Noche 2: Métodos de acción 1
En las fronteras de Baldadd, costas del sur un peculiar encuentro se estaba llevando a cabo ajenos a quienes estaban en el suelo en sus vidas rutinarias.
Mirándose uno a otro en un eterno silencio, el peculiar magi se ajustaba el sombrero ante un fuerte viento con sus ojos intensos en el desconocido quien estaba parado como si el cielo fuera el más firme de los pisos en una peculiar técnica.
Estructura alta y delgada, con piel pálida y ojos azules con un entrecejo fruncido en un gesto severo con matices de desprecio en general… su pelo color negro caía en sus rasgos suelto a la altura de sus omoplatos.
Una fina bufanda se desplomaba abierta de sus hombros agitándose con el viento, heridas salpicadas eran visibles pero no molestaban al usuario por lo cual no lo señalaría porque para Yunnan esto fue lo mínimo de su análisis y no intento ubicar sus rasgos en alguno de los reinos que ha conocido en lo largo de sus vidas.
Lo esencial de todo su extraño vestir, era lo similar que esa ropa se ajustaba con el heredero de Sinbad cuando desapareció en el encuentro contra el médium -¿Tienes algo que ver con un joven príncipe?- cuestiono dispuesto a sonar amable o descuidado.
Ahora sus preocupaciones por el bienestar del niño no eran su prioridad, aunque muy en el fondo de su mente tendría un seguimiento… al ser el hijo de su candidato de rey, se sentía responsable aunque supiera que ya tenía a Ithnan.
Inclino su cabeza en una neutralidad noble, la sospecha vibraba en su entorno -Interrumpes mi viaje sin presentación alguna ¿tienes derecho a cuestionarme?- su tono era grave en una actitud inflexible.
No era bueno en las etiquetas, en todas sus vidas se caracterizó por su humildad por lo cual Yunnan no se percataba de su desliz, pero ese hombre lo miraba como si lo hubiera insultado.
-Lamento mi rudeza- dijo sin rodeos sin comprender por completo el motivo de sus disculpas, agarro la orilla de su sombrero y cruzo sus piernas mientras flotaban sin efectos de cansancio.
Una ligera inclinación de aceptación, su postura se hizo rígida y oculto sus manos entre sus holgadas mangas dejando ver una espada atada a su cintura… el rukh bajo en intensidad inicial pero todavía trotaba de manera peculiar en el entorno a los ojos del sabio magi.
Yunnan golpeo su barbilla en total reflexión, dispuesto a tomar de nuevo la línea de su curiosidad -Sabes, esa ropa la tenía un joven príncipe- expreso en el mismo tono suave sin molestarse en un tono cortes.
-Tiene nombre este príncipe- inquirió el hombre aunque su tono era aburrido, era como si no necesitara dicho dato.
-No puedo decírtelo- Yunnan replico espantando con su mano, era tarde para ser precavido pero no podía soltar ese dato tan fácil sin cerciorarse de que eran de confianza y no dañarían al niño en cuestión.
Su rostro se volteo con total aburrimiento -Su pérdida- indico con el mismo aire de autoridad dando unos pasos -si me disculpa- espeto mirando el horizonte pero el rubio se atravesó con terquedad.
-Lo siento en verdad, pero necesito saberlo- Yunnan insistió sin tener un cambio de voz, solo acaricio su larga trenza inocente con sus pies colgando en los cielos de ese día hermoso -no fuiste el único… pero el más sobresaliente- informo con un ligero brillo en sus ojos -ahora es un tiempo delicado….-no era mentira, sentía que las cuerdas del destino estaban tensas -¿Quiénes son?- fue más rudo en sus cuestiones olvidando cualquier alianza con el príncipe de Sindria.
Un fuerte viento paso llenando el vacío silencioso de tensión, aunque ninguno de los dos pareciera preocupado por las hostilidades que pudieran brotar en sus cuestiones solo un reto entre ambos quienes sabían se estaba midiendo.
-No es de su interés- contesto con un cerrar de ojos reflexivos, inclino su cabeza en desdén… para Byakuya no estaba por delatarse cuando este rubio excéntrico era más perceptivo de lo que su apariencia pudiera decir a simple vista.
El Shinigami sabia la calidad de infiltrados en ese mundo, podía pasar fácilmente a ese niño pero todavía tenía cosas que le interesaban saber… pero no empujaría mucho su paciencia, enteramente no lo retenían lo suficiente las opciones, muy bien pudiera cuestionar directamente al capitán de la décima división siendo el más cercano.
Aguardaría un poco más.
-Me temo que lo es- balanceo sus pies inocentes, Yunnan hizo un gesto al entorno -este lugar debo cuidarlo… ¿Cómo puedo ignorarlo?- aunque sabía era un hipócrita, pues había estado en el fondo de la gran falla huyendo de sus responsabilidades, esta era la excepción.
-Nuestras intenciones no son hostiles- fue su única respuesta sin formular a los ojos descuidados de su cuestionador, poco a poco su paciencia se fractura y el Shinigami está por Shunpo lejos de esa mirada que le recordaba mucho a alguien vago.
Aunque muy en el fondo la tranquilidad de saber que el resto estaba bien, aunque todavía tenía la vaga sensación de olvidar algo…. Un importante evento que sucedió en su cruce, el reiraku los identifico antes pero ¿todos estarían presentes? Era muy orgulloso como para cuestionar al rubio extraño.
Además todavía era muy imprudente usar sus habilidades sin saber que tanto le afectaban esas palomas a sus técnicas, solo una pizca de energía le servía para estar en los cielos era su único indicio de lo temerario que sería de su parte esta potencialidad innecesaria.
Una pequeña sonrisa en el rostro de Yunnan ajeno a los pensamientos del extranjero -bueno, con solo decirlo no basta- aplaudió interesado -aún tengo curiosidad, joven… por lo cual ¿le molestaría que lo acompañe en su búsqueda?- se ofreció pues hasta la fecha de la cumbre no tenía mucho que hacer.
Y no ignoraría su sentido de precaución en que este hombre le estuviera mintiendo en su cara, no es como si fuera de ese tipo de personas a simple vista… pero un ejemplo era Gyokuen y Sinbad quienes ocultaban sus intenciones verdaderas en sus acciones.
El hombre le dio una mirada de disgusto no convencido de su ofrecimiento, a Yunnan no le importa… solo muestra una sonrisa descuidada como si la opción positiva estuviera ya dicha.
Claro que Byakuya estaba en un mundo desconocido, con poca información y algo cansado o herido pero era orgulloso, permitirse ser cuidado por ese hombre extraño era lo último que haría… dio una ligera inclinación de despedida como su educación exige a alguien "amable" y como lo había estado pensando en algún punto del encuentro, shunpo lejos ante el grito de sorpresa.
XXXXX
Imperio Reim, capital:
Matsumoto aterrizaba con gracia en el techo de una de los edificios que le inspiraban al extinto Grecia del mundo de los vivos, se levantó en toda su postura con ligeros vendajes visibles en sus ropas rasgadas.
-Ahora esto es un problema- espeto muy molesta pues aunque los primeros personajes que encontró la ayudaron, habían llegado otros que le "ordenaron" acompañarlos… ella no era obediente y al único que podía darle órdenes estaba perdido en ese lugar.
Para la gran mujer quien alzaba su cabello para retroceder en un movimiento fluido, fue fácil superar que era visible… también que sus encantos eran tan halagadores para sus primeros contactos, pero los segundos… ese hombre ni siquiera le dedico una mirada ¿Muu alexius? Haciendo que su estrategia se fuera muy lejos de sus opciones.
Dio un largo silbido divertido al ver a sus perseguidores buscándola en las calles de abajo, para la teniente no fue dificil perderlos aunque de alguna forma llegaban a su ubicación -creo que es su culpa- acuso a las palomas blancas con desdén.
Soltó un largo aliento sintiéndose tonta, tenía algunos cantos de kido que lo pudieran ayudar… pero ella no era tan brillante como lo fue su capitán en ingeniárselas para pasar desapercibido, quizás el resto también este siendo perseguido.
-No importa- desprendió con desdén, aunque forzando en su mente todavía estaba insegura quien también cruzo a su lado ¿era normal está perdida de memoria?
Para la Teniente quien se agacho en el borde del edificio sin temor al vértigo, examino las calles con total concentración -ahora, creo que soy un personaje exuberante para encajar en este lugar- atino a decir pues aunque sus proporciones eran un delator también eran sus rasgos algo inusual si esos hombres no se cansaron en decirlo en un fallo intento por adivinarle el reino al que pertenecía.
Aprendió tanto en tan poco tiempo, podían acusarla de alguien superficial y vaga… pero todavía tenía la mente aguda como teniente para forjar una observación profunda que pudiera redactar en su reporte de disculpas en su regreso.
Un bufido poco digno, al parecer percatándose del burdel al otro lado de la calle o las personas acarreando cajas bajo el grito de otro -es como regresar muchos años antes al mundo de los vivos- negó casi frustrada de sus observaciones.
Aunque no podía acusarlos firmemente, seguro en algún punto del Seireitei podía encajar con la vida de esta ciudad a sus pies.
-Quizás pediría algo de ayuda…-reflexiono al pararse y estirarse con pereza -cuando encuentre la manera de que ustedes…- señalo a las palomas -se mantengan alejados de mi- dijo con escandalo pues en una justa observación pudo percatarse que las personas normales no las atraían.
La teniente era fácil socialmente, por lo cual su primer movimiento es salir de este lugar para alejarse y aprender más de esta sociedad.
Sus capitanes de la 10ma y 13va división podían esperarlos un poquito más, bueno de su parte… seguro el capitán Kuchiki estaba ansioso y ya estaba en camino a su preciada hermana ¿era el también aquí? Un dolor pasó por su frente casi borrándole los rostros de los que fueron a la misión.
-Es extraño esto- atino a decir al tambalearse en la orilla del edificio, soltó un fuerte aliento cuando alguien la señalo abajo.
Pelirrojos la miraron con una diversión salvaje como si fuera la presa divertida de atrapar, tuvo un escalofrió al compararlos con la despiadada mirada del capitán Kenpachi cuando encuentran algo entretenido que no están dispuestos a olvidar.
Matsumoto creía estar segura en la altura, pero ver los pedazos de suelo debajo de los grandes saltos de sus perseguidores le ampliaron los ojos -demonios, los vivos no deberían saltar así- hecho un grito al dar un paso al costado cuando unas fuerte manos aprensaron la construcción con fuerza innecesaria.
-Ahora, Perra debes acompañarnos- exclamo uno con sus labios deformados, los acompañantes también alentaron con carcajadas escandalosas.
Matsumoto no se dejó impresionar -que falta de respeto- espeto ajustando su mano en la espada -pero no estoy interesada- dijo de corazón, si tan solo hubieran sido amables tal vez accedería.
-La zorra piensa que tiene opción- una mujer espeto divertida, su armadura dorada reluciente bajo el sol -mi hermano nos ordenó llevarla… quiera o no- la miraba con rencor, Myron era una mujer con ira en su mirada a la señora delante de sus ojos.
Un vistazo irritado de parte de la teniente -es la descortesía algo normal aquí- no es que fuera la primera vez que la llamaban de esa manera, había pasado tantas guerras que la tenían sin cuidado… pero no iba a dejar de señalarlo, provocarlos era divertido.
Pero todavía no bajo la guardia, las alarmas estaban puestas en su cabeza aunque su rostro no mostrara su alta disposición a salir de esto intacta, solo la diversión descuidada de su personaje de portada que siempre usa.
-Debemos darle un punto por sus agallas- alguien balbuceo de los tantos que poco a poco plagaban los tejados, debajo se podía escuchar a las personas alejándose apuradas mientras rodeaban a la teniente desinteresada.
-no se ve ni un poco asustada por la gran armada fanali- otro a sus espaldas inquirió, todos tenían ese tono salvaje de voz.
-Dejen de intimidarla- el más calmado hablo subiendo con esfuerzo, su sonrisa amable no vacilo y era el más centrado en su mirada ¿Muu Alexius? -solo hay que llevarla ante nuestro señor- señalo con confianza en dirección a Matsumoto.
-Fue divertido el juego… niña- el hombre de sonrisa deformada dio un paso amenazante-Ya tenemos tu olor… no escaparas- agrego.
Bueno la teniente estaba agradecida, casi se disculpó con las palomas por acusarlas pero ahora tenía un problema enfrente, también estaba algo halagada por ser llamada niña.
Dio un barrido al entorno, cada hombre y mujer de esta llamada armada parecían animales acechándola -ya veo- puso su dedo en la barbilla nada intimidada -pero no quiero ir con ustedes- hizo un puchero.
El líder movió su cabeza descuidado -no tienes opción, señorita- inquirió con una calma de un líder nato -tu presencia es requerida y estoy seguro nuestro señor querrá que le respondas- sonrió tan tranquilo, como si no estuviera usando la fuerza para lograr someterla.
Habían llegado a las afueras de la ciudad, casi las costas buscando algo incierto por los vagos datos de Titus, solo que alguien peculiar estaba en su vista tan pronto la pudo detectar… no solo era su ropa, sus rasgos y cabello no encajaban en algo visto en sus viajes por lo cual fácilmente la señalo como el punto de interés.
Su actitud no era diferente a las mujeres de burdel, pues al solicitarle que los acompañaran no dudo en coquetearle tan descaradamente y con esto provocar la ira de Myron quien reacciono de manera inadecuada, alentando esta persecución.
Pero esto también sirvió a los ojos del medio fanali quien pudo ser un juez de las aptitudes físicas y técnicas que podían asegurar esa mujer era un mago.
Su cabello en color extraño se ondeó con un movimiento en su mano, un puchero en sus labios carnosos persistente -pero no quiero ir- volvió a repetir causando burlas de algunos de sus hombres quienes ya estaban tan cercas de aprenderla.
-Tienes el descaro de ir en contra de las órdenes del líder de este país- Muu agrego con un tono de acero bien oculto, se le ordeno llevarla o eso asumía de las cortas órdenes de Titus.
-Oh bueno, si lo pones así- se encogió de hombros con un rebote de ese busto que amenazaba con salir de su escote.
Los fanalis se vieron un poco frustrados de obtenerlo sin más lucha, Alexius no aparto su mirada en un toque de desconfianza pero justo cuando iba a ser sujetada por Lo´lo esta se apartó en un tirón burlando a los que estaban a su alrededor que la buscaron, encontrándola en el tejado de enfrente en una velocidad que no predijeron.
-pero no puedo, no debo y no obedezco a nadie fuera de mis altos mandos- su tono era diferente y aquella carcaza de ser una mujer superficial fue remplazada por dureza -no respondo a nadie más que a mi capitán de división y sus superiores- espeto altiva.
Dio una mirada aguda para desaparecer, Alexius apretó la mandíbula por haberla subestimado -BUSQUENLA- ordeno rápidamente a sus hombres quienes saltaron de tejado en tejado ante los gritos de los civiles.
XXXXX
Byakuya miraba debajo de sus pies el mar amplio, soltó un sonoro suspiro mirando por encima de su hombro detectando la presencia de ese extraño persiguiéndolo… arqueo la ceja, luego miro el horizonte de toneladas de agua salada para caer en esas palomas blancas revoloteando.
Hizo una conjetura evidente, alzo su dedo índice en un kido que le ayudara a repeler ya que al parecer bajar su presión espiritual no estaba funcionando.
El cambio fue instantáneo, era como si ya no existiera en las preferencias de estas criaturas… satisfecho con su logro, siguió buscando con la mano en el lazo que lo guiaba donde el capitán de la décima división estaba.
Solto un tortuoso suspiro, pero no vacilo en su máscara noble… el cansancio estaba pasando factura, no solo era físico sino emocional para el gran cabeza de familia Kuchiki.
Paso su mano por su cabello despeinado, miro nuevamente el horizonte tan consciente que por ahí estaba su pequeña hermana… alguien que juro proteger y que se la habían arrebatado hace tiempo, como fue tan imprudente de permitirlo.
El fatídico día en que se enteró, sintió que su mundo se derrumbaba… si no fuera por su sobrina, quizás hubiera hecho algo imprudente y exigido a Urahara una solución rápida.
Miro por debajo de sus pies siendo llamado por un barco solitario, arqueo la ceja mirando su propias condiciones después de la lucha… luchando contra su juicio de hermano sobreprotector, decidió descansar y con esto quizás despistar a ese excéntrico rubio.
Aterrizando en un parpadeo en la madera crujiente de este navío, se percató del olor a telas o semillas de lo que pudo jurar era un comerciante… nadie parecía notarlo en el calor del trabajo y no le importo en lo absoluto.
Se masajeo el puente de la nariz ante el sentimiento de ser un polizón en este barco humilde para alguien de su jerarquía, pero no podía pensar claramente obviamente estaba siendo afectado no solo por el cumulo de situaciones… esas mariposas hacían su piel picar ¿el resto estaría cómodo con eso? O solo era por ser el más alto en reiatsu.
Lo que no sabía el capitán, quien se arrastraba al interior con los hombros encorvados en búsqueda de una habitación en la que se encerraría en bases de Kido… era que el rukh lo estaba saturando, como lo había hecho con Hitsugaya solo que en este último eran más mortales al estar vivo.
Era algo exclusivo de quienes tenían un alto poder espiritual, pero eso… no lo sabrían hasta más adelante.
Pero el Shinigami no lo sabía, por lo cual se revolvió en esa cámara con pesadillas en donde su amada Hisana lo miraba con decepción, por no salvar a su hermana.
XXXXX
Fin del capitulo.
Uno corto y solo muestra la mitad de los que están en magi.
Lo lamento, solo son esos los que están… pero todavía hay más, pero su destino los diré más adelante y quiénes son.
Saludos a todos los nuevos y viejos seguidores.
Neah20 fuera….
