Apenas la puerta se cerró, Naegi emprendió la vuelta a la casa de Sniffles. Claro que había mucha diferencia entre la partida y el regreso. Ahora estaba solo y ya había anochecido. Pero incluso con la escasa iluminación, Naegi estaba determinado a encontrar la casa. Era el momento de sacar frutos a la gran cantidad de horas que pasaron sus amigos enseñándole el pueblo. Camino siguiendo los dibujos de los letreros, reconociendo varias de las calles. Así termino llegando… a la playa.
-"Guau, uno aquí no puede confiar ni en su propia memoria"- pensó.
Había empezado a repasar que había hecho mal cuando vislumbró una figura en el muelle. Por lo que se veía, ese personaje llevaba consigo un farol (que ayudaba a distinguirlo en la oscuridad) y parecía estar pescando. La experiencia le decía que todos los habitantes de ese lugar eran amables, por lo que la idea de preguntar por direcciones no tardó en aparecer. Y Naegi tampoco tardo en seguirla. El muelle no estaba muy lejos, así que calculo que no tardaría mucho. La arena se sentía agradable para caminar debido a la noche y la luz de la luna alumbraba lo suficiente.
Ya en el muelle pudo ver mejor al sujeto. Se trataba de una nutria azul que, efectivamente, estaba pescando. Lo más extraño era su vestimenta, parecía un auténtico pirata con garfio, parche y patas de palo. Se le acercó para hacerle las tan necesitadas preguntas.
-Lamento molestarlo ahora señor, pero ¿Podría ayudarme?- pregunto Naegi.
-¡Arrgh! Claro que sí comadre- respondió el otro, dejado a un lado la caña de pescar para darle la mano.-Aunque primero dime tu nombre, pues no recuerdo tu cara.
Naegi quedo atónito por ese tipo de lenguaje, definitivamente la lista de los más raros del pueblo se alargaba.
-Mi nombre es Makoto Naegi, soy nuevo aquí.
-Tiene sentido. Yo soy Russell.-Russell retomo su labor- Y bien ¿Cuál es tu problema?
-Estoy algo perdido y necesito llegar a la Calle Raíz.
Russell estaba a punto de responder cuando algo tiro de su caña.
-¡Arrrgh! ¡Parece que es uno grande!
Tiraba con todas sus fuerzas para sacar al pez, pero este parecía tener más. Naegi también ayudo a tirar. Pero incluso con el esfuerzo de ambos el pez termino llevándose a Russell al fondo, casi arrastrando a Naegi quién se quedó en el muelle con el farol en la mano, impotente otra vez. Aun así, era una nutria, confiaba que volviera a salir.
Para su sorpresa, vio como una segunda nutria llegar para sumergirse en el agua a rescatarlo. Lo más raro de esta era que a diferencia de otros habitantes, que eran de colores extraños, era marrón oscuro como una nutria normal. Además vestía una campera roja. Luego de un par de segundos, ambos emergieron del mar y se sentaron en la orilla. Naegi se acercó lo más rápido que pudo con el farol.
-¡¿Están bien?!- pregunto apenas llegar.
-Oh sí, es solo que mis patas de palo se quedaron atascadas en basura y no pude liberarme. Afortunadamente esta señorita me ayudo.- respondió Russell.
La otra nutria lo miro un poco decepcionada, pero al instante cambio a una actitud más animada.
-Estoy bien señor, no tengo ningún problema.
Russell la miró raro, como sino comprendiera lo que le acababa de decir. Naegi se dio cuenta de la causa, era japonés, su lengua. También esa voz le parecía muy familiar, como si la hubiera escuchado hace poco.
-Ella dice que esta bien- dijo entonces al pirata.
-Arghh ¿Le entiendes?-Se limitó a asentir y se acercó a la otra nutria.
-Muchas gracias por ayudarlo- le dijo sacándose el micrófono-traductor. A ella se le iluminaron los ojos.
-¡No hay problema! Era lo que se tenía que hacer- exclamó dando un par de saltitos- ¿Sabes? Estuve buscando todo el día a alguien que me entendiera.
-¿Cuál es tu nombre?
-Soy Aoi Asahina.
¿Aoi Asahina? ¿Esa Aoi Asahina? Todavía no creía que tuviera a la Nadadora Definitiva frente suyo otra vez. Y el puro hecho de convertirse en un animal y no entender el idioma le decía que estaba en la misma situación que él.
-¿Asahina? Soy yo, Makoto Naegi.
La reacción de Asahina no se hizo esperar. Primero los ojos se le abrieron como platos. Luego, se abalanzo con un abrazo a Naegi.
-¡No puedo creer que encontrara a alguien de la clase!- exclamo.
Lo soltó a los pocos segundos, cosa que lo alivio ya que Russell los empezaba a mirar raro.
-Esta un poco emocionada de encontrar a alguien que le entienda- trato de explicarle a la nutria azul. Él hizo un sonido de afirmación y se vio más satisfecho. Entonces una duda surgió. Si ella estaba ahí, eso significaba que...
-Escucha ¿Tu recuerdas como llegaste aquí? ¿O…- Naegi hizo un esfuerzo para soltar esas palabras- …el juego de matanza?
-¿Tú también recuerdas eso?- el ánimo de Asahina se apago.
Entonces Naegi lo comprendió, realmente alguien los había secuestrado para matarse entre sí. Quizás ese alguien lo cambio de una pesadilla a otra. Ese alguien además sabía donde estaba. Y por primera vez temió la posibilidad de que ese alguien volviera a buscarlo.
