, se sentía un perdedor. ¿Cómo alguien tan linda como Nathalie podría fijarse en él? Estaba tan perdido en su dolor que no vio a la mariposa negra volar a su libreta y desaparecer.

-Le Conteur...- habló una mujer.- Soy Papillon. Te daré el poder de hacer tu propio cuento de hadas realidad pero a cambio de eso quiero que traigas los miraculous de Ladybug y Chat Noir.

-Por supuesto que si Papillon.- dijo con una sonrisa antes de que una miasma oscura le cubriera.

Cleo se veía más tranquilo, estaba con los ojos cerrados y respirando profundo varias veces, y cuando los abrió Adrianne le dio una botella de té helado.

-Aun te gusta el de frutos rojos.- Cleo sonrió.

-Es bueno para el cutis.- Adrianne rió y se sentó a su lado.

-¿Quieres hablar?

-No sé si sea buena idea.

-A veces es bueno decir las cosas Cleo. ¿Leo te dijo algo que te molestara?- Cleo apretó los labios.

-No solo eso...

-¿Te hizo algo? ¿Te golpeo?- preguntó alarmada de que le hubiese hecho algo físico.

-No. A ese no le dejaría irse limpio si me toca un cabello.

-Entonces...

-Me di cuenta que soy tan detestable como él.

-Cleo, no lo eres.

-Lo soy. Porque pensamos lo mismo.

-Esto trata de Nathalie, ¿no es verdad?- Cleo no respondió ni le miró.- Cleo...

-No digas nada si no sabes lo que iba a hacer. Ahora me doy cuenta de muchas cosas.

-No es tarde para cambiar. Cleo, si de verdad te importa Nathalie...

-Ella...- Cleo iba a decir algo pero no puede, las palabras se atoran en su pecho y ni siquiera sabía qué palabras eran esas.- Adrianne ella...- pero no pueden seguir cuando una explosión resuena no muy lejos de ellos. Ambos de inmediato corren a la escuela y ven que las puertas de la entrada están por completo en el suelo. Una risa llama su atención mientras los alumnos se escondían. Un joven de cabello negro largo atado a una coleta larga, antifaz cuya mitad era negro y el otro dorado, de camisa blanca abombada, chaleco y unos ajustados pantalones negros con bordados dorados, este tenía un libro grueso en su mano de pasta roja con bordes dorados y una pluma, mientras que la otra mano tenia a alguien que conocían muy bien y que estaba tan aterrada como para moverse.

-Al fin te tengo princesa Nathalie...

….

No me maten por dejarlo hasta aquí. Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer y gracias por querer a Pollen, no sé cómo será su actitud pero espero eduque, aunque sea a la fuerza, a Chloe xD Dejen reviews, nada de tomatazos, y nos leemos en el próximo capítulo. Así que sin nada más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE! XD

Agradecimientos a:

MajoPatashify, SakuraLi-Taisho, ChaosGodInfinity (Espera la próxima ver a Arianna XD jijijiji), baldurprime, Sta Fantasia (mil gracias xD), x29 (de las otras parejas será un mínimo, el Nathloe protagónico), Danna, LadyNoir Love.