Noche 3: Métodos de acción 2
Cuando Uryu tuvo su primer contacto fue incomodo, todos parecían mirarlo y no podía decir si era algo bueno o malo tales atenciones pero se obligó a mantener su mente firme, las calles de la ciudad eran de piedra blanca y de alguna manera entendía el idioma a la perfección.
El cielo despejado casi nocturno, el aire era limpio a comparación del saturado de la vida moderna de regreso a casa e ignorando la picazón de sus heridas que según su conocimiento medico estaban avisando de una próxima infección… el hombre en que se convirtió el ultimo Quincy analizaba sus opciones.
Por lo que puede juzgar, la cultura estaba en un punto de desarrollo que su propia civilización ya paso y lo acomodaba en algo occidental (quizás India aunque también griego)… la arquitectura de ese palacio en la cima podía ser merecido de alguna postal de la mezquita de Turquía (en uno de sus inolvidables viajes).
Se quedó en medio de la calle admirando la residencia de lujo a la lejanía, suspiro con los hombros encorvados tan cansado de la vida -ya no estoy para esto- declaro solemne, era como estar en una ronda de 12 horas en el hospital.
El área urbana que paso hace tanto estaba conformada por casas particulares una al lado de la otra, algo estrecho pero tan lleno de ánimo que podía envidiar este tipo de convivio de alguna manera amistoso.
Un largo suspiro entre sus labios al entender porque era visto con curiosidad por los habitantes, pues era el típico hombre japonés que resaltaba como el pulgar adolorido -Si lo se… soy diferente… maldito seas kurosaki y también tu Kuchiki- pensó con el aliento que tales maldiciones llegaran a Ichigo y Rukia dejando de lado al resto de los involucrados.
Luego estaba el nombre de este reino… Sindria, lo escucho en el puerto y parecía ser dicho con una clara alegría, pero también los rumores de una sombra cubriendo a su venerado rey y su príncipe heredero ¿alguna enfermedad? Quizás con los avances médicos no eran lo mismo a su mundo durante esta época.
Se masajeo los ojos, viendo lo sucio de sus lentes paso a quitárselos para limpiarlos… esta misión era mucho más distinta a la primera vez que salvaron a Kuchiki, quizás le reclame cuando la vea de no meterse en lugares donde les complicaba la existencia.
Maldecía a Ichigo con una vehemencia por su complejo de héroe, aunque una parte lógica de su honor Quincy le indicaba que no se quejara… que también haría lo mismo por cualquiera de sus amigos, ahora también tenía que buscar a su hermana pequeña.
Se puso sus lentes, acomodándoselos al darle un oscurecimiento a sus ojos… estaba esa sensación de nuevo, olvidar su pelea y quienes estaban involucrados ¿Cuántos cruzaron la puerta? Suspiro sumamente cansado.
-¿Necesitas ayuda?- alguien se animó a hablarle, provocando que mitigara un salto a la defensiva muy apenas.
Uryu miro a la niña, cuyos ojos intensos en un color irregular además de rasgos aún más exóticos que los habitantes, su cabello rojo en un corte irregular con una pequeña coleta colgando… su vestido era blanco sencillo y descalza mirándolo con expectación.
Tuvo el impulso idiota de buscar en el entorno, pero pareciera que si le hablaba a él.
-Estas herido… ¿necesitas ayuda?- volvió a preguntar con su voz en un tono aburrido, ahora los habitantes parecían avergonzados por no haberlo notado.
Tosió por cortesía, se había quedado mirando embelesado los rasgos de la niña más del tiempo permitido en su educación -No quisiera molestar- indico con su típica cortesía entre japonesa o Quincy.
Una mirada sin pestañear -No es molestia- contradijo la pelirroja sin inmutarse.
Uryu apretó los labios algo inquieto, pero mantuvo sus rasgos firmes -bueno…- sonrió un poco diligente, golpeando esa molestia de haberse quedado mirando a la niña al punto de regañarse nuevamente.
-Morgiana deja de molestar a la gente- otra voz algo hostil llego repentinamente, parándose a unos pasos y mirándolo más intensamente como si fuera algo interesante de juzgar ¿estaba viendo esas palomas? Fingía que no existían cuando en el puerto fue obvio que era el único detectándolas.
Uryu se impuso por no convocar su arco ante los ojos carmín de este recién llegado que parecían aumentar en intensidad con el tiempo.
Otro detalle ¿Qué pasa con el color de cabello? no se quejaba, había visto cosas más raras en sus luchas pasadas en el Seireitei pero nunca encontró a alguien vivo con esa tonalidad, luego estaba su vestimenta que dejaba ver su ombligo ¿era moda? Esperaba no usar algo de eso en el futuro, su honor como Quincy peligraba.
-Ithnan… hay que llevarlo a tratar- aseguro la niña sin inmutarse, postulándose al lado del japonés que parpadeo intrigado por esta hospitalidad.
Parecía que el joven peliverde se ablandaba -por supuesto, Morgiana… vamos, tenemos que llevarlo a tratar- empujo amablemente para guiarlo por las calles -quizás hasta llegue a ser un invitado-
Quería replicar, pero no estaba en condición… suspiro rendido, en verdad su mundo necesitaba este tipo de cortesías… aunque todavía estaba un poco dudoso de aceptar al personaje peliverde, la niña… bueno ella era de confiar.
El silencio era incomodo, pero muy bien podía preguntar algunas cosas… además ese hombre seguía viéndolo largamente -Mi nombre es Ishida Uryu- se presentó por cortesía -agradezco su ofrecimiento- se guardó el hecho que le ahorraron demasiado tiempo en búsqueda de algún lugar para descansar o tratarse, esperaba que fuera el favor completo.
-Morgiana- dijo la niña sin rasgo alguno en su juvenil rostro, sus pasos firmes y nada interesada en continuar alguna conversación… ante esto, el Quincy la catalogo como alguien del tipo Chad -Ithnan- señalo al otro, claro que ya sabía sus nombres pues los escucho antes.
-Es raro tener algún extranjero ¿llegaste en el último barco de Kou?- pidió el adulto con una sonrisa tan falsa, con cuidado el japonés ahora catalogo a este sujeto como alguien del tipo Aizen con una pizca de Ichimaru o hasta Urahara (sin ofenderlo, el sujeto tenía sus respetos).
Uryu parpadeo por este comentario, seria sabio fingir que pertenecía a alguno de esos lugares pero no contesto con el peligro de dejarse en evidencia era mejor que se armaran su propia coartada.
-Pero eres algo raro, no escuche que hubiera heridos- su tono era informal pero estaba el toque de acusación, Ithnan era alguien que desconfiaba en su aparición y no podía culparlo el japonés -tampoco conozco que en kou haya personas con sus características- inquirió.
Su comentario venenoso de "tú fuiste el que me está acusando de pertenecer a kou" se lo guardo a favor del silencio, dejando al sujeto en divagar con respecto a sus orígenes.
-Ithnan- la advertencia de Morgiana retumbo, dando un vistazo en blanco que provoco una sonrisa inocente del mago.
-No es por ser malagradecido- su tono era formal prefiriendo hablar con la niña -pero ¿Por qué me ofreciste ayuda?- pregunto no pudiendo guardarse la duda de tal hospitalidad a un extraño.
Morgiana lo miro un poco sin la emoción de sus rasgos -Porque "el" lo hubiera hecho- fue su escueta respuesta siendo apoyado de cercas por Ithnan, quien quiera que sea "el" Uryu estaba muy agradecido de predicar tales enseñanzas.
Quizás su mundo necesitaba ese tipo de personas amables.
(todavía actuaria con cuidado)
XXXXX
Karin dio una mirada de muerte al niño quien parecía tan alegre brincando en su entorno, explicándole todo el lugar al que habían llegado y como estaban ayudando a levantarlo a causa de una reciente guerra.
Para la joven, quien también tenía aspiraciones para medico miro el entorno donde había tiendas improvisadas y gente platicando o planeando los siguientes sucesos a ocurrir en la agenda apretada para estabilizar sus propias vidas.
Desde que el mocoso (Aladdin) despertó después de su golpe, no había dejado de explicarse… alentándola a seguirlo, dándole miradas expectantes e inocentes en su dirección que la incomodaban pues aun el cosquilleo en su pecho era el recordatorio de lo poco inocente que era.
Tampoco le pidió ninguna pregunta, que era extraño… pues podía ver algo de sabiduría en esos ojos del niño… le recordaba un poco a Toshiro en ese aspecto.
Soltó un largo suspiro masajeándose el puente de la nariz, era este su pago por la terquedad mientras arrastraba los pies entre esas chozas… la gente era rara (había personas con el cabello en colores que no había visto fuera de la sociedad de almas), parecían mirarla muchas veces (ya sabía que no encajaba por sus rasgos) y los susurros eran altos en su misteriosa aparición.
-Entonces hermana, como te decía…- Aladdin seguía platicando de la actual planeación de lo que parecía una cumbre a la cual karin ignoro a favor de pensar donde iniciar su propia búsqueda de Rukia.
-EY ALADDIN- un joven rubio se acercó, con sus ojos joviales fijos en dirección a la joven Kurosaki quien le regreso una mirada hostil para obligarlo a desviarse al niño -quien es- le susurro en complicidad muy audible para la irritada chica.
-Oh, es una amiga- dijo prontamente el peli azul, sonriendo radiante a su amigo, tan divertido por el interés que parecía brotar rápidamente.
¿Dónde estaba esa confianza? No lo dijo en voz alta, pero Karin estaba lejos de considerar amigo al chico que la manoseo sin su permiso… solo miro sin perturbar al recién llegado que era quizás unos años joven que ella misma.
-Bueno…- enderezándose el rubio se dirigió en lo que esperaba fuera una actitud coqueta y brillante -me presento, soy Alibaba- sonrió con una mano extendida.
-Karin- contesto por cortesía, tomando esa mano para estrecharla e ignorando sus intentos -puedes decirme un lugar donde pueda tratarme- pregunto.
Alibaba estaba desinflado por su despido, Aladdin solo se divirtió más mirando a la peculiaridad que encontró ¡era real! Pero también tenía el presentimiento que Ugo estuviera involucrado ¿quizás venían del mismo lugar que la hermana Haku y Toshiro? No podía aventurarse a preguntarle en ese lugar, por el momento se dedicaría a explicar todo y luego la abordaría (solo esperaba no ser golpeado otra vez, su mejilla fue difícil de curar).
-Por supuesto- contesto después de un rato el cuarto magi, aplaudiendo entusiasta para tomar la mano de la chica con confianza… era tan cálida.
-Aladdin… antes de que te marches- el aspecto serio del rubio impidió que se alejaran tanto -recibimos un llamado de Sindria- fue lo único que le dijo.
Karin se percató que los ánimos del mocoso se helaron, apretando el agarre en su mano ¿buscando consuelo? Era algo de ellos y se sentía invasiva pero pareciera que la noticia que recibieron no fue muy buena.
-Entonces regreso- dijo Aladdin guardándose el detalle, mirando a la chica con un remordimiento porque lo que hablarían era privado.
Karin fue arrastrada dejando atrás al chico Alibaba… no era el tipo consolador, además al chico apenas lo conocía… pero no evito que apretara el agarre para ofrecer una sonrisa torcida.
Aladdin parpadeo pero interpreto bien el mensaje -gracias hermana- alentó con el corazón apretado, pues si Alibaba se deprimía de manera repentina entonces Sindria no tenía buenas noticias.
XXXXX
La oscuridad la envolvía, las emociones eran tan abrumadoras mientras caminaba entre las sombras al azar… Haku Ren buscaba en el entorno desorientada con el eco de sus pisadas delatando el espacio vacío en toda la extensión de su vista.
¿Cuánto ha estado aquí? Parpadeo en sus ojos oscuros, los rasgos de su nueva vida casi borraron un poco de lo que fue Rukia Kuchiki… ya sin reiatsu, accediendo a los básicos de kido y había algo en su memoria que le gritaba recordar… empeoro al ver como el capitán Hitsugaya accedió a su zanpakuto.
Esta emoción ya la había estado arrastrando desde aquella época en Baldadd donde aquel capitán albino la cuestiono, ¿se rindió? Era una pregunta abrumadora que su hermano Kouen le alentaba a olvidar.
Ahora encaminando entre esa oscuridad de su subconsciente eran sus temores crecientes que la golpeaban fuertemente.
Hoy era un sueño que había estado plagando su descanso desde que el reiatsu abrumador de Hitsugaya le lamio sus instintos, obligándola a llorar la ausencia de su propio poder… aquel que la llevo a ser capitana de la 13va división.
-Tan fácil te olvidas de mí- una voz fría retumbo, causando que este día no fuera el mismo sueño del camino en el abismo oscuro deteniendo el andar de la ahora princesa de kou.
La pregunta ideal sería ¿Quién está ahí? Pero ¡ella lo sabía! De alguna forma seria descortés pedirlo cuando había algo en el fondo de su mente y corazón que le indicaba que estaba enterada de la identidad de quien la miraba.
Una vida tan lejana a su época en el Seireitei le provoco esta falta de conocimiento, se cuestionó con una culpa demoliéndola ¿Qué estaba pensando? Había entrenado duro durante su infancia, pero fue cuando sus hermanos mayores de este mundo murieron que se entregó a esta vida.
-Tanto que pasamos juntas… solo porque pierdes tu reiatsu, parece que olvidaste todas las artes Shinigami- aquella voz estaba llena de desdén goteando en sus elegantes palabras -remplazados por tu nueva familia- se quejó airadamente.
Hakuei y Hakuryuu… luego Kouen, Koumei, Kouha y Kougyoku, apretó sus manos en un puño aferrado entre las sedas costosas de su ropa… el dolor plagaba ese gesto diminuto en un pesar que le picaba en los ojos en amenaza de llorar.
-Tu hermano… el altivo capitán Kuchiki- acuso la voz con una helada revoloteando en el ambiente -ni un pensamiento… remplazado por Kouen Ren-
-NO FUE REMPLAZADO- dijo enojada, el miedo golpeado por la ira de tal acusación porque era una cruda mentira, cada día en esta vida mantenía el orgullo kuchiki.
-Miéntete... y me mientes a mí- retumbo con tristeza entre la penumbra donde Haku Ren estaba parada con sus mejillas coloradas de su propia furia.
Las memorias de la espada entre sus manos, una katana ajustada en su cintura… aquella preciada arma con la cual había iniciado su aventura al despertar el potencial de Ichigo, porque se olvida de esto.
La desesperación remplazo la ira, se tambaleo en su lugar con esa sensación que lo sabía ¡porque no recordaba! Era algo de ese gigante en aquellos vestigios de ciudad, ese culpable de haberlos obligado a rencarnar.
-Si no me presento…- esa voz seguía fría como el hielo, pero más suave como la brisa -si el bankai del capitán Hitsugaya no me hubiera alentado- era una recriminación que no pudo negar la princesa al bajar la mirada acobardada -seguiría en el fondo de tu mente de tu corazón-
-Entonces vuelve… eres bienvenida- pidió la antigua Shinigami dando unos pasos al azar para detenerse.
-Tú no entiendes… maestra- la voz explico con soledad en el último título -Como soy bienvenida, cuando no tienes más que para tu sustento… ya no eres un Shinigami, mi maestra-
Lo sabía desde que empezó a degenerarse, pero oírlo en voz alta era más doloroso de lo que había pensado… la debilidad de sus rodillas la llevo al suelo con las lágrimas saliendo desde la comisura de sus ojos.
Una figura menuda comenzó a reconstruirse a un paso de la princesa de kou, era su aspecto tan familiar ahora para la antigua capitana del gotei 13.
Arrastrando un furisode tan blanco que parecía brillar entre la oscuridad, su piel pálida contrastaba con su cabello de la misma tonalidad… unos ojos de aspecto sabios en color casi grises o azules un adorno sujetaba su cabello del lado izquierdo… sus labios suaves rosados con sus manos sujetas en una recatada postura dando un aspecto desconsolado.
-Sode no shirayuki- dolia decirlo, recordarlo a estas alturas pero su voz era tan rota para Kuchiki Rukia buscando consuelo en esos ojos que también parecían desolados.
Fue una despedida.
XXXXX
La noche era tan cálida como se esperaba en un lugar tan tropical como lo era Sindria, el personal caminaba de un lado a otro retirándose para tomar el descanso necesario de un día tan ajetreado como lo fue hoy.
Había rumores algo oscuros con respecto a la personalidad apagada de su líder, pero nadie de los guardias, sirvientes o generales culpaban ese cambio de actitud por el contrario era catalogado como normal.
Encerrado en su oficina, saliendo sin mirar o saludar a nadie… Sinbad caminaba con sus brazos cruzados a través de los pasillos, jardines o salas hasta llegar a la torre donde terminaría su último pendiente del día.
El aspecto del entusiasta rey era diferente, había una madurez que provocaba que sus generales se percataran de la sutileza mutada… sus ojos tenían una convicción y su comportamiento comprometido era ya costumbre a toda hora del día, ya no había un hombre en búsqueda de burlar su trabajo o perdiendo el tiempo.
El rey había cambiado.
Cuando llego a la habitación deseada tomo el pomo de la puerta abriéndola a su paso, la habitación de lujo que era conocida tan silenciosa que le dolía -Buenas noches, rey Sinbad- fue recibido por personal médico alejándose de la cama con dosel.
Jafar lo recibió con la misma actitud formal, no había jovialidad en su trato desde que su "traición" fue reconocida aun cuando su esfuerzo fue agradecido en su momento, entregado por completo al habitante de ese cuarto -no hay novedades- su tono era claro y firme inclinándose.
-Bien- fue la única respuesta de Sinbad al ingresar por completo sin dirigir una mirada al peliblanco, dando un despido silencioso para que lo dejaran solo.
No hubo comentarios o resistencia, cada individuo hasta su ex segunda mano se retiraron para cerrar el cuarto con silencio…. El rey miro la ventana que daba una brisa cómoda, para acortar la distancia e instalarse a un lado de la cama y retirar el dosel con facilidad.
No evito la sonrisa empañar su gesto duro, esos ojos se ablandaron y soltó un suspiro al extender la otra mano para tocar la mejilla de su primogénito con un cuidado extra-buenas noches, Toshiro- saludo al revolotear ese cabello blanco con diversión dolorosa.
Parecía dormido a simple vista, su respiración acompasada solo empañada por sus vendas de su duro viaje… su condición era irregular, los especialistas no daban esperanza de despertar y solo podían agradecer el sacrificio de los djinn por mantenerlo vivo.
Porque de los contenedores que su hijo tenía ya solo quedaba la espada, aun Morgiana perdió su contenedor familiar en un signo del sacrificio necesario e inexplicable de los genios custodios de su hijo ¿de qué lo protegieron? Era una consecuencia del poder que mostro contra el médium… era una conjetura temeraria pero válida para el rey de los mares.
Sinbad tuvo una dura depresión, pero solo por voluntad la abandono… pues no podía hacer nada sumido en su tristeza, tenía cosas que realizar y por más que quisiera pasar todo el día al lado de su hijo… el mundo no sería mejor de esa manera (aunque si su mundo).
-Sabes Toshiro, ya tengo casi todo listo para la cumbre…- se sentó en la cama muy cercas de su primogénito, mirando ausente la ventana pasando a relatar todo el fastidio de los papeles que había firmado hasta que la mano le dolió.
-Claro que no use toda la terminología extravagante que usas…- se burló negando para sí mismo la broma -pero estoy seguro el lugar estar listo para esa reunión- aplaudió su propia astucia -sé que no te gusta la idea, se supone que debe ser algo neutral ¡pero no puedo evitarlo!- aclaro al saber que en efecto la localidad no era tan neutral al estar inclinado a la alianza.
-solo falta Kou y estoy seguro el mundo será un lugar mejor para cuando despiertes- estaba confiado de que su hijo se levantaría, lo miraría con esos ojos intensos y se quejaría abiertamente del abrazo que le daría.
-Sabes, he dado la orden de dar tu estado a conocer a Alibaba… quizás a Titus (que es el nuevo magi de Reim) y al resto de los aliados- Se guardó el nudo formándose ante tal decisión -sé que no es grave, que pronto estarás gritándome por estar vagando en horas laborales… pero… -soltó un suspiro con el picor de sus ojos.
Una voz diciéndole en su mente que era una vana esperanza -he ordenado un escritorio, pronto estará en la oficina justo a mi lado- dio la noticia con una sonrisa orgullosa, sabía que sus generales estaban preocupados por su actitud pero lo ignoraría.
Hizo ademanes exagerados -ya hasta te he dejado trabajo, si sigues dormido… ¡Estarás encerrado hasta los 50 años!- dijo con un fingido drama, soltando alguna que otra carcajada.
Porque Sinbad no era feliz fuera de esa habitación, su hijo se estaba perdiendo tantas cosas y solo podía culpar a alguien en ese mundo… tan entregado a su trabajo, a su primogénito que ignoro al invitado que llego ese día por Morgiana.
En esta situación, Sinbad era tan consciente que a pesar que conoció tan poco a su hijo… lo extrañaba más que nada en el mundo.
XXXXX
Fin del capítulo.
Todavía parece el intro, pero bueno… pronto más avance en la trama.
He tenido un buen de trabajo, por eso me he retrasado en actualizar cualquiera de mis historias.
Toshiro está en algún tipo de coma, creo que hubiera sido peor sin sus djinn….
Neah20 fuera….
