Capítulo 11: Feliz Navidad Parte 3; El Festival
EN EL ÚLTIMO CAPÍTULO:
El odio de Katherine Firefly crece más en contra de los gemelos.
Kakashi, Shikamaru y los demás, logran entrar a la puerta del Santuario de Sucellus, con una clara advertencia de que no todo en ese lugar es lo que parece ser.
Temari, Kankuro y Baki logran convencer a Lang Shang de ir con ellos, sin embargo, Baki está convencido de que la hechicera sabe más acerca de la Familia de la Arena de lo que aparenta.
Mientras tanto, todos se preparan para la noche y el festival, dos viejos amigos se reúnen para festejar con sus familias, haciendo un juramento para vengar la muerte de sus grandes amigos.
Finalmente, Kurama Ying le revela algo importante a Naruto, sabiendo que no va a poder esconder la verdad por mucho tiempo.
¿Qué encontraran Kakashi y su equipo? ¿Qué estará escondiendo Lang Shang? ¿Cómo reaccionará Naruto a lo que Kurama Ying le dirá?
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Rothenburg, Casa Song, Cuarto de Alan
Naruto estaba en shock, su cerebro todavía no podía analizar lo que el Kurama le su hermana le había dicho, se tuvo que sentar un momento, tenía que procesar la información.
Naruto: ¿Me estás diciendo que…? –Preguntó intentando formular una pregunta - ¿Mi padre tenía una relación con Susan y Katherine?
Kurama Ying: Todavía eran unos niños cuando se conocieron, con el tiempo Minato, Susan y otros más fueron madurando hasta que se volvieron grandes amigos…
Naruto: ¿Estás hablando de Susan?
Kurama Ying: Si, así es, la que no cambio mucho fue Katherine, desde niña siempre fue caprichosa, desequilibrada, egoísta, en fin. Sin embargo, se unió a la Academia con un simple propósito, estar cerca de tu padre, desde temprana edad inicio su obsesión por él, sin embargo, su hermana también estaba enamorada de él…
Naruto: ¿Ambas sentían algo por mi padre?
Kurama Ying: Solo una realmente lo hizo –dijo y miró a Naruto –Con mis años, te das cuenta que el amor y la obsesión son muy diferentes, lo que tu madre Kushina, y Susan sentían por tu padre, era amor, un amor que no pedía nada a cambio, donde el respeto era base fundamental, donde buscaban el bienestar del otro, donde realmente había una conexión, sin embargo, la conexión más fuerte que tuvo Minato durante toda su vida fue con tu madre, Kushina, desde el momento en el que la conoció hubo esa chispa que los unió a ambos, Susan lo entendió, respeto su decisión, y les deseo lo mejor, quedando solamente como amigos, además, Susan también había formado un lazo muy fuerte de amistad con Kushina, así que permaneció en sus vidas, pero siempre respetando los límites a pesar de sus sentimientos que tenía por tu padre y por respeto su mejor amiga, inclusive tuvo muchos enfrentamientos con su hermana para que se alejara de tus padres.
Naruto: ¿Se alejará de ellos? –preguntó sin entender.
Kurama Ying: Como te dije; el amor es una cosa, y la obsesión es otra, Katherine por su parte, desde que era una niña se había obsesionado con tu padre, creía que él era el amor de su vida y las mujeres que se le acercaban eran su competencia, incluida su propia hermana, cuando tu padre se casó – dijo suspirando, recordando bien lo que la hermana de Susan había hecho - Digamos que Katherine no se lo tomó muy bien, al parecer su envidia llego demasiado lejos y se dedicó a hacerles la vida imposible a Kushina y Minato pero de una manera muy cautelosa, Kushina creía que Katherine era su amiga, que todo lo que decían de ella era falso, no le cerró la entrada a su vida y Minato no ayudaba mucho en la situación, a pesar de que Katherine se le insinuaba constantemente y Minato siempre la rechazaba, tu padre nunca le dijo nada a Kushina, con el tiempo, las cosas seguían iguales hasta que tu madre se embarazo de ustedes dos, ahí fue cuando Katherine explotó e hizo una locura, no sé exactamente que fue, sin embargo, Susan supo que ese era el punto de quiebre, fue por eso que Katherine y Susan se fueron de Konoha, eso fue antes de que tú y Natsuki nacieran.
Naruto: Entonces ¿Susan sabía que Natsuki y yo éramos hijos de papá y mamá? ¿Todo este tiempo lo supo? – le preguntó.
Kurama Ying: Sí, lo sabía, es por eso que a tu hermana la ha defendido como su propia hija, por eso ha peleado durante estos años con su propia hermana, para proteger a la hija del hombre que ella amaba y al mismo tiempo, la hija de su mejor amiga, además, tú también la conoces, solo que estoy casi seguro de que no la recuerdas.
Naruto: ¿Yo? – preguntó confundido – Pero, no la conozco, o al menos no la recuerdo.
Kurama Ying: Oh, lo harás, cuando la veas, probablemente la recordaras.
Naruto: ¿Por qué nunca se lo dijeron a Natsuki? – preguntó Naruto
Kurama Ying: Porque el decírselo significaría tener que contarle toda la verdad, incluyendo el hecho de que tenía un hermano…
Naruto: ¿Y eso hubiera sido malo? –preguntó algo molesto.
Kurama Ying: Sí, en los tiempos de guerra hubiera sido muy peligroso… - le respondió sin vacilar - ¿De verdad tengo que recordarte que una guerra se desató en tu dimensión?
Naruto: Pero… –dijo molesto, sin embargo, el zorro lo interrumpió antes de que pudiera continuar.
Kurama Ying: Antes de que te molestes, piensa un poco –dijo y lo miró a los ojos – Tu mundo tenía muchos problemas, y ustedes dos, al ser Jinchūriki, pero sobre todo, al ser los hijos del 4to Hokage, hubieran atraído mucha atención de los enemigos de la aldea y de tus padres, si los hubieran atacado cuando eran unos niños, no se hubieran podido defender y habría ocurrido una desgracia ¿eso es lo que hubieras querido para tu hermana y para ti? –le preguntó y Naruto se quedó callado, entendiendo las razones por las cuales tenía que aguantar su enojo, no era el hecho de que no hubieran querido que él y su hermana no estuvieran juntos sin ninguna razón, si no que era por seguridad de ambos –Es debido a eso, que las personas que conocen acerca de ustedes, han guardado el secreto por casi 20 años, Susan entre ellas, aunque ahora, con las circunstancias que estamos enfrentando, las cosas van a cambiar.
Naruto: ¿Por qué me lo cuentas ahora? –le preguntó, queriendo saber sus razones, precisamente antes de una gran noche en familia.
Kurama Ying: Porque estoy segura de que Susan va a querer hablar con ambos, o al menos contigo acerca de esta situación, quería que estuvieras enterado antes porque no sé cómo vaya a reaccionar Natsuki.
Naruto: ¿Quieres que defienda a Susan a pesar de que ella nunca le dijo nada a Natsuki sabiendo todo? –preguntó intentando calmarse.
Kurama Ying: Sé que estás enojado y créeme cuando te digo te tienes tus razones, pero, al decirte esto solo quiero dejarte algo en claro, ahora sabes la verdad, sabes quienes son Katherine y Susan en realidad, pronto, vas a descubrir más cosas acerca de tus padres–dijo y suspiró –Solo te pido que escuches a Susan, no te pido que la excuses, simplemente trata de entenderla, además –dijo y sonrió para luego mirarlo –Estoy seguro de que la va a dar una inmensa alegría verte –dijo y se levantó para encaminarse a la puerta –Estoy seguro de que te recibirá con los brazos abiertos después de tanto tiempo –dijo y salió de la habitación para dejar a Naruto solo en sus pensamientos.
No sabía que pensar al respecto, Susan y Katherine habían conocido a sus padres, y era más que evidente que Susan había sabido todo desde un principio, quería una explicación de su parte.
Después de todo, les faltaba mucho por seguir, entre esas cosas estaba derrotar a Makoto, no sabían qué clase de enemigo ancestral estarían enfrentando, pero tendría que ser fuerte, después de todo él había visto cosas innombrables durante la guerra, había visto tanta oscuridad y mucho odio, sin embargo, no se espantaba ante ello, no sabía si su hermana podría soportarlo.
Tal vez eran por eso los sentimientos erráticos que tenía su hermana, tal vez Susan podría darle las respuestas que estaba buscando.
Naruto: Tengo que ser fuerte, saber qué fue lo que sucedió –dijo para sí mismo –Así encontrare la mejor manera de proteger a Natsuki…
¿?: ¿Protegerme de qué? –preguntó una nueva voz en la habitación, Naruto alzó la vista y vio a su hermana en la puerta, se quedó con los ojos más que abierto.
La chica usaba un hermoso vestido, unos tacones de plataforma color blancos, su pelo rubio lo había recogido en una trenza de sirena dándole un toque elegante pero juvenil, también llevaba puestos unos aretes que destacaban su cuello, un par de pulseras de color oro y un anillo en el dedo índice.
Naruto se quedó sin habla, aunque, en su mente una alarma ya se estaba activando por todos los tipos que tendría que espantarle a su hermana.
Natsuki: ¿Te encuentras bien? –le preguntó entrando al cuarto y después cerrar la puerta.
Naruto: Sí, estoy bien, solo estaba pensando, ya sabes – dattebayo –dijo y se levantó.
Natsuki notó que algo no estaba bien, acababa de ver salir a Kurama Ying del cuarto, seguramente habían estado platicando de algo de lo que el zorro tal vez no quería que se enterara, así que se acercó a su hermano - Eres mi hermano, y aunque nos acabamos de conocer, no logro entender porque, te entiendo de una manera muy extraña, pero lo hago, así que dime ¿qué sucede? –Preguntó mirándolo a los ojos - ¿Qué te preocupa?
Naruto abrió los ojos como platos.
¿Cómo podía leerlo?
Se puso a pensar un poco y llego a la conclusión de que, al ser hermanos, y más aún gemelos, podían leerse mutuamente.
Naruto: Bueno… -dijo rindiéndose –Es solo que estoy algo inquieto –dijo suspirando –Después de todo, es mi primer Navidad…
Natsuki: Hay algo más, lo sé –dijo - ¿Qué es?
Naruto: Natsuki… ¿cómo lo haces? –preguntó directamente.
Natsuki: ¿Qué? –preguntó sin entender.
Naruto: Hasta ayer era un desconocido para ti y ahora me recibes con los brazos abiertos como si me conocieras de toda la vida – dattebayo.
Natsuki: ¿Qué sucede? –Le preguntó extrañada - ¿Tienes miedo de que en un futuro te deje de querer o te rechace? –Le preguntó y Naruto asintió, a lo que su hermana simplemente empezó a reír, Naruto la miro confundido -¿De dónde sacas esas ideas tan tontas? –le pregunto despreocupada, Naruto no sabía cómo reaccionar a ello, así que su hermana continuo –Oye, escúchame bien y quiero que te quede algo bien en claro, tú eres mi hermano, tus penas son mis penas, tus preocupaciones son mis preocupaciones, tus alegrías son mis alegrías, mis brazos y mis manos siempre van a estar ahí contigo cuando más lo necesites, es cierto, el reloj no para y ya han pasado años y de a poco a ti te has ido encontrando, sigues siendo aquella persona que quise desde el momento en el que nacimos, aquel que tanto quiero y querré cada día, entiendo que por circunstancias ajenas a nosotros nuestros padres no van a volver, pero nos tenemos el uno al otro, ese es uno de los legados que nos dejaron nuestros padres, podemos confiar plenamente uno en el otro, podemos contar con el otro, además… -dijo y sonrió –Nuestros padres no se han ido del todo
Naruto: ¿De qué hablas? –le pregunto confundido
Natsuki: Mírate, eres un hombre respetable, cariñoso, de buen corazón, estoy segura de que nuestros padres estarían orgullosos de ti, de tus acciones, de todo lo que has logrado, pero sobre todo, estoy segura de que nuestros padres están orgullosos de la gran persona en la que te has convertido –dijo y le sonrió tiernamente – Y en cuanto a mí, me siento muy orgullosa de ti, pero a diferencia de ellos, yo no me voy a ir a ningún lado –dijo y miró a Naruto a los ojos –Aquí tienes a tu hermana, hoy y para siempre, cada vez que sientas que el mundo oscurece estaré aquí para ti, y aunque estemos separados por kilómetros tú tienes que tener en mente que siempre, SIEMPRE que tú me necesites, voy a estar ahí –dijo y le sonrió -¿Me escuchaste? Siempre
Naruto: ¿Siempre estarás para mí? –le preguntó mientras unas gotas de agua amenazaban con salir de sus ojos.
Natsuki: Claro que sí, siempre –dijo y lo abrazó –Jamás dudes.
Naruto le devolvió el abrazo, definitivamente ahora se sentía feliz, se sentía pleno, completo, ahora, tenía todo lo que siempre quiso, una familia verdadera. Claro que también tenía a sus amigos, el amor de su novia, pero ahora tenía ese cariño que siempre anhelo, un cariño familiar, incondicional que siempre estaría ahí para él.
Natsuki: Oye –dijo separándose - ¿Estas llorando? –le pregunto y después empezó a reír.
Naruto: No, claro que no – dattebayo –dijo y pasó su brazo por su cara para limpiar las lágrimas que amenazaban con salir.
Natsuki: Naruto –dijo y su hermano la miró –Se vale llorar, no siempre hay que hacerse el fuerte –dijo y sonrió –Te esperamos abajo, ya casi es hora –dijo y salió de la habitación, su hermano simplemente la miró y sintió confianza, se sentía bien.
Naruto: No permitiré que Makoto te haga daño, lo juro –dijo en voz baja para sí mismo, ahora que tenía el cariño de su hermana no permitiría que se fuera.
Mientras tanto, en el cuarto de Daniela, la mujer estaba arreglándose para la noche.
Se había puesto unos tacones de plataforma negros para que el Palazzo azul que traía puesto no se le arrastrara, sus piernas estaban completamente tapadas por la tela, mientras que una parte de su cintura delantera se encontraba descubierta, le cubría el pecho, sin embargo, dejaba la mitad de su espalda y todos sus brazos descubiertos, era una especie de blusa de verano combinada con una blusa en la parte de arriba del Palazzo, su cabello se lo había semirrecogido, la mitad de su cabello lo había arreglado de tal manera que parecía una pequeña cola de caballo mientras que la otra parte de su cabello lo dejo suelto, sin embargo se dejó en pequeño fleco para que no pareciera tan refinada, se puso unos aretes color negro largos para que combinaran con los tacones y para terminar se puso labial rojo. Se miró en el espejo y se sintió satisfecha con su apariencia, en eso, logró escuchar como alguien tocó su puerta.
Daniela: Adelante –dijo y por la puerta apareció su hermana mayor, Victoria, por su parte, la mayor había escogido un vestido color verde esmeralda, le tapaba casi todo su cuerpo ya que el vestido era largo, sin embargo tenía ciertos cortes en la parte de su espalda y sus brazos estaban cubiertos por una tela casi transparentes pero con un ligero tono color verde, llevaba tacones verdes, arracadas de color oro y un suave maquillaje con los labios color rosa, su pelo se lo había recogido en un chongo con trenzado bajo.
Victoria pasó al cuarto de su hermana menor.
Victoria: ¿Ya estás lista?
Daniela: Acabo de terminar, ¿cómo está la cocina? –le preguntó, preocupada de que Kurama Ying ya hubiera hecho un desastre.
Victoria: Todo está en orden, al parecer Kurama no se ha acercado a la comida.
Daniela: Más le vale –dijo con una mirada amenazadora –Pero ¿primero iremos al festival o a la fiesta de Susan? – preguntó.
Victoria: No tengo idea, ¿ella te habló?
Daniela: Sí, hace rato habló con Nat, dijo que ella iba a venir, pero no sé si vaya a hacerlo o nos la encontremos en la fiesta.
Victoria: Habrá que preguntarles a los abuelos antes que cualquier cosa.
Daniela: Esta bien, pues vámonos bajando porque si llegan los invitados tenemos que abrir, por cierto, hablando de eso ¿quién va a venir con nosotros a la fiesta? –preguntó.
Victoria: Pues, hablé con Brianna hace rato y tal vez vengan Mason, Elena y Giselle.
Daniela: ¿Qué hay de Abby y Hayley? –le preguntó.
Victoria: No he hablado con ellas hoy, aunque les dije que estaban invitadas la última vez que fui al cuartel de la policía, tal vez venga el detective McGarret, aun no tengo confirmación.
Daniela: Esta bien –dijo y suspiró –Espero que todo salga bien.
Victoria empezó a reír –Yo también espero, pero por ahora –dijo y tomó el brazo de su hermana para jalarla y llevarla abajo –Tenemos que ir, vamos, vamos –la apresuró.
Daniela: Esta bien, ya voy –dijo bajando las escaleras.
Mientras tanto, Brianna estaba terminando de arreglar a Sabina, la pequeña tenía puesto un vestido holgado, la parte de arriba era de color blanco sin mangas, mientras que en su cintura destacaba un gran y colorido moño rosa, la falda era estilo campana y tenía flores mezcladas de diferentes colores, tales como rosas, amarillas y cafés, en los pies de la pequeña tenía unas pequeñas zapatillas sin tacón de color rosa, Brianna le había recogido su cabello en una media cola con trenzas verticales, se veía muy bonita.
Brianna: Ya estás lista –dijo arreglándole un pequeño detalle a su hija.
Sora: Gracias mami –dijo y le dio un abrazo.
Brianna: No hay de qué, pequeña –dijo y le sonrió –Porque no le vas a presumir a tu abuelo como te ves.
Sora: Sí mami –dijo y salió muy alegre del cuarto, dejando a Brianna sola entonces ella tomó su maquillaje para darse unos últimos arreglos antes de estar lista, se había puesto un vestido de color rojo ceñido al cuerpo que dejaba sus hombros y brazos descubiertos, sin embargo, en sus hombros estaban dos tirantes que sujetaban el vestido, esté le llegaba un poco más arriba de las rodillas y en este estaban impresas varias figuras de rosas, como si fuera una especie de rosal dentro del vestido, traía tacones rojos altos, se había puesto maquillaje y se había arreglado su cabello sujetándolo en una media cola con caireles, se había puesto también unos aretes rojos y una pulsera de color oro, cuando estuvo lista, suspiró y salió de la habitación, bajo a la sala donde se encontraban los abuelos Song, Victoria, Daniela, Alan, Kurama Ying, Naruto, Kurama Yang, Sabina y Jiraiya.
En la vestimenta de Harume, Alan, Naruto y Jiraiya no había gran diferencia en lo que llevaban puesto, ya que todos se habían puesto de traje, pero ninguno de ellos llevaba moño o corbata.
Mientras que, por su parte, Elvira Song llevaba puesto un vestido azul marino que le llegaba a las pantorrillas, unos tacones negros mientras que el vestido la cubría por completo a excepción de sus brazos que los cubría una ligera tela transparente de color negro, todos miraron a Brianna y la mayoría se quedaron sorprendidos.
Elvira: Te ves esplendida – la elogió.
Brianna: Gracias, abuela
Kurama Ying: Tengo que admitir –dijo y Brianna lo fulminó con la mirada, ya que siempre que Kurama abría la boca era para soltar una crítica y fastidiarla un poco –Que pareces toda una señorita –dijo y abrió los ojos –Me refiero a físicamente porque de actitud no tienes ni un pelo –dijo y sonrió de medio lado, arrogantemente.
Brianna: ¡¿QUE DIJISTE, BOLA DE PELOS?! –le gritó con el puño arriba, por suerte para el zorro Victoria se encontraba detrás de la chica y logró atraparle el puño antes de que aterrizara en la cabeza del zorro.
Kurama Ying: Ves –la señaló el zorro –A esa actitud me refiero –dijo negando con la cabeza - ¿Dónde quedó tu aristocracia? –la volvió a provocar.
Brianna: ¡Yo te enseñare…! –exclamó intentando abalanzarse sobre el zorro, pero Victoria la sujetó.
Victoria: Brianna, no –dijo y su amiga la miró –Hoy es Navidad, ¿podrían comportarse por favor? –preguntó suplicante mientras los miraba a ambos.
Brianna: Yo no inicie esto –dijo y señalo a Kurama Ying - ¡Fue ese pulgoso! –exclamó y Kurama Ying abrió la boca, ofendido.
Kurama Ying: ¿Pulgoso? ¡¿Pulgoso?! –Se paró molesto – ¡Pulgas las que te cargas tú! –Exclamó señalándola con la mano –Mi pelo es sedoso y suave, mientras que el tuyo míralo, parece estropajo, ¡Pelos de elote!
Brianna: ¡Hijo de…! –exclamó molesta.
Elvira: ¡Basta ya! – Exclamó molesta - ¡Los dos, ya fue suficiente! –Dijo y miró a ambos que no le devolvieron la mirada –Tenemos visitas, así que será mejor que se comporten ¿está claro?
Kurama Ying, Brianna: Sí, abuela –dijeron al mismo tiempo y ambos se miraron con fastidio.
Mientras tanto, los demás los observaban con gotitas en la cabeza.
Kurama Yang: ¿Siempre son así? –le pregunto a Daniela con una venita en la sien.
Daniela: No –dijo sarcásticamente - A veces más –dijo y la venita en la sien de Kurama se agrandó.
Alan: Esos dos parecen pituca y mochila ¿tú crees?
Daniela: Es pituca y petaca – corrigió a su primo.
Alan: Por eso, pituca y mochila – le volvió a decir Alan, a lo que Daniela simplemente suspiró.
Victoria: Bueno, ahora ya que estamos "en paz" –dijo y miró a su alrededor - ¿Dónde están Natsuki e Izumi?
Kurama Ying: Siguen arriba – respondió – Parece ser que Izumi le pidió de favor a Natsuki que la ayudara arreglarse.
En el cuarto de Izumi, está se estaba preparando para la noche, solo le faltaba arreglarse su pelo, pero no sabía qué hacer con él ¿dejarlo suelto? ¿recogerlo?, mientras pensaba, alguien abrió la puerta y la chica dirigió su mirada para saber quién era.
Natsuki: ¿Estás lista?
Izumi: Ya casi –dijo peinándose.
Natsuki: ¿No sabes cómo peinarte? –preguntó sorprendiendo a la muchacha.
Izumi: ¿Se nota? –preguntó incómoda.
Natsuki: Jamás cambiaras –suspiró resignada, y después tomó el cepillo –A ver, déjamelo a mí –dijo y comenzó a cepillar el cabello de su amiga.
Izumi: ¿Entonces?
Natsuki: ¿Qué?
Izumi: ¿Cómo van?
Natsuki: Pues –dijo y sonrió - ¿Qué puedo decirte? Estoy feliz –dijo siendo sincera –Siento que por fin logre recuperar eso que siempre me faltó, siento que ese vacío que tuve en mi interior por fin se llenó –dijo e Izumi sonrió, pero la sonrisa de la rubia se apagó unos segundos después.
Izumi: ¿Qué sucede?
Natsuki: Supongo que nada dura para siempre, al igual que cuando mis padres adoptivos murieron.
Izumi: ¿De qué hablas? –le preguntó, sin entender.
Natsuki: De nada –dijo intentando desviar el tema, sin embargo, la pelinegra la tomó del brazo.
Izumi: Dime ¿qué sucede? –le preguntó mirándola a los ojos, la rubia ante esto solo pudo suspirar.
Natsuki: Es Abaddon… –dijo y suspiró, la pelinegra abrió los ojos como platos.
Izumi: ¿Abaddon? –le preguntó con la voz baja, la rubia asintió e Izumi se levantó para cerrar la puerta y que nadie las escuchara - ¿Qué sucedió? ¿Cuándo lo viste?
Natsuki se sentó en la cama –Ayer en la noche, me levanté a tomar un vaso con agua y se apareció dentro de la cocina, me dijo que tuviera mucho cuidado con "ellos", que lo llevara lejos del pueblo antes de que se enterara de la verdad, después, me encontré a Ryan en el jardín, vino para advertirme que el consejo tal vez vaya a poner espías sobre mí ahora que Naruto está aquí.
Izumi: ¿No le has dicho nada? –le preguntó y Natsuki negó con la cabeza - ¿Por qué?
Natsuki: ¿Cómo quieres que se lo diga? Supuestamente todo está bien en este pueblo, y se supone que yo nací en esta familia, que me crie aquí, no puedo llegar y decirle que en este lugar atacan los Morlocks, que yo soy una princesa desterrada, y prefiero que se mantenga así.
Izumi: ¿Cómo estas tan segura? –le preguntó con una ceja levantada.
Natsuki: ¿De qué hablas?
Izumi: Recuerda lo que nos dijo Jiraiya ayer, acerca de ese tal Makoto, de nuestros poderes y también acerca de los monstruos que atacaron su aldea –dijo y Natsuki se quedó pensativa –Puede que lo que esté sucediendo aquí también este afectando su mundo…
Natsuki: Y puede ser que esos monstruos que los atacaron sean Morlocks ¿no es así?
Izumi: No estoy 100% segura de ello, pero si existe una posibilidad de que así sea –dijo –Natsuki, tienes que decírselo, sus ataques son muy impredecibles, pueden aparecer al rato, mañana o pasado mañana y cuando lo hagan no tendrás más opción que decirle la verdad.
Natsuki: Ryan me advirtió lo mismo, pero dudo mucho que logren llevárselo, tiene mucho más poder y habilidad que Brianna, pero cuando se enteré, estoy segura de que va a molestarse.
Izumi: Se molestará, pero estoy segura de que puede ayudarnos –dijo y miró a Natsuki para ponerle una mano en el hombro –Tienes que decírselo lo antes posible.
Natsuki: Se lo diré mañana, no quiero arruinarle la noche –dijo y miró a su amiga –Se lo diré mañana, lo prometo.
Izumi: Esta bien –dijo resignada, después de eso, se levantó de la cama y se empezó a arreglar su pelo ella sola, mientras tanto, Natsuki la observaba, Izumi se había puesto unos tacones negros, un vestido negro que dejaba descubiertos sus hombros pero cubría sus brazos hasta su muñeca, el vestido resaltaba bien su figura y la falda de este era estilo plato que le llegaba a mitad de los muslos, se había puesto poco maquillaje pero se delineó los ojos y se pintó los labios de un color rojo, en cuanto a su pelo, decidió atárselo en una cola de caballo y ponerse unos aretes de color oro –Ya estoy lista –dijo terminando de arreglarse.
Natsuki: Esta no es una noche cualquiera, hoy por fin vamos a estar toda la familia completa –dijo y abrió el collar – Muy bien, ahora sí –dijo y puso a su amiga en un ángulo en el cual pudiera verla por completo –Te ves hermosa –dijo sonriendo con ternura –Ahora –dijo y la jaló del brazo –Vamos a bajar, todos ya deben de estar esperando –dijo y abrió la puerta para salir.
Bajaron las escaleras y todos se les quedaron mirando, ambas chicas se veían hermosas.
Harume: Por fin –dijo sonriente.
Natsuki: Una mujer toma su tiempo para arreglarse –le aclaró.
Daniela: Muy bien –dijo juntando los brazos –Ahora que ya estamos todos juntos será mejor que comencemos a juntar la comida –dijo caminando a la cocina, sin embargo, alguien tocó el timbre.
Victoria: Yo voy –dijo y se levantó para abrir la puerta, cuando la abrió, pudo ver 2 caras muy familiares – ¡Wow! -se sorprendió.
Elena: ¿Podemos pasar?
Victoria: Claro que sí, adelante por favor –dijo abriéndoles paso, los invitados pasaron y Brianna se alegró.
Brianna: Sí llegaron –dijo yendo a abrazar a sus dos amigas.
Las que habían llegado eran Elena y Giselle
Elena traía puesto un vestido negro con toques rojos sin mangas, además de que tenía una falda larga que casi iba arrastrando sin embargo los tacones rojos le ayudaban un poco con eso, además de que la falda tenía cortes que dejaban ver la pierna de la chica, su pelo se lo había arreglado de lado, toda su melena oscura la hizo hacia un lado e hizo rizos con ella, en ambas muñecas traía puestas pulseras negras que combinaban muy bien con su piel blanca.
Giselle se había dejado su cabello suelto, sin embargo, adoraba sus orejas con varios piercings que traía puestos, llevaba puesto un vestido negro con varios toques grises y rojos, de manga larga pero su falda le llegaba a medio muslo además de que usaba sandalias altas de color negro.
Las dos abrazaron a su ex líder de equipo deseándole una feliz Navidad.
Brianna: Chicos vengan, quiero presentarles a alguien –dijo y las llevó hacia donde estaban los gemelos –Naruto –dijo y el rubio le prestó atención –Quiero presentarte a mi equipo –dijo y las señaló.
Elena: Elena Palmer –dijo y le tendió la mano – Un gusto conocerte –dijo y Naruto sonrió y le tendió la mano.
Giselle: Giselle Arango –dijo y le tendió la mano al igual que su compañera – Me da mucho gusto conocerte.
Naruto: Sí, yo soy Naruto Uzumaki –dijo tendiéndole la mano a la chica.
Giselle: Es verdad lo que dicen –dijo y miro a Natsuki –Son muy parecidos.
Elena: Son mellizos ¿qué esperabas? –le respondió divertida.
Daniela: ¡Bienvenidos! –exclamó feliz con dos bandejas de bocadillos en la mano –Aquí hay bocadillos para tener un tentempié antes de la fiesta –dijo caminando y dejando una de ellas en la mesa de centro de la sala –Aquí se quedan los cuernitos de jamón y queso –dijo y camino hacia la mesa principal –Y por acá se quedan las galletas saladas con camarón y limón –dijo dejando la bandeja en su lugar.
Por su parte, a Kurama Yin se le iluminaron los ojos cuando vio los cuernitos de jamón con queso, pero sabía bien que si era descubierto acabaría viendo estrellas y no precisamente de navidad así que se fue acercando sigilosa y lentamente hacia la mesa de los bocadillos.
Kurama Ying: "Puntitas, puntitas" –pensó para sí mismo mientras intentaba pasar desapercibido entre los presentes, aunque fuera solo para agarrar un cuernito, miró a los lados estilo misión imposible mientras intentaba imitar sus movimientos, después de unos minutos, logró estar frente a la mesa y con su mano tomó uno, lo puso en su boca y se retiró hacia el árbol con los mismos pasos y estilo que un espía, llego a donde estaban los regalos de Navidad y ahí hecho un vistazo a ver si de casualidad alguien lo había descubierto, como no vio señal alguna de amenaza simplemente se tiró al suelo a disfrutar del bocadillo.
Los demás platicaban alegremente, Naruto estaba logrando integrarse bien a la conversación con los invitados que aún no conocía, pero a pesar de eso, todos eran muy amables.
Naruto: ¿Entonces? –Pregunto queriendo saber algo - ¿Qué se dedican a hacer en esta aldea?
Elena: Cariño, no es una Aldea, es una Ciudad, y bueno, eso depende de que es lo que quieras.
Giselle: Lo primero que debes hacer es ir a la academia.
Naruto: ¿Aquí también se va a la Academia? –preguntó mirando a su hermana.
Natsuki: Algo así –dijo y se puso a pensar, en las Tierras Shinobi, solo ibas a la Academia, en donde ibas a aprender lo básico acerca de temas shinobi, de ahí, todo era practica y misiones, Natsuki pudo ver eso en los recuerdos de su hermano, así que decidió aclarar un poco su mente y explicarle el sistema que se integraba en Rothenburg –Digamos que aquí son cuatro niveles los que tienes que cruzar para poder ser alguien que pueda valerse por sí mismo, primero; está el kínder, al que asisten los niños d años, después; está la primaria que es de los 6 a 12 años, luego; se encuentra la secundaria que es de los 12 a 15 años y por último; está la preparatoria que es de los 16 a los 18.
Giselle: De ahí tú decides que es lo que quieres hacer, tenemos varias universidades en las cuales puedes estudiar diferentes carreras o puedes unirte a la marina, así como lo hicimos nosotros –dijo señalando a Elena y a ella misma.
Naruto: ¿De dónde se conocen ustedes y Brianna? –le preguntó.
Giselle: Bueno, antes Brianna era la líder del equipo –dijo y Naruto se sorprendió así que volteó a ver a su hermana para confirmar, Natsuki asintió.
Natsuki: Brianna era parte del ejército y era una General de Rango alto, hace un tiempo decidió dejar su trabajo para dedicarse a cuidar a Sabi.
Brianna: Es cierto –dijo con una sonrisa melancólica para después mirar a su hermanita que estaba jugando con Kurama Ying –Pero a pesar de todo no me arrepiento de nada –dijo y miró a sus amigos –Lo único que me preocupaba era que ellos se enojaran conmigo por mi decisión.
Elena: No pudimos enojarnos contigo.
Giselle: Elena tiene razón –dijo y miró a Sabina –Tu hija te necesitaba más que nosotros, además para entonces nosotros ya sabíamos valernos solos, y con Guren a la cabeza del equipo, hemos mejorado mucho.
Naruto: ¿Eh? ¿Guren? – preguntó sorprendido - ¿El novio de Natsuki?
Con eso, la rubia comenzó a toser, mientras que las demás se reían un poco debido a la situación.
El timbre volvió a sonar y está vez la que fue a recibir a las visitas fue Daniela, cuando llegó no pudo más que sorprenderse.
¿?: ¡Hola! ¡Hola! –exclamó una mujer muy entusiasmada que se lanzó a abrazar a la pelirroja, quien, por su parte, estaba riendo de felicidad.
Todos voltearon a ver quién había entrado a la casa, Naruto miró y no los reconoció.
Habían entrado tres personas a la sala
El primero era un hombre adulto alto y de cuerpo robusto, su cabello era de un castaño oscuro, pero debido a que podía notarse que tendría lo mucho 60 años, con el paso del tiempo, su cabello había ido poniéndose más canoso y siempre tendía a llevarlo corto y bien arreglado, sus ojos eran de un peculiar tono celeste claro, el cual, algunas veces era confundido con un tono verde. En cuanto a su vestuario no había nada novedoso, ya que llevaba un smoking como los demás hombres, siempre había sido una persona bastante formal a la hora de vestirse y eso era debido a su trabajo, su nombre era Jason McGarret y era uno de los detectives más respetados del pueblo, también era líder de la comisaría y del "Equipo de Investigación Criminal" de la Ciudad.
La segunda chica era una mujer de al menos unos 30 años, tenía la piel blanca, ojos color verde, pero lo que más llamaba la atención era que tenía una forma muy peculiar de vestir ya que siempre iba de negro a todos lados, aunque ella prefería usar el término "estrafalaria" para definir no solo su tipo de vestir si no también su forma de ser. Esa noche llevaba puesta su vestimenta normal, que era una blusa negra de manga corta pero el cuello lo dejaba parcialmente libre para dejar ver un collar de púas color metal, además traía pantalones pegados negros y unas botas militares negras, en su arreglo personal se podían ver dos pulseras estilo rockeras en ambas muñecas y su cabello estaba atado en dos coletas que resaltaban mucho mientras que su fleco cubría su frente, su nombre era Abigail Bones y también trabajaba en la comisaria, pero lo hacía como forense y científica.
La última chica era la más joven de entre todos, aparentaba estar en sus 20, piel blanca, cabello castaño con varios rayos rojos a la par de todo su cabello, ojos color café, rostro simétrico aunque podía verse que no era muy alta, traía puesto un vestido negro con blanco que le llegaba arriba de las rodillas y unos tacones negros altos para hacerla ver aunque fuera un poco más alta, no llevaba accesorios pero si traía en la mano los regalos que habían traído para toda la familia, su nombre era Hayley Raven y al igual que los dos anteriores y los chicos del ex equipo de Brianna trabajaba en la comisaria pero ella trabajaba en la tecnología audiovisual y también era técnica analista.
Harume: Creía que no llegabas McGarret –dijo dándole un abrazo.
Jason: ¿Cómo crees? –Le dijo devolviéndole el abrazo –Jamás me perdería estas fiestas y más si son con tu familia.
Harume vio que Naruto los miraba: Naruto –lo llamó –Ven -dijo y el rubio se acercó –Jason –dijo y el hombre miró al rubio sorprendido –Quiero presentarte al hermano de Natsuki, Naruto Uzumaki –dijo mientras Jason lo observaba detenidamente –Naruto, él es el Detective McGarret –dijo haciendo que el hombre riera.
Naruto: Un placer –dijo y le tendió la mano.
Jason: El placer es todo mío hijo, y, por cierto, solo dime Jason no hay necesidad de ser tan formales –dijo tendiéndole la mano.
Mientras tanto, Abby y Hayley estaban charlando con las demás, Abby abrazó a Sora y Hayley estaba platicando con Izumi, sin embargo, a la primera le entró la curiosidad acerca de quién era el rubio.
Abby: Oye –dijo y se acercó a la rubia - ¿Quién es él?
Natsuki: Ah –dijo recordando –Disculpa que no te lo haya presentado, espérame un momento –dijo y fue por su hermano –Disculpen la intromisión –dijo y los adultos la miraron –Voy a llevarme a Naruto por un momento.
Jason: Claro, adelante –dijo y Naruto se fue con su hermana.
Natsuki: Naruto, ellas son nuestras amigas de la comisaria –dijo y señalo a Abby –Ella es… -dijo, pero antes de que terminara, la chica la interrumpió.
Abby: Abigail Bones –dijo tendiéndole la mano, Naruto la tomó –Puedes decirme Abby o Abs, como gustes, ah sí, también soy forense y científica –dijo con una gran sonrisa a lo que Naruto se extrañó, pero rio –Los rumores son ciertos, eres idéntico a Natsuki, es increíble el parecido que tienen - Era una chica muy agradable, por su parte, a Hayley solo se le salió una gotita por la actitud de su compañera.
Hayley: Discúlpala, tomo mucho café hoy –dijo tendiéndole la mano –Hayley Raven –dijo y Naruto estrechó su mano –Trabajo en la comisaria, pero yo me encargo de la tecnología computacional y comunicaciones.
Naruto: "Me imagino que es algo parecido a lo que hace Ino" –pensó Naruto, al no encontrar otra cosa con que comparar.
Daniela: ¿Acaban de salir de trabajar? –preguntó curiosa.
Jason: Sí, hubo mucho trabajo y me encontré con Abby y Hayley en el camino así que les ofrecí que nos viniéramos todos juntos.
Hayley: Últimamente ha habido mucho trabajo –dijo estirándose –Una termina muy cansada.
Victoria: Me imagino que si –dijo sintiendo algo de pena y empatía por sus amigas.
Natsuki: Por cierto ¿dónde está el tonto de Mason?
Jason: Me lo encontré hace rato, dijo que iría por algo y que nos alcanzaría aquí para llevarnos a todos a la fiesta.
Naruto: ¿Fiesta? – preguntó algo confundido.
Alan: Sí – le respondió al chico – Una fiesta, pues es una fiesta – dijo como si fuese lo más obvio del mundo, a lo que Naruto lo miró algo fastidiado.
Naruto: Sí sé lo que es una fiesta – dattebayo.
Alan: ¿Ah? ¿sí? ¿Entonces porque preguntaste?
Naruto: Porque pensé que íbamos a comer aquí – dattebayo.
Natsuki: En realidad no – le dijo su hermana – Nos invitaron a una fiesta, y después, vamos a ir al festival, lo veras por ti mismo.
Jiraiya: ¿De quién es la fiesta? – le preguntó a Harume.
Harume: Lo sabrás pronto – le contestó el hombre, si Jiraiya sabía que Susan era la anfitriona de la fiesta, probablemente el de pelo blanco ya habría inundado a Harume con preguntas, después de todo, él creía que Susan había fallecido también.
Antes de que Naruto o Jiraiya pudieran preguntar, de nueva cuenta, se escuchó el timbre, pero esta vez, cierta rubia fue a abrir la puerta, cuando la abrió pudo observar a un hombre en la puerta.
Era Mason.
Mason: ¿Eres Natsuki? –preguntó incrédulo.
Natsuki: ¿Quién más?
Mason: Vaya –dijo y sonrió arrogantemente – Siempre estás hermosa, pero hoy sobrepasaste los límites – le dijo en un tono coqueto.
Natsuki: Ay, cállate tonto –dijo riendo mientras le daba un suave golpe en el brazo, a lo que Mason solo rio.
Mason: Tan agresiva como siempre.
Natsuki: Pásate – le dijo y Mason entró a la casa.
Jason: Ya era hora, vaya que a veces te haces de la gran espera – le dijo el detective.
Mason: Estaba arreglando unas cuantas cosas – le contestó el hombre – Por cierto, traigo un mensaje de nuestra anfitriona para la fiesta de esta noche, en primera, se disculpa por no poder venir por ustedes de manera personal, pero espera que todos podamos reunirnos en su casa para celebrar la fiesta.
Victoria: Ya me lo imaginaba.
Elvira: Lo bueno es que ya tenemos todo listo.
Abby: Entonces ¿en qué nos vamos a ir?
Mason levantó la mano: Fue por eso que me tardé tanto, estaba consiguiendo nuestro transporte.
Daniela: ¿De qué hablas?
Natsuki, fue hacia la puerta, la abrió y afuera de la casa pudo notar que había una limosina de lujo color negro con un chofer esperando en la puerta de la puerta del auto.
Natsuki: No puedo creerlo – dijo sorprendida.
Mason apareció detrás de ella: ¿Te sorprendí? – le preguntó.
Natsuki: ¿Qué banco asaltaste? – le preguntó intentando molestarlo, a lo que Mason se encogió de hombros.
Mason: Es un pequeño regalo que renté para esta noche, por cierto – dijo y le extendió un sobre pequeño a la mujer – Tu madrina te manda esto.
Natsuki abrió el sobre y de él, sacó dos pequeñas tarjetas rectangulares decoradas de color oro y blanca, eran otras invitaciones a la fiesta que había esa noche, y los nombres aparecían claramente en cada tarjeta.
"Cena Benéfica de Navidad y Año Nuevo"
24 de diciembre en la Mansión Firefly
Espero de todo corazón que esté año puedan acompañarnos para ayudar a los más necesitados, recuerda que todos siempre debemos darnos la mano, sobre todo en tiempos difíciles, espero gratamente que puedas asistir.
En el centro de cada tarjeta, había un nombre escrito.
Uzumaki Naruto.
Jiraiya Gōketsu.
Natsuki: Gracias por traerlos – le agradeció a Mason.
Mason se encogió de hombros: No hay de que, además, sin ese boleto no iban a dejarlos entrar.
Natsuki rodó los ojos y miró a la familia: Mason rentó una limosina – les explicó.
Giselle: ¿En serio? – preguntó sorprendida.
Mason: Oigan, tengo que hacer lo mejor para una de las mejores familias de Rothenburg, ahora, les aconsejó que comencemos a movernos o llegaremos tarde a la fiesta.
Harume: Entonces, empecemos a movernos, McGarret, ayúdame con la comida.
Jason: De acuerdo – dijo y comenzó a ayudar a cargar los recipientes de cristal en los que venía la comida, después de todo, era ley en las fiestas de beneficencia, los invitados llevaban la comida para compartir con los demás invitados, mientras que la comida del banquete de lujo les era dados a las personas más necesitadas en los refugios.
Mientras tanto, todos agarraron sus abrigos y salieron afuera, sin embargo, había alguien que no estaba muy de acuerdo con ir a esa fiesta.
Y ese alguien era Kurama Yang.
Kurama Yang miró severamente a Natsuki: ¿Qué tienes planeado, mocosa? – le preguntó sospechoso.
Natsuki suspiró: Relájate Kurama, es una fiesta de beneficencia, todo el dinero que recolectemos será donado para los que lo necesitan.
Kurama Yang alzó una ceja: ¿En serio?
Natsuki: Por supuesto que sí, mi madrina siempre lo ha hecho, y todos nos hemos dado cuenta de que ese dinero realmente va a dar a quienes realmente lo necesitan.
Kurama Yang: No quiero ir – dijo simplemente.
Natsuki: De acuerdo – suspiró, no tenía ganas de discutir – Si quieres quedarte, adelante, hazlo, nadie te lo impide, pero es una lástima, el festival siempre ha sido realmente hermoso.
Kurama Yang: ¿Y quién organiza el festival?
Natsuki: Mi madrina siempre ha organizado el festival, Kurama, es Navidad, ¿podrías quitar tu cara de amargado? ¿solo por hoy?
Kurama Yang miró a Natsuki de pies a cabeza, en realidad la chica parecía bastante cansada, sin embargo, Kurama notó que Natsuki estaba haciendo un esfuerzo para que todo fuera bien aquella noche.
Y lo más probable era que lo estuviera haciendo por Naruto.
A pesar de cómo se habían dado las cosas, Natsuki había aceptado a Naruto como si se hubieran conocido desde siempre, la rubia quería que Naruto tuviera una noche inolvidable.
Él le debía tanto a Naruto, tal vez no sería tan mala idea dejar su orgullo de lado para que Naruto pudiera disfrutar de una noche con su familia, después de todo, él sabía que se acercaban tiempos difíciles, tal vez era lo mejor para Naruto.
Pasar un tiempo con su familia antes de que iniciara una guerra.
Tal vez, no sería tan malo ir y ver que tal era esa dichosa festividad a la que llamaban "Navidad".
Kurama Yang no le respondió a Natsuki, solamente bajó del sofá y comenzó a caminar hacia la puerta.
Natsuki: ¿A dónde vas? – preguntó extrañada por el comportamiento del zorro.
Kurama Yang miró a la rubia: Mocosa tonta, ¿qué no se supone que debemos ir a una fiesta?
Natsuki abrió los ojos bastante sorprendida, sin embargo, al entender lo que estaba pasando simplemente sonrió.
Kurama Yang: Andando, llegaremos tarde – dijo para salir por la puerta hacia la limosina que los estaba esperando.
Natsuki tomó su abrigo junto con el de su hermano para después agarrar sus llaves y salir de la casa.
Todos ya habían subido a la limosina y se encontraban en camino, la mayoría de ellos se encontraban charlando entre ellos, mientras que Natsuki miraba por la ventana el paisaje, después de todo, la mansión de su madrina estaba del otro lado de la Ciudad, así que iban a demorar un poco en llegar, sobre todo por el tráfico, mientras tanto, Naruto aún se encontraba fascinado por la belleza de aquella ciudad que aún no conocía del todo bien.
Sin embargo, el chico pudo observar cómo era el festival, puestos de comida y juegos para niños y juegos de feria en todos lados, también había algunos escenarios, en donde la gente se subía a bailar, otros en donde el escenario estaba ocupado únicamente por una persona con unos grandes audífonos en las orejas mientras observaba una caja eléctrica y movía algunas cosas en ella (DJ).
En otros lugares, había grandes árboles y en otros se podía observar a varios hombres disfrazados de la misma manera.
Con un gran disfraz de color rojo y blanco, poseían enormes barbas y un gran sombrero.
Naruto se preguntó si estarían usando clones de sombras.
En eso, Naruto observó el cielo y se quedó muy sorprendido.
Había globos aerostáticos de diferentes formas y tamaños, sin embargo, Naruto en una ocasión ya había visto uno así, solo que era mucho más grande, había sido hacía unos meses, el viejo Tazuna lo había construido, e inclusive, Inari le había explicado unas cuantas cosas sobre él, sin embargo, en esa ocasión, dicho globo había terminado en un terrible incidente en el cual Kakashi – sensei y Gai – sensei se habían visto involucrados.
Naruto: Oi, Natsuki – llamó a su hermana y la chica que estaba platicando con Mason, lo miró.
Natsuki: ¿Qué sucede?
Naruto señaló hacia los globos: Esas cosas ¿son seguras?
Natsuki: ¿Te refieres a los globos aerostáticos? – preguntó bastante extrañada, ya que, para ella observar dichos globos era sumamente normal, desde niña los había podido observar desde el palacio, e inclusive en varias ocasiones, se había subido a varios, evidentemente, en ninguno de esas ocasiones, ningún grupo terrorista los había intentado sabotear.
Naruto asintió.
Natsuki: No te preocupes – le contestó – Esos globos son completamente seguros, la gente que los maneja es altamente profesional, subes, das un pequeño paseo por la ciudad en el aire y después puedes bajar – le comenzó a explicar - ¿Nunca habías visto uno?
Naruto: Hace tiempo vi uno, pero era mucho más grande y no terminó muy bien que digamos – dattebayo.
Natsuki iba a contestar y preguntar a que se refería, sin embargo, Mason la interrumpió.
Mason: No te preocupes – le contestó completamente seguro mientras que movía su mano como si espantara una mosca – Esos globos aerostáticos son sumamente seguros, si quieres, puedo reservarte un vuelo en ellos algún día.
De nueva cuenta, Naruto comenzó a imaginarse el escenario, él habiendo subido a una cesta de bambú con un gran globo unido a ella, mientras que elevaba al aire se podía ver cada vez más, sin embargo, una gran manada de cuervos se acercó de la nada y comenzaron a picotear el globo, haciéndolo explotar y haciendo que Naruto cayera al vació.
De imaginarse eso, Naruto comenzó a sacudir su cabeza.
Naruto: ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! – exclamó negando con la cabeza como si fuera un perro que se estuviera sacudiendo – No quiero subirme a esa cosa – dattebayo – dijo mientras se estremecía y se ponía azul, cosa que hizo que a su hermana le apareciera una gotita de sudor en la cabeza, por otro lado, Mason tenía una cara de diversión total.
Natsuki al notar eso, le dio un pequeño codazo a su amigo en las costillas.
Mason: Bueno no y ya – le dijo a su amiga intentando excusarse, Natsuki rodó los ojos.
Naruto: ¿Eh? Por cierto ¿quién eres tú? – preguntó curioso.
Fue entonces cuando Natsuki y Mason cayeron en cuenta de que no habían presentado al castaño a su hermano.
Sin embargo, antes de que Natsuki pudiera hablar, nuevamente, Mason habló.
Mason: Mayor General Mason Cleveland del ejército de Rothenburg –dijo estrechándole la mano orgullosamente a lo que Natsuki lo miró con algo de fastidio.
Natsuki: Y también es un ególatra profesional – dijo haciendo que su hermano los mirara a ambos con una gotita en la cabeza.
Antes de que Mason le contestara, el auto se detuvo, mientras que el conductor ya había avisado que ya habían llegado a su destino.
Elena: Llegamos rápido – comentó la chica.
Harume: No había mucho tráfico – le contestó el hombre.
Naruto miró por la ventana, pudo observar que detrás del auto en el que iban había otros autos formados en una fila para poder entrar.
Avanzaron y fue cuando Naruto se dio cuenta que el acceso al lugar estaba franqueado por estatuas, además, parecía ser que todo el terreno estaba rodeado por una zona boscosa y el patio estaba lleno de jardines que a su vez estaban conformados de forma racional y siguiendo el eje compositivo que dominaba el conjunto, a lo lejos estaba una hermosa mansión de piedra blanca y carácter barroco con colores azules, dorados y blancos, la enorme mansión estaba asentada en una plataforma y rodeada de un pozo de agua, era básicamente una isla en el medio del jardín, en donde se accedía por un pequeño puente.
Al llegar, la puerta se abrió y Mason salió, ayudando a las chicas a salir, Naruto salió y observó que era una mansión bastante grande, como se encontraban en el patio que se anteponía a la mansión, pudieron observar a varias personas vestidas de manera formal, e incluso a niños que se encontraban corriendo y jugando cerca de sus familias.
Kurama Yang salió del auto y miró de arriba para abajo todo el lugar, él, como bijū, jamás entendió eso acerca de las fiestas de gala, sin embargo, si tenía una muy mala impresión de ellas.
Ya que, por lo general, los humanos siempre las hacían para demostrar sus poderes políticos, después, recordó la pintura en el palacio.
Debido a que era un día especial, no le había dicho nada a Naruto, y tampoco a Natsuki, sin embargo, él no podía olvidar que la mujer en esa foto era sumamente parecida a la hermana de Naruto, así que, de alguna manera, ella debía estar relacionada con ese tipo de fiestas.
Kurama Yang suspiró, no tenía ganas de lidiar con un montón de idiotas convenencieros con poder político, sin embargo, antes de que pudiera decir algo, Natsuki se colocó a su lado.
Natsuki: Creo que es bastante obvio que no querías venir – le dijo al zorro.
Kurama Yang: Bastante obvio, pero de alguna manera, tú estás acostumbrada a este tipo de fiestas ¿no? Después de todo, tú creciste en el palacio.
Natsuki abrió los ojos como platos y volteó a ver a Kurama, el zorro notó que a la rubia se le había ido todo el color del rostro.
Kurama Yang: ¿Qué? ¿Creíste que no lo notaría? – preguntó siendo condescendiente.
Natsuki: ¿Cómo te enteraste?
Kurama Yang: Estuve en el palacio ¿recuerdas?
Natsuki: ¿Eso significa que él vio también el retrato? – preguntó señalando suavemente con la cabeza a Naruto.
Kurama Yang: Tienes suerte de que tu hermano sea lo suficientemente idiota para no notar los detalles – le contestó.
Con eso, Natsuki volvió a respirar.
Kurama Yang: ¿Por qué no quieres que se enteré? – le preguntó serio.
Natsuki miró hacia todos lados de manera discreta, y antes de contestar la chica puso una mano en su frente.
Natsuki: Tengo mis razones.
Kurama Yang: Mas bien, porque tendrías que decir que fue lo que sucedió, dar explicaciones ¿no?
Con la reacción de Natsuki, parecía ser que Kurama Yang había puesto el dedo en la llaga y Kurama Yang sabía algo que se reforzaba cada vez más.
La chica estaba escondiendo algo más que su vida antes de que Naruto llegara, había algo más.
Natsuki: No tengo porque dar explicaciones – le contestó la chica.
Kurama Yang: Tendrás que hacerlo tarde o temprano, lo sabes bien.
Natsuki: ¿O qué? – preguntó desafiante.
A Kurama Yang le sorprendió bastante esa reacción por parte de la rubia.
Kurama Yang: O le diré la verdad acerca del retrato que vio, entonces no vas a poder esconderlo más.
Natsuki: Esa no es tu decisión Kurama, fue mi vida y yo decido a quien decírsela y a quien no.
Kurama Yang: ¿Por qué quieres ocultar la verdad? ¿Qué más nos estas escondiendo?
Natsuki: ¡Ya basta! – le ordenó, sin embargo, al decirlo, y sin darse cuenta, sus ojos se iluminaron con un brillo naranja, cosa que hizo que Kurama Yang se sorprendiera de sobremanera.
Kurama Yang: ¿Qué demonios…? – preguntó haciéndose hacia atrás.
Natsuki, al sentir lo que había pasado, cerró sus ojos y retrocedió un poco.
Sacudió su cabeza un poco y volvió a abrir sus ojos, su respiración estaba acelerada, pero sus ojos ya no brillaban, notó que Kurama Yang aun la observaba sin saber que era lo que había pasado.
Natsuki simplemente se dio la media vuelta.
Natsuki: No vuelvas a preguntar algo más, pero lo único que tienes que saber, es que estoy intentando protegerlo, así que déjamelo a mí – dijo comenzando a caminar hacia donde estaban los demás.
Kurama Yang: 24 horas – le dijo a lo que la rubia miró hacia atrás, parecía ser que se había recuperado del trance – Tienes 24 horas para decirle la verdad, si no lo haces, se lo diré yo.
Natsuki: ¿Es una amenaza?
Kurama Yang: Tómalo como quieras ¿entendiste, mocosa?
Natsuki no contestó y siguió su camino hasta llegar con la familia, que en ese momento estaban platicando entre sí, con Naruto platicando con Mason.
Kurama Yang, por su parte, estaba bastante impresionado, no sabía qué demonios había sido eso, sin embargo, sí había logrado detectar algo en la rubia, había miedo e ira.
Pero no era de él, su miedo y su ira no iban dirigidas hacia él.
¿Entonces? ¿Qué demonios había pasado? ¿Qué estaba ocultando la rubia?
Solo tenía clara una cosa, para que Natsuki reaccionara de esa manera, debía ser algo serio.
Mientras tanto, Natsuki se acercó a Mason y a Naruto, quienes estaban hablando alegremente, sin embargo, al mirarla, Mason pudo observar que Natsuki estaba algo perturbada, miró a Naruto a ver si notaba algo.
Naruto: ¿Eh? ¿Y Kurama? – preguntó mirando hacia atrás, de donde venía la rubia, sin embargo, el zorro ya no estaba ahí.
Natsuki: Dijo que iría a darse una vuelta – mintió – Creo que fue a los jardines.
Mason miró a Natsuki, y le iba a preguntar qué era lo que había sucedido, sin embargo, escucharon como la puerta se abrió y los mayordomos daban el anuncio de que la fiesta iba a comenzar, dejando pasar a los demás.
Kurama Ying miró a Natsuki, ya que él también había notado algo raro.
Natsuki: "Encuentra a Kurama Yang y vigílalo" – le pidió por medio de su conexión.
Kurama Ying: "¿Qué sucedió?"
Natsuki: "Después te explico" – le contestó para después comenzar a caminar hacia la puerta junto con su hermano y con Mason.
Kurama Ying parecía tener una ligera idea de lo que había sucedido, así que comenzó a buscar a Kurama Yang, temiendo que fuera a decir algo que no debía decirle a Naruto.
Al entrar a la mansión, Naruto se sintió como un pez fuera de lugar, jamás había asistido a ese tipo de fiestas, por lo que no sabía cómo comportarse, sabía que era una fiesta de beneficencia para los que más lo necesitaban.
Tenía sentido, ya que todos ahí estaban vestidos con ropas que parecían ser caras y finas, gente que tenía dinero de sobra para donar, sin embargo, Naruto parecía tener un objetivo claro esa noche, tenía que conocer a Susan, saber su historia y la conexión que tuvo con sus padres.
La mansión estaba decorada de una manera renacentista, con grandes cuadros, muebles de madera con tallados importantes, obras de arte antiguas, muebles suaves con tejidos ricos y vibrantes.
Fue entonces cuando notó que la mayoría de personas se les estaban quedando viendo a él y a su hermana, sin embargo, no eran miradas maliciosas, sino de curiosidad y asombro.
Pero ¿por qué?
Todos siguieron avanzando platicando entre ellos y con risas hasta que llegar a un hermoso salón de baile que tenía forma rectangular y al mismo tiempo, era bastante amplio, si mirabas hacia arriba, podías ver unas hermosas pinturas que tenían impresas una imagen de grandes nubes con pequeños ángeles, por otra parte, el piso era de mármol, mientras que las paredes poseían hermosos decorados y runas de colores dorados, blancos y azules.
Mayordomo: La directora Firefly le da la bienvenida al señor Connor LeBrun, a su esposa, Elizabeth y a sus dos hijos, Dorcas y Benjamín.
Naruto miró en la dirección de donde sonaba la voz, parecía que conforme ibas entrando al salón de baile, también tenías que ir dando tu nombre, el rubio se asomó y parecía que ellos iban a ser los últimos en entrar al salón.
En cuanto Jiraiya escuchó el apellido "Firefly", comenzó a mirar hacia todos lados, él conocía perfectamente bien ese apellido.
¿Sería posible? ¿Qué fuera la misma persona que él estaba pensando?
Harume: ¿Buscas a alguien? – le preguntó a su amigo, haciendo que el hombre la mirara.
Jiraiya: Que va – dijo Jiraiya, intentando no hacer notar tanto sus sospechas – Solo que el apellido me sonó familiar.
Harume: Vaya – dijo siguiéndole el juego a Jiraiya – Tal vez te encuentres con alguien esta noche – dijo haciendo que Jiraiya lo mirara sorprendido.
¿Sus sospechas eran ciertas?
Natsuki tomó a su hermano del brazo, las personas comenzaban a avanzar por el salón de baile, saludándose unos a otros, mientras que los meseros ya se encontraban sirviendo las bebidas y la orquesta que se encontraba ahí, comenzaba a sonar música clásica.
McGarret y las demás ya se habían adelantado, siendo uno de los primeros en ser presentados.
Fue entonces cuando Harume se acercó a su esposa y a sus nietas, para después darle las tarjetas al mayordomo y que los presentara.
Mayordomo: La directora Firefly les da la bienvenida a Harume Song, a su esposa Elvira, a sus dos nietas y a su nieto, Victoria y Daniela Song y Alan Song.
Cuando los cinco iban bajando, casi cuando estaban al final de las escaleras, a Alan se le cruzaron los pies y se tropezó, cayendo de bruces al suelo, en donde dos mayordomos lo ayudaron a levantarse, por su parte, las mujeres suspiraron aliviadas, mientras que Harume negaba con la cabeza.
Después de eso, Brianna tomó de la mano a la pequeña Sabina y a regañadientes jaló a Jiraiya para que se acercara, su relación padre e hija seguía siendo bastante tensa, el hombre podía notar que Brianna le tenía cierto recelo.
Mayordomo: La directora Firefly les da la bienvenida a Brianna Kobayashi, a su hija Sabina Kobayashi y a Jiraiya Gōketsu.
Unas cuantas miradas se dirigieron hacia ellos, sin embargo, la mayoría de aquellas personas conocía a Brianna debido a la posición que había tenido en el ejército, por lo que todos la respetaban muchísimo.
Fue entonces cuando Natsuki tomó del brazo a su hermano y lo llevó hacia donde estaba el mayordomo.
Natsuki: ¿Estas listo? – le preguntó.
Naruto: ¿Listo? ¿Para qué? – preguntó sin entender.
Natsuki: Ya verás, tú solo sígueme la corriente – le contestó, Natsuki le dio al mayordomo sus dos tarjetas y el hombre los miró a ambos muy sorprendido, Natsuki le asintió con la cabeza y el mayordomo de aclaró la garganta para salir de su sorpresa.
Mayordomo: La directora Firefly les da la bienvenida a Natsuki Uzumaki y a su hermano, Naruto Uzumaki.
Fue entonces cuando todos voltearon inmediatamente a ver a los gemelos, todos tenían una expresión de sorpresa en la cara, como si no estuvieran dando crédito a lo que estaban viendo. Se empezaron a escuchar algunos murmullos entre la gente.
"Son idénticos"
"¿Por fin pudo encontrar a su familia biológica?"
"¿Quiénes serán sus padres?"
Esos y más murmullos eran los que se escuchaban en el salón, Naruto miró a todos sintiéndose bastante incómodo. No eran las mismas miradas que cuando era niño, ahora eran de curiosidad.
Pero ¿curiosidad, de qué?
Natsuki: No lo pienses mucho – le dijo a su hermano mientras bajaban de los escalones hacia el salón principal.
Naruto: ¿Por qué hablan de nosotros?
Natsuki: Porque eres nuevo en la ciudad, no te preocupes por eso, solo actúa con normalidad – dijo mientras ambos bajaban el último escalón y se acercaban a donde estaban los demás con los que habían ido esa noche, los murmullos continuaron unos minutos más, nadie sabía si acercarse o preguntar o mantenerse a la distancia y no meterse.
Todos aquellos nobles que se encontraban ahí esa noche conocían bien a Natsuki, y todos eran clanes que apoyaban a la rubia así ella no fuera de descendencia directa de los Fevreau.
Le tenían mucho cariño y respeto a la rubia, era debido a eso que no querían precipitarse y abalanzarse con preguntas.
Tal vez por esa noche, lo mejor era observar.
Las miradas hacían que Naruto se sintiera bastante incómodo, no conocía a la mayoría de los que estaban en ese lugar, podía observar que la mayoría de ellos eran gente que tenían bastante dinero, pero no sabía cómo comportarse en ese tipo de situaciones.
Fue entonces cuando un hombre se les acercó, era un hombre mayor, de unos cincuenta años, con un traje formal, barba inglesa, piel apiñonada, cabello castaño claro bien peinado hacia atrás y con guantes blancos, su nombre era Connor LeBrun, él y su familia eran muy conocidos por ser grandes inversionistas en Rothenburg, aunque también era un abogado altamente respetado, él había sido quien había entablado una buena relación con su padre adoptivo, siendo el abogado del Emperador de Rothenburg.
Del brazo, lo acompañaba una bella mujer de cabello negro, con un vestido rosa pastel de larga falda estilo tubo, poseía unos hermosos ojos verdes, su nombre era Elizabeth LeBrun, y era la esposa de Connor, además de ello, también era una mujer muy astuta siendo jefa de una gran empresa farmacéutica.
Connor se acercó, ya que conocía muy bien a la chica.
Connor: Buenas noches – saludó a los invitados – Es un gusto volver a verlos, Harume, Elvira – dijo haciendo una pequeña reverencia, que les fue contestada con un suave asentimiento de cabeza por parte del matrimonio Song – Natsuki – dijo el hombre dirigiéndose a la rubia – Es un gusto verte de nuevo.
Natsuki: Muchas gracias Connor, y digo lo mismo, me da mucho gusto verlos a ti y a Elizabeth.
Elizabeth: Y a mí me da mucho gusto saber que todo está mejorando.
Natsuki: Sí – dijo con una sonrisa, sabiendo bien lo que el matrimonio estaba buscando – Por cierto – dijo y tomó del brazo a su hermano – Me gustaría presentarles a mi hermano, Naruto Uzumaki, Naruto – dijo mirando a su hermano – Ellos son Connor y Elizabeth, son viejos amigos de la familia.
Connor: ¿Qué tal joven? – le preguntó tendiéndole la mano, a lo que Naruto aceptó – Jamás nos hemos visto pero si eres familia biológica de Natsuki eres bienvenido en este lugar, aquí no escucharas otra cosa que no sean maravillas de tu hermana.
Elizabeth: Hola Naruto, es un gran placer conocerte, yo soy Elizabeth, mi esposo y yo conocemos a tu hermana desde hace mucho tiempo, somos buenos amigos y si alguna vez llegaras a necesitar algo, no dudes en llamarnos.
Naruto: Ah, gracias - dattebayo – dijo rascándose la nuca, sin saber en realidad que más decir.
El matrimonio notó de inmediato que el chico parecía no estar acostumbrado a ese tipo de fiestas por la contestación que había dado, por lo que ambos dedujeron que el chico no parecía venir de una familia rica o noble, entendiendo al chico y no queriendo que se sintiera más incómodo, el matrimonio se retiró de una forma respetuosa para darle el espacio que necesitaba. Cuando fueron a platicar con otras personas, varios se acercaron para ver que decían, sin embargo, el matrimonio LeBrun le pidió a la mayoría de los invitados que les dieran su espacio a los gemelos, los demás parecieron entenderlo bien.
Jiraiya por su parte, sabía que los nobles que se encontraban en ese lugar tenían conexiones políticas, sociales o amistosas con los antiguos monarcas de Rothenburg, por lo que no le sorprendió el hecho de que todos miraran a Naruto con cierta curiosidad.
La orquesta seguía tocando música clásica, y en el centro del salón, varias parejas se encontraban bailando el vals que escuchaban.
A diferencia de Naruto, Mason y Natsuki parecían estar en su elemento, ya que el joven se encontraba saludando a las familias, quienes lo recibían con una sonrisa amable y cálida, sin embargo, no se quedaba mucho tiempo, siempre estaba en movimiento.
Por su parte, Natsuki había optado por quedarse con su hermano durante esa fiesta, por lo que había visto en sus recuerdos, Naruto jamás había tenido alguna celebración como aquella, así que decidió mantenerse a su lado para que no se sintiera tan incomodo, y había funcionado bastante bien, ya que algunos curiosos se acercaban a saludar a la rubia y al mismo tiempo preguntaban por el joven rubio que la acompañaba, Natsuki, sin problema alguno, tomó la delantera y respondió con educación y amabilidad las preguntas de los curiosos que se llegaron a acercar, claro está, sin responder preguntas personales, evadiendo bien el tema.
Además, para ella esa noche también era bastante importante debido a que le gustaría que sus amistades y aliados políticos ubicaran a su hermano, después de todo, si el consejo intentaba algo en su contra, los nobles que se encontraban en esa fiesta podrían salir a defenderlo con su poder político, económico y social.
Aquella noche era más que una celebración para Natsuki.
Era un seguro, pero no para ella.
Si no para Naruto.
La pequeña orquesta siguió tocando varias piezas musicales y la gente seguía saliendo a bailar, Naruto bostezó un poco, sin duda jamás había asistido a una fiesta así, pero a su parecer, era algo aburrido.
Jiraiya, al notar el aburrimiento de Naruto, río un poco.
Fue entonces cuando la orquesta se detuvo y todos los presentes aplaudieron.
Al final del salón, al lado de la orquesta, se encontraba un escenario mediano, decorado con muchos adornos navideños, mientras que atrás, había un lienzo muy realista que mostraba un paisaje nevado con un ciervo grande, el cielo estrellado de color azul rey y una luna blanca.
La orquesta terminó su canción y todo el mundo aplaudió al mismo tiempo que todos voltearon al escenario.
Al escenario había subido Susan Firefly, la anfitriona de la fiesta.
Se veía muy hermosa, en sus parpados llevaba una sombra de color café que combinaba muy bien con el tono de sus ojos, mientras que sus labios estaban pintados de un suave rosa salmón, su cabello estaba recogido en una coleta de caballo alta, utilizaba unas arracadas doradas como aretes, unos tacones blancos y un hermoso vestido largo con corte imperio de color blanco, sin embargo, el vestido no poseía mangas, y solo tenía un hombro cubierto.
Al verla, todo mundo le prestó atención.
La mujer se acercó al micrófono.
Susan: Buenas Noches damas y caballeros, es para mí un verdadero honor que todos y cada uno de ustedes se encuentren aquí esta noche con sus familias celebrando una hermosa navidad, todos sabemos que hemos estado en tiempos difíciles – dijo haciendo que algunas miradas se entristecieran, recordando a todos los familiares y amigos que habían perdido en los últimos años – Es debido a eso que estoy muy agradecida que a pesar de la situación que estamos pasando ustedes tengan la buena voluntad de compartir sus donaciones con aquellos que lo han perdido todo y que más lo necesitan, les aseguro que el dinero que ustedes donaron el día de hoy, será entregado y repartido de manera justa a aquellos que lo necesitan, por demás, les deseo una feliz navidad, un feliz año nuevo y que disfruten de estos días con su familia, muchas gracias – dijo y terminó por hacer una pequeña reverencia, a lo que todos le aplaudieron y la mujer se bajó del escenario, en su lugar, subía un hombre de cabello rubio y porte gótico, ya que el hombre iba a cantar una canción.
Sin embargo, entre toda la multitud había dos personas que no le quitaban la mirada de encima.
El primero de ellos, que era Jiraiya, se había quedado helado, esa mujer había desaparecido hace 20 años, había desertado de Konoha y jamás se había vuelto a saber de ella, o bueno, eso era hasta donde él sabía, ya que había varios rumores de que después de la muerte del Cuarto Hokage y su esposa, se le había visto de nuevo caminando por las calles de Konoha, él había regresado una vez para ver si los rumores eran ciertos, sin embargo, cuando regresó a Konoha para buscarla, no había rastro alguno de ella; y su maestro, que había vuelto a ser Hokage, no le quiso decir nada al respecto.
Jiraiya estuvo a punto de ir a buscarla para hablar con ella, sin embargo, sintió una mano en su hombro que lo detuvo.
Harume: Paciencia, Jiraiya – le dijo a su amigo, quien se encontraba al lado del detective.
Jiraiya: Realmente, ¿es ella? – le preguntó sumamente sorprendido y Harume asintió - ¿Tú lo sabías? ¿Y jamás me lo dijiste?
Harume: Nunca preguntaste – le respondió de manera simple a lo que Jiraiya lo miró algo ofendido, Harume, por su parte palmeó su espalda en un gesto amistoso – Hay muchas cosas que aún no sabes Jiraiya, todo se sabrá a su tiempo – dijo y sin decir más, comenzó a caminar lejos de él.
Jiraiya se quedó directamente en donde estaba, analizando la situación, si de verdad Susan había estado viva todo este tiempo ¿Dónde había estado?
Unos momentos después, su mente se dirigió directamente a dos estudiantes, en específico, al equipo Jiraiya, en donde se encontraba Minato y sus dos amigos.
¿Sería que Baltazar y David aún estaban con vida?
Cuando alzó la vista, aquella mujer ya no estaba, miró hacia los lados a ver si podía encontrarla, no lo hizo.
Al final, solamente suspiró, por el momento le haría caso a Harume, sin embargo, en cuanto la volviera a ver, hablaría con ella.
Era urgente.
La segunda persona que se había quedado como piedra al ver a Susan era Naruto.
Al verla, la reconoció de inmediato.
Era ella.
Ella había sido la mujer que le había salvado la vida a Neji cuando esté se encontraba al borde de la muerte.
¿Esa mujer era Susan? ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué había desertado de Konoha y después volvió a aparecer en la guerra?
Susan sintió que alguien la estaba viendo, cuando volteó, se encontró directamente con la mirada de Naruto.
Sí, era ella, no cabía duda alguna.
Susan, al ver que Naruto la había reconocido buscó con la mirada a alguien más, unos metros más allá lo halló, estaba coqueteando con algunas chicas, quienes solo reían gracias a los chistes de Mason.
Mason notó su mirada y volteó, cuando vio a Susan la mujer le hizo una señal con los ojos, Mason dirigió su mirada y supo que Susan le estaba diciendo de una manera discreta que distrajera un rato a Natsuki, lo más probable era porque ella quería hablar con Naruto a solas.
Mason asintió, Susan comenzó a caminar hacia la salida del salón de baile, después, el chico se despidió cortésmente de las chicas con las que estaban hablando.
¿?: ¿Ya te vas? – le preguntó una de ellas haciendo un pequeño puchero.
Mason: Me encantaría quedarme, sin embargo, le prometí un baile a una amiga.
¿?: ¿Eh? – preguntó haciendo puchero la otra chica – ¿Y qué hay de nosotras? ¿Volverás para pedirnos bailar contigo?
Mason: Por supuesto, jamás dejaría plantadas a un par de hermosas damas como ustedes, ahora, si me disculpan – dijo alzando un poco su copa de champagne mientras se alejaba y les guiñaba un ojo de manera coqueta.
Las chicas por su parte, solo suspiraron completamente ilusionadas con aquel chico, mientras tanto, Mason se acercó al escenario para pedir una canción especial.
Si quería distraer a Natsuki por un tiempo, debía hacerlo bien, de otra manera, la rubia simplemente se daría la vuelta y se iría, así era ella.
Por otra parte, Natsuki notó que su hermano se había quedado inmóvil.
Natsuki: ¿Estas bien? – le preguntó al rubio.
Naruto: ¿Esa mujer era Susan? – preguntó aun sorprendido, la rubia asintió.
Natsuki: Es mi madrina, y quería presentártela, pero parece que hay algo más ¿no?
Naruto: Sí, ella fue quien…
Mason: Buenas noches, grandes amigos míos – dijo casi apareciendo de la nada atrás de los gemelos, quienes se sorprendieron bastante, Natsuki miró raro a Mason mientras que Naruto se asustó un poco.
Naruto: ¡Me asustaste! – exclamó.
Natsuki: ¿Y tú de dónde saliste?
Mason: ¿De dónde? Detrás de ti por supuesto – dijo como si fuera lo más normal del mundo - Solo vine porque quiero invitarte a bailar.
Natsuki: Mason, no es el momento – le contestó la rubia.
Mason: Claro que lo es Nat – dijo sonriendo con carisma.
Natsuki no entendió su acción hasta que escuchó la canción que estaba comenzó.
Parecía ser que Mason había pedido ESA canción.
Mason la miró de una manera coqueta y al mismo tiempo familiar, al ser amigos de la infancia, ellos compartían un profundo lazo. El chico, al saber que se había salido con la suya, solo extendió su mano hacia ella, sabiendo que la rubia no lo rechazaría.
Natsuki: De acuerdo – dijo tomando su mano.
Mason sonrió triunfal: Ya sabía que soy naturalmente irresistible – le guiño un ojo de manera coqueta, haciendo que la chica rodara los ojos y a Naruto se le saliera una gotita de la cabeza.
Natsuki comenzó a caminar hacia la pista y cuando Mason se quedó al atrás, el chico aprovecho para acercarse rápidamente a Naruto.
Mason: Por el pasillo de la derecha hay unas escaleras que van hacia abajo, ve, ella te espera – le dijo y Naruto lo miró sorprendido, Mason le sonrió y después camino detrás de Natsuki, tenía que distraerla un poco, tal y como Susan se lo había pedido.
Naruto mientras tanto, siguió las indicaciones de Mason y se dirigió al pasillo de la derecha, todos estaban tan metidos en sus asuntos que no notaron como el rubio había salido caminando por el lugar, al final del pasillo, había un foco que daba bastante luz, y debajo de él había unas escaleras circulares que se dirigían hacia el piso de abajo.
El rubio comenzó a bajar las escaleras, unas escaleras que llevaban bastante profundo en la mansión y se encontró con un salón muy particular.
El salón, de altura, probablemente media unos seis metros, del techo, colgaban candelabros hermosos que iluminaban todo el salón, cerca de donde Naruto estaba, se podía observar que había algunos estantes repletos de libros, y más adelante, del techo también parecían colgar algunas figuras sintéticas de animales, en específico, de una ballena, un tiburón y un delfín, por su parte, en las paredes, había todo tipo de cuadros con pinturas y algunas cabezas de animal colgadas.
Al no ver a nadie, Naruto comenzó a caminar y se dio cuenta de que más adelante, había varias mesas de madera redondas, en donde había bastante artefactos, entre ellos, estaban mapas, pergaminos, libros, brújulas, pequeños cajones de madera, entre otros.
El rubio, por su parte se sentía muy nervioso, se preguntaba qué tipo de mujer era Susan, tenía que preguntarle ciertas cosas, pero también quería agradecerle por lo que había hecho en la Guerra Ninja, ya que no solo había salvado a Neji, sino que también les había dado el suficiente tiempo a la Alianza para llevar a cabo el plan que Shikaku le había informado a Shikamaru y a Kakashi para contraatacar, Naruto tomo aire.
Además de eso, también quería hablar con ella acerca de sus padres, si de verdad era cierto lo que Kurama Yin le había dicho, eso significaba que ella había sido amiga cercana de sus padres.
Naruto: ¡¿Hola?! – exclamó viendo que tampoco había nadie - ¡¿Hay alguien aquí – dattebayooo?! – volvió a preguntar.
Susan: Buenas noches –se escuchó en el salón y Naruto bastante sorprendido se dio la vuelta.
Al hacerlo, Naruto pudo observar mejor a la mujer.
Ahora ya no había dudas, en efecto.
Era ella, aquella mujer que había salvado a Neji, ayudado a la Alianza en sus momentos más desesperados y también había sido la mujer que casi había asesinado a Obito en el campo de batalla.
Mientras tanto, Susan, al verlo, recodó el momento en el que Shikaku, como último deseo, que le diera algo de tiempo a la Alianza Shinobi para que pudieran completar su plan.
FLASHBACK
Se encontraban a mitad de la batalla, a pesar de que la guerra había comenzado hacía unos días, ya iban incontables bajas, tanto del lado shinobi, como del lado sobrenatural.
Sí, así es, los seres sobrenaturales también habían participado en el campo de batalla, pero todos sabían que debían hacerlo de una manera sumamente discreta, de otro modo, terminarían por descubrirlos, y al hacerlo, probablemente todo terminaría en un caos total.
A ella se le necesitaba en el cuerpo médico, a pesar de que sus habilidades de pelea eran excepcionales, había pocos médicos, todo debido a que la mayoría de la división médica se había ido al frente de batalla, a ayudar a Naruto, al menos, eso era lo que ella había escuchado.
Al ser ella una ex shinobi de Konoha, debía ser sumamente cuidadosa cuando se trataba de su identidad, ya que, oficialmente, ella era una desertora, si alguien de Konoha la reconocía, probablemente se metería en un serio problema, de igual manera, si Tsunade o Shizune, por alguna extraña razón se llegaran a presentar en el lugar en el que ella estaba trabajando y usaba su chakra médico para ayudar a los heridos, estaba segura de que sería reconocida de manera inmediata.
¿La razón? Era muy simple.
Quien le había enseñado a usar en ninjutsu médico había sido Tsunade.
Con el paso del tiempo, y al conocer otra manera de sanar las heridas de la gente, combino sus habilidades, hasta que descubrió una manera de revivir a alguien, una manera de traer a una persona de vuelta del mundo de los muertos.
Pero había condiciones, condiciones dolorosas.
Debido a que quería mantener su identidad en secreto, usaba una máscara de ANBU de gato, varias personas, entre ellas, una kunoichi de pelo rosa le había dicho antes de irse que no era necesario usar la máscara mientras estaban en el lugar, ella le había respondido que para ella sí lo era.
Al estar tan ocupada, la pelirrosa no había podido responder a ello.
Hacía unas horas que ella y la mayoría del cuerpo médico se habían ido, muy pocas personas quedaban en el lugar, evidentemente, se habían quedado las necesarias para atender a los heridos, y Susan tenía el presentimiento de que no en mucho tiempo, llegarían más heridos.
Salió de la carpa después de haber estabilizado a un paciente que venía en estado crítico, llevaba mucho tiempo ahí, necesitaba tomar aire, así que comenzó a caminar hacia el pequeño acantilado, estaban en un lugar alto, una pequeña montaña en la que se podía ver una gran parte de bosque, no se alcanzaba a ver mucho el campo de batalla, sin embargo, ella podía sentir que la batalla estaba de manera directa, a muchos kilómetros de ahí.
Todavía no tenía noticias acerca de Baltazar o de David, sabía que ambos estaban peleando, sin embargo, no lo hacían con los demás shinobi, sino que les estaban cubriendo las espaldas del otro enemigo que existía.
Cansada, se recargó en un árbol, mientras que esperaba que los doctores la volvieran a llamar para atender a alguien.
De la nada, sintió un escalofrió que recorrió toda su columna al mismo tiempo que comenzó a sentirse observada.
La mujer miró hacia el frente, creyendo que eran enemigos, pero no vio nada, así que miró atrás y al ver quien era, abrió los ojos de manera desmesurada.
Era ella.
Hisana.
Susan no pudo decir nada, estaba demasiado sorprendida por ello.
No era la primera vez que veía a un fantasma, sin embargo, en todo el tiempo que ella llevaba como bruja y se había comunicado con otros espíritus, jamás había vuelto a ver a su mentora y amiga.
Eso solo significaba que algo grave estaba por suceder o ya había sucedido.
La mujer que estaba delante de ella poseía un hermoso cabello negro hasta la cintura, un kimono blanco japones, unas sandalias blancas y los ojos también de color blanco.
Eso era debido a que Hisana había sido parte del clan Hyūga, en específico, había sido la esposa de Hizashi y la madre de Neji.
Neji.
Quizá era por eso que ella estaba ahí.
Susana: ¿Neji? – le preguntó directamente a su mentora.
La única razón por la que se le ocurrió a Susana que Hisana la buscara de manera espiritual era para pedirle que ayudara a su familia, en específico, a Neji.
Fue en eso que el espíritu de Hisana asintió, Susana no se había equivocado.
Alarmada, miró hacia el campo de batalla, de tan lejos, podía verse una enorme bola de polvo.
Fue ahí cuando lo entendió, Hisana podía sentir que Neji estaba en serio peligro, así que fue a buscar a la única persona que podría llegar a ayudarlo en un caso desesperado para salvarle la vida.
Ella.
Algo terrible estaba a punto de pasar.
Susana miró de nuevo hacia donde estaba Hisana y se sorprendió al ver que la mujer ya no se encontraba, había desaparecido de la misma manera en la que había aparecido.
Ella sabía que aparecer en el campo de batalla implicaba ciertos riesgos, pero estaba dispuesta a romper las reglas por salvar la vida del hijo de su mentora.
Miró hacia donde estaban las carpas y no vio a nadie, ese era el momento perfecto para fugarse sin que nadie la viera.
Estaba a punto de saltar el acantilado cuando escuchó una voz muy familiar.
¿?: ¡Susan, soy yo! – escuchó con claridad.
Esa voz la conocía muy bien.
Susan: ¿Qué sucede, Shikaku? – preguntó.
Shikaku: Necesito que vayas al campo de batalla, ahora.
Susan: ¿Por qué? – preguntó sorprendida.
Shikaku: Tengo un plan para la Alianza, pero necesito que alguien distraiga al enemigo en lo que ese plan de completa.
Susan: ¿Estás seguro? Recuerda que dijiste que no debíamos actuar a menos de que fuera una situación desesperada.
Shikaku: Esta es una situación desesperada, por eso necesito que hagas lo que te digo y distraigas al enemigo, del aquelarre, tú eres la que está más cerca del campo de batalla.
Al escuchar eso, Susan no se lo pensó dos veces, si Shikaku le había pedido a ella que interviniera debía ser por una buena razón, así que saltó directamente del acantilado.
Susan: Et mutatio volant – dijo al aire, en un segundo, sus poderes de bruja se manifestaron y comenzó a volar en dirección al campo de batalla, al mismo tiempo que transmutó su atuendo en uno diferente al que usaba cuando atendía a los pacientes – Estoy en camino – le informó a Shikaku.
Shikaku: ¿En cuánto tiempo puedes llegar?
Susan: Unos 15 minutos.
Apenas llevaba unos pocos minutos volando hacia aquel lugar cuando notó que grandes bolas de energía salían volando del campo de batalla hacia lugares alejados.
Susan: ¡Shikaku! – contactó al hombre por medio de sus poderes - ¿Qué está pasando?
Shikaku: El enemigo está usando al Jūbi para lanzar ataques a distancia y demostrar a la Alianza que puede alcanzar cualquier ciudad.
Susan: ¿Hay algo que pueda hacer? – le preguntó sin detenerse.
Shikaku: No mucho, una de ellas se dirige hacia el cuartel general.
Fue en ese momento en donde Susan se detuvo y miro hacia atrás, en efecto, había una de esas bijūdama que se dirigía directamente hacia donde estaba el cuartel general.
Shikaku: Ni siquiera lo intentes – le dijo el hombre al no obtener respuesta de la mujer.
Susan: Mi magia puede absorber esa bijūdama, y lo sabes.
Shikaku: No llegarías a tiempo, sería en vano – le respondió el hombre.
Susan: Pero… - intentó protestar.
Shikaku: Tú ya tienes una misión – le recordó el hombre – Dale el tiempo necesario a la Alianza para completar el plan, hazlo y los salvaremos a todos.
Susan: Pero, Shikamaru…
Shikaku: Mi hijo ya es un hombre, y estoy muy orgulloso de él.
Susan cerró los ojos ante la impotencia, sabía que Shikaku tenía razón, por más que quisiera absorber esa bijūdama, jamás llegaría a tiempo.
Shikaku: Escucha, Susan – le dijo el hombre – Todavía puedes salvar vidas en el campo de batalla, hazlo, además, hay algo que debes saber antes de ir, algo que debes decirle a David y Baltazar cuando sea el momento adecuado.
Susan: ¿Qué sucede?
Shikaku: Uno de los enemigos al que nos estamos enfrentando, es Obito Uchiha.
Susan quedó helada. No podía ser posible.
Shikaku: Sé lo que esto significa para ti y para los demás, confió en que cuando estés en el campo de batalla, logres dominar tus emociones y hagas lo que tengas que hacer, si lo interrogas, probablemente encontraras las respuestas que estas buscando.
Susan tuvo que salir de su sorpresa, Shikaku tenía razón, si ella le decía eso directamente a David y a Baltazar, probablemente dejarían la batalla en la que estuvieran para ir a contar la cabeza de Obito. La razón era muy simple, si Obito era el enemigo eso significaba que había sido él quien había liberado al Kyūbi y asesinado a Kushina y a Minato aquella noche.
Ahora todo tenía sentido.
Aunque tenía muchas preguntas, eso era una guerra, ella sabía muy bien cómo funcionaba aquello, primero era la batalla, y después, eran las preguntas.
Mantuvo la calma a pesar del profundo odio y la tristeza que estaba sintiendo, así que comenzó a retomar su camino hacia el campo de batalla.
Susan: De acuerdo, yo me encargare – le dijo al hombre.
Shikaku: Sabía que podía contar contigo, diles a los demás, que lo siento y gracias por todo lo que hicieron para proteger el mundo Shinobi – se despidió.
Antes de que Susan pudiera responder, la comunicación se cortó, y tan solo un minuto después, aquella bijūdama aterrizó en donde se encontraba el cuartel general de la Alianza.
Susan se detuvo un momento para mirar atrás, cuando lo hizo, lo único que pudo ver fue la gran explosión en el lugar, cerró los ojos en un pequeño momento de tristeza, después, tomó aire y siguió volando hacia el campo de batalla.
Si de verdad el enemigo era Obito, ella tenía que averiguar si había sido él directamente quien los había delatado con Makoto o había alguien más detrás de todo aquello.
Pero, si había sido solamente él…
Comenzó a sentir odio de nuevo.
No había excusas, lo que había hecho era imperdonable, de ser el caso, ella sería la que acabaría con la vida de Obito.
Sin miramientos, ni piedad.
FIN DEL FLASHBACK
Susan dirigió su mirada a Naruto y pudo ver el vivo retrato del hombre al que tanto quiso, por el cual se sacrificó para poder verlo feliz, pudo ver al hijo del hombre que amo profundamente, había crecido mucho desde la última vez que lo vio.
Todo se detuvo por un momento, sus emociones estaban completamente alborotadas, sentía muchas ganas de ir a abrazarlo como si fuera su propio hijo, pero, por otra parte, también tuvo miedo, miedo al reclamo, al rechazo y al reaccionar del rubio.
Naruto al ver la manera en la que lo miraba pudo imaginar el cómo se sentía, pero con lo que le había dicho Kurama; pudo sentir que también tendría miedo, temor a que él la rechazara, sin embargo, cuando la vio, no pudo sentir ningún sentimiento negativo hacia ella, lo que sentía era diferente, estaba algo confundido por su pasado, sin embargo, también sentía mucho agradecimiento.
No solo porque había salvado la vida de Neji, si no por lo que había pasado cuando peleó en contra de Obito.
FLASHBACK
A pesar de que estaban en el campo de batalla y había gente muriendo a su alrededor, cuando aquella ave cayó del cielo con una estaca clavada en el corazón, parecía que se había hecho un silencio sepulcral.
No, no podía ser.
Neji estaba muerto.
Había dado la vida para protegerlos a él y a Hinata.
Obito: ¿No dijiste que no permitirías que no matáramos a tus compañeros? – preguntó la voz de Obito a lo lejos - ¡Naruto!
Naruto lo miró con ira, sin darse cuenta, el cuerpo de Neji estaba resbalando y si no hubiera sido porque Naruto logró tomar su cabeza antes de que cayera al suelo, un sonido horrible se habría escuchado.
Sin embargo, en ese momento, había recordado sus palabras, Naruto había dicho que no iba a permitir que sus compañeros fueran asesinados, sin embargo, ahí estaba, rodeado de cadáveres de sus compañeros, incluyendo el de Neji.
Comenzó a sentir una profunda tristeza y su esperanza se estaba acabando mientras seguía escuchando a Obito.
Obito: Creo que dijiste que no permitirías que matáramos a tus compañeros, bueno, pues mira a tu alrededor. ¡Repite esas palabras! – exclamó.
Naruto miró atrás y se horrorizó con lo que vio, eran cadáveres de sus camaradas.
Todos ellos estaban muertos.
Naruto había jurado que no dejaría morir a sus compañeros, sin embargo, ahí estaban los cadáveres de sus compañeros.
Les había fallado, a ellos y a Neji.
No pudo protegerlos como había prometido.
Obito, por su parte, estaba recordando la sensación de cuando él había perdido a Rin, esa era la misma sensación que Naruto estaba sintiendo.
Si Naruto caía en la oscuridad, si se unía a Mara y a él, la victoria estaba garantizada y la Alianza caería.
Obito: ¡Dije que las repitieras! – le gritó dejándose llevar por sus emociones – Sufre el momento en el que tus compañeros se enfrían y comprendes… ¡su muerte!
Por otro lado, todos los shinobi que estaban presentes, los amigos de Neji, Kakashi y Gai no sabían cómo reaccionar, no podían creer que Neji estuviera muerto.
Él, que había sido el genio entre los Hyūga.
Él, que había logrado vencer la maldición de la familia.
Él había muerto.
Hiashi, por otra parte, estaba sumamente molesto, pero no con los demás, si no con él mismo, era su sobrino, y no había podido protegerlo, tal y como no había logrado proteger a su gemelo.
Hiashi: Hizashi, lo siento, Neji se… - pensó para sí.
Obito: Y esto irá en aumento, a pesar de tus frágiles principios y promesas vacías, esto es lo que consiguen los ideales y las esperanzas. Esta es la realidad. Y ahora dime, Naruto ¿Qué queda en la realidad para ti? No tienes ni padre ni madre, ni a tu maestro, Jiraiya, y mientras te sigas oponiendo perderás a tus compañeros uno por uno, terminarás en un mundo donde nadie sepa que existes.
Kakashi: Obito… - dijo al aire, sintiendo una gran culpa y sin poder creer lo que estaba diciendo.
Obito: Al final, lo que te espera es algo terrible que conoces bien, ¡la soledad!
Naruto estaba desesperado, no, tal vez todo ese tiempo se había equivocado, tal vez las cosas que decía Obito eran ciertas.
Obito: ¿Para que necesitas esta realidad? Déjalo todo y ven conmigo, Naruto – le dijo extendiéndole la mano.
Antes de que Naruto siguiera pensando, Hinata puso su mano en la mejilla de Naruto, haciendo que el chico la mirara.
Todos estaban expectantes a lo que iba a suceder, y Naruto, por su parte, no sabía cómo reaccionar.
Hinata: Recuerda lo que dijo Neji-niisan, "tu vida ya no es solo tuya" ¿Sabes lo que significa eso? Que tus palabras, tu resolución de no dejar morir a tus compañeros ¡No son mentira! Fue eso lo que inspiró a Neji-niisan a llegar a ese extremo – dijo mientras miraba con dolor a su primo – Pero no solo eres tú – dijo haciendo que Naruto la mirara, y de poco, sin darse cuenta, recuperaba su esperanza – Todos guardaron esas palabras, esos sentimientos, en sus corazones, enlazamos nuestras vidas con base a eso, por eso somos compañeros, si abandonáramos ahora esas palabras y sentimientos, entonces, lo que hizo Neji-niisan será en vano, echarte atrás sí que sería matar a tus compañeros. ¡Dejaríamos de ser compañeros! Eso es lo que creo. Así que, levántate conmigo Naruto-kun. Avanzar siempre hacia adelante, sin retirar nunca de lo que se dice. ¡Ese también es mi camino ninja!
Naruto miró el cuerpo de Neji, Hinata tenía razón, si él se rindiera ahora, la muerte de Neji y de todos los que murieron, sería en vano.
Y él jamás iba a permitir que eso sucediera, mientras recordaba las palabras de Neji, alguien más hablo.
Kurama: ¡Por supuesto que no lo es! – exclamó el zorro - ¿Te olvidaste de mí?
Naruto: ¡Claro que no! ¡No pienso abandonar a mis compañeros o aquello que nos une! Pero Neji, él de verdad esta…
Kurama: ¡Si te quejas, te devoro y me quedó con tu cuerpo! – le volvió a exclamar - ¿Lo olvidaste? – le preguntó y Naruto observó la memoria de sus padres, en el momento en el que ambos dieron su vida para salvarlo a él - ¡Tus padres hicieron lo mismo que Neji cuando naciste! Dieron la vida para sellarme a mí, su enemigo, dentro de ti, por el futuro. ¡Tu vida está unida a la suya desde siempre por un lazo irrompible!
Obito: ¡Ya basta! – exclamó molesto de que Naruto siguiera sin entender su punto de vista - ¡Si es necesario que más gente muera para que logres entenderlo! ¡QUE ASÍ SEA! ¡Mokuton! ¡Sashiki no jutsu!
Sakura: ¿Otra vez? – preguntó preparándose para el ataque, al igual que los demás shinobi, quienes habían logrado reaccionar, sin embargo, la mayoría de ellos no tenían como cubrirse, así que solo esperaron el impacto.
Naruto estaba preparándose para el impacto, pero para hacer el rasenshuriken primero tenía que entrar en modo sabio, y necesitaba algo de tiempo para ello.
¿?: ¡Prohibere! – se escuchó por el lugar, la mayoría de los presentes voltearon hacia arriba, en donde una mujer que venía volando aterrizó de pie a unos cuantos metros de donde estaban Naruto y Hinata, cuando la mujer puso sus pies sobre la tierra, alzó sus brazos al aire haciendo que una extraña energía de color morada rodeara a todas y cada una de las espinas que se dirigían hacia la alianza shinobi, antes de llegar a lastimar a alguien, las espinas se detuvieron en el acto, haciendo que todos quedaran sumamente sorprendidos.
Cuando todos estuvieron fuera de peligro de aquel ataque, la mujer bajo las manos y las espinas perdieron todo su impulso, cayendo al suelo sin lastimar a nadie.
Todos miraban la escena sumamente confundidos.
Obito: ¿Qué? – preguntó sorprendido.
Madara: ¿Cómo pudo detener el ataque?
¿?: Todavía no terminó – dijo acumulando la energía de su magia en sus manos, haciendo que aparecieran dos pequeñas fuerzas de poder morado debajo de sus manos - ¡Prohibeo! – exclamó mientras que lanzaba ambos rayos de energía directamente al Jūbi, Obito y Madara se prepararon para el impacto, sin embargo, cuando los rayos golpearon el Jūbi solo se quejó de un poco de dolor, pero no hubo más.
A simple vista.
Madara: ¿Eso es todo? – preguntó levantando la ceja.
Obito: Tus técnicas no funcionaran contra el Jubi, ahora, ¡Mokuton! ¡Sashiki no jutsu!
Sin embargo, a diferencia de las dos ocasiones anteriores, esta vez no sucedió nada, parecía ser que el jutsu no se había activado.
¿?: ¿Por qué no te fijas en donde estas parado, bastardo? ¿Ves algo diferente?
Cuando Madara y Obito miraron hacia abajo, entendieron a que se refería la mujer.
Parecía ser que el ataque que la mujer había lanzado antes no tenía la intención de herir al Jubi, sino de imposibilitarlo de hacer el jutsu, ya que ahora, la bestia de 10 colas estaba rodeada por un aura morada.
Obito: ¿Imposibilitó al Jubi? ¿Cómo? – preguntó aún sorprendido.
Madara: Todavía tenemos algo – le dijo al hombre – Fuerza bruta – le recordó al hombre, haciendo que ambos lograran que el Jubi comenzara a intentar sacudirse para liberarse de su prisión de tierra, sin embargo, el gusto no iba a durarles mucho.
¿?: Yo no lo creo – dijo haciendo nuevamente que la energía de su magia se acumulara de nuevo debajo de sus manos – Praesidium – dijo al mismo tiempo que los rayos de energía morada golpearon las rocas, en cuanto lo hicieron, un aura morada los rodeó, logrando que fueran más fuertes y pesadas, la mujer hizo un ademan con sus manos para que las rocas se mantuvieran juntas y lograran controlar al Jubi, cosa que pareció funcionar, ya que la bestia quedó prácticamente inmóvil después de eso.
Obito, de nuevo, se volvió a sorprender.
Madara: ¿Qué clase de jutsu es ese? – le preguntó a Obito.
Obito negó: Jamás había visto algo así.
Cuando el Jubi pareció estar controlado, la mujer miró hacia atrás.
Todos la miraban sumamente sorprendidos, algunos shinobi prácticamente la miraban con la boca abierta.
Aquella mujer llevaba puesta lo que parecía ser una blusa de tirantes morada con detalles color vino a los lados, tenía un pantalón pegado a su figura de color negro y llevaba unas botas cerradas de color morado, se podía ver que llevaba un cinturón pero sin ningún bolsillo en él, traía puesta una capa morada con capucha, se podía observar que la mujer poseía un largo cabello ondulado de color castaño, sin embargo, no se podía ver su rostro completo ya que una tela cubría su rostro hasta la mitad de su nariz, por lo que solo se podía ver su mirada, era una completa extraña, sin embargo, para algunos shinobi de Konoha, su mirada era algo familiar, la habían visto en algún lado.
Susan, al ver tanta muerte a su alrededor, volteó hacia el otro lado, fue ahí cuando se encontró con el cadáver del hijo de su amiga, parecía ser que había llegado demasiado tarde.
No.
Todavía podía hacer algo por él.
Sí, aunque eso le costara una buena parte de su poder.
La mujer se acercó al cadáver de Neji, parecía ser que la marca se le había quitado, era normal, cuando un Hyūga de la rama secundaria moría, el sello maldito también desaparecía debido a que el Byakugan ya no servía, por lo tanto, ya no había peligro de que alguien más lo robara.
Naruto: ¿Quién eres tú? – le preguntó a la mujer.
Cuando miró a Naruto la mirada de la mujer se suavizó, hacia tanto tiempo que no lo veía, ni siquiera a larga distancia, había crecido mucho, y no solo físicamente, sino también como persona, después, miró a Hinata y no pudo evitar sonreír, ella también había crecido mucho, cada vez se parecía más a su madre. Y en cuanto a Neji, Susan pudo observar que se había convertido en todo un hombre, pero él también tenía mucho parecido a su madre, a Hisana.
Susan: Eso no importa ahora – dijo hincándose a ver a Neji, pudo sentir que su cuerpo aún estaba caliente.
Una vez más, miró hacia los demás cadáveres que se encontraran en la zona.
Desafortunadamente, ella solo tenía el poder para revivir a una sola persona, en varias ocasiones había escuchado que a través de la historia que habían existido brujas y brujos que tenían el poder de revivir a más de 100 personas en un solo ritual, sin embargo, ella no tenía ese poder.
En su caso, solo podía revivir a una persona, y solo tenía una oportunidad.
Si fracasaba, no habría una segunda oportunidad, nunca.
Susan: ¿Lleva así más de 5 horas? – les preguntó a los adolescentes.
Hinata negó.
Obito: ¿Qué no lo entiendes? – gritó de nuevo – Tu compañero mu…
Susana: ¡CALLATE DE UNA VEZ, MALDITO TRAIDOR! – le gritó la mujer de vuelta antes de que Obito terminara su frase, sin embargo, la mayoría de los presentes, al escuchar el grito de la mujer se sorprendieron de sobremanera.
Parecía ser que esa mujer conocía a Obito.
Y estaba furiosa con él.
Sin embargo, en ese momento, Hiashi supo en donde la había escuchado antes.
Sí, así es, había escuchado esa voz muchas veces en su casa, con la familia de su hermano, en específico, con su cuñada Hisana.
¿Era ella?
Hiashi: ¿Susan? – preguntó directamente a la mujer, haciendo que esta lo mirara - ¿Susan, eres tú?
Debajo de su máscara, la mujer sonrió, parecía que ya no era una opción ocultar su identidad.
Susan: Ha pasado mucho tiempo, Hiashi-san – dijo quitándose la tela que cubría su rostro.
Cuando lo hizo, Gai y Kakashi se quedaron de piedra, en efecto, era ella.
Hiashi: Así que eres tú – dijo sorprendido.
Gai y Kakashi se acercaron al lugar, ellos también la habían conocido en el pasado, Kakashi debido a que era una amiga muy cercana a Minato y Kushina.
Además, había sido ella quien le había enseñado ninjutsu médico a Rin.
Naruto: ¿Quién es ella? – preguntó.
Gai: Una jōnin de Konoha – le respondió el hombre – Es de la generación del Cuarto Hokage.
Hizashi: Una shinobi que desertó hace más de 18 años – señaló el hombre.
Naruto: ¿Una desertora? – preguntó sorprendido.
Kakashi: Susan – san – le dijo a la mujer - ¿En dónde estuviste todo este tiempo?
Susan: En este momento tenemos otras prioridades – le dijo al peliblanco – Escuchen – dijo mirando a Naruto y a Hinata – Existe una manera de salvarlo.
Sakura también se había acercado, y había escuchado la conversación.
Sakura: Pero, su pulso ya se detuvo y sus heridas seguramente le causaron hemorragias, tendríamos que evitar esas hemorragias y sanar sus órganos.
Susan: Eso no significa que sea demasiado tarde – le contestó la mujer, fue entonces cuando sacó una daga de su capa – Su alma todavía no cruza la puerta de los muertos, puedo traerlo de vuelta.
Hiashi: ¿De qué hablas? – le preguntó sorprendido - ¿Puedes hacer eso?
Susan: Sí – dijo mientras cerraba los ojos, llamando por ayuda del inframundo, sabía perfectamente bien a quien pedirle ayuda en esas circunstancias, solo que esperaba que esa deidad respondiera a su llamado y la ayudara – Bastet, manifestum te, fidelis servus tuus ipse vestra indiget auxilio, tantum ad tempus, in vitam – susurró.
Después de algunos momentos, de alguna manera, el ambiente pareció cambiar, fue entonces cuando escucharon un maullido, todos voltearon y se dieron cuenta de que, en el campo de batalla, caminando entre los shinobi, se encontraba un gato negro de gran pelaje, sin embargo, tenía heterocromía, ya que un ojo era de color azul y el otro verde. Dicho gato se acercó a Susan, y se sentó a su lado, Susan por su parte, cortó un mechón de pelo negro de Neji, después, agarró suavemente la cabeza del gato, mirándolo directamente a los ojos.
Nadie decía absolutamente nada, todos estaban a la expectativa de lo que iba a suceder, después de unos segundos de mirarse fijamente, los ojos del gato cambiaron de color, volviéndose de color ámbar, después, puso en su boca el pequeño trozo de cabello que Susan le había cortado al joven, se alejó unos pasos del cadáver y el gato se desvaneció entre sombras, parecía que se dirigía a algún lugar, fue entonces cuando Susan puso sus manos en donde estaba en corazón de Neji, dejando que su magia fluyera, haciendo que una luz purpura la rodeara a ella y también a Neji, era como si estuviera haciendo un ninjutsu médico, al menos parecía dar esa impresión.
Sakura: Ese gato, ¿de dónde vino?
Kakashi: No lo sé, pero tengo el presentimiento de que algo está a punto de pasar.
Hiashi por su parte, no le quitaba de encima la vista a Susan, expectante a lo que estaba por suceder, la mujer siempre había sido muy prudente y cauta cuando estaba en el campo de batalla, además, antes de desertar de Konoha se había ganado una fuerte reputación entre las Aldeas Shinobi como una gran sanadora y gran aprendiz de Tsunade, no sabía si eso era algo que tenía que ver. Pero ahora, las cosas cambiaban, la pequeña niña que se había criado con su hermano y cuñada era toda una mujer, en su mirada pudo ver una gran determinación, una gran confianza, solo que todavía no entendía que pretendía la mujer, lo que había dicho de traer a Neji a la vida era imposible.
Susan: Sé lo que está pensando, Hiashi-san – le dijo la mujer - ¿Qué hay de lo que no sabemos aún?
La mayoría no entendió esa frase, sin embargo, Hiashi se quedó sorprendido.
¿Le había leído la mente? ¿Había aprendido alguna técnica del clan Yamanaka?
Fue entonces cuando se volvió a escuchar el maullido de un gato, todos miraron alrededor y pudieron notar que, en el aire, se encontraban varias luciérnagas que habían salido del suelo, rodeando a los que habían fallecido, entre ellos, a Neji.
Todo mundo se sorprendió al ver que de la nada, comenzaron a salir varios gatos de las sombras, de diferentes tamaños y colores, todos acercándose a donde estaba el cuerpo de Neji, finalmente terminaron de rodearlo y en los pies de Neji, una sombra comenzó a salir del suelo, sombra que tomó la forma de un gato muy parecido al de pelo negro de antes, pero ahora, era de color blanco, poseyendo los mismos ojos color ámbar que el anterior.
Cuando Susan se alejó del chico, todos notaron que las heridas que Neji tenía en el cuerpo estaban completamente curadas, ya no tenía no un solo rasguño en él. La mujer se situó cerca de la cabeza del chico, poniendo sus manos a sus costados, haciendo que una energía y su magia comenzaran a extenderse bajo una imagen de pequeños hilos morados rodeando el cuerpo de Neji.
La mujer abrió sus ojos, ahora parecía ser que dichos ojos tenían un brillo morado que encajaba perfectamente con su magia, su cabello también comenzó a levantarse un poco, todos los gatos miraban fijamente el cuerpo de Neji, moviendo sus colas de un lado a otro.
Fue entonces cuando el gato blanco comenzó a avanzar, caminando encima de su cuerpo, hasta que llegó a su pecho, miró directamente a sus ojos, que se encontraban completamente fríos, sin ninguna señal de vida; el felino abrió su propia boca, de donde salió una luz azul en forma de llama, los ojos del gato se iluminaron, el color de su pelo volvió a ser negro y se desvaneció entre las sombras.
Para ese momento, era turno de Susan, debía actuar justo ahora.
De otra manera, el que el gato sacara el alma de Neji del limbo no iba a servir de nada, debía hacer su magia lo suficientemente fuerte para volver a conectar su hilo de la vida y poder pegar su alma a su cuerpo, era la única manera de salvarlo.
Susan: Vivere rursus, natus rursus, aperi oculos rursus, may corde beat iterum et sanguinem currere per venas vultus suum iter, gratias autem Bastet benedictae, Neji Hyūga, nunc renascentur.
Conforme fue diciendo esas palabras, la luz azul en forma de llama de fuego comenzó a tomar una forma diferente, pareciéndose cada vez más al cuerpo de Neji, como su estuvieran viendo un espíritu, los hilos de magia morados rodearon con cuidado esa aura para después, irla bajando con sumo cuidado, Susan estaba sumamente concentrada en lo que estaba haciendo, y los demás estaban sumamente expectantes a lo que iba a suceder.
Fue entonces cuando los hilos traspasaron la piel de Neji, haciendo que el aura también se adentrara a su cuerpo, unos segundos después un aura morada rodeó suavemente a Neji.
Susan: Vivifica – dijo alto, una luz azul rodeó por completo a Neji, una luz tan brillante que los que estaban cerca tuvieron que cubrirse los ojos.
Cuando la luz se fue y miraron a Neji no podían creer lo que estaban viendo.
Susan sonrió aliviada: Funciono, sí funciono.
Neji parpadeó.
Unos segundos después, enderezó su espalda y se sentó, cuando comenzó a respirar, sus pulmones reclamaron por un poco más de aire, por lo que empezó a toser un poco.
Todos estaban completamente sorprendidos, no daban crédito a lo que estaban viendo.
Sakura, Kakashi y Naruto también estaban muy sorprendidos, hubo una vez en la que habían visto un jutsu similar, pero en esa ocasión, la persona que lo había realizado, la Abuela Chiyo había muerto, y Susan, pesé a realizar ese jutsu, seguía viva y no se veía ni agotada. Al contrario, parecía verse tan aliviada.
Hinata se acercó a su primo: Neji-niisan -le dijo al chico, Hiashi.
Neji miró a su prima muy confundido: Hinata-sama – dijo mirando a sus alrededores, todos los gatos habían desaparecido, al igual que las luciérnagas.
Naruto: Neji – dijo el chico, sin poder creerlo - ¿Estas bien?
El Hyūga, al recordar lo que había sucedido, miró su pecho, todavía estaba la sangre en su chaleco, pero las heridas habían cerrado y si bien todavía sentía algo de dolor, era muy soportable.
Sakura se acercó y tomó su pulso, cuando notó que el pulso del chico estaba estable lo miró muy sorprendida.
Sakura: Estas estable – dijo y miró a Susan - ¿Cómo hiciste eso? – le preguntó la pelirrosa.
Susan: Es una técnica secreta de mi comunidad – dijo y miró a Hiashi – Puede traer a una persona que ha muerto desde las puertas del inframundo si dicha persona no lleva doce horas muerta y su cuerpo aún puede funcionar si es sanado por alguien sumamente profesional en esto.
Después miró a Naruto: Pero por el mismo poder que tiene, una persona solo puede hacer esa habilidad una vez en la vida, si se es bastante profesional tal vez pueda llegar una segunda, pero una tercera es básicamente imposible para alguien como yo.
Kakashi: Entonces, esto… - dijo y Susan asintió.
Susan: Estuve guardando esta técnica por mucho tiempo, para cuando llegara el momento adecuado.
Hiashi: ¿Por qué nos ayudas? – le preguntó directamente – Desertaste hace más de 18 años.
Susan: Fueron demasiadas cosas – simplemente le respondió – Pero este no es el momento de hablar – dijo y miró a Hiashi – Mi deuda con tu clan, esta pagada, he escuchado muchos rumores acerca de que el clan Hyūga cambio su estilo de jerarquía, así que de verdad espero, que las cosas cambien para este chico – dijo y Hiashi miró a Neji con los ojos como platos.
Su sobrino ya no tenía la marca maldita en su frente.
Susan miró a Naruto: Tú eres Uzumaki Naruto ¿verdad? – le preguntó.
Naruto: Sí -asintió el chico, Susan solamente sonrió de una manera tierna – Has crecido mucho.
Naruto: ¿Huh? – preguntó confundido - ¿Te conozco?
Susan sonrió de manera nostálgica, Naruto era tan pequeño cuando ella se fue que lo más probable era que sus recuerdos aún no regresaran y probablemente jamás lo harían.
Susan: Escúchame – le dijo con seriedad Susan – Y escúchame bien, Naruto Uzumaki, mira a tu alrededor – dijo y Naruto la miró sorprendido, sin embargo, lo hizo, miró nuevamente a su alrededor y el dolor de ver los cadáveres de sus compañeros de la Alianza se hizo presente, otra vez – No le tengas miedo a la muerte, es mucho peor para aquellos que quedan atrás – le dijo y Naruto la miró – Hay una cosa que tienes que entender, como te lo dijo Hinata; en una guerra siempre van a existir perdidas, sin embargo, una vez que empieces, no te detengas, una vez que empiezas en este camino, ya no puedes detenerte, se lo debes a todas aquellas personas que lucharon contigo hasta el final, prepárate para dar tu vida por ellos, así como ellos están dispuestos a dar la vida por ti, mientras mantengas su recuerdo vivo en tu corazón y luches por lo que ellos lucharon, entonces su sacrificio no será en vano.
Kakashi miró bastante sorprendido a Susan.
Susan: Esa es una lección que el Cuarto Hokage, Minato, tu padre, aprendió a una muy temprana edad, Naruto, ¿entiendes lo que acabó de decir?
Naruto seguía sin entender muchas cosas, sin embargo, asintió, entendiendo el punto.
Naruto: Sí, lo entiendo bien.
La mujer se acercó a Sakura, quien estaba revisando que Neji estuviera estable, aunque seguía sin poder creer lo que había pasado, en Konoha había pasado algo muy parecido, sin embargo, eso había sido una técnica ninja, lo que esa mujer le había hecho a Neji era diferente, podía sentirlo.
Susan: Dile a un ninja médico que se lo llevé, está estable pero aun así necesita recuperarse.
Sakura asintió: Entendido – dijo y Tenten apareció a su lado – Tenten-san, ayúdame, necesitamos llevarlo con los ninjas médicos.
Tenten: De acuerdo – dijo ayudando a la pelirrosa, mientras tanto, Neji estaba sumamente mareado, sin poder entender todavía que era lo que había pasado.
Lee y Gai también estaban al lado de las chicas, ambos sin poder entender bien que era lo que había pasado, sin embargo, también estaban felices. Neji estaba con vida.
Susan les sonrió a ambos: Tranquilo Gai, Neji vivirá, así que cambia esa cara, no queda contigo y con tu energía siempre tan vivaz.
Gai se sorprendió, sin embargo, también pudo ver a una gentil mujer, como en el pasado.
Gai: Gracias – fue lo único que atinó a decir, Susan le dio dos palmadas suaves en la espalda como respuesta, y después, se acercó a Kakashi.
Susan: Entonces ¿cuál es el plan?
Kakashi: ¿Plan?
Susan: Shikaku me dijo que la Alianza Shinobi tenía un plan para acabar con esa cosa.
Kakashi: ¿Shikaku-san?
Susan asintió: Fue él quien me pidió que viniera a ayudar – dijo y Kakashi se sorprendió – Escucha Kakashi, no sé cuánto tiempo tenga antes de que tenga que irme, les daré algo de tiempo para completar su plan, pero debe ser rápido ¿entendido?
Kakashi seguía sin entender varias cosas acerca de la aparición de Susan en el campo de batalla después de 18 años de no verla, sin embargo, por lo que acababa de hacer, parecía que estaba del lado de la Alianza.
Kakashi: De acuerdo, pero, Susan-san ¿a dónde debes irte?
Susan suspiró: Este lugar no es el único en el que se está desatando una batalla – le contestó simplemente – Tú y Naruto completen el plan, yo les daré algo de tiempo.
Sin esperar la contestación del peliblanco, la mujer dio varios pasos al frente.
Susan: ¡Obito Uchiha! – exclamó, llamando la atención del hombre – Tú y yo tenemos que hablar.
Obito: ¿Hablar? No tengo nada de qué hablar contigo, Susan.
Susan: Te equivocas, tienes que dar muchas explicaciones, infeliz – dijo molesta – Cuando me enteré que eras tú no quería creerlo, pero ahora, todo tiene sentido, siempre fuiste tú, ¿estás haciendo todo esto por Rin?
Obito: ¿Y si fuese así? ¿Qué harás?
Susan: Estoy buscando respuestas, y aunque no quieras, me las vas a dar.
Obito: ¿Por qué buscar respuestas en una realidad tan insignificante como esta? En una realidad que está a punto de desapa…
Susan: Basta -lo interrumpió – El que pongas esa excusa no es más que una muestra que lo único que eres no es más que un vil cobarde – dijo apretando sus puños - Si me vienes a decir, que todas las atrocidades que has cometido han sido en nombre de seguir ese plan… - dijo apretando los dientes - ¡Eso no justifica nada! ¡Y mucho menos lo que les hiciste a Minato y a Kushina! – gritó furiosa, con lágrimas en los ojos - ¡CUALQUIER COSA QUE TE HAYA PASADO NO JUSTIFICA ALGO TAN ASQUEROSO Y TAN HORRIBLE!
Obito: No creo que tengas derecho a sermonearme – le contestó el hombre – Tú abandonaste la aldea igual que yo.
Susan: ¡No me metas en tu categoría porque tú y yo no somos iguales! ¡Si abandone la aldea fue para ayudar en otros lugares, no para intentar destruirla y mucho menos para cometer tantas monstruosidades como tú!
Obito: Rin era tu alumna, y, aun así, no te presentaste cuando ella más te necesitaba – dijo comenzando a molestarse.
Susan: Tú la amabas, y es por eso que no puedo entender como has hecho todo esto.
Obito: ¡Ella murió!
Susan: ¡¿Crees que porque ella murió tienes el derecho de hacer todo esto?! – le gritó – No eres más que un puto egoísta, ¿tienes una idea de cómo se sintieron Minato, Kakashi, Kushina o yo cuando nos enteramos? No eres la única persona en el mundo que ha sufrido por la pérdida de alguien Obito, todos hemos perdido algo, y muchos, lo hemos perdido todo, pero a pesar de ello sabemos que revolcarnos en el dolor no va a servirnos de nada, ¿Qué crees que diría Rin si te viera ahora?
Obito la miró sumamente molesto.
Susan: A estas alturas no eres más que un insulto a su memoria.
Esa fue la gota que derramó el vaso.
Obito: ¡Fue suficiente! – exclamó furioso, alzó la mano y el Jūbi intentó moverse para salir de la prisión de roca en la que se encontraba, haciendo que Madara lo mirara.
Madara: Relájate, acabaras hiriendo al Jūbi y a ti mismo -le dijo intentando que Obito conservara la calma.
Obito: ¡No me importa! ¡Acabare con ella!
Susan: Ni siquiera lo sueñes – dijo estirando las manos y comenzando a levitar mientras que sus ojos brillaban de un color morado y de sus manos también salía una energía morada redonda, todos los shinobi se sorprendieron, ya que una energía morada rodeó a las espinas que el Jūbi había lanzado antes e hizo que las espinas comenzaran a levitar, apuntando su parte aguda hacia el Jūbi –¡Motus! – exclamó y las espinas salieron disparadas en dirección el Jūbi.
Obito: ¡La piel del Jūbi es muy resistente! – dijo haciendo que en la boca de la bestia se formada una bijūdama.
Cuando las espinas dieron en el blanco, la bijūdama salió disparada en dirección a Susan.
Susan: Gladio – dijo, haciendo que una espada de energía se formara en su mano, finalmente, cuando la bijūdama ya estaba muy cerca, la mujer la cortó a la mitad con su espada, haciendo que la bijūdama se partiera en dos y perdiera todo su poder.
Obito: ¡¿Qué?! – preguntó sumamente sorprendido.
Susan: Motus – dijo usando su otra mano para lanzar un rayo de energía morado sobre Obito, quien no pudo esquivarlo.
Obito fue lanzado hacia atrás con una fuerza impresionante, misma fuerza que cortó el lazo que Obito mantenía con Jūbi de forma física, Obito aterrizó no muy lejos de ahí, pero ahora, Susan estaba delante de él.
Susan se lanzó al ataque con un combate físico, a lo que Obito respondió de igual manera, entrando en una batalla mano a mano muy reñida.
Kakashi, al ver que Madara era el único que estaba ahora en control del Jūbi miró a Naruto.
Kakashi: Naruto, es hora – le dijo y pareció ser que Naruto entendió a lo que se refería, tomó la mano de Hinata, quien lo había apoyado cuando creían que había perdido a Neji.
Naruto: ¡Vamos, Hinata! – exclamó entrando en modo Kyūbi.
Hinata: ¡S-Sí! – le respondió.
Fue entonces cuando Naruto descubrió que había encontrado la manera de cambiar el chakra de Kurama y pasarlo, mientras que Kurama se dio cuenta de que ese había sido el plan que Shikaku le había dicho a Kakashi, Shikamaru y a los demás, por lo que Naruto fue pasando su chakra a través de todos los shinobi que se encontraban en el campo de batalla, y gracias a una distracción del Ino-Shika-Cho junto con los demás Shinobi, habían logrado también separar a Madara del Jūbi.
Obito: ¡No tienes ningún derecho a reclamarme después de abandonar a Rin! – exclamó peleando con la mujer.
Susan: No eres el único que ha perdido a alguien – dijo lanzando al hombre en dirección contraria – Yo perdí a mis padres, al hombre que amaba, a mi mejor amiga y he perdido más amigos de los que me gustaría contar – dijo lanzando un rayo de energía que tiró a Obito al suelo.
Obito: Tú mejor que nadie debería entender porque estoy haciendo esto, has perdido a tanta gente; ¿por qué te aferras a una realidad que solo te ha dado sufrimiento?
Susan: He sobrevivido más tiempo que tú Obito, algunas perdidas pueden doler más que otras, pero parece que olvidaste lo que un día te dijo Baltazar cuando te volviste alumno de Minato; no eres fuerte por vencer a tus enemigos en el campo de batalla, eres fuerte porque resistes, la mayor virtud de una persona no está en el poder que tiene, sino en tu resiliencia como ser humano, un mundo de ilusión no deja ser nada más que eso, una mentira.
Obito: No voy a aceptar eso – dijo utilizando el Mangekyou Sharingan para lanzarle muchos kunai a la mujer.
Susan: Phasmatos – dijo redirigiendo los kunai a un lugar en donde no había nadie, le lanzó otro rayo de energía a Obito que lo mandó a volar, cuando estaba en al aire, Susan desapareció de su lugar, el hombre miró a todos lados, sin embargo, ya era tarde, Susan había puesto su dedo pulgar en la frente del hombre – Memoro – dijo simplemente, viendo todos los recuerdos de Obito, sin que este pudiera hacer nada para evitarlo.
Fue cuando vio lo que había pasado aquella noche de tragedia, sin embargo, Susan pudo notar que muchos de los recuerdos estaban algo borrosos, indagó un poco más en su mente, para ver si podía saber algo más que fuera de utilidad, algo que estuviera relacionado con Makoto, si él había estado involucrado directamente con el ataque de esa noche, buscó aún más y pudo notar como ciertas memorias de Obito habían sido alteradas en algunos puntos de su vida, como la masacre del Clan Uchiha…
Y también de aquella noche.
Solo pudo escuchar una voz.
"Mátalos, mátalos a ambos, ambos están a punto de tener un hijo en esa dirección".
Esa fue toda la confirmación que necesitó para saber que Obito no había actuado solo esa noche, había alguien más, una mujer lo había ayudado, una mujer los había delatado.
Pero ¿quién?
No pudo saber nada más, podía ser que las memorias se habían alterado más, y si indagaba más, seguramente terminaría por destrozar la mente de Obito.
Tal vez era lo mejor, después de todo lo que había hecho.
Sin embargo, un dolor punzante en su corazón se hizo presente al recordar a aquel niño de sonrisa brillante y siempre alegre.
No, no era su deber.
Lo más probable era que Minato hubiera encontrado una manera de abrirle los ojos a Obito.
Pero ella no era Minato, por lo que no podía hacerlo, pero tampoco podía quitarle la vida.
Soltó a Obito, quien terminó cayendo abruptamente hasta el suelo, y cuando lo hizo, Susan lo sujetó con su energía mágica, comenzando a aplastarlo.
Fue en ese momento cuando el intercomunicador que Susan tenía en su oído comenzó a sonar, escuchando una voz familiar.
Baltazar: ¡Susan! – exclamó el hombre - ¿En dónde estás?
Susan: Shikaku me dijo que me necesitaban en el distrito N-78.
Baltazar: Pues regresa, te necesitamos ¡ahora! – exclamó mientras se escuchaba que el hombre estaba en una pelea.
Susan se mordió el labio: ¿Es urgente?
Baltazar: ¡No te estaría hablando si no lo fuera! – exclamó molesto.
Susan: ¿En dónde están?
Baltazar: Distrito L-29.
Distrito L-29.
Lucis, o bueno, lo que había quedado de ese país después de que fuese destruido.
Estaba demasiado lejos de donde ella estaba, si se iba, cabía la posibilidad que no pudiera estar presente cuando la Alianza Shinobi la necesitara, sin embargo, los del Aquelarre sabían bien que la guerra había alcanzado más rincones que solo las tierras shinobi, sí la defensa en esos países también caía, las tierras shinobi estarían perdidas, ya que estarían luchando con un enemigo del cual no sabían de su existencia.
Susan suspiró: Voy para allá.
Baltazar: ¡Apresúrate, te necesitamos!
Fue cuando el hombre cortó la comunicación, al final, Shikaku tenía razón, había obtenido la información que quería, información que tendría que informar a los Emperadores de Rothenburg y a sus propios amigos.
Un espía había delatado la ubicación de Minato y Kushina.
Y por si fuese peor, esa persona había ayudado a Makoto y a Obito a lanzar el ataque ese día.
Aunque tenía unas ganas impresionantes de matar a Obito en ese preciso momento, el hacerlo le llevaría algo de tiempo. Ella era más poderosa que él, de eso no había duda, y también podría vencerlo, pero el tiempo era esencial.
No.
No podía quedarse.
En primera, porque eso sería recurrir a la venganza.
Segundo, y era lo más importante, sus amigos estaban en serio peligro.
Ella no abandonaría a sus amigos, no rompería su juramento.
Madara, miró a Obito, quien aún se encontraba en una batalla con aquella mujer, sin embargo, para el hombre era claro que Susan llevaba la ventaja.
Estaba a punto de atacarla cuando vio que la mujer soltó a Obito y le dio la espalda, para comenzar a caminar en dirección contraria al campo de batalla.
Obito se levantó del suelo y miró a Susan, quien le dio la espalda.
Obito: ¿A dónde vas? Esto no ha terminado.
En respuesta, Susan le lanzó otro rayo de energía, esta vez, Obito intentó absorberlo, sin embargo, no funcionó y el rayo le dio directamente a él, tirándolo al suelo.
Susan: No tengo tiempo que perder, hay gente que me está esperando, no voy a abandonar a mis amigos a su suerte ni a traicionarlos como lo hiciste tú – le recriminó.
Obito: ¿Qué? – le respondió bastante molesto, recuperándose de la caída.
Susan: Si aún queda algo dentro de ti Obito, harás lo correcto, es lo mínimo que puedes hacer después de todo el dolor y destrucción que has provocado.
Cuando terminó, Susan ni siquiera lo miró y avanzó poniéndose su capucha, Kakashi la miró confundido.
Susan: Tengo que irme, mi unidad mandó un mensaje, me necesitan en otro lugar.
Kakashi cerró los ojos, entendiendo la situación, habría querido que ella se quedara, después de todo, quería hacerle varias preguntas, pero lo entendía.
Kakashi: Lo entiendo, gracias, Susan-san, nos dio el tiempo suficiente para completar el plan.
Susan sonrió algo triste: Lo lamento, por no haber estado ahí cuando más lo necesitabas – se disculpó la mujer.
Kakashi negó: Conociéndola, debió tener un buen motivo para dejar la Aldea cuando lo hizo.
Susan: Puede que no lo sepas y de verdad espero que no lo sepas jamás, que las consecuencias de lo que paso jamás tengan que llegar a ustedes, pero si las cosas empeoran y lo llegas a saber, entenderás porque lo hice.
Kakashi la miró interrogante.
Kakashi: Eso quiere decir… -dijo entendiendo sus palabras, tal vez, ¿habría otra amenaza?
Susan: Despídeme de Naruto – dijo mirando al rubio que estaba concentrado juntando chakra y a la ofensiva - Adiós Kakashi – le dijo para alejarse de él y caminar lejos del campo de batalla.
Kakashi: Adiós Susan-san, buena suerte.
Susan: Et mutatio volant – dijo para comenzar a volar y llegar a donde estaban sus amigos, sin mirar atrás, en ese momento, había otras prioridades.
Obito: ¿A dónde va? – preguntó recuperándose de la pelea.
Madara: Deberías agradecer que se fue – dijo aterrizando a su lado.
Obito: ¿De qué hablas?
Madara: Pudo haberte matado, pero no lo hizo, te dejó vivir.
Eso hizo que Obito se sorprendiera.
Cuando Naruto se dio cuenta de que la mujer ya no estaba, Kakashi le dijo que se concentrara, ya que todavía tenían una larga batalla por delante.
FIN DEL FLASHBACK
Cuando terminó la guerra, Kakashi le había presentado su informe acerca de Susan a Tsunade, quien tiró los papeles al escuchar el relató de Kakashi.
Ella creía que su antigua alumna había muerto, pero parecía que ese no era el caso.
Personalmente ella misma fue a revisar a Neji, quien se estaba recuperando en el hospital de una manera eficiente, y después de hacerle varios estudios, siguió preguntándose como su antigua alumna pudo haber hecho tal cosa cuando no había terminado su entrenamiento con ella. Al final, hizo una búsqueda exhaustiva acerca de donde podría estar, sin embargo, ni ella ni los shinobi que la habían buscado la habían encontrado.
Naruto salió de su trance.
Naruto: ¿Tú eres Susan Firefly? – preguntó sorprendido.
Susan asintió: Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos ¿no? ¿cómo esta Neji?
Naruto: Bien – le respondió – Se recuperó por completo – dattebayo.
Susan: Me da mucho gusto.
Naruto: Muchas gracias – dattebayo.
Susan sonrió divertida, parecía ser que Naruto había heredado el mismo tic verbal que su mejor amiga.
Susan: No tienes nada que agradecer, tenía una deuda que pagar con los Hyūga, así que solo hice lo que tenía que hacer.
Naruto: Tú ¿eres una shinobi de Konoha, verdad?
Susan: Era, una shinobi de Konoha, hace mucho tiempo que me fui de la aldea.
Naruto: ¿Por qué desertaste? ¿Tiene que ver con los Hyūga?
Susan: No, no tiene nada que ver en ello – le aseguró – Los motivos que me obligaron a desertar de Konoha, fueron muy diferentes.
Naruto: ¿Por qué lo hiciste?
Susan: Hay muchas cosas, que todavía no sabes Naruto, cosas en las que preferimos dejarlos al margen a ti y a Natsuki por su bien, pero tal parece que ya no podemos hacerlo como cuando ustedes eran unos niños.
Naruto: ¿Tiene que ver con Makoto, verdad? ¿O tiene que ver con Natsuki?
Susan: ¿Natsuki? ¿Qué tiene que ver Natsuki en esto?
Naruto: No lo sé, no me dice nada, siento que me está ocultando algo, pero cuando intentó tocar el tema siempre me lo cambia -dattebayo.
Susan supo perfectamente bien de lo que hablaba Naruto.
Susan: Naruto, escucha, como te dije, hay muchas cosas que todavía no sabes y es lógico que estés confundido de no saber lo que está sucediendo, pero ten paciencia, Konoha no se hizo en un solo día.
Naruto se rascó la cabeza: Eso lo sé, pero ¿cómo puedo ayudar si no se la verdad – dattebayo?
Susan suspiró, igual de impaciente que Kushina, al pensarlo, simplemente comenzó a reír.
Naruto: ¿Qué es tan gracioso -dattebayo?
Susan: Te pareces mucho a Kushina.
Naruto recordó lo que había hablado con Kurama Yin: Es cierto – le dijo – Tú conociste a mamá y a papá ¿verdad?
Susan asintió: Así es, ambos eran amigos muy queridos para mí.
Por su mirada pudo deducir que Naruto ya sabía toda la verdad acerca de ella y de Katherine, pero en sus ojos no había una pizca de odio o de rencor.
Susan: Entonces, ¿ya te enteraste de todo? –Le preguntó – ¿De mi pasado y el de Katherine?
Naruto: Sí –dijo mirándola comprensivamente –Kurama ya me lo dijo todo – dattebayo.
Susan: Y ¿no me odias?
Naruto: ¿Por qué debería? Aun no se la verdad de toda la historia, pero sé que nos ayudaste en la guerra, que salvaste a Neji y que has protegido a Natsuki durante todo este tiempo – dattebayo, quiero hablar contigo para saber qué fue lo que paso exactamente y saber qué le pasa a mi hermana.
Susan sonrió: Ven conmigo, quiero darte algo – dijo y comenzó a caminar más dentro de su taller, Naruto no dijo nada y la siguió, Naruto pudo ver que había muchas maquinas pequeñas en el lugar, entre ellos, también estaban muchos objetos que Naruto no conocía, y algunos otros le daban curiosidad.
Naruto: ¿Eres inventora? – le preguntó.
Susan: Sí – asintió la chica – Cuando me fui de la Aldea tuve que aprender otros pasatiempos, y bueno, siempre se me ha dado construir objetos, sobre todo mecánicos, como, por ejemplo, tu regalo.
Naruto: ¿Regalo? – preguntó confundido.
La mujer asintió, unos pasos más y habían llegado a un estante muy grande, en donde había todo tipo de adornos, desde pequeños carruseles hasta bailarinas pequeñas de cerámica, de aquel lugar, la mujer tomó una caja de madera decorada con runas y adornos de diferentes colores. La mujer le dio la caja a Naruto y este la abrió, para su sorpresa se encontró con un artefacto circular hermosamente adornado con colores verdes, rojos, blancos y dorados, también tenía lo que parecían ser algunas flores de cerezo, sin embargo, lo que más le llamó la atención era la decoración que tenía a los lados, pareciéndose mucho a las puertas de Konoha.
Naruto: ¿Qué es? – le preguntó curioso.
Susan: Una caja de música – dijo y de la caja de madera que sostenía Naruto sacó un pequeño dije que tenía forma de pentagrama con la punta hacia arriba - ¿Me permites? – preguntó y Naruto le dio el artefacto.
En la parte de enfrente del artefacto había un símbolo enmarcado de color oro, el símbolo iniciaba en el lado izquierdo, en donde se tenía una luna creciente, mientras que, en el centro, parecía que era una luna llena, y, para terminar; a la derecha se encontraba una luna menguante.
Susan puso el dije sobre la luna llena, en donde el dije encajó a la perfección, la mujer le dio unas cuantas vueltas hasta que el mismo mecanismo soltó el dije al mismo tiempo que una canción empezaba a sonar.
La caja musical poco a poco se fue abriendo hasta que dejó mostrar su belleza, con una pinta de colores que iban desde el morado, pasaban al azul, se mostraban en algún amarillo y terminaban en un verde.
En la parte de la tapa se podía ver con claridad el muro de los Hokages y de la misma manera, se podía observar los rostros de siete personas, el primero; Hashirama, el segundo; Tobirama, el tercero; Hiruzen, el cuarto y su padre; Minato, la quinta; la abuela Tsunade y había dos caras más, estaban el rostro de Kakashi-sensei y el suyo mismo, el de Naruto Uzumaki, siendo el séptimo.
Naruto: ¿Kakashi-sensei? – preguntó.
Susan: Conozco a Kakashi desde que era un niño, puede que no quiera serlo, pero sería un excelente Hokage.
Naruto escuchó la respuesta de Susan, pero se quedó callado.
La melodía que estaba escuchando, le era muy familiar, la había escuchado antes.
Durante las primeras noches de su vida, cuando aún no sabía lo que era la soledad, en donde se despertaba a mitad de la noche llorando como un bebé.
FLASHBACK.
Era una madrugada tormentosa, en Konoha por lo general llovía muy pocas veces de esa manera, sin embargo, ese año era diferente, Konoha estaba pasando por una de las peores catástrofes desde que se creó, ya habían pasado seis meses de dicho incidente, el Kyūbi había arrasado la Aldea sin piedad alguna, el cuarto Hokage y su esposa habían fallecido en el incidente, al igual que muchos más.
Teniendo en cuenta eso, parecía ser que el cielo también lo había resentido, ya que esa madrugada estaba lloviendo a cantaros, con truenos y rayos que podían escucharse claramente por toda la aldea.
Un pequeño bebé que se encontraba en un departamento parecía resentir la situación, además, los truenos sonaban con fuerza, despertando al bebé que había logrado dormir un par de horas después de darle su mamila con leche y cambiarle su pañal, su llanto resonaba en todo el departamento, despertando a la mujer que dormía al lado de la cuna.
La mujer miró la hora, las 2:30 a.m.
Naruto siendo un bebé, por lo general aprovechaba su tiempo para dormir de noche, las únicas excepciones eran cuando había tormentas bastante fuertes, como la de ese momento.
Un fuerte trueno se escuchó por toda la Aldea, haciendo que Naruto llorara con más fuerza, Susan, quien ya estaba fuera de la cama, tomó al pequeño bebé y lo acunó entre sus brazos para calmar su llanto.
Susan: Shhhhhh… - dijo con dulzura, mientras daba pequeñas palmaditas suaves en su espalda – No tienes nada que temer, solo es una tormenta.
El pequeño bebé seguía hipando en el hombro de la mujer, quien con suma ternura y cuidado paseaba de un lado al otro al bebé mientras le acariciaba su pequeña espaldita con suavidad para que Naruto se calmara.
Susan se acercó a la ventana y abrió la cortina un poco, estaba lloviendo a cantaros, como nunca antes, cerró la cortina y siguió caminando con el pequeño bebé en sus brazos, Naruto ya no lloraba, sin embargo, aún estaba despierto.
Susan: Debes dormir pequeño – le dijo suavemente, sin embargo, el bebé simplemente buscó la mano de la mujer, sujetándose a su pulgar con fuerza, haciendo que Susan riera.
La mujer, quien había cuidado del bebé desde que había nacido y lo habían separado de su hermana, lo conocía muy bien, por lo que supo que ese pequeño gesto de Naruto significaba que quería que le cantara una canción.
Susan: De acuerdo, pero solo una y te volverás a dormir, ¿de acuerdo?
Volviendo a acunar al bebé en sus brazos, comenzó a tararear.
Loo-li, loo-li, loo-li, lai-lay.
Loo-li, loo-li, loo-li lai-lay.
Lay down your head and I'll sing you a lullaby.
Back to the years of loo-li lai-lay.
And I'll sing you to sleep and I'll sing you tomorrow.
Bless you with love for the road that you go.
May you sail far to the far fields of fortune.
With diamonds and pearls at your head and your feet.
And may you need never to banish misfortune.
May you find kindness in all that you meet.
May there always be angels to watch over you.
To guide you each step of the way.
To guard you and keep you safe from all harm.
Loo-li, loo-li, lai-lay.
Con la melodiosa voz de Susan y la paz que le transmitía a pesar de la gran tormenta que se estaba desatando afuera, Naruto comenzó a bostezar y se recargó en su hombro, listo para volver a dormir.
May you bring love and may you bring happiness.
Be loved in return to the end of your days.
Now fall off to sleep, I'm not meaning to keep you.
I'll just sit for a while and sing loo-li, lai-lay.
Cuando Susan notó que el pequeño bebé ya estaba quedándose dormido en su hombro, con mucho cuidado puso al bebé de nueva cuenta en su cuna, mientras la mecía nuevamente con cuidado para terminar de arrullar al bebé.
May there always be angels to watch over you.
To guide you each step of the way.
To guard you and keep you safe from all harm.
Loo-li, loo-li, lai-lay, loo-li, loo-li, lai-lay.
Loo-li, loo-li, loo-li, lai-lay.
Loo-li, loo-li, loo-li lai-lay.
Loo-li, loo-li, loo-li lai-lay.
Loo-li, loo-li, loo-li lai-lay.
Loo-li, lai-lay.
(Song: Sleep Song / Artist: Secret Garden).
Cuando la mujer terminó de cantar, el pequeño Naruto ya estaba perdido en el mundo de los sueños, por lo que Susan dejó de mecer la cuna y tapó a Naruto con la sabana.
Susan: Eso es pequeño angelito, a soñar.
FIN DEL FLASHBACK
Cuando sus visiones terminaron, Naruto miró nuevamente a Susan sin poder creerlo, ese recuerdo estaba en lo más profundo de su ser, y, aun así, logró verlo.
Naruto: Tú… - dijo sin saber por dónde comenzar.
Mientras tanto, en el salón de arriba, Mason estaba haciendo todo lo que estaba en su poder para distraer a la rubia.
La música sonaba y ambos se movían al compás de la canción.
Esa no era una simple canción, era su canción, era debido a eso que Natsuki no se había negado cuando Mason le pidió bailar con él.
Al igual que su amistad, esa canción era única para ellos.
Natsuki: ¿Por qué me invitaste a bailar? – le preguntó directamente la rubia.
Mason de dio una sonrisa ladina.
Mason: ¿Qué? ¿No te puedo sacar a bailar?
Natsuki: Sabes bien que con esa canción no puedo negarte un baile.
Mason: Solo me dieron ganas de sacar a mi mejor amiga a bailar – le dijo sonriendo con una ceja levantada.
Natsuki: Mason… - en ese momento, el chico le dio una delicada vuelta y siguieron con el baile - ¿Qué sucede?
Mason: ¿Qué pasa? Pasa que hoy me veo increíblemente sexy, digo, siempre he sido apuesto, pero hoy con el traje incluido me veo estúpidamente sexy.
Esa respuesta le sacó una pequeña risa a su amiga.
Mason: E, ¿de qué te ríes? – le reprochó - ¿sabes que rechacé a dos hermosuras solo para sacarte a bailar?
Natsuki: ¿Qué te parece si las sacas a ellas a bailar en lugar de a mí?
Mason: Cambiando de tema – dijo ignorando la pregunta - ¿Sabes? Ha pasado mucho tiempo desde que te saqué a bailar.
Natsuki seguía sin creerse aquel cuento, por lo que lo miró con una ceja levantada, Mason lo sabía, no iba a poder detenerla por mucho tiempo.
Cuando a la rubia se le metía algo a la cabeza, difícilmente podías hacer que cambiara de opinión, así era ella.
Necia, terca y testaruda.
Mason: ¿Te parece si primero me dejas terminar la canción antes de decirte la verdad? – le preguntó después de un suspiro.
Natsuki rodó los ojos, pero al final, asintió.
There's such a sad love.
Deep in your eyes a kind of pale jewel.
Open and closed.
Within your eyes.
I'll place the sky.
Within your eyes.
Al ser de haber sido amigos de la infancia, Mason era una de esas personas con las que ella se sentía completamente segura y a gusto, por lo que mientras la canción que era tan querida por ambos sonaba, la rubia puso su cabeza en el hombro de Mason, como la primera vez que él la había invitado a bailar.
Natsuki: Tienes razón – Mason no dijo nada y la acercó un poco más a su cuerpo para que estuviera más cómoda – Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que bailamos juntos.
Mason sonrió de lado: ¿Te trae recuerdos?
Natsuki: Algunos…
There's such a fooled heart.
Beatin' so fast.
In search of new dreams.
A love that will last.
Within your heart.
I'll place the moon.
Within your heart.
Mason: ¿Sabes quién se sentiría celoso si nos viera en este mismo momento? – le preguntó juguetón.
Natsuki resopló y miró a su amigo a los ojos.
Natsuki: No creo que Guren se ponga celoso de nosotros, sabes que no siempre demuestra sus emociones, pero te aprecia muchísimo.
Mason: Gracias por el recordatorio, lo tendré en mente cuando me persiga por todo el cuartel intentando matarme por haberme acabado el agua caliente – agregó con un poco de humor.
Natsuki: Es que tú también te pasas – respondió haciendo reír a Mason.
Mason: Pero ¿por qué crees que no estaría celoso?
Natsuki: Porque nos conoce a ambos, y además ¿qué no fue esa la condición que le diste para "permitirle" que fuera mi novio? ¿qué cuando sonara esa canción tú podrías ser el único que me sacara a bailar?
Mason se hizo el sorprendido: ¿Yo? – preguntó inocentemente, Natsuki alzó una ceja nuevamente - ¿Cuándo te lo dijo? – preguntó riéndose un poco.
Natsuki: Hace tiempo me lo confesó.
Mason: Maldito chismoso – sacudió la cabeza fingiendo decepción - ¿Sabes qué? Vuelve a recargarte en mí, ahora estoy enojado con ese demonio, no quiero hablar de él – aseguró fingiendo molestia e indignación.
Natsuki rio un poco y volvió a recargar su cabeza en su hombro.
Mason dejó de pensar y se dejó llevar por la música, pocos eran los momentos con ella, y quería aprovecharlos bien.
As the pain sweeps through.
Makes no sense for you.
Every thrill is gone.
Wasn't too much fun at all.
But I'll be there for you-ou-ou.
As the world falls down.
Mason cerró por un momento sus ojos recordando porque había "condicionado" a Guren con esa canción.
Cuando eran niños, no solamente se habían criado juntos, sino que también Natsuki había sido su primer y única amiga en el palacio.
Durante la noche, su gran casa se volvía vacía y fría debido a la falta de amor y al maltrato que había tenido durante toda su vida, sin embargo, durante el día, las cosas eran diferentes, estaba ella.
Ella lo sacaba de la aburrida rutina cuando se saltaban clases para ir a jugar al lago o ir a nadar al mar.
Ella lo alegraba cuando había pasado una mala noche gracias a los golpes que había recibido de su padre.
Ella era quien lo incluía en todas las actividades con sus amigos, sin dejarlo atrás.
Todo eso, hizo que, desde pequeño, Mason le tuviera un gran cariño y aprecio a la rubia.
Hasta que un día, en una clase de baile para enseñar a los niños de la corte en como bailar para ceremonias importantes, el profesor los había emparejado a ambos para practicar, Natsuki tenía una habilidad innata para aprender cosas nuevas, él, por otro lado, le costaba algo de trabajo.
A pesar de que Mason le había dado varios pisotones a la rubia, la chica en ningún momento se quejó, al contrario, le había dicho como mejorar un poco para que aprendiera a bailar bien.
La canción que les había puesto el profesor era la misma que estaba sonando en ese momento tantos años después.
Cuando había reuniones importantes y había un baile, Mason siempre se acercaba a pedir esa canción, para así poder sacar a la rubia a bailar.
Fue ahí cuando Mason se sintió conectado con ella, con el tiempo, irremediablemente Mason se dio cuenta de que se había enamorado de Natsuki.
Natsuki se había convertido en su primer amor.
Sin embargo, el sentimiento era únicamente unilateral.
Ella solamente lo veía como un buen amigo.
Falling.
As the world falls down.
Falling.
Falling in love.
No se lo había dicho de una manera directa, pero sí se lo había dado a entender.
Ella lo veía como a un buen amigo, nada más que eso.
Mason intentó verla de la misma manera, sin embargo, en el corazón no se manda. Ambos eran muy jóvenes, por lo que Mason se dio su tiempo para sacarla de su corazón.
Sin embargo, cuando estaba en ese proceso, fue cuando realmente se enteró del plan de su padre y del clan Bazterrica.
Querían usarlo a él para enamorar a Natsuki y así poder llegar al trono.
Eso lo había aterrorizado por completo, Natsuki era una de las pocas cosas buenas que le habían pasado en la vida, pero él jamás la obligaría a hacer algo que ella no quisiera.
Fue ahí cuando se convenció realmente de que él, por más que quisiera, no podía estar con ella.
Darse cuenta de eso cuando tenía 12 años era muy cruel, pero era la verdad.
Él había jurado protegerla, y por esa misma razón no podía estar con ella.
Si en algún momento, ambos se casaban, lo más probable era que su padre empezara a quererse entrometer las narices en el trono y en la toma de decisiones, usándolo a él como pretexto.
Mason jamás permitiría algo así.
I'll paint you mornings of gold.
I'll spin you Valentine evenings though we're strangers 'til now.
We're choosing the path.
Between the stars.
I'll leave my love.
Between the stars.
Decidió renunciar a su amor, pero no a su amistad.
Y lo había demostrado innumerables veces al pasar los años, Mason era una persona que siempre estaba a su lado, en las buenas y en las malas. Un tiempo después, Natsuki habló con él y le preguntó acerca de sus sentimientos por ella, había sido una conversación difícil, pero Mason terminó diciéndole la verdad.
Que, para él, ella siempre iba a ser su primer amor, pero que en otra vida se verían mejor juntos, en otro lugar en donde las intrigas familiares de Philippe no tuvieran efecto sobre ellos. A pesar de eso, Mason le juró a Natsuki que siempre estaría para ella, la razón era muy simple, ella jamás le había dado la espalda cuando la necesitaba, ella había sido la primera persona en el mundo en la cual él podía confiar plenamente, así que él le iba a corresponder de la misma manera.
Le pidió que no se sintiera incomoda, y que, en lugar de eso, le permitiera amarla como un amigo.
Natsuki aceptó alegremente, y a pesar de que Mason estaba satisfecho con lo que había decidido, había momentos como ese, en donde ambos se encontraban bailando, en donde él se permitía imaginar una vida con ella, como pareja.
As the pain sweeps through.
Makes no sense for you.
Every thrill is gone.
Wasn't too much fun at all.
But I'll be there for you-ou-ou.
As the world falls down.
Mason le pidió que ambos les dejaran creer al consejo que ambos tenían sentimientos mutuos para que a ella la dejaran de fastidiar con el tema de comprometerla con alguien de manera formal, Natsuki no estuvo muy de acuerdo con eso, sin embargo, Mason la convenció.
Con el paso del tiempo, ambos seguían siendo muy buenos amigos, Mason aún no lograba sacar de su pecho aquel sentimiento que tenía por la rubia, sin embargo, se mantuvo fiel a su promesa de amarla como un amigo.
Cuando Guren había entrado a sus vidas fue cuando Natsuki intentó ayudarlo por primera vez cuando Ikari lo molestaba, intentó hacerse amigo de Guren, sin embargo, su carácter arisco muchas veces le impedía acercarse. A pesar de eso, no se rindió y siguió intentando, hasta que hubo un punto en el que a Guren se le hizo tolerable la presencia de Mason.
Un tiempo después, se dio cuenta de cómo Guren miraba a Natsuki, y de cómo la rubia miraba al azabache.
Había algo diferente en la manera en la que se miraban entre ellos a como miraban a los demás.
Falling.
As the world falls down.
Falling.
Falling.
As the world falls down.
Falling.
Falling.
Falling.
Falling in love.
No pasó mucho tiempo después para que Mason se diera cuenta de que Guren estaba enamorado de Natsuki.
Y el sentimiento era completamente correspondido.
Ambos eran el primer amor del otro.
A pesar del amargo sentimiento que le generó y siendo fiel a su promesa, en múltiples ocasiones, Mason le hacía de cupido para juntarlos a ambos con la ayuda de Ryan y Thomas.
La idea de que en la fiesta de compromiso Natsuki sacara a bailar a Guren para acabar con la farsa del "compromiso" entre ellos dos, había sido de él.
Esa noche fue una mezcla de emociones.
Por un lado, jamás se había sentido tan satisfecho y en paz como cuando vio la cara de rabia y decepción de Philippe junto a la de su clan al ver a Natsuki junto a Guren bailando. Casi le habían provocado un infarto al anciano, y Mason siempre se lamentó de que la humillación que le había hecho en ese momento a su padre biológico no le provocara un ataque al corazón lo suficientemente fuerte para matar al anciano.
Por otro lado, siguió sintiendo ese sentimiento amargó cuando vio a Guren y Natsuki escapar del salón de baile antes de que su padre comenzara a hacer un escandaló por la humillación al clan Bazterrica. La razón era muy simple, Mason aún no lograba sacar de su corazón a la rubia, y después de esa noche, no había duda que la línea roja que estaba justo en frente de ambos y que les impedía estar juntos se había desvanecido, ya no había retorno.
Siguió recordando la promesa que le hizo a la rubia y sonrió.
Sí ella encontraba su felicidad con otra persona, su deber era apoyarla en su felicidad, dejarla ser feliz con el hombre que ella amaba a pesar de que esa persona no fuese él.
As the world falls down.
Falling.
Falling.
Falling.
Falling in love.
As the world falls down.
Makes no sense at all.
Makes no sense to fall.
Falling.
As the world falls down.
Cuando Guren había juntado el valor para invitar a salir a Natsuki por primera vez, Mason se había enterado por sus propios medios, así que le dio una condición a Guren para que pudiera invitar a salir a Natsuki.
Que cuando esa canción sonara, él era el único que podía invitarla a bailar y él jamás iba a negarse.
A Guren le pareció extraña la petición, pero al final, la terminó aceptando, con el tiempo, Guren se dio cuenta por qué; y siempre que esa canción sonaba, siempre llamaba a Mason para que sacara a bailar a Natsuki.
Guren respetaba plenamente la amistad que Mason y Natsuki tenían.
Mason había renunciado a su amor por ella para que Natsuki fuera feliz con él.
Guren lo sabía y era debido a eso que respetaba mucho a Mason. No podía quitarle esa pequeña felicidad que Mason sentía cada vez que el chico sacaba a bailar a la rubia.
Por otra parte, Mason se sentía satisfecho.
Amaba a Natsuki como su mejor amiga.
Y había encontrado una amistad sincera, prácticamente una hermandad con Guren.
Falling.
Falling.
Falling in love.
As the world falls down.
La canción ya estaba en sus momentos finales, así que Mason se acercó a la oreja de la chica para susurrarle algo.
Falling.
Falling.
Falling in love.
Falling in love.
Falling in love.
Falling in love.
Falling in love.
(Song: As the world falls down / Artist: David Bowie)
Mason: Tu hermano esta con tu madrina en el taller, tengo entendido que ambos se conocen hace tiempo.
Natsuki lo miró sorprendida.
Mason volvió a darle una delicada vuelta para después darle un beso en la mano a Natsuki, después, Mason le hizo una señal con la mirada para que se dirigiera al taller de su madrina. La rubia asintió para después acercarse y le dio un pequeño beso a Mason en el cachete, algo que dejó sorprendido a Mason, pero no dijo nada al respecto.
Natsuki: Gracias, Mason.
La canción había terminado.
Al igual que la ensoñación de Mason, debía volver a la realidad.
Natsuki comenzó a dirigirse a donde ella sabía que se encontraba en taller de su madrina, mientras tanto, Mason se quedó en el mismo lugar, mirando a Natsuki irse.
Mason sonrió de manera melancólica.
Pudo haber sido él.
Pero aquella rubia había dejado un loco enamorado a través del tiempo, buscando un beso suyo en los jardines del palacio donde solían jugar cuando eran unos niños.
Pudo haber sido él.
Pero el tiempo no estaba a su favor.
Tal vez en otra vida, en donde ambos se pudieran corresponder mutuamente.
El chico se dio la vuelta y se dirigió hacia donde estaban las dos chicas a las que les había prometido bailar antes de invitar a Natsuki.
No había peor desgracia que extrañar lo que nunca pasó.
Natsuki, por su parte, había comenzado a bajar las escaleras hacia el taller de su madrina, lugar que conocía bastante bien por la cantidad de veces que había pasado ahí en su infancia.
La chica vio a dos personas hablando, una de ellas era su madrina Susan y la otra era su hermano mellizo, Naruto.
Se acercó y al escuchar los pasos, ambos voltearon a ver a la rubia. Natsuki notó que en los ojos de Naruto comenzaron a verse lo que parecían ser lagrimas que se estaban negando a salir.
Natsuki: Madrina ¿qué sucede? –le preguntó preocupada.
Susan: Solo estaba hablando con tu hermano, después de mucho tiempo.
Natsuki: Entonces ¿es cierto? ¿ambos se conocían?
Naruto: Tenemos que hablar… -dijo su mirando a su hermana, sin embargo, esta miro extrañada a su hermano.
Natsuki: ¿Hablar de que exactamente? –preguntó desconcertada y confundida.
Naruto: Es importante lo que tenemos que hablar – dattebayo -dijo y Susan miró a los ojos a Naruto.
Susan: Natsuki –dijo y la rubia la miró –Tu hermano tiene razón, tenemos que hablar así que ¿porque no se sientan? – dijo señalando las dos sillas que se encontraban detrás de los rubios.
Natsuki: Esta bien – respondió extrañada, y al igual que su hermano, ambos se sentaron.
La mujer mayor se quedó parada en el lugar, Natsuki tenía muchas preguntas, pero no sabía si era el momento correcto para responderlas.
Natsuki: Madrina -dijo y miró extrañada la mujer - ¿Por qué no dejamos esta platica para otro día? Hoy es Navidad y tal vez podamos posponerlo…
Susan: No –dijo firmemente la mujer –Lo que tenemos que discutir no puede esperar hasta mañana, necesitamos aclarar las cosas hoy.
Natsuki: ¿Aclarar? ¿Aclarar qué? –preguntó confundida.
Susan: Tengo que explicarles varias cosas, a ambos.
Natsuki: Pero… -intentó decir, sin embargo, su hermano puso su mano sobre su hombro.
Naruto: Esta bien – dattebayo.
Natsuki solo suspiró algo preocupada, solo esperaba no tener que hablar acerca de ese tema, no sabía de qué tenían que hablar con exactitud, pero ahora sabía que no podía zafarse de ello.
Natsuki: ¿Me quieren decir porque tanto misterio? –Les preguntó –No entiendo porque tenemos que hablar los tres, evidentemente tú sabías algo al respecto acerca de mi hermano y no me dijiste nada – reprochó a la mujer.
Naruto: Natsuki… - dijo sorprendido por la respuesta de su hermana, es como si estuviera poniéndose a la defensiva.
Susan: Escucha –dijo y la tomó de las manos – ¿Recuerdas la vez en que me preguntaste si yo sabía algo de tu pasado?
Natsuki: Sí lo recuerdo, tú me dijiste que no.
Susan: Bien, yo esa vez te dije que no sabía nada y que no había conocido a tus padres biológicos –dijo y cerró los ojos, no quería que Natsuki se enojara con ella, pero ahora que Naruto había aparecido en la vida de la rubia ella tenía que saber la verdad para así poder comenzar de cero con su nueva vida, sin secretos, sin mentiras, sin fronteras ni nada que la detuvieran –Pues… -dijo y suspiró –Te mentí, yo sí conocí a tus padres –dijo mientras la rubia abría los ojos como platos y volteo a ver a su hermano, Naruto simplemente asintió.
Natsuki: ¿Cómo los conociste? –le preguntó como si un balde de agua fría le hubiera caído en la cabeza.
Susan: Yo no he vivido toda mi vida en este pueblo –dijo y suspiró –Katherine y yo no somos originarias de Rothenburg, si no Konohagakure, su hogar –dijo y Natsuki no pudo hacer más que sorprenderse –Katherine y yo perdimos a nuestros padres muy jóvenes, así que una familia muy respetada en Konoha nos tomó bajo su tutela, era una familia de shinobis, por lo tanto, a mí y a Katherine nos metieron a la Academia para entrenar y convertirnos en shinobi de Konoha. Fue ahí en donde yo conocí a su padre, Namikaze Minato – dijo mientras una sonrisa tierna se le escapaba - Era un niño muy amable, tierno, compasivo, pero sobre todo sabia escuchar y aconsejarte. Con el tiempo su padre y yo nos fuimos conociendo y nos hicimos grandes amigos. Tiempo después, él conoció a su madre, Uzumaki Kushina – dijo y miró a Naruto – Por azares del destino, tú madre y yo terminamos en el mismo equipo genin, mientras que su padre estaba en otro equipo con otros dos grandes amigos nuestros.
Natsuki y Naruto escuchaban atentamente la historia.
Susan: Chicos, su padre, su madre y yo, compartimos muchas cosas, compartimos mucho dolor al ver morir a muchos amigos – dijo intentando aguantarse las ganas de llorar – Compartimos muchos sentimientos de camaradería y amistad, y tal vez por todo eso, o no sé, ellos se convirtieron en dos personas muy especiales para mí, ambos se convirtieron en mi ancla. Eran personas que podían comprenderme más que cualquier persona, yo en ese momento, tenía muchos problemas con Katherine, y ellos siempre estaban ahí para mí.
Fue ahí cuando Susan comenzó a derramar algunas lágrimas.
Susan: Yo no los quiero ofender con lo que les estoy diciendo, ni quiero hacer que se sientan mal – se sinceró – Yo quiero que sepan, los dos, que les quede muy claro es que yo los quiero a ambos, tanto como quise a sus padres, porque ustedes son los regalos más preciosos que ellos pudieron haber dejado.
Naruto: No te quise poner mal, es que, cuando me enteré de que tú estabas enamorada de papá me confundí mucho y tenía muchas preguntas – dattebayo.
Susan: Y yo lo entiendo – le respondió al rubio – Entiendo su confusión y tienen todo el derecho a pedir respuestas y explicaciones acerca de lo que sucedió.
Natsuki: Entonces ¿es cierto? ¿tú estabas enamorada de mi padre biológico?
Susan la miró y con dificultad asintió.
Susan: Sí Natsuki, sí es cierto.
Natsuki: ¿Pasó algo entre ustedes que mi hermano y yo debamos saber? – preguntó con precaución.
Susan negó con la cabeza.
Susan: No, entre su padre y yo, jamás sucedió nada del tipo romántico; jamás, él amaba profundamente a su madre, le fue fiel hasta el día de su muerte y la respetaba como a ninguna otra mujer – le dejó en claro a Natsuki – Su padre y yo jamás propiciamos a ninguna situación que se pudiera malinterpretar ni nada, yo quería mucho a su madre y a pesar de lo que yo sentía, yo respeté enteramente la relación de sus padres, jamás me entrometí entre ellos y tampoco permití que alguien más lo hiciera. Lo que tenían sus padres, era una conexión que casi era mágica, se amaban profundamente.
Naruto: Entonces, sí las cosas estaban bien ¿qué sucedió? ¿por qué desertaste de la aldea-dattebayo?
Susan: Bueno, esa es una historia diferente y muchas cosas terminaron por proporcionarla, entre ellas y la principal; fueron las batallas que se estaban desatando debido a la Tercera Guerra Shinobi, yo y Katherine estábamos en una situación delicada gracias a las actitudes que mi hermana había tenido con ciertas personas, así que decidí que lo mejor que podíamos hacer era irnos de Konoha.
Natsuki: ¿Actitudes? ¿Qué actitudes? – preguntó.
Susan respiró hondo, no era fácil para ella contar todo eso.
Susan: Katherine siempre ha tenido un carácter fuerte y bastante impredecible, la guerra nos afectó a todos en muchos sentidos, perdimos familia y amigos durante las batallas, y es normal que, debido a eso, a veces pueda llegar a generar ciertos cambios de humor en la gente y empiecen a hacer cosas que antes no hacían. Katherine nos puso a ambas en una situación bastante frágil, y empezamos a tener muchos problemas con mucha gente por sus actitudes y sus acciones, así que decidí llevármela de Konoha antes de que pudiera ocasionarse un problema más grave con la familia que nos estábamos quedando.
Naruto: ¿Con que familia se estaban quedando? – preguntó curioso.
Susan: Con los Hyūga – respondió y Naruto se sorprendió – Mis padres eran muy amigos de Hizashi Hyūga y Hisana Hyūga, los padres de Neji; cuando mis padres murieron, Hizashi decidió hacerse cargo de nosotras, hasta que ambas pudiéramos hacernos cargo de nosotras mismas.
Natsuki: ¿Seguiste manteniendo contacto con mis padres biológicos cuando te fuiste?
Susan: Por un tiempo, decidí que lo más saludable para todos era no hablar por un tiempo y concentrarnos en nuestros propios asuntos, un tiempo después, nos volvimos a contactar porque nos encontramos por accidente en un viaje que su padre había hecho por su trabajo como Hokage a Kawagakure. Fue ahí cuando me dijo que Kushina estaba embarazada – dijo sonriendo – Ambos eran plenamente felices y ustedes dos ya venían en camino. Fueron la alegría de su vida, cuando yo me enteré, me alegré tanto porque sabía que por fin ambos tendrían una felicidad plena, podrían formar una familia. Volví a ver a su madre y me pidió que yo fuese la madrina de su bebé, en aquel entonces solo sabíamos que estaba esperando un bebé, nunca se imaginaron que eran mellizos como ustedes. La última vez que vi a sus padres fue unos meses antes de que su madre los diera a luz, y hubiera deseado poder llegar antes del ataque a Konoha.
Natsuki: ¿Te refieres a cuando manipularon a Kurama para que atacaran la Aldea? – preguntó y la mujer asintió.
Susan: Cuando llegamos, ya era demasiado tarde, cuando sus padres murieron fue como si me hubieran dado una puñalada en el corazón, después, me enteré acerca de que por cuestiones de seguridad, ambos serían separados, así que a pesar de todo mi orgullo, volví a Konoha durante algún tiempo, cuando tú – dijo mirando a Natsuki – Ya estabas segura en un nuevo hogar, así que decidí quedarme un tiempo en Konoha mientras tu hermano crecía, yo me quedé por si al enemigo se le ocurría atacar Konoha de nuevo.
Naruto: Es por eso que recuerdo tu voz – dattebayo – le dijo a Susan – Porque tú me cuidaste cuando yo era un bebé – dattebayo.
Susan asintió.
Naruto: ¿Por qué te fuiste? – le preguntó Naruto algo triste, si Susan se hubiera quedado, tal vez la soledad no le habría invadido de tal manera como lo hizo en su niñez.
Susan: No me fui porque quise irme, no había alternativa.
Naruto: ¿A qué te refieres?
Susan: Nosotros habíamos descubierto que Makoto tenía planes en contra de las Cinco Naciones – les confesó a los mellizos, haciendo que ambos se sorprendieron – Antes de que ustedes nacieran, nosotros ya sabíamos acerca de la existencia de Makoto…
Naruto: ¿De qué hablas? -la interrumpió - Tsunade-baachan dijo que jamás se habían enfrentado a él – dattebayo.
Susan: El Tercero no estaba enterado de la situación que ciertos ninjas, incluyéndonos a sus padres y a nosotros, estábamos peleando con la verdadera raíz del problema, la Tercera Guerra Shinobi fue un camuflaje por parte del enemigo para lograr su verdadero objetivo.
Naruto: ¿Verdadero objetivo?
Susan: Que las naciones shinobi se hicieran pedazos entre ellas, de esa manera, a él le quedaría el camino libre para atacar a las naciones vulnerables, sus padres fueron los que se interpusieron en su camino cuando atacaron Konoha.
Natsuki: Espera, ¿me estás diciendo que Makoto tuvo que ver en lo que sucedió la noche del ataque a Konoha? – preguntó cautelosamente y Susan asintió.
Susan: Lo confirmé cuando me enfrenté a Obito – dijo mirando a Naruto – Alguien más estuvo detrás del ataque de esa noche.
Naruto: Pero ¿quién? ¿por qué Obito no nos dijo nada?
Susan: Porque no lo recordaba, cuando me enfrenté a él había muy pocos recuerdos acerca de lo que había pasado unos días antes.
Natsuki: ¿Obito? ¿El tipo de la máscara?
Susan asintió.
Susan: Hay muchas cosas que todavía no estamos seguros acerca de esa noche, pero con lo que estoy investigando, puede que varias cosas salgan a la luz.
Natsuki: ¿Cómo fue que terminaste en Rothenburg? – preguntó.
Susan: Por tu padrino – dijo refiriéndose a Kasuo – Cuando Katherine y yo dejamos Konoha, me acerque a la única persona con la que podía contar fuera de mis conocidos de Konoha, y ese fue Kasuo, él nos ayudó y nos ofreció un nuevo comienzo aquí en Rothenburg.
Natsuki tomó aire profundamente, todo eso le había caído como un balde de agua fría. Así que se levantó y caminó un poco por el lugar.
Naruto: ¿Estas bien? – preguntó y su hermana asintió, sin embargo, Susan supo que la rubia no estaba bien, así que se levantó y se acercó con cautela.
Susan: Entiendo que estes enojada, porque no te lo dije antes, pero te pido por favor que comprendas, que no podía decirte la verdad en ese momento.
Natsuki: ¿Por qué? – preguntó la rubia algo sentida - ¿Creías que no iba a poder soportarlo?
Susan: No es eso Nat – dijo tomándola suavemente de los brazos – Yo sabía que estabas buscando respuestas, pero no era el momento para decirte la verdad acerca de tu hermano.
Natsuki: Por qué el enemigo todavía andaba suelto ¿verdad?
Susan asintió.
Susan: Los que sabíamos que ustedes eran mellizos, que Naruto no había sido el único que nació esa noche, no nos callamos para que ustedes estuvieran separados ni mucho menos, lo hicimos para protegerlos a ambos. A pesar de eso, te pido perdón – le dijo a Natsuki para después mirar a Naruto – A ti también, por no haberles dicho la verdad y que se tuvieran que enterar de la existencia del otro de esta manera. Si quieren enojarse conmigo…
Natsuki/Naruto: No – dijeron ambos al mismo tiempo, como si estuvieran pensando en lo mismo.
Natsuki: La verdad, es que ninguno de nosotros tenemos derecho a juzgarte cuando lo único que mi hermano y yo hemos recibido de tu parte son cosas buenas – dijo limpiándose una lagrima – Tú te quedaste con mi hermano cuando más lo necesitaba, y siempre has estado conmigo desde que tengo memoria.
Susan: Créanme cuando yo les digo que tienen toda la razón de estar dolida conmigo.
Naruto: Eso no es verdad – dattebayo – se levantó y se acercó a las dos mujeres.
Susan: Si me quedé callada era porque era la única manera de poder protegerlos.
Naruto: Lo sabemos – dattebayo, hay cosas que todavía no entiendo muy bien de lo que está sucediendo, pero mi hermana y yo sabemos que no lo hiciste con mala intención - dattebayo.
Natsuki: Naruto tiene razón, por mi parte, si algo no pongo en duda, es el cariño que siempre me has tenido – dijo y miró a Naruto – Y sé que también quieres mucho a mi hermano.
Susan miró a Naruto: Dejarte cuando eras un pequeño fue una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en mi vida – le confesó – Pero si quería protegerte no tenía más opción – dijo derramando lagrimas – Por favor, perdóname.
Naruto comenzó a acumular lagrimas también en sus ojos.
Naruto: No tengo nada que perdonarte – dattebayo.
Susan tomó una fuerte bocanada de aire y tomó a los dos mellizos en sus brazos dándoles un gran abrazo.
Ambos le correspondieron el abrazo, y gracias a sus habilidades, los mellizos pudieron sentir un sentimiento en común que emanaba de Susan.
Sinceridad.
Un tiempo después, los tres se separaron.
Susan: En otro momento, hablaremos acerca de lo que sucedió la noche del ataque en otro momento, por el momento, hay que concentrarnos en el aquí y en el ahora, los dos están juntos y se quieren, se adoran como lo que son, hermanos. Ahora, ambos pueden comenzar a construir una familia de hermanos, una familia en la cual no haya secretos, no haya mentiras ni ningún otro mal sentimiento –dijo y miro a Natsuki –Y es por eso que quiero que borres todos los malos momentos que Katherine te hizo pasar, al atormentante cuando te dijo que tus padres no te quisieron, que te abandonaron, eso solo fueron mentiras de ella para hacerte sentir mal.
Nuevamente, tomó las manos de ambos.
Susan: Naruto, Natsuki, quiero que algo les quede bien en claro, sus padres los amaron, los quisieron mucho más de lo que pudiera mencionar, ustedes no fueron ningún accidente ni mucho menos una obligación, ustedes fueron niños deseados por sus padres, ellos querían que ustedes llegaran a sus vidas, los amaron con todo su ser, tanto así que dieron su vida por ustedes.
Naruto comenzó a derramar algunas lágrimas.
Susan: No dejen y no permitan que nada ni nadie más les haga sentir lo contrario o que les diga cosas que los perjudiquen, ustedes dos son hermanos y siempre lo van a ser, se tienen el uno al otro en momentos difíciles y también en los momentos más felices de su vida.
Se acercó a un estante en donde había una pequeña cajita, la abrió y les mostró lo que había dentro.
Eran dos dijes de plata, la cadena era diferente, pero tenían mucho parecido, ambos dijes tenían la forma de "N".
Susan: Estos yo los mandé a hacer cuando me enteré de que habían sido mellizos –dijo y le dio su dije correspondiente a casa uno –Quiero que estos dijes los tengan siempre presentes, que siempre los traigan puestos porque no solo es la prueba de que ustedes son hermanos, si no también es la prueba de que sus padres los amaron con todo su corazón y toda su alma, prueba de que ustedes dos son más que hermanos de sangre, ustedes dos son hermanos del alma…
Naruto y Natsuki se miraron entre lágrimas y se pusieron los dijes que les había dado la mujer.
A Naruto le recordó bastante al collar que Tsunade le había dado hace mucho tiempo.
Naruto: Muchas gracias – dijo conmovido haciendo una reverencia – Por todo lo que has hecho por mi familia -dattebayo. Susan negó.
Susan: Ojalá hubiera podido hacer más por sus padres.
Natsuki: No digas eso – le dijo a la mujer.
Susan: A pesar de todo, quiero que sepan que siempre que ustedes lo necesiten, yo siempre voy a estar ahí.
Natsuki: Lo sabemos – dijo estando un poco más tranquila.
El rubio estaba conmovido por la actitud de la mujer, aunque ya sabía la historia por medio de Kurama le conmovió mucho el hecho de que ella se los contara a ambos, que tuviera la confianza y el valor necesarios para decirles las cosas en la cara y no ir por detrás como muchos solían hacerlo, un ejemplo claro de ello era Katherine.
Sin embargo, Susan era diferente, ahora que la pudo ver a los ojos y notar que los sentimientos que anhelo, de amor, y de cariño hacia los hijos de las dos personas que más quiso eran honestos y sinceros no tenia de que preocuparse.
Además, él también estaba en una búsqueda, sabía que se acercaban tiempos difíciles, tiempos de guerra y batalla, el apoyo moral siempre serviría de mucho no solo para su hermana, si no para el también. No tenía certeza de que era lo que iba a suceder cuando se enfrentaran con Makoto, si las guardianas perderían la esperanza o lograrían resistir hasta el final, pero algo tenía bien en claro, no podía derrotar a Makoto solo, no esta vez, iba a necesitar mucha ayuda y fuerza no solo física en jutsu si no también fuerza emocional y mental.
El momento conmovedor fue interrumpido cuando se escuchó que alguien se caía de las escaleras del taller.
Los tres se acercaron a las escaleras para ver que había sucedido.
Para su sorpresa, Alan estaba en el suelo, con un gran chichón en la cabeza debido al golpe que se había dado.
Susan: ¿Alan? – preguntó acercándose, mientras que a Natsuki se le salía una gotita de la cabeza - ¿Estas bien?
Alan se levantó: Natsuki – dijo entrecerrando los ojos - ¿Por qué hay dos como tú?
Natsuki: Ya está viendo doble – aseguró la rubia.
Después, Alan se levantó.
Susan: ¿Cómo te caíste?
Alan: Ah, lo que pasa es que el abuelo me mandó a preguntar en donde estaban, entonces fui a preguntar a los invitados en donde estaban, algunos me dijeron que los habían visto bajando las escaleras del taller, así que fui a buscar a aquel que se llamaba taller, pero no lo encontré ¿tú crees?
Natsuki: No lo encontraste porque no existe.
Alan: ¿No existe? – preguntó y la rubia negó - ¿Entonces porque me mandaron a buscarlo?
Las dos mujeres respiraron hondo pidiendo paciencia, mientras que Naruto se cayó para atrás.
Susan: Alan, a lo que Natsuki se refiere es que el taller no es una persona, es un lugar; ¿entiendes?
Alan: No – respondió directamente.
Natsuki: Bueno, dejando de lado lo que paso, Alan ¿qué te mandó el abuelo a decirnos?
Alan: Ah, eso, es que ya es hora de irse al pueblo para el festival.
Naruto: ¿Festival? –preguntó curioso.
Natsuki: ¿Te acuerdas que lo vimos cuando veníamos para acá?
Naruto: ¿Te refieres a las luces brillantes y todo eso? – preguntó y la rubia asintió - Muy bien, entonces, ¿Qué estamos esperando? –pregunto entusiasta, quería que esa noche fuera especial, que fuera increíble, inolvidable.
Los cuatro subieron las escaleras del lugar y vieron que algunos de ellos se encontraban saliendo de la mansión, mientras que otros se estaban quedando a platicar.
Susan: Vayan ustedes – les dijo la mujer.
Natsuki: ¿No vienes? – preguntó y la mujer negó.
Susan: No puedo dejar a los invitados aquí solos, pero espero que se diviertan, nos vemos a la hora de la cena ¿de acuerdo?
Los dos mellizos asintieron.
Victoria vio a los dos acercarse: ¿Dónde estaban?
Natsuki: Con mi madrina en el taller.
Victoria: Esta bien, Mason me dijo que nos espera afuera con la limosina para llevarnos al festival.
Natsuki: ¿Van a venir los abuelos?
Victoria negó: Creo que no, se van a quedar con los invitados. Jiraiya por otro lado, sí va a ir.
Natsuki: ¿Jiraiya? – preguntó sorprendida.
Victoria: Brianna lo obligó, básicamente – fue todo lo que respondió.
Natsuki: Ah, está bien, entonces será mejor que nos vayamos – dijo y miró a su hermano - ¿Listo?
Naruto asintió.
Natsuki: Perfecto porque quiero presentarte a mis amigos.
Izumi, Victoria, Brianna, Sabina, Jiraiya, Daniela y Jason iban a ir con ellos al festival, mientras que los demás iban a quedarse platicando.
Todos salieron de la mansión, Natsuki miró por varios lados, parecía ser que los dos Kurama no estaban a la vista, suspiró y subió a la limosina algo preocupada.
Mientras iban platicando entre ellos y Naruto admiraba la vista de los lugares decorados con luces navideñas y toda la comida que se encontraban vendiendo en el lugar.
Los dejaron en un lugar muy concurrido, todos bajaron de la limusina y comenzaron a caminar, viendo todo lo bonito que podía ofrecerles Rothenburg en tiempos navideños.
Naruto estaba completamente fascinado, había esferas gigantes con luces, árboles de navidad decorados estupendamente, los edificios estaban decorados con muchas series de luces además de muchos arreglos florales, en verdad la ciudad estaba verdaderamente hermosa ese día. Parecía como si fuera la luz entre toda oscuridad, los ciudadanos paseaban verdaderamente felices disfrutando de las atracciones tanto turísticas como de la feria que había compuesto Susan, ya que ella era quien organizaba el festival todos los años con ayuda de otras familias de clanes nobles.
Había muchos juegos para niños que eran los principales participes y consumidores de los juegos junto con los dulces. También por la ciudad entera se esparcían varios sonidos bastante agradables, eran los villancicos comunes de la época, Sabina llevaba de aquí para allá a Jiraiya ya que quería subirse a todos los juegos, comprar mucha comida, pero sobre todo muchos juguetes.
Jiraiya había sido víctima de la situación ya que Brianna le dijo a su pequeña hija que su abuelo se haría cargo de ella llevándola a todos los juegos que quisiera y de igual manera le compraría todos los regalos que ella quisiera, el hombre no pudo protestar debido a la asesina mirada de su hija así que por salvar su pellejo termino cediendo ante esto. Aunque cuando se dio cuenta de que estaba a punto de quedarse sin dinero alguno, suspiró, el pobre sapito de Naruto tendría que ser asaltado de nuevo.
Sin que los demás se dieran cuenta, y que Naruto estaba completamente distraído gracias a las atracciones que no había visto antes, ninguno notó que dos zorros de nueve colas se movían entre la gente, para la mayoría de los ciudadanos del lugar no era raro ver a un zorro de nueve colas anaranjado merodeando por la ciudad.
Por su parte el zorro Yang estaba francamente impresionado con lo que sus ojos veían, aunque todavía no se le había pasado la impresión de ver a Natsuki de la manera en la que la vio. Si la guerra que se avecinaba iba a ser como hacía 10,000 años sería una batalla muy dura en la cual no tendrían mucho tiempo para descansar, aunque había muchas cosas que no le parecían lógicas respecto a Makoto ¿Por qué había aparecido justo en ese preciso momento? ¿Por qué no había atacado al mismo tiempo que Akatsuki? ¿Por qué ahora?
Sus pensamientos se detuvieron cuando su contraparte apareció a su lado y lo empujó un poco con una de sus colas, este lo miró.
Kurama Yang: ¿Qué quieres? –le preguntó fastidiado.
Kurama Ying lo miró con cara de pocos amigos –Te iba a preguntar si estabas disfrutando el paseo, pero veo que estas tapando moscas –se defendió el zorro.
Kurama Yang: ¡Idiota! –Exclamó molesto - ¡Estoy pensando en temas importantes, tú eres el que esta "tapando moscas"! –exclamó intentando imitar el tono del otro zorro.
Kurama Ying: ¡No me imites, saco de pulgas! –le gritó juntando su nariz con el otro.
Kurama Yang: ¡Entonces, cállate! –le gritó el otro, en ese momento a pesar del ruido de la música y que los ciudadanos producían, ambos pudieron escuchar claramente varios tambores que se escuchaban a lo lejos, ambos miraron en la dirección donde se lograban escuchar dichos tambores, solo podían ver que el bosque se hacía más espeso y oscuro, sin embargo, sus reacciones eran muy diferentes, la del zorro Yang era de duda y la del zorro Ying era parecido a enojo o rabia -Oye, oye ¿qué te sucede? –le preguntó bastante extrañado -¿Por qué esa expresión?
Kurama Ying recordó la promesa que le había hecho la rubia acerca de no decirle nada a Naruto, Kurama Yang o a Jiraiya acerca de la situación actual de Rothenburg así que se mordió la lengua.
Kurama Ying: No es nada importante –dijo y con una cola jaló al Bijū de vuelta a las festividades –"Solo espero que Natsuki ponga sobre advertencia a Naruto antes de que sea demasiado tarde" –pensó.
Kurama Yang no se tragaba ese cuento de que no era nada, desde que llegaron pudieron notar como todos los ciudadanos ocultaban algo, vivían como si ese mismo día fuera el ultimo de toda su vida, además de eso, lo que había pasado con Natsuki también les puso los pelos de punta.
El rubio, quien se había dado cuenta acerca de que los dos bijū se encontraban cerca, se acercó a ambos y los miro: ¿Qué hacen? –les preguntó el rubio.
Kurama Ying: Tu bijū se puso de reina y tuve que ir por el –dijo con fastidio a lo que hizo que el Kurama Yang se le formara una venita en la sien.
Kurama Yang: ¡Nadie te pidió que fueras por mí! –exclamó molesto, sin embargo, el otro lo ignoró.
Kurama Ying: En todo caso –dijo y con su cola aventó a Kurama Yang hacia Naruto –Aquí tienes –dijo retirándose –Sera mejor que no se atrasen, podrían perderse y con la cantidad de gente que hay sería muy difícil encontrarlos – advirtió y corrió hacia donde estaba su Jinchūriki femenina.
A Naruto se le había salido una gotita de sudor por la actitud del Kurama de su hermana
Kurama Yang: Oye Naruto –dijo llamando la atención de su amigo.
Naruto: ¿Qué sucede? –preguntó.
Kurama Yang: Sígueme –dijo saltando del regazo de Naruto hasta el suelo, después comenzó a caminar rumbo a donde escuchaba los tambores que llamaban mucho su atención.
Naruto: Pero tu contraparte dijo que…
Kurama Yang: No importa –lo interrumpió –Tenemos que averiguar algo, vamos –dijo y con una de sus colas lo jaló del brazo para que lo siguiera.
Naruto: ¡Oye Kurama! –Replico, pero calló cuando escucho los tambores - ¿Qué es eso?
Kurama Yang: ¿También los escuchas?
Naruto: Sí, pero ¿qué serán?
Kurama Yang: Eso es lo que vamos a averiguar –dijo caminando por el bosque.
Naruto: ¿Qué tal si solo es otra especie de festival o algo así - dattebayo?
Kurama Yang: No –negó –Lo dudo.
Naruto: ¿Por qué?
Kurama Yang: Naruto, dime la verdad ¿no sientes como si tu hermana te estuviera ocultando algo? –le preguntó sorprendiendo al rubio.
Naruto: Su actitud a veces me confunde – dattebayo.
Kurama Yang: ¿En qué sentido?
Naruto: Pues, cuando le dije mi idea acerca de venir aquí y renunciar a ser Hokage para vivir con Hinata en este lugar se alteró, como si no quisiera que me quedara a vivir aquí.
Kurama Yang: Lo sabía… -dijo caminando de nuevo en el bosque.
Naruto: ¿De qué hablas?
Kurama Yang: Naruto, no es solo tu hermana, todos nos están ocultando algo… -dijo pensativo.
Naruto: ¿Tú crees? –preguntó serio.
Kurama Yang: Sí, y estoy seguro que tiene que ver con esta isla –dijo y siguió caminando –Tal vez ese sonido nos pueda dar una respuesta, vamos –dijo y apresuró el paso –Tenemos que averiguar que es antes de que nos descubran.
Naruto: Esta bien –dijo y comenzó a seguir al zorro.
Los tambores se escuchaban cada vez más cerca, Kurama Yang estaba preocupado, si Natsuki y los demás les estaban ocultando algo debía ser algo malo, y algo muy malo para no decir absolutamente nada, pronto estuvieron muy cerca de aquel lugar pudieron ver como un humo salía del suelo para elevarse, como si hubieran hecho alguna especie de hoguera.
Los dos tenían un mal presentimiento, comenzaron a sentir emociones diferentes.
Odio.
Maldad.
Sed de sangre.
Ambos se miraron interrogantes.
Naruto: ¿Qué es esto?
Kurama Yang: Será mejor averiguarlo.
Dejaron un poco las hojas atrás y se dieron cuenta de que habían llegado a una especie de templo, dicho lugar tenía mucho parecido a la cabeza de una criatura con ojos grandes y blancos, aunque poseía una pupila pequeña, también tenía dos coletas que quedaban al aire, pero también eran bastante largas.
El templo era de color negro y rojo, además parecía extenderse un poco hacia atrás, delante de él habían bastante personas conglomeradas alrededor de una fogata, todos tenían una mirada verdaderamente aterradora, como si estuvieran perdidos, casi delante de la parte derecha del templo se encontraban los que se encargaban de tocar los tambores, iban a ritmo lento pero hacían bastante ruido, frente al centro del templo se encontraban dos guardias, parecía que solo tenían su taparrabos pero en su cara usaban una especie de mascara que cubría por completo su cabeza, además encima de ella sobresalían dos cuernos que al final de su filo tenían una antorcha prendida.
Además, muy cerca de la fogata se encontraban otros dos guardias pero estos tenían diferente forma, ya que tenían la forma de un hombre y parecía que tenían la musculatura ideal para pasar desapercibido, sin embargo, lo que los hacía notar es que su cuerpo estaba cubierto por una especie de armadura de colores fosforescentes de colores, la mayoría, azul, verde y rojo, lo único que dejaba ver dicha armadura era su cuello pero en vez del resto de su armadura este estaba cubierto de plumas y no tenían una cara, en su lugar tenían un cráneo que parecía muy real, no tenía ojos así que solo se veían dos huecos negros y en su cabeza parecían traer una especie de penacho, pero en vez de tener las plumas hacia el cielo las tenían hacia atrás.
Naruto y Kurama Yang iban a acercarse sin embargo uno de los guardias de cráneo los paro a ambos, se encontraban frente al templo, pero en la otra esquina.
El guardia no dijo absolutamente nada ni siquiera podían decir si lo estaban mirando o no, simplemente se quedó ahí parado.
Naruto; Oiga, ¿qué están haciendo? ¿es una festividad de Navidad lo que hacen aquí? –sin embargo, seguía sin obtener respuesta alguna, ni siquiera movía la cabeza.
Kurama Yang: Oye Naruto –le dijo a su compañero poniéndose en guardia –Esto me da mala espina.
Naruto: Tienes razón – dattebayo –dijo retrocediendo un poco para ponerse en guardia.
Kurama Yang: Son alguna clase de culto, pero me queda claro que no tienen nada relacionado con la Naquidad –dijo erróneamente.
Naruto: Navidad - dattebayo –le corrigió su compañero.
Kurama Yang: Es lo mismo –dijo fastidiado.
Ambos observaban al guardia que seguían sin moverse y también sin decir nada
Kurama estaba bastante nervioso, sin embargo, ambos consideraron muy raro el hecho de que los tambores aumentaran su ritmo, fue entonces cuando la fogata que había en el centro avivó el fuego e hizo que una especie de luz cubriera todo el templo, pero lo más escalofriante del caso era que el guardia de calavera frente a ellos desapareció delante de sus ojos.
Naruto: ¿Pero, a dónde fue? –preguntó mirando hacia los lados.
Fue entonces cuando tanto como los que tocaban los tambores y la gente reunida a las laterales del templo comenzaron a cantar una extraña canción en un idioma que Naruto ni Kurama entendían el significado, sin embargo, la gente a las laterales del templo empezó a bailar de manera sincronizada la misma coreografía y al mismo ritmo, era un canto verdaderamente espeluznante.
Como si las cosas no pudieran empeorar detrás de Kurama y Naruto aparecieron varios danzantes humanos, pero de la cintura para abajo llevaban una especie de vestidura que les llegaba hasta los pies descalzos, eran hojas de varios tipos de árboles, tenían su torso desnudo, su cara estaba maquillada con una especie de pintura verde pero con tajos rojos como si fuera sangre, y en su cabeza se ponían una especie de casco que les cubría la parte del cabello, arriba de este casco tenían dos cuernos parecidos a los del diablo solo que estaban pintados de colores naranja y café.
Naruto y Kurama se llevaron un buen susto.
Kurama Yang: ¿Pero qué diablos? –preguntó poniéndose alerta mientras los bailarines les rugían como si fueran bestias, estos siguieron su camino y comenzaron a bailar una coreografía distinta mientras bailaban alrededor de la fogata dando vueltas.
Del centro del templo donde se encontraba el monumento estilo bestia salieron varios rayos verdes, fue entonces cuando los guardias se hicieron a un lado y del mismo templo salieron dos personas, había que decirlo, bastante tétricas.
El primero era un hombre alto y fuerte en musculatura, con cicatrices y un ojo destellante, se veía claramente que ese no era su ojo de verdad, sin embargo, las cicatrices se expandían por todo su cuerpo, iba vestido con una túnica negra pero se dejaba ver su pecho y en él tenía una especie de tatuaje en el cual se podía mostrar un sacrificio sangriento, era calvo pero en vez de cabello tenía tatuajes extraños, ojos color azul y una cara bastante tétricas, a lo lejos podía verse que era un tipo con el cual había que irse con cuidado.
El segundo hombre era de igual manera un hombre musculoso y alto con ojos verde, vestía un traje de lucha libre de piel color negro que consistía en pantalones cortos, un cinturón y una máscara que cubría la mayor parte de su rostro.
Ambos hombres salieron con cierta altanería del monumento y observaron a todos los subordinados de la secta, pero cuando el primer hombre deslumbró al zorro y a Naruto se le formó una sonrisa bastante tétrica en el rostro.
Kurama Yang: Sera mejor que salgamos de aquí –dijo bastante alterado, algo no andaba bien, de ahí estaban emanando aquellos sentimientos de antes.
Naruto: Estoy de acuerdo –dijo caminando poco a poco hacia atrás –Este no es nuestro lugar – dattebayo.
Sin embargo, la canción ya se estaba acabando y termino con dos frases que les pusieron la piel de gallina al humano y al bijū.
¿?: Este es el canto de las bestias pues somos criaturas –dijeron todos los cantautores para terminar, pero lo más raro fue que cuando toda la música paró, todos, absolutamente todos los presentes señalaron a Naruto y a Kurama que se quedaron quietos debido a que no sabían que hacer.
Naruto: Nos descubrieron - dattebayo –dijo nervioso.
Kurama Yang: Mantente en guardia, hay algo que no me gusta –dijo mientras el pelo completo se le erizaba y se hacía más grande, tanto así que a Naruto le llegaba ahora a la cintura.
¿?: Bienvenidas, queridas victimas –dijo con una voz tétrica a lo que el zorro y el ninja se pusieron más alerta –Mi nombre es Cornelio Morgan y él –señaló al otro humano –Mi diabólico amigo, Devil Wing ahora díganme ¿qué hacen aquí?
Naruto: Pues… -dijo intentando encontrar las palabras para salir de su impresión y la manera de salir de ese embrollo, algo no andaba bien, lo podía sentir, el comportamiento de los bailarines no era normal y luego la canción que decía "El canto de las bestias", no le agradaba nada.
Kurama Yang: ¿Quiénes son ustedes? –preguntó el zorro de manera directa.
Cornelio: ¿Qué no lo dijimos ya? –pregunto burlón.
Kurama Yang: No me refiero a tu nombre mocoso, me refiero a esto –dijo y miró a todos los presentes - ¿quiénes son?
Cornelio: Somos un culto que brinda adoración al Dios de esta isla y a sus subordinados, somos los seguidores de Khorne –dijo tranquilamente, pero de nuevo con ese tono tan tétrico que lo caracterizaba.
Naruto: ¿Khorne? –preguntó confundido.
Cornelio: Es el Dios de la sangre, del eterno sacrificio, Dios de la muerte, el dueño de esta isla.
Kurama Yang: ¿Dueño?
Cornelio: ¿Es que acaso no conocen la leyenda?
Naruto: Somos nuevos en la isla –dijo, pero en eso el Zorro lo pisó - ¡Ouch! ¡Me dolió – dattebayo! –exclamó adolorido.
Kurama Yang: No digas información personal, mocoso idiota –dijo en voz baja.
Cornelio: ¿Ah, sí? –preguntó con una ceja arriba –Esta bien, los pondré al tanto –dijo y los tambores volvieron a sonar de la misma manera en la cual lo hicieron en un principio, lento, pero seguido –Khorne es el Dios de la sangre, o también es conocido como el Dios del caos, de la violencia, de la tortura y del asesinato, un Dios cuyo aullido de rabia y sangre insaciables retumban a través del tiempo y el espacio, no importa donde estés, no importa dónde te ocultes, Khorne te conoce, sabe dónde estás y si no te le unes, serás devorado por sus cazadores.
Naruto estaba empezando a asustarse, estaba sudando a mares, no le agradaba para nada lo que estaba diciendo el hombre. No le gustaban las historias de terror.
Jamás se imaginó el verdadero peligro que estaban corriendo.
Kurama Yang sonrió arrogantemente –No creo en los cuentos de hadas, dime que tiene que ver eso con la isla –sentenció firmemente, no iba dejarse intimidar por semejante secta de pacotilla.
Cornelio: ¿Qué no es obvio? –le pregunto arrogantemente –Él es dueño de esta isla, la robó a los humanos asesinando a todos sus habitantes, desde entonces es la fuente principal de sus demonios, esta isla es el camino al reino de lo sobrenatural, por eones fue el lugar de criaturas demoniacas que vivieron en la isla causando terror Pero, hace diez mil años, las fuerzas del Dios Khorne se agotaron, cayendo en un profundo sueño del cual no despertó hasta hace poco, cuando lo hizo se llevó una muy desagradable sorpresa al ver que los humanos ocuparon su territorio, edificando ciudades y tomando sus recursos, estaba completamente furioso porque unos simples e incompetentes humanos tomaran lo que le pertenecía –dijo y levanto un dedo sonriendo muy tétricamente –Pero él no fue el único que despertó, sus demonios también lo hicieron, despertaron hambrientos de sangre y carne humana.
Se acercó hacia ambos.
Cornelio: Fue entonces cuando por fin encontró una utilidad para los invasores de la isla –dijo rodeando a Naruto y a Kurama –Los usaría como alimento para sí mismo y para su ejército, las 4 clases de demonios que él tiene no son fáciles de alimentar, la única manera de liberarte de esa maldición es uniéndotele a él y adorarlo, hacer todo lo que te pida, o serás devorado por los cazadores.
Kurama Yang estaba temblando, pero no de miedo, si no de rabia. Había algo que le sonaba muy familiar acerca de ese tal Khorne, algo tétricamente familiar, mientras que Naruto también encontró algo familiar dentro de todo ello, pero no sabía en qué manera o porque le era tan familiar.
Kurama Yang: ¿De qué demonios estás hablando? –Le pregunto - ¿Cuáles son esos demonios?
Naruto: Kurama –dijo en voz baja –Tenemos que salir de aquí, estos tipos están locos – dattebayo.
Kurama Yang: Aguanta, mientras más sepamos mejor –dijo en voz baja –Además hay algo que me resulta extremadamente familiar con todo esto –le dijo –"Espero estar equivocado" –pensó para sí mismo.
Cornelio: Los primeros de ellos y los más poderosos son los "Devoradores de almas", son los guerreros demoníacos de Khorne más reverenciados y gloriosos. Creados por la rabia infinita del Dios de la Sangre, estos Grandes Demonios existen solo para combatir y su sed de sangre va más allá de la comprensión humana. Los Devoradores de Almas tienen una sola meta imperturbable: matar y ofrecer sangre como sacrificio. Estas criaturas terroríficas nunca se cansan de masacrar y atacarán a todo el que tengan a su alcance con una ferocidad desenfrenada. Los Devoradores de Almas son los comandantes de las legiones demoníacas de Khorne, y los encabezan en la batalla, desatando las hordas sanguinarias de su amo sin piedad ni compasión. La mayoría de ellos antes fueron humanos, pero en su forma humana eran seres crueles y despiadados, no tenían respeto alguno por la vida o sus pecados capitales eran tan grandes que terminaron de absorber lo que quedaba de humano en ellos –dijo y sonrió –Pueden tomar forma humana cuando están en paz o también cuando su energía está a mas no poder y necesita descansar, la única manera de matar a uno de ellos es sacándole el corazón o destrozar físicamente su corazón dentro del cuerpo, pueden convertirse en bestias realmente feroces y demoniacas. Los "Desangradores de Khorne", son los guerreros más numerosos de Khorne, los soldados de a pie de sus legiones demoníacas. Su aspecto horripilante es un ataque contra la sensibilidad de los mortales. Su piel es del color de la sangre caliente, y sus ojos airados parecen brasas ardientes. Los Desangradores tienen una fuerza inhumana; pueden acabar con un mortal a sangre fría y blanden largas espadas infernales de hojas serradas que brillan por las energías de la disformidad. Se dice que estas espadas atroces son tan afiladas como el odio de Khorne. A medida que cortan carne y hueso, se cubren de sangre y brillan cada vez más, vigorizadas por el delicioso sabor de la muerte. Luego están los "Aplastadores de Khorne", son criaturas enormes con carne de bronce, tendones de hierro y sangre de fuego. Su aliento es el miedo y cada uno de sus pasos es un trueno. Cuando se disponen a cargar rugen con la furia de un millar de almas condenadas. Ponen de manifiesto la agresividad, la fuerza imparable y la violencia irracional de Khorne, después, está el "Ejercito de las tinieblas", un ejército verdaderamente monstruoso, hecho puramente de sangre oscura, sangre de todos los que han sido sacrificados en adoración a Khorne, no son los más mortales, pero si te envuelven por completo tu sangre le pertenecerá a Khorne y te convertirás en uno de ellos, y por ultimo están los "Cazadores", los principales habitantes de la isla, se guían principalmente por el instinto, son los guerreros más débiles de Khorne, pero los deja vivir gracias a que son sus principales proveedores de comida no solo para él, sino para toda la legión.
Sonrió mientras se acercaba peligrosamente a Naruto y a Kurama.
Cornelio: Ahora que lo saben, están advertidos –dijo mirándolos como si fuera un loco –Únanse a Khorne, es su única salvación, adórenlo, ofrezcan sacrificios a su merced y quedaran libres de todo castigo –dijo y sacó una daga de su espalda –O si no… -dijo y estaba a punto de abalanzarse sobre Naruto, quien estaba más que listo para la batalla.
¿?: ¿O si no que Cornelio? –preguntó una nueva voz en el lugar, Naruto y Kurama vieron inmediatamente al que había detenido toda esa locura, no era nada más y nada menos que el detective Jason, el amigo de Harume –Vamos, continua –lo provocó –Quiero escucharlo.
Cornelio, al ver que ya no tendría oportunidad bajo el cuchillo y sonrió cínicamente.
Cornelio: No te esperaba al ritual, Jason –dijo volviendo a su lugar junto a Devil Wing.
Jason: No vine por ti, vine por ellos –dijo señalando con la cabeza a los nuevos de la isla.
Cornelio: Solo estaba dándoles la bienvenida, dijeron que son nuevos en la isla, solo estaba contándole acerca de nuestras tradiciones
Jason: "¿Nuestras?", hablaras por su secta, la mayoría de los aldeanos no lo aprueba y lo sabes –dijo acercándose a Naruto.
Cornelio: Es por eso que la mayoría de ellos son víctimas del Dios Khorne –dijo como si fuera obvio.
Jason: ¡Basta! –Exclamó molesto –Ese Dios tuyo no existe, entiéndelo de una vez, no me obligues a meterte en una celda por el resto de tu vida –dijo y miró a Naruto y a Kurama –Vámonos de aquí –les dijo en voz baja.
Naruto: Sera un placer – dattebayo –dijo haciéndose para atrás.
Fue entonces que se escuchó la risa bastante tétrica y loca de Cornelio, los tres se le quedaron viendo, Naruto con miedo, Kurama Yang con mucha inquietud y Jason con fastidio.
Cornelio: ¿Mis amigos se asustaron? –preguntó burlonamente mirando a Naruto y a Kurama Yang.
Kurama Yang: ¡Mocoso impertinente!
Jason: Kurama –dijo y se puso frente al zorro –Déjalo, no vale la pena, créeme –dijo y empezó a caminar –Vamos, los demás nos están esperando –dijo y Naruto no lo pensó dos veces para irse con el detective jalando a rastras a Kurama, aunque el zorro estaba seguro de algo.
El tal Khorne, tenía relación con Makoto.
En el festival, Natsuki se encontraba buscando a su hermano, se habían separado debido a la gran cantidad de gente que se encontraba en el lugar.
Izumi: Relájate –dijo intentado calmar a su amiga –Ya verás que van a estar bien.
.
Por su parte Jason caminaba silenciosamente hacia la ciudad cerca de Naruto y Kurama Yang, el zorro estaba bastante pensativo acerca de todo lo que aquel loco les había dicho, tenía que encontrar la conexión que ataba a ese Dios con Makoto y tenía que hacerlo rápido. Mientras Naruto estaba en silencio aun asustado por lo mismo.
Naruto: Este… -dijo intentado romper el silencio –Detective Jason…
Jason: ¿Sí? –preguntó sin mirarlo.
Naruto: ¿Quiénes rayos son ellos? –preguntó y Jason suspiró.
Jason: Son los seguidores de Khorne, una secta religiosa que desde hace unos años se establecieron en la ciudad y andan por ahí aterrorizando a los aldeanos con sus cuentos de hadas – mintió acerca de la última parte.
No eran cuentos de hadas.
Naruto: ¿Entonces…? ¿Lo que nos contó?
Jason: Es falso, como policía y detective durante estos últimos años he estado investigando y te puedo asegurar que si existiera ese tal Dios de la sangre lo sabríamos –dijo –"Aunque no puedo decir lo mismo acerca de los Morlocks" –pensó y suspiró –En todo caso, no creas nada de lo que te dijo Cornelio, son puras mentiras –dijo firmemente –Además – lo miró –No deberías alejarte mucho de tu hermana, son nuevos aquí, podrían perderse fácilmente como acaba de suceder.
Kurama Yang miro a Jason, él sabía perfectamente que había algo escondido dentro de todo esto.
Kurama Yang: "Naruto" –dijo en su interior donde solo su Jinchūriki podía escucharlo – "¿Puedes sentirlo?".
Naruto: "Sí, hay algo que no nos están diciendo, ni él, ni Natsuki ni nadie más, esta gente está escondiendo algo".
Kurama Yang: "Estoy seguro que tiene que ver con ese tal Khorne".
Naruto: "Pero el detective Jason dijo que ese tipo no existía – dattebayo".
Kurama Yang: "No creas mucho lo que te dice, si están escondiendo algo tal vez ese tal Dios está involucrado pero la mayoría de los aldeanos no logran verlo".
Naruto: "¿Qué estás pensando?" –le preguntó sabiendo que su compañero intentaba decirle algo.
Kurama Yang: "Tengo la ligera sospecha de que Makoto tiene que ver en todo esto".
Naruto: "¿Estás seguro?" –preguntó dudoso.
Kurama Yang: "No estoy seguro, pero las características de Khorne son muy parecidas a las de Makoto, además esas legiones que nos mencionó…" –dijo intentando recordar.
Naruto: "¿Las conoces?"
Kurama Yang: "Algo así, sus nombres son diferentes, pero tienen las mismas características que las legiones que utiliza Makoto".
Naruto: "¿Y tú como sabes todo eso?"
Kurama Yang: "¿Acaso ya se te olvido que yo fui el único Bijū que lucho contra Makoto hace 10,00 años?"
Naruto: "¿Enserio?"
Kurama Yang suspiró: "Así es, yo conocí a las otras guardianas anteriores a ellas, nos vimos obligados a luchar todos juntos con tal de destruirlo y lo logramos, pero nos tomó 10 años encerrarlo, y para entonces se habían perdido miles de decenas de vidas" –dijo recordando aquel infierno cerrando los ojos – "Tuvimos que derrotar a todas sus legiones antes de acabar con él personalmente, pero lo que me sorprende y me parece muy sospechoso es que las legiones que menciono el mocoso tienen características idénticas a las legiones que uso Makoto en aquel entonces para intentar acabar con nosotros".
Naruto: "¿Estas sospechando que Makoto y Khorne sean la misma persona?" –preguntó entendiendo el punto de su amigo.
Kurama Yang: "Puede ser que sí, aunque también puede ser que tan solo sea una coincidencia y el detective mocoso tenga razón acerca del mocoso loco, que solo son blasfemias, pero si quieres saber mi punto de vista, espero por el bien de todos que solo sea una coincidencia…" –dijo muy serio.
Naruto: "¿Y si no lo es?" – preguntó.
Kurama Yang: "Entonces, significa que ya sabemos a qué rata nos estamos enfrentando, aunque aún me quedan muchas dudas al respecto, en todo caso, lo discutiremos mañana, a estas horas de la noche no tiene caso y tengo el extraño presentimiento de que nadie nos va a decir nada, aunque preguntemos…".
Naruto: "¿Estás seguro de que no quieres que le pregunte a Natsuki?".
Kurama Yang: "Sí, por lo menos no esta noche…" –dijo seguro – "Pero mañana averiguare que es…"
Naruto: "¿Cómo vas a averiguarlo?" –preguntó un poco asustado.
Kurama Yang: "Tengo un par de ideas" –dijo rodeado de un chakra oscuro pensando en su contraparte, mañana pagaría por todo lo que le había hecho pasar durante esos días.
Naruto: "No me agrada a dónde quieres llegar – dattebayo" –dijo moviendo los brazos de arriba abajo.
Kurama Yang: "Tú no te preocupes por eso ahora, déjamelo a mí…" –dijo seguro de sí mismo.
Naruto iba a protestar, fue entonces cuando algo o más bien alguien lo sacó de sus pensamientos con un fuerte grito, cuando miró hacia adelante pudo ver claramente a su hermana caminando hacia ellos.
Natsuki: ¿Dónde estaban? – preguntó preocupada – Los perdí entre la gente.
Naruto: Pues… -dijo intentando buscar una solución al dilema –Fuimos a caminar – dattebayo –dijo y Kurama Yang puso su pata en su frente mientras que la rubia alzó una ceja.
Natsuki: ¿A caminar? –preguntó sin creerles.
Naruto: Sí –dijo algo nervioso.
Natsuki: ¿A estas horas de la noche? –les preguntó de nuevo.
Naruto: Si… -dijo, sin embargo, ambos vieron como un chakra oscuro rodeaba a la rubia.
Natsuki suspiró: Ustedes dos tienen que aprender a mentir mejor – les dijo a ambos negando la cabeza – No se alejen mucho, si se pierden sería muy difícil localizarlos, hay demasiada gente.
Victoria: Esta bien, está bien –dijo y se fue acercando a los dos –Será mejor que volvamos deprisa a la feria, ya van a empezar a cantar los villancicos y ya va a tocar la banda de Ryan y Daichi.
Naruto: ¿Qué? –preguntó confundido.
Natsuki: En pocas palabras, quiero presentarte a mis amigos – le dijo dejando pasar el tema acerca de que se habían "perdido".
Naruto: ¿En serio? – preguntó emocionado y ella asintió.
Natsuki: Estamos cerca del escenario que van a tocar, es allá – dijo señalando un lugar, Naruto parecía sumamente emocionado, ahora iba a poder conocer a los amigos de su hermana, podía entrar un poco más en su mundo.
Naruto, de lo emocionado que estaba, agarró a ambos Kurama del cuello.
Naruto: ¡Vamos, chicos! – exclamó emocionado, arrastrando a ambos Kyūbi hacia el escenario.
Kurama Yang: ¡Suéltame estúpido! – se alcanzó a escuchar la voz del zorro a lo lejos.
Ante eso, Natsuki, Victoria y Jason sonrieron ligeramente.
Jason miró a Natsuki: Oye, Natsuki – llamó y la rubia lo miró – No dejes que anden solos.
Natsuki: ¿Cómo los encontraste?
Jason: Logré ver cuando se estaban acercando al bosque, así que decidí seguirlos antes de que se perdieran, pero ten cuidado, se encontraron con Cornelio y sus seguidores.
Victoria, Natsuki: ¿Qué? – preguntaron ambas sorprendidas.
Jason asintió: No permitas que se acerquen al bosque ¿de acuerdo?
La rubia asintió.
Con eso, el detective se comenzó a alejar de nueva cuenta hacia donde estaba Harume, también a él tenía que ponerlo al tanto de que Naruto y Kurama Yin habían tenido un encontrón con Cornelio.
La rubia tomó aire profundamente.
Natsuki: No puede ser…
Victoria: Escucha, lo bueno del asunto es que no paso a mayores – dijo tratando de tranquilizarla.
Natsuki: Sí, pero que Cornelio haya estado cerca de ellos no me gustó para nada.
Victoria: Lo sé, pero pudo haber sido peor, lo sabes – le respondió y la rubia asintió – Mira, mejor ve con ellos y preséntale a los chicos, vas a ver que se van a llevar bastante bien.
Natsuki miró al bosque y después a Victoria para después asentir: De acuerdo, te veo devuelta en la mansión.
Después de eso, la rubia comenzó a caminar hacia el escenario en donde sus amigos iban a presentarse y donde ya la estaba esperando su hermano. Mientras tanto, Victoria le dio un último vistazo al bosque para después comenzar a alejarse del lugar de vuelta a donde se encontraban Brianna y Daniela.
Un poco más alejado de ahí, Naruto veía todo maravillado, estaba rodeado de adolescentes, parecía que todos se conocían entre ellos y unos metros más adelante se encontraba un escenario negro con varios instrumentos musicales en él y arriba de él, los reflectores y las luces de colores neón relucían por todo el lugar.
Natsuki: ¿Qué opinas? – le preguntó a su hermano detrás de él.
Naruto: ¡Es muy brillante – dattebayo! – exclamó bastante sorprendido.
Ambos comenzaron a reír.
Kurama Yang: ¿Qué estamos haciendo aquí? – preguntó teniendo mala cara.
Natsuki: Venimos a ver a mis amigos tocar sus canciones – dijo sonriendo con cierta cautela, todavía no se había olvidado de la discusión que habían tenido hacía rato.
Naruto: ¿Tocar sus canciones? ¿Son artistas – dattebayo? -preguntó curioso.
¿?: Vaya, miren quien está aquí – antes de que la rubia pudiera contestar, una voz detrás de la rubia se escuchó con cierta burla, al voltearse, los mellizos se encontraron con tres personas.
Era una de sus compañeras de colegio, y para colmo venía con sus dos hermanos. Natsuki no se llevaba nada bien con los tres.
La que había hablado se llamaba Dafne Ronsenstock, pelirroja, nariz fina, ojos azules, de estatura mediana y era bastante delgada. Llevaba puesto un vestido de alta gama de color rojo de encaje que le llegaba hasta las rodillas, junto con unos zapatos negros de tacón y un abrigo de plumas color negro.
Natsuki: Ronsenstock – saludó por cortesía a la joven pelirroja por su apellido.
¿?: ¿Es cierto? – preguntó el hombre que las acompañaba, un chico que era un año mayor que su hermana Dafne, bastante atractivo, cabello negro medianamente largo con fleco, ojos azules, piel blanca, nariz y labios finos, que vestía un traje negro con un saco del mismo color que lucía muy bien gracias a su cuerpo atlético, su nombre era Orión Ronsenstock, y era el hermano mayor de las dos chicas que iban con él - ¿Es tu hermano?
Natsuki simplemente asintió. No tenía las ganas ni la paciencia para ponerse a discutir con los tres hermanos Ronsenstock.
¿?: Es igual que tú – dijo la última chica, mientras miraba a Naruto de arriba abajo con cierto asco– Es un mestizo – agregó como si lo estuviera insultando.
El nombre de la rubia era Ersa Ronsenstock, siendo la hermana melliza menor de Dafne, poseía unos ojos azules, un largo cabello sedoso de color rubio platinado, su nariz, labios y rasgos eran finos, su cuerpo era delgado, parecía denotar elegancia por donde se le viera, traía puesto un vestido de color verde esmeralda de tirantes que le llegaba hasta los tobillos, con unas zapatillas abiertas de color platinado, además, su dedo anular estaba adornado con un anillo de diamantes.
Naruto: ¿Mestizo? – preguntó sin entender. Natsuki rodó los ojos.
Otra vez con eso. Siempre era lo mismo.
Por eso no los aguantaba.
Kurama Yang miraba a los tres hermanos Ronsenstock con cierta cautela, él ya había escuchado ese apellido antes, y sabía perfectamente bien que aquellos que portaban ese apellido eran malas noticias.
Dafne: ¿Cómo? – preguntó burlona - ¿No sabes lo que eres?
Natsuki: Ronsenstock – alzó la voz la rubia – Hoy no, te lo advierto – dijo poniéndose frente a su hermano.
Dafne rio burlona: ¿Por qué tan a la defensiva, Uzumaki? – le preguntó mientras jugueteaba con su cabello y se hacía a un lado para poder ver bien al rubio.
Natsuki: Sabes bien el porqué, pero mejor dime algo; ¿qué haces aquí?
Dafne: Por si no tienes memoria, cariño; yo también estoy en esta escuela desde hace años.
Natsuki: Claro que lo recuerdo, Dafne – dijo cerrando los ojos pidiendo paciencia al cielo – A lo que me refiero es que tú siempre dices que la banda de Daichi y los demás es "pura basura", es por eso que no entiendo que haces aquí cuando a esta hora, los que están programados para tocar esta noche es Mondschein.
Dafne hizo una cara de asco: Tú no tienes gusto para los nombres, que nombre para la banda tan horrible.
Natsuki: Si de verdad te da tanto asco – dijo y señaló hacia otro escenario – Hay otros escenarios, la ciudad es muy grande – le sonrió con hipocresía.
Dafne: Me queda claro, solo vengo a dejarte un mensaje de Stella.
La sonrisa de Natsuki se borró al instante.
Natsuki: No quiero oírlo – le contestó la rubia bastante seria – Dile que, si quiere decirme algo, que lo haga ella misma.
Ersa: Stella está ocupada hoy, por eso nos pidió a nosotros que te diéramos su mensaje, dijo que era algo que te convenía bastante – dijo apoyando a su hermana.
Natsuki: No me interesa, Ersa – dijo la rubia – Se perfectamente que es lo que quiere Stella, y no le voy a dar el gusto, que tengan buena noche, hermanos Ronsenstock – se despidió para después darles la espalda, tomar a su hermano del brazo con ganas de sacar a su hermano de ahí y llevarlo más cerca del escenario, pero antes de que pudieran avanzar, Natsuki sintió que alguien la agarro del brazo y la jaló violentamente hacia atrás, manteniendo el equilibrio la rubia volteó para encontrarse con la pelirroja.
Dafne: ¿Te crees graciosa, estúpida? – la insultó mientras la miraba con rabia – A mí nadie me da la espalda, vas a escucharme bien…
Natsuki: Yo no tengo por qué escucharte, histérica – le respondió mientras se soltaba de su agarre.
Dafne: Mira, soberana hija de…
Antes de que la pelirroja pudiera continuar, alguien puso su mano en su hombro, del mismo modo en que la movía con delicadeza hacia atrás.
¿?: ¿Cuántas veces tengo que decirte que modules tu vocabulario, Dafne? – le preguntó un hombre, la pelirroja al ver de quien se trataba, no opuso resistencia y se puso al lado del hombre.
Aquel hombre era Pollux Albescu, el padre de los hermanos Ronsenstock parecía tener unos 56 años, poseía una piel blanca, una estatura alta, igual a la de su hijo, ojos azules, nariz aguileña, cabello negro cenizo medianamente largo que estaba peinado hacia atrás, al igual que sus hijos, tenía puesto un traje de alta gama de color azul marino.
"Natsuki: Ay, no" – pensó Natsuki. Ella lo conocía, y siempre se había llevado mal con el hombre, aunque lo ocultaba entre la falsa amabilidad y "respeto" que ambos se tenían cada vez que Pollux iba a la corte imperial.
Naruto se puso bastante tenso, hasta para él era obvio que esas personas no se llevaban bien con su hermana, además, cuando Dafne había agarrado del brazo a Natsuki, él había sentido mucha rabia emanar de la pelirroja. Por lo que decidió ponerse al lado de la rubia, por seguridad.
"Kurama Yin: Mantén la compostura, Nat" – le dijo su bijū a su jinchūriki rubia.
Pollux: Lamento los malos modales de mi hija – se disculpó el hombre – Dafne tiene un temperamento fuerte, pero no es un peligro, se los aseguro – agregó mientras que en su cara había un gesto de alta arrogancia.
Sin embargo, al notar a un rubio detrás de la ex princesa de Rothenburg lo miró y sonrió de lado.
Pollux: Vaya, vaya, vaya; así que es cierto – dijo y después miró a la rubia – Los rumores corren rápido en Rothenburg, pero; no sabía que se parecían tanto – aseguró y miró a Naruto, quien se sentía bastante incomodo por la situación – Permíteme presentarme, mi nombre es Pollux Albescu – se presentó haciendo una pequeña reverencia – Me complace decir que mi familia es una de las más grandes y poderosas de todo Rothenburg, ¿cuál es tu nombre? – le preguntó directamente.
Naruto: Naruto Uzumaki – respondió tajantemente, sin querer continuar con la conversación, podía sentir la tensión en el aire, además de ello, también podía distinguir el nerviosismo de Kurama Yin y de su hermana.
Al decir su nombre, Pollux sonrió de una manera arrogante, y al igual que su hija antes que él, miró de arriba abajo a Naruto como si lo estuviera juzgando.
Pollux: Tengo que admitir que, gracias a tu hermana, tienes una gran reputación muchacho – le aseguró mientras dejaba salir una risa nasal – Pero es una lástima, porque a pesar de ello, siguen siendo unos mestizos.
A pesar de que el hombre seguía sonriendo de manera arrogante, la carcajada de su hija pelirroja detrás de él pudo escucharse con claridad.
Dafne: ¿Lo ven? – preguntó a sus hermanos – Yo también dije lo mismo.
Naruto: ¿Otra vez? – preguntó sin entender la situación.
Natsuki: Ya fue suficiente – les dijo a los presentes – No estamos aquí para pelear, nos vamos.
Pollux: Yo no los estaba agrediendo, sino que simplemente dije lo que son.
¿?: Creo que tu comentario es el que está agrediendo a los presentes, Albescu – se escuchó la voz de una mujer, al voltearse se encontraron con un pequeño grupo dirigidos por una mujer adulta. Dicha mujer tenía el rostro pálido de forma circular, era de estatura mediana y de figura esbelta con unos ojos brillantes de color verde, siendo peliblanca y de pelo corto, traía puesta un vestido lila largo hasta los tobillos, y encima de él, traía puesto un saco de color blanco que cubría hasta sus muñecas.
Pollux: Buenas noches, Friel – le respondió con el apellido de casada de la mujer.
La mujer que estaba presente era Natalie Gastían Mayer de Friel, una de las mejores doctoras de Rothenburg y era jefa del departamento de cirugía general del Hospital Maria Sybilla, que era el mejor hospital de toda la nación de Rothenburg.
La mujer iba acompañada 4 jóvenes, entre los que se podía distinguir con claridad a Teddy, el hermano de Lily y a Eragon, del escuadrón de Brianna, junto a ellos iban dos jóvenes más, una pelirroja de ojos verdes y una morena de ojos miel.
Pollux: ¿Qué tal el hospital? ¿Cómo van los jóvenes que están hospitalizados después del incidente?
Natalie: Se pondrán bien, la mayoría ya están fuera de peligro – le informó la mujer.
Pollux: Escuché que la mayoría de los que resultaron heridos, fueron mestizos, fue una suerte que otros estudiantes no hayan salido heridos, claro; aquellos que valen la pena – dijo con evidente burla en su voz.
Natsuki estuvo a punto de intervenir, sin embargo, sin que se diera cuenta, Teddy había caminado hacia los gemelos Uzumaki y le tomó la muñeca, cuando la rubia volteó a verlo, el joven simplemente negó, haciéndole una señal a la rubia para que mirara alrededor, dándose cuenta de algo.
Natalie: Creo que ese tipo de comentarios es lo que hace que tú y tu familia sean mal vistos en Rothenburg, Albescu – le respondió, fue entonces cuando el hombre pudo notar que esa discusión había atraído varias miradas, sin embargo, no miraban a Natsuki ni a Naruto, las miradas eran dirigidas hacía él y a sus hijos, eran miradas principalmente de resentimiento y algo de desdén – Yo que tú cuidaba mi vocabulario, muchas cosas han cambiado desde la masacre en la Secundaria Badminton.
Kurama Yin se estremeció al escuchar el nombre de ese incidente, en toda su vida había visto muchas cosas, pero lo que había sucedido en esa escuela aún le erizaba la piel y tenía pesadillas al respecto de lo que había pasado ese día, al igual que Brianna.
Kurama Yang notó el estremecimiento de su contraparte y miró con bastante cautela a Natsuki.
Dafne: Nosotros no tuvimos la culpa de ello – salió a defender a su padre.
¿?: Puede que no, pero sus ideas racistas fueron las culpables de ello, ideas que, por cierto; tú te has encargado de gritar a los cuatro vientos – le respondió la morena que venía con Natalie.
Dafne: Tú, pedazo de mier… - comenzó a decir la pelirroja, queriendo acercarse a la morena, cosa que le fue impedida cuando su hermano mayor la detuvo del brazo.
Pollux: Creí que los Mayer no podían caer más bajo de lo que ya lo han hecho, pero por suerte, no todos son como tú – dijo con arrogancia.
Natalie: Porto el apellido de mi madre con orgullo Albescu, no me considero indigna de él a pesar de que tengamos diferentes pensamientos acerca de lo que es deshonrar la memoria de los nuestros.
Pollux suspiró enojado, sabía que las cosas no estaban a su favor, sobre todo debido a los ojos que los estaban mirando: Luego nos vemos – dijo para darse la vuelta y mirar a sus hijos para que se retiraran del lugar.
Dafne: Adiós, vergüenzas de la naturaleza – les dijo con burla y risa, sin embargo, su hermano de nueva cuenta la jaló del brazo de manera suave para alejarla del lugar.
Orión: Ya basta, Dafne; no es ni el momento, ni el lugar – se escuchó decir al mayor de los Ronsenstock mientras se alejaba.
Cuando todo pasó, se notó que el ambiente se había calmado de manera considerable, la gente que había estado observando la conversación volvió a sus asuntos, de igual manera, podía notarse que Natsuki y Kurama Yin estaban más tranquilos.
Sin embargo, Naruto seguía con la duda.
¿Mestizo? ¿Por qué lo llamaron así? Por su cara, parecía que lo estaban insultando.
Teddy: ¿Estas bien? – le preguntó a la rubia y ésta asintió - ¿Feliz Navidad? – preguntó alzando los brazos en un pequeño intento de alegrarla, la rubia sonrió y abrazó a su amigo.
Natsuki: Feliz Navidad Teddy – le contestó.
Naruto: ¿Quién es? – le preguntó a su hermana.
Natsuki jaló a su hermano cerca de sus amigos para presentarlos.
Natsuki: Chicos, quiero presentarles a alguien; Naruto, él es Teddy Friel, hermano de Lily, quien es una de mis mejores amigas – después miró a Eragon – Él es Eragon Newman – siguió mientras Eragon alzaba una mano en señal de saludó – Ella es Madeline Smethwick – dijo señalando a la hermosa pelirroja, quien tenía su cabello atado en una cola alta, unos aretes hermosos color azul, llevaba puesto un vestido color azul largo que dejaba sus brazos al descubierto, era cubierta por un abrigo de piel sintética de color negro.
Madeline: Un gusto – le saludó la pelirroja.
Natsuki: Ella es Amber Smethwick – le dijo al rubio.
Aquella mujer llevaba su largo y ondulado cabello castaño suelto, además, llevaba un vestido color salmón de satín que tenía una pequeña abertura en su pierna izquierda, la morena parecía no tener nada de frío porque a pesar de que estaba nevando y su vestido era prácticamente de tirantes, la morena no titiritaba.
Amber: Hola – le saludó de manera amigable.
Naruto: ¿No tienes frío? – preguntó asombrado al ver a la morena sin un abrigo o saco de vestir.
Amber rio.
Amber: No, la gente suele decirme que soy inmune al clima.
Eragon: Eso es algo completamente cierto – añadió, haciendo reír un poco a sus amigos – Parece que tienes piel de hielo.
Natsuki: Y, por último, ella es la doctora Natalie, la madre de Teddy y Lily – le dijo acercándose a la mujer peliblanca que los había defendido de Pollux.
Natalie estiró su mano para presentarse: Un gusto pequeño rubio – dijo siendo amigable.
Naruto correspondió al gesto: Mi nombre es Naruto Uzumaki – le contestó de manera amigable.
Natalie: Eso es lo que he escuchado, eres toda una celebridad en la isla.
Naruto: ¿Ah? ¿Por qué?
Eragon: Bueno, tu hermana tiene mucho que ver en el asunto… - quiso continuar al ver la mirada confundida de Naruto por sus palabras, pero recibió un codazo sutil de su amiga pelirroja para que cerrara la boca.
Madeline: Lo que Eragon quiere decir, es que todos somos compañeros de escuela de tu hermana, por lo que nos sorprende mucho saber que tiene un hermano – excusó la pelirroja para no dar explicaciones ni dar momentos incomodos a Natsuki.
Eragon: Sí, eso – dijo señalando a su amiga pelirroja con un dedo.
Natsuki miró a Madeline agradecida.
Naruto: ¿Fuiste con ellos a la escuela? – le preguntó a su hermana.
Natsuki asintió: A la mayoría los conozco prácticamente desde el kínder.
Naruto: ¿Kínder? – preguntó sin entender.
Natsuki: Desde los 6 años, aproximadamente – se dio a explicar para que su hermana la pudiera entender.
Naruto: Ah, ya entendí.
Natsuki: Conozco a Natalie porque es la jefa de Victoria, trabajan en el mismo hospital y, además, es la madre de Lily.
Naruto: ¿Una de tus amigas? – preguntó y la rubia asintió.
Natsuki: Cuando acabe la presentación musical, te la presento, por cierto; ¿dónde está?
Teddy: Mi hermana ya se fue al escenario desde hace rato, debe estar tras bambalinas, se fue antes para preparar todo – explicó el hermano de la joven.
Amber: Sí, y hablando de eso, yo también ya tengo que irme, la presentación ya ésta por empezar – dijo y se acercó a la rubia – Tú no te vayas a ir, tenemos una sorpresa para ti.
Natsuki: ¿De qué hablas? – preguntó divertida.
Amber: Ya verás, pero tú, quédate aquí, quietecita, por favor – puntualizó con un dedo el lugar en donde estaban para después mirar a Eragon – A ti te hago responsable de que mi rubia favorita no se vaya a ningún lado.
Eragon: No te preocupes – dijo riendo suavemente – Yo me encargo.
Amber: Gracias – dijo para después mirar a Naruto – Naruto, disfruta el show – terminó para alejarse de la multitud hacia donde estaba el escenario.
Natsuki: Y por cierto ¿y el señor Friel? – le preguntó a Natalie.
Natalie: Ah, mi esposo está con el padre de Thomas y Ryan, ya sabes que esos dos son como uña y mugre – le explicó a la rubia, haciendo reír a los presentes.
Kurama Yin también se acercó para formar conversación con ellos, a los más jóvenes prácticamente los conocía desde que eran niños.
Natalie: ¡Kurama! – exclamó feliz para agacharse y abrazar al zorro como si fuera un oso de peluche – Que gusto me da verte – le dijo al zorro.
Kurama Yin: Natalie – saludó el zorro, cuando se quitó a la peliblanca de encima – Niños.
Eragon: Ya no somos unos niños, Kurama – le dijo con los ojos entrecerrados.
Kurama Yin: Te faltan cien años para que deje de llamarte niño, Eragon.
Eragon: ¡Oye! ¡Ya puedo defenderme! Es más, te reto a un duelo – dijo alzando los puños.
Teddy: A menos de que quieras terminar con todo el cabello chamuscado, te sugiero que no lo hagas – dijo divertido, sabiendo que Kurama Yin no era capaz de lastimarlo, pero sí de darle una buena corretiza con una amenazante bijūdama en su hocico, justo como cuando eran niños, en donde Natsuki tuvo que intervenir varias veces para que el bijū no quemara la ropa de Eragon.
Con ese comentario, todos comenzaron a reír.
Kurama Yang miraba la escena prácticamente sorprendido, estaba consciente de que Natsuki y su contraparte tenían una relación amistosa desde hace mucho tiempo, pero no estaba al tanto de que los amigos de la rubia también tuvieran una relación amistosa con su contraparte.
Y aún más sorprendido al ver que bromeaban entre ellos, no le tenían miedo.
Naruto se fue desenvolviendo naturalmente en la conversación, era bien sabido que entablar una conversación con él no era difícil gracias a su carácter amigable y algo torpe.
Se mantuvo cerca del lugar, escuchando la plática, hasta que una voz comenzó a sonar en los altavoces, los aplausos y los gritos tampoco se hicieron esperar.
¿?: ¡Buenas noches, Rothenburg! ¡Es hora de presentar la banda! ¡Prepárense para rockear! Con ustedes… ¡Mondschein! – exclamó y todos comenzaron a gritar y aplaudir.
Seis jóvenes salieron al escenario en donde había otros instrumentos.
Entre ellos, Naruto logró reconocer a varios chicos.
La primera, era Amber, quien tomó una guitarra eléctrica.
Y el otro era Ryan, quien se sentó en el lugar del baterista.
Thomas y otro chico, llamado Emmet, por su parte, también estaban vestidos de una manera forma, se dirigieron hacia donde estaban los dos bajos eléctricos, cabe destacar que en el lugar en donde estaba Thomas, también había un micrófono.
Al mismo tiempo, otras dos personas también se ponían en sus lugares.
Lily, quien avanzó primero, tenía puesto un hermoso vestido blanco que le llegaba hasta los tobillos, sin embargo, también poseía una abertura en su pierna derecha, tenía puestos unos tacones blancos de plataforma, un delicado maquillaje decoraba su rostro mientras que su cabello suelto le daba un toque de rebeldía. La chica se acercó hacía el teclado electrónico y tomó su posición mientras arreglaba el micrófono estuviera en perfecta posición, ya que ella, al igual que Thomas, eran las voces de apoyo.
El último en entrar fue Daichi, quien también llevaba un traje formal de color negro con un corbatín, el chico tomó la última guitarra eléctrica que se encontraba en el escenario y se colocó en la posición del vocalista.
Daichi: ¡Buenas noches Rothenburg! – exclamó mientras que todos gritaban emocionados - ¡¿Listos para pasarla bien un rato?! – preguntó y el público volvió a gritar emocionado - ¡Vamos a empezar, dos, tres cuatro!
La música comenzó a sonar y todos comenzaron a gritar emocionados al reconocer la canción.
Thomas: Nightmare, nightmare, I'm living in a nightmare
Thomas: Nightmare, nightmare
Daichi: I live inside the night time
Daichi: She said "I didn't feel like it's the right time"
Daichi: Well, I saw you with a new boy
Daichi: I'm lookin' for somethin' that I could destroy
Daichi: You know I hate it when you tease me
Daichi: I see you every night when I am dreaming
Daichi: Yeah, every time I see you right there
Daichi: You turn a dream into a fuckin' nightmare, yeah
Daichi: I'm headed off the deep end
Daichi: Since you left, I swear I'm barely breathin'
Daichi: Lately, I've been steady speedin'
Daichi, Thomas: 4 a.m. debatin' with my demons
Daichi, Lily: I've been feelin' like it's too late, too late
Daichi, Lily: Every day is like a doomsday, doomsday
Daichi, Lily: I pull up on him with my switchblade, switchblade
Daichi, Lily: And make him get a taste of my pain, my pain
Daichi: I live inside the night time
Daichi: She said "I didn't feel like it's the right time"
Daichi: Well, I saw you with a new boy
Daichi: I'm lookin' for somethin' that I could destroy
Daichi, Thomas: You know I hate it when you tease me
Daichi, Thomas: I see you every night when I am dreaming
Daichi: Yeah, every time I see you right there
Daichi: You turn a dream into a fuckin' nightmare, yeah
Lily: Dreaming of your hands, how they felt inside mine
Lily: I can't understand why you wasted my time
Daichi, Thomas: Playing Russian roulette all by myself 'cause
Daichi, Thomas: You live in my head
Daichi: I live inside the night time
Daichi: She said "I didn't feel like it's the right time"
Daichi: Well, I saw you with a new boy
Daichi: I'm lookin' for somethin' that I could destroy
Daichi, Thomas: You know I hate it when you tease me
Daichi: I see you every night when I am dreaming
Daichi: Yeah, every time I see you right there
Daichi: You turn a dream into a fuckin' nightmare, yeah
Thomas: Nightmare, nightmare, I'm livin' in a nightmare
Thomas: Nightmare, nightmare, I'm livin' in a nightmare
(Canción: Nightmare / Artista: Nothing, nowhere)
Cuando la canción terminó, todo mundo estaba aplaudiendo y gritando.
Daichi: Gracias, todavía no terminamos Rothenburg – agradeció y todos gritaron emocionados, esperando la siguiente canción.
Naruto por su parte estaba muy emocionado, la canción le había gustado, era un nuevo mundo, por lo que eso significaba que también había nuevo arte dentro de él, y ante sus ojos, su música era increíble.
La siguiente canción no tardó en sonar.
Hey! Forgive me father
Up all night, I'm going under
But I don't wanna be like you
And you don't wanna be like me
Hey! I play with matches
Roll that dice and hope for magic
I try to let the river flow
And take me somewhere I don't know
Oh oh oh wilde horses in the night
I'm running for my life, yeah
I try to give myself away
To give into the chase
Night turns into day (oh)
I drive, I drive into the moon
I pray for something new
No matter what I do
All roads leads to you (oh)
All roads leads to you
Hey! Can you feel that thunder?
Get in line and take a number
'Cause we don't wanna be like them
And they don't wanna be like us
Hey! I've crossed the ocean
Wiped my mind with a million potions
Tryna run away for you
It's a game I think I'll always lose
Oh oh oh wilde horses in the night
I'm running for my life, yeah
I try to give myself away
To give into the chase
Night turns into day (oh)
I drive, drive into the moon
I pray for something new
No matter what I do
All roads leads to you (oh)
All roads leads to you (oh)
All roads leads to you (oh)
No matter what I do every road leads right back to you
If I win or lose every road leads right back to you
No matter what I do every road leads right back to you
If I win or lose every road leads right back to you
Oh oh oh wild horses in the night
I'm running for my life, yeah
Oh yeah
I try to give myself away
To give into the chase
Night turns into day (oh)
I drive, I drive into the moon
I pray for something new
No matter what I do
All roads leads to you
All roads leads to you
All roads leads to you
No matter what I do every road leads right back to you
If I win or lose every road leads right back to you
No matter what I do every road leads right back to you
If I win or lose all roads leads to you
(Canción: Roads / Artista: Lawson)
Al igual que al término de la canción anterior, todos comenzaron a aplaudir y a gritar.
Daichi: Gracias Rothenburg, ahora, para despedirnos y dar paso al siguiente grupo escuchen todos, queremos que esto sea perfecto y no lo será hasta que tengamos a alguien especial aquí en el escenario – dijo haciendo que todos comenzaran a aplaudir y otros a gritar, preguntándose de quien estaban hablando – Natsuki ¿me escuchaste?
Naruto volteó a ver a su hermana, quien estaba igual o más sorprendida que él.
Al escuchar el nombre de la rubia, todos comenzaron a gritar emocionados.
Natalie: ¿Qué esperas? – preguntó emocionada - ¡Ve!
Natsuki: Pero…
Madeline: Nada de peros; ¡sube al escenario! – alentó a su amiga.
Natsuki sintió una luz fuerte sobre de ella, parecía ser que los reflectores la habían encontrado, ahora no iba a poder zafarse de ello tan fácilmente.
A la rubia le encantaba el escenario, al mismo tiempo que le encantaba bailar y cantar, pero había pasado bastante tiempo desde que se había subido al escenario.
Teddy: Nat – dijo y su amiga lo miró – Hace años que no lo haces, creo que sería genial que comenzaras a recuperar tu luz.
Natsuki sonrió y miró al escenario.
Daichi: Natsuki, estamos esperando – dijo haciendo señas para que todos aplaudieran y gritaran.
Naruto: Natsuki ¡vamos, sé que tú puedes – dattebayo! – exclamó alentándola.
La rubia miró a Kurama Yin, quien asintió, él también quería volver a verla en el escenario, justo como hace unos años.
Finalmente, después de unos segundos, la rubia aceptó.
Cuando la rubia comenzó a caminar hacia el escenario, todos comenzaron a alborotarse nuevamente.
Daichi: ¡Sí, eso es! ¡Damas y caballeros, nuestra princesa, la señorita Natsuki! – exclamó.
Naruto: ¿Ella ya había hecho esto antes? – preguntó a Teddy, quien estaba a su lado.
Teddy asintió: Ella era parte de la banda original de Mondshein, se salió hacía algunos años, ¿jamás la has escuchado cantar?
Naruto negó.
Eragon: Espera y veras, tú hermana es la mejor en todo lo que hace – dijo poniendo un brazo alrededor de Naruto de manera amistosa.
La rubia llegó al escenario, en donde se estaba colocando un audífono, después, Daichi le pasó el micrófono a ella.
Natsuki: Eso es hacer trampa ¿sabes? – preguntó bromeando.
Daichi: Eres la mejor, y lo sabes, queremos enseñarle a tu hermano un poco más de tu vida.
Natsuki solamente rio: ¿Cuál vamos a cantar? – les preguntó a sus amigos.
Amber: En cuanto la escuches, la reconocerás de inmediato.
Thomas: Cinco, seis, siete ocho – anunció a sus compañeros.
En cuanto la música comenzó a sonar, Natsuki le reconoció y sonrió.
Natsuki: Justo ahora entiendo eso del amor
Natsuki: Lo que mi madre siempre me advirtió
Natsuki: Que jugando con fuego muy fácil me puedo quemar eh
Natsuki: Pero el corazón se me descontrola
Natsuki: Mi cuerpo se calienta si te tengo a solas
Natsuki: Y en lugar de temer, yo te quiero a ti cada vez más eh
Natsuki: Mientras sigas provocándome, on and on and on
Natsuki: En tu mundo me convertiré, no puedes escapar
Natsuki: Look at me, look at me now, si me quemarás, solo tú me apagarás
Natsuki: Es peligroso
Natsuki: Jugar con fuego es como amar
Natsuki: My love is on fire
Natsuki: Now burn, baby burn
Lily: Burn it all
Natsuki: My love is on fire
Natsuki: So don't play with me boy
Lily: Burn it all
Natsuki: Oh no ya demasiado lejos nos llevó
Natsuki: Ya no sé si esto es un juego o es amor
Natsuki: Si cada vez más rojo luce, es duro de matar, no se puede apagar
Natsuki: No existe cura, ni veneno y poco a poco empeora
Natsuki: Emergencias digan ¿qué tanto demoran?
Natsuki: Elevas llamas en mi corazón que está encendido
Natsuki: Dices beso a beso que me quieres es contigo
Natsuki: Me haces adicto a este amor como crack
Lily: The pink of my heart goes black
Natsuki: Pero sigues provocándome, on and on and on
Natsuki: En tu mundo me convertiré, no me importa a dónde voy
Natsuki: Look at me, look at me now, si me quemarás, solo tú me apagarás
Natsuki: Es peligroso
Natsuki: Jugar con fuego es como amar
Natsuki: My love is on fire
Natsuki: Now burn, baby burn
Lily: Burn it all
Natsuki: My love is on fire
Natsuki: So don't play with me boy
Lily: Burn it all
Natsuki: No puedo controlarlo más
Natsuki: Mientras más quiero escapar me acerco a ti
Natsuki: Solo no te reprimas, si estás aquí
Natsuki: Vamos a quemarnos de una vez, oh~
(Canción: Playing with fire / Artista: Blackpink / Letra en español: Kairo Mouse)
Mientras la canción terminaba, el solo de una guitarra podía escucharse perfectamente, al mismo tiempo que Natsuki bailaba con la coreografía original que ella misma había creado, de la misma manera había escrito y compuesto ella misma hace algún tiempo.
A lo lejos, alguien más observó todo el espectáculo, un azabache que recordaba todo lo importante que había pasado con esa rubia necia.
Cuando la canción terminó, los aplausos y los gritos no se hicieron esperar, de igual manera que Naruto también le aplaudía a su hermana melliza.
No cabía duda de que aún le faltaba mucho por conocer acerca de ella, y quería darse el tiempo para hacerlo, para recuperar a su familia.
Daichi: ¡Muchas gracias, Rothenburg! ¡Buenas noches y feliz navidad! – exclamó con todos los miembros de la banda original a su lado, quienes se retiraban despidiéndose de los demás con la mano.
Los seis se dirigieron directamente a donde estaban sus otros amigos.
Natalie: ¡Lily! – exclamó la mujer - ¡Estuviste increíble! – abrazó a su hija efusivamente, quitándole el aire.
Lily: M-M-Ma-Mamá, no res-piro – logró articular la mujer, a lo que la peliblanca la soltó, cuando lo hizo la chica comenzó a respirar.
Natsuki rio.
Natsuki: Mira Naruto, ellos son otros de mis amigos, ella es Lilian Friel, una de mis mejores amigas.
Lily: Puedes llamarle Lily – dijo tendiéndole la mano, a lo que Naruto la tomó.
Natsuki: Él – dijo señalando a otro chico – Es Emmet Newman – dijo.
Era uno de los chicos que había tocado en la banda, Emmet era un chico de la estatura de Naruto, de piel blanca, ojos azules cabello liso y corto que estaba de lado, lo que se daba un fleco bastante atractivo.
Emmet: ¿Qué tal? – preguntó a manera de saludo.
Natsuki: Él es Daichi Pitchard – señaló a su otro amigo, quien le sonrió amablemente al rubio – Y ellos son Ryan y Thomas Ross – señaló al último.
Naruto reconoció inmediatamente al segundo.
Naruto: ¿Tú? – preguntó sorprendido.
Ryan: Es bueno verte, Naruto – sonrió de manera amigable.
Lily: ¿Ya se conocían?
Ryan: Sí, nos conocimos hace unos días.
Lily: Vaya, no lo sabía.
Naruto: Gracias por ayudarme esa vez – agradeció el rubio.
Ryan negó: No hay de que.
Thomas: ¿Se metió en algo ilegal? – le preguntó a su hermano.
Ryan: Entró al palacio sin autorización.
Thomas: Ah – dijo moviendo su mano restándole importancia – Lo normal, entonces, amigo – llamó a Naruto – Cuando quieras un tour privado por el palacio completo, puedes llamarme, soy un experto en entrar y salir del lugar sin ser notado.
Natsuki: ¿Debería preocuparme por que estas ofreciendo algo ilegal a mi hermano?
Thomas: En caso de que nos atrapen, sí, de otro modo, hazte de la vista gorda – contestó simplemente, a lo que la rubia viró los ojos.
Thomas era bien conocido por ser honesto, a pesar de que era muy bueno mintiendo.
Ryan: No le hagas caso a mi hermano, suele ser bastante hiperactivo a veces – dijo con los ojos cerrados.
Thomas: Oye – le reclamó su hermano menor.
Kurama Yin: Entonces, ¿van a cenar con sus padres?
Natalie: Sí, vamos a quedarnos un rato más, pero después de eso, nos iremos a la casa.
Kurama Yin: Salúdame a tu marido de mi parte.
Natalie: Claro que sí.
Thomas junto con manos.
Thomas: Regresando a cosas más interesantes, Naruto; ¿qué tal Rothenburg?
Naruto: Es impresionante – contestó el chico – Nunca antes había visto edificios tan altos – dattebayo ¿cuál es su función?
Thomas: Bueno, pueden ser departamentos pequeños o también oficinas, depende mucho en realidad.
Ryan carraspeó: Sí, bueno; ¿no hay algo más que te gustaría ver? Todavía no ves todos los puestos ¿o sí?
Naruto: No.
Thomas: Espera – dijo y miró a Natsuki - ¿No lo has llevado a comer las galletas de doña Pomona? – la rubia negó – Eso es un crimen.
Naruto: ¿Galletas de qué? – preguntó.
Thomas: Son las galletas que cuando pruebes se convertirán en tus favoritas – dijo poniendo su brazo en su cuello de manera amistosa – Vamos, también hay mucho que ver, tienes que escuchar el burrito sabanero y los peces en el río… - continuó con su explicación mientras lo alejaba más de su hermana, su hermano simplemente negó con la cabeza.
El plan de Thomas fue un éxito.
Sabía que no podía dejar solo a Thomas, su hermano era un imán para los problemas y por lo que había escuchado, Naruto también lo era, así que comenzó a caminar detrás de ellos.
Madeline: Creo que Amber, Lily, Daichi, la señora Natalie y yo nos quedaremos – dijo mirando a la rubia – Queremos ver al siguiente grupo.
Natalie: ¿En serio? – le preguntó a su hija, sabía que algo raro estaba pasando ahí, sí algo había aprendido era que Thomas era quien en su mayoría sonsacaba a los chicos, por lo que notó que se traían algo entre manos.
Lily: Sí – su hija siguió el juego de sus amigos – Dicen que la siguiente banda es increíble.
Emmet: Bueno, ya que Nat y yo nos quedamos solos, iremos a caminar por ahí – dijo jalando a la rubia un poco lejos de ahí.
Natsuki había notado que estaba pasando algo raro ahí, conocía perfectamente bien a sus amigos, por lo que no le fue difícil detectar que Thomas se traía algo entre manos y que sus amigos le siguieron el juego, la razón por la que no había dicho nada era porque confiaba en ellos, además, quería que Naruto comenzara a familiarizarse con ellos, eran sus amigos después de todo.
Natsuki: ¿Debo preocuparme porque sonsacaran a mi hermano? – le preguntó a Emmet cuando estaban lejos del grupo.
Emmet: Solo si Thomas y Ryan lo meten en problemas – se encogió de hombros.
Natsuki: Eso es un sí – dijo riéndose, a lo que su amigo la siguió - ¿Qué se traen entre manos?
Emmet: Pronto lo descubrirás, mientras tanto, déjame decirte que Prima Vista va de maravilla -le dijo emocionado.
Natsuki: ¿Ya la terminaste? – preguntó, sabía que, para su amigo, ese proyecto significaba mucho.
Emmet: Solo me faltan agregarle unos cuantos tornillos, el sistema de propulsión de energía funciona perfectamente, a diferencia de la última vez, esta vez estoy completamente seguro de que podrá volar.
Natsuki: Espero ver pronto sus avances, capitán Newman.
Emmet: En efecto, seré el capitán, Nat, sí lo logró, podremos transportamos a donde queramos en menor tiempo y será el primer barco volador de la historia – le contó emocionado.
Natsuki: Eres muy valiente Emmet, no creo que haya conocido a alguien tan determinado en lograr su objetivo de crear un nuevo tipo de nave.
Emmet Newman era de la edad de Natsuki, eran viejos amigos de la infancia.
Desde que era pequeño Emmet siempre había soñado con poder volar y el ser un mecánico no hizo más que alentar su sueño, por lo que el chico se convirtió en un científico mecánico, su sueño era construir una nave voladora, como los que aparecían en los cuentos de los grandes héroes, aparte de tener grandes habilidades en la mecánica, el chico era un gran piloto capaz de manejar cualquier nave no importa si estaba en las peores condiciones, de igual manera, también era capaz de manejar todo tipo de vehículos terrestres.
Hace algún tiempo, Emmet se había puesto la meta de construir su más grande sueño, por lo que necesito de muchas refacciones y madera para un barco, él mismo se había encargado de diseñar la nave, aunque también le había pedido ayuda a Izumi para poder implementar algunas cosas. Después de 1 año y medio, parecía ser que Emmet estaba a punto de cumplir uno de sus mejores sueños.
Durante ese tiempo, había intentado que "Prima Vista", como lo llamaba él, funcionara, sin embargo, la última vez que lo intentó algo había fallado en el propulsor, por lo que lo tuvo que arreglar.
Natsuki: Espero que esta vez funcione, Emmet – le dijo la chica.
Emmet: Yo también lo espero Natsuki, sí esta vez lo logro, prometo que tú y los chicos serán los primeros en subirse.
Natsuki: Espero así sea – le sonrió contenta.
Emmet: Bueno, ya llegamos – le dijo a la rubia, quien miró a los lados, ya no había tanta gente, ahora, estaba en un lugar un poco más tranquilo, en estricto sentido era un callejón.
No había basura ni nada, aunque cabía admitir que estaba bastante solo, ambos amigos se adentraron al lugar.
Natsuki: ¿Por qué me traes aquí? – le preguntó a su amigo.
Emmet: Bueno, alguien me pidió traerte.
Natsuki: ¿Qué se traen…? – intentó preguntar, sin embargo, la pregunta quedó en el aire cuando el olfato de la chica logró percibir la colonia con un olor amaderado.
No podía ser posible.
Había olfateado esa colonia más veces de las que podía contar, la mayoría de las veces que se veían primero Natsuki lograba captar su aroma, así era como sabía que él estaba cerca.
El aroma de esa exquisita colonia que la llevaba a muchos hermosos recuerdos. No era una colonia que hastiaba con su aroma, al contrario, muchas veces ese olor le traía paz y tranquilidad.
Esa colonia se había pegado miles de veces a su ropa y a su cama, dejando el uniforme militar, las sábanas y la almohada impregnadas con su aroma después de pasar la noche juntos, como solían hacerlo cuando eran pareja.
La mujer levantó la vista, quedando hipnotizada y sorprendida cuando observó la silueta del hombre que estaba dando la vuelta para entrar al callejón, el pulso se le aceleró, su respiración se agitó al mismo tiempo que la chica comenzaba a creer que se trataba de un sueño.
El hombre se acercó, dejándose ver por el par de amigos.
Llevaba su cabello de manera normal, por lo que algunos mechones estaban en su cara, un traje formal de color negro, debajo del saco abierto llevaba puesto un chaleco de rayas verticales de colores negro y blanco, sin embargo, el blanco era prácticamente muy poco a comparación del otro color. Usaba una camisa negra junto con una corbata bien atada de color rojo.
Los ojos violetas del chico destacaron entre toda esa oscuridad.
La rubia ya no tenía duda alguna, era él.
Guren Mustang.
Estaba tan ensimismada con la presencia del azabache que no notó cuando Emmet se alejó del callejón para dejar a esos dos solos.
El chico no se movió de su lugar, por lo que la chica caminó hasta él lentamente.
Parecía estar en trance, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo en ese momento. Cuando estuvo lo suficiente cerca, la mano de la rubia se acercó a la mejilla del azabache de manera delicada.
Guren cerró sus ojos al contacto, extrañaba tanto su toque.
De manera inconsciente, llevó su mano al hombro de la chica, y cuando la rubia notó que no era un sueño ni una alucinación, lo abrazó colocando sus brazos alrededor de su cuello.
Guren respondió al gesto rodeando con sus brazos el cuerpo de Natsuki, abrazándola de manera delicada.
Natsuki: Eres tú – susurró la chica.
Después de unos momentos, Guren le dio un beso en la frente y se separó un poco de ella, ambos estaban demasiado cerca, tanto así que sus frentes podían tocarse.
Guren: Prometí que regresaría ¿no? – le preguntó a la rubia limpiando una lagrima que se había deslizado por la mejilla de la mujer.
Natsuki: Creí que eras una ilusión.
Guren: ¿Te gustaría que me fuera? – le preguntó provocándola, la chica simplemente sonrió al mismo tiempo que negaba.
Natsuki: Eres un estu… - la frase quedó en el aire cuando Guren junto sus labios en un beso profundo, la chica inmediatamente correspondió al tiempo en que ambos cerraban los ojos, dejándose llevar por las sensaciones de paz y tranquilidad que se generaban el uno al otro.
Después de un tiempo, la rubia se separó para poder tomar aire, sin embargo, sus ojos no se separaron de los de aquel hombre.
Natsuki: Bienvenido a casa, teniente coronel – le felicitó la mujer, ella sabía que a Guren le fascinaba ser nombrado por su rango militar, para él era un sinónimo de que estaba alcanzando sus metas.
Guren sonrió mientras le colocaba un mechón rubio detrás de la oreja.
Natsuki: Creí que todavía estaban en Alexandria.
Guren: Adam pidió mi transferencia hace unos días, llegué hace poco, pero necesitaba verte.
Natsuki: ¿Sucedió algo? – se puso tensa la chica, en otras ocasiones, habría bromeado con ello, pero ahora las cosas eran diferentes.
Guren: Eso debería preguntártelo yo Natsuki – contestó serio – ¿O debería llamarte, Nealie? – le preguntó directamente.
La rubia cerró sus ojos y movió su mandíbula de manera circular al verse descubierta.
Guren ya lo sabía.
Natsuki: ¿Cómo te esteraste? – le preguntó.
Guren: Lo importante es que lo sé, pero no fue por ti.
Natsuki se separó un poco del hombre.
Guren: ¿Por qué no me lo dijiste cuando regresaste?
Natsuki: Tenía mis razones para no hacerlo.
Al sentirla distante, Guren la tomó de la cintura.
Guren: Te desapareces por casi un año en un continente que a penas conoces con tu mejor amiga, y cuando regresas lo haces sola y como si nada pasara, no entendí como no me di cuenta antes – le respondió al mismo tiempo que se reprochaba así mismo.
Natsuki: Esto no es tu culpa – le aclaró la rubia – Yo tomé mis propias decisiones cuando sucedió lo de Gahyeon, y todo acto tiene consecuencias, no te lo dije porque esperaba el momento correcto para hacerlo sin tener que sacudir tu mundo con mis decisiones.
Guren: ¿Ryan lo sabe? – la rubia negó.
Natsuki: Para él, Gahyeon ésta en una Academia Universitaria de alto prestigio, por eso siempre ésta ocupada sin poder responder mensajes o hablar por teléfono.
Guren: La gente puede ser muy ingenua a veces.
Natsuki: Sé bien que si fueras tú hubieras sospechado algo desde hace tiempo, pero sabemos que Ryan confiaba plenamente en Gahyeon.
Guren: Yo confió en ti – le recalcó.
Natsuki: ¿Aun después de lo que te enteraste? – le preguntó sin mirarlo.
Guren tomó su mentón y la miró directamente a los ojos: Escúchame bien, sé lo que hiciste, sé que tuviste tus razones para hacer lo que hiciste, pero el que no me lo hayas dicho es el problema aquí, pudiste meterte en un problema serio si te atrapaban.
Natsuki: Tenía un buen equipo.
Guren: Doy por sentado que es por eso que no te atraparon.
Natsuki suspiró: Cuando todo estaba terminando, supe que debía tranquilizarme si quería que las cosas salieran según lo planeado, de otra manera, los que lo hicieron hubieran escapado, tuve que calcular bien mis movimientos y los de mi equipo.
Guren: ¿Eso incluye a Esben?
Natsuki asintió.
Guren: ¿Los atrapaste? – preguntó haciendo que Natsuki lo mirara.
Natsuki: De otra manera, no hubiera regresado.
Guren asintió, mirando a los lados.
Natsuki: ¿De eso es lo que querías hablar?
Guren: Sí, pero no he terminado – le avisó – Te esperó a la una a dos cuadras a la derecha de tu casa.
Natsuki: ¿Qué?
Guren: Sé que tienes un invitado en casa, así que procura que no te vea ¿no se lo has dicho, verdad? – preguntó acerca de Naruto.
La rubia negó: Guren…
Guren: No hay excusas acerca de esto – sentenció el joven – Tenemos que hablar seriamente acerca de lo que pasó, necesito que me cuentes todo, así no te guste me lo vas a tener que decir.
Natsuki: ¿Esto es por lo que te enteraste de Esben? – preguntó alejándose un poco.
Guren: Ese viejo me vale mierda, te conozco, sé que no te acostaste con él, lo que me molesta es que te lo hayas guardado pensando que no me iba a enterar de ello – le contestó acercándose a ella – Porque apuesto a que, si no lo hubiera descubierto, jamás me lo habrías dicho.
Natsuki: ¡Okey! – exclamó levantando un poco sus manos – Ya entendí, metí la pata al no decírtelo, pero si lo sabes eso significa que también sabes a lo que me dediqué cuando estaba en Verdúm, para decirlo hubiera tenido que dar explicaciones que en ese momento no estaba lista para dar – Guren rodó los ojos - Ryan y Thomas me hubieran sermoneado durante todo el día.
Guren: Nunca has sido una santa – le dijo el hombre – Eso lo sé muy bien, tienes un lado oscuro que solamente yo conozco, es por eso que me vale verga lo que tuviste que hacer en Verdúm para descubrir lo que necesitabas. Lo que me jode es que tu estúpido pretexto de "no estaba lista para dar excusas", no es la primera vez que me ocultas algo basándote en ello. Sabes que lo que más me molesta es que me oculten las cosas y yo tenga que enterarme a parte.
Natsuki: ¿Viniste a reclamarme? – le preguntó algo dolida, ella mejor que nadie sabía que se merecía el regaño que le estaban dando, pero al volver a ver a Guren lo que menos quería era perder el tiempo con discusiones.
Guren: De querer reclamarte ya le hubiera dicho todo a Ryan y lo hubiera traído, aborrezco los rodeos y lo sabes, dímelo de una vez, ¿por qué no me lo dijiste? – le agarró el brazo, sin lastimarla, pero sin soltarla.
Natsuki: ¡Por que sentí que te había fallado! – exclamó harta de la situación – No sabía cómo ibas a reaccionar con lo que había pasado con Esben, cuando me fui tú y yo ya nos habíamos dejado, pero las cosas eran demasiado recientes para olvidar todo lo que pasamos; no me pareció correcto el decírtelo cuando las cosas ya estaban zanjadas entre Esben y yo. Además, la muerte de Gahyeon me tomó por sorpresa, sentí que al decirlo iba a tener que abrir la herida – se sinceró la rubia sin apartar la mirada de aquellos ojos violetas que lograban entrar a lo más profundo de ella, descubriendo cada uno de sus pecados.
Guren soltó el aire que sostenía desde que había tomado a Natsuki por el brazo.
Diciendo la verdad y estando más tranquilos, Natsuki se soltó de su agarre.
Natsuki: ¿Contento?
Guren la arrinconó contra la pared: Recuerda algo, los secretos siempre van a envenenarte el alma, Luna.
Fue entonces cuando Natsuki lo entendió todo, y se sintió una idiota al no haberlo sospechado antes.
Guren estaba molesto sí, pero lo que le importaba a él en ese momento era que Natsuki le dijera la verdad para que pudiera desahogarse, para decirle a alguien y el peso de sus hombros disminuyera.
Natsuki: Hijo de puta – le dijo teniéndolo a centímetros de su rostro.
Guren: Se dice gracias, malagradecida – le contestó burlón.
Natsuki: Hubiera sido más fácil si me hubieras dicho que querías la verdad.
Guren rio nasalmente: Jódete, sabes que no me la hubieras dicho así.
Natsuki viró los ojos. No iba a admitir que Guren tenía razón.
Guren: Sé que tuviste tus razones, y jamás las voy a criticar ni a juzgar Luna, jamás lo haría porque confió en ti, sé que puedes descontrolarte a veces, pero tú y yo sabemos bien que el control está sobrevalorado. No importa si quieres destruir el puto mundo, siempre me vas a tener de tu lado.
Natsuki: ¿Sabes que no estoy tan loca, verdad? – le preguntó alzando una ceja.
Guren sonrió socarronamente: Lo sé, pero si llegaras hasta ese punto, no me importaría nada más que seguir a tu lado, siempre tomaré tu lado, porque te conozco.
Natsuki sonrió socarronamente: ¿Sabes? Por un momento creí que me estabas reclamando porque estaban celoso de Esben.
Guren sonrió autosuficiente: Creí que me conocías mejor, Luna – dijo mientras escondía su cara en su cuello, olfateando su aroma, no había cambiado, perfume Chanel con un toque de lavanda – Sé bien que no ha nacido el hombre que te haga olvidarme y si ya nació, todavía no lo conoces.
Natsuki: Maldito ególatra – dijo al sentir un beso en su cuello.
Guren: Sabes que la humildad para mí es una estupidez, le hago frente a las cosas como son – dijo mirándola de nuevo a los ojos – Sí hubieras sentido algo más que cariño con Esben no te sentiría de la manera en la que te estoy sintiendo.
Natsuki: ¿De qué manera?
Guren: No te sentiría mía – le contestó para robarle otro beso, la terminó de arrinconar en aquel callejón, dejando que sus manos volvieran a explorar la cintura de la rubia, mientras que la mujer estaba luchando para que sus piernas no flaquearan ante el contacto con Guren.
Maldita sea, él siempre sabía usar sus puntos débiles en su contra.
Guren mordió su labio inferior, mostrando su dominancia ante aquella rubia de ojos grises que lo volvía completamente loco en todos los sentidos.
Así eran ellos.
Todo aquel que se metía con ella sabía perfectamente bien que se estaba metiendo con él.
Y todo aquel que se metía con él sabía perfectamente bien que se estaba metiendo con ella.
Guren: No voy a negarte – dijo en medio del beso – Que la idea… de robarte de los brazos… de otro hombre, me parece… excitante – siguieron besándose hasta que Guren se dirigió hacia su mejilla y posteriormente a su cuello.
Natsuki: Guren – suspiró la rubia mientras la respiración se le entrecortaba – Para.
Guren: ¿Por qué? – preguntó aun besando su cuello – No te he visto en seis meses, te extraño – se sinceró el hombre.
Y esa era la verdad, aunque había pasado seis meses lejos de ella y ambos ya habían terminado de manera oficial, él no se involucró con otra mujer, no porque le faltaran opciones, sino porque sabía bien que nadie podría reemplazar a Natsuki ni emocional ni físicamente. Varias veces habían sido las que Guren despertaba en la noche después de un sueño con Natsuki, algunas veces soñaba con simplemente volver a estar con ella junto a su querido padre conviviendo como una familia y otras veces sus sueños se tornaban más eróticos, recordando las veces que habían estado juntos en la cama con sus piernas femeninas rodeando su cintura, esos eran los sueños que más molestaban a Guren.
El recordarla de esa manera y no poder tenerla, era una maldita tortura.
Natsuki: Lo sé, pero estamos al aire libre, alguien podría vernos – le siguió dando razones para que se detuvieran.
Guren no contestó, sino que simplemente se detuvo, pero aún se mantenía en su cuello, lentamente volvió a mirar a Natsuki.
Guren: Ya te dije que pasó por ti a la una, y no te lo estoy pidiendo por favor – sentenció el azabache.
Natsuki dudó un poco.
Ese beso la había dejado bastante deseosa, Guren siempre había sabido como usar sus puntos débiles a su favor, por otra parte, Natsuki lo había extrañado mucho, tanto su relación, lo emocional, al igual que su compañía, sin embargo, también extrañaba tenerlo entre sus piernas al mismo tiempo que lo escuchaba gruñir por lo bajo mientras que la rubia le arañaba la espalda y los brazos por el placer. La idea de volver a estar con Guren en la misma cama y sin ninguna prenda de por medio le daba vueltas en la cabeza en ese momento.
Necesitaba relajarse un poco, conocía bien a Guren y sabía que después de desahogarse de la manera en la que a ambos les gustaba, hablarían más calmados y ella podría explicarle como habían sido las cosas mientras estaba en Verdúm, ya que la mirada del azabache le estaba diciendo que después habría un interrogatorio y ella tendría que responder todas las preguntas.
Natsuki: Estaré ahí – contestó finalmente – No hagas que me arrepienta ¿escuchaste?
Guren rio nasalmente para después darle un abrazo colocando sus brazos en su cintura y su mentón en su cabeza, con su pulgar le daba pequeñas caricias circulares a la cintura de la mujer, mientras tanto Natsuki se recargó en su pecho, escuchando el latido de su corazón.
Natsuki: Te he extrañado tanto – le dijo la rubia cerrando los ojos.
Guren le dio un beso en la coronilla: Lo sé Luna, lo sé.
Natsuki: ¿Debo agradecerle a Adam que te trajera de vuelta?
Guren rodó los ojos y gruñó de mala gana, haciendo reír a Natsuki.
Natsuki: Creo que debo irme – le dijo después de un rato.
Guren asintió al momento que la soltaba de mala gana.
Natsuki: A la una – le confirmó al momento en que se acercaba para robarle un beso al azabache, quien correspondió plenamente al beso, Natsuki mordió el labio inferior de Guren para separarse después – Te amo.
Guren sonrió.
Sin esperar respuesta, la rubia comenzó a caminar hasta el final del callejón para después perderse de nuevo entre la gente del festival.
Guren se quedó en el mismo lugar, observando a la rubia irse, esperando a que ya fuese la una para poder tenerla solamente para él, aunque solo fuera por unas horas.
Guren: Yo también, luna – contestó a las últimas palabras que le había dejado la rubia al despedirse.
La extrañaba, quería tenerla de nuevo en su cama y tenerla piel con piel, del mismo modo, también extrañaba su compañía y sus conversaciones; sin embargo, Guren sabía que debía interrogar a Natsuki acerca de lo que había pasado estaba en Verdúm.
Sí lo que Mason le había dicho hacia rato era cierto, todos los cabos no estaban atados.
Tenía que confirmar eso para ponerse en marcha, saber cuál era la pieza que faltaba de ese rompecabezas y poner sobre advertencia a Natsuki.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Se habían despedido de los amigos de la rubia un poco de tiempo después, Naruto no había notado la ausencia de su hermana ya que Thomas lo traía de un lado para otro para que probara las delicias culinarias de Rothenburg en el ambiente navideño, por lo que a la rubia no le sorprendió cuando vio a su hermano cargando algunas bolsas de dulces y con los cachetes llenos de dulce.
De la misma manera, había compartido unas miradas cómplices con sus amigos, parecía ser que ella era la única que no sabía que Guren había vuelto a la ciudad.
Todavía recordaba el susurro de Lily en su oído cuando la rubia había regresado.
Lily: Quiero detalles, hasta los más sucios – le había dicho.
Media hora después, todos los que habían salido al festival volvían de nuevo a la casa de Susan, aún faltaba la cena.
Los invitados de la fiesta principal se habían disminuido considerablemente, a lo mucho, solo quedaban 30 personas en el lugar.
Cuando Naruto observó el enorme comedor, quedó boquiabierto, en la enorme mesa se encontraban todo tipo de alimentos, de panes, frutas y prostres, hasta carnes, pastas y pescados. Todos aquellos que se habían quedado, se sentaron en la enorme mesa, Susan estaba del otro lado en una de las cabecillas, como anfitriona de la cena, Jiraiya por su parte, estaba también esperando el momento para poder comenzar a comer, siempre manteniendo un ojo sobre Naruto; cuando todos estuvieron sentados y listos para comer, Harume tocó la copa con un cubierto como señal de que quería decir unas palabras.
Harume: Me gustaría decir unas palabras – dijo mirando a Susan por permiso, cosa que le fue concedida - Hoy alzo mi copa aquí para brindar por todos nosotros, éste ha sido un año complicado, todos hemos pasado por cosas muy duras pero hoy otro año queda atrás, los momentos de gran felicidad jamás podremos olvidarlos, hay que recordar que los problemas siempre van a estar presentes pero vienen y van, sin embargo, al final; nada cambiara aquí dentro, en nuestras familias, no hay montaña que pueda más que la voluntad de seguir adelante con todos tus seres amados –dijo y después miro a Naruto –Pero sobre todo, hoy quiero alzar mi copa por ti Naruto, para brindar por ti, tú que has soportado los huracanes más fuertes, las adversidades más perversas y el odio que destruye todo; brindo para que ahora que te has reencontrado con tu verdadera familia puedas ser feliz con todos tus allegados independientemente de nosotros, tú sabes que siempre serás recibido aquí en la casa, como un miembro más, no importa las dificultades en las cuales estés o los problemas que traigas cargando, siempre habrá un lugar para ti en esta casa, brindemos para que todas las personas puedan llenar su corazón de amor, por un gran año, salud – brindó con la copa en alto.
Todos: Salud –dijeron alzando sus copas con vino a excepción de la pequeña Sabina que en su vaso tenía jugo de uva, todos comenzaron a chocar sus copas con suavidad deseándoles lo mejor a todos los presentes.
La cena transcurrió con naturalidad, Naruto devoró todo lo que tuvo a su alcance, tenía que admitir que Daniela cocinaba muy bien, además, también había otros platos que habían sido cocinados por otras personas.
Después de terminar de comer, todos se reunieron en la sala para abrir los regalos, y resulto ser que hasta los Kyūbi recibieron varios regalos por diferentes partes (Natsuki), aunque Naruto también recibió varios regalos por parte de toda la familia.
Dentro de la casa se podía respirar la tranquilidad y el amor familiar, fue tanto así que Kurama Yang también se unió a la reunión sentándose cerca de Naruto, como siempre tenía su cara de amargado que nadie podía quitarle y su actitud era la misma, pero por dentro se podía sentir ¿feliz quizá?, podía sentir un calor familiar que lo llenaba por completo, sentía que mientras estuviera ahí dentro, con los demás no podía ocurrir nada malo, a pesar del desacuerdo que había tenido con Natsuki hacia unas horas.
Mientras estuvieran juntos podían soportar todo lo que venía, aunque trataba de no pensar mucho en ello porque el hacerlo significaría estar alerta, pero no quería hacerlo esa noche, por tan solo un día quería volver a sentir lo que significaba estar en familia, que su primer y único amigo de Konoha pudiera experimentar lo que era llegar a un lugar en el que incondicionalmente te recibirían con todo el amor que había.
Natsuki: Pues yo no sé ustedes –dijo tomando la atención de todos –Pero creo que este momento necesita una foto.
Todos estuvieron de acuerdo a excepción de Kurama Yang, que se negaba rotundamente a que lo fotografiaran, pero después de unos tirones de bigotes de la pequeña Sabina y un tirón de cola de Brianna no le quedo opción alguna más que hacer caso a lo que la rubia decía.
Natsuki: Muy bien –dijo acomodando la cámara –Se disparará automáticamente en diez segundos –dijo y se acercó a su hermano para salir junto con él en la foto –Todos digan Whisky.
Todos: Whisky –dijo y el flash se disparó.
Esa noche a pesar de que no todo fue miel sobre hojuelas por la situación de la secta todo había salido bastante bien, y para Naruto que fue su primer Navidad fue una noche verdaderamente inolvidable, porque por fin se sentía parte de algo legítimo, algo que esperaba que durara para siempre, parte de una gran familia que nunca olvidaría.
Un tiempo después, todos estaban comenzando a despedirse, ya era hora de partir a la casa, fue entonces cuando cierto peliblanco se acercó a la mujer que solía conocer desde hace mucho tiempo, Susan, al reconocer a Jiraiya le sonrió amablemente.
Susan: La navidad ciertamente trae muchos milagros, ¿no lo cree, maestro Jiraiya? – le preguntó sabiendo que el tinte de la conversación llegaría a ser algo tenso.
Jiraiya: Todo un milagro, aunque bueno, no es la primera vez que un amigo al que creo muerto me lo encuentro en Rothenburg.
Susan: Sí, Rothenburg tiene ese extraño toque, que hace que las personas que lo visiten, se queden por un tiempo.
Jiraiya: ¿21 o 22 años? – le preguntó según el tiempo que ella llevaba desaparecida y dada por muerta en el mundo shinobi.
Susan: Ha pasado mucho tiempo desde que llegué aquí -le confirmó – He vuelto de este lugar, mi hogar.
Jiraiya: ¿No regresarías a Konoha si tuvieras la oportunidad?
Susan suspiró: No lo sé, han pasado muchas cosas y he conocido a muchas personas, no soy la misma shinobi que salió de esa aldea, no se si pueda volver a adaptarme a ella, sería complicado.
Jiraiya: Ya veo – respondió suspirando – Aunque, siendo honesto, creo que mínimo una carta de despedida no te habría hecho daño, no para mí, sino para tú maestra.
Susan sonrió algo nostálgica: No lo creí prudente, estábamos en una guerra, además, mi maestra Tsunade se encontraba viajando para poder encontrar consuelo después de la perdida de sus seres queridos, creo que una despedida de mi parte habría llegado a ser muy cruel en ese estado.
Jiraiya: Entonces, si muchos shinobi que no consideraron prudente el despedirse ni darse de baja de su servicio hicieron lo mismo que tú y se marcharon, la pregunta es; ¿cuántas caras conocidas me encontrare si doy un largo paseo por este lugar?
Susan: Más de las que le gustarían, estoy segura – le confesó, haciendo que el mayor suspirara – No le puedo decir que va a encontrar a tantos, pero sí a algunos que nos tuvimos que refugiar aquí cuando ciertos conflictos estallaron y comenzaron a perseguirnos.
Jiraiya: Tengo el presentimiento de que quienes los estaban persiguiendo no eran las otras grandes naciones ¿o, sí? – preguntó y Susan negó – Ya veo, así que todo esto se desató mucho antes de que nos diéramos cuenta.
Susan: Me temó que así es, pero los detalles se los explicare en otra ocasión, maestro Jiraiya – dijo y señaló con la cabeza la puerta, en donde ya estaban la mayoría de los que se quedaban en casa de Harume, sabía que era momento de retirarse por hoy.
Jiraiya: Ya veo, es hora de irnos – dijo comenzando a alejarse, pero se detuvo unos momentos, mirando hacia atrás – Susan, me da mucho gusto volver a verte – dijo recordando a la pequeña niña que había conocido muchos años atrás.
Susan sonrió e hizo una pequeña reverencia hacia el peliblanco.
Una hora después, todos ya estaban de vuelta en sus respectivas casas, el detective McGarret se había despedido junto con sus compañeras de trabajo para dirigirse hacia sus hogares, Mason fue el único que acompañó a la familia hasta la puerta de su casa.
Natsuki fue la última en salir de la limosina, pero antes de que pudiera caminar hacia la casa, Mason la tomó de la muñeca.
Mason: Antes de que se me olvide, tengo que darte algo.
Natsuki: ¿Qué? Creí que el paseo en limosina era tu regalo.
Mason: Lo es, pero hay otro regalo para ti – dijo y le dio una caja mediana, parecía ser muy lujosa, y encima había un pequeño sobre con una carta que Natsuki abrió con curiosidad.
Para mi sobrina favorita; espero que en estas fiestas te encuentres celebrando con tus amigos y estes portándote adecuadamente, pronto regresare por ti y espero juntes tus pertenencias para pasar un par de meses juntos como acordamos
Cuídate, princesa
Tú tío favorito, Arata
Al terminar de leer la nota, la rubia simplemente sonrió, Mason que estaba detrás de ella leyendo la carta también se sorprendió.
Mason: ¿Es de Arata? – le preguntó curioso y la rubia asintió.
Natsuki: La última vez que lo vi me hizo prometerle que la próxima vez que regresara me iría a vivir con él por un tiempo para poder relajarme un poco.
Mason: ¿A dónde?
Natsuki: Me dijo que había comprado una pequeña granja en un lugar medianamente lejano en la tierra de mi padrino.
Mason: ¿Una granja? – preguntó extrañado – No se tú, pero yo no veo a Arata como un granjero – le dijo a Natsuki, haciendo que la rubia riera.
Natsuki: Yo tampoco – le contestó la rubia.
Arata Lennox era el tío adoptivo de Natsuki, había sido primo de Nicholas y durante mucho tiempo ambos primos estuvieron peleados por el trono, tanto así que Arata terminó siendo un prisionero de guerra en el castillo Fevreau por muchos años, no fue hasta que un incidente con un enemigo sucedió que Natsuki conoció a Arata siendo una pequeña de unos escasos 4 años, extrañamente ambos congeniaron bien, cosa que ayudó mucho a que la relación de los primos fuera cambiando para mejor, llegando a un acuerdo silencioso de miradas.
Ambos intentarían llevarse bien y apoyarse por el bien de la pequeña Natsuki, a quien Arata prometió que la protegería sobre todas las cosas y por cualquier medio.
Y así fue durante mucho tiempo, cuando el atentado sucedió, Arata fue uno de los primeros en llegar a la escena del palacio destruido, buscando a su sobrina, cuando la encontró y la verdad acerca de su nacimiento (que él ya sabia era adoptada), fue uno de los primeros junto con Guren y Adam en salir a defender su honor, haciendo que el consejo se preocupara, más que nada por que la mayoría conocía bien el carácter y la personalidad de Arata.
Arata era impredecible, sobreprotector y obstinado, pero también muy amable, inteligente, desinteresado, empático, compasivo y amistoso. Era extremadamente leal y tenía una naturaleza amorosa. Creía firmemente en la confianza, la honestidad y la lealtad; siempre que le daría su palabra a alguien, la mantendría y solamente llegaba a romper su palabra cuando descubría que le habían mentido y engañado.
A pesar de eso, también poseía un temperamento feroz, no toleraba que le faltaran el respeto a él o a alguien de su familia, se caracterizaba por su capacidad para controlar sus impulsos más violentos, cambiándolos por sus habilidades para analizar y negociar, escogiendo la violencia como la última opción para resolver los conflictos así tuviera que amenazar a sus contrincantes para evitar que hicieran una estupidez.
Sin embargo, cuando el último recurso de su paciencia se agotaba, se volvía alguien sumamente agresivo y violento, capaz de asesinar a quien sea que se cruce en su camino evitando que cumpla su objetivo, no tenía piedad de sus enemigos y mucho menos de aquellos que le habían traicionado, mentido o lastimado a su familia, convirtiéndose en un ser cruel y despiadado.
Intentaron ponerlo en contra de la rubia, ofreciéndole tomar el trono a cambio de asesinar a la rubia, pero Arata no cedió a ello. Para él su primera prioridad era Natsuki, su bienestar tanto emocional como físicamente. Le había jurado a Adelaida que la protegería de todo, incluso de él mismo, y Arata era un hombre de palabra.
Sabía perfectamente bien que el futuro de Rothenburg no se encontraba con el consejo, ni en Nicholas y tampoco en él, el futuro de su país estaba en esa rubia.
Al ver las cosas turbulentas, cuando las cosas con el consejo se calmaron un poco y al notar que la rubia parecía cada vez más inestable emocionalmente, Arata le había pedido que se fueran ellos dos, lejos de Rothenburg por un tiempo, que le serviría para poder sanar sus heridas emocionales, sin embargo, Natsuki tenía otros planes, sí se iría de Rothenburg por un tiempo, pero con su mejor amiga a Verdúm. Ambos se mantuvieron en contacto por cartas y cuando ella regresó a Rothenburg después de un año, Arata fue el primero en recibirla en el aeropuerto.
Arata había comenzado conseguido trabajo y le iba muy bien, pero tenía que estar en constante movimiento, por lo que el hombre le prometió a la joven que cuando tuviera menos carga de trabajo la invitaría a pasar unos meses con él, para recuperar su estabilidad emocional alejándose de todo y de todos por un tiempo.
El hombre le escribía constantemente y le mandaba muchos regalos, aunque la rubia sentía que esos regalos eran sus constantes disculpas por no poder estar con ella debido al trabajo que tenía.
Mason: ¿Y, que es? – le preguntó mirando la caja.
Natsuki: Déjame ver – dijo abriendo la caja, en donde pudo encontrarse un reloj automático de lujo, la rubia pudo distinguir la piel de lagarto perla azul oscuro, las perlas de encaje de nácar con cuentas azules, cuentas blancas y cabujones de nácar rosa, turquesa y verde, habían sido cincuenta y siete diamantes brillantes.
Era un reloj sumamente lujoso, y Mason al darse cuenta de ello silbó.
Mason: Se nota que eres su sobrina favorita.
Natsuki: Mason, soy su única sobrina – la chica le dijo divertida.
Mason: Se nota, esa cosa debe valer una fortuna.
Natsuki: A mi tío siempre le han gustado las cosas lujosas – le dijo al chico, recordando las veces en las que Arata iba al castillo para darle regalos iguales o más caros que el reloj que había recibido en ese momento, siendo él quien siempre daba los regalos mas lujosos. Muchas veces habían sido las que peleaba amistosamente con Kasuo por el tío favorito de la rubia, a lo que los emperadores de Rothenburg les daba mucha gracia, mientras que Arata mantenía que él era el tío favorito porque él sí sabía dar regalos que le gustaran a la rubia.
Mason: Con esa cosa puedo comprar un terreno entero y vivir media vida sin preocupaciones.
Natsuki: Probablemente.
Mason: Tú tío me da vibras de "si no es Gucci es fuchi" – se burló, haciendo que la mujer riera.
Natsuki: Ruégale a Dios que no te escuche, porque jamás se le olvida nada.
Arata siempre mantenía un estilo formal y educado, siempre manteniendo sus modales a flote, esa faceta siempre la llevaba hasta su forma de vestir, donde podía decirse que siempre usaba trajes y ropa de marca, no había día o manera de que Arata prefiriera otro estilo, era parte de él.
Mason: Bueno, ya me tengo que ir, te dejo – le avisó despidiéndose con la mano.
Natsuki: Adiós Mason, gracias – le agradeció metiéndose a su casa.
Media hora después, la mayoría ya estaban listos para irse a dormir, gracias a la intervención de Sabina, Brianna finalmente había accedido a dejarle una de las recamaras para huéspedes a Jiraiya, mientras que la otra sería cedida a Naruto.
En su ensoñación y felicidad, Naruto se despidió de los miembros de la familia, estando bastante cansado pero muy feliz, había descubierto un poco más de sus padres, había conocido a varias personas que le habían caído bien y comenzaba a adentrarse un poco más en saber como era la vida de su hermana.
Quien estaba más alerta que nadie en ese momento era sin lugar a dudas Kurama Yang, el día de mañana se acabarían los rodeos y pondrían las cartas sobre la mesa, así que debía recuperar un poco de sus energías para hacer las preguntas correctas en el momento preciso.
Natsuki por su parte entró a su cuarto sin Kurama Yin, el zorro había optado por quedarse a dormir en el sofá, principalmente lo hacía para poder acomodar sus ideas, Natsuki le dio las buenas noches antes de retirarse a su cuarto.
Cuando entró, pudo ver que había una caja que ella no había puesto en el lugar, estaba al lado de todos los regalos que había recibido, en especifico al lado de la bolsa de regalos enorme que le había mandado su padrino como regalo de Navidad, siendo éste un sombrero gigante de carnaval.
Una gotita se resbaló por su frente, su padrino era uno de sus seres más queridos, pero era pésimo para los regalos, de eso no había duda alguna.
La rubia se acercó hacia donde estaba esa caja, encontrándose con otro regalo Harry Winston, como el regaló de Arata, pero está vez era distinto, era una caja mediana, la chica la abrió y se sorprendió al ver lo que contenía.
Un anillo de peridotos, zafiros rosas y diamantes.
En específico, estaba compuesto por piedra central de granate espesartita de talla cojín de 25,18 quilates rodeada por 12 peridotos cabujón con un peso total aproximado de 6,29 quilates, 18 zafiros rosados redondos con un peso total aproximado de 6,24 quilates y 42 diamantes brillantes redondos con un peso total aproximado de 0,92 quilates, engastados en platino y oro amarillo de 18 quilates.
Un regalo igual o más costoso que el obsequio de Arata.
A su lado, había un pequeño sobre, la mujer lo tomó y pudo observar el sello de cera con forma de un león y un sol. Ahora sabía de quien era el regalo.
Natsuki abrió el sobre y leyó la dedicatoria.
En lugar de aceptar el anillo de compromiso y mi propuesta me matrimonio, te pido que aceptes éste.
Feliz Navidad, Doamna
E.S
Natsuki sonrió al mismo tiempo que rodaba los ojos. ¿Qué obsesión tenían los hombres con los regalos caros en vez de llamarle directamente o visitarla?
Sin embargo, sabía que las cosas con Esben eran más complicadas y en el caso de que el hombre decidiera hacerle una vista, ambos tendrían que fingir ser completos desconocidos. A eso se debían sus regalos a escondidas. Aún así, debía asegurarse que sus ventanas estuvieran bien cerradas la próxima noche, preguntándose de que plan se habría valido está vez para hacerle llegar el regalo sin levantar sospechas.
Solo esperaba que Guren no adoptara la misma costumbre que la mayoría de hombres que la rodeaban.
Natsuki volvió a la realidad, espero un poco de tiempo, cuando dieron la una de la madrugada, tomó un ligero suéter blanco, abrió su ventana y saltó cuidadosamente hacia abajo sin hacer mucho ruido, llegó al suelo y comenzó a caminar hacia donde había quedado con Guren para verse. Al caminar unos pasos fuera del territorio de la casa, pudo notar que estaba siendo observaba, miró hacia arriba y pudo notar que era uno de los espías del consejo, seguramente ya se habían enterado de Naruto junto con el incidente de Ikari, resopló y siguió su camino.
Unas cuadras más allá, se encontraba la camioneta de Guren, así que se acercó, pero antes de que tocara el cristal para anunciar su presencia, el vidrio fue bajado en su totalidad, dejando ver a Guren invitándola a entrar con la mirada.
Natsuki subió a la camioneta en el asiento del copiloto mientras que Guren cerró el vidrio y arrancaba la camioneta.
Guren: ¿Sí sabías que te venían siguiendo, verdad? – preguntó observando y Natsuki asintió.
Natsuki: Desde que salí de casa me di cuenta, seguramente el consejo ya se enteró de Naruto y de lo que sucedió en la mañana – dijo y Guren la miró con una ceja levantada, esperando respuesta – En la mañana estaba con Naruto e Ikari nos encontró, quiso convencerme que me casara con él, otra vez.
Guren rodó los ojos, no estaba sorprendido, era demasiado predecible de parte de Ikari.
Guren: ¿Qué te ofreció está vez? – preguntó cuando se puso la luz verde y comenzaba a manejar.
Natsuki: Lo mismo de siempre, recuperar el trono.
Guren no respondió, desde hace tiempo Ikari hacia ese tipo de movidas para intentar convencer a Natsuki, pero Guren sabía perfectamente bien que Natsuki prefería cortarse las venas antes que ceder a los chantajes del consejo.
Natsuki: ¿No vas a decir nada? – le preguntó divertida.
Guren negó ligeramente su cabeza mientras hacia una mueca burlona.
Guren: Jamás me pondría celoso de semejante alimaña, sé que puedes con él tu sola.
Natsuki simplemente rio un poco, para después mirar hacia la ventana de su lado, si de día Rothenburg poseía una vista espectacular, de noche se volvía mágica, las luces de sus tres ciudades le daban un toque único en su clase.
Ambos iban por la avenida principal, dirigiéndose al puente Diamond Head.
Guren: ¿Quieres un poco de aire? – le preguntó y la rubia asintió, el hombre presionó un botón y la parte de arriba del carro comenzó a abrirse, dejando que el aire se filtrara, como ya iban saliendo de la parte invernal de la isla, el aire comenzó a ser un poco más cálido. El hombre puso el radio, en donde comenzaron a sonar canciones que estaban de moda en todo Rothenburg.
Llegaron al puente y lo comenzaron a recorrer, era un puente colgante de color rojo bidireccional, con tres carriles de ida y otros tres de regreso, conectaba directamente la Ciudad de Diamond Hills con el norte de la isla Magnapolis; dos de las tres grandes ciudades de Rothenburg.
Al ser un puente colgante, tenían que pasar por el mar, y aunque de noche no lograba verse mucho, la luna, las luces del puente, el aire y la música hacían una experiencia maravillosa.
Natsuki: ¿Por qué me llevas a Magnapolis? – le preguntó la mujer.
Guren: ¿Cuánto hace que no paseas por el lugar?
Natsuki: ¿Me estás llevando a pasear? – preguntó el chico le sonrió, ya sabía la respuesta – Bueno, no soy un perro, pero gracias – le dijo volteando los ojos y observando la vista.
De ahí ninguno de los dos dijo nada, la rubia sabía que Guren tenía preguntas por hacer, sin embargo, ninguno de los dos era tan tonto como para hablar de ello mientras los venían siguiendo.
Guren miró el retrovisor, había un mini cooper de color negro que los venía siguiendo desde hacía más de cuatro kilómetros, no era coincidencia.
Guren: Mira el retrovisor – le dijo a la rubia.
Natsuki: ¿El mini cooper? – le preguntó después de unos segundos y Guren asintió.
Guren: Nos viene siguiendo desde que te recogí.
Natsuki: ¿Vas a esquivarlo? – preguntó y el hombre negó.
Guren: De querer atacar, ya lo habrían hecho, pero, sí quiero fastidiarlos un poco – dijo sonriendo socarronamente mientras apretaba el acelerador.
El mini cooper tuvo que aumentar la velocidad también para seguirles el paso.
Cuando llegaron a Magnapolis disminuyeron un poco su velocidad, mientras que Natsuki disfrutaba la vista, los enormes edificios empresariales poseían algunas luces prendidas, sobre todo en las recepciones, en donde había guardias y porteros nocturnos.
Fue entonces cuando ambos se detuvieron en una vinatería que la rubia reconoció de inmediato, Guren se estacionó y apagó la camioneta.
Guren: Espera aquí – le dijo y salió, la rubia checó su celular en lo que el pelinegro venía, unos minutos después, el pelinegro salió con una bolsa.
Entró al coche y le tendió la bolsa a Natsuki, quien sacó de la bolsa el vino.
Natsuki: ¿Un Château Mouton Rothschild 1945?
Guren: Es una de las mejores cosechas que han existido, y ha sido catalogado por ser uno de los mejores vinos desde hace 10 años.
Natsuki: No creo que beber dos botellas de vino sea bueno en una sola noche – le dijo la rubia.
Guren: Una es para nosotros, la otra la voy a regalar.
Natsuki: ¿Un regalo? ¿Para Mason?
Guren la miró algo fastidiado: ¿Por qué crees que le regalaría algo?
Natsuki rio: Es tu mejor amigo ¿no?
Guren rodó los ojos y le hizo una señal a Natsuki para que mirara discretamente hacia atrás, la rubia miró por el retrovisor y pudo ver el mini cooper no muy lejos de ellos, tenía las luces apagadas, pero podía verse claramente, fue entonces cuando Natsuki lo captó.
Natsuki: Guren – le lanzó una mirada de advertencia.
Guren sonrió: ¿Qué? ¿No te parece una buena idea? – fingió demencia.
Natsuki: Eres de lo peor – suspiró y Guren rio un poco, para entonces acercarse al cuello de la rubia para oler su perfume y besar un poco su piel, Natsuki simplemente lo ignoró sabiendo lo que pretendía, cuando Guren se separó, junto su frente con la de ella.
Guren: Tranquila, es solo un pequeño regalo de mi parte.
Natsuki: ¿Disfrutas provocarlo? – Guren asintió – Creo que deberíamos dejarlo en paz si queremos que él nos deje en paz.
Guren rio: Luna, esa alimaña no va a dejarnos en paz ni siquiera estando muerto, por eso disfruto haciéndolo rabiar – dijo para darle un beso en la sien.
Natsuki: ¿Quieres hacerlo rabiar? Entonces hagámoslo bien – dijo dejando las botellas en un lugar seguro para después lanzarse a besar a Guren apasionadamente, gesto que Guren correspondió completamente, pero al mismo tiempo aguantándose para no depositar a la rubia en su regazo y comenzar a desvestirla ahí mismo.
Guren: ¿Para que me criticas si también te gusta hacerlo rabiar? – preguntó separándose.
Natsuki: Tú me vuelves así – le dijo para después morderle sensualmente el labio inferior.
Guren sonrió, Natsuki podía ser muy perversa y tentar al mismo diablo cuando se lo proponía, por eso decidió separarse para prender el auto y dirigirse hasta los cuarteles militares antes de que su autocontrol se hiciera añicos.
Durante el viaje, el radio seguía encendido, pero esta vez las ventanas y toda la camioneta iba cerrada, como iban regreso a la parte invernal de Rothenburg, comenzaría a hacer frío apenas estuvieran de regreso al puente.
Ambos se mantuvieron callados en el viaje, con Chase Atlantic de fondo mientras la rubia iba disfrutando la vista y Guren manejaba.
Llegaron a los cuarteles militares no mucho después de eso, Guren estacionó su camioneta y ambos bajaron, el chico tenía la bolsa con las botellas. El azabache observó a la rubia y se quitó su abrigo para ponérselo a la rubia.
Guren: Tú y tu maldita costumbre de no querer cargar un abrigo.
Natsuki: Es que son muy estorbosos – se encogió de hombros justificándose.
Guren negó con la cabeza: Hace frío, metete y espérame adentro, no tardo – le dijo y la rubia obedeció.
El azabache por su parte, se acercó al mini cooper que acababa de estacionarse fuera del estacionamiento de los cuarteles, tocó el cristal y unos segundos después, el hombre abrió la ventanilla.
Guren sonrió burlonamente: Tengo un mensaje para tu jefe – dijo y le dio una botella de vino – Dile a Ikari que esta es mi última ofrenda de paz, que deje en paz a Natsuki de una vez, ella prefiere cortarse las venas antes que ceder ante los chantajes del consejo, ahora, si me disculpan caballeros, mi mujer me está esperando para pasar la noche juntos, feliz navidad.
No espero ninguna respuesta y comenzó a caminar hacia el cuartel, mientras que los dos vigilantes se miraban mutuamente decidiendo quien iba a ser quien le diera semejante recado a Ikari; quien al escuchar sobre la rubia pasando la noche con el azabache iba a enloquecer de rabia al no poder cumplir su capricho de tener a la rubia.
Guren camino al cuartel y cruzó las puertas.
¿?: Teniente Coronel – saludaron ambos guardias de manera militar.
Guren: Descansen – dijo caminando hacia dentro – Buena Noche.
Caminando lentamente, ahí estaba Natsuki, observando los jardines del cuartel militar, al ser Natsuki la princesa heredera al trono y tener el apoyo de Adam Kalakaua, la rubia podía entrar al lugar cuando ella quisiera, sin restricciones.
Guren posó sus manos en su cintura: Listo – le dijo a la rubia.
Natsuki: ¿Cómo crees que se ponga? – le preguntó por el comportamiento de Ikari.
Guren: Poco me importa, estaré satisfecho con arruinarle la noche – le dijo tendiéndole la botella de vino.
Natsuki simplemente suspiró, Guren la tomó de la mano y comenzó a dirigirla hacia su habitación.
Natsuki: Entonces ¿teniente coronel?
Guren sonrió: Te mandé mensaje para avisarte – le contestó aún caminando con sus manos unidas.
Natsuki: Sí, pero es la primera vez que escuchó que te nombran así, cada vez estas más cerca de convertirse en General.
Guren: Dudo que Adam me dejé el puesto tan fácilmente.
Natsuki: Puede ser, pero estoy segura de que estas en primera fila para ello.
Guren: Quiero concentrarme en lo primero, tener un buen comando y buenas misiones para conseguir tu objetivo.
Natsuki: Eso significa más peligro
Guren alzó una ceja: No es como si tuvieras derecho a decirme eso después de todas las veces que te pusiste en peligro tu misma.
Natsuki: Lo sé – dijo sonriendo – Pero una de esas muchas veces siempre tenía tu apoyo por si algo salía mal.
Guren: Lo sé – dijo deteniéndose frente a su puerta y tomando a la rubia por la barbilla – Oi, estaré bien; tengo quienes me cubran la espalda, Luna.
La rubia asintió.
Guren abrió la puerta y la dejó entrar primero, cosa que Natsuki hizo que inspeccionara la habitación. Durante el día, Guren había pedido que le llevaran a la habitación un sofá 3 cuerpos de color azul, una pequeña mesa de centro, en frente un pequeño mueble con una televisión de plasma y en el librero, había una pequeña grabadora que captaba la radio y tenía entrada USB para teléfonos.
Natsuki: Supuse que al ascender te darían una habitación más grande – dijo sentándose en el sofá, notando que había dos copas y un sacacorchos en la mesa de centro - ¿Planeaste esto? – le preguntó y el azabache asintió, acercándose a ella para darle un beso lento.
Guren: De no haberlo planeado, simplemente te hubiera secuestrado en el festival, pero considerando que ahora tienes un hermano que dicen es muy ruidoso, no nos habría dejado en paz durante toda la noche – dijo al fastidiado haciendo a la chica reír un poco.
Natsuki: Bueno, sí es un poco ruidoso, no voy a negarlo – dijo sentándose en el sofá, Guren se acercó a la grabadora que tenía para poner un disco de jazz, su música favorita.
Guren tomó el sacacorchos y sirvió el vino, le pasó una copa a la rubia mientras que él mismo le daba un sorbo al momento de sentarse.
Guren: Entonces ¿cómo es él? ¿cómo te sientes?
Natsuki tomó un sorbo: Creo que me lo tomé mejor a comparación de cuando me enteré de mi adopción por parte de los Fevreau.
Guren: ¿Él lo sabe? – ella negó - ¿No se lo has dicho?
Natsuki sonrió algo triste: No recuerdo cuantas veces he escuchado esa pregunta durante está semana.
Guren cerró los ojos, suspirando, sabía que reclamarle no iba a servirle de nada.
Guren: ¿Por qué no quieres decirle? – optó por cambiar la estrategia.
Natsuki: Porque lo veo tan feliz, han pasado dos días y no hace preguntas acerca de mi pasado, o bueno, no muchas, pero parece tan feliz de haber encontrado a su familia, que me da algo de envidia.
Guren: ¿No te sientes bien con él?
Natsuki: No puedo sentirme bien con él cuando le estoy ocultando tantas cosas.
Guren: ¿Te da miedo que cambie la manera en la que te ve?
Natsuki: De cierta manera, sí; pero me da más miedo que se involucre en un mundo en el cual no va a poder salir una vez que lo sepa.
Guren lo entendió: El mundo sobrenatural…
Natsuki asintió: No se como se lo vaya a tomar, me quedó muy grabada la reacción de la mamá de Ryan cuando lo supo.
Guren: Pero eso no tiene nada que ver contigo.
Natsuki: Guren, yo también soy una sobrenatural, él también, aunque no lo sepa.
Guren se sirvió un poco más de vino al tener su copa vacía: Tarde o temprano se dará cuenta, Luna, y creo que lo mejor es que se lo digas tú antes de que lo averigüe solo.
Natsuki: Lo sé, Ryan ya me lo dijo, además, Kurama ya sospecha - Guren levantó una ceja – El Yang, la teoría de hacer muchos años de Thomas, en donde dijo que lo más probable era que Kurama fuera un ser que portaba una parte de Yin, resultó ser cierta – le explicó.
Guren: Tu parte es Yin y la de tu hermano es Yang – completó y la rubia asintió - ¿Por qué dices que seguramente Kurama Yang sospecha?
Natsuki: Por que hace rato tuvimos una discusión acerca de esto, él sabe que estoy conectada con la familia Imperial y que le estoy ocultando algo.
Guren: Sí les estas ocultando algo, Luna, Kurama siempre ha sido muy perceptivo, me imaginó que su otra mitad también lo es, incluso más.
Natsuki suspiró, y se recargo de espaldas en el pecho de Guren, estirando su cuerpo hacia atrás.
La vista de su cuello era perfecta, además, gracias al vestido, también podía verse un poco de su pecho, con una mano tenía su copa de vino, la otra la sostenía de su cintura, así que aprovechó para pasar su nariz y boca por su cuello, dejando pequeños besos en el camino, mientras que suspiraba en la oreja de su chica, haciendo que su piel se erizara.
Natsuki: Te extrañé mucho – dijo la rubia aún con sus ojos cerrados y su cuello estirado en el hombro del azabache, disfrutando de los besos.
Guren sonrió: Que gran manera de cambiar el tema – ironizó a lo que Natsuki calló, mientras tomaba un poco más de vino, Guren la tomó suavemente de la quijada para que volteara a verlo, acercándose a sus labios, dándole un suave y lento beso.
Ambos siguieron en su posición, Guren dejó su copa en la mesita, mientras que tomaba la de la rubia, ambos se separaron por un momento.
Guren: ¿Quieres más vino? – le preguntó y la rubia asintió mientras se enderezaba un poco mientras que Guren se estiraba para servirles un poco más de vino a ambos. El azabache le dio la copa a la rubia, mientras que él se dedicaba a dejar pequeños besos en su hombro al mismo tiempo que se volvían a posicionar de la misma manera que estaban hace unos momentos.
Natsuki: Creo que sí me extrañaste – le dijo disfrutando de sus cariños.
Guren se acercó a su oreja: Te lo dije en el callejón, yo también te extrañé.
Natsuki: ¿Te divertiste con alguien más?
Guren: No – le respondió con la verdad – Solo contigo siento que estoy en paz ¿y tú?
Natsuki: Sabes que no, no he tenido ganas ni tiempo, además, dudo que alguien sea tan complaciente y apasionado como tú.
Guren sonrió socarronamente: Oh, ¿no puedes estar sin mí?
Natsuki rio: Claro que puedo, solo estoy diciendo que tu compañía es difícil de igualar.
Guren la observó tomar un poco de su copa de vino, Guren dejó la suya en la mesa y comenzó a besar su cuello junto con su nuca, uno de sus puntos débiles, mientras que sus manos comenzaron a acariciar su cadera.
Natsuki se mordió su labio, lo estaba disfrutando, de eso no había duda, por lo que de dio la vuelta para atrapar los labios de Guren en un beso, el azabache pidió entrada y la rubia se la dio, permitiendo que su lengua recorriera su boca, jugando un poco con su lengua en el proceso, la respiración de la rubia se aceleró, y mientras Guren tomó la copa de la rubia para dejarla en la mesa, la chica atrapó el labio inferior del chico, mordiéndolo de manera traviesa y lenta. Guren simplemente sonrió, sabía que a la rubia le encantaba jugar con su labio inferior, por lo que la dejó hacer lo que ella quisiera.
La rubia subió una mano al cabello de Guren, acercándolo más a ella para profundizar el beso, mientras que Guren aún mantenía sus manos a duras penas en las caderas de la rubia, por lo que mientras ambos se besaban, el chico comenzó a levantar el vestido de la mujer, hasta que pudo sentir la suave piel de su abdomen entre sus dedos, bajo un poco sus manos encontrándose con sus bragas, por el contacto, pudo sentir que eran de encaje, cosa que lo hizo emocionarse para dirigir su mano derecha a su entrepierna, directamente hacia su clítoris, mientras que la izquierda se mantenía en su cadera, con su pulgar dando suaves masajes circulares sobre la tela de encaje.
Natsuki gimió ante el contacto al mismo tiempo que arqueaba su espalda hacia atrás, rompiendo el beso y permitiéndole a Guren besar su cuello con libertad, pasaba su dedo de arriba abajo sobre el clítoris de la chica, haciendo que está respirara de manera acelerada, la rubia aún tenía su mano en el cabello azabache que jaló un poco por el placer que estaba sintiendo, haciendo que Guren succionara con fuerza en su cuello dejándole una marca roja a la rubia.
Guren se alejó un poco para encontrar el cierre del vestido de la rubia, bajándolo inmediatamente, con sus manos le dio la vuelta a la rubia y la dejó sobre su regazo, la mujer levantó sus brazos y Guren le sacó el vestido rápidamente, haciendo que Natsuki solamente quedara con su ropa interior, que consistía en un brasier strapless y unas bragas de color roja, ambas piezas eran de encaje, algo que a Guren se le hizo increíblemente sexy.
Volvió a atacar su cuello, pero está vez, mientras Guren besaba diligentemente la zona de la yugular, la muchacha comenzó a mover su cadera lentamente de adelante hacia atrás de manera erótica, logrando que el bulto que se encontraba entre las piernas de Guren se fuera endureciendo, cosa que Natsuki disfrutó de sobremanera, ya que, al solo tener sus bragas, el contacto la estaba haciendo suspirar.
Guren se separó un momento del cuello de la mujer para mirarla directamente a los ojos, colocando una de sus manos en la cadera de la rubia, ayudándole a marcar el ritmo que lo estaba endureciendo cada vez más, las pupilas dilatadas, sus mejillas teñidas de un ligero carmín y su rostro un poco brilloso por el sudor se le hizo la vista más hermosa y erótica al mismo tiempo, era simplemente perfecta.
Guren: Mi hermosa Luna, me vuelves loco – dijo para después volver a besarla, mientras que la mano de Natsuki se encargaron de comenzar a desabrochar el saco de Guren, quitándoselo con un poco de ayuda, quedando solamente en su camisa y su corbata.
No era su primera noche juntos, cuando era pareja, habían tenido su primera vez, cediendo a los deseos de la piel, después del atentado y de su rompimiento, Guren no la había vuelto a tocar manera lasciva hasta la noche antes de que él se fuera de Rothenburg. Volviendo a caer en el embrujo del otro, después de mucho tiempo.
Nadie podía reclamar nada, oficialmente ambos estaban solteros y cualquier persona que tuviera dos dedos de frente sabía perfectamente bien que esos dos no habían terminado del todo, era evidente que se seguían viendo, cosa que enfurecía mucho a Ikari, pero a ellos les venía valiendo mierda lo que Ikari o lo que el consejo podía decir al respecto.
A pesar de que Guren se preocupaba por mantener un perfil bajo y reservado, las cosas eran completamente diferentes cuando estaba con Natsuki de esa manera, el carácter de Guren solamente salía a relucir de dos maneras, la primera de ellas era cuando se encontraba peleando, en donde dejaba salir toda su furia y su agresividad, mientras que la segunda era en los momentos de cama, permitiendo que todas las emociones intensas se quedaran debajo de las sábanas.
Ambos eran extremadamente intensos y pasionales al momento del sexo, la diferencia radicaba en que Natsuki era un poco más impaciente, mientras que Guren se tomaba su tiempo para aumentarle las ganas y hacerla rogar por él.
Natsuki comenzó a desabrochar la corbata, mientras que Guren seguía disfrutando de aquel beso que lo estaba encendiendo aún más de lo que ya estaba. La rubia continuó el camino de sus manos dirigiéndose esta vez hacia los botones de la camisa de Guren, desabrochándolos uno por uno, hasta que logró quitarle la camisa con ayuda de su compañero, después la rubia comenzó a recorrer su pecho y sus pectorales, hasta sus abdominales, sacándole a Guren algunos gemidos.
La rubia se separó del beso para desabrocharse el brasier y quedar expuesta ante Guren, el azabache dirigió su mirada hacia los pechos blanquecinos de la rubia, quien, al notar su mirada hambrienta, decidió jugar un poco, poniendo sus manos sobre sus propios pechos y estrujándolos un poco mientras echaba su cabeza hacia atrás, Guren la miraba como si fuera una diosa, el azabache la jaló de la cintura, acercándolo a él.
Guren: Vas a matarme, diosa rubia – dijo mientras la volvía a besar, pero está vez de manera dominante, la rubia soltó un pequeño jadeo cuando sintió que Guren la tomó de los glúteos y la levantó del sofá, haciendo que sus piernas rodearan la cintura del azabache – Vamos a la cama, voy a cogerte hasta que ya no puedas más.
Como había dicho, Guren la llevó hacía la cama y se dejó caer delicadamente con ella debajo de él, se separó y bajo hasta sus pechos, admirándolos un poco antes de meter uno de sus pechos directamente en su boca, mientras que él otro lo tocaba directamente con su mano, Guren lamió y comenzó a trazar círculos con su lengua en su pezón, mientras que con el pulgar del otro lado intentaba mantener el mismo ritmo. Mantuvo el ritmo mientras escuchaba los suaves quejidos de Natsuki, que comenzaban a salir de su boca de manera involuntaria, producto del placer que Guren le estaba dando en aquel momento, de algunos momentos, soltaba la zona para deslizar su lengua por todo su pecho, lamiéndolo y mordisqueándolo, dejando marcas que iban a tardar en desaparecer, cuando terminó se dirigió al otro pecho para hacer exactamente lo mismo.
A la rubia se le estaba comenzando a nublar los sentidos por el placer, entre sus piernas podía sentir lo húmeda que estaba, al mismo tiempo que su zona intima comenzaba a palpitar pidiendo que le prestaran atención también.
Natsuki: G-Guren – logró formular el nombre de su amante, quien, al escuchar la voz de su rubia, subió directamente a la altura de su oreja para besar y morder su lóbulo.
Guren: ¿Qué quieres? Dilo, o no lo haré – dijo moviendo sus caderas de adelante hacia atrás como ella lo había hecho momentos atrás, no era tonto, y sabía perfectamente bien lo que Natsuki quería, pero disfrutaba de sobremanera escuchar de la boca de la rubia lo que ella quería. Guren simuló una estocada haciendo que la mujer arqueara la espalda y gimiera – Dilo Luna, ¿qué quieres?
Natsuki: Baja, por favor – suplicó y Guren sonrió, satisfecho.
Guren siguió las ordenes de la rubia, acariciando un poco mas los pechos con sus manos y comenzaba a deslizarlas hasta sus piernas, hasta que llegó a sus pies y le quitó los tacones que terminaron siendo arrojados en algún lado de la habitación dejándola solamente con sus bragas de encaje rojo a su merced, separó sus piernas y se deleitó observando que parecían estar mojadas, así que comenzó a acariciar su clítoris por fuera de la tela, verificando que efectivamente, estaba húmeda de fluidos, la muchacha comenzó a gemir mientras que Guren estaba maravillado observando como ante su toque la rubia echo su cabeza hacia atrás. Movió su braga hacia un lado, observando su vulva estaba cubierta por sus viscosos fluidos, haciendo que Guren se relamiera sus labios, recordando el sabor de su mujer, siguió masajeando el clítoris de la mujer, mientras que su otra mano se encargaba de pasear sus dedos por la entrada hacia su vagina, provocando a la chica, que sabía que estaba muriendo por ser tocada y sentirlo dentro.
Pero quería hacerla sufrir un poco, hacía mucho tiempo que deseaba con volver a estar entre sus piernas, y no iba a desaprovechar la oportunidad.
Guren: Que mojada estas, cariño; ¿te gusta esto? – preguntó mientras le dio una pequeña lamida de gato directamente a su clítoris, haciendo que la mujer gimiera ante el contacto.
Natsuki: Ah…G-Guren…me…en-canta – le respondió con dificultad mientras intentaba no gemir entre palabras.
Guren, sintiéndose satisfecho por la respuesta de su rubia, sin dejar de estimular el clítoris con su pulgar, metió delicadamente dos dedos en ella, haciendo que la rubia gimiera alto ante el estímulo, el contacto había sido prácticamente como arañar el paraíso con los dedos, su respiración estaba alterada, Guren sabía perfectamente que lugares tocar para nublarle la razón con placer, el azabache movía sus dedos en un lento vaivén, disfrutando la textura de su interior mientras que con cada movimiento, el cuerpo de la chica producía más líquido por la excitación, el hombre dobló sus dedos, estimulando el punto G de la muchacha, mientras seguía moviéndolos de adentro hacia afuera, causando que la muchacha no dejara de gemir.
Cuando sintió las paredes de la muchacha se estaban apretando cada vez más, saco sus dedos y los llevó a su boca, disfrutando su sabor.
Después, tomó las bragas y las deslizó por las piernas de la muchacha, quien ante el contacto su piel de erizó por completo, cuando se las sacó, abrió sus piernas y se acercó a sus muslos abiertos, besándolos y dejando pequeñas marcas en ellos, Natsuki estaba desnuda, sudada y excitada en su máximo esplendor, su intimidad estaba de la misma manera, húmeda e hinchada, rogando por atención, Guren se acostó boca abajo y se acercó hasta que su boca tuvo contacto con la intimidad de la rubia.
Guren permitió que su lengua explorara de arriba abajo toda su intimidad y lamiendo el liquido que no dejaba de producirse debido a la excitación, el azabache permitió que su lengua entrara un poco en su coño, provocando que la rubia dejara salir un largo y producto gemido. La mano de la rubia, que se encontraba en sus pechos, estrujándolos ligeramente, bajo directamente al cabello de su pareja, empujando su cabeza para aumentar la constancia entre los labios de Guren y su intimidad. El azabache dejó que su lengua volviera a explorar la intimidad de la rubia, pero se centraba principalmente en el clítoris, logrando que la rubia encajara las uñas en las colchas de la cama debido al placer que estaba sintiendo.
Guren comenzó a invadir el coño de la rubia con su lengua, como si se su miembro se tratara, introduciéndola y sacándola, haciendo que la rubia tuviera una descarga eléctrica por todo su cuerpo. Volvió a introducir dos de sus dedos, volviendo a buscar el punto G de la muchacha, quien gimió cuando Guren arqueó sus dedos encontrándolo.
Natsuki: G-Guren…ah…es ahí… no pares – suplicó la muchacha empujando su cabeza hacia su intimidad al mismo tiempo que Guren lamía y succionaba su clítoris mientras que sus dedos se encargaban de estimularla, sabía que estaba cerca cuando Natsuki comenzó a gemir con más frecuencia mientras su cuerpo de tensaba y sus paredes internas comenzaron a apretarlo cada vez más, la rubia empezó a mover sus caderas al ritmo que Guren metía y sacaba sus dedos de su intimidad, sin dejar de lamer su clítoris se adaptó al compas de la rubia. Guren quitó sus dedos, pero está vez, metió su lengua, haciéndola girar en círculos ahí dentro, eso fue el punto culminante para la rubia, haciendo que arqueara su espalda, acelerara su respiración y ahogaba un gemido mientras el orgasmo nublaba su razón, además de liberar un montón de fluidos en la boca de Guren, que recibió gustoso cada gota.
La rubia se estaba recuperando del orgasmo cuando observó a Guren sobre ella, volviéndola a besar con pasión, cosa que Natsuki aceptó gustosa. Mientras Guren estaba perdido en su boca, la rubia decidió devolverle el favor, por lo que, en un rápido movimiento, fue ella la que quedó arriba, y sin perder el tiempo, comenzó a besarle el cuello y a dejar unas cuantas marcas, tal y como él había hecho con ella, bajó por sus clavículas hasta su pecho y abdomen, comenzando a acariciar la erección de Guren, quien comenzaba a suspirar fuertemente.
La rubia, sin perder el tiempo, desabrochó el cinturón de Guren, quien la ayudó levantando las caderas para que la rubia le quitara el pantalón y su ropa interior de un jalón, llevándose también sus calcetines y zapatos en el proceso. Cuando estuvo completamente desnudo, Natsuki tomó el miembro de Guren teniendo cuidado de no lastimarlo con las uñas moviendo su mano de arriba hacia abajo, logrando que Guren gruñera antes el contacto y cerrara los ojos debido al placer.
Cuando la muchacha se detuvo, Guren la miró, Natsuki se había levantando y le hizo una señal a Guren para que se acercara, el azabache dócilmente acató y la mujer hizo que se sentara en el borde de la cama, mientras que ella se ponía de rodillas y comenzaba a acariciarlo de nuevo, de abajo hacia arriba. El musculo tenía las venas marcadas, la rubia supuso que era debido al tiempo que llevaba conteniéndose, Guren la había llevado al orgasmo una vez en la noche, ahora, era tiempo de devolverle el favor, por lo que echo su cabello hacia atrás e introdujo su miembro en su boca, dejando que su lengua femenina hiciera círculos en el contorno del miembro. Los instintos de Guren le estaban rogando por cerrar los ojos y dejarse llevar por el placer que Natsuki le estaba brindando en ese momento, pero no pudo.
La imagen de la rubia, con su miembro dentro de boca, lamiéndolo como su fuera su dulce favorito le excitaba de manera brutal, la ayudó un poco sosteniendo su cabello con sus manos mientras ella lo mimaba con su boca, se sentía en el paraíso, Guren fruncía el seño debido a todo el placer que estaba sintiendo, de la misma manera soltaba gruñidos y gemidos cuando ella tocaba sus zonas mas sensibles, al mismo tiempo que Natsuki comenzaba a masajear sus testículos con suavidad, logrando que Guren hiciera su cabeza hacia atrás.
La chica movía su lengua de arriba hacia abajo, desde el inicio hasta la punta, con diferentes tiempos para poder generar distintas sensaciones en su pareja, además de usar su mano para masajear sus testículos, la mujer lo sacó de su boca para soltarle un escupitajo y comenzar a devorarlo una vez más, justo como a él le gustaba, Guren comenzó a sentir como su pene comenzaba a hincharse, buscando liberarse, si no la detenía iba a correrse en cualquier momento, y aún quería estar de nuevo dentro de ella, llevarla al orgasmo una vez más para que él también pudiera correrse sin dejar insatisfecha a Natsuki.
La separó de su miembro, haciendo que Natsuki lamiera sus comisuras y tragando el líquido pre seminal del azabache.
Guren: Luna – la llamó al mismo tiempo que la tenía en su regazo - ¿Ya no tomas las pastillas, verdad? – preguntó y la rubia negó.
Guren asintió estiró el brazo y sacó un pequeño paquete de condones, la envoltura tenía un moño y había una pequeña notita.
"Siempre seguro, Mason".
Natsuki rio divertida: Adivinare, ¿tu regalo de navidad?
Guren: Por lo menos, sirvió de algo – le dijo mientras se colocaba el condón, cuando terminó, la rubia no perdió el tiempo y empujó a Guren para que cayera de espaldas en la cama, la mujer lo miraba con un brillo lujurioso en sus ojos, abrió sus piernas sobre él y tomó su miembro, alineándolo con su entrada, dejándose caer con cuidado introduciendo su miembro, ambos gimieron mientras se acostumbraban a la sensación, Guren podía sentir su cálido miembro entre las paredes de Natsuki, quien comenzó a moverse lentamente sobre de él, la imagen de la rubia, desnuda, con sus pechos agitándose al ritmo de la cabalgada, sonrojada y con los ojos cerrados iba a grabarse a fuego en su cerebro. Guren la ayudó sujetándole de la cadera, ayudándole a aumentar la velocidad, poco a poco fue incrementando la velocidad, al mismo tiempo que Natsuki estrujaba sus pechos y daba saltitos sobre él.
La rubia lo jaló hacia ella, haciendo que ahora ambos estuvieran sentados, pero no dejaban de moverse, ahora Guren se encontraba tocando los pechos de la rubia mientras atacaba su cuello sin detener sus embestidas, paso de tocar sus pechos a devorarlos con su boca, la fricción de sus entrepiernas, combinándose con es estimulo de sus pechos la estaban haciendo gemir y disfrutarlo al por mayor.
Dejándose llevar por la caída de su cuerpo, Guren quedó encima de ella, mientras se seguía moviendo entre sus piernas y colocaba sus tobillos entre sus hombros, la posición en la que estaban le ayudaba a incrementarle el placer debido a que le permitía ir más dentro e incrementar las sensaciones de ambos, desde arriba, contempló el rostro sonrojado de Natsuki, con su boca entre abierta soltando gemidos producto del placer que él estaba provocándole, al mismo tiempo que observaba las marcas que él mismo le había dejado al mismo tiempo que miraba sus pechos de agitaban al compas de sus embestidas.
Guren: Luna, ¿te gusta? – la rubia tenía que admitir que se encontraba algo cansada, estaba a punto de responder cuando Guren al no obtener su respuesta sacó todo su miembro y volvió a introducirlo de golpe, logrando que Natsuki sintiera una corriente eléctrica en todo su cuerpo, haciéndola gemir con más fuerza - ¿Y bien?
Natsuki: Me en-encanta amor… Ah… ah – le dijo al hombre, el hombre se puso encima de ella, envolviendo las piernas de su amante en su cadera, con un brazo se sostenía mientras que el otro se deslizó entre sus sudorosos cuerpos hasta llegar al hinchado clítoris sin detener sus embestidas, con el pulgar comenzó a acariciarlo de manera circulas, haciendo que la rubia le enterrara las uñas en la espalda producto del placer, al mismo tiempo que comenzaba a lagrimear por el placer que la estaba embriagando en ese momento, los besos que se daban se habían vuelto bruscos y violentos, mordiéndose entre sí y jugando con sus lenguas buscando el dominio de la situación.
El movimiento pasó a ser más brusco y ambos gemían con cada fuerte estocada que sentían, ambos estaban cerca de su punto culminante, Natsuki se encargaba de arañar la espalda de Guren, quien solamente complacía los deseos de la rubia mientras también buscaba su propio placer.
Comenzó a sentir como las paredes de la muchacha comenzaban a apretarse cada vez más, al mismo tiempo que arqueaba su espalda, aumentaba el agarre de sus caderas, echaba su cabeza hacía atrás y dejaba salir un par de lagrimas debido al desbordante placer, al mismo tiempo, Guren sentía como su miembro viril comenzaba a hincharse y comenzaba a sentir la sensación de querer liberarse dentro del condón mientras era rodeado por el cálido interior de la rubia.
Natsuki: Ah, ah, Guren… ya n-no…aguanto… estoy a punto d-de correrme.
Guren se acercó a su oreja: Entonces hazlo, córrete para mí, Luna – le contestó sin dejar de moverse.
Solo eso bastó para que la rubia soltara un profundo y sonoro gemido mientras su interior se contraía, dándole a Guren la deliciosa sensación que necesitaba para sentir la corriente eléctrica de su propio orgasmo y correrse dentro del condón.
Las piernas que estaban enroscadas en la cadera de Guren, lo soltaron, mientras que Guren metió a la rubia dentro de las cobijas para que no sufriera frío, ambos intentaron estabilizar su respiración ya que su corazón estaba latiendo como loco, Guren la tomó del mentón y se besaron lentamente, cuando se separaron Guren se levantó de la cama para quitarse el preservativo, hacerle un nudo y botarlo al bote de basura. Después de eso, volvió a la cama con la rubia, quien lo esperaba con los brazos abiertos, Guren la mantuvo entre sus brazos por un tiempo, dándole besos en su frente y en su sien al mismo tiempo que sus dedos hacían figuras circulares en su espalda, mientras que, Natsuki tenía su cabeza sobre el pecho del azabache escuchando el latido de su corazón mientras acariciaba su pecho.
Natsuki: Hace mucho tiempo que no te sentía así – le dijo la rubia dando un suave beso en el pecho de Guren.
Guren: Seis meses – dijo dándole un suave beso en su frente.
Natsuki: Te amo, Guren – le confesó la chica, a lo que el chico le sonrió con puro amor y se acercó a juntar sus labios con los de la rubia en un beso lleno de ternura.
Guren: Y yo te amo, Luna – le dijo haciendo que la rubia recostara nuevamente su cabeza en su pecho - ¿Estas demasiado cansada?
Natsuki negó: Creo que es hora de decírtelo.
Guren la miró, sabiendo a que tema se refería.
Guren: Podemos hablar mañana de ello, si eso quieres – le dijo y la rubia negó.
Natsuki: Teniéndote aquí, siento que tengo la fuerza para decirte que fue lo que sucedió en Verdúm – dijo levantándose y acomodando su almohada, cubriendo su pecho desnudo con las sábanas.
Guren: ¿Estás segura? – le preguntó y ella asintió.
Tenía que admitir que estaba ansioso por saber lo que había pasado en Verdúm, pero no iba a obligarla a hablar de ese tema si ella no quería hacerlo, sin embargo, ahora las cosas eran diferentes, ella quería hablar del tema y decirle todo.
Guren: Te escucho – dijo acomodando su almohada de la misma manera de la rubia, para recargarse y estar de frente a su Luna, para poder prestarle toda la atención que merecía en ese momento.
Natsuki suspiró: Supongo que todo empezó con la muerte de Gahyeon… - comenzó a decir.
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En un lugar frio y oscuro en una cueva subterránea
Era un sitio verdaderamente terrorífico ya que solo había oscuridad en su interior, un hombre entro a la sala y se arrodilló ante un trono, donde se podía ver claramente a alguien más sentado, aunque este poseía una presencia verdaderamente oscura, mientras que el hombre que había entrado no era nada más ni menos que Cornelio Morgan, el líder de la secta de Khorne.
Cornelio: Señor –dijo –Parece ser que encontré algo interesante acerca del Kyūbi.
¿?: ¿El Kyūbi?
Cornelio: Sí señor, parece ser que el humano que usted no encontraba en Tierra Piedra Obtusa se encuentra en Rothenburg.
¿?: ¿Qué?
Cornelio: Sí señor, me encontré con un hombre que tenía la descripción física que usted me había dado y lo más interesante es que un zorro venía con él.
¿?: Parece ser que lo que estaba buscando estaba justo frente a mí –dijo algo molesto.
Cornelio: ¿Señor? –preguntó sin entender.
¿?: Si ese Uzumaki está cerca, significa que su hermana está cerca –dijo y sonrió malévolamente –Matare a dos pájaros de un tiro –se paró de su trono para acercarse a una ventana cercana donde podía ver claramente solo el fuego que emanaba de los cazadores que se encontraban trabajando arduamente sin descanso alguno –Llama a Katherine.
Cornelio: Sí señor –dijo y se levantó para dirigirse hacia la puerta, cuando está se cerró el tipo el hombre se quedó mirando fijamente el panorama monstruoso que había ante sus ojos, aunque para él ese paisaje era el paraíso –Así que todo este tiempo estuviste justo frente a mí –dijo y sus ojos parecieron iluminarse volviéndose de color rojo –Sera mejor que no te resistas porque cuando te tenga en mis garras, jamás podrás volver a ver la luz del día –dijo mientras se echaba a reír muy malévolamente –Es hora de arruinarte la fiesta.
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EN EL PROXIMO CAPITULO:
Naruto es despertado de su ensoñación junto con Jiraiya por Kurama Yang, el zorro advierte que se les está ocultando algo, y que probablemente, sean malas noticias.
Un inesperado ataque a la aldea podría ser la respuesta a todas sus dudas, y un infortunado secuestro pondrá a las guardianas de los elementos en una decisión difícil.
Kakashi y su equipo logran entrar a un lugar donde encuentran que, en efecto, como les habían dicho, nada es lo que parece.
¿Qué será lo que oculta el pueblo de Rothenburg?
