Kuroneko to Sakurako

Summary: Prométeme que no dejarás que me aparte de ti. Eso no pasará, antes tendrán que matarme.

Esta es la historia de un gato negro y una niña de la flor de cerezo.

Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. La historia a continuar es de mi total autoría

14

Ese era uno de los días favoritos de Sakura: el cumpleaños de Sasuke. Había estado planeando esa fiesta por meses, ahorrando para los gastos gracias a su trabajo de medio tiempo y a la ayuda de su buen amigo Naruto que, tercamente, quiso apoyarla tanto en gasto como en preparativos.

Había sido divertido trabajar a tiempo medio en un almacén de comestibles como repositora. Había hecho buenas migas con Suigetsu, un adicto a los mangas para adultos como al agua mineral embotellada. Tomaba demasiados litros de agua al día y así se la pasaba en el baño cada dos por tres, vaciando la vejiga. El chico se encargaba del trabajo pesado mientras ella colocaba los precios y acomodaba algunos productos en su lugar correspondiente; él se había mostrado como todo un caballero al ocuparse de la parte difícil del trabajo, pero así, también se tomaba más tiempo de descanso del correspondiente.

Sakura abrió la bolsa de las compras, dentro llevaba las decoraciones para la fiesta, los utensilios descartables para los alimentos y bebidas y las decoraciones para el pastel. Sabía que era demasiado ya que Sasuke no era muy amante de las fiestas pero había sido tan bueno todos esos años con ella, que necesitaba demostrarle su agradecimiento con dicha fiesta. Abrazó la bolsa a su pecho y esperó a cruzar a la calle, Naruto la esperaba en el centro de la plaza, donde estaba el monumento a los caídos en guerra. Siempre se encontraban allí.

— ¡Sakura! los largos y fuertes brazos del rubio abrazaron a la jovencita de dieciséis años con todas sus fuerzas. La chica intentó apartarse, pero fue imposible, la fuerza de Naruto era demasiada a veces.

— ¡Suéltame, Naruto! ¡Estamos aplastando las cosas! — lo empujó un poco, quitando las cosas de en medio. El rubio la soltó y rió apenado. Sakura suspiró y revisó las cosas, al ver que estaban en perfectas condiciones, volvió a bajar la bolsa a su lugar: colgando en la mano izquierda.

— Compré el cartel que me pediste, la del gato negro con sombrero de cumpleaños. No creo que le guste mucho, ¡de veras!

— Lo sé, pero eso lo hace más gracioso porque el gato de esa imagen era igualito a Sasuke — Sakura no pudo evitar carcajear. Sabía que se enojaría, pero se le pasaría en seguida ya que el joven gato no solía tomar mucho las cosas en serio.

Tuvieron una pequeña charla sobre los materiales decorativos y marcharon a la casa del morocho y la pelirosada. Había un montón que decorar.

...

Sasuke bostezó. La mañana en el restaurante de la familia Uzumaki había estado tranquila, pocos clientes y más tiempo de pereza, pero por la tarde el local colapsó de gente. No se daban abasto entre él y la nueva empleada de reemplazo, Temari. La chica de coletas le sonrió de forma insinuante, pero Sasuke no prestaba mucha atención y seguía con sus deberes laborales.

Estaba pasando un trapo húmedo a una de las mesas cuando una figura se posó frente suyo. Sus ojos se estrecharon y observó fijamente la cara de la mujer que lo interrumpió. Ella parecía bastante alarmada.

— Disculpa ¿podríamos hablar un poco?

Sasuke se la quedó viendo solamente, exasperando más a la mujer que lo miraba como si quisiera tomarlo por los hombros y arrastrarlo con ella.

El morocho miró hacia la estantería tras el mostrador para ver la hora. Eran las dieciséis y cuarenta de la tarde, faltaban cinco minutos para su descanso. El se movió e indicó que lo siguiera hasta una zona apartada en la cual podrían tener privacidad.

Cinco minutos después, Sasuke estaba sentado frente a la mujer. Cada uno tenía una taza de café humeante y los ojos fijos el uno en el otro. Mebuki suspiró y decidió acabar con esa guerra de miradas, distrayéndose al agarrar la taza con ambas manos y frotarla para sentir la tibieza de la cerámica.

— No he venido a buscar pelea, solo vine a informarte que no estaré por un tiempo en la ciudad. Sé que no te importa, pero tiene que ver con Sakura... así que escucha muy atento.

...

A Sakura se le estaba revolviendo el estómago al ver como Ino se le lanzaba a los brazos a Naruto sin una pizca de dignidad y el rubio, ni corto ni perezoso, disfrutar de los halagos de la rubia. Ambos, desde que habían empezado las decoraciones, no habían parado de lanzarse indirectas y coquetear libre de penas. A Sakura ya la estaban asqueando.

— ¡Wow! ¡Increíble, Naruto! Eres muy fuerte. — Ino aplaudió a Naruto cuando éste levantó con ambas manos una mesa mediana para colocarla en un lado y así poder hacer más espacio para movilizarse. Naruto se había sonrojado, pues a sus dieciséis años, Ino se había desarrollado aún más y a gran velocidad, convirtiéndose en una chica demasiado preciosa para la vista. Cosa que Sakura no, por lo que penaba por las noches y rezaba sin vergüenza alguna pidiendo urgente que el busto le creciera.

Ino se acarició el pecho intencional pero sutil, logrando que Naruto siguiera el movimiento de su mano y posando, finalmente, los ojos en sus senos. Fue una victoria para la rubia.

Sakura rodó los ojos e instó a que trabajaran más rápido para terminar todo aquello, Sasuke era bastante puntual al llegar a la casa.

El timbre de la puerta la obligó a correr para dejar entrar a Kushina y Minato junto con Chiyo que había salido de su departamento en ese justo momento.

— La comida está en la cocina; Naruto, Ino y yo estamos terminando de colgar lo último de decoración y ya terminamos.

— Dejamos a Sasuke cerrando el local junto a Temari, no creo que tarde mucho ya. — comentó Minato mientras se acercaba a dejar un paquete en el viejo sofá restaurado. Sasuke había intentado deshacerse de él, pero para Sakura tenía un gran significado; allí habían compartido muchos momentos y sueños de una vida mejor, y no quería que desapareciera. Así que lo habían mandado a tapizar.

— ¡Terminamos, Sakura! — Naruto gritoneó mientras mantenía a Ino entre sus brazos y ésta se revolvía entre risas.

— Bien, Sasori quedó en enviarme un mensaje cuando lo viera frente a la puerta del edificio — Sakura observó su celular y leyó el mensaje que tenía de hacia un minuto. Respondió rápido y cerró la tapa.

— ¿Algo sobre Sasuke? — Kushina parecía temblar de ansiedad, las fiestas sorpresas le encantaban y estaba desesperada por poder abrazar a Sasuke con todas sus fuerzas, lo adoraba como a un hijo.

— Sasori me dijo que aún no ha llegado, pero que necesitaba ir a la tienda por cervezas. Al parecer, Hidan y Deidara ya no aguantan más la abstinencia — una pequeña carcajada se le escapó al imaginar a Sasori avasallado por sus amigos. Era demasiado paciente y condescendiente.

— Mi nieto se deja llevar muy tranquilamente — el suspiro de Chiyo hizo sonreír a Minato.

— ¡Pónganse en sus lugares! ¡Sasuke está entrando!

Sakura envió un 'ok' a Sasori y se puso a un lado del sofá, junto a Ino. Naruto estaba junto al interruptor intentando acallar una carcajada cuando vio a su madre despatarrada en el suelo por correr a ciegas.

— Ya vas a ver en casa, Naruto — amenazó Kushina mientras era ayudada por su marido.

El ruido de la llave en la puerta concentró a todos y cuando Sasuke cruzó el umbral, las luces se encendieron y todos gritaron haciendo que el chico se sobresaltara un poco y tropezara. Frunció el ceño y estuvo a punto de protestar, pero Sakura fue rápida y se lanzó a sus brazos. Los reflejos de Sasuke fueron precisos y sus brazos sostuvieron a la chica con rapidez.

— No vuelvas a hacer eso — la regañó el muchacho. Sakura respondió sonriendo y besándole con ternura la mejilla.

Sasuke se relajó y la dejó en el suelo, una sonrisa torcida se dibujó y sus ojos no dejaron los de ella.

— Al menos ya no son besos babosos — la soltó y rió bajito al ver a Sakura fruncir la boca disgustada.

Ella observó a Sasuke desenvolverse con todos. Parecía relajado y tranquilo junto a Naruto y Kushina que lo estaban llevando de aquí hacia allá, pero lo conocía tan bien que pudo notar que estaba algo pensativo cuando ninguno le hablaba. Al menos, había cambiado un poco, antes siempre estaba en alerta y bastante arisco con las personas, rehuyendo al contacto, a menos que se tratara de ella. Le hacía feliz saber que Sasuke podía relacionarse con los demás aunque aún le costara hablar y desenvolverse más.

— ¡Sakura! — el grito de Ino la distrajo de Sasuke. La rubia movía la mano llamándola — ¡Deja de mirar el trasero de Sasuke y ven a comer!

Sakura no pudo evitar sonrojarse y mirar de reojo a Sasuke, éste la miraba de manera extraña. Ella lo ignoró y corrió hacia su amiga con deseos asesinos. De esta no se salvaba la rubia bocona.

...

— Si necesita algo no dude en pedírmelo, señora.

— Está bien. Muchas gracias — Mebuki se recostó en el asiento y cerró los ojos. Sentía que iba a explotarle la cabeza, no estaba de ánimos para viajar pero era necesario.

Mientras observaba la carpeta que tenía en las manos, rogaba que el niño cuidara bien de su hija. Sonrió, lo había hecho durante toda la vida de su hija y había cuidado excelentemente de ella, si confiaba en alguien era en Sasuke.

Pronto volveré, cariño. Todo por ti, Sakura.

N/A: Quiero pedir mil disculpas por desaparecer. Lamentablemente se murió el pc y allí perdí todo. Estoy escribiendo en el celular por lo que, probablemente, me tarde en actualizar porque esto toma tiempo. Es probable que haya errores en el capi.

¿Qué habrán hablado Mebuki y Sasuke? Jooo, pensaba escribir de qué pero pronto se darán cuenta.

Me agradó poner que Mebuki llame a su hija Sakura y no Sakurako. Aceptó que su hija no comparte con ella el lazo que tiene con Sasuke uvu

Quiero agradecer a todos los hermosos comentarios que han dejado y disculparme por no responder en esta vuelta, la próxima lo intentaré. Gracias por el cariño que tiene por este fanfic, lo aprecio muchísimo. Trabajaré lento pero ya tengo las ideas principales de los próximos capítulos. No creo que lleguen a más de 20, voy avisando(?

¡Abrazos!