Fueron pasando los días y Bills cada vez más se mostraba introvertido, a tal punto que había perdido ligeramente el apetito. Whis comenzaba a sospechar que lo que ocurría con el señor Bills era más grave de lo que imaginaba y que probablemente se tratase de alguna enfermedad que se pudo haber contagiado en el medio de la nada, durante el torneo. El ángel decidió investigar y ayudar al señor Bills para mejorar el estado en el que se encontraba. No estaba acostumbrado a ese comportamiento tan introspectivo y tan deprimido, pues prefería mil veces que Bills tuviese esa actitud hiperactiva que tanto lo caracterizaba.

- veamos... estado del ánimo... pérdida del apetito, falta de sueño - observaba el ángel en su Báculo - uhmm, vaya hay un sin fin de razones, pero ninguna me calza con lo que ocurre con el señor Bills... - se decía - pero.. oh! - en su investigación dio con algunas explicaciones que le llamaron la atención y que encajaban con lo que le sucedía al Dios. - Fiebre Astroférica, Trastorno ansioso de ki, trastorno cósmico represivo... - no ha tenido fiebre... su ki ha estado estable, entonces solo queda la última opción - concluyó.

De acuerdo a lo que había averiguado, ese trastorno se daba en casos en que un ser vivo teniendo la habilidad de comunicarse, estaba con serios problemas para expresarse, ya sea por temor, vergüenza y/o pánico al ridículo.

El ángel sabía que usualmente el hakaishin no tenía reparos para decir las cosas que creía necesarias manifestar, pero si había algo que el Dios siempre evitaba era el hablar de sus emociones - tal vez hay algo que siente que desea expresar pero no sabe cómo - su mente hizo clic ante esa conjetura.

La pregunta ahora era ¿qué es lo que quería expresar su Dios?, conocía a Bills demasiado bien y ya intuía que podría ser algo referente al torneo, quizás deseaba poder decirle a su hermano que lo lamentaba o que se alegraba de saberlo vivo de nuevo... pero a la vez era tan poco probable que fuera aquello que conociendo de antemano el trato poco ortodoxo y carente de cariño del Dios y su gemelo, que si se vieran de nuevo solamente actuarían indiferente, como un acuerdo tácito entre ellos. - oouh! - dijo el ángel con frustración - mejor iré a ver si el señor Bills no quiere comer algo - . El asistente se dirigía donde su señor, ignorando que la respuesta a su pregunta... era él mismo y nadie más.

Por otro lado Bills estaba nuevamente en su habitación pensando, reflexionando y de alguna forma evitando a Whis para no tener que sentir el terrible impulso de vomitarle sus sentimientos a la cara. No se le ocurrió nada mejor que recluirse en su dormitorio hasta el fin de los tiempos, olvidando a propósito que se prometió a sí mismo entrenar y ser un mejor Dios destructor... - No me sirvió de mucho hablar con el pez oráculo - pensó con absoluto desánimo. A pesar de que averiguó un par de cosas que le interesaba saber, aquello no fue suficiente para motivarlo a hablar con el ángel. Confesarse era aún más terrible que enfrentar la ira de Zen O' Sama.

- ¿Amo Bills? - Whis entró a la habitación esperando a encontrar al Dios como ya era costumbre, echado en su cama con una actitud de total apatía.

- Whis... - respondió

- oh, creí que lo encontraría durmiendo - le dijo sorprendido - traje algunas golosinas para usted-

- uhm.. - no tenía realmente ganas de comer, pero... tampoco deseaba tener que soportar las insistencias de Whis - está bien - recibió.

- He estado pensando, el amo Bills quizás necesite unas vacaciones, ¿no le gustaría ir a algún lugar ? un cambio de aire le haría bien - le propuso el ángel.

- pues... sí, me parece una buena idea... - le respondió, absolutamente absorto en sus propios pensamientos.

- oh! maravilloso, puedo alistar las cosas y ... - Whis se había entusiasmado con la aceptación del Dios.

- Espera Whis, pero no te apresures, solo... dame un poco más de tiempo... - le dijo el Dios dándose cuenta que el ángel había picado el anzuelo.

- amo... - el rostro de Whis ahora denotaba aflicción - lleva en este estado demasiados días y eso no es normal en usted , no quiero tener que recurrir a otras medidas para que deje de estar como un vegetal oxidado -

- ¿vegetal oxidado? - se quejó el Dios - oye, pero si solo estoy descansando, además acepté tu idea - le reclamó.

- Sí, pero solo lo hizo para que no le insistiera, no obstante en la realidad pretende que lo olvide - le dijo dolido el ángel.

- No es verdad... - le respondió sin ánimo el Dios. ¿cómo le decía que estaba así por él? estaba así de frustrado porque se sentía un inútil. Era un Dios destructor... con un pequeño movimiento de su dedo podría desaparecer galaxias enteras. Tenía miedo que esa habilidad destructiva, llegara también a aniquilar lo que tenía con Whis... ¿qué era lo que tenían? oh, sí... una relación de maestro-alumno, señor-siervo... Dios y Ángel. Nunca como igual... ni siquiera como compañeros. Pero en todos estos años, Bills nunca necesitó nada más que la compañía de su maestro y asistente, solo para terminar sintiendo que el pelialbino era lo más cercano a tener un amigo. Pero las cosas ahora, al menos para él eran diferentes.

- ¿sabe? estoy llegando a pensar que hasta incluso evita mi presencia... - Whis se había percatado que últimamente el Dios no respondía a sus ofrecimientos o incentivos cuando le hablaba, ya no le prestaba atención : El señor Bills lo estaba evitando.

- No digas tonterías - Bills sabía que en el fondo era cierto. Pero no podía explicarle que lo estaba evitando porque... solo quería estar más cerca de él.

- Pues si sigue así, le diré al gran sacerdote que busque otro asistente, si mi presencia ya no es valorada por usted. - expresó tristemente el ángel.

- Whis... no digas payasadas - Bills realmente se asustó con la idea de que Whis se fuera. Sin embargo podría incluso ser mejor... ¿o no? - No me siento bien, es todo - .

- Ara, eso no es novedad amo Bills - le dijo indignado el ángel - hacer nada tampoco hará que se sienta mejor - le replicó.

- ay pero que pesado te pones! -

- no más que usted - le contesta el pelialbino - ya basta! , deje de comportarse como un crío y actúe conforme a su edad, que por cierto no es poco - le tiró con sorna.

- mira quien habla, no soy yo el que tiene el cabello blanco - le respondió el Dios molesto intentando defenderse.

- Pero si usted no tiene cabello! - le dijo sonriente al Dios. No podía negar que extrañaba poder tener estas discusiones cómicas con su Dios destructor, pues desde que había estado con su ánimo por los suelos, el dios no enganchaba a las provocaciones del ángel. Bills guardó silenció cruzándose de brazos y cerrando los ojos en tanto fruncía el ceño irritado, por no saber con qué defenderse ahora.

Entre tanta parsimonia, etiquetas y modales, Whis muy dentro de su ser albergaba ciertos sentimientos por Bills. Pero había aprendido a ocultarlos y canalizarlos con la cocina. Para él era una bendición que Bills fuera tan tragón como él, porque mediante lo que cocinaba podía expresarle sus sentimientos sin que el Dios se enterara. No tenía miedo de decírselo, pero tampoco podía exponerse a algún peligro o destruir su trabajo por ese tipo de emociones. No deseaba sentirse vulnerable, de nuevo. El era su asistente, pero también era su maestro.

- ahg - Bills apretó su mandíbula furioso - óyeme, ¿solo viniste a burlarte? -

- señor Bills, ese no es mi estilo - le dijo dulcemente con sarcasmo. Bills lo miró con odio y suspicacia. - Solo vine a saber si necesitaba algo y ha animarlo un poco, es verdad que estoy preocupado - .

- otra vez con lo mismo - respondió cansado el Dios.

- Bills - esta vez el tono de voz de Whis se endureció. El dios lo miró fijamente. Pocas eran las veces en que el ángel usaba su nombre de pila para referirse a él - Estás enfermo - le dijo.

- oye me estás ofendiendo en mi propia cara! - le gritó el dios enojado sin creer que además Whis lo estaba insultando. El ángel roleó los ojos.

- No te estoy insultando... - le respondió sin perder la seriedad - Estuve averiguando por tus síntomas, y estás pasando por un... trastorno cósmico represivo. - Terminó de decir el ángel. El dios quedó sin habla.

- oh... - logró articular - ¿y eso qué se supone que es? - quiso saber.

- Es una enfermedad que afecta al estado de ánimo, al apetito y a sus jornadas de sueño... y el origen es realmente incierto si es que usted no se sincera - le dijo el ángel mientras lo miraba fijamente.

- ¿S..sin..sincerarme? - Estaba acabado. El Dios sintió que el universo explotaba dentro de su ser, creía que Whis había descubierto lo que estaba pasando.

- pues sí... se llama trastorno cósmico represivo, porque el paciente reprime sus emociones - explicando esto último con mucho énfasis.

- ¿a.. a qué te refieres? - a penas y salió un hilo de voz - nn.. no sé de qué hablas, ¿qué podría estar reprimiendo? - le dijo casi inaudible.

- ah pues eso no lo sé, usted sabrá - le dijo Whis - lo único que puedo decirle es que si no expresa sus sentimientos, terminará muy mal -le dijo triste el ángel - y no me gustaría que después de tanto esfuerzo y tantos años sirviendo al Dios de la destrucción termine sus días como el vegetal oxidado que le mencioné - .

- eso sí no te lo creo... siempre estás preguntando a cualquier sabandija que se te cruza si no le gustaría ser el próximo Dios de la destrucción - acusó Bills - como si estuvieses esperando a que desapareciera! - en ese instante Whis pudo notar que los ojos del Dios se apagaban en un amago por querer fruncir el ceño. Fue entonces que se dio cuenta que a Bills realmente le dolía que hiciera esa broma.

- Solo quiero mantenerlo motivado, quiero evitar que solo se vaya a dormir sin hacer lo que debe... tal como usted se inventó lo de Monaka para incentivar a Vegeta y a Gokú... yo utilizo mis métodos - se defendió el ángel sintiéndose culpable - Pero veo que tampoco va a funcionar considerando que ahora ni siquiera se está levantando para comer - Whis resopló con cierta resignación. Hoy tampoco el Dios hablaría. - Iré a preparar la cena... aunque, tal vez también deba dejar de hacerlo... sólo avíseme de qué manera va a querer morir. No quiero estar presente para cuando eso suceda - Le dio una mirada derrotada al Dios y le dio la espalda para dirigirse a realizar sus labores. Bills quedó desolado por lo que el ángel le había dicho.


¿Como les va? primero quiero darles mis más sinceros agradecimientos a quienes han leído el primer capítulo de esta historia. Me alegra que haya sido de su agrado .

Aquí les dejó el segundo capítulo, espero haya sido de su agrado y si no... pues no pasa nada, en gustos colores xD estoy siempre dispuesta a que me den sus observaciones o sugerencias :3