Skip Beat no me pertenece.

Capítulo 2:

Ella se percató de que lo había despertado, así que se alejó solo un poco.

—Ese fue nuestro segundo beso, Corn.

—Kyo…Kyoko… ¿cómo es que tú…me…?—el pobre chico ni sabía qué decir.

—Te besé—concluyó ella—, tenía ganas de besarte, ¿tú no?

— ¡Claro que quiero besarte!—Ren se daba cuenta de todas las cosas que esa niña le hacía decir, así que nuevamente huyó.

— ¿Te vas a duchar?—le preguntó ella tranquilamente.

—Sí…

—Yo también.

—Adelante.

— ¡Yay! ¡Aceptaste!

Esa tan extraña expresión de triunfo alarmó a Ren.

— ¿A qué te refieres?

— ¡Vamos!—ella lo jalaba directamente al cuarto de baño— ¡duchémonos juntos!

— ¡¿Qué?!—le gritó impactado con tal invitación— ¡No! ¡Kyoko, espera!

Pero ella incluso comenzaba a bajar los tirantes del babydoll negro que traía puesto.

¡¿Cuántos malditos babydoll le dieron?!—pensó Ren frustrado.

Ren tomó sus manos para que se detuviera.

—Tú y yo nos bañaremos pero por separado—le explicó lentamente.

—Pero ya te he visto desnudo. Incluso me preguntaste si quería entrar contigo a la ducha, entonces esta es una buena oportunidad—expresó totalmente emocionada con un brillo inusual en los ojos.

—Eso fue otra cosa muy distinta. Actualmente no somos esposos, no estamos comprometidos y ni siquiera somos novios como para bañarnos juntos.

— ¡No somos ninguna de las tres cosas porque tú nunca me lo has pedido!—gritó ella y salió de ahí corriendo.

Después de ese incidente, Kyoko no le habló en todo el día, estaba muy enojada y Ren no tenía ni la menor idea de lo que le sucedía.

¿Acaso Kyoko estaba dejando salir sus deseos reprimidos? ¿Todo eso era en realidad lo que quería hacer? ¿Con él? ¿Podría guardar aunque sea un poco de esperanza de que eso fuera real?

Esa noche, al irse a dormir, ella incluso azotó la puerta de su habitación y Ren mejor se fue resignado a la suya. Tuvo la idea de ponerle seguro a su puerta, pero no lo hizo. Aunque no lo hubiera admitido antes, deseaba que Kyoko entrara.

Su sueño de esa noche fue diferente, era demasiado intenso. Tenía a Kyoko a su plena disposición, totalmente desnuda y lo marcaba tal y como Setsuka a Cain. Sus manos vagaban por su esbelto y suave cuerpo desnudo. Disfrutando de aquél contacto tan íntimo. Se sentía tan real, era una lástima que fuera solo un sueño.

Porque era un sueño, ¿verdad?

Ren abrió los ojos y vio a Kyoko sobre de él. Ahora era su turno de probar.

En un rápido movimiento, la situó debajo suyo y comenzó a devorar su boca. Notó la sorpresa inicial de ella, pero sin dudarlo, la chica aprovechó la situación y desabrochó su pijama, la cual lanzó al suelo, antes de dirigirse a hacer lo mismo con sus pantalones.

—Kuon—susurraba Kyoko entre beso y beso y eso era música para los oídos de Ren.

Definitivamente todo era demasiado perfecto. Tanto para ser solo un sueño. Tanto como para ser irreal. ¿Irreal? ¡Esa Kyoko no era irreal! ¡Nada de eso era un sueño!

Se apartó deprisa de ella, saltando de la cama. Impactado, la observó detenidamente. Por suerte, ella no estaba desnuda, se hubiera odiado si lo estuviera, pero aun así, solo llevaba su ropa interior puesta, una muy sexy ropa interior.

— ¿Por qué te detuviste?—le preguntó la chica con un puchero.

— ¡No pienso tocarte mientras no seas tú misma!—eso era lo que más le preocupaba a Ren. Esa no era la Kyoko que conocía. No sabía por qué hacía todo eso, pero ¿y si después lo odiaba por todo ello? No podía permitirlo.

— ¡¿Por qué tanto escándalo con eso de que no sea yo misma?! ¡Ya me harté! ¡¿No crees que ésta también soy yo?!

Ren se quedó prácticamente boquiabierto con su respuesta.

— ¿A qué te refieres?—con todo eso, las esperanzas de que Kyoko sintiera algo por él aumentaban.

—Me refiero a que es obvio de que me ama cómo yo lo amo a usted.

Kyoko dijo esa frase con una decisión en su mirada que Ren no tuvo lugar a dudas de que hablaba en serio. Al parecer la Kyoko tímida y reservada no se lo confesaría, pero esta Kyoko honesta y extrovertida sí lo haría y de una manera extrema.

De todas formas Ren quiso confirmar todo.

— ¿Estás hablando en serio?

— ¡Claro que sí, idiota! Ya seas Ren, Kuon o Corn, yo te amo. ¿No te has dado cuenta?

Ren no perdió ni un minuto más, la lanzó a la cama y la volvió a besar.

—Te amo Kyoko—le susurraba entre beso y beso.

Y a pesar de que se sentía en el cielo en esos momentos, decidió detenerse.

—Ahora ve a vestirte, necesito una ducha bien fría.

— ¿Fría? ¡Te vas a resfriar!—Kyoko se preguntaba por qué se detuvo solo para tomar una ducha.

—Tiene que ser fría.

— ¿Por qué?

—Digamos que tengo un pequeño gran problema—le confesó desviando la mirada y esperando que ella no entendiera de lo que hablaba.

— ¿Qué clase de…? Ohhhh…—para su mala suerte, Kyoko sí comprendió de lo que hablaba, al mirar lo obvio—, yo puedo ayudarte—se ofreció como si nada.

— ¡No! ¡Besos serán lo único que conseguirás por lo menos hasta que regreses a la normalidad y hablemos de todo esto!

El actor corrió y se encerró en el baño y esta vez sí que le puso seguro a la puerta. No quería más sorpresas de ese tipo por el momento. Aunque en realidad se sentía totalmente dichoso y lleno de vida después de esa tan extraña confesión.

Suspiró.

—Una ducha con agua fría no será suficiente. Tendré que recurrir al método más tradicional.