Era un poco antes del medio día y en aquel viejo y perdido camino en medio del bosque no había aparentes señales de vida.

El verano había empezado apenas hace un par de días, hacia algo de calor y el cielo azul con un grupo de nubes blancas era en verdad bonito. Se respiraban un aire pacifico, pareciera que en ese lugar no ocurriera nada en especial con sus gigantes arboles y oscuros senderos. Era como si el tiempo se detuviera en aquel rincón perdido del mundo.

Un viejo autobús apareció a la distancia por el viejo camino, solo pasaba un par de veces a la semana y ciertas horas y usualmente cuando llegaba solía estar vacío haciendo que el conductor en turno se preguntara si realmente valía la pena manejar tanto hacia ese perdido pueblo.

Pero esta vez traía un pasajero consigo.

Al llegar donde la parada, que se trataba de una simple banca con un letrero al lado, el bus se detuvo abriendo sus puertas.

Tardo un rato en bajar, pues su mochila era muy pesada y muy apenas podía moverla a rastras, le pidió ayuda al conductor pero este encogiéndose de hombros le dijo que ese no era su trabajo, bufo molesta y de alguna forma se las arreglo para bajar sin caer.

Al momento de pisar el suelo de inmediato el viejo autobús cerró sus puertas poniéndose en marcha y dejándola a su suerte en aquel solitario lugar.

La niña con ceño fruncido veía desaparecer el viejo bus a la distancia, la verdad para ella desde el día anterior las cosas habían ido de mal en peor.

Se trataba de una niña de unos 12 años, de pelo castaño algo largo, de piel clara y algo delgada. Iba vestida con una falda rosa con calcetas moradas, usaba una playera blanca con un arcoíris impreso y sobre esta una chaqueta de mezclilla.

Saco su celular para ver la hora, era medio día, movió la cabeza para ver hacia ambas direcciones del viejo camino esperando a que ella apareciera para recogerla pero al no haber señales de vida bufo molesta al darse cuenta que pasaría un rato sola en aquel horrible lugar.

Con gran esfuerzo arrastro la pesada mochila, de color rosa por cierto, hacia la vieja banca. Había empacado los mas básico e indispensable para pasar un verano en aquel lugar pero la verdadera razón del porque esa mochila estaba tan pesada no era por llevar ropa… una vez logrado el objetivo se sentó en la vieja banca a esperar a que vinieran por ella.

La niña empezó a mirar su alrededor con cierta cara de fastidio, literalmente la obligaron ir ahí. Su madre de forma literal la saco a rastras de su casa, mejor dicho mansión y la subió al autobús. No entendía porque de repente la mando a aquel horrible lugar, sabia que su familia era originaria de ese pueblo pero no veía la necesidad de que ella visitara ese lugar. Ella hubiera preferido pasar su verano en casa y dedicarse a lo suyo.

Tenía pocos amigos y era pésima socializando y la idea de ser enviada a un nuevo lugar y conocer gente extraña era lo peor que le podía pasar, esa era la verdadera razón por la que sentía desprecio hacia aquel lugar.

Extraña… eso la hizo recordad a su tía y anfitriona.

Soltó un suspiro cansado, ya no valía quejarse.

Con mirada gacha viéndose los pies, usaba un par de lindos zapatos, empezó a imaginarse como seria su breve tiempo en aquel pueblo en compañía de su extraña tía, le caí bien pero hasta ahora no había tratado mucho con ella porque al parecer su mamá y ella no se llevaban muy bien.

De hecho sabia que su mamá tampoco le agradaba ese pueblo cosa que le reprocho en uno de sus últimos intento de convencerla de no enviarla a ese lugar, pero ella se limito a decirle que era "necesario", después de todo tenia que conocer gente nueva y salir de su pequeña burbuja.

Pensar en tener que conocer gente nueva y tener que hacer amigos no era su primera opción en como pasar el verano.

Levanto la mirada tratando de no deprimirse, pensó que lograría ver el cielo pero los altos arboles se lo impidieron, era la primera vez que veía arboles tan grandes y las copas de estos se movían por la brisa veraniega, había mucho silencio y paz, tomo aire, era un aire limpio y puro… sonrió levemente y empezó a pensar que tal vez no era tan malo.

¡Rápido muévanse!-una extraña voz la tomo por sorpresa.

Al girarse a donde la oyó vaya que si sorprendió por ver tal rareza.

¡Rápido Rápido!-dijo un pequeño hombrecillo que hacia señas a un numeroso grupo de enanillos iguales a el que atravesaban el viejo camino.

La niña abrió los ojos como platos al ver aquella extraña escena, eran hombres mas pequeños que ella, usaban un gorro rojo en forma de cono que era más alto que ellos y todos tenían largas y tupidas barbas. Iban en fila india cruzando el camino a paso apresurado para luego de a uno desaparecer detrás de los arbustos. Al parecer no se habían dado cuenta de la presencia de la niña.

¡Deprisa señores!-volvió a ordenar el aparente líder.

Cuando el ultimo de la fila cruzo el camino despareciendo entre los arbustos fue el momento en que el líder, que se había quedado atrás, se dio cuenta que la niña los estaba observando.

Los dos se quedaron viendo un rato, ella no sabia como reaccionar a lo que veía, el hombrecillo por lo contrario empezó a sonreír al darse cuenta del parecido que tenia esa niña con cierta persona, haciendo una despedida al estilo militar muy informal desapareció entre los arbustos dejando a una Marlene Pines muy confundida.

Que rayos…-dijo la niña aun incapaz de reaccionar.

Y no tuvo tiempo de hacerlo, porque nuevamente fue tomada por sorpresa cuando un antiguo auto convertible color rojo apareció por el viejo camino sonando la bocina repetidas veces.

¡Marlene!-grito la aparente conductora que por la emoción de ver a su sobrina tenia medio cuerpo salido del vehículo -¡Cariño!

La niña parpadeo un par de veces tratando de reaccionar a todo lo que estaba pasando, al ver como el viejo auto empezaba a salirse del camino por el descuido de la conductora hizo un gesto de horror pensando que su tía era realmente muy extraña.

La mujer reacciono rápido volviendo a entrar al auto y retomando el control de este, al llegar a la parada donde la niña la estaba esperando dio un frenon deteniéndose justo enfrente y sin apagar el viejo convertible bajo tan rápido como un rayo para recibir a su sobrina.

¡Marlene!-grito abriendo los brazos y yendo a paso apresurado donde su sobrina-¡finalmente estas aquí!

Se trataba de una mujer de unos treinta y tantos, de pelo castaño bastante largo, delgada pero en buena forma. Vestía un pantalón de mezclilla, unas botas y una blusa rosa dándole un aspecto juvenil.

La mujer no le dio tiempo de reaccionar a la niña, esta fue abrazada con tal fuerza que perdió el aire que tenia guardado.

H-hola tía Mabel-dijo apenas pudiendo respirar-t-también me alegro de verte.

Oh, cariño-dijo la mujer muy emocionada que se había agachado a la altura de la niña-no puedo creer que este aquí-la mujer la soltó dejando que la pobre niña pudiera tomar algo de aire-cuando tu mamá me aviso que vendrías no pudo contener un grito de la emoción-de nuevo abrazo a la niña con todas sus fuerzas, había esperado mucho tiempo este momento-¡será un verano increíble!

La niña que se empezó a hartar de se tratada como una muñeca de abrazos de alguna forma se zafo del agarre de su tía.

Si tú lo dices-dijo tratando de retomar algo de aire.

Mabel muy sonriente y emocionada se le quedo viendo, se parecía mucho a el.

Y así será, te lo prometo-dijo poniéndose de pie-nadie se va de este lugar sin ver algo sorprendente.

Marlene se le quedo viendo con ceja levantada si entender.

Bien, ya es algo tarde será mejor irnos-dijo mirando su reloj de pulsera, la niña rodo los ojos pensando que eso era una antigüedad-déjame ayudarte con esto-dijo tomando la mochila de la niña y la verdad muy apenas y pudo levantarla-¡wow! Esta muy pesada, ¿Qué tanto traes aquí?

La niña se empezó a sonrojar.

Ropa-contesto agachando la mirada para que no se le notara lo ruborizado.

Mabel sonriente se le quedo viendo con ceja levantada, la verdad no le creyó pero no quiso insistir, estaba muy feliz de finalmente tener la visita de su sobrina.

Mientras su tía subía la pesada mochila al viejo convertible, Marlene miraba pensante donde hace uno minutos los pequeños hombrecillos desaparecieron.

Bien… ya podemos irnos-dijo algo cansada después de cerrar el cofre del auto-¿pasa algo?-pregunto al ver a su sobrina con cara seria mirando hacia la nada.

No… nada-dijo la niña girándose y yendo al viejo auto.

Fue un viaje algo incomodo, Marlene no era una persona que hablara mucho, se limito a mirar el paisaje por la ventanilla mientras se acariciaba sus manos, Mabel no podía evitar mirarla debes en cuando, realmente estaba muy feliz de finalmente haber convencido a la madre de la niña… visitar aquel extraño pueblo era algo obligatorio para todo Pines.

Y dime…-dijo la mujer después de un rato, ella a diferencia de la niña no le gustaba el silencio-¿Cómo te fue en la escuela?

La niña al oír la pregunta agacho la mirada sonrojada.

Supongo que bien-dijo murmurando.

Mabel bufo divertida.

Eso no es lo que me han dicho-dijo sonriente-me han contado que eres la mejor de tu clase, que ganas muchos premios y todo eso-dijo orgullosa.

Marlene solo se encogió de hombros apenada.

No es para tanto-dijo bastante ruborizada.

Claro que lo es-contesto de inmediato su tía-eso demuestra que siempre hay un genio Pines en cada nueva generación.

¿En serio?-pregunto la niña aun algo apenada mirando a su tía.

Claro, ¿no te lo habían dicho?-dijo Mabel que estaba mas concentrada en su sobrina que en el camino-pero tu eres especial… porque eres niña, hasta ahora todos los chicos listos habían sido niños-dijo con cierto fastidio.

Marlene rio en voz baja por el aparente chiste de su tía.

Eso no es cierto-dijo la niña con mas confianza-tu eres muy lista, tienes un restaurante.

Mabel bufo divertida rodando lo ojos.

Créeme, yo no me comparo con tu…-no completo la frase al ver la cara que puso su sobrina-¿te pasa algo?

La niña había puesto cara seria volviendo agachar la mirada.

No nada-contesto sin levantar la vista.

Mabel se mordió el labio al ver que había metido la pata. Tenia que recuperar el rumbo rápido.

Oye Marlene… ¿ya escuchaste la nueva canción veraniega que suena en la radio?-pregunto tratando de pasar rápido la pagina.

No-contesto seco la niña.

Pues deberías, seguro suena en alguna estación ahora mismo-dijo prendiendo el radio del auto.

Marlene miraba con ceja levantada como su tía trataba de encontrar alguna señal con el viejo radio, estaba tan concentrada en esa labor que parecía ignorar que ella era la conductora.

Ahí esta-dijo satisfecha al encontrar una estación y que por suerte estaba sonando la canción del momento-escúchala esta genial.

La niña rodo los ojos algo fastidiada, su tía se comportaba como una niña, pero al oír como ella empezaba a corear la canción mientras se movía en su lugar dejándose llevar por la música no puedo evitar a empezar a reír, de hecho la actitud alegre de su tía la empezó a contagiar y sin saber como y porque ella igualmente empezó a cantar al menos los coros. Empezó de forma tímida pero conforme su tía la animaba se dejo llevar.

Y así las dos bastante alegres corearon el resto de la canción, Marlene empezó a pensar que su tía que además de rara, era alguien genial.

Eso estuvo genial-dijo la niña bastante feliz una vez que termino la canción-realmente es una canción muy pegajosa.

Sin duda-dijo Mabel-por algo es verano.

La niña muy sonriente volvió a mirar por la ventanilla esperando encontrarse aun en el bosque pero para su sorpresa ya se encontraban recorriendo parte del pueblo. Se había distraído tanto en su coro a dúo que no se había dado cuenta.

Se encontraban el lo que parecían los suburbios del pueblo, los habitantes del lugar caminaban por al calle o solo estaban sentados a fuera de sus pequeñas pero muy cómodas casas, era gente que al parecer era muy amable, todos estaba sonrientes y se saludaban al topar camino, incluso pareciera que todos se conocieran y algo que se le hizo raro a Marlene es que cuando esa gente veía pasar el viejo convertible rojo se detenían para agitar la mano en forma de saludo, la niña miro a su tía, ella igualmente cada vez que podía con un sonrisa en el rostro devolvía el gesto, al parecer su tía era alguien muy popular en el lugar.

¿Por qué todos te saludan?-pregunto la niña-¿acaso tu conoces a toda esa gente?

Mabel algo distraída tardo en contestar.

Casi a todos-contesto distraída mientras devolvía el saludo a una mujer ya algo mayor que parecía estar tuerta-pero a veces no los reconozco y solo les regreso el saludo.

Wow-dijo la niña mirando con admiración a su tía-debes de ser alguien muy famosa en este pueblo.

Mabel se sonrojo un poco al oír eso.

No se si famosa pero…-dijo rascándose la nariz-bueno tal vez si un poquito.

La niña rio por la broma de su tía.

Finalmente al llegar donde su destino, deteniéndose en frente de una de las tantas casas de esa calle, la niña se decepciono un poco, era una casa común y corriente de un solo piso, igual que la de los vecinos. Por alguna razón esperaba algo más.

¿Vives aquí?-pregunto sin pensar mirando con cierta duda la humilde morada.

Mabel no pudo evitar reír por la pregunta, al parecer también la niña tenia un toque de su madre.

Si, no todos nos podemos costear una mansión-dijo bromeando.

Marlene de inmediato se sonrojo y agacho la mirada apenada.

P-perdón-se disculpo-no quise…

Mabel rodo los ojos divertida.

No te preocupes-dijo desabrochándose el cinturón-que solo estoy bromeando tontita, vamos que ya es algo tarde y ya tengo hambre-dijo al bajar del auto, Marlene tardo un rato en reaccionar pero al hacerlo de nuevo empezó a sonreír, su tía realmente era genial.

Cuando su tía abrió la puerta y le dio el paso a su hogar temporal, Marlene no pudo hacer otra cosa que sorprenderse.

El lugar era bastante… peculiar, cada pared estaba pintada de diferente color y casi todas cubiertas con pinturas extrañas y retratos, los muebles eran muy rústicos, se olía un aroma dulce, como galletas y siendo algo de lo mas llamativo una enorme pintura colgada sobre la chimenea, era una imagen donde se apreciaba la constelación de la osa mayor en el cielo nocturno... la sala, donde un juego de sillones y la chimenea, era lo mas "normal" de la casa.

¿Qué te parece?-pregunto Mabel al llegar a la sala y dejándose caer en uno de los sillones bastante cansada por arrastrar la pesada mochila.

La niña embobada viendo el lugar de nuevo tardo en reaccionar.

Bueno… es…. Muy genial-dijo empezando a sonreír.

Hago lo que puedo-dijo su tía encogiéndose de hombros-¿quieres un recorrido rápido?

La niña sentándose juntos a su tía asintió.

Bueno… aquí es la sala y esa es la chimenea-dijo apuntando la hoguera, Marlene rodo los ojos divertida-acá atrás esta la cocina y el comedor-dijo apuntando a la zona detrás de la sala-por ese pacillo, la primera puerta a la derecha es el baño, la segunda es mi habitación… nunca entres ahí-dijo poniendo cara seria y asustando un poco a su sobrina para luego bufar divertida-no te creas, puedes entrar cuando quieras solo toca primero ¿ok?-dijo sonriente haciendo que su sobrina nuevamente sonriera-y la puerta a la izquierda será tu cuarto, ¿entendido?

Entendido-dijo la niña asintiendo.

Muy bien, ahora vamos a instalarte-dijo poniéndose de pie y nuevamente cargando la pesada mochila-no uso mucho ese cuarto, lo tengo como bodega y le falta pintarlo-dijo mientras tomaba rumbo al dicho cuarto-y de eso nos ocuparemos el fin de semana, lo pintaremos a tu gusto ¿Qué te parece?-pregunto girándose esperando encontrar a su sobrina siguiéndola pero no fue así-¿Marlene?

La niña que al pasar frente a la chimenea noto que sobre esta había un pequeño retrato, justo debajo de la pintura de la constelación, una imagen que la hizo detenerse en seco sintiendo mariposas en el estomago.

Era una fotografía donde aparecen dos personas, la primera era una chica de unos 20, de pelo castaño, sonriente y haciendo la seña de paz a la cámara, era obvio de quien se trataba. La segunda persona era la que le llamo la atención.

La versión joven de su tía tenía abrazado del cuello aun chico de la misma edad, igualmente de pelo castaño, tenia algo de barba, con ojeras pero sonriente y usaba una gorra azul con un pino impreso en la frente.

Marlene miraba atenta la imagen, no era la primera vez veía una foto de el… pero esta era especial.

Mabel que había regresado a su lado miraba a su sobrina sin saber muy bien que hacer o decir, al parecer la imagen impacto mucho a la niña.

Es… ¿es mi papá?-pregunto la niña sin dejar de ver la foto.

Si-contesto la mujer.

Hubo un rato de silencio que hizo que Mabel empezara a incomodarse.

¿No habías visto fotos de el?-pregunto no muy segura.

La niña agacho la mirada.

Si… pero es la primera vez que lo veo tan joven… y sonriendo-dijo en voz baja.

Mabel miro la fotografía enfocándose en la imagen de su hermano, luego volvió a mirar a su sobrina que miraba al suelo con puños apretados. Se mordió el labio por el sentimiento de culpa que la empezó a invadir.

Tomo aire, además de valor, y se agacho a la altura de su sobrina dispuesta a levantarle el ánimo.

Tengo muchos fotos de el… cuando éramos niños-dijo poniendo una mano en el hombro de la niña-luego te la muestra-dijo sonriendo.

La niña levanto la mirada viendo el rostro de su tía, sonrió levemente pero de forma sincera.

Me gustaría-dijo

Sabes…-continuo su tía-te pareces mucho a el… bueno en lo hermosa y fantástica eres idéntica a mi-dijo rodando lo ojos provocando una risa de su sobrina-pero en lo demás… eres idéntica a el.

La niña se sonrojo, no era la primera vez que le decían eso, pero si que alguien que no fuera su mamá se lo dijera.

Gracias-dijo apenada.

Las dos se quedaron viendo, Marlene empezaba a ver con otros ojos a su tía.

Ahora si-dijo Mabel poniéndose de pie-vamos a mostrarte tu cuarto que ya me gruñe la panza-la niña asintió siguiendo a su tía a su nuevo cuarto.

Su tía tenia razón cuando le dijo que ese cuarto estaba algo abandonado, los únicos muebles del lugar eran la cama y una mesa de noche, el resto del cuarto lo ocupaban un montón de cajas.

El resto de la tarde entre las dos trataron de hacer mas habitable el cuarto, sacaron algunas de las cajas al pasillo y otras solo las acomodaron en un rincón, luego con mas tiempo les encontrarían lugar, la niña aprovecho que su tía salió un momento del cuarto para sacar de su mochila un retrato y ponerlo en la mesa de noche junto a la cama, era una fotografía donde salían ella y su mamá, una mujer rubia muy atractiva.

Vaya, conque ya empezaste a desempacar-dijo Mabel que había regresado al cuarto y agachándose donde la mochila abierta-déjame ayudarte.

Marlene al ver la acción de su tía palideció, la iba a descubrir.

¡No lo hagas!-grito la niña, pero era demasiado tarde.

Mabel fue tomada por sorpresa por la reacción de la niña, pero al ver el interior de la mochila y ver su contenido, y la verdadera razón por la que estaba tan pesada, empezó a sonreír.

Además de ropa, la mochila estaba llena de libros, muchos libros. Algunos parecían muy viejos y de hecho Mabel, que había crecido rodeada de libros, reconoció muchos de los títulos, eran libros del género misterio.

Conque era esto ¿eh?-dijo sacando uno de los libros.

Marlene deseaba que la tierra la tragara, muy apenada se sentó en la cama y se tapo el rostro con sus manos.

No te rías-dijo sin descubrir su rostro.

Mabel se le quedo mirando y pensando que realmente se parecía a el. Se puso de pie y poniéndose justo al frente de su sobrina se puso de cuclillas.

¿Por qué debería de reírme?-pregunto tomando de las manos a la niña y descubriendo su rostro, Marlene estaba roja como tomate y con los ojos algo cristalinos.

Es raro-respondió ella sin atreverse a ver a los ojos a su tía.

Mabel empezó a reír haciendo que Marlene se sonrojara más.

Claro que no lo es tonta-dijo rodando lo ojos-todo lo contrario, es muy genial.

Marlene algo sorprendida finalmente miro al rostro a su tía.

Pero… si lo es-dijo-que a una niña le guste eso…

¿Leer?-dijo Mabel con ceja levantada-claro que no lo es, cariño tu no eres rara ni nada parecido, jamás te avergüences por algo que te guste ¿entiendes? –Acaricio una de las mejillas de su sobrina-Mientras tu seas feliz nada importa.

La niña sintió un calor en su pecho, ahora si estaba segura que su tía era alguien súper genial.

Gracias tía Mabel-dijo sonriendo.

Para la cena, las dos se la dedicaron en la cocina tratando de preparar algo, fue una actividad muy divertida porque la mujer dejo que la niña participara bastante, claro que al inicio su sobrina no se mostro muy segura de eso, después de todo jamás había preparado algo, cuando tienes un chef personal para que lo harías tu, pero la verdad con los ánimos de su tía la niña de apoco se fue animando. Mabel a pesar de ser una experta cocinera se hizo la tonta haciendo de la actividad bastante divertida arrojándose algo de comida y haciendo experimentos tontos con los ingredientes.

Marlene jamás creyó conocer a un adulto que fuera tan divertido.

Estuvo muy genial-dijo la niña muy emocionada mientras acomodaba su cama preparándose para dormir, ya vestía una pijama totalmente rosa.

Si que lo fue-dijo su tía que la ayudaba a acomodarse.

¿Mañana podemos hacerlo otra vez?-pregunto muy ilusionada mientras se acurrucaba en su nueva cama.

Mabel sonrió con la idea de que finalmente logro ganarse a su sobrina.

Bueno…-dijo rascándose la cabeza-no creo tener tantas energías para limpiar todos los días tal desorden-dijo riendo pero provocando una cara de decepción en su sobrina-pero… tengo una mejor idea.

De nuevo a la niña le brillaron lo ojos.

¿Cuál?-pregunto emocionada.

Que tal si mañana me acompañas a mi trabajo…-dijo sonriente-seguro una cocinera tan buena como tu seria de mucha ayuda.

¡Me encantaría!-grito emocionada, sin duda pasar el verano con su tía seria muy genial.

Mabel empezó reír por la reacción de la niña, tal vez se pareciera a sus padres, pero estaba seguro que también tenia un poco de ella misma.

Genial-dijo la mujer arropando a la niña-entonces descansa, será un verano intenso-dijo besando la frente de la niña-buenas noches cariño.

Marlene se sonrojo un poco, esos gestos solo los tenia su mamá con ella.

Igualmente tía Mabel-dijo algo apenada.

Pero cuando su tía ya le había dado la espalda dispuesta a salir del cuarto recordó algo.

Espera tía Mabel-dijo sentándose en su lugar.

¿Que pasa?-pregunto volviendo a ver a su sobrina.

Bueno…-la niña se empezó a sonrojar-quería preguntarte algo.

¿Qué cosa?-dijo volviendo al lado de su sobrina.

Acaso… bueno… ¿hay algún circo por aquí?-pregunto apenada.

Mabel no esperaba eso, se le quedo mirando con ceja levantada sin entender porque tal pregunta.

¿Un circo?-dijo-no… estoy segura que por aquí no hay algo así… ¿Por qué preguntas?

La niña por la pena tardo en contestar, lo que estaba apunto de contar era muy extraño, incluso para su tía.

Bueno… es que cuando llegue… el rato que te estuve esperando… vi a muchos enanitos… y pensé que eran parte de un circo o algo así-dijo sobándose las manos incomoda.

¿Enanitos?-pregunto Mabel Pines que empezaba a sonreír.

Bueno… creo que eran eso… eran mas chicos que yo y tenían grandes barbas-la niña no se creía así misma lo que decía.

Mabel empezó a reír a carcajadas, vaya que si seria un verano interesante.

No te rías-le reclamo apenada su sobrina-que es en serio.

Oh, cariño perdóname-dijo tratando de calmarse-es que no creí que se dejaran ver tan fácil.

¿Quiénes?-pregunto de inmediato la niña.

Mabel en lo que retomaba aire empezó a recordar su primer verano en ese pueblo.

Luego te explico…-dijo nuevamente besando en la frente a su sobrina-fue un día muy intenso, mejor duerme que mañana nos levantamos temprano-dijo de nuevo tomando rumbo a la puerta dejando a una Marlene algo decepcionada, después de apagar la luz y estar a punto de cerrar la puerta del cuarto recordó que faltaba decir algo-oh… y bienvenida a Gravity Falls.