Kuroneko to Sakurako


Summary: — Prométeme que no dejarás que me aparte de ti. Eso no pasará, antes tendrán que matarme.

Esta es la historia de un gato negro y una niña de la flor de cerezo.


Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. La historia a continuar es de mi total autoría


18


El dolor cervical la estaba matando lenta y dolorosamente. Sasuke parecía fresco como una lechuga, descansado y perfectamente acicalado mientras ella parecía una de las hienas de "El Rey León I": desarreglada, fea y cara de psicópata con ganas de asesinar a alguien.

Si ella había creído que viajar por casi dos días en ese micro de larga distancia con paradas esporádicas era lo más malo que pudo pasarle – porque estaban casi en el medio de la nada –, tener que caminar hasta la posada con la maleta fue aún peor. Las piernas le hormigueaban y el peso de la maleta lo hacía todo más complicado.

Sasuke observó a la refunfuñante Sakura. Sin decir nada, le quitó la maleta y cargó con ambas hasta dónde le había indicado la señora de la tienda donde habían comprado un refrigerio.

Una vez en la posada, se sintió aliviada de poder descansar de una vez. Feliz, entró tras Sasuke en lo que sería su hogar por unas semanas. Revisó el lugar, la cocina y el comedor se compartían con el living en dónde había un pequeño sofá, frente a este un televisor de pantalla plana sobre un mueble con puertas. En la cocina había una pequeña heladera, una mesada con lavamanos y un microondas. La estufa estaba apartada y una mesa con dos sillas en el centro del cuarto completaban el panorama. Todo bonito y rústicamente encantador.

Se encontró con dos puertas en el pequeño pasillo, uno llevaba al baño que contenía bañera y ducha, y el otro cuarto tenía una gran cama de dos plazas en el medio con dos mesas de luz a sus lados y un televisor colgado en la pared.

Si debía alarmarla el que hubiera una cama, no lo hizo, pues estaba cansada y le valía mierda compartir. Mientras Sasuke no se le arrimara en busca de calor cuando ella se destapase en busca de frescura, todo estaba más que bien.

—¿Puedo dormir? —Sakura miró a Sasuke, este asintió y dejó las valijas junto a la puerta para que ella desarmara y acomodara la ropa en los placares.

Sasuke no era bueno con el orden de la ropa, aún sentía claustrofobia por tener que usarla, pero por costumbre la utilizaba y para no escandalizar a Sakura ni a la gente a su alrededor.

—Usaré el baño.

Sakura asintió aunque Sasuke ya había desaparecido detrás de la puerta. Se rió al pensar que la primera vez que metió a Sasuke a la ducha en su forma felina casi estuvo a punto de perder un ojo, pero ahora se daba largos baños de burbujas que podían llegar durar horas si usaba el climatizador de la bañera.

Esperaba que este no la tuviera.

—¡Ya sal de ahí, Sasuke! —Sasuke no respondió a los azotes en la puerta que dio Sakura con sus puños.

Había dormido una siesta de casi dos horas y Sasuke aún estaba en el baño. Maldijo al climatizador en voz alta. Ella se había preparado para su baño envolviéndose en una tolla – aún mantenía la ropa interior puesta – y en una mano lleva sus lociones, shampoo y jabón con aroma a manzana que tanto amaba. ¡Ella también deseaba darse un baño! Estaba sudada a causa de haber dejado el aire acondicionado apagado y ahora no se aguantaba ni ella misma.

—¡Sasuke! ¡Entraré! —sin esperar más, abrió la puerta chocando con el vapor que hizo que sudara aún más al sumergirse en la habitación.

Sasuke estaba recostado en la bañera muy relajado, mantenía sus ojos cerrados y una sonrisa en el rostro. Ella sabía que lo estaba disfrutando y como aún estaba molesta por toda la travesía, tomó la regadera, tirando de ella hasta Sasuke, y apretó dejando salir un chorro de agua fría.

Sasuke gruñó molesto al sentir el agua fría y miró hacia Sakura, fulminándola con los ojos. Sin pudor alguno, se puso de pie y caminó hacia ella, arrancándole la toalla que la envolvía y colocándosela alrededor de la cintura. Reparó en el aspecto de Sakura, mirándola de arriba hacia abajo sin expresión alguna.

—¡Deja de mirar! —se quejó ella. No que le diera vergüenza, pero le incomodaba que él la viera.

—Hmp.

La respuesta de Sasuke, claramente, le indicó que le valía poco el que se enojara. El chico se dio media vuelta y marchó sin voltear a mirarla ni una vez. Sakura estaba sofocándose por el calor, así que corrió hacia la bañera y destapó el desagüe para poder deshacerse del vapor.

Le costó, pero cuando lo logró, se dio una larga ducha de agua tibia y se relajó cuando se recostó en la bañera para relajarse un poco.

Estaba algo preocupada por las cosas que estaban pasando. Primero la marcha repentina de la mujer que decía llamarse su madre, luego el extraño tipo que la perseguía y ahora Sasuke con tal viaje raro en pleno periodo de actividad laboral y escolar.

Se encogió de hombros. Ya le contaría.

O quizás no…

— ¿Así que aquí estás? — cuando entró en el cuarto, luego de deambular por la casa, encontró a Sasuke en su forma felina acurrucado en el centro de la cama.

Muy pocas veces se transformaba en el pequeño animal ya que estaban en constante contacto con otras personas y sólo algunos sabían de la verdadera forma de Sasuke.

Se sentó en la cama y acercó la mano al gato para acariciarlo, pero éste se apartó bastante tenso. Sakura rodó los ojos. Sasuke parecía un crío cuando se enojaba por idioteces.

—¿Sigues molesto? ¡Estuviste casi dos horas en el baño! ¿Sabes que el exceso de tiempo en el agua caliente es malo para la salud?

Él no respondió. Sakura puso mala cara cuando éste se volteó, dándole la espalda. ¿Así que con esas iba? Pues, bien, ella también lo ignoraría. Pero antes…

—¿Por qué demonios estamos aquí?

No hubo respuesta. Sakura se estaba cabreando.

—Entiendo que estés molesto por lo del baño, pero yo también necesitaba usarlo. Vamos… Sasuke, no seas niño.

Intentó tocarlo, pero el animal le gruñó haciéndola retroceder la mano. Ya bastante cabrada, lo agarró con brusquedad y lo abrazó a su cuerpo envuelto en el albornoz de toalla.

—A mí no me ignoras, gato mugroso. Vas a decirme que hacemos aquí y empieza a cantar ahora.

—¿Qué demonios haces?

La voz provenía de la entrada de la habitación. Ella volteó a ver y ahí estaba Sasuke con ambas manos cargadas con bolsas de plástico. El chico arqueó una ceja al ver a Sakura forcejear con un pequeño gato negro que intentaba apartarse de sus manos.

La chica se azoró ante la confusión. Soltó al animalito que corrió al lado de Sasuke y se mantuvo allí en busca de su atención, sólo volteó a Sakura para mostrar su erizado pelaje y sus colmillos con un feroz chillido de furia.

—Me sorprende que aún puedas confundirme con cualquier otro animalejo. Diría que me duele, pero ya es costumbre.

—¡Lo siento, Sasuke! Es que es negro como tú.

—Eso sonó muy racista —murmuró fastidiado. Se dio media vuelta y caminó hacia el comedor seguido del minino y de Sakura.

Ella estaba realmente avergonzada, se disculpaba y trataba de ayudarlo, pero no dejó que lo hiciera. Guardó los comestibles rápidamente en el refrigerador y en las alacenas, y se fue hacia el living para recostarse en el sillón.

Sakura estaba parada a su lado, tratando de llamar su atención para disculparse. El gatito se subió sobre él, recostándose en su pecho. Por el olor y lo apegada que estaba a él, se dio cuenta que era hembra. Acarició la cabeza de la gata y ésta ronroneó de gusto. Sakura bufó murmurando algo de que era un idiota.

El azote en la puerta indicó lo furiosa que estaba. La ignoraría un buen rato, no tenía apuros por estar con ella. La tendría un tiempo allí hasta el llamado de Mebuki con noticias.

La cabeza estaba trabajándole a mil. Estaba algo preocupado, pero nada que lo dejara sin sueño. Sólo esperaba que todo ese fastidioso momento pasara rápido para volver a Tokio y retomar las cosas dónde habían quedado.

Despertó sintiendo un delicioso olor. Parecía pescado con vegetales asados. Se estiró. Notó el pequeño peso del animalito sobre sí, parecía cómoda por lo que se la quitó de encima con cuidado y la depositó en el sofá. Ni siquiera se inmutó el animal y siguió durmiendo mientras él se iba a la cocina.

Sakura tenía puesto un mandil e iba de aquí para allá, preparando la cena con mucha energía – algo normal en ella – y parecía animada a pesar de la pelea anterior. No estaba molesto, pero sí herido. Ya era hora que ella lo reconociera como él a ella.

—¿Pollo o pescado, Sasuke?

—Ambos.

Ella le sirvió dos trozos de ambos y se acercó a la estufa en busca de las verduras. Colocó con los palillos en hilera sobre el plato de Sasuke y se lo acercó una vez terminado aquello. Sasuke la observó servirse un poco menos de ambas carnes y más verduras.

—Sírvete más pollo.

—Estoy haciendo régimen. He subido de peso el último mes.

—El pollo no engorda… la pechuga no. El pescado tampoco. Come.

—No molestes, Sasuke.

Sasuke suspiró. No entendía el afán de ser delgado, pero no molestaría más porque iniciarían otra pelea y no tenía deseos de ello. Sakura comió despacio, demasiado lento para su gusto. No sabía si buscaba cabrearlo o sólo estaba disfrutando de la comida. Sin más, comió su ración. Una vez terminado, tomó sus utensilios y los dejó en lavabo.

—Lava tus cosas, no soy tu mucama.

Sasuke arqueó una ceja. Así que seguía molesta. Pues bien, él también seguía molesto. No se inmutó, lavó sus cosas y se dirigió hacia la puerta de salida. El aire fresco calmaría su enojo. O eso esperaba.

Sakura apoyó su mano con el plato de arroz sobre la mesa, con lentitud, manteniendo los palillos en su boca. Estaba algo tensa por todo lo que estaban pasando, no podía entender exactamente el porqué Sasuke la quería mantener al margen. La sensación de angustia no la había dejado desde que Suigetsu la había acompañado hasta su casa y Sasuke no había sido capaz de ser un poco más sensible con ella.

Ida en sus pensamientos, no notó que la pequeña gata estaba comiéndose su porción de pescado. Sus ojos giraron hacia ella cuando fue a por el pollo. No le importó. Tampoco tenía mucha hambre. Terminó su arroz y dejó a la gata terminar su comida.

—Espero que me perdone por ser tan idiota…

El murmullo llegó a oídos de Sasuke, que estaba de vuelta


N/A: Perdón por tardarme y traer tan poco ;; quería que fuera más largo pero iba a tardarme mucho más y si no me hacen acordar Val y Hikari que actualice, seguiría igual. Gracias a todos por seguir este fanfic y quiero disculparme por no haber respondido los reviews pero quiero que sepan que los leí y que los amé todos. Espero que les guste este capi y paciencia, terminaré este fanfic pronto y podremos remontar en otros proyectitos que espero que les guste.

Abrazos.