El panorama era perturbador. Los restos de Toothy y del mimo pintaban la calle. En los jardines de las casas cercanas los órganos y los restos del camión se mezclaban con las margaritas y las petunias. Otros trozos de metal habían alcanzado a algunos vecinos, sumando más víctimas a ese tren de desgracias.

Al no poder soportar esa imagen, Naegi cerró la puerta y se encerró en la casa. En ese momento se dio cuenta que gritaba a gran volumen. Estaba al borde del colapso. Toda esa sangre y tripas le daban arcadas. No podía creer que las únicas personas que conocía ahí, las únicas que lo habían ayudado habían muerto. Recordó el juego de matanza. Había salido de una pesadilla para meterse en otra.

Ya no sabía qué hacer. Estaba perdido en un mundo desconocido. Dudaba si abandonar la casa ya que era la de Sniffles y no quería usurpársela. Pero, por otro lado no tenía a donde ir. Tal vez lo mejor era quedarse la noche y al día siguiente recorrer el pueblo.

Desde fuera le llego el sonido de sirenas. Por la ventana vio como una ambulancia llegaba, aplastando algunos cuerpos de pasada. De ella bajo un alce celeste con traje de doctor. Este observo la situación por unos minutos. Luego de la parte trasera de la ambulancia saco bolsas para cadáveres y recogió todos los restos indiscriminadamente. Parecía que le daba igual de quien eran o si eran del camión. Termino llenando unas nueve bolsas para luego tomar unas mangueras de una de las casas y el rego la calle de forma irregular.

Finalmente, cuando pareció estar satisfecho con su trabajo, se llevó las bolsas en la ambulancia y se fue. Pese a las acciones de este individuo, el barrio todavía tenía apariencia sangrienta.

Naegi esperó a que llegara la policía. De seguro el alce reportaría el suceso a las autoridades, cualquiera con sentido común lo haría. Aun así seguía esperando cuando el cielo se volvió oscuro. Lo que desistió a Naegi de seguir esperando fueron los rugidos de su estómago. Se dirigió a la cocina y saco algunas cosas del refrigerador para comer. En el fondo la culpa lo carcomía pero era tapada por la comida. Cuando se sintió satisfecho el cansancio lo invadió, debía dormir. Por supuesto que no iba a dormir en la cama de Sniffles, se conformaría con el sillón. Tardo poco en dormirse entre los suaves almohadones.

Dormir en un sillón resulto no ser tan incómodo como lo imaginaba, sobretodo porque estaba envuelto en una manta. Naegi entonces recordó que no se había acostado con una manta y aparto el trozo de tela como si quemara. De repente escucho ruidos provenientes de la cocina. Sonaban como si alguien estuviera buscando algo.

Lo primero que se le vino a la cabeza fue que era un ladrón. Por qué uno entraría a la mañana y no a la noche confundía pero era lo más probable. Venciendo el miedo que lo paralizaba, Naegi se desprendió del sillón y camino en puntillas hasta el umbral de la cocina. Se puso de tal modo en que no lo viera el ladrón y miro a la cocina. Volvió a quedarse duro, no de miedo esta vez, sino de sorpresa. Allí, sentado en la mesa, tomando café y tostadas, estaba Sniffles. Calmado, sin rastros de sangre o heridas; pero sobre todas las cosas, vivo.

-¡Estas vivo!

Antes que se diera cuenta ya estaba junto a la mesa y con un Sniffles mirándolo confundido.

-¿Buenos días?- lo saludo el otro acercandole el plato con tostadas.

-¡Estas vivo!- repitió Naegi.

-Claro que estoy vivo- dijo Sniffles.

Naegi estaba muy desconcertado y, por la expresión, Sniffles también de su reacción. Se acercó a una de las sillas y se sentó. Presentía que iban a empezar una larga explicación y quería ponerse cómodo.

-Tengo muchas preguntas respecto a ti Makoto.- ahí empezaba Sniffles-Primero ¿sabes dónde estás? Ya sé que en mi casa pero geográficamente hablando.

La respuesta era muy sencilla...

-No

-¿Tampoco sabes cómo llegaste?

-Tampoco.

-¿Qué es lo último que recuerdas?

Le tenía mucho miedo a esa pregunta. No sabía cómo reaccionaría al saber lo del juego de matanza. Maldita sea, ni siquiera él sabía si paso. Tenía que contestar rápido pero no quería mentirle a su amigo.

-Estaba a punto de entrar a mi nueva escuela- respondió. No mentía del todo ¿verdad?

Sniffles pareció meditar la respuesta.

-¿Y vives en Japón?

-Sí

-Tiene sentido, escuche que en esa parte de Asia hay escasos Puntos de Bucle de Vida.- hizo una pausa como esperando una respuesta de Naegi. Como no la obtuvo, continuo- Estos son puntos geográficos que, por algún motivo, cualquiera que muera en él revive. Sin embargo, se descubrieron ciertas condiciones; como que el individuo debe haber dormido dentro de la zona para que ocurra el efecto. Esto es porque se reaparece en ese sitio. También se sabe que cualquiera que viva en uno por un tiempo y muera mucho aumenta sus chances de morir fuera.

-Entonces ¿nos encontramos en uno de esos puntos?

-Exacto- respondió el otro satisfecho- el de aquí rodea todo nuestro pueblo y un poco más. Este lugar se llama Happy Tree Town, en Estados Unidos por si lo querías saber. Ahora desayunemos... ¿mermelada?

Naegi no creía que después de toda la conmoción pudiera estar tan tranquilamente desayunando con un amigo, pero así era. Sniffles comentaba, que como nadie quería vivir en el pueblo, los habitantes se turnaban en los trabajos y que a él casi siempre le tocaban trabajos importantes. Naegi por su parte le conto sobre el peor día de su vida… el cual había ocurrido hacia poco. Desconocía como hablando de esos temas la conversación era bastante alegre inclusive hacían bromas de ellos.

Cuando casi habían acabado escucharon sonar al timbre de la casa. Fue el dueño de la misma el que se levantó a abrir. Sin embargo llamó a Naegi apenas atendió. En la puerta se encontraban Cuddles y Toothy quienes venían para ver el estado de Naegi y para llevarlo a que conociera la ciudad.

-No creo que sea buena idea que salga en este estado- dijo Sniffles

-¡Pero debe conocer el pueblo! ¡Imagínate si tiene que ir a comprar el pan! ¡No sabrá a donde ir!- exclamó Cuddles

-Además ¿no tienes que trabajar hoy?- dijo Toothy- No tendrá a nadie que lo cuide.

-¡Eso! ¡Y tiene que conocer a los chicos! ¡¿Si no como sabrá cómo tratar a Petunia o a Flaky o a Nutty o a Fli…?!

-No se… ¿Qué opinas Makoto?

-Bueno, si tienes trabajo no me gustaría serte un estorbo. Tal vez conocer a más me ayude a comprender cómo llegue aquí- respondió Naegi

Sniffles lo acepto y despidió al trio en la puerta y diciéndole a Naegi que si sobrevivía hasta la noche que volviera a la casa.