¡Feliz Navidad!
¡Finalmente terminé este capítulo!
Llevo desde el último día en el que publiqué un capítulo intentando escribir este. Sip, demoré más de lo planeado. Aunque en realidad es Nochebuena (aquí) y todavía no es Navidad. Por lo menos acá en Chile (Si han leído la descripción de mi perfil, encontraron la respuesta a la incógnita de el país donde vivo n.n). No obstante, si están leyendo esto en Navidad, significa que decidí liberarlo en el momento en el cual sea OFICIALMENTE Navidad en mí país. No tengo idea en el momento que sea navidad en el suyo, pero al menos les puedo asegurar que lo disfrutaran.
Como ya dije, este capítulo viene siendo escrito desde el momento en el que publiqué el anterior, prácticamente de inmediato. Tenía la idea de comenzar de inmediato otros fics que tengo planeado desde hace tiempo (Algunos de Pokémon, otro de Legend of Zelda, uno de Devil May Cry y uno de BlazBlue, cuyo fandom en español parece bastante lamentable…), pero por alguna razón (mantener constancia), ni siquiera he empezado a realizarlos. Tal vez sea porque no puedo llevar dos trabajos al mismo tiempo… Prefiero ir a la segura por ahora.
¡Wow! ¡16469 palabras! ¡37 páginas en Word! Este es el capítulo más largo que he escrito hasta la fecha. Incluso tal vez sea la serie más larga que haya escrito, a pesar de todas las que he hecho (Aunque irónicamente, es también la que menos capítulos tiene).
¿Las otras series? Son series escritas originales por mí, no Fan Fics. Aunque a su vez, siento que debería publicarlas de nuevo… a la mierda, estoy reconstruyendo mi sitio en Wordpress, y lo ajustaré para otras cosas, luego publicaré lo Original.
Aghh, que asco… no hay peor cosa que escribir bajo la influencia de la música barata y el bullicio que recorre la casa. Somos pocas personas, pero con música a todo volumen y los gritos de los niños acompañados de los adultos que se empiezan a emborrachar desde el mediodía, siento que mi humilde cuarto de 2x4 metros (mejor conocido como la bodega o la habitación de invitados en la que dormiré eternamente provisionalmente) no soportará todo este ruido. ¡Necesito la ayuda de algún Neku Sakuraba! (Aquel que alguna vez haya jugado TWEWY/ The World Ends With You entenderá).
Siento que he demorado mucho escribiendo este capítulo. Por eso, les quería hacer una pregunta antes de comenzar el capítulo. ¿Estarían de acuerdo en capítulos cortos? Como de alrededor de 5000 palabras, que me salen en un rato…
…
No espero respuestas, pues de todas formas yo no estaría conforme. Y si yo no estoy conforme, he de suponer que el resto tampoco. Y aunque estuviera equivocado, mi orgullo y auto estima es mucho más importante que la opinión general. Además, así puedo pulirlo antes de sacarlo al aire (como no lo hice con el anterior, que fue prácticamente sacado de los cojones antes de ser publicado. Todavía puedo hallar faltas de ortografías por allí).
Nuevamente sufrirán el ataque de las notitas innecesarias, además de que verán el efecto causado por escribir sólo en las noches (Y.Y)
Gracias especiales a Ember29, quien me ha ayudado bastante, conversar con él es bastante interesante y divertido, además que me ayudó en el comienzo de este capítulo (Créanme, los iba a dejar sin el encuentro entre los Red, y saltármelo de lleno para mostrarlo más adelante). El también lleva una historia la cual estoy siguiendo, Pokémon Sol y Luna: La leyenda del héroe, la cual es bastante buena (me saca el mal sabor de boca que me está dejando la serie, con todo ese potencial mal desperdiciado…). Se las recomiendo n.n
Ya he respondido la mayoría de los Review de esta serie, ya que los contesto en PM, y no aquí mismo. Aunque pronto contestaré aquellos que no pude contestar por X razones (o sea, el último que me falta).
Gracias a HPINVIDETE por su Review, lástima que no le puedo contestar por PM...
También, debido a que es Navidad, en el final del capítulo les dejaré dos regalos.
En cuanto a cuales son… Si leen atentamente, lo sabrán n.n
¡Feliz Navidad, y Año Nuevo también!
Pokémon no me pertenece, le pertenece a Satoshi Tajiri, a NINTENDO, a Game Freak, a TV Tokyo, a los estudios por los que ha pasado la serie/anime, a Hidemori Kusaka, a la editorial del manga, y a cualquiera que esté relacionado con los anteriores mencionados.
Yo soy… sólo alguien haciendo un Fanfic. No tengo ninguna influencia en la historia de ninguna de las personas, compañías y asociaciones anteriormente mencionadas, y tal vez tampoco lo tendré. Mi palabra vale lo mismo que un término referido al desperdicio biológico, palabra de 6 letras que comienza con "M"
CAPÍTULO 2: Los Dos Iniciales
"No todo es lo que crees que será"
"Si esperas a que la vida sea amable contigo, no te darás cuenta de cuando caíste al fondo de la miseria"
"Si las cosas están mal… Ten por seguro que se pondrán peor"
Habían pasado años desde que había oído esas palabras. Aún esas palabras dichas por su padre resonaban en su cabeza.
Y él nunca las olvidaría en su vida.
Él se las repetía una y otra vez en su cabeza.
Pero era obvio. Había desperdiciado toda su vida en sus impulsos momentáneos. Aunque fue a la universidad (de pura suerte, incluso lo admitía), estudió una profesión que nunca le gustó, ni le gustará en algún momento.
Una carrera con poco campo laboral, y casi sin oportunidades de trabajo. Pero a pesar de eso, el siguió, pues ya no tenía de otra.
Siempre se había arrepentido de todas sus decisiones.
A pesar de terminar su carrera (a duras penas), tuvo que trabajar por menos del mínimo ya que en todos los lugares a los que fue, estaban llenos.
Y el único lugar en el que fue admitido… su jefe era un abusador y un avaro. Si no fuera porque tenía la oportunidad de conseguir beneficios de él, ni siquiera lo habría aceptado.
Y así, su deplorable vida había seguido.
Cada vez que el no prestó atención en clases, cada vez que faltó a las clases, cada vez que desperdició sus horas de estudio en una vida social que en vez de ayudarle, le lastimaba, él lo lamentaba cada día.
No es que él odiase a sus amigos. Incluso ahora, los quería casi como si fuesen miembros de su familia.
Es sólo que… a pesar de que bien podría haber tenido vida social, el no dedicarle nada a su futuro… ¿fue una buena decisión?
El ignoraba las palabras de su padre. "Vivir el presente" era lo que creía. No preocuparse por el mañana era algo cotidiano para él.
No fue hasta que se dio cuenta que había mandado todo a la mierda, que recordó las palabras de su padre.
Fue en ese momento en el cual a pesar de sus impulsos emocionales, se esforzó por tratar de remediarlo todo.
Pero eso… ¿En qué resultó?
Su vida ya había sido arruinada desde el momento en el cual hizo de su vida un desastre.
No, aunque se arrepentía de sus decisiones, nunca se quejaba con nadie. Siempre mantenía su dolor para sí mismo. Incluso aunque siempre tuvo ganas de desahogarse con violencia y odio hacia todo el mundo, algo le decía que se detuviera antes de siquiera intentarlo.
Él no quería ver el rostro de aquellos a los que quería sufriendo por su culpa. No quería ver a sus amigos, ni a "ella" llorando por culpa de un pedazo de basura como él.
Antes de darse cuenta, por primera vez sus sentimientos eran constantes en algo.
Él estaba deprimido.
La única decisión de la que no se arrepentía, era el haber intervenido en ese accidente de tránsito. No se arrepentía de aquella cicatriz que marcaba profundamente en diagonal desde su clavícula derecha hasta su cintura.
Porque si no hubiese sido por eso, él nunca la hubiese conocido. No, de hecho, ni siquiera estaría viva en primer lugar.
Pero incluso después de algún tiempo, incluso de eso se arrepentiría.
Las cosas nunca serán como uno cree que serán. El destino es siempre hará lo posible para intervenir y hacerte la vida miserable, tratando de hacerte caer al fondo. Y cada vez que algo malo ocurre… sólo puede venir algo peor.
No fue hasta en ese momento, que él se dio cuenta que todo lo que su padre había dicho era verdad.
Él había madurado. Aunque quizás… ¿sólo se había rendido?
En el fondo, tal vez aunque sus decisiones cambiasen… tal vez de todas formas hubiese llegado a ese resultado.
Tal vez no… El ya no lo sabía.
Lo único que sabía era que bien si el tiempo no valía oro, si valía acciones y decisiones. Decisiones importantes. Decisiones y acciones que podían hacer que bien tu vida fuera algo de lo cual no te arrepentirías…
…O bien tu peor purgatorio.
Si el tuviese la oportunidad de comenzar todo de nuevo…
. . .
Por algún motivo… Sentía que algo lo llamaba… Sentía que era el tiempo…
…¿El tiempo de qué?
Red estaba paralizado.
No era como hace poco ("Poco" era lo único término que podía utilizar para tratar de determinar el tiempo que ha pasado), con aquella enfermiza y cautivadora voz que con sólo recordarla sentía como se le ponían los pelos de punta.
Era una sensación extraña.
Una bizarra solemnidad se gestaba en su corazón mientras una invisible presión parecía tratar de hacerle caer arrodillado.
Sentimientos encontrados nacían en su corazón. Tristeza, culpa, miedo, lástima, añoranza, melancolía, y un extraño apego y odio hacia el ser de apariencia casi etérea frente a él.
Así era. Aquel Red frente a él podría parecer todo menos humano.
Si bien su apariencia era idéntica a la que su actual cuerpo poseía, se veía translúcido, como si de solo una figura ilusoria se tratase.
Lo único con lo que le podía comparar era con unas cortinas semitransparentes. Estaba allí, y era notorio, pero mientras más te fijes en ello, menos real parece.
Etéreo.
Su cuerpo brillaba en una extraña luminiscencia entre el azul y el violeta, haciendo un contraste con su atuendo rojo. Todo a excepción de aquellos ojos rojos.
Red una vez había sido testigo en su vida pasada de un espectáculo único en la vida: Una luna roja.
Asociada a las calamidades, a los baños de sangre y a los malos augurios, pero nadie le quitaba la belleza surrealista y hechizante que aquella Luna Roja poseía.
Y al ver aquellos ojos rojos- la única parte que no parecía etérea en su cuerpo, no pudo evitar asociarlos con aquel hechizante fenómeno de la naturaleza.
Su cuerpo, su luminiscencia, su existencia… en absoluto parecía real.
Pero por alguna razón, en su corazón…
…Sabía que era mucho más real que él.
Aquellas lunas sangrientas que por ojos tenía lo enfocaron. Su respiración se agitaba cunado un jadeo salía de su boca.
Era la mirada más fría que había recibido en toda su vida.
No era como aquellas miradas frías e indiferentes que había recibido en su vida pasada. No era como las miradas frías que lo menospreciaban igualándolo a la basura. No era como aquellas miradas que simplemente pasaban de él. No era como aquellas miradas que parecían considerar cualquier problema algo sin importancia (La secretaria de su jefe podía oír reclamos casi al punto de la violencia y seguir como si fuesen nada más que aire).
¡Ni siquiera los fríos y despiadados ojos de un asesino le parecían tan fríos como esos ojos!
En sus 29 años de vida nunca había visto una mirada como tal.
Era una mirada que helaba la sangre. Carente de cualquier sentimiento, o presión. Ni siquiera parecía haber una intención, como si sólo fueran ojos de adorno. Su cuero cabelludo se erizaba al ver aquella mirada tan fría.
Tenía una indiferencia casi inorgánica.
No transmitía ni siquiera un sentimiento.
Si tuviera que comparar esa mirada con alguna que haya visto en su vida aunque sea una vez… sería con una espada.
Una mirada afilada, sin intención, pero que aun así cautivaba tanto como aterraba. Una frialdad impasible como el acero, una mirada afilada como el filo de una espada, y una uniformidad digna de una hoja bien trabajada, contenida en una funda que parecía "inhibir" su presencia.
Esa era la sensación que su mirada- No, que el otro Red le transmitía.
Ni siquiera tragó saliva. Sentía como si una afilada espada hubiera sido desenvainada y presionada contra su cuello, cortando su respiración y sus palabras.
Su presencia… parecía tan real y tan irreal, haciéndolo dudar si sus ojos o sus sentidos estaban bien.
Incluso por un momento había olvidado en el lugar donde se hallaban.
Glitch City, la ciudad de los fallos y errores. La ciudad cuya existencia de por sí era un error. La existencia de lo opuesto conviviendo a la vez incluso podría no ser una contradicción aquí.
Pero, ¿qué importancia tenía eso ahora? Red ni siquiera había pensado en eso.
Siempre se había dejado llevar por sus sentimientos, pero la ominosa sensación junto con sus sentimientos encontrados lo había dejado en varios sentidos, fuera de combate.
La existencia del otro Red a ratos se volvía ilusoria, mientras que otras veces era tan real que podía confundirlo con su reflejo.
Red no sabía cómo reaccionar. Estaba en una pérdida momentánea de cualquiera acción o pensamiento.
Entonces, como para despertarlo de ese estado, los finos labios del otro Red se habían empezado a mover, mientras una hermosa y fría voz salía de su garganta.
-Usurpador. –Decía el otro Red.
"U… ¿Usurpador?" aquella palabra lo dejó en un shock momentáneo. Era como si fuese la primera vez que la escuchara y no entendiera su significado.
-Falsos… les… recuerd… fanta… proyectas tus su… mi… –No solo su figura era etérea, su propia voz parecía debatirse entre su existencia e inexistencia.
Pero lo poco que entendía, le helaba la sangre.
-Pose… erpo…, rob… vi… turo…
Su voz sonaba cada vez más irreal y menos entendible. Pero sentía que cada simple sílaba salida de su noca eran como afiladas cuchillas que rasgaban su cuerpo en pedazos.
-surpa… usu… dor…
Nuevamente, como si estuviese tratando con todas su fuerzas, repetía una y otra vez la misma palabra, esperando a que se entendiese. Aunque su propio rostro no pareciese mostrar un ápice de esfuerzo.
Sólo una fría indiferencia. Como si fuese condenado por un cascarón sin vida.
-Tomaré mi… erpo… greso… pias… ma… …sta… onces… disfr… lo poc… de vid… te quede… Imitador.
Su voz se hacía a ratos más fuerte y entendible, mientras que a veces a penas se podía escuchar un sonido.
Pero Red sentía que había captado el mensaje… y eso lo helaba. Si lo que creyó haber oído era cierto-
-…Usurpador…
Dijo por última vez el otro Red antes que sus labios se alzaran en una fría sonrisa que junto a sus ojos vacíos perturbaban la profundidad de su ser.
Sentía como el Red frente a él se volvía cada vez más etéreo, cada vez más irreal, desvaneciéndose paulatinamente en el aire.
Aquella presión que lo agobiaba de repente había desaparecido, justo cuando el otro Red estaba a punto de desaparecer.
-¡Espera! –Sin darse cuenta, un grito salió de su garganta, mientras su cuerpo se movía sólo, corriendo a toda velocidad hacia el "otro Red"
Pero por más que se esforzó, ni su voz ni su cuerpo llegaron a tiempo.
El otro Red había desaparecido como cenizas en el viento.
Un incómodo y sutil ambiente había sido formado por una sola persona.
Su mente trataba de ahondar en las palabras que aquel otro Red había dicho.
La forma en la que lo llamaba usurpador, sus palabras entrecortadas… y sus propios sentimientos.
Desde que despertó esta mañana se había preguntado la procedencia de su cuerpo. ¿Había sido creado explícitamente para él? ¿Era él el propietario de este cuerpo? ¿El anterior dueño de este cuerpo había muerto?
Pero ahora, él sabía la respuesta.
"Sólo poseí este cuerpo con un alma dentro, y ni siquiera traté de arrancar el alma que se hallaba en su interior"
Como si reaccionase a sus palabras, la torre se sentía cada vez más ficticia, al igual que el resto de su entorno. La somnolencia lo invadía, y sentía que en cualquier momento caería rendido al piso.
Su entorno se inundaba en una profunda luminiscencia blanca que inundaba hasta donde su vista alcanzaba.
Sus ojos se cerraron. Tratando de reponer el cansancio que su cuerpo había acumulado.
Red abrió sus ojos.
Sudor frío recorría su columna. Su respiración estaba agitada notoriamente. Un corto gemido lleno de dolor escapó de sus labios.
Con cuidado miró la condición de "su" cuerpo. No parecía estar en mal estado, aunque lo dijese alguien solo podía ver borroso por culpa de una (aparentemente) larga estadía en los brazos de Morfeo.
Aquel dolor que lo recorría tras haber sido "manoseado" en el sentido más bizarro y doloroso de la palabra parecía haber desaparecido.
No, el dolor ya había desaparecido antes de desmayarse. Solo el entumecimiento quedaba. Quizás el dolor que su cuerpo soportó fue tanto que su cerebro tuvo que desconectar su conciencia para poder mantenerlo cuerdo.
Tal vez realmente fue solo un dolor transitorio (a pesar de su intensidad) que tras la desaparición de "esa entidad" desapareció junto con ella, lo que llevó a que la presión causada por ella disminuyera, llenándolo de un abrumador cansancio.
Lo único por lo que podía jugar su vida a que era correcto, era que al menos ahora estaría a salvo… Por lo menos de momento.
"Qué mundo tan irrazonable" no pudo evitar pensar en la frase la cual repitió más de una vez en ese lugar.
Lo único que sacó de todo esto… Es que había reencarnado. Ahora tenía un cuerpo con el cual podía interactuar y vivir de nuevo.
Pero sobre todo, y quizás lo más importante…
Ahora varias de sus teorías con respecto a este mundo, y sobre todo, con este cuerpo, habían sido ya confirmadas.
Aunque a regañadientes, no podía evitar el agradecerle a "ese Red" por eso. Aunque lo lamentara con toda su alma.
A pesar de tener que soportar el oír "Usurpador" de su boca cada vez que tenía la oportunidad de hablar…
Red sentía algo de lástima por "Red". Aquella aura que emitía… Una frialdad similar a la de una espada. Afilada y carente de cualquier duda. Cualquier duda…
Y sentimientos.
"Realmente somos como contrastes" se decía Red a sí mismo. "Yo, me dejo guiar por mis sentimientos. Siempre dudo y no le impongo nada a nadie. ¡Dudo que siquiera tenga alguna especie de aura opresiva! Pero ese tipo… No sé si envidiarlo o no…"
Lástima e inseguridad eran los sentimientos que ahora brotaban en Red.
Lástima por ese "Red".
Inseguridad por su destino.
En un principio, su plan era tratar de definir su destino aprovechando el tiempo que "el sueño" que tenía sobre Glitch City le permitía.
Pero como era de esperarse, el mundo no quería que Red pasase más de 5 minutos en paz. Es como si intervinieran a propósito para evitar que esté en calma.
Red solo suspiró mientras intentaba moverse.
Pero por alguna extraña razón, parecía que su cuerpo no podía moverse. Si bien sentía sus extremidades, estaban entumecidas a tal grado en el que más que extremidades, sólo eran sacos de carne inerte e inútil estorbándole.
[¡RED Está paralizado! ¡No se puede mover!]
-…
Red nuevamente había quedado anonadado. Ya no por Glitch City, o lo irrazonable del mundo. Ya sea para subir el ánimo de Red, ya sea por obra del mundo, o ya sea porque estaba perdiendo la razón, aquella ventana emergente estereotípica de los videojuegos había aparecido, indicando su estado.
Red tuvo que aguantarse las ganas de reír. Principalmente porque tenía el presentimiento que su risa se transformaría en algo como una "risa fría y despiadada", o una "risa despectiva", o una risa "llena de auto-remordimiento".
Su cuerpo parecía tener la manía en traducir sus gestos en gestos totalmente diferentes, aunque quizás con un significado similar (Aunque cercanos a gestos indiferentes). Eso lo había comprendido de sobra en Glitch City.
Porque "su" cuerpo le seguía perteneciendo al otro Red, a pesar de su influencia.
Bueno. Al menos, su estado de ánimo se había recuperado un poco.
Aquella indiferencia hacia lo que le rodeaba que tenía cada vez que se cabreaba (En su vida anterior, le causó más de un problema) había desaparecido. También, aquella sensación de inquietud (por así llamarle) que tuvo tras la aparición de "esa cosa" casi había desaparecido por completo.
Lo único que quedaba en su cabeza eran dudas.
¿Qué haría de ahora en adelante? No, ¿Qué podía hacer de ahora en adelante?
El que Red se le haya aparecido incluso solo había incrementado sus dudas, más que resolverlas. Ahora sabía más… pero entendía menos.
¿Quién era él ahora? ¿Qué debía hacer él ahora?
Este no era un mundo delimitado por algo mayor a él. Su destino no estaba grabado en piedra. El bien podría no ser el campeón de Kanto como en el juego, y bien podría terminar como un Ash cualquiera, de Región en Región, participando en cada liga o desafío al azar que fuera remotamente interesante.
También podría terminar como los acompañantes de Ash, teniendo un destino más decente que el de su "Líder".
…O bien incluso podría terminar metido en el interior de alguna organización criminal extraña, o siendo víctima de ellos.
En resumen su destino estaba en sus manos.
…O bajo la guía de este irrazonable mundo.
Pero por ahora, tal vez no debería hacer nada. Estaba paralizado, no se podía mover, no podía hablar (o al menos, no lo había intentado), y ni siquiera tenía algún Pokémon que le ayudase.
…Hablando de eso… ¿No se perdió la entrega de los iniciales?
Un suspiro pesado salió de su boca (La parte superior de su cuello se podía mover, pero él ni siquiera lo notó).
Él bien podría no saber mucho acerca de este mundo, pero lo que si sabía era que tanto en este mundo como en las versiones del juego, el manga y el anime, la entrega de los iniciales era algo importante.
El recordaba si problema los videojuegos, donde tu personaje, sin importar la edad, no podía salir de su pueblo sin tener un Pokémon del profesor de su respectivo pueblo. Por supuesto, eso sólo aplicaba para los pueblos pequeños y con un laboratorio en él, pues en otras ciudades era difícil el no hallar a cualquier persona al azar sin un Pokémon.
En el manga, aunque no parecía importante en absoluto, la mayoría de aquellos que recibía un inicial de parte de algún profesor, estaba casi asegurado que tendrían un gran destino, sin importar las circunstancias en que los obtuvieran.
Y en cuanto a la serie… El obtener un inicial de parte de un profesor en algunos lugares bien podría ser algo obligatorio en algunos casos (El caso que por algún motivo recordó con más fuerza fue el del profesor Sycamore), pero en otros casos, aunque no fuera obligatorio, el hecho de recibir un inicial de parte de un profesor, te daba cierto "estatus" que te daba algún grado de reconocimiento sobre el resto de los entrenadores (Como es el caso del mismo Ash y el profesor Oak).
Y aquel suceso que podría marcar el destino de un entrenador… Él se lo había perdido.
Por eso, no podía el evitar suspirar. Parecía estar destinado a tener que atrapar un Rattata o un Metapod cualquiera al azar en la Ruta 1 para poder tener su inicial.
O incluso tal vez ni siquiera podría salir de Pueblo Paleta hasta el próximo año…
El solo pensar eso le causaba una incómoda sensación.
A pesar de que podría interactuar con los habitantes de Pueblo Paleta con normalidad, ¿Hasta cuándo? Tarde o temprano notarían una incongruencia con el antiguo Red.
Él no era "ese" Red.
Por eso, su mejor opción, y su, quizás más viable alternativa, era salir de Pueblo Paleta cuanto antes.
Por eso, acciones tales como "Perderse a su Inicial" eran acciones que él debía evitar A TODA COSTA.
Bueno, al menos era justificable el que él perdiera su inicial. Al fin y al cabo, dudaba que quedarse inconsciente por culpa de un ataque repentino por parte de "algo" pudiera ser anticipado.
…¿No había pensado muchas veces la palabra "Por eso"?...
Mientras sus pensamientos se descarrilaban de su dirección original (¿No estaba un tanto deprimido y frustrado?), un extraño movimiento lo despertó de su ensimismamiento.
Si bien su vista aún estaba borrosa, y la ventana emergente con su actual estado seguía presente, el sólo ver aquella figura lo hizo perder el aliento.
La puerta se había abierto, entrando una hermosa chica cuyos rasgos causaron que su cerebro por un momento se desconectara para evitar un cortocircuito. Pero se recuperó lo suficientemente rápido como para poder apreciarla.
Una cabellera la cual no pudo evitar asociar a un campo de trigo meciéndose al viento por su color, cuya longitud llegaba hasta sus finos hombros. Una piel que si bien no era tan blanca como la suya, tenía un toque de ternura que su piel o la de su madre no podía transmitir (En cambio, en su caso, solo acentuaba su frialdad). Un tono de piel blanquecino pero con una semejanza ligera al trigueño como quien se ha expuesto al sol el suficiente tiempo como para no perder su blancura, pero también lo suficiente como para tener un ligero pero imperceptible bronceado.
Unas cejas finas y curvadas en unos arcos perfectos que parecían haber sido hechas con el fin de calzar a la perfección en su rostro.
Unos labios tan finos y bellos que no parecían naturales, sino que parecían haber sido meticulosamente trabajados. Una nariz fina y delicada que adornaba el centro de su rostro sin ninguna imperfección.
Unos ojos de un color azul ligeramente púrpura que parecían transmitir tanto una alegría y vivacidad sin fin, junto con una sabiduría y ternura que no calzaba con su edad (Demasiado joven para tener aquella sabiduría, demasiado madura como para poseer aquella ternura).
Sólo su rostro era suficiente como para derribar reinos enteros, pero su bello cuerpo no se quedaba atrás.
Antes no pudo haber evaluado de forma no intencional el cuerpo de su madre por su belleza que trascendía este mundo, pero aun así sentía que esta chica- quien no aparentaba tener más de 16 años, podría superarla en unos pocos años con suma facilidad.
Una clavícula con una sensación de misterio y erotismo inadecuado para su estatura bajo la media, que le daba un aire entre infantil y maduro, haciendo que las delimitaciones de su edad pareciesen bien confusas. Unos hombros finos y tiernos, cual si hubiesen sido hechos por un escultor celestial. Brazos finos y suaves, con una piel tersa y saludable. Manos hermosas, como las de una princesa quien nunca tuvo que hacer trabajos en el hogar. Carentes de cualquier tallo o dureza.
Unos pechos sobre la media. Resaltaban bastante, pero no eran tan grandes para que incluso cierta acción cuyo apodo tenía por nombre el gentilicio femenino de un país europeo fuera realizable… aún.
Una cintura estrecha, delicada y que podía ser rodeada con facilidad por un brazo.
Al igual que su madre, unas caderas apretadas y estrechas, pero que de forma inexplicable llevaba un trasero bien formado y unas finas y hermosas piernas. La única diferencia es que, a pesar que su madre aparentaba ser joven, en este caso podría jugar su vida a que la chica frente a sus ojos tenía su misma edad.
Y todas aquellas hermosas facciones que no tenían anda que envidiar a la estatua más hermosa existente en su viejo mundo, o a los hermosos serafines del paraíso se hallaba frente a él, vistiendo un hermoso vestido verde hoja (que por su apariencia parecía estar a la moda, además de comprado hace poco), acompañado por una especie de camisa blanca en su interior, junto con un cintillo verde oscuro como accesorio, calzando unos calcetines blancos largos hasta la pantorrilla y unos botines marrones con un tacón alto.
Aparte de haber quedado impresionado por tal belleza (Cosa que su rostro no reflejaba, por supuesto), una buena noticia dentro de todo ese enrolladero de problemas que había en su cabeza había aparecido. Tal parece ser que al menos él no era impotente...
-Un ángel… -Susurró en voz baja. Tal vez por buena suerte, su voz fue interpretada como un quejido sin significado, a lo que la hermosa chica desvió su mirada hacia su persona, sin molestarse en ocultar su sorpresa y alegría, gritó con emoción:
-¡Red! ¡Estás despierto!
Casi como si nunca hubiese estado en la puerta, mágicamente apareció a su lado, como si ella tuviese [Teletransportación] como uno de sus movimientos. Ahora que estaba más cerca… notaba como esa belleza suya que lo encandilaba era mucho más fina y delicada de cerca. Su belleza resaltaba aún más, y su mirada llena de preocupación y alegría era bastante… bonita.
Si tuviera que comparar a todas las mujeres que había visto en su vida, la mujer más hermosa sería la madre de Red, mientras que entre las chicas más hermosas que había visto estaba ella.
Aunque ahora que reparaba en ella, su estatura era un poco más baja que la suya.
…¿Cuánto media él? Por lo que sentía, su cuerpo debería por lo menos medir entre 170 y 180 centímetros. Al menos sabía que la chica era lo suficientemente alta como para que él podría tocar su cabeza con su barbilla.
-¿Te encuentras bien? –Red fue sacado de sus pensamientos internos al ver la mirada de la chica.
Realmente era hermoso ver el interior de sus ojos. La inocencia, la madurez, la picardía, la ternura, la preocupación y la decisión parecían mezclarse en una sustancia homogénea la cual era difícil de determinar. Él solo ver a sus ojos le parecía un espectáculo maravilloso.
Pero fue esa mirada llena de pura preocupación lo que lo sacó de su apreciación. Esa mirada… estaba llena de genuina preocupación hacia el.
-Al menos no siento ningún dolor –Articuló a duras penas. Su condición estaba bastante mal. No parecía tener ningún daño, pero por lo visto las secuelas de "esa cosa" no eran tan simples como habría querido que fueran.
El alivio de la chica repentinamente había aparecido. La preocupación aún era visible en sus ojos, pero parecía estar evaluándolo para ver si notaba alguna diferencia.
La cara de Red parecía indiferente, pero en el interior, no sabía si estar nervioso o fascinado.
Estaba nervioso. Por alguna razón, sentía que ella tenía lazos profundos con Red. Y si así fuera… ¿no serían las diferencias demasiado notables? Él mismo había evitado el ser descubierto por Delia, debido a que en ningún momento tuvo mucho contacto con ella. Incluso sus palabras ni siquiera habían sido dichas por "él", por lo que su interacción podría ser considerada como rápida y normal para los estándares de Red.
Pero en este caso era diferente. Ella parecía tener un contacto más estrecho con Red que su madre. Y si fuese así…
La cara de la chica parecía haberse relajado considerablemente, mientras una sonrisa era esbozada de sus labios.
-Menos mal. –Dijo suspirando de alivio. –No pareces estar herido en absoluto… No parece que estás haciéndote el duro, como de costumbre…
Su sincera sonrisa conmovió a Red. En definitiva. Este chico tenía una relación especial con esta chica. Pero, ¿De qué tipo?
-… ¿Dónde estamos? –En vez de una pregunta con mucho tacto, o tratar de conversar con la chica, lo primero que se le vino a la mente (Y que fue fríamente traducido), fue preguntar "¿Qué había pasado?". Pero de forma antinatural, su pregunta se había traducido en un "¿Dónde estamos?" con un tono tan frío que era poco probable que la chica no se sintiera ofendida ante el tono de su voz.
Sorpresivamente, la chica parecía no haber reparado mucho en el tono frío de Red. Aunque si lo pensaba detenidamente, era algo normal, pues si se conocían desde…
-Cierto, tu nunca has entrado a esta habitación. –la chica se había percatado, sacando de su ensimismamiento a Red. –Esta es la Sala de Emergencias, el cual el abuelo construyó en caso de que algo grave sucediese.
¿Abuelo? Red estaba pensando en cómo preguntarle sin que pareciese extraño, cuando todos los cables parecían haber sido conectados finalmente.
Abuelo. Ese atuendo. Esa apariencia…
-… ¿No tendrás un mapa? –Dijo Red inconscientemente, cosa que fue oída por ella, la cual mostró una expresión asombrada.
-De hecho sí. Tengo dos mapas. Pensaba en regalarles uno a mi hermano mayor y otro a ti, pero casi se me olvidaba tras todo este asunto. ¿Por qué?
Era definitivo. Esta chica era Daisy Oak.
Daisy. Una chica cuyas interacciones son más bien escasas en el videojuego. A lo más te daba un mapa en el comienzo de la historia, y a duras penas tenía unos diálogos en el juego. En G/S/C y en HG/SS, aunque había recibido algunos cambios, su nivel de protagonismo en la historia seguía siendo igual o incluso inferior, siendo sólo un extra más en el juego.
En el anime, si mal no recuerda, ni siquiera se mostró que Gary tenía una hermana.
Al menos, en el manga, tuvo un rol más "interesante" y tuvo una pizca de relevancia, al menos. Si mal no recordaba, empezó a salir con Bill después de los sucesos de G/S/C y Mask of Ice. Pero si mal no recordaba, y de eso estaba seguro…
¿No era Daisy la hermana mayor de Green?
Red nuevamente había entrado a su "propio mundo", bajo la mirada atenta de Daisy. Ella sólo suspiró antes de piquetear el brazo de Red con sus dedos.
-Auch. –No pudo evitar soltar un sonido de dolor bajo la agradable risa de Daisy.
-Vaya, Red. Pareces algo distinto…
Al oír aquellas palabras, Red casi pierda todo color de su piel… si no fuera porque su piel de por sí era blanca a niveles extremos, además de estar más pálido de lo normal por su estado.
-Pareces más… ¿Humano? –Ante el comentario de Daisy, Red tuvo que usar todas sus fuerzas para evitar reírse. ¿Más humano? A sabía que este tipo no parecía ser muy sociable y su presencia era tan fría que podría congelar una tetera con agua hirviendo sólo con estar cerca de ella, pero… ¿en serio? –Parece que este incidente pudo causar una que otra buena cosa, tee-hee
Dijo sonriendo.
-No es eso… sólo… no pude evitar sentirme desilusionado. –Dijo Red. Él mismo no sabía si lo estaba inventando o no. De hecho, el mismo no sabía si estaba hablando él del todo o si era el "otro Red". –Supongo… Que ya no quedan iniciales, ¿verdad?
La expresión alegre de Daisy se había congelado.
Una complicada expresión apareció en el rostro de Daisy. Parecía estar tratando de buscar palabras con las cuales consolar a Red, a lo cual un frío "no le des más vueltas" de parte de Red la hizo sentirse mal.
Ella, más que nadie, tenía claro el porqué de la fría actitud de Red. Desde ese incidente, el alegre chico se había convertido casi en alguien sin sentimientos. Pero sólo ellos sabían que eso era nada más que una coraza para protegerse.
Y sobre todo, ellos sabían más que nadie la importancia de tener su primer Pokémon, en especial que Red consiguiera uno.
Entrenar un Pokémon era algo más que sólo hacerse fuerte para entrar a la liga. Entrenar un Pokémon bien podía ser algo terapéutico, algo que abriera los corazones de las personas.
El ser un entrenador Pokémon no era una profesión, sino una forma de vivir. Y al ser una forma de vivir, podría servir e interpretarse de muchas maneras.
Un silencio incómodo nació entre ambos.
Red no quería hablar. ¿Razón?... Dentro de su indiferente rostro, la desesperación causaba caos en su mente.
"¡Mierda! Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, ¡Mierda! ¡Me equivoqué! Mejor debería callarme por ahora. Estúpida boca… moviéndose por su cuenta… Argghhh, ¡Odio esto!"
En cuanto a Delia… No había necesidad de leer su yo interior. Su mente estaba llena de pensamientos acerca de cómo tratar de alegrar al siempre inexpresivo chico. O al menos, no deprimirlo tanto…
Ese incómodo silencio persistió unos momentos hasta que…
-¡Red! ¡¿Te encuentras bien?!
La puerta de la habitación se abrió de golpe, para dejar entrar tres figuras, tres figuras que Red reconoció casi al instante.
Una de esas personas era, sin lugar a dudas, su madre. Incluso aunque sufriera de amnesia, era difícil el no recordar aquella hermosa figura, que no sólo se grabaría en su memoria, sino en su subconsciente para evitar olvidar semejante belleza.
La otra figura era una figura que reconocería casi de inmediato. Pelo corto y canoso, ya en un tono gris; ojos negros cual aceitunas; una tez blanca con un ligero bronceado producto de la radiación solar, ya mostrando a su vez la crueldad de la vejez en su piel. Pobladas cejas grises y un semblante innatamente amable era teñido con una genuina preocupación.
Ese hombre era, sin lugar a dudas, Samuel Oak, el profesor de la región de Kanto, en Pueblo Paleta.
Nero: Ufff… Por un momento casi las cago… ¿Por qué? Iba a poner "Samson Oak" en vez de "Samuel Oak"… Maldigo al anime… Desde ahora, nunca más veo S&L (pondría S&M pero… eso significa otra cosa xD) antes de escribir algo n.n
Hablando de eso… Si sienten a ratos un bajón en la calidad de escritura, situaciones y conceptos mal explicados seguidos por conceptos o situaciones detalladas o bien explicadas, es porque no escribo esto de corrido. Para escribir en óptimas condiciones, tengo que escribir en la noche, tras no hacer nada durante un periodo de tiempo y sin ningún ruido… además de estar a punto de caerme dormido (No bromeo, si no, no escribo bien). El único problema con esto es que causa inconsistencias, y si lo hago de día, me frustro y borro todo lo que había hecho. Hay algunas partes (las menos trabajadas) que están hechas de día. Pueden notar claramente la diferencia
En cuanto a la tercera persona, esta sería la primera vez que lo veía de frente, pero eso no significa que sea alguien desconocido para él. Es más, probablemente sea la persona con más relevancia en su vida desde ahora.
Nero: No homo, plz… ¿Qué mierda estoy escribiendo? Niños, si van a tomar pastillos para dormir para estar en óptimas condiciones, no lo hagan de día o háganlo bajo su propio riesgo. No digo nada acerca de "no hacerlo", pues sería hipócrita de mi parte decirles que no hagan algo que yo mismo hice… Sólo… háganlo bajo su propio riesgo
Un chico con un cabello castaño claro y liso con un despeinado cabello que parecía seguir un orden como si fuera un peinado. Unos ojos verdes tan profundos como las hojas bañadas en el rocío de la mañana.. Unas cejas finas como espadas y un rostro con una expresión entre salvaje y hedonista que le daba un aire egocéntrico y salvaje, pero a la vez atrayente y varonil, capaz de hechizar a cualquier chica con su arrogante sonrisa (la cual estaba seguro que tenía).
Su piel si bien no era de un pulcro blanco, era como la piel del profesor. Una piel ligeramente tostada por el sol. Pero se veía saludable y bien cuidada, además de tersa a la vez que resistente. Su cuerpo si bien no era lo que se podría llamar escultural, era un cuerpo bien formado y con la cantidad necesaria de musculatura.
Nero: Ya saben, una persona normal. No un Joestar (JoJo Bizarre Adventure) o alguien de Love Live o como se llame (Ya saben, las lolis xD) Ya, en serio. No tengo nada contra ellos. Sólo necesitaba decirlo… Tengo sueño xD)
Su altura… probablemente era un centímetro más alto que él. Sólo uno… Eso no era importante.
Vestía una camiseta negra de manga corta, junto con unos pantalones verdes similares a los que los militares en su mundo usaban. Y en cuanto a sus zapatos, llevaba unas deportivas de color negro que de hecho por s diseño calzaban perfectamente con su apariencia.
Él no tenía que preguntar quién era. El ya conocía su nombre. ¡El mismo se lo había dado!
Su rival, el hombre que siempre va un paso por delante sobre él. El chico que es tanto su contraparte como su enemigo más difícil, y su obstáculo más alto.
Green Oak. El futuro líder de gimnasio de Ciudad Verde.
-¡Red! ¡Estás despierto! –gritó de emoción Delia mientras corría a abrazar a su hijo
Su mirada estaba llena de distintos sentimientos. Tristeza, miedos, inseguridades, preocupación, ira, alegría y remordimiento.
Daisy se movió con una cálida sonrisa para dar paso a su madre.
Como si Delia también hubiese aprendido la habilidad del tipo Psíquico, Apareció de forma casi instantánea al lado de su hijo.
-Gracias a Arceus… ¡Estás bien!
Aunque fueron unas cortas palabras, cada una de ellas estaba llena de emoción profunda y sincera, emoción y sentimientos que llegaron a Red. Su madre lo había abrazado, y sus ojos parecían desbordarse en lágrimas.
Nero: Parecieran. Recuerde, ocupo figuras retóricas. No es como si de verdad se desbordaran los ojos debido a las lágrimas… El sueño hace mal, ¿no? Y eso que desde el último dialogo de Delia ya pasó un día que no escribo n.n
El profesor Oak miraba con cariño a esos dos, mientras que Green soltó un suspiro de alivio, para luego dar una sonrisa irónica hacia aquella escena.
Red no podía evitar sentirse tocado ante esa escena. Su madre abrazándolo… preocupado por él…
En toda su vida, esta era quizás una de las pocas muestras de afecto de parte de sus padres, aunque teóricamente Delia no era su verdadera madre.
Él mismo era un niño no deseado. Fue sólo el producto del descuido de sus padres que él nació. Nunca supo el cómo había sido concebido por la boca de sus padres, pero por lo que tenía entendido por la propia boca de su borracho abuelo materno en una celebración familiar (la cual apenas recuerda), lo de sus padres fue una aventura de una sola noche. Tanto su madre como su padre tenían sus propias parejas, y de hecho ambas parejas eran amigos. Pero en una fiesta, algunas cosas pasaron… Su madre y su padre eran vírgenes hasta antes de ese día, por lo que fueron descubiertos por facilidad por sus parejas, en especial porque su Madre ya tenía síntomas de embarazo… y no se podría descartar con su propia pareja.
Olvídate de ser deseado. Técnicamente el arruinó la vida amorosa de sus padres.
Pero nunca pensó mucho en ello. Si te vas a arriesgar para hacer algo, debes prepararte para las consecuencias de ese algo. Ellos mismos no se habían protegido correctamente, además, ¡en primer lugar ni siquiera debieron haberlo hecho! ¡Estaban engañando a las personas que supuestamente amaban!
Engañar…
Red casi sintió como su cabeza recibía un fuerte golpe dado por sus propios pensamientos. Él se había prometido nunca más pensar en ello…
Sus padres nunca le dieron una muestra de afecto. Apenas sí a sus hermanos, a los que se podría decir que de verdad querían, mas no a él, quien siempre fue (y será considerado) el error más grande de sus vidas.
El único afecto que le fue otorgado fue de parte de sus abuelos, sus amigos y de "ella"
Mas nunca recibió nada más que una relación distante y dría con sus padres, al menos lo suficientemente cordial para mantenerlo viviendo en casa hasta que cumplió sus dieciocho años, siendo en el mismo cumpleaños que le pidieron que se fuera de su casa cuanto antes pudiera.
No tenía ningún buen recuerdo de sus padres, ni ningún recuerdo de estos mostrándole afecto.
A lo más, un par de consejos desmotivadores, causados por su propia existencia.
Por eso, se sintió bastante conmovido al recibir, tal vez por primera vez, afecto de uno de sus padres, aunque en realidad, ni siquiera sería su verdadera madre…
-… Mamá, profesor, ¿Qué pasó? –Tratando de evitar pensar en el pasado, y en sentirse culpable por su cuerpo, Red les pregunta con su usual tono, solo que con una voz ligeramente más débil, cosa que fue percibida tanto por Delia como por el profesor.
Ambos piensan unos momentos, antes que Oak respondiera sinceramente –No lo sabemos. En realidad esperábamos a que tú supieras algo acerca de lo que pasó en ese momento.
Ante la mirada inquisitiva del profesor, y al ver a su madre separándose para mirar sus ojos, Red solo podía pensar en una cosa.
"Miente"
-…No recuerdo mucho. Antes de darme cuenta, sentí algo frío recorriendo mi cuerpo, luego sentí un intenso dolor, y luego desperté aquí. –Dijo Red, sin pestañear ni dudar en lo que dijo ni por un solo momento.
Aunque no mintió, Red omitió la mayoría de las partes importantes, como por ejemplo aquella entidad (que por su risa y su voz, estaba seguro que era un espíritu femenino), la canción de Pueblo Lavanda, el mensaje oculto en sus acciones y Glitch City.
Pero por supuesto, lo último era algo que era imposible de mencionar a cualquier persona, sin importar que tan cercanos sean.
Pero lo demás…
Tenía el presentimiento que si decía todo lo que les había omitido al profesor y a su madre, su gran viaje Pokémon a través de la región terminaría aquí. Y el sólo pensar eso le daba miedo.
¡Por dios! ¡Ni siquiera había visto a un Pokémon! ¡Se perdió su inicial! ¡Al menos no perdería su viaje!
El profesor Oak miró a Delia, y esta le devolvió la mirada al profesor. Ambos veían las dudas hacia las palabras del joven pelinegro reflejadas en los ojos del otro. Pero ambos tenían una excesiva confianza por el joven muchacho de gorra roja.
Además, no veía por qué él les trataría de ocultar aquella vital información que de hecho podría ayudarles a identificar a la persona que le hico esto, o al Pokémon, dependiendo del caso.
Tal vez estaban pensando demasiado.
Tal vez el estrés por la situación los hizo dudar de Red.
Tal vez de verdad les ocultaba algo.
O tal vez sólo era el cansancio.
Lo único que era seguro, es que por suerte Red no se había equivocado en su decisión de omitir lo más importante.
-Así que… la Ceremonia de nombramiento de PokéDex Holder ya acabó, y con ello también perdí mi inicial, ¿es eso?
Red ya se había enterado de muchas cosas tras una corta conversación con el profesor y Delia.
Aunque no sabía precisamente qué era la así llamada "Ceremonia de Nombramiento de PokéDex Holder", suponía que sería algo bastante importante. El sólo nombre ya decía ya de que se trataba, además de que también decía qué es lo que recibiría. Pero en el juego, tal cosa como "Ceremonia" nunca había ocurrido. En la mayoría de los juegos, por esas casualidades de la vida un profesor tomaba una buena impresión de ti y tus amigos, o bien eran los únicos chicos del pueblo con talento, y por ello te daban a tu inicial para iniciar tu aventura. Más tarde, recibirías aquello que sería el principal objetivo de cada jugador: la PokéDex y su misión, capturar a todas las especies de Pokémon existentes en la generación del videojuego.
En el manga, tal cosa como una ceremonia tampoco había ocurrido. Los profesores evaluaban a los entrenadores a su criterio, y le daban la PokéDex a aquellos en los que confiaban y veían un gran potencial latente en ellos. O algunos lo obtenían de formas poco ortodoxas en comparación con los demás, como Diamond y Pearl, que la obtuvieron sólo por escoltar a Platinum (Además, en primer lugar se confundieron, y las obtuvieron junto a sus iniciales prácticamente por… pura casualidad).
Y en el Anime, tampoco parecía haber tal cosa. Lo más cercano sería el primer capítulo, donde se nos muestra una gran multitud fuera del Laboratorio del profesor Oak, viendo que algo grande ocurrió, cosa que… lamentablemente para los televidentes, no se mostró nada más que a Gary saliendo de allí, y el posible evento ya había concluido.
Por lo que sabía, se había desmayado, y por eso no pudo llegar a tiempo a la Ceremonia, y no recibir a su inicial (Cosa que realmente no ocurrió pues se había perdido la ceremonia desde antes por quedarse dormido, pero para suerte de Red todos lo asociaron a él desmayándose como el factor responsable).
Y sin un Pokémon, no podría empezar su viaje.
¿Recibiría de todas formas algún Pokémon?
¿Le daría el profesor alguna rata eléctrica de pésimo carácter que tenía guardada en su laboratorio? ¿O le capturaría un Pokémon exclusivamente para él? O lo más probable, ¿Tendría que esperar otro año para recibir su inicial?
Daisy ya se había ido de la habitación hace mucho, quedando solo allí Red, Delia, el profesor, y Green quine, por alguna razón, se había mantenido cerca de la puerta observándolos en silencio, hasta que…
-¿Tu qué crees, idiota? Por supuesto. Fue por eso que al terminar te encontramos en el piso.
Green abrió su boca, sólo para dejar salir frías palabras llenas de burla. A diferencia de su voz, la voz de Green no tenía aquella frialdad que congelaba el alma, sino una frialdad arrogante y orgullosa, casi narcisista.
-Deberías agradecer que te perdiste la Ceremonia y a tu inicial. Si no, tal vez ni siquiera estarías aquí…
-¡Green!
El profesor Oak interrumpió a Green con un grito, a lo que Green, de mala gana cerró su boca.
Red sólo podía suspirar internamente. Parecía ser que Green no era muy diferente a sus versiones de las demás ramas de la franquicia. Frío, arrogante, despectivo, irrespetuoso y alguien que te llevaba siempre uno o más pasos por delante. De seguro que ya tenía un Pokémon…
-¿Tu ya recibiste tu inicial? –Red no pudo evitar preguntarle directamente.
Green se mantuvo en silencio unos momentos.
-….No. –Sorprendentemente, Green dijo algo que dejó estupefacto a Red. –No pienso tomar una ventaja injusta sobre ti. Voy a ganarte de forma aplastante, pero si no fuera en igualdad de condiciones, sólo me dejaría un mal sabor de boca.
Red estaba aturdido. Incluso su cuerpo mostraba cierta conmoción, a lo que Green chasqueó su lengua antes de desviar su mirada… para luego soltar un suspiro.
Red estaba anonadado. Este Green parecía diferente a los "Green" que él tuvo la oportunidad de conocer. Incluso estaba dispuesto a esperar un año con el fin de no tener una ventaja injusta sobre su rival… Este Green parecía ser diferente a los demás Green que había visto.
-No es como si no tendremos iniciales. De hecho, el Abuelo me había dado la entrega del mío por unos momentos… -Green luego miró con un toque de enfado y ¿resignación? Al profesor Oak, para luego soltar otro suspiro. –Pero luego de que el abuelo y Daisy revisaran tu estado, el Abuelo me lo quitó.
Red no pudo evitar mostrar una sonrisa irónica, la cual pareció esfumarse en un parpadeo. Este Green… el conocía una palabra para definir a esta clase de persona, pero quizás si la decía en voz alta… No podría volver a vera Green sin tener que aguantarse la risa.
-En cuanto a eso… -Delia utilizó ese momento para interferir en la conversación de los dos rivales. –Supongo que el profesor debería encargarse de todo ahora, ¿no?
-No te preocupes, Delia. Me haré cargo. –El profesor sonrió antes de mirar a ambos chicos.
-En primer lugar, quisiera que fuéramos al Laboratorio. Sería mejor que comenzásemos desde allí. Tengo un equipo médico especializado en Pokémon, además del inicial de Red.
-"Sólo busca agregarle dramatismo" –Pensaron Red y Green (Aunque el primero no tenía ni idea cómo este pensamiento cruzó por su mente. Si fuese por el equipo médico… ¡¿No estaban ya en una sala llena de este?!
Nero: Ahora que me percato… Normalmente al menos describo el entorno, cosa que en este capítulo he descuidado. Para evitar problemas y críticas con respecto a eso, lo describiré en esta misma notita para ahorrarme la molestia, e interactuar con ustedes. Y sí, mi narrativa bajó, pero es porque tengo mucho sueño (O tal vez poco, ya ni de eso estoy seguro), y ya pasó un día (nuevamente) desde la última vez que escribí, y para ser sincero no tengo idea de lo que está escrito en las otras notas, pues ni eso recuerdo con seguridad.
"Es sólo una habitación genérica de una casa cualquiera. El color de sus paredes es de un blanco crema. La pared de uno de los lados está llena de estantes y muebles, repletos con fármacos, medicinas e instrumentos para primeros auxilios hasta cirugías complejas. En una esquina de la habitación, hay una máquina de Curación para los icónicos Monstruos de Bolsillo, sobe un mueble que contiene futones guardados en su interior. Hay una PC en su lado izquierdo, junto con un dispositivo que permite el intercambio de Pokémon y Pokéballs. En la pared opuesta a la puerta, hay un catre con sábanas blancas y un cobertor del mismo color. Es, en resumen, una habitación convertida en una sala de primeros auxilios."
Red trata de levantarse de la cama, pero su cuerpo no respondía como quería. Sentía sus brazos y sus piernas pesadas y adormiladas. Una dulce y embriagante corriente recorría el interior de su cuerpo.
Todo su cuerpo se hallaba dormido. No respondía como debería. Por suerte, el letrero de [¡Red está paralizado! ¡No se puede mover!] Ya había desaparecido, por lo que estas sólo debían ser las secuelas de la parálisis.
Con gran dificultad, logró bajarse de la cama y ponerse de pie, ante la atenta mirada de su madre y un preocupado "¿Estás bien?" de ella, a lo cual un seco "No te preocupes" salido de su boca fue emitido para tratar de quitar las preocupaciones de la joven mujer.
Al ver a Red moviéndose perfectamente, el profesor no podía estar más asombrado. Aunque con dificultad, Red no parecía tener ningún inconveniente al moverse más que el entumecimiento, cosa que no debería ser posible, en especial después del tratamiento.
El cuerpo de Red convulsionaba, y eso obstaculizaba a Daisy y a el profesor, por lo que tuvieron que administrarle calmantes para que dejara de moverse. Pero aun así seguía moviéndose.
Con un gran dolor, el profesor tuvo que recurrir a un método poco convencional y arriesgado para poder detener las convulsiones del chico. Y es método era simple: Administrarle paralizantes al joven.
El profesor Oak lo hizo sin el consentimiento de Delia, y esperaba a que no hubiera ningún efecto secundario.
Pues si hubiese uno… Quizás Red no hubiese muerto, pero de todas formas habría un funeral…
Red observaba con profundo interés al pueblo que había acogido a su cuerpo durante quince años.
Pueblo Paleta. Como su nombre lo decía, era como una paleta de colores de un pintor. Diversa y colorida, llena de vida y variopinta.
Había demasiadas edificaciones para ser un campo, y demasiada vegetación para ser un pueblo. Pero de alguna forma, combinaban lo mejor de ambas.
Verdes pastizales altos hasta la altura de su pantorrilla llenaban los campos de Pueblo Paleta como si de un mar verdoso se tratase, meciéndose en el vaivén del viento. La sonata de las hojas danzando con el viento era música para sus oídos. La frescura de la brisa con un aire similar a la brisa marina reconfortaba su cuerpo.
Y las coloridas casas deslumbraban su visión.
Si tuviera que asemejar a Pueblo Paleta con alguna de las versiones de la franquicia, sería más apegada al "Pueblo Paleta" del manga.
Si tuviera que decir algo acerca de todo esto… Es que las calles estaban desérticas.
No se veía ni siquiera una sola persona.
¡Incluso en el juego, había un hombre y una chica con la que interactuar! ¿¡Y aquí!?
Si no estuviese junto al profesor y a Green, juraría que este pueblo estaba abandonado.
-Se están preguntando dónde está todo el mundo, ¿No es así, Red, Green? –Preguntó divertido el profesor mirando a los dos chicos.
Tal parecía que esto no era normal. Mirando de reojo a Green, este mantenía su aura arrogante a su alrededor, pero esta se había debilitado considerablemente y mostraba un genuino rastro de curiosidad e intriga.
Ambos voltearon y se encontraron los ojos del otro. Tras un breve momento llegaron a un acuerdo tácito y le asintieron al profesor Oak.
-Si se preguntan por ellos, deberían estar en la entrada de la Ruta 1, despidiendo a los que consiguieron su inicial y su PokéDex antes que ustedes.
Red no pudo evitar recordar el primer capítulo de la serie, y la multitud que había estado fuera del pueblo esperando a que Gary partiese en su aventura (Con un deportivo rojo tan caro como su casa, seguido por un grupo de admiradoras molestas), al igual que Ash, quien también había sido despedido por un grupo junto con su madre.
Por lo visto, era un evento importante para Pueblo Paleta. Si lo que Red creía era correcto, este pueblo era bastante pequeño, y con una natalidad bastante baja. Siendo así, la cantidad de niños que salen del Pueblo para comenzar su aventura era bastante baja, además que ni siquiera la mitad de ellos conseguía un inicial de parte del Profesor.
Todos los iniciales junto con las PokéDex eran entregados por el Proyecto PokéDex, un proyecto desarrollado por el Profesor Oak en conjunto con todos los profesores de las demás regiones para investigar con una gran eficacia todos los datos relacionados con los Pokémon y las múltiples áreas de investigación de cada profesor.
Y si Red no recordaba mal, tanto en el manga, como en el anime y en los juegos, el área de investigación del Profesor era "Las variedades y clasificaciones de Pokémon", investigación por la cual la PokéDex fue creada.
-Tsk. Estos tipos no pueden salir sin armar escándalo, ¿no? –Green parecía quejarse de los demás PokéDex Holders, con una mirada llena de desaprobación. Red por un momento tuvo ganas de gritarle, "¡Mira quién habla, Gary!" a Green. Pero en primer lugar, ambos o eran la misma persona, por lo que se refrenó con todas su fuerzas.
El profesor soltó una ligera carcajada. –Déjalos ser, Green. Para todo el pueblo, este es uno de los pocos momentos de diversión que tenemos nosotros los adultos. Ver a nuestros retoños partir en su viaje, ver a las futuras jóvenes promesas de la región comenzar su aventura por todo Kanto, y buscar la excusa para comenzar a festejar y distraerse de las preocupaciones del día a día.
Red asintió a las palabras de Samuel Oak. Él, como un adulto en su vieja vida, entendía lo que el profesor trataba de decir. Estar presente en esos pequeños momentos en que se hace historia, disfrutar y festejar para olvidarse del mañana y del ayer por todo u día, dar su apoyo y sueños hacia aquellos jóvenes que llevan el peso de su Pueblo encima… Red podía sentirse identificado con las palabras del profesor.
-Pero eso no evitará que todo ese "festejo" y adulación se les vaya a la cabeza y cometan alguna estupidez, ¿no?, al fin y al cabo, se van a sentir "especiales" por ser reconocidos por un profesor de fama mundial.
-Bueno…
Otro comentario casual de Green dejó al profesor sin palabras durante un momento. Era un buen punto.
-Es verdad. –Esta vez no fue Samuel Oak quien respondió, sino Red. –Se les subirán los humos a la cabeza, se creerán ser entrenadores de élite, lo que les hará sentirse importantes.
Red se quedó pensativo unos segundos antes de proseguir. –Probablemente harán algo estúpido por eso, borrachos por la adulación, como tratar de conseguir beneficios de las personas sólo por tener una PokéDex, o tratar de capturar un Pokémon que no pueden controlar, o incluso desafiar a alguien que obviamente es más fuerte que ellos.
-Exacto, por eso es innecesario que…
-No, es necesario, al menos según yo –Red interrumpió a Green cortando sus palabras. –No sólo las personas se sentirían felices, sino que también esos chicos estarán llenos de motivación.
Eso hará que tomen decisiones estúpidas. El ego se les irá a la cabeza. Pero es de esa forma que al menos es probable que sean atacados por alguien. Alguien intentará borrarles esa "supuesta superioridad"
Y cuando eso pase, se darán cuenta de la realidad. No son especiales. Sólo tienen un poco de ventaja, una ventaja que si no trabajan, sólo los dejará estancados. Muchos perderán su voluntad y regresarán llorando, y hasta algunos de ellos soltarán sus iniciales o le echarán la culpa al profesor Oak. Pero de esa forma separaremos a los verdaderos entrenadores de los que sólo querían sentirse importantes.
Así, colaremos a los malos entrenadores de los que de verdad se esforzarán en seguir sus seños. Si no pasan por eso, a la larga solo se volverán egocéntricos, pero a la primera derrota se romperán. Pero si sobreviven a eso, se volverán grandes entrenadores en el futuro.
Aunque el mejor de los casos es que todos logren superarse a sí mismos y convertirse en maestros Pokémon de gran calibre.
Red terminó de hablar, para recibir dos miradas llenas de estupefacción por parte del Green y su abuelo. Tuvo el impulso de decir "… ¿He dicho algo mal?" pero se aguantó.
-Red… ¿Comiste algo raro? –Preguntó Green sin poder eliminar esa mirada de aturdimiento de su rostro. Incluso aquel aire arrogante a su alrededor había desaparecido.
-Creo que no revisamos del todo bien a Red. Tenemos que volver y hacer los exámenes de nuevo –Dijo el profesor Oak antes de dar media vuelta y caminar al lugar de donde provenían, seguido por su nieto.
-... –Por un instante, Red se quedó sin habla. Ese par realmente era similar en varios aspectos.
Delia activó el PC en la habitación de primeros auxilios en la casa del profesor. Depositó a su Donphan y a su Mr. Mime, y sacó a su Weaville y a su Gengar.
-Ville, ville –Su Weaville parecía feliz por haber salido del PC después de tanto tiempo. En cuanto a su Gengar…
-[¡SÍ! ¡AL FIN LIBERTAD! ¡Nunca había visto un cielo tan azul!] –Su Gengar había saltado sobre ella y saltaba chillando eufórico.
-Pfff, Jajajajajajajajajajajajajajajaja –Delia no pudo evitar reírse ante su Gengar. Hace tiempo que extrañaba a este pequeño juguetón. Su Gengar, junto a su Alakazam, eran los Pokémon con los que tenía mayor confianza. También su Flaffy- Digo, Ampharos era uno de ellos, pero su Ampharos actualmente…
-Weaville- Su Weaville con sus afiladas garras y una expresión cansada separó a Gengar de Delia jalando al primero de su oído.
-[¡Mis orejas! ¡Mis hermosas y sensuales orejas!] –Gengar chilló fingiendo dolor, moviendo de forma claramente forzada su cuerpo como si estuviera tratando de escapar. Delia tuvo que agarrarse de su estómago por tanto reír. Viejos recuerdos y viejas aventuras cruzaban por su mente. Su primer viaje, el Gastly que encontró vagando en el bosque Verde y al que ayudó a encontrar a su viejo dueño cuando era un Cleffairy, cuando el Gastly la siguió, su primera captura, su primer combate contra otro entrenador…
-Ville, Weaville –Weaville regañaba a Gengar con una cansada expresión, mientras este asentía o decía [Sí, sí] de forma desganada, demostrando que no había prestado atención a nada de lo que la Weaville dijo.
Finalmente el ambiente se calmó. Weaville terminó de regañar a Gengar, el cual se hallaba comiendo una Baya Wiki (Que quien diablos sabía de dónde lo consiguió), y Delia había calmado su risa, aunque aún una sonrisa permanecía en su rostro.
-[¿y bien? ¿Qué es lo que haremos hoy? ¿Desmantelar organizaciones criminales, sofocar movimientos revolucionarios, conquistar el mundo, comprar Bayas Wiki…?] –Gengar empezó a enumerar un montón de posibles objetivos (Siendo uno de ellos potencialmente peligroso) y manifestando sus propios deseos al final. Delia cambió su expresión a una seria.
-Quiero que sigan a mi hijo en su viaje.
-[¿Qué? ¿Seguir al pequeño Rojito?] –Gengar parecía sorprendido por la petición de Delia. Ya sabía que Delia era una madre sobreprotectora, y tras ese día, se había vuelto aún más sobreprotectora con Red. Pero para llegar al punto de seguirlo en su viaje… ¿Qué tan sobreprotectora puede ser su dueña?
Ante la mirada inquisitiva de su Gengar, Delia empezó a contarle los detalles.
En un principio, Gengar parecía bastante divertido. Pero tras oír lo último, La expresión juguetona y alocada de Gengar había desaparecido, y la seriedad había aparecido en su rostro. De igual manera, Weaville se hallaba en silencio, con un semblante solemne.
-[¿Un ataque con el pulso espiritual que ni siquiera el idiota de Samy pudo identificar?] –Gengar estaba no sólo impresionado, sino que incluso parecía algo asustado. – [La compresión de ese sujeto hacia el pulso es la mayor entre todos nosotros. Ni siquiera yo puedo ocupar el pulso de manera más indiscreta posible sin que me detecte e identifique. Para ser capaz de hacer eso… Al menos debe estar entre el nivel 90 al 100. ¿Acaso ese mocoso provocó la ira de algún legendario?]
-Creo que lo hicimos nosotros, destruyendo todas esas organizaciones hace años. –Suspiró Delia recordando el pasado con tristeza.
De verdad, hasta las acciones con la mejor de las intenciones podían convertirse en algo que te atormentaría durante toda la vida.
-Por favor, se los pido. Sigan y protejan a Red en caso de que algo ocurra.
-… –Ambos Pokémon habían caído en el silencio. Weaville sintió, pero Gengar se hallaba pensando…
-[¿Sabes que prácticamente estás pidiendo que nos suicidemos?] –Gengar finalmente dijo, con una mirada llena de reproche. – [Incluso si no fuese un legendario (Cosa que deseo que no sea), por lo menos debería rondar alrededor del pináculo de la fuerza en este mundo. Y tanto yo como Weaville somos unos debiluchos de nivel 74 y 73. Es como pediros amablemente que nos lancemos al interior de un campo de minas explosivas, o a una cueva llena de Graveler's que sepan Autodestrucción]
-… –Delia estaba en silencio. Sabía que lo que les estaba pidiendo era como arrojar sus vidas a los brazos de Yveltal. Pero ellos eran la única opción que tenía. Ningún otro de sus Pokémon tenía la misma capacidad de sigilo y ocultación que ellos, además que ambos podrían seguir con facilidad a Red y defenderlo en momentos críticos. Eran quizás los Pokémon más confiables en este momento.
-[… Está bien] –Sorprendentemente para Delia, fue Gengar quien cedió, y ella ni siquiera tuvo que negociar para que lo hiciera. Sus ojos se ponían brumosos, y se sentía conmovida desde el fondo de su corazón… -[Pero tengo condiciones]
Al oír aquella frase que lo caracterizaba, Delia sintió como soltaba una carcajada antes de prestar atención a las palabras de Gengar.
-[Primero] –Gengar dijo seriamente. Una solemne atmósfera llenó la sala. – [Nos llevaremos a Ditto con nosotros]
Delia miró con extrañeza a Gengar. Su Ditto era uno que había capturado ya hace ocho años y era porque por alguna extraña razón estaba rondado en la Mansión Pokémon en la Isla Canela, lugar al que fueron a vacacionar antes que eso pasara. Pero lo principal que dejó a Delia extrañada, ¡Su Ditto estaba sólo en el nivel 30!
-[Sé lo que piensas] –Gengar dijo sacando de sus pensamientos a Delia. –[¡Oh! ¿Por qué el gran y todopoderoso Gary se rebajaría a estar con alguien tan enclenque y debilucho como Ditto? Es simple. Tenemos que adaptarnos al crecimiento del chico, y necesitamos saber qué es lo que tiene y en que puede mejorar. No vamos a estar protegiéndolo de cualquier Joven Chano que encontremos al azar, ¿no? Además ¿Qué pasará cuando Rojito sepa el MO Vuelo? Al menos yo no pienso pedirle ayuda nunca más a cualquier Fearow]
La condición de Gengar parecía aceptable. Ellos no iban a intervenir siempre, y tarde o temprano tendrían que seguirle el paso a Red cuando vuele, nade o bucee.
-Buen punto, ¿Pero cómo harás para ocultarlo?
-[No es necesario ocultarlo. Puede tomar la forma de cualquier Pokémon al azar de la zona] –Respondió Gengar, antes de poner una sonrisa orgullosa – [Además, si mal no recuerdas, Estuve con Gyaradoss y Steelix jugando a las carreritas en Ciudad Luminalia, una de las ciudades más pobladas y protegidas del país, y ni siquiera notaron el más mínimo ruido gracias a mí y a mi súper talento para ocultar cosas]
Gengar levantó su mano, mostrando sus dedos, antes de hacer una "V" con sus manos. – [Segundo. Necesito llevarme al menos 200.000 PokéDolares, en caso de que necesitemos pociones, antídotos, o cualquier cosa por el estilo]
Esta petición si parecía un poco irrazonable, en especial porque los Pokémon no saben usar los objetos creados por humanos como las Pociones o cosas así. Pero eso sería en un caso normal.
Tanto su Gengar como su Gardevoir tenían la capacidad de usar objetos creados por seres humanos sin dificultad, el primero por los años que convivió con los humanos buscando a su anterior dueño, y la segunda por disfrazarse y hacerse pasar por humana durante un buen tiempo, hasta el punto que la misma había olvidado que originalmente era un Pokémon.
Por eso, Gengar pidiéndole dinero para comprar pociones y cosas así no era para nada extraño proviniendo de él.
-…Esta bien. Pero solamente serán 150.000. –Dijo Delia, a lo que un [Hecho] de parte de Gengar demostró que estaba de acuerdo con las condiciones. "O tal vez, Solo busca vaciar mis fondos…"
Gengar levantó un tercer dedo.
-[Tercero] –Su semblante se puso serio y solemne como nunca antes, haciendo que tanto Weaville como Delia tragaran saliva.
-[Deberás comprarme todas las Bayas Wiki y Malasadas que quiera por un año]
Delia sentía como la seriedad y la atmósfera de los anteriores segundos se iba por el desagüe. No pudo evitar reír un poco mientras que Weaville jalaba de la oreja a Gengar, quien gritaba [¡Agghh!, ¡mi sensual y hermosa oreja!], retorciéndose de dolor fingido.
-Diré de acuerdo, si lo reduces a medio año. –Dijo Delia secando las lágrimas que escaparon de sus ojos por la risa.
-[De acuerdo] –Dijo, Gengar, antes de añadir en voz (telepática) baja. – [Entonces tendré que comer en medio año lo que como en un año normal]
De esa forma, sin haberse enterado, Red consiguió un confiable vigilante (y un Gengar alocado) que cubrirían sus espaldas si algo malo le pasase.
Y en cuanto al mencionado…
-Finalmente llegamos al Laboratorio del profesor Oak.-Dijo Red en voz alta.
Si tuviera que describirlo, o compararlo con algo, sería al laboratorio de profesor en el Anime, sobre una colina, con un vasto terreno disponible que se extiende hasta donde el ojo podía ver perteneciente a él y a sus Pokémon.
El profesor abrió la puerta, seguido por Green y luego Red.
-Wow. –Dijo en voz baja.
Yes que "wow" se quedaba corto. El laboratorio del profesor era verdaderamente impresionante.
Era completamente diferente a como lo había imaginado en un principio.
Era una zona amplia, desprovista de cualquier instrumento extremadamente vistoso, como maquinas complejas y de apariencia vistosa, o de estantes llenos de libros, o carpetas en el piso.
Estaba lleno de bancas separadas por una larga alfombra roja, como si de una iglesia se tratase. Frente a la puerta, una plataforma se alzaba sobre la altura de las bancas donde un podio se alzaba para que alguien pudiera dar un discurso (Como si de una iglesia se tratase).
Lo único remarcable, es que había dos largos estantes que se hallaban a cada extremo de la habitación, siendo tan largos como las bancas desde atrás hacia el podio.
Bancas donde todavía podía ver…
-Pokéballs… -Susurró Red.
Como un fan de la serie, trató de coleccionar cosas similares o referentes a la serie. Aún recuerda las cartas TCG que había comprado, teniendo incluso cartas exclusivas en su poder.
O las figuras de colección distribuidas por NINTENDO.
Y entre las múltiples cosas que coleccionó, era una gran variedad de Pokéballs, desde las comunes Poké Balls, pasando por las Honor Balls, Cebo Balls, Buceo Balls, Rapid Balls, hasta la suprema Master Ball.
Pero a pesar de ser parecidas a las Poké Balls que el coleccionaba, sentía que eran diferentes de alguna manera.
Esas eran falsas. Sólo colección. Pero esas Pokéballs en los estantes… se veían y sentían diferentes. Eran reales. En su interior no llevaban un juguete, llevaba un verdadero monstruo de bolsillo.
Una sensación de expectación y deseo resonó con fuerza en el interior de su pecho.
Ya no importaba si tenía a los tres iniciales de Kanto, o los restantes de las otras regiones, a una rata eléctrica de mal carácter o incluso a un Magikarp.
Él quería un Pokémon.
Él quería hacerse con ellos.
Él quería volverse un entrenador de élite.
Una extraña llama empezaba a arder en su corazón. No sabía si ese intenso deseo le pertenecía a él o su cuerpo.
Lo que sí sabía, era que trataría de saciarlo.
Si, la realidad era cruel. Ni siquiera había logrado pasar de la puerta de su casa sin que incidentes fuera de su control sucediesen. Había muerto y resucitado. Su pasado había perdido. Su anterior vida ya no era más relevante ahora. Sí, había sufrido mucho, incluso era poco probable que olvidara por el resto de su existencia "aquella vida". Incluso lo llevaba grabado en lo profundo de su alma.
Pero él no podía quedarse en el pasado. Incluso si aquello que había vivido era inolvidable, el quedarse atascado en una insana melancolía y auto desprecio no era saludable para él.
Él ahora tenía una nueva oportunidad para vivir. No la desperdiciaría.
Incluso había reencarnado en un mundo idéntico al de su franquicia favorita.
Sueños y fantasías podrían volverse realidad.
Nunca había pensado ni una sola vez aquella pregunta.
"Si pudieras reencarnar en otro mundo, ¿Aceptarías?"
El no aceptó, fue forzado a reencarnar. Pero él estaba muerto. No dejó atrás a nadie por sus deseos.
Ahora, aprovecharía esta oportunidad.
La oportunidad que le fue conferida.
Si no… ¿Qué sentido tenía el vivir?
Tanto Green como Red se hallaban frente al profesor que se hallaba en el podio.
-Tu, Red, te perdiste la Ceremonia, y tú Green, no prestaste atención a absolutamente nada durante ella. En casos normales, ustedes estarían descalificados del "Proyecto PokéDex", y ni siquiera estarían calificados para recibir un inicial de mi parte, descontando la PokéDex. Pero ustedes no sólo tenían justificaciones, sino que también son los respectivos primer y segundo lugar en cuanto a desempeño en el proyecto.
El profesor Oak parecía prepararse para comenzar un discurso a un público de dos personas. Green rodó sus ojos y soltó un suspiro, antes de escuchar con atención las palabras de su abuelo (Cosa que si no hacía, probablemente su inicial sería confiscado), mientras que Red escuchaba con total atención las palabras del profesor.
-"El mundo en el cual vivimos es conformado en su mayoría por humanos y Pokémon. –Comenzó el profesor. –Nosotros convivimos en paz y armonía, relacionándonos y desarrollándonos a nosotros mismos. Podemos encontrar Pokémon en diferentes zonas y diferentes ambientes. Ciudades, mares, ríos, bosques, desiertos, nieve, ¡hasta en las profundidades del océano, en el interior de volcanes, o en la inmensidad de los cielos!
Nosotros podemos encontrar a los Pokémon en cualquier parte, en cualquier tamaño, género o situación.
¡Los Pokémon están a la orden del día! Podemos vivir juntos el día a día. Integramos nosotros los Pokémon en nuestra sociedad y en nuestra vida cotidiana, a la vez que ellos nos integraron a nosotros. Ese es mi campo de estudio, las relaciones e influencia de nosotros en los Pokémon: Los lazos y su fuerza.
En un principio, mi campo original y mi meta era capturar a cada especie existente de Pokémon, pero esa meta hace años fue completada por los anteriores PokéDex Holders. En ese entonces, ellos iban recorriendo región por región, capturando a cada Pokémon nuevo que se les cruzara. Aún recuerdo a Máximo capturando a cada Spinda diferente que se encontrase, como si no hubiese un mañana. O a Howard capturando a todos los Unown que se encontrara en las Ruinas Alfa.
Gracias a ellos, mi investigación avanzo a pasos avanzados. Además, gracias a la colaboración de mis colegas como el profesor P. o el Profesor Rowan, logramos avanzar bastante en el campo de los Pokémon y nuestro invento, la PokéDex.
Ahora, los PokéDex Holders son algo más simbólicos y emblemáticos que una misión para avanzar en nuestra compresión de los Pokémon. ¡Pero aun así, siguen siendo importantes para nuestro futuro! Desde la investigación de las evoluciones, las Megaevoluciones, los movimientos y los tipos, Los PokéDex Holders son necesarios para las investigaciones, y así entender a los Pokémon mejor.
Por eso, aunque es algo más simbólica que algo útil, esta Ceremonia es el comienzo de muchos, y la línea final para otros. Aquí recibirían tanto a sus compañeros que los acompañaran por el resto de sus vidas, junto con aquel objeto que facilitará sus vidas en algunos aspectos, pero que los llenará de grandes desafíos.
Ustedes dos, son los más destacados de la generación actual del "Proyecto PokéDex" en Kanto, pero ambos perdieron a su inicial debido a que el destino les jugó una mala pasada. Pero aun así, eso no significa que todo esté perdido para ustedes."
Green parecía haberse quedado dormido de pie, mientras que la somnolencia también invadía a Red. Si, dar discursos podía ser genial, incluso podía motivar a ejércitos a luchar por su país, a un país a seguir adelante, o a llevar a un grupo a la victoria.
Pero si tu voz no es la adecuada… El único resultado es servir de canción de cuna.
"Toma nota: Tratar de evitar que el profesor de largos discursos, o ir a una conferencia con él como el orador" Pensó Red, mientras ahogaba un bostezo.
-Bien, supongo que fue bastante de formalidades. Ambos, suban aquí.
El profesor Oak dijo, a lo que Red tardó en responder antes de haber captado el mensaje, y mover el hombro de Green, quien dijo "¿eh? ¿Ya terminó?" ante la mirada fulminante del profesor.
Ambos llegaron al podio subiendo por una escalera al costado. El profesor llevaba dos Pokéballs, con un peculiar brillo que parecía despertar a los dos jóvenes.
-Aquí se hallan sus iniciales. Ambos son especiales, muy diferentes del resto de su especie. Aunque tiene un problema, pero dependiendo de cómo se vea, bien no puede ser un problema y ser incluso una ventaja.
El profesor Oak de improviso lanzó las dos Pokéballs en frente de ambos, causando que los dos chicos salten hacia atrás por reflejo.
Una vez que el botón en medio de la esfera hizo contacto con el piso, la esfera se abrió en un haz de luz luminoso, el cual si bien no era cegador, podía interferir bastante la visión.
La luz finalmente desaparece, para revelar a dos figuras cuadrúpedas de bonito pelaje y tierna apariencia. Un pelaje marrón claro de suave apariencia, una cola esponjosa, y unos ojos que reflejaban por completo sus emociones.
-Vee!
Uno de ellos, uno de los Eevee's, saltó de alegría al poder verse libre de su Pokéball.
Green y Red estaban atónitos. Sus dos Pokémon no solo eran el Pokémon Eón Eevee, sino que además, ¡Ambos tendrían la misma especie!
Ambos Eevee parecían iguales, pero sus actitudes eran diferentes.
Uno de ellos tenía una apariencia vivaz y alegre, llena de energía y audacia sin límites.
El otro… se ocultaba detrás del otro Eevee, como si se ocultara de los jóvenes entrenadores.
El profesor Oak tosió dos veces, para llamar la atención de los entrenadores, antes de seguir explicando las circunstancias detrás de estos Eevee's.
-Como ya saben, Eevee es conocido como el Pokémon Evolución. Pero estos en específico… –El profesor hizo una pausa entes de soltar un suspiro lleno de lastima. –Nunca podrán evolucionar del todo.
-¡!
Al oír las palabras llenas de lástima y pena de parte del profesor, ambos chicos quedaron aturdidos.
¿Un Eevee que no puede evolucionar?
El profesor Oak siguió explicando ignorando las expresiones de los dos. –Estos chicos aquí fueron agarrados por el Team Rocket y sus científicos, quienes experimentaron con ellos prácticamente a diario, para buscar una forma de fusionar todas sus evoluciones en una sola forma capaz de manipular los ocho elementos de sus evoluciones. Pero en cambio, fallaron, y les hicieron imposibles a estos chicos el evolucionar.
Al oir al profesor, no pudieron evitar sentir lástima por ambos Eevee.
Aunque Red estaba sumido en sus recuerdos. Esto le parecía extrañamente similar a cierto Eevee que apareció en el manga, solamente que este no perdió su capacidad de evolucionar. Es más, podía alterar entre sus tres formas de la primera generación…
Espera, poder convertirlo en ventaja…
Red abrió los ojos en profunda sorpresa, cosa que también fue notada por Green y por el profesor Oak.
-Abuelo… -Green se armó de valor al darse cuenta de lo que el profesor había dicho. -¿qué fue lo que obtuvieron a cambio de perder su evolución?
El profesor Oak no pudo evitar sonreír ante las palabras de Green. Y pronunció aquellas palabras que ni Red ni Green se esperaban oír de parte del Profesor Oak.
-La megaevolución.
La habitación estaba en silencio.
Exceptuando el jugueteo del Eevee, quien se hallaba jugando con su propia Pokéball, no había ni siquiera un simple susurro.
"¿Eevee… Megaevolucionando?" El sólo pensamiento dejaba en shock a Green. Red estaba de igual manera en shock, pero no tanto como Green.
El sueño de Green era convertirse en campeón de la liga y usar los fondos para pagar sus estudios para entrar a la Facultad de ciencias Pokémon.
Además, con el dinero que sobrara, lo utilizaría para financiar cualquier investigación que en un futuro el llegase a realizar.
Por sus propios sueños, él tenía una diversa experiencia y conocimientos acumulados por el estudio y por la deducción propia.
Por eso, no podía evitar pensar "Esto es una tontería". Pero él estaba seguro que su abuelo no estaba bromeando. Lo notaba en su expresión.
Podía estar sonriendo, pero su mirada no lo hacía.
Estaba siendo completamente serio con sus palabras.
-Pero… ¿En qué megaevolucionaría? –Red preguntó en voz alta.
Green sentía que le había quitado las palabras de la boca. El día de hoy, Red estaba bastante extraño. No sólo había hablado más de lo usual, sino que parecía estar diciendo lo que pensaba en vez de sepultarlo en las profundidades de su mente. Incluso estaba ligeramente más asertivo.
¿Todo esto es gracias a los Pokémon?
Él sabía que Red tras ese incidente se había cerrado a todo el mundo. Su yo usualmente alegre y activo se había vuelto frío y desalmado.
Pero el día de hoy, parecía un poco más… humano que de costumbre.
¿Es debido a que hoy obtendría un Pokémon?
En ese caso, no podía evitar alegrarse por su amigo. Si se volvía así con sólo la expectación de tener su propio inicial, ¿Cuánto cambiaría si comenzara su viaje?
-Estos Eevee son algo especiales. –Continuó el profesor Oak. –no sólo pueden megaevolucionar, sino que además si se le acopla una Piedra Especial a la "Eonita", como Piedra Fuego, Piedra Trueno o Piedra Agua, Puede megaevolucionar en sus múltiples formas evolutivas.
Aquellas palabras despertaron la curiosidad de Green aún más de lo que ya estaba.
-En otras palabras, puede Megaevolucionar en sus 8 evoluciones… -Green estaba que no cabía de la emoción. Su curiosidad estaba ardiendo con violencia, y de paso su humor se tornó bastante alegre en comparación con antes.
Red seguía sin decir mucho, pero Green podía notar por el rabillo del ojo que estaba bastante impactado.
-Por supuesto, pero tenemos un problema. Más dicho, "tienen" –El profesor dijo, ignorando las expresiones de su nieto y su rival. –Incluso si sus Eevee pueden Megaevolucionar, no significa que puedan hacerlo en su condición actual. Por supuesto, a menos que tengan una Piedra Activadora…
Green sentía como si un hubiesen utilizado [Tumba Rocas] sobre su cabeza. Se le había olvidado lo más esencial.
-Pero, ¿No puedes darnos unas? –Green dijo, con un poco de esperanza.
-¿Viste que les haya dado Piedras Activadoras a los demás? –Dijo su Abuelo con una irónica sonrisa. –Sería injusto si ambos obtuvieran una Piedra Activadora con tanta facilidad. Además, la única que poseo es para uso personal.
Moviendo un poco la manga de su bata, Green y su rival vieron dos relojes en el brazo del profesor. Uno de ellos dorado y de apariencia fina, mientras que el otro era plateado, pero en de llevar la hora, el último llevaba por pantalla una hermosa gema cristalina.
Nero: Iba a colocar algo más aquí… pero se me olvidó como se le dice a la pincha cadenita del ADN. Creo que era "hélice" o algo así… estoy peor que con la gorra de Red n.n
La Piedra Activadora.
Pero para Green y Red, este gesto parecía más una forma de presumir tras aplastar sus esperanzas que cualquier otra cosa.
-…Ya veo. –Susurró Red, quien también se hallaba esperanzado.
La Piedra Activadora. Aquella piedra que tenía la capacidad de despertar el poder oculto en el código genético de cada Pokémon. Una piedra que tenía el poder de trascender los límites de la carne y llevar al Pokémon a un estado cuyo verdadero potencial tomara forma y llevara al Pokémon a su máxima fuerza.
Pero para ellos, era de momento un objeto inalcanzable.
-La Piedra Activadora no es algo que cualquiera pueda conseguir. –Dijo el profesor Oak, con un semblante serio. –Sólo aquellos que estén destinados a recibirlos son capaces de obtenerlas. Incluso si eres digno de ellas, si no estás destinado, sólo puedes mirar con envidia. De cada 100 entrenadores, sólo un cuarto tienen la posibilidad de tener una Piedra Activadora, y eso es sólo una cifra optimista.
Green miraba hacia abajo para evitar que Red y su abuelo vena su expresión. Él lo sabía. Sabía lo que era una Piedra Activadora y lo que simbolizaba eso.
El acto de poseer una significaba que sin importar quien fueses o tus antecedentes, tu destino sería grande y sin límites.
El único motivo por el cual perdió en la Tienda de Batalla y no alcanzó el rango de su hermana menor fue, de hecho, por esa estúpida piedra y aquel estúpido Sharpedo.
-Y aunque sé por mis propios ojos que ustedes son más que dignos de llevar una piedra activadora… -El profesor Oak los miró seriamente. –Aún es demasiado pronto como para que piensen siquiera en llevar una Piedra Activadora o una Pulsera Z.
Aquellas palabras eran duras, pero ciertas.
Actualmente, ni Green ni Red tenían la capacidad para llevar algo tan importante como aquellos dos objetos especiales. En especial el último, el cual requería más que sólo el destino y la capacidad para usarlos o merecerlos.
-Aunque de todas formas ni siquiera tengo Piedras Activadoras para ofrecerles, por lo que incluso si estuvieran listos, no sacarían nada de mí –Terminó el profesor sonriendo.
"Si no tienes, ¿para qué fue toda esta estúpida charla?" Green solo podía suspirar en abatimiento. Él más que nadie sabía que su Abuelo tendía a dar un discurso acerca de responsabilidad, cuando en realidad era innecesario en primer lugar.
-Pero, no habría mencionado la Megaevolución sólo para sacarnos en cara algo que no podemos hacer, ¿no? –Red dijo.
-¿No se los acabo de decir? Ustedes son dignos, pero no están listos aún. Si quieren conseguir una Piedra Activadora, tendrán que conseguirla por sus propios medios, aunque tengo la corazonada que ambos lo harán. Pero, aún les tengo un regalo, por escuchar toda esta charla.
El profesor metió su mano en uno de los bolsillos de su bata de laboratorio, solo para sacar dos cristales pequeños, los cuales avenó a Green y a Red, quienes tuvieron que saltar para poder atraparlos (Green tuvo que deslizarse para evitar que este chocara contra el piso). Por lo visto, el arrojar cosas no era el fuerte del profesor…
-Eso que acaban de atrapar, es una "Eonita" –Dijo su abuelo. –Es una piedra creada artificialmente por mí, en base a las Megaiedras conocidas y a sus similitudes. Esta piedra es capaz de reaccionar con Eevee, pero por sí sola no es nada.
Red y Green sentían como una gota de sudor frío bajaba por su sien. ¿Acababa el profesor de arrojarles algo tan valioso como s fuera una piedrita al azar?
-Para que la piedra funcione, primero tienen que acoplarla junto con alguna piedra evolutiva, como la Piedra Hielo, Piedra Hoja, Piedra Trueno o Piedra Día para que la reacción sea capaz de hacer Megaevolucionar a Eevee.
Por supuesto, eso era lógico. El motivo por el cual Eevee podía cambiar de forma era porque reaccionaba con el elemento al interior de las piedras. Por supuesto, Umbreon, Espeon y Sylveon eran la excepción. Los dos primeros evolucionaban dependiendo de la hora, mientras que el último evolucionaba si es que aprendía una habilidad del Tipo Hada.
-Pero de momento, esas piedras que les arrojé son tan útiles como los Magikarp que aquel viejo estafador vendía en la entrada al Mt. Moon. Así que hasta que obtengan una Piedra Activadora, esa piedra es sólo compartimiento extra.
El profesor Oak terminó.
Tanto Green como Red asintieron.
El profesor miró amablemente a los dos. "Cuanto han crecido" pensaba. Aún recordaba como si fuera ayer cuando los cinco de ellos jugaban a las afueras del Laboratorio, divirtiéndose y riéndose, viviendo los momentos más felices de sus vidas.
Pero la vida no depara la eterna felicidad.
Y ahora, esos dos chicos cargaban con los sueños y la voluntad del pasado, para levantarse en el presente, y alzarse en la cima en el futuro.
El veía la voluntad de alzarse en Green. A pesar de su nombre, quizás el nombre "Red" le venía mejor a Green que al mismo Red.
Red seguía manteniendo una apariencia fría, pero si uno se fijara con extremo detalle, los cambios reflejados en sus ojos le demostraban que no era un muñeco inexpresivo, sino un ser humano lleno de latentes sentimientos, sentimientos que estaban despertando poco a poco.
El profesor no podía evitar sentirse alegre por Red. Lentamente, estaba descongelando su corazón.
Si tan sólo supiese, que aquel chico no era el Red que conocía…
Si tan solo supiese…
-Red, Green. Ahora, supongo que llegó la hora de que escojan a su Inicial. –Dijo el hombre entre sonrisas.
-Pero abuelo, ¿no da lo mismo? Son de la misma especie y tienen las mismas características. –Dijo Green.
-Por supuesto, ambos pertenecen a la misma especie, y en cuanto a sus modificaciones, son exactamente las mismas. Pero cada uno de ellos es diferente. Tú y Red son ambos humanos, y ambos han pasado por lo mismo durante sus vidas. Pero, ¿son ustedes iguales?
Green se calló. Por supuesto, No. Red y Green eran diferentes.
De la misma forma, ambos Eevee eran diferentes.
-Cada Eevee tiene distinta personalidad, por lo que tendrán que escoger el Eevee que más le acomode a cada uno. Por supuesto, Red es aquel que tiene la calificación más alta y el mejor calificado dentro de los PokéDex Holders de Kanto, por lo que él tiene prioridad para escoger. Escoge con cuidado, Red.
-… -Green no dijo nada mientras se encogía de hombros. Él sabía que se había quedado detrás de Red. Aunque él estudiaba con intensidad, no podía compararse con Red, quien era una biblioteca andante con respecto a los Pokémon.
La calificación promedio para los exámenes de un Pokédex Holder debe dar un promedio de 60 puntos para poder recibir una PokéDex. Sino, se quedaban fuera del proyecto.
Green sacó un impecable 92 como puntaje, a sólo 8 puntos del puntaje perfecto.
Pero Red, tuvo la puntuación perfecta.
Por eso, él tenía prioridad al escoger sobre Green.
Pero toda esa charla se volvió inútil en unos segundos.
-¡Vee!
-¡Whoa!…
Uno de los Eevee, el más audaz, soltó un grito de alegría antes de lanzarse hacia Green, botándole al piso.
-Espera, que se supone que estas…
-¡Vee!
Ante un Green molesto, Eevee solo soltó un corto grito lleno de alegría antes de ronronear con suavidad mientras frotaba su rostro contra la mejilla de Eevee.
-… -Red y el profesor observaban esta escena, el último con una sonrisa forzada y el primero con una expresión nula.
-Supongo que… -El profesor rompió la incómoda atmósfera que se generó gracias al Eevee. –No te importaría aceptar la voluntad de ese Eevee, ¿Verdad, Red?
-… -Red sólo asintió en silencio. El profesor suspiró suavemente antes de entregarle la Pokéball del otro Eevee.
Red miró inexpresivamente al otro Eevee. Este se ocultaba detrás de un mueble, notoriamente asustado.
Red no pudo evitar soltar un suspiro cansado.
Por lo visto, la emoción del primer momento había desaparecido.
Red se acercó al Eevee. Por lo menos, necesitaba interactuar con él, ¿no?
Eevee POV
Estaba escondida detrás de una cosa de madera. Qué es esta cosa no me resulta familiar, pero es bastante conveniente en estos momentos.
Pues me permite esconderme de esos humanos.
Hasta donde recuerdo, yo tenía una vida normal, caminando por las praderas de hierba alta cercanas a una ciudad humana muy concurrida.
Yo, mis hermanos, hermanas, padres y amigos vivíamos en el interior de un pequeño bosque, desprovisto de cualquier intervención de los seres humanos.
Agua cristalina y pura, hierba verde y brillante por el rocía y la falta de humanos que lo corten, arboles altos y robustos, Pidgeys surcando el cielo azul, Weedles tratando de comerse unas bayas que encontraron caídas de un árbol, y Rattatas jugueteando en los pastizales.
Era una escena hermosa. Cada día de mi vida, me sentía maravillada al despertar y ver el hermoso y pacífico lugar donde vivía.
Y es hasta ahora, el recuerdo al que más me aferro.
Me aferro a mis recuerdos con fuerza, pues es lo único que los humanos no me pueden quitar.
Esos… Esos malvados humanos… llegaron un día, y nos capturaron a todos.
Eso estaba bien. Según mis padres, cada cierto tiempo, uno de nosotros sería capturado y se volvería el compañero de un humano. Algunos serían buenos humanos, con los cuales cualquiera de nosotros nos gustaría vivir.
Pero para mí mala suerte, aquellos humanos eran por mucho, las criaturas más horribles que había visto.
No sé qué ellos hicieron conmigo. Pero dolía.
¡Dolía cada maldito día!
¡A veces usaban filosos objetos metálicos para cortar mi piel y tocar mi interior! Extrañas luces y extraños cables eran conectados en mi interior todo el tiempo. Dolía… ¡Dolía!
¡Me retorcía del dolor cada vez que esos humanos intentaban hacerme algo! ¡Chillaba del dolor cada vez que esos cables eran conectados en mí! ¡Me retorcía y gritaba con todas mis fuerzas que parasen cada vez que clavaban ese filoso objeto metálico para cortarme.
Mi interior era cada vez diferente al anterior. Sentía como agarraban, quitaban, manoseaban y agregaban cosas dentro de mí.
Suplicaba por piedad. Suplicaba que me dejaran ir… Incluso suplicaba que acabaran de una vez conmigo… Yo… ya no soportaba más…
Lo que ellos hacían… eso era tortura…
Cada vez que hacían eso, les miraba a la cara pidiendo piedad… para encontrar una mirada retorcida llena de una maldad impura. Ellos… disfrutaban mis reacciones. Incluso creo que las cosas que me hicieron eran más por sus satisfacción que por lo que sea que estaban intentando hacer.
Este dolor… nunca lo olvidaré.
Sentí como algo se rompió dentro de mí. Sentía que mi vida se había acabado.
Hasta que aquellos hombres desaparecieron, y fuimos rescatados por otro humano.
Al principio lloré. Sentí que mi vida había terminado. Pero ese humano era diferente de los humanos que nos hicieron tanto daño.
Él nos cuidó, incluso lloró por nosotros.
Era tan diferente de aquellos humanos…
Pero luego nos entregó al humano de cabello grisáceo, el hombre que nos acaba de liberar, para estar entre otros dos humanos. Uno excesivamente frío, y el otro lleno de un fuerte espíritu.
El miedo se apoderó de mí. Los recuerdos… aquellos vívidos recuerdos cuando nos hicieron todas esas cosas llenaron mi mente. Traté de ocultarme detrás de la otra Eevee, pero ella no mostraba signos de miedo alguno. Incluso estaba alegre.
El hombre empezó a dar un largo discurso como el tío Noctowl quien cuidaba el bosque. Puede que no sepa mucho del mundo humano, pero al menos se entender algunas palabras y las emociones detrás de ellas.
Estaban carentes de toda maldad, pero el miedo aún me invade.
Estaban hablando de nosotras dos. De mí y la otra Eevee.
Nuevamente, estaríamos en las manos de otro ser humano.
Había dos chicos aparte del humano de cabeza grisácea. Uno de ellos sería mi dueño. Uno de ellos parecía arrogante, pero… tenía un espíritu radiante, lleno de emoción y felicidad. Incluso aunque yo sea un Pokémon, debo admitir que también es bastante apuesto. Si fuera él… Quizás no sufriría. No parecía el tipo de personas que lastimaría a los Pokémon.
Pero antes de que pudiera acercarme a él… La otra Eevee corriendo se acercó a él, para jugar, para llamar su atención, para que el humano la escogiera… cosa que se volvió un hecho, aunque de forma tácita.
El miedo me invadió, y corrí tan rápido como pude para esconderme detrás de la cosa de madera. Miré con detenimiento al otro humano.
El humano parecía tan joven como el otro. Tenía el pelaje negro y los ojos de un intenso color rojo. De hecho, el humano por completo parecía de rojo. Llevaba algo llamado ropa, cuya parte superior era de color roja., mientras que el resto era de color negro, azul y blanco. También llevaba algo extraño en la cabeza, una especie de ropa de color rojo con blanco. Era, al igual que el otro humano, bastante apuesto.
Pero eso no era lo importante.
Su mirada. Su mirada era igual de fría que los ojos de aquellos hombres. Incluso aún más. Sentía como todo el pelaje de mi piel se erizaba como si me hubiera sumergido al interior de agua fría. Mis piernas temblaban al ver aquellos ojos rojos.
Yo ya conocía esta sensación. Era el miedo.
Sabía que este humano era malo. Quizás igual de malo que los hombres que hicieron eso conmigo. ¡Incluso peor! Yo no quería estar con ese humano… prefería quedarme con el humano de cabeza grisácea….
Una extraña sensación recorrió mi cabeza. Una sensación gélida pero con una extraña calidez.
Abro lentamente mis ojos para ver qué es lo que estaba pasando… y me quedé petrificada del miedo.
Era el humano de ojos rojos. Estaba frente a mí. La palma de su mano estaba sobre mi cabeza.
El miedo me dejó paralizada. No me podía mover. Un extraño ruido escapaba de mi boca.
Mi destino estaba sellado. Yo estoy… condenada a sufrir.
Lagrimas escurrían de mis ojos. Mis piernas finalmente perdieron toda su fuerza. Aquellos ojos… yo sabía que no podía oponer resistencia. Estaba petrificada. Su mirada era similar a la mirada de un monstruo capaz de paralizar sólo con sus ojos.
Quería gritar, quería llorar con todas mis fuerzas… pero solo un pequeño ruido salía de mi boca, acompañado de un intenso mar de lágrimas que fluía a través de mis ojos.
Por el rabillo del ojo podía ver al otro Eevee en los brazos del otro humano. Me miraba con algo de lástima, pero también parecía feliz de no estar en mi posición.
Yo… Yo…
-Debes haber sufrido mucho.
Una suave voz recorrió mi cuerpo entero como si fuese una descarga eléctrica. Ese susurro… provenía del humano de ojos rojos.
Su voz... era helada cual escarcha. Sentía que podía congelar el alma de alguien sólo con su voz… pero por alguna razón… me sonaba dulce y llena de ¿lastima?
Si. Yo había sufrido mucho… ¡Por Arceus! ¡Habían recorrido mi cuerpo llenándolo de cortes y heridas! ¡Me habían abierto con esos extraños objetos! ¡Tal vez ya nunca vería a mi familia de nuevo! ¡Sufría cada día y cada noche por el horrible dolor! ¡Perdí la cuenta de cuantos días habían pasado desde la última vez que vi a mí familia!
El solo recordarlo hacía que el flujo de lágrimas aumentara su intensidad.
Entonces… aquella mano que había puesto sobre mi cabeza empezó a moverse, frotando mi cabeza y mi espada.
Ese humano… me estaba acariciando.
No era una caricia cualquiera. Era una caricia con sumo cuidado, como si al más mínimo error podría derretirme como nieve entre sus dedos. Era una caricia suave y cálida, la cual… aliviaba mi alma.
-Ya todo está bien. Ya todo pasó…
Esa voz estaba llena de una ternura indescriptible. Una voz hechizante, no por su contenido… sino por los sentimientos tras ellas.
Mis ojos estaban borrosos por las lágrimas, pero me esforcé, puse cada onza de mi fuerza en levantar mi mirada para verlo a los ojos.
Sus ojos eran fríos. Fríos como nunca antes había visto.
Pero… recién ahora me doy cuenta. Esos ojos no eran fríos como los de los otros humanos. Los otros humanos que hicieron cosas en mí tenían una frialdad retorcida y llena de la corrupción del mundo. Una oscuridad llena de maldad. No, sus ojos eran fríos, pero no ese tipo de frialdad.
Los ojos de este humano… estaban llenos de una frialdad pura. No una frialdad corrupta y llena de maldad como ellos.
Es hasta ahora que me doy cuenta. Era una frialdad que parecía reflejarme. Una frialdad similar a mi dolor.
La frialdad que siente alguien quien ya por el sufrimiento perdió sus sentimientos.
Nero: Es esto… ¿la legendaria "rima sin esfuerzo"?
Pero sus ojos no estaban vacíos como juraría haberlos visto la primera vez que reparé en ellos.
En sus ojos… residía la lástima, la compasión, y el dolor, además de la amabilidad… todos dirigidos hacia mí.
Al ver aquellos ojos, no pude soportarlo.
De algún lado saqué fuerza… y corrí a sus brazos.
Lloré. Esta vez sin restricciones. Y no por el miedo, ya no por el dolor. Sino un genuino llanto.
¿Qué es lo que estaba esperando?
Durante todo este tiempo, el miedo y el dolor del pasado me perseguían. Incluso cuando aquel buen humano y el humano de cabeza grisácea me cuidaron, ellos seguían presentes en mi cabeza y en mi corazón.
Desde el principio, yo quería algo. Quería hacer algo. ¿Pero qué?
Quiero volver a mi hogar.
Pero tal vez… ya no sería la misma persona, o eso ya no sería mi hogar.
Entonces… ¿Qué quiero?
Al estar en sus brazos, encontré la respuesta.
El profesor Oak miraba con una sonrisa a Red y a la joven Eevee. Green a su vez también sonreía irónicamente.
El Eevee en los brazos de Green parecía confundido, como si tal vez hubiese tomado una mala decisión.
Pero a el profesor y a Green no podía importarle menos aquel Eevee, pues solo tenían una cálida sonrisa dirgidas al entrenador de rojo y a su Eevee.
El profesor sabía de la angustia en el corazón de Eevee.
Ambos sabían del dolor en el corazón de Red.
Pero ahora, de alguna forma, con unas pocas palabras que ni Green ni el profesor llegaron a escuchar, el Eevee, por primera vez, abrió su corazón.
El llanto de la Eevee en sus brazos siguió, hasta que la pequeña Pokémon se quedó dormida.
Alguien al azar: ¡Oh! ¡Por Arceus! ¡Un Eevee con habilidades rotas! Si lo tengo deberé ser capaz de ganar la Liga…
Cruda Realidad: No, lo siento. Sin la Piedra Activadora eres el equivalente a un Joven Chano a un Cazabichos cualquiera.
¡Terminé el capítulo! Espero que les haya gustado. Antes, había prometido (si no recuerdo, lo prometí en el capítulo o a alguien, ya ni recuerdo) que en este capítulo Red recibiría su inicial y tendría su primera batalla. Al menos, cumplí la mitad de lo que dije… Lo siento por los que esperaban la primera batalla.
En fin, no se le puede hacer nada ahora. En cambio, hice mi primer POV, además de mostrar algunas cosas interesantes.
Tal como comenté arriba, este par de Eevee están bastante rotos. ¡Eevees megaevolucionando! Como aquellos que sigan el Manga recuerden, Red tenía un Eevee que tras sus experimentos era capaz de alternar entre las formas de la primera generación. Solo que Red lo evolucionó para que este no sufriera más cada vez que alternaba de forma… lástima que este no tiene esa posibilidad.
Además, de nada te sirve un Eevee con megaevolución si ni siquiera tienes la Piedra Activadora. Es como tener una caja fuerte con miles de millones de dólares en su interior, pero no puedes abrirla.
También, pueden disfrutar del Reboot de Green/Gary en el FanFic, un Green que se volvió un rival no por envidia o ansias de superioridad, o por ganas de fama. No, se volvió el rival de Red por el bien de este último. Incluso su arrogancia es sólo una "máscara" para ocultar su ser lleno de amabilidad.
Delia no puede soportar el que Red sea "atacado", por lo que tiene que recurrir a sus propios Pokémon. Pero esto tarde o temprano tendrá una consecuencia…
Para aquel que no se percató, el motivo por el que su Gengar se llama "Gary" no es por el anime. No, para nada. No se me ocurrió. No, en absoluto.
Es solo la capacidad de Delia con los nombres.
Alaka/zam = Samy ("Z" se reemplaza por "S", y se agrega una "Y" al final)
Gen/Gar = Gary (se agrega una "Y" al final)
Por si lo pensaban, todos los Pokémon de Delia tienen nombres similares. No tiene un talento muy bueno con los nombres, la verdad… Y su esposo es igual.
¿Quién les pone a sus hijos "CENIZA" y "ROJO" por nombre?
En fin, les tengo una promesa que cumplir, la cual les mencioné arriba. Son dos regalos.
PRIMERO: En el capítulo anterior mencioné varios términos nuevos, como "Pulso Espiritual", "Guardia Real", "Movimientos Revolucionarios" y "Ceremonia de Nombramiento de PokéDex Holder" (El cual el último lo expliqué algo en este capítulo). ¿Por qué menciono esto? Estos términos no han aparecido en ningún momento en la franquicia. Son términos que literalmente me los saqué de la manga. Como primer regalo, se los pienso explicar, aunque de una forma más bien resumida.
GUARDIA REAL: Si llegásemos a tomar la película 8, "Lucario y el Misterio de Mew" como canónica, y si vemos todos aquellos guiños a la estructura política de Pokémon en la saga, al menos yo creo que su estructura de Gobierno es una "Monarquía Constitucional", siendo la familia Real más bien un "emblema" por parte de las tradiciones del país que otra cosa. Aun así, hay una organización dirigida por la misma Realeza, aparte de la Policía, la cual se encarga de proteger a la Familia Real y mantener el orden dentro del Estado. Esta es la Guardia Real.
MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS: Estrechamente relacionado a lo anterior, no falta la gente que quiera abolir la monarquía de forma permanente, o por el contrario, volver a una "Monarquía Absolutista" (¿Por qué mierda pensé en Absol?). Estos movimientos en lo general suelen ser pacíficos, pero hay algunos que toman por Maestro a Maquiavelo, llegando incluso al terrorismo como método. La Guardia Real se encarga de sofocar estos movimientos, junto con la policía, y cualquier entrenador de 10 años de edad con un mínimo de experiencia de batalla quien aparentemente no posee cuerdas vocales (Sobre todo este último, quien puede desmantelarlas solo).
PULSO ESPIRITUAL: ¿Cómo los Pokémon generan sus habilidades? Bien sabemos que estas habilidades nacen desde el interior de sus cuerpos y su composición, diferentes limitadores cerebrales, etc. Pero los tipo Psíquico, Hada y Fantasma son diferentes. Ellos utilizan algo llamado "Pulso Espiritual", pulso al que sus razas son inherentemente capaces de percibirla y usarla a su favor. Es en base a esto que ellos pueden usar ataques "Psíquicos" que pueden afectar a diversos ámbitos (Mente, cuerpo, alma, etc.)Si no fuera por el Pulso Espiritual, en realidad ni siquiera serían Psíquicos. A lo más, sólo "Normal"
Por supuesto, al ser el Pulso algo ajeno a ellos, ellos tienen cierto límite de comprensión, que varía entre especie e individuos (Es en base a esto también que los rituales de apareamiento se basan. Quién tiene mayor comprensión al Pulso)
CEREMONIA DE NOMBRAMIENTO DE POKéDEX HOLDER: ¿No lo saben? Vuelvan a leer el capítulo de nuevo. Prácticamente se los expliqué por completo. Por supuesto, hay una ceremonia bastante larga, y ellos escogen su inicial dependiendo de las notas que posean. Y si se lo preguntan, sí, hay veces que por falta de una nota sobre los 60. Hay años en los que no se entregan PokéDex ni iniciales.
Supongo que eso sería todo… Espera, me falta un Regalo que darles. Bueno, esto es más específicamente para complacer a cierto lector que quiere ver la participación de ciertos personajes.
Pueden llegar a considerar esto mi Primer Extra. Pensaba postearlo por separado, pero creo que lo mejor sería publicarlo agregado al mismo capítulo.
Espero que lo disfruten, y que lo lean, pues tendrá importancia en la historia.
Me despido prematuramente.
Les deseo Problemas y Diversión, Risas y Alefrias, Conflictos y Reconciliaciones en este hermoso día (?)
Nero Terumi
EXTRA: Un día agitado (Interludio de Samuel Oak I)
El profesor veía a ambos chicos salir de la habitación. No pudo evitar soltar un suspiro lleno de melancolía. Recordaba como si fuera ayer cuando los cinco de ellos solían jugar a atraparse entre ellos en los terrenos de su laboratorio…
El profesor solo sacudió su cabeza antes de dirigirse a una puerta que se encontraba a uno de los lados del podio.
Al menos, se ahorró el trabajo de tener que contactar con un servicio de limpieza para ordenar el desastre que estaba seguro que Green y Red dejarían al comenzar un combate allí mismo.
La puerta daba a un pasillo de un blanco pulcro. Las paredes parecían estar hechas de mármol liso, y las baldosas del piso eran de cerámica blanca. No había ningún diseño en específico. Solo estaba hecho para la simpleza y para mostrar lo pulcro de su trabajo.
Había varias puertas en el pasillo. Cada uno con una transparente ventanilla que dejaba ver su contenido.
Salas llenas de Pokéballs con Pokémon en su interior, salas llenas de probetas extrañas, salas de Primeros Auxilios, salas con dormitorios, salas llenos de medicamentos, pequeñas bibliotecas…
El laboratorio del Profesor Oak era bastante variado y preparado para cualquier ocasión. Incluso tenía un subterráneo con provisiones en caso de alguna catástrofe a gran escala…
Al fin y al cabo, aunque los tiempos habían cambiado, el continente aún tenía una relación de "pocos amigos" con el exterior. Si llegasen a un punto en el que las relaciones diplomáticas con los otros continentes fueran cortadas, era seguro que estallaría una guerra incomparable a las del pasado… Y eso tal vez, no estaba demasiado lejos.
El profesor llegó a la última habitación del Laboratorio. Su sala personal.
De entre sus ropas retiró una tarjeta magnética especializada, con la cual abrió la puerta hacia su sala.
Había tres investigadores en su interior.
Al verlos… El profesor solo pudo fruncir el ceño, antes de soltar un suspiro.
-Jessica, James, Frederick, ¿Qué se supone que hacen ustedes en mi sala personal?...
Al oír la voz del profesor, los tres jóvenes investigadores se habían paralizado del miedo. Dándose vuelta lentamente hacia él. Incluso James susurraba como un Sutra "Si no lo ves no es error, si no lo vez no es error, si no lo ves…"
Los tres jóvenes tenían alrededor de 20 años. Eran dos chicos y una chica.
La chica tenía el cabello de un color magenta peinado de una forma… vistosa. Ojos azules, una piel blanca notoriamente maquillada y unos labios rojos por el intenso labial. La chica era notoriamente esbelta. Tenía un cuerpo escultural, diferente al que Delia tenía. Era un cuerpo más voluptuoso, uno que podría provocar impulsos y deseos en un hombre cualquiera… pero la chica no emitía esa atmósfera de coquetería y sensualidad, lo que mataba ese deseo en el acto, o sólo no lo provocaba. De hecho, tenía una personalidad tímida e introvertida.
El otro era un chico alto de cabello azul (ligeramente lila) de ojos verde esmeralda. Una piel con un ligero bronceado y un mechón de su cabello sobresalían y le daban una apariencia extrañamente apuesta. Si el empezara a hablar de una forma llena de romanticismo y con una voz grave, el profesor estaba seguro que podría enamorar a una inmensidad de chicas. Pero al igual que la otra chica, su personalidad introvertida y nerviosa parecía desperdiciar su físico.
Y por último, un chico de cabello castaño y piel morena. Se veía bastante musculoso y robusto, pero era un investigador empeñado en su trabajo. Aunque tenía cierta afición por la música, escuchando a una banda cuyo nombre significaba "Reina" en Unovano, llegando a dejar desatendido incluso su trabajo por la música…
Era un grupo variopinto, pero todos tenían una característica en especial. Los tres de ellos respetaban al profesor Oak, y también le temían cuando se cabreaba…
Y es por eso, que los tres de ellos se hallaban petrificados del susto, y se negaban a voltearse del todo (Aunque por alguna razón inexplicable, el Sutra de James se repetía a pesar de que su boca no se movía… verdaderamente perturbador.).
-¿Y bien?
El profesor los instó a hablar, con un tono ligeramente molesto. Los tres reaccionaron a ello, volteándose de golpe y agitando las manos, notoriamente nerviosos (Aunque ver a alguien como Frederick, tan alto, bronceado y musculoso haciendo eso era un espectáculo surrealista).
-P-Pues verá, Je-Jefecito… –James trató de explicarle, con un notorio temblor en su voz. –Un so-sonido e-extraño lle-llegó de la ha-habitación y… y-yo con Je-Jessie y Frederick vi-vinimos a investigar y…
-¿Y? –Dijo el profesor, con un rostro serio… Aunque no podía negar que disfrutaba de ver las reacciones de sus subordinados, quienes estaban empapados de sudor frío.
-L-Le llegó un m-mensaje, Je-jefazo de la-la vidaza. –Dijo James, dándole al final un extraño título.
-*suspiro* Pueden retirarse. –Dijo el profesor Oak notoriamente cansado, a pesar de lo divertido que estaba en su interior.
-¡E-Entendido! –Los tres dieron una especie de saludo militar antes de retirarse caminando de forma rígida, como una muñeca oxidada tratando de imitar una marcha militar.
El profesor Oak no pudo evitar suspirar antes de dirigirse a su propia PC.
Eso tres chicos eran los hombres de confianza del Profesor Oak. Jessie, James y Frederick. Aun por lo poco confiable que parezcan ser, además de tomar en la mayoría de los casos decisiones notoriamente absurdas e ilógicas, eran personas amables y confiables, al menos lo suficiente como para que él les tenga bastante estima y confianza.
Si no fuera así, él nunca los hubiese contratado ese día, hace 10 años…
El profesor sacudió su cabeza mientras abría su bandeja de entrada en su correo.
Uno que otro anuncio de las compañías Devon y Sylph tapaba la pantalla. El profesor trató de borrar el spam en su PC, pero… él era un científico, no un experto en computación. De alguna forma, casi deshabilita los Firewalls y las defensas contra robo de información de su PC.
Si no fuera por Jessie, tal vez todos los datos en su PC habrían sido robados hace tiempo…
Sus pensamientos fueron repentinamente cortados cuando vio el mensaje y su procedencia.
Escuela de Entrenadores, Mele-mele, Alola
Al ver la dirección, dos figuras aparecieron en su cabeza. Una de ellas era la de su primo casi idéntico, exceptuando por su mal gusto por la ropa, su piel morena y su largo cabello. La otra, era la de un joven profesor de la misma generación de Sycamore, con un cuerpo bronceado y fornido, además de una barba estilizada en una perilla.
-¿Por qué Samson y Kukui me habrán enviado un mensaje?
Sin poder pensar en una razón, el profesor hace lo mejor que se debería hacer en esta situación (Y lo que debería haber hecho en un principio), y abre el mensaje.
A medida que lee el mensaje, su expresión cambia notablemente a medida que avanza en la lectura. Asombro, Sorpresa, Ira, Alegría, Dicha… hasta que finalmente terminó de leer el mensaje.
El silencio inundó la sala personal del profesor Oak durante unos minutos, hasta que…
-jajaja... jajaja.. ja ¡jajajajajajajajajajaj! ¡JAJAJAJAJAJA!
El profesor empezó a reír fuertemente. Incluso fue tal la intensidad de su risa que no pudo evitar caer al piso, rodando mientras lágrimas producto de la risa brotaban y rodaban por la comisura de sus ojos.
Fue tal la fuerza de su risa que
-¡Jefe!
-¡Jefecito!
-¡Jefazo!
Tres personas entraron por la puerta al mismo tiempo, perdiendo al mismo tiempo el equilibrio y cayendo de lleno al piso.
-¿Que ocurre, Jefecito? –Preguntó Jessie notoriamente preocupada. Ella estaba acostumbrada a ver a su jefe riendo, pero esta risa llena de una intensidad inhumana era por mucho muy diferente a lo que estaba acostumbrada a ver con el Profesor Oak
-¿Deberíamos llamar a Delia?
-Tal vez deberíamos contactar con un Asilo
Detrás de ella, James y Frederick susurraban en voz baja, pero ella los ignoró completamente.
La risa del profesor finalmente se controló, pero este aún seguía bastante alegre, y parecía capaz de ponerse a reír nuevamente en cualquier momento.
-¿Qué ocurre? Jaja, ja –El profesor Oak repitió la pregunta de Jessie. –No mucho, la verdad. Sólo que desde ahora, las cosas para ese par-No, para todo Kanto, se van a volver muy interesantes.
-¿eh? –El trio ladeó su cabeza, mostrando su incomprensión a las palabras del profesor, a lo que este se limitó a decir "no es nada" entre risas.
El trío se disponía a salir de la habitación, pero de improviso el profesor al levantarse del piso llamó a uno de ellos.
-James, ven conmigo. –Ordenó el profesor.
-¡S-sí, jefazo! –Respondió el mencionado elevando su voz, mientras (otra vez) daba un rígido saludo militar antes de acercarse.
Samuel Oak y su subordinado se acercaron al PC. En él, se veía la imagen de varios chicos. Una chica morena peliverde, una chica de tez blanca y cabello azul, un chico de piel oscura y cabello negro con mechones rojos, un chico blanco y rechoncho de cabello anaranjado y una chica con una piel extremadamente blanca y de cabello rubio.
-¿Ves a estos chicos? –dijo retóricamente el profesor a James, quien asintió esperando las instrucciones de su benefactor. –Necesito que vayas a buscarlos a Carmín, y trates de hacer que se unan a ellos en su viaje.
El profesor minimizó la pantalla de la Bandeja de Entrada, para abrir un archivo, donde se veían otros cinco chicos, siendo dos de ellos Green y Red.
-Quiero que hagas que se encuentren "accidentalmente" y acompañen a mis Holders en su viaje por Kanto hasta la Liga Pokémon. En cuanto a cual se encontrará con cual… lo dejaré a tu criterio.
-¡E-Entendido! –Dijo nerviosamente su subordinado.
James se disponía a salir de la sala, pero se detuvo de improviso.
-…D-¿De verdad lo dejará a mi criterio, Jefecito? –Dijo James, con un poco de intriga y nervios en su voz.
El profesor veía venir esa pregunta. Tanto James como Jessie habían tenido malas vivencias en su pasado, logrando que ambos tuvieran una baja autoestima y problemas con su personalidad. Si él no hubiese aparecido en ese entonces, ¿Quizás a que grupo se hubiesen terminado metiendo? Sólo sabía que en ese entonces era probable que ambos chicos hubiesen caído en las manos de alguna organización criminal, ya sea sufriendo o uniéndose a ella.
No pudo evitar esbozar una cálida sonrisa, como aquellas a las que le dirigía a Red y a Green.
-Por supuesto, James. –Dijo el profesor. –Aparte de tener un gran cariño y amabilidad hacia los Pokémon, uno de los puntos buenos que nadie puede negar de ti, es que eres sorprendentemente bueno a la hora de leer a las personas y evaluarlas. Además, tu criterio a la hora de tomar decisiones es el mejor de los tres… No, yo me incluyo también. De los cuatro.
Ante las palabras del profesor Oak, James no pudo aguantar la sorpresa y felicidad. Su boca se había abierto en una especie de ¿Sonrisa? Mientras que parecía ser capaz de ponerse a llorar allí mismo por la emoción.
-Solamente hay algo que debes tomar en cuenta, James. –El profesor dijo, sacando de su estupor a James. El profesor levantó su dedo índice. –Primero. Ellos no deben saber que tú los estas acercando y guiando a ellos.
-¡Entendido, Jefazo! –Dijo James, rebozando confianza.
-Segundo. –El profesor alzó ahora el dedo anular. –Sólo debes juntarlos haciendo parejas de dos. Uno de Kanto y uno de Alola, ¿entiendes?
-¡Entendido! –Repitió James, con su usual saludo militar rígido.
-Bien, puedes marcharte. –Terminó el profesor Oak.
James se marchaba de la habitación, sin poder reprimir su sonrisa llena de alegría y emoción, cuando una duda surgió en su cabeza, duda que no pensó dos veces en exponer al aire.
.Jefazo… ¿Cuándo parto a Carmín?
El profesor Oak alzó la comisura de sus labios, formando una sonrisa maliciosa. –Ahora mismo.
-¿Eh? –James soltó sin querer.
-No te esfuerces en ir a buscar tu equipaje. Ya no hay tiempo.
-¿Eh?
-Deberías empezar a correr, ¿no crees, James? Ya es muy tarde… Si no te apresuras, la terminal de buses en Ciudad Verde cerrará pronto… y entonces tendrás que correr hacia Carmín.
-…. –James parecía haber sido petrificado. Hasta que…
-¡NOOOOOO! ¡NOS VEMOS, JEFECITO!
James parecía haber desaparecido de un momento a otro mientras una intensa capa de polvo se había levantado. La voz de James se hacía cada vez más lejana, mientras que su figura desaparecía entre los pasillos…
El profesor no pudo evitar reírse. En primer lugar, incluso en este Pueblo tenían un Terminal de buses, que llevaba hacia pueblo Carmín. Además, tanto el Terminal de Ciudad Verde como Pueblo Paleta cerraban a Medianoche, y faltaba todavía mucho tiempo para ello.
Más tarde, le enviaría a Jessie para que le lleve al chico su equipaje y le acompañe… Y le entregara sus Pokémon, que estaba seguro que había olvidado de nuevo.
El profesor miró por la ventana de su sala personal.
Hoy, Green y Red comenzaban su viaje.
Hoy, esos Eevee consiguieron los mejores dueños que podían haber tenido.
Hoy, el proyecto que él, Samson y Kukui hace un año en Navidad habían planificado había sido puesto en marcha.
Hoy era el comienzo de muchas cosas, todas puestas en marcha.
A veces, el profesor sentía como si los engranajes del destino estuvieran congelados. Pero hoy, por alguna razón, sentía como que aquellos engranajes detenidos hace años nuevamente eran puestos en marcha.
Samuel deseaba volver a ser joven como sus nietos, y disfrutar lo que vendría desde ahora.
Pues hoy, era el inicio de una aventura
Mientras tanto…
Un Gengar y un Weaville caminaban tranquilamente por las calles de Pueblo Paleta.
Aunque ver a ambos Pokémon caminando despreocupadamente por las calles de cualquier lugar y sin su entrenador era algo bizarro de ver para la gente, nadie parecía reparar en ellos.
Aunque para ser sinceros, no había nadie en primer lugar.
[Malasadas, Malasadas, la, la, la]
El Gengar cantaba una extraña canción, mientras se llevaba a la boca una Malasada.
-… –El Weaville a su lado miraba con una cansada expresión al Gengar.
Pero antes de poder morder la Malasada…
-¡LOO SIENTOOOOO!
Un hombre de cabello azul y una larga bata corría a toda velocidad dejando detrás de sí un rastro de humo, polvo y tierra levantada.
La velocidad a la que iba, ni siquiera un Tauros podía alcanzarla. Un ser humano alcanzando esa velocidad… era realmente ilógico y extraño.
Pero lo más extraño… es que le quitó la Malasada de la mano al Gengar, mientras no se detenía en ningún momento…
-[…]
El Gengar estaba congelado. No reaccionaba, como si fuese una estatua.
Hasta que…
-[¡NOOOO! ¡MI MALASADA!]
El Gengar cayó arrodillado, llorando y gritando exageradamente. A pesar de que no había nadie que los viera, a pesar de que incluso si así fuera nadie los vería, ella no puedo evitar sentir vergüenza ajena por culpa de ese estúpido Gengar.
El Gengar dejó de llorar. Sus ojos estaban rojos por la irritación y con una mirada llena de rencor.
-[Olvídate de Rojito, ¡VOY A PERSEGUIR Y MATAR A ESE BASTARDO!]
El día de hoy sería bastante agitado…
