Capítulo 6: Reencuentro
EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO:
Jiraiya y Naruto llegan a su destino, Rothenburg.
Un lugar, al que Naruto parece tenerle mucha curiosidad y fascinación, ilusionándose cada vez más y más en poder encontrar a su hermana, sin embargo, Jiraiya, nota algo raro acerca del pueblo, por lo que va a hablar con Victoria, quien lo pone al tanto de todo lo que sucedió durante su ausencia.
Mientras tanto, Naruto descubre un retrato, que, sin saberlo, puede acercarlo más a su familia de lo que puede imaginar.
Sin embargo, en las Tierras Ninja, la incertidumbre aumenta, ya que, el no saber que es lo que sucede, tiene a todos muy nerviosos, ahora, que el Daimyō de Kawagakure le va rebelado a Kakashi parte de la verdad, los demás podrán intentar conseguir las pistas que buscan y tener el panorama completo antes de que una tragedia llegue a ocurrir.
¿Lograrán saber la verdad a tiempo? ¿Cómo reaccionará Natsuki al saber la verdad de su familia biológica?
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Mundo Ninja, Konoha, Hospital de Konoha.
Había dos personas en reposo en camillas dentro de un hospital, y un banco con una persona mirando a su hermano con cierta preocupación.
El lugar por dentro y fuera del hospital, estaba rodeado por ANBU de alto calibre, ya que, debido al pasado criminal, de dos, de los tres presentes en esa habitación, prendía las alarmas de toda la aldea, sin embargo, a Sasuke le iba y venía lo que pensarán de él, por lo que no le preocupó en lo más mínimo la vigilancia, y desde cierto punto de vista, también lo entendía.
No habían despertado ninguno de los dos hombres que se encontraban en las camillas, y ya habían pasado 2 noches desde que los sacaron del templo.
Mientras se encontraba perdido en sus pensamientos, una chica peli rosa entró a la habitación, Tsunade le había pedido exclusivamente a ella que se encargara de la salud de esos dos, personalmente, nadie más, a excepción de la Quinta Hokage, Sakura y Shizune, tenían permitida la entrada.
Sakura: ¡Oh! Sasuke-kun –Exclamó sorprendida –Sigues aquí… -dijo y Sasuke miró a su hermano.
Sasuke: Si –dijo y Sakura suspiró, Sasuke no se había separado de los dos enfermos por esos 2 días completos.
Sakura: Bueno –dijo y empezó a checar el pulso de ambos, presión, calentura y el suero.
Sasuke: ¿Cómo están? –le preguntó.
Sakura: Están bien –dijo respondiéndole quitando el suero de Itachi para reemplazarlo con otro –Se recuperarán rápido, solo es cuestión de tiempo antes de que despierten.
Sasuke: ¿Cuándo crees que lo hagan? –preguntó.
Sakura: Bueno… –dijo parándose –Si se recuperan tan pronto como lo hacen hasta ahora, puede que en unas horas estén despertando.
Sasuke solamente cerró los ojos sintiendo cierto alivio, ya faltaba poco para que pudiera ver a su hermano mayor y a su amigo, solo debía tener paciencia, pero en eso, ambos chicos escucharon que alguien estaba tosiendo, ambos voltearon a la cama de Shisui Uchiha que se estaba parando, pero el dolor lo detuvo.
Sakura: No te esfuerces –dijo y Shisui la miro extrañado.
Shisui: ¿Quién eres tú? –preguntó y Sakura miró a Sasuke, que se acercó a la camilla.
Sasuke: Shisui-san –lo nombró, el mayor volteó a verlo y sus ojos se abrieron como platos.
Shisui: ¿Sasuke? –Preguntó y el otro asintió, después, este sonrió –Vaya que has crecido –dijo y se pudo sentar - ¿Qué es lo que te pasó? ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Sasuke: No es fácil de explicar –le respondió y Sakura camino hacia la puerta, sabía que esa iba a ser una conversación larga y privada, ya que los que se encontraban en esa habitación, a excepción de ella, eran los últimos descendientes del Clan Uchiha, que habían pasado por mucho dolor.
Sakura: Me retiro, avísenme si necesitan algo.
Sasuke: Si –dijo y Sakura comenzó a caminar – Sakura – la llamó y la chica miró al dueño de la voz – Gracias – le agradeció, haciendo que el pulso de la chica se acelerará y se sonrojará, Shisui levantó una ceja, presintiendo lo que estaba pasando, pero no dijo nada, por su parte, la chica se sintió avergonzada y salió lo más rápido que pudo del lugar.
Shisui: ¿Es tu novia? –pregunto y Sasuke volvió a cerrar los ojos.
Sakura no era su novia, sin embargo, tampoco podía negar que tenía sentimientos hacia la peli rosa desde hacía algún tiempo, pero debido a todo lo que había pasado con su venganza, y el viaje para expiar sus pecados, en los cuales, ella no había tenido nada que ver, podría decirse que las cosas se habían postergado.
Al mismo tiempo, aún quedaban cosas por descifrar acerca de sus sentimientos hacia ella, pero eso era solamente un asunto que solo le incumbía a él, y en todo caso, a Sakura, a nadie más.
Aparte, con todo lo que estaba sucediendo, ese no era el momento para tintes románticos ni explicaciones. Al menos, así lo veía él.
Sasuke: No –respondió tajantemente.
Shisui: Pero eso no significa que no tengas sentimientos por ella –dijo picaronamente a lo que Sasuke siguió con los ojos cerrados.
Sasuke: No pienso hablar de eso en este momento –sentenció Sasuke poniendo una cara seria, pero Shisui rio.
Shisui: Te pareces mucho a Itachi en ese sentido, no cabe duda que son familia –dijo y Sasuke lo miró.
Sasuke: ¿En qué sentido? – preguntó curioso.
Shisui: Cuando niegan las cosas, y más aún, cuando niegan sus sentimientos hacia algo, o más bien, hacia alguien -respondió recordando tantos momentos, y en específico, cuando Itachi y él habían hablado de lo que Itachi sentía por Izumi.
Sasuke por su parte, no dijo nada, había escuchado muy poco acerca de la vida sentimental de su hermano, la única ocasión en la que lo había hecho era cuando Obito le había dicho toda la verdad acerca de su hermano, mencionando brevemente, que, Itachi, para salvar a Konoha de una guerra civil, también había tenido que asesinar a su novia.
Shisui: Veo que, de alguna manera, hemos vuelto –dijo con una sonrisa melancólica cambiando de tema, Sasuke estaba a punto de decir algo, pero Shisui habló –Cuéntame, desde el principio, desde que morí ¿qué ha pasado?
Sasuke suspiró: Es una muy larga historia… -dijo para después empezar a contarle que pasó después del golpe de estado, hasta lo que había pasado hasta hace unos días.
En la misma aldea, pero en diferente lugar, se desarrollaba una escena muy distinta.
Kakashi acababa de llegar a las oficinas de la Hokage, había sido un largo viaje, sin embargo, tenía que dar su reporte de inmediato, por lo que cuando entró a la oficina de la Hokage, esta se encontraba sentada con unos papeles y Shizune estaba a su lado, en cuanto vio a Kakashi entrar por la puerta, se quedó muy sorprendida.
Tsunade: Kakashi – le dijo sorprendida – Ya has vuelto.
Kakashi: Así es.
Shizune: ¿Lograste averiguar algo? – preguntó y Kakashi asintió.
Kakashi: Hay algo más que eso Hokage -sama -dijo y sacó el pergamino que años antes, Tsunade había enviado a Kawagakure – El Daimyō acaba de aceptar unirse a la Unión Shinobi – reveló y le dio el pergamino a la mujer, quien lo abrió y quedó algo confundida – El Daimyō me dijo que no lo había aceptado hace dos años debido a que estaba esperando a que fuera el momento adecuado para hacerlo.
Tsunade: ¿Momento adecuado?
Kakashi: Así es -le dijo – Parece ser que el Daimyō de Kawagakure sabe bien a lo que nos estamos enfrentando, además de eso, me confesó que él sabía acerca de la hermana de Naruto.
Shizune: ¡¿Qué dijiste?! – preguntó sorprendida.
Tsunade: ¿Estás seguro? – preguntó igual de sorprendida que su discípula – Pero ¿cómo se enteraron? Era un secreto de Estado, ni siquiera yo lo sabía.
Kakashi: El Daimyō asegura que él ha sido parte de las personas que la han protegido todos estos años, parece ser que la conoce en persona.
Shizune: ¿Es eso posible? – preguntó sorprendida.
Tsunade: Kakashi, cuéntamelo todo.
Fue entonces que Kakashi le contó todo acerca de su misión, su llegada, la alta seguridad de la Aldea, lo que había comentado con la general Weiyoung acerca de los ataques y su visita con el Daimyō, todo lo que le había dicho, acerca de la reunión, de Morgana, el significado del talismán, el acertijo, un poco acerca del enemigo y finalmente, le confesó acerca de la hermana de Naruto.
Cuando terminó el relató, Tsunade y Shizune estaban muy sorprendidas.
Tsunade: Todo este tiempo, ellos lo sabían.
Kakashi: Y hay algo más señora – le dijo y Tsunade lo miró.
Tsunade: ¿Qué es? – preguntó.
Kakashi comenzó a buscar en su bolso la fotografía que le había dado, cuando la entregó, la mujer rubia y su discípula solo pudieron abrir sus ojos como platos.
Shizune: ¿Es ella? – preguntó y Kakashi asintió.
Kakashi: El Daimyō – sama me la dio como una prueba de confianza, es muy probable que la chica de esa foto, sea la hermana de Naruto.
Tsunade: Hay algo más en esto – dijo mirando la foto detenidamente, tenía que admitirlo, la chica tenía un enorme parecido a Naruto y a Minato cuando era joven, pero la ropa que usaba y las joyas que traía puestas no eran cualquier cosa.
Shizune: ¿A qué se refiere Tsunade -sama? – le preguntó.
Tsunade: Mírala bien – le dijo a su discípula – Esta chica no es cualquier persona, con solo verla puedes saber que las joyas que trae no son baratas, esta chica creció siendo parte de una familia millonaria o de un gran poder político, solo ellos pueden permitirse joyas de este tipo.
Kakashi: Lo mismo pensé – le dijo a la mujer.
Tsunade: Si de verdad esta chica es la hermana de Naruto, tenemos que saber toda la historia, Shizune – le dijo a su discípula – Dile al equipo de comunicaciones que arreglen una reunión con los Kages, ¿dónde están los Hokages?
Shizune: Patrullando la Aldea, principalmente en las entradas.
Tsunade: Mándalos llamar, también quiero aquí a Shikamaru, debemos tener la reunión lo más rápido posible.
Shizune: Entendido Tsunade-sama – le dijo y salió de la habitación.
Kakashi: ¿Sucede algo malo? – preguntó.
Tsunade: Todavía no, pero ahora que tenemos algo en lo que basarnos y poder seguir para poder encontrar la verdad, debemos actuar.
Kakashi: Entendido.
Tsunade: Tú también vienes, necesitamos comunicar a los Kages lo que averiguaste.
Kakashi: Si, Tsunade -sama – dijo saliendo de la oficina junto a la Hokage.
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Rothenburg, Casa Song
En dicho lugar, varias personas estaban terminando de arreglar todo, los globos, el pastel, los regalos etc.; para así poder recibir a la cumpleañera muy amablemente, y que, a la pequeña, se le formará una gran sonrisa en su rostro.
Las 2 chicas estaban afuera de la casa.
Sabina: Mami –llamó y Brianna volteó - ¿Por qué las luces están apagadas? ¿Qué no hay nadie en casa?
Brianna: No sé –dijo y tomo las bolsas que la niña traía –Vamos a investigar… -dijo y abrió la puerta.
Las luces se encendieron de inmediato y se vieron varias personas salir de lugares escondidos.
Todos: ¡SORPRESA! –gritaron todos a la vez y la chica pudo ver que la sala entera además de estar cubierta por los adornos de navidad, tenía globos y carteles que decían:
"Felicidades"
La niña empezó a saltar de alegría.
Elvira: Sabi –dijo y la niña volteo a verla –Felicidades –dijo y le tendió una caja grande, en donde evidentemente, se escondía un gran regalo.
Sabina: Muchas gracias abuela –dijo y puso en el suelo la caja para empezar a romper la envoltura.
Natsuki: Oigan, una pregunta –dijo y todas voltearon a verla - ¿A quién mandaron a vigilar? –preguntó.
Daniela: A Victoria – le respondió – Pero, por lo que veo, no ha regresado –dijo suspirando.
Elvira: No es costumbre de ella llegar tarde –dijo preocupada, sin imaginarse la sorpresa que, en unos cuantos minutos, todos se iban a llevar.
Por su parte, Victoria, Naruto y Jiraiya corrían hacia la casa de la familia Song para celebrar el cumpleaños de Sora, corrieron por un buen tiempo, haciendo que varias personas del pueblo los mirarán algo extrañados, Jiraiya fue el único que se quejó en el camino, sin embargo, sus súplicas fueron silenciadas por la dura mirada de Victoria, así que el más viejo se mordió la lengua para seguir corriendo, unos minutos después, todos se encontraban afuera de la casa.
Victoria: Bien… -dijo y Naruto vio la casa, a su criterio, era preciosa, la casa estilo victoriano de color blanca y sus tejas en el techo que la cubrían eran de color negro, las luces decoraban todas las partes de la casa, lo que le daba un toque muy alegre y de cierta manera, mágico, las luces estaban encendidas dentro de ella y se podía ver movimiento en la casa.
Victoria: Será mejor que se queden aquí – les dijo a ambos, cosa que al rubio le sorprendió, pero a Jiraiya no, después de todo, Jiraiya no sabía si Harume había avisado de su muerte, si actuaban con premura, lo más probable era que a su amigo terminará por darle un infarto.
Naruto: ¿Por qué? – preguntó - ¿Sucede algo malo?
Victoria: Bueno… –dijo y pensó –Lo primero que tengo que hacer es avisarle al abuelo, después intentaremos que Brianna no te mate –dijo mirando a Jiraiya–Tengo que jalar al abuelo y hacer esto lo más cauteloso posible porque, si no, empezaran a sospechar.
¿?: ¿Matar a quién? –preguntó una persona curiosa y Victoria se tensó, por lo que volteó a ver, intentando reconocer esa voz.
Victoria: ¿Alan? –preguntó, Alan Song era el primo de Victoria y Daniela por parte de su madre, era de la misma estatura que Victoria, su pelo era rizado, piel morena, y estaba un poco pasado de peso, pero al contrario que sus primos, él no tenía sus ojos rasgados, había llegado ahí hace 9 años para buscar trabajo, pero terminó quedándose, toda la familia lo quería aunque muchos pensaban que le había faltado oxígeno al momento del parto y había salido muy menso, repetía palabras, desesperaba a los demás con preguntas o situaciones vergonzosas, se caía y golpeaba el mismo, los últimos días se la había pasado con su "novia", o al menos era eso lo que él les había dicho y por eso no había llegado a la casa -¿Qué haces aquí?
Alan: Ah no, pues nada, solo aquí paseándome, oye por cierto ¿a quién va a matar Brianna?
Victoria: Te explico luego…, por ahora….
Alan: Oye –dijo y señaló a Jiraiya - ¿Qué ese no es el vejestorio de hace algunos años que abandono a Brianna? –preguntó y a Jiraiya se le formó una venita en la sien, y a Naruto, una gotita en la cabeza.
Jiraiya: Por lo que me veo, me recuerdas Alan –dijo cruzado de brazos aun con la venita en la sien.
Alan empezó a mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo, como si estuviera asintiendo –No ¿tú crees? –dijo y Jiraiya se llevó una mano a la frente, Victoria se cayó al estilo anime y Naruto lo miró con una mueca en la cara.
Jiraiya: No han cambiado nada.
Victoria: Tal parece…
Jiraiya: ¿Entonces? –preguntó.
Victoria: Quédense aquí.
Jiraiya: ¿Y qué hacemos con este? –preguntó señalando a Alan.
Victoria: Bueno… -dijo y se puso a pensar, probablemente si se llevaba a su abuelo a la cocina para explicarle rápido lo que estaba pasando, Alan elevaría la voz haciendo preguntas tontas, y al final, no terminaría por entender nada, y si se quedaba fuera, terminaría entrando mientras estaba hablando con su abuelo, y las cosas irían peor, porque esta vez, Brianna escucharía y las cosas se pondrían feas – ¿Alan? –Preguntó al no ver a su primo y observó que se acercaba peligrosamente a la puerta - ¡Alan! –Exclamó y el chico se detuvo –No vayas a abrir la boca ¿entendiste?
Alan: ¿Y luego? –preguntó - ¿Cómo voy a comer? ¿Por la nariz o cómo? –preguntó de nuevo y Victoria rodó los ojos.
Victoria: Me refiero a que no vayas a decir nada de lo que viste aquí afuera con respecto a Jiraiya y a ese chico, prométeme que vas a guardar este secreto hasta que yo diga.
Alan: ¿Guardarlo?
Victoria: Si
Alan: ¿Guardarlo significa no decirlo? –Preguntó y la chica asintió –Entonces si lo digo es ¿sacarlo? –pregunto y la chica volvió a asentir.
Victoria: ¿Entendiste? –preguntó y Alan levantó un dedo y abrió su boca, pero después lo bajo y cerró su boca.
Alan: Ya no entendí –dijo y la chica se le formó una venita en su frente - ¿Lo guardo o lo saco?
Victoria: Guárdalo ¿escuchaste? –preguntó perdiendo la paciencia.
Alan: ¿Entonces tengo que guardarlo? –preguntó nuevamente y la castaña entendió que era causa perdida explicarle, porque no iba a entender nada.
Victoria: Sabes que…, no abras la boca mientras me llevó al abuelo ¿entendiste? –preguntó y sin esperar una respuesta, entró a la casa, donde todos se le quedaron viendo.
Brianna: Al fin llegas –dijo sorprendida - ¿Dónde estabas? – le preguntó a su mejor amiga.
Victoria: Bueno…
Alan: Ah, lo que pasa –empezó a decir para terror de Victoria– Es que se encontró a… -dijo y antes de que Alan pudiera decir otra palabra, Victoria movió su mano para pegarle en los labios, después, Izumi le tapó los ojos a Sabina y los demás solo tenían los ojos bien abiertos, sorprendidos por la acción de la castaña, ya que, por lo general, la agresiva solía ser Brianna.
Brianna: ¿Qué rayos? –Preguntó y se acercó a ver a Alan que tenía la marca de la mano de Victoria en la boca y los labios hinchados - ¿Por qué hiciste eso?
Victoria: Es que…, quería… -dijo buscando una excusa para explicar el manotazo - Matar a una mosca –dijo sonriendo falsamente mientras empezaba a sudar frío.
Kurama: ¿Mosca? –Preguntó incrédulo –En mis tiempos le llamábamos romperle la crisma.
Natsuki: ¡Kurama! –exclamó, parecía ser que el Kyūbi había dejado que su mal vocabulario saliera al flote, otra vez.
Kurama: Bueno, así se le decía… -dijo encogiéndose de hombros.
Victoria: Lo siento –dijo y jaló a Alan de la mano mientras se acercaba a Sora - ¡Feliz cumpleaños Sabi! –dijo y le entregó dos cajas, una era la que le había dado Yuuki y la otra, era suya.
Sora: Gracias –dijo feliz sin darse cuenta de la situación y Alan movió la mano como si la estuviera saludando, la pequeña parecía no entender lo que estaba pasando, a Izumi, que estaba a su lado, solo se le salió una gotita.
Victoria: Bien –dijo empujando a Alan para la cocina –Voy a curar a Alan, abuelo –dijo y tomó del brazo a su abuelo –Acompáñame… –dijo y antes de que Harume pudiera protestar los tres salieron volando hacia la cocina, mientras, todos se miraron entre sí, bastante extrañados por la actitud de la castaña.
Daniela: Que raro estuvo eso ¿no? –preguntó.
Elvira: Si, note a Victoria muy nerviosa y con el trancazo que le metió a Alan, a mí se me hace que se trae algo.
Daniela: Bueno –dijo para romper la tensión en el aire –Vamos a abrir los regalos ¿les parece? –preguntó y Sabina asintió para correr debajo del árbol y abrir sus regalos.
Mientras tanto en la cocina, Alan aún tenía los labios hinchados y la mano de Victoria marcada.
Harume: ¿Qué te pasa Victoria? –preguntó confundido.
Victoria: Estamos en problemas –dijo y el hombre se sorprendió –Bueno, no son tantos problemas, o más bien, no es un problema –dijo comenzando a divagar, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo negó con la cabeza, intentando concentrarse –Ya se me pegó lo de este –dijo refiriéndose a Alan y volvió a concentrarse –Escucha, Jiraiya volvió –dijo y Harume abrió los ojos como platos.
Harume: ¿Jiraiya? –pregunto sin poder creerlo, eso no podía ser verdad, Jiraiya había fallecido hacía tiempo.
Victoria: Si, y no viene solo, ¿Jiraiya te comentó que Natsuki tiene un hermano? –preguntó y las cuencas de los ojos de Harume ya se le dificultaban mantenerse en su lugar.
Harume: Sí, lo sabía; pero, ¿eso que tiene que ver ahora?
Victoria: Momento…– dijo reaccionando - ¡¿Tú si sabías que ella tenía un hermano?! – preguntó alterada y el abuelo le tapó la boca cómicamente, rogando porque las personas que estaban en la sala, no la hubieran escuchado.
Harume: Silencio – le dijo a su nieta – Hay razones muy específicas, que no voy a decirte en este momento, por las cuales he guardado silencio respecto a ese tema, pero ¿eso que tiene que ver?
Victoria: Que el hermano de Natsuki está afuera junto con Jiraiya porque quiere conocer a Natsuki –dijo quitando la mano del abuelo de su boca.
Harume: ¿Afuera? –preguntó aún más sorprendido.
Victoria: Sí.
Harume: ¿Ahora?
Victoria: Sí.
Harume: ¿Con Jiraiya?
Victoria: ¡Que sí! – exclamó –Lo que me preocupa es como va a reaccionar Brianna.
En ese momento, Harume había comenzado a sospechar, tal vez el enemigo estaba disfrazado afuera, usando la forma de uno de sus mejores amigos, tal vez ya habían descubierto a Natsuki con lo de hace unas noches, sin embargo, no tendría sentido, el enemigo no actuaba así, aunque también cabía la posibilidad, de que, algunos miembros de la Alianza Shinobi ya los hubieran descubierto, no, eso tampoco parecía ser posible.
La cabeza de Harume estaba dando vueltas enteras, intentando buscar una explicación a las palabras que había dicho Victoria.
De verdad.
¿Jiraiya estaba vivo?
Cuando los informantes que tenía en Konoha le habían avisado que se corría la voz de que Jiraiya había fallecido peleando en contra de Pain, se llenó de furia y dolor, llegando al punto, en el que, él mismo, casi rompió las reglas del aquelarre acerca de no intervenir directamente en la pelea en contra de Akatsuki, quería ir a la Aldea de la Lluvia y enfrentarse a él, solo para vengar a su amigo, sin embargo, el Emperador Nicholas y Abaddon lo detuvieron en el último momento, diciéndole que no debían intervenir si no querían revelar el secreto de su mundo antes de tiempo, ya que, eso, solo le daría la ventaja a Akatsuki y a Makoto, además, de que no era lo que Jiraiya hubiera querido.
Jiraiya siempre buscó una manera de encontrar la paz, y a pesar de todas las veces en las que fracasó, jamás se había rendido, ya que, siempre había vivido con la esperanza de que el mundo dejaría atrás el odio y la venganza.
Si Harume actuaba por venganza, iría en contra de los deseos de Jiraiya, y alimentaría la cadena de odio que Jiraiya se había esforzado toda su vida en romper para crear un mundo más ameno y confiable.
Con esas palabras, Harume aceptó finalmente el no asesinar a Pain, y tampoco ir detrás de los miembros de Akatsuki que quedaban, sintiendo una profunda nostalgia por su antiguo hogar y una gran tristeza por la muerte de uno de sus amigos más queridos, sin embargo, el Emperador Nicholas le juró que el sacrificio de su amigo no sería en vano, y que, llegado el momento, Rothenburg entraría a la batalla de forma muy sutil para ayudar a los ninjas.
Ambas cosas habían sido cumplidas, ya que, el Emperador Nicholas estaba muy al pendiente de lo que sucedía en las Tierras Shinobi, por lo tanto, siempre estuvo muy al pendiente del gemelo de Natsuki, asegurándole a Harume, que, Naruto jamás permitiría que la muerte de Jiraiya fuera en vano.
Y la segunda, fue cuando la Cuarta Guerra Shinobi estalló, las tropas de Rothenburg también se vieron involucradas en la guerra, solo que de una manera muy discreta y sutil para no levantar sospechas acerca de lo ocurrido.
Ahora, habían pasado varios años, y el panorama había cambiado, mucha gente había muerto, pero…
¿Otros había vuelto? ¿Eso era posible?
Todavía le quedaban ciertas dudas acerca de las palabras que había dicho en el consejo, de que, Jiraiya hubiera vuelto a la vida, en aquel momento solo eran suposiciones, pero ahora…
Era una realidad.
Victoria: Abuelo – dijo una voz, sacándolo de su ensoñación, su nieta lo estaba mirando de una manera rara, sin entender.
Harume: Ah, si – dijo reaccionando, Victoria se encontraba confundida, y con justa razón.
Ya que a nadie de su familia le había dicho de la muerte de Jiraiya, ni siquiera a Elvira.
Victoria: ¿Escuchaste lo que te dije?
Harume: Sí – le dijo mirándola, sin saber cómo manejar la situación.
Victoria: Escucha, antes de que Brianna aviente por la ventana a Jiraiya quiero que Natsuki y su hermano se puedan conocer.
Harume: ¿Y porque le rompiste los labios al baboso? –preguntó integrándose de nuevo a la conversación.
Victoria: ¿De qué hablas? –Preguntó –No le rompí los labios a Kurama.
Harume: Me refiero al otro baboso, a Alan –especificó a Victoria.
Victoria: Ah –dijo –Lo que pasa es que mientras hablaba con Jiraiya y Naruto, Alan se nos atravesó y le dije que no dijera nada, pero ya sabes cómo es…
Harume: Ya entendí, ¿qué quieres que haga? –preguntó el hombre, mientras intentaba pensar en un plan.
Victoria: Necesito que recibas a Naruto y a Jiraiya, mientras, yo me llevo a Brianna de la casa, cuando terminen y quieran hablar después de todos estos años diles que se vayan al jardín, y ahí me avisas para traer a Brianna, y pues, vamos a ver como la controlamos –dijo algo preocupada, conociendo a su mejor amiga iba a ser muy difícil controlarla para que no fuera a matar a Jiraiya.
Harume: Bueno –dijo –No creo que sea una muy buena idea, pero…
Victoria: Oh –dijo tocándose la frente e interrumpiéndolo - ¿Tienes alguna otra idea?
Harume: Déjame terminar –dijo –No tenemos de otra, pero ¿si Brianna se pone como fiera?
Victoria: Deja que yo me preocupe por eso –dijo –Ahora ve y tráelos, yo me llevo a Brianna.
Harume: ¿Y qué hacemos con Alan? –Preguntó –Si se queda aquí, en la cocina, va a hablar.
Victoria: Pues que esté presente con Naruto y los demás.
Harume: Bueno, ojalá y funcione –dijo saliendo de la cocina jalando a Alan, cuando salieron todos lo miraron.
Daniela: ¿Qué paso? –pregunto extrañada por el comportamiento de su familia y detrás de Harume, salió Victoria.
Victoria: Brianna –dijo y la chica volteó –Ven conmigo, es que se me olvido algo y necesito ir a comprarlo – dijo sacando la mejor excusa que se le ocurrió en aquel momento.
Brianna: ¿Ahora? –Preguntó y Victoria asintió, después la castaña obscura suspiró y se levantó –Bueno, si tanto te urge –dijo y su mejor amiga simplemente la jaló y salió de la casa lo más rápido que pudo, tapándole los ojos en la puerta para que no pudiera observar quien estaba afuera de la casa, lo que dejó muy descolocado a Naruto, mientras que Jiraiya solo comenzaba a sudar a mares.
Natsuki: A ver –dijo alzando una ceja –Esto en verdad ya está muy raro ¿qué sucede? –pregunto levantándose.
Harume suspiró, el jamás les había dicho absolutamente nada a las demás acerca de la muerte de Jiraiya, no se había atrevido, ya que tenía miedo de como fuera a reaccionar Brianna, sin embargo, ahora las cosas habían cambiado, por lo que lo mejor era empezar por el inicio y así poder crear una convivencia "saludable" entre Jiraiya y los demás. Sobre todo, con Brianna, quien le tenía un gran rencor a Jiraiya por solo haberse mostrado 2 veces en toda su vida, la primera cuando apenas era una pequeña niña y la segunda cuando Brianna ya había tenido a Sabina.
Harume: Tengo que decirles algo, y es mejor que se los diga antes de que Victoria y Brianna regresen – les dijo.
Daniela: ¿Qué pasa abuelo?
Harume: Esperen aquí –dijo y todos se miraron.
Izumi: ¿Qué tendrá? –preguntó confundida y las demás simplemente alzaron los hombros en señal de que ellas tampoco sabían que era lo que estaba sucediendo.
Mientras tanto Harume salió de la casa y empezó a buscar a esos dos, los encontró en una esquina, Jiraiya lo vio y se acercó, el más viejo, no podía creer lo que estaba viendo, en efecto, era Jiraiya, estaba vivo, no necesitaba de ningún jutsu para distinguir el chakra de su amigo, mientras tanto, Jiraiya lo miraba esperando una señal, unas horas antes, Victoria jamás le había mencionado nada a él acerca de su muerte, por lo que él Sannin dedujo que no le había dicho a su familia, sin embargo, así como a Harume le daba una alegría indescriptible verlo, también se enojó bastante.
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Mundo Shinobi, Konoha, Oficina de la Hokage
Todos los que Tsunade había solicitado que se reunieran en el lugar, habían respondido al llamado de la Hokage, en las circunstancias en las que todo el mundo se encontraba, la información debía ser vital para trabajar en equipo.
Mei: ¿Qué averiguaron? – preguntó.
Tsunade: Kakashi acaba de regresar de la misión que se le asignó en Kawagakure.
Ōnoki: ¿Y bien? ¿El Daimyō te recibió? – le preguntó, ya que había muchos rumores en lo que correspondía a esa aldea, entre ellos, que ese país tenía una seguridad sumamente alta y que no recibían a cualquier persona dentro de su Aldea.
Kakashi: Así es, logre hablar con él personalmente.
Mei: Y ¿te dijo algo que nos pueda ser de utilidad? – preguntó la Mizukage.
Tsunade: Parece ser que hizo más que eso – le contestó y le enseñó el pergamino en donde Kawagakure aceptaba unirse a la Alianza – Kawagakure acaba de firmar la invitación para unirse a la Alianza Shinobi – les explicó y todos, hasta los Kages, se quedaron francamente sorprendidos.
A: ¡¿Qué dijiste?! – exclamó sin poder creerlo.
Ōnoki: ¿Fue así? – le preguntó a Kakashi, quien se encontraba presente.
Kakashi: Así es – le aseguró – El Daimyō me aseguró que estaba esperando el momento adecuado para aceptar la invitación a la Alianza y unirse a nosotros, además – dijo mirando a la Hokage – Hay algo más…
A: ¿Y bien? – le preguntó.
Tsunade asintió.
Kakashi: Parece que el Daimyō de Kawagakure conoce a la hermana de Naruto.
Minato: ¡¿Qué dijiste?! – le preguntó igualmente sorprendido – Kakashi, ¿estás seguro?
Kakashi: No podemos estar completamente seguros, sin embargo, me dio algo – le dijo y Tsunade sacó la foto – Me dijo que era como una prueba de confianza para la Alianza Shinobi, para que confiemos en ellos.
Gaara: ¿Y que fue esa prueba de confianza? – preguntó.
Tsunade: Esto – dijo y les enseñó la foto a todos los presentes, quienes se sorprendieron bastante, Minato, por su parte, se quedó estático – Según lo que Kakashi reportó, el Daimyō le dio esta foto, asegurándole que es la hermana de Naruto y que la conoce personalmente.
Los Kages miraban la foto bastante sorprendidos.
Ōnoki: Ciertamente – dijo observando la foto a través del monitor – Esta chica tiene un gran parecido a Naruto.
Gaara: Así es – segundo al Tsuchikage, era una mujer hermosa y al mismo tiempo, la luz en sus ojos que lucía en aquella fotografía le dieron una sensación de tranquilidad.
A: Se parecen mucho, pero, ¿estamos seguros de que esa chica es la hermana de Naruto? – preguntó desconfiado - ¿Qué tal si es una trampa?
Shikamaru: Existe una posibilidad de que sea una trampa – dijo analizando todas las posibilidades – Aunque considerando todos los hechos, la posibilidad es mínima.
Tobirama: Pero sigue siendo una posibilidad - le dijo al chico – No debemos descartar la posibilidad.
Mei: ¿Lograste averiguar algo más? – le preguntó a Kakashi.
Kakashi: Si, me dijo que quería organizar una reunión Shinobi entre los Kages de la Alianza, sin embargo, dio una condición para que esa reunión se realice, y es que nosotros por nuestra cuenta, logremos encontrar la Corte de Egeskov.
Hashirama: ¿Eh? – preguntó sorprendido - ¿Qué es eso?
Tsunade: Morgana la mencionó antes de morir – le respondió a su abuelo – Dijo que ahí tenían archivos de hace miles de años, me imaginó que muchas de las respuestas que estamos buscando se encuentran ahí.
Kakashi: El Daimyō me dijo lo mismo, y me dijo que debíamos encontrar el camino con esto – les informó sacando el talismán – Me dio un acertijo "cuando uses este talismán en el templo sagrado y el retrato logres descifrar, tus ojos la ruta hallarán".
Ōnoki: ¿Templo sagrado? – preguntó pensando, tal vez tenía una ligera idea de lo que pudiera estar hablando, sin embargo, no sabía si esos rumores aún siguieran rondando por las tierras ninjas.
Hashirama: ¿No se referirá al templo sagrado de los Uzumaki? – preguntó al aire.
Shikamaru: No lo creo – contestó – Eso sería algo demasiado fácil, tiene que haber algo más en esto.
Kakashi: Shikamaru está en lo correcto – dijo y todos lo miraron – El Daimyō mencionó que la Corte es uno de los lugares más antiguos de nuestra civilización, y si todo este tiempo ha estado escondido, lo más seguro es porque no es fácil de encontrar, además, ambos, Morgana y él Daimyō mencionaron a una persona, de nombre "Book", tal vez si pudiéramos encontrar a esa persona, podamos comenzar a resolver una parte del misterio.
Tobirama: Estoy de acuerdo con los dos mocosos, pero, ¿dónde podríamos empezar?
Ōnoki: En Kawagakure – habló firmemente, todos lo miraron – Tal vez tenga algo que ver con un rumor que escuche hace mucho tiempo.
A: ¿A qué te refieres, Tsuchikage?
Ōnoki: Fue hace mucho tiempo, cuando yo apenas era un mocoso y estaba en un equipo genin, hubo una ocasión en la que tuvimos que actuar de mensajeros, usamos las tierras de los ríos como atajo y ahí pudimos ver que los lugareños tenían una especie de religión, íbamos contratiempo, así que no pudimos preguntar bien, sin embargo, paramos a descansar cuando varias personas de dicha religión se acercaron a ofrecernos comida y agua, asegurándonos que no había mal en sus intenciones, solo querían que siguiéramos nuestro camino con bien. Tiempo después, escuchamos que dicha religión comenzaba a extenderse por toda la tierra de los ríos, siendo dirigidos por un hombre, llamado Book, no sé si se trate de la misma persona, pero por algo hay que empezar.
Con eso, muchos quedaron pensativos, las piezas comenzaban a ordenarse.
Kakashi: Bueno, con algo tenemos que empezar, Tsuchikage -sama – dijo y el viejo lo miró – De pura casualidad ¿recuerda en que parte de la tierra de los ríos se encontró a esas personas? – le preguntó y el viejo pensó por varios segundos.
Tsuchikage: Fue hace muchos años… - dijo cerrando los ojos para poder recordar cual había sido el atajo que habían tomado – Sin embargo, creo recordar…- dijo y fue cuando su mente hizo click – Fue al norte – dijo recordando – Cerca de la frontera con la tierra del viento.
Tsunade: Bien, entonces mandaré a un equipo a investigar y encontrar a esta persona – informó la Hokage, cosa que hizo que todos asintieran.
A: Kazekage – dijo el hombre mirando el monitor de Gaara - ¿Hay noticias acerca del asunto que tratamos la vez pasada? – preguntó, aunque Tsunade hubiera dicho que se trataba de una hechicera, para él, ese hecho no era más que una ridiculez, la magia no existía, así que las brujas tampoco.
O al menos, eso era lo que él creía.
Gaara negó: Ya he mandado un equipo a investigar, sin embargo, no he recibido noticias negativas o positivas.
A: Ya veo.
Tsuchikage: ¿Qué sucede Raikage? – preguntó, sabía que el niño rebelde, como solía el decirle a A, parecía estar incrédulo.
A: No es nada, solo que dudo mucho que puedan encontrar algo, ya que, como dije antes, las brujas no existen.
Tsunade: Eso no lo sabremos hasta que el equipo que Gaara envió no traiga algún informe.
Mei: La Hokage-sama tiene razón, Raikage-sama, hasta que no sepamos la verdad de las cosas, será mejor no dar nada por sentado.
Tsunade: Entonces todos estamos de acuerdo - concluyó y todos asintieron.
Parecía ser que todos estaban de acuerdo, los de la arena estaban empezando a moverse, ellos ya habían mandado un equipo para poder encontrar a la hechicera, ahora, era su turno de actuar.
Gaara: Entonces, nos comunicaremos cuando tengamos noticias o hallamos encontrado alguna pista o respuesta.
A: Hokage, una última pregunta - dijo y la rubia volteó - ¿No tienes alguna noticia acerca de Jiraiya o de Naruto?
Tsunade negó: Aún no, parece ser que el lugar al que fueron no hay manera de comunicarse tan fácilmente.
Minato miró preocupado a la ventana, con muchas preguntas en su cabeza, sabía que debía permanecer atento a la misión debido a la amenaza que se estaban enfrentado, sin embargo, su instinto de padre también se encontraba alterado, estaba muy preocupado.
Tobirama: No creo que debamos preocuparnos demasiado - dijo y todos lo miraron - Como les dije en la reunión anterior, existen varias razones por las cuales podemos deducir que el enemigo está buscando a la hermana de Naruto y por eso su atención no está centrada en su totalidad en las Tierras Shinobi, sin embargo, hay que tener en cuenta que no la ha encontrado en 19 años, eso significa que el lugar en el que se encuentra debe ser un buen escondite, si Naruto y Jiraiya se dirigieron a ese lugar, lo más probable es que los tres se encuentren bien, si el enemigo ya los hubiera capturado, seguramente ya habría lanzado un ataque directo.
Hiruzen: El Segundo - sama tiene razón- les dijo - Por el momento no debemos preocuparnos por lo que no podemos controlar, sino enfocarnos en lo que si podemos hacer.
Shikamaru: Creo que es lo más sensato - dijo estando de acuerdo con Tobirama y Hiruzen.
Hashirama: Bien, entonces lo que debemos hacer es concentrarnos en buscar y encontrar las respuestas que el Daimyō - sama nos pidió para poder saber qué es lo que está sucediendo.
Tsunade: Tienes razón abuelo, mañana a primera hora mandaré un equipo a Kawagakure para encontrar al sujeto al que llaman "Book".
A: De acuerdo, si hay más novedades deben avisarnos de inmediato.
Tsunade: Así será Raikage - le aseguró.
Uno a uno, los Kages fueron apagando sus conexiones, dejando a los de Konoha en sus pensamientos, después, ellos también comenzaron a recuperarse y Shikamaru, Hashirama, Tobirama, junto con Hiruzen salieron de la habitación.
Quedando solamente Minato, Tsunade y Kakashi en la habitación, el rubio se acercó a la Hokage.
Minato: Esto... - dijo y la rubia la miró.
Tsunade: ¿Qué sucede, Minato?
Minato: ¿Podría ver la foto una vez más? - preguntó y Tsunade al principio se sorprendió, sin embargo, recordó que Minato tenía dos hijos, uno era Naruto, al que conocía y con el que había creado una profunda conexión durante el ataque de Nagato a Konoha y durante la Cuarta Gran Guerra Shinobi.
Sin embargo, también estaba la otra parte, su hija, Natsuki.
A quien jamás había podido conocer ni convivir con ella como lo había hecho con Naruto, y peor aún, el enemigo se encontraba buscándola, por lo que, aunque a Tsunade no le gustará, existía la posibilidad de que Minato no pudiera conocerla antes de que sucediera una tragedia, así que miro a Kakashi, ya que él tenía la foto.
Kakashi no esperó y le tendió la foto a su maestro, quien la tomó y comenzó a observarla.
Minato sonrió.
Era una sonrisa cálida, como las que le daba a Kushina cuando la miraba, pero esta vez, había algo más en sus ojos, y Kakashi supo de qué se trataba.
Era el amor y el cariño de un padre hacia sus hijos.
Minato, por otra parte, observaba la foto, empezando a emocionarse, y a sentir ternura, la última vez que la había visto ella era solamente un bebé.
Si de verdad esa chica en la fotografía era su hija, debía de admitir que, para él, el tiempo pasaba muy rápido, ahora, era una mujer.
19 años no pasaban en vano.
A simple vista, la chica tenía un gran parecido con Naruto y con él mismo, aunque también podía ver a Kushina en sus ojos, llegando a la conclusión de que el día en que tuviera a la muchacha en frente, se daría cuenta de si aquella chica era realmente su hija o solo había sido una confusión.
Él sabía que su instinto de padre se lo diría, y de igual manera, sabía que los lazos sanguíneos eran fuertes.
Al mismo tiempo se lamentó el no haber estado ahí para sus hijos, para ver sus primeros pasos, para verlos correr con toda libertad por el campo, por los cumpleaños que debían de haber celebrado, simplemente con verlos crecer, él hubiera sido feliz.
Pero la vida jamás le había preguntado qué era lo que quería, y aunque no se arrepentía de haberse sacrificado junto con su esposa esa noche para salvar a la Aldea y a sus hijos, le hubiera gustado tener un poco más de tiempo con su familia.
Con Kushina y sus recién nacidos.
Fue ahí que, antes de que se diera cuenta, las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas ante la impresión de todos, sin embargo, todos lo pudieron entender.
Kakashi miraba a su maestro, buscando entender sus sentimientos, después de todo, el no decirle nada a Naruto de su hermana por seguridad de ambos no debió ser sencillo para él, y las lágrimas que su maestro estaba derramando en ese momento le demostraban que no importaba cuanto tiempo hubiera pasado, su maestro amaba profundamente a sus dos hijos.
Minato se dio cuenta y se limpió las lágrimas rápidamente, para después tenderle la foto a Kakashi y devolverla, sin embargo, su alumno negó.
Kakashi: Creo que usted debe conservarla - le dijo a su maestro, quien se sorprendió.
Minato: Pero...
Tsunade: Kakashi tiene razón - le interrumpió Tsunade - Creo que tú eres el más adecuado para quedarte con la foto.
Minato miraba a ambos se manera agradecida, ahora podía quedarse con la foto.
Tsunade: Solo se cuidadoso Minato - le dijo - Si es foto cae en manos del enemigo, la chica podría estar en verdadero peligro, sea o no tu hija.
Minato asintió.
Minato: Gracias - les dijo a ambos.
Kakashi: No hay que agradecer Minato - sensei, después de todo, es su hija - le dijo y sonrió.
Minato: Tienes razón - le dijo y guardó la foto - Con su permiso - dijo y salió de la habitación, dejando solo a la Hokage y a Kakashi.
Tsunade: Vaya, jamás imaginé que una situación así se daría.
Kakashi: Siendo honesto, yo tampoco.
Tsunade: Ya tendremos tiempo para hablar de esto - le dijo volviendo a sus pensamientos en la misión - Mañana mandaré a un equipo a buscar a esa persona, quiero que tu estés en ese equipo.
Kakashi: Entonces será mejor que me prepare para mañana - le dijo a la Hokage - Me retiro - dijo haciendo una reverencia y salió de la oficina, cuando Tsunade se quedó sola en la habitación, respiró hondo, realmente lo que le dijo a Kakashi era cierto, ella jamás había esperado enfrentar una situación como esa, pero en parte, de eso se trataba ser Hokage, mirando a Minato, su mente comenzó a divagar, cuando era más joven, los recuerdos que tenía con sus abuelos, sus padres, su hermano, sus amigos, y con Dan.
Se preguntó ¿cómo sería si ella hubiera formado una familia con Dan?
Fue entonces que pensó que la nostalgia le estaba jugando una mala pasada, así que sacudió su cabeza, para después mirar a la aldea.
Tsunade: "No" – pensó – "Yo renuncie a eso hace mucho tiempo".
Pensó nuevamente, tocando levente su vientre.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Rothenburg, Casa Song
Harume: Tú… -dijo y le dio un coscorrón a manera de golpe a Jiraiya, para después zarandearlo de una manera cómica, mientras, Naruto miraba la escena sin entender - ¡¿Tienes idea por lo que nos has hecho pasar?! Pero, sobre todo, ¡¿me quieres explicar, porque, no me buscaste para acompañarte a Amegakure sabiendo que era muy peligroso?! ¡Pedazo de zoquete! – exclamó levantando la voz, cuando terminó las preguntas, lo soltó, y Jiraiya cayó en la nieve con los ojos dándole vueltas - ¡Tú y yo vamos a tener una plática muy seria después! – exclamó, mientras Jiraiya un poco menos mareado se sobaba el golpe.
Jiraiya: Me dolió… – le dijo al hombre, mientras tanto, Naruto observaba la escena algo confundido.
Harume: ¡Eres un insensato! – le exclamó molesto y listo para darle otro golpe, sin embargo, al levantar la mirada, toda su atención se centró en el rubio que estaba al lado de Jiraiya, jamás en su vida lo había visto, lo poco que sabía de él era gracias a voces y personas de la organización secreta a la que Harume pertenecía; y en cierto momento, también gracias a los Emperadores que ya habían fallecido, le habían contado de aquel muchacho que se parecía mucho a su hermano, y si, habían tenido toda la razón.
Esos dos gemelos también le recordaron mucho a Kushina y Minato, sus viejos amigos.
Harume: ¿Tú eres...? -preguntó sin poder creer aun el parecido que tenían esos dos.
Naruto: Naruto Uzumaki - dijo y Harume cerró los ojos, hasta el mismo apellido se lo confirmaba, desde que Natsuki había descubierto que era adoptada, Susan le dijo su verdadero apellido "Uzumaki", desde ahí, la rubia uso ese apellido para mantenerse fuera del radar de sus enemigos en otros países y de los de Rothenburg.
Era una verdadera coincidencia que, ahora, era ese mismo apellido el que lo llevaría a conocer a su hermana.
Harume: Un placer -dijo y le tendió la mano, Naruto la estrecho y el más viejo notó como temblaba su mano y empezó a reír - No temas -le dijo - No mordemos -dijo y lo abrazo, Naruto se quedó en shock – Bienvenido… - dijo y Naruto se quedó sorprendido, ningún desconocido lo había tratado así, ni siquiera en la aldea, lo halagaban y le aplaudían pero nunca nadie le había dado esa muestra de afecto fuera de su círculo de amigos, después se separó de aquel abrazo y volvió a mirar a la cara al rubio - Vamos - dijo y movió la cabeza para que lo siguieran, pero antes le dirigió una mirada a Jiraiya – Tú y yo hablaremos después, insensato – le dijo molesto, a lo que Jiraiya simplemente lo miró con unas lagrimitas en los ojos y con un chichón en su cabeza.
Debía de haberse imaginado que Harume iba a regañarlo, después de todo, ya no eran niños, sin embargo, él y Harume se consideraban mejores amigos.
Mientras caminaba, Harume supo que el reencuentro de los hermanos y el momento de saber la verdad, había llegado.
Ya no podía retrasar más las cosas.
Era ahora o nunca.
Naruto, por su parte, empezó a caminar, no muy seguro de cómo iba a reaccionar su hermana.
Entraron a la casa, enfrente de ellos se encontraba un muro lo que daba a entender que era un pasillo, Naruto miro hacia la izquierda y pudo ver la mesa ya servida, lo único que faltaban eran los alimentos, lo demás que eran los platos, copas, cubiertos, platos etc.; ya estaban listos, y un mantel blanco con arreglos navideños cubría la mesa dándole un toque de paz, de pronto empezó a escuchar voces y risas de la otra sala.
Jiraiya: Naruto - lo llamó y el rubio volteó para verlo - Vamos - dijo y el rubio se acercó al pasillo donde encontró a Harume.
Harume: Esperen aquí, y sobre todo tu Jiraiya, jamás les dije absolutamente nada a ellas acerca de la insensatez que cometiste – le volvió a reclamar y salió del pasillo para encontrarse con las chicas, Natsuki e Izumi estaban platicando y riendo, Kurama estaba durmiendo, Elvira y Daniela estaban platicando con una taza de chocolate y Sabina, por último, estaba jugando con sus regalos alegremente, al verlo, todos los presentes voltearon a observarlo, y todas se preguntaron si Harume por fin iba a dejar esa aura de misterio de lado y les iba a decir que era lo que estaba sucediendo.
Elvira: ¿Estás bien? - le preguntó la mujer a su esposo y Harume asintió - ¿Qué pasó? - preguntó y Harume aclaró su garganta, buscando las palabras adecuadas para comenzar.
Harume: Tengo que decirles algo - dijo y las chicas alzaron una ceja, hasta Kurama levantó su cabeza para escuchar.
Daniela: ¿Qué es abuelo?
Harume: Alguien volvió... -dijo y antes de que pudiera decir otra cosa, Harume le hizo una señal a Jiraiya, por lo que este salió del pasillo para dejar a todas con la boca abierta debido a su presencia, Naruto estaba aún en el pasillo, pero un poco atrás, ya que Jiraiya le dijo que no saliera hasta que él se lo indicara, mientras tanto, las demás no podían creer lo que estaban viendo.
Todas: ¡¿JIRAIYA?!- preguntaron al mismo tiempo.
Alan: Sí – dijo integrándose a la conversación - El mismo lobo viejo de afuera ¿ustedes creen? – preguntó.
Jiraiya: ¿Cómo me dijiste baboso? - le preguntó con una venita en la sien.
Alan: Lobo viejo... – le respondió.
Jiraiya: ¡Alan! -exclamó molesto.
Alan: ¿Qué? tú me dijiste que te dijera lo que te dije y yo te dije lo que te dije antes de que tú me dijeras que te dijera lo...
Jiraiya: ¡Ya! -exclamó molesto y Alan se asustó, por lo que brincó para atrás.
Daniela: Alan -dijo con una mano en la cabeza, ya estaba costumbrada a que a su primo le faltará un tornillo, pero todo tenía límites - ¿Eres, o te haces? - preguntó y el otro la miró.
Alan: ¿Me puedes repetir la pregunta? -preguntó y todos cayeron al estilo anime.
Natsuki: No hay duda - dijo mientras se levantaba - Es...- dijo, pero entonces, miró a Jiraiya y se acercó a él.
Jiraiya: H-H-Hola - le dijo abriendo los brazos, pero empezó a sudar frío cuando notó que a la rubia la rodeaba un aura obscura, después, la rubia le soltó un coscorrón a manera de golpe que dejó a Jiraiya en el suelo, y tiempo después le salió otro chichón.
Natsuki: ¿Quién te crees que eres? - le preguntó molesta mientras el mayor se sobaba la cabeza.
Jiraiya: En serio… -dijo parándose y poniendo su mano en su chichón - ¿Qué tiene esta familia con los coscorrones? – preguntó, pero después recordó que no tenía mucho tiempo antes de que Brianna llegara, así que tenía que apurarse -Natsuki... -dijo y la rubia lo miró -Tengo que decirte algo…-dijo mientras la tomaba de los hombros, le daba la vuelta y la aventaba, lo que causo que la rubia se enojara aún más.
Natsuki: ¡TÚ...! -exclamó e intento ir por él, pero Izumi, con mucho esfuerzo, logró mantenerla en su lugar.
Izumi: Tranquila...- dijo intentando tranquilizar a su amiga.
Natsuki: Pero Izumi...
Elvira: Suficiente -la interrumpió y ambas chicas la miraron -Jiraiya -dijo severamente y el hombre la miró - Por tu propio bien, más te vale que nos des una explicación lógica del porque te fuiste sin avisar ¿la tienes? -le preguntó y Jiraiya asintió rápidamente.
Jiraiya: Pero antes de decírselas, tengo algo que decirle a Natsuki –dijo y volteó a ver a la rubia.
Natsuki: ¿A mí? –preguntó y el mayor asintió.
Jiraiya: Tienes que conocer a alguien… -dijo –Alguien que ha estado conectado contigo desde siempre, incluso desde que estabas en el vientre de tu madre biológica –dijo y Natsuki se sorprendió, pero al mismo tiempo, se le formaban muchas dudas en su cabeza. Desde que ella se había enterado que era adoptada, había estado buscando respuestas discretamente, muchas veces, cuando estaba a punto de encontrar algo, todo desaparecía, como si alguien estuviera pendiente acerca de su búsqueda y quisiera que Natsuki no encontrará la verdad.
Inclusive, se vio tentada a buscar a Jiraiya, lo había conocido cuando ella aún vivía en el palacio, y al ser un amigo cercano a sus padres adoptivos, pensó que él sí podría saber algo acerca de sus verdaderos orígenes, sin embargo, cada vez que le preguntaba a Harume acerca del paradero de Jiraiya, este simplemente le evitaba el tema y se ponía algo triste, con el tiempo, Natsuki decidió buscar en otros lugares, pero el resultado fue el mismo, no encontró nada.
Pero ahora que Jiraiya había vuelto, tal vez las cosas podían aclararse un poco para obtener información de quien era ella en realidad, y por algo debían empezar.
Natsuki: ¿Quién? –preguntó - ¿Alguien de mi verdadera familia? – preguntó, algo que dejó muy sorprendidos a todos, sin embargo, dejó al otro Kurama como estatua.
Jiraiya: Naruto… –dijo y el joven rubio salió del pasillo para verse cara a cara con su hermana.
Todos se quedaron sorprendidos por el parecido que tenían esos dos, aunque de alguna o de otra manera, estaban confundidos, solo 3 personas se pusieron como piedra, la primera era Naruto, la segunda era Natsuki y la tercera era Kurama.
Kurama: No es posible… -dijo sintiendo a su parte Yang.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Mundo Ninja, Konoha
Ya había amanecido, la luz del sol iluminaba toda Konoha, la mayoría de los aldeanos se encontraba haciendo su vida normal, mientras que los ninjas, estaban en alerta debido a la situación, aunque la mayoría de ellos no sabía que era lo que estaba pasando, muchos rumores habían comenzado a recorrer por toda la Aldea, entre ellos, el que el antiguo Sannin, Jiraiya, había vuelto a la vida, sin embargo, nadie sabía si todo era real o no.
La Hokage y sus más allegados estaban resguardando muy bien la información como para enterarse de algo.
En la oficina de la Hokage, se encontraban varias personas, entre ellas, Minato, Tsunade, Shizune, Shikamaru, Kakashi, Sai y Hinata.
Esa mañana, se les había llamado a primera hora en la oficina, ya que tenían una misión para ellos.
Tsunade: Ya están todos aquí – dijo mirando a todos los presentes – Bien, su misión es encontrar pistas acerca de una persona llamada "Book" en Kawagakure, y si es necesario, traigan a esa persona aquí, para que podamos hablar con ella, les recuerdo que está persona puede tener mucha información acerca del enemigo al que estamos enfrentando, dado a que nosotros no tenemos mucha información esta misión es crucial para saber más de nuestro enemigo – dijo y todos asintieron – Trabajaran en un equipo de 4, el líder de este equipo será Kakashi, ¿está claro?
Todos: Si – respondieron.
Sai: Yo tengo una pregunta – dijo el chico.
Tsunade: ¿Qué sucede, Sai?
Sai: ¿Cómo sabemos que esta persona podrá ayudarnos y nos dirá lo que sabe?
Kakashi: A la última misión que fui, el Daimyō al que vi y también Morgana, nos dijeron que esta persona puede ayudarnos a encontrar un lugar que estamos buscando para obtener respuestas, ambas partes nos están mandando allá, tengo el presentimiento de que nos están esperando – le contestó a Sai.
Tsunade: Bien, entonces será mejor que partan, pero tengan cuidado, hasta no obtener información, estamos peleando a ciegas.
Kakashi: Entendido – dijo y todos comenzaron a dirigirse a la salida de la oficina, Kakashi, miró a su maestro y este asintió suavemente.
Si podían encontrar la Corte de Egeskov, podrían averiguar qué era lo que estaba sucediendo.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Mundo Ninja, Tierra del Viento, Cerca de las Costas
Habían pasado un par de días desde que los tres habían dejado Suna para poder cumplir su misión, Baki y Temari decidieron que para poder obtener información, lo más seguro era mezclarse entre la gente de los lugares que visitaban, en volverse comerciantes, a Kankuro no le había agradado mucho la idea, sin embargo, su hermana mayor le recordó que debían actuar con un perfil muy bajo, ya que no sabían quién era el enemigo, todavía no conocían su cara, por lo que debían ser muy cautelosos en la información que decían.
Habían pasado por un par de pueblos sin ningún resultado, nadie sabía absolutamente nada acerca de la mujer que ellos estaban buscando, para cuando habían recorrido el cuarto pueblo sin obtener información, el hermano de en medio de los Subaku No, ya estaba harto.
Kankuro: Esto es una pérdida de tiempo – suspiró por cuarta vez el hermano, Baki y Temari iban al mismo ritmo de Kankuro, el mayor tenía bastante paciencia, pero Temari estaba a punto de golpear a su hermano para que dejará de quejarse, otra vez.
Temari: Kankuro – dijo el nombre de su hermano, rogándole al Sabio tener la paciencia suficiente para no golpear a su hermano – Estamos en una misión, compórtate.
Kankuro: ¡Es que, esto es ridículo! – exclamó el menor – La misión en si es ridícula, prácticamente nos mandaron a buscar a un fantasma.
Baki: A una hechicera – le corrigió el mayor.
Kankuro: Es prácticamente lo mismo, ambos no existen, yo creo que la mujer que les dijo eso a los de Konoha estaba loca, hemos buscado en cuatro pequeñas tribus y no hay nada.
Baki: Te recuerdo que esta leyenda ha existido por años en nuestro país, muchos aseguran que la han visto cerca de las costas, los pueblos que hemos visitado no están cerca de la costa, por lo que no me sorprende que no sepan mucho, solo son rumores, así que ten paciencia Kankuro – le respondió el menor antes de que a la rubia se le acabará la paciencia.
Kankuro: De todas maneras, creo que deberíamos estar buscando algo más, como la información del enemigo o algo que se le parezca.
Temari: Eso es lo que estamos haciendo – le dijo la chica – Se supone que esta persona sabe algo de lo que está pasando.
Kankuro: Y en el remoto caso de que logremos encontrarla, ¿cómo sabemos que nos dirá la verdad de lo que está pasando? porque ni siquiera nosotros sabemos que está sucediendo.
Temari: ¡Ya cállate! – le gritó la rubia, harta, además de que recoger una pequeña piedra y lanzársela a su hermano a la cabeza, el chico la esquivó por poco.
Kankuro: ¡¿Qué te pasa?! – le preguntó ofendido a su hermana.
Temari: ¡Estoy harta de tus quejas! – le recriminó la mayor.
Kankuro: ¡Mis preguntas son válidas, no tenemos idea de en donde buscar! -le respondió el menor.
Y fue así como comenzaron otra pelea los dos hermanos, Baki miraba algo fastidiado la escena, y deseó que Gaara estuviera ahí, aunque no hubiera cambiado mucho la situación, ya que de haber estado ahí, el pelirrojo solo hubiera visto como sus hermanos peleaban con una venita en la sien, afortunadamente, nadie estaba cerca, lo que le daba cierta tranquilidad a Baki, en el caso de que a alguno de los dos se le soltará la lengua, nadie estaba ahí para escucharlo.
Fue entonces que el hombre miró al cielo, ya estaba anocheciendo, así que observó alrededor, por ahí debería de haber un pequeño pueblo, como un Oasis, o al menos eso fue lo que pudo ver en el mapa que había revisado antes de que salieran del pueblo anterior, camino unos pasos adelante, donde pudo ver un mejor panorama.
Ya que se encontraban cerca de la costa, el clima había cambiado significativamente, ya no era un desierto completamente seco, sino que se encontraban en una pradera, el que estuvieran cerca del mar, cambiaba mucho el clima natural de la Tierra del Viento a uno más fresco, a pesar de eso, las noches seguían siendo igual de frías, y ya no les quedaba mucho té para poder calentar su cuerpo, el hombre observó y encontró su objetivo, era una villa realmente pequeña, pero lo suficiente para poder encontrar un lugar en donde descansar, miró a los chicos, ambos seguían peleando.
Baki: Oigan – les dijo a ambos, haciendo que los hermanos detuvieran su discusión y lo miraran – Tenemos que descansar, pronto anochecerá y ya no tenemos té para calentar nuestro cuerpo en la noche, así que será mejor ir a la pequeña villa que esta allá – les informó.
Ambos observaron la pequeña villa y asintieron con la cabeza, los tres comenzaron a caminar hacia la pequeña villa, había un letrero en el que se decía el nombre de aquel lugar.
"Oasis de las Palmeras Marinas"
Era un nombre bastante adoc para el lugar, no era un lugar de lujos, sino un pueblo pequeño pesquero que se las arreglaba para poder sobrevivir mediante el comercio y con las artesanías que vendían debido a los turistas que se encontraban buscando playas, claro que eso solo podían permitírselo los más ricos del país del viento.
En cuanto a las construcciones, la mayoría tenía solo uno o a dos pisos, y algunas de ellas se encontraban en construcción o aún no estaban terminadas, los tres Shinobi caminaron por el pueblo, con alguna gente curiosa pudiendo observar, aquella aldea no atraía a muchos turistas en esas etapas del año, por lo que se les hacia bastante raro.
La noche ya había caído, por lo que se encontraban buscando una posada, sin embargo, se llevaron la sorpresa de que en ese lugar no había hoteles.
Kankuro: ¿Ah? – preguntó sorprendido - ¿No hay ninguna posada? – le preguntó a la mujer que estaba delante de él.
¿?: No – dijo negando con la cabeza – Lo lamento mucho señor, pero como verá, a penas y podemos sobrevivir con lo básico, sin embargo, creo que alguien puede ayudarlos.
Baki: ¿Quién? – preguntó el hombre.
La mujer señaló una casa humilde que estaba del otro lado de la calle.
¿?: En esa casa vive el anciano Kosei, su familia murió hace tiempo y siempre le ha abierto las puertas de su casa a quien necesita pasar una noche aquí.
Temari: Ya veo, muchas gracias – dijo y los tres se retiraron, ya no había gente en las calles, caminaron hasta la puerta en donde les había dicho la anciana, pudieron notar que la puerta estaba manchada con algo azul, lo más probable era pintura, a pesar de eso, tocaron dos veces antes de que alguien se asomará a la puerta.
Kosei era un hombre de por lo menos unos ochenta años, de pelo negro y ojos cafés, podía verse que tenía un rostro amable, vestía de una manera muy parecida a muchos en Suna, sin embargo, podía verse que sus ropas estaban más gastadas.
Kosei: ¿Quién es? – preguntó.
Baki: Buenas noches señor, estamos buscando un lugar en el que pasar la noche, preguntamos y nos dijeron que, en ocasiones, usted suele abrir su puerta a los viajeros.
Kosei: Oh, ya veo – dijo y se hizo a un lado para que los tres pasaran – Adelante, están en su casa.
Baki: Le agradecemos mucho su hospitalidad – dijo haciendo una reverencia y entrando a la casa, los dos hermanos lo siguieron, sin embargo, cuando el hombre iba a cerrar la puerta, a lo lejos pudo observar una sombra negra bastante tétrica, casi escondiéndose dentro de una construcción no terminada, resaltaban unos ojos profundamente amarillos, como los de un farol, el hombre, sospechando lo que era, tomó un pequeño frasco con agua que estaba cerca de la puerta, no era agua normal, ya que se la había dado ella, y con su mano, salpico el agua en el lumbral de su casa y volvió a mirar a la sombra, pronto, el hombre a lo lejos pudo escuchar que esa cosa, fuese lo que fuese, comenzó a gruñir, como si supiera lo que el hombre hizo.
Kosei: Sea lo que sea que estés buscando, no entraras a esta casa, sucia alimaña – susurró y cerró la puerta con seguro, ahora el hombre sabía que esa cosa estaba detrás de sus huéspedes.
Miró a los residentes, quienes habían dejado sus pertenencias en un rincón, pronto, el viento empezó a soplar, ya que se encontraba la ventana abierta, por lo que el anciano cerró la ventana, y de nuevo, le puso un seguro.
Los Shinobi lo notaron, sin embargo, no les extraño, el anciano los miró.
Kosei: Llegan justo a tiempo para la cena – les dijo y sonrió - ¿Alguien tiene hambre?
Unos minutos después, los cuatro residentes de la casa se encontraban sentados en una mesa pequeña, era un lugar que a penas y tenía lo necesario para subsistir, y cabía destacar que no había electricidad, sino que se iluminaban por medio de velas.
A pesar de ello, los tres huéspedes, sobre todo Kankuro, habían devorado la cena que el hombre había preparado.
Kankuro: Buen provecho – le dijo al hombre – Muchas gracias por la comida.
Kosei: Me alegro mucho de que te haya gustado.
Kankuro: Si – dijo tomando un poco del té que le había servido el hombre – Después de un largo día en el desierto, lo mejor es cuando te sientas a comer.
Kosei río por lo bajo, hacia tiempo que alguien joven no le daba alegría ese hogar.
Temari por otro lado, lo miró algo fastidiada: Oi Kankuro – nombró a su hermano – Compórtate, estamos en casa ajena.
Baki: Temari tiene razón – la secundó su antiguo maestro – Además – dijo mirando al anciano – Lo más probable es que lo que nosotros estamos comiendo sea su ración de alimento por uno o dos días ¿me equivoco? – preguntó al hombre quien lo miró sorprendido.
Kosei: Entonces, te diste cuenta – dijo pasando un bocado, eso hizo que ambos hermanos lo miraran sorprendido.
Temari: Entonces ¿por qué? – preguntó la rubia.
Kosei: Porque son mis invitados, uno no tiene que ser avaro con las visitas.
Temari: Pero usted… - dijo intentando replicar.
Kosei: No te preocupes jovencita -la interrumpió el anciano – La edad me ha enseñado unas cuantas cosas, entre ellas, que al estar cerca del mar y con un poco de suerte, jamás faltará la comida en la mesa.
Los tres lo miraron sorprendido.
Kosei: Es cierto que este pequeño pueblo apenas sobrevive por lo que los pescadores podemos atrapar, y apenas tenemos lo básico, como agua, sin embargo, a través de los años, también he aprendido que debemos ayudarnos entre nosotros cuando lo necesitamos, de otra manera, no vamos a salir adelante – dijo comiendo su ultimó pedazo de pescado, con esa reflexión, los huéspedes se miraron entre ellos y sonrieron de lado.
De entre todas las cinco naciones, la tierra del viento era la más pobre, la que más había sufrido debido al infernal desierto, provocando que sus tierras no fuesen muy fértiles, por lo que tuvieron que arreglárselas en otras cosas para poder comerciar con las naciones vecinas, la tierra del viento era un lugar bastante grande, por lo que lo que se generaba a través del comercio, se reducía debido a la cantidad de pequeñas aldeas y clanes que necesitaban presupuesto y ayuda.
Y todo había empeorado desde que hacia algún tiempo, el Daimyō había recortado el presupuesto para los ninjas y el presupuesto del pueblo, el hombre se excusaba diciendo que se encontraba haciendo negocios para que la tierra del viento se encontrará mejor, pero todo aquel que lo conocía sabía que eso no era más que una vil mentira, la razón por la que el Daimyō había recortado el presupuesto era debido a que los costos de la guerra también le habían pasado factura a él, ya no tenía tantos lujos y comodidades como antes, por lo que uso esa excusa con tal de no perder su nivel de vida.
Desde hace algún tiempo, Gaara había estado intentando que el Daimyō cambiará de opinión y les pudiera dar un poco más de dinero, sin embargo, sus peticiones parecían llegar a oídos sordos, ya que el Daimyō estaba muy renuente en dar más dinero a su pueblo.
Delante de los tres huéspedes se encontraban las consecuencias de los actos tan egoístas del Daimyō, así como ese pueblo, había muchos que a penas y lograban sobrevivir con lo básico gracias a que no se tenía el dinero suficiente para incentivar a el crecimiento económico de la tierra del viento.
Kosei: En fin – dijo aliviando un poco más el ambiente – Cuéntenme ¿qué hacen aquí unos ciudadanos de Sunagakure?
Cuando hizo esa pregunta los tres lo miraron sorprendido.
Kankuro: ¿Cómo sabe…?
Kosei: ¿Qué son de Sunagakure? – preguntó y río un poco – Esas ropas que traen, no están dañadas, y la mayoría de los que vivimos cerca de las costas apenas nos las arreglamos para sobrevivir, por lo que no le damos mucha importancia a nuestras vestimentas, por otro lado, los que vienen del centro, tienen acceso a ropas más cómodas, como las de ustedes.
Baki: Tiene razón – confirmó el hombre antes de que los hermanos pudieran decir algo – Somos comerciantes de telas de Sunagakure, veníamos buscando a un comerciante vecino que vive cerca de las costas, sin embargo, no hemos logrado contactarlo, por lo que estamos buscándolo – mintió hábilmente Baki, a pesar de las circunstancias, se encontraban en una misión, no debían decir la verdad acerca de sus identidades.
Kosei: Oh, ya veo – dijo y sonrió, el hombre sabía que eso era una mentira, sin embargo, no era quien para juzgar la vida de los demás, por lo que no dijo nada al respecto, por lo que decidió, seguirles el juego – Entonces, espero que mañana puedan encontrar a la persona que buscan, fue de mucha suerte que pudieran encontrar este pueblo, no deben estar afuera cuando cae la noche.
Kankuro: Si, por el frío – dijo bebiendo su último sorbo de té.
Kosei: No – negó el hombre – Por los malos espíritus que rondan por aquí.
Eso sorprendió a Baki y Temari.
Kankuro: Y dale con las leyendas urbanas – dijo algo fastidiado, a lo que su hermana lo miró con una venita en la cien mientras que Kosei reía.
Kosei: ¿No te gustan los mitos? – le preguntó al hombre.
Kankuro: ¿Cuál es el punto de contar algo que no es cierto?
Temari: Kankuro – lo regañó su hermana mayor, haciendo que el más viejo riera un poco más.
Kosei: No te preocupes muchacha – dijo alegremente – Entiendo el que mucha gente no crea en mitos y leyendas debido a que no lo han visto con sus propios ojos.
Esa era la conversación que Baki estaba esperando, era hora de preguntar acerca de la hechicera, solo esperaba que el más viejo pudiera darles más información.
Baki: ¿Cuánto tiempo ha vivido aquí, Kosei-san?
Kosei: Toda una vida, muchacho.
Baki: A diferencia de mi compañero, a mi me gusta mucho expandir mi conocimiento acerca de leyendas urbanas, ¿conoce alguna interesante?
Los dos hermanos shinobi, sabiendo lo que estaba haciendo su antiguo maestro, no dijeron nada.
Kosei se rascó la barbilla, pensando.
Kosei: Veamos, la más sonada en toda la tierra del viento y que se conoce mucho por estos lugares es acerca de la Hechicera que habita en las costas.
Baki: "Bingo" – pensó.
Kosei: ¿La conocen?
Baki: No, pero me gustaría mucho escucharla.
Kosei: Bueno, es una leyenda que se remonta a los tiempos de todos nuestros ancestros, se dice que hace mucho tiempo, una gran guerra fue librada, y que, de esa guerra, diferentes seres defendieron nuestras tierras, entre ellas, las brujas, cuando la guerra terminó, muchos brujos y brujas se mudaron a las tierras shinobi en busca de un nuevo hogar, hubo una en especial que se mudó a las costas cerca de aquí, la llaman la hechicera del mar, ya que siempre le ha gustado estar ligada al mar, inclusive también se cuentan leyendas de sirenas cerca de aquí – dijo pensando – Pero en fin, se dice que es gracias a esta hechicera que los pequeños pueblos costeros han logrado prosperar en tiempos de necesidad y enfermedad, por lo que muchos en estos pueblos la consideramos como nuestra protectora.
Temari: Pero ¿alguno de ustedes la ha visto?
Kosei: Algunos afirman haberla visto en las costas observando el horizonte al amanecer y al anochecer.
Kankuro: ¿Alguien ha tenido un contacto directo con ella?
Kosei pensó: No alguien que yo conozca - mintió – Pero desafortunadamente, ya no quedan muchas brujas en estos lares.
Eso dejó sorprendidos a los tres huéspedes, aunque Kankuro seguía siendo bastante escéptico a la situación.
Kankurō: ¿Ah? – preguntó - ¿De verdad existieron?
Kosei: Claro que existen – les dijo el anciano completamente seguro – Ustedes todavía no nacían, pero hace mucho tiempo, cuando yo apenas era una muchacho, mi padre solía llevarme a verlas realizar sus rituales – les dijo y eso sorprendió a los más jóvenes – En aquel tiempo, la existencia de las brujas estaba muy escondida de los humanos, pero durante las noches, mis padres y yo las vimos incontables veces bailándole a la luna y a la tierra en diferentes épocas del año para pedirle protección y consejos, además, sanaban no solo las heridas físicas, por lo general, los remedios que preparaban también servían para curar el alma – dijo para después poner una cara triste – Sin embargo, cuando el Segundo Kazekage llegó al poder, comenzaron a diezmarse.
Baki: ¿Qué? – preguntó - ¿Por qué?
Kosei: En aquel tiempo, se libraron muchas guerras por el poder de las cinco naciones, y eso, también incluía a los bijū, las naciones estaban en constante conflicto para poder conseguir uno de ellos, sin embargo, las brujas estaban en contra de esa conducta – dijo y eso sorprendió a todos, después de la guerra, los bijū habían vuelto a sus lugares de origen, sin embargo, para las demás personas que no habían participado en la guerra, los bijū seguían siendo desconocidos.
Temari: En esa época se usaban a los bijū como armas ¿ellas estaban en contra de eso?
Kosei asintió: Las brujas Wicca, que eran las que habitaban por aquí en esos tiempos eran pacifistas y muy altruistas con la gente, sin embargo, también respetaban mucho la naturaleza junto con todos sus seres, incluidos los bijū, no sé si en algún punto ellas llegaron a tener contacto con el bijū Shukaku, pero a nosotros siempre nos decían que no debíamos tenerles miedo a los bijū, sino respeto, ya que, ellos, al igual que nosotros, éramos parte de este mundo, que los bijū eran más que solo masas de chakra, eran seres vivos, y por tanto, debían ser respetados.
Eso sorprendió más a los presentes.
Kosei: Las brujas Wicca siempre decían que la naturaleza era la fuente de la vida en todos los lugares del mundo, que los animales y todos aquellos que vivíamos en estas tierras éramos parte de un gran ciclo de la vida, por eso debíamos tenerles respeto, ya que nosotros, como seres humanos, solo estamos de paso, somos sus invitados, no sus dueños, pero cuando la ambición humana se desborda, parece que se lleva por delante todo lo que esta en su contra.
Temari: ¿A que se refiere? ¿Qué sucedió?
Kosei: Cuando los seres humanos de todas las naciones comenzaron a capturar a los bijū para encerrarlos en humanos, las brujas se opusieron terminantemente, fue entonces cuando se rebelaron ante el mundo para intentar evitarlo, pero los seres humanos, al ver su gran poder, quisieron que los ayudaran, el Segundo Kazekage también lo intentó, pretendía convencer a las brujas Wicca de estos lares ofreciéndoles puestos de poder en Sunagakure y grandes riquezas, pero ellas se negaron, en venganza, los ninjas vinieron por ellas y las asesinaron, las diezmaron, hasta que la hechicera del mar intervino en el conflicto, escondiendo a los que restaban de su pueblo y enfrentando al Kazekage directamente, en un duelo, ella era la más poderosa de entre todas las brujas Wicca, por lo que le dijo al Kazekage que si ella ganaba el duelo, los humanos dejarían de perseguir a su gente y se olvidarían de que ellas existían, y si el Kazekage ganaba, ella, en persona, les ayudaría en la guerra, evidentemente, el Kazekage no tuvo la suficiente fuerza para vencer a la Hechicera del mar, y cuando ganó el duelo, le exigió que dejará en paz a los que quedaban de su pueblo y se olvidarán por completo de su existencia, a lo que el Kazekage no tuvo opción e hizo lo que dijo la Hechicera, evidentemente, todo lo hicieron bajo la alfombra, ya que no querían que la información de la existencia de las brujas se filtrará para la gente común, o se enteraran de la vergonzosa derrota que había sufrido el Kazekage.
Los huéspedes se miraron entre sí, parecía ser que solo era una leyenda, sin embargo, varias cosas parecían cuadrar, entre ellas, la legendaria ambición sin limites del Segundo Kazekage, de entre todos los Kage del país del viento, el Segundo era el que era recordado con menos cariño, eso debido a su desmedida ambición por obtener poder a cualquier costo, se contaban bastantes historias acerca de la crueldad con la que llegaba a tratar a sus subordinados y al mismo consejo, dejando a Sunagakure casi en la ruina por su ambición y crueldad, afortunadamente, el Segundo había sido vencido en el campo de batalla por un ninja el primer Kage de Kumogakure, cuando las noticias de su muerte llegaron a Suna, inmediatamente se nombró al Tercer Kazekage, quien, al ver la situación de su pueblo, decidió dejar su orgullo atrás y pedirle a Konoha unas tierras para poder cosechar, a cambio, ellos se unirían a su bando en la guerra, sin embargo, la guerra terminó muy poco después, por lo que Konoha ya no había necesitado el apoyo de Suna, pero les dejó que conservaran las tierras para cosechar. Con eso, el pueblo de la tierra del viento había comenzado una nueva etapa.
Kankuro: Y ¿qué pasó con las brujas? – preguntó entretenido, ya que, a pesar de no creer en ellas, se había interesado bastante por la leyenda.
Kosei: Nadie lo sabe, muchos dicen que se convirtieron en sirenas, otros dicen que se fueron de las tierras ninja, nadie lo sabe a ciencia cierta, dicen que la única que se quedó fue la Hechicera del Mar, y se dice que es por eso que los pequeños pueblos coteros hemos logrado sobrevivir, es gracias a que la Hechicera del Mar es nuestra protectora, pero lo que, si sabemos, es que desde la derrota del Segundo Kazekage, las brujas se convirtieron solo en una leyenda.
Baki: Vaya – dijo poniendo una mano en su barbilla – Es una leyenda bastante interesante.
Kosei: Para ustedes los jóvenes, puede ser solo una leyenda, pero para los que vivimos cerca de la costa, son hechos.
Temari: Entonces ¿usted cree que es cierto?
Kosei: Puedo dar fe de ello, sin embargo, creo que la humanidad en esos tiempos no estaba lista para aceptar a otra raza que no fuese la suya, ahora, tal vez las cosas puedan cambiar – dijo y bostezó – Bueno, es hora de dormir.
Baki: Si, lamentamos haberle hecho perder su tiempo.
Kosei: No se preocupen, es un honor pasar conocimiento a los más jóvenes – sonrió con naturalidad, todos sonrieron bastante cómodos.
Tiempo después, todos se fueron a dormir plácidamente.
Sin embargo, algo más los estaba vigilando, algo oscuro y tenebroso se encontraba a fuera de esa casa, y debido a la protección que el viejo había puesto a la puerta, el ser no podía pasar, esté, había escuchado cada palabra que Kosei les había dicho a sus huéspedes.
¿?: Así que están buscando a la hechicera del mar – dijo empezando a gruñir – No llegarán muy lejos, esa mujer se parece mucho a la traidora, por lo que deben saber dónde se encuentra aquel secreto, le diré esto a mi ama, estará sumamente complacida– dijo y después de soltar una risa y desaparecer en la oscuridad.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Rothenburg, Casa Song
Estaba frente a ella.
Naruto la vio y sintió un mar de emociones, todas mezclándose al mismo tiempo y supo que Victoria no le había mentido ya que tenía una apariencia muy similar a la de su hermana, ambos habían heredado el cabello rubio se su padre, solo que ella lo tenía bastante largo y le llegaba un poco más arriba del abdomen, ambos heredaban la forma de sus ojos que era de su madre, sin embargo, había dos cosas que él no tenía, sus ojos eran de un color grisáceo y ella no tenía las marcas en la cara parecidas a un bigote, aunque después de observarla bien, el mar de emociones y sentimientos volvieron, sentía euforia, felicidad, tristeza y muchas otras cosas más que no podía explicar con palabras, pero el hecho de tener a su hermana frente de él, en persona y viva, lo hacía sentir tan feliz como nunca lo había estado, y sin poder detenerlas, las lágrimas salieron al flote y el rubio no podía hacer nada para que se detuvieran.
Mientras tanto la rubia se quedó tiesa, no podía moverse, no con ese impacto que le había causado ver a una copia idéntica a ella pero en versión masculina, pero había algo más, algo dentro de su corazón lo llamaba, no sabía que era, era como si ambos estuvieran conectados incluso antes de conocerse, como si un hilo estuviera atado en sus corazones, y este por más que se alargara, no podía romperse, si no que al contrario, se iba achicando hasta que por fin los junto, ese rostro, ella lo conocía, creía haberlo visto en alguna parte, y recordó que lo vio en lo más profundo de sus sueños y sus recuerdos.
De la nada, le empezaron a venir imágenes a la cabeza, un ataque, una aldea, un zorro, dos personas hablaban mientras que ella podía escuchar el llanto de otro bebé a su lado, no era suyo, y fue cuando reconoció ese rostro, en un recuerdo guardado en lo más profundo de su cerebro lo encontró, ambos estaban dormidos, aun eran unos bebés, sus respiraciones eran contrarias, ella despertó y vio los mismos rasgos que distinguían a ese chico, solo que en ese entonces era un bebé.
Ahora, ya había crecido, recordó que comenzó a llorar de hambre y el niño solo se frotó los ojos para unirse al llanto de su hermana, y recordó las palabras de Jiraiya:
"Alguien que ha estado conectado contigo desde siempre, incluso desde que estabas en el vientre de tu madre".
Fue ahí cuando lo supo, su intuición no podía equivocarse, y ahora más que nunca todo encajaba, ese recuerdo, su físico, todos sus recuerdos encajaban, sintió que el corazón se le encogía y empezó a sentir un mar de sentimientos, en su mayoría, felicidad y tristeza, tristeza porque desde que sus padres adoptivos habían muerto, ella no tenía la más mínima idea de quien podía ser su familia verdadera, nunca había sabido que tenía a un pariente de sangre vivo.
Felicidad porque ahora lo sabía, tenía ganas de arrojarse en sus brazos y llorar en su hombro por la felicidad, de que, ahora, ambos estarían juntos, aunque se alejaran, se sentía feliz porque nunca volvería a sentirse ni a estar sola, y eso siempre lo sintió, aun cuando vivía con Adelaida y Nicholas, cuando se enteró de la verdad, se sentía más sola que nunca, a pesar de que Kurama siempre estuvo ahí para ella.
Natsuki sentía que debía saber la verdad, si ella tenía algún hermano o algún otro pariente suyo que siguiera con vida.
También recordó todas esas noches en las que se preguntó como sería tener un hermano, ella siempre veía como Victoria y Daniela que eran hermanas de sangre se llevaban y era un lazo más profundo que la amistad, era de hermandad, cosa que ella no sabía que tenía, sin embargo aunque quisiera moverse, su cuerpo no se lo permitía, se había quedado paralizada ya que todavía no se recuperaba de la noticia que acababa de recibir.
Naruto, poco a poco se fue acercando y no pudo contenerse más para abrazarla
Naruto: T-Tú…-logró decir después de varios momentos –Tú eres…, mi hermana –dijo–Ahora…, ya no, estoy solo… -dijo y pareció como si ambos se hubieran conectado, ya que, la chica, en lo más profundo de su corazón podía sentir los sentimientos de Naruto, felicidad, tristeza y muchas otras cosas más.
Aunque, por su parte, Naruto estaba asustado, su hermana, desde que había entrado no le había dicho absolutamente nada, él fue el que la abrazó y ella no correspondía al abrazo.
Tenía miedo, ahora más que nunca tenía miedo.
Miedo de que ella lo fuera a rechazar, miedo a que le gritara, le dijera loco y que ella no es su hermana, y su más profundo miedo, era que ella hiciera esas dos cosas, más decirle que ella ya tenía una familia, que no quería más y que nunca más la volviera a buscar.
Por primera vez, en mucho tiempo, pudo sentir el miedo que nunca tuvo, incluso en sus situaciones más peligrosas y tristes.
Pero de un momento a otro, todos esos pensamientos se fueron cuando notó que la chica por fin correspondió al abrazo, jalando su chaqueta, las lágrimas que la chica contenía en sus ojos y no podía sacarlas por fin se decidieron en salir, la chica soltó un sollozo y luego hundió su rostro en el hombro de aquel chico, dejando que las lágrimas recorrieran sus mejillas sin nada que las detuviera.
Natsuki: Siempre… -por fin logró decir y Naruto la miró –Siempre supe… –dijo y miro a los demás – Siempre supe que me faltaba algo –dijo secando sus lágrimas –Y ahora, entiendo perfectamente que era… -dijo y miró a Naruto a los ojos –Era a mi hermano –dijo finalmente.
Las lágrimas de Naruto empezaron a caer con más intensidad, ya que todos sus miedos, en ese momento, desaparecieron.
Todos los presentes estaban conmovidos por aquella escena, Izumi, quien observaba desde lejos, lloraba también junto con los demás.
Jiraiya por su parte también estaba llorando, pero también había odio en sus lágrimas, ya que de alguna o de otra manera, él fue quien los alejo, pero al verlos ahí, juntos, sintió una gran felicidad.
Por que ya nunca ninguno de los dos estaría solo, momentos después vinieron a su mente las imágenes de esos dos cuando eran más jóvenes.
Naruto aunque era muy terco, siempre tuvo su voluntad de hierro, aunque lo hubieran tratado mal en su infancia, el nunca renuncio a su sueño, ser Hokage, si se tropezaba, se levantaba, no importa las veces que fueran, se levantaba y seguía adelante, no se detendría hasta seguir ese sueño para siempre, e incluso frente a enemigos fuertes, como Obito, Madara e incluso la misma Kaguya, nunca dio marcha atrás gracias a su voluntad como ninguna otra, una voluntad inquebrantable que incluso logro abrirle los ojos a Nagato y también a Sasuke.
A Natsuki no la conoció muy bien, sin embargo, la última vez que había podido convivir con ella pudo notar que, aunque fuera un poco brusca, siempre tuvo su corazón puro, si, tenía mucho carácter, pero para ella todos eran seres humanos que tienen alma y el que cometieran errores era normal y supo perfectamente que si ella hubiera conocido a Nagato antes, lo hubiera llamado "ingenuo" no como insulto, si no como una persona que no podía ver lo que estaba bien o mal debido a los sentimientos y recuerdos que los atormentan, pero una vez que esos recuerdos se fueran y alguien le mostrara el camino correcto entendería y dejaría de ser "ingenuo", aunque los demás, años atrás le intentaban mostrar que no todos eran buenos, ella lo sabía perfectamente bien, pero cuando los miraras a los ojos y vieras ese brillo en sus ojos, aunque la luz estuviera apagada, eran buenos, solo que eran "ingenuos", las lágrimas de él aun caían, pero esta vez eran de orgullo.
Jiraiya: "Como han crecido" –pensó y cuando abrió los ojos de nuevo, pudo observar que los gemelos estaban frente a él.
Natsuki: Jiraiya, muchas gracias –dijo sonriéndole, Jiraiya se quedó pasmado por unos segundos, pero después le devolvió la sonrisa, después, solo pudo sentir como Naruto se le abalanzaba encima para darle un gran abrazó.
Naruto: Jiraiya –sensei –dijo –Se lo agradezco mucho, gracias por traerla aquí para que estuviera salvo –dijo y después miró a todos los presentes –Y a todos ustedes, les agradezco por haberla aceptado aquí y cuidar de ella todos estos años –dijo e hizo una reverencia a lo que todos los presentes se sorprendieron y se conmovieron, Natsuki no había vivido con ellos toda su vida, pero si habían convivido con ella por 19 años.
Harume: No tienes que de agradecer… -dijo y le puso una mano en su hombro –Todos los que lo necesiten, siempre serán bienvenidos aquí –dijo secando sus lágrimas y después volteo a ver a Natsuki y este la abrazo – Y tu Nat, siempre –dijo y la miró a los ojos –Siempre vas a ser parte de esta familia, pase lo que pase –dijo y la chica pudo sentir que sus palabras iban más a que cuando el atentado ocurrió, sentía que no encajaba en ningún lugar, pero a pesar de todo, Harume le había abierto las puertas de su casa sin pensarlo después de que Natsuki hubiera pasado un tiempo con su padrino, la chica asintió para luego abrazar al hombre.
Kurama observaba escondido, nunca creyó que llegaría ese día, en el cual, ella se reuniría con su familia, o bueno…, con la familia que ella no sabía que existía.
El rencor y el odio comenzaron a recorrer todo su cuerpo, pero no por Naruto o por la misma Natsuki, si no por el mismo, él era el que había atacado Konoha, él era el que había matado a sus padres y por eso ambos tenían que separarse, porque llevaban un monstruo dentro que era peligroso, pero aunque intentara negarlo, dentro de todos esos años, se había encariñado con la niña, pero ahora había llegado el momento de pagar su deuda y asumir las consecuencias de sus errores.
El creía que a pesar de que Obito había manejado todo, era su culpa por no haber resistido aquel Sharingan, ahora, las cosas iban a cambiar, él estaba seguro de que ella lo encerraría porque lo terminaría odiando para siempre, antes de que eso pasara, necesitaba tiempo para asumirlo.
Sin que nadie se diese cuenta, subió a la habitación de Natsuki y entró en ella, en donde podía mostrarse una foto de ambos, esa foto era de unos cuantos años atrás, la chica vestía con un abrigo rosa y llevaba cargando en sus brazos a Kurama, que, aunque fuera raro, sonreía a la foto y fue cuando recordó que ese día, había pasado un momento muy especial, era la primera vez que el zorro se había sentido diferente, podía sentir que ya no estaba solo, que ahora, era parte de algo más grande, Adelaida, Nicholas y Natsuki jamás lo vieron como un arma que utilizar, sino como una criatura que había sido malentendida y esclavizada gracias a la avaricia humana, por lo que lo trataban como uno de los suyos, lo trataban como parte de su familia, por primera vez se sintió parte de un hogar, y por eso había sonreído ese día, porque creyó que por fin había encontrado a una familia y se había olvidado de todo lo que había hecho.
Natsuki, sin darse cuenta, comenzó a usar su chakra desde que era muy joven, por lo que, en muchas ocasiones, podía llegar a su subconsciente, en donde, en aquel entonces, Kurama la odiaba y le tenía miedo, pero poco a poco, esa visión de ella fue cambiando, gracias a su bondad fue que Kurama, poco a poco, se libró de la maldición del odio, y aunque todavía le daba algo de miedo el que lo intentarán volver a usar y a encerrar, ahora sabía que no todos los humanos eran iguales a Madara Uchiha.
Sin embargo, todo siempre va a pasar factura y sabía que cuando ella supiera la verdad, lo despreciaría para siempre, bajo esa foto y sintió una tristeza que no había sentido hace ya mucho tiempo.
Una tristeza muy parecida a la que sintió cuando Asura, su único amigo en diez mil años, había fallecido.
Sentía que iba a perder a su amiga también.
Por otro lado, en la sala de la casa, había otro panorama muy distinto.
Elvira: Bueno… -dijo secando sus lágrimas, haciendo que todos la miraran –Ahora que están juntos, estoy segura de que tienen de muchas cosas de que platicar así que, será mejor que salgan al jardín para que puedan hablar cómodamente –dijo y Natsuki asintió, fue por su suéter y vio como alguien le extendía otro suéter, era Izumi.
Izumi: Hace frío afuera, seguro que lo vas a necesitar –dijo y la chica lo tomó.
Natsuki: Izumi –dijo y al ver la sonrisa en su cara, la abrazó –Gracias –dijo y la chica asintió.
Izumi: Ya hablaremos en otro momento, ahora ve –dijo y la chica asintió para salir con su hermano al jardín.
Ahora venia la parte pesada para el resto de la familia, intentar hacer que Brianna no matara a Jiraiya.
Ambos estaban sentados en el escalón que daba al jardín, que era simplemente hermoso, había nieve por todas partes y había un pequeño pedazo de hielo, podía decirse que era agua que se había congelado por el frío, los árboles estaban llenos de flores de color rosa, pero sorprendentemente, esas flores no se marchitaban por el frío, no eran Sakuras, pero eran igual de hermosas, ninguno de ellos sabia por dónde empezar, hasta que una voz en su mente lo interrumpió.
Kurama: Naruto… -dijo y el rubio volteó a verlo, el zorro solo suspiró –Dile la verdad…
Naruto: ¿De qué hablas?
Kurama: Quiero que le digas lo que paso esa noche en el ataque de Konoha.
Naruto: ¿Qué? –Pregunto incrédulo –No puedo decirle eso, aun no…
Kurama: Naruto… -dijo interrumpiéndolo –Si se lo ocultas empezaran los malentendidos, díselo de una vez…
Naruto: Pero no sé cómo vaya a reaccionar, si se lo digo, la relación que tiene con el otro Kurama se arruinara…
Kurama cerró los ojos por un momento: Creo que es momento de enfrentar las consecuencias de mis actos, y creo que mi parte Yin lo sabe…
Naruto: Pero… -dijo intentando protestar.
Kurama: ¡Naruto! –exclamó –Si no se lo dices tú, se lo diré yo… -dijo y en eso lo expulsó de su mente, por lo que Naruto midió sus posibilidades y optó porque sería mejor que él se lo dijera.
Naruto: Natsuki… -dijo y su hermana lo miró –Necesito decirte algo…
Natsuki: ¿De qué se trata? –preguntó.
Naruto: El porque nos separaron –dijo y suspiró –Pero para que lo entiendas debo contártelo todo desde un principio…
Natsuki: Te escucho… -dijo y Naruto le dio su banda - ¿Qué es? –preguntó.
Naruto: Una banda niña –dijo y Natsuki se le quedo viendo raro –Nuestra aldea natal se llama Konohagakure y ese –dijo señalando el símbolo de la banda –Es el símbolo de nuestra aldea ¿Acaso no te ha dicho nada el sabio pervertido? –pregunto y Natsuki rio.
Natsuki: Por lo que veo su reputación de pervertido no solo la tiene aquí…
Naruto: Créeme, la tiene en todos lados, con su dichosa…
Natsuki, Naruto: Investigación… -dijeron ambos y empezaron a reír.
Naruto: Bueno –dijo volviendo al tema –En nuestra aldea, nuestro líder se llama Hokage, y nuestro padre, Minato Namikaze fue Hokage… ¿sabes que es un Jinchūriki? –pregunto y la rubia asintió –Bueno, nuestra madre, Kushina Uzumaki era la Jinchūriki de Kurama antes que nosotros dos, hace 19 años, nuestro nacimiento se originó y se mantuvo como ultra secreto debido a que cuando una mujer está embarazada y es una Jinchūriki corre el grave riesgo de que en el parto, la bestia se libere de su prisión, nuestro padre, Minato, lo contuvo, pero, hubo dos personas que usaron esa ocasión para crear un desastre – dattebayo -dijo y la rubia recordó el ataque que vio en su mente.
Natsuki: ¿Quién era el bijū que atacó? –preguntó y Naruto se sorprendió.
Naruto: ¿Lo sabes? –preguntó y ella asintió.
Natsuki: Solo pequeños fragmentos de mi mente, está en lo más remoto de mi cabeza –dijo y miró a su hermano –Lo recordé cuando te vi –dijo y Naruto abrió los ojos como platos.
Naruto: Entonces creo que sabes quien fue ¿cierto…? -pregunto bajando la mirada y Natsuki emitió un sonido de aprobación.
Natsuki: Kurama… -dijo y cerró sus ojos.
Fue entonces que Natsuki recordó su pesadilla de hacia solo unos días, parecía ser que no era una pesadilla, sino un fragmento de su memoria, sin embargo, algo no cuadraba, ella había conocido a Kurama por años, el jamás haría algo así, por lo menos, no por voluntad propia.
Naruto bajo la mirada pensando lo peor, que tal vez ahora estaría enojada con Kurama desde el momento que lo recordó, pero después se le hizo raro, porque cuando la vio, no pudo sentir en ella una emoción de odio o resentimiento hacia Kurama.
Natsuki: Aunque… -dijo y el chico la miró –No creo que haya sido voluntad de él haber atacado a esa aldea… -dijo y su hermano la miró sorprendido –No me mires así –dijo sonriendo –Conozco a Kurama desde que tenía 5 años, y él nunca me ha tratado de lastimar, ni una sola vez, siempre cuido de mi –dijo recordando todas las veces en las que Kurama había cuidado de ella, cuando tenía pesadillas se quedaba junto a ella para que se sintiera segura, cuando tenía hambre, él le bajaba las galletas y entre los dos se las comían, cuando jugaban a las escondidas con todos las demás, y sobre todo, cuando ellos venían y entre los dos se cuidaban las espaldas.
Naruto: Entonces ¿no estas molesta con él? –pregunto y ella negó.
Natsuki: No, la verdad es que prefiero hablar con él antes de tener que tomar una decisión, además, si vi bien en mis recuerdos, sus ojos no eran los suyos, es como si alguien lo estuviera controlando.
Naruto: Tienes razón –dijo interrumpiéndola –Estaba siendo controlado, se llamaba Obito, cuando nuestro padre iba a fortalecer el sello de mamá, él me raptó y fue por mí, pero, sin darse cuenta, se descuidó de cuidarlas a ti y a mamá, fue cuando Kurama empezó a destruir Konoha, trato de ponernos a salvo a los tres en nuestra casa, pero alguien más nos raptó a ti y a mí, tratándonos de ofrecernos en sacrificio a Kurama –dijo y Natsuki abrió los ojos como platos.
Natsuki: ¿En sacrificio? ¿A ambos? –preguntó y Naruto asintió.
Naruto: Pero Kurama al entender que lo volverían a encerrar, trató de matarnos a nosotros, pero nuestros padres se cruzaron en su camino, sacrificando sus vidas para protegernos –dijo con una mirada entristecida –Cuando todo terminó, nosotros terminamos a cargo del tercer Hokage, que decidió separarnos a ambos, y esconderte a ti, debido a que tú tienes la parte Yin y era más fácil tomar tu poder que el mío - dattebayo -dijo y en su mirada se notaba pesar.
Natsuki: Ahora veo por qué cuando conocí a Kurama se comportó así… -dijo y el chico la miro extrañado – Cuando lo conocí, se comportaba muy agresivo y grosero conmigo, y cuando logramos comunicarnos un poco más, o mas bien, cuando logré hablar con él sin que me gruñera, pudimos hablar más, me contó que, por años, estuvo encerrado en varias personas, que solo lo trataban como un poder, sin importarles lo que él pudiera decir, pensar o sentir, con el tiempo, comenzamos a conocernos mejor y pudo salir de mi interior, pero solo en forma de cachorro, al principio, me enfermé por el esfuerzo que hice, pero, después de recuperarme, me enteré, que Kurama había escapado, en contra de las ordenes de mi papá, salí a buscarlo, y lo encontré, había algo que me guiaba a él, entonces estaba muy apenado conmigo, por hacerme enfermar y por otra cosa que nunca supe que había sido, pero ahora lo entiendo perfectamente…
Naruto: No lo entiendo… -dijo y la chica lo miró - ¿Por qué no estas molesta con él? –Preguntó y una chica alzo la ceja –No me malentiendas - dattebayo, me quitaste un peso de encima cuando me lo dijiste, pero, no entiendo ¿por qué?
Natsuki: Porque a pesar de que haya tomado malas decisiones en el pasado, eso no significa que tenga que quedar marcado por eso para siempre, además, ya te dije, prefiero hablar con él antes de decir algo al respecto.
Naruto: ¿A qué te refieres exactamente?
Natsuki: Pienso que las personas que cometen actos malvados no lo hacen por que quieran o sientan alguna satisfacción al hacerlo, si no que han pasado por cosas traumáticas y no quieren que otros o el mismo vuelvan a pasar lo mismo, a eso es lo que yo le defino como ingenuo –dijo y miro a su hermano, este no podía creer lo que estaba escuchando, el hecho de que ella dijera esas palabras, por un momento se puso a pensar y tenía razón, incluso Nagato había hizo lo que hizo por el trauma que le habían dejado de niño –Cuando yo veo a alguien en los ojos, veo un alma, todos cometemos errores, y creo que ninguno es la excepción, pero si ellos tienen la voluntad de cambiar y hacer las cosas de manera correcta, eso significa que no son malas personas, solo que estaban confundidos, porque no encontraron otro camino de hacer las cosas, y creo que, Kurama, puede que no sea humano, pero es un ser vivo y con alma y solo eso me basta, aunque intentara esconderlo, sé que siempre, en toda alma hay una parte buena que ha sido dañada por errores de otras personas, eso fue lo que le paso a Kurama… -dijo y miró hacia el cielo, mientras tanto Naruto solo podía observar a su hermana y supo cómo le hizo falta en el alma así que la abrazo, la chica se sorprendió.
Naruto: No sabes cuanta falta me hacías, y más aún en mi infancia - dattebayo -dijo recordando todo.
Natsuki: ¿En tu infancia? –preguntó extrañada y Naruto se separó de su hermana.
Naruto: Bueno ¿aquí no te juzgan por ser una Jinchūriki? –pregunto y Natsuki negó.
Natsuki: Ni siquiera saben que es eso, a pesar de todo, sorprendentemente, Kurama ha logrado convivir muy bien con el pueblo, si vieras las horas que pasa jugando con los niños del pueblo, o con Sora, creo que la gente lo ha malentendido por mucho tiempo, pero, jamás hemos discriminado a Kurama de ninguna manera, y tampoco a mí.
Naruto: Ya veo… -dijo y suspiró – En Konoha, la gente me miraba con desprecio siendo un niño –dijo recordándolo todo –Aunque yo no entendía que era lo que pasaba, yo en ese entonces no sabía lo del zorro de nueve colas, nuestro líder, o mejor dicho, el viejo, ordenó que a ninguno de los niños de la nueva generación se les debía decir lo del zorro, para que no me vieran como los adultos, de todas formas todos los niños me miraban con esa cara, así que me sentía solo, no conocía a nuestros padres, no sabía que tenía hermanos, estaba solo… -dijo y Natsuki vio en su mirada lo que aún le lastimaba, aunque eso hubiera pasado hace años, la herida aún no había sanado del todo.
Natsuki: Perdóname –dijo y Naruto la miró –No pude estar ahí para ti –dijo con una mirada triste.
Naruto: No te culpes, no fue culpa de ninguno de los dos… -dijo y miro hacia el cielo –Ni siquiera culpa del viejo…, aunque me alegro de que por fin puedo conocerte – dattebayo - dijo sonriendo y mirándola a los ojos, ahí fue cuando Naruto, quien nunca había tenido cariño familiar, comenzó a sentir menos frío, como si el invierno se hubiera detenido.
Natsuki: Naruto –dijo y lo abrazó –No importa como hayan pasado las cosas, ahora que nos conocemos, aunque nos separemos, te diré una cosa –dijo y lo miró a los ojos –Conmigo, tienes un hogar –dijo y Naruto abrió los ojos como platos –Una familia ¿entendido? –pregunto y volvió a abrazarlo.
En ese momento, Naruto lo pudo ver y sentir en carne propia, el tener lazos familiares, un lugar al cual regresar, en donde incondicionalmente alguien te va a estar esperando, por fin lo tenía, ahora tenía a alguien vivo a quien podía llamar…
Familia.
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO
A pesar de que los gemelos ya se reencontraron, aún quedan algunos pendientes por resolver, entre ellos, Brianna.
Mientras tanto, el equipo liderado por Kakashi logra llegar a un lugar en donde tal vez puedan encontrar varias pistas acerca de la persona que están buscando.
Y finalmente, Naruto podrá sentirse parte de una verdadera familia, sin embargo, no todo es color de rosa, sobre todo cuando se tienen enemigos en común.
¿Cuál será la reacción de Brianna al ver a Jiraiya? ¿Qué lograran encontrar Kakashi y su equipo que los pueda llevar a una localización más pronta de la persona que buscan? ¿Qué pasará cuando los enemigos comienzan a moverse?
