¡Si! ¡Pasé de curso!
Tal y como ya había dicho con anterioridad, si pasaba de curso, lo más probable es que sacaría el capítulo 2 (Aunque de sería el capítulo 1, pues el primero es sólo un prólogo) con mayor rapidez.
En lo personal, siento que pudo haber sido mejor, pues demoré alrededor de tres días en terminar este capítulo.
Sip, relativamente corto, ¿no? Aunque tenga alrededor de 11000 palabras (meta a la que quería llegar). Además… ¡Ya tengo Reviews! ¿Debería sentirme feliz? Esta es la primera vez que obtengo un review, además, no es solo uno, ¡sino cinco!
Bueno, al menos estoy enganchando a la gente lentamente a esta historia, por lo que supongo que tendré que esforzarme n.n
De paso, deberé mencionar algo, para evitar problemas. No he pensado todavía en ningún Shippeo, pues ya hay gente (2 de hecho… una gran muchedumbre xD) que me está de forma indirecta o directa que haga parejas o algo así. ¡Apenas llevo un capítulo y ya están pensado en eso! *suspiro*.
Ya que abordo ese tema, supongo que lo explicaré aquí de forma directa. No he pensado en absoluto en ningún posible Shipping para la historia. Tampoco es que la historia está del todo lista, ¿saben? Es más, la voy construyendo mediante avanzo en la historia. Sí, es algo irresponsable y puedo generar fallas en la historia, pero es para mí el mejor método de tratar de sorprenderlos, y de no perder la inspiración en medio de la trama. Hay muchas historias que han quedado pausadas por plasmar todo lo que quieren en una pauta antes de proseguir. Incluso por aquello los personajes pueden quedar "estáticos", pues debo desenvolverlos para que vayan en función de los sucesos, y no viceversa.
La historia trata de "Red" y como se desenvuelve en este mundo tras reencarnar. Y es en base a lo que siente de momento (Ya lo he dicho, se deja llevar por sus sentimientos, afectando su toma de decisiones, e incluso su actitud, considerando además que estos cambian debido a sus reacciones a diversas situaciones y ambientes) que hará sus decisiones diferentes. El mundo que estoy desarrollando de por sí está listo. Incluso tengo una pauta para la "caracterización de los personajes" de mayor relevancia y "datos varios" para el universo.
Los shippeos no están descartados, e incluso el "Harem" que DETESTO CON TODA MI ALMA (principalmente por la confusión entre "Harem" y "Comedia Romántica") bien podría no estar descartado.
En todo caso, no pienso agregar a ninguno de los acompañantes del Sato (Satoshi / Ash) como una posible pareja, al menos para Red, y tampoco a sus contrapartes del Manga o el juego.
Y aquellos que esperan que todo vaya tal como en el juego… Tengan por seguro que no será así. Es más, en este capítulo, verán como todo aquello que esperaban se va a la mierda en 11000 palabras…
Ah, hablando de eso. Ruego que me disculpen. Estoy seguro que más de alguno considerará este capítulo aburrido. En primer lugar, aquellos que esperaban la entrega de los iniciales o el primer combate… Lo siento, pero eso será para el próximo capítulo (SPOILER… debí haber puesto esto antes, ¿no?). No, tampoco nuevamente estaremos viendo todo desde la perspectiva de Red y su conocimiento y opinión. Es más, incluso pasaremos por un montón de personajes. Además, tendrán la oportunidad de ver las versiones ReBoot de algunos personajes de la franquicia, como Delia, o un distinto origen para otras cosas que son importantes o curiosas ya sea en el juego, el manga o la serie.
Pero este capítulo ES importante.
Ahora, le añadiremos una dosis de cruda realidad a las fantasías de Red. ¿Recuerdan las preguntas del capítulo anterior? El porqué de ellas probablemente lo vean reflejado el día de hoy. No importa si no respondieron nada, o sólo no lo mencionaron. Incluso si sólo pensaron la respuesta, o la meditaron, cumplí mi objetivo (Aunque la idea era que me respondieran t.t)
También podrán observar los múltiples cambios que hay en este universo con el de los otros universos y facetas de la franquicia.
Otra cosa de las que quería hablarles, es que a ratos perdía la inspiración a medida que escribía. "¿Y eso qué?" Se preguntaran. Sencillo. Para cualquiera que escriba, y menos sin una pauta, eso puede causar el colapso de toda la historia o el capítulo.
De hecho, yo pensaba darle a Red su inicial e introducir varios personajes en este capítulo, pero… terminó en esto. Bueno, al menos, puedo poner en marcha mis planes antes de lo que creía, por lo que pronto se vendrá algo interesante, kukuku…
Lo siento, estoy divagando (Se los dije, Red está basado en mí, al menos en parte). Ruego por sus disculpas en caso de cualquier inconveniente… ¿Saben qué? Mejor lean la historia. Nos vemos abajo.
P.D: Estén atentos a todo lo que lean, que abajo me divertiré con mis preguntas… que creo que se convertirán ya en costumbre, si sigo así…
En fin, disfruten del capítulo n.n
Pokémon no me pertenece. La franquicia le pertenece a Satoshi Tajiri, Nintendo, Game Freak, y a todos los relacionados a los anteriormente mencionados. Yo solo me encargo de traer este fanfic mientras me intoxico en alcohol (por festejar demasiado. ¡Pasé de curso!)
CAPÍTULO 1: "Similar no significa "Idéntico" / Un Mal Inicio
Al abrir la puerta, Red se encontró (Sin ninguna sorpresa) con un estrecho pasillo que daba hacia unas escaleras.
No había ningún misterio en eso. En los videojuegos, las únicas partes en la casa de Red eran el primer piso, y el segundo. Parecía normal, pero el primer piso solo tenía la cocina, una alfombra, una mesa y un televisor. Mientras que el segundo piso…
Era solo la habitación de Red.
¿Qué pasaba con su madre? ¿Dónde dormía? ¿Dónde había un baño?
Son muchas las preguntas que los fans se habían hecho a lo largo de los juegos. Pero las respuestas que estos obtenían eran equivalentes al aire. Era tan así que múltiples fans (quizás bajo el producto de su alocada imaginación, o quizás bajo los efectos de algún psicótico estupefaciente) habían creado teorías bizarras con respecto a Pokémon.
Como la teoría del mundo Post-apocalíptico, la teoría de que los pokémon son mutaciones creadas por el hombre, o la teoría de que el mundo de Pokémon estaba bajo los efectos de una post-guerra, eran muchas las teorías.
Pero ahora, sentía como que una de esas teorías creados por los fans había sido hecha pedazo (al menos, si realmente este fuera un mundo como pokémon, claro está).
No había ningún misterio en eso.
Pero Red aun así se sentía intrigado.
Las escaleras que daban al primer piso estaban a su izquierda, pero a su derecha y en frente, había cuatro puertas en total (aparte de la suya).
Red suponía que una de esas debería ser la habitación de sería la habitación de su madre. Pero en cuanto al contenido de las otras tres… ¿Qué serían? Red no tenía idea.
Una de las desventajas de haber reencarnado es su escaso conocimiento de su situación actual, o cómo comportarse.
Bien, había jugado todos los juegos de Pokémon en existencia y había memorizado (en gran parte) la mayoría de los eventos en la historia y su jugabilidad.
Si este mundo era igual a Pokémon, no debería haber problema alguno, ¿verdad? Todo debería ser igual.
Pero desde el primer momento, ya había comenzado con un mal inicio.
Este mundo tenía una dosis extrafuerte de realidad. Además, si era así, no era lógico el ser un personaje que no hablara bajo ninguna circunstancia.
Entonces, ¿cómo debía comportarse? Él no era Red (al menos, no el de este mundo, si lo había como tal), por lo que no sabía cómo comportarse con las personas cercanas a este.
Hubiese sido mucho más conveniente haber despertado junto con los recuerdos de su vida pasada y la memoria de Red de esta vida, así sería mucho más sencillo y se evitaría todo este pensamiento innecesario. Es más, ¡Ni siquiera había bajado la maldita escalera debido a esto!
Inconscientemente, agarró la parte delantera de su gorra, presionándola hacia abajo para cubrir su expresión.
Por alguna razón que él mismo desconocía, este gesto lo calmó considerablemente. No al punto donde despejó sus dudas, pero si al nivel donde podría llamarse "calmado y sereno".
Era irónico el cómo este hecho ocurrió. Para él, una persona cuyos sentimientos no podían no estar fuera de control cada segundo, descarrilando sus pensamientos y sobrepensando las cosas a niveles extremos, sería una de las pocas veces que se le podía llamar sereno.
¿Qué era esa gorra? ¿Una gorra terapéutica? Controlando sus emociones inestables con tanta facilidad… ¿Dónde estuvo esta gorra los últimos 27 años de su vida?
Mientras pensaba en… ¿Estaba pensando o divagando? Lo que sea que estuviera haciendo en su cabeza, suspiraba internamente mientras se preparaba para lo que vendría a continuación.
El cómo era capaz de divagar en estupideces y frivolidades mientras pensaba seriamente era algo que incluso el mismo era incapaz de entender.
Su mano se posaba sobre el pasamano de la escalera. Tragando saliva, puso un pie en el escalón, descendiendo.
Cada pisada que descendía resonaba en su corazón, haciendo que con su mano derecha presionara firmemente la "lámina de su gorra", tratando de darse valor a sí mismo, y ver si tal estado de ánimo sereno y calmado sería mantenido mientras más fuerza usara para presionarlo.
Nero: No conozco ninguna palabra para o término para referirse a la lámina sobresaliente de la gorra, la parte que define la parte frontal. Creo que se llamaba ala o visor, pero no estoy seguro, así que lo dejaré como "lámina" o simplemente como "Parte frontal" de la gorra por carencia de un término. Al fin y al cabo, supongo que todos entienden a qué se refiere ¿no?
La presión en su pecho subía y descendía constantemente, como si estuviera en el interior de una montaña rusa. Las dudas que lo caracterizaban sobrepasaban incluso la cantidad que podía aguantar sus cerebro, haciéndolo incapaz de saber dónde comenzar o el porqué de las dudas.
Cada vez que tragaba sentía como su nuez de Adán golpeaba su corazón, entumeciendo su cuerpo (dentro de su mente), y una sensación de vértigo y mareo lo llenaba.
No quería terminar de bajar los escalones, pero en el fondo lo deseaba. Una expectación sólo conocida por aquellos quienes el miedo y la ansiedad los dominan.
Sin querer llegar al amargo final, pero a la vez esperan que el sufrimiento acabe.
Para Red, quizás estas eran las escaleras más largas que había pisado en toda su vida
Nero: Aunque considerando que ese cuerpo es su nuevo cuerpo debido a la reencarnación, la vida que ahora posee es una "Nueva vida" independiente de Red o "él", en realidad no sólo serían las escaleras más largas que ha pisado, sino las primeras escaleras que ha pisado en su vida.
Incluso aunque no eran ni cuatro metros de escalones, para el fueron tal vez los segundos más largos de toda su vida.
Pero los escalones no son ilimitados. Todo aquello que principio tiene, final tiene.
Red no pudo evitar soltar un suspiro cuando sus pies tocaron el suelo del primer piso. Ya sea un suspiro de alivio o de fatiga mental, al menos algo de la presión acumulada había sido descartada de su cuerpo.
Ya no podía volver atrás. Ya estaba aquí. Era hora de enfrentar a la realidad.
Nuevamente había diferencias con respecto a la versión original.
Las escaleras nuevamente estaban rodeadas por un pasillo que separaba estas de las demás habitaciones. Este pasillo llevaba directamente hacia la puerta de salida.
Asomándose por una entrada a su costado derecho, se hallaba una sala de estar que también fungía como comedor, separado por una pared de lo que sería la cocina.
Aparentemente, uno de esos cuartos en el segundo piso debería ser un baño, pues de ninguna manera era posible que esta casa no viniera con un baño (Además estos eran todos los cuartos en el primer y segundo piso, por lo que no hay cabida de un baño en otro lugar de ellos).
Además, cosas como un televisor frente a la mesa, cuadros, estantes y fotos también se hallaban presentes en la sala-comedor.
Pero eso era de esperarse. Al fin y al cabo, esto no era un juego, sino una realidad. Esta casa, a menos que estuvieran endeudados, les robaran, fueran pobres o bien la casa estaba recién comprada, era dudoso que estuviera tan vacía como la casa de Red (O cualquiera de hecho) en los primeros Pokémon (aunque aplica sobre todo desde la primera a la tercera generación, pues de allí en adelante al menos parecen casa creíbles).
En cuanto a Red… Su expresión no lo demostraba, por su frío semblante, además que la gorra que llevaba cubría gran parte de su rostro y obstaculizaba que su mirada fuera vista, pero interiormente estaba aturdido y anonadado.
Y el motivo de eso…
Era la hermosa mujer sentada en la mesa de la sala-comedor.
Un largo cabello negro, tan negro como el suyo, un cabello negro que incluso superaba la tonalidad del negro azabache se hallaba recogido en una hermosa cinta negra con un broche dorado como adorno.
Su bello rostro poseía las más hermosas de las facciones. Labios finos y perfectos llenos de una dulce y tentadora coquetería que impulsarían a cualquier hombre a tratar de tomarlos por cualquier medio necesario. Piel nívea cual jade o porcelana que parecía capaz de ser más suave que la piel de un bebé, o el toque de una pluma. Un hermoso rostro bien distribuido, como si el molde de su cabeza y cara hubieran sido especialmente hechos para que aquellos rasgos calzaran en ella.
Una nariz que parecía haber sido esculpido por genios en su arte para complementar su belleza casi antinatural. Mejillas que a pesar de la madura belleza que esta mujer poseía, parecían tener un aire de infantilidad, haciendo que su edad aparente mucho menos de lo que tendría en realidad. Unos ojos de color chocolate con unas perfectas pestañas cuyas miradas parecían ser capaz de hacer a cualquier hombre babear por ella. Orejas que aunque no se veían del todo por el cabello, tenían un aura de delicadeza. Sus cejas negras, finas y delicadas, le daban un aire lleno de gracia, elegancia, coquetería, infantilidad, sensualidad y extrañamente el aire de una madre cariñosa.
Si hubiera que describirla, su rostro sería el de un ángel.
Pero eso si contamos sólo su rostro. Aquello que más lo dejó embobado y anonadado (quizás embelesado sería el termino correcto) era otra cosa.
Su escultural cuerpo.
Un cuello que desde su mentón hasta su clavícula eran perfectas y llenas de un extraño y misterioso erotismo, unos pechos que, si bien no eran copa F, se acercaban a ella, con una forma exquisita y cautivadora. Brazos delicados y de suave apariencia, con delicadas y frágiles manos. Una cintura estrecha, carente de grasa innecesaria, que parecía que podía ser rodeada con facilidad con un solo brazo. Unas caderas que, a pesar de ser menos que su cintura, eran bastante estrechas como las de una adolescente que algunas partes de su cuerpo no terminan de desarrollarse, pero a pesar de ello, de alguna forma acomodaban con facilidad un trasero apetecible que llenaba los instintos masculinos con deseos profanos, al igual que sus piernas esbeltas y delicadas, como si el más mínimo toque podría romperlas.
Incluso aunque vestía un vestido rojo ceñido al cuerpo con un delantal blanco y una camisa amarilla bajo el vestido, a pesar de que las partes importantes eran cubiertas por partes holgadas que limitaban la imaginación, no se podía negar.
Esa mujer, quizás Femme Fatale sería la mejor forma de describirla.
Pero no era solo su belleza casi divina la que lo había dejado aturdido.
Lo que lo tenía en ese estado… era que no sentía ninguna clase de deseo hacia ella.
Red antes de reencarnar era una persona sana. Como cualquier persona sana, tenía deseos. Bueno, quizás no tan sano, pues para él estaba bien lo que fuera mientras sea una mujer humana, sin importar la edad o su personalidad.
Pero como todo hombre, sabía apreciar la belleza, y por su naturaleza instintiva, varias veces se dejó llevar por sus instintos bestiales y tomó decisiones llenas de su bestial lujuria por aquellas hermosas chicas.
No era al punto donde incluso recurriría a la violación, como cierto compañero de clases en el pasado que tras haber caído enamorado de una chica de otra clase, no encontró mejor forma de expresar sus sentimientos que violarla (Vaya forma de expresar sus sentimientos, por culpa de su estupidez incluso hasta antes de su muerte no tenía idea de cuando saldría de prisión).
En cambio, lo que hacía era… bastante particular. Digamos que el apodo que gano por sus amigos y compañeros cercanos era "Brook", debido a que, ya sea por sus acciones o por su final, siempre terminaba de la misma forma que el compañero de Ash Ketchum.
Se podría decir que incluso después de haber estado saliendo con "ella", aunque refrenó su impulso por chicas lindas, tenía que admitir que incluso en ese entonces las admiraba y apreciaba en secreto, como todo buen hombre
Por eso, para que él no sienta NADA tras ver a tal hermosa mujer que eclipsaría con gran facilidad a todas las mujeres bonitas que ha visto desde su nacimiento hasta tomar este cuerpo como suyo… Bien podría ser que este cuerpo tenía graves problemas de impoten…
Red sacudió su cabeza. No quería ni pensar en si "eso" ya no funcionaba.
Pero mientras su mente estaba lleno de un miedo diferente al que tenía antes de bajar las escaleras…
-¿Red? ¿Ya estás despierto?
Una melodiosa voz vino mientras la joven mujer volteaba su rostro hacia su dirección.
"¿Qué es esta sensación?" Es lo que Red pensaba. Su mirada tenía un dejo de calidez semejante a la que una Madre tendría por su hijo…
Espera.
Esa ropa, ese color de pelo, esa ubicación…
…
Red tragó profundamente. Ahora, la identidad de esa hermosa mujer cuya apariencia no podía incluso ser comparada a la de una obra de arte había sido descubierta por Red.
La joven-Su madre, suspiraba con una irónica sonrisa.
-En fin… Todos los niños se van de casa algún día… ¡Así es la vida!- Susurraba su Madre, como si tratase de consolarse a sí misma.
"Efectivamente esa persona… Es la madre de Red, huh" pensaba Red. Sus diálogos eran los mismos que los de la Madre de Red en los videojuegos. Con razón no sentía ninguna atracción hacia ella. Además, con semejante belleza como Madre, era imposible que sus hijos no salieran igual de hermosos. Eso explicaría el porqué era tan apuesto y hermoso, hasta el punto que cualquier mujer se derretiría por él.
Era imposible para Red no tener esos pensamientos narcisista. ¿Cómo no tenerlos? Era horriblemente hermoso. Estaba seguro que su belleza no tenía par en este mundo o en el anterior...
-Nuestro vecino, el Profesor Oak, quería verte. Por favor, no lo hagas esperar.
Ella casualmente agregó una línea extra a su diálogo original. Aunque Red casualmente lo dejó pasar. Un extraño sentimiento de desolación se ceñía en el interior de su corazón.
Ya sea como un consuelo, o como unas palabras finales antes de partir, Red no pudo evitar decir.
-Ya veo… Nos vemos, Mamá. Cuídate.
Red se volteó para ir hacia la puerta al exterior. Era el primer diálogo que, por muy escaso que sea, por mucho que deje bastantes cosas que desear, era quizás el primer diálogo que Red decía en este mundo.
Pero justo cuando su mano tocaba el pomo de la puerta…
Una sensación cálida y agradable lo llenaba desde la espalda.
Su madre, antes de darse cuenta, se había levantado de la mesa, había corrido, y lo había abrazado por detrás.
-Red. –Susurró ella, como si aguantase sus lágrimas y su tristeza. –Por favor. Ve con cuidado. No te culpes por lo que pasó ese día. No es tu culpa. Por favor, no te fuerces…
Cada palabra estaba llena de tristeza y miedos ocultos. Red no sabía el porqué, pero cada palabra de ella traspasaba y acuchillaba en lo profundo de su alma. Extrañas escenas veían a su mente, pero cada vez que intentaba concentrarse en ellas, ellas desaparecían como si nunca hubieran estado allí, desvaneciéndose como el humo.
Sus labios dejaban escapar palabras sin su consentimiento y su control, como si no le pertenecieran.
-No te preocupes, mamá. Sé perfectamente que eso… no fue culpa de nadie.
Red se hallaba sorprendido. Aquellas palabras que escapaban de su boca ni siquiera las había pensado. Pero su cuerpo las había pronunciado casi como si hubieran sido preparadas de antemano.
El sentimiento que cada palabra de su madre taladraba en su corazón, pero las palabras que su propio cuerpo había dicho eran incluso más fuertes que las de su madre.
Pero si Red pensaba que ya se había detenido, estaba muy equivocado.
-Mamá… te prometo que me cuidaré. No me arriesgaré a nada a menos que sea necesario que me arriesgue.
Sus palabras de consolación parecían haber alcanzado a su Madre.
-Sí… Cuídate, Red.
-Me voy… Madre.
Un sutil ambiente llenaba la habitación mientras Red en su renovado silencio se iba del lugar que en los últimos 15 años había sido su hogar.
La habitación se había sumido en el silencio, mientras la mujer de 35 años seguía en el mismo lugar en el que había abrazado a su hijo.
Sentimientos encontrados moraban en su corazón. Miedo, inseguridades, dudas, y conflictos internos.
Ella no quería que su hijo fuera de viaje. Si, bien ya tenía 15 años de edad, la edad que les permitía tener legalmente una Licencia de Entrenador y viajar por la región.
Desde ahora, podía empezar su viaje y viajar con un pokémon, como cualquier joven de su edad. Podría conseguir las medallas de los gimnasios de la región, y así entrar a la Liga Pokémon. Podría ganar la Liga, y enfrentarse al Alto Mando de la región. Podía ganarles a todos y enfrentarse al actual campeón de la Región (Si ella no recordaba mal, Lance era el nombre del actual campeón de Kanto). También podría volverse un Artista Pokémon o un Coordinador Pokémon, tendencias de las demás regiones que se habían empezado a extender a las regiones como Kanto, Jhoto, Teselia y Alola. Incluso podría unirse a la Guardia Real, un investigador Pokémon, o hasta un Maestro Pokémon.
Pero ella misma sabía más que nadie, Pues lo había vivido de primera mano junto a su amado, los peligros que un viaje por la región conllevaban. Y sabía más que nadie que si alguien sabía quiénes eran los padres de Red, probablemente el viaje de su hijo sería incluso más peligroso que el suyo.
No, incluso si no se enteraban, los tiempos habían cambiado. Ya no era como hace 15 años en el que los movimientos revolucionarios y organizaciones criminales estaban a la orden del día.
No, eran más bien pocas las organizaciones criminales que había en la actualidad.
Pero antes, la mayoría de ellas eran tan fáciles de acabar que incluso una simple pareja de 15 años de edad era capaz de acabar con varias de ellas como si fuese tan fácil como participar en una batalla de gimnasio.
Incluso en ese entonces, al menos las organizaciones criminales trabajaban en base a un sentido llamado "Honor" como el Team Utopía, el Team Umbra, o incluso la Mafia Kalosiana. Quienes no recurrirían a métodos tan deshonestos y despreciables para lograr sus crímenes (Es más, les daban a sus "víctimas" la posibilidad de librarse si les ganaban en un combate Pokémon). Sobre todo los movimientos revolucionarios, como los Templarios o los Libertadores de Hoenn, quienes a pesar de su fanatismo casi religioso, al menos tras una buena paliza con sus Pokémon, eran capaces de recapacitar.
Pero no, ya no eran esos tiempos.
Ahora, monstruos como el Team Rocket, el Team Flare, o hasta los Team Aqua y Magma rondaban por allí, sueltos y sin bozal.
Monstruos que no tenían compasión, monstruos sedientos de poder, capaces de hacer cualquier cosa con tal de lograr sus objetivos. Sin importar si es robo, asaltos, asesinatos, violaciones, secuestros, terrorismo, o incluso genocidio.
Al menos, el Team Aqua y el Team Magma parecían ser razonables, pero incluso aun así eran casi como fanáticos religiosos, como aquellos que trataron hace 18 años de tomar las Ruinas Alfa y Pueblo Lavanda por la fuerza, aquel extraño culto hacia un Pokémon llamado "Mising" Algo, aquel que ella, su novio, y sus compañeros desbarataron en el Monte Plateado.
Cuando pensaba en ese culto, un extraño escalofrío recorría su columna vertebral.
Sus palabras, cuando ella, su futuro marido, Giovanni, Howard, Millia y Máximo lograron acorralarlos en el principio del lugar más peligroso del mundo, el apodado "Purgatorio Blanco", aun ahora eran capaces de perturbarla hasta lo más profundo de su ser.
Si eran las palabras de un loco moribundo en sus últimos momentos, los delirios del fanático religioso, amenazas llenas de ira hacia aquellos que traían su muerte, o una retorcida maldición… Cada vez que pensaba en ella, no podía dejar de velar por su hijo.
Más que una amenaza, delirio, o maldición… parecía una profecía.
Se sentó en la silla en la que estaba sentada antes de hablar con su hijo. Ahora que había recordado aquellas palabras, un sentido de intranquilidad aún más fuerte que las veces anteriores inundaba su corazón.
"Red… Cuídate mucho…"
Red se hallaba detrás de la puerta que acababa de cerrar.
Sentía un extraño escalofrío.
Su cuerpo había reaccionado, y hablado por sí mismo, sin que le diera ninguna instrucción.
Pero lo peor…
Lo peor era esa extraña sensación que moraba ahora que había salido de su hogar. Sentía como si una invisible mano jugueteara tocando su corazón y el resto de sus órganos internos.
No, no era una metáfora, ni una forma de expresar.
Sentía como su boca se llenaba con el metálico sabor de la sangre. Aguantaba con todas sus fuerzas escupir la sangre que se agolpaba en su tráquea.
Su corazón se sentía lleno de una molesta sensación similar a la que su garganta tenía cuando eso ocurrió.
Su garganta se expandía y dilataba, sentía como se fundía su sangre en lava ardiente.
Nunca en su vida había sentido la sensación de sus órganos internos siendo manoseados. Como cualquier persona sana, nunca había sufrido ningún tipo de cirugías, ni mucho menos que esta no tuviera anestesia.
Pero esa sensación debería ser similar a la que ahora sentía.
Sus ojos aguantaban con fuerza sus lágrimas. Quería llorar, gritar, arrancarse la piel de la frustración. Su cabeza dolía como aquella vez en que su vida terminó.
Pero su cuerpo no reaccionaba. Sentía como si estuviera paralizado.
Soportando esta diabólica sensación, sentía como su voluntad estaba siendo minada.
El dolor físico era algo que ningún ser humano podía soportar. Era algo que inundaba con el miedo y la desesperación. Algo que incluso podía llevar a un ser humano a desear la muerte.
Pero lo que Red sentía no era solo un dolor físico.
A pesar de todo su sufrimiento, incluso eso no era suficiente como para quebrarlo.
Pero en el momento que estaba recuperando su movilidad…
Una risa infantil sonaba cerca de su oreja.
La piel de su cuerpo se tensó, sus cabellos se erizaron de forma casi instantánea. El miedo que antes apenas sentía creció hasta embriagar su cuerpo, mente y alma con esta horripilante sensación. Las campanadas de alerta en su cabeza resonaban con toda la violencia posible mientras aquella risa resonaba en su cabeza sin ser capaz de desaparecer de ella.
Era una risa infantil, similar a la de una niña.
Pero a pesar de esa infantilidad, estaba teñida de la malicia y la locura más pura que haya visto. Tenía un toque de seducción ardiente como la de una súcubo, incongruente con la voz que parecía provenir de la tierna y armoniosa (como campanillas) voz de una niña de no más de 7 años.
Pero sobre todo, era una risa tan burlona, congruente con los movimientos de aquella invisible mano tocando sus órganos internos. Casi como si su risa, la respiración de Red y el movimiento de la mano estuvieran perfectamente sincronizados.
Pero aquello que casi lo sumió en la demencia en aquel entonces, aquello que casi acabaría con el destino de muchos en ese instante, no fue solo aquella risa demencial.
Esa misma voz, cuya respiración hechizante casi podía oír y sentir en su piel, nuevamente resonó.
Tarareado.
Pero aquella canción que tarareaba le puso los pelos de punta.
Una canción que casi parecía un tributo a la muerte y a la oscuridad. Una simple canción que al ser tarareado por aquella voz tan melodiosa e infantil, parecía tener un aire tan demoniaco y perturbador que incluso superaba al miedo que sintió en aquel momento en que su risa resonó en su cabeza.
Una canción que en los primeros 151 cartuchos del juego original, causó el suicidio de cientos de niños debido a las ondas bineurales que esta contenía.
La canción de Pueblo Lavanda, la original, era tarareada de forma tan armoniosa que opacaría incluso al coro de ángeles que el paraíso poseía.
Pero el miedo que ahora Red sentía era diferente del anterior.
Bien podría ser que había comenzado a vivir en este mundo hace incluso menos que una hora. Bien podría ser que incluso en su vida pasada su capacidad deductiva y su capacidad para entender las indirectas eran cercanas a 0.
Pero ahora entendía claramente lo que aquella voz quería decir.
"Te espero allí" parecía decir.
"Te espero en Pueblo Lavanda"
Una vez que parecía que había entendido el mensaje, aquella sensación tan maligna parecía haber disminuido. La canción parecía haber terminado, y una legre risa, cual campanas que marcan el juicio de los condenados a muerte, volvió a sonar. Parecía contenta, como si observase a un perro que acababa de entender que sus necesidades se hacen fuera de la casa.
La invisible mano se movió, y acarició por última vez su corazón, con una suavidad tan perturbadora, como aquel que con cariño y afecto limpia un recuerdo preciado, antes de que la sensación desapareciese por su espada, como s fuera renuente a dejarlo, tocando con suavidad y cuidado las ultimas partes que pudiese antes de irse.
El silencio perduró un rato.
Hasta que…
Red cayó de rodillas al suelo, con sus manos evitando que estrellara su rostro contra el piso. Su cuerpo estaba lleno de sudor frío mientras que cada uno de sus músculos estaba temblando como si convulsionasen.
No pudo evitarlo, finalmente abrió su boca… y soltó una larga bocanada de sangre.
No, no era solo sangre. Su saliva, jugos gástricos y más cosas se habían adherido a esa bocanada de sangre.
No podía evitarlo. Mientras la sensación extraña recorría su cuerpo, ese ardor monstruoso que dejaba un entumecimiento por todo su cuerpo, su boca seguía abriéndose, vomitando todo el contenido de su estómago.
Tuvo bastante suerte de no haber comido nada. Al menos eso pensaba, pues si no, el piso en vez de ser manchado de un rojo cercano al rosa por su saliva y jugos gástricos, sería de un repulsivo color verdoso.
Pero no le podía importar menos el color de su vómito.
Lo único que sabía es que su cuerpo dolía como nunca antes.
Después de haber vaciado todo su estómago en el piso. Finalmente tomo un gran respiro. No se sabe desde cuándo, pero estaba manteniendo el aire desde hace bastante rato.
Cada respiro que tomaba era un respiro lejos de sus óptimas condiciones.
Su garganta ardía como el infierno, cada respiración era más difícil que la anterior. Sus músculos palpitaban en débiles convulsiones mientras su rostro y su piel perdían cualquier color.
Su cuerpo y su ropa estaban cubiertas del sudor que su cuerpo emanaba, y su mente estaba en un total caos.
¿Qué fue eso? ¿Quién era o qué era eso? ¿Fue sólo una ilusión? No, ¡Era imposible que esa mierda fuera una ilusión! ¿¡Por qué hacía eso!? ¿¡Por qué le quería hacer sufrir tanto!? ¿¡Por qué tarareó esa canción aquí!? ¿¡Qué es lo que debe hace en Pueblo Lavanda!?
No… Pueblo Lavanda, fantasmas… esa canción….
Un escalofrío recorrió su columna vertebral.
Sentía como de alguna manera retorcida todo cobraba sentido. Pero a la vez, entendía cada vez menos.
Seguía sin tener una maldita idea de lo que acababa de ocurrir.
Solo sabía que tenía miedo. Miedo como nunca antes.
No sentía tanto dolor desde que su cuerpo anterior había muerto. E incluso en ese momento no sentía tanto miedo como ahora.
Antes de darse cuenta, la fuerza abandonó sus brazos, y su rostro se estrelló contra el piso.
La somnolencia repentina por la desaparición del dolor lo invadió, a pesar de las alarmas de peligro en su cabeza. Su vista se volvía borrosa, y sus sentidos eran cada vez más débiles.
Antes de darse cuenta, se había quedado inconsciente.
Desde que bajó de su habitación hasta que salió de su hogar, aunque había algunas similitudes desde el principio a lo que sería el juego, desde que abrió su boca, cada cosa que ocurrió fue diferente a sus expectativas. Su cuerpo no respondía como quería, sentía como si él no lo manejase, e incluso cada una de sus frases ni siquiera sentía que él las hubiese dicho.
¿Será tal vez…?
Pero incluso si fuera así, ¿Qué ocurrió ahora?
¿Por qué alguien estaba manoseando sus órganos internos? ¿Por qué se reía? ¿Qué era eso?
Incluso tras haber perdido la conciencia, esos pensamientos aun rondaban en su mente.
-Haah (*suspiro*). Abuelo, ¿Por qué se supone que tenemos que ir a la casa de ese idiota?
De camino a la Casa de Red, dos figuras caminaban lentamente. Una de esas figuras era la de un hombre adulto con una corta cabellera grisácea. Sus cejas relativamente pobladas estaban inclinadas por su ceño fruncido, mientras que su usual sonrisa no estaba presente.
A su lado, un adolescente de no más de 16 años que en cualquier universo podría ser considerado como hermoso caminaba con una hastiada expresión.
El joven llevaba un buen cuidado cabello castaño. Sus ojos eran del mismo color que su nombre. Su piel bien no era tan nívea como la de Red, pero en combinación con su peinado, sus cejas afiladas como espadas, su fuerte mirada y sus expresiones faciales, le daban una apariencia hedonista y salvaje. Pero su apariencia salvaje y hedonista tenía un extraño encanto capaz de sacar más de un suspiro ardiente a cualquier chica en esa edad.
Vestía una camiseta negra haciendo conjunto con un pantalón de color verde similar al que ocupan los militares.
Cualquiera que haya jugado el videojuego, leído el manga, o incluso haber visto la serie, sería capaz de reconocer a ese par.
Eran Samuel Oak, mejor conocido como el Profesor Oak, y su nieto, tu rival, Green.
¿Hacia dónde se dirigían? Tal y como ya se había mencionado anteriormente, iban hacia la casa de Red.
Ambos se habían cansado de esperar la llegada del entrenador. Incluso, ¡Red se había perdido la entrega de los iniciales!
Tanto Bulbasaur como Charmander y Squirtle habían sido ya tomados por otros entrenadores. En cuanto a Green, incluso si el mismo no tenía un inicial, su abuelo tenía un Pokémon especialmente guardado para él, por lo que no haría mucho la diferencia.
Naturalmente, no fueron solo tres jóvenes los que llegaron.
Cerca de 35 jóvenes llenos de ambición y sueños llegaron al estudio del profesor Oak en busca de su propio Pokémon y su propia PokéDex.
Entre ellos, la mayoría se llevó Pokémon de otras regiones, como Zigzagoon, Poochyena, Hoothoot, Shinx, Ralts, Sentret, Lillypup y Patrat, entre otros. Pero los más suertudos tuvieron la oportunidad de llevarse Pokémon con una gran cantidad de desarrollo como Pikachu, Igglybuff, Cleffa, Aron, Vulpix, Metang, Mareep e incluso un Larvitar, un Gible y un Dratini.
Pero solo aquellos que tuvieran la recomendación directa del profesor Oak serían capaces de obtener lo mejor de la cosecha: Tres Pokémon de gran potencial y desarrollo, conocidos también como los "Iniciales Especiales", aquellos que rara vez es posible hallarlos en un estado salvaje.
Originalmente, eran Red y Green los destinados a tomar a uno de ellos, pero como el primero no llegó a tiempo, una vacante para un "especial" había aparecido.
Y en cuanto a Green, decidió no tomar un "especial" para no llevar una ventaja injusta sobre su rival (Acción tras la cual un montón de chicas soltaron gritos ruborizadas. Más tarde, debido a este evento se formaría un "Grupo de Admiradoras de Green Oak, las cuales lo seguirían a todas partes como animadoras, pero eso era un tema aparte).
El profesor Oak solo podía suspirar mientras a regañadientes tuvo que entregarles los dos iniciales restantes a una chica con un sombrero de paja y otro a un chico con una gema incrustada en su frente (Oak esperaba que fuese de adorno… pues no lo parecía en lo más mínimo. Aunque por un momento había considerado entregarle un Sableye sin razón alguna).
Tras la finalización de la ceremonia de la entrega de la PokéDex, el nombramiento del título de "PokéDex Holder" y la entrega de licencias oficiales para ser un Entrenador Pokémon, tanto Green como el profesor Oak vinieron lo más rápido posible a la casa de su vecino.
-Este chico… Nunca me imaginé que no vendría a la Ceremomia…
Oak suspiraba en resignación.
-Dudo que ese idiota no viniera a la ceremonia por su propia voluntad. –Dijo Green como si fuese algo obvio, mostrando una indiferencia evidente hacia las palabras de su abuelo, refutándolas casi instantáneamente. –Al fin y al cabo, por muy frío que parezca, ese tipo tiene una sangre más caliente que la mía en cuanto se refiere a batallas Pokémon.
Nunca se perdería el recibir un inicial, terminó Green.
El profesor Oak asintió a esas palabras.
El mismo conocía a Red casi tanto como a su propio nieto.
Ambos se criaron juntos, comieron juntos, jugaron juntos, se divertían juntos, prácticamente no había cosas en la que no estuvieran haciendo algo por separado.
Claro, eso fue hasta que su rivalidad nació, por motivos que incluso el mismo Samuel Oak ya ni recordaba.
Pero por eso el mismo podía decir con certeza que era poco probable que Red por iniciativa propia decidiera no ir hacia la Ceremonia de Nombramiento de PokéDex Holder.
En cuanto a su madre, Delia, reteniéndolo… bien podría ser una opción, pero el mismo sabía que con el carácter de Delia y el de su marido, era poco probable que ella lo retuviera de ir en busca de su propio camino.
Por eso, en vez de esperar hasta que Red apareciese, decidieron ir ellos por él.
El laboratorio de Samuel Oak estaba relativamente cerca de su casa.
Eran escasos los habitantes de Pueblo Paleta. Con suerte, su población general llegaría a los tres mil, a pesar del gran terreno que este pueblo ocupa. Además, las construcciones por eso están orientadas a la simpleza y facilidad, además de lo práctico, viéndose esto reflejado en que las mayorías de las calles no tenían intersecciones más que para dar hacia algún lugar en específico, o dar hacia la Ruta 1.
Y para rematar, la cantidad de casas que había en Pueblo Paleta era relativamente escasa. La mayoría de las familias en Pueblo Paleta eran numerosas, pero en su mayoría, a menos que se casasen o tuvieran algún trabajo fuera de Pueblo Paleta, se mantendrían viviendo con su familia.
No había necesidad de crear un exceso de casas. No solo sería un desperdicio de dinero y de recursos, sino que también dañaría el medioambiente y a los pokémon que viven en él.
Y aunque el trecho entre las casas por eso era bastante amplio, era una distancia aceptable y transitable (aunque el cansancio no se podía negar).
Y el laboratorio del profesor se hallaba a unos escasos 450 metros de su hogar, el cual estaba literalmente en frente de la casa de los Oak.
-Es una suerte para ese perdedor que el abuelo aún tenía algunos Pokémon guardados.
-Aunque es una pena el tener que entregárselos. Son un valioso material de investigación para mí. Aunque si se tratase de ustedes…
-No te preocupes, abuelo. Es imposible que yo no los cuide. –Respondió Green con una sonrisa confiada a su preocupado abuelo.
Antes de darse cuenta, Green se había sumido en unos profundos pensamientos. Tal como si se estuviese preguntando acerca del sentido de la vida, la profundidad con la cual pensaba en como burlarse de Red era incluso envidiable por este humilde escritor. Desde insultos e indirectas, hasta el fingir que ya no quedaban Pokémon y que tendría que esperar hasta el próximo año, múltiples situaciones se le venían a la cabeza.
Pero cuando estaban a algunos metros de la casa de Red–
Todos esos pensamientos se congelaron.
Frente a Green y al profesor Oak, Red acababa de perder la fuerza en sus brazos antes de desmayarse.
El silencio perduró por escasos momentos, hasta que ambos gritaron al unísono:
-¡RED!
Sus pasos anteriormente lentos se habían vuelto rápidos y frenéticos. Ambos corrían a toda velocidad esperando con todas sus fuerzas que al joven futuro entrenador no le haya pasado nada grave.
Green fue el primero en llegar junto a Red.
-¡Red! ¡Oi, Red! ¡Despierta! –Gritaba Green mientras daba vuelta a Red (Quien estaba boca abajo) y lo sacudía afirmándolo de sus hombros.
-Green, ¡Basta! ¡Puedes causarle una fractura a Red en su cuello! –Gritó el profesor con un dejo de terror y desesperación en su voz. Red para él era alguien tan valiosos como su propia familia. Si algo le llegase a pasar a Red… el no sabría cómo reaccionar.
El desplazó a Green para observar a Red. A su costado, un charco de lo que sería sangre, vómitos y saliva yacía esparcida cerca de donde su cabeza yacía.
Sus músculos convulsionaban débilmente, apenas perceptibles, pero si el no pudiera percibirlo, realmente no sería una eminencia en el campo de los Pokémon.
Fuera de eso, al menos en apariencia, no parecía tener ningún síntoma grave. Sólo se había desmayado.
"¡Claro! ¡Como si vomitar sangre fuera algo poco grave!" Maldijo Oak en su mente.
-Green, ¡Atrapa! –De improviso, el profesor sacó de uno de sus bolsillos dos Pokéballs, las cuales se las arrojó a Green.
-Esto… –Green se hallaba en una pérdida momentánea de palabras. No sólo su amigo y rival se hallaba inconsciente en el piso, sino que además su abuelo le lanzó dos Pokéballs. ¿Qué estaba ocurriendo el día de hoy?
-Dentro de esas Pokéballs, hay dos Pokémon. –Explicó el profesor Oak. –Uno de ellos es mi Fearow, mientras que el otro es tu inicial.
Green nuevamente quedó aturdido. ¿Su abuelo le estaba confiando uno de sus propios Pokémon? ¿Por qué tan repentinamente? Normalmente, incluso para su propia familia, su abuelo Samuel era el tipo de personas que no le confiaría a nadie más el cuidado de sus Pokémon que no fuese él mismo. No, olvídate de sus Pokémon. Todas aquellas ventajas que sus supuestos compañeros de clase y amigos pensaban que tenía por ser el nieto de un profesor e investigador reconocido eran inexistentes. Él no tenía un Pokémon desde pequeño, él no tenía una gran cantidad de dinero, él no tenía su propia PokéDex (hasta ahora), él no tenía acceso a los datos privados de su abuelo…
En absoluto, nada de eso.
Pero ahora, no sólo le había aventado su inicial, sino que además le había confiado a su Fearow. ¿¡Qué demonios estaba ocurriendo!? ¿Podría ser que…?
…Oh.
-Veo que lo entendiste sin necesidad que te lo explicase. –Dijo su abuelo sin apartar la mirada de Red. –De todas formas, no está de más el decirlo. Prepárate para el combate y mantente alerta. Es posible que Red haya sido atacado por alguien, e incluso es posible que hayan atacado a Delia. Quiero que golpees la puerta y te mantengas alerta en caso de cualquier cosa, pues no me podré concentrar en lo que ocurra a mí alrededor si estoy revisando a Red.
-Comprendo. –Dijo secamente Green, mientras afilaba sus sentidos al máximo.
No era como si Green no tuviera experiencia alguna en batallas Pokémon. A pesar de no tener Pokémon, hubo un tiempo en el que él y Daisy fueron a un lugar llamado "Tienda de Batalla" junto con su abuelo, donde tuvieron la oportunidad de usar Pokémon prestados para combatir con otros entrenadores.
Había varias modalidades, desde "Amateur", "Expertos", "Batalla de la Frontera", "Principiantes" y "Novicios". Por supuesto, tanto Green como Daisy entraron en la categoría "Novicios".
Consiguiendo rápidamente la experiencia necesaria, incluso sin tener sus propios Pokémon, su clasificación y categoría rápidamente había subido desde "Novicio" a "Amateur".
En cuanto a su hermana, Daisy… A pesar de ser 11 meses más joven que él, su talento… No, no quería pensar en eso.
Green sigilosamente se dirigía hacia la puerta mientras se preparaba para cualquier cosa. Bien podría haber instaurada una trampa detrás de la puerta, o bien podrían comenzar a atacar en el momento en el que Green esté frente a la puerta. Bien podría ser que simplemente él y su abuelo estaban siendo paranoicos.
Pero Green no quería arriesgarse a nada. Sin importar las posibilidades y las probabilidades, el mejor método para estar atento a cualquier cambio y actuar contra él era simplemente estar precavido y preparado para cualquier posibilidad.
Cinco pasos cerca de la puerta, cuatro pasos, tres pasos, dos pasos, un paso.
Cuando estaba a tan sólo un paso, sus sentidos se agudizaron al máximo posible. Con su mano izquierda sosteniendo la Pokéball del Fearow, con la derecha ubicando su mano cerca de la puerta de una forma en la que podría retraer con facilidad su brazo ante cualquier caso, Green cuidadosa pero rápida y fuertemente golpeó la puerta de la casa de Red.
Inmediatamente dio un salto en diagonal hacia atrás. Si iba directamente hacia atrás, podría pasar a llevar al profesor Oak o a Red. Si saltaba hacia la izquierda o la derecha, saldría del campo de visión de la puerta, por lo que si había algún enemigo oculto tras ella, Green no podría verlo (y viceversa) y lo primero que sus ojos captarían sería al célebre profesor tratando de salvar la vida del joven chico, a lo que, seguramente, atacarían sin piedad con la inexistencia de cualquier duda.
Por eso, esa posición en la que se hallaba ahora era perfecta. Él sería el primero en ver a la persona tras la puerta y viceversa.
Mientras se aferraba a la Pokéball del Fearow de su abuelo, se preparó para un posible combate… …Que nunca llegó.
Todos sus anteriores preparativos fueron en vano. La persona que abrió la puerta no fue un desconocido, un miembro del Team Rocket o algo similar. Era Delia, la Delia que todos conocían y reconocían.
-¿Green? ¿Qué haces aquí? –Delia preguntó extrañada al joven chico. –Si buscas a Red, debería haber ido a la Ceremonia de…
Antes de poder terminar la frase, terminó de abrir la puerta por completo, para quedarse petrificada.
Frente a sus propios ojos, se hallaba un Red inconsciente en el piso siendo atendido por el Profesor Oak.
Delia quedó en shock durante unos momentos. Green sabía que esa sería la reacción natural de cualquier persona. Ver al hijo que había cuidado durante quince años de su vida inconsciente en el piso podría ser algo que ninguna persona podría soportar sin desesperarse.
Pero lo que haría Delia a continuación sería lo que dejaría a Green sin aliento.
La apacible sensación que Delia desprendía había desaparecido. En cambio, un aura opresiva la rodeaba.
Green tembló involuntariamente al sentir esa aura. Esa sensación que la rodeaba… Green no sabía que era lo que la gente llamaba "instinto asesino" o "Sed de sangre". Pero ahora, parecía que lo había entendido finalmente… de la peor manera posible.
En menos de tres segundos, Delia había arrojado tres Pokéballs (que había sacado de quién sabe dónde) alrededor de ella, Green, el Profesor Oak y su hijo.
-Donphan, Alakazam, Altaria, ¡Salgan!
Seguido de su voz, tres grandes figuras salieron en un haz de luz fuera de sus Pokéballs.
Green no podía dejar de estar perplejo. Él siempre había conocido la faceta apacible y tranquila de Delia, quien siempre tenía una sonrisa llena de calma y amabilidad en su rostro.
Pero la Delia frente a sus ojos, no era en absoluto aquella a la que estaba acostumbrado a ver. En cambio, lo que frente a sus ojos estaba era una entrenadora experta desprendiendo grandes cantidades de sed de sangre, en un estado de alerta y con una expresión tan fría que dudaba que Red pudiera comparar con su frialdad habitual.
Además, la frialdad de Red era fundamentalmente diferente que la frialdad de Delia. La frialdad de Red estaba llena de un sentimiento de indiferencia, del tipo de sensación que te haría perder el interés en él involuntariamente. Pero la frialdad de Delia… era despiadada hasta el punto en el que no podía dejar de temblar.
Hace tiempo, había oído de su abuelo que sus padres y los padres de Red eran entrenadores de gran calibre, incluso pudiendo medirse contra miembros del Alto Mando o Campeones novatos.
Naturalmente, Green no le dio importancia n ningún momento, y lo aisló en algún recoveco de su mente.
Pero ahora, entendía las palabras de su abuelo… La madre de Red, tenía el aura de un Campeón, y la presión de uno.
Delia pasaba de Green y sus reacciones como si este fuera nada más que aire, mientras se acercaba con cautela a Oak, quien al ver a Delia no pudo evitar dar un suspiro de alivio.
-Suerte que estás bien, Delia. –Dijo el abuelo del entrenador en un murmullo lleno de alivio.
-¿Qué le sucede a mi hijo? –Delia ignoró las palabras de Oak y fue directo al grano. El semblante de Oak cambió de inmediato a uno serio y solemne.
-…No lo sé, Delia. –Ante esas palabras, Delia no pudo evitar levantar una ceja en un toque de asombro. Incluso aunque no era un médico, el profesor Oak no sólo era una eminencia con los pokémon, incluso sus habilidades médicas eran similares a las de un médico experto. ¿Incluso él era incapaz de decir que había sucedido? El profesor Oak siguió mientras ignoraba la reacción de Delia –No parecía haber sido atacado físicamente, ni tampoco hay rastro de la habilidad de algún Pokémon. Tampoco parece haberse enfermado. Es como si sólo… hubiese vomitado sangre y se hubiese desmayado sin razón.
Delia frunció sus cejas. ¿Ella se creería tal cosa como que se había desmayado de forma espontánea? Si no era un ataque físico, ni una enfermedad… Entonces sólo quedaba una opción.
-Alakazam.
-[Sí, Ama, estoy en eso]
El Alakazam que había lanzado, quien estaba junto a Green (Por alguna razón, Green quedó en un estado similar al trance al ver al Alakazam), cerró sus parpados por unos momentos, mientras que desprendía una sensación similar a como si estuviese meditando profundamente.
Después de unos momentos, sus parpados se abrieron, reflejando un pequeño indicio de sorpresa.
-¿Encontraste algo? –Delia preguntó tras ver la reacción de su Alakazam.
-[Por supuesto, Ama. Pero por ahora, no es el momento indicado] Su Alakazam respondió. – [El estado del Joven Maestro no es grave, pero si se descuida, incluso la muerte podría no ser un resultado demasiado lejano]
Al oir aquellas palabras, el color desapareció del rostro de todos.
-Rápido, Green. Ayúdame a cargar a Green a nuestra casa. –Le urgió el profesor a su nieto. –En nuestra casa tenemos equipo médico en caso de que situaciones como estas ocurrieran. Delia, –Dijo, mientras observaba a la madre de apariencia juvenil del chico. –Mantente en estado de alerta. No descarto que haya sido obra de algún Pokémon del tipo Psíquico o Fantasma el responsable de esto. Puede que ya no tengas a tu Gengar, pero tu Alakazam y tu Gardevoir deberían ser capaces de hacerle algo a cualquier peligro.
-No se preocupe, Prrofesor. –Delia interrumpió al profesor. –Ya estaba pensando en eso, y tengo las contramedidas perfectas.
Moviendo un poco el blanco delantal, en aquel ceñido vestido rojo, en su cintura llevaba un cinturón negro cruzado, en el cual había espacio para llevar seis Pokéballs, de las cuales el profesor solo conocía a cinco de esas Pokéballs y sus pokémon
Tres de ellas ya habían sido usadas, revelando a su Donphan, su Alakazam y su Altaria, mientras que dos de ellas llevaban un Mr. Mime y un Gardevoir.
En cuanto a la última Pokéball, incluso el profesor Oak no sabía cuál era su contenido.
Pero no debía ser en absoluto un Pokémon simple. Al fin y al cabo…
…Ningún entrenador en sus cabales usaría una Master Ball en un Pokémon cualquiera.
-Abuelo, ¿es eso…? –Green al observar la Master Ball sintió como sus propios ojos se abrían como platos. El anciano profesor no pudo hacer otra cosa más que palmear el hombro de su nieto. Desde que Delia salió hace menos de unos segundos, había recibido un shock tras otro de parte de la madre de su amigo.
Incluso él mismo se hallaba estupefacto al observar la Master Ball.
Calmando su propio corazón conmocionado, instó a Green a llevar entre ambos a Red a su casa, mientras Delia los seguía a una distancia "segura", manteniéndose alerta ante cualquier situación o cambio.
Tras no observar ni notar nada extraño, soltó un corto suspiro de alivio, antes de observar inquisitivamente a su Alakazam. Él más que nadie, como su inicial, sabía que aunque Delia estaba actuando fría, en su corazón, todas aquellas dudas, miedos e inseguridades que durante tanto tiempo había tenido en su corazón ahora se hallaban libres, haciéndola flaquear y a punto de desmoronarse.
Su entrenadora sin importar cuanto tiempo pasase, seguía siendo aquella dulce y débil chica que conoció hace 20 años. Puede que su actitud haya cambiado, pero en esencia eran exactamente la misma persona.
-Ahora, ¿Me dirías que ocurre, Samy? –Dijo Delia sacándolo de sus pensamientos, usando el viejo mote que le había dado cuando era sólo una niña.
Alakazam suspiró. Era difícil de explicar lo que vendría a continuación. Él mismo ya entendía que era lo que había ocurrido. Pero el quién y el cómo… incluso el por qué le era desconocido.
Tratando de organizar sus palabras, usando su telepatía, le comunicó a Delia lo mejor que pudo.
-[…Ama, sé lo que afectó al Joven Maestro] –Al ver la expresión de Delia, que lo instaba a continuar, dio un corto respiro antes de proseguir. -[Fue un ataque espiritual. Bien pudo haber sido un ataque de algún Pokémon psíquico, un ataque Fantasma o un ataque del tipo Hada]
-… ¿Pudo? –Ante las palabras de su Alakazam, Delia frunció sus cejas. ¿Incluso su Alakazam era incapaz de saber su procedencia o tipo?
-[Ama, el ataque al Joven Maestro no fue hecho con intención de causar muerte, ni tampoco fue hecho con la intención de causar daños ni dolor. Fue hecho… Como si intentaran probar al Joven Maestro. O como si trataran de hacerle saber algo. Al menos, eso es lo que creo.
Pero en cuanto a la procedencia de su ataque… Ama, ruego que me perdone, pero soy incapaz de saber que ataque es, o a que tipo corresponde. Solo sé que es un ataque espiritual anormalmente denso, capaz de afectar tano a la mente, cuerpo y al lama del objetivo]
-Tal poderoso ataque… -Delia no pudo evitar jadear. Ella, como una Entrenadora de élite, además de ser maestra de tres pokémon psíquicos, fantasma y hada, sabía más que nadie el poder y el potencial de un ataque capaz de afectar en tal medida a un contrincante.
-[Además…] –Continuó el tipo psíquico. -[Con mi fuerza actual, y mi comprensión actual del pulso espiritual, soy incapaz de saber la procedencia del Pokémon, o en qué momento fue usado. Incluso ni siquiera fui capaz de sentir que un Pokémon hizo algo. Si no fuera por ese rastro de pulso espiritual, ni siquiera sería capaz de saber si le pasó algo al Joven Maestro]
Delia estaba anonadada. Si ella tuviera que decir cuál era su Pokémon más fuerte, aunque aquel a quien mantenía en la Master Ball tenía la fuerza más alta del grupo, su verdadero Pokémon más fuerte sería aquel a quien entrenó desde pequeña. Su Alakazam, según el evaluador de la PokéDex, estaba en nivel 78, mientras que el resto de sus Pokémon rondaban entre el nivel 70 al 75.
Su Samy estaba a tan solo 22 niveles del pináculo del poder obtenible por un Pokémon y su entrenador. Y aun así, ¿Era incapaz de saber qué le había ocurrido a su hijo con total certeza?
-Qué tal si… -Delia buscó en su cinturón cierto objeto en especial. Pero antes de encontrarlo, su Samy la había detenido mientras negaba con su cabeza.
-[Incluso si lo hiciera, Ama, mi poder aumentaría drásticamente. Pero mi comprensión ya no puede subir más] –Dijo con un obvio tono lleno de impotencia y frustración. -[Aunque aún no he llegado a mi máximo nivel, siento que ya estoy en mis límites. Es lamentable, pero estos son los límites impuestos por mi raza y mi propio ser. Por más que mi fuerza suba, mi comprensión hacia el pulso espiritual está en su punto máximo. Ruego que me perdone, Ama. Pero este es mi límite.]
-Ya veo… -Delia se sentía abatida. Su Pokémon más confiable sentía que ya había llegado a su límite. Su hijo había sido atacado por un Pokémon desconocido. Incluso probablemente era más fuerte que todos los Pokémon de su equipo exceptuando tal vez a ese. Hace tiempo que no se sentía tan indefensa.
-[Gardevoir debería ser capaz de tener una mayor comprensión al pulso espiritual que yo. Aunque es apenas nivel 70, su tasa de crecimiento debería ser superior al mío, e incluso podría llegar al nivel pináculo. Aunque por ahora debería ser imposible para ella rastrear o identificar el tipo de ataque, en un futuro no muy lejano, mientras la entrenes adecuadamente debería ser capaz de hacerlo sin problemas. Al fin y al cabo, tanto en los límites de su raza, como en sus límites individuales, ella está muy por encima de mí]
-..Ya veo. –Se limitó a decir Delia. Alakazam estaba seguro de que Delia ni siquiera escuchó ni la mitad de lo que había dicho mediante telepatía. Sus pensamientos estaban bastante desordenados y caóticos. No tenía que ser un Hipno o un Gardevoir para notarlo. Su Ama estaba sumida en sus propios pensamientos, preocupada por lo que el futuro le depararía a su hijo.
¡Y como no estar preocupado! Se decía Alakazam a sí mismo. Su Ama había sufrido el shock y el dolor de ver a su hijo herido, a pesar de no tener ninguna lesión. Y para una madre, no había nada más doloroso que ver a sus hijos sufriendo (Por lo menos, para una buena madre). Y no sólo eso. Aquel que hizo todo esto no podía ser identificado. Usó un método especial para atacar a su hijo, y su nivel probablemente los supera por mucho.
Probablemente su Ama estaba meditando en si debía embarcarse en un nuevo entrenamiento o no. A pesar de que su nivel era lo bastante alto como para medirse con el Alto Mando, su actual poder era bastante vergonzoso comparado con hace años, cuando tenía el poder para incluso derrotar a los actuales campeones con facilidad.
La puerta de la casa del Profesor Oak había quedado abierta, aunque no había riesgo de que alguien tratase de entrar aparte de Delia y sus Pokémon.
-Tal vez lo mejor que puedo hacer por ahora es…
Delia solo pensaba en el bienestar de su hijo. No quería perder a nadie importante nunca más. Y ahora alguien trataba de interferir en la seguridad de su hijo.
Ella ya había imaginado que alguien intentaría hacer algún movimiento en su hijo, pero nunca esperó que ocurriera tan rápido.
Su hijo no podría culparla.
Pero si ella hacia eso… ¿Su hijo podría hacerse fuerte? ¿Podría encontrar su destino? ¿Qué pasaría si algo le ocurriera a ella y su hijo no tuviera la fuerza suficiente como para escapar? ¿Qué pasaría si…?
Alakazam miraba a Delia sumida en sus pensamientos mientras suspiraba internamente. Sacudió su cabeza levemente antes de entrar a su Pokéball por su cuenta.
En cuanto a su Altaria y su Donphan, se habían estacionado fuera del profesor permaneciendo atentos a cualquier situación, mientras su dueña cruzaba el umbral de la puerta.
Cuando Red abrió sus ojos, se hallaba en un lugar totalmente diferente.
No, no estaba en la habitación en la cual había despertado hace menos de una hora.
Tampoco estaba en algún lugar de su anterior vida.
Ni siquiera se hallaba en la oscuridad en la que tanto tiempo se había acostumbrado a morar.
"Este lugar… es…"
Se hallaba en pleno campo abierto. No, mentía. Estaba lleno de edificios. No, tampoco era así…
Donde se hallaba realmente. O que lo rodeaba, era un misterio para Red.
A su alrededor, edificios cubrían su vista del horizonte. No era extraño para él ver edificios llenando su vista. Él había nacido en la capital de cierto país de Sudamérica, por lo que no era extraño para él ver ese tipo de cosas.
Pero, si los edificios estuvieran partidos a la mitad, o estuvieran suspendidos en el aire, o si algunos pisos se hallaban desaparecidos, o no hubieran paredes, o hubieran edificios creciendo hacia abajo, o en direcciones y ángulos imposibles e ilógicos, ¿Sería normal?
¡Por supuesto que no!
Mucho menos normal era que el agua cayera hacia arriba, o que lagos apareciesen de la nada. Que hubieran tres soles que se movían siempre y cuando el diera un paso hacia cualquier dirección, o que algunas estructuras se transportaran de un momento a otro a cualquier ubicación en el espacio independiente de si ya había algo o no, o su masa y composición.
Este lugar desafiaba las leyes de la física de manera espectacular. No, era probable que ni siquiera las leyes de la física aplicaran en este lugar.
Además, no sólo eso, sino que grandes masas de pasto crecían en lugares imposibles, lugares infértiles, o bien con colores extraños y psicodélicos.
El lugar en cual se hallaba bien podría tratar de ser explicado en pocas palabras "Errático y Bizarro".
Lo único que le decía que todo esto no era un sueño extremadamente realista era su propio sentido de realidad.
Su cuerpo sabía que incluso si esto fuera un sueño, no significaba que no fuera real.
Por eso, Red estaba en una pérdida temporal de palabras.
O era sólo por esta bizarra ciudad. El motivo por el cual estaba tan shockeado era…
-Qué mundo tan irrazonable… –Red sin querer soltó en voz baja.
Red estaba cabreado. No sólo después de su muerte no obtuvo un descanso en paz, sino que fue irrazonablemente transportado a otro mundo, poseyó el cuerpo del conocido "entrenador legendario" que también era conocido por el fandom como el "Campeón más fuerte" o "El entrenador más poderoso de todos". Después, cuando finalmente aceptó todo esto, al bajar unas simples y putas escaleras, no solo no fue un suceso normal. Su cuerpo se movía y hablaba por sí solo, como si el alma al cual el cuerpo le pertenecía no se hubiera ido. Además, aparentemente había un drama familiar detrás del entrenador el cual lo había dejado confundido. Pero sin tener incluso la posibilidad de calmar su cuerpo o pensar más en eso para aceptar lo que ocurría, su cuerpo había sido paralizado, alguien jugueteaba con sus órganos manoseándolos como si él fuera un juguete o un muñeco, se reía con una melodiosa y perturbadora voz infantil, tarareaba la canción de pueblo lavanda y le hacía sentir el dolor más puro que jamás había sentido. Luego de eso, por todo ese dolor estallando de golpe, se desmayó, y ahora no solo no despierta en su pieza una vez más, en el laboratorio del profesor Oak, fuera de la casa de Red o en el centro Pokémon más cercano. No, él va y despierta en tal absurdo lugar.
Si a eso no se le llama ser irrazonable, entonces la vida es justa y siempre nos ha favorecido a todos.
¡Ni siquiera podía adaptarse normalmente a los cambios! Es casi como si minaran su voluntad a propósito.
La única razón por la que estaba seguro que toda esta mierda no era un sueño era porque confiaba ciegamente en sus instintos e intuición (los cuales hasta la fecha nunca le habían fallado).
Pero por primera vez… ¡Deseaba que toda esta mierda fuera un sueño!
Mientras resistía el tentador impulso de caer al piso y golpearlo con todas sus fuerzas para desahogar el rencor y el enojo que estaba guardando en su corazón, Caminó indiferentemente hacia el frente.
Recalco el indiferentemente. ¿Saben por qué?
Porque estaba en el borde de un acantilado, el cual terminaba en una caída libre de más de 50 metros.
Los edificios se tele-transportaban de un lugar a otro en ángulos y ubicaciones imposibles. Ríos y pilares de agua aparecían de la nada y descendían hacia el cielo. El color del cielo… parecía ser blanco perla, reflejando una gran cantidad de colores como si de un cristal se tratase.
Nubes de color rosa y de color azur surcaban los ríos. ¡Y extraños árboles… indescriptibles (aunque lo más cercano a una descripción sería decir que tenían un tronco de palmera, las primeras hojas parecían de pino, y las últimas tenían una forma similar a un roble, completamente errático) crecían de forma retorcida sobre los edificios, el agua, el pasto o el aire. Incluso a veces las hojas permanecían en el aire sin caer.
Usando términos Gamer, este lugar parecía ser un gran "glitch", un error causado por echarte el juego, creando que el mapa colapse y cree situaciones imposibles.
…Espera.
Antes de terminar de pisar el borde del acantilado, una pequeña ampolleta se prendió sobre su cabeza.
Esto parecía un Glitch…
Reencarnó en el mundo de Pokémon…
En el cuerpo de Red…
Con una semejanza a las ediciones Rojo, Verde y Azul…
Error del Mapa y el juego…
-…"Glitch City" –Dijo Red con un tono monótono.
Aunque no se veía igual en absoluto, lo más probable es que este lugar sea aquel "error" creado por el descuido de los programadores. El lugar donde MissingNo podía ser encontrado y capturado.
Pero era natural que no se vea igual. Al fin y al cabo, ¿Acaso este mundo estaba hecho de pixeles? No, esto era la realidad… por muy bizarra que esta fuera.
Sin darse cuenta, Red siguió caminando…
Pero no cayó como la lógica dictaría que estaba previsto.
Red, sin inmutarse, siguió caminando sobre el aire, como si fuese algo tan normal como caminar por la calle. Como máximo, miró indiferentemente el piso soltando un comentario como "Oh, así que se podían hacer cosas como estas, ¿no?" antes de seguir como s nada hubiese pasado.
Si era un efecto secundario por estar molesto… Solo él lo sabría.
Tenía mejores cosas en las que pensar que en un suceso bizarro que estaba rondando lo absurdo, mitológico y casi divino sucediéndole a él.
¿Qué haría de ahora en adelante?
Esa pregunta había estado rondando en su cabeza.
Por inercia, el mismo estaba pensando que era lógico para él tomar el mismo camino que el Red del videojuego tomaría. Pero desde el momento en el que bajó las escaleras -No, el momento en el cual se despertó, se dio cuenta que esto no era tal cosa como un mundo de fantasía similar a un juego. Esto era real. Abrumadoramente real. No un videojuego.
Tuvo que darse cuenta por aquella descarga de dolor de esa cosa para darse cuenta de ello grabándolo en su subconsciente.
Si, ganar la liga sería divertido. Pero, ¿y luego? ¿Ser el Campeón o algo así? En la serie se nos muestra que estos tienen obligaciones, obligaciones las cuales en el juego o en el manga nunca se nos mencionaron ninguna sola vez.
No sabía los detalles de los gimnasios y sus otras obligaciones más que dar medallas a quien te gane.
¿Coordinador Pokémon? Era un secreto, pero él nunca había ganado ningún concurso en los videojuegos. Bien, esto no era uno, y en el Anime se nos muestran los concursos de una manera mucho más sencilla que en el juego, pero su sentido estético bien podría diferir de los jueces.
Además, nunca los había considerado como algo "interesante". Para él, lo más interesante no fueron estos, sino la "Tienda de Batalla" y la "Batalla de la Frontera".
¿Qué haría con su vida de ahora en adelante? ¿Qué quería hacer con ella?
Él era Red, pero no el Red de los videojuegos. Era un Red completamente real, con familia, con amigos, con conocidos, y con un futuro que puede cambiar por cada decisión que él tome.
O tenía el tiempo de tomar oportunidades al azar o tomar elecciones random.
Él lo sabía más que nadie.
Se había arrepentido de un montón de decisiones en su vida anterior. El mismo desperdició sus 29 años en trabajos que no le gustaban, carrera que no quería, acciones que nunca le interesaron sólo por impulsos momentáneos.
Por dejarse llevar un rato, todo su futuro se había arruinado.
Él sabía que este lugar no era real. No, el mundo lo era, pero esta "Glitch City" no lo era en absoluto.
Pero aun así, debía aprovechar la oportunidad para tomar y escoger su camino.
¿Qué es lo que haría de ahora en adelante?
…Sin darse cuenta, había llegado a una misteriosa torre. Era una torre circular, como un pilar oscuro clavándose en la tierra. De alguna manera había logrado entrar. ¿Había una puerta en el aire para un edificio en medio del aire? ¿Era una puerta para facilitarle las cosas a los suicidas?
Como si tratara de relajar el ambiente que él mismo había creado, empezó a divagar nuevamente.
El interior de la torre era, para la nula sorpresa de Red, completamente diferente de lo que se imaginaba.
Era como el interior de un invernadero. Un invernadero lleno de plantas bizarras y exóticas. Lo único que habría que recalcar es que a menos no tenían hojas azules, negras, moradas, rosas o de algún psicodélico. Al menos tenían hojas verdes. Otra cosa sería que el pasto que le llegaba hasta la pantorrilla era constante y no entrecortado, como si estuviera en una pradera.
Pero algo de esto si le llamaba la atención a Red.
Todo parecía de alguna forma orientarse de alguna forma hacia el "centro de la torre". Red en estas circunstancias tan bizarras pasaría de esto, pero algo le decía que había algo allí… algo importante.
¿Qué era esa corazonada? No era en absoluta tranquilizante, pero tampoco perturbadora. Era algo que probablemente determinaría su futuro, pero no sabía cómo.
¿Debería ir? ¿Debería quedarse? ¿Debería pasar de ello? ¿O dejarse llevar por sus instintos?
Nunca sabría cuál era la decisión correcta. Pues de alguna forma sentía como si él se estuviese acercando al centro. Pero él no se estaba moviendo. Pero a su vez, los árboles se movían…
Al descubrir lo que estaba ocurriendo, no pudo evitar abrir los ojos como platos. Incluso para un lugar tan bizarro, esto era demasiado. Hasta su rencor y enojo hacia lo irrazonable que habían sido sus primeros momentos de vida en este mundo se esfumaron.
Una vez había escuchado cierto dicho. "Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma".
Nunca pensó en ver este hecho ocurriendo de forma literal.
Si él no va hacia el centro de la torre, el centro de la torre va hacia él.
Sudor frío aparecía en su frente mientras un escalofrío involuntario recorría su columna vertebral.
De forma involuntaria, su mano alcanzó la parte frontal de su gorro, cubriendo su expresión facial y dándole un poco de tranquilidad.
Ante sus ojos, el bosque/invernadero se abrió.
El lugar donde ahora estaba era una especie de "plaza" circular. El piso, a diferencia del pasto alrededor del "Círculo", estaba pavimentado con rocas. En el centro de la plaza, un gran árbol crecía. Era una especie de roble o sauce. Él no sabía mucho acerca de árboles, pero al menos sabía que no era un pino.
Fuera de eso, no había nada más en la plaza. No había nada, claro está
A excepción del Red que se hallaba en frente suyo.
¡Bien! Si llegaron hasta aquí, se los agradezco. Si lo dejaron tirado a la mitad del capítulo, ustedes se lo pierden. Si lo leyeron entero, y aun así lo encontraron aburrido…Disculpen, prometo que el siguiente mejorará. (Nunca más jugaré BlazBlue mientras escribo…)
¿Bien? ¿Qué les pareció? ¿Los sorprendí?
Tenemos al Reboot de Delia Ketchum. Me esforcé bastante en tratar de describirla. Sí, me esforcé en notar y en recalcar que es abrumadoramente hermosa, pero es por una razón (ya planificada) que desvelaré más adelante. En cuanto a si será la primera vez que esto ocurra… No puedo prometer nada. Al fin y al cabo, cualquier persona normal de ese mundo aquí sería considerada una "Persona con una belleza inigualable" o al menos "una persona apuesta", sin importar que tan simplón o carente sea en ese mundo.
Imagínense entonces a las personas que son consideradas bellezas en ese mundo…
También dejé de forma consciente e inconsciente (Sí, a veces ni yo me doy cuenta xD) datos que serán importantes de ahora en adelante en la historia. También servirán para las preguntas que vendrán más adelante (Aunque son juegos, más que nada) pero eso es un tema aparte.
Aparte, cierta parte del pasado de los padres de Red y Green (supongo que lo notaron, ¿no?) está revelado. Incluso es la primera vez que se nos muestra a Delia con un equipo Pokémon. ¡Y me enorgullezco de decir que soy uno de los primeros en tener el honor de darle un equipo a Delia! Aunque por lo visto, tampoco eran todos sus Pokémon.
Y no solo eso. Creo que soy también uno de los primeros en agregar a Glitch City como un lugar en un Fanfic. ¡Me siento feliz!
Si lo notaron, a veces me daba un subidón cuando escribía, llegando a volver a aquellos viejos tiempos en que mi narrativa era decente (Estoy ocupando esta instancia del Fanfic para retomarla… y casi escribo Fafnir ¿?). Pero eso es culpa de mi nuevo hallazgo.
Mientras en mejor estado anímico, estado corporal, menos sueño, y en un estado lleno de inspiración me encuentre, menos probable es que escriba bien. Lo mismo aplica si estoy irritado o cabreado.
Pero cuando estoy con sueño, es cuando mi narrativa sube de golpe. ¿Quizás es porque estoy en un estado semi-consciente? No importa mucho, la vedad.
Les agradezco a todos por las review del capítulo pasado, y sobre todo por la ayuda con los nombres de páginas y redes sociales.
Retomando lo de los Shippeos (¿el tema no murió arriba?), ya tengo una idea de quienes podrían ser posibles pretendientes para Red. Y en cuanto al harem… Creo que le daré a Green uno (?).
Bien, acabo de tener el capítulo listo en un tiempo record, con la cantidad de palabras que me propuse. ¡Incluso superé mi meta con 1000 palabras extras! Pero no siempre será así.
Actualmente, como guía para escribir esto, estoy leyendo el manga original (Pokémon Special, o mejor conocido como Pokémon Adventures por otros), la serie, el manga de la serie (Dengeki Pikachu, por si alguien no lo sabía), además de estarme jugando los juegos y leyendo otros Fanfic.
Suena bien (y de hecho es hasta divertido) cuando lo haces por ocio. Pero si lo haces por una meta o con un fin lejos de la "diversión y el ocio", incluso decir que se vuelve tedioso se queda corto. ¡No puedo perderme ningún detalle! ¿Y debo hacerlo calzar todo en mi Fanfic y en mi universo, para crear una mezcla entre todas estas aristas de la franquicia? ¡Mierda! ¡¿En qué me metí?!
Además, para saciar el aburrimiento que vendría después de eso, quería jugarme el Colosseum un rato, pero mi PC es una mierda y el Dolphin no corre bien. Incluso el emulador de NDS tiene problemas (imperceptibles, pero los tiene, como que la velocidad se reduce casi imperceptiblemente cuando sales de un edificio y estás en el exterior, o cuando guardas la partida), por lo que no puedo evitar sentirme frustrado.
Uno de mis tíos está intoxicado en pastillas y está armando desmadre por allí (realmente no me importaría… ¡Sino dejase de hacer ruido!), y además estoy saciando mi frustración jugando al BlazBlue Calamity Trigger (juego que es uno de mis favoritos, aunque aún no supera al Guilty Gear Acent Core Plus), y trataré de terminar la Historia Verdadera, tras terminar la campaña de todos los personajes al 100%.
¿Por qué digo esto? Es una forma de decir que tardaré un bueeeeeen rato en actualizar de nuevo, a menos que sea para reescribir algo o modificar algo que no me guste.
¡Bien! Ahora, ¡comencemos con aquello que tanto he estado retrasando! ¡Y hay premios!
1.- ¿Cuál sería tu equipo Pokémon Ideal, considerando que este mundo no es como en los videojuegos o en el Anime, sino una cruda y dura realidad?
2.-Si no pudieras escoger a los iniciales "Especiales", ¿Cuál de los ya mencionados Pokémon entregados por el profesor Oak como iniciales a los jóvenes escogerías? ¿Por qué?
3.- ¿Cuál creen que es el Pokémon en la Master Ball de Delia?
Y por último, las más importantes
4.- ¿Cómo creen que murió el alma que ahora reencarnó en Red?
5.- ¿Por qué creen que la historia se llama "Una nueva Oportunidad, Un nuevo Comienzo"?
Y, la llamada pregunta opcional.
¿Cuántos años creen que tenía Red antes de reencarnar?
Gracias por leer hasta aquí. Sé que probablemente les de paja leer todo esto, o incluso el responder, pero espero que lo hagan n.n (Si no, esto no sería divertido).
Me despido de ustedes.
Les desea Problemas y Diversión (?)
Nero Terumi
…
El ¡Próximo capítulo se viene bueno! ¡Espérenlo con ansias! ¡Estoy alcoholizado! ¿Pero eso no es importante! (?)
