Desde el punto de vista de la joven castaña, el lugar esta lejos de ser el sitio mas genial del mundo.
Se trataba de una vieja cabaña a mitad del bosque y que al perecer era algo así como un destino turístico porque durante el camino observo vario letreros que anunciaban que se acercaban a la "Cabaña del Misterio".
Era un viejo edificio que se encontraba en muy malas condiciones, pareciera que en cualquier momento podría venirse abajo, la verdad tenía una muy mala pinta.
¿Qué te parece?-le pregunto su tía que como siempre, estaba muy sonriente, ella obviamente iba sentada en el asiento del conductor esperando expectante la respuesta de su sobrina-esta genial ¿no?
Marlene sentada en el asiento del copiloto veía con cierto horror el viejo edificio.
Yo… no diría eso tía Mabel-dijo sin dejar de ver la fea cabaña.
Mabel no pudo evitar reír, al ver y oír la actitud de su sobrina le hizo recordar al padre de la niña.
Creme cariño-dijo acaricien el pelo de la niña haciendo que esta se enfocara en ella-este es el lugar mas fantástico del mundo entero.
La niña se le quedo viendo sin entender para luego volver a mirar donde la cabaña.
¿Por qué dices eso?-pregunto mientras se empezaba a acariciar las manos.
Mabel tardo en contestar pensando en por donde empezar, realmente era muchas las razones pero al final sonrió al tener la mejor de todas.
Bueno… para empezar aquí era donde tu papá y yo pasábamos el verano-dijo con cierta nostalgia.
Al oír eso de inmediato Marlene volvió a enfocarse en su tía algo sorprendida por la respuesta.
¿En serio?-se le notaba cierta emoción en su voz.
Nuevamente Mabel empezó a reír por la reacción de su sobrina.
Claro que es en serio-contesto entre risas-aquí era donde veníamos en las vacaciones… la verdad vivíamos todo el año esperando ese momento-confeso aun con ese tono nostálgico en su voz.
Marlene volvió a mirar hacia donde la cabaña, pero ahora con ciertas preguntas en su mente.
Entonces… ¿mi papá vivió aquí?-pregunto en tono bajo.
Mabel con sonrisa triste se le quedo mirando, una sensación de culpa volvía a nacer.
De hecho…-empezó dudosa-tu papá…
Pero cuando noto que su sobrina volvió a mirarla con ojos expectantes se dio cuenta que estaba a punto de hablar demás, tenía que contenerse.
No… nada-dijo agachando la mirada.
Obviamente eso provoca que la niña se decepcionara y frunciera el ceño, esa actitud misteriosa de su tía la empezaba a fastidiar.
Hubo un rato de silencio que empezó a incomodar a las dos Pines. Marlene de brazos cruzados y algo molesta miraba hacia el frente mientras que su tía solo apretaba los puños sintiéndose culpable.
Bien… supongo que es hora-dijo Mabel notándosele incomoda-vendré por ti a la tarde…
Al oír eso Marlene de inmediato volteo donde su tía con los ojos llenos de pánico.
¿No te vas a quedar?-dijo en un tono que notaba su preocupación de quedarse sola en ese lugar.
Eso fue suficiente para que su tía volviera a reír.
No cariño, tengo que ir a trabajar-dijo volviendo a acariciar el largo pelo de la niña-no te preocupes, estarás bien.
Marlene se le quedo viendo no muy convencida.
No estoy segura tía Mabel-dijo dijo la niña sobándose las manos y volviendo a mirar hacia la cabaña.
No te preocupes… se que no tiene una buena pinta… pero es un lugar fantástico, además, no existe lugar mas seguro en el mundo que este...-dijo bastante segura de sus palabras-es mas, te aseguro que para la tarde me darás la razón y no te vas a querer ir.
La niña seguía mirando hacia la cabaña aun muy dudosa.
Pero… ¿Quién vive ahí?-pregunto
Mabel empezó a reír levemente.
Tú solo pregunta por el señor misterio…-
Marlene frunció el ceño por tal rareza.
¿El señor misterio?-
Si, el señor misterio-dijo su tía con amplia sonrisa-ahora ve, que ya es tarde.
Marlene se lo pensó buen rato, obviamente estaba lejos de sentirse segura de visitar ese extraño lugar, realmente le daba mala espina tan siquiera acercarse al viejo edificio… pero pensando en lo que le dijo su tía decidió arriesgarse.
Respiro profundamente para tomar algo de valor, se desabrocho el cinturón y abrió la puerta del auto.
Te veo en la tarde cariño-se despidió su tía que estaba sonriente por ver que su sobrina visitaría su amada cabaña.
Si… nos vemos tía Mabel-dijo la niña antes de bajar del auto.
Cerro la puerta del viejo convertible y sobándose la manos se quedo viendo hacia donde el viejo edificio aun bastante dudosa. Pero tomando de nuevo algo de valor empezó a caminar rumbo a la cabaña del misterio.
Mabel no arranco el auto, miraba algo seria como su sobrina caminaba hacia la cabaña, quería estar segura de algo…
Cuando llego al pie de las escaleras del pórtico, volvió a dudar, ahora que estaba tan cerca ese lugar realmente era intimidante. Volteo donde aun estaba el viejo convertible en un intento de sentirse segura, al notar como su tía desde dentro del auto le hacia señas animándola a continuar fue suficiente para que volviera a tomar valor.
Al pisar el primer escalono yo como la vieja madera rechinaba haciendo que tuviera un leve escalofrió, por cada paso que daba se podía oír como la madera crujía, realmente era un lugar muy viejo.
Al llegar al pie de la puerta solo podía pensar en que clase se persona podría vivir en ese horrible lugar. Sin duda se trataría de gente muy extraña, serian como ermitaños.
Toco de forma suave la vieja puerta, como intentando que no la escucharan, dejo pasar unos cuantos segundos para volver a golpear un poco mas fuerte pero sin exagerar. Paso un rato y nadie abrió, para alivio de la joven castaña.
Bien… supongo…-dijo dispuesta a dar la media vuelta y volver con su tía.
Pero fue en ese momento que pudo escuchar como unos pasos se acercaban desde el otro lado de la puerta. Trago en seco por los nervios, el sonar de cada paso hacia notar que se trataba de una persona de gran tamaño. Se empezó a imaginar un hombre enorme, con cara de malo y una actitud peor, si vivía en medio del bosque sin duda debería tratarse de un tipo muy rudo.
Por esa fue que se sorprendió bastante cuando vio al hombre que abrió le abrió la puerta.
Efectivamente se trataba de un hombre de gran tamaño, cincuentón, era alto y sobretodo, gordo. Iba vestido de forma simple, con una playera gris y unas bermudas además que usaba una gorra con un signo de interrogación marcada en la frente.
El hombre al abrir la puerta y ver a la joven castaña que había llamado abrió lo ojos como platos bastante sorprendido.
H-hola…-dijo la niña algo intimidada-busca al seño…
¿Mabel?-pregunto embobado el obeso.
Al oír la pregunta la niña se empezó a sonrojar.
N-no-dijo apenada-soy Marlene, la sobr…
Ooooh-la interrumpió el hombre emocionado al comprender de quien se trataba-vaya con que tu eres Marlene-dijo con gran sonrisa-es un gusto, te estábamos esperando.
El hombre le extendió la mano con una amplia sonrisa en el rostro.
Hola, soy Soos-se presento.
Marlene algo sorprendida por la actitud alegre del hombre tardo un rato en reaccionar, pero finalmente regreso el gesto. Al estrechar la mano del hombre noto que estaba bastante calluda.
M-mucho gusto-dijo la niña aun algo apenada.
Vaya, realmente te pareceres a Mabel-dijo el obeso llevándose la manos en la cintura y sin dejar de sonreír-me engañaste por un segundo.
S-si, me lo han dicho mucho-confeso la niña algo sonrojada.
Es que sin duda te pareces-dijo riendo tontamente-es como si fueras la versión 2.0 de Mabel-al oír eso la niña solo pudo reír-ahora que lo pienso… ¿Dónde esta tu tía?, pensé que también iba a venir.
Oh, ella esta allá-dijo la niña apuntando donde el viejo convertible rojo.
Al ver lo que la niña apuntaba el hombre dibujo una enorme sonrisa en su rostro.
¡Hola Mabel!-grito mientras agitaba uno de sus enormes brazos saludando a la mujer.
Desde dentro del auto, Mabel que había estado observando la escena, regreso el saludo.
Marlene veía atenta al hombre, era alguien extraño, pero no de la forma en que se lo había imaginado.
Oh vaya-dijo el hombre volviéndose a enfocar en la niña-realmente es como ver el antes y después de una persona… me pregunto si habrá una versión infantil mía…-dijo poniendo cara seria y provocando de nuevo una risa de la niña.
No lo se… pero quien sabe-dijo Marlene con mas confianza, ese hombre realmente era alguien agradable.
Si… Soos 2.0… no suena mal ¿verdad?-dijo mientras se rascaba en mentón y con cara seria, aunque luego pareció recordar algo-¡tengo una idea!, te tengo que presentar a alguien, pero le diremos que eres Mabel niña y que viajaste en el tiempo, sin duda eso la sorprenderá-dijo riendo por su "gran" idea.
No se si eso funcione-dijo la niña también riendo, realmente era una persona muy chistosa.
Ven, pasa, seguro ella esta en la cocina-dijo haciéndose a un lado para dejar pasar a la niña.
Marlene se lo pensó un momento, volteo donde estaba el viejo auto de su tía y luego al rostro sonriente del hombre… ella también sonrió y entro a la cabaña.
Mabel al ver entrar a su sobrina a la cabaña soltó un suspiro de alivio, se quedo pensando algunas cosas poniendo cara seria aunque luego sonrió con la idea de que el verano para su sobrina oficialmente empezaba. Arranco el auto y tomo rumbo a su trabajo.
