Veneno.

Cierto día, mi maestro me pidió que llevase conmigo caballete, lienzos y demás materiales porque haríamos un retrato para un caballero dorado, hacía mucho tiempo que no veía a otro dorado que no fuera Shaka, recordé aquella ocasión en la que entre al salón de la mesa redonda y las estatuas, cuando el Santo de Virgo me acogió en su templo.

-David- ¡Anda niña, no tenemos todo el día!

-Nina-si maestro, en seguida maestro.

Junté los materiales solicitados y me apresuré a seguir a mi mentor. Un par de aspirantes a caballeros que no conocía fueron los encargados de llevarnos hasta el templo de escorpión.

Milo de escorpión se encontraba sentado en una enorme sillón a modo de trono con una copa de vino en la mano derecha, se levantó elegantemente echando hacia atrás su blanca capa cuando nos vio entrar, mi maestro caminó directo al santo dorado para saludarlo mientras yo cargaba todos los materiales y me disponía a acomodarlos cuidadosamente en el piso.

Milo-¡ Vaya David, hace tiempo que no te veía!, y tan de buen humor, ya veo que tener ayuda te ha mejorado el carácter.

David- Así es Milo, esta vieja espalda y esta débil mano no pueden ser eternas, pero desde que tengo a Nina las cosas se me han facilitado bastante

Milo.-Ya veo.

El escorpión no me había puesto especial atención hasta que el pintor de la espalda encorvada me llamó para que saludara a nuestro anfitrión.

David- Nina, saluda debidamente al caballero Milo de Escorpión

Nina-Es un honor conocerlo, señor.

El caballero de escorpión se acercó más a mí, me tomó la mano derecha y encantadoramente la besó en un acto de gallardía pura. Solo pude sentir que los colores se me subían a la cabeza, realmente no sabía cómo debía actuar en una situación así, por lo que permanecí quieta y callada.

Milo- ¡Vaya!, Has crecido mucho, ¡es asombroso lo que dos años te han cambiado!

David- Ciertamente, de ser una criatura enclenque y pálida se ha convertido en una mujer muy hermosa.

Milo- Shaka ha sido muy egoísta al guardarse tan hermosa visión para sí mismo, ¡si de vez en cuando abre los ojos!.

Ambos rieron estrepitosamente. A mí no me causaba la menor gracia dicho comentario.

Milo- David, dime, ¿Algún día piensas pintar un retrato de tu alumna?

David- No estaría mal, Nina tiene una apariencia bastante exótica, la primera vez que la vi no sabía si era de origen árabe, aunque ciertos gestos son de místicas indígenas americanas.

Milo- ¡Y esos impresionantes ojos!

La conversación ya me estaba poniendo nerviosa y algo incómoda. A decir verdad desde que había llegado a Grecia el comentario más frecuente sobre mi apariencia era lo joven que parecía para mi edad, y ¡de pronto resulta que era hermosa!, ¡ese caballero de escorpión debía de querer burlarse de mí!. Solamente Laxmi era quien abiertamente me decía que era bella, constantemente me decía lo mucho que le recordaba a su difunta hija a excepción que yo era un tanto más esbelta, y mis ojos son verdes a diferencia de los de su hija que eran negros.

David-¡Anda niña comencemos ya!, no vinimos a hablar de ti, sino a pintar, prepararme los lienzos mientras comienzo con los detalles con nuestro modelo.

Sentí un gran alivio que el maestro diera fin a tan incómoda conversación así que comencé a armar el caballete mientras el viejo pintor trataba de encontrar cual sería la mejor pose y locación para su próxima obra.

El caballero de escorpio no parecía hacer mucho caso de su invitado, cada vez que levantaba la vista lo encontraba mirándome y dedicándome una sonrisa, yo fingía demencia y que seguía apurada colocando los materiales aunque ya lo hubiera hecho más de tres veces. Después de mucha palabrería de mi mentor, por fin comenzamos el retrato del escorpión dorado, mi maestro eligió la pose en la que lo vimos al llegar: sentado en su imponente sillón con la copa de vino la mano.

Yo estaba un tanto más cerca de el de cabellos azules captando su medio perfil derecho, mi maestro se encontraba frente a él a una distancia un tanto mayor. Milo era un hombre muy atractivo, alto, de piel bronceada, sus fieros ojos brillaban cual zafiros, su flamante cabellera azulada caía en preciosas ondas sobre sus anchos hombros contrastando con el dorado de su armadura. Pero lo más seductor de este hombre era su descarada sonrisa que asomaba dientes perfectamente alineados, colmillos puntiagudos de un blanco perlado. No podía negarlo Milo de escorpión me despertó cierta curiosidad y morbo.

Después de movernos a distintas distancias y captar distintas perspectivas de dicha pose, mi maestro prosiguió a mostrarlas para definir cuál sería la definitiva para el retrato, de repente pude ver a través de una ventana que el sol estaba ocultándose por lo que ya había pasado mucho rato de mi hora de volver a casa, seguramente Agora o Shiva habrían avisado a mi señor que no me hallaron en el estudio de pintura ni en los murales, seguramente estaría muy molesto por semejante falta de delicadeza, los pensamientos de vergüenza e incomodidad se apoderaron de mi así que tuve que interrumpir a mi maestro mientras seguía animadamente hablando con Milo.

Nina- Maestro, disculpe mi interrupción, disculpe usted caballero de escorpio, maestro, ya es muy tarde, deben estar preocupados por mí en Virgo, le ruego me dé permiso de retirarme.

David- ¡Es verdad!,¡ He perdido la noción del tiempo!, y no tenemos quien nos preste su ayuda para llegar hasta el palacio del Patriarca

Milo- Maestro, podrían pasar la noche aquí.

Nina- Le agradezco su hospitalidad, pero yo debo regresar al templo de virgo esta noche a como dé lugar, solo son dos templos abajo por lo que podre ir sola.

Milo -Maestro puede ocupar la habitación de huéspedes, los sirvientes dispondrán lo que necesite y yo personalmente escoltare a su pupila hasta entregarla con Shaka, después de todo soy responsable de este incidente.

El maestro David aprobó esta solución, por lo que nos dirigimos hacia la entrada del templo.

Muchas veces fui llevada en brazos por santos por esas largas escalinatas, pero cuando fui tomada en brazos del escorpión la experiencia fue distinta, su agarre era mucho más tosco y la distancia entre nosotros era demasiado estrecha comparada a como me llevaban Agora y Shiva, podía sentir sus manos apretándome y a pesar de estar en brazos de un hombre tan importante y apuesto sentí miedo, incomodidad y sobre todo me sentí culpable, solo deseaba llegar con Laxmi y ver nuevamente a mi protector, no podía evitar compararlo con Shaka, aquella ocasión en la que llegue a su templo.

Cuando por fin llegamos a nuestro destino pude ver a Laxmi plantada en la entrada con cara de angustia y preocupación, apenas me vio llegar entró corriendo al templo para avisar al amo de mi regreso. Apresurada, mi segunda madre me abrazo efusivamente mientras inspeccionaba mi aspecto

Laxmi- Mi niña, ¡por fin estas de regreso!, ¿dónde estabas? estuvimos tan preocupados, el amo mando por ti donde tu maestro y al no encontrarte ha movido cielo mar y tierra buscándote.

Poco a poco el tono del ama de llaves se volvió mas acusador.

Laxmi- ¡Eres una irresponsable, sabes bien lo mucho que odia el amo estas cosas!.

Nina- Discúlpame Laxmi, estaba con el maestro David en el templo de escorpio por el retrato del señor Milo, pero en algún momento perdimos la noción del tiempo y ... me apena tanto.

Mientras daba mis tontas excusas Shaka ya se había hecho presente de entre las columnas.

Milo- Shaka, Lady Laxmi, Nina no es culpable, fue por mi causa que el maestro David se ha retrasado, y es por eso que he traído personalmente a la chica a tu templo.

Shaka- Laxmi, llévate a Nina inmediatamente.

Nina- mi señor, yo...

Laxmi- Vamos, niña, obedece al amo.

Su tono era aparentemente el mismo de siempre, pero para quienes lo conocíamos podíamos notar su enojo y su decepción, lo que me hizo llorar ahogadamente, esas palabras dolían, dolían más que cualquier mal físico.

Milo-¡Oh, vamos Shaka!, no es para tanto!, ¡no imagine que fueras tan paternal!.

Dijo burlonamente el de cabellos azules.

Shaka- Te estas burlando de mí, Milo?

Milo- por supuesto que no, no me atrevería a hacerte enfadar, pero me sorprende lo mucho que te importa la chica, ¿acaso más que un bien preciado para el legado del santuario es un bien preciado para el hombre más cercano a dios?.

Shaka- Nina está bajo mi protección por lo que no tolero esa clase de insinuaciones. Te agradezco haberla escoltado esta vez a mi templo y te pido no volver a ponerle un dedo encima o te las veras conmigo, caballero de escorpión.

M- Me despido y disculpa los inconvenientes, ¡Caballero Dorado de Virgo!.

Dijo retador Milo mientras se alejaba.

Esperé silenciosa a Shaka, sus pasos retumbaban en el templo haciendo que mi corazón se acelerara, mis manos sudaban y sentí una horrenda sensación de hueco en el estómago.

Shaka-Ayuno y meditación son excelentes estrategias para reflexionar sobre los errores, esta noche, Nina, será de ayuno y reflexión, tu imprudencia ha hecho sufrir a Laxmi, ha distraído de sus deberes a mis discipulados y has turbado mis meditaciones.

Nina- Lo que tu mandes mi señor.

Le dije mientras lloraba a mares.

Laxmi-Mi amo, tal vez la niña no ha comido desde la mañana, no seas tan duro, se ha disculpado ya.

Shaka-¡He dicho que no! ¡y no toleraré desobediencia alguna!.

Me retire a mi habitación llorando y con un nudo en la garganta. Me dolían sus palabras, no podía tolerar que se me reprendiera de tal forma por algo que no fue culpa mía, además, viendo las cosas fríamente me había mandado a la cama sin cenar, ¡era humillante que me tratara como una niña!. "Él no es mi padre" pensé, jamás podría verlo como un padre...¿ por qué me dolían tanto sus palabras?, ¿por qué me desvivía en agradarle? ¿por qué? si tan poco tiempo , tan poca atención me daba, ¿ de qué me servía ser bella a los ojos de otros si el siempre llevaba los ojos cerrados?, ¿ para que pintaba el salón del templo si jamás lo admira?. ¡Lo odiaba!, ¡lo odiaba tanto!.

Llore tanto esa noche que no recuerdo cuando me quede dormida.

El siguiente mes, dos veces por semana nos presentábamos en el templo de Escorpión para seguir con el encargo de mi maestro. Shiva y Agora, como siempre, se encargaban de mi escolta, y con ojos de desaprovación acudían por mí de 5 a 10 minutos antes de la hora acordada, cosa al Santo de Escorpión le divertía bastante.

Una tarde mientras le daba los últimos toques al retrato, mi maestro salió a tomar el fresco y descansar su mano, pues el temblor hacía de las suyas y controlarlo ya se había vuelto una tarea dolorosamente difícil.

Milo-Parece que a Shaka no le hace gracia en lo absoluto que vengas a mi Templo, Nina.

Nina- A mi señor le gusta el orden y la puntualidad. He defraudado su confianza.

Milo-Ya veo. Pero Nina, Shaka solamente te hospeda, no debería ser tan estricto, ¿acaso no sabe que una joven de tu edad debe tener ciertas libertades?

No supe que contestar, y luego continuó:

Milo- Si estuvieras bajo mi custodia tendrías la libertad de ver más allá de este aburrido lugar. Debes estar harta de sus reglas, sus meditaciones y sus "Oommmmm"

Dijo mientras se ponía en posición de loto e imitaba las posturas de Shaka de forma cómica, con lo cual solté una sonora carcajada.

Milo- Eres tan hermosa cuando ríes…

Dijo en un tono seductor acercándose a mí, luego se colocó a mis espaldas admirando el retrato que estaba pintando para él. En ese instante entró el mismísimo Shaka en compañía del viejo pintor, el sonido de la puerta me hizo saltar y el verlo entrar me dio una sensación de vacío en el estómago.

David-Milo ¿ qué te parece? ¿Te complace el retrato?

Milo- Es bellísimo, no puedo esperar a tenerlo en mi aposento.

Dijo en un tono muy sugerente.

Shaka- No sabía que eras tan fanático del arte.

Milo- Cualquiera lo seria con semejante...exquisitez. Aunque tú, al no abrir los ojos tal vez no comprendas lo que es deleitarse con tanta belleza.

David- Muy bien, Nina, ya solo faltan detalles menores. Por hoy te puedes retirar

Nina- Maestro, gracias, pero apenas son las 3 pm...

David- Shaka me ha solicitado tu presencia.

Milo- Agora y Shiva estarán tristes de no verte hoy, Nina. Hay encomiendas que son placenteras de cumplir. Salúdalos de mi parte.

Shaka- Nina, debemos irnos

Nina- Con permiso, Señor Milo, hasta luego Maestro.