Salut! Aquí Crow con el nuevo capítulo, luego de un millón de años sin actualizar. Mi excusa: el último año de secundaria fue un poco más difícil de lo que esperaba, a lo que se le sumó una investigación que tuve que hacer prácticamente sola, ya que mis compañeras no se sentían lo suficientemente "capacitadas" para ayudarme.
También, como dentro de poco tengo que comenzar la universidad, me tuve que mudar de mi ciudad a otra porque la carrera que elegí no estaba disponible en la universidad local. Ahora vivo prácticamente sola, en otra ciudad, y todavía no termino de acostumbrarme a ello.
Aun así, disfrutando la nueva libertad, les traigo un nuevo capítulo, que será el último (por ahora) contado desde la perspectiva de un integrante de nuestra pareja favorita (¡el próximo capítulo será narrado por Draco!).
Ahora sí, sin nada más que decir, ¡pasemos al capítulo!
¡Disfruten el capítulo!
Advertencia: OoC, y demasiada miel. Si alguien es diabético, le sugiero encarecidamente no leer este capítulo.
Obviamente, al ser un fic Snarry hay mención de una relación chicoxchico, por lo que te invito a dejar de leer si eso no te gusta. También hay mención de Wolfstar.
Disclaimer: Créanme, si yo fuera J. K. Rowling Harry Potter hubiera terminado con Harry y Severus casados y con cinco hijos, hubiera habido escenas de lemon entre los dos, Ron y Hermione no se hubieran casado, y Fred, Sirius, Remus, Tonks y Dobby no hubieran muerto.
Cómo conquistar a un Gryffindor y no morir en el intento
Capítulo 4: Las fiestas de cumpleaños
Al día siguiente de la llegada de los resultados de las MHB, Harry empezó a notar un comportamiento muy extraño en su padrino (y un tanto en Remus). Aunque sabía que a este no le agradaba Severus y pese a que las hostilidades entre ellos no pasaban de las indirectas muy directas (y alguno que otro insulto bastante disimulado), ahora hacía todo lo posible para que Harry no pasara tanto tiempo con el maestro de pociones.
Al principio no hacía más que interrumpir conversaciones, pero ahora se empecinaba a no dejar que los dos estuvieran solos.
- Me encantaría saber qué le pasa a Sirius- se quejó el ojiverde con sus amigos.
- Quizás está actuando así porque sabe que no te vera cuando estemos en Hogwarts- sugirió Hermione, apenás apartando la mirada de su libro.
- ¡Pero falta un mes para eso!
- ¿Te molesta que te preste atención?- pregunto Draco enarcando una ceja.
- No es eso- negó el pelinegro-; es sólo...
- ¿Sólo?
- Sólo... que siento que no quiere que pase tiempo con Severus- completo, sin convicción.
- ¿Y por qué no querría que pasaras tiempo con Snape?- pregunto Ginny, a lo que Harry se encogió de hombros. Si lo supiera, no estaría tan frustrado.
- Amigo, tal vez sólo estés siendo paranoico- comento Ron.
Harry asintió, sin estar del todo convencido. No creía que estuviera siendo paranoico. Sentía que Sirius y Remus se habían puesto de acuerdo para evitar que él y el pocimista fueran amigos, haciendo lo posible para separarlos.
No había ayudado que, al día siguiente, Dumbledore hubiera anunciado que Harry y Severus tendrían unas "clases particulares" con él, lo que sólo aumento el mal humor de su padrino.
Por increíble que pareciera, en ese momento agradecía que Sirius estuviera en una misión.
- ¿Oyen eso?- alerto Ron, sacándolo de sus pensamientos y haciéndoles notar el sonido de las voces de los adultos, quienes subían la escalera discutiendo en voz baja.
Se acercaron a la puerta de forma silenciosa para tratar de oír mejor lo que decían. Ginny saco de sus bolsillos una oreja extensible y la pasó por debajo de la puerta, justo a tiempo para cuando los mayores pasaban por el pasillo.
- ¡... te digo, Severus, que deberías descansar y dejar que te curemos!- protestaba la señora Weasley, persiguiendo al pocimista.
- No es necesario.
- ¿Qué no es necesario?- exclamo Tonks, un poco alterada-. ¡Te ves como si hubieran decidido afilar cuchillos en tu cara!
- Concuerdo con mi sobrina, Severus. Te ves espantoso- apoyó Narcissa, a quien se le adivinaba la preocupación en la voz.
- ¿Qué pasó, Severus?- pregunto, entonces, Bill.
Los pasos se detuvieron frente la puerta. Se oyó el frufrú de la túnica de Severus, dando a entender a los jóvenes que el profesor había volteado a confrontar a sus perseguidores.
- Emmeline Vance ha muerto- anunció. Hermione soltó un grito ahogado que, por suerte, fue tapado por el de la señora Weasley.
- ¿Cómo...? ¿Quién...?- pregunto Tonks, pasmada.
- Yo... yo fui- admitió el pelinegro con voz inexpresiva, casi inhumana.
El silencio se instaló en el pasillo.
- ¿El Señor Tenebroso te obligo?- pregunto Narcissa en un susurro.
- Tuve que decirle dónde se escondía... empezaba a dudar de mi lealtad... no pensé que fuera a matarla...
- Severus...- dijo Bill mientras se oían unos pasos que se aproximaban al hombre.
- Iré a mi habitación. Por favor, quiero estar solo- se oyó unos pasos subiendo por la escalera. Los demás miembros de la Orden se quedaron unos momentos en silencio antes de descender nuevamente.
Los jóvenes volvieron a sus lugares, en silencio, asimilando lo que habían escuchado. Harry fue el primero en reaccionar.
- Iré a verlo- decidió, parándose.
- ¿Estás seguro, amigo?- pregunto Ron, un tanto preocupado-. No creo que sea buena idea. Dijo que quería estar solo.
- Creo que Harry tiene razón- dijo Ginny-, nadie tiene que estar solo con algo así.
- Ve con mi padrino, Harry- le pidió Draco, que ya se había resignado a que el pocimista sólo se abriera al Gryffindor.
Harry salió de la habitación y subió hasta la de su profesor. Vacilante, tocó la puerta y esperó respuesta.
- Váyanse- contesto el pocimista. El ojiverde notó que, pese a que su voz sonaba completamente normal, se podía adivinar que el hombre estaba bebiendo.
- Soy yo, Severus- anunció-. ¿Puedo entrar?
No obtuvo respuesta, pero aun así decidió entrar.
La habitación estaba completamente a oscuras, excepto por el tenue resplandor de las llamas de la chimenea de la habitación, que el Slytherin veía sin ver con un vaso de Whisky de fuego en su mano. Harry avanzó hasta su lado y se sentó sin decir ni una palabra.
- No debería haber venido- dijo Severus después de un rato.
- No deberías quedarte solo en este momento.
- Merezco estar solo.
- Nadie lo merece- contradijo Harry-. Bueno, tal vez Voldemort, pero...
- He hecho cosas horribles, Harry- lo interrumpió, tomando de un solo trago el líquido del vaso-. Muchas cosas. Y hoy acabo de agregar un par más.
El Gryffindor lo contempló en silencio. Tonks tenía la razón. Parecía que lo hubieran usado como afilador de cuchillos. Y, pese que a simple vista no podía decir mucho, la forma en la que se aferraba al vaso de whisky como si la vida le dependiera de ello ya decía mucho de su estado anímico. De todas formas, la prueba más grande de ello era que el hombre le evitaba la mirada, como si un ser inmundo a un rayo del sol se tratara.
- Sev-lo llamó, pero el profesor se negó a verlo-. Severus, escúchame- repitió, tomándolo de las mejillas para que lo viera a la cara-. Sé que has hecho cosas horribles, pero también sé que te arrepientes de haberlas hecho; y sé también que has hecho cosas buenas y grandes sacrificios para lograrlas.
- Te he hecho cosas malas a ti. A ti y a tus amigos- respondió, poniendo una mano sobre una de las suyas, pero sin hacer ningún amague de querer apartarla.
- Ya te he perdonado por eso- repuso Harry-. Y, bueno... ellos también te perdonarían si te disculparas. Digo, le sirvió a Draco. Aunque, a decir verdad, también sirvió que Hermione haya encontrado una forma de volver a convertirlo en hurón- sonrió-. Aún no sabemos cómo lo hizo sin usar magia...
El menor dejó de hablar cuando oyó al espía reír. Casi como si fuera una caricia, soltó el rostro de su profesor, complacido de haber logrado que se viera menos miserable.
- Gracias, Harry- susurro Severus, que no había soltado la mano del Gryffindor.
- No me lo agradezcas-respondió-. Además, no podía dejarte así, o arruinarías la fiesta- agregó.
Severus sonrió, cambiando levemente su posición para poder recostarse sobre Harry, adormilado.
Eso le hizo recordar algo.
- Me mentiste- dijo, sobresaltando un poco al pocimista.
- ¿Cuándo?- pregunto, mucho más dormido que despierto.
- Me dijiste que este año podría cursar Pociones, pero no alcancé el Extraordinario- aclaró.
- Si podrás: baje la nota necesaria para cursar las EXTASIS.
Harry lo miró, sorprendido.
- ¿Por qué?
- Por ti.
El Gryffindor se quedó con la boca abierta, sin poder reaccionar. Cuando finalmente pudo recomponerse, se dio cuenta de que el profesor llevaba tiempo dormido.
Sin querer molestarlo, tomó la manta del sofá para cubrirlos y se dispuso a dormir.
A la mañana siguiente, los habitantes de Grimmauld Place se trasladaron a la Madriguera para celebrar el cumpleaños de Neville y, al día siguiente, el de Harry. Siendo que el cumpleaños de los dos chicos eran consecutivos, los mayores decidieron hacer las dos fiestas en la casa Weasley, que había sido fortalecida por los hechizos del Ministerio ya que, para ellos, Harry pasaría lo que restaban de las vacaciones allí.
Empezaron a preparar el lugar para el cumpleaños de Neville, que llegó poco después que ellos con su abuela.
La fiesta se llevó con relativa calma. Los jóvenes se mantenían un poco apartados de los mayores, quienes trataban de que no oyeran las últimas noticias de la guerra para no amargarles el día, sin saber que ellos estaban también hablando del tema.
- ¡Miren lo que me compró Abu!- les decía Neville, mostrándoles su nueva varita-. Cerezo y pelo de unicornio. Abu decidió que era buena idea que tuviera una propia. La compramos el día anterior a la desaparición de Olivander. Creemos que fue la última que vendió.
- ¿Tú también te enteraste?- le pregunto Harry. Neville borró todo rastro de sonrisa.
- Si, también lo de Amelia Bones- respondió, serio-. Abu me lo dijo. Estaba muy consternada por ello.
- Papá publicó sobre ello en el Quisquilloso. Dedicó todo un número sobre ello- comento Luna.
- Eso no es todo- continuo Neville-. También dijo que estaba orgullosa de mi, y que hiciera lo que tuviera que hacer. Pero que tuviera cuidado, mucho cuidado.
Harry se estremeció levemente. Acababa de recordar la profecía; esa profecía por la que casi ponía en peligro la vida de sus amigos; la profecía por la que habían matado a sus padres; la profecía que había marcado su destino... y que por poco no le tocó vivir. La profecía podía haber sido tanto para él como para Neville.
¿Qué habría pasado si Neville hubiera sido "el Elegido"? ¿Existiría hoy en día, o Voldemort hubiera podido matarlo junto a sus padres?, ¿él hubiera podido tener una vida normal? ¿Con Sirius y Remus como una constante en su vida infantil?, ¿hubiera logrado ser amigo de Draco?, ¿se hubiera llevado bien con Severus desde el principio; o lo hubiera y seguiría odiando por su parecido con su padre?
- ¿Pasa algo, Harry?- pregunto Neville.
- No, nada. Sólo pensaba en lo complicado que será este año- mintió. A pesar de que había compartido lo que decía la profecía con sus amigos, no quería que Neville tuviera que recordarlo el día de su cumpleaños.
- Ni lo menciones. Tener que estudiar para las EXTASIS, prepararnos para una guerra contra el Innombrable, y tener que entrenar para el Quidditch... va a ser algo agotador- comento Draco. Tanto él como el Slytherin habían sido seleccionados como capitanes de sus respectivos equipos.
- Por no decir nuestros deberes como delegados- agrego Hermione.
- Ugh, había olvidado eso- gruño Ron-. Que suerte tienes, Ginny. Tú no fuiste seleccionada como Prefecta.
- Que mamá no te oiga decir eso. Casi se puso a llorar cuando vio que no me eligieron- sonrió la pelirroja.
- A mí me parece bien que no te hayan elegido. Los prefectos son los favoritos para probar hechizos experimentales para el crecimiento de uñas- comento Luna, haciendo que Ron se atragantara con su bebida.
El resto del día fue bastante tranquilo. Por la noche, cortaron el pastel de Neville (con forma de Mimbulus Mimbletonia, cortesía de la señora Weasley) y se fueron a dormir. Ron, Draco, Harry y Neville compartían la habitación del primero, mientras que las chicas dormirían en la habitación de Ginny.
El día de su cumpleaños, Harry fue despertado por unos alegres Sirius y Remus, quienes lo cargaron y zarandearon por toda la habitación.
- ¡Al cumpleañero hay que zarandear, para que la fiesta pueda empezar!- cantaban los adultos, provocando que Harry despertara a sus amigos por culpa de su risa.
- Feliz cumpleaños, amigo-se rio Ron.
Entre todos decidieron cargarlo y llevarlo a la cocina, donde ya se encontraban los demás Weasley, las chicas, Tonks, Hagrid, la señora Longbotton, Severus y, para su sorpresa, Fleur Delacour.
- ¡Feliz cumpleaños, Haggy!- lo saludó ella, dándole un abrazo y un beso en la mejilla.
- Gracias, Fleur. ¿Qué haces aquí?- le pregunto. Él sabía que ella y Bill eran pareja; y que Fleur era miembro de la Orden (la había visto participar en alguna que otra reunión, y después quedarse a comer para disgusto de Ginny y Hermione), pero no creía que fuera a ir a su cumpleaños.
- ¿No te lo dijeron? ¡Bill y yo nos vamos a casar!- le anunció, radiante. El ojiverde notó por el rabillo del ojo que tanto la señora Weasley como Ginny hicieron un ligero gesto de desagrado.
- ¡Felicitaciones!- les deseó a ella y a Bill, realmente alegre por ellos.
- Gracias, Harry- le agradeció el mayor de los pelirrojos.
- ¡Eh, no acaparen a mi ahijado!- exclamo Sirius, apartándolo de ellos.
Ese fue el mejor cumpleaños que Harry había vivido. Siendo el primer cumpleaños en mucho tiempo que pasaba con Sirius y Remus, estos se aseguraron que la pasara bien. Hubieron juegos, bromas, espectáculos con los fuegos artificiales Weasley, e incluso los adultos se les unieron cuando decidieron jugar Quidditch.
Sin embargo, el mejor momento del día fue cuando, al abrir los regalos, Sirius le dio el mejor y más inesperado regalo que podía recibir de su parte:
- ¿Mi carta de Hogwarts?- inquirió, curioso.
Sirius asintió.
- Lee la lista de libros- le dijo, y Harry obedeció.
Pasó la mirada entre los nombres de los libros, hasta que encontró uno que le llamó poderosamente la atención. Se trataba de un libro algo antiguo que (por lo que le había dicho Hermione) no se limitaba a la defensa con hechizos, sino también con pociones y amuletos antiguos; además de hablar sobre bestias, pactos y rituales ya en desuso. Sólo se le ocurrió una persona que podría haberlo seleccionado.
-¿Tú?- preguntó, ilusionado.
El animago volvió a asentir.
- Seré su nuevo profesor de DCAO- anunció, sonriente.
- Eso significa que no recibiremos tanta tarea, ¿no?- pregunto Ron.
- ¡Ron!- exclamaron Hermione y la señora Weasley a la vez.
- Sólo bromeaba.
La mayoría se rio, pero Harry notó que había alguien que no parecía muy feliz. Severus se veía como si lo hubieran obligado a beber de un trago una botella de crecehuesos; mas, cuando notó que lo estaba viendo, le dirigió una sonrisa de resignación que le dejó en claro que no le importaba tanto la presencia del moreno en Hogwarts.
Ya entrada la noche, cortaron el pastel (con forma de Snitch, cortesía nuevamente de la señora Weasley) y encendieron los últimos fuegos artificiales Weasley antes de ir todos a dormir.
o
Harry despertó unas cuantas horas más tarde al sentir que alguien lo zarandeaba suavemente del hombro.
Abrió los ojos con algo de pereza, encontrándose con Severus, quien estaba inclinado sobre él. Iba a preguntar qué pasaba, pero el pocimista le cubrió la boca y le hizo un gesto para indicar que tenía que guardar silencio.
Harry asintió y el Slytherin le destapó la boca. Se irguió por completo y le indicó con un gesto que lo siguiera. Intrigado, el Gryffindor se apresuró a obedecer y lo siguió hasta el jardín de la Madriguera.
- Severus, ¿qué pasa?- le pregunto, curioso, apenás en un murmullo.
- Tengo que darte un regalo- respondió Snape. El ojiverde lo miró, confundido.
- Ya me diste un regalo- objetó, pensando en el disco de The Smiths* que su profesor le había dado (y que fue uno de los regalos que más le gustó de todos los que había recibido).
Severus le sonrió.
- Ese era el regalo que todos tenían que ver. Este es sólo para ti- dijo sacando una bola de nieve de su capa.
Antes de que pudiera preguntar la finalidad del objeto, el profesor tiró la bola hacía el cielo, donde pronto se formó una nube a su alrededor.
Antes de que Harry terminara de entender lo que pasaba, empezó a caer algo blanco con destellos iridiscentes.
- Nieve- murmuró Harry, asombrado, mientras extendía su mano para que cayeran sobre ella algunos copos de nieve, que se derritieron al entrar en contacto con su piel.
- Una vez me dijiste que lo que más deseabas era ver caer la nieve en tu cumpleaños*- comento Severus-. ¿Te gusta?
- Me encanta- respondió Harry, dándole un abrazo-. Gracias, Severus.
- Feliz cumpleaños, Harry.
¡Terminé! (por ahora, obviamente). ¿Qué les pareció?, ¿aburrido, más o menos, o sirve para que no me cuelguen de los tobillos por la larga espera? (¿a quién quiero engañar? Me lo tendría bien merecido si quieren hacer eso).
Los * corresponden a referencias a dos fics Snarry que leí una vez. El primero en "Perfect Drug", de silvergreenroyalty (bastante recomendable, en mi opinión, si aún no lo han leído), y el segundo a un fic cuyo nombre no me acuerdo, pero que trataba de que Severus le enseña canto a Harry por pedido de Lily (o algo así).
Más allá de todo, espero que hayan disfrutado el capítulo. No puedo revelar lo que va a pasar en un futuro, pero tengan en cuenta esto: cuando nieva en verano, todo puede pasar ;)
Tanto si les gustó el capítulo como si no, les pido que dejen algún reviews. Las críticas siempre son bienvenidas.
Ahora si, me despido. Chau chau.
