Mi promesa.

Era para mí muy extraño que Shaka fuera por mí personalmente y más aun tan temprano. Después de despedirme del Caballero de escorpión y mi maestro, camine al dado del santo de Virgo hacia las escalinatas.

-Nina-Mi señor, ¿dónde están Agora y Shiva? me sorprende mucho que hayas venido tú por mí.

Giro levemente su cabeza hacia donde estaba yo.

-Shaka-¿prefieres la compañía de mis discípulos?

-Nina- no, no, no es eso, siempre he preferido tu compañía, y no es que no me agraden Agora y Shiva, son muy buenos y respetuosos, solo que me sorprende mucho que seas tú personalmente quien venga por mí, y eso me hace muy feliz.

Se detuvo de repente y extendió los brazos en señal de que me acercara a él. Mi corazón dio un salto y sentí un hueco en el estómago, me acerque lentamente a él y muy delicadamente me tomo en sus brazos.

-Shaka- Sujétate bien de mi cuello, que esta vez iremos en verdad rápido.

Mi pulso se aceleró con estas palabras, y con algo de dudas comencé a rodear su cuello con mis brazos, instintivamente acurruque mi cabeza contra su pecho y respiré hondo ese aroma a incienso que percibí la primera vez que bajamos estas escalinatas rumbo al séptimo templo. Shaka me presionó más contra su cuerpo, y fue que poco a poco sentí una especie de calor que emanaba de su interior.

-Shaka-Estas lista?

-Nina-Estoy lista

Sentí una gran presión contra todo mi cuerpo seguida de una repentina falta de aire, abrí un poco los ojos y solo pude ver un gran destello de luz que me impedía distinguir toda forma, los oídos me zumbaban al tiempo que los sentía tapados como si hubiera sido sometida a un importante cambio de presión atmosférica, cada sensación se iba haciendo más intensa en breves segundos, hasta que el aire poco a poco fue más respirable, mi cuerpo dejo de sentirse tan pesado, aunque el zumbido que escuche se retiró completamente la sensación de oídos tapados no se me había quitado por completo agregándose mareo a este bombardeo sensorial por lo que seguía con los ojos fuertemente cerrados.

- Shaka-Hemos llegado

Abrí los ojos pestañeando frecuentemente porque la intensa luz me cegaba igual que un murciélago al que han sacado de su cueva a pleno sol del mediodía, poco a poco mi visión se fue aclarando, Shaka me coloco gentilmente sobre el piso para que quedara de pie frente a él. Yo seguía algo mareada y confusa por el extraño viaje, sin darme cuenta seguía fuertemente aferrada al cuello del santo de oro, quedando de puntillas frente a él. Cuando fui consiente que de dicha situación rápidamente lo solté, pero perdí inmediatamente el equilibrio, Shaka me rescató de una caída segura sosteniendo mi cintura entre sus manos.

-Shaka-Es natural que sientas mareo después de haber viajado a la velocidad de la luz

Miré hacia arriba y note que sus ojos estaban abiertos, mirándome... ¡mirándome a mí! mi corazón latía tan fuerte que creí que se me saldría del pecho, una oleada de calor subió desde mi abdomen hasta mi cabeza haciendo que sintiera las orejas y la cara muy calientes, mis manos temblaban como hojas a punto de caer de la rama de un árbol marchito. Shaka llevaba puesta su armadura, la había visto en tantas ocasiones que ya estaba acostumbrada a ella, pero ese día parecía especialmente brillante, su rostro seguía calmado e inexpresivo y la brisa movía gentilmente su cabello.

Lentamente soltó mi cintura de su agarre y me tomo de la mano, gire para apreciar el lugar donde nos encontrábamos. A nuestro alrededor se hallaban gran cantidad de variadas plantas tropicales con exóticas flores de llamativos colores, el aire se sentía pesado y húmedo, bajo nuestros pies un fragante y húmedo césped brillaba como esmeralda por las incontables gotas de rocío que lo adornaban, caminamos unos pasos y a varios metros pude apreciar un manantial del que brotaban las aguas más puras y cristalinas que había visto, del fondo del manantial emergiendo a superficie había una estatua de buda la cual se encontraba inclinada como si la tierra se la estuviera comiendo, el nivel del agua le llegaba al nivel del pecho, numerosas aves multicolores se posaban sobre la cabeza de la estatua y en la arboleda que rodeaba este lugar que emanaba un aura de misticismo y paz.

Nina-Que belleza!, Mi Señor, ¡este lugar es hermoso!

Shaka- En este lugar solía meditar y hablar con Buda cuando era niño, desde entonces este sitio ha sido el santuario de mi alma.

Nina-Es asombroso, ¡lo que daría por tener un lienzo para plasmar este lugar! ¿Por eso me has traído?¿ quieres que pinte un cuadro de tu santuario, mi señor?

Shaka- Se acercan tiempos difíciles, Nina. Nos han informado que se ha iniciado una revuelta contra el santuario, una mujer que se auto nombra como la Diosa Athena ha desafiado al Patriarca, varios Santos de bronce se han unido a su causa y la revuelta ha ido tomando cada vez más fuerza.

Nina- Pero si se trata de santos de bronce no debe de ser un peligro, tú me has dicho que su poder es muy inferior, no entiendo el por qué habría tiempos difíciles.

Shaka-El santuario ha tratado de detener esta revuelta enviando inclusive santos de Plata a detener a los rebeldes y matar a la impostora, pero han sido vencidos uno a uno, inclusive Aioria falló en su intento de detenerlos. Todo parece indicar que el espíritu de Aioros el fallecido Caballero de Sagitario está de su parte pues según Aioria, la armadura de Se sagitario protegió a un santo de bronce de sus ataques.

Nina- ¿El espíritu de Aioros? ¿No era el hermano mayor de Aioria, y también el traidor que intentó asesinar a Athena?

Shaka- El mismo

Nina- Pero entonces, ¿será adecuado confiar en Aioria?

Shaka- En este momento, no es seguro confiar en nadie. Es por eso que te he traído aquí. Más allá del manantial se encuentra una villa en donde estarás segura. El santuario ya no es un lugar seguro para ti, una vez que todo pase regresaras al santuario para continuar tu trabajo en los murales, el Maestro David entenderá la situación pues mantenerte segura garantizará que en el futuro su obra sea concluida.

No podía concebir lo que estaba escuchando, Guerra, guerra contra unos insignificantes santos de bronce, de cualquier forma yo no tenía nada que ver con eso, no quería quedarme sola, no quería quedarme sin él.

Nina- ¡No! ¡Me niego!, no quiero quedarme, no puedo quedarme escondida.

Shaka- Está decidido, esperarás aquí hasta que todo haya pasado y volveré por ti.

Nina- Shaka yo no me pienso mover del templo de virgo, si me dejas en este lugar regresaré a Grecia por mi propio pie aunque me cueste la vida. No pienso moverme de tu lado. Me subestimas demasiado, me subestimas porque soy débil, porque no tengo ninguna noción de combate, porque no tengo cosmos como tú, me consideras un estorbo y una complicación, y tal vez lo sea, pero Shaka yo solo quiero estar a tu lado a cualquier costo, por que yo..

En ese momento, Shaka tomó con sus manos mi rostro y lo acerco al suyo uniendo nuestros labios en el que sería mi primer beso, nuestros labios quedaron unidos por varios segundos inmóviles, después guiada por el instinto abrí lentamente mi boca aceptando el beso de mi señor y entregándome a ese mágico momento, una de sus manos soltó mi rostro para posarse nuevamente en mi cintura y acercándome lentamente hacia su cuerpo, al mismo tiempo que mis manos buscaron su cuello y su rostro para acariciarlos. Sus labios rosaban suavemente los míos y su lengua entró en mi boca buscando la mía en una caricia dulce y tierna. No podía seguir negando lo innegable Amaba a Shaka, siempre lo amé desde la primera vez que bajamos las interminables escalinatas de los doce templos, lo amé desde que era una insignificante niña andrajosa con los pies ampollados, sin un hogar y sin un motivo. Shaka le dio sentido a mi arte, le dio vida a mis pinturas, le dio el soplo de ilusión a una existencia que lo había perdido todo. Lo amaba loca e incondicionalmente, como se ama por vez primera, como se ama por única vez.

Lentamente nos fuimos separando de aquel inolvidable beso, pero nuestros cuerpos seguían fuertemente aferrados el uno al otro como si la vida se nos fuera si nos separáramos un milímetro.

Nina- ¿Cómo me pides que me aleje de ti ahora?, acaso no te das cuenta cuanto te amo, mi señor. No me pidas que me quede porque ahora más que siempre te seguiré hasta el otro mundo.

Shaka sostuvo mi rostro con su mano y acaricio con su pulgar mi labio inferior, después posó su rostro sobre mi hombro y hundió su nariz entre mis cabellos, suspiro pesadamente y luego sentí que me levantaba del piso en un movimiento rápido y tosco como para no tener tiempo de arrepentirse de su decisión, nuevamente sentí esa presión y falta de aire característicos del viaje a la velocidad de la luz. Al abrir los ojos y notar que el viaje había terminado, pude ver que estábamos en una playa pacifica con un cielo rojizo por la puesta de sol, gire la cabeza y pude ver que muy cerca se encontraban los doce templos del Zodiaco, lo que significaba que estábamos muy cerca de casa, seguimos abrazados contemplando el espectáculo de la puesta del sol sobre el cristalino mar Mediterráneo, nuestras manos se entrelazaron y nos besamos nuevamente en un arrebato de amor y confidencia. Shaka podía ser un caballero de Oro, podía ser el hombre más cercano a dios, pero no dejaba de ser un hombre, un joven que tenía derecho a amar y a ser amado, fue en ese entonces que comprendí que su deber como Santo de Athena, sus profundas creencias lo habían alejado de esos simples pero gloriosos placeres que da una vida normal. Después de todo no éramos tan diferentes.

Horas después regresamos al templo de virgo, era de noche y las estrellas titilaban acompañadas por una luna menguante, pasamos al gran salón para después retirarnos a descansar. Bese su mejilla como despedida y me alejé un paso de él, mientras Shaka mantenía aferrada una de mis manos la cual beso tiernamente respondiendo a mi despedida. La soltó lentamente y permaneció parado en el salón mientras yo me retiraba hacia mi cuarto.

Al cerrar mi puerta solté un largo suspiro de emoción e incredulidad de lo que había pasado, "me ama, me ama como yo a él", no podía dejar de repetirlo en mi mente, tenía que compartir mi alegría con mi segunda madre, asi que me dirigí a paso alegre hacia la cocina, tal vez a hi encontraria a Laxmi, y si no, iría a su habitación. Cuando me acercaba al salón escuche la voz de Laxmi en un tono muy serio, y cada que me iba acercando más pude descifrar las frases que entonaba:

Laxmi- Amo, se puede saber ¿qué es lo que pretende con esto?

Shaka se mantenía callado y muy serio.

Laxmi- Mi señor, debe tener cuidado, Nina se está volviendo mujer, es algo que es evidente para todos los que la rodeamos, y es evidente para usted. No debe jugar con fuego porque inevitablemente se quemará.

¿A caso Laxmi le parece odioso que Shaka me ame?, ¿que acaso no comprende que también tiene derecho a un soplo de felicidad?, esa mujer a pesar de sus años no entenderá que en el corazón no se manda y que nuestro amor es tan puro como los lotos del jardín contiguo. ¡Jugar con fuego! ¿a qué se refiere con eso? ¿qué clase de mujerzuela cree que soy?. Sentí tanta rabia y no pude escuchar más y decidí regresar a mi habitación, solo sabía una cosa, lucharía por nuestro amor, no permitiría que nadie, ni la estúpida guerra con la falsa Athena, ni la que decía ser mi segunda madre se interfiriera entre nosotros. Lo amaba y le prometí seguirlo hasta el fin, nada podría romper mi promesa.