05/07/2018


Viñeta: 3 de 5

Palabras en esta viñeta: 984


¡Todavía es un niño!

2020: Casa de Campo del Matrimonio Riddle-Potter.

Harry gruñó delante de sus hijos como muy pocas veces hacía, llevando sus manos a las caderas con gesto de enfado.

-No voy a aceptar que mis hijos anden por ahí sucios, eso no es propio, niños -regañó.

- ¡Pero!

-Pero nada… Si no tomáis un baño no iréis con nosotros a buscar a Vic.

- ¡Venid a merendar, se nos va a hacer tarde! -Gritó Tom desde la cocina.

- ¡Papá! -Los gemelos salieron corriendo como alma que lleva el diablo por el largo pasillo.

Harry suspiró quedamente, contó hasta diez y después fue tras ellos. Para él, sus hijos eran lo mejor que le había pasado en este mundo pero, ciertamente, tener a dos niñitos con el carácter y la bravura de Tom era muy agotador en ciertas ocasiones… como esta, por ejemplo.

- ¡Papi no nos quiere llevar con vosotros a buscar a Vic! -Lloriqueó Kenneth agarrado a la pierna de su alto padre.

- ¡Nos quiere dejar aquí con los elfos! -Le copió Ethan.

Tom sólo suspiró.

Dos padres satisfechos, dos niños llorosos -pero bañados- y tres regañinas más tarde, los Riddle-Potter junto a sus dos benjamines partían hacia la estación de King Cross. Primero iban por la red Flu hasta su mansión en el centro de Londres y de ahí tomarían el auto muggle hasta la estación.

Una vez en el andén, los niños veían en todas direcciones en busca de su hermano mayor Vic, pero sin apartarse un milímetro de sus padres. Mientras tanto, Tom y Harry sonreían y saludaban a cada bruja o mago que se les acercaba; no por nada el hombre había consolidado uno de los mejores gobiernos en toda Europa, con más de doce años a la cabeza y cuatro victorias consecutivas en las elecciones.

El andén iba llenándose a medida que los alumnos bajaban del tren escarlata, gritos de felicidad llenaban el aire y familias enteras abrazaban a sus pequeños a medida que se iban encontrando.

- ¡¿Por qué tarda tanto en bajar?! -Inquirió Ethan, malhumorado.

- ¿Dónde se habrá metido mi pequeñín? -Se preguntó Harry, mirando por encima de las cabezas a lo largo de todo el andén.

-No te preocupes, cariño, allí está -indicó Tom con una sonrisa.

Los gemelos salieron corriendo al encuentro de su hermano mientras Harry y Tom seguían sus pasos.

- ¡Vic! ¡Vic! -Chillaron los dos, llegando al frente del muchacho que sonrió verdaderamente feliz y se agachó a la altura de sus hermanitos, tomándolos a los dos en un abrazo fuerte.

- ¡¿Cómo están los niños más lindos de todo el mundo!? -Preguntó, exultante.

- ¡Bien! -Indicaron, respondiendo al abrazo con ímpetu.

- ¡Mi pequeñín! -Llamó Harry, avanzando hasta donde estaba su hijo y abrazándolo fuertemente.

- ¡Papá! -Ludovic se puso colorado al instante, pero respondió al abrazo con las mismas ganas que su padre.

-Hijo, ¿cómo te ha ido todo? -Saludó Tom, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Muy bien, padre -abrazó Vic al alto hombre.

- ¡Hey, Vic! ¡Se te olvidó la bufanda en el vagón!

Un chico muy alto y apuesto fue a su encuentro, tenía los ojos color plata, el cabello rubio -liso y fino- y la piel nívea. Sus facciones eran puramente angelicales pero se notaba -por su insignia de Capitán y Prefecto- que el chico era más mayor de Vic.

Tom fue el primero en elevar una elegante ceja ante el muchacho, que tragó pesado al ver el rostro serio del Ministro.

- ¡Gracias, Ian! -Sonrió Ludovic con sus mejillas sonrosadas, tomando la bufanda azul y plateada*.

-De…, de nada -sonrió también, sonrojándose.

-Padre, papá, él es Ian Hyperion…

- ¿Malfoy? -Preguntó Harry, sorprendido pero sonriente a la vez.

-Así es, señor -tartamudeó- encantado de conocerles -dijo, proporcionando su mano en un saludo cordial.

-Llámame Harry, por favor, señor me hace sentir mayor -le tendió la suya sonriendo.

Tom, después de varios segundos de titubeo, la aceptó también, todavía serio.

-Estos son mis hermanitos, Ethan Alexander y Kenneth Isaac…, decid hola a Ian, niños.

Los gemelos miraron recelosos al chico rubio pero asintieron y le saludaron secamente:

-Hola.

-Hola -correspondió Ian con una semi sonrisa titubeante-. Bu…, bueno, yo me tengo que ir, me están esperando... Espero que nos veamos en la Final Nacional de Quidditch, Vic. -Dijo, sonrojado.

-Sí, claro que sí. -Contestó él, igual de sonrojado que el mayor.

-Adiós niños -sonrió a los pequeños-, adiós señores Riddle.

-Adiós Ian, fue un gusto conocerte -se despidió Harry, el chico asintió y se fue.

Horas, largas horas más tarde, en una de las habitaciones más alejadas y grandes de aquella casa de campo familiar…

-No me gusta ese chico.

-Tom… -Advirtió Harry.

-Es un Malfoy -gruñó, como si aquello fuera igual de peligroso que llamar a la parca-, esos imbéciles siempre buscan cómo meterse en mi camino.

-Tom, es un niño.

-Ludovic sólo tiene trece años. ¡Todavía es un niño!

-Amor… tú me conociste a mí a esa edad -rió el pelinegro.

-Eran otros tiempos -dijo, enfurruñado-. Y también es diferente.

-Tom, nuestro pequeño también tiene derecho a enamorarse… -Harry besó a Tom al ver que éste iba a replicar nuevamente.

-Me sigue sin gustar para él, ese chico tiene quince años. -Dijo, cuando el beso hubo terminado.

-Amor, cuando nos dimos nuestro primer beso tú tenías diecinueve y yo sólo catorce… -Tom abrió la boca pero la cerró un segundo después-. Dejemos que nuestro hijo viva su vida…, al fin y al cabo estamos sacando conclusiones apresuradas.

-Jrrmm -Gruño el hombre.

- ¿Tom?

Harry lo miró con una sonrisa y el Ministro no pudo hacer nada frente a eso, terminó asintiendo ante la cara de felicidad de su esposo.

-Eres un excelente padre, ¿lo sabías? -Dijo, besándolo como solo él lo hacía-. Te amo, Tom

-Y yo a ti, Harry -contestó, correspondiendo al beso con pasión.


Vic tiene que ser Ravenclaw, como yo, obviamente xD