Noche 4: Conclusiones

Una sala con media iluminación, sus pisos de madera pulidos y paredes con puertas corredizas tradicionales, ligeras lámparas de papel al fondo junto con el escudo de la familia prestigiosa en todo el Seiritei.

La gracia del ambiente podía intimidar a cualquiera, los sirvientes tenían el impulso de la sumisión mientras cada integrante entraba para tomar su lugar en los cojines de colores opacos acomodados en un semi círculo.

Esta familia contaba con años de tradiciones, un grupo de ancianos se aseguraban que las cabezas jóvenes del clan sean guiados en lo que ellos esperan según sus expectativas, eran severos y sin emociones banas por lo cual estaban en silencio, ahorrándose el aliento para lo que estaba por venir.

Esto lo sabía la persona ultima en ingresar, cuyo kimono era de aspecto austero en colores azules con los símbolos de su nobleza bordados como la cabeza de la familia en la actual generación… con la barbilla alza miro el entorno despidiendo por el momento a la servidumbre.

Ojos intensos luego pasaron a mirar a los ancianos cuya neutralidad era típica del clan, Byakuya se enderezo en su lugar en el que se sentó… enfrente de cada anciano al cual anivelo como siempre lo hacía desde que su padre y abuelo le enseñaron.

Entonces explico su deseo sin el tono de réplica, claro que era mucho pedir para el grupo de tradicionales hombres.

Aguardo en silencio escuchando cada reclamo de los ancianos, cada uno a su manera restregando que este sería el segundo capricho de esa naturaleza y lo poco favorecidos que estaban en apoyar tal insensatez.

Como la nobleza estaba siendo mancillada si permitían tal libertad al cabeza del clan, machando la fama del antiguo clan.

Claro que el imperturbable capitán aguanto hasta el último de los reclamos con el porte deseado, impasible miro en un largo silencio que prosiguió, ninguno de los ancianos le estaba pidiendo su permiso… solo era el aviso cortes, él era el líder de dicho clan y no estaba aceptando una negativa a tal promesa.

Adoptar a Rukia fue un deseo que estaba honrando con todo su ser a pesar de las asperezas que se han estado limando con los años… esperaba cumplirla hasta el final de sus días, proteger a la pequeña que tomo bajo su ala.

El sonido nítido a sus oídos agudos, el entorno oscuro hasta que abrió los ojos cansados de tanto dormir… la luz se filtraba por la ventana y el olor a sal marina lo asalto bruscamente, desorientado el capitán de la sexta división observo el techo humilde de esa habitación.

Medito sus pesadillas que iniciaron con miradas de decepción de su amada Hisana hasta concluir con aquel enfrentamiento contra los ancianos del clan cuando encontró a su hermana pequeña, puso su brazo encima de sus ojos en una postura poco común en alguien de su jerarquía y templanza.

Su cabello tendido en la almohada blanca, su haori blanco como cortina de su desgastado traje de Shinigami con su espada firme en su cintura en un aspecto de haberse dejado caer sin ceremonia u observación del entorno modesto de esta habitación.

El agitar de la cabina pronto lo estaba adormilando, podía ver aquellas mariposas cuando quito el brazo de sus ojos y estas bailaban en el sonido nítido de las personas platicando afuera… ignoro abiertamente los intentos de entrar y las quejas de "quien cerro la habitación del capitán" muy al fondo de sus intereses.

Suficiente de perezas, tenía una misión aunque a estas alturas no recordara los detalles, si su objetivo… encontrar a los capitanes perdidos.

Hizo un gesto ligeramente pellizcado en su neutral templanza, se sentó algo mareado y con el cosquilleo de su piel… soltó un suspiro cansado a pesar de haber dormido lo suficiente para recuperarse ¿Qué era esta anomalía? Pensó intrigado pero volvió a sus prioridades.

Miro la habitación con total neutralidad, se levantó en toda su gracia para ver su propio aspecto desagradable en el que se encontraba… por el momento lavarse, curarse y orientarse eran los pasos estándar a seguir.

Ver un estante de libros eran de su interés, con pasos más firmes de lo que se sentía… Byakuya tomo un pesado tomo, frunciendo el ceño ante la letra desconocida… suspiro habiendo olvidado dicho muro que parecía supero al contacto de esas palomas blancas.

-Esto no servirá- intrigado miro el entorno dejando el viejo libro en su lugar.

Buscaría en la habitación pero ahora lo principal era su vestimenta y heridas, por lo poco que ha visto seguro no encontraría remplazo de esto, solo esperaba que el dueño de esta habitación contara con vestimenta de alguien de su talla o jerarquía.

El modesto buro era lleno de diferentes telas en su mayoría neutrales, algunas capas en otro de los muebles para concluir con un bolso modesto… era un Shinigami, alguien entrenado pero pareciera que las necesidades básicas debían ser atendidas en este mundo como si estuviera vivo.

Encontrar un baño no fue difícil, era lo acostumbrado o sencillo pero lo suficiente para arreglarse a ser presentable, unos pantalones azules con un corte holgado y peculiar pues se aferraba a su tobillos cuyos zapatos ahora remplazaban sus sandalias tradicionales.

Una camisa blanca con una faja negra, su cabello tenía su símbolo de nobleza instalado con pulcritud mientras de alguna manera limpio su haori que era lo único que se instalaba encima de estas tropas extranjeras.

Arreglaría su ropa y tan pronto como pudiera quizás regresar a la comodidad de su vestimenta, por el momento tendrá que acostumbrarse… miro la puerta, las voces afuera eran más fuertes en un intento en vano de forzar su entrada pero el antiguo Shinigami los ignoro.

Se concentró en su entorno un poco, siendo consciente de la cantidad de personas a bordo y lo lejos que estaban de tierra… lanzo un sonoro suspiro meditando sus pasos a seguir.

XXXXX

Para Karin fue un esfuerzo sobrehumano organizar las tiendas de emergencias, era inaudito la poca higiene que tenían y lo tan condenadamente dependientes de esas artes que llamaron magia para curar.

¿Dónde estaba lo básico de primeros auxilios? No había métodos estándares para el tratamiento sin magia y la gente parecía mirarla incrédula cada vez que ordenaba lavarse las manos antes de tratar con otra persona.

Era de sentido común, aun para un estudiante de medicina como ella… no usar las mismas herramientas con cada paciente a menos que las laves de manera diligente antes.

Había sido lanzada por el mocoso a un gran castillo… una habitación el primer día sin muchas más de las explicaciones que le había prometido… al parecer lo que fuera esa reunión, termino en un ambiente lúgubre que sumió en una depresión al mocoso junto con el rubio amigo.

Para Karin quien era alguien ajeno al dolor o molestias, se sintió algo incomoda de ser una invasora en momentos de privacidad entre esos dos amigos… por lo cual, sin esperar alguna escolta o permiso comenzó a vagar por las diferentes casas.

Detallo una muralla derrumbada, grandes pedazos de piedra y lo que pudo jurar una ciudad hermosa levantándose con esfuerzo de la guerra con sus civiles en estado de total diligencia (aunque aún tenían el tiempo de lanzarle miradas desconocidas).

Sin embargo también fue suficiente para percatarse de los trabajos cercanos y lo ineptos que eran en los tratamientos…. No tardó mucho en involucrarse de manera violenta contra los líderes del grupo haciéndose un espacio para ayudar.

Porque estaba en su moral ayudar aunque no se lo pidieran… pero estos sujetos la subestimaron al no contar con magia… un goi… una singularidad… le llamaron para su consternación, quizás no era un insulto pero lo dijeron como tal.

-EY MUJER FIJATE- Sphintus grito desde su lugar lanzando miradas llameantes a la invasora de su lugar de trabajo, pero esta le dio un vistazo de la misma intensidad para regresar a su propio paciente.

Para Karin era fácil ganarse enemigos cuando estos son tan orgullosos de sí mismos, creen saber todo y te ven como si fueras una anormal… en este último punto, podía acusar que la mayoría veía como el rukh (como llamaron a esas palomas blancas) se removían en su entorno.

Pero poco le intereso a la joven Kurosaki, sin temerla se hizo de fama y pronto era tan solicitada como cualquiera de los sanadores del lugar, han sido días de trabajo que se olvidaba de regresar con el mocoso.

La habitación actual era una gran sala de lo que se decía una academia, los pacientes alineados mientras otros eran tratados en orden… un hospital improvisado donde se vio obligada a mejorar las instalaciones para que no flotaran las infecciones, había aconsejado mover a los más graves y aislar a los muertos que pronto serian quemados.

Lo difícil no fue ganar la guerra sino las consecuencias de una… pensó oscuramente Karin al dar una sonrisa de consuelo a su paciente, para enderezarse e ir a lavarse las manos con experiencia en un cuenco cercas.

-Eres muy buena en esto, niña- Sphintus se acercó con una sonrisa engreída, vertiendo un poco de agua a su propio recipiente para lavarse el mismo.

Un voltear de ojos ante el reto, la estaba provocando como un deporte… era algo que había detectado desde que lo callo en el primer encuentro -Soy mayor que tú, mocoso- espeto muy irritada dando un vistazo -lávate hasta los codos- ordeno.

Sphintus hubiera replicado, pero con estos escasos días de convivio con esa extraña que trajo Aladdin se dio cuenta que sus consejos son muy útiles… para alguien que está apuntando a ser un sanador, admitía y respetaba los conocimientos de alguien incapaz de hacer magia pero tan apta para curar.

La sala se llenó de tranquilidad, pronto la aspirante a medico concluyo con el ultimo paciente para dirigirse a la gran puerta, el sol se estaba metiendo en el horizonte y no por primera vez se sintió en algún país arábico de regreso a casa, pero de nuevo… el mar nunca había estado tan cercas.

-Señorita Karin- una voz llamo a su costado, una niña le sonreía radiante para agitar su mano para encaminarla.

-Marga, te he dicho que no te alejes… Titus me matara si te pierdo- espeto muy irritado Sphintus, suspiro para mirar a la joven extranjera -parece que le gustas… no entiendo porque- dijo sin rodeos casi burlón.

Karin ignoro abiertamente la invitación a disputa, en otro tiempo no dudaría en discutir… pero hoy estaba cansada, algo drenada por usar ocasionalmente los kidos que había modificado para los vivos.

-Pronto nos iremos, quiero que vengas- la niña indico sin intimidarse, en una mano tenía la de la joven Kurosaki en la otra la del amigo moreno, caminando entre las calles en fase de limpieza.

-No puedo, tengo gente que buscar- dijo como tantas veces Karin, era extraño lo fácil que esa niña se apegó a ella.

-Pero estoy segura Titus puede ayudarte… el guía un reino- Marga indico mirándola con esos asombrosos ojos inocentes.

El famoso magi del que escucho hablar vagamente, tenía el conocimiento general del mundo y por su política… estaba firme en mantenerse alejada de los principales pilares, no era como su hermano de fuerte para lanzarse de cabeza en situaciones tan riesgosas.

-También serían bienvenidos tus conocimientos, Titus es como un recién nacido según las cartas de mis padres- aseguro Sphintus, había pedido quedarse cuando esa singularidad apareció además de su compromiso con Magnostadt… pero su plan original era instalarse en el imperio Reim junto con su familia.

Karin miro al chico, haciendo una mueca -paso, pensar en pasar tiempo con muchos como tu… creo que estoy firme en mi decisión- respondió con mordacidad, podía haber madurado pero evitar una burla era difícil.

Sphintus le dio un vistazo sucio, Marga rio cuando llegaron a una intercesión de calle… ahí se despidieron con promesas de verse antes de emprender su propio viaje, Karin los vio marcharse algo divertida de tener amigos tan fácil.

Quizás sea la mentalidad sencilla de esta gente, medito al comenzar su propio camino.

No paso mucho tiempo desde su llegada que cambiaron de ubicación para comodidad de ella más que nada, Aladdin era un estudiante por lo cual tenía el derecho de mantenerse en las instalaciones de la academia… pero fácilmente negocio una casa provisional.

Era modesta, sus dueños originales eran parte de los que abandonaron el reino antes de iniciar la guerra y al saberse que no regresaran, el lugar fue dado al mocoso sin muchos miramientos, al parecer respetando su propio papel en la guerra y su posición como cuarto magi.

Para Karin quien ejerció sus conocimientos médicos, también fue beneficioso… escucho tanto y aprendió mucho de la gente, que casi era una experta en la guerra que ocurrió, el médium y la amenaza mundial.

También del resto como calabozos… reinos… imperios… esclavitud… magos… Yuzu hasta Ichigo quizás gustarían de este lugar de fantasía aunque fuera peligroso en muchas maneras.

Estaba divagando, pero no podía más que suspirar cuando vio una pequeña casa al fondo de la calle solitaria, algunos residentes le saludaban al reconocerla otros solo seguían en su propia limpieza, esta área fue la menos dañada.

Su construcción era sencilla de un solo piso, un jardín delantero lleno de color y amenazando con secarse, próximamente si tenía tiempo se dedicaría a esta área verde… pronto llego a la puerta, pero esta se abrió de golpe por el ocupante.

-HERMANA- el grito vino con esta acción, por sus reflejos solo salto del camino cuando Aladdin aterrizo de cara al suelo -auch- se quejó.

-Fuera manos- Karin espeto sin ayudarlo a levantarse, las bienvenidas aprendió que eran aprovechadas por el mocoso… no volvería a descuidarse.

Dentro era sencillo, amueblado ricamente y con las instalaciones de una casa de campo… Karin puso su propio bolso en la entrada, acostumbrada a quitarse los zapatos en el escalón… se estiro escuchando al niño entrando -bienvenida- saludo Alibaba asomándose desde la cocina.

-Gracias… ¿Cómo estuvo su día?- pidió solo por cortesía, Karin sabia los chicos estaban planeando algo desde hace tiempo.

-Bueno, queríamos hablar sobre eso- Aladdin se instaló a su lado con su gesto infantil anormalmente serio.

El trio se dirigió a la cocina, un lugar al fondo donde una pequeña mesa ya tenía alimentos… alguien podía decir que alguno de los chicos la realizo, pero era algo que Karin sabia les dejaban la gente en gratitud.

Se sentaron uno al lado del otro, fue Aladdin quien en su muestra de madurez tomo la iniciativa, borrando cualquier actitud desvergonzada por lo que Karin lo conocía -estamos pensando regresar a Sindria- dijo sin rodeos.

Sindria, el reino del sur que patrocino al cuarto magi… el lugar que había tenido una noticia tan mal que los deprimió por días.

-Nosotros queríamos saber si nos acompañarías- Alibaba indico mirando sus dedos nerviosamente, su coqueteo murió como sus ánimos después de la noticia… se veía pensativo -queríamos que vieras a mi sobrino- levanto la vista con una fuerza de carácter poco común.

Arqueo la ceja, Karin solo escucho rumores de este sobrino… príncipe heredero de Sindria, pero pareciera que nadie decía su nombre por respeto (aunque seguro era porque estaba muy ocupada para aprender solo lo general), se sabe que fue el principal héroe al finalizar con el médium.

Ella estaba por negar, tan clara en su mente de no relacionarse con personas importantes en ese mundo… pero solo fue una palabra, una mención más formal y conocida que le hizo ampliar sus ojos -¿Qué dijiste?- le pidió a Aladdin.

El niño la miro extrañamente -¿que nos necesitaban?- dijo incierto, pues tenía varios pendientes con Sindria incluyendo la cumbre y su amigo.

-No, el nombre- se puso de pie, olvidando la comida a favor de mirar fijamente al mocoso que se removió incomodo, Alibaba no sabía si debía interrumpir.

-Toshiro- inclino su cabeza Aladdin al ver la palidez acentuada.

Para Karin era una casualidad ¿verdad? Miro a la nada, perdida en sus divagaciones pues era inaudito… a menos… que… ¿reencarnado? Imposible, estaba por tener un dolor de cabeza en sus descabelladas suposiciones.

Después de todo era un Shinigami ¿verdad?

-es solo Toshiro- dijo en un susurro inaudible, casi rogando que no fuera el príncipe heredero el capitán de hielo.

Aunque conociendo los nombres que manejan, era imposible que alguien se le ocurriera alguno como el del antiguo Shinigami.

-Toshiro Hitsugaya- contesto con cuidado Alibaba, compartiendo una mirada con Aladdin ante la anormal actitud.

Por su parte el cuarto magi, quien no había tenido tiempo de acentuar sus sospechas parecían ahora caer en su lugar al ver la mirada de reconocimiento de su hermana al nombre de su hermano en Sindria.

-Mierda- silbo Karin golpeando la mesa con muchos pensamientos en su mente -entonces, iré con ustedes- espeto mandando al diablo sus precauciones.

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Matsumoto alzo su vista al nuevo callejón donde estaba rodeada… otra vez…. su ropa estaba algo rasgada… días de persecución hicieron estrago en su cabello ahora más rebelde, sucia y con hambre… la teniente lanzo un airada maldición para voltear a su perseguidor con una intensión rebelde.

Ojos rojos la miraron con diversión, aunque tenía un aspecto desgastado no era tanto como la de la Shinigami… culpaba que ella estuviera en un ambiente completamente desconocido y que ese hombre tuviera la ventaja de aliados en donde sea que fuera.

Quien diría que el imperio ese sería tan grande, días y seguía sin salir de sus fronteras tambien debía darle crédito a la terquedad de sus cazadores… Rangiku contemplo a esas alturas irse por el mar.

-Señorita no se resista- su tono era cálido, tan amable que en ocasiones la Shinigami podía ver un atisbo del fallecido Ukitake -solo acompáñenos- sugirió dando la mano en un gesto humilde.

Myron bufo cruzándose de brazos -no tienes que ser tan amable con esa zorra- acuso moleta, tenía un golpe en su brazo gracias a una de las técnicas raras de la mujer.

Lo'lo' se burló -solo porque te tomo desprevenida- fue fulminado por la fanali, Yaqut solo volteo los ojos junto con Razol.

-Y usted sabe que no puedo hacer eso- advirtió con su postura lánguida, Matsumoto entro a su personalidad descuidada mirándose las uñas con un fruncir de ceño -me rompí una- reclamo airadamente.

Para la Shinigami era claro que ese líder no se tragaba su portada, aunque a estas alturas juzgaba que ninguno de esos salvajes creía su actitud frívola con facilidad… se encogió de hombros desinteresada viendo el cielo con un sentido de perdida.

Hacía un calor endemoniado, el polvo se levantaba como en las épocas pasadas del mundo de los vivos de regreso a casa… quizás algo familiar al Rukongai.

Matsumoto lanzo un sonoro suspiro volviendo a la realidad -mira, guapo… estoy segura que me quieren para algún juego de preguntas…- alzo sus manos a la nada -sin embargo estoy firme en mis razones- arqueo una ceja, fue clara y el fanali capto el mensaje.

Ella obedecía a alguien más arriba, esto solo alentó a que Muu continuara su persecución empujado por la paranoia de algún enemigo en cubierto.

-Entonces entenderá que no puedo dejarla ir- el jefe declaro dando un paso enfrente, cada vez que acortaban la distancia era una oportunidad de que se les fuera de las manos… el resto se tensó en anticipación, después de todo se los había hecho bastantes veces.

-Bueno que un hombre como usted me persiga no me molesta- le guiño un ojo para indignación de Myron y burla del resto de los fanalis -ahora sin embargo, guapo… tienes que hacer méritos para lograr algo conmigo- lanzo un sonoro beso.

Muu salto a su encuentro, pero Rangiku ya estaba en el aire dándoles una mirada divertida para caminar por los cielos en una técnica que ninguno parecía superar… claro que verlos brincar era algo divertido.

Sin embargo el teniente no avanzo lo suficiente, solo por sus reflejos salto fuera del camino y ahí en toda su gloria estaba un hombre con una vestimenta reveladora digna de cualquier calendario que tanto patrocinaba la asociación de mujeres Shinigami.

-Lo siento señorita, pero no puedo dejarla ir- su gesto era más severo, la seriedad supliendo la diversión de una persecución y esto solo tenso a Rangiku al reconocer la voz de ese amable líder, trago grueso… quizás tentó mucho su suerte.

Por primera vez desde que llego saco su propia espada, también su diversión borrada por completo en su aire más profesional… aunque iba en contra de las reglas dañar a los seres vivos, no estaba por entregarse fácilmente ante extrañas habilidades.

Quizás este reporte que estaba planeando sería más interesante de lo que pensó y alegaría defensa personal.

Las espadas chocaron para consternación de los testigos y el propio Muu Alexius tuvo que aguantar su propia sorpresa, mientras luchaba por la supremacía en la ciudad fronteriza con parthevia.

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El viento caótico de una amenazante lluvia azotaba lo que parecía un patio tradicional de una gran casa de madera, en medio un árbol de cerezo se balanceaba a causa del clima.

En base del único árbol con una postura regia un hombre enmascarado de elevada estatura y pelo muy largo en color gris oscuro en una coleta con dos mechones cortos que caen en cada lado del pecho, una armadura completa en color rojo oscuro cubierta en su mayor parte por una amplia vestidura morado, ceñida a su cintura con un largo cinturón de tela sash blanco.

Senbonzakura, un espíritu afín de la zanpakuto del capitán de la sexta división.

Aquel árbol que lo cubría estaba casi desnudo de las inclemencias del tiempo, conocía lo que afectaba y no podía el mismo mostrar su total acuerdo con su dueño…. Después de todo, estaban ahora más lejos de su objetivo, pues al parecer el barco se desvió y duraron más tiempo dormidos de lo que hubieran pensado.

Volteo a reconocer la presencia en este mundo interno, Byakuya Kuchiki se acercaba desde la gran casa con un paso solemne… en su rostro no había muestras del cansancio que sabía cargaba en sus hombros.

Nunca habían tenido la necesidad de tal visita íntima entre el dueño y su espada pero a estas alturas eran necesarias no solo en búsqueda de un plan de acción ante la idea de ir al más cercano que era el capitán de la décima división… sino ver los estragos que este nuevo ambiente saturado de reishi les provocaba a ambos.

-Senbonzakura- saludo escuetamente el portador, sus ojos inflexibles al clima de sus emociones amedrentando el mundo interno.

El espíritu se inclinó -mi maestro- respondió con el mismo respeto -no desespere, maestro- advirtió sin necesidad de palabras.

Ambos se miraron eternamente, cada uno con sus propios pensamientos hasta que los hombros del orgulloso noble cedieron solo unos centímetros -este mundo es una molestia tras otra- rebelo con un tono monótono.

Si pudieran verlo debajo de esa mascara, una sonrisa mordaz seria evidente en la espada -puedo estar de acuerdo, maestro- afirmo sin sentirse ofendido -sin embargo, estamos pasando más tiempo del necesario en compañía de esos campesinos- advirtió.

Byakuya arqueo elegante una ceja -no es de mi interés permanecer más tiempo, sin embargo no puedo lanzarme ciegamente como asumí la primera vez que estuve consciente- era el sentido común lo que golpeo cuando estuvo tranquilo, pensó mejor su situación y era preferible estar preparado por si ese rubio extraño que lo recibió resulto ser peligroso.

Las artes de un mundo nuevo, pueden ser su muerte y no podía concebir esto sin ver a su hermana.

Senbonzakura afirmo sabiamente -este mundo nos saturo- evidencio mirando las hojas del árbol casi desnudo, la tormenta casi calmada -es peligroso usar nuestras habilidades sin el respaldo necesario- aconsejo, insinuando que el bankai estaba lejos de sus posibilidades por el momento.

Si fuera posible, una pequeña mueca se dibujó en el antiguo capitán -Llegaremos a la costa, ahí seguiré mi propio camino- dijo su plan en voz alta, mirando a su espada.

Otro silencio compartido, afirmando uno al lado del otro con promesas de ser cuidadosos con los que se involucran en su paso… la información es poder, por el momento tenían lo general, estaban satisfechos con las advertencias de un mundo salvaje y peligroso que se abría a su paso.

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Jafar mantenía un ojo agudo al exterior en esa noche fresca su ubicación era la torre morada leo, en la habitación del príncipe heredero como un velador imperturbable, entregado a su obligación de resguardo como lo había prometido ante su rey cuando su traición fue reconocida.

Morgiana e Ithnan acababan de abandonar, las luces fueron apagadas pero estaba lejos de abandonar al encargo durmiente en la habitación.

Para el antes ocupado segundo al mando era extraño tener tiempo de paz cuando antes apenas podía descansar, ahora estaba tan dedicado por completo a su príncipe, pero este no despertaba… no desde aquella conquista del calabozo que lo llevo a más preguntas sin respuestas.

Recargándose en el marco de la ventana, mirando con agudeza la ciudad tranquila… los dolores de sus propias heridas eran un fantasma persistente, pero estaba mejor y ya ninguna venda era necesario para cubrirlo.

La gran Sindria era hermosa a su vista y se sumió como tantas veces a pensar en lo que presencio en esa aventura, su reporte fue el más detallado evidenciando la afinidad de su encargo con el hielo y lo imposible de que se hubiera transportado hasta Magnostadt cuando lo acuno entre sus brazos.

Las sospechas fueron lanzadas, pero ninguno de la alianza ni su rey estaban por moverse ante lo que sus ojos observaron, pues fue el príncipe heredero quien dio fin al médium… con vestimenta extraña y desapareciendo con el viento en palabras que sonaron como despedida.

La conclusión de los magos expertos era que el joven tenía una habilidad para proyectarse, que tenía un poder opresor y después de ciertas investigaciones… se dio a conocer que estas capacidades eran tan abrumadoras para el cuerpo del niño.

Sinbad solo podía agradecer al restante djinn de su hijo por protegerlo, el asumió como todos en la corte… que los djinn desaparecidos evitaron un peor escenario, algo imposible desde diferentes ángulos de leyes mágicas.

Pasando de todo esto, Jafar solo lanzo un suspiro pues aunque sus reportes estaban llenos de detalles asombrosos… fracasos y muertes… no tuvo el valor de decirle a Sinbad sus sospechas que el joven príncipe deseaba regresar a casa, un lugar que asumía no era Sindria.

Agregando la naturaleza de lo que sea una "zanpakuto"

Como decirle eso a un padre devastado no solo por el estado de su hijo… sino por la evidencia más dura de que nunca lo conocieron bien.

Aunque sabía las consecuencias de guardar secretos… Jafar no cedería, no hasta aclarar todo si el joven príncipe regresa.

La puerta se escuchó abierta, como siempre la figura de Sinbad entro sin dirigirle un vistazo… con cuidado el antiguo asesino se inclinó en un respeto formal para salir sin intercambiar palabras, un dolor agudo que se acostumbró en su pecho se instaló ante lo lejano que ahora parecían pero no podía más que sobrellevarlo.

Por el momento prepararía todo para mañana, cambiaria sabanas y cortinas… limpiaría al joven príncipe hasta quizás buscaría algo para leerle durante el día… también tenía algunas cartas que responder de los aliados sobre la salud de su encargo.

Era extraño mientras caminaba entre los pasillos, muchos deseaban venir a ver con sus propios ojos al joven príncipe… pero por el momento se conformaban con cartas, estaba seguro era cuestión de tiempo antes de que alguno de sus aliados cayera de sorpresa.

Sospechaba que Takeruhiko Yamato sería el más seguro en apuntar, después de todo paso un tiempo con Toshiro.

Fue en la salida de la torre que observo una figura mirando a lo alto sacándolo de sus planes, Jafar volteo con cuidado percatándose que era la ventana ahora iluminada de la habitación del joven príncipe… un atisbo de sospecha se instaló, pero lo escondió en su rostro amable -buenas noches, señor Ishida- saludo -está algo lejos de la torre verde sagitario- puntualizo.

La mirada del hombre era tan aguda, rebosante de inteligencia y su complexión robusta oculta en una engañosa delgadez, para el antes asesino era fácil saber que este señor era un luchador experimentado… mientras el resto solo pensaba que un erudito había venido a parar de un naufragio.

Sus ropas extrañas fueron remplazadas por algo típico de la región, solo que parecía resaltar colores blancos con azules… nada revelador y hasta cierto decoro, Morgiana no es una buena habladora e Ithnan es hostil para cualquiera que llegara a preguntarle de su invitado.

Ishida sonrió como si nunca hubiera estado mirando la ventana de su joven príncipe -Le molestaría esconderme- pidió casi implorante, pasando de la observación de lo lejos que estaba de su habitación.

Jafar estaba sorprendido, nunca conversaban y ahora estaba pidiéndole un favor -¿Sharkkan?- adivino a lo que el otro afirmo.

-Está totalmente firme en llevarme a uno de esos lugares de mala fama- olfateo indignado, Ishida solo volteo a mirar encima de su hombro como si ese general apareciera invocado.

El antes asesino parpadeo, pensando que había escuchado que el espadachín arrastro al invitado de Morgiana a un bar de la localidad -lamento el comportamiento de mi compañero- asumió, prediciendo lo que unas copas harían al ya descarado moreno.

Ishida parecía recordarlo con cierta aprehensión, la memoria no sería buena según el asesino -no veo la necesidad de tales cosas- negó con un suspiro -es una falta de respeto-

-Estoy de acuerdo contigo- admitió con sus propias memorias, que ya eran años acumulados de vergüenzas… era una cosa buena que su rey parecía maduro con la llegada de su hijo -supongo que puedo ayudarte- aseguro con un suspiro.

Ishida se inclinó en agradecimiento, siguiendo por el jardín con cuidado… ambos eran finos en sus sentidos, el asesino fue un buen juez y solo podía asegurar que de ahora en adelante tendría más atención al sujeto por más que Morgiana lo estuviera avalando.

-Bueno, observar un dúo tan anormal- una voz jovial vino repentinamente, ambos hombres saltaron al ver a Pipirika dándoles un gesto amable desde el fondo de uno de los pasillos.

Jafar le dio un gesto de sorpresa total, miro el entorno para luego caer en la indignada mujer -¿Pipirika? Bienvenida- dijo incierto.

-Gracias por tu cálida bienvenida- contesto la gran mujer con un saludo al pecoso.

-Disculpa, es solo que…- se encogió de hombros Jafar.

-Supe lo que paso- Pipirika tuvo un gesto solemne -vine lo más pronto que pude… estoy segura mi padre está en camino también- aseguro con confianza.

Entre ambos se miraron con cierto pesar, había sido una revelación el hijo y el apoyo que Sinbad le tenía… como si siempre hubieran estado uno al lado del otro, esa era la impresión de la joven quien ahora dirigió su vista al otro sujeto con un arqueo de ceja.

-Déjame presentarte- Jafar dio un paso atrás, señalando al hombre -este es Uryu Ishida- presento -esta es Pipirika… hermana de Hinahoho- miro entre los dos que se estrechaban las manos con formalidad.

-Uryu es un peculiar nombre- no evito cuestionar la peli azul, sus ojos estaba bebiendo de este extranjero junto con sus rasgos distintivos.

-Prefiero que me llamen Ishida- corrigió sin responder la observación, se ajustó los lentes como si fuera un discurso que siempre decía cuando conocía a alguien nuevo.

Inclino su cabeza -ya veo- la mujer sonrió alegre -sin embargo me gusta tu nombre… se siente extraño en la lengua- agrego con amabilidad.

Un sonrojo vino en el austero invitado, Jafar se ocultó una risa divertida por tal inocente gesto para alguien que tiene una edad respetable…. Quizás este era el motivo de que Sharrkan quisiera "enderezarlo".

Por su parte Ishida miro de reojo la torre donde la nobleza estaba ubicada, intrigado del reiatsu latente del capitán Hitsugaya si sus sentidos no están mal… lo único que no cuadra es el estado de este, parecía adormilado ¿Qué paso? Mas su intriga solo crecía, sabía que era el príncipe heredero ¿esto no traerá problema con el gotei? Se cuestionó, los shinigamis eran muy paranoicos y territoriales.

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Byakuya miro la gran ciudad que se abría en el puerto, tenía una bolsa en su costado con lo necesario agregando su ropa de Shinigami ya reparada… lanzo un sonoro suspiro con el calor sofocante pero lo despidió para mirar a las molestias que fueron su compañía durante el viaje.

Unos más molestos que otros.

-Gracias por su consideración- agradeció, porque era un noble con educación al líder del barco… al principio ofendido por apropiarse del camarote del capitán.

-No tienes nada que agradecer- dijo tajante el hombre de aspecto tosco, con una mirada muy envidiosa del aspecto del noble (claro que no lo admitiría) -agradece a la caravana que venía abordo- declaro con desdén para dar la espalda.

Byakuya acepto fácilmente, pero hizo un ademan que dejo muy en claro que era el que despedía la conversación y no el grosero capitán… se dirigió al grupo, este le enseño tanto del mundo sin muchas preguntas por lo cual se inclinó -agradezco su consideración- repitió formalmente.

La gente era muy obvia en mirar, después de todo el hombre tenía un aspecto hermoso y su manera de caminar dejaba muy en claro su porte educado, los susurros o sonrisas tontas estaban a la orden del día… claro que el capitán no estaba interesado en dichas atenciones de personas poco corteses.

Sahsa quien era una la joven hija del líder de la caravana dio un paso enfrente, en nombre de su ocupado padre -no hay nada que agradecer, señor Kuchiki- indico sin pretensiones -eres bienvenido a quedarte más tiempo con nosotros- invito como siempre hacia a personas sin hogar.

Para la observadora joven no necesitaba ser inteligente para saber sus circunstancias del misterioso hombre de pocas palabras, respeto su privacidad y estaba gustosa de su presencia que tranquilizaba de alguna manera al grupo normalmente ruidoso.

Quizás eran las miradas de muerte que dirigía cuando había un altercado tonto.

Byakuya guardo su sorpresa en su gesto plano -no es necesario, tengo personas que buscar- explico escuetamente.

-Puedes hacerlo con nosotros- apoyo Leila con el mismo gesto de bienvenida.

Negó con vehemencia -es un viaje que asumo es largo, no quiero desviarlas ni comprometer su método de vida- agrego en una oración muy larga llena de pronóstico.

La rubia soltó una risa estridente -cada vez que te escucho, es como recordar a mi abuelo- dijo con cariño dando una palmada al hombre en un aire casual, nada intimidada por el muro de la personalidad altiva, serena y apática que se acostumbró fácilmente.

Leila aprendió que aunque el hombre era un presuntuoso con modos repelentes, todavía tenía una amabilidad difícil de diferenciar en su rostro apático… solo después de pláticas con su buena amiga, se tomó un acuerdo unánime en que el sujeto simplemente era educado y quizás algún príncipe huyendo del hogar.

-Recordare su amabilidad- se despidió Byakuya no queriendo alargar la situación, ambas niñas lo miraron con cierta calidez para marcharse con las despedidas ruidosas del resto de la caravana.

El capitán cuyo convivio se limitaba a personas del gotei 13 agregando a los mortales como Kurosaki, fue una experiencia nueva que apreciaría como una anécdota que quizás le contara a su sobrina cuando regrese.

Volvió a mirar el puerto, este reino se veía salvaje a su sentido muy estricto del decoro… lanzo un sonoro suspiro para indagar entre los comerciantes algún barco que saldría lo más pronto posible, pues aunque podía irse con sus propias habilidades no quería arriesgarse a ser atrapado por alguno de los mencionados magis.

No es que tuviera miedo, pero prefería que su objetivo estuviera oculto para cualquier oído indiscreto… solo esperaba que el resto tuviera la misma razón, aunque a estas alturas… no recordaba quienes eran el resto.

El destino era algo que descubrió en su viaje, Sindria… una pequeña isla en el sur gobernada por su rey, múltiple conquistador… claro que esto no le interesaba, sino el nombre del pequeño príncipe heredero en quien los rumores dicen, cayó en una gran desgracia.

Toshiro Hitsugaya… ¿casualidad? El no creía en eso, solo esperaba que su propia hermana estuviera cercas.

También quería escuchar los motivos que orillaron al pequeño capitán al nombramiento, después de todo su lealtad estaba al Seireitei, al gotei… y tal afiliación a un reino mortal estaba lejos de lo legal, podría acarrear sospechas de traición.

Como un Shinigami podía ser señalado como hijo del rey, eso también está muy lejos de sus pensamientos más descarados.

Quería pensar que el comandante Kyoraku no será grave en los castigos cuando regresen, porque no solo fue su desobediencia en ir a un viaje que no aprobó… sino estas alianzas con el mundo mortal, solo estaba aliviado de no escuchar a nadie mencionar a los "Shinigami" porque eso sería motivo de muerte.

Con eso en mente, el capitán de la sexta división comenzó a buscar un lugar para pasar la noche… caminando entre la ciudad, ignorando las miradas y los comerciantes ofreciendo su mercancía en una tranquilidad que desmentía el lugar de nombre Parthevia.

XXXXX

En el palacio principal de Reim recibía al cuerpos de Fanalis, Myron sin embargo era la que encabezaba la pequeña agrupación… se veían agotados, algo inaudito considerando la resistencia de la gente como ellos pero ninguno de los guardias indico nada dejándolos pasar.

Los pasillos eran abiertos dejando la vista de la ciudad en todo su camino, ninguno hablo ni hizo ningún ruido característico de ellos… solo siguieron con sus pasos firmes pero ligeras espaldas encorvadas hasta llegar a la sala ideal.

Fueron anunciados y dieron la cara a quienes estaban presentes para su reporte, fueron días desde que se marcharon expandiendo rumores que lo que sea estuvieron persiguiendo era importante… ahora era claro que fue algo digno de alabanzas para resistir tanto con los salvajes pisándole los talones.

Titus arqueo la ceja curioso desde su ubicación en esa plataforma pulida de mármol, a sus espaldas un curioso Nerva quien se asomó con total desinterés fingido.

Myron se inclinó al igual que el pequeño grupo en un respeto que no sentían, pero se lo debían a Muu -mi señor- llamo con su voz rasposa, los gritos hicieron estragos en su garganta -hemos capturado lo que solicito-

-¿Capturaron?- pidió un poco sorprendido, según sus órdenes eran traerlo -¿usaron la fuerza?- la mirada lacerante del fanali respondió la pregunta.

-Tuvimos que usarla, se negaba a venir con nosotros- alego manteniendo el temple muy apenas.

-Cuida tu tono- Ignatius protesto apareciendo de entre las sombras -ahora, sin embargo… esto es interesante- aplaudió instalándose al costado del que suplió a la sacerdotisa.

-Ella fue una monada- Lo'lo agrego con diversión, cansado pero sus ojos mostraban la satisfacción que no tuvieron desde que regresaron de Magnostadt.

-¿Ella?- aclamo Nerva y Titus al mismo tiempo, Ignatius solo arqueo la ceja curioso.

-Ahora mi hermano está descansando, tuvo que usar su contenedor- interrumpió Myro no dispuesta a desviarse.

-Escuche que hicieron estragos en las fronteras ¿fue por eso?- pidió incrédulo Nerva, el reporte apenas llego pero según testigos fue algo inaudito.

Myro le dio un vistazo cansado -Pueden ir a descansar, mañana reportan- Titus se apiado de los fanalis, que agradecidos se enderezaron para marcharse sin miramientos.

Los que se quedaron en la sala estaban en silencio ¿Qué es lo que atraparon? Ahora el sumo sacerdote se avergonzó de no pedir detalles de la identidad de lo que perseguían, se sonrojo y trato de no mirar a los otros dos con culpa.

El apenas aprendia como desenvolverse y leer las memorias de Scheherezade.

XXXXX

Una ciudad destrozada, una figura alzada por encima de este pequeño pedazo de tierra flotante… el palacio sagrado había visto mejores días y ahora por fin llegaban a una paz, una tregua que solo estaba latente por lo escurridizo de sus invasores.

Ojos escaneaban el lugar con intensidad para buscar a los fugitivos, la puerta cuyo destino era "su" mundo estaba justo detrás de su cabeza en lo alto… Uraltugo Noi Nueph podía ser un alma pura, tan cerca de la locura por su soledad y no admitiría lo feliz de estar haciendo algo aunque esto sea encarcelar a los invasores.

Sonrió a lo grande, sumido momentáneamente en sus memorias pero sin bajar la guardia… el chico hablador se asilencio, pero estaba tan tentado a contestar cada pregunta, pero eso sería después de asegurar a los invasores.

-El hombre de taparrabo me da mala espina- Hanataro dijo con nerviosismo recargado en su pequeña celda cuyas comodidades eran limitadas pero no se quejaría… en el gotei los tendrían en una cama fría sin la opción de privacidad.

Urahara (el chico hablador) tenía su vestimenta roída pero afirmo totalmente de acuerdo, sin embargo no presto más atención a su colega para lanzar un sonoro suspiro… feliz de que algunos pasaran la puerta, pero ellos se quedaron atrás como prisioneros… otros afortunados estaban por ahí libres en esa plataforma que simulaba un castillo en ruinas.

Esto podía haber sido un paseo en el parque, pero admitía que ese hombre era demasiado fuerte… ahora sin embargo, era una lástima que fueran enemigos, después de todo entre personas inteligentes debía haber una conexión natural (con excepción de Mayuri) pero este se negaba a responder preguntas cuando el tan inteligente que es (agregando sexy) trato de dialogar sobre la teoría que alzo esta plataforma madre del mundo.

El antes capitán lanzo otro sonoro suspiro, mirando esos ojos del gigante que lo miraron intensamente… no le gustaba esa intensidad en los ojos aparentemente inocentes… era como las que el mismo lanzaba cuando tenía un plan, uno que no beneficiaría a los involucrados y solo trago grueso deseando que el resto no se dejara atrapar tan fácil… porque no le gustaría la solución a la que llego la gran cabeza para todos ellos.

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Fin del capitulo.

Bueno ahora todos van a Sindria? Al parecer si.

Byakuya no sabe de las rencarnaciones al igual que el resto de los recién llegados que piensan que todavía son shinigamis en ese mundo… claro que la única que asumió rencarnaciones es Karin, pero solo son especulaciones.

Un conflicto con el gotei 13 por cuestiones políticas, eso nunca lo pensó ni hitsugaya ni rukia en la primera parte… quizás porque nunca pensaron terminar en esas circunstancias y tenían asuntos que tratar, también Ugo tenía algo de culpa pues borro algunas cosas importantes de sus mentes.

Agregando que ahora están en la categoría de vivos.

Bueno, otro capítulo escrito en mi horario laboral XD asi que perdonen si se me fue algún error… neah20 fuera…