N/A: Como me gusta la idea que tuve de dividir el primer capítulo en dos, así puedo publicar este capítulo. Sé que es un poco tarde y tal, no lo subí a fanfiction...debería haberlo hehco y lo podría haber subido con el móvil cualquier día de la semana. Me ha sido imposible, no he parado de un lado a otro de la ciudad de trabajo en trabajo. Espero poder adelantar este fin de semana y así subir con algo más de regularidad, aunque como dije y dejé en mi perfil, este es un de los fanfics que van a tardar un poco más.

Disclaimer: Aún sigo buscando ese disclaimer divertido y original que diga que esto es de Kishimoto.


Capítulo 2: Empieza el curso-Editado


La alarma no dejaba de sonar cada cinco minutos desde hacía quince minutos y Sakura hacía un esfuerzo sobre humano para no levantarse y aporrearlo.

-¡Ino-cerda! ¡Apaga esa cosa por favor!

-¡Apágalo tú frentona!-la voz de Ino sonó amortiguada y Sakura imaginó que estaba como ella, con la cabeza debajo de la almohada.

El despertador dejó de sonar-y las chicas respiraron con alivio-para volver a sonar al cabo de cinco minutos exactos. Sakura estaba a punto de gritar de la frustración, alegando que no era sano despertarse así por las mañanas cuando el despertador dejó de sonar.

-¡Gracias!-dijeron Ino y Sakura a la vez. Se hizo el silencio, si ella no se había levantado-y por lo que había dicho, Ino tampoco-¿quién había apagado el despertador? Sakura levantó un poco la almohada para ver quién era el alma caritativa que la había ayudado de buena mañana, pero no vio nada. Se sentó en la cama y entonces vio, en el centro de la habitación, con la mano aún en el despertador, a Temari mirándola con una sonrisa en la cara.

-De nada-dijo con una sonrisa.-El despertador se estaba empezando a escuchar al otro lado de la puerta. ¿Dónde están Tenten e Hinata?

-Por ahí estudiando, o haciendo deberes extra supongo. Lo de todos los años vamos-contestó Ino para luego dar un largo bostezo.-Gracias Temari-sensei.

Temari asintió con la cabeza y luego se dio la vuelta para marcharse. Pero a llegar al pomo de la puerta se detuvo unos instantes, cogió aire y luego habló:

-No te dejes amedrentar Sakura, esas niñas no tienen ni idea de lo que es ser tú.

Luego abrió la puerta y se fue. Ino se quedó sentada en la cama mirando a Sakura, que no dejaba de mirar la puerta por la que acababa de salir Temati. Pasados unos segundos Ino se levantó y empezó a vestirse como si no hubiera pasado nada. Al cabo de unos minutos Sakura hizo lo mismo.

-¿Sabes que tiene razón no?-Sakura la miró alzando las cejas en una muda pregunta.-Aquí hay mucho idiota y como te afecte lo que digan es que tu eres más idiota que ellas.

Sakura bajó la vista. Hacía varias semanas que el curso había empezado y la noticia de que Kakashi y ella se habían liado había corrido como la pólvora. Por supuesto, como nadie conocía lo que de verdad había pasado, habían acabado saliendo toda clase de historias: desde que Sakura le había lanzado un hechizo de amor, hasta que Kakashi la sedujo aprovechando la muerte de sus padres, pasando por un embarazo y el posible aborto, todavía había gente que se le quedaba mirando la tripa a ver si con el paso de las semanas se desmentía o no la noticia.

Como a Kakashi no se atrevían a decirle nada, todas las pullas, bromas pesadas y comentarios ofensivos iban dirigidas hacia ella. Tsunade había dado orden a los profesores de intervenir en caso de que la cosa fuera mal, pero ellos no podían estar a todas horas pendientes de ella. Ya se dedicaban a vigilarla por ser quién era y no necesitaba más protección ni vigilancia. Suponía que el hecho de que hubieran accedido a su petición era porque Kakashi le había contado a Tsunade lo que ella le había dicho hacía mucho tiempo de la presión que sentía por ser la descendiente de una bruja que había salvado el mundo. Lo odiaba, todas lo odiaban, y el hecho de ser encima el blanco de todas las bromas hacía que su ánimo cayera en picado.

Todos los días, pasara por donde pasara, le seguían cuchicheos, miradas y la señalaban. En consecuencia a Sakura se le hacía cada vez más difícil salir de su habitación. Se había planteado el no ir a clase en más de una ocasión, pero la única vez que lo dijo en voz alta Ino le gritó de tal forma que-aparte de dejarla un poco más sorda-la idea se le quitó de la cabeza. Ya se metían con ella por ser amiga de quién era, no venía de una gran familia como Hinata e Ino, ni poseía una familia que se dedicaba a la fabricación de armas desde hacía generaciones como Tenten, sus padres habían comerciado con telas durante toda su vida. Era un comercio pequeño, pero que les había servido para vivir bien, además era muy ahorradores por lo que a pesar de llevar tres años muertos, Sakura aún tenía dinero y lo tendría cuando acabara su educación en el Castillo. Por eso, si no había caído en la tentación de estar deprimida o no ir a clase por las compañeras idiotas que tenía por la época en la que se supo quién era ella, no iba a caer ahora. Si solo se había liado con su profesor, ni que hubiera matado a alguien. Lo que más le entristecía era que ya no podría hablar con Kakashi a solas y desahogarse como antes, Kakashi había sido como un bálsamo para ella, un bote en el que refugiarse de la tormenta en que se había convertido su vida.

Pero los dos habían llegado al acuerdo de no enamorarse. Enamorarse complicaría las cosas. Sakura no podía enamorarse de nadie, era descendiente de la bruja que dominaba el fuego, era fuerte, orgullosa, emotiva y pasional, igual que ella-o eso decían los escritos que había leído-y por lo tanto heredera de la maldición que portaba su predecesora. El Señor de las serpientes la había maldecido antes de morir, no se sabía muy bien cómo, ni por qué a ella, pero el caso era que ella y toda su descendencia estaban malditos: cualquier persona que amaran moriría. Y ella, tentada por la pasión, traicionaría a sus amigas y todas acabarían muriendo. Y si ninguna había tenido descendencia, el sello se rompería y liberaría algo. Sakura no sabía el qué, ninguna lo sabía de hecho, pero fuera lo que fuera lo que liberaría el sello roto era algo maligno que no podía volver a ver la luz del sol. Por eso siempre iba detrás de Sai, él jamás la correspondería, y ella no era capaz de enamorarse de un hombre tan frío. ¿Qué le pudiera atraer? Por supuesto, ¿pero enamorarse? Nunca.

-Tienes razón-dijo finalmente.-Que se vayan a la mierda, lo que pasa es que están celosas porque he visto la cara de Kakashi y ellas no.

Rió al ver la cara de incredulidad de Ino. Después del bombazo, y la protección inicial de sus amigas, Ino había empezado a hacerle todo tipo de preguntas, cada una más absurda que la anterior. Sakura había contestado más o menos como había podido a todas ellas, guardándose algún que otro detalle íntimo para ella. Pero a lo que no había contestado jamás era a si había visto la cara de Kakashi. Y por cómo Ino había dejado caer la chaqueta del uniforme, estaba segura de que le iba a esperar una mañana muy larga.

-¡Serás….aaah! ¿Cómo no me lo cuentas? ¿De verdad le has visto la cara?

-Uy que tarde es-Sakura miró la muñeca, como si estuviera viendo la hora.-Si no nos vamos ahora nos perderemos el desayuno. Venga vamos.


-¡Hinata!-la aludida pegó un bote. Tenten la miraba desde su lado de la mesa con preocupación. La Hyuga estaba leyendo un libro con una mano e intentando comer cereales con la otra, la cosa no hubiera sido de extrañar, Hinata desayunaba así prácticamente todos los días, de no ser por las pronunciadas ojeras de la muchacha. A parte que el libro amenazaba con caerse al cuento de cereales en cualquier momento, y que a Hinata se le cerraban los ojos cada vez con más frecuencia. Tenten le cogió el libro y lo cerró.-Deberías haber dormido un poco más, ¿a qué hora te fuiste a la cama?

Hinata bostezó de forma algo sonora. El castillo era el único sitio en el que podía hacer eso sin el riguroso escrutinio de su familia y lo aprovechaba siempre que podía. Miró a Tenten y negó con la cabeza.

-¿Te has pasado toda la noche despierta otra vez?-preguntó la cantarina voz de Ino mientras llegaba con una gran bandeja llena de comida, seguida de Sakura, que se sentó al lado de Tenten y cogió el libro que había estado leyendo la Hyuga.

-¿La reproducción asexual de las plantas?-preguntó extrañada. Hinata se atragantó con los cereales, mientras que Ino se rió a carcajadas. Tenten se llevó una mano a la boca para ocultar su sonrisa.

-¿Para qué quieres un libro así?-preguntó Ino después de varios intentos por hablar en los que no había fallado por no poder respirar.

-¡No es ese libro!-dijo Hinata roja como una tomate y avergonzada.

-No hay nada de qué avergonzarse Hinata, es normal querer saber sobre sexo a nuestra edad, pero la próxima vez no lo leas en medio del comedor.

Ino iba a secundar el comentario de Sakura, pero la voz de una persona detrás suya se adelantó.

-Y tu sabes mucho del tema, ¿verdad Sakura-chan?-Sakura levantó la vista y miró a Karin. Líder de un grupo que odiaba a la gente de clase superior a la suya y a la que se dedicaba a incordiar cada vez que tenía oportunidad. Sakura había acabado en el mismo saco por juntarse con sus amigas y huelga decir que el bombazo de Sakura y Kakashi había sido la mejor arma que había tenido Karin en mucho tiempo.-Si los rumores son ciertos claro, aunque pienso que habría sido una pena que te pusieras en plan mojigata, teniendo a alguien como Kakashi-sensei para…enseñarte. Mi duda es si gritabas "sensei" cuando os acostabais o solo le llamabas por su nombre.

Ino abrió la boca para contestar, pero la mano de Hinata la detuvo. Cuando la miró para preguntarle para qué le había detenido vio que Hinata ni la miraba, cuando miró en su misma dirección vio que Sakura estaba sonriendo. Esa sonrisa de superioridad que Sakura rara vez usaba y que Ino no había visto en meses.

-Te lo explicaría Karin querida, pero no estoy segura de que lo llegaras a entender. Si los rumores son ciertos Sai se fue de tu habitación antes incluso de que te diera tiempo a quitarte los zapatos.

Se hizo el silencio en la sala. No solo por el comentario de Sakura, si no porque era la primera vez en mucho tiempo que se defendía. Y la primera vez que hacía alguna alusión en relación a lo de Kakashi. La primera en reaccionar fue la propia Karin, que fulminó a la chica con la mirada y se marchó, todo lo dignamente que pudo, del comedor. El restó estalló en carcajadas poco después.

-No me puedo creer lo que acabas de decir. ¿Sabes la que se va a armar después de tu comentario?-preguntó Ino medio divertida, medio preocupada.

-Déjala Ino-dijo una voz a sus espaldas.-Ya era hora de que le dijeras algo Sakura, se me hacía raro verte tan llorosa por las esquinas.

Ino se giró, detrás suya estaban Shikamaru y Choji. Los amigos íntimos de la infancia de Ino. Shikamaru se sentó al lado de Ino y dejó una de sus manos a la altura del muslo de la chica. Ino se le echó encima y le besó pasionalmente. El buen rollo que había empezado a surgir en la mesa, fue sustituido por miradas de repugnancia por parte del resto de comensales.

-Idos a un hotel por dios-dijo Sakura. Pero Ino y Shikamaru la ignoraron.


Ino había tenido razón, la contestación de Sakura a Karin había corrido como la pólvora por el Castillo y a las pocas horas era de las cosas más comentadas. Sakura no sabía dónde meterse, no eran solo los alumnos, también los profesores se habían enterado. Casi había querido salir corriendo cuando Temari le había guiñado un ojo y le había susurrado un "bien hecho" cuando Sakura le entregó un ensayo sobre las propiedades de algunas plantas curativas. Y había querido cavar un hoyo y meterse dentro de él cuando vivió en persona como Naruto se había enterado de lo sucedido. El nuevo profesor parecía ajeno a todos los rumores que circulaban por el Castillo en general y después de que una alumna le pusiera una zancadilla a Sakura Naruto le había preguntado si tenían algún problema con ella. Sakura iba a contestar con evasivas pero había sido Gaara (¡Gaara!) quién, después de asegurarse de que Sakura estaba bien, se había llevado a Naruto a una esquina y le había contado lo sucedido. Suponía que era por la orden de Tsunade a los profesores, lo que no se esperaba es que Naruto fuera a reírse a carcajada limpia, volviera sobre sus pasos y le diera unas palmadas a Sakura en el hombro felicitándola por el comentario tan agujo que había tenido.

Para la hora de la comida Sakura había decidido poner al día sus trabajos retrasados para las clases extra que tenía ese curso. Neji, Naruto y Sasuke habían vuelto al Castillo para entrenarlas, y les daban clases extra algunos días por semana, para el resto de alumnos eran unas clases particulares debido a las buenas notas de las chicas pero eran clases donde practicaban la magia avanzada (muy avanzada) para poder fortalecer el sello y que dejara de debilitarse.

Esas clases habían sido un desastre desde el primer día. Naruto se dedicaba a hablarles de anécdotas suyas a lo largo de los viajes que había hecho y aunque de vez en cuando contaba alguna cosas sobre cómo había conseguido dominar el elemento del viento, básicamente era como estar de charla con un amigo. Las de Neji sí que eran clases serias, el único problema era la tensión palpable que había entre él e Hinata. Ino y Sakura no eran capaces de concentrarse en nada de lo que les explicaba por estar más pendientes de su amiga que de la clase. Tenten era la única que prestaba algo de atención, pero básicamente era para desviar la atención de Neji de su prima y dirigirla a ella, e intentar que así no hubiera tanta tensión. Pero no era tarea fácil. Y luego estaban las clases de Sasuke.

Se podía escribir un volumen entero con los problemas que habían tenido con el Uchiha. No era tan serio como Neji, pero era imposible seguirle durante una explicación. Sakura no las tenía todas consigo y en los últimos meses le costaba seguir algunas clases, y la de Sasuke era una de ellas, de modo que se estaba retrasando. Cosa que exasperaba a Sasuke, que al parecer odiaba repetir las cosas y tenía que repetirlas hasta que Sakura entendiera lo que le estaba diciendo. De modo que al final la clase acababa en una riña entre profesor y alumna mientras Hinata, Tenten e Ino copiaban las notas de Sasuke e iban a la siguiente clase con las dudas que tuvieran.

Así que después de una mañana de rumores hasta debajo de las piedras, Sakura había decidido refugiarse en la biblioteca. Dejó sus cosas en una de las mesas más alejadas de la puerta y se dispuso a buscar un libro que le resolviera el problema de gravedad que le había planteado Sasuke en la clase anterior. Le había dejado muy claro lo que quería y le había dicho que no volviera a su clase hasta que lo hubiera resuelto. Sakura se lo tomó como un reto y se metió en la sección de matemáticas, pero al cabo de quince minutos de no encontrar nada empezó a desesperarse.

-Maldito Uchiha de mierda-murmuró. Iba a seguir con su lista de insultos que había creado única y exclusivamente para insultar a Sasuke cuando el ruido de un libro cayendo al suelo le hizo darse la vuelta, pero al girarse en esa dirección no vio a nadie.-¿Hola?

Al no obtener respuesta, se fue en dirección al ruido, estaba al final de las estanterías en una zona en la que no llegaba mucho la luz, pero en la que todavía se veía un poco. Al acercarse y comprobar que no había nadie, buscó por el suelo hasta encontrar con el libro que se había caído, pero no vio nada.

Sakura.

La aludida pegó un bote al oír su nombre.

¿Qué es aquello que te aflige bella Sakura?

-¿Hay alguien ahí?-preguntó por segunda vez, temiendo haberse vuelto loca. ¿Ahora escuchaba voces en su cabeza?

No estoy en tu cabeza Sakura. Mira lo que tienes a tu izquierda.

Sakura se giró despacio, no le gustaban nada ese tipo de situaciones. No había nada. Sakura resopló, pensando que estaba perdiendo el tiempo, cuando un libro cayó al suelo, muy cerca de donde ella estaba. Y luego otro, y otro más. Sakura levantó la cabeza y se le cayó el alma a los pies cuando vio como la estantería que tendía en frente empezó a caerse. Solo pudo reaccionar cuando un tercer libro cayó, esta vez en su cabeza. Fue como una señal, echó a correr por la hilera de libros lo más rápido que pudo. Al llegar al pasillo principal se tiró al suelo, algunos libros le cayeron encima, la estantería hacía efecto dominó y estaba a punto de tirar otra estantería, que caería encima de Sakura cuando todo se detuvo. Y sin que ella hiciera nada las estanterías y los libros volvieron su sitio.

Sakura miró a su derecha, nada. Luego miró a su izquierda y vio como Sasuke hacía unos movimientos con la varita mientras recolocaba las estanterías. Sakura se levantó, iba a darle las gracias cuando la bibliotecaria hizo acto de presencia. Sakura no tardó más de dos segundos en darse cuenta de que se había metido en un lio. La bibliotecaria la acusó de daños contra la propiedad del colegio, desorden y obstrucción a la meditación y el estudio. Aunque eso último era mentira ya que no había nunca ningún estudiante en la biblioteca a la hora de la comida, no hasta final de curso cuando todo el mundo iba más que retrasado.

Pero no sirvió de absolutamente nada, la bibliotecaria estuvo gritándole durante cinco minutos enteros. Luego le prohibió pisar la biblioteca en una semana, y para colmo de males, la mandó al despacho de Tsunade. Sakura salió con sus cosas camino del despacho de la directora como quien va camino de la guillotina. No había hablado con Tsunade desde que había llegado al Castillo, y aunque siempre le tocaba ir a verla antes de que acabara el primer trimestre por algún problema, creía que esta vez había batido su propio récord. Aunque lo que sin duda se llevaba la palma era que Sasuke no había dicho ni mu durante todo el griterío de la bibliotecaria, y ahora la estaba acompañando. ¿Para qué? ¿Para vigilarla y que no se escaqueara? No era tan idiota como para hacerlo, estaba segura que la vieja de la biblioteca no dejaría de quejarse durante toda la semana y se enterarían todos los profesores.

Pero el caso es que ahí seguía, un par de pasos por detrás. Subiendo los dos pisos con ella y esperando con ella cuando llamó a la puerta del despacho. Después del «Adelante» de Tsunade Sakura cogió aire y entró por la puerta. Sasuke no entró.

El despacho de Tsunade era una estancia circular con una gran mesa al fondo que daba al patio. Sakura avanzó un par de pasos y esperó, Tsunade estaba rellenando un informe y Sakura sabía por experiencia que no le haría ni caso hasta que lo terminara.

-Dime Sakura, ¿qué te trae aquí a estas alturas del curso? ¿Ya te has metido en líos?

Por toda respuesta Sakura le entregó el papel de la gruñona bibliotecaria. Tsunade tuvo que morderse el labio para no reír por las acusaciones hacia la pobre chica. Luego miró a Sakura, esperando su relato.

-Estaba en la sección de matemática y oí un ruido, pensé que era un libro que se caía y fue a ver qué pasaba pero cuando llegué no había nadie. Luego empezaron a caer libros por que la estantería si estaba cayendo y yo me fui corriendo para no ser aplastada.

-Ahora entiendo lo de obstrucción a la meditación y el estudio. ¿Y luego?

-Me tiré en plancha al pasillo y antes de que se me cayera encima Sasuke-sensei lo devolvió todo a su sitio.

-¿Sasuke estaba ahí?

-Está fuera-dijo Sakura señalando la puerta.

-Bien, entiendo. ¡Sasuke!-la puerta se abrió y el chico entró con calma, se situó al lado de Sakura y esperó en silencio.-Sakura en vista de que estás bien, puedes volver a clase.

Sakura se quedó a cuadros, ¿y qué pasaba con su prohibición de entrar en la biblioteca durante una semana? ¿Cómo demonios iba a terminar el trabajo para Sasuke si no podía entrar? Se quedó parada en medio del pasillo sin saber muy bien qué hacer, ¿debía volver a llamar y preguntar? Normalmente si Tsunade no le decía nada significaba que estaba de acuerdo con el castigo, ¡pero esta vez no había sido culpa suya! ¿Pero si estaba hablando con Sasuke de algo importante? Tenía tiempo antes de que empezaran las clases, aún quedaba media hora. ¿Pero y si la conversación entre Tsunade y Sasuke se alargaba más de media hora? Suponía que Sasuke le estaría contando a Tsunade su propia versión de los hechos, a lo mejor incluso si esperaba fuera Tsunade la hacía pasar y le decía que le levantaba el castigo. ¿Pero y si no terminaban de hablar a tiempo? No podía permitirse el lujo de llegar tarde a clase, encima la siguiente era clase de defensa con Gaara, como llegara tarde la mandaría correr durante toda la hora sin parar.

Caminaba de un lado al otro del pasillo cuando la puerta volvió a abrirse y Sasuke salió, dejando la puerta abierta en una clara invitación para que volviera a entrar.

-Sakura, no puedo pasar por alto este incidente-dijo Tsunade de forma directa.-Ya sé que estos últimos años has estado sometida a varias bromas pesadas por parte de algunos alumnos…

-Karin-dijo Sakura en un tono de voz bajo, que Tsunade escuchó pero decidió pasar por alto.

-El caso es que no me gusta nada este tipo de ataque por parte de mis alumnos a otros alumnos, por lo que creo que será mejor que no pises la biblioteca esta semana, hasta que investiguemos a fondo quién ha sido el o la culpable. También quiero saber si hay más personas implicadas.

Sakura se quedó a cuadros, ¿cómo iba a terminar entonces el problema de gravedad?

-Pero, Tsunade-sama, usted misma ha dicho que siempre me gastan bromas. No creo que sea necesario tomar tantas medidas, además necesito entrar en la biblioteca esta semana y…

-No, Sakura-la cortó Tsunade.-Una cosa son las bromas entre alumnos, como algún que otro hechizo, una zancadilla o los cotilleos, que aunque quiera no puedo evitar. Pero el hecho de tirar encima una serie de estanterías a un alumno ya es otro nivel. Si necesitas algo de la biblioteca pídele a algún amigo que te saque el libro de turno. Hasta entonces, no podrás volver a entrar, y tampoco es bueno que te quedes sola así que aunque sea duro procura ir al comedor y estar con tus amigas. De lo contrario tendré que ponerte vigilancia.

-No, por favor Tsunade-sama más vigilancia no-Sakura quería sonar seria, como aquella vez que se lo había dicho a Kakashi. Él mismo le había confesado que desde ese día la veía con otros ojos: el tono que había usado, la seguridad con la que había hablado y lo concisa que había sido le hicieron ver que la niña que era estaba desapareciendo a pasos agigantados. Por el contrario, el tono que usaba ahora con Tsunade era más suplicante que otra cosa.

-Sé que no te gusta Sakura y que ahora más que nunca quieres estar sola. Pero eso no puede ser. Deja que me encargue y puede que al final de esta semana se te permita volver, pero siempre acompañada, ¿de acuerdo?

Sakura asintió con la cabeza. Luego se inclinó a modo de despedida y salió al pasillo. Ya no era solo que tuviera que elegir entre estar rodeada de gente o estar vigilada, ahora también le quitaban uno de los sitios en los que se sentía en paz. Se marchó rumbo al gimnasio, donde esperaba que una buena clase de deportes le hiciera despejarse un poco. Pero justo cuando iba a doblar la esquina vio el final de la capa de Sasuke y se le encendió la bombilla. Corrió por el pasillo para alcanzarle, con la esperanza de que al girar no le perdiera de vista.

-¡Sasuke!-gritó algo más alto de lo que pretendía. También se había olvidado del "sensei" que se suponía que era obligatorio, pero acababa de tener una idea y no quería perder de vista a su profesor.

El aludido se giró al escuchar su nombre, algo sorprendido por la omisión del "sensei" pero la fuerza de la mirada de Sakura le hizo dejarlo parar. Era la primera vez que la chica le miraba con tanta confianza, no le gustaba admitirlo, pero le intrigaba a qué venía tanto grito de repente. Esperó en silencio mientras la chica recuperaba el aliento por la carrera.

-Tsunade-sama no me ha levantado el castigo.

-Lo sé, me toca a mí investigar lo que ha pasado.

-El caso es que no he tenido tiempo de sacar ningún libro que me ayude a resolver el problema de gravedad. Y me preguntaba si me podrías dar algo más de tiempo para que lo resuelva.

Sasuke sopesó su respuesta.

-Tiene sentido, de acuerdo. El martes de la semana que viene puedes volver a mi clase.

-¿Cómo?-Sakura le miró parpadeando varias veces más de lo normal.-¿No puedo ir a tu clase durante toda esta semana? ¡Entonces iré mucho más retrasada!

-Bueno, te dije que hasta que no lo resolvieras no pisaras mi clase y si de verdad necesitas ir a la biblioteca para coger un libro y estudiar…no veo porqué debería tenerte en mi clase. No entenderías nada.

-¡Pero no es justo!

-Que sea justo o injusto no es mi problema. Yo voy a perder un tiempo valioso en investigar un ataque, que tiene más pinta de ser una broma pesada que un ataque, hacia una alumna.

-¿Tiempo valioso? ¿Qué pasa, vas a dejar de rascarte el ombligo? Porque tampoco es que haya visto que hagas mucho más a parte de darme clases.

Lo soltó de golpe. La frustración y el enfado eran tal que Sakura se había olvidado del protocolo y con quién estaba hablando y había sacado a relucir su verdadero carácter. Cosa que sorprendió a Sasuke en un principio, desde que la había conocido Sakura le había parecido una chica llorona y depresiva, pero ahí estaba: con una mala leche, un cabreo y una mirada asesina que en nada tenían que envidiar a la suya propia. No obstante tuvo que recordarse que él era el adulto y por lo tanto tenía que actuar como tal y no contestarle como estaba deseando hacer.

-Te dije que hasta que no lo resolvieras no entraras en mi clase. He accedido a tu petición de darte más tiempo, ya que al parecer necesitas un libro de la biblioteca. No me pidas más, y ahora vete a clase o llegarás tarde.

Después se giró y siguió su camino, dejando a una Sakura con la palabra en la boca. La chica tardó unos minutos en reaccionar y para entonces Sasuke hacía tiempo que había abandonado el pasillo, no obstante no estaba lo suficientemente lejos como para escuchar el grito de frustración seguido de un insulto bastante grosero de Sakura.


Ino, Hinata y Tenten estaban divididas entre la alegría por ver a su amiga con una energía que no veían desde el incidente y la preocupación por como cortaba el trozo de carne y murmuraba el nombre de Sasuke con odio, más bien parecía que estuviera deseando que el filete fuera su profesor.

Sakura había llegado a clase de educación física muy seria. Normalmente esas clases le daban un poco igual, Gaara había insistido en que todos los alumnos debían hacer algo de ejercicio físico para despejar la mente y relajarse y desde hacía cuatro años todos estaban obligados a dar un par de clases por semana. Normalmente Sakura se limitaba a hacer los ejercicios que le mandaban y se iba en cuanto podía, pero ese día había destacado por ser la primera en acabarlos y ser la más competitiva de todos los alumnos.

Incluso había aceptado el reto de Kiba de los 100 metros lisos cuando el chico la había visto tan enérgica después de semanas de depresión. Gaara viendo la actitud de la chica decidió hacer una competición en condiciones, Rock Lee y Tenten también se sumaron a la carrera, Ino se encargaba de dar la salida y Shino e Hinata se ocupaban de comprobar desde ambos lados de la pista quién había sido el ganador. La carrera la ganó Lee, cosa que no le extrañó a nadie, ya que había pocos alumnos que le superaran en cuanto a técnicas físicas, no obstante Sakura quedó segunda sacando unas milésimas de segundos a Kiba, quién acabó cayendo al suelo cuan largo al ver que Sakura le había adelantado. Tenten llegó la última, casi sin estar cansada. Ella y Lee eran los mejores estudiantes de gimnasia y no se cansaban como el resto, es más siguieron compitiendo un rato más. Sakura y Kiba acabaron en el suelo prácticamente sin aliento y no se movieron hasta que Gaara le dijo que podían irse a las duchas.

Lo positivo de aquella carrera era que todos los estudiantes que habían estado ahí habían visto el "renacer de la mala leche de Sakura cual ave fénix" como empezaban a llamarlo algunos. Sakura se caracterizaba por encarar las cosas de frente y el hecho de que no respondiera a la pullas en las últimas semanas había servido para que muchos que no la soportaban se metieran con ella. Pero aquella tarde había demostrado que su mal humor seguía por ahí, por lo que muchos estudiantes se lo pensarían dos veces antes de volver a meterse con Sakura de nuevo.

No obstante el hecho de que siguiera cortando la carne con esa fuerza hacía que sus amigas empezaran a preocuparse de verdad.

-De acuerdo frentona, desembucha, ¿qué ha pasado?-Sakura levantó la vista con el tenedor a medio camino de su boca, alzando las cejas en una muda pregunta.-Estás cortando la carne como si quisieras matar a alguien. ¿Ha pasado algo con Karin?

Sakura dejó el tenedor en el plato y miró a sus amigas, seria.

-No estoy segura.

Y les contó la historia.

-¿Me estás queriendo decir que Karin, la misma que no es capaz de hacer ni un ápice de magia sin el libro a mano y que aún tiene que decir hechizos en voz alta como si siguiéramos en primer curso, ha tenido la genial idea de: primero hacer que escuches voces en tu cabeza para alejarte de las mesas y segundo tirarte estanterías encima para que te aplasten estando la vieja de la biblioteca y Sasuke-sensei ahí? ¿No te parece que le estás dando mucho crédito?

-¿Quién sino? ¿Se te ocurre alguien más que me odie tanto para arriesgarse a matarme?

-Bueno, hay una persona…-dijo Hinata en voz baja. Tenten, Ino y Sakura la miraron expectantes.-Puede que sea una locura y espero estar equivocándome, pero a estas alturas de la vida creo que debemos tener en cuenta esa posibilidad.

-Al grano Hinata-dijo Sakura.-¿De quién hablas?

-Orochimaru.

Tenten se llevó las manos a la boca, sorprendida por la respuesta. Ino y Sakura se miraron con extrañeza por la reacción de la chica, luego miraron a Hinata y preguntaron a la vez:

-¿Quién?

Tenten se llevó abofeteó la frente.

-¡El señor de las Serpientes estúpidas!

Ino fue la primera en reaccionar, estallando en carcajadas. Ganándose algunas miradas curiosas por parte de algunos alumnos que seguían en el comedor.

-Vamos Hinata, ¿de dónde has sacado esa idea tan retorcida?

-No, espera Ino, puede que no sea mala idea pensar así-la rubia se calló de golpe ante el comentario de Sakura.-¿Cómo explicas que el primo de Hinata y sus amigos hayan venido aquí?

-Este verano escuché a mi padre hablar con algunos miembros del consejo-dijo Hinata.-Dicen que el sello se está debilitando.

-Pero de ahí a que Orochimaru se haya liberado hay un paso Hinata-comentó Tenten.

-Lo sé, lo sé-dijo la Hyuga.-Pero, ¿y si el sello es lo bastante débil como para que lo que sea que haya encerrado haya empezado a salir en pequeñas dosis?

-¿A qué te refieres? Por cómo lo dices parece que esperas que en cualquier momento entre una nube de magia negra y nos mate a todos de un rayo-dijo Ino.

-No, no es eso. Hay un libro en mi casa, hablaba de las posibles cosas que podían suceder si el sello se debilitaba-bajó la voz y se agachó, Tenten, Ino y Sakura se acercaron a ella.-Hay una teoría que dice que Orochimaru podía poseer a la gente para que actuara a su antojo, ¿y si ha poseído a alguien para que nos haga daño?

-Espera, para el carro Hinata, ¿qué quieres decir con eso de que "ha poseído a alguien para que nos haga daño"? ¿No estaba muerto?

-Ino la guerra fue hace mucho y los que la vivieron llevan años muertos, ¿quién nos asegura que lo que está escrito en los libros es lo que de verdad ocurrió?

Hinata hablaba tan seria que sus amigas no tuvieron más remedio que sopesar lo que decía. Rara vez se mostraba tan segura con respecto a algo.

-O sea, que las grandes hechiceras dominantes de los cuatro elementos blahblahblah no acabaron con el Señor de las Serpientes y él ha estado todo este tiempo vivo esperando a que se debilite el sello para….¿matarnos? No quiero que os lo toméis a mal, ¿pero no os parece que lo estáis llevando al extremo?

Sakura se encogió de hombros, las declaraciones de Hinata se habían dado en qué pensar. Tenten por su parte miraba alrededor, esperando que nadie prestase atención a sus palabras, pero el resto de estudiantes había dejado de hacerlas caso. De todas formas era sabido por todos que donde quisiera que se sentaran las cuatro acababan haciendo ruido. Hinata no dijo nada, ya había expuesto su teoría y no creía que fuera necesario añadir nada más. Ino se acabó levantando, enfadada.

-Todo esto me parece una tontería. Estoy de acuerdo en que el ataque a Sakura hay que tomárselo en serio. Pero de ahí a decir que una persona que lleva años muerta está atacándonos me parece absurdo. Y si el sello se está debilitando es porque lo hicieron hace demasiados años. Así que yo propongo que estudiemos, arreglemos el maldito sello de una vez y vivamos nuestras vidas en paz.

Después cogió su bandeja y la puso en la pila con las otras bandejas vacías. Luego se marchó sin mirar si quiera a sus amigas.

-¿Qué mosca le ha picado así de pronto?-preguntó Sakura.-¿Me he perdido algo?

-¿A parte que sea de las que más odie ser descendiente de una bruja legendaria? Tendrá la regla, o se habrá peleado con Shikamaru. Dejémoslo estar por ahora.

Hinata y Sakura asintieron con la cabeza y siguieron con la cena, no obstante las palabras de Hinata habían sembrado la semilla de la duda en Sakura, ¿y si estaba en lo cierto? Pero pronto descartó la idea, no era bueno pensar en esas cosas y menos aún de noche. Estaba pensando en otro tema de conversación cuando fue Hinata la que lo sacó con naturalidad.

-Por cierto Sakura, ¿qué libro querías coger de la biblioteca? Voy a ir después de la cena así que si quieres te lo pido.

-¿Te vas a poner a estudiar ahora para los exámenes? ¿No te parece un poco pronto?-preguntó Tenten.

Hinata se sonrojó, lo que hizo sospechar a sus amigas de las intenciones de la chica. Se miraron de forma pícara, pero no hicieron comentario alguno.

-Pues no sé la verdad. Me fui a la sección de matemáticas e iba a pasarme la hora de la comida buscando algún libro que me sirviera.

-¿Pero de verdad necesitas un libro para un ejercicio de gravedad?-preguntó Tenten.-¿Tan complicado es?

-Para mí sí, no lo entiendo y la fórmula no hay por donde cogerla. Y como Sasuke-senseí no me ayuda…

-A lo mejor no te ayuda porque quiere que lo resuelvas por ti misma-dijo Hinata.

-¿No acabo de decirte que no sé por donde coger la fórmula?-exclamó exasperada Sakura. Hinata se encogió de hombros.-Además, ¿por qué dices que quiere que lo resuelva por mi misma?

-Bueno, normalmente cualquier profesor te echaría una mano. Pero Sasuke-sensei hasta te ha prohibido volver a clase hasta lo que resuelvas, ¿y si hay algo en ese problema que solo puedes resolver tú? Algo que te ayude a controlar tu elemento, en ese caso si utilizas un libro el problema que te ha propuesto no ayudaría demasiado…

Sakura se quedó mirando a Hinata como si le hubieran salido tres cabezas.

-Desde luego Hinata, hoy estás que te sales con tus teorías…

-Yo solo digo que Sasuke-sensei te exige más a ti que a ninguna. Y te pone ejercicios especiales, ¿no te habías dado cuenta?-Sakura la miró con la boca abierta. Tenten se atragantó con el vaso de agua.-Además, Sasuke-sensei es especialista en controlar el fuego.

-Si al final va a tener razón y todo-dijo Tenten.-La verdad es que tiene sentido lo que dice. Sakura, ¿porqué no intentas resolverlo otra vez esta noche? Y si mañana no has avanzado nada, te traeremos los libros que hagan falta.

Hinata asintió con la cabeza con energía. Sakura suspiró.

-Está bien, está bien. Lo volveré a intentar. Pero vete sacándome un libro por si acaso Hinata.

-Entonces me marcho ya, nos vemos luego.

La Hyuga se levantó con una sonrisa, el sonrojo había vuelto a sus mejillas, dejó la bandeja en la pila con el resto y se marchó con algo de prisa, dejando a sus amigas con la boca abierta.

-En serio, ¿qué me he perdido?

Tenten se encogió de hombros tan sorprendida como su amiga.


Pasaban de la medianoche cuando Sakura se dio por vencida y tiró las hojas al aire dejando que cayeran de cualquier manera. Nada más acabar la cena había cogido sus apuntes y se había instalado en el jardín interior. Llevaba horas pensando e intentando sacar fórmulas de todo tipo sin éxito alguno. Por lo que también se dejó caer al suelo de forma dramática, estaba muy cansada, estaba segura de que si dejaba que se le cerraran los ojos la encontrarían al día siguiente ahí dormida.

¿Qué te pasa Sakura? ¿Necesitas ayuda?

Sakura abrió los ojos de golpe, de nuevo aquella voz. Su primer impulso fue levantarse y mirar alrededor, pero sacó fuerzas de no sabía dónde para permanecer donde estaba. Cerró de nuevo los ojos y se concentró. No se oían pasos, ni ropa moviéndose, tampoco la respiración de alguna persona cerca.

Qué mona eres, intentando saber dónde estoy. Me sorprende que no te hayas asustado.

Sakura no dijo nada, no iba a entrar en el juego. La voz era claramente masculina, algo ronca y profunda. Y sarcástica. El ritmo de su corazón empezó a acelerar, no quería creer que lo que le había dicho Hinata horas antes fuera cierto. Había millones de voces masculinas, roncas y profundas. ¿Entonces porque no dejaba de imaginarse a una serpiente gigante hablándole?

Ya veo que tu curiosidad no tiene límites. Tampoco tu sed de conocimiento, pero no te preocupes soy paciente. Cuando me necesites estaré ahí para ayudarte.

Pasaron los segundos y la voz no dijo nada más. Sakura se levantó cogió un lápiz y una hoja y escribió lo que acababa de escuchar. Lo mejor sería analizar con calma las palabras y ver si podía sacar algo en claro no obstante el jardín no era el mejor sitio, prefería un sitio iluminado y a ser posible estudiarlo de día. La voz le había puesto más nerviosa de lo que en un principio había pensado y estar sola en un jardín casi en la penumbra con las sombras de las plantes no es que la ayudara precisamente a serenarse. Pero cuando se levantó había una sombra en la puerta, Sakura pegó un bote y se llevó la mano al corazón, que esta vez latía a muchísima velocidad.

-Tranquila Sakura, soy yo.

La sombra entró y la luz de las velas iluminó su rostro, revelando a Subaku no Gaara. Solo entonces Sakura soltó el aire que había estado conteniendo inconscientemente.

-Que susto Gaara-sensei.

-Lo he notado, ¿qué hacías en el suelo?-preguntó el profesor acercándose. Movió las manos y de una calabaza pequeña que tenía empezó a salir arena, que cogió las hojas desperdigadas por el suelo y las dejó en un montón en la mano del profesor.-Venga vamos, te acompaño a tu habitación.

Sakura asintió y, evitando la tentación de mirar hacia atrás, siguió a Gaara por los pasillos silenciosos.

-¿Deberes?-preguntó Gaara andando más despacio para ajustar su ritmo al de Sakura e ir andando con ella en vez de ir delante.

-Sé, según Hinata tengo que resolverlo por mí misma. Pero llevo una semana y creo que necesito ayuda.

-¿Puedo?-preguntó el mayor. Sakura asintió con la cabeza, Gaara inclinó la cabeza y empezó a leer, al cabo de unos segundos una pequeña sonrisa asomó por la comisura de sus labios.-Entiendo lo que quiere decir Hinata, pero si lo consigues resolver sin ayuda serás un genio. Esto es de un nivel muy avanzado.

-¿Entonces sabes resolverlo?-preguntó Sakura con tono esperanzador.

-Sí, pero no creo que a Sasuke le haga gracia que te ayude. ¿Porqué no lo intentas durante un par de días más? Por lo poco que he visto aquí no estás muy lejos de resolverlo, solo tienes que enfocarlo de otra manera.

Sakura miraba a su profesor con algo de odio, pero sopesando sus palabras. Hinata le había dicho algo parecido, pero ella no le encontrada el sentido. ¿De qué otra podía resolverlo?

-Bueno si no decimos nada no tiene porqué enterarse.

Para sorpresa de Sakura la respuesta de Gaara fue una risa que casi se podía catalogar como carcajada. Era la primera vez que Sakura le veía reñir así y pensó que le sentaba bien.

-No creo que pueda ser, ¿verdad Sasuke?-Sakura se paró en seco, de la esquina que había al final del pasillo salía la alta figura del profesor del que estaban hablando.-¿Qué haces por aquí?-se apresuró a preguntar Gaara al ver los nervios en su alumna.

-Patrullo. Puedo acompañar a Haruno a su habitación, me pilla de camino.

Gaara asintió con la cabeza y le tendió los apuntes de la chica a Sasuke. Se despidió de Sakura con un guiño de ojo y se fue por el pasillo por el que había salido Sasuke. Después de unos segundo de incómodo silencio, Sakura empezó a andar a buen ritmo. Patrulla mis narices. Pensó la chica.

-Desde que te conozco he pensado que eras una persona muy depresiva y con poco potencial. Pero por lo que veo te gusta la compañía de profesores.

El comentario de Sasuke salido de la nada la pilló por sorpresa, no obstante se obligó a sí misma a seguir andando. Un pie, luego otro y así sucesivamente. Las escaleras de caracol aparecieron y Sakura se apresuró a subir por ellas, por el rabillo del ojo pudo ver cómo Sasuke miraba de forma poco disimulada sus apuntes.

-¿Fue así cómo te acercaste a Kakashi?

Ante ese comentario Sakura sí que se detuvo. Escuchó como Sasuke se paraba a unos pasos de distancia. Por mucho que le buscó el sentido, Sakura no lo encontró. ¿A qué venía atacarla de esa manera así de repente? Pudo sentir la ira consumiéndola y sin poder pararla, aunque tampoco lo quería. Escuchó como Sasuke cogía aire, y antes de que le diera tiempo a decir nada Sakura le encaró y de un manotazo tiró sus apuntes al suelo.

-Mi habitación está al final del pasillo a la derecha, no hace falta que me sigas. Puedes seguir con tu vigilancia desde aquí.

Y apretando las manos hasta dejar los nudillos blancos se fue hasta su habitación. Quiso cerrar de un portazo, pero dada la hora se contentó con el no haber caído en la tentación de mirar atrás o dejar que las lágrimas o la voz la traicionaran cuando había hablado con Sasuke.


¿Ha sido un cambio muy gordo de capítulo? Gaara me parece taan cuqui :3

Recordad que un fanfic con reviews es un fanfic felizz :)