Capítulo 10: Feliz Navidad Parte 2; Preparaciones

EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO:

Guren regresa a Rothenburg y despierta por la mañana, recordando los años anteriores y su relación con la mujer más importante de su vida, Natsuki.

Mientras tanto, en las tierras Shinobi, Temari despierta y conoce a la mujer a quien estaban buscando, además, también está comenzando a recordar su dura infancia, de igual manera, Shikamaru y su equipo, logran descifrar el acertijo y encuentran la entrada a la Corte de Egeskov.

Por otra parte, en Rothenburg, Susan Firefly recuerda con cariño a sus amigos cuando era una Shinobi de Konoha, y, además, Naruto conoce a uno de los enemigos de Natsuki, sin embargo, aún falta lo peor.

¿Qué les dirá la extraña mujer al equipo de la Arena cuando despierten? ¿Qué sorpresas se llevarán el equipo de Shikamaru? ¿Qué otros enemigos de Natsuki se harán presentes?

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Rothenburg, Casa Song

Katherine estaba parada frente a Natsuki, entonces está, cínicamente pasó a la casa y empezó a mirarla.

Katherine: Bueno, este cuchitril no ha cambiado mucho desde la última vez –dijo y volteó a ver a Natsuki –Por cierto, hay algo que se llama limpieza, deberían de contratar a alguien para que la haga, así te sacarían por la puerta de una vez por todas –dijo haciéndole burla

Natsuki: De verdad que tú no tienes vergüenza –dijo poniendo sus brazos en forma de jarra - ¿No tienes memoria? o ¿Ya se te olvido que no eres bienvenida en esta casa?

Katherine: Si mi hermana lo es ¿por qué yo no?

Natsuki: No compares a mi madrina Susan contigo –dijo y la miró duramente de pies a cabeza –Gracias a dios, ella es muy distinta a ti.

Katherine: Llevamos la misma sangre –dijo y dejó su bolsa en la mesa –Así que no veo cual es el problema, y hablando de sangre –dijo y caminó muy cerca de la rubia- Entonces ¿ya sabes que tienes un hermano? – preguntó y Natsuki abrió los ojos como platos –Eres una grosera, mira qué no presentarme a tu hermano ¿por qué no me lo dijiste? –preguntó burlona – Así hubiéramos celebrado que, por lo menos, tienes algo de familia.

Natsuki: Yo no tengo porque darte razones de mi vida, y mucho menos de la relación con mi familia –dijo y se plantó delante de ella cara a cara - ¿Qué estás haciendo aquí?

Katherine: ¿Qué hago aquí? Lo más simple y lo que mejor me sale, arruinarte la vida.

Natsuki: Vaya, que acertada eres –dijo intentando imitar su tono de cinismo – Porque de que eso sí te sale bien, te sale muy bien, pero está –dijo y la tomó del brazo –No es tu casa y no voy a permitirte un escándalo –dijo y empezó a jalar a Katherine a la puerta – Así que ¡fuera de aquí! –exclamó, pero Katherine no cedió.

Katherine: Suéltame estúpida –dijo zafándose del agarre de Natsuki –No me voy de aquí hasta que me escuches lo que tengo que decir.

Natsuki: Mas bien antes de que te vayas, tú me vas a escuchar a mí, dile a tu marido que deje de buscarme –Katherine se quedó sorprendida.

Katherine: ¿Ikari te buscó? –preguntó y la rubia asintió - Claro cariño, como sabe que tarde o temprano vas a caer, por eso te busca, por fácil, –dijo y Natsuki estuvo a punto de tirarle una cachetada, pero recordó que su hermano estaba arriba, y si lo hacía, iba a crear un escándalo, así que, bajo su mano – Pero no te preocupes, lo tengo bien amarrado, así que, solo te lo prestare a ratos, de todas maneras –dijo y la miró de pies a cabeza –Cuando se acueste contigo se dará cuenta lo que es tener a una verdadera mujer –dijo y se señaló con los dedos.

Natsuki: Más bien deberías de preguntarte ¿por qué me sigue buscando? ¿no? –preguntó y se cruzó de brazos –Porque tú dices que eres una verdadera mujer y lo que quieras, pero tu hombre siempre se anda acostando con cuanta mujer se le pone enfrente, más bien, ¿no será que tu no lo satisfaces como hombre? –preguntó y Katherine la empujó.

Katherine: A mí no me insultas muchachita –dijo y Natsuki le devolvió el empujón.

Natsuki: La que vino a insultar fuiste tú, así que mejor lárgate y no regreses –dijo señalando la puerta.

Katherine: ¿Y tú hermanito? ¿Dónde está? Lo quiero conocer – dijo cínicamente para hacer enojar a Natsuki.

Natsuki: A mi hermano no lo metas.

Katherine: ¿Y porque no? Seguramente será un gran juguete para divertirme–dijo y empezó a reír.

Natsuki: Ni siquiera lo sueñes–dijo empezando a molestarse de verdad – No te voy a permitir que lo maltrates así como lo hiciste conmigo y mucho menos que lo andes manejando a tu antojo.

Katherine: ¿A no? y ¿Quién me lo va a impedir?

Natsuki: Yo te lo voy a impedir, y por la fuerza si es necesario, si se trata de mi hermano soy capaz de cualquier cosa Katherine, no me retes –dijo amenazante.

Katherine: A la que no debes de retar es a mí, no me conoces.

Natsuki: Oh no, te equivocas, te conozco y te conozco muy bien, sé perfectamente bien de lo que eres capaz, es por eso que te lo digo y escúchame bien, si para defender a mi hermano tengo que rebajarme a tu nivel lo voy a hacer –la amenazó –No te tengo miedo, que te quede claro.

Katherine: Ahí vas de nuevo –dijo y se movió para caminar dentro de la casa – Siempre intentando ser la heroína, la buena, la protagonista de la novela ¿no te da flojera?

Natsuki: Lo que me dan ganas, es de romperte la cara –dijo en un tono amenazante.

Katherine: ¡Uy qué miedo! –exclamó fingiendo miedo –Oye por cierto, retomando el tema de Ikari, cómo que ya tienes que poner tus ojos lejos de lo que me pertenece ¿no? –dijo y Natsuki rodó los ojos, siempre sacaba ese tema –Porque ya no me está gustando que compartamos lo mismo, primero a mi hermana, luego a mi marido y mira nada más, para cerrar con broche de oro, también vamos a tener que compartir al bastardo de tu gemelo, porque cuando lo tenga en mi cama, capaz que lo hago mi esposo –dijo y la paciencia de Natsuki había llegado a su límite.

Adiós calma.

Después de sus palabras, Natsuki le metió una cachetada, y una buena, porque Katherine tuvo que voltearse a un lado por la fuerza del golpe.

Natsuki: ¡Con mi hermano no te metas! –Exclamó muy molesta –Te lo advertí –dijo y ambas mujeres se miraron con odio.

Katherine: No sabes las ganas que tengo de matarte, estúpida –dijo y se tomó el lado de la cara donde había recibido el golpe, sí le había dolido.

Natsuki: Pues adelante, a ver cómo te va – la retó.

Katherine: No me retes –dijo casi a punto de írsele encima.

Natsuki: ¡No te atrevas a acercarte a mi hermano porque te vas a arrepentir de haber nacido! –exclamó y la empujó lejos de ella, viendo sus intenciones.

Estaba a punto de iniciarse una pelea cuando una persona salió de la cocina, siendo alertada por los gritos en la sala.

Daniela: ¿Qué está pasando aquí? – preguntó - ¿Por qué…? -Intentó preguntar, pero cuando vio a Katherine entendió cuál era el problema - ¿Tú que estás haciendo aquí? –le preguntó a Katherine poniéndose al lado de Natsuki.

Katherine: Pero miren quien vino al rescate, la cocinera de quinta ¿qué se te perdió? –preguntó con coraje, sin embargo, la pelirroja miró a Natsuki.

Daniela: ¿Estas bien?

Natsuki: No te preocupes, estoy bien, pero se nos acaba de meter una víbora ponzoñosa a la casa.

Daniela: Ya me di cuenta –dijo y se puso frente a Katherine- O te vas por tu propio pie, o te saco a patadas – la amenazó.

Katherine: Yo no vine a hablar contigo, diabla –dijo y entonces miró a Natsuki –Tú y yo vamos a arreglar esté problema otro día, estúpida –dijo y tomó su bolsa –Mi amenaza sigue latente –dijo y Natsuki intentó írsele encima, pero, Daniela la detuvo justo a tiempo.

Daniela: Natsuki, no –dijo y agarró a su amiga del brazo –No desperdicies tu tiempo, es lo que quiere –dijo y Katherine se les quedo viendo a las dos con odio - ¿Qué estas esperando? ¡Lárgate ya! –dijo y Katherine abrió la puerta.

Natsuki: ¡Y que no se te ocurra regresar! –exclamó molesta, Katherine cerró la puerta con un fuerte portazo.

En cuanto se fue, Daniela soltó a Natsuki.

Daniela: Ya tranquilízate –dijo tomándola de los hombros –Siéntate y te traigo con poco de agua ¿te parece? –preguntó y la rubia solo asintió, mientras que la pelirroja fue a la cocina.

En ese momento Izumi y Sabina entraron por la puerta, Natsuki solo pudo mirarlas.

Izumi: ¡Ya llegamos! –exclamó y vio a su amiga sentada, notando que la rubia tenía mala cara.

Sabina: Natsuki-–dijo y la rubia alzó la cabeza para mirar a la niña –Mira lo que trajimos –dijo y alzó las bolsas con los regalos que se abrirían esa noche.

Natsuki: ¿Te divertiste? –preguntó sonriendo suavemente a lo que la niña asintió –Me da gusto ¿qué tal si te vas a poner ese bonito vestido que tu mamá te compró? –preguntó y la niña inocentemente fue hacia su habitación.

En eso, Daniela salió de la cocina y le dio el vaso de agua a Natsuki.

Daniela: ¿Más tranquila? –Le preguntó y la rubia encogió los hombros –Esa mujer no merece tu coraje.

Izumi: ¿Qué pasó? –preguntó notando la tensión en el aire.

Daniela: Katherine –dijo e Izumi abrió los ojos como platos para luego hacer una cara de molestia y poner su mano en la frente.

Izumi: ¿Ahora qué hizo?

Daniela: Estuvo aquí –dijo e Izumi se sorprendió.

Izumi: ¿Aquí? –Preguntó y la rubia asintió –Bueno, esa mujer es una descarada.

Daniela: No es ningún secreto que no tiene dignidad ¿qué te dijo?

Natsuki se paró y dejo su vaso en la pequeña mesa de la sala: No me pude aguantar, tenía que ponerla en su lugar –dijo y puso sus brazos en forma de jarra.

Izumi: Pero ¿qué te dijo? porque tú estás molesta, no te pones así por cualquier cosa.

Natsuki: Me vino a amenazar.

Daniela: ¿Te amenazó? –Pregunto sorprendida - ¿Con qué?

Natsuki: En un principio llegó y quería saber algo de Naruto, pero no me sacó nada, total, terminamos discutiendo acerca de Ikari, pero luego, la muy desgraciada me terminó diciendo que íbamos a terminar compartiendo hasta a mi hermano porque cuando lo tenga en su cama era capaz de hacerlo su esposo, hazme favor esto no puede ser –dijo molesta.

Daniela: ¿Eso te dijo? –Preguntó y ella asintió –No puede ser, esa mujer no tiene dignidad.

Izumi: Tienes razón, la amenaza fue muy clara –dijo y miró a la rubia –Quiere a Naruto.

Natsuki: Primero muerta antes que dejar a Naruto en sus manos.

Daniela: Bueno, ya cálmate –dijo y puso sus manos en los hombros de su amiga – Tenemos suerte de que ni el abuelo ni tu hermano se hayan dado cuenta de que esa mujer vino.

Izumi: Bueno Dani es que no es para menos, esa mujer es una loca psicópata.

Daniela: ¿Tú crees que de verdad cumpla su amenaza?

Natsuki rio roncamente: Esa bruja es capaz de todo con tal de fregarme la vida, y estoy segura que no va a dudar en intentar meter a Naruto a su cama para fastidiarme.

Izumi: Bueno, pero si nos vamos a esas, Naruto no es ningún tonto, además, estoy seguro de que no va a quererse acostar con una mujer que fácilmente podría ser su madre.

Natsuki: No dudo de mi hermano, pero la ambición de Katherine no tiene límites, es capaz de hacerle algo… -dijo y contuvo las ganas de golpear algo –Si le hace algo, te juro que le arranco el alma a la vieja esa –dijo y se sentó poniendo sus manos en su frente.

Izumi: Ya, no te pongas así –dijo e intento abrazarla –Ya verás que todo va a salir bien.

Natsuki: Tienes razón –dijo y tomó aire.

Daniela: Mira, entiendo cómo te sientes, pero no permitas que su mala vibra te haga efecto, y menos hoy –dijo y la rubia sonrió de lado –Es navidad, así que mejor vete a poner guapa para esta noche –dijo y le lanzó una sonrisa pícara –Tal vez venga Mason –dijo y la rubia rodó los ojos.

Las chicas de esa casa estaban al tanto que hace años, Mason se le había declarado románticamente a Natsuki, pero ella lo había rechazado, sin embargo, a pesar de que eso había sucedido hace años, la mayoría de sus amigos le hacían burla con ello a Natsuki y también a Guren.

Natsuki: Te lo regalo –dijo y sus dos amigas empezaron a reír mientras que la rubia solo esbozaba una pequeña sonrisa.

Segundos después, las tres se levantaron para seguir con sus actividades, Daniela se dirigió a la cocina, entonces empezó a sonar su celular, lo tomó y pudo ver claramente el nombre de aquella persona, abrió el mensaje y sonrió de una manera traviesa.

"Ahí estaré" –respondió de vuelta y lo cerró para seguir cocinando.

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Rothenburg, Cuartel Militar, Dormitorios Individuales

Brianna y Mason se encontraban en la habitación del hombre, como ya había subido de rango, ahora tenía una habitación individual, al igual que Guren.

La habitación era muy parecida a la de Guren, solo que Mason, tenía su estantería llena de libros, Brianna estaba recargada en la puerta, mientras que Mason se encontraba buscando en sus cajones.

Brianna: ¿Y bien? ¿Qué encontraste? –preguntó.

Mason dio con lo que estaba buscando, así que se levantó y le dio un sobre a Brianna.

Mason: La carta, léela –dijo y Brianna empezó a leerla, Mason se puso serio y se sentó, tenía que estar preparado para calmar a su amiga, por su lado, la mujer no podía creer lo que sus ojos estaban leyendo, al final, terminó de leerla.

Brianna: ¿Qué más lograste averiguar? –dijo molesta y puso la carta sobre la mesa.

Mason: Ya mandé a que analizaran la letra, y tomé un documento que había escrito Katherine dando una declaración hacía unos meses por el problema que tuvo con Natsuki, si la letra resulta ser de ella significa que la inculpó, y si no…

Brianna: Significa que fue otra mujer, pero ¿por qué inculpar a Natsuki?

Mason: No tengo idea, pero Ikari ya se dio cuenta –dijo y Brianna lo miró.

Brianna: ¿Por eso vino a buscarte hace rato? –preguntó y el hombre asintió.

Mason: Quería que le dijera que había hecho con la carta, al parecer, ese día me vio saltando de la ventana en su cuarto en la Mansión Firefly.

Brianna: ¿Te vio la cara? –preguntó.

Mason: No, pero sabiendo que le quité la carta, sospechó de mí, fue por eso que fue a la comisaría, además, me medio reconoció porque llevaba el uniforme, pero la fiscalía y McGarret desestimaron la acusación porque no había suficiente evidencia para que avanzara la investigación, lo que lo puso furioso.

Brianna: ¿Si te das cuenta?

Mason: ¿De qué?

Brianna: Si Ikari te reclamó significa que estamos detrás de algo grande.

Mason: Estoy muy feliz de que mi dolor al caer de esa ventana te agrade –dijo y la miró –Mira, puedo mantener un ojo en Ikari por las guardias que hago alrededor de la ciudad cuando no estoy en la oficina, pero –dijo y alzó un dedo – Debemos mantener discreción, por lo menos, hasta que hablemos con Adam de esto.

Brianna: De acuerdo, entonces, seguimos platicando en la cena.

Mason: ¿La cena? –preguntó confundido.

Brianna: Sí, hoy hay cena en mi casa –dijo y levantó una ceja –La pregunta aquí es ¿iras o te seguirás haciendo guaje aquí dentro?

Mason sonrió de lado: Lo pensaré, además, como Guren regresó, quien sabe si me vayan a dar la noche libre.

Brianna: Yo que tu sí iría, Natsuki estará muy emocionada de presentarte a su hermano –dijo sonriendo.

Mason: Siento pena por ese chico –dijo y Brianna lo miró confundido –Ahora crearemos la sección de "mejores amigos maltratados" –dijo haciendo referencia a que Natsuki y Brianna siempre lo tomaban a él como blanco de tiro o saco de box cuando Mason las hacía enojar.

Brianna: Ay, pobre alma en desgracia que eres – dijo rodando los ojos – Invita también a Guren.

Mason: Vamos a preguntarle – dijo y salió de su habitación, la puerta de enfrente era la habitación de Guren, así que el chico puso su oreja en la puerta, unos segundos después, estaba escuchando sonidos dentro de la habitación – Sí está – le dijo a Brianna, para después tocar la puerta - ¡Oi! ¡Guren! – exclamó para anunciar su presencia.

Dentro del cuarto, Guren acababa de salirse de bañar, ya se había puesto un pantalón militar, sin embargo, tenía una toalla alrededor de su cuello y el torso descubierto, dejando ver a la perfección su abdomen bien formado y sus músculos.

Cuando escuchó la irritante voz de Mason, solamente suspiró, no tenía ganas de lidiar con Mason a esas horas de la mañana.

Mason: Guren, Guren – lo nombró un par de veces más mientras tocaba la puerta - ¿No estás? – siguió con las preguntas, sin embargo, Guren solo cerró los ojos.

Guren: "Tal vez si guardo silencio se vaya" – pensó mientras usaba la toalla para secarse el cabello.

Mason: De acuerdo, como sé que estás ahí, haré como que me diste permiso de entrar.

Guren: ¡¿AH?! ¡No estoy, quédate afuera! – exclamó finalmente, irritado por la idea de que Mason lo interrumpiera.

Sin embargo, Mason abrió la puerta y miró dentro, observando a Guren.

Mason: Así que aquí estabas, Guren – sonrió viendo a su mejor amigo por primera vez en seis meses – Soy yo.

Guren: Nada de "soy yo" Mason, desaparece, me molestas – le dijo el hombre con cara de pocos amigos – Verte es lo último que quiero.

Mason: Vamos, no me digas eso – le dijo el chico con una sonrisa – Además, si Natsuki estuviera aquí la dejarías pasar sin problema alguno.

Guren: Natsuki es Natsuki, y tú eres tú, los dos son un problema, pero la prefiero a ella que a ti.

Mason: Cualquier hombre prefiere ver el rostro de su amada al despertar, pero de igual manera, sé que estás feliz de verme.

Guren: ¿Quién?

Mason: Tú – respondió simplemente con una sonrisa burlona.

Guren: No jodas, mira mi cara ¿crees que estoy feliz de verte?

Mason: Pero siempre has tenido cara de amargado – le respondió Mason- Esa es tu cara habitual.

Guren: Cierto, pero ha de ser por tanto odio que te tengo.

Mason: ¿Eh? – preguntó fingiendo sorpresa – Mientes ¿es tan así?, siempre creí que era porque estabas cansado.

Guren: Ya deja eso y vete – le dijo usando la toalla para volver a secarse el cabello, ya que varios mechones de su pelo estaban goteando y algunas gotas estaban recorriendo su cuerpo.

Mason: Por cierto, tengo tiempo libre.

Guren: ¿Y eso a mí que me importa? Estoy ocupado.

Brianna: ¿Dejando tu cabello sedoso, Guren? – preguntó entrando a la habitación, el chico miró sorprendido a su ex maestra, sin embargo, no prestó mucha atención y suspiró.

Guren: No hagan lo que se les venga en gana entrando a habitaciones ajenas, idiotas – les dijo a ambos.

Brianna: ¿Tienes algo que esconder? – preguntó con una ceja levantada y una sonrisa socarrona, intentando provocarlo.

Así es, Mason y Adam no eran los únicos que se divertían sacando de quicio a Guren.

Mason: Seguramente quiere esconder todo el porno que tiene debajo de su colchón.

Con eso, Guren volvió a mirar a Mason con cara de pocos amigos.

Guren: Yo no tengo tal cosa.

Brianna: Estoy de acuerdo con Guren – le dijo a Mason – Además, todo mundo sabe que el único cuerpo que le causa curiosidad es el de Natsuki.

Con eso, Mason soltó una ligera carcajada y Guren le lanzó unos ojos de pistola.

Guren: Voy a golpearlos, a ambos.

Mason: Tu voz da miedo – le dijo a su amigo una vez que dejó de reír – Aunque ella tiene razón, por esa razón me echaste del cuarto la última noche que pasaste en Rothenburg antes de tu traslado.

Guren: Mentiroso, yo no te corrí, tú decidiste no llegar a dormir.

Mason: ¿Hubieras preferido que interrumpiera a mitad de la noche mientras que tú y Natsuki hacían cosas pervertidas? – preguntó con una sonrisa ladina, sabiendo que Guren no podría contestar a eso.

Guren lo miró con fastidio, no tenía como negar aquello, así que se quedó callado y volvió a secar su cabello por última vez antes de quitarse la toalla de encima y sacudir su cabeza para que su cabello se acomodara.

Guren: ¿Qué quieren? – les preguntó a ambos.

Brianna: ¿Vas a ir al festival esta noche? – le preguntó directamente la chica – Natsuki va a ir.

Mason: Y su hermano también – le dijo al chico, ya que Guren y Mason estaban al tanto que Natsuki tenía un hermano gemelo.

Guren pensó unos momentos, mientras tanto, Brianna miraba sorprendida a Mason.

Brianna: ¿Tú lo sabías?

Mason: Guren tuvo la delicadeza de decírmelo cuando estaba en Alexandria – Brianna miró a Guren, reprochándole con la mirada.

Guren: Lo descubrí en uno de mis viajes ¿contenta? – le preguntó antes de que Brianna pudiera contestar.

Brianna suspiró fastidiada, ella detestaba que le escondieran información.

Brianna: Ignorando el por que ninguno de ustedes me dijera algo que era de suma importancia, entonces, ¿iras al festival o no? – preguntó la chica

Guren suspiró.

Seis meses, habían pasado seis meses sin verla, ni escuchar su voz.

Con una amenaza de guerra en puerta, tal vez ese sería uno de los pocos momentos de paz que tendrían antes de que una batalla se desatara.

Además, en su viaje, se había encontrado con varias personas que le tenían mucho cariño a Natsuki, uno de ellos le había dado un regalo para ella, mientras que, los otros, le dijeron que la felicitarían para Navidad por sus propios medios.

Definitivamente quería verla, sin duda alguna, sin embargo, también estaba el consejo de por medio, tal vez sería algo muy arriesgado.

Guren: Ya lo pensaré, en todo caso, no es algo que te importe – respondió finalmente, haciendo que Brianna rodara los ojos y perdiera la poca paciencia que tenía.

Brianna: ¡Ugh! De acuerdo señor antipático, le diré que estás de vuelta, solo eso, lo demás, depende de ti, adiós – le dijo y salió de la habitación, dejando a Guren con una ceja levantada y a Mason con una mirada curiosa.

Mason conocía muy bien a Guren, sabía que había algo estaba rondando su mente.

Mason: ¿En qué piensas? – le preguntó a su amigo.

Guren miró a su amigo: En nada, metiche, fuera de mi habitación – dijo levantándose para buscar en su maleta una camisa limpia.

Mason: Oh vamos, que no le respondas a Brianna es raro.

Guren: La diferencia es que yo soy un hombre más paciente de lo que es Brianna.

Mason: De acuerdo, tienes un punto, pero ya, enserio, ¿en qué pensabas?

Guren miró a su amigo y suspiró, Mason no se rendiría hasta que le dijera lo que tenía en su cabeza: No sé si debería ir a verla – le dijo a Mason – El consejo podría estar vigilando.

Mason: De que la están vigilando, la están vigilando, pero, ¿cuándo te ha impedido eso verla? Es lo mismo que cuando eran más jóvenes.

Guren: No hables de nosotros como si fuéramos ancianos – le reclamó – A lo que me refiero es que antes no sabíamos que el consejo eran una bola de traidores, ahora, podrían intentar algo para lastimarla.

Mason: Ah, ya veo – dijo entendiendo la situación – Como quieras, es tú decisión, aunque insisto que les haría mucho bien verse mutuamente.

Guren: No pedí tu opinión, además, ¿qué hacías con Brianna? ¿finalmente aceptó hacerte caso y aceptarte una cita? – preguntó poniéndose una camisa mientras Mason soltaba una risa.

Mason: Bueno fuera, pero no, estábamos hablando de negocios.

Guren: ¿Tiene algo que ver con tu desliz a una casa ajena el otro día? – le preguntó levantando una ceja.

Mason: ¡Bingo! – exclamó feliz – Sería demasiado bueno para ser verdad que Brianna aceptara salir conmigo.

Guren: Es mayor que tú – le dijo el pelinegro mientras levantaba una ceja.

Mason: ¿Y?

Guren: Fue nuestra maestra.

Mason: ¿Qué puedo decirte? – preguntó encogiéndose de hombros con una sonrisa – No fuiste el único en caer apasionadamente por un amor prohibido.

Guren bufó, dándole la razón algo fastidiado.

Ambos, en algún punto de su vida, habían sentido tentación por lo prohibido.

En el caso de Guren, fue Natsuki.

En el caso de Mason, era Brianna.

Mason: Pero, creo que deberías estarme preguntando acerca de mi desliz en esa casa el otro día.

Guren: ¿Por qué habría de interesarme? ¿Sedujiste a una mujer casada y el esposo te corrió a golpes?

Mason: Claro que no, pero vas a desmayarte cuando te diga lo que descubrimos Brianna y yo.

Con eso, Guren, miró interrogante a Mason.

Mason sabía algo que Guren ignoraba, algo que probablemente era serio, eso podía deducirlo por la cara que Mason puso.

Una cara seria.

Algo raro en su personalidad.

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Mundo Shinobi, Tierra de los Ríos

Habían pasado unos minutos desde que el pasaje secreto se había abierto, todos miraban las escaleras, mientras tanto, Sakura y Sai estaban preparando las linternas de fuego para poder bajar y ver que había.

Sakura: Están listas – le dijo dándole una a Shikamaru, mientras Sai, y Kakashi sostenían la propia.

Shikamaru: De acuerdo, veamos de que…

Sin embargo, antes de que pudiera terminar su frase, fue brevemente interrumpido por el sonido de un animal.

Era el relinchar de un caballo, y se estaba acercando.

Cuando todos se dieron la vuelta para así poder ver de qué se trataba, se quedaron extrañados cuando vieron a un caballo blanco acercándose hacia ellos, todos pudieron notar que traía una soga rota atada al cuello.

Sakura: ¿Un caballo? – preguntó extrañada, sin embargo, el corcel no se detenía, siguió avanzando, todo pasó muy rápido, y por puro reflejo, Shikamaru se quitó de su camino, haciendo que el caballo bajara las escaleras a todo galope mientras se perdía en la oscuridad del pasadizo, aún podía escucharse su relincho - ¿Qué fue eso?

Sai: Un caballo – le contestó simplemente.

Sakura: No me refiero a eso – le dijo algo molesta – Pero ¿qué hace un caballo cerca de aquí? y más aún, ¿por qué entró al pasadizo?

Sai: ¿Se habrá soltado por accidente?

Kakashi: Puede ser, alrededor de su cuello tenía una soga rota, probablemente se escapó, en cualquier caso, tenemos cosas que hacer.

Shikamaru: Así es, será mejor entrar – dijo y todos asintieron, Shikamaru fue el primero en entrar, después lo siguió el equipo, cuando entraron, pudieron notar que se trataba de un túnel con un espacio bastante amplio, sin embargo, todo estaba a oscuras.

Cuando todos habían bajado las escaleras, el suelo comenzó a temblar, haciendo que todos miraran hacia atrás, resultaba ser que la puerta por la que habían entrado se estaba cerrando, y cuando eso sucedió, un pequeño muro salió debajo de la tierra, una pared que aseguraba la protección del lugar.

Los Shinobi de Konoha se miraron, extrañados, y Sai, se acercó, intentó empujar un poco el muro, sin éxito alguno.

Sai: Se cerró completamente – le dijo a su equipo.

Kakashi: Parece que ahora no tenemos más opción que seguir adelante.

En cuanto dijo eso, un fuerte viento comenzó a soplar dentro del túnel.

Sakura: ¿Qué sucede? – preguntó, sin embargo, el aire fue tan fuerte, que las linternas terminaron por romperse y la vela que había dentro de ellas se apagó, además, el fuerte viento hizo que los cuatro se taparan la cara, cuando lo hicieron, una pequeña cortada se hizo presente en los antebrazos de cada uno de ellos.

Tres gotas de sangre de cada uno de los Shinobi cayeron al suelo, y cuando lo hicieron, el suelo parecía haberse tragado las gotas, haciendo que desaparecieran.

Finalmente, el viento dejó de soplar, acto seguido, varias luces se prendieron, comenzando a iluminar todo el pasadizo más allá de la vista de los shinobi.

Miraron arriba, y se encontraron con varios candelabros que colgaban del techo, todos ellos iluminados con velas blancas.

Sai: ¿Qué acaba de suceder? – preguntó.

Sakura: Es como si los candelabros nos estuvieran guiando.

Shikamaru: Así es, sigamos adelante.

Kakashi: No se separen y manténganse alerta – dijo comenzando a caminar por el lugar, los demás lo siguieron de cerca, con las luces del fuego, se podrían avistar varios murales retratados en los lados del pasadizo, haciendo que Kakashi recordará la enorme puerta por la que había cruzado cuando había ido a Kawagakure.

Los murales retrataban varias historias, viéndolos de cerca, podía decirse que el largo camino estaba contando una historia antigua.

Sakura: ¿Cómo le hizo aquel caballo para cruzar sin que la ráfaga de viento lo asaltara? – preguntó.

Sai: Quien sabe, tal vez ya se perdió.

Sakura: Espero que no, y que pronto pueda llegar a la superficie.

Shikamaru: Sí, pero primero preocupémonos por salir de aquí y llegar a la corte de Egeskov.

Kakashi: Tengo el presentimiento de que vamos a encontrar otra cosa.

Sai: ¿A qué se refiere? – preguntó.

Kakashi señaló con la mirada los murales mientras todos seguían caminando: Esos murales, había visto algo muy parecido en Kawagakure cuando fui a entregar el pergamino que me dio la Quinta.

Sakura: Eso quiere decir que vamos por el camino correcto ¿no?

Kakashi: Es lo más probable, pero el Daimyō me dijo que la Corte era uno de los lugares más antiguos de la civilización, es por eso que tal vez, vamos a encontrar más cosas de la que nos esperamos, no nada más la Corte de Egeskov.

Shikamaru siguió caminando, parecía ser que el razonamiento que tuvo unas horas antes estaba comenzando a tener sentido.

Definitivamente Kawagakure sabía más de lo que admitían, y de igual manera, la hermana de Naruto no había crecido en una Aldea Shinobi, lo más probable era que lo había hecho con otra civilización, otra cultura muy diferente al sistema Shinobi que ellos tenían.

Se preguntó así mismo si ¿Naruto ya la había encontrado? ¿cómo le estaría yendo a su amigo?

Esas eran preguntas que cruzaban por su cabeza, sin embargo, no había manera de saber la respuesta, al menos no hasta que Naruto regresara.

Mientras tanto, ellos debían encargarse de descifrar los misterios que rondaban todavía al aire, saber a qué se estaban enfrentando y como iban a lidiar con él.

Ese sería un buen comienzo, y una chispa de esperanza entre la Unión.

La Guerra de hace dos años había dejado la marca de sus colmillos en los cuellos de todos los Shinobi que participaron en ella, tuvieron que enfrentarse a peligros inmensos con una pesada carga sobre sus hombros.

Si no hubieran ganado, todo el mundo hubiera dejado de existir.

Afortunadamente, Naruto estuvo ahí para iluminar en campo de batalla, dándole esperanza a todos aquellos que no la tenían, enfrentando los problemas de frente.

Sin embargo, también habían heridas y cicatrices que aún no sanaban.

Las cifras de muertos y desaparecidos no mentían, haciendo que fuese un golpe duro para las naciones Shinobi.

Habían perdido a más de 10,000 ninjas, algunos los habían encontrado en el campo de batalla, y de otros no había ningún rastro.

Además, a lo largo de los dos años de paz, aún había varios misterios, varios Shinobi seguían desapareciendo, otros estaban desertando.

Las aldeas estaban intentando entrar en una estabilidad económica y social apoyándose mutuamente.

Sin embargo, también estaba la otra cara de la moneda.

Como que no todo era luz y felicidad, la prueba mayor de todo eso era Gengo.

Aquel hombre que tuvo que enfrentar en el país del silencio, tenía muchos subordinados, si la Unión hubiese permitido que Gengo siguiera con su movimiento y los "Iluminados" hubieran ganado más terreno, tarde o temprano, una guerra se hubiera desatado.

Otra guerra.

En ese momento, la Unión Shinobi, y el mundo Shinobi no estaban listos para enfrentar otra Gran Guerra.

No estaban listos, ni económicamente, ni socialmente.

Era debido a eso que la situación de los Shinobi desaparecidos y los que estaban desertando se estaban convirtiendo en un problema.

¿En dónde estaban? ¿Qué había pasado con ellos?

Cuando la pelea en el país del Silencio terminó, todos los Iluminados dieron sus nombres y decían de que aldea habían venido.

Sin embargo, si bien es cierto que dos sextos de ese movimiento eran Shinobis, la mayoría de ellos era gente normal, los demás, aún seguían desaparecidos.

No había rastro alguno de ellos.

Ese pensamiento lo mantenía algo inquieto, suspiró algo cansado.

Shikamaru: "De cualquier manera, esperemos encontrar respuestas pronto" – pensó para sí mismo, caminando con su equipo por todo el pasillo.

Sin embargo, el joven no sabía que alguien más ahí tenía pensamientos y preocupaciones muy similares que las de Shikamaru.

Y ese alguien era Kakashi.

Podría ser, ¿qué Makoto ya se hubiera estado moviendo para completar su plan aún en una Gran Guerra como la de hace dos años?

Ese era otro presentimiento que Kakashi tenía.

Y para su mala, o buena suerte.

Sus presentimientos siempre acertaban.

Sakura: Miren adelante – dijo, haciendo que Kakashi y Shikamaru se concentraran en el camino que había por delante.

No muy lejos de ahí, parecía ser que el pasillo terminaba, había dos puertas de madera talladas con diferentes símbolos en todas partes, además, podía verse que, en la pared, entre ellas, había una antorcha apagada.

Sakura: ¿Dos puertas?

Sai: Si funcionan como lo hacen normalmente los túneles, llevan a dos lugares completamente distintos.

Shikamaru: Sí, la pregunta es, ¿cuál es la puerta que lleva a la Corte de Egeskov?

Kakashi: Supongo que tendremos que averiguarlo – dijo caminando hacia la puerta, sin embargo, cuando estaba a unos cuantos pasos de la puerta, se escuchó un fuerte ruido detrás de ellos, todos voltearon inmediatamente a ver de qué se trataba, fue cuando notaron que el pasillo por el que habían entrado había desaparecido, ya que una pared se había alzado desde el suelo, bloqueando su camino de regreso y prácticamente encerrándolos en el proceso en aquel lugar.

Sakura: ¿Qué sucede?

Sai: Parece que no podremos salir de aquí a menos que pasemos por una de esas puertas.

¿?: Así es – contestó una nueva voz detrás de ellos, dejando sorprendidos a los shinobi, que inmediatamente voltearon a ver de quien se trataba.

Grande fue su sorpresa cuando observaron que frente a las dos grandes puertas se encontraban dos escudos, uno de ellos era rojo y el otro era azul, detrás de los escudos, en la parte inferior, se podían ver que había alguien atrás.

Ya que, los pies de una persona podían observarse y las manos que sostenían el escudo también, pero tenían cabeza, o al menos, no lo parecía.

Sakura: ¿De dónde salieron? – preguntó observándolos bien.

Sai: Hace un momento no estaban esos escudos.

Rojo: Oh, por favor – dijo dejando de esconder su cabeza detrás del escudo, dejando ver que la persona era un arlequín con la cara pintada de blanco, pero tenía pintados dos triángulos invertidos de color rojo bajo sus ojos – Dejen de confundirnos así – dijo algo indignado – Somos arlequines, no escudos.

Antes de que Sai pudiera decir algo, el otro arlequín del escudo azul salió.

Azul: No le hagas caso muchacho, se levantó con los pies izquierdos esta mañana.

Ese comentario hizo reír a los demás arlequines, quienes se estaban escondiendo detrás del escudo, pero de la parte inferior, por lo que, cuando los hicieron reír las otras dos cabezas que se escondían detrás del escudo.

Sakura: ¿Qué son esos?

Rojo: Humana ¿eres sorda? – le preguntó el rojo - ¡Ya lo dije! ¡Somos arlequines!

Sakura: Ah, lo lamento – se disculpó la pelirrosa – Es solo que, jamás había visto algo así.

Azul: Pues claro, son humanos – dijo burlón – Jamás ven nada más que sus propias narices.

Ese comentario hizo que los demás arlequines salieran y se rieran.

Sakura estaba a punto de reclamar, cuando Kakashi la miró para que no lo hiciera, no tenían tiempo para una pelea.

Kakashi: Disculpen, ¿ustedes saben cómo llegar a la Corte de Egeskov?

Rojo lo miró dudoso: ¿Qué saben ustedes de la Corte de Egeskov y del Santuario de Sucellus?

Shikamaru: ¿Santuario de Sucellus? Se equivocan, nosotros solo buscamos la Corte de Egeskov.

Azul: En ese caso, jamás encontraran la corte – dijo riendo nuevamente.

Shikamaru: ¿De que hablan? – preguntó sin entender la burla del arlequín azul.

Kakashi mostró el talismán a los dos arlequines, en cuanto lo vieron, los cuatro arlequines miraron atentamente el talismán.

Rojo: ¿De dónde lo sacaste?

Kakashi: Se nos fue entregado, además, el Daimyō de la Tierra de los Ríos nos dijo que teníamos ciertos días para encontrar la Corte.

Rojo: Un momento, ¿Lord Kasuo los mandó aquí? – preguntó sorprendido.

Kakashi asintió, los cuatro arlequines se miraron entre sí y después miraron con detenimiento a los demás.

Azul: La única manera de llegar al Santuario de Sucellus es cruzando por una de estas puertas.

Sai: Pero nosotros queremos llegar a la Corte de Egeskov, no ir al Santuario.

Rojo: Ah, pero que humanos – dijo sacudiendo su cabeza con reprobación – Para llegar a la Corte de Egeskov, primero tienen que llegar al Santuario de Sucellus, y para ello, deben cruzar una de estas puertas, una de ellas lleva al Santuario y a la Corte.

Azul: Pero la otra leva a ¡PA! ¡PA! ¡PAM! – exclamó moviendo sus brazos de manera exagerada – A una muerte segura, woooo – dijo en tono lúgubre, intentando espantar a los shinobi, que solo lo miraron como si estuviera loco.

Sai: Entonces ¿cuál es cuál?

Rojo: No podemos decirte.

Sakura: ¿Por qué no?

Rojo: ¡Por lógica! – exclamó el arlequín – Somos los guardianes de las puertas, y está escrito en las reglas.

Azul: ¿Tenemos reglas? - preguntó confundido, mirando a su compañero.

Rojo: ¡Por supuesto que sí! – exclamó el otro, algo exasperado – Además, solo le pueden preguntar a uno de nosotros, no a ambos. Y, debo advertirles que uno de nosotros siempre miente, y otro siempre dice la verdad – dijo y el azul señaló a su compañero.

Azul: El siempre miente.

Rojo: No es cierto, yo siempre digo la verdad – contestó el arlequín.

Azul: Oh, pero que mentira – se burló, haciendo que los dos arlequines restantes comenzaran a reírse.

Shikamaru analizó la situación, entonces se acercó a la puerta roja.

Shikamaru: De acuerdo, responde sí o no – dijo y señaló al arlequín azul - ¿Él me dirá que esa puerta es la que me lleva al castillo?

Rojo lo miró algo desconfiado: Sí.

Shikamaru: Entonces, está puerta lleva al castillo y el arlequín azul lleva a una muerte segura.

Los cuatro arlequines se miraron entre sí, algo sorprendidos.

Rojo: ¿Cómo lo sabes? Él podría haber dicho la verdad.

Shikamaru: Pero entonces tú no la dirías, si me has dicho que el diría que sí, sé que la respuesta es no.

Rojo: Pero yo podría haber dicho la verdad.

Shikamaru: Y él habría mentido – le contestó – Así que, si me dices que él dice sí, la respuesta sigue siendo no, además, por lógica, aquel que explica las reglas, está obligado a decir la verdad.

Azul: ¿Cómo lo descubrió tan rápido? – le preguntó.

Rojo: No lo sé – le contestó el hombre – Pero – dijo mirando a Shikamaru algo desconfiado – Tenemos que dejarlos pasar.

Azul: ¿No podemos ponerles otro desafío? – le preguntó a lo que el rojo negó.

Rojo: No – le dijo y miró a Shikamaru – Solo he conocido a un hombre con el mismo intelecto que tú, y sorprendentemente, eres muy parecido a él, sin embargo, tengo que advertirles algo – dijo y miró a los humanos – Las cosas no siempre son lo que parecen en el lugar al que llegaran, así que, más les vale ser respetuosos con todo ser viviente ¿entendido?

Kakashi: ¿Por qué nos dice eso?

Rojo: Porque los humanos siempre han sido destructivos como el fuego – les dijo, sorprendiendo a los demás, en ese momento, la puerta roja se abrió, dando paso a un pasadizo secreto bastante oscuro – Pueden pasar.

Todos se miraron entre sí, y después, comenzaron a entrar en el pasadizo.

Kakashi, quien estaba al último, miró al arlequín rojo: No sé cuál sea su pasado con los humanos, pero les aseguró, que no estamos aquí para hacerle daño a nadie.

Rojo: Eso ya lo veremos – dijo y la puerta se cerró, haciendo suspirar a Kakashi.

Fue entonces cuando el grupo comenzó a avanzar, aunque, ahora, surgían nuevas preguntas en la cabeza de cada uno del equipo.

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Mundo Ninja, Tierra del Viento, Cerca de las Costas

El día comenzaba en el Mundo Shinobi, comenzando a iluminar el horizonte, los primeros rayos de luz estaban saliendo, por lo tanto, la luz del sol se reflejaba en el mar, hasta llegar al hogar de Lang Shang.

La pequeña ventana que se encontraba ahí lograba dar una vista al hermoso arrecife que se encontraba ahí, los peces habían comenzado a nadar en sus pequeñas manadas, y la fauna del lugar también empezaba a despertar.

Lang Shang abrió sus ojos de a poco, mirando por la ventana, dándose cuenta de que ya era un nuevo día, así que, suspiró, y se levantó de su cama, poniéndose su bata de seda encima del camisón, comenzó a caminar por su hogar, yendo a ver a sus visitantes, abrió la puerta con delicadeza, dejando ver a tres personas descansar en sus respectivas camas, no quería interrumpir su sueño, así que volvió a cerrar su puerta y comenzó a preparar el desayuno.

Después de todo, cuando esos tres despertaran iban a tener hambre, además, estaba segura de que la abordarían con muchas preguntas, pero aún no tenía claro por qué la habían buscado.

¿Habrían leído los documentos en donde se relataba la historia de las brujas? ¿Baki les habría dicho algo a los hermanos acerca de ella y de la conexión que tuvo con sus padres?

O tal vez, habría de ser algo más.

En otra habitación, tres personas comenzaban a abrir los ojos.

El primero de ellos fue el hermano menor de Temari, que abrió los ojos, se levantó con algo de dificultad y observó la habitación en la cual se encontraba, a sus lados, se encontraban su ex maestro y su hermana mayor, el chico respiró aliviado cuando vio que sus compañeros estaban bien, aunque, aun no lograba procesar lo que había sucedido el día anterior.

Comenzó a sentirse algo incomodo, hablar de su familia era algo complicado, no por el hecho de que no tuvieran lazos sentimentales que lo unieran hacia sus hermanos, sino debido a sus padres.

Aún era muy pequeño cuando su madre falleció, era debido a eso que no la recordaba muy bien, sus abuelos paternos y maternos habían fallecido antes de que sus padres se casaran, y en cuanto a su padre, la situación era aún más complicada.

En la última guerra shinobi, Gaara y Temari habían tenido un contacto directo con su progenitor en el campo de batalla, debido a que Kabuto había usado el Edo Tensei para la guerra, en específico, había sido Gaara quien había entablado una conversación con su padre, cuando la pesadilla acabó y los tres hermanos llegaron a hablar, Gaara les había dicho que ya no le guardaba rencor a su padre, ahora, podía decir que el Cuarto Kazekage había sido su padre, y lo más importante, podía decirlo sin recordar todo el mal que le había ocasionado a su familia.

El tema de su familia finalmente estaba en paz, y si había algo que Kankuro detestaba, era sacar asuntos pasados dolorosos para su familia a la luz.

Temari le había dicho que a veces era necesario, pero el tema de sus padres siempre había sido delicado, en específico, el tema de su madre.

Karura de la Arena era un tema sagrado para los tres hermanos de la Arena, no solo porque había sido su madre, sino porque, a diferencia de su padre, Karura los había traído al mundo a los tres, pero lo había hecho con y por amor, no por ambición, ni tampoco por continuar con el linaje.

Los había amado a los tres, sin distinción alguna.

Aun así, cuando aquella mujer estuvo a punto de matar a Temari y aquella voz se escuchó lanzando una ola de energía que hizo retroceder a esa mujer, sintió escalofríos, esa voz era sumamente familiar para él.

Pero ¿en dónde la había escuchado antes?

Temari: ¿Kankuro? – escuchó la voz de su hermana mientras estaba perdido en sus pensamientos, el menor miró a su hermana.

Kankuro: ¿Cómo te sientes? – le preguntó preocupado.

Temari: Estoy bien – dijo y Kankuro levantó una ceja, el menor sabía que su hermana siempre se sentía con la responsabilidad de estar bien para poner un ejemplo a sus hermanos menores, sin embargo, no siempre se sentía bien, Temari captó la indirecta y suspiró – Todavía me duele un poco el cuerpo, pero estaré bien – dijo y salió de la cama - ¿Y tú? ¿Cómo te sientes?

Kankuro miró su pierna, si bien es cierto que ya no sangrada y ya no le dolían las heridas, aún se encontraba algo cansado.

Kankuro: Me siento algo cansado, pero puedo moverme – jan.

Temari: De acuerdo, en ese caso, será mejor volver a la Aldea.

Kankuro: Estoy de acuerdo, por cierto, ¿en dónde estamos?

Lang Shang: En mi casa – dijo y ambos hermanos se dieron cuenta de que había alguien más en el marco de la habitación.

Kankuro: ¿Quién eres tú?

Lang Shang sonrió y se acercó: Lamento no haberme presentado antes, soy Lang Shang, soy la hechicera del mar.

Kankuro abrió la boca, sorprendido: ¿Tú eres la bruja? – dijo y la miró de pies a cabeza, su reacción hizo reír un poco a Lang Shang.

Lang Shang: En realidad, prefiero el termino hechicera, si no les molesta, ¿esperabas algo más?

Kankuro seguía sorprendido, en definitiva, no era lo que esperaba, Kankuro se imaginaba encontrar a una viejita encorvada con un bastón, nariz aguileña y una enorme verruga en la nariz.

Kankuro: Te imaginaba diferente – jan – le dijo aun sorprendido.

Lang Shang rio un poco.

Lang Shang: La mayoría lo hace – dijo acercándose a los dos hermanos, en específico, a Kankuro – Déjame revisar tu brazo.

Kankuro estiró su brazo lastimado, haciendo que Lang Shang pudiera revisarlo, afortunadamente, el veneno de Jenica había cedido, y ahora, solo parecía una pequeña quemadura.

Lang Shang: Te repondrás muy fácil – le dijo al chico – Solo necesitas descansar un par de días en lo que se cura por completo, además, me imaginó que tu pierna también ya ha comenzado a sanar.

Kankuro: No siento dolor en la pierna, pero me siento algo cansado.

Lang Shang: Es algo normal, el veneno de Jenica está comenzando a sanar, tu sistema inmunológico y la medicina que te di están haciendo su trabajo, pronto, su veneno estará fuera de tu cuerpo, pero necesita tiempo.

Kankuro: ¿Cuánto?

Lang Shang: Un par de días, en lo que el veneno de Jenica sale de tu sistema, podrás hacer actividades comunes, pero te sugiero que te abstengas de las peleas, al menos por un par de días.

Temari: De acuerdo, así será – dijo poniendo atención a la mujer.

Lang Shang: Bueno, el desayuno ya está listo, y como ya todos están despiertos, será mejor que tengan algo en el estómago – dijo y miró a Baki, haciendo que los dos hermanos también se dieran cuenta de que su antiguo maestro ya se encontraba despierto y los estaba observando, sin embargo, Baki parecía algo sorprendido, sobre todo al ver a aquella mujer.

Kankuro: ¿Cómo te sientes, Baki? – preguntó el chico.

Baki: Estoy bien.

Lang Shang: Tienes un brazo roto – le dijo al hombre – A diferencia de ellos, tu lesión va a tardar bastante tiempo en sanar, así que debes tener cuidado.

Baki: Sí, gracias – dijo y la mujer sonrió un poco.

Lang Shang: Bueno, el desayuno se enfría – les dijo levantándose – Será mejor que vengan.

Kankuro: De acuerdo – dijo levantándose de la cama, Temari también comenzó a caminar hacia el otro cuarto, mientras que, Baki también se levantó de la cama y miró a su alrededor, definitivamente había visto a esa mujer una vez.

Y la había visto hablando con el Cuarto Kazekage en su oficina hacía muchos años.

Los hermanos de la Arena observaban bastante curiosos la casa de aquella mujer, parecía estar hecha a base de coral, y se sentía bastante fresco, cuando llegaron a lo que era su sala, pudieron observar que la mesa y las sillas eran de cristal, además, si mirabas del otro lado de la sala, había un enorme ventanal en el que podías observar el hermoso arrecife de coral, además, a esa hora, los peces y demás especies marítimas comenzaban a nadar por el lugar, Temari y Kankuro se sorprendieron.

Temari: ¿Estamos bajo el agua? – preguntó sorprendida y Lang Shang asintió.

Kankuro: Wow, es increíble.

Lang Shang fue a la cocina y les sirvió wafles, cuando los tres se sentaron, quedaron observando el plato de manera algo rara.

Lang Shang: ¿Qué? Son wafles.

Kankuro miró el plato.

Kankuro: Ni siquiera sé que es eso – jan – sonrió algo incómodo.

Lang Shang: Es una especie de galleta con masa crujiente parecida a un barquillo, chicos, de haberlos querido envenenar o matar, los habría dejado a merced de Jenica.

Kankuro: ¿Conoces a la mujer que nos atacó?

Lang Shang asintió: Hemos sido enemigas por muchos años.

Temari: Entonces, si tú eres la hechicera del mar ¿es cierto? ¿te enfrentaste al Segundo Kazekage?

Lang Shang cerró los ojos y suspiró, no eran gratos recuerdos: Ese… - dijo con dificultad mientras pensaba en diferentes insultos y adjetivos que en definitiva le quedarían a ese infeliz – Hombre – dijo finalmente, intentando ser educada – Fue una de las personas más desagradables con las que me he topado en mi vida.

Los tres Shinobi de la Arena se miraron entre sí, parecía ser que las historias eran ciertas.

Kankuro tuvo curiosidad, sin embargo, estaba pensativo, en si hacer la pregunta o no, unos segundos después, decidió hacerlo.

Kankuro: Entonces, ¿fuiste tú quien lo derrotó?

Temari miró a Kankuro de forma reprobatoria, mientras que Baki estaba esperando la respuesta a la pregunta.

Lang Shang: Eran tiempo diferentes – les dijo la mujer – En aquellos días, la guerra siempre estuvo a la vuelta de la esquina debido a las guerras de expansión territorial, por lo mismo, la mayoría de los gobiernos eran sumamente militarizados, solo les importaba el poder y abarcar lo más que pudieran en territorio, debido a ello, las diferentes opiniones que algunas personas pudieran tener acerca de cómo se hacían las cosas, eran opiniones tabú, cuando los descubrían, los acusaban como traidores y los desterraban, esa es la historia de la mayoría de los clanes y pequeños pueblos que viven en el desierto hoy en día, el Segundo Kazekage fue uno de los líderes más crueles, soberbios, arrogantes y con ambición desmedida que he conocido, y no lo digo solamente por lo que le hizo a mi pueblo, también a Shukaku y a la Aldea, los dejó en la ruina.

La mujer estaba hablando de manera seria, pero lo más sorprendente era que lo que estaba diciendo coincidía con los libros de historia de la Aldea de la Arena, como si ella hubiera vivido en esa época.

Baki: ¿Conoces al Ichibi?

Lang Shang: Su nombre es Shukaku – lo corrigió – Y sí, lo conocí hace muchos años, cuando las Aldeas estaban comenzando a encerrar a los bijū en humanos nos pareció sumamente cruel, así que objetamos para que eso no sucediera, sin embargo, al descubrir nuestro poder, quisieron utilizarnos como armas militares, y como ya les había dicho, al tener una opinión diferente, nos consideraron una amenaza, fue por eso que comenzaron a cazarnos, el encerrar a los bijū, privarlos de su libertad, fue un error que los humanos pagaron con mucha sangre y mucho odio entre los suyos por generaciones.

Kankuro y Temari quedaron en silencio, eso era algo cierto, ellos lo habían vivido en carne propia con su hermano menor.

Lang Shang: Sin embargo – dijo y miró a los dos hermanos de la Arena – Me alegró que después de todo, los humanos finalmente empiecen a ver y a sentir que la libertad, es un derecho de todo ser sensible, entre ellos, los bijū, su hermano ha hecho un gran trabajo junto con sus compañeros para demostrarnos lo que sus antepasados debieron haberle mostrado al mundo, que todos podemos convivir en paz si respetamos a los demás y nos apoyamos entre nosotros, ya sean humanos, o no.

Los hermanos se miraron sorprendidos, y Baki no le quitaba la mirada de encima a Lang Shang, sí, estaba seguro de que era ella.

Baki: Hablando del Kazekage – dijo el hombre – Nuestra misión original era buscarte y llevarte con él.

Lang Shang: ¿Con el Kazekage? – preguntó y el hombre asintió.

Baki: Si de verdad ustedes me vinieron a buscar, significa que alguien más le habló de mí, porque para la mayoría de las personas, yo solo soy un mito.

Temari: El Kazekage nos mandó a buscarte por petición de la Alianza Shinobi – le dijo la rubia – Estamos ante un nuevo enemigo que está amenazando al mundo Shinobi.

Lang Shang: ¿Quién les habló sobre mí?

Baki: Una mujer llamada Morgana – le respondió y Lang Shang abrió los ojos como platos, dando a entender que conocía a la mujer – Antes de morir en un ataque del enemigo, les dio a nuestros aliados de la Aldea de la Hoja un mensaje, un talismán y nos pidió que te encontráramos.

Lang Shang suspiró sorprendida y cerró los ojos con preocupación.

El que no fuese la misma Morgana quien fuera a buscarla, solo significaba que la mujer había fallecido, como los shinobi habían dicho.

Era otra persona que había fallecido peleando para mantener a Makoto a raya.

Lang Shang había conocido a miles de personas que habían fallecido peleando contra las fuerzas de Makoto, eran tantas, que ya hasta había perdido la cuenta.

Sin embargo, que el enemigo hubiera atacado revelándose ante el Mundo Shinobi, significaba que, finalmente, estaba por desatarse otra guerra.

Lang Shang: Entonces, ¿las cosas han llegado a esté punto? ¿Hace cuánto pasó eso? – le preguntó a Baki.

Baki: Un par de días – le dijo a la mujer.

Lang Shang suspiró: De acuerdo, cuando terminen de desayunar, nos iremos a su aldea.

Kankuro: ¿Así de fácil? – preguntó sorprendido.

Lang Shang: ¿De qué hablas?

Kankuro: La verdad, creí que te negarías – jan, después de lo que sucedió con el Segundo…

Lang Shang: Eso no es importante ahora mismo – le respondió – Además, ese hombre ya está tres metros bajo tierra, y sí, ustedes son sus descendientes, pero ninguno de ustedes es él, sería algo absurdo de mi parte culparlos por algo que sucedió antes de que ustedes nacieran.

Fue entonces cuando escucharon un sonido que provenía del arrecife, todos voltearon y pudieron observar que alguien se acercaba nadando, parecía ser una mujer.

La mujer se levantó de su silla y se dirigió hacia otra habitación, los shinobi miraron a la mujer que se acercaba, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, casi les daba un infarto.

Aquella mujer poseía una cola de pescado.

Era una sirena.

Kankuro: ¿Pero qué…? – intentó preguntar, sin embargo, dicha sirena nadó hacia la dirección en la que se había dirigido Lang Shang, así que Temari y Baki corrieron en la misma dirección.

No muy lejos, en un cuarto, se podía observar a Lang Shang en una habitación completamente hecha de corales, en el suelo, podía observarse como había una pequeña abertura que estaba rodeada por un extraño brillo.

Fuera de ella, podía verse a la sirena nadando hacia aquella pequeña abertura, Lang Shang se hincó y estiró la mano, la sirena entró un poco en la abertura, dejando ver que poseía un ondulado cabello negro, piel apiñonada, ojos verdes, además, por la piel del cuello podían divisarse las pequeñas escamas de color naranja que recorrían su pecho, cubriendo sus pechos con escamas naranjas.

La sirena, al ver a los humanos, abrió los ojos bastante sorprendida, y retrocedió hasta que solo una parte de su cabeza y sus ojos estaban fuera del agua, Lang Shang, extrañada por su comportamiento, miró atrás y entendió la situación.

Lang Shang: Min anisycheíte Atina, eínai oi kalesménoi mou, den tha sas vlápsoun – le habló a la sirena, en un tono tranquilizador.

Atina: ¿Eísai sígouros? – le preguntó la sirena, los shinobi se quedaron sorprendidos al ver que la sirena podía hablar, aunque aún no salían del asombro.

Lang Shang: Den eínai epikíndyna, tóra, ¿échete káti na mou dósete?

La sirena asintió, y detrás de ella, sacó una concha de mar bastante grande y se la entregó a la hechicera.

Atina: Eínai éna mínyma apó ton Ieró Ieró tou Soukélou – le dijo a la mujer, quien se sorprendió.

Lang Shang: Entáxei, egó tha sas dóso tin apántisí mou, boreíte na páte – le dijo mientras se levantaba, con ello, la sirena solo hizo una pequeña reverencia, después, miró algo insegura a los humanos antes de sumergirse en el agua y volver a su hogar.

Temari: Eso… - dijo saliendo de su trance - ¿Era una sirena? – preguntó sumamente sorprendida.

Lang Shang la miró: Si de verdad sus camaradas encuentran la Corte – le dijo a la mujer – Entonces, van a tener que enfrentarse a la verdad.

Baki: ¿De qué hablas?

Lang Shang: Tendrán que saber que los humanos y las invocaciones ninja no son los únicos que habitan estas tierras – les dijo seria, entonces, la mano de la mujer comenzó a emitir una pequeña luz de color azul, cuando su mano tocó la concha de mar, de su interior, salió un pequeño torbellino de agua, que se alzó con delicadeza y comenzaron a formar letras en el aire, era una frase.

"Quattuor homines habere aenigmate interruptio cadens, nunc in sacra sede positis sunt petentis Sucellus"

Cuando Lang Shang leyó el mensaje, simplemente suspiró un poco aliviada.

Si de verdad los humanos estaban a punto de descubrir el Santuario Sagrado de Sucellus, eso significaba que la verdad saldría muy pronto a la luz, y también, que la muerte de Morgana no había sido en vano.

Lang Shang: Temari – le dijo a la rubia – Será mejor que junten sus cosas, en cuanto terminen, nos iremos a Sunagakure.

Temari: ¿Sucedió algo?

Lang Shang: Se los contaré en el camino, ahora, ve por tu hermano.

Temari: De acuerdo – dijo y comenzó a caminar, sin embargo, Baki no se había movido para nada, Lang Shang y él estaban mirándose fijamente, cuando el mayor notó que Temari estaba lo suficientemente lejos, habló.

Baki: Ya los conocías ¿no es así? – le preguntó directamente a la mujer.

Lang Shang: ¿De qué hablas?

Baki: A los hermanos de la Arena, una vez te vi a ti junto con una mujer pelirroja hablando con el Cuarto Kazekage.

Lang Shang suspiró: Tú fuiste el maestro de sus hijos, eso significa que Rasa te tenía confianza, y al mismo tiempo, tenías un jutsu o chakra especial para poder controlar a Gaara si alguna emergencia llegara a ocurrir, pero si él no te dijo nada de mí, ni de mi compañera, yo no tengo el derecho de hablar acerca de eso, mucho menos con Rasa muerto.

Baki: Entonces, es cierto ¿Karura-sama sigue con vida? – le preguntó.

Esa sí era una pregunta difícil que responder.

Lang Shang: No lo sé – le contestó – Han pasado años desde la última vez que la vi.

Baki: ¿Qué hay de Bailyn? – le preguntó y Lang Shang lo miró sorprendida – Oí que el Cuarto Kazekage llamó así a tu compañera.

Lang Shang lo pensó un momento: Sí, Bailyn sigue viva, pero te pido que, si tienes un poco de consideración, no les digas nada a ninguno de los tres, creo que ya tienen suficiente por ahora con esa loca persiguiéndolos.

Baki: ¿Qué conexión tuviste con sus padres?

Lang Shang: Si la verdad sale a la luz, ni tú ni ellos van a tardar mucho en descubrir el secreto de Rasa y Karura – le respondió, dando por finalizada la conversación, alejándose del cuarto, dejando a Baki bastante pensativo.

Si esa mujer tenía algo que ver con lo que había sucedido con el Cuarto Kazekage o no, tenía que averiguarlo, sin embargo, debía ser cuidadoso, después de todo.

Estaban hablando de los padres de Temari, Kankuro y Gaara.

Debía hacer sus investigaciones sin que esos tres se enteraran, por lo menos, hasta que supiera la conexión que tenía esa mujer con la familia de la Arena.

Además, lo que Gaara les había dicho acerca de que el enemigo había conocido y probablemente, también enfrentado a Karura, definitivamente significaba algo.

Parecía que tarde o temprano el secreto del Cuarto Kazekage y su esposa debería salir a la luz

O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O

Rothenburg, Ciudad, Cerca del Cuartel Militar

Daniela se había arreglado un poco, se había puesto una blusa de tirantes color azul, unos pantalones negros ajustados junto con unos tacones del mismo color que su pantalón, se maquilló un poco y se abrigó porque hacía frío afuera, caminó por el pasillo para salir, pero entonces, alguien la detuvo.

Victoria: ¿A dónde vas? –le preguntó su hermana, a lo que la pelirroja se sorprendió.

Daniela: Voy a salir – contestó simplemente.

Victoria: ¿Vas a salir por regalos? ¿O qué?

Daniela: Voy por mi propio regalo –dijo sonriendo traviesa, su hermana ya se había dado una idea de a dónde iba.

Victoria: Oh, vaya ¿y ese regalo tiene nombre? –le preguntó con una ceja levantada y rostro serio.

Daniela: Sí, señor no identificado –dijo y su hermana la miró de nuevo - ¿Qué? ¿No puedo tener una vida privada?

Victoria: ¿Su nombre?

Daniela: Puedes relajarte, solo estamos juntos cuando queremos desahogarnos, o simplemente, queremos tener compañía amistosa.

Victoria: No te pregunté cuando están juntos, si no su nombre.

Daniela: No te lo diré yo –aclaró cruzando sus brazos, pero con una sonrisa pícara en el rostro.

Victoria: Por tu manera de hablar siento que solo es una aventura ¿me equivoco? –preguntó.

Daniela: Tal vez lo es, tal vez no.

Victoria: ¿Y él lo sabe? –preguntó refiriéndose a su especie de relación.

Daniela: Claro que lo sabe, es nuestro acuerdo, solo intimidad sin compromiso alguno –dijo y le guiño un ojo a su hermana, a lo que Victoria solo suspiró resignada.

Victoria: Te quiero aquí antes de la cena, te hablaré si te pasas de la hora.

Daniela: Bien, como gustes.

Victoria: Cuídate por favor

Daniela: Siempre lo hago ¿por qué crees que no te he dado un sobrinito? –preguntó burlonamente.

Victoria: Y espero que así se mantenga hasta que te sientas lista para ello –le advirtió.

Daniela: Para eso falta muchísimo tiempo y probablemente no sea con mi regalo de esta noche –habló y luego sonrió –Nos vemos al rato –dijo y salió de la casa cerrando la puerta.

Victoria solo negó con la cabeza, estaba acostumbrada a las relaciones pasajeras que su hermana sostenía con algunos hombres, afortunadamente, Daniela siempre tuvo los pies en la tierra, dejando de lado los sentimientos, pero no su moral, por lo que la pelirroja jamás se había metido con algún hombre casado o con pareja.

La razón por la que su hermana le preguntaba acerca de sus encuentros era debido a que Rothenburg estaba volviéndose peligroso para las personas que caminaban solas, sin embargo, Daniela le comentó que la persona con la que iba, fuese con la que fuese, ya tenían un acuerdo, osease, que no era la primera vez que se veían, lo que la tranquilizó.

Después de todo, Daniela siempre había sido muy inquieta y aventurera, para que ella se estableciera en un lugar y formara una familia, debía conocer mucho a su pareja, sin embargo, Daniela era una mujer que se aburria fácilmente y que no le gustaban mucho los compromisos a menos que la cautivaran de sobremanera.

Daniela caminó por la ciudad hasta llegar a un callejón algo solitario, muy cerca de los cuarteles militares, ahí se recargo en una pared y esperó a que llegara la persona que la había citado ahí.

Pasaron unos minutos antes de que se escucharan pisadas en la nieve acercándose a ella.

¿?: ¿Espera a alguien, señorita? –preguntó una voz varonil, Daniela, que tenía sus ojos cerrados simplemente sonrió al reconocer al dueño de esa voz.

Daniela: Creo que estoy algo perdida –dijo mirando al hombre.

¿?: ¿Me permitiría ser su guía? –le preguntó picaronamente mientras se aceraba más a ella, invadiendo el espacio personal de la mujer.

Daniela: ¿Qué tienes en mente? –pregunto jalándolo de la corbata acercándolo aún más.

¿?: Hay muchos lugares hermosos en esta ciudad, pero me encantaría darle una bienvenida cordial en mi habitación, específicamente –dijo y la jaló de la cintura atrayéndola hacia él –En mi cama.

Daniela: Entonces ¿qué estamos esperando? –le preguntó para luego besar al hombre apasionadamente y que esté le correspondiera de igual manera.

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Rothenburg, Mansión Firefly

Katherine entró a su casa hecha una fiera, azotó la puerta cuando entró y cruzó el vestíbulo de la mansión hasta llegar a la enorme sala, en donde había un sofá del mejor cuero de la ciudad, aventó la bolsa al sofá y se dirigió directo a la barra, donde agarró el tequila y se sirvió una cuba que inmediatamente se tomó, luego se sirvió otro e hizo lo mismo.

Katherine: Maldita rubia –dijo y se tocó el lugar de la cachetada – Ésta me la pagas, escuincla estúpida.

Susan entró a la sala y vio a su hermana, en cuanto escuchó la puerta de la entrada azotarse, sabía que algo andaba mal.

Susan: Entonces, ya llegaste –dijo y su hermana la volteó a ver.

Katherine: Sigue siendo mi casa, así que no sé de qué te sorprendes.

Susan: ¿Dónde estabas? –preguntó cruzando sus brazos.

Katherine: Ahora resulta que tengo que darte explicaciones –dijo molesta, quería irse y olvidar la humillación de la rubia, además, no estaba de humor para los reclamos de su hermana.

Susan: Katherine –dijo y la otra se detuvo –Ven para acá –dijo y a la menor no le quedó de otra más que hacerle caso - ¿Qué te paso? –Le preguntó preocupada –Traes la cara roja.

Katherine: ¿De verdad quieres que te lo diga? –Pregunto sarcásticamente –Me pasó lo de siempre, tu querida protegida me tiró una cachetada ¿contenta? –pregunto queriendo poner a su hermana en contra a Natsuki.

Susan: ¿Cómo? –preguntó no entendiendo la situación.

Katherine: Así, como lo escuchas.

Susan: Y ¿por qué? – preguntó mirando a su hermana, la conocía muy bien, cada vez que esas dos tenían un conflicto, Katherine era la que siempre iniciaba la pelea, no Natsuki.

Katherine: Pues porque me odia –dijo tratando de excusarse - ¿Por qué va a ser?

Susan: A ver –dijo tratando de guardar la calma –Simplemente, se acercó a ti ¿y te cacheteó? ¿así, nada más? –preguntó ya sabiendo la verdad.

Katherine: Exacto, así – mintió descaradamente, a lo que la mayor solamente soltó una risa ronca.

Susan: Sí, claro ¿y tú? ¿qué le hiciste o que le dijiste? –preguntó y Katherine abrió la boca, intentando parecer ofendida, sin decirle la verdad a Susan.

Katherine: No le dije nada –mintió.

Susan: ¿No la provocaste?

Katherine: No –volvió a mentir

Susan: No, perdón, pero no te creo nada Katherine –dijo cruzándose de brazos.

Katherine: Claro, siempre le crees más a la mocosa esa que a mí, que soy tu hermana –dijo haciéndose la indignada.

Susan: Le creó a la experiencia, y sé, que estas mintiendo acerca de que no la provocaste.

Katherine: ¡¿Cómo puedes sacar conclusiones si ni siquiera estuviste ahí?!

Susan: Porque te conozco –dijo y suspiró –Mira Katherine –dijo guardando la calma –Yo no quiero tener problemas contigo, así que, te lo voy a dejar en claro, no quiero que te acerques a esa familia, y no estoy jugando –dijo mirándola seriamente, aumentando la ira de la menor.

Katherine: ¡¿Y tú quién te crees que eres para darme ordenes?! –Preguntó exaltada y molesta – ¡Siempre te has creído perfecta y la que lo merece todo ¿no?! ¡Déjame recordarte que soy mucho mejor que tú! ¡Y la primera que se fijó en Minato, fui yo! –exclamó muy molesta, intentando hacer sentir mal a su hermana, a lo que la otra simplemente la miro decepcionada, pero, sobre todo, muy triste.

Susan: No saques a Minato en esto ¿quieres? –Dijo y suspiró –Estoy harta de discutir contigo porque siempre es lo mismo, ¡Siempre me sacas el mismo tema! –exclamó molesta y dispuesta a irse, ya que no quería seguir discutiendo, menos en lo que respectaba al tema de Minato, pero la menor, la tomó del brazo, impidiendo que se fuera,

Katherine: Fuiste tú la que empezó todo esto – le reclamó molesta.

Susan: Sabes algo, creo que todos estaríamos un poco más tranquilos si tú y el alacrán de tu marido, vivieran fuera de la isla – le contestó, insinuando algo que a Katherine le daba miedo.

Katherine: Tú, ¿me estas corriendo?

Susan: No me estas dejando opción, al igual que cuando nos fuimos de Konoha por la obsesión que tenías con Minato ¿si te acuerdas lo que hiciste? – le reclamó, y Katherine la soltó, sabiendo bien a lo que se estaba refiriendo su hermana mayor – Desde que se casaron, le hiciste la vida imposible a Kushina, y después de lo que intentaste, no me dejaste más opción más que irnos de Konoha, pensé que mejorarías un poco y renunciarías a tú obsesión por él, ¿tú crees que a mí me da gusto saber que a pesar de que ya han pasado más de 20 años, tú sigues obsesionada con Minato? –dijo y la menor iba a replicar pero la mayor no la dejo -Y que encima de ello, desde que te enteraste que Natsuki era su hija te has dedicado a hacerle la vida imposible ¿Crees que me hacen feliz tus actitudes?

Katherine: Eso no te da derecho a correrme, yo hago con mi vida lo que me da la gana.

Susan: Claro que me da derecho –dijo tranquilamente –Porque a pesar de lo que tú digas, Kushina y Minato eran mis mejores amigos, yo vi crecer a esa niña, y la quiero como si fuera mi propia hija –dijo y levantó un dedo - He tratado de ser paciente contigo pero todo tiene un límite, así que te lo advierto Katherine, tienes estrictamente prohibido acercarte a Natsuki, a su hermano y a todos los de esa familia, si no cumples con eso, entonces, será mejor que vayas empacando tus maletas ¿te quedó claro? –le pregunto muy seriamente, fue entonces cuando la menor se asustó y había una simple razón.

Su hermana siempre cumplía con sus advertencias.

Susan subió las escaleras intentando no perder la poca paciencia que le tenía a su hermana, cerró su puerta y se acostó en la cama, definitivamente sin importar cuantas veces hablara con su hermana.

Siempre terminaban discutiendo.

Habían pasado más de 20 años, pero Katherine aún no se rendía, todavía tenía esa obsesión por Minato.

Y eso le preocupaba realmente, ya que, durante los últimos 23 años, Katherine había hecho cosas que delataban que no estaba bien de manera psicológica, su obsesión por el rubio y el odio, junto con la envidia que le tenía a Kushina por haberse casado con él, la estaban llevando a sus límites mentales, era debido a eso que Susan había preferido irse a otro lugar con su hermana.

No le había quedado opción después de lo que Katherine había intentado hacer.

No iba a permitir que Katherine cometiera un acto que iba a terminar con el matrimonio de Minato y Kushina para siempre.

Pero tampoco podía dejar sola a su hermana, así que decidió sacar a Katherine de la Aldea, buscando refugio temporal con Kasuo en Kawagakure, hasta que supieran de un nuevo lugar para establecerse.

Además, las batallas con los secuaces de Makoto cada vez iban intensificándose más, y con la Tercera Guerra Shinobi en curso, las cosas se estaban complicando cada vez más.

Debido a eso, prefirió dejar Konoha antes de que algo pudiera llegar a pasarle a la Aldea o a sus amigos.

Era debido a ello que había renunciado a su vida como Shinobi de Konoha.

Había veces en las que debían realizarse sacrificios para lograr objetivos mayores.

Y ella estaba dispuesta a pagar ese precio a costa de su propia felicidad.

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Mundo Shinobi, Kawagakure, Oficina del Daimyō.

Kasuo se encontraba revisando y firmando papeles, todo tenía que estar en orden, los permisos debían ser aprobados, el dinero tenía que estar bien repartido, etc.

Estaba completamente perdido leyendo aquellos papeles hasta que escuchó que alguien tocaba la puerta.

Kasuo: Adelante – dijo, haciendo que la persona pasara, Kasuo sonrió cuando se dio cuenta de quien se trataba.

Era una mujer muy bella, su cabello era largo y de color chocolate, poseía unos hermosos ojos color miel, era de piel morena clara, llevaba puesta una blusa de tirantes anchos color azul, un pantalón blanco y unas sandalias con tacón blancas. La mujer poseía unos rasgos muy tranquilos y bonitos, haciendo que tuviera un rostro amable, y en su mano derecha, llevaba una argolla de matrimonio en su dedo anular.

En la otra mano, parecía llevar un pergamino.

Su nombre era Larisa, y era la esposa del Daimyō de Kawagakure, osease, de Kasuo.

Larisa: ¿Interrumpo? – le preguntó y Kasuo negó.

Kasuo: ¿Qué sucede? – le preguntó su esposo.

Larisa: Me acaba de llegar un reporte de los guardianes de las puertas – le extendió el pergamino, haciendo que Kasuo lo tomara – Parece ser que cuatro humanos cruzaron las puertas y se dirigen al Santuario.

Kasuo sonrió: Parece ser que el aprendiz de Minato y su equipo son muy audaces.

Larisa: Por lo que escuché de parte de Aliusa, el hijo de Shikaku está con ellos, así que no me sorprende que resolvieran el acertijo tan rápido – sonrió la mujer, a lo que su marido estuvo de acuerdo – Cariño – dijo tomando la atención de su marido - ¿Estás seguro?

Kasuo: ¿De qué hablas? – le preguntó.

Larisa: Acerca de llevarlos al Santuario de Sucellus.

Kasuo: Ellos están buscando la Corte.

Larisa: Sí, pero para encontrar la Corte de Egeskov, tienen que llegar al Santuario Sagrado de Sucellus y cruzar por la Ciudad de Belenus.

Kasuo cerró sus ojos, su esposa lo había descubierto.

Larisa: ¿Ese era el plan desde el principio? – preguntó y su marido la miró.

Con la mirada, Kasuo había respondido la pregunta de Larisa.

Larisa: Kasuo, no creo que sea una buena idea.

Kasuo: Larisa – le dijo suavemente a su esposa mientras se levantaba de su asiento – Sabes tan bien como yo que no podemos seguir ocultando secretos a los Shinobi por más tiempo, y más aún cuando estamos al borde de una guerra.

Larisa: Pero ¿estás seguro de que vamos a poder confiar en los humanos? ¿estás seguro de que no trataran de hacernos lo mismo que le hicieron a los bijū por siglos?

Kasuo se acercó a su esposa: Después de la Cuarta Guerra Shinobi, los bijū ya son libres y los humanos ya están aprendiendo a convivir con ellos.

Larisa: Sí, pero tuvieron que pasar siglos para eso – dijo angustiada - ¿Cómo sabemos que no van a querer aprovecharse de las criaturas sobrenaturales?

Kasuo puso sus manos sobre los hombros de su esposa para tranquilizarla un poco: Tendremos que confiar en ellos.

Larisa suspiró preocupada.

Kasuo: No te preocupes, todo irá bien – le sonrió su esposo.

Realmente, Larisa quería creer en las palabras de su marido, sin embargo, ella, al igual que muchas criaturas sobrenaturales, hace mucho tiempo, había visto el lado más oscuro de la humanidad, la parte que lo ambiciona todo sin detenerse, de odiar a lo que era diferente a ellos, se sentir envidia y rencor cuando no eran capaces de obtener lo que querían.

Larisa: Espero que, de verdad, tengas razón – dijo mirando a su marido.

Kasuo: ¿No siempre la tengo? – le respondió con una sonrisa picarona.

Larisa rio un poco: No siempre.

Después de eso, ambos se miraron con profundo amor, y compartieron un pequeño beso.

A pesar de haberse casado hace siglos, los dos seguían amándose profundamente, cuando se separaron, ambos se mantuvieron cerca del otro.

Kasuo: Además, si Naruto habla con Natsuki y ella le explica acerca de los seres sobrenaturales, estoy seguro de que Naruto hará lo posible para que las Naciones Shinobi acepten a los seres sobrenaturales.

Larisa: ¿Cómo estas tan seguro?

Kasuo: Por que eso fue lo que hizo Naruto con las Naciones Shinobi – dijo sonriendo – Hizo que dejaran sus diferencias a un lado para que pelearan lado a lado como si fueran de la misma Aldea, y ahora, la Alianza Shinobi parece más fuerte gracias a sus misiones en conjunto, Larisa, no podremos superar la guerra que se nos avecina si no confiamos los unos en los otros, seamos seres sobrenaturales o seamos humanos; solo trabajando juntos, saldremos de ésta.

Larisa suspiró resignada: De acuerdo, confiare en tu plan y en la confianza que pones en los humanos – dijo y Kasuo sonrió para después besar su frente suavemente – Por cierto, ¿tienes noticias de Nat?

Eso hizo que su marido se separara un poco, negando con la cabeza.

Kasuo: Llamé a Ryan ayer, para saber si estaba bien, y le pedí de favor que le dijera que me contactara, y bueno – dijo y suspiró – Aún nada.

Larisa: Dale tiempo, no ha sido fácil para ella.

Kasuo: Lo sé, por eso estoy intentando darle su espacio, pero me preocupa que haga una tontería.

Larisa: Sabes bien que no le gusta que sean tan sobreprotector – le dijo su mujer.

Kasuo: No estoy siendo sobreprotector, estoy siendo precavido – le respondió su marido, a lo que Larisa simplemente rodó los ojos.

Desde siempre, Kasuo era muy sobreprotector con los niños, independientemente si eran parte de su familia o no, sin embargo, cuando se convirtió en el padrino de Natsuki, se volvió muy sobreprotector con la niña, y aunque ella ya estuviera creciendo, Kasuo la seguía sobreprotegiendo, sobre todo después de la muerte de Nicholas y Adelaida, cosa que no le agradaba mucho a la rubia, ya que no le gustaba que la trataran como una niña.

Kasuo suspiró: En todo caso, espero que el próximo año podamos pasar Navidad y Año Nuevo juntos.

Larisa asintió: Estoy de acuerdo, de todas maneras, ya mandé a alguien a que mandara nuestros regalos para la familia.

Kasuo: Espero que esté año si le guste el regalo que le compré – dijo preocupado, mientras su esposa lo miraba con algo de reproche.

Larisa: Kasuo – el hombre la miró – El año pasado le regalaste un bono del ahorro que no podía gastar ¿en que estabas pensando?

Kasuo: Que aprenda a ahorrar, tiene que aprender a no derrochar tanto dinero – se excusó su marido.

Larisa: Kasuo, tú y yo sabemos que Natsuki, por lo general, es consciente de lo que gasta.

Kasuo: Por eso esté año le regalé ropa – le dijo su marido, a lo que su esposa no estaba muy convencida.

Larisa sabía bien que Kasuo era pésimo para dar regalos, cuando era niña, sus regalos le encantaban a la rubia, porque la mayoría eran peluches de felpa y vestidos de niña largos, evidentemente, los había comprado bajo el consejo de Larisa. Sin embargo, desde que empezó a crecer, Kasuo ya no sabía que regalarle, le había buscado varios regalos de ropa, pero parecía ser que ninguno de los vestidos que le regalaba le gustaban, porque nunca los había usado, por otra parte, siempre usaba la ropa que Larisa le compraba, era debido a eso que el año anterior Kasuo había decidido comprarle algo diferente.

Sin embargo, el bono de ahorro tampoco funciono.

Kasuo: Solo espero que esté año si le guste lo que le regalé – suspiró rindiéndose.

Larisa: ¿Qué le compraste esta vez? – indagó su esposa.

Kasuo: ¿Te acuerdas el sombrero del Sombrerero Loco en Alicia en el País de las Maravillas? – preguntó inocentemente, haciendo que los ojos de su esposa se abrieran desmesuradamente, mientras que su mandíbula casi iba a dar al suelo - ¿Qué? – le preguntó a su esposa – La última vez que la llevamos a ver esa película ella dijo que le encantaba el sombrero.

Larisa: Eso fue cuando ella tenía ocho años – le reclamó.

Kasuo: Pero esa es su película favorita y además…

Al final, su esposo siguió hablando y Larisa simplemente se resignó mientras ponía una mano en su frente, definitivamente su esposo era el peor para los regalos, era debido a eso que ella era la que siempre escogía los regalos de todo mundo, ya fuera para reuniones privadas o políticas.

Solo esperaba que Arata, el tío de Natsuki por parte de su padre adoptivo Nicholas, pudiera enviarle un regalo a su sobrina, uno que de verdad le gustara.

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Rothenburg, Parte Veraniega, The Kahala Hotel and Resort

En una habitación, las luces estaban encendidas, había ropas tiradas por todo el lugar, la cama estaba hecha un desastre y una mujer con cabello pelirrojo estaba sentada en la cama sonriente por el gran momento de placer que acababa de tener, no estaba completamente desnuda ya que llevaba la camisa del hombre, se escuchó una puerta abrirse y miró al hombre con una toalla alrededor de la cintura caminando hacia ella con dos copas de vino.

¿?: ¿Entonces? –Le preguntó mientras le daba una - ¿Qué planes tienes para esta noche?

Daniela: Una cena familiar–dijo dándole un suave sorbo a la copa - ¿Y tú? ¿Te quedaras toda la noche en tu oficina revisando papeles, General Kalakaua? –preguntó levantándose mientras caminaba por la habitación y quedar cerca de la enorme ventana con una hermosa vista al mar.

El hombre con el cual se encontraba, era nada más y nada menos que el General del Ejército de la isla, quien había recibido a Guren en la madrugada.

Adam Kalakaua, soltero, sin hijos, 35 años.

Era un hombre alto, en forma, muy atractivo, rasgos orientales, cabello negro, tez morena clara, cejas marcadas y un poco de barba. En personalidad era un hombre justo y muy responsable, devoto a su trabajo, ese era el mayor motivo por el cual no se había casado y mucho menos había tenido hijos, su trabajo le demandaba casi todo su tiempo.

Sin embargo, también era un hombre seductor, aunque bastante selectivo con las mujeres, las chicas tenían que tener rasgos específicos y Daniela cubría todos esos rasgos, los dos se conocieron por medio de Brianna cuando la mujer aún estaba en el ejército.

Durante el embarazo de Brianna, Adam estuvo muy al pendiente de Brianna, ya que ambos eran buenos amigos y Brianna era una de sus mejores compañeras de trabajo, siempre siendo la más valiente.

Ambos se mandaban miradas bastante tentadoras cuando Daniela iba a visitar a Brianna a los cuarteles militares y todo empeoró cuando Daniela comenzó a visitar los cuarteles diariamente para darles café a los soldados y cadetes, ya que, la cafetería familiar era una de las mejores en el pueblo.

Tiempo después, por medio de Mason, Daniela se enteró que quien pagaba los cafés para todos en el cuartel era Adam, volviéndose una excusa del General para verla en las mañanas.

La tensión se fue alargando con el tiempo hasta que, una vez, durante la madrugada, las oficinas del cuartel estaban solas y Adam pidió un café por teléfono a domicilio, justo cuando ya iban a cerrar.

Daniela, sabiendo lo que Adam le había invitado de manera implícita, decidió no dárselo al repartidor y se lo llevó personalmente, esa madrugada, las ropas de ambos volaron por la oficina, dejando que los dos se exploraran mutuamente como habían querido desde hacía tiempo.

Después, ambos se reunieron para hablar ya que querían que se volviera a repetir, pero ninguno quería tener compromiso alguno, así que lo hicieron, llegaron al acuerdo de que en su relación eran dos pilares, uno de ellos y en lo primordial, era el deseo sexual, mientras que el otro, estaba sustentado en la independencia de cada uno, ni uno ni otro se mandaban absolutamente nada, solo eran simples amigos que disfrutaban de su mutua compañía, sin lazos románticos, y mucho menos celos. Se respetaban sus espacios, si podían verse, bien, y si no podían, también. Jamás había ninguna clase de compromiso o celos hacia la otra persona, simplemente satisfacción y amistad.

Adam: Adivinaste –dijo poniendo una mano alrededor de la cintura de su amante –Pero antes, quería darte tu regalo de navidad, justo como habíamos quedado –dijo mientras dejaba la copa en una pequeña mesa que estaba al lado del gran ventanal.

Daniela: Quedé bastante complacida, muchas gracias – sonrió picaronamente cuando el hombre la acercó un poco más a su cuerpo.

A pesar de que no tenían ninguna clase de compromiso, Adam siempre trató muy bien a Daniela, felicitándola en su cumpleaños y llevándola en algunas ocasiones a cenar, más que nada, cuando ella quería, sin embargo, eso no quitaba que Daniela siempre dejó sus límites muy claros; eran amigos con derechos, nada más.

Para Adam, esa situación entre ambos era perfecta, ya que, Adam disfrutaba por completo sus encuentros apasionados y después de años de ser amantes, ambos se consideraban buenos amigos, había podido encontrar una amiga que lo podía entender, con la que podía hablar de cualquier tema, incluso de trabajo, ya que Daniela era una mujer muy inteligente, y en varias ocasiones, Adam le había pedido ayuda para descifrar códigos secretos o acertijos; sorprendiéndolo gratamente, ya que la pelirroja tenía una agudeza mental impresionante.

En aquella ocasión, a Adam le había parecido una gran idea consentirla un poco en Navidad, por lo que hacía una semana había reservado una de las mejores habitaciones en el hotel más prestigioso de Rothenburg en la Parte Veraniega de la Isla.

Esa habitación tenía la mejor vista del hotel, ya que podía observarse el mar y la playa, ya que el hotel estaba situado en las costas de la Isla.

Adam: ¿Y quién dijo que ya había terminado? –le preguntó picaronamente mientras besaba su cuello y Daniela dejaba su copa en el mismo lugar en el que la había dejado Adam, Daniela cerró los ojos mientras que él empezaba a desabotonar la camisa con una mano y con la otra levantaba la pierna de la chica para ponerla alrededor de su cintura - ¿Todavía tienes un ratito no? –le preguntó quitándole la camisa a la chica.

Daniela: Aprovechemos –dijo mirando al hombre con un brillo lascivo en los ojos.

Adam cargó a Daniela y la depositó en la cama, comenzando a besar su cuello y a acariciar su cuerpo, la mujer estaba soltando suspiros apasionados cuando sintió algo extraño.

Daniela: Creo que, algo está vibrando – le dijo entre suspiros, Adam le sonrió picaronamente y siguió atacando su cuello, comenzando a bajar por su clavícula, sin embargo, Daniela seguía sintiendo algo – No, espera – dijo haciendo que Adam la mirara – Algo en realidad, está vibrando – dijo y comenzó a buscar entre las cobijas, parecía ser que cuando llegaron a la habitación, Daniela había tirado su teléfono por accidente en la cama.

Lo encontró y vio el nombre de su hermana en la pantalla.

Vaya matapasiones.

Daniela: Lo siento, pero no puedo quedarme – le dijo al hombre.

Adam: ¿Es Victoria? –le preguntó dándole espacio a la chica para que se levantara.

Daniela: Sí, me dijo que me marcaria si se me hacía tarde –dijo comenzando a recoger su ropa del suelo y vestirse.

Adam: ¿Ella sabe acerca de esto? –le preguntó el hombre.

Daniela: No directamente, sabe que tengo una aventura, pero no sabe con quién, la que lo sabe es Brianna, pero nunca me ha dicho nada.

Adam rio un poco: No me sorprende –dijo volviendo a ponerse la toalla alrededor de su cintura, después de todo, por Brianna era que ellos dos se habían conocido.

Daniela: ¿De verdad piensas encerrarte hoy en tu oficina? –preguntó incrédula.

Adam: Tengo muchos reportes que hacer y varias órdenes que firmar para mañana, mi trabajo no conoce el descanso y lo sabes.

Daniela: Lo sé, pero es Navidad, creo que mínimo deberías de ir al festival.

Adam: No creo poder –dijo y la miró –Pero además ¿tú te estas preocupando por mí? –preguntó intentando molestarla, ya que, al principio de sus aventuras, Daniela lo había tratado con cierta frialdad, ahora, era diferente.

Daniela: Oye, aparte de amantes, somos amigos y la verdad creo que deberías de dedicarte un poco más de tiempo a salir, por lo menos en días festivos –dijo mientras terminaba de ponerse su blusa de tirantes y caminaba hacia Adam –Sé que tu trabajo es importante y eso, pero creo que deberías de buscar diferentes maneras de pasar el tiempo, sal un poco, ve el pueblo, haz amigos, gasta un poco de tu dinero en comida, ropa y otras cosas –dijo y el hombre la miró de frente mientras tomaba un poco más de vino y la chica tomaba su abrigo –Te lo recomiendo como amiga –dijo poniéndole una mano en su hombro, a lo que el hombre solo asintió.

Adam: Lo pensaré, por cierto, me encantó tu lencería – le dijo el hombre, a lo que Daniela le sonrió divertida.

Daniela: Tenía mis dudas, no te tardaste mucho en quitarla – dijo siguiéndole el juego.

Adam la tomó del brazo y la volvió a besar profundamente, Daniela sonrió un poco y se quitó.

Daniela: Deja de provocarme satanás, sabes que no puedo quedarme.

Adam: La próxima vez te invitó a mi casa y no voy a dejar que te escapes en toda la noche.

Daniela: Me parece bien, conozco el camino – le dijo para después, darle un beso rápido - Feliz Navidad, nos vemos luego –dijo y salió de la habitación para buscar el elevador.

Llegó al lobby y comenzó a caminar hacia la salida, esa era una de las noches más concurridas en los hoteles, debido a los turistas que visitaban la isla y cenaban en el lujoso restaurante del hotel.

Llegó a las afueras del hotel y pidió un taxi al vallet parking, quien, inmediatamente, le consiguió uno a la chica, la pelirroja le dio la dirección y el taxi arrancó con dirección a su casa.

Su "relación" con Adam era a sus ojos bastante sencilla, eran amantes pasajeros y buenos amigos, aquellos que románticamente sabían que no podían estar juntos, no porque no pudieran, sino porque no querían estarlo, no querían tener sentimientos románticos con otra persona, no necesitaban a otra persona en su vida.

Sin embargo, con lazos de amistad no se cerraba, era por eso que cuando necesitaba a alguien con quien hablar o un buen consejo, Adam sabía que podía pedírselo a ella. No se veía en un futuro lejano con Adam como pareja, simplemente sabía que algún día esa aventura tendría que acabar, pero mientras, había que disfrutarlo.

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Rothenburg, Casa Song

Todos se estaban alistando para la noche, ya eran las 8 de la noche, lo que significaba que la mayoría de los invitados estaba por llegar.

Y en cuanto Kurama Yang vio a su contraparte salir del baño con una toalla alrededor de su cuerpo y otra en su cabeza, además de estar tarareando una canción, supo que no era una buena señal para él, así que, comenzó a retroceder para huir de aquel cruel destino que le esperaba, sin embargo, no llegó muy lejos cuando Brianna apareció con una sonrisa malévola en su cara, intentó huir pero sus patas no fueron tan rápidas y Brianna lo atrapó rápidamente, esté intentó zafarse rasguñando a la mujer, pero Brianna fue más lista y lo soltó, el zorro clavó las garras en el suelo de madera, sin embargo, eso no fue suficiente, ya que la más alta lo tomó por las colas y lo llevó directamente a la bañera, claro, no sin que antes Kurama dejara sus uñas marcadas en medio de casi todo el pasillo.

Natsuki fue quien se encargó de bañarlo, pero se movía tanto que solo se escuchó el grito de Kurama mientras la rubia lo dejaba inconsciente para terminar de dejarlo limpio, Naruto observaba todo con una gotita en la cabeza y con un pensamiento en la cabeza.

Naruto: "Definitivamente tiene el mismo carácter que mamá - dattebayo" –pensó mientras veía a su compañero noqueado mientras sus ojos se hacían espirales, el zorro mareado, solo podía ver Bijudamas a su alrededor.

Cuando Natsuki termino de bañarlo lo soltó, pero esté estaba escurriendo de agua así que se sacudió, pero en vez de que su pelo se secara, lo único que hizo fue esponjarse, así que podía verse era una gran bola de pelos alrededor del cuarto de Natsuki, Naruto no pudo aguantarse y se carcajeó a mas no poder, pero ahí no acabó la tortura, ya que Natsuki lo empezó a cepillar y a perfumar, al principio no le agradó la idea y empezó a soltar palabrotas, por lo que la rubia le dio otro golpe en el hocico, y amenazó al zorro.

Natsuki: Hay niños en la casa, así que hazme el favor de comportarte ¿quieres? –amenazó con el puño alzado, así que al zorro no le quedo de otra más que sentarse y dejar que lo cepillaran o corría el riego de acabar con varios dientes rotos y el ojo morado, al principio le desagradaba, pero con el tiempo, se fue acostumbrando a la sensación y movía las orejas en señal de que le agradaba, sin embargo, nunca lo admitiría.

Por su parte Kurama Ying ya está preparado, en cuanto lo vio su contraparte, lo único que pudo hacer fue gritarle.

Kurama Yang: ¡¿Dónde está tu dignidad, imbécil?! –gritó molesto, a lo que su contraparte solo lo miró confundido.

La razón por la cual estaba molesto era que Kurama Ying iba vestido con un estilo de esmoquin para zorro negro, solo que la playera era blanca y larga, mientras que solo usaba un saco negro, además, de tener una corbata negra y unas mancuernillas negras, cuando Naruto lo vio se quedó asombrado.

Naruto: "Ese zorro tiene estilo - dattebayo" –pensó mientras al mismo tiempo se imaginaba al viejo Bee con alguna de sus rimas.

Kurama Yang casi se le iba encima, pero Naruto lo detuvo.

Naruto: Oh vamos, Kurama –dijo tratando de tranquilizar a su amigo –Tú tampoco te verías mal con ese traje – dattebayo –dijo y en cuanto lo escuchó, Kurama Yang le lanzó una mirada asesina a su compañero.

Kurama Yang: Escúchame bien mocoso –dijo y Naruto tragó saliva –En la vida, escúchame bien, en la vida, vas a verme a mí con una de esas cosas ¿me escuchaste? ¡Nunca! ¡Jamás! ¡En la vida! ¡No hay! ¡No existe! –dijo y empezó a zarandearlo tratando de calmar su furia e indignación mientras que los otros en la habitación solo les salía una gota de la cabeza.

Natsuki: Te ves bien –le dijo a su amigo.

Kurama Ying: Gracias –dijo sin desviar su mirada del otro par - ¿Y tú? –le preguntó a la rubia - ¿Qué vas a ponerte?

Natsuki: No lo sé –dijo y abrió su armario, que era bastante grande, ya que, después de todo, se había quedado con toda la ropa que le habían regalado cuando era la princesa, la chica miró los vestidos y sacó dos – Estoy entre estos dos ¿cuál se me ve mejor? –preguntó mientras Kurama Ying solo veía los vestidos preguntándose cual se le vería mejor a la rubia.

El primero era un vestido azul claro, de la parte de arriba era pegado y drapeado del lado derecho, dejando ver sus hombros, la falda era de paneles que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, resaltando la espectacular figura que la rubia poseía.

El Segundo era un vestido color agua gris, pero este si era ceñido al cuerpo, llevaba un escote tipo V, en la parte de la cintura aparecían unas pequeñas flores que iban incluidas en la tela, solo se veían las formas, no llevaba mangas y le llegaba a la altura de las rodillas.

Después de pensarlo por algunos segundos, Kurama Yang señaló el primero.

Natsuki: ¿Esté? –le preguntó y Kurama Ying asintió.

Kurama Ying: Te verías más fresca y juvenil, ese –dijo y señalo el gris –Es más para una reunión de empresas o algo así –dijo y se dirigió hacia el armario pero a la parte de abajo donde guardaba los zapatos, movió varias cajas hasta encontrar su objetivo, saco la caja y la abrió dejando ver unos zapatos de plataforma, color blanco cerrado en los dedos pero dejaban a ver un poco el pie, atados en dos cintas que contorneaban los pies –Estos zapatos te quedan bien con ese –dijo y después salto hacia el tocador donde empezó a buscar los aretes que le quedarían bien a la muchacha, saco una pequeña bolsita con un par de aretes largos de circonias y plata –Estos te quedan perfecto.

Natsuki: Gracias – le agradeció a su amigo y se metió al baño a cambiarse, cuando Natsuki cerró la puerta, fue cuando Kurama Ying notó la mirada impresionada de dos personas, Naruto y Kurama Yang lo observaban con los ojos como platos, aunque el segundo estaba prácticamente en blanco.

"¿Cómo una bestia, mi contraparte puede caer tan bajo?", se preguntaba el Kyūbi Yang, mientras tanto, el otro zorro solo se rascaba la oreja con su pata para luego sacudirse.

Kurama Yang: Sera mejor que te vistas Naruto –dijo y el rubio lo seguía mirando sorprendido –Tu ropa está en el cuarto de Alan –dijo simplemente y salió de la habitación para ver si podía hurgar en la comida y probar algo antes de la cena, sabía bien que, si Daniela o alguien más lo veía, probablemente lo terminarían inconsciente gracias al puño de Brianna.

Mientras tanto Naruto estaba preparándose para salir a festejar su primera navidad, ya se había cambiado, llevaba esmoquin negro, una blusa blanca de manga larga y del cuello le colgaba una corbata de color negro, no se había ni siquiera peinado, pero no se veía mal.

Él aún no entendía las costumbres de aquella isla, sin embargo, estaba más que dispuesto a aprender, además, Jiraiya le había dicho que era una festividad muy alegre, por lo que quería comprobarlo personalmente, se preguntaba si habría fuegos artificiales.

¿?: Te ves muy bien –dijo una voz extraña a sus espaldas, al darse cuenta, volteó a ver y pudo ver a la parte Ying de su Bijū –Me recuerdas a tu padre –dijo avanzando en la habitación de Alan, en donde estaba Naruto, para después subirse a la cama y sentarse ahí.

Naruto: Tengo que admitir que tú también te ves bien - dattebayo, no entiendo porque Kurama no quiere tener tú mismo estilo.

Kurama Ying: Ese zorro es un antipático, acabara todo amargado antes de que envejezca –dijo mirando fastidiado hacia otro lado, a lo que Naruto solamente se le salió una gotita.

Naruto: ¿Y eso cómo es posible? Si ustedes no envejecen - dattebayo –Preguntó, a lo que el zorro lo miró con una venita en la sien, Naruto entendió que no había dicho lo correcto y le salió una gotita por la cabeza –Lo siento.

Kurama Ying: No importa, ahora, voy a decirte algo –dijo y con una de sus colas cerró la puerta del cuarto.

Naruto: ¿Qué sucede?

Kurama Ying: Esta noche es tu primer Navidad ¿no es así? –preguntó y el rubio asintió –Esta bien, pero tienes que saber acerca de Susan.

Naruto: Natsuki me ha contado de ella, es su madrina – dattebayo.

Kurama Ying: Es más que eso… -dijo intentando encontrar las palabras correctas –Susan –dijo y suspiró, extrañando a Naruto –Ella conoció a tus padres –dijo y el rubio abrió los ojos como platos –Susan y Katherine son originarias de Konoha, Kushina era la mejor amiga de Susan, estuvo en su equipo de Genin junto con ella, ambas estuvieron juntas por mucho tiempo.

Naruto: ¿Tú como sabes eso? –le preguntó sorprendido.

Kurama Ying: Recuerda algo, antes de que ustedes dos nacieran, el otro Kurama y yo éramos uno solo y estábamos dentro de tu madre, durante ese tiempo podíamos observar todo lo que ella hacía, así que créeme cuando te digo que sabíamos a las personas que frecuentaba, y entre ellas, estaba Susan Firefly, era de una familia común en Konoha, sus padres murieron a una muy temprana edad, lo único que le quedaba de familia era su hermana, Katherine…

Naruto: ¿Eso significa que tanto ella como su hermana conocían a mamá?

Kurama Ying: No solo a ella, también a tu padre y a decir verdad ambas conocían a Minato mucho tiempo antes de que tu madre llegara a la vida de tu padre… -dijo intentando insinuar algo.

Naruto: Entonces ¿eran amigos los 4? –preguntó.

Kurama Ying: Corrección, eran 5, Susan, Minato, Kushina y otras dos personas, Katherine estaba muy apartada de los tres.

Naruto: ¿A qué te refieres? –preguntó.

Kurama Ying: Voy a serte completamente honesto, sabes bien que puedo detectar las emociones negativas – dijo y Naruto asintió - Desde que conocí a Katherine no me agrado para nada, me daba una sensación amarga de inseguridad e incomodidad, como si estuviera escondiendo algo dentro de ella que tarde o temprano podría hacernos daño.

Naruto: ¿Qué hay de Susan?

Kurama Ying: Susan es el otro lado de la moneda, es honesta, amable, noble, carismática, protectora, una gran amiga, pero más que nada, ella sabe cuándo le toca perder…

Naruto: ¿Perder? –Preguntó sin entender - ¿Perder qué?

Kurama Ying: Perder, en el sentido general –dijo tratando de evadir el tema.

Naruto: ¿Esto tiene que ver con el odio que siente hacia Natsuki? –Preguntó y Kurama Ying evadió la mirada –Kurama, ya me dijiste la mitad de la historia – dattebayo, me estas ocultado algo, necesito que me lo digas –dijo y Kurama lo miró – Quiero proteger a Natsuki, me está ocultando algo, necesito saber a quién me estoy enfrentando y por qué lo está haciendo.

Kurama Ying volteó a la puerta: No es una historia sensible, ni siquiera Natsuki sabe acerca de esto…

Naruto: ¿Qué parte no sabe?

Kurama Ying: Todo lo que te estoy diciendo ella no lo sabe, ella cree que Susan y Katherine son originarias de aquí, que Susan tiene un gran corazón y por eso es fu madrina, pero hay algo más detrás de eso, y de igual manera, detrás del odio de Katherine hay algo más que un simple resentimiento irracional.

Naruto: ¿Qué es? –Pregunto –Tiene que ver con mis padres ¿no es así?

Kurama Ying: Sí, como hijos de Kushina y Minato tienen que cargar con ello…

Naruto: ¿Cargar con qué?

Kurama Ying: Con los sentimientos de ambas hermanas tenían por sus padres y con sus muertes esos sentimientos pasaron a ustedes…

Naruto: ¿De qué sentimientos hablas?

Kurama Ying: Por parte de Susan, el amor, el cariño y el respeto, pero, por parte de Katherine, el rencor, su ira y su obsesión, todos esos sentimientos primeramente hacia la misma persona y con el mismo detonante.

Naruto: ¿Detonante?

Kurama Ying suspiró y miró a los ojos Naruto – El detonante de todo fue tu padre, Minato –dijo y Naruto abrió sus ojos como platos –Katherine y Susan estaban enamoradas de él.

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Rothenburg, Casa Song, Habitación de Natsuki

La rubia había cerrado la puerta con llave para que nadie entrara por error, ni sus amigas, ni Kurama.

Estaba revisando la herida que tenía, era una fortuna que no se hubiera infectado, sin embargo, eso no significaba que no le doliera o debiera dejar de tener cuidado, por lo que cambio los vendajes.

Cuando ya había terminado de ponerse el vestido, su celular sonó, era un mensaje, algo curiosa, la rubia miró y sonrió al ver de quien era.

De: Luke Sigmund

Feliz Navidad, todos por acá te mandan una gran felicitación y un gran abrazo, por mi parte, puedes caerte a un agujero y quedarte ahí, cuídate mucho, enana, espero verte pronto.

En el mensaje, había adjuntado una foto, por lo que la chica abrió la fotografía y pudo observar la foto de todos sus amigos en Verdúm, parecía que todos estaban reunidos para celebrar la Navidad, cosa que le daba mucho gusto a la rubia.

De: Natsuki Fevreau

Para: Luke Sigmund

Gracias por la felicitación, diles a todos que yo también espero verlos pronto, a excepción tuya, claro está; por lo que más quieras, conserva tu dignidad y ya no le des más problemas a Odette, cuídate mucho, coronel.

Después de eso, vio otro mensaje, esté era de una persona que también era de Verdúm y que conocía bien.

De: Skylar Fiore

Feliz Navidad pequeña, siempre voy a estar agradecida contigo, espero que tengas una Navidad fantástica.

Además, aprovechó para darte una buena noticia, el juez ya recibió todas las pruebas que necesita, dentro de un mes les va a dar sentencia.

Logan y yo apreciaríamos mucho tu presencia en el juicio, aunque si no puedes venir, lo entenderemos, de todas maneras, estoy segura de que la sentencia será televisada.

Eso hizo que Natsuki suspirara un poco más tranquila.

Por fin, después de dos años, finalmente se haría justicia para su mejor amiga.

De: Natsuki Fevreau

Para: Skylar Fiore

Hola, discúlpame por no hablar durante estos días, es solo que han estado sucediendo muchas cosas y todavía no logró adaptarme al ritmo.

¡Son noticias fantásticas! No tienes una idea de lo feliz que me hace que esos cobardes finalmente paguen por lo que hicieron.

Haré todo lo posible para ir al juicio, mándame la ubicación de donde será y espero poder ir.

Durante estos tiempos he extrañado mucho a Gahyeon, siempre solíamos salir por estas fechas, sé que esto también es difícil para ti y Logan, pero estoy segura de que Gahyeon nos cuida desde un lugar mejor.

Muchas felicidades a ti y a Logan, espero que estén sumamente bien y les vaya de maravilla, mis mejores deseos y Feliz Navidad

En cuanto envió ese mensaje, comenzó a sentir una opresión en su pecho, así como no lograba superar lo que les había sucedido a sus padres adoptivos, tampoco lograba superar el asesinato de su mejor amiga, sin embargo, Skylar, Logan y ella habían logrado atrapar a los bastardos.

Y con las pruebas que tenían, lo más probable era que los condenaran a cadena perpetua.

Eran tiempos muy difíciles, sin embargo, en ese momento, Natsuki no podía darse el lujo de llorar, su hermano estaba en casa, y si la veía llorando, tal vez insistiría en el tema de decirle la verdad acerca de ella y lo que estaba ocultando.

No.

No esa noche.

Fue entonces que comenzó a pensar en todos los buenos momentos que había pasado con sus amigos, los que aún seguían con vida.

Desde niños hasta que crecieron.

Y después, su mente comenzó a divagar entre los recuerdos de su primer amor.

En los recuerdos con Guren.

¿Dónde estaría? ¿Qué estaría haciendo esa noche? ¿Volvería pronto?

Todos esos pensamientos comenzaron a invadirla, Natsuki sabía que Guren estaba bien, era un hombre fuerte, sin embargo, lo extrañaba en momentos como ese, habían pasado una Navidad juntos hace unos años, y era uno de los mejores recuerdos que tenía, no solo porque estaba él ahí, sino también porque su familia seguía viva y sus amigos más cercanos estaban presentes.

Había sido una noche perfecta.

Antes de que pudiera seguir perdiéndose en sus pensamientos, su celular comenzó a sonar de nuevo, esta vez era una llamada, así que contestó.

Natsuki: ¿Diga? – preguntó.

¿?: Señorita Natsuki, recibí su mensaje está mañana, lamento no haberme podido comunicar en la mañana – contestó la voz al otro lado.

Natsuki reconoció la voz: No te preocupes Nathaniel – le respondió – Entiendo que tengas trabajo.

Nathaniel: ¿En qué le puedo servir señorita?

Natsuki: Escucha, estoy estudiando abogacía, pero aún no tengo mi título profesional, así que decidí acudir a ti por algo que es de suma importancia, aguarda, voy a mandarte los documentos – dijo y despegó su oreja unos segundos del teléfono para así poder abrir la aplicación de su teléfono y mandarle los documentos a su abogado – Listo, ya te los envié.

Nathaniel: Me acaban de llegar señorita, permítame un momento – dijo y después de unos momentos, el hombre habló – Señorita, ¿está segura?

Natsuki: Así es, necesito que hagas los arreglos necesarios para los cambios de propiedad y las transacciones de dinero, todas puestas al nombre que viene en esos documentos.

Nathaniel: Pero, es casi todo su patrimonio y su fortuna.

Natsuki: Lo sé – le dijo a su abogado – Sé bien lo que estoy haciendo Nathaniel, ¿podrías encargarte?

Nathaniel: Claro que sí señorita – le contestó su abogado.

Natsuki: ¿Cuándo crees que puedas tener todo listo?

Nathaniel: En unas dos semanas señorita.

Natsuki: De acuerdo, te depositare tus honorarios en unas horas, le agregaré un poco más porque sé que lo que estoy pidiendo no es fácil de conseguir en tan poco tiempo.

Nathaniel: Le agradezco señorita, pero no se preocupe, yo me comprometo a que, en dos semanas, todo lo que me solicitó en estos documentos esté hecho.

Natsuki: Gracias Nathaniel, además, necesito que me hagas dos favores personales.

Nathaniel: ¿De qué se trata, señorita?

Natsuki: La primera, es que necesito que le notifiques esto a Yanett Curtis, mi experta en finanzas.

Nathaniel: Se lo comunicare de inmediato.

Natsuki: Y la segunda es… - dijo comenzando a explicarle que era lo que debía pedirle de favor.

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Rothenburg, Casa Ross

La casa en la que se encontraban era grande, una casa del renacimiento neocolonial de tres pisos, con seis habitaciones, dos balcones en el segundo piso, pintada de color verde, con 5 buhardillas en el tercer piso y un techo de color azul claro, además, en la parte trasera del lugar, poseían dos carros y una motocicleta, junto con un hermoso jardín.

La esposa de la casa había decidido los adornos cuando ella y su marido desearon iniciar una vida juntos y formar una familia, a pesar de que algunos arreglos habían sido caros, el hombre no se lo había negado, después de todo, ser hijo del anterior Daimyō, tenía ventajas de manera económica, entre ellas, la gran fortuna que había heredado cuando su padre murió.

Todos los años, se reunían junto con la familia de su mejor amigo, con su esposa y sus dos hijos.

En la mayoría de las ocasiones, Susan también se les unía en la cena, sin embargo, hace unos días, la mujer había llamado a su amigo para avisarle que ese año, pasaría la navidad con su ahijada.

Baltazar estuvo de acuerdo, además, él tampoco quería que Natsuki pasará la Navidad completamente sola.

Tenía a Kurama, sin embargo, no era lo mismo.

El hombre se encontraba en la sala comedor, en donde se encontraba una mesa con doce sillas, los cubiertos y los manteles ya se encontraban listos, todo estaba perfecto para la noche.

Todas las Navidades eran muy parecidas, él no tenía hermanos, David tampoco, y aunque Susan tenía a Katherine, todos sabían bien que la segunda no era muy bienvenida en la casa Ross.

Baltazar estaba sentado una silla, con un vaso de whisky en su mano junto con la botella, y como el comedor tenía dos puertas gemelas con ventanales y vista hacia el jardín que también dejaba ver la hermosa luna, el hombre estaba disfrutando del paisaje.

Sin embargo, los recuerdos comenzaron a asaltarlo, pensando en su mejor amigo, imaginando en como hubiera sido la vida de todos si ellos siguieran con vida.

Si Kushina y Minato no hubieran muerto.

Lo más seguro era que su esposa y él jamás se hubieran ido de Konoha, probablemente hubieran buscado o construido su propia casa en la Aldea de la Hoja, y en tiempos de felicidad, Minato, Kushina, Susan, David y él se hubieran reunido junto con sus familias para celebrar la vida y los buenos tiempos.

Era debido a eso que David había querido comprar una mesa con 12 o más sillas, cuando estaban en medio de una celebración, le gustaba imaginar que sus amigos estaban vivos y celebrando junto con ellos en las sillas que se encontraban vacías.

Que David y Natalie se encontraran ahí, junto con sus hijos, Teddy y Lily.

Que Lexandra y él también estuvieran ahí, junto con sus hijos Ryan y Thomas.

Que Susan pudiera estar ahí, así estuviera ella sola, no importaba.

Y finalmente, que Kushina y Minato también estuvieran ahí, junto con sus gemelos, Natsuki y Naruto.

Qué los hijos de todos hubieran podido convivir juntos sin ninguna preocupación más que mantenerlos a salvo de sus propias travesuras, siendo tan cercanos a sus tíos y a sus padrinos que todos se consideraran una gran y enorme familia, que jamás se abandonaría.

Ya se imaginaba la escena, con los niños corriendo por todos lados cuando había una reunión, con Kushina persiguiéndolos por hacer una gran travesura, mientras que Minato y Susan intentaban tranquilizarla, con él riéndose a carcajada limpia y apoyando a los niños, mientras que David y Lexandra lo regañaban porque sabían que él había sido la mente maestra detrás de la travesura.

Con solo imaginar todo eso, una sonrisa se mostró en la cara del hombre.

Así, el corazón de todos hubiera estado completo.

Pero las cosas no eran así.

Minato y Kushina habían muerto, y los gemelos habían crecido separados, sin saber de la existencia del otro.

Ese era uno de sus mayores arrepentimientos en toda su vida.

El no poder lograr que ambos gemelos pudieran conocerse.

Cuando Minato y Kushina habían muerto, Lexandra y él estaban más que dispuestos a adoptar a Naruto, después de todo, seguían siendo familia directa, siendo los familiares sanguíneos más cercanos que tenía la pareja fallecida.

Sin embargo, el Tercer Hokage se había negado rotundamente, y aunque Lexandra, David, Susan y él habían intentado por todos los métodos que el Tercero cambiara de opinión, no lo había conseguido.

Unos años después, entendió el porqué.

Para Konoha, Naruto era un arma militar, un estatus de poder que podía utilizarse en el caso de que una guerra pudiera llegar, el Tercero no lo había aprobado argumentando que era para el bien de Konoha, pero la realidad era que no podía dar el permiso porque el consejo de ancianos y el Daimyō habían dicho que no.

Y si bien Baltazar no había logrado su objetivo, no iba a permitir que trataran al inocente niño como un arma, así que usó todas sus influencias para evitar que los políticos quisieran hacer una jugada, sin embargo, Danzo estaba en medio de todo ello.

Cuando Danzo reveló a la aldea que Naruto era el jinchūriki del zorro de las nueve colas, Baltazar dejó salir toda su ira, yéndolo a amenazar directamente hasta su cuartel militar en raíz, si él llegaba a ponerle un solo dedo encima a Naruto, sin importar lo que dijeran los demás, Baltazar se llevaría a Naruto con él, y además de ello, le diría los secretos de la Aldea a las naciones vecinas para que pudieran atacar Konoha.

Danzo sabía bien que Baltazar podía ser muy serio cuando se lo proponía, y a pesar de que el padre del hombre ya no era el Daimyō, Baltazar seguía teniendo mucho poder político y económico en el País del Fuego, en todo caso, terminaría por deshacer raíz cuando él quisiera, sabiendo que no tenía opción, prefirió dejar al niño en paz bajo la tutela del tercero.

A pesar de eso, el daño ya estaba hecho, todos en la Aldea veían a Naruto como si fuera un monstruo.

Baltazar, furioso; le había advertido al Tercer Hokage que debían detener a Danzo, ya que, de seguir así, una gran tragedia podría llegar a desencadenarse debido al extremismo que poseía el anciano, sin embargo, el Tercero no hizo caso.

Unos años después, la masacre Uchiha había demostrado que Baltazar tenía razón.

Cuando se encontraba perdido en sus pensamientos, notó como la puerta de la sala del comedor se abría, dejando ver a su viejo amigo, David.

Vestido con un traje formal, se acercó a su amigo con una sonrisa.

David: ¿No crees que es un poco temprano para un whisky? – le preguntó mientras se quitaba los guantes y los dejaba sobre la mesa.

Baltazar: Siempre es una buena hora para un whisky – dijo y le extendió el vaso - ¿Gustas?

David movió la mano, negando la invitación: No gracias, prefiero esperar a la cena, además, sabes que no me gusta tomar frente a los niños.

Baltazar: La mayoría ya son mayores de edad – le recordó su amigo.

David: Sí, pero eso no quita que siguen siendo nuestros hijos – con esa frase, Baltazar sonrió - ¿Sigues sintiéndote culpable? – le preguntó, haciendo que Baltazar se quedara en silencio.

Eso era un sí.

Y esa era la verdad.

Baltazar creía que lo que había sucedido aquella noche había sido su culpa, porque habían tenido la idea de ponerle una trampa al enemigo, sin embargo, después de la tragedia, se dieron cuenta de que la trampa se la pusieron a ellos.

Para entonces, ya era demasiado tarde.

Kushina, Minato y muchos más habían muerto aquella noche.

David: Sabes bien que no fue tu culpa, nos pusieron una trampa, hicimos todo lo que pudimos Baltazar.

Baltazar: Pero ni siquiera eso fue suficiente – se lamentó.

David estaba preocupado, habían pasado casi 20 años y Baltazar seguía culpándose, pero todos los que realmente sabían lo que había sucedido aquella noche, sabían que no había sido culpa suya.

Había un espía, un maldito espía que había delatado la ubicación de sus amigos esa noche, sin embargo, ya habían pasado 20 años y no habían podido encontrar al traidor que los había delatado con el enemigo.

El no poder haber encontrado al espía, era un golpe duro para los antiguos amigos de Minato y Kushina, quienes sufrieron más que nadie la dolorosa perdida de sus amigos.

A David le había costado mucho trabajo superarlo, después de todo, Minato también había sido como su hermano, mientras que Kushina, se convirtió en esa imagen materna que le hacía tanta falta, la perdida de ambos fue uno de los golpes más duros que había recibido en toda su vida, Minato lo había aceptado cuando nadie más lo hizo, siendo el primero en saber de su secreto, sin juzgarlo, sin tenerle miedo, después le siguieron Baltazar y Susan, para terminar con Kushina, y que él aprendiera que no importaba su condición, los verdaderos amigos miraban más allá de las apariencias, con el tiempo, el hombre tuvo que hacerse el fuerte, ya que Baltazar, Lexandra, Susan y Natalie lo necesitaban.

Conforme el tiempo fue pasando, David había aprendido a sobrellevar la perdida, además, debía concentrarse en otras cosas, ya tenía más responsabilidades, su esposa acababa de dar a luz a su pequeña Lily, seguía siendo parte del Aquelarre y al mismo tiempo, tuvo que mantener un ojo en Naruto durante toda su infancia, esto con el propósito de mantenerlo a salvo de enemigos que quisieran hacerle daño.

Susan, de igual manera, había aprendido a sobrellevarlo, sobre todo por los pequeños gemelos, Lexandra, también debía ver por sus propios hijos.

Mientras tanto, Baltazar era el único que llevaba esa pena en su corazón como si fuese reciente, sin embargo, David no lo culpaba.

A pesar de todo, si en algo estaban de acuerdo Baltazar, David y Susan era en que debían seguir buscando al espía que los había traicionado, y cuando lo encontraran, le darían muerte sin ninguna compasión.

A sus ojos, se lo debían a Minato y a Kushina.

David sabía en donde guardaba su amigo los vasos, así que se dirigió a la vitrina del comedor y tomó un vaso muy parecido al que Baltazar tenía, después, se acercó a su amigo y le tendió el vaso, Baltazar lo miró interrogante.

David: Solo por esta vez – le indicó, haciendo que Baltazar sonriera, le sirvió un poco a su amigo y ambos sostuvieron sus vasos – No importa el tiempo que nos tomé Baltazar – le dijo al hombre – Vamos a encontrar a quien los delató con Obito y con Makoto.

Baltazar: Y cuando lo hagamos, lo mataremos – le dijo con dolor en los ojos, a lo que David asintió.

David: Se los debemos, por no haber podido ayudarlos esa noche, pero estoy seguro de que nos volveremos a encontrar.

Baltazar: ¿De que hablas?

David: Una vez hablé con Minato acerca de la muerte, ¿sabes que me dijo? – preguntó y Baltazar negó – Qué esa es la promesa de la paz, que algún día, luego de una larga vida, nos volveríamos a ver.

Baltazar sonrió, sí, era algo que podría llegar a decir Minato.

David: Pero, hasta entonces – dijo y chocó su vaso con el de su amigo – Semper Fi.

Baltazar: Semper Fi – repitió la frase, después, ambos bebieron sus tragos hasta el fondo – Por favor – dijo mirando a David – No le digas a Lex esto, no quiero recordarle la perdida de su hermano.

David asintió: Es tu esposa Baltazar, de alguna manera, siento que ella sabe como te sientes al respecto, pero no te preocupes, no lo mencionaré en la cena.

Baltazar: Gracias amigo.

Fue entonces cuando abrieron la puerta del comedor, y se dejó ver a quien había entrado.

Era Ryan.

El chico estaba vestido con un traje negro formal, al igual que su padre y su padrino.

Ryan: ¿Papá? – preguntó y vio a ambos hombres – Ah, hola padrino – saludó a David.

David sonrió: ¿Cómo estas, Ryan? – preguntó sonriendo mientras el joven se acercaba para darle un abrazo a su padrino.

Ryan: Feliz Navidad, Padrino.

David: Feliz Navidad, Ryan.

Ryan: Por cierto, ¿dónde están Teddy y Lily?

David: Tus primos se adelantaron al festival, Lily quería llegar antes para preparar todo para su presentación, ya sabes cómo es – dijo haciendo reír a Baltazar.

Baltazar: Tú hija es idéntica a ti, tiene el mismo trastorno obsesivo compulsivo que tú cuando tenía tu edad.

Ryan: ¿En serio? – preguntó curioso y sonriente.

David: Hazme un favor, no le hagas caso a tu padre en ciertas ocasiones – dijo sonriendo – Pero si se me permite decir algo; estoy muy agradecido de que ni tú ni tu hermano sacaran lo ególatra que tu padre es por naturaleza – dijo intentando molestar a su amigo.

Baltazar, por su parte rio junto con su hijo.

Baltazar: Ryan ¿dónde están tu hermano y tú madre?

Ryan: Thomas está alistándose para el festival, y mamá me mandó a buscarte, dice que ya es hora de la misa.

Baltazar se levantó: De acuerdo – dijo estirándose – Será mejor que nos adelantamos ¿y Natalie? – le preguntó a David.

David: Ella decidió ir con Teddy y Lily, quiere ir a apoyarlos en el show de hoy.

Baltazar: Eso significa que van a tener un buen público – dijo mirando a su hijo.

Ryan: Sí, papá – dijo rodando los ojos.

Baltazar: De acuerdo, ya sabes las reglas, estén aquí cuando sea hora de cenar ¿de acuerdo? – preguntó y su hijo asintió – De acuerdo, mucho éxito hijo – dijo poniendo una mano sobre su hombro.

Ryan: Gracias, papá – dijo y comenzó a caminar fuera del cuarto – Nos vemos al rato – dijo cerrando la puerta de la sala comedor.

David: ¿Sabes algo? Me recuerdan mucho a nosotros cuando teníamos su edad.

Baltazar: ¿Quién te recuerda más a mí? – le preguntó burlón.

David rodó los ojos: Gracias al Sabio, tus hijos salieron muy parecidos a Lex y no están locos como tú.

Baltazar: ¡Oye! – exclamó ofendido – Mejor iré a buscar a Lex, siempre me apresura, pero es ella quien se tarda más – dijo saliendo de la habitación, dejando riendo a su amigo por lo infantil que a veces podía llegar a ser.

David se dirigió a la sala, encontrándose en varios estantes muchas fotografías, sin embargo, hubo una que llamó mucho su atención, se acercó y la tomó, mientras sonreía cálidamente.

Era una foto de Kushina, Susan, Baltazar, Minato y él, juntos, en la foto parecían tener unos 16 años, y Baltazar recordó cuando tomaron la foto.

Esa foto había sido tomada unos días antes de que todo cambiara para siempre.

Aún recordaba la noche en la que la vida de los cinco dio un giro de 180°, cambiándolo todo para siempre.

FLASHBACK

Después de haber estado en la casa de té, y de haber anochecido, se podía observar a tres amigos caminando por las calles de Konoha, después, los tres entraron a un restaurante de barbiquiú muy famoso en la Aldea.

Pidieron de comer y les sirvieron jugo.

Baltazar: Tengo una duda – les dijo a sus amigos - ¿Cómo será una noche de chicas?

Con esa pregunta, sus amigos lo miraron raro.

David: ¿Para qué quieres saber eso?

Baltazar: ¿Nunca se han preguntado como es? Quiero decir, siempre dicen "noche de chicas esto" "noche chicas aquello", por eso quiero saber, como es una noche de chicas.

Con esa respuesta, David lo miró como si estuviera loco, mientras que Minato simplemente lo miró incómodo

Minato: No lo sé, tal vez, leer libros, tratamientos de belleza y esas cosas.

Baltazar: ¿Sin entrenamiento ninja? – preguntó sorprendido – Bah, que aburrido.

David: No todo en esta vida se resuelve a golpes, Baltazar.

Baltazar: Eso no es lo que nos enseñaron en la Academia, mi estimado David – dijo orgulloso.

David: Sí nos lo enseñaron, pero esa clase, te dormiste.

Minato sonrió algo nervioso.

Minato: Bueno, bueno – dijo intentando calmar a sus dos amigos – No estamos aquí para eso, sino para celebrar ¿no?

Baltazar: Tienes razón ¡salud! – exclamó brindando con sus amigos, quienes sonrieron – No más Academia ni misiones de bajo rango, ahora, solo misiones shinobi, si señor – dijo orgulloso.

La razón por la que Baltazar estaba tan feliz era debido a que él y sus amigos, junto con las chicas, estaban comenzando a formarse una gran fama, como uno de los mejores equipos de la Aldea, era debido a eso que, a pesar de tener 16 años, ya los enviaban a misiones de clase S.

David: Sí, solo un poco más de la rutina.

Baltazar: No te preocupes viejo, sabes que Minato y yo siempre te cubriremos la espalda.

Minato: Baltazar tiene razón.

Baltazar: Aunque con la velocidad que tiene Minato, no me sorprendería que seamos nosotros los que termines cubriéndole la espalda.

Minato: Vamos, no digan eso.

David: Pero tiene razón, el Tercer Hokage ha felicitado mucho la técnica que completaste.

Baltazar: Estoy completamente seguro de que te convertirás en Hokage y serás un imán para las chicas.

David: Oh por favor, en lo primero sí estamos de acuerdo Minato será un gran Hokage, pero él ya tiene a su chica, así que no molestes.

Con eso, Minato se sonrojó un poco mientras se rascaba la nuca.

Baltazar: Entonces, ¿podemos esperar un mini Namikaze pronto? – preguntó divertido con una ceja levantada.

David: Baltazar – lo regañó su amigo.

Minato: Bueno, no en realidad – dijo sonrojado, sabía que podía hablar con ellos acerca de los sentimientos que tenía por la Uzumaki, después de todo, ellos fueron los primeros en darse cuenta de que el rubio se había enamorado por completo de la pelirroja la primera vez que la vio - Quiero tener un futuro con ella, sin embargo, ahora nos estamos concentrando en hacer bien nuestras misiones, además, ella me hace ver las cosas de una manera distinta.

David: ¿Te hace sentir que hay algo más importante que ser Hokage? – preguntó y Minato asintió.

Baltazar: Ay amigo, estas totalmente perdido – dijo haciéndole un poco de burla – De acuerdo, pero te lo advierto, no quiero sobrinos por el momento, quiero disfrutar de mi juventud un poco más.

A Minato se les estaban subiendo los colores por lo que había dicho su amigo, mientras que David miraba a Baltazar con fastidio.

David: Sí sabes que el día en el que Kushina nos anuncie que esta esperando un hijo, lo más probable es que seas tú quien tenga que cumplirle todos sus antojos alimenticios ¿verdad?

Fue entonces que Baltazar comenzó a pensar en la escena y se puso azul.

Kushina era bastante conocida con el apodo "El Habanero Sangriento de Konoha", así que se imaginaba a Kushina enojaba porque Minato estuviera ocupada y lo buscara a él para que le comprara mucha comida en lo que Minato regresaba a casa.

Lo iba a dejar en la ruina.

Minato tomó un poco de jugo en ese momento, intentando contener la risa.

Baltazar señaló a Minato.

Baltazar: Escúchame bien, Namikaze Minato, tú y Kushina tienen prohibido jugar al "goloso" mientras no estén casados, no quiero ninguna sorpresa ¿entendido?

Al escuchar eso, Minato escupió el jugó y comenzó a toser, todo mientras los colores se le subían a la cabeza, tomando el color del cabello de su novia.

David: ¡Suficiente! – exclamó y le terminó por darle un coscorrón a Baltazar en la cabeza, haciendo que el chico se fuera de espaldas.

Unos segundos después, Minato había logrado controlar la tos, mientras tanto, Baltazar se levantaba con un chichón en la cabeza, miró indignado a David.

Baltazar: ¿Por qué me pegas? – preguntó sobándose el chichón - ¡¿Qué no ves que estoy intentando prevenir un embarazo adolescente?!

A Minato, de la vergüenza, también le comenzó a salir humo de las orejas.

David: Baltazar, solo, cállate, cállate ya – dijo, completamente fastidiado de las tonterías de su amigo – Cambiemos de tema, ya fueron suficientes estupideces por un día.

Baltazar: Pero esto es un tema importante – intentó señalar, sin embargo, la mirada de David, hizo que se callara al instante – De acuerdo, me callaré.

David miró a Minato: No le hagas caso Minato, ya sabes que siempre dice tontería y media, pero tomándolo en serio, creo que estamos pasando por una época de cambio.

Baltazar: Eso es bastante obvio, todos estamos creciendo, en todos los sentidos.

Minato: No creo que David se refiera a eso – dijo y miró a su amigo, parecía que Minato tenía la misma preocupación que David respecto a ese tema.

Baltazar: ¿A qué se refieren?

David: ¿Has notado que cada vez nos asignan más misiones peligrosas?

Baltazar: Eso es porque están reconociendo shinobi de alto calibre, y entre ellos, estamos nosotros – dijo con una sonrisa autosuficiente.

David: No me refiero a eso, ególatra.

Minato: ¿Te refieres al hecho de que parece ser que nos estamos preparando para una guerra? – le preguntó a David, a lo que el chico asintió.

Baltazar: ¿Una guerra? – preguntó confundido.

David: Sí, el otro día escuche hablar de eso a Jiraiya – sensei con Andrew – san – les dijo preocupado – Por una razón todas las naciones están comprando armas y reforzando las fronteras.

Minato: Sí, yo también lo he notado.

David: Creo que no se los he dicho – dijo y sus amigos lo miraron – El otro día, Julie – sensei me planteo la posibilidad de ser supervisor jōnin.

Baltazar: ¿En serio? – preguntó sorprendido, a lo que David asintió.

Minato: Y ¿qué piensas al respecto?

David: Que sí me gustaría ser maestro, pero no en esta época.

Baltazar: ¿Por qué no?

David: Por que no sabemos cuando se pueda desatar una guerra, algo luchara contra nosotros, algunos podrían morir, otros podrían salir heridos, e incluso, alguien podría traicionarnos, la gente con la que fuimos a la Academia podría estar enfrentándonos en el campo de batalla bajo los efectos de algún genjustu o de una técnica especializada en el control mental.

Baltazar: Escucha, los únicos que sabemos que tienen esa clase de poderes, son los Uchiha y los Yamanaka, y para tu tranquilidad, esos dos clanes pertenecen a Konoha – le dijo su amigo, intentando calmarlo un poco – Además, ¿eso que importa? Mientras sigamos juntos y trabajemos en equipo, como Jiraiya – sensei nos enseñó, no vamos a tener de que preocuparnos.

David: Me gustaría tener tu entusiasmo.

Minato: ¿Sabes algo más? – le preguntó el rubio, intuyendo que su amigo sabía más de lo que quería admitir.

David suspiró, Minato, tan suspicaz como siempre.

David: El otro día escuché algo – les dijo a sus amigos.

Minato: ¿De parte de quién? – le preguntó.

David: De parte de Fugaku.

Minato: ¿Fugaku – san? – preguntó sorprendido.

Baltazar: Escuché que hace un par de meses de convirtió en el líder de los Uchiha.

David asintió: Estaba con Mikoto por el informe de nuestra última misión, llegó y comenzamos a hablar, en algún punto de la conversación, me dijo que hay problemas en Sunagakure.

Minato: ¿A qué te refieres?

David: Dicen que el Kazekage desapareció, y que Sunagakure ha estado intentando ocultar ese hecho por un par de semanas, pero las naciones ya se están dando cuenta.

Baltazar: Lo que significa que probablemente un ataque se dé muy pronto – dijo haciendo que David y Minato asintieran.

Minato, al notar lo tenso que estaba el ambiente, decidió hablar para calmar a sus amigos: Escuchen chicos, no sabemos que es lo que vaya a suceder, pero no tenemos nada asegurado, lo único que nos queda, es esperar y cuidarnos los unos a los otros, junto con la Aldea, si hacemos eso, estaremos bien ¿de acuerdo? – preguntó acercando su vaso a sus dos amigos, quienes entendieron el mensaje y brindaron con el rubio.

Baltazar: Minato tiene razón, estaremos bien siempre y cuando nos cuidemos el uno al otro, y como todo mundo nos conoce por casi ser uña y mugre, estaremos bien.

David: Creo firmemente que hay mejores maneras de decir las cosas – dijo mirando raro a Baltazar, para después mirar a Minato – Pero quiero creer que tienes razón.

Fue en ese momento cuando la carne llegó y comenzaron a comer, platicaron de cosas triviales mientras comían, riéndose de vez en cuando por las ocurrencias de Baltazar, esos fueron uno de los pocos momentos de paz que tuvieron antes de que todo se volviera caótico y peligroso.

Unos momentos después, iban a pagar la cuenta cuando un shinobi se les acercó, diciéndoles que Mikoto Uchiha lo había enviado, parecía ser que el Hokage quería verlos en la comisaría de la Aldea.

Al parecer era una situación de emergencia.

Fue ahí cuando comenzó su infierno.

FIN DEL FLASHBACK

David miraba la foto, la vida parecía tan sencilla en ese momento.

Habían pasado 26 años desde que toda la verdad acerca de Makoto se había revelado, y había veces en las que también pensaba en lo que hubiera sido si Minato y Kushina estuvieran con vida.

Escuchó pasos bajar por las escaleras.

Eran Lexandra y Baltazar, que ya estaban listos para salir a la Misa Anual de Navidad que daba la Catedral de Rothenburg.

David dejó la foto en su lugar, no sin antes echarle un último vistazo y susurrar.

David: Ojalá estuvieran aquí, Minato, Kushina, Semper Fi.

Tras susurrar eso, tomó su abrigo y caminó hacia donde estaban sus amigos con una terrible nostalgia en el pecho.

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EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO:

Naruto tiene preguntas, y Kurama Ying tendrá que responderlas.

Mientras tanto, Naruto y Susan se ven cara a cara, recordando perfectamente bien a Susan y lo que hizo en la guerra por un amigo suyo que estaba al borde de la muerte.

Además, mientras Naruto y Kurama conocen un poco más el mundo de Natsuki, tambien tendrán un encuentro con gente peligrosa que sospecha de su identidad.

Y finalmente, Guren y Natsuki se volverán a ver después de tiempo.

¿Cuáles son las preguntas de Naruto? ¿Quién es Susan y porque Naruto la recuerda? ¿Con quienes se encontrarán Naruto y Kurama?

Y finalmente ¿qué sucederá entre Natsuki y Guren?