Salieron del parque para caminar por las calles. En una intersección Naegi reconoció al mimo del día anterior haciendo un show callejero. Tuvo que recordarse que los habitantes de allí revivían para no correr para comprobar su estado. Cuál fue su sorpresa cuando descubrió que su grupo se acercaba a él.
-¡Hola Mime! Este es Mackie, es nuevo en el pueblo- dijo Cuddles cuando llegaron a su lado.
Este les dedico una sonrisa y saludo con la mano.
-¿Cómo te va?- pregunto Naegi.
De repente el mimo, Mime, comenzó a hacer una serie de señas; primero caminaba feliz, luego sorprendido seguido de un movimiento que daba a entender que se le había caído algo y que empezó a buscarlo. Entonces hizo como que un camión invisible lo atropellara y la arrastrara. La muestra termino con el encontrando el objeto y levantando los pulgares.
-Sí, a todos nos pasa- dijo Toothy. Incluso con esas señas abstractas, Naegi se hizo una idea de lo que pasaba.
Se despidieron y lo dejaron seguir con su trabajo.
-Sé que es un mimo pero ¿por qué no nos habla? Es decir, son sus amigos ¿no?- pregunto Naegi.
-Mime no puede hablar, por eso ahora es mimo- le respondió Giggles.
-Eso debe ser muy duro… ¿Qué edad tiene?
-La misma que nosotros.
Naegi sintió pena por ser tan joven para quedar mudo. Aunque también pensó que, en casa, podría tener la capacidad para ser el Mimo Definitivo.
En casa. Esa palabra sonaba tan lejana y nostálgica. Extrañaba a su familia, inclusive a Komaru que a veces era una molestia. Se dio que REALMENTE quería volver, pero ¿cómo? En Kibougamine por lo menos había una salida clara… ¿Qué estaba pensando? No podía comparar… ¿o sí?
Necesitaba volver. Tal vez podría pedirle ayuda a Sniffles. Pero eso implicaría confesarle que le había mentido.
El desorden en su cabeza le impidió darse cuenta que se había alejado del grupo y que llevaba pateando una lata un buen rato. Solo salió de su trance cuando Toothy le toco el hombro.
-¡Hey Mackie! ¿A dónde vas?
-No lo sé.
Su respuesta preocupo más a su amigo quién lo tomo de la mano.
-Volvamos con los otros- le dijo suavizando su voz.
Naegi asintió. Por el momento no quería pensar en nada más. Antes de irse, le dio una última patada a la lata. Debió darle con mucha fuerza porque llego a la calle, pero no le importo, era solo una lata.
Toothy le sostuvo la mano durante todo ese pequeño trayecto.
-¡Aquí esta! ¡No se fue muy lejos!- exclamó cuando volvieron con Cuddles y Giggles, quien se apoyaba en él.
-¡Por mis nueces Mackie! ¡Nos tenías preocupadísimos!- dijo Giggles zarandeándolo de los hombros.
-Solo me fui por unos minutos.
-¡Lo que te pudo pasar en unos minutos!
-¿Por qué te fuiste? ¿Querías volver a tu planeta?- pregunto Cuddles.
-¡Cuddles! ¡No ayudas!
-Estoy bien, solo me quede pensando en un par de cosas.- dijo Naegi- Sigamos con nuestro recorrido.
-Sí te está pasando algo debes avisarnos- dijo Giggles
Naegi siguió insistiendo en continuar. Pese a no estar muy convencidos y a mostrar duda en los rostros, decidieron renaudar el tour. Caminaron por las calles mientras le señalaban las direcciones; Calle Abedul, Avenida Roble, Calle Sauce… casi todas tenían nombre de árboles o plantas.
Todo se desenvolvía tranquilamente hasta que escucharon varios ruidos estridentes a lo lejos. La curiosidad le pudo al grupo y se acercó a su origen. Los esperaba una escena espantosa. Varios autos habían chocado y sus conductores corrían desesperados por ayuda, unos estaban en llamas; otros, directamente estaban muertos.
Para la desgracia de Naegi, la situación se parecía a la que vivió el día anterior; la sangre de las víctimas provocaba que otros autos que pasaban terminasen en el montículo de metal y fuego.
Naegi y sus amigos se acercaron a una sobreviviente y la alejaron lo más que pudieron. La pobre pata blanca herida, a la cual parecía que ninguno de los tres lo conocía, les agradecía constantemente.
-¿Sabes cómo pasó esto?- pregunto Naegi.
-Yo…yo no preste…mucha atención…pero recuerdo que… que había una lata… una lata en medio de la calle…Nos hizo chocar a todos…
Antes de que pudiera decir algo más, una explosión expulso un par de trozos metálicos en llamas que arrancaron su pico; acabando con ella. Tras ellos vinieron otros que le sacaron un ojo a Toothy. Los que no se esperaban fueron los que golpearon a Cuddles creándole un agujero en el abdomen por el cual se le escaparon las tripas. Este colapso a los pocos segundos en gran agonía creando espanto a sus amigos y arrastrando con él a Giggles que lo usaba de soporte. Fue Naegi quien la cargo esta vez.
Entonces un rayo de esperanza se mostró… representado por las luces de un camión de bomberos. Los pocos supervivientes sentían por fin alivio. Eso hasta que bajo el primer bombero.
-Oh no, es Lumpy- dijo Giggles, bastante decepcionada.
El bombero, Lumpy, cómo ahora sabía que se llamaba, era el mismo alce que se había llevado los cadáveres de la tragedia anterior. Si bien no conocía al sujeto como para entender la reacción de Giggles pero la imagen que tenía de él no le inspiraba mucha confianza. Además que su cornamenta ya le estaba impidiendo volver a entrar al camión.
No se entretuvo mucho pensando en Lumpy, pronto detecto a un topo que, si bien estaba huyendo; tampoco parecía estar muy enterado de la situación. Esto era porque un enorme trozo metálico lo estaba a punto de aplastar. Naegi corrió aun con Giggles cargada al hombro para salvarlo. Llego justo a tiempo. Lo alejo de la escena y le pregunto su estado. Después de una pequeña conversación se dio cuenta que era ciego (no era sorpresa, después de todo era un topo) y que Giggles lo conocía. Mole, como se llamaba, se despidió y se retiró del lugar con un paso demasiado tranquilo para esa situación.
Luego de eso se pusieron a buscar a Toothy. Lo encontraron segundos antes de que Lumpy apareciera con el camión de bomberos y lo atropellara. Por suerte, para los pocos que seguían ahí, había bomberos mucho más capacitados que lograron apagar el fuego.
Naegi y Giggles miraron la devastación impotentes. El gris de la ceniza y el negro del humo contrastaban con el rojo atardecer. Había venido una ambulancia para atender a los pocos que quedaban.
-Supongo que es hora de que me lleven a casa- dijo Giggles con una voz mucho más apagada.
Sin que nadie los notaran salieron de la escena. Caminaron unas cuantas calles hasta llegar a la casa de Giggles. Naegi comparo el hogar de Sniffles, de aires futuristas, con el de ella, que hacía pensar a uno en una casa de muñecas.
-¿Estaras bien?- pregunto Naegi al dejarla en la puerta.
-Claro, no hare nada peligroso.- respondió Giggles- ¿No quieres quedarte?
-No gracias, Sniffles me dijo que fuera a su casa.
-¿Sniffles? De acuerdo. Gracias por todo.
Se dieron un último adiós y, plantado en la entrada, vio como el rojo moño desaparecía por la puerta.
¡Gracias por seguir leyendo la historia! Me disculpo por la tardanza pero mejor tarde que nunca. Voy a intentar que los dos próximos capítulos salgan pronto. De nuevo gracias y adiós.
